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jueves, abril 23, 2026
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Feletti: «Hay que reabrir la negociación con el FMI pero con una pila de dólares en el Banco Central»

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El ex secretario de Comercio Roberto Feletti afirmó que es necesario revisar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y agregó que el gobierno nacional tiene que intervenir para quedarse con la renta extraordinaria en busca de generar una mejora en las clases populares.

«Creo que se tiene que reabrir la negociación con el FMI, pero hay que hacerlo con un montón de dólares arriba del Banco Central. Néstor Kirchner sale pagando, porque tenía reservas. Si se hubieran acumulado los superavit comerciales del 2020 y el 2021, seguramente la discusión con el Fondo hubiera sido otra. Yo creo que ese fue un error de Guzmán», afirmó Feletti en El Destape Radio, donde además precisó que durante esos años se acumularon más de 27.000 millones de dólares.

El economista cuestionó que durante la gestión de Guzmán no se acumularon reservas. «El otro punto es por qué a Macri le dieron la sobretasa. Por qué le dieron un crédito de estabilización. Pero solo le deberían haber dado 25 mil millones de dólares. Entonces el FMI no puede ponerse puntilloso, porque hicieron las cosas mal. El gobierno debería haberlo hecho desde un principio».

En cuanto a la situación del dólar, Feletti opinó que el tipo de cambio tiene que ser competitivo para la economía Argentina, pero no puede significar una caída de los salarios. «Los mecanismos de apropiación de renta agropecuaria para el desarrollo industrial estuvieron presentes en el peronismo, pero hoy ese mandato no lo estamos cumpliendo», afirmó Feletti.

El economista destacó la gestión de Sergio Massa al frente del Palacio de Hacienda por la estabilización sin que caiga el plan de empleo y el nivel de actividad. En la entrevista con Roberto Caballero luego alertó que uno de los desafíos del gobierno es redistribuir ingresos.

«Si nosotros con renta extraordinaria en energía, con renta extraordinaria en minería, en agro por el conflicto en el mundo, sino somos capaces de apropiar esa renta para una mejora de la situación social, no estamos cumpliendo el mandato peronista», afirmó Feletti.

El ex funcionario destacó la implementación de cambios diferenciados para permitir resguardar dólares y evitar una devaluación.

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/dolar/feletti-hay-que-reabrir-la-negociacion-con-el-fmi-pero-con-un-pila-de-dolares-en-el-banco-central–202327950

INFORME DE COYUNTURA ENERO 2023

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Mateconomia

MIRADOR DE LA ACTUALIDAD DEL TRABAJO Y LA ECONOMÍA

 

Investigadores

DIEGO KOFMAN
LAVIH ABRAHAM
MARCO KOFMAN
NATALIA PÉREZ BARREDA
SERGIO ARELOVICH

2023-01 INFOMATE

 

Informe de coyuntura

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El gobierno había conseguido en 2022 disminuir la inflación, lograr un elevado crecimiento económico a pesar de su desaceleración y cumplir con las metas acordadas con el FMI, entre ellas la fiscal, para lo que consiguió un cierto inocultable apoyo del propio FMI, interesado en que no haya un default en Argentina, porque aceleraría la crisis financiera en todo el mundo.

Con eso consiguió un cierto equilibrio económico a corto plazo, casi imposible de imaginar a principios de año. En esta tarea, invariablemente se enfrentó a las perspectivas de los consultores privados, que insisten en un ajuste inevitable, a pesar de que debieron corregir todas sus predicciones respecto a la inflación, el déficit fiscal y el crecimiento.

Con ese empuje, comenzó a construir una perspectiva posible para el mediano plazo, iniciado en 2023, no sólo con nuevas medidas, entre ellas, las de brindar más flexibilidad para conseguir divisas mediante la ampliación del swap chino, ofrecer un blanqueo importador, y acelerar las exportaciones.

La esencia de lo que se propone es ampliar, extender y profundizar los objetivos financieros y monetarios iniciados en el corto plazo, para que se vayan alineando las correcciones a las tasas de interés, la velocidad de devaluación del peso y la inflación de una manera ordenada, y conseguir así aunar la disciplina fiscal con el crecimiento económico, la creación de empleo y la recuperación del consumo y de los ingresos. Si lo consiguiera, sería el comienzo del equilibrio a largo plazo, que consiste en las perspectivas del país, consideradas favorables a futuro, pero que requieren tiempo, lejos de las pretensiones del ajuste inmediato que jamás dio resultado.

Esa perspectiva económica está asegurada por el gas, el petróleo y la minería (especialmente el litio y la construcción de pilas que lo contengan para generar electricidad, y la consiguiente facilidad a las industrias), la producción agroalimentaria, afirmando el desarrollo industrial, y una parcial recuperación del salario difícil de generalizar por la menor proporción del empleo fijo, que limita la posibilidad de recuperar la demanda.

El ministro Massa le había confirmado al Financial Times en enero que apostaba al gas y la minería como pilares para transformar la economía, ya que el crecimiento y la exportación de la industria energética afianzarían esa transformación como una «oportunidad de crecimiento fenomenal» para la Argentina, junto a los alimentos. “Vamos a iniciar las exportaciones de gas a Chile en los próximos días y podríamos comenzar a exportar gas a Brasil a partir de septiembre”, más los avances en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, que permitirá reactivar las inversiones en el depósito patagónico de Vaca Muerta, la segunda formación de gas de esquisto más grande del mundo. También dijo que las exportaciones de gas tienen el potencial de generar divisas por encima de los 3.600 M dóls hasta 2028, que permitirían que «la balanza comercial de energía de Argentina pasaría de un déficit de más de 5.000 M dóls en 2022 a un superávit de unos 12.000 M dóls en 2025», lo que le daría al país «una capacidad muy sólida para pagar la deuda en 2025, 2026 y 2027”, afirmó al diario británico.

Respecto a la fuga de capitales, Massa sostuvo que «si los argentinos ven que somos ordenados en materia fiscal, volverán a creer en su moneda. Si creen en su moneda, dejarán de tener sus activos en el exterior». Además, dijo que el proyecto de moneda común para la región “es el primer paso de un largo camino que América Latina debe recorrer», y que involucra desde la política fiscal, la posibilidad de crecimiento de la economía y el papel de los bancos centrales. Es obvio que esto requiere un cierto acuerdo político, que sólo puede empezar por un acuerdo dentro del peronismo.

Si bien hay una serie de temas importantes en discusión, como el papel del agro en la economía, que debe seguir siendo importante pero no dominante, como sigue siendo en la Argentina que mantiene así sus exportaciones primarias en un sitial privilegiado. Esta situación no corresponde con un país industrializado y menos con una industria con tecnología en continuo cambio como la actual, así que junto a la prevalencia del cuidado al agro hay que insistir con que la industria tiene que ser el eje de la economía, como condición para estar entre las más importantes economías mundiales.

}Junto a este requerimiento, tiene que ser esencial el camino a seguir para alcanzar la integración regional del Mercosur, como lo hizo Europa con la Comunidad Económica primero y la Unión Europea después, alrededor de una misma moneda común, que allá fue el euro y aquí deberá construirse, ya que la creciente integración mundial requiere un paso previo por la integración en grandes regiones, desechando toda moneda que no surja de la propia producción, ya que todos los intentos de empezar por una convertibilidad terminaron en el fracaso.

Se trata de una posibilidad negada de hecho por muchos grandes empresarios, aunque no todos. Al cumplirse 25 años de la Fundación Observatorio Pyme, justo cuando se anunciaba el alcance del swap chino, Paolo Rocca. CEO de Techint dijo que se terminó la globalización y que la Argentina debía incorporarse a la cadena de valor occidental, sin China y fuera de los BRICS. Allí afirmó que el líder de la globalización que empezó en los noventa es China, con 28% de la producción industrial mundial, que aumentó el empleo agregando 250 millones de trabajadores una estructura de mayor productividad y que casi duplicó su comercio global a 30% del total mundial.

Otros, más realistas, no coincidieron, porque en Asia se encuentra el 40% de la población mundial y consume lo que Argentina produce. Por si fuera poco, para Jeffrey Sachs, director del Centro de Desarrollo de la Universidad de Columbia, el balance fiscal argentino es mejor que el de Estados Unidos, ya que aseguró que “el problema de Argentina es la del acceso al crédito “, que calificó como “una falla de mercado”. Agregó que Estados Unidos trató de expandir la OTAN hacia Europa del Este y que su política de contención a China trata de impedir su crecimiento. Lo primero fue tomado por Rusia como una agresión y así este país inició su invasión a Ucrania.

De allí surge la necesidad de llegar a acuerdos cuando se transitan largos cambios de fondo en los sistemas mundiales, que siempre están por encima de las posibilidades nacionales. El futuro de las provincias está en la agricultura, la agroindustria y en la minería, para la que funcionarios de Economía buscan inversiones en Arabia Saudita. Tampoco se pueden resolver estos requerimientos sin una revisión a fondo de la relación entre la Ciudad de Buenos Aires y las provincias, origen de las guerras civiles que durante medio siglo castigaron al país, y que dieron lugar a la primacía de ingresos de la capital federal, que no podrá seguir siéndola si se mantuviera como una ciudad autónoma, porque es la capital de toda la Argentina.

Pero este problema no resuelto con la integración nacional desigual no puede ser resuelto sin elegir una política nacional que la haga posible dentro de la integración mundial, que es el problema actual a encarar y que está por encima del primero, porque fuera de una concepción total, no podría haber una respuesta duradera a la integración nacional. De ahí que la necesaria discusión sobre la relación entre el país federal y sus provincias no puede ser el eje central de la discusión actual, ya que ese problema no se terminará hasta que no se acuerde una política nacional perdurable en la actualidad mundial.

Por eso, la más inmediata cuestión de fondo pasa por dejar de lado repetir la política de todos los ajustes fracasados con un monetarismo imposible de poner en marcha en economías basadas en la actividad primaria y que cada vez también está teniendo menos posibilidades de controlar la inflación en los países avanzados, como sucedía hasta el estallido de la crisis financiera, que en realidad apareció en 2001, pero que pudo ser disimulada hasta 2008 por el crecimiento de China y el sudeste asiático y la mayor industrialización de los países de menor desarrollo, que son los factores reales que estimularon el crecimiento mundial hasta la crisis financiera de 2008.

Sin embargo, el monetarismo excluyente e inmediato, reniega de un proceso que llevará su tiempo, y pareciera estar atornillado en el cerebro de los principales analistas, que en la conferencia anual de Fiel, siguieron planteando la inevitabilidad de un ajuste a fondo en 2024, y descartan que el equilibrio buscado pueda provenir de un ajuste estructural, es decir, en la estructura de la economía, como debería ser no descuidar al agro, pero asegurar que no interfiera en el necesario y cambiante proceso de industrialización.

Esta manera de encarar el equilibrio económico de la parte inicial del siglo XXI, tampoco puede estar desligada de que las reformas se deben encarar dentro del sistema mundial existente, por lo que el monetarismo, que favorece las ganancias empresarias, tampoco puede estar del todo excluido del ajuste estructural. Se trata de un largo proceso que, como el de la industrialización, ya lleva tres siglos y medios y aún no fue completado.

 

25 de enero de 2023.

El simbólico final del matriarcado y la legitimación del patriarcado en los mitos griegos

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Así como suele decirse que una imagen vale más que mil palabras, también los símbolos
tienen la capacidad de ser síntesis sobre sentimientos, sensaciones, posiciones ideológicas y también sobre periodos de la historia de la humanidad.
Sabido es que las fuentes más importantes por las que los mitos griegos han llegado hasta
nuestros días han sido Homero, Hesíodo, Esquilo, Eurípides, Sófocles y algunos más.
En el 458 aC se estrenó en Atenas la tragedia de Esquilo, la Orestíada, la única trilogía que ha
llegado entera hasta nuestros días. En ella se cuenta el asesinato de Agamenón por parte de su esposa Clitemnestra, luego el posterior matricidio de Clitemnestra por parte de su hijo Orestes para vengar a su padre, y finalmente su posterior huida y el juicio al que es sometido por su crimen.
También Sófocles y Eurípides se ocuparon de esta historia con pequeñas diferencias en el
relato, como ocurre habitualmente con los mitos y leyendas.
Pero veamos en principio los antecedentes.
Las hermanas Clitemnestra y Helena eran hijas del rey Tíndaro, de Esparta, al igual que los
llamados Dioscuros, Cástor y Polux.
Clitemnestra, la mayor, fue casada con Agamenón, rey de Micenas, y Helena con Menelao,
hermano de Agamenón y por el matrimonio con Helena heredero de la corona de Esparta.
Según el relato de Homero en la Ilíada, cuando la flota griega estaba lista para partir desde
Aúlide para atacar Troya, por un enojo de la diosa Artemisa con Agamenón, que estaba al mando de la flota, esta impedía que hubiera vientos que hincharan las velas y permitiesen la partida de los barcos. Consultado el adivino Calcas este le indicó a Agamenón que debía sacrificar a la diosa su hija más hermosa para calmar su enojo.
Agamenón y Clitemnestra tenían tres hijas; Ifigenia, la mayor, que según algunas tradiciones
era en realidad hija de Helena, que a los nueve años había sido violada por Teseo, y Clitemnestra la había criado, las otras eran Electra y Crisótemis. Ifigenia fue la elegida para el sacrificio y la flota partió.
También tenían un hijo, Orestes, que tenía 10 años cuando su padre volvió de la guerra de
Troya.
Mientras Agamenón estaba en la guerra, Clitemnestra se había hecho amante del primo de
Agamenón llamado Egisto. Ya Agamenón había matado al primer marido de Clitemnestra y a su hijo pequeño, casándose luego con ella en “compensación” por orden de los dioses, a esto se sumaba el asesinato sacrificial de Ifigenia. Clitemnestra decidió vengarse y ayudada por Egisto mató a Agamenón y a Casandra, la hija del rey Príamo de Troya que Agamenón había traído como concubina en contra de su voluntad. En ese momento Electra, la hija menor de Clitemnestra y Agamenón mandó a un exilio forzozo a Orestes su hermano menor para evitar que fuera víctima de la furia de su madre y de Egisto. Cuando Orestes tuvo veinte años volvió a su ciudad con la indicación del dios Apolo de que debía vengar a su padre. Así lo hizo y mató a su madre Clitemnestra y a Egisto. Clitemnestra, herida de muerte convocó a las Furias, más precisamente a las Erinias, que eran las encargadas de castigar los crímenes familiares. Orestes, al no poder ser protegido por Apolo huyo hacia Atenas y
pidió el auxilio de la diosa Palas Atenea. Esta reunió al Areópago, tribunal de doce jueces para que lo juzgara. Las opiniones estaban divididas en un empate de seis contra seis y la diosa debía desempatar. Palas Atenea, diosa de la sabiduría, que había nacido de un dolor de cabeza de su padre Zeus, al que literalmente se le partió la cabeza y surgió Palas, ya adulta, votó a favor de Orestes considerándolo inocente, justificó el matricidio por la venganza de la muerte de Agamenón. Hasta ese momento las Erinias habrían ejecutado a Orestes por el matricidio ahora pasó a tener más valor la vida del varón.
Hasta aquí el resumido relato del mito; pero, en todo mito subyacen uno o varios mensajes
que tienen que ver con el derrotero cultural de las comunidades que los relatan.
Según muchos analistas de la Orestíada de Esquilo, esta historia marca una bisagra en la
cultura griega con respecto a la justicia. Supone el fin de la venganza automática por una afrenta, lo que podría generar una sucesión interminable de venganzas, y aparece el juicio. La posibilidad de la razón y la participación de la comunidad a través de jueces que la representen. Los doce jueces del Areópago que hacen pensar en los doce integrantes de un jurado. También se dice que ante un empate, la decisión final se inclina por lo compasivo o se diría hoy, el beneficio de la duda en favor del acusado.
Todo lo antedicho es indudablemente importante y trascendente, pero por algún motivo, las
conclusiones de los analistas, que no son pocos, solo han llegado hasta ese punto.
Creo que hay otras preguntas que debemos hacernos y eventualmente contestar o mejor aun seguir preguntándonos.
Como vemos en el relato, no son los crímenes el problema central, ya que sabemos, según el mito, que Agamenón había matado previamente al primer esposo de Clitemnestra y a su hijo y se había casado con ella como “compensación”, además sacrificó luego a su hija, que según el mito fue salvada a último momento por Artemisa reemplazándola por una cierva, tal vez por eso no lo persiguieron las Furias (Erinias) que castigaban los crímenes familiares. También podemos ver que había en la cultura griega antigua un tabú: no se podía matar a la familia. Esto último no lo vi en ningún analista de los que leí, no puedo afirmar que no existe.
En la argumentación del dios Apolo, que actúa como defensor de Orestes, y fue por otra parte quien lo indujo al matricidio para vengar a su padre, dice que el padre es más importante porque “transmite la sangre”. ¿Pareciera que obvia la condición humana de la madre y el proceso de la maternidad? ¿Será esta una antigua muestra de reificación, cosificación de la mujer como máquina reproductora de la simiente del hombre? ¿Tendrá quizá que ver con el poder que como sujeto único transforma al resto de los seres en cosas, en bienes de uso?
Acerca del poder un pequeño comentario. Robert Graves, posiblemente el más importante
especialista en mitologías, particularmente la griega, del siglo XX, afirma que las primeras sociedades sedentarias fueron necesariamente matriarcales, ya que hay evidencias de que fueron las mujeres las que inventaron la agricultura a partir de observar como las semillas de los frutos que habían recolectado, consumido y abandonado en su nomadismo, habían vuelto a crecer cuando su derrotero los llevaba al mismo lugar. Las mujeres que estando embarazadas o con niños pequeños no podían acompañar a los hombres, que cazaban por persecución al no tener tecnología, y podrían haber permanecido por períodos relativamente prolongados en un lugar, mientras esperaban el regreso de sus compañeros, habrían tenido una mayor posibilidad de observación de los vegetales.
Si consideramos que el primer problema humano es comer (la economía), y el segundo no ser comido por un predador (la seguridad); las mujeres habrían solucionado ambos. La agricultura garantiza la comida de hoy y la futura, el necesario sedentarismo consecuente de la agricultura permite establecer estructuras de protección para evitar predadores. Lo lógico es que quien tiene el poder económico tiene el poder, como verificamos en nuestros tiempos y a cada momento. Por todo esto las afirmaciones de Robert Graves no parecen carentes de fundamento.
Posteriormente los hombres, que seguían cazando, además de la agricultura realizada por las
mujeres, descubrieron que algunos de los animales que perseguían y cazaban podían ser atrapados y apacentados constituyendo rebaños. Iniciadas las sociedades pastoriles, así fuera que combinaran agricultura y pastoreo o que fueran nómades pastores, el mayor valor nutritivo de la proteína animal generó un cambio del poder alimentario, ergo, poder económico; probable origen del patriarcado.
Podemos preguntarnos: ¿por qué si la tradición griega castigaba con la muerte el asesinato de un familiar esto cambió? Por otra parte el castigo era aparentemente por un vínculo de sangre, por eso no fue castigada Clitemnestra a ejecutar su venganza. Aquí lo que tenemos es el asesinato de una madre por parte de su hijo valorizando la vida del padre por encima de la de la madre. No parece casual la argumentación de la defensa de Apolo jerarquizando la sangre por la simiente masculina y no por la femenina. Por otra parte es llamativo que un dios poderoso como Apolo no pudiera proteger a Orestes y este debiera huir a Atenas para suplicar por su vida a Atenea. Tal vez esto marca el límite de un poder patriarcal en conflicto con el poder matriarcal, un conflicto que se resolvería en Atenas. También podemos preguntarnos si ese límite se patentiza en la decisión dividida de seis contra seis en los doce jueces del Areópago y, finalmente, el desempate de la diosa Palas Atenea, diosa de la sabiduría y protectora de Atenas no es la decisión de una diosa cualquiera, es la decisión de una diosa partenogénica, la que no nació de madre sino de padre. Recordemos que nació de un dolor de cabeza de su padre Zeus, al que finalmente se le partió la cabeza y Atenea nació adulta emergiendo del cerebro de su padre. También es altamente simbólico que cuando Zeus embarazó a Metis, su primera esposa según Hesiódo, luego se la tragó, avasallamiento si los hay.

Informe económico mensual

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¿Cómo cierra el año 2022? Con inflación en plena combustión. También incorporamos otros males, tenemos la peor sequía, sin agua ni pastos en los campos. Con estas dos referencias ya tenemos bastante.

La Inflación de DICIEMBRE y el acumulado ANUAL no dan respiro. Si miramos el 2023 con alguna expectativa debemos alentar una dosis de optimismo. Pero por lo visto no todos están dispuestos a hacerlo.

 Los números comentados corresponden a DICIEMBRE, hoy con el congelamiento, otras medidas,  y si todo sale como espera el Gobierno, los alimentos deberían mostrar freno en los siguientes meses. Pero también debemos mirar otros indicadores, el CCL (dólar contado con liquidación), Riesgo País, la Tasa de Interés y etc. etc.

 El Ciclo Massa, en plena marcha. Los resultados significativos aparecerán en los próximos meses, digamos que también se empiezan a mezclar los movimientos electorales, y eso trae sorpresas.

Reiteramos la marca del acumulado del año 2022. Se destaca claramente de los últimos años y deja un terreno por demás resbaladizo. La inflación ofrece un primer resultado palpable, con cada peso se adquieren menos bienes y servicios.

Un cambio: El BCRA, mantiene la variación mensual del dólar oficial mayorista (se deprecia el peso), ahora por encima de los porcentajes de aumento de los precios; otro tanto con la Tasa de Política Monetaria. Se supone que todo esto se hace para que la gente no se distraiga con el dólar.

El dólar CCL en diciembre crece respecto a lo que venía mostrando, el promedio resulta superior al mes anterior, alcanzó los $ 334.4 con un aumento del 5.7 %. El dólar oficial mayorista promedió en diciembre los $ 172.5 con un aumento en el mes del 6.4 %, y en los doce meses del 69.3 %.

El Riesgo País continúa elevado, diciembre en 2.217 puntos, en el mes  bajó el  -9.3 %, en 12 meses se incrementó 28.1 %. Valores complicados, pero veámoslo como algo que sube y baja. Una marea.

Inodoro Pereyra siempre reflexiona sobre temas sociales, acompañado por Mendieta. Una vez mateando en Cerro Salamanca, sucede el siguiente diálogo:

Joven a caballo: “Güenas, Pereyra. ¿Cómo anda?”

Pereyra: “Mal pero acostumbrau ¿Y usté?”

Joven a caballo: “Me voy pa las tolderías. Y me han dicho que usté conoce el camino”.

Pereyra: “¿¡Las tolderías!? ¡Avemariapurisima! ¡Época fulera esa! Y a usté… ¿Qué lo empuja pa los toldos? Mire que es muy jodido ayá. Beben sangre de yegua, jeden a zorrino, comen vinchucas.”

Joven a caballo: “Lo que pasa es que pa un joven como yo, acá no hay posibilidades. No hay trabajo. Pereyra.”

Pereyra: “¡Cómo se van los jóvenes, Mendieta!”

Mendieta: “¡Que lo parió!”

 

2022 DICIEMBRE proc. ENERO IPC INFLAC..docx

Entrevista a Roberto Feletti

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Preparaste junto con otros economistas un informe donde comenzás planteando que se ha roto el acuerdo democrático que comenzó en 1983, que la crisis de 2001 se había resuelto a favor de los sectores populares y que hoy hay una lucha por la cual los sectores no populares quieren hacer prevalecer sus intereses sobre los de la ciudadanía, ¿podrías ampliarnos estas ideas?

—En primer lugar, lo que uno define como ruptura del pacto democrático es que ese pacto, que incluso hasta tuvo una objetivación en los acuerdos del Pacto de Olivos y la Constitución del 94, que incorpora los derechos humanos con rango constitucional por el Pacto de San José de Costa Rica, había suprimido la violencia política en Argentina. La acción violenta no estaba presente, la persecución de los opositores por la vía de la difamación, cualesquiera sean las causas judiciales y demás. Y se llega a algo que tampoco había estado presente, que es un intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Nación, donde hay poca disposición de quienes hoy están en la oposición de establecer un conjunto de acuerdos que permitan abordar el actual escenario global, y el actual escenario que vive la Argentina. Hay una decisión de imponer posiciones, si es posible de congelar una determinada distribución del ingreso, que hoy por hoy es bastante regresiva respecto de la historia de la Argentina. El reparto de la torta, o la participación del salario en los ingresos, osciló entre el 40% y el 52%, según los distintos momentos históricos. Hoy está debajo de eso, y hay vocación, si uno escucha a la oposición y a los economistas de la oposición, que por la vía de un salto fuerte de la devaluación, un drástico ajuste de las cuentas públicas, eso se congele y ocurra en contra. Pero por el otro, lo nuevo es que la vicepresidenta de la Nación sufrió, por parte de la Policía de la Ciudad, un cerco de su domicilio y una tensión muy grande en las calles, después sufrió un intento de asesinato, una condena, e incluso ahora hay una presentación en la ONU. Hay infinidad de juristas muy prestigiosos que dicen que esto es poco sustentable en función de las acusaciones que el fiscal no logra probar. Entonces, tenemos ese escenario que no estuvo presente en la Argentina, incluso en gobiernos de los cuales he sido adversario, del gobierno de Alfonsín, y su adversario, el gobierno de Menem. De hecho, mi participación en el Frepaso tuvo que ver con eso, era funcionario técnico del Banco Central, gobernaba en ese momento el gobierno de Menem, y sabían que yo escribía en los diarios y planteaba cuestiones. Jamás recibí una presión, al contrario, hasta algún dirigente del banco me invitaba para intercambiar opiniones. Lo digo desde lo personal porque me tocó vivirlo, ser adversario durante muchos años, poder expresarme, y nunca sentí temor de que inventaran una causa judicial, soportar difamación. Esto está pasando desde la última década, pero creo que ahora está agudizado. Hemos visto lo que pasó en Brasil, la destitución del presidente peruano, el intento de asesinato de la vicepresidenta de Colombia. La violencia política se ha reintroducido y en el informe, la asociamos, primero a un escenario global tremendamente incierto, donde uno podría decir que está en disputa la hegemonía estadounidense después de muchísimos años de vigencia. No es algo que uno desee o tome partido, pero hoy hay dos bloques, que durante los primeros 15 años del siglo funcionaron más o menos articuladamente, se han roto, se han cristalizado, eso desemboca en una guerra abierta que ya va a cumplir un año. Y eso se traslada a un cuestionamiento a los espacios democráticos del continente, que he señalado varios hechos, pero que en la Argentina han asumido una característica muy complicada. Ya no quiero hablar de las redes y eso porque parece una cosa etérea, pero hemos tenido un intento de magnicidio, que además no está siendo investigado. Entonces esto no estaba presente, si me preguntás una década, por supuesto no la de la dictadura cívico militar, pero una década que uno podría decir o que yo digo, no fue beneficioso para el país que en la década del 90, en el plano democrático, sería injusto, y te lo digo habiendo sido un profundo opositor en ese período, que uno se sintiera víctima de algún tipo de persecución indebida. Al contrario, se iba a la elección.

—¿Ves posibilidades de que la oposición triunfe y construya un modelo económico más regresivo, para ponerlo en términos concretos?

—Lo están diciendo. He debatido mucho con Carlos Melconian públicamente, nunca hago juicio de valor personal si es una cuestión técnica. Cuando se está diciendo: “Esto no aguanta, acá hay que producir un cambio de precios relativos”, que es lo que están diciendo, con un salto devaluatorio, con un ajuste fiscal, lo que van a hacer es profundizar el carácter regresivo que en parte ha dado la pandemia, en parte ha dado la guerra y han dado los conflictos que incluso determinaron, lo dije públicamente, mi salida del Gobierno. En una entrevista radial que tuvimos, hablé de mandato del peronismo de la redistribución, de su rol, de cómo abordar este proceso. Y me parece que hoy está planteado, lo están diciendo, están reclamando un ajuste mucho más regresivo, mucho más fuerte. Afortunadamente, hoy tenemos un equipo económico cohesionado. El año pasado se llegó a un récord de importaciones, en parte por un efecto precios, por la necesidad de importar energía, pero en parte porque era tal la presión de que iba a haber un salto cambiario descomunal que muchos empresarios sobrestockearon. Y hoy están viendo la presión importadora seguramente, y hay una mucho mejor administración del comercio exterior. Va a tener otro rumbo. Pero uno veía que decían que acá iba a haber un salto cambiario descomunal, y se ve en parte en el reflejo del sobrestock en muchos casos.

—También en este informe que ustedes hicieron. Mencionabas determinados signos de la economía, marcabas por ejemplo que los electrodomésticos se siguen vendiendo en proporciones superiores. Pero la construcción había bajado 0,9% respecto del mismo mes del año anterior, y la capacidad instalada había alcanzado casi el 67%, 2,4% superior al mismo mes del año anterior, y llevamos tres meses consecutivos de no crecimiento y caída del Producto Bruto, ¿cómo te imaginás que se va a llegar a las elecciones? 

—La gran apuesta acá, que es la apuesta de todo plan de estabilización, es si se logra reducir la volatilidad de las variables. Esencialmente son tres: la tasa de interés, el tipo de cambio, el dólar y el nivel de precios, sobre todo en alimentos. Si se logra que esas tres variables más o menos marchen por un sendero de expectativa razonable, en general, lo que se aconseja es la tasa de interés acá arriba, los precios en el medio y el tipo de cambio como suerte de ancla. Si eso se logra sin deterioro del nivel de actividad, creo que estamos ante posibilidades ciertas de reelección del peronismo o que el frente peronista o la coalición peronista…

—Sea competitiva electoralmente.

—Absolutamente. En ese punto, se ganaron algunas cosas respecto al tiempo que me tocó integrar el Gobierno, insisto, nunca hay valoraciones personales de la gente con la que me tocó interactuar. Me parece que el equipo del ministro Massa es un equipo cohesionado, eso permitió combinar esta suerte de medidas heterodoxas con ortodoxas, que es la delgada línea entre un plan de estabilización o un plan de ajuste.

—En esta misma serie de reportajes, textualmente dijiste: “Si el pueblo ve que el gobierno peronista va hacia ese escenario de recuperación de empleo y de salario, se puede revalidar electoralmente”. Esto fue hace un año, cuando se habían perdido las elecciones.

—Parte de mi llegada al Gobierno es justamente como consecuencia entre las PASO y la general, como una necesidad de aplicar una política…

—¿Ves que todavía es posible esa recuperación?

—Creo que sí, a pesar de que tenemos leve estancamiento en los últimos tres meses, también es cierto que los interanuales están dando muy altos, 4,5, 4,6. En el escenario en el cual estamos hay una delgada línea entre plan de ajuste y plan de estabilización. El plan de estabilización es el que permite ordenar las variables sin deteriorar el nivel de actividad, y el plan de ajuste busca un ordenamiento monetario fiscal drástico, y el desplome del nivel de actividad. El Gobierno, o el equipo económico ha combinado cierto nivel de heterodoxia en política de precios con canastas y con fideicomisos, que son las mismas que apliqué yo, pero con administración más precisa del comercio exterior y más cohesión del equipo, y por el otro, un ordenamiento monetario y fiscal, que está permitiendo discutir de otro modo la administración de comercio exterior y la administración de la política de precios. Ahora, lo que termina siendo decisivo es esta acumulación de dólares en el Banco Central. El sobrecumplimiento de la meta de reservas con el Fondo, la expectativa que se ha generado con la recuperación o la puesta de una oferta para recuperar bonos de deuda es un día a día complejo que lo hace un equipo cohesionado, y que va combinando regulación de precios y de comercio exterior con ordenamiento monetario, fiscal y acumulación de reservas. Si eso genera un conjunto de expectativas, que impiden una grave desaceleración del nivel de actividad, ratifico lo que dije hace un año, creo que se vuelve la coalición peronista absolutamente competitiva.

—Hoy, después de un mes en que hubo un cuatro delante en la inflación, está entre 5% y 6%, y si uno la proyecta anualmente, no es muy distinta a la que tuvimos el año anterior. Pareciera haber una especie de núcleo duro de entre 5% y 6% de inflación, ¿creés que es bajable esa inflación con estas políticas?

—En enero y febrero hay un nivel de estacionalidad, sobre todo en fruta, verdura. Lo digo con experiencia concreta, habría que ver la inflación núcleo sin la estacionalidad cómo da, pero no es una excusa de funcionario. Hay que ver, creo que sí, que es bajable en la medida en que se acumulen reservas en el Banco Central, este ordenamiento monetario y fiscal no lesione la actividad y se pueda afirmar la política de canastas y la política de fideicomisos. En ese sentido podemos tener un sendero de inflación mucho más en descenso, y de hecho creo que hoy estaban discutiendo las bajas de pautas de la corrección de las canastas reguladas. Creo que ese conjunto de medidas, si realmente se logra avanzar en un menor nivel de importación de energía, como se ha anunciado… Si realmente el Gobierno ha logrado, con el swap con China, y este shock que han anunciado entre bancos públicos recientemente en la visita y el acuerdo bilateral con Lula, garantizar flujo de financiamiento de importación, de los dos principales socios comerciales, como que garantiza durante este año el flujo de importación, la expectativa es favorable. Y eso hace descender un poco la expectativa cambiaria; además, como decía antes, recordemos que el año pasado hay sobrestock. Creo que vamos en camino de un ordenamiento y la decisión de remarcar precios tendría que tener un límite. ¿Por qué es importante canasta regulada y administración de comercio exterior? Porque se le está diciendo al empresariado que necesita insumos, que el Gobierno le garantiza un tipo de cambio, por lo tanto no trasladen a precios un costo de reposición que no es tal, porque ese es el argumento que yo recibía. Ahora hay una sola ventanilla para discutir eso, y creo que eso es un avance. Hay que tener muy claro: si se logra bajar la volatilidad de variables en la estabilización sin deteriorar el nivel de actividad, las posibilidades de triunfo electoral de una coalición peronista son muy altas. Sobre todo porque enfrente tenés una oposición que te propone una salida de esto con el uso de un salto de reacomodamiento de precios relativos, tremendamente regresivo y tremendamente traumático. Y de hecho el año pasado estaba esa presión. Por eso señalaba el crecimiento de las importaciones, era “cubrirme y tener sobrestock por las dudas”.

—¿Cuánto afecta la sequía y genera problemas tanto fiscales como de balanza comercial?

—La sequía va a ser un factor muy negativo, se está estimando que en soja y trigo va a haber caídas relevantes.

—Ocho mil millones de dólares.

—Se está hablando, exacto, de entre 6 mil y 8 mil millones de dólares de pérdida de ingresos. Todavía está la expectativa de que en febrero y marzo llueva y mejore, y eso tenga un menor impacto. Contra eso, el Gobierno está actuando.

—¿Swap con China, swap con Brasil?

—El aporte del Banco de Desarrollo Centroamericano para sostener la tarjeta Alimentar. Probablemente en la discusión con los otros tres bancos multilaterales, la CAF, el BID, el Banco Mundial, también recibe aporte, y la reducción de importación de la energía, que ese es el sendero estructural, la energía deja de ser una restricción para empezar a convertirse en un flujo de divisas, un vector de competitividad. Esto lo planteó el ministro Massa, en ese punto se puede afrontar la debilidad de la sequía, del menor nivel de flujo de divisas, con todo este conjunto de medidas. Por eso, es muy importante la recomposición de reservas. Si tenés más o menos garantizado el nivel de importaciones, tomando el Presupuesto aprobado, entre pagos, importaciones, todo el conjunto de egreso de divisas, estás pensando en 86 mil, arriba de 90 mil millones de dólares. Si podés proyectar un ingreso por exportaciones de 100 mil, que no parece ser un disparate, o 95 mil, equilibrás el sector externo. Si equilibrás el sector externo y seguís manteniendo este ordenamiento fiscal, hay muchas chances de equilibrio. Reconozco que la sequía es un impacto no deseado importante. Lo que se hace es sustituir fuentes de ingreso de divisas, los bancos multilaterales, los swaps con los principales socios comerciales, la discusión del ahorro de energía, que compensen esta caída.

—¿Cómo podría afectar a este 2023 la baja de tasa de interés de Estados Unidos? 

—Uno de los factores, y fui crítico y lo dije, incluso antes de ingresar al Gobierno, que complicaron a la Argentina en su programa financiero fue el proceso de reestructuración de deuda con el sector privado, que no produjo una baja significativa del riesgo país. Te lo digo desde 2009-2010, cuando hicimos el segundo canje de deuda, de lo que era el default de 2001, los canjes de deuda 2005-2010, un canje de deuda lo que provoca es una baja de riesgo país. Nosotros fuimos a hacer el canje con 900 puntos de riesgo país y bajó a 500. Acá teníamos 1.100, fue a parar a 1.700, después pasó los 2 mil. Este fue un primer problema, haber reestructurado la deuda con el sector privado y no haber bajado el riesgo país, porque cuando baja el riesgo país, hay una voluntad, no diría tanto de tenedores externos, sino de argentinos en el exterior, dinero formal o informal, que ante una baja del riesgo país se sienten atraídos como para correr ese riesgo. Una baja del riesgo país con una baja de la tasa de interés internacional, por eso también el programa de recompra de deuda tendría que provocar un ingreso de dólares financieros. Ya no hablo de los dólares comerciales, sino de las empresas que programan las deudas privadas que han emitido, posibilidades de alguien que tiene un dinero paralizado y ve que Argentina está menos riesgosa. El otro punto, y esto no es un dato menor para el equipo económico del ministro Massa, es que el acuerdo de información con Estados Unidos también va a marcar un antes y un después respecto de la salida de capitales por fuera de las normas legales. Eso va a sincerar la existencia de un volumen de divisas que seguramente algo va a aportar y algo va a repatriar. Es muy importante ese acuerdo, esperemos que se materialice, que la ley de blanqueo salga. La oposición no la quiere tratar. Creo que un programa financiero que baje un poco el riesgo país con la baja de la tasa de interés en Estados Unidos tendría, por lo menos lo que dice la experiencia histórica, que hacer llegar dólares no de carácter de la balanza comercial, sino dólares financieros.

—¿Qué está indicando el aumento de los activos argentinos, tanto las acciones locales como las acciones en el extranjero?

—Indica que Argentina va hacia otro escenario de carácter estructural, lo habíamos señalado, que estamos en un contexto internacional sustancialmente distinto. Por qué: por ejemplo, Sudamérica, que tiene gobiernos progresistas, incluso está Lula, está Cristina, no puede reproducir lo que pasó en los primeros 15 años del siglo. Porque esa era de desbalance global, donde Estados Unidos le compraba a China, y China compraba al continente, lo simplifico, pero era un nivel de acuerdo en el cual Estados Unidos tomaba como un factor de expansión de su demanda a China, eso se rompe, se empieza a resquebrajar con la crisis de 2008 y termina de resquebrajarse con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Eso hace un alineamiento de bloques China-Rusia, hay que ver qué pasa con la India, el Asia-Pacífico. Por el otro lado, el Reino Unido, saliendo de la Unión Europea y armando un bloque anglosajón, una nueva carta del Atlántico con Estados Unidos, más el Commonwealth, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, incluso una alianza defensiva. Una Unión Europea donde su situación es incierta, y una guerra. Eso es una crisis de hegemonía, claramente, y una tensión que no sabemos cómo se va a resolver. Ahora, esa guerra va definiendo precios internacionales de bienes esenciales, los cuales Argentina produce, esencialmente energía, agroalimentos, minerales, que llega para quedarse. O cualquiera diría que esto va a durar un tiempo, porque la crisis de hegemonía internacional no está resuelta. Lo que provoca, con la existencia de Vaca Muerta, que es un yacimiento ya maduro… cuando se empezó a discutir hace más de una década, había que explorarlo. Los costos de extracción no estaban tan claros, hoy ya todo eso está despejado y la única discusión son las formas de movilizar esa producción a través de gasoductos, plantas compresoras, porque lo más costoso es saber si el yacimiento es rentable o no. Ya esa reserva está, va a provocar un flujo de dólares entre los próximos tres, cuatro, cinco años, no de acá a muy lejos, que no tiene que ver con la producción agropecuaria, por primera vez diría en 150 años de historia.

—¿Cambia estructuralmente la matriz de producción de la Argentina a partir de los minerales y el gas?

—En cuanto al sector externo, sí. Y ese cambio donde la energía deja de ser una restricción para ser un vector de competitividad, ya sea para la producción industrial con valor agregado como para la agroindustria o para la industria mercado internista, cambia y además es un factor de flujo positivo de divisas, eso es de carácter estructural, cambia el valor de las empresas argentinas. Lo que está en discusión acá, y por eso también lo cito en el informe, es que hoy tenemos un vector de competitividad en curso muy próximo que va a ser la energía, el otro vector de competitividad, y este es antinómico con el peronismo, es la mano de obra. Hoy tenemos salarios relativamente bajos en dólares. Entonces hay un sector del empresariado, no culpo, hay discusiones que ni siquiera tienen que ver con la Mesa de Enlace. Hay un sector del empresariado que ve que hay precios internacionales altos, y pueden ser sostenidos producto de la crisis de hegemonía. Y por el otro, dos vectores de competitividad: mano de obra y energía. Tratemos de que esto continúe, y ahí viene la tensión con el peronismo. Nunca el peronismo admitió la competitividad de la economía extraída del salario, siempre era cómo la producción primaria agropecuaria subsidiaba al desarrollo industrial. Cuando se discute el péndulo, esencialmente está en ese núcleo. Hoy esto cambia. Lo que todo el mundo está viendo, que las acciones de las empresas argentinas están muy baratas en dólares y que, al calor de un escenario de precios internacionales altos y disponibilidad de bienes esenciales, son empresas subvaluadas. Warren Buffet creo que fue el que dijo: “Lo importante no es el precio que uno paga, sino el valor de lo que compra”. Me parece que muchos están tomando esa máxima para comprar las acciones argentinas.

—Dos hipótesis: una es que están viendo que la Argentina va hacia un cambio estructural a partir de los minerales y del gas…

—Yo estoy convencido de eso.

—… y otra hipótesis es que están viendo, como se vio en 2015, que puede ganar un partido más amistoso con el mercado. ¿Le asignás alguna chance a eso?

—Es una mirada de corto plazo y puede ser que algunos analistas la tengan, pero la verdad es que con ese partido no les fue bien. Si uno habla, por lo menos la segunda línea, no hablo con las primeras líneas empresariales, no vieron bien esa gestión; de hecho, otros no la acompañaron por varias razones. Primero, porque fue un gobierno que recibió 45 mil millones de dólares entre 2018 y 2019 y no pudo pasar de la primera vuelta electoral. Un gobierno que recibe esa cantidad de dinero, que supuestamente es para estabilizar la economía y mejorar sus chances electorales, y no pasa de la primera vuelta electoral, cuando menos no pudo disciplinar a su propio poder económico, que supuestamente lo respaldaba. Y segundo, me parece que la injerencia directa de funcionarios de gobierno, no hablo de corrupción, en la distribución de mercados, sobre todo ligados a la energía, obra pública y demás, tampoco estuvo bien vista por un sector del empresariado. No sé si se renueva esa apuesta. Puede ser que se renueve la apuesta a un partido de derecha, pero no encabezado por Macri, me parece. Creo que lo que todo el mundo ve es que una acción de YPF que vale 8 o 9 dólares, que está costando hoy, es muy barata. YPF es el principal concesionario dentro del yacimiento Vaca Muerta, y creo que lo mismo pasa con otras acciones, e incluso las empresas industriales con inserción exportadora como el caso Aluar, como en el caso Techint. Me parece que vamos a otro escenario, que se conforma un bloque de poder que está diciendo: “Veamos cómo esto se administra”. También en un contexto internacional muy incierto.

—Te tocó ser funcionario con el ministro Guzmán y ahora tenés una mirada elogiosa del ministro Massa, ¿cuáles son las diferencias entre Guzmán y Massa? Muchas veces se dice que finalmente a Guzmán no lo dejaron hacer las mismas cosas que a Massa le dejan hacer, ¿es incorrecta esa idea?

—Massa tiene una administración de comercio exterior mucho más precisa, mucho más clara, aun en un contexto de fuerte expansión de importaciones pudo administrarla. El segundo, me parece…

—¿Se lo dejaban administrar a Guzmán?

—Cuando estalla la guerra y a mí se me dispara trigo, girasol, o sea aceite y panificados, consumos básicos, planteo las retenciones, lo dije, lo ratifico y lo sigo pensando, que tiene que haber mayor derecho de exportación. Y se arma una mesa, una suerte de comité donde estaba el ministro Kulfas, el ministro Domínguez, el ministro Guzmán, el presidente de Banco Central y yo, de ahí se logra salir con el Fideicomiso del Trigo, una medida que yo implementé, pero tildada de insuficiente. En un momento, uno se fue, dijo: “Acá no hay el comité de emergencia que uno espera, no se toman las medidas para abordar este escenario”. Guzmán estuvo dos años y medio y si uno analiza, insisto, tuve diálogo con él, siempre recibí un trato respetuoso, personal, profesional. No quiero entrar en la discusión personal, pero él tuvo a cargo una aceleración de la reestructuración de deuda con el sector privado en septiembre de 2020, plena pandemia. La economía a nivel global cayó 3,8% en todo el mundo. Esa reestructuración permitía bajar el riesgo país y que entraran dólares de carácter financiero, no pasó eso. Después, se quiso avanzar en un proceso de superávit comercial alto, pero no logró acumular reservas. Eso lo hemos cuestionado, lo he escrito, previo el ingreso al Gobierno, lo he dicho estando en el Gobierno. Esa es otra discusión, manejo de programa financiero, manejo de sector externo, superávit comercial, no hay acumulación de reservas. Tercero, dentro del programa financiero, por qué no se fue a buscar primero, o en paralelo, el acuerdo con los acreedores privados, el acuerdo con el Fondo.

—Mencionaste “equipo económico cohesionado”, ¿el que vos integrabas no era cohesionado por culpa de Guzmán o porque las condiciones políticas no lo permitían y sí lo permiten hoy?

—Creo que no había un liderazgo claro sobre un programa de estabilización, entonces se buscaba la reestructuración de la deuda…

—En términos concretos, desde tu perspectiva, ¿Guzmán fue un mal ministro? 

—En términos económicos, sí.

—Y en el caso de Massa, que lleva seis meses de gestión, ¿tu balance está a la altura de tus expectativas?

—Creo que él está aplicando un plan de estabilización que, como te decía antes, el éxito va a ser si baja la volatilidad de las variables y no deteriora el nivel de actividad, eso te coloca en competitividad electoral. En lo que tiene hoy, es más claro: aplicar una política de precios regulada, necesita administrar el comercio exterior, y los funcionarios que están sentados en la mesa tienen que tener al empresario al que se le dice que importa a determinado tipo de cambio, y tiene que tener una canasta regulada, producirla y abastecerla. El único momento en que viví eso fue cuando llego, pongo un congelamiento de tres meses, y cuando se va a producir la salida del congelamiento me presionan con una salida de diez, doce por ciento de aumento. Ahí doy la alerta, incluso lo hablo con el Presidente, quien fue conteste de eso. Y nos sentamos todos, Guzmán, Kulfas, Pesce, frente a los principales CEO del empresariado, y se logra salir ordenadamente del congelamiento.

—Se te asigna ser, dentro de los economistas del oficialismo, una persona con más valoración del Estado que el promedio de los economistas del oficialismo. O sea, no alguien que está tendiendo al centro ni a la derecha, ¿qué te pasa cuando ves que a Sergio Massa lo aplaude Paolo Rocca? 

—Primer dato, hay un sector del empresariado que seguramente está compartiendo esta visión de cambio estructural y más allá de si se hace el gasoducto, que se está haciendo, los caños vienen de su empresa, esa es la coyuntura. Pero no soy antiempresario, sí tengo una valoración mucho más importante del Estado, y creo en la regulación estatal, creo que frente a monopolios hay que regularlos y el Estado tiene que intervenir, tiene que estar presente en algunas áreas. Ahora, también creo, y por eso soy peronista, que tiene que haber una alianza de clases o un acuerdo policlasista. No sé si es con Paolo Rocca también, pero ratifica lo que venía diciendo, hay un conglomerado empresarial con inserción exportadora que ve estos vectores de competitividad y los quiere sostener.

—Te recuerdo diciéndome que cuando volviste a la actividad pública, después de los cuatro años del gobierno anterior, te encontraste con un empresariado distinto al que habías dejado cuando te tocó ser funcionario con Cristina Kirchner, ¿qué cambió en ese empresariado? 

—En ese momento era refractario a la regulación estatal, no quería que se le impusieran condiciones, no era un empresariado con el cual uno estaba acostumbrado a tratar y negociaba y terminaba acordando.

—Si interpreto bien, te encontraste en 2021 con empresarios que estaban más a la derecha o económicamente más ortodoxos que lo que estaban en 2010, y hoy, en 2023, después de determinadas circunstancias, de percibir que hubo un cambio estructural en la economía argentina, nuevamente los ves más predispuestos a una alianza con el Estado. 

—En determinadas condiciones, que se mantengan estos dos vectores de competitividad, mano de obra y energía. Hay un núcleo empresarial, la Mesa de Enlace, producción primaria. Otra cosa, si querés llamalo el Consejo Agroindustrial Argentino, la UIA en algunos sectores, hay un sector que dice: “Vamos a un cambio estructural, la energía va a cambiar su funcionalidad en la Argentina, los precios internacionales en medio de esta crisis hegemónica, que todavía no está resuelta, van a seguir”. En el continente vuelve Lula a Brasil, que eso es muy importante, y para la Argentina Brasil es muy importante y hay una tendencia por centroizquierda votando más allá de lo que puedan decir los comunicadores, eso está pasando. Ahora hay un programa de estabilización que está tratando de poner cierto orden monetario y fiscal, recomponer los niveles de reservas, tuvo respaldo de Estados Unidos, veremos si eso se implementa, del “discovery” de los capitales fugados, con lo cual vamos a una ley de blanqueo, hay una posibilidad. Hay un componente peronista importante, que no se puede ignorar y que sigue presente, eso es lo que está pasando en la cabeza de un sector del empresariado.

—Hay una relación entre desempleo y salarios: con un desempleo alto, los salarios bajan; y cuando el desempleo baja, los salarios aumentan. 

—Esa era la Argentina peronista, la capacidad de negociación de los gremios aumentaba mucho en la medida en que había pleno empleo.

—Tuvimos un ciclo en que aumentó el desempleo, ahora está bajando el desempleo, aumenta el empleo, ¿podrá ser que los salarios bajos sean el resultado del proceso anterior, y que primero se genera el pleno empleo para que después aumenten los salarios?

—Sin duda, si se sostiene este nivel de crecimiento. No tengo medida ahora la elasticidad empleo-producto, y cuanto más aumente el componente industrial del producto, más va a aumentar el empleo. En la medida en que se sostenga un nivel de desempleo bajo lentamente, la capacidad de presión y de organización sindical va a seguir, por eso también hay tanto ataque de la oposición a los sindicatos. El expresidente Macri tomó como bueno el modelo del emirato de Qatar y dijo: “Acá no hay sindicatos”. Ese proceso va a tender a una mejora salarial. Ahora, también es cierto que en el peronismo, por dos mecanismos, uno era la redistribución a través de apropiación de renta extraordinaria, en este caso exportadora, directamente al financiamiento de la industria e indirectamente al financiamiento del empleo. Y por el otro, los acuerdos sociales o los acuerdos de consenso, que el primer escalón era la paritaria, pero también los acuerdos de precios y salarios estaban presentes en el peronismo como forma de ordenar la distribución. El sostenimiento del desempleo bajo va a ir forzando una mejora en la distribución del ingreso.

—Por un lado planteás un cambio estructural de la matriz productiva argentina a partir del gas y de los minerales, que de manera creciente va a generar efectos positivos en 2024, 2025. Por otro, que si ganase Juntos por el Cambio haría un ajuste para resolver el problema de la inflación rápidamente, aunque caiga inicialmente el crecimiento económico. ¿Y cómo imaginás que sería si continuase un gobierno peronista? 

—Si continúa un gobierno peronista, es que el plan de estabilización tuvo algún grado de éxito y estamos en un escenario de baja volatilidad de variables, con crecimiento, que va a ser potenciado porque cada año que pase juega a favor en esta emergencia, sobre todo de la energía, con su nuevo rol.

—¿Cómo sería un plan de estabilización? ¿Que la inflación termine siendo 60% y el crecimiento tres?

—En este año, 2023, y que el año que viene, 2024, la inflación podría estar en torno al 35%-40% con un crecimiento sostenido también de tres o cuatro, eso va empezando a crear otro escenario.

—¿Entonces hay dos modelos: uno es de shock y otro de gradualismo; por parte de Juntos por el Cambio hay que resolver el problema de la inflación inmediatamente a costa del crecimiento, por parte del peronismo, a lo largo de los años pero sin ajuste inicial?

—No, el shock de Juntos por el Cambio es un shock regresivo que va a destruir el salario, que probablemente también golpee al empleo, y que además tienda a una mayor reprimarización, un carácter más extractivista.

—Pero resuelve el tema de la inflación rápidamente.

—Primero va a acelerar la inflación, porque tiene que destrozar el salario.

—Cambio de precios relativos pero inmediatamente a partir de ahí sí una inflación baja.

—Sí, probablemente. El modelo o la política económica que se está planteando en este momento, y esa es la diferencia entre plan de estabilización y plan de ajuste, es que el plan de estabilización lo que hace es ordenar las variables, para una mejor recuperación del salario. Cuando entra a bajar la inflación, un trabajador, si se ajusta el salario, tiene mejoras sensibles.

—Pero coincidimos en que 95% de inflación, 60% de inflación, incluso 40% de inflación en 2024 sigue siendo una inflación alta. 

—Es una inflación alta para una Argentina que se recibió endeudada, donde le cayeron diez puntos con la pandemia.

—¿La diferencia de diagnóstico entre el modelo peronista y el modelo de Juntos por el Cambio sería que para Juntos por el Cambio la estabilización macroeconómica es urgente y hay que hacerla al costo que sea, mientras que para el peronismo se puede hacer por etapas?

—El tema es adónde llegamos, lo decía, un shock como el que plantea Juntos por el Cambio es un shock profundamente regresivo, pero además de carácter estructural, y además otorgarle un carácter mucho más primario, más extractivista, al modelo beneficiado por los precios internacionales. En el peronismo no, es un proceso de regulaciones, administración de comercio, asegurar el nivel de actividad y, por el otro, ir propendiendo a una mejora paulatina del salario, y con un componente industrial mayor.

—¿No se trata solo de ordenar la macroeconomía sino ordenarla de una manera en que la distribución de la renta no sea más regresiva?

—Nunca es neutral el ordenamiento de la macroeconomía.

—¿El ordenamiento de la macroeconomía que podría hacer un gobierno peronista coloca recién al final de ese ordenamiento un país sin inflación?

—El proceso inflacionario en Argentina siempre está asociado a la puja distributiva, y siempre está latente. En este mundo que vivimos hoy, las economías desarrolladas están teniendo procesos inflacionarios inéditos en las últimas tres décadas, y los están teniendo por las subas de los precios internacionales, y los están teniendo en moneda dura. Porque nosotros decimos 60% de inflación, en una moneda que dista de ser una moneda de reserva internacional. Ahora 10% de inflación en euros o en dólares, donde no hay paritarias, donde no hay mecanismos de compensación, también es muy duro. Hay que ver ese proceso también. Y también es cierto que ellos no lo han atacado por ahora con programas de ajuste, han sido muy cuidadosos. Los planes de austeridad que llevó adelante Alemania para poder afirmar el euro en medio de la crisis de 2008 hoy no son viables. Entonces hay que estabilizar las variables, tener un orden monetario y fiscal, pero fundamentalmente hay que tener solvencia en el sector externo, y esto es lo que, paradójicamente, los procesos conservadores como el de Cambiemos nunca tienen. Ahora, lo que sí, ellos van a una política de shock para terminar de desestructurar un escenario social que pueda impugnar este libre manejo de los recursos de la Argentina, pero no tiene nada que ver con lo que plantea el peronismo.

—Si la economía hace competitivo al Frente de Todos como para que pueda ganar las elecciones; en ese contexto, ¿el candidato quién tendría que ser, Massa o el Presidente? 

—Mi candidata, con mi corazón y a quien no voy a abandonar nunca, es Cristina.

—Asumiendo que ella cumple lo que dice…

—Después, un escenario en el cual hay un éxito económico, eso tendrá que resolverse en las PASO. Obviamente un gobierno que es competitivo en términos electorales, quien lo preside tiene posibilidades, y el ministro que ordenó o que lo transformó, le dio el carácter de competitividad, también. Ahora, creo que para el bienestar del pueblo, la que mejor puede asumir este escenario de expansión que viene, para que esto sea equitativo, es Cristina.

—Pero si ella no fuera…

—Tendrán que resolverlo en unas PASO, porque justamente lo novedoso en esta etapa del peronismo es que es una coalición de gobierno.

—Ves al Presidente y al ministro de Economía compitiendo.

—Es una posibilidad, sí.

—¿Te resulta viable que el Presidente compita con su ministro de Economía, los dos en ejercicio? Parece poco probable, debería haber un acuerdo en quién de los dos representa mejor el sector de gobierno.

—Las PASO se hicieron para algo.

—¿Ves a alguien del sector que no es ni del Presidente ni del ministro de Economía, concretamente del sector del kirchnerismo, que podría ser candidato en esas PASO?

—No. Es Cristina.

—¿Y si no fuera Cristina?

—Del kirchnerismo es Cristina. Ahora, resolver la discusión entre el Presidente y el ministro Economía, si es que esta discusión se plantea, porque, habida cuenta más allá de que en algún momento convergieron, llegan a sus funciones desde sectores distintos en el marco de un proceso electoral abierto, no lo veo como algo improbable.

 

https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/roberto-feletti-en-terminos-economicos-si-guzman-fue-un-mal-ministro-por-jorge-fontevecchia.phtml

Réquiem en el horizonte popular: absurdos sobre el “vivir con y de lo nuestro”

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La idea de “vivir con y de lo nuestro” se ha desechado como opción socioeconómica. Ya no interesa. Es una concepción autárquica que ha caído en desgracia, se ha nublado, diluido, apagado. Ha sido optimista y contestataria, pero ha entrado en la etapa del olvido, que es la garantía de su muerte. El libro exitista de Macri (“¿Para qué?”, Editorial Planeta) triplica el precio del texto analítico de Aldo Ferrer (“Vivir con lo nuestro”, FCE). Los economistas del establishment (¿los habrá del no-establishment?) afirman que los precios marcan preferencias porque se relacionan con el nivel de satisfacción del dinero. A más goce, más precio y más valor.

Hoy, la globalización financiera y tecnocrática es el nombre de la Verdad, de lo Posible y de lo Deseable. Clausura y fin del debate. Lo “nuestro” nos lleva al viejo pasado. Cito a Bolívar cuando reclamaba, con enojo, a Europa “¡déjennos hacer nuestra propia Edad Media!”.

Y, dado que hemos madurado -según dicen-, los sapientes menosprecian la idea. La ubican en un romanticismo vulgar de juglares populares, la instalan en cafés reuniones de militantes del divague y la depositan en las garras racionalistas de la posmodernidad. Se ha dejado perdido el concepto en el viejo arcón del pesimismo, entremezclado con recuerdos olvidados, como equidad y términos proscriptos, como revolución. ¡Qué no se hable del vivir con lo nuestro!, es la consigna.

El discurso posmoderno y el sentido común neoliberal nos han convencido de que “lo nuestro” inexiste, es demasiado poco e insuficiente, casi insignificante, y que es necesario ir por más. Crecer más, acumular más, querer más, consumir y gastar más, domesticar más la naturaleza y los hombres. Que todo se sujete al hedonismo de la economía.

El capital tecno-financiero no es “nuestro”, “lo nuestro” es, apenas, gentes que trascurren sus vidas desde el amor, se animan a pensar futuros juntos y hacen cosas en común. La aniquilación de lo “nuestro” es, en definitiva, otra de las abstracciones triunfantes del capitalismo actual. El crecimiento ilimitado como fábula posible para que el cibernántropo del poder imponga su estilo de vida. No hay lugar para lo nuestro, es el fin de lo común.

Es cierto que no se sabe bien que es “lo nuestro”, lo que nos es propio, lo que tiene que ver con la propiedad común y con la pertenencia colectiva. Tampoco quienes somos “nosotros”, los portadores de lo nuestro, los que tenemos intereses comunes y participados.

¿Quién puede creer que es nuestra la Patagonia de los Benetton? ¿Y los hidrocarburos de los yacimientos de PAE? ¿Y el dulzor de los campos cañeros de Ledesma? ¿Los campos sojeros de los holdings transnacionales? ¿Ni que hablar de los ríos y del agua de glaciares hecha Lago Escondido para el pornográfico encuentro del poder real de empresarios, funcionarios y jueces?

“Nuestro” ha dejado de ser una pertenencia de todos y se ha vaciado de contenido. Es un término que se agota porque cada vez hay menos cosas de todos. El patrimonio común se debilita. Como cuando desde el neoliberalismo se dice no comprender esa obsesión por recuperar las Malvinas. “Nuestro”, lo nuestro es una palabra perdida y casi repudiada. Y asesinado “nuestro”, van por “compañero”, el que nos acompaña en el camino. Quieren dejarnos no solo sin pertenencias comunes, sino también solos de soledad, evitar la compañía.

Lo global en lo social y el yoísmo en lo individual, se han apropiado de lo nuestro y lo subsumen. “Nuestro” campo es una entelequia que se transforma en commodities misteriosos y oscuros y “nuestro” panadero -a quien mirábamos a los ojos para putearlo porque se le había tostado demasiado el pan- es ahora una góndola impersonal y aleatoria.

Y los precios quedan fuera de nuestra acción económica y nos empobrecen porque, claro, no son nuestros precios sino los de ellos, que los fijan a su conveniencia, con una peculiar visión de lo justo aplicado al precio, que comparten con el administrador político de turno. Por eso las políticas públicas son la restauración política de lo nuestro.

La deuda, ella sí, es nuestra. Es la marca de la dependencia. Por eso la práctica kirchnerista de desendeudar, liberar lastres, fue una expresión de vivir con lo nuestro. No traigan nada, no ayuden que nos arreglamos, fue el mensaje. Pero se ha vuelto a “nuestra” deuda. La propiedad popular de las penas que son de nosotros según canta Yupanqui desde siempre. Y las consultoras nos abruman con informes sobre cuanto debemos per cápita. Para regocijo de los verdaderos deudores que son los fugadores y los evasores.

Es necesario que algo sea “nuestro”, so pena de invalidar el concepto subyacente de ”patria” (para haber patria tiene que haber nuestros). Habrá que investigar a qué queda reducido lo nuestro: ¿a los símbolos patrios? ¿al Papa Francisco?  ¿a Maradona? ¿a la birome? a la picardía argenta? ¿al fútbol?  No lo sabemos, pero el hecho es que los espacios políticos desechan y menosprecian la idea de vivir con y de lo nuestro.

Podemos intentar decir que “vivir con y de lo nuestro” es opuesto a “vivir con y de lo ajeno”. Claro que suena interesante el vivir con y de lo ajeno. Es la teoría del ladrón, una de las hipótesis fundantes del racionalismo rampante ortodoxo y metáfora económica de la máxima satisfacción con el menor esfuerzo. La prudencia es lo que transforma en deudor al ladrón. Fue una máxima precapitalista y medioeval: acojamos al ladrón como deudor para dominarlo. Es también la teoría del viejo Marx sobre la plusvalía en la que descansa el vivir bien del capitalista basado en la apropiación del valor del trabajo asalariado. El mérito de hacerse del esfuerzo ajeno.

La pregunta es si el pensamiento popular debe impulsar la concepción de lo nuestro o sumarse a su crítica para parecer a tono con el poder, aggiornados. Claro que los pueblos tienen que organizar su economía de manera tal que produzcan al menos el valor de lo que consumen. Es una ecuación energética. La creación de valor está determinada por los avances tecnológicos. Es cierto. La industrialización es deseable y necesaria. Es cierto. Pero ningún argumento, por otario que sea, desplaza la necesidad de administrar nuestros recursos naturales a partir del trabajo humano nacional con la tecnología posible y pertinente administrada por un Estado nacional cuyo programa sea el interés de nuestros pueblos. Simplemente instalar la idea de lo nuestro en el marco del buen vivir y como basamento del campo nacional y popular.

Advertencia: este bestiario de ideas sueltas e inconsistentes no deben ser leídas -si es que se leen- en defensa del maestro Aldo Ferrer y su tesis sobre Vivir con lo nuestro. Ferrer y sus convicciones ya disponen de una sólida defensa argumental de mejor contenido y mayor profundidad.

 

Lo micro y lo macro en la cultura. ¿Cuál es el balance?

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Hay diferentes maneras de observar la realidad y estas observaciones parecerán objetivas y
veraces para cada observador.
Inevitablemente nuestra mirada y la de todos estará filtrada por nuestra subjetividad en la
que supuestamente serán mandatorios nuestros intereses. ¿Pero, será cierto esto. Realmente somos
todos coherentes con nuestros intereses? ¿Los conocemos realmente o existe la posibilidad de que ellos resulten injertados en nuestro cerebro de alguna manera?
Siempre tenemos una doble percepción de la realidad, condición natural inapelable, oscilamos entre el adentro y el afuera, entre lo que sentimos como deseo o como gozo, entendiendo el gozo como placer y dolor, y la elaboración racional que esto provoca en nosotros. Por otra parte la mirada hacia el afuera, hacia el otro, hacia los otros, al mundo, al que por un lado pertenecemos y deseamos pertenecer y suele resultarnos un interrogante al que no siempre intentamos responder. De los contextos y de múltiples variables dependerá cual será el punto de equilibrio entre estas dos formas de mirar.
¿Cuáles serán los condicionantes que en algún punto se convertirán en determinantes,
cuántas y cuáles serán las fuerza simbólicas desplegadas en este tablero?
Somos educados según la impronta cultural de nuestros mayores y de los mandatos
imperantes en la cultura en que nos desarrollamos, a veces los mandatos parentales y sociales coinciden, a veces no.
No se puede construir el deseo, pero si la manera de lograr su consecución. Todo aquello que
establecerá un equilibrio estable o inestable entre nuestros impulsos y los límites que respetemos o la realidad nos imponga.
En la naturaleza, y en nosotros como parte de ella, hay una tendencia a la repetición, como
la estructura atómica descripta por Niels Bohr y el o los sistemas solares; así también la familia puede ser vista como un sistema y la sociedad como un sistema que se refleja en ella. La particularidad de los sistemas humanos está dada por el desarrollo psicoafectivo de sus integrantes, lo que permite que los roles desempeñados dentro de estos sistemas no sean fijos sino que puedan ser mutables. Así también, estos roles pueden exacerbarse y provocar profundos daños a sus integrantes hasta la posible destrucción del sistema mismo.
Así entonces, como en nuestros modelos familiares hasta el siglo XX (actualmente abundan
las familias monoparentales), el símbolo de poder en la sociedad patriarcal era el padre y por lo tanto el que imponía la ley, o sea los límites: en la sociedad política es el estado quien impone la ley.
El tema es que el estado se presenta como un cuerpo gigante y omnímodo con cabeza pequeña, que es el gobierno formal, y el poder real es el poder económico que posee y se apropia de la riqueza socialmente producida, y así como un padre despótico y conservador puede querer decidir el futuro de sus hijos, de sus parejas y de sus destinos, el poder real hará todo lo necesario para mantener su situación de privilegio.
Sin límites éticos, no ya morales, ya que es el poder el que inventa la moral del momento en
que se vive. Viviremos incluso una ilusión de participación democrática, en la que habrá
representantes de ideas e intereses, los políticos son una biopsia de la sociedad, aunque los
integrantes más débiles habitualmente no está representados, como si fueran en una familia niños pequeños a los que no se pide opinión.
Tenemos entonces la capacidad de tener una mirada micro y una mirada macro. En la micro
nos vemos a nosotros mismos, y en la macro a la sociedad/comunidad a la que pertenecemos.
Pareciera ser que nuestros espacios de atención son limitados, como son limitadas las horas
de nuestros días que estarán divididas en sueño y vigilia. Así como debemos administrar el tiempo de nuestra vigilia y nuestro sueño, también debemos administrar un continente psicoafectivo finito para nuestras miradas micro y macro.
Aquí es donde entra a jugar nuestra relación con el poder real. El poder real que invertirá
todos sus esfuerzos para mantener su situación de privilegio. El poder real que nos impone la
mirada macro a través de los medios. El poder real que pretende fijarnos la impronta cultural, el que inventa la moral y nos dice lo que está bien y lo que está mal, el que en definitiva intentará condicionar nuestra subjetividad, todo el andamiaje simbólico que se instalará en nosotros parasitando lo que sentimos y creemos como sentido común.
Aquí hay dos componentes: lo dicho y lo no dicho; en donde lo dicho es lo menos trascendente y se dice no solo como mensaje, sino para ocupar un espacio. Pero lo más
trascendente, lo que tiene más peso para manejar nuestras vidas de manera cotidiana y con una ilusión de normalidad es lo no dicho. Lo dicho es lo político, lo que tiene que ver con el
pensamiento macro en donde el discurso del poder tendrá como objetivo ahorrarnos el esfuerzo de pensar y de sentir, simplemente seguir el flujo de interpretaciones de la realidad según los intereses de ese poder e impedir el pensamiento crítico
¿Y entonces, qué es lo no dicho? Lo no dicho es la invasión al pensamiento micro, a todo lo
que tiene que ver fundamentalmente con nuestros deseos y nuestra sensaciones, más que con el pensamiento crítico, a lo que tiene que ver con nuestras zonas más vulnerables que siempre serán las afectivas y todo lo que esté involucrado con la sensualidad.
Los blancos serán entonces el deseo y la pertenencia. Aplicando sobre ellos una cantidad tal
de estímulos que ocupen la mayoría de nuestro tiempo de vigilia en responder a esos estímulos. El viejo pan y circo del imperio romano para dominar al pueblo sigue siendo un ejemplo a imitar por parte de los pretendidos dueños del mundo.
Así, la cosificación de los cuerpos femeninos, que ya viene de lejos con consecuencias
lamentables, y en el último tiempo también los masculinos, los chismes de la farándula, la ocasión de tener algunos minutos de fama para personas comunes, la farandulización de la política, quitándole seriedad para convertirla en show, todo lo que convierta la vida en espectáculo y de motivo a charlas superficiales por parte de la población y, fundamentalmente, personalizando cada
una de estas cosas, poniéndoles nombres y apellidos, que aunque en el devenir sean totalmente intrascendentes, llevará inexorablemente a una percepción más individualista de la vida, consistente con la meritocracia, las salidas individuales y el denodado esfuerzo por sobresalir de entre los demás.
¡Qué decir del ataque al sentimiento de pertenencia a partir de exacerbarlo a través del fútbol
para que los simpatizantes de un equipo no vean a los otros como adversarios imprescindibles para la ocurrencia del juego, sino como enemigos de una guerra que no existe!
Dividir para reinar reza un viejo axioma del poder.
Es la invasión imperceptible de la mirada micro, el arma soterrada del poder que inocula el
individualismo y el sentimiento de frustración que genera resentimientos entre iguales, a partir de sembrar una sensación de sálvese quien pueda y de guerra de todos contra todos, destruyendo todo sentimiento solidario.
También es micro que ante un hecho policial se brinden detalles escabrosos y se lo instale y
repita por horas en las pantallas, omitiendo deliberadamente la situación socioeconómica, lo macro, que favorece la existencia de estos acontecimientos que todos denostamos.
El poder no solo nos roba la riqueza, para manipularnos, para conservar sus privilegios,
también nos roba la mirada.

Relanzamiento de la alianza estratégica entre Argentina y Brasil

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Dos pueblos hermanos vuelven a encontrarse. Mañana nos reuniremos en Buenos Aires para el primer encuentro presidencial entre Brasil y Argentina en más de tres años. Inmediatamente después tendrá lugar la VII Cumbre de la Celac, foro que reúne a los 33 países de la región de América Latina y el Caribe y que, desde el año pasado, se encuentra bajo la presidencia de Argentina. El evento marcará el regreso de Brasil a este mecanismo de diálogo y concertación regional. Una relación que jamás debería haberse visto interrumpida y que la historia de hermandad latinoamericana logra reanudar.

Ambos encuentros marcan un nuevo comienzo, justamente en el año en que celebraremos el bicentenario de nuestras relaciones diplomáticas. En Buenos Aires vamos a relanzar la alianza estratégica bilateral con la reactivación de varios espacios de cooperación y diálogo. Son múltiples las áreas en las que volveremos a trabajar juntos en temas importantes para la calidad de vida de nuestras poblaciones, como la lucha contra el hambre y la pobreza, la salud, la educación, el desarrollo sostenible, el cambio climático y la reducción de todas las formas de desigualdad. De una vez y para siempre, la historia será escrita por nuestros pueblos.

Vamos a fortalecer el rol de la sociedad civil, los gobiernos estaduales y municipales y de los parlamentos como actores de este reacercamiento. Sabemos que el sueño de estar unidos es ahora una realidad posible.

Los lazos entre Argentina y Brasil se cimentan en la consolidación de la paz y la democracia. Queremos democracia para siempre. Dictadura nunca más.

Condenamos todas las formas de extremismo antidemocrático y de violencia política.

Merecerá especial atención la reindustrialización de nuestras economías, con la generación de empleo de calidad y las inversiones en innovación. El comercio entre Argentina y Brasil ya tiene una alta participación de productos industrializados en sectores estratégicos. La integración entre nuestras cadenas productivas ayuda a mitigar shocks externos, como los que se produjeron durante la pandemia. No podemos depender de proveedores externos para poder tener acceso a insumos y bienes esenciales para el bienestar de nuestras poblaciones.

Contamos con un sector privado dinámico y emprendedor, cuyo aporte al proceso de integración bilateral es cada vez más necesario. Compartimos el firme propósito de fortalecer los ya sólidos lazos comerciales y de inversión entre nuestros países y promoveremos un seminario empresarial en el marco de la visita presidencial.

Nuestros países seguirán desempeñando un papel fundamental para la seguridad alimentaria en un mundo que se ve afectado por riesgos geopolíticos y serias interrupciones en las cadenas de suministro. Estamos comprometidos para dotar a nuestra agricultura y ganadería de altos estándares de sostenibilidad y mantener sus altos niveles de productividad.

Deseamos impulsar proyectos en el ámbito de las infraestructuras. Un tema central de este nuevo momento es la integración energética. La interconexión eléctrica entre nuestros países ya es una realidad y la integración gasífera tiene potencial para convertirse en uno de los proyectos estratégicos de la relación bilateral, con beneficios duraderos en términos de atracción de inversiones, generación de empleo y en lo que hace a nuestra seguridad energética.

Consolidaremos nuestra posición como poseedores de tecnología nuclear con fines pacíficos, fortaleciendo la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares y dando continuidad a proyectos ambiciosos como el del reactor multipropósito. Con la reactivación del Grupo de Trabajo Conjunto en materia de Cooperación Espacial vamos a poner en órbita satélites para realizar estudios costeros y oceanográficos.

La relación fluida y dinámica entre Brasil y Argentina es fundamental para el avance de la integración regional. Junto con nuestros socios, queremos que el Mercosur constituya una plataforma para nuestra integración efectiva al mundo, a través de la negociación conjunta de acuerdos comerciales equilibrados que respondan a nuestros objetivos estratégicos de desarrollo.

Tenemos la intención de superar las barreras a nuestros intercambios, simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales. También decidimos avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa.

Trabajaremos conjuntamente para rescatar y actualizar la Unasur, a partir de su innegable legado de logros. Argentina y Brasil están decididamente comprometidos con la construcción de una América del Sur fuerte, democrática, estable y pacífica.

Necesitamos hacer frente a un mundo cada vez más complejo y desafiante y tenemos una amplia convergencia respecto de la agenda multilateral. Falta voluntad política efectiva para enfrentar los dilemas y las grandes crisis actuales: cambio climático, pandemias, guerras, hambre e inmigración. La ONU y el G20 deben contribuir a llenar este vacío de liderazgo con miras a lograr el cambio. Ambos foros pueden impulsar agendas inclusivas, enviando señales claras para el accionar de organismos como la OMC, el FMI y el Banco Mundial. Trabajaremos de manera colaborativa por la paz y el desarrollo.

El mundo más justo y más solidario al que aspiramos únicamente será viable si tenemos el coraje de forjar nuestro futuro en común. Ese es el sentido estratégico de la integración bilateral.

No existe nada más emancipador que la hermandad de los pueblos que vienen de los albores de nuestra historia a tomar posesión de su futuro.

ALBERTO FERNÁNDEZ Y LULA DA SILVA

 

https://www.perfil.com/noticias/opinion/relanzamiento-de-la-alianza-estrategica-entre-argentina-y-brasil-por-alberto-fernandez-y-luiz-inacio-lula-da-silva.phtml

Argentina, Brasil y el ocaso de la posguerra fría

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A pesar de que durante muchas décadas tuvieron una relación marcada por la rivalidad y con algunos acercamientos puntuales, la Argentina y Brasil nunca fueron enemigos.

Rivales regionales es una condición que se ha presentado en distintas geografías y momentos: Francia y Alemania, Irak e Irán, Egipto e Israel, China y Japón, entre muchos ejemplos y sin dejar de mencionar la actual entre Irán-y Arabia Saudita. Jamás la rivalidad de la Argentina y Brasil alcanzó la acritud y el alcance de la competencia entre India y Pakistán que devino una rivalidad nuclear.

Sin duda, la transición a la democracia permitió inaugurar una etapa distinta. Hace varios años, en escritos con Roberto Russell, subrayamos el cambio hacia una cultura de la amistad argentino-brasileña.

Sin embargo, advertimos que esa amistad puede ser frágil si no se internalizan las normas de conducta derivadas de tal cultura y si no se logra enraizar un principio de mutua ayuda.

En los 80 y hasta principios de los 90, académicos, políticos y comunicadores hablaban de que el abandono de las hipótesis de conflicto recíprocas, la creación de Mercosur y el establecimiento de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, entre otros, reflejaban un símil con la relación entre Francia y Alemania terminada la Segunda Guerra Mundial.

París, y entonces Bonn, forjaron una amistad basada en la complementariedad de sus fortalezas y atributos.

La idea de una especie de complemento relativamente equilibrado entre la Argentina y Brasil fue más una aspiración que una realidad.

No obstante, hubo muchos avances fructíferos. A inicios del siglo XXI, y en parte por las recurrentes crisis económicas argentinas, la ilusión del símil franco-alemana se diluyó y el vínculo se comenzó a equiparar a la asimétrica relación entre Estados Unidos y Canadá.

Hoy, debido a las dinámicas globales y regionales que impactan a ambos y en razón a las coaliciones de gobierno internas, es difícil precisar la naturaleza del lazo bilateral e identificar, así sea simbólicamente, un modelo de referencia.

La invasión de Rusia a Ucrania reflejó la falta de consultas y la ausencia de posicionamientos concurrentes, en tono y en contenido.

Parece evidente entonces el gradual deterioro de la amistad. Existen aún, como señalamos recientemente con Bernabé Malacalza, múltiples y alentadoras coincidencias no explicitadas entre Buenos Aires y Brasilia. Sin embargo, la disposición hacia una sociedad estratégica se ha erosionado, al punto que la relación se ha estancado.

Por ello parece importante concebir una agenda con potenciales intereses convergentes.

Sería clave contar con una Mesa de Diálogo estatal-no gubernamental binacional. No se trata de remplazar las comisiones bilaterales vigentes, sino de ampliar el espacio de deliberación. Hay algunas iniciativas que pudieran evaluarse.

Por ejemplo, en un mundo en el que los océanos tienen una relevancia incuestionable, plasmar una política colaborativa en la Cuenca del Atlántico Sur: es fundamental eludir que ella se convierta en un área de disputa entre las grandes potencias, máxime en el mundo pos-Ucrania.

En 1986 se creó, a propuesta de Brasil, la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur compuesta por 24 países a ambos lados del océano.

Esto demanda una responsabilidad compartida: proveer estabilidad (sin atraer a actores extra-hemisféricos), evitar negocios ilícitos (pesca depredadora, tráfico de personas y drogas, etc.) y afirmar la protección ambiental (y la riqueza existente).

La Argentina y Brasil podrían invitar a Uruguay y concebir conjuntamente un Libro Azul de política exterior y defensa en materia oceánica.

A su turno, aquella Mesa podría ser valiosa para propiciar un pensamiento común en torno a la transición de poder y los cursos de acción disponibles.

Brasil es miembro de BRICS y la Argentina firmó un memorando con China respecto al BRI (sigla en inglés de la Iniciativa de la Franja y la Ruta).

La profundidad y variedad de los vínculos y proyectos de Beijing con ambos es de una magnitud superior al conjunto de relaciones de China con el resto de América del Sur.

Sería un sinsentido que Buenos Aires y Brasilia no generaran un marco de interlocución y colaboración para manejar esas relaciones y las correspondientes con Estados Unidos ante lo que se vislumbra como el ocaso de la Posguerra Fría.

Ambos pueden elevar sus márgenes de negociación con Washington y Beijing. Si escogieran caminos muy antitéticos en sus opciones estratégicas, más temprano que tarde se potenciará la rivalidad y se desvanecerá la cultura de la amistad.

Finalmente, los dos necesitan revalorar sus modelos de desarrollo y el lugar de la ciencia y la tecnología en ellos.

¿Es posible que existan tres áreas vitales para ambos en el que los estados, los empresarios y los científicos puedan concentrar sus esfuerzos y de ese modo asegurar un polo tecnológico en el Sur global para afrontar los retos de la política internacional?

Existe una suerte de “fábrica estadounidense” alrededor de la cual giran las economías de Canadá, México, América Central y el Caribe; otra “fábrica europea” centrada en el viejo continente; una “fábrica china” crecientemente expansiva en el sudeste de Asia; ¿es posible que la Argentina y Brasil erijan una “fábrica sudamericana” atractiva para el área?

Es hora de reconstruir la relación entre la Argentina y Brasil.

 

https://www.clarin.com/opinion/argentina-brasil-encrucijada_0_MhCop52sIl.html