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martes, septiembre 22, 2026
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Deuda y renta

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El eje rector de la política económica programada y ejecutada por los empleados del JP Morgan (representados por Caputo-Bausili) es garantizar una deuda creciente. Esto es así porque no se pueden pagar ni la mitad de los intereses que devenga. Por eso, el Estado nacional lleva a cabo los ajustes necesarios y vende y concesiona activos para priorizar su pago.

Si bien en 2024 y 2025 continuaron con la Ley 27.701 de Presupuesto Nacional 2023, adaptándola para ese fin, lo hicieron con esa premisa.

  1. Refinanciaron el déficit fiscal de 2023, estimado por la Secretaría de Hacienda de Caputo en 5,13% del PIB (es en pesos, pero equivalente a 24.624 millones de dólares de ese año). Lo canjearon con títulos de deuda interna, en su gran mayoría ajustables por inflación más un plus, tras haber devaluado más del 100% el 12 de diciembre de 2023. Esto generó una renta de más del 80% en dólares (al ser el IPC del año de 117,8% y el precio del dólar se acrecentó durante todo el 2023 menos del 35%). Esa renta extraordinaria obtenida por el capital financiero explica la refinanciación de dicho déficit fiscal.
  2. Canjearon las Leliq (letras de liquidez del BCRA que eran deuda del BCRA con los bancos para inmovilizar dinero) y demás pasivos del BCRA por 32.760 millones de dólares, por títulos de deuda del Tesoro de la Nación. Así, transfirieron el problema bancario al pueblo argentino.
  3. Como el problema financiero se les complicó, mediante el DNU 602/24 crearon la Letra Fiscal de Liquidez (LeFi) por 20 billones de pesos, que devenga interés diario fijado por el BCRA.
  4. Como la deuda consolidada y aceptada por el gobierno de Milei, más las altas tasas de interés acordadas por el tándem Caputo-Bausili con los acreedores externos y con los bancos locales no se podían pagar, crearon las LECAP (Letras del Tesoro de la Nación que capitalizan intereses) y los BONCAP (igual, pero en un bono de 90 días y más plazo). Estos suman a julio de 2026 el equivalente de 88.820 millones de dólares. Por ende, tanto el financiamiento de la deuda fiscal y monetaria del gobierno de Alberto Fernández como el supuesto superávit financiero que presentan se lograron capitalizando intereses que acrecientan la deuda total.

Para el año 2026, institucionalizaron lo realizado mediante el art. 1.° de la ley 27.798 de Presupuesto de la Administración Nacional de ese año. El artículo expresa: «Establécese como regla fiscal que el Sector Público Nacional deberá obtener un resultado financiero equilibrado o superavitario. La presente Regla Fiscal implica que, frente a cualquier desvío en los ingresos proyectados que afecte negativamente el equilibrio financiero, los gastos deberán, como mínimo, recortarse en la misma proporción. Para ello, las partidas no sujetas a un monto de ejecución mínimo previsto legalmente deberán ser recortadas en la proporción necesaria con el fin de restablecer el referido equilibrio financiero». Para el año 2027, este vuelve a ser el primer artículo. Así se prioriza el cumplimiento de los compromisos de la deuda pública como norma imperante y todo el esquema de recursos y gastos debe ser compatible con dichos pagos.

Esto incumple el objetivo del presupuesto como plan integral y general de gobierno. Este debe dar respuesta a las necesidades de la población con el “objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, como reza el «Preámbulo» de la Constitución nacional.

Presupuesto 2027, ingresos

Por un lado, han beneficiado a un sector minoritario y rico del país con la reducción de los gravámenes, como la eliminación del impuesto PAIS. Este gravaba la adquisición de dólares billetes y, en el año 2024, último año en el que rigió, significó un ingreso equivalente a 8.000 millones de dólares. También hubo una baja de derechos de exportación, importación y del impuesto a los bienes personales. Además, pusieron en marcha el régimen de inocencia fiscal, así como un conjunto de medidas de administración tributaria que reducen impuestos, por el equivalente a 2,5% del PIB (unos 14.500 millones de dólares).

Prosiguen incrementando el gasto tributario, que representa los ingresos que el fisco deja de recaudar porque existe un tratamiento impositivo especial como es el caso de exenciones, deducciones de la base imponible y alícuotas reducidas para determinadas actividades o zonas geográficas específicas.

El monto del gasto tributario estimado para el 2027 es de 51.914.317,8 millones de pesos, que equivale a 3,67 por ciento del PBI [1]. Desglosado por impuesto, el impuesto al valor agregado representa el 1,33% del PIB, seguido por el impuesto a las ganancias, que equivale al 0,65%. Los regímenes de promoción económica significan el 0,44% del PIB. Y eso que no contemplan las exenciones y disminuciones impositivas y de derechos de exportación del RIGI. En este se han aprobado 23 proyectos por un monto de inversión de 49.766 millones de dólares. Esto implica un no ingreso al fisco de unos 3.300 millones de dólares por año.

Tampoco estiman el monto del beneficio fiscal que se les concede en el artículo 67 del proyecto a las empresas que firmen nuevos contratos de concesión de rutas nacionales y también a las que ya los tienen y realicen «ampliación de obras”. Esto implica la amortización acelerada del impuesto a las ganancias por las inversiones que realicen en bienes muebles adquiridos para la ejecución de la concesión vial y en obras de infraestructura vial y el reintegro del IVA de las operaciones realizadas para esas obras. También podrán computar a su favor el 100% de lo que les deduzcan por el impuesto al cheque para el pago de ganancias, IVA o contribuciones patronales.

Este gobierno pondera las concesiones y privatizaciones, que se hacen sin intervención del Tribunal de Tasaciones de la Nación. Este fue reemplazado por el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) y creó una oficina para tasar las cuatro centrales hidroeléctricas del Comahue, la participación del Estado en Transener, en AySA e Intercargo SAU. Sin embargo, reconocen el mayor ingreso este año 2026 y que se reduce en más de dos tercios para el año 2027. Venden y/o concesionan activos públicos a un precio que no condice con su valor (por eso los tasa el BICE), para pagar intereses de una deuda que no se investigó, cuyas tasas de interés acuerda el tándem Caputo-Bausili, y cuyo servicio es pagado a precios desregulados por la población, como lo demuestra claramente el aumento de las facturas de gas, luz, agua, comunicaciones, combustible, transporte, etc.

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Prevén para el año 2027 una inflación medida por IPC del 18,4% anual, y un crecimiento del PIB del 4% para todo el año 2027. De por sí no se va a lograr ninguno de los dos supuestos. Por lo tanto, estimar un incremento del ingreso impositivo del 30,6% puede ser posible en términos nominales, pero no reales.

Reconocen el desfinanciamiento de “Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social”, fuertemente afectado por la creación del FAL (Fondo de Asistencia Laboral), y la disminución de las transferencias de utilidades del BCRA por la reforma de su Carta Orgánica. Esto hace que la renta de propiedad crezca 12,3% con respecto al año 2026.

Estimación del gasto

Siempre en el marco inflacionario y de incremento del PIB supuesto, infieren que van a aumentar el magro gasto de capital, que no alcanza ni para el mantenimiento de las rutas nacionales. Violaron la ley de distribución del impuesto a los combustibles (suma que aplicaron mayoritariamente para pagar intereses de la deuda pública). Esta situación se agrava en el año 2027 porque concesionaron por 30 años peaje, bacheos y mantenimiento (pero ninguna obra) en más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales [2]. Basta ver el deterioro de los edificios públicos en todo el país, la desinversión en vivienda y en obras de infraestructura. Esto es suficiente para comprender que la tasa de inversión en obra pública es de menos del 0,3% del PIB, cuando en el período 2003-2015 fue del 4,5% del PIB promedio. Es más, prometen realizar obras que figuran en el Plurianual de Inversiones del proyecto de presupuesto 2027, para convencer a los gobernadores, pero que no realizan o lo hacen muy parcialmente, como hicieron desde que asumieron en diciembre de 2023.

Reducen el gasto primario (antes del pago de la deuda) al “licuar” los gastos indexados con una inflación medida por el IPC que no es real. Y, paralelamente, redujeron y reducen severamente las transferencias a las provincias, la obra pública, el gasto social y los salarios que no tienen sistema de ajuste.

Ejemplo claro es que pretenden (como en el proyecto del año 2026) eliminar la actualización automática de la AUH. También buscan eliminar las actualizaciones de las asignaciones por hijo, por hijo con discapacidad, prenatal, por ayuda escolar anual, por nacimiento, por adopción, por matrimonio, la asignación por embarazo para protección social y por cuidado de la salud integral.

En el proyecto se fija para el año 2027, en la suma de 7,3 billones de pesos, el presupuesto anual para las universidades. Esta es la cifra que exigieron los rectores para este año 2026, con una inflación real para el año del 35% en el mejor de los casos.

El desfinanciamiento a la CONEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), al CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), al INTA, al INTI, a la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), al Instituto Malbrán, etc., habla claramente de la poca importancia que se le da a la ciencia.

Párrafo aparte merece la Ley 27.793 de Emergencia Nacional en Discapacidad. Mientras comienza a debatirse el Presupuesto 2027 en la Cámara de Diputados, también abrió el tratamiento de un proyecto para prorrogar hasta el 31 de diciembre de 2027 la de Discapacidad.

El problema es que en el proyecto de presupuesto 2027, los artículos 36, 37, 39 y 40 modifican el régimen de pensiones.

El artículo 36 establece nuevamente una pensión no contributiva por invalidez laboral equivalente al 70% del haber mínimo jubilatorio y desplaza el esquema de pensión no contributiva por discapacidad para protección social creado por la Ley de Emergencia.

El artículo 37 establece que la pensión será incompatible con cualquier vínculo laboral formal o con la inscripción en el régimen general o simplificado. Cuando se busca compatibilizar protección social con la inclusión laboral, tener una discapacidad y necesitar una pensión no debería significar quedar excluido del mundo del trabajo.

El artículo 40 vincula el acceso al beneficio con la condición de estar “imposibilitado para trabajar”, junto con otros requisitos que determine la reglamentación.

Finalmente, el artículo 39 desconoce la Ley 24.901. Allí se incluyen tratamientos, apoyos, rehabilitación, transporte, centros educativos terapéuticos, hogares, centros de día y otras prestaciones indispensables para miles de personas, y los aranceles del Sistema de Prestaciones Básicas, que debían ser iguales para todos los entes obligados. Pero el proyecto de presupuesto cambia esa lógica, dado que propone que el nomenclador continúe existiendo, pero establece expresamente que sus valores no serán universales. Cada financiador podría determinar entonces cuánto paga por una misma prestación a cada prestador.

Por lo tanto, plantear un aumento nominal del gasto en remuneraciones, en bienes y servicios públicos, en transferencias y demás gastos, sobre partidas que subejecutaron todos estos años, es una falacia presupuestaria.

Sobre todo cuando observamos que la partida que menos crece en el gasto para el año 2027 es la de los intereses de la deuda. La deuda pública no para de aumentar y la tasa de interés también, tanto de la deuda colocada en el exterior como la de la refinanciación de los títulos del Tesoro en el mercado interno.

Los intereses estimados de la deuda pública en el presupuesto del año 2026 fueron del 1,2% del PIB (unos 6.720 millones de dólares), cuando a julio 2026 (siete meses acumulados) el pago de intereses netos fue de 8.586.270,7 millones de pesos (unos 5.724 millones de dólares) y se habían capitalizado en LECAP y BONCAP por 7.917 millones de dólares (por 80.903 millones de dólares en diciembre de 2025 a 88.820 millones de esa moneda en julio de 2026).

En esa ficción, el presupuesto plantea financiarse en el mercado local al emitir bonares por 19.000 millones de pesos (equivalente a 11.000 millones de dólares) sin el regreso a los mercados internacionales. Y a su vez, contempla obtener unos 6.270 millones de dólares provenientes de organismos multilaterales (FMI, BID y BIRF).

En síntesis, es un presupuesto que no condice con la realidad y en el que no han resuelto el tema del endeudamiento, que implica, en un año electoral, la presión de los acreedores y su repercusión en la compra y fuga de divisas.

El gobierno relativiza la situación porque insinúa que van a contar con la ayuda del Tesoro de los Estados Unidos (directamente y/o vía FMI), dada la subordinación a ese país, la renta financiera que obtienen sus principales bancos y capitales y la conversión de nuestros principales activos (petróleo, gas, cobre, oro, litio, uranio, tierras raras, empresas públicas, etc.) por la deuda, en la que ellos son los principales acreedores.

[1] En el año 2023 fue de 2,69% del PIB.
[2] Rutas nacionales 9, 19 y 34 (Santa Fe y Córdoba); 12 y 18 (Entre Ríos); 34 (Santa Fe y Santiago del Estero); 9, 34, 66, 1V66 y A-016 (Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero); 12 y 16 (Corrientes y Chaco); 12 y 105 (Misiones y Corrientes); 11 (Santa Fe y Chaco); y 7 (Mendoza).

El destino «extractívoro» del Chubut IV: De la tangibilidad del agua al misterio de la inteligencia artificial

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Por Jorge Manuel Gil (*)

Epígrafes y arquitectura conceptual: Referencias que nos ayudan a formar conciencia.

. «Hemos educado a una generación para que no sepa leer instrucciones, pero sí para que sepa desear todo lo que no puede entender». Marcha del borracho (1951), C. M. Kornbluth. Ciencia ficción norteamericana, Aguilar.

.»Pero cuando tus entrañas/ ya no tengan más que dar/ y no haya qué perforar/ en tu mar ni en tus montañas;/ cuando lagartos y arañas/ a la rotaria hagan prez;/ cuando la actual fluidez/ se extinga como el ocaso,/ contra el viento de El Tablazo/ soporta tu desnudez/ Y no digas «yes», Talara». Nicomedes Santa Cruz (1), poeta y humanista peruano, «Talara no digas yes», 1960.

.»La IA no es artificial ni inteligente. Más bien existe de forma corpórea, como algo material, hecho de recursos naturales, combustible, mano de obra, infraestructuras, logística, historias y clasificaciones. Los sistemas de IA no son autónomos, racionales ni capaces de discernir algo sin un entrenamiento extenso e intensivo. Se trata de sistemas diseñados para servir a los intereses dominantes ya existentes: son, finalmente, un certificado de poder». K. Crawford, Atlas de Inteligencia Artificial: poder, política y costos planetarios (Yale, 2021; FCE, 2022).

. «Todo el ciclo de vida de la IA implica diversas formas de extractivismo, desde las clásicas, como la minería, hasta las nuevas, como los datos». Paola Ricaurte, coautora del Manifiesto de la IA Descolonial, 2022.

. «La inteligencia artificial se presenta como una tecnología limpia, pero su huella física refleja una nueva forma de extractivismo colonial: en lugar de plata y soja, hoy es el agua para refrigeración, la energía fósil y los datos de millones de personas». Friederike Rohde y Paz Peña, Project Syndicate, 2025.

. «La colonialidad de la IA va más allá del colonialismo de los datos: la IA está basada también en el extractivismo del territorio y además tiene la capacidad de modelar la realidad». Manifiesto de la IA Descolonial, 2021.

. «Los centros de datos no son usinas de empleo ni de generación de conocimiento.

Son esponjas gigantes que chupan agua y energía de nuestros territorios». C. Rikap, Teoría de la dependencia digital, Caja Negra, 2026.

. «El gobierno de Milei sólo está preocupado por convertir a la Argentina en un paraíso fiscal y en proveer recursos energéticos, hídricos y de datos para maximizar los beneficios». Daniel Filmus, educador argentino, 2026. Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI).

I. Prefacio

Las notas I y II de la serie «Chubut extractívora» mostraron el problema. Chubut y sus tres dimensiones:

. como propietario de recursos naturales renovables (bosques, pesca, vientos) y no renovables (hidrocarburos, minería), cuya explotación y monetización se delega en grandes empresas;

. como agente público de toma de deuda;

. como territorio organizado para exportar recursos (petróleo, pescado, lana, viento y ahora datos).

En la nota III identificamos el extractivismo, su apropiación privada, la voracidad empresarial y la complicidad política como impulsores de un endeudamiento cada vez mayor de las cuentas públicas.

Lo sintetizamos así: Chubut es un territorio que deja huellas energéticas, climáticas, hídricas y -principalmente- sociales para pagar una deuda que nunca se extingue. USD 1.586 millones en pagos (2010-2026) para deber hoy más de USD 1.300 millones, mientras la provincia subsiste entregando los recursos naturales que quedan.

¿Para qué y para quién el extractivismo?

En esta IV entrega se muestra un nuevo extractivismo, una soberanía en disputa y una grieta de ese modelo. Y la grieta tiene nombre: resistencia popular y compromiso social. A partir de ella emerge una alternativa que no es un sueño. Es una posibilidad que Chubut ha practicado mediante la resistencia colectiva a la destrucción de la naturaleza y al cuidado del agua.

Nuestro resumen: «Frente al ‘destino extractívoro’ que nació en el petróleo y hoy avanza desde el oro hasta los datos, las luchas sociales ambientales -desde el No al basurero nuclear de Gastre en 1986 hasta el repudio a la zonificación minera de 2021- operan como el traje aislante de Juan Salvo en El Eternauta: el héroe colectivo, la única soberanía posible es la del pueblo frente a la expoliación del territorio impulsada por el neoliberalismo».

II. El extractivismo se viste de algoritmo

El extractivismo se ha hecho ideología y conciencia política (en el administrador público) y crítica y campo de batalla (en el debate popular).

La imaginación administrativa de la política neoliberal se agota en cómo hacer más redituable la monetización de los recursos naturales a favor de grandes empresas. No se plantea ningún plan de desarrollo, ninguna estrategia social, ninguna perspectiva humana. Sólo el negocio empresario, recetas financieras de deuda contra más deuda, deuda contra entrega de recursos públicos, deuda como éxito de gestión. El nombre de la deuda revela el agotamiento de la política.

El Atlas GigaHub es un megaproyecto de centros de datos e inteligencia artificial impulsado por la empresa polaca Green Capital SA que se instalará en la Zona Franca de Trelew, Chubut, con una inversión prometida y estimada entre USD 3.300 y USD 5.000 millones.

Green Capital es un desarrollador de energía renovable (activos energéticos) y de infraestructura digital que impulsa que la próxima fase de crecimiento industrial y digital no vendrá definida únicamente por la capacidad de cómputo, sino también por la disponibilidad, fiabilidad y escalabilidad de la energía y la infraestructura. En términos económicos, se denominan «economías escalables» porque permiten adecuaciones de tamaño e incrementos permanentes de producción.

Atlas GigaHub es un caso típico de la dependencia digital. Busca convertir a la provincia en un polo de centros de datos para inteligencia artificial, en la reconocida promesa de desarrollo a cambio de dependencia que es necesario entender.

La inteligencia artificial es extractivista porque replica la lógica de las industrias extractivas tradicionales: identifica un recurso valioso (datos, trabajo cognitivo, energía, agua, minerales), lo extrae a bajo o nulo costo, lo procesa en otra parte y captura el valor de forma unilateral.

Podemos distinguir múltiples extractivismos:

Extractivismo de datos

El modelo de negocio de las principales plataformas de IA se basa en extraer comportamientos, preferencias, ubicaciones y relaciones sin compensación real para quienes los generan. Los grandes modelos de lenguaje se entrenan sobre textos, imágenes y código sin consentimiento explícito ni compensación económica.

Un análisis académico reciente distingue dos formas de extracción en la IA generativa:

. Extracción conductual: captura estados del usuario para predecir y moldear su comportamiento (continuidad del capitalismo de vigilancia). Aplica esencialmente a propaganda comercial y política dirigida a individuos.

. Extracción cognitiva: captura el «trabajo teleológico» (el esfuerzo mediante el cual los usuarios logran que la IA haga lo que quieren) y lo refina en productos de capacidad de IA. Aplicada a generar y mejorar continuadamente sus propios conocimientos.

Esta segunda forma constituye lo que se denomina extractivismo epistémico: posiciona el razonamiento humano como fuente de trabajo a extraer, siguiendo las lógicas de la colonización y sus legados coloniales.

Extractivismo material: minerales y energía

La infraestructura física de la IA requiere enormes cantidades de minerales raros, con consecuencias devastadoras como contaminación de sistemas hídricos y degradación de ecosistemas. La minería a cielo abierto genera residuos tóxicos que contaminan aguas subterráneas y el entorno local.

Los costos ambientales de esta cadena de suministro recaen desproporcionadamente sobre comunidades del Sur global. Más del 70% de la demanda actual de minerales críticos proviene de industrias no relacionadas con la transición energética, incluyendo tecnología, sector automotriz y militar, con la IA impulsando aún más esa demanda.

La infraestructura de IA también consume cantidades masivas de energía y agua dulce. Un solo modelo de procesamiento de lenguaje natural puede producir 660.000 libras de emisiones de CO?.

Extractivismo epistémico y cultural

Los modelos algorítmicos tienen sesgos sociales que perpetúan lógicas coloniales y racistas. La industria está concentrada en pocas manos que controlan toda la cadena de valor, y los modelos de gobernanza no son democráticos. Como señala Ricaurte: «Esta industria se apropia del conocimiento generado por las personas en sus interacciones en internet. Desde ese nivel, ya estamos hablando de exclusiones de países y sus poblaciones».

Los sistemas de IA se entrenan mayoritariamente con datos del Norte global, en idioma inglés, desde una cosmovisión propia, y luego se aplican universalmente como si fueran neutros. Esto genera una homogeneización lingüística y narrativa: los modelos extensivos de lenguaje (LLMs) privilegian estructuras narrativas occidentales y erosionan tradiciones no occidentales, amenazando las narrativas cíclicas de otros pueblos originarios.

Extractivismo de vida hecha trabajo

La cadena de producción de IA depende de ejércitos de trabajadores mal pagados que etiquetan datos. Esta precariedad resulta de la falta de regulación adecuada que proteja los derechos laborales, y las empresas deliberadamente eluden leyes al externalizar tareas a otras partes del mundo. Los trabajadores de IA permanecen físicamente ocultos -trabajan desde casa, en zonas pobres, en minas remotas o procesando desechos electrónicos-, lo que contribuye a que su bienestar físico y psicológico sea ignorado.

Una dimensión neocolonial

La lógica extractivista de la IA está asociada al modelo capitalista, a la industrialización y a la modernidad, y en la época actual ha expandido sus mecanismos de despojo a través de la tecnología.

La consecuencia es que los beneficios de esta revolución tecnológica se concentran en el Norte global, mientras sus costos ambientales y laborales recaen de forma desproporcionada en el Sur global. Chubut puede ser un ejemplo vívido.

III. El paradigma del «extractivismo gemelo» en la Patagonia

El proyecto se presenta como una oportunidad económica «impresionante» que aprovecha las «ventajas comparativas» de la provincia, como sus «mejores rendimientos de viento del mundo». La lógica es aparentemente virtuosa: el viento sostén de las energías renovables, el agua dulce del río Chubut y el clima frío de la Patagonia se ofrecen para operar los servidores de un gran centro de datos, que a su vez traería inversión y desarrollo.

Sin embargo, esta no es una asociación simétrica, sino la encarnación del «extractivismo gemelo» que implica un doble flujo de extracción:

1. Extractivismo de recursos naturales

La región provee sus recursos estratégicos (energía eólica, territorio, seguramente agua dulce en cantidades desconocidas) para sostener una infraestructura digital que pertenece y es controlada por empresas tecnológicas.

Conclusión: la energía, convertida en un cuello de botella y un costo significativo para el proyecto, se vuelve un insumo barato para alimentar la máquina global de las grandes tecnológicas.

2. Extractivismo de datos

Al instalarse en la región, estos centros de datos se convierten en nodos de una red global donde los datos y la infraestructura quedan bajo el control de los «monopolios intelectuales» globales, como Amazon, Microsoft o Google.

Corolario: el discurso del progreso tecnológico se presenta como máscara que oculta la cesión de soberanía sobre un recurso fundamental del siglo XXI.

El rol del Estado periférico como «cliente forzoso» y promotor

La postura del Gobierno de Chubut y del Gobierno nacional encaja en el rol de los Estados en la nueva periferia digital. Lejos de ser un regulador soberano y autónomo, el Estado se convierte en un promotor activo de su propia dependencia.

«Clientes forzosos»: el Estado ofrece condiciones favorables (como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones o RIGI y la exención de impuestos locales) y promueve la infraestructura necesaria (fibra óptica, energía, tierras, agua, viento) para atraer esta inversión. Y termina siendo un facilitador dependiente de una inversión compleja cuya tecnología ignora y de los monopolios que administrarán y sesgarán la administración digital de la política.

La ceguera del desarrollo: existe una «obnubilación» entre gobiernos de todos los signos políticos, que ven en estas inversiones una precondición para el crecimiento, omitiendo el hecho de que no toda tecnología genera desarrollo autónomo y socialmente responsable, y que esta dinámica puede profundizar la dependencia en lugar de revertirla.

El caso de LatamGPT (2), un modelo de IA latinoamericano que fue entrenado en la nube de Amazon (AWS), es un ejemplo para mostrar cómo hasta las iniciativas «alternativas» pueden quedar atrapadas en esta lógica.

IV. Conclusiones

Reiteramos. En América Latina, la extracción es un hecho constitutivo que se remonta a la colonia. Se define como la primera etapa de un proceso de desapoderamiento, que culmina con la dependencia social estructural y la configuración de economías subordinadas a los centros de poder global. En la provincia del Chubut, esta lógica se concreta en la explotación de sus vastos recursos: petróleo y gas, agua, minería, pesca, minerales, viento y, más recientemente, el salto hacia una nueva frontera: el extractivismo de datos.

Esta incipiente etapa del capitalismo cognitivo pronostica un cambio de edad: estamos asistiendo a un modo de producción basado en la Inteligencia Artificial (IA), el endeudamiento público, la vigilancia de los individuos y la alienación ciudadana. La toma de decisiones del sentido común neoliberal es cada día más cibernántropa.

Un sistema que conlleva el apoderamiento de grandes volúmenes de datos, destinados principalmente a la exportación como materias primas sin procesar, consolidando una nueva forma de dependencia digital. Marta Z?otkowska, directora del proyecto Atlas GigaHub, en BNamericas del 14 de agosto pasado, declaró que «el proyecto está orientado a atender a clientes internacionales, en particular a las principales empresas de tecnología de IA que operan en mercados como Estados Unidos y Asia».

Cuenta con respaldo tecnológico y el apoyo gubernamental del Chubut y de Nación, pero su financiamiento efectivo depende de la concreción de acuerdos con inversores y de la firma de contratos de venta de capacidad de cómputo que garanticen los ingresos futuros.

Estos Contratos de Largo Plazo (off-takers) son un componente clave con clientes que compren la capacidad de cómputo del centro de datos (por ejemplo, grandes empresas de IA o hyperscalers), que serían la garantía que permitiría respaldar la financiación del proyecto ante los prestamistas.

El modelo es simple. Green Capital opera como entidad legal independiente. Se crea exclusivamente para un proyecto, activo u operación específica con el fin de aislar el riesgo financiero: vehículo de inversión (SPV) sin accionistas nominalmente identificables. Estructura típica de fondos de capital privado (PE) que crean empresas shell para cada proyecto. Financian desde fondos domiciliados en paraísos fiscales (Delaware, Caymán, Luxemburgo), operan con confidencialidad máxima y transfieren activos entre jurisdicciones sin dejar rastro. Total opacidad. Pero lo crucial: estos fondos esperan retorno de 15-25% anual en USD, no beneficio social local.

En el marco de sus publicaciones de 2024, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que el modelo económico tradicional de la región, fuertemente anclado en los ciclos extractivistas de recursos naturales, se encuentra agotado y atrapado en una dinámica estructural de bajo crecimiento. A través de documentos clave como el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2024 y análisis complementarios de su División de Recursos Naturales, la institución analiza cómo la región enfrenta una «segunda década perdida» si no transforma profundamente su matriz productiva.

Epígrafe para investigación futura

«Cuando una provincia anuncia un megaproyecto de inversión sin responder preguntas básicas sobre energía, financiamiento, empleo o viabilidad ambiental, no es modernización: es especulación. Y la historia argentina de especulación termina siempre igual: deuda, desempleo y bonistas neoyorquinos celebrando en Wall Street». . Análisis de ciclos extractivistas latinoamericanos, CEPAL 2024

(*) Economista, investigador y ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Notas

(1) En este poema, Nicomedes Santa Cruz le habla a la ciudad petrolera de Talara (Piura, al norte del Perú) y reflexiona sobre la explotación del petróleo, la riqueza temporal que este genera («la actual fluidez») y el destino de la región cuando los recursos se agoten. «La rotaria» hace referencia a la perforadora rotatoria utilizada en los pozos petroleros. «Hagan prez» significa rendir honor o alabanza; sugiere el momento en que las máquinas queden abandonadas en el desierto y solo los animales de la zona habiten e imperen sobre ellas. «El Tablazo» es la zona geográfica desértica característica de Talara y semejante a la estepa patagónica. El poema es adaptable al medio ambiente y se solapa con al presente y futuro de Comodoro Rivadavia, quien hace mucho tiempo ya dijo «yes». Y deberá soportar su desnudez.

(2) Latam-GPT es el primer gran modelo de lenguaje de inteligencia artificial de código abierto diseñado, entrenado y construido de manera colaborativa por y para América Latina y el Caribe. El proyecto fue presentado oficialmente en febrero de 2026, liderado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) junto a la participación de más de 60 instituciones y especialistas de 15 países de la región. Ver en <https://www.latamgpt.org&gt

https://www.elextremosur.com/nota/59623-el-destino-extractivoro-del-chubut-iv-de-la-tangibilidad-del-agua-al-misterio-de-la-inteligencia-artificial

Informe económico mensual

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Se largó la carrera electoral con toda la furia para el 2027.

Por ahora Milei sigue diciendo “la foto horrible pero la película es la mejor de la historia”. Pero los números incluyendo las cuentas nacionales, desocupación y aumento de los no registrados en información reciente no aseguran un final a toda orquesta de la película. Para los optimistas son costos necesarios para alcanzar el gran salto, para otros, observemos y cuidemos los signos de altibajos.

A muchos no deja dormir el dólar que se incrementa un 3.6 % promedio respecto a diciembre 2025 y un 12.8 % en 12 meses.  Por debajo de los IPC pero es lo buscado por el gobierno.

El presidente del BCRA todo el día aclara que es mejor un dólar controlado, sostener la estabilidad cambiaria a cuatro manos, aumentado reservas, comprando o vendiendo títulos, mirando el M0, M1, M2, M3, y por si acaso ir tanteando las bandas. ¿Es un solo objetivo?

Es lo que hay, y como siempre depende qué tiempo utilizamos en las comparaciones para ver el dólar y su precio. ¿Desde la convertibilidad?, ¿Desde su final?, ¿Desde Macri o desde diciembre de 2023? Cada uno con su pancarta y su dólar.

La inflación de agosto (1.6 % promedio) y las proyecciones a diciembre 2026 no bajan del 30 %, habiendo acumulado en estos 8 meses el 20 / 21 %, o sea desde diciembre 2025 a septiembre 2026.

Economía y el BCRA miran con los ojos abiertos esperando que los próximos meses sea el 1 % mensual.

Con las elecciones por delante, la reducción de los precios es lo que tiene el gobierno para mostrar, no es mucho pero algo es algo. Los otros indicadores “buenos” serán para el año que viene o el otro.

El FMI continuará con lo acordado, siempre empujando la compra de reservas.

El riesgo país es un “sube y baja”, pero alcanzar valores menores de 300 puntos, cuesta. El Índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) repta negativamente en los valores anuales.

Un breve comentario de la situación internacional, finalmente Putin y Trump resultaron una dupla imbatible. Rappaport ¿Qué están buscando? Yo no soy Rappaport.

El destino «extractívoro» del Chubut III: El extractivismo como deuda eterna

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Usar la antropología de la deuda pública como aporte para entender por qué la provincia nunca sale de la trampa. Confección de un mapa conceptual de la resistencia financiera: La deuda es la estructura moral que sostiene el extractivismo (tenemos una deuda que hay que honrar, así sea destruyendo nuestra naturaleza); el extractivismo es la condición material que perpetúa la deuda (podemos pagar consumiendo riqueza, a costa de los bienes comunes); romper un círculo político requiere primero nombrarlo para entenderlo (hay que nombrar la entrega por su nombre). Y eso, como enseñó Esquel, es el inicio de la resistencia.

El antropólogo David Graeber inicia su obra «En Deuda: una historia alternativa de la economía»(Ariel, 2011) con una inversión radical de la historia económica: no hay evidencia histórica de que el trueque precediera al dinero como mecanismo de intercambio.

Durante milenios, los historiadores asumieron que los humanos comerciaban bienes directamente hasta que inventaron el dinero para facilitar esos intercambios. Pero la realidad, según reconocidos investigadores, es la opuesta:

. No hay ninguna razón para creer que existiera una etapa del trueque. Ninguna sociedad ha sido jamás descrita como funcionando principalmente sobre la base del trueque.

. Las primeras sociedades agrarias funcionaban con sistemas de crédito elaborados y perfeccionados mucho antes de que existieran monedas acuñadas. En Mesopotamia, los templos y palacios llevaban registros meticulosos en tablillas de arcilla: quién debía qué y a quién, en unidades reales (cebada, plata, trabajo).

. El crédito era la estructura fundamental de las transacciones; la moneda es posterior.

Y cuando llegó, no surgió para facilitar el trueque entre individuos, sino como consecuencia de la acumulación del patrimonio -tanto en bienes propios como en otros entregados a terceros como crédito-. La moneda fue una forma de cuantificar y jerarquizar deudas en sociedades que ya funcionaban con crédito.

Surgió, además, como herramienta de centralización fiscal estatal. Las primeras monedas acuñadas (Lidia, siglo VII a.C.) no circulaban en mercados populares: circulaban entre las manos del tesoro estatal para pagar soldados, recaudar tributos y estandarizar obligaciones a escala imperial.

La moneda fue, antes que nada, un mecanismo de control de la deuda pública. Y tiene una incidencia analítica decisiva para comprender el actual ciclo financiero del capitalismo.

La deuda no era sólo económica: era una obligación moral y social que estructura las relaciones humanas y justifica el poder de los acreedores sobre los deudores. Estaba entrelazada con conceptos como la culpa, el pecado y la reparación moral. Las palabras que usamos hoy -«deber», «culpa», «redención»- provienen de ese vocabulario antiguo de deudas.

Como vimos en el caso Chubut: si la deuda es una construcción social, entonces la pregunta sobre si «¿es legítima esta deuda?» no es una herejía. Es una obligación ciudadana necesaria para la validación social.

¿Por qué importa esto para Chubut? Porque si la deuda es anterior a la moneda y anterior a la economía como la conocemos, entonces la deuda no es una ley de la naturaleza económica: es una relación humana de poder. Y si es relación de poder, puede ser cuestionada, renegociada, incluso rechazada.

Esta inversión tiene implicaciones políticas radicales que Graeber desarrolla a lo largo de su obra y que, aplicadas al caso de Chubut, iluminan una realidad que los economistas ortodoxos prefieren ocultar: la deuda no es una obligación tecno jurídica que se paga, sino un mecanismo de control social que se perpetúa.

¿Cómo es posible que Chubut pague u$ 1.586 millones y deba aún u$ 1.300 millones? Porque la deuda nunca fue contraída para ser pagada sino para que el acreedor controle las riquezas del Chubut.

La trampa moral de la deuda

Vivimos un momento histórico particular: por primera vez en cinco mil años, la sociedad está dividida entre deudores y acreedores. Quienes deben y quienes son debidos. La supremacía del poder del acreedor erigió instituciones capitalistas adecuadas a la voluntad única de proteger a los prestamistas.

La deuda se ha convertido en una categoría moral: «quien debe, debe pagar». No importa cómo se originó la deuda, ni a qué costo social, ni si el acreedor actuó de buena fe, ni si medió necesidad alguna. La obligación financiera hecha moral aplasta cualquier cuestionamiento y se ha convertido en la base de nuestro sistema económico y, por lo tanto, de nuestra vida política.

El caso Chubut en números:

. La provincia pagó un monto (capital más intereses) de u$ 1.586 millones entre 2010 y 2026.

. Hoy debe más de u$ 1.300 millones.

. En abril pasado emitió un nuevo bono por u$ 650 millones a una tasa del 9,45% anual, garantizado con regalías petroleras y bajo legislación de Nueva York.

. El 27% del BOCADE (Bono de Cancelación de Deuda) se canjeó; el resto sigue vigente, sumando intereses trimestrales de u$ 15,3 millones.

La estructura es la misma que Graeber describe: una deuda que no se extingue porque su destino no es ser pagada, sino mantener la relación de poder.

Y el origen -que Alberto Acosta para América Latina define como «deuda eterna»- no es una coyuntura financiera ni una fatalidad técnica, sino una relación que perpetúa la dependencia y la subordinación de los países y territorios periféricos. Es un mecanismo de control externo a través de las oligarquías nacionales.

El mecanismo de control opera de varias formas:

1. Condicionalidad: los préstamos del FMI vienen acompañados de políticas de ajuste estructural que benefician a los acreedores (privatizaciones, austeridad, apertura de mercados).

2. Hipoteca de recursos: la deuda se apalanca en yacimientos petroleros o mineros, o se paga entregando dichos recursos naturales directamente a los acreedores. Por eso en Chubut se garantizan y cobran primero los acreedores sobre las regalías de los yacimientos hidrocarburíferos.

3. Exacerbación del extractivismo: los gobiernos se ven forzados a intensificar actividades extractivas para obtener recursos que permitan pagar el servicio de la deuda, generando un círculo vicioso de destrucción socioambiental. En Chubut ya emerge el extractivismo digital que afecta aguas, territorio y energía.

4. Perpetuación: como señala Acosta, «aun con una reestructuración adecuada, la deuda continuará afectando la vida del país por generaciones». En Chubut cada vez más pagos, cada vez más extractivismo y cada vez más deuda.

Esta lectura es directamente aplicable al caso de Chubut:

. Cada nuevo proyecto extractivo (petróleo, viento, agua, datos) no se define como oportunidad de desarrollo social sino como aprovechamiento empresarial. La política neoliberal impulsa que sea una condición impuesta para generar divisas que paguen la deuda.

. Como Acosta señala con claridad, la deuda se apalanca en recursos naturales y el extractivismo se intensifica para servirla.

El extractivismo como pago de dueda

El extractivismo no es una actividad más en Chubut. Es su ADN existencial. Un modelo de apropiación y acumulación que determina cómo se usa el territorio, cómo se endeuda la provincia, quién toma las decisiones y quién se queda con las ganancias.

El trípode histórico es claro: concesiones para explotación de recursos; endeudamiento público permanente en dólares y pasividad fiscal.

Las regalías futuras sobre los recursos se hipotecan para pagar deuda presente. El futuro ya está gastado y bajo jurisdicción de Nueva York.

El extractivismo -entonces- no es solo una política económica, es una consecuencia moral de la deuda. La provincia extrae porque debe. Debe porque extrajo. Y el círculo no se rompe porque romperlo implicaría cuestionar la legitimidad moral de la deuda misma.

Los recursos naturales de Chubut -petróleo, viento, agua, pesca y ahora datos- funcionan como garantía colateral de una deuda que nunca se terminará de pagar. Cada nuevo proyecto extractivo no es una oportunidad de desarrollo, sino una condición impuesta por los acreedores.

Deuda financiera, deuda ecológica, deuda de soberanía

Seguimos a Graeber que insiste en que la deuda es una relación social, no un simple contrato. En Chubut, esa relación tiene tres capas que se superponen:

Primero, la deuda financiera. Los bonos emitidos bajo legislación extranjera, garantizados con regalías petroleras. Cada barril extraído no financia escuelas ni hospitales: paga intereses a bonistas de Wall Street.

Segundo, la deuda ecológica. Cada recurso extraído sin valor agregado local reduce el patrimonio socio-natural de la provincia. Las regalías no son renta, son descapitalización, consumo de capital no renovable. La pérdida de capital natural es la palanca de la deuda y su propia justificación política.

Tercero, la deuda de soberanía. A cambio de inversión que promete alivio económico a corto plazo, se cede el control sobre infraestructura energética y de datos. Se genera una dependencia estructural que es difícil de cuantificar pero igual de costosa.

Esta tríada reproduce la esencia del poder acreedor: la capacidad de definir los términos de la relación. No importa cuánto se pague, siempre se debe más. No importa cuánto se extraiga, siempre se debe más.

El FMI como Imperio Romano

Graeber compara el FMI con los imperios antiguos: ambos usan la deuda para imponer políticas de austeridad que benefician a los acreedores. En Chubut, el mecanismo opera a escala provincial, pero la lógica es idéntica.

La provincia necesita dólares para pagar su deuda y empleo para hacer viable su población. Esa necesidad la convierte en un socio débil que, en su afán por atraer capital, acepta condiciones que hipotecan su futuro digital y energético.

La pregunta obligatoria no es si Chubut puede pagar. Es si debería pagar en estos términos. La respuesta de Esquel en 2003 -el 81% votó no a la mina de oro- demostró que la deuda moral con los acreedores puede ser confrontada con otra moral: la de la comunidad con su territorio.

La grieta: cuando el deudor deja de creer

Las rebeliones contra la deuda han sido una constante histórica. Desde los primeros imperios agrarios hasta Occupy Wall Street, los deudores han cuestionado no solo los montos, sino la legitimidad misma de la relación.

«La historia de la deuda es también la historia de lo que la gente ha estado dispuesta a hacer para no pagarla», nos advierte Graeber.

En Chubut, la lucha ambiental tiene nombre: resistencia social. Esquel en 2003. Las movilizaciones contra la zonificación minera en 2021. La pregunta que emerge ahora, frente a nuevos extractivismos digitales, es si la provincia puede repetir lo que ya practicó.

La deuda no es inevitable. Es una construcción social. Y como toda construcción social, puede ser desmantelada.

Una auditoría de la deuda como acto político

La propuesta concreta que emerge de esta lectura es clara: auditoría integral de la deuda antes de firmar nuevos compromisos.No es un ejercicio técnico. Es un acto político. Si la deuda es una relación moral, la primera pregunta que el deudor debe hacer es: ¿esta deuda es legítima? ¿Cómo se originó? ¿Qué se hizo con el dinero? ¿Quién se benefició?

Chubut pagó u$ 886 millones en intereses entre 2010 y 2026. La deuda original se multiplicó. Las obras prometidas se hicieron en forma parcial. Los acreedores cobraron. La pregunta que Graeber nos enseña a hacer es: ¿por qué seguimos tratando esta deuda como una obligación moral incuestionable? La respuesta que Chubut ya practicó en 2003 es: «porque pretenden que olvidemos nuestros triunfos populares».

(*) Economista, investigador y ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Referencias de citas

. Acosta Espinosa, Alberto. Economista ecuatoriano de prestigio internacional, impulsor del pensamiento crítico latinoamericano. Fue Ministro de Energía y Minas (2007) y Presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador (2007-2008). Es docente e investigador de FLACSO-Ecuador, y una figura central en la crítica al extractivismo, al neoliberalismo y a la deuda externa en América Latina. También es impulsor de conceptos como el «Buen Vivir» (Sumak Kawsay) y los derechos de la naturaleza.

. Auditoría de la deuda: proceso técnico-político que revisa el origen, la legalidad y la legitimidad de una deuda, así como el destino de los fondos y los beneficiarios.

. Deuda eterna: concepto acuñado por Alberto Acosta para describir deudas que, por su estructura, nunca pueden pagarse y funcionan como mecanismo de dominación.

. Extractivismo: modelo de acumulación basado en la extracción intensiva de recursos naturales, con escaso o nulo valor agregado local.

. Graeber, David: distinguido antropólogo estadounidense (1961-2020), autor de En Deuda -que hemos recuperado en esta nota- y figura clave del anarquismo norteamericano y del movimiento Occupy Wall Street.

https://www.elextremosur.com/nota/59547-el-destino-extractivoro-del-chubut-iii-el-extractivismo-como-deuda-eterna

La licuadora

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La causa principal de la mora crediticia es el esquema perverso de frenar la creación de dinero y deprimir el nivel de actividad interna.

La cantidad de dinero en términos de saldos monetarios reales es cada vez menor. Esto es así porque el incremento de la base monetaria, que es la cantidad de dinero legal en circulación emitido por el banco central de un país, sumado a las reservas (esencialmente el encaje o efectivo mínimo) que los bancos comerciales tienen depositadas en la autoridad monetaria, se ajusta a una tasa significativamente menor al aumento generalizado de los precios.

Según el INDEC, el IPC, en los ocho primeros meses del corriente año, creció acumulativamente un 21,3%, y la inflación acumulada en Argentina desde enero de 2024 hasta agosto de 2026 fue de 239,88%, dado el encadenamiento de los índices mensuales informados por el INDEC. No obstante, el trabajo que hace la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA en CABA y en el Gran Buenos Aires (pero que es similar al de todo el país) demuestra que la canasta de precios del INDEC no refleja la realidad y no puede tomarse como indicador.

Aumento de los servicios públicos, dic/23 – jun/26, AMBA

Fuente: Facultad de Ciencias Económicas – UBA.

Lo mismo sucede con los alimentos [1], enseres personales, combustible, salud, medicamentos, etc. Por ende, el crecimiento de los precios en los primeros ocho meses del año no fue del 21,3%, sino de un porcentaje mucho mayor, y la emisión primaria de dinero fue en esos ocho meses de solo el 11,17%.

Y miente el INDEC, porque las jubilaciones y pensiones de la ANSES se ajustan por el IPC con dos meses de retraso. Los haberes de los empleados públicos en promedio, incluso por menos de ese guarismo. En el caso de la Administración nacional, en los organismos descentralizados del Estado, los haberes se ajustan en forma discrecional y por debajo del IPC del INDEC. Así sucede en los casos del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica), del INCUCAI (Instituto Central Único Coordinador Ablación e Implante), del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), del ENACOM (Ente Nacional de Comunicaciones), SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) y de la Dirección Nacional de Vialidad.

El impacto en el ingreso de las familias de trabajadores estatales nacionales es mayor porque, entre diciembre de 2023 y julio de 2026, la dotación de personal del sector público nacional se redujo en 72.522 puestos de trabajo. Esto implica una reducción del personal del 21%. Pasó de 343.357 empleados a 270.835, lo que significa aumento de los desocupados y/o de los trabajadores formales. Y otro tanto, aunque en menor escala, sucede con las administraciones provinciales y municipales.

Lo mismo pasa con el sector privado, donde se hizo notar el cierre de empresas, el desempleo, la precarización laboral, el descenso del salario real y su pérdida del poder adquisitivo. Según datos oficiales, de enero de 2024 a junio de 2026 se cerraron 28.262 establecimientos y se perdieron 341.396 puestos de trabajo; esto significa menos ingresos para la familia trabajadora e incluso para los empresarios que cierran sus establecimientos (comercio, industria, construcción, etc.).

Sí crecieron y crecen fuertemente los precios de los sectores más cartelizados, como el del combustible, del acero, del aluminio, de alimentos (leche, carne, yerba mate, aceite), de los servicios públicos (luz, gas, agua, comunicaciones, etc.), de los medicamentos. También hubo aumentos en la tasa de interés bancaria y para-bancaria, generando una superganancia que es la transferencia del ingreso de la población que se ve obligada a pagar esos precios.

Una demostración de lo que decimos es el balance cambiario del BCRA, que muestra que la cuenta Personas Humanas, desde enero de 2024 a julio de 2026, obtuvo un saldo negativo de 64.255 millones de dólares que nacen del mercado interno. Esto es el resultado de la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones que, sumadas, explican el total de divisas que no ingresan al país (fuga de capitales) y no son contabilizadas por el balance cambiario.

La disminución del dinero ante consumos de bienes y servicios que tienen un precio mayor implica, por la ley de la oferta y la demanda, una tasa de interés que confisca el poder adquisitivo de la población. Esto incluye las empresas locales que se financian en el mercado interno, posibilitadas por el DNU 70/23. Este decreto desreguló el pago del servicio bancario y parabancario y permite que emitan tarjetas de crédito las fintech (billeteras virtuales) [3].

La licuación de ingresos de los salarios, jubilaciones y pensiones obliga a las familias a endeudarse para financiar gastos corrientes y sostener su consumo básico. Ante la disminución del ingreso de las familias, primero recurrieron a los ahorros propios (certificados de depósitos a plazo fijo, tenencia de dólares, etc.); después se toma plata prestada para mantener el nivel de consumo.

Por lo general, se tomaron créditos primero con los bancos y compañías financieras, después con las billeteras virtuales a una tasa de interés mayor. Finalmente, con los prestamistas no registrados (la más de las veces ligados al narcomenudeo y/o a la reducción de cosas robadas).

Al problema de la caída vertiginosa del ingreso de las familias, debe sumarse que las elevadas tasas de interés encarecen el financiamiento, reducen la porción del ingreso disponible para afrontar los gastos cotidianos y alimentan un proceso de endeudamiento creciente. La tasa de la tarjeta de crédito bancaria en pesos es en septiembre de 2026 del 80 al 85% nominal anual. A esto hay que sumarle el IVA, el IIBB sobre los intereses y otros gastos; supera así el 100%, que significa una tasa mensual del 7,5% (cuando en el mejor de los casos los haberes se ajustan de acuerdo al IPC del INDEC).

Si el financiamiento de la tarjeta de crédito bancaria es de deuda en dólares, la tasa nominal es del 40% en dólares y más (a la que se le deben sumar los impuestos y demás comisiones y gastos).

La morosidad total del sector privado no financiero de las entidades financieras subió de 7,63% en junio a 7,73% en julio; los atrasos de más de 90 días en el segmento de préstamos a hogares aumentaron de 12,77% a 12,94%, mientras que la mora de empresas pasó de 3,50% a 3,61%.

A la mora bancaria le sumamos la de las fintech. Según la Cámara Argentina de Fintech, la morosidad en este segmento superó en julio de 2026 el 33,7%, encabezados por Tarjeta Naranja (Banco Galicia) y Mercado Pago (Grupo Galperin), que en conjunto representan el 54% del total de financiamiento a familias por este medio. Actualmente, más de ocho millones de personas acceden al crédito a través de estas billeteras. De ese total, 2.300.000 tienen en estas plataformas su única fuente de financiamiento, una situación que puede asociarse a los sectores precarizados con menores ingresos.

Los préstamos de las fintech son sumas menores y de más corto plazo, pero las tasas son usurarias, como muestra el siguiente cuadro a partir de la simulación de un préstamo de Mercado Pago.

El gobierno de Milei beneficia a esta empresa, que cobra tasas por arriba del 1.000% anual, por estar adherida a la ley 27.506 de Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento (software). De manera tal que en el primer semestre de 2026 se ahorró de pagar impuesto a las ganancias por 29 millones de dólares y contribuciones sociales (aportes al SIPA; obra social; fondo de desempleo; ART) por 13 millones de dólares. No le pagó al fisco 52 millones de dólares en un semestre, y a las pymes se las persigue por incumplimiento hasta el hartazgo por sumas irrisorias.

Sumando deudores de entidades financieras y fintech, el total a julio de 2026 son 5.923.788 personas, según cifras de la Central de Deudores (Cendeu) del BCRA. En el país, 20,9 millones de individuos mantienen deudas con al menos una entidad, lo que implica que el 28% de los sujetos de crédito presenta algún atraso en sus pagos, de los cuales el 15,7% está en mora.

Aproximadamente el 40% de los que no pueden pagar su deuda están en esa situación desde hace meses. El BCRA los encuadra como situación 3 (riesgo medio) a los atrasos de más de 90 y hasta 180 días y situación 4 (riesgo alto) a los atrasos de más de 180 días y hasta un año.

El CENDEU (Central de Deudores) del BCRA afirma que unas 2.400.000 personas en el mes de julio de 2026 están en mora por menos de un salario mínimo y el 28,3% de los deudores tienen al menos una cuota o un saldo impago (era la mitad de deudores hace dos años atrás).

Usura

Hay complicidad de la Cámara de Diputados de la Nación, que no se dignó a tratar el rechazo del DNU 70/23 que tenía sanción del Senado. También de los jueces, que en ningún caso aplicaron el artículo 175 bis del Código Penal, que castiga el delito de usura y que se aplica cuando alguien se aprovecha de la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de otra persona para cobrarle intereses desproporcionados o exigirle garantías de tipo extorsivo, como en el caso de las fintech, pero también el de los bancos y compañías financieras, por más que el DNU 70/23 rompe la relación entre tasas pasivas y activas, porque es claro que son tasas usurarias. Es más, el Código Civil y Comercial de la Nación permite a los jueces reducir las tasas de interés abusivas mediante la figura de la «lesión subjetiva-objetiva».

Y además, no se pregona el decreto 484/87 que fija los porcentajes de embargo por deudas comunes o de consumo, que son las obligaciones financieras que las personas adquieren habitualmente para cubrir gastos cotidianos, bienes o servicios. Este dice que hasta un salario mínimo vital y móvil (SMVM), no se puede embargar nada (0%). Entre uno y dos SMVM, se puede embargar hasta el 10% de lo que supere el monto del salario mínimo. Y más de dos SMVM, hasta el 20% de ese monto.

Los haberes previsionales (se excluyen los de privilegio) no se pueden embargar en la Argentina porque tienen carácter alimentario y protegen la subsistencia del beneficiario.

Es cierto que el SMVM de septiembre de 2026 es de 383.300 pesos mensuales y netos (si se deducen el 11% de los aportes previsionales, el 3% para PAMI y el 3% para la obra social, es de $318.554). Pero, en la práctica, los bancos y las billeteras virtuales han embargado el 50% y más del sueldo del trabajador endeudado, violando el decreto 484/87.

Finalmente, según el Código Civil y Comercial de la Nación, una deuda con una entidad financiera en la Argentina prescribe a los tres años si es por el uso de tarjetas de crédito, y a los cinco si se trata de un préstamo personal, y en caso de la insistencia del acreedor, se debe recurrir a la justicia o a los organismos de derechos humanos y denunciarlo por acoso.

En síntesis

La restricción monetaria es para que la tasa de interés sea positiva y de esa manera ingresen divisas, se pasen a títulos en pesos y retornen cuando quieren a divisas, ganando en dólares tasas del 40% y más (el dólar en ocho meses de este año creció solamente treinta pesos, es un incremento del 2%; es más caro el costo de entrada y salida que la depreciación cambiaria).

Obviamente, el efecto complementario es detraer el poder adquisitivo de la población que debe pagar precios que no dejan de crecer, fijados por las grandes corporaciones que, a su vez, convierten esa ganancia mayoritariamente en divisas y la fugan. Finalmente, el tipo de cambio controlado por el BCRA permite a las administraciones públicas (y a los deudores reales o supuestos) comprar dólares baratos para pagar parte de los servicios de la deuda externa.

El resultado es un mercado deprimido para aumentar los saldos exportables de energía, minerales de todo tipo, alimentos, etc., a costa del ajuste económico y social de la población, suma que mayoritariamente se fuga.

La extrema situación generada por la deuda de las familias (y de las empresas que están orientadas al mercado interno) hace que se tenga que recurrir al prestamista del barrio, cuya liquidez en la mayoría de los casos es fruto del narcomenudeo o de la reducción de robos.

El problema se agrava día a día y el gobierno no lo puede resolver porque tiene que terminar con la bicicleta financiera, y el JP Morgan, que es el patrón de Caputo y Bausili, dejaría de sacar la renta extraordinaria que obtienen (y con ellos, todo el capital financiero), que son los que administran el país.

[1] El kilo de asado, en noviembre de 2023, rondaba entre los 3.600 y los 3.700 pesos; en septiembre de 2026 es de 18.500 pesos (se incrementó en 515%). El litro de leche en sachet primera marca era de 400 pesos y ahora es de 2.000 en iguales fechas.
[2] Las fintech (síntesis entre finanzas y tecnología) están nucleadas en la Cámara Argentina de Fintech, cuyos principales miembros son Mercado Pago (la billetera digital y plataforma de servicios financieros de MercadoLibre), Tarjeta Naranja, Tarjeta La Anónima, Ualá, Technysis, Nubi, Ripio, Credi Cuotas, Tarjeta mi Carrefour, Credinet, Creditech, Todopay, etc.

Informe económico mensual

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coins and banknotes scattered on gray wooden surface
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Seguramente es el trabajo (empleo) uno de los problemas más serios a resolver. De alguna manera el gobierno ha tomado nota por cuanto las últimas medidas tienden a darle algún ánimo a la actividad con los créditos hipotecarios y parcialmente con el salario mínimo, que no tiene los acuerdos en el “Consejo del Salario”. Pero otras medidas ortodoxas o rígidas ponen en duda los efectos. El documento contiene la información cuantitativa que esperamos sea de utilidad.

Sabemos de larga data que si la producción se eleva es probable entonces que se incremente el empleo. Ahí está el huevo y no lo pise, don Inodoro dice Mendieta.

Pero por lo menos hasta la mitad del 2026 no parece que la economía reaccione y crezca. El año finalizará con problemas y el 2027 no tendrá base de despegue. Está visto que las variables económicas no son fáciles de modificar, muchas se mueven inercialmente, otras no cuentan con empuje y otros proyectos son de lenta maduración.

Una de las cuestiones más observadas es la tasa de desocupación. La más elevada se produjo durante la peste en el 2022. Alcanzó el 13 %, momento también de la mayor caída del PBI; otro momento fue en 2008/2009. Pero pareciera que la media de la “tasa normal” oscila entre 6.50 % y 7.8 %, a diferencia de otros países que pueden conjeturar sobre una “tasa natural” en el caso nuestro sería simplemente una fantasía. Recordemos que la tasa de desocupación (Indec) es la relación entre la población económicamente activa (PEA) y los desocupados. Pero no solo es un problema de tasa, sino de las personas afectadas.

Lo que queda claro en los últimos años es la indexación de los salarios, mayormente de acuerdo con las variaciones de la inflación, y aun cuando esta fuera alta (la inflación), la desocupación se mantenía dentro de los valores mencionados. Con el dólar ha sido un poco más errática la relación por cuanto en algunos años el dólar aparecía apreciado  o depreciado (peso depreciado o apreciado) como en el 2018 y otros años, incluyendo el actual 2026, similar o parecido al del año 2017.

Son varias las fuentes que se pueden utilizar para contar con una aproximación al total de trabajadores y al Ingreso de la población. Destacamos en este documento números de trabajadores, puestos, con diversas características y población de las fuentes siguientes:

Cuentas Nacionales Indec: en particular la “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra”, también de “Remuneración al trabajo asalariado, ingreso mixto e insumo de mano de obra, por sexo y tramos de edad”.

Trabajo e ingresos Indec“Evolución de la distribución del ingreso (EPH)”, y además “Encuesta Permanente de Hogares (EPH) total urbano. Evolución de la distribución del ingreso” también“Encuesta Permanente de Hogares (EPH) Principales tasas”.

Secretaría de trabajo: Información de empleo. Por una parte “La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL)” y “El Boletín de Estadísticas Laborales (BEL)”.

Completaremos la información en un próximo informe con la Remuneración bajo distintas criterios o fuentes, tanto en valores nominales como ajustados por precios implícitos y relaciones con el Valor Agregado pb.

En algunos casos en los indicadores señalamos el informe técnico publicado para facilitar la actualización y control.

Sin límites

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assorted banknotes and round silver colored coins
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Para Nicolás Maquiavelo, las acciones políticas no deben ser juzgadas por la moral o la ética religiosa, sino por su eficacia y su capacidad para mantener el Estado y el orden público.

Es lo que sucede en nuestro país, donde un sector minoritario y poderoso administra y condiciona al Estado nacional imponiendo un modelo que tiene dos fases que se superponen entre sí, sin una fuerza social ni política opositora de consideración que lo enfrente. Una primera, de endeudamiento, renta financiera y fuga de capitales. Una segunda, de privilegiar a determinados capitales o cambiar los títulos de deuda por empresas públicas y por nuestros recursos naturales (petróleo, gas, litio, minerales raros, cobre, oro, plata, uranio, agua pesada, agua potable, etc.). 

Para ello, el gobierno de Javier Milei lleva a cabo un fuerte ajuste fiscal y económico con el único fin de generar excedentes para financiar la fuga de capitales y pagar los intereses de una deuda cada vez mayor. Deuda que se originó en el gobierno de Cambiemos y que nunca se auditó ni investigó y que mayoritariamente se convirtió en fuga de capitales, beneficiando a la minoría privilegiada del país.

Si bien en su comienzo la actual administración formalmente cumplía con cierto control de cambio (mal llamado “cepo”), en abril de 2025 y ante un nuevo acuerdo con el FMI, fue levantado para las personas físicas. Esto se realizó en un proceso que definen como la liberación de las entradas y salidas de capitales. Sin embargo, en 31 meses significaron salidas netas por 64.255 millones de dólares.

El tipo de cambio controlado por el gobierno favorece, paralelamente, las importaciones, el turismo y los gastos de argentinos en el exterior. Y debemos sumar que desde este año 2026, las empresas extranjeras pueden girar dividendos a sus casas matrices por el ejercicio económico cerrado en el año 2025.

Plena apertura de capitales mientras el Ministerio de Economía y el BCRA no trepidan en violar leyes, reglamentos y hasta la Constitución nacional, a fin de contener el precio del dólar muy por debajo de la inflación mentida por el IPC del INDEC. Pero también de la real (que es mucho mayor) y de las tasas de interés. Esto perpetúa el carry trade y la compra de divisas por los beneficiados del modelo.

Obviamente, también le permite a la Administración nacional, con una recaudación atada al nivel de actividad interna que es cada vez menor, comprar los dólares para pagar parte de los intereses que la deuda devenga. Además coloca títulos públicos, que capitalizan los intereses que no pueden pagar, a tasas mayores que la depreciación cambiaria.

En efecto, incumple con la asignación específica de la Ley de Impuesto a los Combustibles, desfinanciando las obras viales e hídricas. También se apropió (denuncia de la Auditoría General de la Nación) de un crédito del BID de 400 millones de dólares que debían emplearse para la remodelación y el mejor funcionamiento del Ferrocarril San Martín, y no se hizo, lo que amerita sendas presentaciones judiciales por administración fraudulenta, malversación de fondos, mal desempeño de la función pública, etc.  

Patrimonio público

El gobierno nacional delegó a la provincia de Río Negro la inversión en las rutas nacionales 22 y 151, que atraviesan 508 kilómetros en esa provincia y son el acceso obligado a Vaca Muerta. Por Resolución 1.379/2026 del Ministerio de Economía, adjudicó la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, entregando más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales a operadores privados por un plazo de 20 años.

A ello debemos sumarle la creación dentro del Banco de Inversión y de Comercio Exterior (BICE) de un tribunal de tasación que reemplaza al Tribunal de Tasaciones de la Nación. Este ente fue creado el 11 de diciembre de 1944 y su funcionamiento y marco legal se rigen por la Ley N.º 21.626 (Texto Ordenado 2001) y su reglamentación fue aprobada por el Decreto 2166/2002. Ese tribunal ad hoc en el BICE es el que tasó las cuatro represas del Comahue, que fueron concesionadas a 30 años, y también la participación del Estado nacional en Transener, que fue vendida a grupos locales. 

Las cuatro represas se concesionaron al Grupo Neuss, a Guillermo Reca, a la familia Miguens Bemberg, a Eduardo Escassany y a Manuel Santos Uribelarrea. Transener fue vendida a Jorge Brito, presidente y accionista de Genneia y del Banco Macro, los hermanos Patricio y Juan Neuss, del Grupo Edison, junto a socios del fondo Inverlat que incluyen a Federico Salvai, dueño de Havanna, y a los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, propietarios de Newsan.

El Ministerio de Economía es el que preside el RIGI y el Super RIGI (en este último caso, la coordinación general y aprobación de los proyectos está a cargo de Daniel González, quien se desempeña como secretario coordinador de Energía y Minería de ese ministerio). El régimen otorga beneficios fiscales inadmisibles para cualquier pyme o productor nacional: reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias, exención total de derechos de importación para bienes de capital e insumos y la eliminación progresiva de las retenciones a las exportaciones. A esto se suma el núcleo central del drenaje: la libre disponibilidad de hasta el 100% de las divisas generadas por la exportación a partir del quinto año, sin la obligación de liquidar un solo dólar en el Banco Central de la República Argentina.

El Ministerio de Economía decide quiénes son los que se benefician con el RIGI, que principalmente son, en el caso del petróleo y del gas, las corporaciones extranjeras Chevron, Shell, Continental Resources (que preside Harold Hamm, artífice de la explotación a gran escala en la formación Bakken en Dakota del Norte, Estados Unidos). También Mercuria Energy Group (en sociedad con Integra Capital, que representa José Luis Manzano), que compró más de 700 estaciones de servicio bajo la marca Shell, la refinería de Dock Sud, plantas de almacenamiento y el negocio de lubricantes; además, es socia de Continental Resources en Vaca Muerta. Otras de las beneficiadas son Fluxus (el brazo petrolero del grupo brasileño J&F que invierte en áreas de Neuquén), GeoPark (la firma de Colombia que reactivó sus planes de inversión en la cuenca neuquina), Eni y XRG, las empresas de Italia y Emiratos Árabes Unidos que se aliaron con YPF para desarrollar gas natural licuado.

Sumemos a esta lista las empresas locales del sector asociadas al capital extranjero, como Pampa Energía, presidida por Marcelo Mindlin; Pan American Energy, de la familia Bulgheroni; Pluspetrol, de los Rey Rodríguez; Tecpetrol, del grupo Techint; Compañía General de Combustible, de la familia Eurnekian; Vista Energy, que preside Miguel Galuccio (que es un pool petrolero donde el 80% del capital cotiza en la bolsa de Nueva York). 

Entre las mineras beneficiadas por el RIGI, principalmente, se encuentra Glencore, de origen suizo. Hoy mayoritariamente pertenece a BlackRock, Vanguard y otros capitales de los Estados Unidos. Había frenado su extracción en Farallón Negro en Catamarca, pero la ha reiniciado por la permisiva modificación de la ley de glaciares de este año 2026. Además, realiza la explotación de la mina de Pachón en San Juan. Su emplazamiento en alta montaña involucra la cuenca del río Los Patos, uno de los cuatro afluentes del río San Juan. 

Le sigue en inversión aprobada por el RIGI el proyecto Vicuña Corp (BHP y Lundin Mining), en San Juan, que incluye los depósitos Josemaría y Filo del Sol a 4.230 y 5.200 metros respectivamente sobre el nivel del mar, y que atraviesan áreas glaciares y periglaciares. Se perfila como el mayor desarrollo cuprífero de la Argentina con una inversión inicial de 7.000 millones de dólares.

También se distingue la inversión de Los Azules, la empresa McEwen Cooper de Canadá, con el desarrollo del proyecto minero en San Juan destinado a la exploración y explotación de cobre, proyecto aprobado en el RIGI con un monto de 2.672 millones de dólares.

Otra de las beneficiadas es Rio Tinto, una corporación minera anglo-australiana; cotiza en bolsa y es gestionada por accionistas institucionales como Vanguard y JPMorgan. Extrae litio del Salar del Rincón en la provincia de Salta. 

También fue favorecida por el RIGI la Barrick Mining Corporation (ex Barrick Gold) con el proyecto Veladero, cuyos principales accionistas son The Vanguard Group, Inc. y Van Eck Associates Corp. de los Estados Unidos. Explota cobre, oro y plata en San Juan, y están interesados en abrir Pascua Lama en esa provincia, luego de que fuera obligada a cerrar la mina en Chile por contaminación del agua, durante el gobierno de Gabriel Boric.

Otro proyecto con las mismas características y los mismos beneficios, y por fuera del RIGI, pero decidido por el Directorio de YPF S.A., es la venta de la participación de la empresa en Metrogas a Edenor, la compañía eléctrica de Manzano, Vila y Mauricio Filiberti, por 780 millones de dólares.  

Cínicos y mentirosos

Con la connivencia de la mayoría de los diputados y senadores nacionales, van a convertir en leyes la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, y van a extender hasta el 31 de diciembre de 2027, eliminando todo tipo de límite, la mal llamada inocencia fiscal, que revierte la carga de la prueba y exige que la ARCA demuestre la fuga de capitales.

La modificación de la ley 24.144 de la Carta Orgánica del BCRA se hace para:

  1. Que los empleados del JP Morgan perpetúen el control de la creación del dinero y con ello determinen el crédito, la tasa de interés y el tipo de cambio. Esto se hace permitiendo que el actual directorio del banco continúe después del 12 de diciembre de 2027, dado que tiene mandato por seis años. Es más, su remoción requerirá un decreto del Poder Ejecutivo, con aprobación previa de ambas cámaras del Congreso por una mayoría especial de dos tercios de los miembros presentes.
  2. Que el BCRA se endeude en los mercados internacionales utilizando las reservas (brutas) como garantía. Lo hizo fuera de la ley con la emisión de los Bopreales, y luego utilizando parte de las reservas de oro para garantizar una parte de los Repos. La emisión de esos dos instrumentos es una confirmación de que tanto el mercado local como el internacional pueden prestarle al BCRA aun cuando el fisco no recupere acceso al financiamiento en esos mismos mercados.

Es mentira que el BCRA deja de prestarle al Tesoro de la Nación; si bien se le limita en forma directa, se le permite utilizar el sistema financiero en su conjunto. En agosto de 2026, el total del crédito generado por el sistema fue del 16% del PIB. El 7,6% de este (casi la mitad) financia a la Administración nacional con la compra de títulos públicos, que incluso emplean como parte del encaje de los depósitos que reciben.

Finalmente, el dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses no se utiliza para mejorar los paupérrimos haberes previsionales ni para pagar las deudas del PAMI a sus prestadores. Se está empleando para darles negocios a los bancos y financiar créditos hipotecarios para “soluciones habitacionales” a quienes pueden pagarlos. El ministro Caputo explicó que para aplicar a un crédito de 106.667 dólares se deberán presentar ingresos por 3.460.391 de pesos y la cuota inicial será de 865.089 pesos. La tasa a pagar por el crédito será de UVA + 7% y el plazo de 25 años.

¿Caputo sabrá que el salario mínimo vital y móvil es de 376.600 pesos por mes para trabajadores mensualizados o de 1.883 por hora para los jornalizados?

¿Sabrá que, según un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad de Rosario, más de cuatro de cada diez trabajadores tienen empleos sin aportes jubilatorios, carecen de cobertura de salud vinculada al trabajo y de otros derechos laborales? ¿O que el 34,3% de los trabajadores informales vive en hogares pobres y el 5,2% está en situación de indigencia?

¿Sabrá que un informe de la Fundación Encuentro sostiene que el 78% de los hogares gana menos de 2.800.000 pesos, lo que los coloca en una situación de consumos mínimos para cubrir elevadísimos gastos en alimentación, alquiler, transporte, etc.?

Soberanía, intervención y Latinoamérica

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El pacto de la Liga de las Naciones de 1919 afirmó que las “partes contratantes” asumían “la aceptación de las obligaciones de no recurrir a la guerra.” La carta de Naciones Unidas dice en su Artículo 2, inciso 1: “La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros.” Adicionalmente, en dicho artículo, inciso 2 dice: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”, al tiempo que en el inciso 7 dice: “Ninguna disposición de esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados.” A su vez, la carta de la Organización de Estados Americanos remarca en cuatro oportunidades la defensa, respeto e inviolabilidad de la soberanía; rechaza la intervención directa o indirecta; y repudia el recurso a la fuerza armada. Asimismo, la Resolución 2131 del 21 de diciembre de 1965 de la Asamblea General de la ONU sobre la Inadmisibilidad de la Intervención en los Asuntos Internos de los Estados y Protección de su Independencia y Soberanía asevera: “Ningún Estado tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. Por lo tanto, no solamente la intervención armada, sino también cualesquiera otras formas de injerencia o de amenaza atentatoria de la personalidad del Estado, o de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen, están condenadas.” Paralelamente, la Resolución 2625 del 24 de octubre de 1970 declara que “cada Estado goza de los derechos inherentes a la plena soberanía.” Esta escueta mención a algunas pocas referencias que remiten al acervo en materia del derecho internacional ligado a la doble cuestión de la soberanía y la intervención permite enmarcar el análisis del cuadro de abajo. Lo que sigue es una narración sobre lo que se puede apreciar en dicho gráfico. A partir de la periodización indicada, explico el sentido y contenido de cada columna. Con ello pretendo un abordaje inicial a un tema crucial en la política mundial contemporánea. 

En la primera etapa, que en los hechos ya tiene antecedentes en el siglo XIX, la intervención internacional provino de Europa donde distintas potencias desplegaron, abiertamente y sin legitimidad alguna, su poder militar en aras de asegurar las respectivas posesiones y proyectos imperiales en diferentes latitudes. El alcance del comportamiento europeo fue geográficamente vasto y se extendió en el tiempo. En ese contexto, la fuerza también fue utilizada por Estados Unidos como parte de su propósito expansionista en lo que ya consideraba su “patio trasero”; particularmente, en los países de la amplia Cuenca del Caribe. Desde América Latina, y a partir de reconocer la notable asimetría respecto a Estados Unidos y Europa, se recurrió de modo diligente al derecho para así responder y limitar, jurídicamente, la agresión de Occidente. Las Doctrinas Calvo, Drago, Carranza, en especial, fueron la expresión de la defensa de la soberanía y de la resistencia a la intervención.

Durante la Guerra Fría, los principales, aunque no únicos, interventores fueron Estados Unidos y la Unión Soviética. En algunos casos violentaron la soberanía de las naciones de manera directa como en Vietnam y Afganistán, respectivamente. En la mayoría de los ejemplos de entonces, y en lo que se denominaba el Tercer Mundo, apelaron a formas indirectas de intervención por vía de “guerras por encargo” (proxy wars), “guerras de baja intensidad” (low intensity wars), “guerras encubiertas” (covert warfare) y demás modalidades de “guerras irregulares” (irregular warfare), así como a prácticas de involucramiento abierto o clandestino mediante la promoción del conocido “cambio de régimen” (regime change). Tanto Washington como Moscú buscaron asegurar su control y predominio en sus correspondientes esferas de influencia bajo doctrinas cuyo objetivo era la exclusión territorial de otros en lo que se consideraba “su” vecindario: en un caso, a través de la restauración de la Doctrina Monroe; en el otro, bajo la imposición de la Doctrina Brézhnev. 

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América Latina utilizó distintos foros formales como la OEA, la ONU y el Movimiento de Países No Alineados y foros informales como el Grupo de Contadora para, mediante acciones diplomáticas defensivas y ofensivas, reafirmar el principio de no intervención y preservar la soberanía nacional. Siempre es bueno recordar que 20 de los 51 Estados fundadores de Naciones Unidas eran de Latinoamérica. Distintos líderes políticos, diestros diplomáticos y expertos legales fueron actores relevantes en la construcción de reglas, normas y procedimientos de la organización: la gravitación del área en la materia era reconocible. Ello, a su turno, se dio en medio de un incipiente proceso de descolonización que se fue acelerando desde la década del cincuenta: hasta los años sesenta (cuando ingresan 42 nuevos miembros) y los años setenta (cuando ingresaron 20 nuevos miembros), la región tenía la mayor representación colectiva de la periferia. Asimismo, corresponde subrayar que, durante la década del setenta en especial, América Latina desplegó “su” modalidad de intervención a nivel regional. En efecto, las dictaduras de Suramérica participaron decisivamente en el Plan Cóndor; un plan para perseguir, secuestrar, desaparecer y asesinar a opositores con la anuencia y el respaldo de Estados Unidos. Se trató de una intervención transfronteriza represiva en la que los gobiernos militares cohonestaban la violación de cada soberanía nacional en aras de aniquilar a ciudadanos de otros países vecinos.

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La etapa de la Posguerra Fría conoció dos fases. En la primera, hubo, a su vez, dos momentos. El inicial se manifestó en el marco de una condición unipolar que Estados Unidos no pudo prolongar por mucho tiempo. Washington, junto a distintos acompañantes del Norte Global y del Sur Global, lideró el recurso legítimo a la fuerza a través de resoluciones unánimes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Más tarde, encabezó, sin legitimidad institucional, acciones militares con sus seguidores claves de Occidente. De 1991 (primera guerra contra Irak) hasta Kosovo (1998-99), el propósito enunciado apuntaba, en alguna medida, a alcanzar lo que Kant llamaba foedus pacificus; una “comunidad de paz” que hiciera innecesaria las guerras. Esa aspiración altruista—con el eslogan del “dividendo de la paz” invocado por George H. W. Bush y Margaret Thatcher–era producto de lo que por entonces se llamaba el inicio de un “nuevo orden mundial” asentado en el pluralismo político, la economía de mercado, la disminución de los presupuestos de defensa, una agenda actualizada de asuntos mundiales y la reivindicación del multilateralismo. A ese efímero lapso, le siguió un segundo momento en el que predominó la tentación imperial de Washington expresada a través de la estrategia de primacía que tuvo como para su despliegue un catalizador en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y se ahondó con la segunda guerra contra Irak en 2003. Básicamente, la estrategia de la primacía no tolera la existencia de un poder de igual talla, sea quien fuera. Mientras que para la operación militar contra Afganistán la Casa Blanca procuró y logró el respaldo de Naciones Unidos e invocó la legítima defensa; para el ataque a Bagdad actuó por fuera de la ONU y al margen del derecho internacional.

América Latina se fue sumando en los noventa al gradual desplazamiento del principio de no intervención y acompañó el avance paulatino del denominado “deber de injerencia”. En ese sentido, un buen número de países del área promovieron y apoyaron el principio de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P). A su vez, una concatenación de factores—la adopción extendida del llamado Consenso de Washington en materia económica, la promesa de establecer en 2005 el Área de Libre Comercio de las Américas, la trascendencia que alcanzó en la región la “guerra contra las drogas” propiciada por Estados Unidos, las variantes que se fueron produciendo en las posiciones de algunos gobiernos frente al recurso a la fuerza, por ejemplo, entre la primera y la segunda guerra contra Irak, entre otros—reflejaba un lento pero detectable repliegue de Latinoamérica en materia del lugar prioritario de la soberanía nacional en la política internacional de los países.  

En la segunda fase de la Posguerra Fría, Washington ensayó la práctica de establecer “coaliciones de voluntarios” (coalition of the willing) no sólo en el marco de la llamada “guerra contra el terrorismo”, sino también en acciones bélicas contra Estados. Esas coaliciones eran y son bien distintas a las alianzas militares formales que se guían por el principio de “todos para uno y uno para todos” en el evento de que cualquier miembro se viese atacado. Las coalition of the willing consisten en que un actor—para el caso, Estados Unidos—determina una misión y convoca a algunos aliados y afines a seguirlo en su acción militar: el principio, entonces, se transforma en “uno dispone y los otros se suman” estén o no en juego los intereses del conjunto. El uso de la fuerza arrasó con principios que se creía reivindicaban la evolución jurídica desde 1991 en adelante: en Libia en 2011 se invocó explícitamente la R2P mediante una resolución del Consejo de Seguridad y su aplicación fue un fiasco. Un argumento semejante se pretendió evocar en Siria pero nunca se obtuvo una resolución de la ONU al respecto. Con el correr de los años y de las operaciones lanzadas contra distintos objetivos estatales y no estatales, Washington fue mostrando, otra vez, su sentido expansionista en el marco de la persistente estrategia de primacía, así como una actitud revisionista. En breve, un Estado revisionista es uno insatisfecho que pretende cambiar drásticamente o derribar frontalmente el orden regional o internacional, sus reglas, normas, instituciones y, de ese modo, moldear y determinar la distribución regional o global de poder. En general, el revisionismo se expresa con el uso de la fuerza y no apenas mediante la amenaza de su utilización. A esos efectos, la soberanía del “otro” resulta irrelevante y el derecho internacional un estorbo. Pero no es únicamente Estados Unidos quien ha ido adoptando un comportamiento revisionista a través del recurso bélico, sino también, por ejemplo, Rusia, Israel e Irán (vía proxies). Quizás no falten émulos en el futuro.

En la actual coyuntura, es evidente que Estados Unidos retornó a América Latina en clave de dominación y de reimplantación coercitiva de su antigua esfera de influencia. Eso ha implicado el despliegue de una avalancha de guerras en el área que se ha convertido en un laboratorio de experimentación único en el Sur Global: la “guerra contra el narcoterrorismo”, la “guerra contra los migrantes”, la “guerra comercial”, la “guerra por los recursos estratégicos” y la “guerra tecnológica”. A ello se agregó el primer ataque histórico en más de doscientos años de relaciones interamericana contra un país en Sudamérica, Venezuela y una masiva “guerra económica” contra otro país de la región, Cuba, así como las inéditas ejecuciones extrajudiciales de más de 200 personas en aguas del Caribe y del Pacífico este y la amenaza (así sea retórica por el momento) que aún pesa acerca de la recuperación forzada del Canal de Panamá. 

Ante lo que viene sucediendo en América Latina como producto de hechos consumados y de chantajes latentes por parte de la administración Trump, la región ha mostrado el mayor nivel de fragmentación y concesión en décadas respecto a Estados Unidos. No ha recurrido a ningún ámbito minilateral (por ejemplo, MERCOSUR) o colectivo (por ejemplo, CELAC) del área, ni a la OEA ni a la ONU ni a las instancias jurídicas internacionales específicas para cuestionar y denunciar a Washington. No ha utilizado el derecho internacional, así sea en clave defensiva. No ha buscado aliados extra-regionales—por ejemplo, en Europa—para aunar esfuerzos y hacer frente a las arbitrariedades del gobierno republicano. No ha propiciado contactos, en forma conjunta o mediante grupos acotados, con actores sociales y políticos internos de Estados Unidos para encontrar aliados en causas comunes. La región, en síntesis, oscila frente a Estados Unidos entre la aquiescencia de muchos, la parálisis de varios y el temor de algunos. 

Este escrito ha buscado mostrar la evolución y los cambios de la región respecto a la soberanía y la intervención. En ese sentido, se impone una pregunta: ¿asistimos a un momento anómalo en cuanto a la posición original y durante décadas de América Latina ante la soberanía y la intervención o estamos ante el inicio de una tendencia que viene modificándose y que hoy, resignando la defensa del derecho internacional, expresa el abandono gradual de la salvaguarda de la soberanía y del rechazo a la intervención? 

https://cenital.com/soberania-intervencion-y-latinoamerica

Informe económico mensual

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Se inicia la carrera electoral para el 2027. Los recientes dichos de Milei sobre “la foto horrible pero la película es la mejor de la historia”, seguramente es producto de la película Parque Lezama, cuando León Schwatz (Brandoni) le cuenta la historia de la “industria cinematográfica” a Antonio Sánchez (Blanco), los premios ganados como productor, director y guionista.

Pero vayamos al tema que nos ocupa, un dólar (promedio) se incrementa un 2.8 % respecto a diciembre 2025 y un 17.5 % en 12 meses. Un dólar controlado para que no baje ni tampoco suba por el BCRA, es lo que hay, y depende que tiempo utilizamos en las comparaciones, por momentos aparece muy retrasado, y por momentos en el corto plazo retrasado, pero no tanto.

La inflación de julio (2.1%) siempre tranquila pero en las proyecciones a diciembre no baja del 30 %, habiendo acumulado en estos 7 meses el 20 %, el M. Economía y el BCRA miran con los ojos abierto esperando que los próximos meses sea el 1 %, también esperando las elecciones, no es mucho lo que tienen para mostrar pero algo es algo.

El BCRA sigue comprando dólares, y de paso continua con la política contractiva, eso se puede apreciar en el M1 que oscila en el 6 % del PBI en dólares. Cueste lo que cueste, y está costando….a la gente.

El FMI continuará con lo acordado, pero parece que sin fondos nuevos. Si acumular dólares y ajustar que todo va de acuerdo a lo planeado.

El riesgo país es un “sube y baja”, pero alcanzar valores menores de 300 puntos, cuesta “un ojo en la cara”. Y mientras tanto el Índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) repta negativamente en los valores anuales.

Un breve comentario de la situación internacional, finalmente Putin y Trump lograron convertirse en una dupla imbatible, el daño es continuo y siempre logran sumar actores de reparto por el mundo. Rappaport ¿Qué están buscando? Yo no soy Rappaport.

LA PASION EXTRACTIVORA EN CHUBUT

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I: HACIA UN CAMBIO ESTRUCTURAL DEL TERRITORIO

Serie especial: tres aportes mínimos para el debate político sobre el modelo productivo provincial

«Todas las naciones cultas se esmeran

en que sus materias primas no salgan de sus Estados para manufacturarse»

Manuel Belgrano, Memoria de 1802.

  1. EL ADN EXTRACTIVISTA: UN MODELO QUE DEFINE EL TERRITORIO

El extractivismo no es una actividad más en la economía de Chubut. Es su ADN.

Es un modelo de acumulación y distribución que determina cómo se usa el territorio, cómo se endeuda la provincia, quién toma las decisiones y, sobre todo, quién se queda con las ganancias.

Propio del capitalismo periférico, se basa en la extracción masiva de recursos —petróleo, minerales, lana, pesca, viento— que se exportan sin valor agregado local. Aunque es ecológicamente destructivo y socialmente injusto, sigue siendo el núcleo de la economía provincial.

En realidad, la extracción —del latín extractio, acción de sacar algo fuera— se aplica a todos los factores de producción. La extracción del trabajo se llama plusvalía, la extracción del dinero es el interés, y la “nueva extracción” del conocimiento se designa como KDD o minería de datos. El poder extractor es siempre el capital.

  • ECONOMÍA ECOLÓGICA VS. MODELO EXTRACTIVISTA

La economía ecológica crítica plantea lo opuesto: la Naturaleza y sus recursos —incluido el ser humano— son la base de cualquier sistema socioeconómico sustentable. Sin agua, sin suelo, sin energía y sin clima estable, no hay economía posible.

En Chubut, sin embargo, el modelo extractivista ganó por goleada.

Y se sostiene sobre un trípode histórico:

  • Concesiones para la explotación de recursos, con renovaciones anticipadas.
  • Endeudamiento público permanente en dólares.
  • Pasividad fiscal y ausencia de políticas públicas.

De esta forma, el extractivismo encuentra sustento en la administración política, mientras el pueblo protagoniza la sustentabilidad ecológica. El ejemplo más claro es el plebiscito del No a la megaminería de Esquel.

  • REGALÍAS: ¿RENTA O DESCAPITALIZACIÓN?

Para la cosmovisión neoliberal, las regalías son un precio: lo que cobra el Estado propietario por permitir que un privado use un recurso. Viene de regalía del Rey.

Para la economía ecológica, son otra cosa: agotamiento de capital natural. Cada barril de petróleo o metro cúbico de gas extraído reduce el patrimonio socio-natural de la provincia.

No es renta, es descapitalización. La pérdida de capital es la palanca de la deuda y su propia justificación política.

Y el ciclo se cierra con deuda: las regalías futuras se hipotecan para pagar deuda presente.

En abril de 2024, la gestión de Ignacio Torres obtuvo autorización para un nuevo endeudamiento garantizado con regalías petroleras hasta 2030.

El futuro ya está gastado y bajo jurisdicción de Nueva York.

  • EL MAPA DEL EXTRACTIVISMO EN CHUBUT (2026)

El modelo ya no es solo petróleo. Se diversifica y se actualiza:

A. Hidrocarburos: el corazón del sistema

Zona: Cuenca del Golfo San Jorge (Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Sarmiento). Empresas: PAE, Pérez Companc, Tecpetrol, CAPSA.

Impacto: piletas a cielo abierto, derrumbes de casas por movimientos de suelo, derrames crónicos, pozos abandonados en barrios y competencia por el agua. Una renta que se va directo al pago de deuda externa.

B. Minería: la batalla de la Ley 5001

Zona: Meseta Central y Cordillera (Gastre, Gan, Paso de Indios, Esquel, Trevelin). Proyectos: Navidad (plata y plomo, uno de los yacimientos más grandes del mundo) y Suyai / Cerro Solo (uranio). Ambos frenados por la Ley 5001, que desde 2003 prohíbe la minería a cielo abierto y el uso de cianuro. Es una ley común, sin rango constitucional, por eso la presión de capitales internacionales para derogarla es permanente.

C. Pesca: el mar como enclave

Zona: Puerto Madryn, Rawson, Camarones.

Modelo: captura de merluza, langostino y calamar con congelado mínimo a bordo y escasa industrialización en tierra. Concentración de cuotas en pocas manos y pérdida de empleo en plantas locales.

D. Eólico: el nuevo extractivismo verde

Zona: Litoral y meseta (Trelew, Rawson, Madryn, Comodoro).

Empresas: Genneia, YPF Luz, Central Puerto, y ahora Green Capital con el proyecto Atlas GigaHub.

Problema: energía barata que se exporta fuera de la región, pocos empleos permanentes y el cierre de 130.000 hectáreas por 66 años —con monto de canon no informado oficialmente— con impacto en fauna, paisaje y comunidades.

E. Extractivismo digital: la nueva frontera

Zona: Trelew – Puerto Madryn. Proyectos: Atlas GigaHub (Green Capital) y Stargate Argentina (el data center que impulsa OpenAI en el país).

Riesgo: convertir a Chubut en la «Potosí del siglo XXI»: exportar energía, territorio y capacidad de cómputo en crudo, sin soberanía tecnológica.

Como declaró Marta Złotkowska, directora de Atlas GigaHub a Bnamericas: «El proyecto está orientado a atender a clientes internacionales, en particular a las principales empresas de tecnología de IA de Estados Unidos y Asia».

  • LAS CINCO CLAVES DEL MODELO EXTRACTÍVORO

Exporta materia prima en crudo: petróleo sin refinar, pescado apenas fileteado, MW de energía y ahora datos sin procesar.

Nulo valor agregado local: no hay polo petroquímico, ni fundición, ni fábrica de molinos, ni desarrollo de software con IA libre.

Economía de enclave: genera dólares pero con escaso derrame. Islas de riqueza en medio de la precariedad. El ejemplo es Comodoro Rivadavia y el retiro de YPF: dejó los pasivos y se llevó la renta.

Pasivos ambientales como externalidad: contaminación, pérdida de biodiversidad y degradación de suelos que no se reflejan en el precio de mercado. Quedan como deuda eterna para el pueblo.

Decisiones tomadas afuera: el precio del petróleo lo fija Houston, el del langostino Madrid, y el de la energía y los datos, el mercado global.

  • CONCLUSIÓN: ¿PUENTE O GRILLETE?

Donde hay viento, petróleo, mar o minerales, hay extractivismo en Chubut.

La diferencia radical está en cómo se usa ese recurso: si para desarrollar la provincia con trabajo digno y soberanía, o para girar dólares a los centros de poder global.

El proyecto Atlas GigaHub es el ejemplo perfecto de esta disputa. Usa el viento, la tierra, el clima y el agua de la provincia para servir a la Inteligencia Artificial de afuera.

Por eso, la pregunta no es si estamos a favor o en contra de la tecnología.

La pregunta real es otra:

¿Este proyecto rompe con el modelo extractivo histórico o lo profundiza?

¿Es soberano e independiente o es dependientemente extractívoro?

¿Favorece el buen vivir del pueblo chubutense o solo aumenta las rentas financieras del capital?

Próxima entrega: II – Deuda provincial y gobernanza extranjera: quién se queda con la renta.