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miércoles, junio 24, 2026
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La colonización del tiempo

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La biología nos enseña que la vida es una cuestión de posibilidades y no implica esto que haya una sola posibilidad de que ocurran las cosas, pero sí que no todas las posibilidades que se den tengan continuidad. La conclusión más importante en torno a la evolución no es la sobrevivencia del más fuerte sino del que logra adaptarse, así las múltiples formas de vida que han logrado prosperar lo han hecho porque lograron adaptarse a los contextos que la realidad objetiva les ofrecía, las que no lo lograron, se extinguieron.

De manera análoga ha ocurrido lo propio con las distintas civilizaciones y culturas a través de la historia. En el análisis contextual de la evolución socioeconómica de estas civilizaciones su historia no ha escapado a las condiciones básicas de la vida; comer, que tiene que ver con su modalidad económica de proveer recursos; no ser comido por depredadores, dicho esto desde lo objetivo y lo simbólico por las agresiones de otras civilizaciones o grupos socioculturales; lo demográfico en cuanto a capacidad reproductiva y la gestión de la pertenencia al propio grupo y, por supuesto, la manera en que se constituyó en cada caso el ejercicio del poder. Llegado al punto del poder es necesario hacer mención a su ontogenia; nótese o no, el poder nace del miedo. A mayor inseguridad mayor necesidad de control; si temo al hambre buscaré acumular alimentos, si temo ser atacado necesitaré armas, armaduras y gente armada que me proteja, si temo ser engañado ejerzo control, si temo que mi palabra sea contradicha manipulo la información para que mi versión de la realidad sea hegemónica.

Si bien han sido muchos los imperios a lo largo de la historia, el Imperio Romano es aparentemente el modelo tomado por los imperios anglosajones, tanto el británico, como por su heredero después de la segunda guerra mundial, el norteamericano; desde los símbolos en adelante, como las águilas ostentadas en sus emblemas, a su modelo económico de rapiña sobre los países o territorios dominados, hasta la sugerencia de una pax romana, nunca lograda, si todos hubiésemos sido obedientes.

Según las necesidades económicas del imperio en cuestión y cumpliendo el objetivo del control social para mantener el poder se produjeron cambios en las matrices productivas, en las estructuras políticas y militares y también y fundamentalmente en el manejo de la subjetividad social, o sea en la creación de lo que se considera como sentido común, que no es otra cosa que la realidad relatada según la mirada, y los intereses, del poder.

Así, el cambio político más importante del imperio romano después de convertirse formalmente en imperio con Augusto, como resultado del asesinato de Julio César, fue la tetrarquía implantada por Diocleciano hacia fines del siglo III. Ante un imperio que por su tamaño era muy difícil de controlar, decidió dividirlo en dos y quedaron por un lado el imperio romano de occidente, con capital en Roma y por otro el imperio romano de oriente con capital en Bizancio, posteriormente Constantinopla y hoy Estambul. También, según la tradición de la república de a.C, que en situaciones difíciles era gobernada por dos cónsules con mandato temporario, nombró dos Césares y dos Augustos; un César y un Augusto para cada imperio, por eso la tetrarquía. Este experimento duró poco y en un par de décadas el poder quedó centralizado en Constantino que se movió entre las actuales Italia y Turquía.

El cambio económico que representó un cambio de la matriz productiva fue la implantación del “colonato”, instituto jurídico, económico, por parte de Diocleciano en principio y continuado por Constantino. Ante la baja eficiencia de producir en latifundios con mano de obra esclava se dividió la tierra en colonias a cargo de un dueño, con presencia militar, que no era propietario solo de la tierra sino también de los que la habitaban, ya que estos estaban atados a ella; parte de lo que producían era para ellos y el resto para el señor. La única forma de liberarse de la servidumbre por parte de los hombres era integrarse a los ejércitos del imperio. Los impuestos que pagaban los “señores” en dinero o en producción sostenían el imperio. Esto fue el germen económico y social del feudalismo europeo luego de la caída del imperio romano de occidente.

El modelo colonial se reprodujo en América, Asia y África, como colonias, semicolonias o neocolonias hasta la actualidad, según que la extracción de riquezas fuera a través de vasallaje o “protectorados”, propiedad de empresas o a través de “préstamos” y constitución de deudas que permitían condicionar la economía de estos países dependientes.

Una de las maneras con las que el poder históricamente manejó la subjetividad social fue a través de las creencias religiosas, por eso todos los estados antiguos hasta la revolución francesa fueron teocracias. Esto resultó particularmente claro para Constantino. Vio como Diocleciano desató la segunda gran persecución de los cristianos después de Nerón sin éxito. Diocleciano persiguió, mató y confiscó bienes pero fracasó en su intento de hacer desaparecer esa religión que no paraba de crecer. Se calcula que la ciudad de Roma tenía en el 150 entre 30.000 y 40.000 cristianos, la proyección al imperio podía estar en 200.000 o 300.000, pero hacia el año 300 los cristianos eran más de 6 millones. En el proceso de reunificar el poder luego del fracaso de la tetrarquía, Constantino advirtió que ante el crecimiento del cristianismo este podía servir para unificar la subjetividad del imperio en una religión única, y esto era poder. Organizó entonces el concilio de Nicea y puso a la jerarquía eclesiástica cristiana a su lado y haciendo gala de una gran inteligencia sincrética tomó del cristianismo, pacifista, opuesto al homicidio, cuestionador de la propiedad y la riqueza, sólo su creencia en un único dios, uno y trino. Aprovechó las diferencias con el arrianismo, una de las primeras “herejías”, léase disidencias entre cristianos, y este, como consecuencia del concilio, no sólo fue anatemizado sino que se decidió que quien lo sostuviera sería decapitado; logró mezclarlo con la ética romana, al disidente se lo reprime, inclusive hasta la muerte; el poder se constituye como sujeto único, el resto son objetos que deben acatar.

Hizo al cristianismo parte del poder, en unos años llegaría a ser religión oficial del imperio, incrementó su propio poder garantizando el manejo de la subjetividad social, el sentido común.

Hoy también estamos ante un cambio de paradigma económico y social que incluye un cambio de la matriz productiva global. Si bien se inició con el neoliberalismo y la financiarización de la economía, en donde la riqueza se obtiene a través del dinero que produce más dinero y no por la producción, teniendo como consecuencia el mayor proceso de acumulación capitalista de la historia, la evolución tecnológica ha desplazado el poder a las corporaciones, un proceso que recuerda a la caída del imperio romano y la entronización del feudalismo europeo. Al decir del brillante ensayo de Yanis Varoufakys, el tecno feudalismo. Hoy los estados retroceden y las corporaciones avanzan o inclusive los estados son los mercenarios de las corporaciones, los que administran la violencia contra la población en defensa de los intereses de ellas, posiblemente el primero sea el imperio en decadencia.

La cibertecnología ya no supone, simplemente, que existan máquinas que fabriquen máquinas, eso lo venimos viendo con la robotización industrial. Hoy con la IA se puede eliminar toda actividad humana en muchas áreas y esto crece exponencialmente.

¿Cabe ahora la pregunta? ¿Si nosotros como trabajadores tenemos la posibilidad de ser eliminados de la ecuación, lo que nos daría una supervivencia incierta, tenemos algo que decir?

Uno de los posibles análisis de la vida, este fenómeno maravilloso del cual pretendemos ser protagonistas, puede invitarnos a visitar la neurociencia que viene dando sustento, o no, al pensamiento filosófico que los humanos hemos acumulado a través de la historia.

Hablemos del deseo, posiblemente el motor fundamental de la conducta. Tenemos deseos, algunos básicos, como comer y reproducirnos, y otros complejos, derivados de los básicos; el tema es que entre la aparición del deseo y su concreción o su frustración transcurre el tiempo, la vida, tener tiempo es estar vivo. Qué hacemos con nuestro tiempo implica decidir cómo organizamos nuestra vida. Sí somos capaces de decidir sobre ella la estamos ejerciendo, hay en nuestra conducta presencia de voluntad; posiblemente la voluntad no sea otra cosa que el compromiso con el deseo.

Cuando estamos privados de libertad, y no solo las cárceles nos privan de libertad, sino toda circunstancia en que nuestra voluntad no pueda ejercerse, podemos decir que la vida simplemente nos ocurre, no somos dueños de nuestro tiempo.

El tecno feudalismo avanza sobre nuestra subjetividad a través de los teléfonos celulares, con el uso de las redes sociales y también con la IA; los algoritmos leen, no lo que pensamos sino lo que sentimos a través de nuestras preferencias y la inteligencia artificial a la vez que nos informa nos dirige.

Los nuevos amos tecnológicos piensan un mundo con muchos millones de personas menos. ¿Cómo hacer para que vayamos silenciosos y confiados al matadero? Si bien los estados son los gendarmes del mundo, y como dijimos fungen como mercenarios de los tecnólogos, el manejo de la subjetividad y la anulación de la voluntad de la población son fundamentales para el manejo de las grandes mayorías por parte del poder. El primer requisito es lograr desarmar lo colectivo, evitar la solidaridad e impedir la organización de las masas y debilitar las organizaciones existentes. Esto se logra a través del discurso meritocrático que desarma la imagen del semejante para cambiarla por la del competidor, práctica ya ejercida por los “campeones de la democracia liberal y el teórico mundo libre” desde hace décadas, siendo EEUU uno de los países con menos leyes sociales del mundo; pero hay ahora un salto de calidad en el manejo. A través de las redes sociales sociales se produce una sobre exposición de estímulos en donde todo es breve e instantáneo, la vida pasa a ser un circuito corto de estímulo respuesta que excluye la posibilidad de reflexión, la lectura extensa e inclusive el vínculo cara a cara, esa otredad que confirma la mismidad, que crea y refuerza el sentido de pertenencia; a esto le llamamos la “colonización del tiempo”, se suma a la manipulación del deseo constituida por la sociedad de consumo, una práctica adictiva.

Hay quienes dicen o temen que las nuevas generaciones sean menos inteligentes que sus padres y por ende imposibilitados de acceder al pensamiento crítico, el único que nos permite cuestionar nuestras propias creencias, revisar no solo nuestro pensamiento sino la manera de pensar y sentir, revisar aquello que la creación de sentido común generada por los que dominan nos han naturalizado. Esto puede o no ser cierto lo que sí puede decirse, recordando a Heidegger, que decía que hay dos clases de personas: las que piensan y las que son pensadas por otro, que ojalá podamos ser parte de los que piensan.

En síntesis: el capitalismo es una máquina que no para, si lo hace muere. No agota su tarea en la producción sino que necesita de la acumulación, no sólo estimuló el consumo pariendo una realidad de consumo totalmente adictiva, sino que ocupó el tiempo como si fuera un territorio a ocupar; lo que vivimos con la tecnología informática, hasta ahora el summun, ha cambiado el paradigma cultural cotidiano, no hay lectura ni reflexión, sólo estímulos constantes y mensajes predigeridos sobre qué es la realidad. El mayor logro de las clases dominantes posiblemente no ha sido establecer límites sino vender la ilusión de que los límites han sido borrados y la teledirección está en manos de los tecnólogos, los nuevos dioses, el Olimpo cibernético.

Lecciones de economía ricotera: Preludio

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«Si no hay amor que no haya nada

entonces, alma mía/ ¡no vas a regatear!»
(Indio Solari, «El tesoro de los inocentes», 2004)

Esta es una introducción a un conjunto de tres notas que El Extremo Sur publicará los domingos siguientes «nace de la necesidad de encontrar qué lugar ocupa la economía, su pensamiento y su accionar, en esa cultura ricotera, tan alejada de la cuestión económica -sostiene el autor-. No se trata de hacer un análisis académico de la obra del Indio Solari -hay sociólogos, musicólogos y críticos literarios que lo hacen y lo harán mucho mejor-, sino de intentar rastrear el sustrato y las ideas económicas que emergen en sus canciones y entrevistas. Una suerte de principios de arqueología de la «economía ricotera»: esa mirada difusa, incontinente pero potente sobre el dinero, el trabajo, el trueque, la deuda, la crisis y la posibilidad -siempre abierta- de organizar la economía de otra manera».

Preludio

Aclaremos que la economía ricotera apenas existe en el imaginario social. No está en libros, ni en discursos, ni en referencias. Todavía no es un concepto (puede no llegar a serlo nunca) en el sentido de construcción mental de una representación, útil para resumir y generalizar una situación. Hay que armarla paso a paso como un hogar, imaginarla como se piensa un pentagrama, decirla como se entona una canción y escribirla como si se tratara de un poema.

Esa economía ricotera no reconoce un objeto y campo delimitado como la economía austríaca, la econofísica, la economía popular, la ambiental, la doméstica o hasta la espacial. Sin embargo, su objeto es el buen vivir y su campo es el popular. Creemos que el Indio Solari se autopercibía peronista por esas identidades.

Estos escritos no son un intento de disciplinamiento cognitivo, ni una euforia diletante, ni un encorsetamiento de la poesía, mucho menos de adoctrinamiento. La economía ricotera es, más bien, casi un oxímoron.

¿Qué es la economía en este enfoque?

Además de un conocimiento, es una praxis, un hecho vivencial. Convivimos en espacios económicos desde el temprano amanecer hasta la noche profunda, desde que nacemos hasta que morimos. Decisiones y transacciones del día a día. Y es también un vocabulario: todos y todas hablamos cotidianamente de economía. Esos espacios y ese vocabulario nos van templando, conformando. La economía es vital, esencial, de los pueblos.

¿Qué es «lo ricotero»?

Lo identificamos como una cultura (pensamiento y trabajo) generada a partir de acciones, prosas y poesías del Indio Solari, ya sea con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Nadie se apropia de esa cultura: es popular, social, inasible, casi inexplicable. Una suerte de contradiscurso a la hegemonía del capital; una ruptura o borde, como punto de partida simbólico a partir del cual podemos comprender al mundo.

Esa comprensión la hacemos a través de un sentimiento colectivo, emoción y unión que se reflejan en la masividad de un lenguaje artístico propio, caracterizado por la riqueza poética de sus letras, su profundidad metafórica y una mirada crítica sobre las desigualdades, las relaciones de poder, la libertad, la memoria y la condición humana. Una cultura rica en imágenes y simbolismos que nos invita a mirar más allá de lo superficial y a valorar lo que realmente importa: el amor, la inocencia y la autenticidad humana.

Introducción

En definitiva, aceptemos que la economía ricotera importa una mirada disruptiva sobre el valor, el cambio y la vida. La palabra «dinero» no aparece textualmente en las canciones ricoteras, pero sí se incluyen referencias muy directas al mundo financiero, en una clara crítica al sistema económico. Como en «Novedades obsoletas del Kamarada Amor»(2023): «No hay paz donde el oro brilla/ Allí cometen maldades/ Solo por deleite, amigos / (…) Así obra la fortuna / Son las finanzas, amigos / A pocos da demasiado / Y ríen de tu penar».

Esta canción fue lanzada bajo el proyecto El Míster y los Marsupiales Extintos. La revista Rolling Stone la describió como «una reflexión sobre el estado de las cosas en el mundo financiero, desde que el mundo es mundo».

Hay frases del Indio Solari que se cuelan en la vida cotidiana. Lo hacen como puñal, como aviso, como advertencia. Una de ellas es esta que, de tan simple, parece una broma. Pero si se la piensa dos veces -frotándola contra el sentido común capitalista que nos enseñaron desde chicos- empieza a molestar. Porque: ¿y si las finanzas fueran efectivamente un cuento? ¿Y si todo ese andamiaje de precios, tasas, intereses, plusvalías y balances fuera apenas una ficción compartida, una convención que se sostiene porque nadie se anima a decir que el rey está desnudo?

El origen de estas notas

El conjunto de tres notas propuestas -a partir de esta introducción- que se publicaran aquí todos los domingos, nace de la necesidad de encontrar qué lugar ocupa la economía, su pensamiento y su accionar, en esa cultura ricotera, tan alejada de la cuestión económica. No se trata de hacer un análisis académico de la obra del Indio Solari -hay sociólogos, musicólogos y críticos literarios que lo hacen y lo harán mucho mejor-, sino de intentar rastrear el sustrato y las ideas económicas que emergen en sus canciones y entrevistas. Una suerte de principios de arqueología de la «economía ricotera»: esa mirada difusa, incontinente pero potente sobre el dinero, el trabajo, el trueque, la deuda, la crisis y la posibilidad -siempre abierta- de organizar la economía de otra manera.

El lector atento notará que no se trata de una «economía» en el sentido formal. No encontraremos aquí curvas de indiferencia ni modelos de equilibrio general. En cambio, hay algo más valioso para los tiempos que corren: breves nociones para una epistemología popular del valor, un saber construido desde el llano, el recital, el viaje en micro, la habitación prestada, la vaquita para la entrada. Un saber que la economía crítica -esa que pone la vida en el centro y no la acumulación- reconoce como legítimo y urgente.

Legítimo porque son los pueblos los que viven la economía.

¿Por qué urgente? Porque el capitalismo contemporáneo está en una crisis múltiple: de deuda financiera, de cuidados de la vida humana, de sentido de sustentabilidad, de ecología. Y en cada crisis, dos cosas se vuelven visibles. Primero: que el sistema no tiene respuestas integrales genuinas, solo parches que van postergando el colapso, y que concluyen en guerras, exterminios, marginalidad. Segundo: que abajo, en la trama cotidiana, ya existen prácticas económicas que no responden a la lógica del mercado -ni siquiera a las instrucciones del Estado-: la economía otra, la solidaria; el trueque; la ayuda mutua; la gestión colaborativa; la fiesta como redistribución de la riqueza; el don como atributo común. Exactamente las prácticas que la cultura ricotera viene ensayando desde hace cuatro décadas sin pedir permiso civilizatorio.

La serie: tres movimientos, como una sinfonía menor

. Nota 1: «El valor no está en el precio».
Allí exploramos la crítica ricotera al valor de cambio y la defensa de otros valores (afectivos, relacionales, de uso). Una puerta de entrada al universo simbólico de una economía que se niega a ser medida en dinero.

. Nota 2: «Red de trueque y poesía».
Nos metemos en las prácticas concretas: lo solidario versus lo egoísta; la vaquita para hacer frente a los pagos versus la tarjeta de crédito; el recital como dispositivo de distribución horizontal. La economía ricotera en acción, sin teoría que la anteceda.

. Nota 3: «Bienvenidos al alud».
Subimos la apuesta: ¿cómo se lee una crisis macroeconómica desde esta sensibilidad? ¿Qué nos dice el Indio sobre la deuda, la ley, la hipoteca del futuro? ¿Hay una salida? ¿Un horizonte? Nos apresuramos a bautizarlo sin dudas y obviando las precauciones: «comunismo ricotero».

Advertencia necesaria

Esto no es una apología ni una canonización. El Indio Solari no es un economista, ni falta que le haría. No tuvo -ni pretendió ofrecer- un programa de gobierno. Pero tiene algo quizás más difícil de construir: una visión sentipensante que late en sus canciones, en sus silencios, en sus decisiones (no firmar con multinacionales, no aceptar premios, no venderse como mercancía). Y esa coherencia, en un mundo donde todo se compra y se vende, es ya una forma de resistencia económica.

El público ricotero -esa marea dispersa que se identifica y reconoce en los acordes de «Juguetes perdidos» o «Tarea fina»- ha sido el gran intérprete práctico de esta economía. Antes de que existieran las ferias de trueque post 2001, ellos ya pasaban discos de mano en mano. Antes de que se hablara de «economía del don», ellos ya ponían la vaquita común para que viaje y entre el amigo que no tenía un peso. Antes de que la economía popular crítica tuviera nombre en las universidades, ellos ya vivían -sin saberlo- esa otra lógica.

Final abierto

Estas notas que iniciamos hoy son, en el fondo, una pretensión de ponerle palabras a esa sabiduría. No para encerrarla en un concepto, sino para reconocerla, valorarla y, quizás, aprender de ella. Porque si las finanzas especulativas son la maldad, entonces otra cosa tiene que ocupar su lugar. La serie que prologamos es una invitación a imaginar -y a construir- esa otra cosa.

(*) Economista, investigador y ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

https://www.elextremosur.com/nota/58579-lecciones-de-economia-ricotera-preludio

El Indio de la economía

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La obra del Indio Solari (tanto con Los Redondos como solista) parece ajena a la economía. De hecho no es economía, ni se acerca. Sus letras son poéticas, oníricas y cargadas de metáforas existenciales. Pero justamente por eso -en sus orígenes- el Indio piensa en modo económico y sus letras pueden leerse como un comentario crítico sobre el impacto subjetivo y social del sistema económico capitalista, sobre todo en el contexto argentino de crisis, desempleo y desigualdad.

Crítica al consumismo y la alienación laboral

Temas como «Tarea fina» o «Juguetes perdidos» hablan de objetos rotos, de la pérdida de valor simbólico y de la rutina sin sentido. ¿No representa, acaso, una denuncia del fetichismo de la mercancía (un enfoque de Carlos Marx)?: vivimos para producir y consumir cosas que no nos completan. ¿La famosa frase «Bienvenidos al tren, señores, el viaje es hacia adentro» (en «Motor Psico») no subyace en la realidad de una economía externa que nos vacía?

Desigualdad y desamparo social

«Toxi-taxi» y «Un poco de amor francés» reflejan marginalidad, pequeños delincuentes o prostitutas que sobreviven en la economía informal. ¿No están en la base material del pensamiento del Indio la exclusión laboral, el trabajo precario y la falta de acceso a derechos básicos? Porque hay que entender que el Indio canta desde los perdedores del sistema, no desde los gerentes de fondos de inversión.

Inflación y pérdida del valor

Escribió versos que no pueden desvincularse de la realidad de los contextos inflacionarios crónicos como el argentino: el ahorro se licua, el valor de la moneda se vuelve ilusorio. El disco «Gulp!» (donde una gaviota se atraganta con una moneda) es una alegoría perfecta del absurdo monetario: la moneda, el dinero en su relación con la muerte.

Crisis y resiliencia comunitaria

En canciones como «Esa estrella era mi lujo» o «La bestia pop», surge la idea de subsistir juntos al margen del mercado. El «trueque simbólico» de afectos, rebeldía y poesía como forma de economía no capitalista que conecta con la economía solidaria o la subsistencia autogestionada.

El Estado ausente y la corrupción

«Juguetes perdidos» menciona «la patria del corralón» (terrenos abandonados) y «la justicia con las botas sucias». ¿No nos trae una crítica al clientelismo, la ineficiencia estatal y el capitalismo de amigos que caracteriza la actualidad de la economía argentina?

Desangelados

El Indio Solari no hace economía formal. Ni le interesa, ni lo necesita para albergarse en nuestros corazones. Pero una dimensión de la vida es económica, no puede -quien hable a los sentimientos humanos-, abstraerse del costado económico. Por eso la economía tiene como campo la sociedad en su interrelación con la naturaleza y entre los hombres. Por eso la economía no es Milei, ni Caputo, ni Stutzeneger.

Rendimos tributo al Indio Solari por su obra, que es un retrato existencial (también económico) del sufrimiento provocado por ciertos sistemas económicos (neoliberalismo, crisis inflacionarias, desempleo, pobreza) y propone, implícitamente, una economía de la solidaridad, la poesía y la resistencia simbólica.

https://www.elextremosur.com/nota/58507-el-indio-de-la-economia

Declaración Grupo La Capitana

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El GLC rechaza las acciones y medidas de política económica impulsadas por el gobierno nacional, bajo la falacia de modernizar el mismo Estado nacional, del que jacta de ser el topo destructor.

En el marco de esa contradicción, denunciamos que estas medidas conforman una ingeniería social de la entrega de la soberanía digital, la opción desnacionalizadora del régimen jurídico de las sociedades y la consolidación de la dependencia de los grandes capitales tecnológicos.

Ese plan se basa sobre tres plataformas:

Eje tecnológico: la adopción del Gemelo Digital Social basada en IA para reconfigurar los criterios de diseño de las políticas socialespúblicas en el país, que incluyen por ejemplo, la asignación de planes sociales. https://argentinainforma.com.ar/politica/gemelo-digital-un-sistema-de-inteligencia-artificial-disenara-las-politicas-sociales-de-argentina-y-impacto/23/05/2026/

Eje jurídico: el proyecto de Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (“DAO”) y Sociedad Automatizada: que opera mediante IA sin empleados para tareas ordinarias y las DAO (Organización Autónoma Descentralizada) que funciona con reglas en blockchain y participaciones tokenizadas, que permite la legislación extranjera y libera de controles públicos a la gestión empresarial. https://drive.google.com/file/d/1dP2Go2KSV2aDYsa5OerkFpRewdxcBlGn/view

Eje financiero: el proyecto de super RIGI para “nuevas actividades económicas” industriales, tecnológicas o de servicios vinculados a infraestructura tecnológica y digital estratégica con “impacto transformador en la estructura productiva nacional”. Este proyecto plantea beneficios fiscales y financieros que exceden los límites máximos de los sistemas económicos nacionales. https://argentinainforma.com.ar/economia/super-rigi-el-menu-de-incentivos-fiscales-y-cambiarios-con-los-que-el-gobierno-busca-seducir-a-las-multinacionales/27/05/2026

Como militantes del campo nacional y popular condenamos todas las expresiones políticas -provengan de donde provengan- que manifiesten su conformidad y apoyo a este intento de sentar las bases de una república tecnológica basada en poderes transnacionales, la deuda externa, la vigilancia y control de los ciudadanos por el uso de la IA y la desarticulación de la Argentina como patria de los argentinos.

CABA, junio de 2026.

Argentina y el hemisferio de Trump

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Con justificada razón funcionarios y especialistas, civiles y militares, en Estados Unidos y América Latina y el Caribe, subrayan la notable relevancia que hoy tiene la región para la administración Trump. No sorprende entonces que las referencias a lo que es “su hemisferio occidental” aparezcan en más de 50 órdenes ejecutivas, proclamas presidenciales, comunicados, y documentos estratégicos.

Por ejemplo, en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de 2025, el “Western Hemisphere” se menciona 13 veces, mientras Rusia se nombra 10. En la Estrategia de Defensa Nacional de 2026, el hemisferio se cita 11 veces, apenas por debajo de Irán, al que se alude en 13 ocasiones.

Esto obedece a tres motivos: a) convertir forzosamente a Latinoamérica en parte trascendental de la contienda contra China; b) recuperar, no sin nostalgia, su tradicional esfera de influencia en clave de laboratorio de experimentación; y c) probar que puede disciplinar la región a bajo costo. En algunos casos, como Venezuela, el experimento se impone; en otros, no faltan gobiernos que invitan a Washington a ser escenario de algún ensayo.

Ahora bien, conviene situar esta idea del hemisferio occidental en un marco más amplio. Esa idea adoptó históricamente tres formatos. Uno geográfico, el hemisferio se extiende desde la Argentina hasta Canadá; el otro político, en la estructura del Departamento de Estado, el hemisferio cubre a América Latina y el Caribe, mientras Canadá se maneja separadamente.

Por último, militar, el Comando Sur cubre Latinoamérica y el Caribe, pero no México y Bahamas; al tiempo que Canadá, México y Bahamas son parte del Comando Norte. Lo novedoso es que asistimos a un singular intento de unificar geográfica, política y militarmente todo el hemisferio.

Así, el 5 de diciembre de 2025 se comunicó la creación del US Army Western Hemisphere Command que aglutina el US Army Forces Command, el US Army North (del Comando Norte) y el US Army South (del Comando Sur). Se trata de supervisar “todos los planes, la postura, las operaciones y la proyección de poder del Ejército en apoyo de los Comandos Norte y Sur de Estados Unidos”. A ello se debe sumar la activación de las Fuerzas Espaciales del Sur como parte del Comando Sur (SPACEFOR-SOUTH).

A su vez, el 5 marzo de 2026, ante 16 ministros de Defensa de la región (estaba el de la Argentina), el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció la nueva política de la “Gran Norteamérica”. Afirmó que los 17 participantes compartían la condición de ser “naciones cristianas bajo Dios” y habló de la “Greater North America” que se extendería de “Groenlandia a Ecuador y de Alaska a Guyana”. Añadió que “al sur del Ecuador”, se trata de “la defensa del Atlántico Sur y del Pacífico Sur” para “la protección de infraestructuras y recursos críticos en cooperación con nosotros”.

El propósito es evidente: asentarse en Groenlandia, incrementando la presencia militar directa y su eventual posesión; amenazar con la anexión de toda Canadá y azuzar el futuro referendo de secesión que se efectuará en el estado de Alberta el próximo 19 de octubre; retomar el Canal de Panamá, tratando de que el gobierno desmantele su relación con China; apropiarse de los recursos energéticos y minerales después del ataque militar a Venezuela; continuar las ejecuciones extrajudiciales de presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico Este; y reforzar el estrechamiento de un cerco cruel sobre Cuba.

A lo anterior hay que sumar la decisión de República Dominicana de permitir que fuerzas armadas estadounidenses ingresen temporalmente a la base de San Isidro para combatir el narcotráfico; la intensificación de la cooperación militar Guyana que ha sido de tal magnitud que el mandatario guyanés, Irfaan Ali, debió aclarar que no se trataba de establecer una base estadounidense; y el acuerdo entre Estados Unidos y Ecuador para que soldados estadounidenses se adicionen al combate contra “organizaciones terroristas” en el país andino luego de que el presidente Daniel Noboa perdiera el referéndum que incluía la instalación de bases extranjeras. En este contexto es bueno recordar un objetivo central que enuncia la ESN 2025: “establecer o ampliar el acceso a instalaciones estratégicamente importantes”.

Adicionalmente hay que subrayar el establecimiento de una coalición anti-carteles bajo el llamado “Escudo de las Américas” que no fue puesto entredicho por los 16 ministros de Defensa de la región ni por los 12 presidentes (entre ellos, el de Argentina) ante los cuales Trump destaco la iniciativa del “Escudo”; una iniciativa “para impulsar las prioridades compartidas en nuestro hemisferio”.

En ese contexto, la Argentina –el más grande entre los países mencionados– se ha convertido en un experimento estratégico-militar de Washington. No como producto de una imposición, sino por invitación. La envergadura y variedad de medidas, gestos y dichos hacia el Pentágono y el Comando Sur no tienen parangón. Y esto hace al tema de la soberanía.

En ese sentido, sería bueno que el Gobierno tomara nota de los resultados de la reciente encuesta AMLAT Radar 2026 (Fundación Ebert, Nueva Sociedad, Grupo Diálogo y Paz) hecha en 10 países de la región. La opinión pública argentina es la que más reivindica –56%- que la “Defensa de la Soberanía Nacional” sea la principal prioridad de la política exterior del país.

https://www.clarin.com/opinion/argentina-hemisferio-trump_0_6Q0yjCAOhs.html

Comunicado Grupo La Capitana

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Se cumplen 11 años del impactante “Ni una menos”, el grito de las mujeres argentinas que despertó conciencias en el mundo acerca de la violencia extrema machista.
Lamentablemente en pocos días sucedieron el Infantifemicidio de Agostina Vega (14 años, Córdoba) y los femicidios de Dulce Candia (17 años, Misiones) y Noelia Romero (Temperley, PBA). Estos asesinatos se produjeron en un contexto de brutal ajuste económico a la población junto a políticas nacionales destructivas de programas y de espacios institucionales de protección de las mujeres, infancias y diversidades.
Como peronistas nos sumamos a las movilizaciones en todo el país e invitamos a todos los varones a reflexionar sobre aquellas conductas masculinas que favorecen el sostenimiento de las múltiples modalidades de la violencia de género.

ANA LÍA CABRAL

HUGO GARNERO

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Informe económico mensual

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Inicia el 2026, con novedades, especialmente no esperadas. La principal, los ruidos de la guerra no se apaciguan y bloquean el futuro. Inflación de ABRIL 2026 ofrece un pequeño respiro al gobierno, pero por los combustibles, fertilizantes, la educación y otros, la inflación sigue vivita y coleando. Y se suman los ruidos internos que parecen cada vez más sonoros. De envergadura los movimientos apagados del dólar, por lo visto en el gobierno prima la baja o apreciación del peso.

Sería aplicable algunas expresiones de la recomendada película “Parque Lezama”: “Pero Rappaport empezamos con un dólar recontra lato alto y ahora lo veo petiso”, “Yo no soy Rappaport”. “Pero Rappaport las internas eran poco visibles y ahora están en todos lados”, “Yo no soy Rappaport”. “Pero Rappaport la demanda se deprime, empresas cierran y el empleo se estanca”, “Yo no soy Rappaport” y así por el estilo. Rappaport ……Rappaport……..

·        Este documento se concentra en los precios, o sea inflación de ABRIL 2026 más otros indicadores asociados.

·        Lo importante de los últimos meses, movimientos del dólar y la tasa de interés.

·        El BCRA comprando reservas y lo hace con bastante fuerza, pero eso no desanima a los particulares que siguen también comprando.

·        Milei, después del mundial ingresa en proceso electoral para 2027. Todo girará mirando esa fecha. El Mundial, pone un parche en el tiempo, pero a veces no alcanza.

·        El FMI, continuará con los aportes y recomendaciones. Más reservas, más ajustes, reformas en el IPC, menos subsidios, más tarifas, pero las vulnerabilidades continúan Rappaport.

·        El riesgo país “disminuye y sube” o “sube y disminuye”. Pero bajar de los 500 puntos por ahora no.

·        El Índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) gana y pierde puntos, genera efectos múltiples. Por ahora perdiendo en casi todos los meses.

·        Mirando afuera: Trump, con los aranceles, retiro de organizaciones internacionales, pero ahora lo ocupa más la guerra en Medio Oriente.  China sentada tranquila en la puerta de su casa. Ucrania sigue en pie a pesar de Putin.

·        La inflación (alrededor del 2.6 % promedio) en el mes de ABRIL 2026. Las conjeturas oficiales, de organismos y consultoras miran para arriba el 2026. ¿Se vienen más ajustes? 

LA HORA DE LOS SUPER RICOS: del manifiesto Palantir a la metodología de Elster (II)

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“¿Por qué no le dais a la gente libros sobre Dios?».

Por la misma razón por la que no le damos Ótelo; son viejos;

tratan sobre el Dios de hace cien años, no sobre el Dios de hoy. «Pero Dios no cambia».

Los hombres, sin embargo, sí”.

ALDOUS HUXLEY, Un mundo feliz

1.- Introducción: «República Tecnológica» como ideología de captura del Estado.

En un trabajo anterior definimos la «República Tecnológica» como la ideología central del manifiesto de Palantir, articulado en el libro homónimo de su CEO, Alex Karp, y Nicholas Zamiska, y condensado en 22 puntos publicados en abril de 2026. Más allá de un simple documento corporativo, representa una ideología política completa que busca justificar y naturalizar un nuevo orden de poder donde la tecnología, la élite ingenieril, los oligopolios y el Estado se fusionan en una alianza que pretende sustituir a la democracia.

2.- Análisis del manifiesto Palantir:

a. Negación de la neutralidad tecnológica.
El manifiesto rechaza que la tecnología sea neutral. Las grandes tecnológicas nacieron como «meras proveedoras de herramientas», pero Palantir plantea que la IA es el verdadero poder duro y que las empresas tienen la «obligación moral» de participar activamente en el Estado: “Silicon Valley debe hacerse cargo del Estado USA”.

b. Élite ingenieril como nueva aristocracia gobernante.

La «República Tecnológica» no se refiere a una república democrática de ciudadanos, sino a una élite gobernante de ingenieros y tecnólogos, posicionando a Palantir como el intérprete legítimo de los destinos civilizatorios. No es un simple vendedor de software; es quien define qué está en juego para Occidente. De esta manera la gobernanza de los Estados es una simple gestión de management a cargo de una nueva aristocracia que propone reemplazar la supervisión democrática (lenta, deliberativa, conflictiva) por un gobierno algorítmico de propiedad privada, opaco y «eficiente».

La función ideológica del manifiesto Palantir es fabricar una atmósfera de inevitabilidad de las políticas autoritarias y enmascarar el proyecto de poder proponiendo vigilancia masiva, opacidad algorítmica y militarización de la IA en manos privadas y contradiciendo los principios democráticos fundamentales.

c. Función ideológica: naturalización del autoritarismo algorítmico.

  • En síntesis, la «República Tecnológica» es una ideología que propone una ontología del código (el poder real reside en el software, no en las instituciones democráticas);
  • una epistemología de la élite (solo los ingenieros y tecnólogos entienden la complejidad del mundo y pueden gobernarlo);
  • una política antipluralista (la democracia deliberativa es «fricción», el pluralismo es «debilidad», las culturas son jerarquizables) y
  • una geopolítica schmittiana (el mundo es un conflicto amigo/enemigo entre civilizaciones, y Occidente debe unificarse bajo liderazgo tecnológico-militar).

d. Riesgo: infraestructura ideológica ya instalada.

El riesgo fundamental es que para cuando la mayoría de la gente note esta retórica, la infraestructura ideológica que la justifica – contratos públicos, sistemas integrados, algoritmos opacos – ya esté instalada y funcionando. La ideología no describe un futuro: legitima un presente que ya está en vigor.

3.- Síntesis conceptual: La «República Tecnológica» como ideología (ontología del código, epistemología de élite, política antipluralista, geopolítica schmittiana).

A los efectos de nuestro análisis- lo más significativo es la legitimación de la captura del Estado, no como una captura corporativa con fines económico-financieros sino como una necesidad patriótica de política civilizatoria. En esencia, el manifiesto propone sustituir la soberanía ciudadana por una «soberanía algorítmica» en la que el software de propiedad de una empresa privada (con lazos con la CIA y el Pentágono) se convierte en la estructura central del Estado, operando sin transparencia y bajo la lógica del «interés nacional» definido por sus ejecutivos. La opacidad algorítmica es parte del diseño técnico que permite ese «operar sin transparencia». Y la opacidad no es un defecto —es el mecanismo central que hace posible la soberanía algorítmica. Sin opacidad, el poder del algoritmo podría ser auditado, cuestionado, impugnado. Con opacidad, se vuelve una caja negra que produce decisiones inapelables.

4.- Giro metodológico: ¿Por qué recurrir a Jon Elster? (rigor, interdisciplina, crítica constructiva).

En este estadio recurrimos J. Elster. Lo hacemos por su rigor metodológico (Elster no solo describe teorías, sino que las somete a prueba sobre si ofrecen explicaciones verdaderamente satisfactorias según los cánones de la filosofía de la ciencia); por su síntesis interdisciplinaria (aportes de la economía, la sociología, la biología evolutiva y el materialismo histórico, mostrando la complejidad multidimensional del cambio técnico) y por su crítica constructiva (al señalar las limitaciones, debilidades y tensiones sin caer en un escepticismo estéril).

5.- Hipótesis central: La IA captura al Estado nacional.

Nuestra hipótesis es que la IA captura al Estado nacional, el problema político actual. Aunque Elster no utiliza la frase «Estado capturado por el capital tecnológico» en El cambio tecnológico (1983) proporciona herramientas muy poderosas para explicar cómo y por qué ocurre esa captura. Ese es el camino que seguimos en este escrito.

6.- Tres mecanismos elsterianos de captura:

a) Explicación Intencional: La Racionalidad del Capital Tecnológico

Para Elster, gran parte de la acción social se explica mediante la explicación intencional: los individuos o entidades (como las grandes corporaciones) actúan de cierta manera porque tienen deseos ( maximizar ganancias, poder) y creencias (sobre qué políticas les convienen).

  • La conexión con la captura del Estado: Desde esta perspectiva, el «capital tecnológico» (Google, Meta, Amazon, etc.) tiene un deseo racional claro: minimizar las restricciones (impuestos, regulación antimonopolio, leyes de protección de datos) y maximizar las condiciones favorables(subsidios a la I+D, mano de obra cualificada barata, infraestructura estatal). La «captura» no es necesariamente un complot malvado, sino el resultado predecible de una acción racional (lobbying, puertas giratorias, financiación de campañas) por parte de un actor con enormes recursos para perseguir sus fines.

b) Explicación Funcional: El Estado como Herramienta del Capital

Elster es famoso por su crítica al funcionalismo (la idea de que algo existe porque «satisface una necesidad del sistema»). Sin embargo, paradójicamente, es útil para entender cómo funciona la captura.

  • La conexión con la captura del Estado: Podemos describir de manera funcionalista (aunque sea como una «explicación de caja negra») lo que vemos: las políticas públicas parecen estar diseñadas para servir a los intereses del capital tecnológico. El Estado no actúa por el bien común, sino que funcionalmente opera para mantener las condiciones de acumulación de las grandes tecnológicas, ya sea mediante subsidios, evitando regular o rescatando bancos. El punto crítico de Elster sería que esta explicación es insuficiente a menos que se rellene el eslabón causal (que es la intencionalidad del punto 1).

c) Teorías Marxistas (y la dinámica de la innovación)

Elster, aunque se aleja del marxismo ortodoxo, dedica un capítulo entero a las teorías marxistas del cambio técnico. Aquí la conexión es directa.

Un autor citado en relación a Elster menciona una idea central marxista que él analiza: «el capital se ve obligado a canalizar sus tendencias expansivas hacia la innovación y el crecimiento económico cualitativo».

  • La conexión con la captura del Estado: Esta «obligación» crea una dependencia estructural. El Estado no es sólo «capturado» por malas prácticas, sino que su bienestar económico (PIB, impuestos de sociedades, empleo) y su legitimidad política dependen de que ese capital tecnológico innove y crezca. Por lo tanto, el Estado no puede permitirse regular duramente a ese capital sin arriesgarse a que éste invierta en otro país (como se sugiere en -1). La captura no es solo corrupción, es una relación de dependencia sistémica: el capital tecnológico tiene un poder de chantaje estructural (amenaza de deslocalización, «huelga de inversiones») que el Estado debe gestionar, muy a menudo cediendo a sus demandas.

7.- Proceso de captura en tres pasos (estructural, agencial, funcional).

Uniendo los tres hilos, podemos definir la «captura del Estado por el capital tecnológico» en términos elsterianos como un proceso de tres pasos:

  1. Estructural (Marxista): La economía moderna necesita la innovación tecnológica para crecer o evitar la crisis . Esto crea una posición de poder sistémico para las grandes tecnológicas.
  2. Agencial (Intencional): Las élites del capital tecnológico utilizan racionalmente su poder económico (lobbying, puertas giratorias, campañas mediáticas) para influir directamente en las creencias y deseos de los políticos.
  3. Resultado (Funcional): El resultado neto es que el Estado actúa como si estuviera diseñado para servir al capital tecnológico, produciendo leyes a su medida (explicación funcionalista del resultado).

8.- Conclusión.

El libro de Elster es un manual fundamental para desmontar analíticamente el proceso de captura del Estado por la tecnología. La captura no es un accidente ni una simple conspiración, sino el resultado de la acción intencional de actores racionales y de las constricciones estructurales de un sistema que depende del cambio técnico para sobrevivir.

Para Elster, una teoría adecuada de la «captura del Estado» debe evitar tanto el funcionalismo ingenuo («el Estado sirve al capital porque sí») como el voluntarismo simplista («solo es culpa de unos malos empresarios codiciosos»), combinando el análisis de las estructuras macro con los mecanismos micro de la acción racional.

La conexión fundamental entre la metodología de J. Elster y el manifiesto de los CEO de Palantir reside en la tensión entre la racionalidad instrumental del individuo y la transformación del sistema tecnológico en un fin en sí mismo, con capacidad de imponer una nueva lógica de poder.

Elster, desde la teoría de la elección racional, advierte sobre los efectos no deseados y las limitaciones del cambio tecnológico como herramienta para la acción colectiva. El manifiesto de Palantir lleva esa lógica al extremo, proponiendo un modelo donde la tecnología (especialmente la IA y el software militar) no es solo un medio, sino el nuevo fundamento del poder político y civilizacional que proponemos analizar en una tercera entrega.

La inconmensurable deuda

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bitcoins and u s dollar bills
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En mayo de 2003, cuando terminó la presidencia de Eduardo Duhalde, la deuda externa ascendía a 178.000 millones de dólares, habiendo aumentado cerca de 34.000 millones con respecto a la cifra del año 2001 (que era de 145.000 millones de dólares). Este aumento fue por el costo asumido por el Estado nacional en beneficio de las empresas ante la salida de la convertibilidad y la pesificación asimétrica.

Néstor Carlos Kirchner asumió el 25 de mayo de 2003 con su propuesta de “Lineamientos de la reestructuración de la deuda soberana”. Estos eran para refinanciar 94.300 millones de dólares de los bonos que estaban en poder de particulares, y la renegociación de la parte de los títulos de la deuda que poseían los organismos internacionales de créditos (FMI, Banco Mundial, BID, CAF, etc.), que al ser renegociada se acordó un sistema de pagos y pasó a ser deuda performing.

Aproximadamente la quinta parte de la deuda en poder de los particulares (deuda no performing) permanecía en poder del sistema argentino de fondos de pensión (AFJP), impactando negativamente sobre los fondos de los futuros jubilados. El 43,5% de los bonos estaban en manos de tenedores minoristas, en su mayoría residentes en el exterior, y la diferencia (aproximadamente 36,5% de las acreencias), en poder de grandes bancos.  Tras largas negociaciones, en mayo de 2005 se procedió al canje de los títulos en default por bonos representativos de la reestructuración, con extensión de los plazos de pagos (títulos que llegaron a vencer en el año 2021) con quita de aproximadamente el 65% del valor nominal de los bonos.

Con el canje de 2005, la deuda externa total se redujo notablemente, pasando de 178.000 millones de dólares a unos 121.000 millones y con períodos de gracia y extensión de los plazos en todos los casos.

Es cierto que Estados Unidos tuvo una inflación acumulada de mayo de 2003 a abril de 2006 del 82,39%; por ende, actualizar la deuda en dólares de la Argentina de esa fecha daría unos 324.654,2 millones de dólares. Pero la deuda de la Administración nacional a abril de 2026 es de 496.676 millones de dólares, sin contar los tres Repos por 6.000 millones de dólares y los BOPREAL por 10.625 millones de dólares, que es deuda del BCRA. 

La deuda pública en la Argentina de Milei es la mayor deuda de toda la historia de este país.

El otro grave problema es que el gobierno de Milei, para esconder el verdadero déficit fiscal (y no superávit como presenta las cuentas públicas la Secretaría de Hacienda), y a su vez para pasar la deuda del BCRA con los bancos al Tesoro de la Nación (las Leliq, Notaliq y pases), capitaliza intereses todos los meses.

La deuda pública aumenta en forma exponencial porque, pese a que la Administración nacional realiza ajustes del gasto público, sin ton ni son, desfinanciando la obra pública, paralizándola, limitando la prestación de servicios de salud, educación, sociales, etc., anulando funciones del Estado, para priorizar el pago de los intereses, la deuda es de tal magnitud que sigue incrementándose sin límite.

En el año 2024, al tipo de cambio oficial, la deuda en títulos que capitalizan intereses (Lecap y Boncap) sumó 33.678 millones de dólares (supera en más de tres veces el superávit primario).  En el año 2025, la capitalización alcanzó los 47.225 millones de dólares (más de cinco veces el superávit primario).  Y en los primeros cuatro meses de 2026, ya capitalizaron intereses por no poder pagar su totalidad, por más de dos veces el superávit primario.

El magro presupuesto nacional de 2026 de la ley 27.798, cuyo artículo 1.º establece el equilibrio financiero y estima un resultado superavitario para el sector público nacional, le permite al Ministerio de Economía, mediante resoluciones administrativas, realizar el ajuste del gasto.

Por ejemplo, la Resolución Administrativa 20/26 reduce el gasto de capital (obra pública y transferencias de capital a las provincias) en un 20%. La partida original era de 3.286.766 millones de pesos, y se habían ejecutado al primer trimestre 330.514 millones de pesos.  Y el gasto corriente en un 2%, fundamentalmente en subsidios y servicios económicos, encareciendo su pago a la población.

El superávit comercial y la fuga de capitales

Es cierto que el comercio exterior declarado es superavitario, sin tomar en cuenta que vendemos básicamente alimentos, materias primas y combustibles, e importamos productos industriales con alto valor agregado (importamos trabajo y trabajo de alta calidad).  

Todo el comercio se hace por declaración jurada; los controles son cada vez menores (por la reducción del gasto público y por connivencia con las empresas), favoreciendo la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones. No es casualidad que el principal apoyo en la concesión de nuestro río Paraná, su dragado y balizamiento, surja de la Bolsa de Comercio de Rosario y de la Cámara de Puertos Privados, sin contemplar el impacto ambiental que el dragado continuo y la rectificación de curvas hacen con lo que respecta a la dinámica natural del río, así como el objetivo de llevar el calado del Paraná a 44 pies (frente a los 34 pies actuales), poniendo en riesgo de ecocidio para los humedales.

La Procuración de Investigaciones Administrativas, a cargo del fiscal nacional Sergio Rodríguez, presentó el 14 de mayo de 2026 un dictamen enumerando una serie de irregularidades en el proceso licitatorio ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.º 9, a cargo del doctor Guillermo Marijuan. En este advierte que las irregularidades detectadas podrían configurar reproches de naturaleza administrativa y, eventualmente, derivar en responsabilidades penales, haciendo énfasis en la omisión de la evaluación de impacto ambiental en todo el proceso licitatorio.

Aun así, por declaración jurada, el superávit comercial es importante.

Se destaca la venta de granos y de combustible. En este último rubro, las exportaciones superaron a las importaciones en 3.844 millones de dólares el primer cuatrimestre de 2026 y, ante el freno del nivel de actividad interna y el mayor precio del petróleo, por más que en invierno se debe importar gas, el saldo anual proyectado es fuertemente superavitario. 

Pero tanto la forzada reducción del gasto público como el superávit comercial declarado no alcanzan para pagar ni la cuarta parte de todos los intereses que la deuda en divisas y en pesos devenga.

Fuente: CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina).

Pero a ello se le deben sumar los intereses de la deuda en pesos del Tesoro de la Nación, que se licita generalmente dos veces al mes, que está en poder de los bancos, de los agentes de liquidación y compensación (ALyC), de las compañías de seguro, etc., que suman a abril de 2026 327.348 miles de millones de pesos (327,3 billones de pesos, que la Secretaría de Finanzas contabiliza en 233.820 millones de dólares).

Que devenga intereses variables en pesos, dependiendo de cada título, pero sin equivocarnos, implica una tasa anual equivalente al 7% anual promedio en dólares. Por ende, son unos 16.000 millones de dólares por año.

Si sumamos para el corriente año 2026, a los 5.631 millones de dólares de intereses de títulos en divisas, unos equivalentes a 8.000 millones de dólares de títulos en pesos, el monto a pagar es de 13.631 millones de dólares (entre pesos y dólares), que equivale al superávit comercial esperado en el año, que a su vez el superávit fiscal no logra comprar.

Pero el problema principal es la fuga de capitales (formación de activos externos), a la que se le deben sumar los gastos por los viajes al exterior, las compras en el exterior con tarjetas de débito y de crédito, etc., que se contabiliza conjuntamente en el Balance Cambiario del BCRA en la cuenta “Personas Humanas”, que en el período enero de 2024 a marzo de 2026 implica la compra de divisas por 51.446 millones de dólares.

Fuente: BCRA.

Es más, con el cinismo que los caracteriza, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, dijo al presentar el programa monetario y cambiario para el resto del año 2026: “En materia cambiaria, nuestro foco está en el sector externo, es decir, que las exportaciones puedan funcionar bien y que las importaciones puedan funcionar bien. Nos preocupa más eso que el atesoramiento para capital de trabajo de las empresas que no están involucradas en esas operaciones”. Oculta no solo la fuga de capitales (récord histórico, como la magnitud de la deuda, y son los únicos récords de este gobierno). Sino también que han flexibilizado el mal llamado “cepo” para la compra de divisas para repatriar utilidades a las empresas extranjeras, previa conformidad del mismo BCRA que Bausili preside. Tal como el mismo reconoció cuando en esa presentación aseveró: “…estar conforme con los 1.600 millones de dólares que las empresas giraron a sus casas matrices este año en concepto de dividendos, otra señal de normalización, por primera vez en seis años”. 

Dijo también: “En la Argentina, a diferencia de otras épocas, el mercado paralelo es completamente legal. Lo único que se debe hacer es elegir, por un período de 90 días, en qué mercado quieren operar», dijo Bausili. Para finalizar: “El sistema argentino es más flexible que en economías donde las empresas ni siquiera pueden tener cuentas en dólares, como Brasil, Colombia o México. Si quieren tener un capital en dólares, las empresas de esos países deben abrir cuentas en el exterior”.

Lo que no dijo es que, en los países nombrados, su población ahorra en su moneda, no en dólares como hace mayoritariamente el sector que tiene manifiesta capacidad de ahorro, y que es el que fuga capitales del país.

En síntesis

Acrecientan una deuda pública impagable; ni siquiera se puede pagar la cuarta parte de los intereses que esta devenga (y que se suman al capital). Sin inversiones reales en el país que signifiquen un ingreso genuino y constante de divisas, se va tarde o temprano a un nuevo default (cesación de pagos).

Obviamente, el gran capital va a jugar fuertemente para capitalizar el default y exigir a cambio de sus acreencias activos públicos y nuestros recursos naturales. 

Néstor Kirchner y su gobierno los enfrentaron y condicionaron, pero se debe tener en cuenta que ahora la deuda es mucho mayor, y los acreedores son más poderosos, pero como finaliza su libro El Príncipe Nicolás Maquiavelo con los versos de Petrarca:

Virtù contro a furore
prenderà l’arme, e fia ‘l combatter corto;
ché de l’antico valore
ne l’italici cor non è ancor morto.

LA HORA DE LOS SUPER RICOS. una introducción para pensar el futuro (I)

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Introducción

El pasado 18 de abril la empresa tecnológica Palantir dio a conocer un manifiesto basado en el libro The Technological Republic (Karp, A. y Zamiska, N., feb 2025). Ambos textos recogen las ideas y propuestas de Peter Thiel, uno de los fundadores de la empresa. Palantir (https://www.palantir.com) es una empresa dedicada a plataformas de toma de decisiones con Inteligencia Artificial (IA) aplicadas al campo empresarial y gubernamental, principalmente a las Fuerzas Armadas norteamericanas.

Palantir es una sociedad tecnológica de cotización pública (Palantir Technologies -NASDAQ: PLTR-) que, gracias a una explosiva demanda de sus plataformas de IA, ha pasado a ser considerada un actor fundamental en el sector empresarial y de defensa. Ha madurado hasta convertirse en un gigante tecnológico rentable, con un balance que la posiciona como una ganadora determinante de la actual era tecnológica. Su principal motor es su plataforma de IA, especialmente para aplicaciones militares (como el sistema Maven AI) y empresariales, que está generando contratos de gran magnitud y le permite liderar el mercado. Sus posturas sobre un proyecto de poder totalitario con rasgos tecnocráticos reflejan opiniones empresariales poderosas y son, en general, respetadas y compartidas en Silicon Valley.

Tesis central del manifiesto.

La tesis básica del manifiesto que analizamos es que la tecnología no es uninstrumento neutral al servicio de la política democrática, sino una arquitectura del poder que define las condiciones de su propio ejercicio. Palantir pone en acción esta ideología: dependiendo de la geopolítica que predica, fabrica deliberadamente un clima de inevitabilidad y urgencia para justificar la expansión del poder tecnológico sin controles democráticos. Su lenguaje mesiánico —el «Cicerón tecnológico» que salva la República— oculta, en realidad, un proyecto de poder absoluto.

La lectura de Romaric Godin.

En mayo 2026, desde Francia, el periodista Romaric Godin, en revista Viento del sur, (https://vientosur.info/quieren-convertir-el-mundo-en-un-lugar-detestable-basado-en-la-superioridad-de-los-capitalistas-tecnologicos/), publica una visión -por cierto eurocéntrica- bajo el título «Quieren convertir el mundo en un lugar detestable, basado en la superioridad de los capitalistas tecnológicos».

Godin organiza su crítica en torno a cuatro tesis, que resumimos a continuación:

  1. Tesis ontológica: el Estado nacional es definido como la «renta suprema». El capitalismo rentista necesita controlar el Estado para sobrevivir.
  • Tesis conceptual: se identifica el «mal absoluto» en la democracia deliberativa. Se propone sustituirla por la acción política del capital tecnológico, basada en la acumulación económica y la seguridad militar.
  • Tesis metodológica: las nuevas ganancias masivas de productividad no dependen de la lógica de las aplicaciones ni de mercados competitivos. Se reivindica a los millonarios como agentes culturales de la acumulación. Se postula una «deuda moral» con Estados Unidos que justifica una tecnooligarquía sustitutiva del Estado.
  • Tesis operativa: Conformar una élite de ingenieros no elegida que tome decisiones «ruthlessly pragmatic» (implacablemente pragmáticas), marginando los procesos democráticos. Fin de las multinacionales y elusión del mercado mediante la fusión (tecnológico-financiera) con el Estado. Emprender la lucha contra las culturas externas “regresivas y disfuncionales”. Rearmar a Alemania y Japón para poner fin a una “sobrecorrección” heredada del final de la Segunda Guerra Mundial

Godin encuadra esta propuesta dentro de lo que Mark Coeckelbergh (Universidad de Viena) ha denominado tecnofascismo.

Aportes para el debate.

Cada una de estas tesis exige un nivel de análisis que excede los alcances de este trabajo. Pero sí podemos indicar algunos avances para sugerir su debate:

TESIS ONTOLOGICA: es la condición existencial de la propuesta de la Republica tecnológica. No se trata de anarcoliberalismo (todo lo contrario). Se trata de aceptar -y fomentar- la necesidad del Estado para administrar el desorden. Y apropiarse del Estado mediante la acción tecnológica, desechando la acción democrática.

TESIS CONCEPTUAL: la democracia es el mal mayor, producto de la debilidad social que implica reconocer igualdad de derechos de gobierno a las clases más pobres. No se trata de voto calificado, sino de no-voto, eliminación de derechos políticos y sustitución por una administración tecnológica del sistema económico. Para ello es esencial trabajar sobre el “sentido común” a través de redes social y administración cibernética.

TESIS METODOLÓGICA: es hora de los ricos y los super-ricos que deben bregar por una sociedad americana, una civilización basada en USAy desarrollada a su imagen y semejanza (deudora y tecnológica).

TESIS OPERATIVA: retoma la concepción de “ingenieros sociales utópicos” que K. R. Pooper (1945) -La Sociedad Abierta y sus Enemigos- critica por su propósito de reconstruir la sociedad en su totalidad, provocando cambios de amplio alcance pero, y esto es fundamental, sin tener la experiencia suficiente para ello.

Todo esto puede merecer menoscabos por parecer ciencia ficción. No lo es. Se asume el dominio de la tecnología como intérprete legítimo de los destinos civilizatorios.

La imbricación entre tecnología y Estado es un tema de desarrollo del sistema económico desde el agotamiento de la revolución industrial y los avances de las finanzas monetarias.

Hacia un análisis epistemológico (apunte final).

Para profundizar en el análisis, sería pertinente aplicar el marco teórico de Jon Elster (Explaining Technical Change, 1983), quien distingue entre explicación causal, funcional e intencional del cambio técnico. Elster define el cambio técnico por su contenido instrumental y su papel en la evolución de la vida inteligente, comparable al del lenguaje. Una aplicación sistemática de este marco al manifiesto de Palantir permitiría discernir si sus tesis operan por necesidad causal, por función sistémica o por intencionalidad explícita de sus agentes. Ese desarrollo, sin embargo, queda pendiente para un trabajo próximo en proceso.