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viernes, abril 17, 2026
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CFK llegó al 35 por ciento

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https://www.tiempoar.com.ar/nota/cfk-llego-al-35-por-cientohttps://www.tiempoar.com.ar/nota/cfk-llego-al-35-por-ciento

 

Las denuncias de corrupción ya no cambian esta tendencia. Para la mitad de la población el kirchnerismo es un hecho corrupto, aunque no todos ellos creen que ella sea la responsable. Y a su vez más de la mitad de los argentinos (casi dos tercios, de hecho) cree que las causas judiciales contra la ex presidenta están políticamente motivadas. No hay mucho para sacar de ahí, salvo que sea una inhabilitación poco probable. Si ponen presa a su hija,  Cristina Kirchner crecerá ante el electorado. Cuenta con un electorado fiel, que se compone de los pobres y trabajadores que en otro tiempo eran «el voto peronista».

El otro dato, inseparable de este, que construye este lugar evidente de la ex presidenta, es el fracaso del peronismo federal o alternativo como opción política. El otro peronismo, el que pretendía desplazarla, es un fenómeno influyente entre los dirigentes pero no en los electores, aquel votante que establemente acompañó. Los peronistas federales no produjeron ningún hecho relevante para convertirse en referentes de sus votantes pretendidos. No compitieron en ningún momento con ella por este sector: estuvieron hablándole a otro segmento de la sociedad y probablemente nunca miraron a los ojos de sus representados. El peronismo federal cometió un error político fatal.

Cristina Kirchner ya no es preferida por su ejercicio de la gestión. Ahora es un fenómeno electoral en sí mismo. El kirchnerismo fue estudiado durante mucho tiempo como un caso testigo de “partido cartelizado”. Porque Néstor Kirchner había sido un producto del poder. Llegó por casualidad, perdió las dos elecciones en las que compitió (2003 y 2009) y construyó su lugar desde el ejercicio del gobierno. Pero Cristina Kirchner pasó a ser otra cosa. Conoció el llano y lo sufrió; la hicieron caminar los pasillos de Comodoro Py. Y pese a todo sigue siendo la dueña de sus propios votos. Este kirchnerismo de 2019 es una criatura política nueva, que hereda la tradición peronista pero desde las periferias del poder, con algún mito de la resistencia.

Se pone de manifiesto algo que hemos analizado en una columna anterior. El kirchnerismo opositor es un partido genuinamente nacional. Los dirigentes kirchneristas, empezando por la ex presidenta, ya no tienen un terruño de pertenencia. El kirchnerismo nació santacruceño, mutó en bonaerense y tiene sus oficinas en la Ciudad de Buenos Aires. Los senadores y diputados kirchneristas no responden a las lógicas territoriales; son soldados de las aspiraciones nacionales de su lideresa. Los territorios -sean la gobernación de Santa Cruz o la Tercera Sección electoral bonaerense- son meros instrumentos para el acceso a la Casa Rosada. La ex presidenta sólo piensa en estos términos: aun si fuera capaz de resignar su candidatura, lo haría sólo para poder acercarse allí de la forma más eficaz. Aun si fuera necesaria otra persona para ocupar el lugar de la candidatura.

Mientras tanto, el electorado duro antikirchnerista ya no puede seguir expandiéndose. Quienes ya están allí no se moverán, como nunca lo hicieron ni lo hubieran hecho, pero el presidente Macri -el líder electoral del antikirchnerismo- no está en condiciones de agregar nuevos respaldos después de tres años y monedas de una gestión sin resultados económicos. La única forma que tiene Cristina Kirchner de no ganar las elecciones de 2019 es careciendo de la voluntad de hacerlo. Y esto no sería completamente impensable: el país que recibirá el próximo gobierno será uno difícil de gobernar. La mente juega juegos misteriosos.

El sucesor de Macri deberá gobernar con el Fondo Monetario Internacional, pagar importantes vencimientos de deuda y enfrentar todos los desequilibrios económicos intactos. Argentina sigue teniendo una enorme inflación, problemas estructurales de competitividad y cuentas corrientes tristes. La ilusión del consumo cuesta aún a aquellos que creen fervientemente en la demanda agregada. No hay demasiadas fuentes de ingreso a la vista. La soja -que sigue siendo la principal fuente de divisas externas- seguirá en niveles bajos, de acuerdo a todos los pronósticos por varios años más. Si el próximo presidente deberá ser un presidente de ajuste y austeridad no se trata de una tarea atractiva para Cristina Kirchner.

A medida que los conceptos anteriores van siendo internalizados por parte de la dirigencia política, el peronismo deja de ser un problema para el retorno de la ex presidenta. Estarán quienes sepan adaptarse a esta realidad y aquellos que queden varados en el camino. Por más que haya muchos dirigentes incapaces de aceptar la centralidad de Cristina, los electores terminan mandando: como decíamos al principio de esta nota, el peronismo federal no existe en el electorado.

Por lo tanto, la cuestión central que debe resolver Cristina Kirchner es en qué condiciones volverá. Y allí es donde las alianzas que haga o deje de hacer hablarán de lo que ella piensa hacer con su inescapable popularidad. Si Cristina Kirchner decide aliarse a sectores más “moderados” del peronismo ya no será porque necesita sus votos -que, repetimos, no existen- , sino, porque necesita la imagen que estos peronistas no kirchneristas supieron construir a nivel social.

Los peronistas devenidos no kirchneristas han sido ineficaces en el plano de los votos, pero no en el de las ideas e imágenes. Se han ganado  su prestigio en las embajadas, las empresas y en la clase media por ser diferentes de la ex presidenta. Aún cuando la mayor parte de ellos fueron funcionarios al servicio de ella y no tienen demasiadas ideas nuevas que mostrar. Estos peronistas no kirchneristas no estuvieron recorriendo unidades básicas ni asentamientos, pero sí se han codeado de un conjunto importante de dirigentes y factores de poder que se asustaron con el segundo gobierno de Cristina. Hoy el gran servicio que estos peronistas no kirchneristas pueden ofrecerle a la ex presidenta es ayudarle a girar al centro. Si es que es eso lo que ella quiere. «

Más importaciones y menos exportaciones: la vuelta al Mundo de Cambiemos

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https://www.eldestapeweb.com/mas-importaciones-y-menos-exportaciones-la-vuelta-al-mundo-cambiemos-n56462

El presidente Macri concluye una recorrida por el Asia suroriental con sendas visitas a la India y Vietnam, países con los que intenta aumentar las ventas externas argentinas. El «conductor» de actividad y crecimiento de 2019 serán las exportaciones, según consta en los supuestos macroeconómicos del Presupuesto, con una espectacular variación real del PBI de +20,9% respecto del año 2018. También el Banco Central cifra expectativas en el superávit comercial para equilibrar el sector externo, imaginando una proyección voluminosa de u$s 12.000 millones anuales, que el saldo de enero de apenas u$s 372 millones pareciera desmentir.

El promedio anual de exportaciones durante el trienio amarillo 2016/2018 fue de u$s 59.383 millones, por debajo de las producidas en el lapso 2013/2015, que llegaron a los 67.050 millones promedio anual. En el terreno comercial, el «retorno al mundo» o «el supermercado del planeta» resultó ser un fiasco, dado que las ventas al exterior cayeron un 11,4% en relación a los últimos tres años del ciclo 2003/2015, que ya enfrentaba la recesión de Brasil y el inicio de las acciones proteccionistas en todo el globo.

El cuadro que sigue muestra la debilidad de la inserción internacional del intercambio argentino, en un mundo que abandona el multilateralismo para encarar senderos de nacionalismo económico y/o acuerdos bilaterales:

El intercambio comercial durante el 2018 revela:

Déficit comercial con los bloques de economías desarrolladas, NAFTA (actual T-MEC) y Unión Europea por u$s 5.691 millones, hacia donde se dirige el 25,2% de las exportaciones.

Déficit comercial con los bloques y economías emergentes, MERCOSUR y Asia, por u$s 7.602 millones, que reciben el 48,7 % de las ventas al exterior.

Superávit comercial con las economías de menor porte y/o no emblocadas, África y Resto del Mundo, por u$s 9.473 millones, adquiriendo el 26,1 % de las ventas externas nacionales.

La Argentina no captura poder de compra de las economías desarrolladas

Argentina presenta severas dificultades para penetrar en los mercados de las economías con mayor poder de compra global. De hecho, cuando se desagregan las cifras precedentes se observa que el déficit de balanza con EE.UU. es de u$s 3.472 millones, con China de u$s 7.855 y con Alemania de u$s 2.298 millones. A la vez con Brasil, nuestro otrora principal socio comercial con el que se mantenía un comercio superior a los u$s 40.000 millones, en 2018 el intercambio fue de u$s 26.876 millones(un tercio por debajo del promedio) con un saldo negativo de u$s 4.270 millones.

Con el mapa de comercio exterior que arrojó en año 2018, difícilmente se pueda proyectar un «conductor de crecimiento» en las exportaciones y menos aún un equilibrio del sector externo derivado del superávit de la balanza comercial.

La Argentina no captura poder de compra de las economías desarrolladas, no alcanza intercambios compensados con las economías emergentes y, como se comentó en columnas anteriores, ha abandonado Suramérica como un mercado interno ampliado para sus productos manufacturados, desandando el proceso de integración regional que sucedió al rechazo al ALCA en el 2005.

El conflicto EE.UU.-China y las tensiones que amenazan con deteriorar severamente a la Unión Europea como bloque no permiten la deriva irresponsable con que Cambiemos se mueve en este mundo.

En definitiva, la preocupación por los dólares financieros y la capacidad de sostener un sector externo desequilibrado, se reduce cuando se alcanza un esquema de balance comercial integrado y acorde al escenario global. Esa debe ser una preocupación relevante de cualquier planteo opositor.

En Chaco, nada está dicho.

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Es una de las pocas provincias donde aún se desconoce la fecha de las futuras elecciones, salvo la presidencial que será en octubre. Sucede que por Constitución provincial las elecciones para gobernador deben ser en fecha distinta que las presidenciales. Y el actual gobernador, Domingo Peppo, que quiere continuar por un período más, no ha logrado todavía los acuerdos necesarios dentro del Justicialismo para que así sea y por eso no las ha convocado.

Peppo ha dado repetidas muestras de que quiere seguir y de hecho lo necesita, pero no las tiene todas consigo. Su demasiado apego al gobierno nacional que encabeza el presidente Mauricio Macri y su aceptación de muchos de sus pedidos ha hecho que sus compañeros que responden al kircherismo y al cristinismo no lo vean ya con buenos ojos.

De hecho, Jorge Capitanich, actual intendente de Resistencia y dos veces gobernador, ha también manifestado que no le disgustaría volver a dirigir la provincia y tampoco postularse para ocupar el sillón presidencial. Y afirmó muy pocas horas atrás que no se puede obviar las elecciones Primarias, que son como lo dice su nombre Obligatorias.

El hecho de que aún no se sepan ni las fechas de las PASO, ni menos la de generales para gobernador responde a que Peppo no las tiene todas consigo. Se le cuestiona su cercanía incondicional al gobierno nacional, sus repetidas visitas a miembros del gabinete nacional y sus muestras de apoyo a sus decisiones. En forma contundente el ex vicegobernador y gobernador durante el tiempo que Jorge Capitanich fue jefe de gabinete de Cristina, Juan Carlos Bacileff Ivanoff dijo públicamente días atrás que “Peppo es el mejor candidato de Macri para la gobernación”, además de manifestar su interés por ser el candidato del PJ.

Sin que hayan roto lanzas, Capitanich se pronunció por la realización indispensable de las PASO, cosa que parece querer evitar Peppo para llegar a un candidato de consenso que sea él. Necesariamente, se dice, quiere seguir porque de lo contrario le espera la misma suerte que parte de su gabinete que se encuentra detenido desde marzo de 2018 en la Prisión Federal de Resistencia, acusado de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con su cargo, entre otras acusaciones de la jueza federal. Para muchos parece imposible que él, jefe de todos ellos, no supiera en qué negocios andaban.

La emergencia hídrica que vive la provincia vino en su auxilio para postergar decisiones mientras trata de tejer alianzas, cosas que no parece conseguir. Dijo que su preocupación actual es la de auxiliar a todos los comprovincianos afectados por la inundación y que luego se ocupará de las elecciones.

Más de una vez afirmó que este es un tiempo nuevo y que no quiere apoyar el pasado, que eso sería hacerlo con la ex presidente Cristina Kirchner que para él “ya fue, es el pasado”. De todos modos no ha arreglado con nadie, ya que tanto el gobernador de Salta, Urtubey, como el jefe del peronismo Federal, Mazza han estado en la  provincia lo mismo que hace pocas horas lo hizo Humberto Tumini de Libres del Sur con quien se tomó públicamente unos mates tras coincidir en un tercer camino que no sea el de Macri y el de Cristina. Como los tiempos urgen da la impresión de tener la gran duda si volver a juntarse con sus antiguos compañeros, Capitanich entre ellos o hacer alianzas con otros. Su adversario en las internas del Justicialismo de hace cuatro años, el hoy senador Eduardo Aguilar, da muestras repetidas en las redes sociales de querer entrar en la contienda y ha habido una desconocida integrante de Unidad Ciudadana de querer entrar en la pelea.

Los eternos adversarios, los partidarios de la Unión Cívica Radical, se muestran unidos aunque sin decidirse por un nombre y no tienen mucho en cuenta al Pro como a la Coalición Cívica que no son fuertes aquí. Asoman como posibles candidatos el hoy diputado desde hace doce años Carim Peche, que fue intendente de la segunda ciudad, Presidencia Roque Sáenz Peña ocho años, el último candidato a intendente de Resistencia, Leandro Zdero, que perdió en 2015 por cuatro puntos la intendencia con Capitanich y el actual intendente de Sáenz Peña desde hace doce años, Gerardo Cipolini.

Si no es un peronismo federal que se oponga a Capitanich y rompa con Cristina, algo que por ahora no se ve, no hay otra fuerza que pueda competir con cierta probabilidad de éxito en las elecciones chaqueñas.

Nada está dicho, ni siquiera la fecha, pero cada día que pasa es una pesadilla para quien quiere quedarse en el poder y evitar el encierro federal, el ingeniero Domingo Peppo.

Mapa electoral chaqueño

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El año electoral en el Chaco entró en un punto muerto debido a la emergencia hídrica. No hay calendario ni fechas definidas para concurrir a las urnas. De hecho, el drama de las inundaciones en el interior es el principal argumento por el cual el propio gobernador, Domingo Peppo, dijo que no hablará de cuestiones electorales ni partidarias durante todo febrero. Sin embargo, dejó en claro que su intención es evitar que se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como un gesto de austeridad en medio de la crisis económica.

El primer mandatario indicó en este sentido que “el costo que tiene” dicha elección “es importante” y remarcó que se podría evitar estas Primarias “como una cuestión excepcional” y para, más adelante, derogarla definitivamente. De todos modos, aclaró que  “todavía la decisión no está tomada”. “Además, eso requiere de una reforma legislativa por lo que tiene que ir sí o sí a la Cámara de Diputados”, sostuvo.

Cabe recordar que Peppo no es ajeno a lo que suceda este año en las urnas. Es que en noviembre, durante un acto partidario que se realizó en Villa Ángela, el gobernador reconoció que tiene intenciones de repetir su mandato. “Si me preguntan si quiero ir por la reelección: claro que sí”, sostuvo.

Por su parte, el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, ratificó que es necesario que se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para “dirimir controversias políticas”.

Claramente, su postura choca contra la del gobernador, Domingo Peppo, quien considera que son costosas e innecesarias en este momento.

“Lo que nosotros estuvimos analizando es que es necesario tener un cronograma electoral que seguramente será sobre fines de febrero o en marzo y lo segundo es analizar claramente el método de selección de candidatos: si va a ser por Primarias Abiertas o se generan otras opciones como propone la oposición que es la derogación de las PASO que a mí me parece que es inconveniente”, dijo Capitanich en declaraciones a La Radio 104.7.

“Tenemos que aprender a dirimir controversias políticas en el ámbito democrático. Por lo tanto, si es necesario recurrir a Primarias o a sistemas de selección de candidatos hay que hacerlo de una manera respetuosa tratando de generar la mejor propuesta electoral para la ciudadanía”, añadió el intendente.

¿Se presentará a gobernador? ¿Buscará la reelección en Resistencia? ¿Apuntará a algún cargo legislativo? Capitanich aún no lo decidió. “Estoy analizando con mucho detalle qué hacer. Es una decisión importante que involucra cuestiones políticas, familiares y personales. Es un tema que lo estoy trabajando bien. Lo que sí me aboqué a interpretar varias cosas que me parece que son importantes a nivel provincial. Por ejemplo, un muy buen diagnóstico y un plan de gobierno, porque es un tema clave en relación a una decisión en el futuro”, señaló.

 

El impacto de escándalos judiciales

En medio del drama de las inundaciones y de sus ansias reeleccionistas, el peronista Domingo Peppo busca oxígeno con cambios de gabinete y trata de surfear las bombas de tiempo en los tribunales.

A poco de un año del estallido de la bomba judicial que llevó a la cárcel a un pelotón de funcionarios clave por causas de supuesta corrupción que aún avanzan, el peronista Domingo Peppo intenta frotarse y desprenderse de la mancha que ese tembladeral deja en su gestión y que lo salpica directamente, para encarar el año electoral en el que todavía acuna aspiraciones reeleccionistas.

Pero las temporales treguas que las investigaciones le brindan esconden plazos que le imponen desafíos más que incómodos para el electoral 2019, como el hecho de que a principios de marzo la Legislatura chaqueña deberá definir si avanza un pedido de juicio político contra el mandatario, presentado por diputados provinciales de Cambiemos en diciembre pasado.

Con ese tenso mar de fondo, Peppo hizo debutar un cambio de gabinete, que en círculos locales tuvo sabor a poco y que fue en rigor una serie de enroques y de unciones de dirigentes de bajo perfil.

Así las cosas Peppo lleva sobre sus espaldas un peso agobiante, cuya traducción en las urnas aún está por verse: el de ser el líder de un equipo -instalado tras su asunción en diciembre de 2015- que terminó diezmado por investigaciones judiciales por supuestos manejos irregulares de fondos públicos, de alto impacto en el plano nacional y en un distrito castigado por las necesidades básicas insatisfechas.

El rastrillo de los tribunales disparó la detención en marzo de 2018 de una pieza clave del Gabinete de Peppo, el secretario general de la Gobernación, Horacio Rey, quien incluso fue su jefe de campaña. También corrieron esa suerte por esas horas, entre otros, el por entonces subsecretario de Comercio, Roberto Lugo, y dos familiares de Rey: su esposa -y exsecretaria privada de Peppo-, Susana Fernández, y su cuñado, el excoordinador de la Unidad Ejecutora Chaco Construye, Ismael Fernández. El listado de funcionarios detenidos, días más tarde, se ampliaría.

El propio Peppo sumó ese año otra embestida judicial que lo puso como uno de los blancos de la investigación, con la lupa dirigida a su actuación como titular del Instituto Provincial de la Vivienda (lo comandó entre 2012 y 2015), y un presunto uso irregular de recursos nacionales.

El pasado octubre, en tanto, depararía otro mal trago para el mandatario, de la mano del escandaloso robo -de un depósito oficial- de unos 200 mil kilos de leche en polvo destinados a un programa alimentario.

La avanzada judicial sobre la administración del peronista Peppo derivó en diciembre pasado en la presentación de un pedido de juicio político contra el mandatario por parte de legisladores provinciales de Cambiemos.

“Existe una política de saqueo del Estado que se instaló en el Gobierno actual, junto al despacho del gobernador, donde se ven implicados funcionarios de primer nivel, empresarios e intendentes“, disparó por esas horas el diputado provincial Hugo Domínguez (Encuentro Cívico).

“Peppo le debe explicaciones al pueblo, porque es un derecho de todos los ciudadanos de la provincia; acá tuvimos, y parece no haberse ido, un Gobierno paralelo, que puerta de por medio del despacho del gobernador funcionó con toda impunidad, estaba todo organizado para saquear al Estado y creo firmemente que el gobernador no puede desconocer todo los que sucedía allí”, remarcó Domínguez tras la presentación de la estocada parlamentaria, que concretó junto a sus pares Gustavo Corradi, Alejandro Aradas y Pablo Curín.

“En principio en dos o tres meses se iban a plantear los juicios, pero no vemos avances en estos hechos ocurridos al lado de la oficina del gobernador”, enfatizó Domínguez en diciembre.

El pedido de juicio político tomó estado parlamentario ese mes, y ahora la mirada está puesta en la primera sesión de marzo. Según lo estipulado por la Constitución chaqueña, “para la tramitación del juicio político, la Cámara en su primera sesión anual se dividirá por mitades en dos salas. La sala primera tendrá a su cargo la acusación y la segunda será la encargada de juzgar”.

En tanto, y en medio de un sueño reeleccionista que aún no oficializó, Peppo aseguró que tomará una decisión final “después de que pase esta cuestión de emergencia”, en referencia al flagelo de las inundaciones que castiga a la región. El tiempo dirá si las turbulentas aguas electorales, en un marco de comicios provinciales anticipados pero aún sin fecha, también dejarán su huella sobre las aspiraciones del gobernador.

A priori, en medio del prontuario judicial de la administración de Peppo y de los zigzagueos de la interna peronista local (atada a la coyuntura partidaria nacional, y con el poder dividido entre Peppo, el intendente capitalino Jorge “Coqui” Capitanich y el titular del Concejo Deliberante de Resistencia, Gustavo Martínez), las aguas parecen bajar turbias para el mandatario, y el final hoy está abierto

¿Se presentará a gobernador? ¿Buscará la reelección en Resistencia? ¿Apuntará a algún cargo legislativo? Capitanich aún no lo decidió.

 

¿Persuadir o morir en la trinchera?

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https://www.pagina12.com.ar/174059-persuadir-o-resistir-en-la-trinchera

¿Es factible ganar las elecciones sin una estrategia de comunicación persuasiva que trascienda el núcleo propio? ¿Se puede construir esa estrategia desconociendo las ideas-fuerza arraigadas hoy en la opinión pública? ¿Hay que empeñarse en discutir esas ideas o resignificarlas a favor de los propios argumentos?¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la militancia opositora en este año electoral?

Todos los sondeos electorales coinciden en marcar un escenario de “tres tercios” integrado por dos núcleos duros de votantes consolidados expresados por Cambiemos y por el kirchnerismo que defienden modelos opuestos de organización social, política y económica. En esos núcleos las adhesiones son más firmes y se asientan principalmente en determinantes ideológicos. A eso se suma un tercer tercio más “líquido”, integrado por votantes que hoy se definen por vertientes no kirchneristas del peronismo o directamente por la indecisión. Si el escenario se mantiene, este tercer tercio se convierte en el sector en disputa para la persuasión política de los dos restantes. Sólo ampliando la base electoral hacia ese votante “independiente” se puede ganar un balotaje y en eso la comunicación es clave.

Cambiemos viene haciéndolo con bastante éxito desde 2015. Cuenta con todos los recursos para sondear la opinión pública, construir y divulgar un discurso legitimador de su accionar a través de diversos canales y formatos, fragmentando esos mensajes en función del destinatario.¿La oposición se va a dedicar exclusivamente a discutir ese sentido común hablándole al electorado como si fuera homogéneo o se va a enfocar en ese tercio lábil para intentar persuadirlo resignificando algunas de las ideas fuerza instaladas en la opinión pública?

El “sentido común”

De acuerdo a las últimas encuestas de Synopsis y Opinaia a nivel nacional:

  • La agenda económica concentra las preocupaciones del 60 por ciento del electorado: inflación y desempleo a la cabeza. Detrás vienen seguridad y corrupción.
  • El 51 por ciento considera que lo “económico” determinará su voto, 19 por ciento por la “lucha contra la corrupción” y el 9 por ciento por cuestiones relativas a la “seguridad”.
  • Más del 70 por ciento evalúa negativamente la gestión económica del gobierno, dice estar peor que el año pasado y considera que la situación económica va a estar igual o peor el año que viene.
  • El 80 por ciento tuvo dificultades para pagar las tarifas de servicios públicos y está preocupado por este tema.
  • El 62 por ciento considera que el gobierno anterior tiene al menos el 50 por ciento de responsabilidad en la crisis económica actual. Si bien esta consideración prima en los votantes de Cambiemos, los “indecisos” manifiestan que la responsabilidad se reparte en partes iguales entre ambos gobiernos.

Está claro que la mayoría del electorado es consciente y padece en carne propia los efectos de la crisis económica. También está arraigado que el gobierno la gestiona mal. Pero la interpretación de las causas y la imputación de responsabilidad varían según el perfil ideológico de los votantes. Y entre los indecisos está anclada con fuerza la idea de que el gobierno anterior dejó problemas graves sin resolver que este gobierno no pudo corregir.

Cambiemos peleará por convencerlos de que “se necesita más tiempo para resolver los problemas”, que cuatro años no son suficientes para terminar con “setenta años de decadencia”, que “pecaron de optimistas y creyeron que resolverlos era más sencillo de lo que pensaban”. Esa estrategia ya está desplegada en cada declaración pública de los referentes más importantes del oficialismo. No dicen cómo los van a resolver, piden un “voto confianza”, intentan recrear las expectativas.

¿Qué podría hacer la oposición con estos datos? Hasta ahora se insiste en discutir “la herencia”, señalar “el engaño de los medios”, bombardear con indicadores económicos negativos y militar el “voto nostalgia”. ¿No sería más efectivo recoger el guante, asumir que quedaron problemas sin resolver y señalar la incapacidad del gobierno para superarlos?Desarmar el “voto confianza”con el “no saben cómo hacerlo, agravaron todos los problemas y crearon nuevos”,que es una idea que ya está bastante instalada en el votante indeciso, en vez de dedicarse a demostrar que en realidad “saben lo que hacen porque vinieron a hacer esto”, que es una estimulante discusión entre núcleos duros pero que no permea al votante independiente. Reconocer problemas heredados no implica “perder el honor” o “traicionar la causa”. Al contrario, se puede partir de ahí para desplegar los propios argumentos, mostrar que para corregir los problemas heredados se centraron en favorecer a los más poderosos, hicieron negocios y pusieron”al zorro a cuidar el gallinero” y por eso los empeoraron y ahora vivimos peor.

Persuadir es un arte

La persuasión política no es sencilla, mucho menos desde el llano. Pero en un escenario como el actual es una tarea ineludible. Para que sea efectiva hay que tener en cuenta quién es el destinatario de la persuasión (el “indeciso”) y cuáles son sus características. Hay una idea bastante extendida en la militancia opositora de que todos los votantes de Cambiemos “son gorilas y se mueven por el odio” confundiendo una parte con el todo. Hay que considerar es que son muchas las racionalidades que se ponen en juego a la hora de definir el voto: en algunas priman los fines, en otras los valores, las expectativas o las emociones. Por eso hay que desplegar todos los recursos posibles en la argumentación y no limitarse a los datos duros. Las analogías, las imágenes, las preguntas son efectivas. Pero lo más importante es desarrollar una actitud persuasiva. Estar dispuesto siempre a escuchar, entender al otro, partir de lo que dice para convencerlo. Es difícil lograrlos:

  1. Te parás desde una superioridad intelectual o moral. No sos mejor que tu interlocutor, no sos el “rayo esclarecedor”, estás “a la par de él, en el mismo barco, padeciendo lo mismo”.
  2. Sos incapaz de conceder algo en favor del argumento del otro. La persuasión efectiva arranca por el reconocimiento parcial de las ideas del interlocutor. Con esa concesión se habilita la escucha, se conecta, se genera empatía. Después hay tiempo para avanzar con los argumentos. La lógica “resistiendo con aguante” no ayuda en lo más mínimo.
  3. Crees que el otro está “cegado” por los medios. Nadie quiere que lo consideren un “idiota” Abandonar la idea del blindaje de los medios como explicación todopoderosa del voto a Cambiemos es imperioso. Es obvio que son actores centrales en la construcción del sentido común pero la recepción no es pasiva, se entronca con ideas, experiencias y valores propios.
  4. Desplegar únicamente datos duros para argumentar. Abruman, no ayudan a generar expectativa, no emocionan a nadie. Es clave entender que los datos no hablan por sí mismos y no significan lo mismo para todos. Son construcciones que se interpretan desde matrices de análisis propias. Y a la hora de la persuasión política valen tanto como las sensaciones, las creencias, las experiencias o los valores.
  5. Asumís que el otro comparte tu universo de sentidos y desea lo mismo que vos. Si fuera así no sería necesario persuadirlo de nada. Hay que soportar la herida narcisista que genera el hecho de dialogar con alguien que no necesariamente acuerda con uno en principios básicos como la inclusión o la solidaridad, o que no cree que “el gobierno anterior era maravilloso”, o que “con sus impuestos se sostiene a los vagos”.

Salir de la comodidad de la trinchera es la clave para convencer a aquellos que van a definir las elecciones. Asumir el desafío es el primer paso para lograrlo.

Justicia para pocos: la doble vara del capitalismo global

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https://www.eldestapeweb.com/justicia-pocos-la-doble-vara-del-capitalismo-global-n56163

La crisis internacional de 2008 evidenció el comportamiento opaco y depredador del sistema bancario global, asignando recursos que reproducían renta financiera al margen de la expansión de la economía real que pudiera sustentar esa rentabilidad.La construcción de “burbujas financieras” por inflación de precios del mismo stock de bienes reales, inmuebles, empresas y/o capacidad de pago de los Estados soberanos, inundó al mundo de títulos-valores representativos de volúmenes de activos menores que los valores en los que estaban nominados.

El estallido de las “burbujas” en 2008 desnudó las diversas actividades de los bancos en procura de ganancias, contrarias a los intereses de naciones y pueblos. Esencialmente en tres hechos.

1) El primero fue, justamente, recolectar ahorro global emitiendo activos financieros cuyo respaldo en activos reales a los que se aplicaban era de dudosa solvencia. El ejemplo más difundido y uno de los detonantes de la crisis fue el derrumbe del sistema de crédito de las “hipotecas sub-prime” o hipotecas con mayor riesgo de cobrabilidad.

La aplicación masiva de ahorros a títulos-valores respaldados por préstamos hipotecarios cuyos titulares carecían de ingresos para repagar los inmuebles adquiridos a crédito, fue uno de los mayores fiascos financieros. Esto involucró a Bancos de Inversión que intermediaron esas operaciones cobrando suculentas comisiones, a Calificadoras de Riesgo que certificaron el repago de los títulos-valores emitidos y a operadores financieros e inmobiliarios que intervinieron en el armado de los paquetes de hipotecas a financiar.

En el derecho penal bancario de casi todo el planeta, se considera un delito de defraudación relevantecuando un banquero y/o financista al momento de otorgar un préstamo sabe que el mismo es incobrable, extendiéndose la conducta delictiva a los analistas de riesgo que emiten informes de sustentabilidad de la operación cuando la evidencia técnica indica lo contrario.

Cuando este comportamiento alcanza la masividad de 2008, que disparó una enorme crisis, es de esperar el encausamiento judicial de banqueros, calificadores de riesgo y/o diversos operadores intervinientes. Pero nada de ello ocurrió. La Reserva Federal de los EEUU compró los activos financieros tóxicos emitidos, dotó de liquidez al sistema y permitió que éste se reordenara tranquilamente por el procedimiento de fusiones y absorciones que evitaran quiebras generalizadas. Las penalidades aplicadas por la conducta seguida se limitaron a multas pecuniarias a instituciones y personas.

2) El segundo hecho, también puesto de relieve durante la crisis de 2008, fue la manipulación de la tasa de referencia internacional del mercado de Londres. La London Interbank Offered Rate (LIBOR) es una tasa de interés operada por el mercado interbancario de la capital del Reino Unido -no regulada por el Banco de Inglaterra- y se utiliza de testigo y “tasa mínima” para casi todas las colocaciones globales. La manipulación artificial de la LIBOR llevada a cabo por diversos bancos durante la crisis para ocultar la magnitud del desastre a sus inversores y ahorristas, fue también un factor expansivo de las pérdidas ocasionadas. Los bancos arreglaron el pago de multas y cerraron la investigación. Sólo algunos CEOs banqueros perdieron su trabajo.

3) El tercer hecho -y el más grave de todos- fue el desenmascaramiento de los bancos globales en su vínculo con los “paraísos financieros”, a partir de las filtraciones ocurridas en Suiza con los bancos HSBC y Unión de Bancos Suizos (UBS) por parte de dos empleados –Hervé Falciani y Stephanie Guibaud, respectivamente- que hoy serían calificados de “arrepentidos”.

La información exteriorizada y sujeta a investigación en numerosos países afectados reveló la mutación experimentada por los bancos globales, que dejaron de ser intermediarios de recursos financieros entre los ahorristas y los tomadores de crédito aplicados a la economía real, para convertirse en “gestores de patrimonios”.

Este rol de “de gestores de patrimonios” consiste en identificar las fortunas en sus carteras de clientes y ofrecerles el servicio de “banca privada” (o “private banking”), consistente en ayudarlos a optimizar el rendimiento financiero de sus activos a través de inversiones en “paraísos financieros”,vulnerando así la legislación cambiaria y fiscal de las naciones donde construyeron esos abultados patrimonios. Se trata, en definitiva, de un servicio de “fuga y ocultamiento”.

La investigación parlamentaria del “capítulo HSBC” en la Argentina – a cargo de una comisión bicameral que tuve el honor de presidir como diputado de la Nación- citó a declarar a numerosos bancos extranjeros, estudios de auditoría a cargo de los controles de “lavado de activos”, testigos expertos, funcionarios de los organismos reguladores y sujetos privados alcanzados. El relevamiento arrojó que el denominado “servicio de banca privada” era un mecanismo institucionalizado de salida de capitales del país, que los sistemas de control de lavado de activos adolecían de diversas falencias para identificar clientes y operaciones, y que la actividad constituía un “corazón de negocios” de la banca extranjera en la Argentina.

CIERRE DEL CASO HSBC Y UBS EN EL MUNDO Y LA ARGENTINA

Los bancos involucrados en las actividades destinadas a facilitar la evasión fiscal y la fuga de capitalespagaron en todo el mundo las consabidas multas y cerraron los procesos en su contra. Los denunciantes tuvieron peor suerte: sufren hasta el día de hoy el hostigamiento judicial por haber filtrado la información.

En Argentina, el HSBC no sólo no sufrió cargo alguno, sino que sus directivos son gente de consulta del presidente Macri. Como contracara, Ricardo Echegaray –por entonces titular de la AFIP- y José Sbattella -a cargo en aquel momento de la Unidad de Investigación Financiera (UIF)- sufren sendos procesos penales por haber brindado informes oficiales al Congreso de la Nación en el marco de la Comisión Bicameral Investigadora (algo realmente notable).

Quienes no han tenido un tratamiento tan benévolo como los bancos han sido las gigantes empresas productivas de los países emergentes. La brasileña Odebrecht, la argentina Techint, la coreana Samsung y la china Huawei -vinculadas a la construcción, la siderurgia y la electrónica- han sido acusadas, procesadas y condenadas en causas vinculadas a la economía real, lo que provocó la prisión o solicitudes de cárcel para sus directivos. Originando además la pérdida de mercados y la depreciación del valor de sus acciones.

La intangibilidad del capital financiero global y la agresión contra los modelos de desarrollo de capitalismo nacional de Estado en los países emergentes marca el signo de estos tiempos pos-crisis 2008.

Los líderes populares deben tomar debida nota de este sesgo asimétrico si pretenden afirmar modelos ligados a la expansión de la producción y el consumo

El año de la marmota electoral

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Porque le toca a Venezuela

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Este breve y escueto resumen obedece a que los grandes medios de comunicación banalizan los conflictos armados y nos los muestran “allá lejos”, ocultando su verdadero drama.

 

Alepo, ubicada en el noroeste de Siria, a 120km del mar mediterráneo, es la capital de una gobernación homónima (provincia) de 4,6 millones de habitantes.

Centro económico de Siria, la ciudad es, al mismo tiempo, la conexión de este país con Turquía. 700 kilómetros la separan de Ankara y 1100 de Estambul. Parte del corredor euroasiático es el enclave urbano que conecta vía terrestre a Siria con Europa.

Entre las calles de la ciudad habita una dinámica y vistosa libertad religiosa (cristianos orientales, católicos, musulmanes, judíos), expresando la cosmovisión laica del Partido del Renacimiento Árabe Socialista que desde hace años gobierna el país bajo las presidencias de Háfez al-Asad y de su hijo Bashar al-Asad.

Por lo dicho, Alepo era una ciudad floreciente. Hasta el estallido de la guerra, en 2011.

Se convirtió entonces en el frente de batalla principal de un conflicto que combina fuerzas armadas regulares (de Estados-Nación) e irregulares (terroristas y contratistas). Entre julio de 2012 y noviembre de 2016, la ciudad quedó dividida entre las fuerzas rebeldes (Ejército Libre de Siria, Frente Al-Nusra -asociada a Al-Qaeda- y el Estado Islámico o ISIS, entre otras) y las Fuerzas Armadas de Siria (apoyadas por Rusia, Hezbollah, entre varios más, y aliados a los Kurdos).

Actualmente, áreas vitales de la ciudad permanecen en ruinas y la cantidad de habitantes se ha reducido considerablemente. Veinte naciones intervinieron de manera directa en la guerra en Siria, dándole al conflicto el carácter de una “mini guerra mundial”.

El conflicto militar destruyó la economía de Alepo y de toda Siria. El éxodo del país rápidamente se convirtió en una crisis humanitaria. ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, estima en 6,3 millones de refugiados sirios y en 6,2 millones de desplazados internos dentro de ese país.

 

De Siria a Venezuela

Este breve y escueto resumen obedece a que los grandes medios de comunicación banalizan los conflictos armados y nos los muestran “allá lejos”, ocultando su verdadero drama.

Los señores de la guerra hacen dinero con ellos y, ahora, vienen por Venezuela. Un informe de 2018 del Instituto Watson de la Universidad de Brown reveló que las guerras norteamericanas en Afganistán, Irak, Siria y Pakistán (algunas de las emprendidas desde el 11-S) les ha costado a los contribuyentes estadounidenses la modesta cifra de 5,9 billones de dólares. El informe describe asimismo que los citados conflictos suman la escandalosa cifra de 480.000 personas muertas como resultado directo de los combates con 244.000 civiles asesinados, es decir, más de la mitad. Además, otros 10 millones de personas han sido desplazadas.

Por su parte, el periodista francés Thierry Meyssan, reflexionando desde su experiencia cubriendo la guerra siria, aseguró que las fuerzas neoconservadoras del capitalismo angloamericano, empujadas en el control del pentágono, están dispuestas a dividir al mundo en dos grandes zonas: una zona estable para Estados Unidos y sus aliados -incluso para algunos de sus enemigos como Rusia y China-, y otra zona de caos, donde no pudiera montarse gobierno estable ni desarrollo.

Investigadores de las fuerzas armadas norteamericanas en 2004, afirma Meyssan, publicaron un mapa donde se observa que todo el medio oriente debía ser destruido y, en cuanto a América Latina, planteaban que sólo Argentina, Brasil y México debían ser Estados estables, mientras el resto debía ser destruido. No se trata de derrocar un gobierno y reemplazarlo por la oposición. Se trata de utilizar al gobierno y la oposición para que se enfrenten y destruyan el país.

Meyssan cerraba su especulación con una turbadora sentencia: “Esto es lo que están poniendo en práctica en el mundo, y es lo que están poniendo en práctica en Venezuela”.

El escenario del conflicto latinoamericano

La advertencia de Meyssan tiene casi dos años, pero pareciera escrita hoy. A través de ella uno puede agregarle racionalidad a un conflicto iniciado desde la muerte del Comandante Chávez y radicalmente profundizado desde el pasado 10 de enero en adelante.

Venezuela es la principal reserva petrolera del mundo, incluso por encima de Arabia Saudita, Irán, Irak y Kuwait. Gobernar desde el caos, tal lo planteado por Meyssan, es la mejor manera de aplicar una “acumulación por desposesión”, donde la oligarquía financiera, en tanto clase capitalista transnacional, bajo patrocinio del proyecto neoconservador que hoy habita la Casa Blanca, apropie para sí los recursos naturales y las riquezas socialmente producidas de Venezuela, de Latinoamérica y el Mundo.

Ya en mayo de 2016, Maduro denunciaba la sistemática y masiva criminalización del proceso bolivariano en los medios de comunicación españoles, a los que acusaba de ser cómplices de una “campaña para preparar condiciones para una agresión a Venezuela”. Maduro preguntaba “¿Se dan cuenta ustedes del escenario que están preparando? Lo mismo que hicieron con Gadafi… Dirán que Maduro lanzó los tanques y los cazas contra la oposición para intervenir Venezuela, es el mismo escenario”.

En agosto de 2018 el canciller venezolano, Jorge Arreaza, informaba que debido al bloqueo financiero y las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, Brasil no podía cancelar una deuda de U$S 40 millones por el suministro eléctrico que el país bolivariano brinda al limítrofe Estado (provincia) de Roraima.

En septiembre del mismo año, la justicia federal de los Estados Unidos autorizó a embargar acciones de la estatal venezolana Citgo, subsidiaria de PDVSA, con el fin de resarcir en U$S 1.400 millones a la minera canadiense Crystallex por la estatización del yacimiento aurífero Las Cristinas. El opositor y reconocido economista y periodista José Toro Hardy, acusado en su momento de recibir sobornos de transnacionales, por entonces afirmaba: “Citgo es el principal brazo comercializador del petróleo venezolano. El 96% de todos los dólares que le ingresan al país provienen del sector petrolero, pero la inmensa mayoría de esos dólares provienen de las importaciones de crudo hacia los Estados Unidos, y el principal comprador en ese país es nuestra propia filial Citgo”.

El sistema financiero internacional, amparado en los decretos ejecutivos de Obama y de Trump, junto a sanciones similares impuestas por la Unión Europea, ha bloqueado las operaciones económicas de Venezuela, impidiendo pagos y cobros, transacciones, inversiones y obligaciones financieras. Citigroup, JP Morgan, Credit Suisse, Deutsche Bank y Goldman Sachs, entre otros grandes jugadores del capitalismo transnacionalizado, han promovido un boicot que incluyó el bloqueo de compra de alimentos y medicamentos por parte de actores públicos y privados de Venezuela, donde, por supuesto, no faltó algún desfalco a PDVSA y al Banco Central de Venezuela, que hermana a la banca transnacional con los “boliburgueses”, el segmento del empresariado local que hizo negocios a costa del Estado venezolano cual “Patria Contratista”.

Entre fines de 2017 y principios de 2018, en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, se instaló una negociación entre oficialismo y oposición venezolana bajo mediación del ex premier español José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros. Al borde de concretar el acuerdo, la oposición se retiró del diálogo con mucho ruido y pocos argumentos.

Tal es así, que el socialdemócrata español terminó de pedirle por carta a Julio Borges, por entonces presidente de la opositora Asamblea Nacional, la aceptación del acuerdo y la participación en unos comicios que, finalmente, se concretaron en mayo del año pasado.

En una elección donde la oposición fue partida entre la abstención y la participación a través de Henri Falcón como principal figura electoral, Nicolás Maduro fue electo presidente con el 67% de los votos y la participación de la mitad del electorado (en elecciones no obligatorias).

La asunción, de esas elecciones que dieron re-electo a Nicolás Maduro, se concretó este 10 de enero y, a partir de allí los hechos se precipitaron.

El vicepresidente norteamericano Mike Pence convocó en un mensaje difundido casi en simultaneo por más 250 medios y redes sociales a una movilización destituyente que nada pudo hacer y que señalan el agotamiento y la falta de credibilidad de la oposición venezolana, ahora escudada en la figura de Juan Guaidó, autoproclamado presidente “encargado”, una apenas conocida figura que en 2011 perdiera las elecciones a gobernador del Estado de Vargas ante el chavismo.

Desde entonces, el conflicto fue escalando para transformarse de una coyuntura local a una puja de fuerzas de carácter internacional, que es hoy la gran variable del conflicto.

Guerra económica, guerra mediática, guerra diplomática, guerra en redes, guerra híbrida. Venezuela se ha convertido en el escenario de una disputa de fuerzas internacionales que, a esta altura y por lejos, trascienden la interna política local.

El escenario internacional se midió en el ámbito de encuentro de las potencias militares del mundo: el consejo de seguridad de Naciones Unidas.

Allí Rusia y China, sentaron posición a favor de Maduro y el proceso bolivariano, junto con Bolivia, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Uruguay y México (estos dos últimos más bien con una propuesta de una nueva negociación entre oficialismo y oposición venezolanos); mientras que Estados Unidos y los gobiernos satélites de América Latina bajo patronazgo del “Grupo de Lima”, junto a algunos actores de la Unión Europea, impulsan, de arriba para abajo, un Golpe de Estado global en el territorio venezolano.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ex-director de la CIA, desligó responsabilidades planteando que “la intromisión extranjera en Venezuela es Cuba”, mientras anunciaba una radicalización del bloqueo económico-financiero que el país caribeño vive. “Esperamos también -afirmó Pompeo- que cada una de esas naciones se aseguren de desconectar sus sistemas financieros del régimen de Maduro y permitan que los activos que pertenecen al pueblo venezolano vayan a los legítimos gobernantes de ese Estado”.

En consonancia con lo dicho por el Papa en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, Vasili Nebenzia, representante ruso en esa reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, manifestó que “Estados Unidos busca seguir desestabilizando a Venezuela para imponer su receta. Y esta reunión es un elemento más para cambiar al poder en aquel país. Esta intrusión flagrante de EEUU en asuntos internos no es nueva. Creen que Latinoamérica es el patio trasero donde pueden hacer lo que les dé la gana”.

El Canciller venezolano, Jorge Arreaza, brindó una sentencia exacta: “Estados Unidos no está detrás del golpe de estado, está delante, está a la vanguardia. Da y dicta las órdenes, no solo a la oposición venezolana sino también a los estados satélites de Estados Unidos en la región”.

El reciente nombramiento de “embajadores” del gobierno “encargado” de Juan Guaidó en Argentina, Canadá, Chile, Colombia y Costa Rica, y el rápido reconocimiento que algunos gobiernos hicieron sobre los mismos -el irresponsable de Macri, centralmente-, constituyen señales contundentes de la transmisión política directa que el “trumpismo” consiguió en la región a través del “Grupo de Lima”.

Venezuela no es  un “allá lejos”. Si Latinoamérica pierde el estatus de “continente de paz”, nuevos y más duros sacrificios se impondrán sobre los pueblos y sobre los ciudadanos.

El comunicador boliviano Hugo Moldiz afirma que “América Latina representa para el imperialismo un obstáculo a considerar pues, si bien con altibajos y bastantes contradicciones, en esta parte del mundo se están desarrollando variadas formas de rebeldía y, sobre todo, intentos de anteponer proyectos civilizatorios distintos a una modernidad que, por querer ser réplica de la europea y estadounidense, ha condenado a una amplia mayoría de latinoamericanos a la exclusión en sus más variadas formas”.

Tal como lo plantea Moldiz en su libro “América Latina y la tercera ola emancipatoria”, en el movimiento popular se hace necesario un profundo debate colectivo sobre los caminos” para construir democracia y justicia social en un momento del mundo atravesado por la ferocidad de un capitalismo globalizado, dispuesto a bloquear -por todos y con todos los medios- cualquier tipo de acción política transformadora.

Tras el ascenso en la región de los Macri, los Bolsonaro, los Duque, resulta imprescindible plantear que los proyectos de “capitalismo autónomo” al imperio son ilusorios. Necesitamos generalizar un debate y una política dispuesta no a “desarrollar” el capitalismo, sino a empujar su creciente transformación, hacia otro sistema social, más justo y solidario.

En ese sentido, la Venezuela bolivariana resulta un proceso a estudiar, a debatir, a criticar y, ante todo, a defender. Por eso resultan ejemplares -e imitables- las propuestas de diversas espacios y organizaciones que plantean la constitución de brigadas de apoyo a Venezuela, proponiendo incluso, un fortalecimiento de la diplomacia de los pueblos.

No toleremos que Caracas se convierta en Alepo. No permitamos, activamente, que el imperio haga de Venezuela una Siria latinoamericana.

 

(Fuentes: Moldiz, H. (2013). América Latina y la tercera ola emancipatoria. Querétaro, México: Ocean Sur.

Meyssan, Thierry (2017). “La situación está lista y cuando EE.UU. lo desee va a comenzar la guerra en Venezuela”. Entrevista concedida a RT en español. Recuperada de: https://www.yout)

¿Por qué La Capitana?

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Las estrategias globalizadoras, más allá de apoyarse en los poderes económicos y mediáticos, incluyen un sesgo cultural y psico-social que viene siendo determinante sobre todo en las campañas electorales y sus resultados: la minimización de las memorias colectivas.

Todo debilitamiento de la memoria de los pueblos, de sus símbolos culturales, de sus identidades más profundas, de sus gestas, de sus protagonismos históricos, favorece la intromisión de los mensajes mediáticos dirigidos desde los actuales sistemas dominantes.

Recurrir a la memoria colectiva, a la conciencia nacional que se fue gestando históricamente, es una necesidad de estos tiempos, para quienes seguimos creyendo en la capacidad transformadora de los pueblos.

Desde la burda substitución de próceres variopintos por animalitos en los billetes del devaluado peso nacional, hasta la mucho más grave eliminación de las palabras certeras que designan anhelos libertarios o que caracterizan a los sistemas de dominación, hay un andamiaje de nuevos símbolos a-históricos, una lingüística para la ficción del crecimiento individual –nunca social, por supuesto- que se refiere a “equipos” y a “emprendedores”, y una ocupación del poder público por parte de personajes que carecen de identidad nacional y a quienes, además, ni siquiera les interesa poseerla.

María Mercedes del Valle, argentina de orígen africano, luchadora en innúmeras batallas contra los conquistadores e invasores de turno, ungida por Belgrano como La Capitana luego de su heroica participación en la Batalla de Tucumán, vivió en carne propia las consecuencias de la desmemoria.

Fue reconocida oficialmente después de largos años de mendicidad, abandono y pobreza.

Para quien acuda a los libros certeros de la historia, será sencillo constatar el heroismo de esta mujer y el porqué de nuestra decisión de adoptar su gesta como símbolo de las preocupaciones de este hoy que nos exige memoria atenta y recuperación del protagonismo popular para detener la ofensiva neoliberal en el país.

Estas preocupaciones son las que aspiramos a señalar y difundir desde el Grupo La Capitana, sin otro afán que aportar a los nuevos términos de unidad política del campo popular.

Éramos tan ricos

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Acerca de la riqueza y la pobreza del país, y sus distintos responsables 

 

 

Los investigadores de un centro académico recibimos, veinte años atrás, la visita de un afamado financista europeo que estaba interesado en conocer las perspectivas de nuestro país. Este hombre de negocios, con voz de barítono, risa en cascada y sin un pelo en el cráneo, que había recorrido varias zonas productivas del interior antes de reunirse con nosotros, dejó caer su opinión al final del encuentro. Argentina tiene muchas más posibilidades de la que ustedes creen, pero está mal administrada, dijo.

¿Por qué esta referencia? Porque en el debate público ha vuelto a circular en estos días la versión de que Argentina, a contrario sensu de lo que piensa y asevera medio mundo, no es una nación rica, sino pobre. Y esta realidad se explicaría, sobre todo, por el bajo nivel de vida de sus ciudadanos.

Es decir, somos un país pobre porque nuestros recursos son limitados y una buena parte de la población posee o gana muy poco dinero.

Una cuestión que para los diletantes de turno presupone dos corolarios adicionales: primero, la pobreza formaría parte del orden natural. Segundo, no habría mejor método para erradicarla que el ajuste, el sacrificio y la limitación de los derechos sociales del conjunto, más no el de ellos mismos.

Este tipo de razonamiento se complementa con los que, sin identificar sujetos y sectores sociales o cuándo, dónde y quiénes, señalan la necesidad de ponerle fin a una hipotética fiesta o bien, que el problema residiría en que se vive por encima de las posibilidades.

Para rebatir estas interpretaciones antojadizas sobre la magnitud de nuestra riqueza o el carácter de la crisis no es necesario tomarse el trabajo de ponderar el formidable volumen y la diversidad de la producción alimenticia, el potencial hídrico y minero o la calidad cultural y científica que aún poseen los argentinos. No. Basta con echar un ojo a distintas regiones de América Latina, de Asia y de África. Incluso de Europa.

Pero si el propósito de esta remozada versión sobre nuestro país fuese considerar la sobrevaloración de los recursos locales como un mito que ha contribuido a favorecer el atraso y la pobreza entre nosotros, conviene plantear algunos interrogantes vinculados a la política, el Estado y la sociedad.

Veamos, por caso, la actividad forestal. Argentina tiene, como mínimo, las mismas ventajas naturales para impulsar el bosque implantado que los países vecinos. Es una labor que demanda tiempo y paciencia. Sin embargo, no es posible explicar su menor desarrollo relativo sin tomar en cuenta los numerosos cambios, más de sesenta y muchos de ellos opuestos entre sí, que hubo en el marco regulatorio desde que en 1949 se sancionara la primera ley para el sector.

En otras palabras, ¿el estancamiento, los retrocesos y sus consecuencias sociales tienen que ver con fábulas relativas a nuestros recursos naturales o más bien con la elite que diseñó e instrumentó las distintas políticas económicas y productivas?

Y, en este sentido ¿quiénes se llevan las palmas? ¿Los que, entre otros ejemplos, privatizan mal para luego estatizar peor, nombran como responsables del medio ambiente a un neófito tras otro, toleran que los jueces no paguen impuestos a la ganancias y designan en los directorios de los entes reguladores de servicios a personas cooptadas por esas mismas empresas o los ciudadanos de a pie, sean cuales fueren sus creencias?

Estas preguntas, y otras que se podrían agregar, no pretenden socavar ninguna grieta. Pero quizá vale la pena tenerlas a mano en este año electoral. En particular, cuando los pensamientos raleen, los lugares comunes abunden y las palabras se desgasten sin que haya remedio a la vista.