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miércoles, junio 24, 2026
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Ana no heredará la enfermedad de Chagas

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“Todos los bebés heredan algo de su mamá. Florencia heredará el pelo; Pedro, su nariz; Marcos heredará su generosidad. Pero Ana iba a heredar la enfermedad de Chagas si su madre no hubiera recibido tratamiento antes de quedarse embarazada”. Con esos ejemplos arranca el vídeo de la campaña de Mundo Sano, que se presentó este martes en la sede madrileña de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y cuyo objetivo es recordar que esta dolencia no tiene que ser una herencia inevitable.

Hasta hace poco, para miles de niños, heredar la enfermedad de Chagas parecía algo tan inevitable como heredar las emociones, las capacidades y hasta el color de pelo de sus madres. Ahora es posible eliminar para siempre esa herencia gracias a la existencia de un diagnóstico y tratamiento efectivos, sobre todo para los más pequeños y para las mujeres en edad fértil. Pero aún 9.000 bebés al año nacen con esta infección mediante transmisión maternoinfantil. Eso quiere decir que en esta próxima hora nacerá al menos un niño más con Chagas, aunque todavía falta información más precisa sobre el alcance real de esta enfermedad desatendida. El objetivo por tanto es llegar a cero bebés con chagas en el año 2030.

“La buena noticia hoy es que podemos tratar y curar a los niños y a sus mamás”. La doctora Silvia Gold, presidenta de la Fundación Mundo Sano, es consciente de que la palabra “cura” ha sido objeto de controversia científica al hablar de esta enfermedad. Pero las evidencias de que el tratamiento es efectivo, sobre todo en niños y jóvenes, no deja lugar a dudas. “Por ello, atrevámonos a decir que el Chagas se cura, si los afectados se diagnostican y tratan a tiempo”, insiste.

La campaña #NingúnBebéConChagas se enfoca en el control de la transmisión maternoinfantil, alineada con las estrategias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Y apunta a los logros alcanzables de salud en 2030, tal como está previsto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La lucha contra la enfermedad atraviesa un momento de optimismo. Aunque cauto, porque las estimaciones de ocho millones de afectados en todo el mundo, principalmente en América Latina, donde se encuentra el insecto que transmite el parásito con la infección, supone un enorme desafío. “¿Cómo es posible que con tantos millones de personas afectadas, el Chagas no haya representado una prioridad en la agenda política iberoamericana? Eso debe cambiar”, manifestó en el acto de presentación de la campaña Rebeca Grynspan, secretaria general de la SEGIB, quien no pudo contener las lágrimas al terminar de ver el vídeo de la campaña. “Es la segunda vez que me emociono al verlo”, confesó.

El vídeo, con un tono esperanzador, apela a considerar la enfermedad de Chagas ya no solo como un mal de áreas remotas, sino como una realidad global. Su extensión ha traspasado el ámbito rural hacia el urbano. Y fuera de los países endémicos, la enfermedad está presente en muchos zonas del mundo, principalmente, Estados Unidos con 300.000 personas aproximadamente y España, entre 50.000 y 100.000 afectados.

Marcelo Abril, director ejecutivo de Mundo Sano, razona el optimismo de su organización: “Ahora tenemos una gran oportunidad porque disponemos de herramientas de diagnóstico y tratamiento, y porque hay consensos científicos, además de guías clínicas avaladas por la OMS, que demuestran que el tratamiento funciona, especialmente en niños, jóvenes y mujeres en edad fértil”.

“Y además, las mujeres son el hilo que nos puede conducir al resto de la comunidad para aumentar el diagnóstico y tratamiento para todos los afectados”, apostilla Silvia Gold.

No es la enfermedad de “otros”

El grupo farmacéutico que respalda Mundo Sano, con 25 años de existencia y ligados a la lucha contra el Chagas, ha puesto a disposición de los países afectados la formulación pediátrica del benznidazol, uno de los dos únicos fármacos que existen para la enfermedad (el otro es nifurtimox). Desde 2017, el benznidazol fue registrado por primera vez en Estados Unidos tras pasar la aprobación de la agencia regulatoria de ese país, lo cual supuso un estímulo para atraer una mayor atención sobre la enfermedad y para plantear un mayor acceso al tratamiento en los países afectados.

Al tratarse de una realidad iberoamericana, “que ha sufrido el estigma de la invisibilidad y del silencio”, Rebeca Grynspan expresó su satisfacción de que fuese en “esta casa de Iberoamérica que es la SEGIB” donde se decidiera hacer el lanzamiento de la campaña que nos muestra que el chagas ya no es una enfermedad de “los otros” sino de “todos”.

No se debe considerar la enfermedad de Chagas solo como un mal de áreas remotas, sino como una realidad global

Pedro Albajar (director del programa de Chagas de la OMS) recordó que en la próxima Asamblea Mundial de la Salud, que se celebrará en mayo, se debatirá sobre la aprobación de un día mundial de las personas afectadas por Chagas. “Las asociaciones de afectados eligieron solicitar el 14 de abril como la fecha señalada, porque fue ese mismo día de 1909, cuando se registró el primer diagnóstico que el doctor brasileño Carlos Chagas realizó, precisamente, a una niña, Berenice Soares”. Y añadió que hoy las evidencias permiten afirmar que al tratar a niñas y mujeres jóvenes, no sólo se puede controlar y prevenir, sino que se puede “eliminar” la transmisión maternoinfantil de la enfermedad.

Lo que sigue es un trabajo de todos. Y en ello serán clave “las alianzas que incluyan al sector privado y a la sociedad civil”, como señaló el director del comité español de UNICEF, Javier Martos, en el debate moderado por Mariano Sigman, científico de Mundo Sano.

¿Y ahora, qué hacer? Mundo Sano, cofundadora de la Coalición Global de Chagas, anima a difundir la campaña, suscribir un compromiso en la web habilitada para ello: www.ningunbebeconchagas.com y compartir el vídeo en redes sociales. Para Silvia Gold sería deseable que se exponga, por ejemplo, en salas de espera de centros de salud, de ginecología, de pediatría. Para que finalmente, “los pacientes sientan y ejerzan el derecho de pedir que le diagnostiquen y traten. Debemos sacar a la enfermedad de la cápsula de los especialistas. Es un desafío que no vamos a solucionar unos u otros solos, sino todos”, concluyó Silvia Gold, en un acto cuya sensación compartida fue la de un optimismo que apunta a hacerse realidad de aquí a 2030, gracias a las buenas evidencias y herramientas actuales. La prueba será que ningún bebé nazca con chagas.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/05/planeta_futuro/1551807087_715725.html

Informe Económico. Febrero 2019

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Se adjuntan documentos del trabajo, indentificado como 95534 y su correspondiente anexo ANEXO IS,  95534 (1)

Salud Pública y Ajuste Fiscal.

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Como todos sabemos, en los años 80 hay una fuerte presión al retiro del Estado debido a la crisis fiscal y a la ofensiva neoinstitucionalista. En el sector salud, casi en paralelo se produce la Conferencia de Alma Ata, que impulsa una ampliación de la salud pública de posguerra. Por el otro, empieza a advertirse el aumento de los costos de la salud debido al incremento de la esperanza de vida y a las nuevas tecnologías..

Aún en ese contexto y en los años posteriores, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE) plantean la necesidad de asegurar la universalidad de los sistemas, la consideran urgente.Al mismo tiempo empiezan a surgir –sobre todo en OMS pero también en la OCDE- propuestas para aumentar los recursos tributarios, no laborales, más eficientes y equitativos. La OMS alertaba acerca de los copagos como barrera financiera. Una parte de esa biblografía se dedica además a proponer instrumentos que mejoren la distribución de los riesgos, es decir para reducir lo que técnicamente se llama selección adversa y popularmente “descreme”.  Todos cierran planteando la necesidad de fortalecer las capacidades estatales.

¿Qué sucede en América latina? Aquí el tema de la universalidad y el esfuerzo fiscal que conlleva se presenta diversamente por los graves problemas de acceso y sobre todo por la presión ejercida desde los 70 por los organismos internacionales para lograr el retiro del Estado y el ajuste. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Cepal, como un reflejo del planteo de OMS, van por un camino muy diverso al de los organismos financieros y llaman la atención sobre la necesidad de lograr un modelo más inclusivo, cuastionando además las reformas noventistas. Esta evolución se completa en el 53° Consejo Directivo de la OPS en octubre de 2014, en el que se definió la estrategia para el Acceso Universal a la Salud y la Cobertura Universal de Salud (CUS). El primero da garantías de accesibilidad y el segundo define la universalidad en sus múltiples dimensiones: la cobertura formal, la garantía de servicios y la protección final.

En la práctica, los países desarrollados garantizan la universalidad, en menor medida la gratuidad, pero las excepciones a los pagos extras son importantes, no sin pocos trámites y controles que generan muchas veces críticas.  En nuestros países ha habido una fuerte influencia de los techos al gasto de los años 80 y 90, junto a reformas promercado muy fuertes. Países como Chile, Colombia y México en los últimos años han intentado cubrir a la población desprotegida, no con un seguro universal sino con uno focalizado, por eso de algún modo el objetivo de la reducción de la fragmentación pasa a un segundo plano, casi podríamos decir que se profundiza. En países como éstos, donde la exclusión era muy seria, es un paso adelante, pero muy limitado, el tema financiero es clave. Brasil es un caso aparte porque intentó alcanzar formalmente la universalidad a partir del Seguro Único de Salud (SUS) en el marco de otras políticas sanitarias inclusivas. Argentina luego de un periodo oscuro en los 90s inentó corregir los problemas con mayor financiamiento.

El problema central es el gasto, en América latina la exigencia de universalidad se topa con la falta de fondos, pero los que más gastan, lo hacen en un promedio que es la mitad del que menos gasta en los PD, España. Por otro lado, la presencia del estado en ese gasto es notablemente superior en los países centrales, cerca de un 75% contra 53%. Salvo en documentos del Banco Mundial, hay un consenso en elevar el gasto y la participación estatal. Por eso mientras entre los países que hemos estudiado en el mundo desarrollado, RU, Francia, España, Italia, Canada han constituido modelos de seguridad universal pública, con listas positivas bien amplias -aunque siguen recibiendo críticas-, en AL sólo lo han intentado unos pocos: México Colombia y Chile tienen modelos de seguridad privada, laboral o no y seguros públicos focalizados para cubrir a los sectores vulnerables, con listas de cobertura muy restringidas y diferenciales de calidad evidentes. El problema es financiero.

Es decir, los países pobres han debido ir a modelos focalizados, listas positivas cortas que no garantizan la cobertura en el sentido amplio planteado por OPS y Cepal, y a la vez dificultan las políticas generales inclusivas, basadas en integralidad y determinantes de la salud, que los modelos de seguro universal permiten.

En nuestro país el primer peronismo intentó sentar las bases del desarrollo nacional. Las ofensivas de 1976-1982 y los 90s, más la crisis de los 80s signiifcaron un gran retroceso. Ese infortunado derrotero, se produjo en el sector de la salud por el debilitamiento del subsector público, el anárquico y caótico crecimiento del sector privado, las transferencias indiscriminadas y sin recursos a las provincias, la creciente incidencia de la industria del medicamento, , con la hegemonía cada vez más marcada de poderes fácticos y corporativos, que acumulan y distribuyen beneficios en un sentido opuesto y contradictorio con los intereses de los sectores populares. Luego, las posibilidades de integración están fuertemente afectadas y condicionadas, cuando no imposibilitadas, por aquellos intereses, y las propuestas parciales muchas veces terminan consolidando el Statu Quo existente.

En los 2000s se lograron revertir algunas políticas y se instrumentaron programas inclusivos que hoy están siendo eliminados, pero no se pudo modificar la matriz ya analizada. Los Gobiernos Peronistas de Néstor y Cristina Kirchner, mejoraron el nivel de salud de la población gracias a las políticas implementadas, elevando los índices de inclusión a nivel social y económico de la población, merced a la ampliación de derechos sociales y a las transferencias de recursos a los sectores populares. En materia de salud, se crearon y sostuvieron los programas nacionales que favorecieron el primer nivel de atención en todo el país, se amplió el calendario de vacunación, y se mejoró sustancialmente la infraestructura sanitaria pública. Pero quedó pendiente la profundización de políticas integradoras, quedaron en agenda propuestas de fortalecimiento del primer nivel de atención a nivel nacional a través del financiamiento de equipos interdisciplinarios de salud comunitaria y otras medidas tendientes a mejorar los servicios.

El sistema de salud actual, entonces adolece de una serie de problemas que –además de los particulares- son consecuencia de un desarrollo nacional interrumpido. Como se ve en los próximos párrafos cada gobierno lo encara a su modo, lo que contribuye a ensanchar la fragemntación o disminuirla

1) Una demanda de habitat con fuertes diferencias en todas las regiones de nuestro páis y diferencias significativas en la oferta de servicios públicos de salud.

Naturalmente esta cuestión se logra morigerar en un modelo popular pro-consumo interno, pero su reversión no es fácil y lleva mucho tiempo. La presencia de transferencias focalizadas ayuda y por eso las proponemos, junto a un proceso de mejora de los ingresos de la población y de la infraestructura.

 

2) Un nivel de gasto público en salud consolidado y por nivel de gobierno per cápita muy bajo (recordemos que el europeo superoa los 5000 euros y el promedio latinamericano no alcanza los 800)  que atenta tanto contra los niveles salariales del personal del sector, como contra la inversión en infraestructura social, el uso de tecnología y la garantía de acceso de los medicamentos y que limita la posibilidad de programas especiales, sobre todo territoriales. El actual gobierno está realizando sobre esta ya delicada situación un ajuste, que a nivel mundial no dio ningún resultado (son ejemplos Canadá y RU en su momento). Ya los salarios perdieron en tres años de gobierno de cambiemos un 22 % de poder adquisitivo. Existe también una disminución presupuestaria, que más allá de la sub ejecución de partidas, o el crecimiento del gasto por debajo de la pauta inflacionaria, se produce fundamentalmente por el desplazamiento presupuestario de características regresivas que produce el alto nivel de endeudamiento.

En Argentina el gobierno nacional actual ya lleva sus dos presupuestos en baja, de 2017 a 2019. En el primer caso, hay aumento del 4.9% en relación al 2016, pero ese año se verificó una inflación del 24,8%, hay importantes disminuciones en todo lo relativo a programas de promoción de la salud, salud familiar y comunitaria, patologías específicas, entre ellas las crónicas. Para 2018 el presupuesto suponía un aumento del 17%, pero la inflación alcanzó el 47.7%.El proyecto de presupuesto 2019 supone un incremento del  29% contra una inflación cercana al 30% proyectada por los analistas.

Esta evolución impacta  en diversas transferencias, tal vez lo más preocupante sean los medicamentos ya que sus precios en muchos casos superaron a los aumentos del IPC, y obviamente de los salarios y las jubilaciones. En el gobierno anterior el Estado se hizo presente en la regulación de los medicamentos y productos medicinales, a través de la sanción de la ley de prescripción por genéricos  y en el desarrollo de la fabricación pública de medicamentos  como así también en la entrega directa mediante el Remediar que hoy desaparecieron. Ciertas mejoras en la efciciencia de las listas positivas y en la gestión de compras publicitadas por el gobierno son difíciles de evaluar dado el contexto de ajuste  que se vive, lo cual genera menores coberturas y mayores copagos.

 

3) Se vino verificando un aumento de los seguros privados junto a un proceso de descreme solo algo atenuado en los 2000s, lo que concentra la atención de los sectores más humildes y desprotegidos en el sector estatal desfinanciado. Este modelo confía en la competencia, sólo que lo hace en un contexto de pérdida de capacidad rectora del Estado y con mercados estructuralmente rentistas, por eso la eficiencia no mejora y sí crece la renta de los sectores concentrados. Si bien no podemos entrar en particular, este mecanismo se ve con especial intensidad en el mercado de medicamentos, por eso se propone en general mecanismos de regulación para el uso de genéricos, de precios y de garantías de acceso para los sectores vulnerables.

Por otro lado, los modelos con tan alta participación del seguro privado no tienen demasiado estímulo por la calidad de la atención y menos por una atención primaria que garantice la integración y la prevención, aunque a nivel mundial hay excepciones.

En este contexto el gobierno nacional con el supuesto acuerdo de los provinciales y el financiamiento del Banco Mundial ha lanzado la Cobertura Universal de Salud. Ni el documento de Proyecto  ni el Ministerio hoy secretaría muestran con algún detalle el contenido de la reforma, el sector está dominado por el caos, incluso se producjo la eliminación del Ministerio. El sector de la salud está en una fuerte crisis, se puede sospechar que el gobierno de Cambiemos adhiere a una connotación muy vinculada al aseguramiento con retiro del Estado, que no solo no explicita claramente el modelo de atención ni la situación de acceso a los servicios de salud, sino que propone una asistencia desigual y racionada, para los más humildes. Por ende no garantiza los principios de integralidad, equidad y Justicia Social, muy por el contrario, impulsa la estructuración de un modelo desigual, con una oferta prestacional diferenciada según capacidad de pago.

Un próximo gobierno que aliente nuevamente el consumo deberá generar las condiciones para que las provincias puedan aumentar el gasto en salud, además debe asegurar la cobertura universal incluso en gastos catastróficos y debe limita el descreme.

El desafío de la integración se deberá afrontar a partir de la reconfiguración de lo que ya tenemos, con el desarrollo de políticas públicas en ese sentido, y con el fortalecimiento del rol del Estado y del sector público. Pero se deben tener en muy en cuenta los intereses corporativos a enfrentar, cómo lo es en principal rango la Industria del medicamento. Sector que se favorece con la fragmentación y con las políticas de priorización de la atención de la enfermedad, por sobre las de prevención; se beneficia, según muchos autores, con más del 40% del gasto total en salud.  No se trata de volver a la muy arraigada la costumbre de promover iniciativas puntuales, que se expresan en acciones o programas aislados, sino de  hacer propuestas de carácter sistémico.  En ellas es fundamental el fortalecimiento de la APS y el desarrollo de redes integradas de servicios de salud.  Esta estrategia requiere del ejercicio de un potente rol del estado como garante del derecho a la salud y, en este caso sí, de importantes reformas en el sistema.

 

Argentina. La enigmática supervivencia política de Mauricio Macri

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Pese a que Argentina es un país con una fuerte tradición de luchas sociales, el gobierno de Mauricio Macri, que ha combinado ajuste con retrocesos económicos en todos los planos, goza (hasta ahora) de una sorprendente calma social. Los «dadores de gobernabilidad» le están permitiendo al gobierno sobrevivir a la crisis e incluso, aunque el año electoral será un campo minado, buscar la reelección del presidente. La apuesta a la «grieta» y al antikirchnerismo queda como último recurso para un gobierno que viene perdiendo la iniciativa.

Un enigma recorre Argentina luego de tres años de gobierno de la coalición Cambiemos1: ¿por qué una administración que aplica un ajuste de la magnitud del impulsado por el presidente Mauricio Macri no colapsa o termina cercada por la movilización popular?

La sociedad argentina es una de las más contenciosas del continente, tiene la impronta de la movilización permanente, sostiene un entramado sindical significativo comparado con el de otros países latinoamericanos; existen en su seno fuertes movimientos sociales que encuadran a trabajadores de la denominada «economía popular» (desocupados, precarios o emprendimientos autogestionados) y conserva una vital sociedad civil que parece siempre dispuesta al conflicto. La tierra que engendró la Reforma Universitaria de 1918 a inicios del siglo pasado, el Cordobazo en 1969 o las jornadas de diciembre que en el temprano 2001 inauguraron el nuevo siglo y provocaron la huida del poder del presidente Fernando de la Rúa parece hoy excesivamente pasiva frente al deterioro cualitativo de todos los indicadores económico-sociales que provoca el duro programa neoliberal. Las causas de este fenómeno, en apariencia extraño, son múltiples: estructurales, históricas y coyunturales. Pese a la estabilidad relativa, el gobierno que encabeza el presidente Macri ingresa en su último año de gestión bajo el signo de la incertidumbre.

En 2019 se eligen (o reeligen) el presidente y la mayoría de los gobernadores y se renuevan parte de los legisladores del Congreso Nacional y de las legislaturas locales. El oficialismo encara el denso calendario electoral con una pérdida significativa del control de la economía, que combina estancamiento e inflación; números rojos en todas las áreas (inversión, consumo, pib); una disminución de las bases de apoyo en la sociedad y una fuerte caída en la imagen de sus referentes. Además, es evidente el fracaso de la promesa original y de todas sus representaciones simbólicas. También se produce el distanciamiento de algunos poderes fácticos que le otorgaron un respaldo inicial clave y ahora se alejan sin prisa pero sin pausa: corporaciones empresarias, medios de comunicación y fracciones del Poder Judicial. Cambiemos se transformó en un experimento gubernamental que agravió demasiado a los de abajo y no terminó de conformar a los de arriba; sin embargo, cuando nos despertamos, como el dinosaurio de Augusto Monterroso, todavía está allí.

Debacle económica

Algunas variables sintetizan el balance económico del gobierno de Macri en sus tres años de gestión: el pib acumula una caída de 1,3%, la inflación fue del orden de 163%, el dólar se disparó 290% –en relación con la cotización oficial de diciembre de 2015; 160% frente al dólar paralelo en ese momento–; la deuda en dólares creció en 80.000 millones con acreedores privados y en más de 100.000 millones de dólares si se incluyen los primeros desembolsos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (fmi)2.

Con el nuevo récord de endeudamiento, las obligaciones financieras de 2019 trepan hasta los 42.400 millones de dólares; con los desembolsos del fmi se cubre 54% de ese total, el resto se supone se conseguirá en el mercado interno. En 2020, las necesidades alcanzan los 39.900 millones, pero los aportes del fmi solo cubren 14,7%; por lo tanto, hay que volver a los mercados internacionales de crédito, los mismos que cortaron el financiamiento meses atrás. El año cerró con el riesgo país disparándose bastante por arriba de los 800 puntos básicos. Este índice mide el porcentaje de tasa que paga el país por sus créditos por encima de la de Estados Unidos. Su crecimiento muestra la desconfianza de los especuladores –eufemísticamente llamados «inversores»– hacia las posibilidades de honrar la deuda o –dicho en términos más crudos– evitar el default. Si los pronósticos más optimistas se verifican, en cuatro años la caída del pib rondará el 1,8%. Un vaticinio posible si en 2019 la economía se achica solo 0,5%, como estima el gobierno; pero si se cumple la predicción del fmi y la caída es de 1,7%, el desplome de todo el ciclo será superior y alcanzará el 3%. Pero la madre de todas las derrotas habrá sido la batalla contra inflación, que en toda la era Macri acumulará 211% en el mejor de los casos: si cerrara en 2018 en alrededor de 45% y en 2019 se redujera a 25%. Hasta ahora, nunca se cumplieron las estimaciones oficiales.

El dato más preocupante que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) cuando culminaba el año es el desmoronamiento de la inversión. En el tercer trimestre cayó 11,2% respecto al mismo trimestre de 2017 y 8,1% en relación con el segundo trimestre. Nadie apuesta a que vaya a recuperarse en el año electoral: el propio fmi prevé una caída de 9,5%3.

Las consecuencias de estos números macro en la vida cotidiana de las mayorías populares son profundamente disgregadoras. El desempleo alcanzó el 9% durante el tercer trimestre de 2018 y no llegó a los dos dígitos porque, por ahora, el grueso del ajuste se realizó vía licuación del poder adquisitivo del salario. A medida que la recesión y la caída de los ingresos se aceleraron, más personas salieron a buscar trabajo; una parte lo encontró, pero informal, precario y de baja calidad, en servicios nuevos como entrega a domicilio o Uber4. Un empalme de series estadísticas entre el índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires y el Indec sentencia que la inflación fue de 163% en estos 36 meses, mientras que los asalariados registrados del sector privado tuvieron un incremento acumulado en el mismo periodo de apenas 121%. Esto implica que un trabajador que cobra un salario promedio tendrá una capacidad de compra 16% inferior a la que tenía hace tres años. Para los empleados estatales, la pérdida fue de 24 puntos porcentuales, y quienes reciben la Asignación Universal por Hijo (aún, un plan de ayuda estatal para los sectores más vulnerables) vieron retroceder sus ingresos en 23,7% en este periodo5. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Pontificia Universidad Católica Argentina informó que la pobreza alcanzó a 33,6% de los habitantes urbanos del país en el tercer trimestre de 2018. La indigencia afecta a 6,1% de las personas. Desmoronamiento económico y profundo retroceso social son el saldo que dejó hasta ahora el gobierno de la nueva derecha argentina. Y lo peor parece estar por venir.

Fracaso discursivo

La consecuencia lógica de esta deriva es el mentís que recibió el conjunto de ideas y promesas enarboladas por Macri en 2015: nueva matriz económica, mayor productividad, libre –o prácticamente anárquico– movimiento de capitales, desregulaciones económicas que traerían una «lluvia de inversiones», libertad individual y carrera meritocrática como único camino al progreso, y el mercado como Santo Grial del mito laico neoliberal. El quiebre de esa narrativa dejó a Macri y a Cambiemos sin propuesta de futuro, y su apuesta se reduce a administrar el miedo al pasado, a postularse como el mejor agente del «antikirchnerismo» (la contracara del proyecto político que gobernó Argentina hasta 2015, con Néstor Kirchner y Cristina Fernández). Con el agregado de fuertes componentes punitivistas y securitarios a tono con los discursos de las derechas duras que avanzan en el continente y que hoy tienen en Jair Bolsonaro, el flamante presidente de Brasil, su expresión más poderosa y radical.

Para Ignacio Ramírez, sociólogo y director del posgrado en Opinión Pública y Comunicación Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), quedó poco de la promesa inicial de Cambiemos: el desempeño de la economía y el fracaso económico no fueron gratuitos a la salud simbólica de la marca Cambiemos tal como estaba equipada al comienzo de esta etapa. Uno no los imagina en 2019 haciendo campaña con aquella batería de representaciones como: «sector privado, sinónimo de transparencia» o «gerenciamiento de la política como equivalente de eficiencia o eficacia». Ese tipo de credenciales son las que han crujido, incluso la idea aspiracional como gran promesa. El fracaso económico arrastró a un fracaso simbólico6.

Marcelo Leiras, sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés, coincide y asegura que hubo una versión maximalista y una versión minimalista de la apuesta de Cambiemos. La maximalista incluía la receta desregulatoria clásica en los gobiernos de derecha, con el propósito de reducir la inflación y el déficit fiscal y estimular la inversión y el crecimiento económicos. El programa desregulatorio se quedó a mitad de camino, la reducción gradual del déficit no alcanzó para sostener el altísimo ritmo de endeudamiento, y los aspectos muy poco gradualistas del programa de gobierno, en particular el ajuste tarifario, produjeron más oposiciones que alivio fiscal o mejora en la calidad de los servicios. En lo político, el programa maximalista aspiraba a desplazar al peronismo de muchos gobiernos provinciales y de algunos de sus bastiones en el Conurbano bonaerense, con el muy ambicioso objetivo último de producir un Senado más equilibrado. La receta económica maximalista fracasó ruidosamente y comprometió seriamente el objetivo político. Queda en pie la versión minimalista: antikirchnerismo al palo.7

Gabriel Vommaro, coautor de Mundo pro. Anatomía de un partido fabricado para ganar8 y de La larga marcha de Cambiemos. La construcción silenciosa de un proyecto de poder9, considera que lo que queda en pie del proyecto oficialista es la apuesta por construir una centroderecha competitiva electoralmente y que en eso se mostró relativamente exitoso. Sin embargo, asegura que sin dudas hubo un fracaso de un proyecto sin base social, sin actores y sin una «burguesía emprendedora» capaz de apostar por este gobierno y por su proyecto. Eso no llegó ni en el primer año, ni en el segundo en el que apostaron a la inversión pública con una expansión fiscal que les permitió ganar las elecciones de medio término de 2017. Por supuesto, tampoco en el tercero, que fue el derrumbe donde se pagaron en buena parte los costos fiscales de 2017.10

Vommaro explica que también cayó el mito o la creencia del macrismo en la posibilidad de una transición sin conflicto hacia una sociedad de mercado totalmente abierta, una ideología que se terminó con el acuerdo con el fmi, el impulso a un ajuste drástico que implica algún tipo de escarmiento social. En ese contexto, sentencia: «Al gobierno parece que se le acabó la mística en términos de proyecto societal». Finalmente, Pablo Touzon –editor de la revista política Panamá– también cree que lo único que quedó es el antikirchnerismo. Todo el resto de las promesas –que ya de por sí eran eslóganes bastante vagos– quedaron truncas. No solo es visible en la economía: no hubo «revolución educativa», «Conadep anticorrupción»11, combate a las mafias –término hoy de moda en el discurso oficial–, ni avance en derechos civiles, como quedó cristalizado en el rechazo a la legalización del aborto.12

El relato oficialista con que Cambiemos dio impulso a su proyecto político, propio de un manual de autoayuda a lo Ravi Shankar, mutó hacia la polarización con la reconstrucción de un enemigo a medida (la candidatura de Cristina Fernández) y la restauración frenética de la llamada «grieta» como último recurso para el desafío electoral. Tiene gusto a demasiado poco, pero la elección está abierta.

La crisis que no fue

«No solo de ‘política’ vive el hombre», sentenció el marxista ruso León Trotski en su libro Problemas de la vida cotidiana. Parafraseándolo, podemos decir que no solo por la política, entendida en el sentido estrecho, sobrevivió el proyecto macrista. También fueron determinantes las relaciones de fuerzas sociales que significaron un sostén y a la vez un límite para las ambiciones de Cambiemos.

Una paradoja de origen que limitó las posibilidades del proyecto de Macri fue la inexistencia de una crisis catastrófica sin salida en el fin del ciclo kirchnerista. El antecedente argentino más próximo a un proyecto neoliberal como el que, en términos de programa económico, encabeza Macri fue el que llevó adelante Carlos Menem en la década de 1990. Una de las condiciones de posibilidad de su éxito –no la única, pero sí una de las más importantes– fue el estallido hiperinflacionario que definió la suerte de su antecesor, Raúl Alfonsín, en 1988-1989. Aquella crisis traumática para la memoria colectiva de los argentinos operó como disciplinadora, junto con derrotas en el terreno de la lucha social y un ciclo internacional favorable para la imposición de las contrarreformas neoliberales. El historiador marxista inglés Perry Anderson escribió que «hay un equivalente funcional al trauma de la dictadura militar como mecanismo para inducir ‘democrática’ y no coercitivamente a un pueblo a aceptar las más drásticas políticas neoliberales. Este equivalente es la hiperinflación. Sus consecuencias son muy parecidas»13. El «terror económico» operó también en la crisis que culminó con el estallido de 2001 y, esta vez a través de la hiperdesocupación, preparó el terreno para la brusca devaluación y consecuente desvalorización del salario impulsadas por el presidente interino Eduardo Duhalde, quien comandó la transición. Con esa carencia de origen, el gobierno de Cambiemos transitó estos tres años entre los límites que imponía una resistencia social disgregada, pero presente, y la presión del mundo empresario y los factores reales de poder en pos de acelerar las contrarreformas.

El derrotero incluyó un comienzo con lo que se denominó «gradualismo», cuyo sentido era transitar el ajuste, pero administrando los tiempos para evitar chocar de frente contra un bloque social hostil. El «gradualismo» era a la vez financiado con el endeudamiento que el gobierno creyó infinito e ilimitado. Luego de triunfar en las elecciones de medio término de octubre de 2017 –con una combinación de antikirchnerismo y lo que algunos calificaron como «populismo financiero o fiscal»–, Macri lanzó el tridente del «reformismo permanente» (ajuste previsional, flexibilización laboral y reforma impositiva), con el que pretendió aligerar el plan.

Pero a octubre lo devoró diciembre. Las movilizaciones contra la reforma previsional del 14 y 18 de diciembre de 2017, con enfrentamientos violentos frente al Congreso Nacional y múltiples cacerolazos en los barrios porteños protagonizados por sectores de clase media, fueron el punto más alto de la movilización social en la era Macri, y pese a que la ley que modificaba el cálculo de las jubilaciones y pensiones se aprobó, Cambiemos sufrió una derrota política que nunca pudo remontar14.

Luego de aquellos acontecimientos, el gobierno se vio obligado a postergar sin fecha la reforma laboral e intentó retomar el camino del «gradualismo». En el discurso de inauguración de las sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa en marzo de 2018, Macri habló de cuestiones tan estratégicas como una «agenda verde» y la mala alimentación de los niños15. Nada había quedado en pie de la ofensiva lanzada apenas cuatro meses antes. Pero en abril se desató la furia de los «mercados», con una corrida cambiaria provocada por el fin de las posibilidades de seguir aumentando la deuda. La rebelión financiera duró varios meses y obligó al pedido de rescate al fmi. Los «mercados» comenzaron a desconfiar de las capacidades de Macri para aplicar las contrarreformas neoliberales. De hecho, un conjunto de economistas «libertarios», que ahora buscan conformar un partido en línea con las ideas ultraliberales, suele acusar a Macri de ser un «populista con buenos modales»16.

La vuelta al fmi, pergeñada por el gobierno para poner fin a la corrida especulativa contra el peso, trajo consigo un nuevo programa de ajuste con el «déficit cero» como bandera y ya sin lugar para gradualistas. El resultado fue una disminución permanente del volumen político de Cambiemos, que nunca detuvo su marcha descendente. Pero su resiliencia no se explica sin el concurso de lo que el controversial escritor argentino Jorge Asís –devenido estridente analista y operador político– calificó como «dadores voluntarios de gobernabilidad». Entre ellos, se encuentra no solo gran parte del peronismo político que habilitó la aprobación de más de 100 leyes que facilitaron la tarea de Cambiemos (fuerza minoritaria en el Parlamento), sino también la acción o inacción de las conducciones de los sindicatos y la Confederación General del Trabajo (cgt) y los llamados «movimientos sociales», herederos sobre todo del mundo piquetero de los años 2000.

Luego de 2001 y en parte como conclusión estratégica de aquellos acontecimientos, se produjo un proceso de institucionalización relativa de una amplia gama de organizaciones que agrupan a desocupados, trabajadores precarizados y los sectores más pobres de la sociedad argentina. La emergencia de estas organizaciones es una manifestación de su peso gravitante y eventualmente explosivo, a la vez que un instrumento de contención para evitar su emergencia disruptiva. Junto con la desprestigiada dirección de la cgt, que convocó a cuatro paros generales sin movilización y con la suficiente distancia uno de otro como para que solo cumplieran la función de descomprimir la tensión social, las conducciones de los movimientos sociales adoptaron la lógica «sindical» y actuaron para evitar que se configurara un escenario del tipo del de diciembre de 2017. Con diferentes responsabilidades, operaron como un factor conservador para una respuesta masiva y coordinada al ataque del gobierno a las condiciones de vida de las mayorías. Además, el grueso de los dirigentes de estas organizaciones (sindicales o sociales) están fuertemente comprometidos con la reorganización del peronismo con vistas a las elecciones: su apuesta estratégica no es por la derrota del plan de Macri en las calles, sino por el desgaste para facilitar su salida del poder en las elecciones17. Por último, gran parte de estas estructuras reciben una fuerte influencia del papa Francisco, para quien evitar un estallido en su país de origen es de una importancia vital, además de estar a tono con su ideología histórica. Efectivamente, la «teología del pueblo» a la que adhiere Francisco (desde los tiempos en que era el cardenal Jorge Bergoglio) postula una alianza con las organizaciones sociales sobre la base de considerar a los pobres como víctimas y proponer una política de rescate, de contención y tutelaje, siempre con el objetivo de evitar la acción directa.

En síntesis, los frenos de mano que el gobierno se vio obligado a aplicar por imposición de las circunstancias y la «ética de la responsabilidad» de la oposición, combinada con una estrategia que prioriza el eje electoral y con el «respaldo divino», otorgaron una sobrevida a un proyecto político estancado.

El futuro llegó

Gran parte de la fortaleza que aún mantiene el macrismo cuando comienza el decisivo último año de gobierno es concedida por otros. Economistas afines a Cambiemos se aferran a dos factores a la espera de algo parecido a una recuperación: la cosecha récord que auguran para 2019 y la apuesta a algunas inversiones en el yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en el sur argentino. Parece difícil que esos nichos, incluso si son exitosos, remonten la cuesta abajo de la economía.

La disminución del volumen político de Cambiemos se ve reflejada en la distancia que toman algunos factores de poder con respecto al futuro de ese proyecto político: el Grupo Clarín, principal oligopolio mediático del país, ya juega –de mínima– a dos puntas, solo en última instancia mantiene el apoyo a Macri contra el kirchnerismo, pero cada vez se notan más los hilos de su trabajo por el llamado «peronismo racional». El Grupo América (segunda corporación mediática del país) manifestó por boca de uno de sus accionistas mayoritarios, Daniel Vila, el respaldo a esa fracción del peronismo no kirchnerista. Una mayoría de la Corte Suprema votó hacia fin de año contra el gobierno en un fallo simbólicamente importante sobre el cálculo de deuda que el Estado tiene con unos 150.000 jubilados que litigaron contra él. Y una fracción considerable del empresariado comienza a explorar otras opciones, sin descartar incluso al kirchnerismo conducido por Cristina Fernández, una de cuyas estrategias disponibles, y a la que al parecer podría apostar, es la de adoptar un perfil de «leona herbívora», si retomamos la expresión con que se calificó a sí mismo el Juan Domingo Perón consensual y conciliador que volvió al país en la década de 1970, tras 18 años de exilio. El analista político liberal Sergio Berensztein escribió en el diario La Nación: «Sin embargo, pasado el 75% de su mandato, [Macri] carece del apoyo concreto de una constelación de actores sociales que le otorguen solidez para implementar la agenda de reformas estructurales más allá de los números que entreguen las urnas o de la correlación de fuerzas que esos votos produzcan en el Congreso y en las gobernaciones»18.

La definición es similar a lo que en términos del marxista italiano Antonio Gramsci puede calificarse como ausencia de hegemonía. Pero quizá lo más relevante para el presente y el futuro argentino es que la «tragedia» a la que está condenado Cambiemos, más allá de si logra el milagro de un resultado electoral favorable, condiciona al conjunto de las fuerzas políticas tradicionales cuyos programas se enmarcan dentro del respeto a los intereses estratégicos de los dueños del país y a la hoja de ruta del fmi. Bajo esas condiciones, en cualquier circunstancia, no se avizora una luz al final del túnel. Y la posibilidad de un nuevo colapso está en el menú de posibilidades.

  • 1.Alianza entre Propuesta Republicana (PRO), partido liderado por Mauricio Macri, y la centenaria Unión Cívica Radical (UCR).
  • 2.En junio de 2018, Argentina y el FMI firmaron un acuerdo stand-by para un préstamo por 50.000 millones de dólares; en diciembre del mismo año se aprobó una ampliación que alcanzó los 56.300 millones de dólares.
  • 3.«La economía retrocedió 3,5% en el tercer trimestre del año» en Télam, 18/12/2018.
  • 4.Ismael Bermúdez: «Las apps de delivery y de transporte y las changas contienen la desocupación » en Clarín, 23/12/2018.
  • 5.Lucía Ruiz: «¿Cuánto perdieron el salario y las jubilaciones en la era Macri?» en suplemento «Ideas de izquierda» de La Izquierda Diario, 15/12/2018.
  • 6.Entrevista con el autor, 17/12/2018.
  • 7.En su máxima expresión, en el lenguaje popular argentino.
  • 8.Alejandro Bellotti, G. Vommaro y SergioMorresi: Mundo pro. Anatomía de un partido fabricado para ganar, Planeta, Buenos Aires, 2015.
  • 9.Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2017.
  • 10.Entrevista con el autor, 21/12/2018.
  • 11.Se trata de una propuesta que agitó Cambiemos: poner en pie una comisión que investigara la corrupción tomando el modelo de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas que investigó los crímenes de la dictadura durante la transición democrática de los años 80.
  • 12.Entrevista con el autor, 20/12/2018. En 2018 se debatió en el Parlamento argentino una ley de interrupción voluntaria del embarazo que se aprobó en la Cámara de Diputados pero fue rechazada en el Senado.
  • 13.P. Anderson: «Balance del neoliberalismo: lecciones para la izquierda» en Viento Sur No 6, 1996.
  • 14.Todas las encuestas y estudios de opinión
    marcan una caída de la imagen del presidente
    y de la gestión desde aquel momento.
    15.
  • 15.La transcripción del discurso completo y el video fueron publicados por el diario El Cronista el 1/3/2018 .
  • 16.Los más estridentes entre ellos son Javier Milei y José Luis Espert; el último lanzó su candidatura presidencial a fin de año.
  • 17.F. Rosso: «Sin que se caiga» en Le Monde diplomatique edición Cono Sur No 234, 12/2018.
  • 18.S. Berensztein: «Cambiemos, una coalición electoral sin respaldo de los actores sociales» en La Nación, 21/12/2018.

Fuente:http://nuso.org/articulo/supervivencia-politica-de-mauricio-macri/

 

Cambiemos, una manera de ser

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Son otra cosa. No son la rancia aristocracia del siglo XIX; no son las fieras fascistas del treinta. Se parecen a los de la Revolución Libertadora (los antiperonistas se parecen, cualquiera sea la filiación política o ideológica). Pero estos de ahora son definitivamente otra cosa. Varias, no una, pero lo que más son es efectivos (por eso mismo son patoteros).

En la política son de genealogía reciente, de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta: finanzas y era digital. O sea, máquinas de producción y resultado. Ni Roca, ni Agustín P. Justo, ni Frondizi. Ni Onganía, ni De la Sota, ni Cobos. Eso es carne vieja. Los de ahora son buitres de carroña actual. No son de derecha: no es ese el rango que los mide. Son otra cosa; neo-empresarios, de bicicleta, aire libre y viernes casual. No tienen país de origen, no les importa la Argentina. Pueden vivir aquí o en cualquier lado.

No son conservadores ni ilustrados. Son gentes a pura eficiencia y con muchos recursos técnicos. No tienen cultura, apenas aquella necesaria para el desplazamiento. En general son iletrados, de bostezo fácil frente a un libro.

Tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de cartel en el subte que dice: “Si alguien se siente mal, ayudémoslo”. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.

Son corporaciones que negocian. Ni fábricas fordistas ni empresa familiar. Estas corporaciones no tienen dueño, los excede. Son más grandes las acciones que la voluntad individual de un dueño. Por eso no importa si es Mauricio Macri o quién sea. Macri es un muy buen exponente, sí, pero el asunto es más amplio, de inscripción internacional, de lazos más complicados, de intereses cruzados.

Tienen entrenamiento en el exterior, todos bajo el ala de las finanzas; son eficaces, muy eficaces para lo que quieren. Insisto: no son la derecha ni son conservadores. Son neo. Pura demolición a fuerza de anticipación financiera.

Neo; no es ambición sino procedimiento: es la forma de operación sobre los otros. La eficacia no admite caras, ni parentescos, ni pertenencia grupal. Cuando hablan de equipo es porque los vínculos responden a esquemas funcionales. Son cuerpos de abrazo rígido, de compromiso con la tarea y nada de comunión. Es un equipo gélido. Por eso se abrazan como repeliéndose.

La forma de operar sobre los otros es bajo una apariencia (amenaza) de modernización permanente. El Ministerio de modernización es la institucionalización del dominio financiero por encima de cualquier otra razón.

No son humanistas, no dudan. Retroceden, a veces, pero no dudan. Saben a dónde van y no necesitan que haya alguna mediación. No tienen un proyecto de país. No les importa. Son lo más agudo del capitalismo, su bisturí más impiadoso.

No es un nombre. Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos.

La administración del gobierno actual tiene una forma específica de ejercer poder: es la política vaciada como aplicación (app). No hay votantes, hay usuarios. Eso ofrecieron en las elecciones: aplicaciones para usuarios. Es decir, herramientas de uso y habilitación personal: ser felices, estar todos juntos, la alegría es poder colaborar, en todo estás vos, mirar al futuro. La aplicación más elocuente: cambiemos. Ante cualquiera de estas aplicaciones, la fuerza argumental en contra es vista como violencia. Y en el colmo de la aplicación, como soberbia.

La política como aplicación es el desplazamiento del elector al usuario móvil. La eficacia y la extensión de los íconos salen de las pantallas y se instalan y actualizan en la vida cotidiana.

Google play: 700 mil aplicaciones bajadas. Android: más de un millón. Apple, millón y medio aprobadas desde 2008. 35.000 millones de descargas. La extensión no reconoce clase social ni lugar de origen. 35.000 millones (sólo de Apple) es signo de una práctica orgánica, de un tipo de necesidad vital. 35.000 millones: no elegimos, estamos adentro.

Sergio Massa como opositor peronista es una aplicación del gobierno actual. En otras funciones, lo mismo Hugo Moyano y también lo fue el Momo Venegas. Los intendentes radicales, volver al mundo, el fin del cepo, ñoqui, contramilitancia, todas son aplicaciones conminadas al uso y la propagación. Y efectivas para administrar usuarios. El yaguareté de los billetes es la aplicación “basta de historia política”. Multitasking Pro.

Narcotráfico: la reiteración del tema, la insistencia y difusión permanente, es la composición de una nueva aplicación. Es necesario instalar el ícono en cada pantalla: Narcotráfico. No vemos claramente qué es; es suficiente el ícono. Eugenio Zaffaroni da un reportaje. Argumenta: “Al narcotráfico no le importa la Argentina porque queda lejos de Estados Unidos, lejos del lugar del consumo. El narcotráfico no es un problema aquí”. La aplicación se distribuye igual. A la aplicación no le importa Zaffaroni, no hay lugar para los argumentos de Zaffaroni.

La aplicación es eficiencia sin ética ni compromiso. Por eso puede ser una y lo contrario. Carlos Melconián: “Vamos a devaluar”; Macri, un día después: “No devaluamos”. La aplicación se actualiza. Todo es posible.

Cedamos siempre el asiento. Dejemos bajar antes de subir. Tiremos la basura en los cestos: aplicaciones para la vida Pro. La más clara, la que indica el gesto de un solapado disciplinamiento social: Esperemos siempre detrás de la línea amarilla.

No todo es aplicación. El poder judicial, el poder mediático y las fuerzas de seguridad no son aplicaciones, son la garantía de funcionamiento de las aplicaciones. ¿Para qué? Para la marcha precisa de la economía financiera y del vaciado político.

La aplicación que ya no sirve, se borra o se elimina (Ernesto Sanz y buena parte del radicalismo).

El ícono Pro, con su tecla de avance, no es un partido sino una aplicación con voluntad de vaciado político. El gobierno Pro no fue votado, fue descargado por un 51 por ciento de usuarios. Esa es su conquista inesperada. Y, a la vez, toda su fragilidad.

El macrismo crea realidad. En su aparente torpeza, en su aparente estupidez, crea realidad. No refleja lo que es, no oculta lo que es. Crea, inventa, produce. No en paralelo a otra cosa. Crea un sistema hecho con palabras, con significantes vacíos, con deslizamientos, con gestos específicos.

Acusarlos de mentirosos es inútil, no sirve. Como en The Truman show, rebotamos contra la nube. Porque crear realidad no es mentir, es más grande, es otra cosa. Es una puesta en escena sin afuera. Una política sin afuera.  Preguntamos: ¿pero cómo, no ven la realidad? La pregunta es inútil: no hay afuera. Crean realidad: crean cuerpos para esa realidad, crean situaciones, crean un discurso con pocas palabras.

¿Cuántas palabras tiene el vocabulario Macri? ¿O el vocabulario Bulrich, ella o él, es lo mismo? ¿Cuántas? No importa. Crean un lenguaje con poco: felicidad, cambio, no volvamos para atrás, sí se puede, vivir mejor, todos los argentinos, equipo, en todo estás vos, vecino, juntos, nosotros. ¿Engañan? No, inventan un lenguaje atractivo. Un vocabulario tela de araña, atrapante, anhelado. Un conjunto acotado de conceptos que se definen entre sí: Felicidad es el cambio; no volvamos para atrás es lo que el vecino quiere; el vecino es todos los argentinos que quieren la felicidad; el equipo es todos juntos, se puede, vecino y vecino, los argentinos, la felicidad. Nosotros, cambiemos, se puede. El vocabulario es circular y tautológico. Y muy eficaz.

Crear realidad es crear una  red de conceptos que forman un sistema, y ese sistema es la construcción de una verdad sin afuera (a esto llaman posverdad). Una pura tautología, un espejo, una tela de arañas de la que no es posible salir. Si no entrás, te quedás pataleando en la puerta y rebotando contra la nube.

Por eso, para muchos de nosotros, la sensación de la época es la impotencia. La impotencia es más grande que la bronca y más grande que la tristeza. Cualquier expresión del afuera, cualquier discrepancia política es un absurdo, molesta, está fuera de lugar. Es puro exceso. Ante este conjunto de conceptos creados por el macrismo, hablar, decir, opinar, enfrentar, es un exceso que atenta contra un “nosotros” permanente.

Contra el pensamiento crítico, los talleres de entusiasmo de Alejandro R. El macrismo es un diluyente para cualquier argumento y la impotencia se hace visible en nosotros.

Nuevamente: ¿Cuántos conceptos tiene la realidad Cambiemos?  Evidentemente muchos más de lo que vemos y todos los que vemos: Macri tomando mate o abrazando a un pobre o tocando el timbre en Berazategui es un concepto, es una creación de realidad Cambiemos. Los besos al aire de Vidal son un concepto, también son realidad Cambiemos. “Nosotros”, “en todo estás vos” son una puesta en escena, no una forma de inclusión.

La cara de María  Eugenia Vidal también es un concepto: su gesto es muy eficaz para la incorporación de jóvenes a este sistema cerrado de una realidad propia. Toda ella es el vecino, toda ella es el sí se puede, toda ella es el “en cada rincón estoy con vos”. Es una reificación del concepto, una puesta en acto. En ella, en las señas de su cara, en su tono de voz, los conceptos se hacen visibles. Vidal, en esta realidad Cambiemos, es pura ganancia.

Una política sin afuera requiere de un sistema de captura almibarado. Vidal es sedosa, envolvente, casi etérea. Ideal para la captura. Convierte el afuera en una situación sensible: Lucha contra el narcotráfico está incorporado, no como problema, sino  como una puesta en escena: lo que más se ve del tema no es la droga sino el “sacrificio” de tener su hogar en una base militar.

Vidal es la Mujer Pro, la Mujer candidata. No necesita casi de nada. Su apariencia piadosa y su derrame Pan Triste,  son más eficaces que todo Durán Barba. No le teme ni a Macri ni a Carrió.

Vidal y Carrió se repelen porque son lo mismo: las dos son bastardas en un mundo de aristócratas. Ninguna de ellas es de clase; ninguna creció con todo resuelto. Las dos son religiosas. Carrió con cuerpo de cura obeso e impunidad de fanático; Vidal como una beata devocional.  (Las dos son mujeres religiosas; también Michetti, aunque desplazada por el pecado de gula 2015 “CABA es sólo mía”).

En esta lógica, ¿dónde situar a Milagro Sala, a Santiago Maldonado, las tropelías en el poder judicial, el fraude electoral? La respuesta del macrismo es la de remitir a significantes vacíos: está en manos de la justicia es el utilizado para Milagro, por ejemplo. Los significantes vacíos son parte del sistema de realidad Pro.

El pobre, el jubilado, los que duermen en la calle,  los desocupados no son significantes vacíos. Pobreza cero, reparación histórica, emprendedores son conceptos de la matrix Pro que no fueron suficientes para convencer. Parece no alcanzar. ¿Nos mintieron? No. ¿Qué hicieron? Crearon más realidad: vamos juntos hacia adelante, nuestro compromiso es que vos llegues, juntos venimos bien, “yo quiero darte todo lo que falte”, dice una de las canciones Cambiemos. O sea, no hay que profundizar ni discutir las causas. Lo que hay es futuro: lo que vemos como mentira o engaño es una promesa a futuro.

El concepto “futuro” es un andamio fundamental en la construcción actual de Cambiemos: “sabemos que hay muchos que no ven todavía la mejora en la economía”; “van a llegar las inversiones”; “cómo no sentir esperanza”; “en equipo lo estamos haciendo posible”. La máquina conceptual del macrismo tiene en el futuro el soporte para mantener una política sin afuera. Mientras tanto, la puesta en escena funciona y el grado de eficacia es enorme.

Pero, la promesa de lo que ha de venir tiene fecha de vencimiento. A diferencia del pasado, que no vence, el futuro en la economía y en la política sí tiene fecha de vencimiento.

Entonces lo real, lo que sucede, el afuera arrollador se impone por encima de cualquier realidad creada y sin ninguna mediación.

Fuente:http://socompa.info/politica/cambiemos-una-manera/

CFK llegó al 35 por ciento

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https://www.tiempoar.com.ar/nota/cfk-llego-al-35-por-cientohttps://www.tiempoar.com.ar/nota/cfk-llego-al-35-por-ciento

 

Las denuncias de corrupción ya no cambian esta tendencia. Para la mitad de la población el kirchnerismo es un hecho corrupto, aunque no todos ellos creen que ella sea la responsable. Y a su vez más de la mitad de los argentinos (casi dos tercios, de hecho) cree que las causas judiciales contra la ex presidenta están políticamente motivadas. No hay mucho para sacar de ahí, salvo que sea una inhabilitación poco probable. Si ponen presa a su hija,  Cristina Kirchner crecerá ante el electorado. Cuenta con un electorado fiel, que se compone de los pobres y trabajadores que en otro tiempo eran «el voto peronista».

El otro dato, inseparable de este, que construye este lugar evidente de la ex presidenta, es el fracaso del peronismo federal o alternativo como opción política. El otro peronismo, el que pretendía desplazarla, es un fenómeno influyente entre los dirigentes pero no en los electores, aquel votante que establemente acompañó. Los peronistas federales no produjeron ningún hecho relevante para convertirse en referentes de sus votantes pretendidos. No compitieron en ningún momento con ella por este sector: estuvieron hablándole a otro segmento de la sociedad y probablemente nunca miraron a los ojos de sus representados. El peronismo federal cometió un error político fatal.

Cristina Kirchner ya no es preferida por su ejercicio de la gestión. Ahora es un fenómeno electoral en sí mismo. El kirchnerismo fue estudiado durante mucho tiempo como un caso testigo de “partido cartelizado”. Porque Néstor Kirchner había sido un producto del poder. Llegó por casualidad, perdió las dos elecciones en las que compitió (2003 y 2009) y construyó su lugar desde el ejercicio del gobierno. Pero Cristina Kirchner pasó a ser otra cosa. Conoció el llano y lo sufrió; la hicieron caminar los pasillos de Comodoro Py. Y pese a todo sigue siendo la dueña de sus propios votos. Este kirchnerismo de 2019 es una criatura política nueva, que hereda la tradición peronista pero desde las periferias del poder, con algún mito de la resistencia.

Se pone de manifiesto algo que hemos analizado en una columna anterior. El kirchnerismo opositor es un partido genuinamente nacional. Los dirigentes kirchneristas, empezando por la ex presidenta, ya no tienen un terruño de pertenencia. El kirchnerismo nació santacruceño, mutó en bonaerense y tiene sus oficinas en la Ciudad de Buenos Aires. Los senadores y diputados kirchneristas no responden a las lógicas territoriales; son soldados de las aspiraciones nacionales de su lideresa. Los territorios -sean la gobernación de Santa Cruz o la Tercera Sección electoral bonaerense- son meros instrumentos para el acceso a la Casa Rosada. La ex presidenta sólo piensa en estos términos: aun si fuera capaz de resignar su candidatura, lo haría sólo para poder acercarse allí de la forma más eficaz. Aun si fuera necesaria otra persona para ocupar el lugar de la candidatura.

Mientras tanto, el electorado duro antikirchnerista ya no puede seguir expandiéndose. Quienes ya están allí no se moverán, como nunca lo hicieron ni lo hubieran hecho, pero el presidente Macri -el líder electoral del antikirchnerismo- no está en condiciones de agregar nuevos respaldos después de tres años y monedas de una gestión sin resultados económicos. La única forma que tiene Cristina Kirchner de no ganar las elecciones de 2019 es careciendo de la voluntad de hacerlo. Y esto no sería completamente impensable: el país que recibirá el próximo gobierno será uno difícil de gobernar. La mente juega juegos misteriosos.

El sucesor de Macri deberá gobernar con el Fondo Monetario Internacional, pagar importantes vencimientos de deuda y enfrentar todos los desequilibrios económicos intactos. Argentina sigue teniendo una enorme inflación, problemas estructurales de competitividad y cuentas corrientes tristes. La ilusión del consumo cuesta aún a aquellos que creen fervientemente en la demanda agregada. No hay demasiadas fuentes de ingreso a la vista. La soja -que sigue siendo la principal fuente de divisas externas- seguirá en niveles bajos, de acuerdo a todos los pronósticos por varios años más. Si el próximo presidente deberá ser un presidente de ajuste y austeridad no se trata de una tarea atractiva para Cristina Kirchner.

A medida que los conceptos anteriores van siendo internalizados por parte de la dirigencia política, el peronismo deja de ser un problema para el retorno de la ex presidenta. Estarán quienes sepan adaptarse a esta realidad y aquellos que queden varados en el camino. Por más que haya muchos dirigentes incapaces de aceptar la centralidad de Cristina, los electores terminan mandando: como decíamos al principio de esta nota, el peronismo federal no existe en el electorado.

Por lo tanto, la cuestión central que debe resolver Cristina Kirchner es en qué condiciones volverá. Y allí es donde las alianzas que haga o deje de hacer hablarán de lo que ella piensa hacer con su inescapable popularidad. Si Cristina Kirchner decide aliarse a sectores más “moderados” del peronismo ya no será porque necesita sus votos -que, repetimos, no existen- , sino, porque necesita la imagen que estos peronistas no kirchneristas supieron construir a nivel social.

Los peronistas devenidos no kirchneristas han sido ineficaces en el plano de los votos, pero no en el de las ideas e imágenes. Se han ganado  su prestigio en las embajadas, las empresas y en la clase media por ser diferentes de la ex presidenta. Aún cuando la mayor parte de ellos fueron funcionarios al servicio de ella y no tienen demasiadas ideas nuevas que mostrar. Estos peronistas no kirchneristas no estuvieron recorriendo unidades básicas ni asentamientos, pero sí se han codeado de un conjunto importante de dirigentes y factores de poder que se asustaron con el segundo gobierno de Cristina. Hoy el gran servicio que estos peronistas no kirchneristas pueden ofrecerle a la ex presidenta es ayudarle a girar al centro. Si es que es eso lo que ella quiere. «

Más importaciones y menos exportaciones: la vuelta al Mundo de Cambiemos

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https://www.eldestapeweb.com/mas-importaciones-y-menos-exportaciones-la-vuelta-al-mundo-cambiemos-n56462

El presidente Macri concluye una recorrida por el Asia suroriental con sendas visitas a la India y Vietnam, países con los que intenta aumentar las ventas externas argentinas. El «conductor» de actividad y crecimiento de 2019 serán las exportaciones, según consta en los supuestos macroeconómicos del Presupuesto, con una espectacular variación real del PBI de +20,9% respecto del año 2018. También el Banco Central cifra expectativas en el superávit comercial para equilibrar el sector externo, imaginando una proyección voluminosa de u$s 12.000 millones anuales, que el saldo de enero de apenas u$s 372 millones pareciera desmentir.

El promedio anual de exportaciones durante el trienio amarillo 2016/2018 fue de u$s 59.383 millones, por debajo de las producidas en el lapso 2013/2015, que llegaron a los 67.050 millones promedio anual. En el terreno comercial, el «retorno al mundo» o «el supermercado del planeta» resultó ser un fiasco, dado que las ventas al exterior cayeron un 11,4% en relación a los últimos tres años del ciclo 2003/2015, que ya enfrentaba la recesión de Brasil y el inicio de las acciones proteccionistas en todo el globo.

El cuadro que sigue muestra la debilidad de la inserción internacional del intercambio argentino, en un mundo que abandona el multilateralismo para encarar senderos de nacionalismo económico y/o acuerdos bilaterales:

El intercambio comercial durante el 2018 revela:

Déficit comercial con los bloques de economías desarrolladas, NAFTA (actual T-MEC) y Unión Europea por u$s 5.691 millones, hacia donde se dirige el 25,2% de las exportaciones.

Déficit comercial con los bloques y economías emergentes, MERCOSUR y Asia, por u$s 7.602 millones, que reciben el 48,7 % de las ventas al exterior.

Superávit comercial con las economías de menor porte y/o no emblocadas, África y Resto del Mundo, por u$s 9.473 millones, adquiriendo el 26,1 % de las ventas externas nacionales.

La Argentina no captura poder de compra de las economías desarrolladas

Argentina presenta severas dificultades para penetrar en los mercados de las economías con mayor poder de compra global. De hecho, cuando se desagregan las cifras precedentes se observa que el déficit de balanza con EE.UU. es de u$s 3.472 millones, con China de u$s 7.855 y con Alemania de u$s 2.298 millones. A la vez con Brasil, nuestro otrora principal socio comercial con el que se mantenía un comercio superior a los u$s 40.000 millones, en 2018 el intercambio fue de u$s 26.876 millones(un tercio por debajo del promedio) con un saldo negativo de u$s 4.270 millones.

Con el mapa de comercio exterior que arrojó en año 2018, difícilmente se pueda proyectar un «conductor de crecimiento» en las exportaciones y menos aún un equilibrio del sector externo derivado del superávit de la balanza comercial.

La Argentina no captura poder de compra de las economías desarrolladas, no alcanza intercambios compensados con las economías emergentes y, como se comentó en columnas anteriores, ha abandonado Suramérica como un mercado interno ampliado para sus productos manufacturados, desandando el proceso de integración regional que sucedió al rechazo al ALCA en el 2005.

El conflicto EE.UU.-China y las tensiones que amenazan con deteriorar severamente a la Unión Europea como bloque no permiten la deriva irresponsable con que Cambiemos se mueve en este mundo.

En definitiva, la preocupación por los dólares financieros y la capacidad de sostener un sector externo desequilibrado, se reduce cuando se alcanza un esquema de balance comercial integrado y acorde al escenario global. Esa debe ser una preocupación relevante de cualquier planteo opositor.

En Chaco, nada está dicho.

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Es una de las pocas provincias donde aún se desconoce la fecha de las futuras elecciones, salvo la presidencial que será en octubre. Sucede que por Constitución provincial las elecciones para gobernador deben ser en fecha distinta que las presidenciales. Y el actual gobernador, Domingo Peppo, que quiere continuar por un período más, no ha logrado todavía los acuerdos necesarios dentro del Justicialismo para que así sea y por eso no las ha convocado.

Peppo ha dado repetidas muestras de que quiere seguir y de hecho lo necesita, pero no las tiene todas consigo. Su demasiado apego al gobierno nacional que encabeza el presidente Mauricio Macri y su aceptación de muchos de sus pedidos ha hecho que sus compañeros que responden al kircherismo y al cristinismo no lo vean ya con buenos ojos.

De hecho, Jorge Capitanich, actual intendente de Resistencia y dos veces gobernador, ha también manifestado que no le disgustaría volver a dirigir la provincia y tampoco postularse para ocupar el sillón presidencial. Y afirmó muy pocas horas atrás que no se puede obviar las elecciones Primarias, que son como lo dice su nombre Obligatorias.

El hecho de que aún no se sepan ni las fechas de las PASO, ni menos la de generales para gobernador responde a que Peppo no las tiene todas consigo. Se le cuestiona su cercanía incondicional al gobierno nacional, sus repetidas visitas a miembros del gabinete nacional y sus muestras de apoyo a sus decisiones. En forma contundente el ex vicegobernador y gobernador durante el tiempo que Jorge Capitanich fue jefe de gabinete de Cristina, Juan Carlos Bacileff Ivanoff dijo públicamente días atrás que “Peppo es el mejor candidato de Macri para la gobernación”, además de manifestar su interés por ser el candidato del PJ.

Sin que hayan roto lanzas, Capitanich se pronunció por la realización indispensable de las PASO, cosa que parece querer evitar Peppo para llegar a un candidato de consenso que sea él. Necesariamente, se dice, quiere seguir porque de lo contrario le espera la misma suerte que parte de su gabinete que se encuentra detenido desde marzo de 2018 en la Prisión Federal de Resistencia, acusado de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con su cargo, entre otras acusaciones de la jueza federal. Para muchos parece imposible que él, jefe de todos ellos, no supiera en qué negocios andaban.

La emergencia hídrica que vive la provincia vino en su auxilio para postergar decisiones mientras trata de tejer alianzas, cosas que no parece conseguir. Dijo que su preocupación actual es la de auxiliar a todos los comprovincianos afectados por la inundación y que luego se ocupará de las elecciones.

Más de una vez afirmó que este es un tiempo nuevo y que no quiere apoyar el pasado, que eso sería hacerlo con la ex presidente Cristina Kirchner que para él “ya fue, es el pasado”. De todos modos no ha arreglado con nadie, ya que tanto el gobernador de Salta, Urtubey, como el jefe del peronismo Federal, Mazza han estado en la  provincia lo mismo que hace pocas horas lo hizo Humberto Tumini de Libres del Sur con quien se tomó públicamente unos mates tras coincidir en un tercer camino que no sea el de Macri y el de Cristina. Como los tiempos urgen da la impresión de tener la gran duda si volver a juntarse con sus antiguos compañeros, Capitanich entre ellos o hacer alianzas con otros. Su adversario en las internas del Justicialismo de hace cuatro años, el hoy senador Eduardo Aguilar, da muestras repetidas en las redes sociales de querer entrar en la contienda y ha habido una desconocida integrante de Unidad Ciudadana de querer entrar en la pelea.

Los eternos adversarios, los partidarios de la Unión Cívica Radical, se muestran unidos aunque sin decidirse por un nombre y no tienen mucho en cuenta al Pro como a la Coalición Cívica que no son fuertes aquí. Asoman como posibles candidatos el hoy diputado desde hace doce años Carim Peche, que fue intendente de la segunda ciudad, Presidencia Roque Sáenz Peña ocho años, el último candidato a intendente de Resistencia, Leandro Zdero, que perdió en 2015 por cuatro puntos la intendencia con Capitanich y el actual intendente de Sáenz Peña desde hace doce años, Gerardo Cipolini.

Si no es un peronismo federal que se oponga a Capitanich y rompa con Cristina, algo que por ahora no se ve, no hay otra fuerza que pueda competir con cierta probabilidad de éxito en las elecciones chaqueñas.

Nada está dicho, ni siquiera la fecha, pero cada día que pasa es una pesadilla para quien quiere quedarse en el poder y evitar el encierro federal, el ingeniero Domingo Peppo.

Mapa electoral chaqueño

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El año electoral en el Chaco entró en un punto muerto debido a la emergencia hídrica. No hay calendario ni fechas definidas para concurrir a las urnas. De hecho, el drama de las inundaciones en el interior es el principal argumento por el cual el propio gobernador, Domingo Peppo, dijo que no hablará de cuestiones electorales ni partidarias durante todo febrero. Sin embargo, dejó en claro que su intención es evitar que se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como un gesto de austeridad en medio de la crisis económica.

El primer mandatario indicó en este sentido que “el costo que tiene” dicha elección “es importante” y remarcó que se podría evitar estas Primarias “como una cuestión excepcional” y para, más adelante, derogarla definitivamente. De todos modos, aclaró que  “todavía la decisión no está tomada”. “Además, eso requiere de una reforma legislativa por lo que tiene que ir sí o sí a la Cámara de Diputados”, sostuvo.

Cabe recordar que Peppo no es ajeno a lo que suceda este año en las urnas. Es que en noviembre, durante un acto partidario que se realizó en Villa Ángela, el gobernador reconoció que tiene intenciones de repetir su mandato. “Si me preguntan si quiero ir por la reelección: claro que sí”, sostuvo.

Por su parte, el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, ratificó que es necesario que se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para “dirimir controversias políticas”.

Claramente, su postura choca contra la del gobernador, Domingo Peppo, quien considera que son costosas e innecesarias en este momento.

“Lo que nosotros estuvimos analizando es que es necesario tener un cronograma electoral que seguramente será sobre fines de febrero o en marzo y lo segundo es analizar claramente el método de selección de candidatos: si va a ser por Primarias Abiertas o se generan otras opciones como propone la oposición que es la derogación de las PASO que a mí me parece que es inconveniente”, dijo Capitanich en declaraciones a La Radio 104.7.

“Tenemos que aprender a dirimir controversias políticas en el ámbito democrático. Por lo tanto, si es necesario recurrir a Primarias o a sistemas de selección de candidatos hay que hacerlo de una manera respetuosa tratando de generar la mejor propuesta electoral para la ciudadanía”, añadió el intendente.

¿Se presentará a gobernador? ¿Buscará la reelección en Resistencia? ¿Apuntará a algún cargo legislativo? Capitanich aún no lo decidió. “Estoy analizando con mucho detalle qué hacer. Es una decisión importante que involucra cuestiones políticas, familiares y personales. Es un tema que lo estoy trabajando bien. Lo que sí me aboqué a interpretar varias cosas que me parece que son importantes a nivel provincial. Por ejemplo, un muy buen diagnóstico y un plan de gobierno, porque es un tema clave en relación a una decisión en el futuro”, señaló.

 

El impacto de escándalos judiciales

En medio del drama de las inundaciones y de sus ansias reeleccionistas, el peronista Domingo Peppo busca oxígeno con cambios de gabinete y trata de surfear las bombas de tiempo en los tribunales.

A poco de un año del estallido de la bomba judicial que llevó a la cárcel a un pelotón de funcionarios clave por causas de supuesta corrupción que aún avanzan, el peronista Domingo Peppo intenta frotarse y desprenderse de la mancha que ese tembladeral deja en su gestión y que lo salpica directamente, para encarar el año electoral en el que todavía acuna aspiraciones reeleccionistas.

Pero las temporales treguas que las investigaciones le brindan esconden plazos que le imponen desafíos más que incómodos para el electoral 2019, como el hecho de que a principios de marzo la Legislatura chaqueña deberá definir si avanza un pedido de juicio político contra el mandatario, presentado por diputados provinciales de Cambiemos en diciembre pasado.

Con ese tenso mar de fondo, Peppo hizo debutar un cambio de gabinete, que en círculos locales tuvo sabor a poco y que fue en rigor una serie de enroques y de unciones de dirigentes de bajo perfil.

Así las cosas Peppo lleva sobre sus espaldas un peso agobiante, cuya traducción en las urnas aún está por verse: el de ser el líder de un equipo -instalado tras su asunción en diciembre de 2015- que terminó diezmado por investigaciones judiciales por supuestos manejos irregulares de fondos públicos, de alto impacto en el plano nacional y en un distrito castigado por las necesidades básicas insatisfechas.

El rastrillo de los tribunales disparó la detención en marzo de 2018 de una pieza clave del Gabinete de Peppo, el secretario general de la Gobernación, Horacio Rey, quien incluso fue su jefe de campaña. También corrieron esa suerte por esas horas, entre otros, el por entonces subsecretario de Comercio, Roberto Lugo, y dos familiares de Rey: su esposa -y exsecretaria privada de Peppo-, Susana Fernández, y su cuñado, el excoordinador de la Unidad Ejecutora Chaco Construye, Ismael Fernández. El listado de funcionarios detenidos, días más tarde, se ampliaría.

El propio Peppo sumó ese año otra embestida judicial que lo puso como uno de los blancos de la investigación, con la lupa dirigida a su actuación como titular del Instituto Provincial de la Vivienda (lo comandó entre 2012 y 2015), y un presunto uso irregular de recursos nacionales.

El pasado octubre, en tanto, depararía otro mal trago para el mandatario, de la mano del escandaloso robo -de un depósito oficial- de unos 200 mil kilos de leche en polvo destinados a un programa alimentario.

La avanzada judicial sobre la administración del peronista Peppo derivó en diciembre pasado en la presentación de un pedido de juicio político contra el mandatario por parte de legisladores provinciales de Cambiemos.

“Existe una política de saqueo del Estado que se instaló en el Gobierno actual, junto al despacho del gobernador, donde se ven implicados funcionarios de primer nivel, empresarios e intendentes“, disparó por esas horas el diputado provincial Hugo Domínguez (Encuentro Cívico).

“Peppo le debe explicaciones al pueblo, porque es un derecho de todos los ciudadanos de la provincia; acá tuvimos, y parece no haberse ido, un Gobierno paralelo, que puerta de por medio del despacho del gobernador funcionó con toda impunidad, estaba todo organizado para saquear al Estado y creo firmemente que el gobernador no puede desconocer todo los que sucedía allí”, remarcó Domínguez tras la presentación de la estocada parlamentaria, que concretó junto a sus pares Gustavo Corradi, Alejandro Aradas y Pablo Curín.

“En principio en dos o tres meses se iban a plantear los juicios, pero no vemos avances en estos hechos ocurridos al lado de la oficina del gobernador”, enfatizó Domínguez en diciembre.

El pedido de juicio político tomó estado parlamentario ese mes, y ahora la mirada está puesta en la primera sesión de marzo. Según lo estipulado por la Constitución chaqueña, “para la tramitación del juicio político, la Cámara en su primera sesión anual se dividirá por mitades en dos salas. La sala primera tendrá a su cargo la acusación y la segunda será la encargada de juzgar”.

En tanto, y en medio de un sueño reeleccionista que aún no oficializó, Peppo aseguró que tomará una decisión final “después de que pase esta cuestión de emergencia”, en referencia al flagelo de las inundaciones que castiga a la región. El tiempo dirá si las turbulentas aguas electorales, en un marco de comicios provinciales anticipados pero aún sin fecha, también dejarán su huella sobre las aspiraciones del gobernador.

A priori, en medio del prontuario judicial de la administración de Peppo y de los zigzagueos de la interna peronista local (atada a la coyuntura partidaria nacional, y con el poder dividido entre Peppo, el intendente capitalino Jorge “Coqui” Capitanich y el titular del Concejo Deliberante de Resistencia, Gustavo Martínez), las aguas parecen bajar turbias para el mandatario, y el final hoy está abierto

¿Se presentará a gobernador? ¿Buscará la reelección en Resistencia? ¿Apuntará a algún cargo legislativo? Capitanich aún no lo decidió.