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miércoles, abril 22, 2026
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¿Otro retorno de la Doctrina Monroe?

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Este año se cumplen 200 años de la proclama de la Doctrina Monroe cuyo leitmotiv era “América para los estadounidenses” (America for the Americans) y constituyó, en la incipiente fase de expansión de EE.UU., la piedra angular de lo que se conoce en la disciplina de las relaciones internacionales como un “área de influencia” o, de modo coloquial, su “patio trasero”.

El centro del planteamiento del presidente James Monroe en su alocución de 1823 fue declarar que cualquier intento de las entonces potencias europeas por extender “su sistema a cualquier parte del hemisferio” sería considerado hostil pues implicaba un hecho “peligroso para nuestra (de Estados Unidos) paz y seguridad”.

Además de dar lugar, en la primera parte del siglo XX, a una agresiva política intervencionista en América Latina, la Doctrina Monroe se convirtió en el precepto que racionalizó y orientó la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética en su expresión continental durante la Guerra Fría.

Como bien lo recuerda Peter Smith en el libro Talons of the Eagle: Dynamics of U.S.-Latin American Relations: “Los determinantes fundamentales de las relaciones Estados Unidos-América Latina han sido el papel y la actividad de los actores extra-hemisféricos, no Estados Unidos ni América Latina en sí mismas.” Y esos “actores extra-hemisféricos” han sido concebidos, usualmente, como amenazas malignas.

Ahora bien, la presunción hegemónica de Washington en la región comenzó a encontrar límites, retrocesos y contradicciones en los primeros lustros del siglo XXI y ello condujo, en buena medida, a que en 2013 el Secretario de Estado, John Kerry, anunciara: “la era de la Doctrina Monroe ha terminado”.

No obstante, pronto regresó iniciando un ciclo corto. En su alocución de 2018 ante la Asamblea General de Naciones Unidas el presidente Donald Trump le recordó a Latinoamérica y el mundo que la Doctrina Monroe “ha sido formalmente la política” internacional de Estados Unidos. Meses antes, el Secretario de Estado, Rex Tillerson, había reivindicado la doctrina en una conferencia en la Universidad de Texas. Y en 2019, el Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, afirmó en Miami en un discurso ante veteranos de la invasión de 1961 a Cuba, que “la Doctrina Monroe está viva y coleando”.

No al azar para 2020 se hablaba, escribía y pontificaba sobre una etapa renovada de la doctrina. Sin embargo, se trató de un ciclo similar pero no idéntico, como diría Borges en El Tiempo Circular.

En esencia, ni Estados Unidos ni América Latina son lo que fueron en el siglo XX. Siempre ofuscada, la administración Trump no pudo disciplinar a la región a su antojo y lo que logró fue despertar un sentimiento en el que Estados Unidos más que indispensable (Madeleine Albright dixit) se convirtió en insoportable.

Frente a un nuevo momento electoral en Estados Unidos habría que preguntarse sobre el retorno de la Doctrina Monroe aunque ya hace unos años respecto a las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica apelé más bien a la Doctrina Troilo, ya que EE.UU., como en el Nocturno a mi barrio de Aníbal Troilo, no se fue nunca de su barrio, siempre está llegando: lo central es entender qué versión del monroísmo se manifiesta.

Con medios, iniciativas y retóricas distintas pero invariablemente en el marco de dinámicas globales, Washington redespliega su presencia y potencia en la región.

En efecto, en un contexto mundial y continental cambiante y complejo aspirantes presidenciales del partido Republicano y congresistas de ese partido han vuelto a invocar la virtud y validez de la Doctrina Monroe. Este año el gobernador de Florida, Ron de Santis, postulante a la presidencia dijo: “Necesitamos una versión del siglo XXI de la Doctrina Monroe”. El empresario y candidato presidencial, Vivek Ramaswamy, anunció una “nueva Doctrina Monroe” con el propósito de “revitalizarla”.

Mientras tanto, Trump, que intenta regresar a la presidencia, señaló que el Canal de Panamá “lo controla China ahora” y eso exige una respuesta de Estados Unidos. A su vez, legisladores como el republicano Mike Gallagher aseveran que la región es el “patio trasero” estadounidense y que las acciones de Beijing a lo largo y ancho de América Latina quieren sustituir “la Doctrina Monroe por la Doctrina Mao”. Otros congresistas exigen operaciones militares contra México para frenar el negocio de las drogas. Así, se agita el uso de fuerza; algo que hoy no solo sería anacrónico, sino también alucinante.

Esa oratoria anticuada y desmesurada se asienta en la construcción de una nueva amenaza a la “paz y la seguridad” estadounidense: el ascenso de China y su proyección de poder e influencia.

La particularidad de este momento histórico es que Estados Unidos tiene menos “zanahorias” y más rechazo regional al “garrote”. Con recursos menguados y sin suficiente capacidad persuasiva, Washington pretende que América del Sur, en particular, resigne la intensificación de relaciones con Beijing a cambio de muy poco.

Al mismo tiempo, el potencial triunfo presidencial de un republicano debería inquietar pues podría mover al país hacia una derecha radicalizada y extremista y con ello iniciar otro ciclo que reflote una versión pendenciera de la Doctrina Monroe. En ese caso, ello será “peligroso para nuestra (América Latina) paz y seguridad” y derivaría en un grave deterioro de las relaciones interamericanas.

 

https://www.clarin.com/opinion/retorno-doctrina-monroe_0_NUp9Pe04VZ.html

Homenaje al capitán Juan Reynaga, juez probo

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Juan Reynaga

Su homenaje

“Uno vive cómo quiere que lo conozcan y recuerden”
Estos escritos son parte de su mundo político y social, que quiere expresarse por el cariño y reconocimiento que le tenemos.

Marta Inés Rondoletto: Le acaban –el 27 de septiembre pasado– de dar junto a las Abuelas de Plaza de Mayo y otras agrupaciones del país, el Premio Dignidad, APDH, (Asamblea Permanente de los Derechos Humanos) por sus aportes para una comunicación basada en el paradigma de los derechos humanos y en los juicios de lesa humanidad.
El doctor Reynaga era una persona tan valiosa para nosotros por su búsqueda de la verdad. Recuerdo en un juicio en Tucumán, estábamos presenciando los familiares de quienes se les violó sus derechos humanos… esperando la sentencia…Y el voto de los de tres jueces fueron en contra de los genocidas, pero el de Juan era el de votar a favor de la aplicación de la justicia a los genocidas de una manera más ejemplar!!! Y al mismo tiempo, también, luego, se acercaba a nosotros los familiares y nos consolaba frente a fallos que no salían por unanimidad. Que p… vida que se lleva a personas tan valiosas, y con el pensamiento como el que él tenía. La verdad es una pérdida para las acciones vinculadas a los juicios de lesa humanidad, muy, muy grande.
Indudablemente, tomar conocimiento de la muerte del dr. Juan Reynaga, fue muy duro. Primero porque siempre lo habíamos sentido cómo quien mejor interpretaba los sentidos de justicia que teníamos los familiares de detenidos y desaparecidos. Las veces que participó en los juicios que se desarrollaron en Tucumán, siempre sus sentencias y manifestaciones estuvieron cerca del sentido de justicia frente a los otros dos jueces que conformaban el tribunal. Un ejemplo fue el juicio por el «Operativo Independencia» , donde claramente su postura se ajustaba más a la verdad y justicia que tanto demandábamos nosotros; después lo fuimos conociendo en otras causas, en los juicios en los que participó activamente, en Santiago del Estero, Salta, La Rioja y en Catamarca.
En estos días, a pesar que sabíamos por lo que estaba pasando el doc. Juan Reynaga, su muerte nos sorprendió, con un profundo sentimiento porque lo teníamos por un hombre justo y sabía interpretar los hechos acontecidos y vincular esos hechos a las sentencias de los juicios. Creemos que fue el mejor que se acercó a las sentencias que esperaban los que pedimos justicia; siempre recordamos que tenía un posicionamiento diferente al resto del tribunal, por ello lo apreciábamos y lo sentíamos más justo con las demandas de justicia.
Después lo descubrí en el grupo de pensamiento nacional La Capitana, con otra faz relacionada con un pensamiento nacional, vinculado a la política, con sus pareceres con distintas realidades nacionales e internacionales y siguió pareciéndome una persona que sabía leer la realidad y sabía leer las expectativas de quienes lo rodeaban. Es, ha sido un doloroso saber, además estábamos ante una persona joven… Con sus 59 años, tener la trayectoria que él tenía, es un golpe muy duro. Los familiares de detenidos y desaparecidos habíamos depositados tantas expectativas en relación a sus fallos… es una inmensa pérdida, no sólo para el mundo de la justicia sino también para los que buscamos justicia. Solo me resta decirle doctor Reynaga, Hasta la Victoria Siempre…

Los que compartimos junto a vos compañero Juan, el grupo de pensamiento nacional, La Capitana, (Grupo Político de pensamiento Nacional de todo el Pais y compañeros radicados en el exterior), queremos significar tu presencia:
Hugo Garnero, “decimos en primer lugar se fue un GRAN CAPITAN, estamos consternados, prestigiaste a la justicia federal y a nosotros, representaste con mucha dignidad, por eso te decimos querido CAPITAN, nunca dudamos de tu compromiso con la verdad.»
M. Barrenti, Querido Juan te vamos a extrañar muchísimo!! Fuiste un enorme compañero, cálido y comprometido, trabajador y honesto!! Gracias!! Hasta la victoria siempre!! La noticia me encuentra volanteando, lo haré con más fuerza, la fuerza de tu recuerdo!!” Pedro: conozco a Juan desde los 12 años, siempre fue una excelente persona, buen hijo, buen marido, y mejor padre. Ingreso al juzgado Federal de Catamarca, antes fue camarista en la provincia, luego rindió para la Cámara Federal Oral. Asumió un compromiso con la justicia y participo en los juicios de los Tribunales del Norte. SE NOS FUE UN IMPRESCINDIBLE QEPD querido amigo y compañero Juan Carlos.
Eduardo Ali. La Capitana como grupo se debe declararse de luto por la pérdida del honorable compañero, que tan valientemente integro y defendió sus ideas en nuestro grupo, en su práctica profesional y en la vida misma.
Maite: abrazo fuerte para todos, no puedo creerlo. Gran pérdida para la justicia. Que se siembren mil Reynagas.
Maria del Carmen: lo siento mucho, me gustaba leer sus reflexiones.
José: una gran pérdida!! Lo recordaremos por su valentía en un ámbito donde mandan los poderosos.
Belkis: que tristeza enorme. “El que dedica su vida a una causa noble, por sus semejantes no muere, sino pasa a formar parte de ese colectivo; está en la mirada, recuerdo y en el corazón de su pueblo.”
Mani: me encontró la noticia militando en la comarca cordillerana: lo seguía cada vez que publicaba-reflexionaba-opinaba en este nuestro GLC.
Estas compilaciones son una parte de tantas otras que quisieron estar presente en esta hora, son de su mundo social y político. Querido Juan, sos parte del patrimonio de la justicia demandada y de las/os compañeros que seguirán militando en base a los pensamientos y conceptos que intercambiamos con vos.

Historicidad

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El presente, al igual que las personas, tiene una historia que lo ha generado. Las
personas, no solo no nacieron solas, no solo se originaron en otras, sino que su historia es
una consecuencia de la interacción con otras personas. Los países, al igual que las
personas, no solo tienen historia sino que esta estará influida por su relación con el resto de los países, lo que llamamos geopolítica. Así entonces podemos afirmar que nuestro
presente es el producto final de nuestra historia.
Repasemos entonces algunos antecedentes. En 1973, después de la finalización de
los acuerdos de Breton Woods en 1972, que habían sido suscriptos al final de la segunda
guerra mundial, y que establecieron la convertibilidad del dólar en oro, sacralizando virtual y literalmente al dólar como moneda de cambio para el comercio mundial, lo que demostró
que los EEUU fueron el gran triunfador occidental de la segunda guerra; los países
productores de petróleo del tercer mundo constituyeron la OPEP.
La organización de los países exportadores de petróleo le quitó en ese momento a
Texaco, Shell, Standard oil y otras grandes petroleras del primer mundo, la potestad de
establecer el precio del barril de petróleo. La respuesta no solo no se hizo esperar, sino que
fue mucho más abarcativa en cuanto al plan económico para el mundo por parte de un
capitalismo plenamente inscrito en su etapa de acumulación y concentración del capital.
En 1973 tuvo lugar la primera reunión de la Trilateral commission, que se venía
preparando desde 1970 por iniciativa de David Rockefeller, a su vez miembro del Grupo
Bilderberg.
Las tres patas de la comisión estuvieron formadas por representantes de capitales
norteamericanos, europeos y japoneses. La organización de la reunión estuvo a cargo de
Zbigniew Brzezinski, luego canciller de Carter, quien sin pudor alguno dijo que la comisión
se había hecho como defensa ante el “chantaje del tercer mundo”. El relator a cargo fue
David Rockefeller quién expresó que el combustible del año 2000 serían los alimentos, por
lo que había que evitar que los países en los que “tuvieran influencia” se industrializaran,
debían ser solo productores de materias primas. Se ocupó de aclarar que este objetivo
debía cumplirse “a como de lugar”, esa expresión y la sucesión de golpes de estado y
dictaduras parecen haber tenido una relación directa. La receta económica fue la escuela de Chicago, neoliberalismo explícito.
En 1975 se produjo la segunda reunión de la Trilateral Commission, en esta
oportunidad el relato estuvo a cargo del Barón Rothschild, quien afirmó que había
desaparecido el sentido de las divisiones políticas entre los países, y por lo tanto de los
estados, el mundo debía ser manejado por las corporaciones. Está claro que aunque los
estados tengan como máximo objetivo la defensa de la propiedad privada, por encima de la
vida de los ciudadanos, también representan un freno a una cantidad de conductas
abusivas de las empresas a través de diversos cuerpos legales. Si los estados no existiesen
esto sería, descarnadamente, la ley de la selva en donde sin ningún límite, el fuerte se
comería al débil esclavizándolo. Esto es claramente anarco-capitalismo y hoy en nuestro
presente tenemos a un sociópata que lo vocifera.
Y continuando con la historia, algunos personajes de los anarco capitalistas de la
libertad avanza han sugerido que José de San Martín era un agente inglés. Cabe hacer
algunas aclaraciones porque hay afirmaciones que se pueden achacar a la ignorancia; pero
en este caso solo podemos pensar en la mala intención o en lo que técnicamente llamamos
discurso perverso.
Hay varias maneras de analizar la historia, se puede hacer desde las palabras o se
puede hacer desde los hechos. San Martín escribió solo cartas, muy reveladoras de sus
puntos de vista, pero fundamentalmente hizo mucho y habló por sus hechos.
Mencionamos al principio de este artículo la geopolítica y desde la geopolítica
tenemos que analizar la historia de nuestro país. El 25 de mayo de 1810 fue posible por la
invasión de Napoleón a España, dada la situación de acefalía en la metrópoli. Como
siempre las causas de este movimiento fueron económicas. Los que pretenden romantizar
la realidad, con conciencia o no de estar ocultando las causas reales de los sucesos de
mayo de 1810 insistirán en el primer grito de libertad. Lo real es que detrás del pretexto de
cuidar la colonia hasta que volviera el rey, hubo una potente razón económica. Una de las
actividades económicas más importantes de los comerciantes del puerto de Santa María de
los Buenos aires era el contrabando, y de ser posible todos pretendían eludir a la aduana de
Buenos Aires creada por las reformas borbónicas de 1776, fecha de creación también del
Virreinato del Río de la Plata con sede en Buenos Aires.
Los ingleses, además de robar los galeones españoles que transportaban oro y plata
desde América a España, a través de sus corsarios (piratas autorizados por la monarquía),
también querían adueñarse económicamente de estas colonias a través del comercio.
Si bien fracasaron en sus intentos de invasión militar en 1806 y 1807, oportunidad en
la que José Alfredo Martínez de Hoz, jefe de la aduana porteña y bisabuelo o tatarabuelo
del José Alfredo Martínez de Hoz que tuvimos la mala fortuna de conocer, besó la mano de
John Carr Beresford y se puso a su disposición; no abandonaron su proyecto de comerciar
colocando sus producciones industriales y tenían sus barcos siempre dispuestos cercanos a
nuestras costas.
El 29 de mayo de 1810, la junta constituida el 25, decretó el libre comercio. Esto era
renunciar al proteccionismo y abrir la puerta a los ingleses, lo que afectaba seriamente a las
producciones autóctonas de factura artesanal que venían de las ciudades del interior de las
provincias del virreinato. También había dentro de la junta integrantes que abogaban por
una defensa de las producciones del interior y así se creó la Junta Grande, con
representantes del interior del virreinato, en adelante Provincias Unidas. Esto fue resistido
por los sectores porteños que se irían perfilando como el partido unitario. En la medida en
que estos se fortalecieron, la Junta grande fue reemplazada por el primer Triunvirato elegido
por el Cabildo, desplazando a los diputados del interior. El hombre fuerte del triunvirato no
fue ninguno de los triunviros sino una suerte de “cuarto triunviro”, su secretario, Bernardino
Rivadavia.
En el ejército español había gran actividad política y se destacaban dos bandos; los
que sostenían el absolutismo monárquico de los borbones y los que se oponían a él desde
ideas liberales y republicanas influidas por las ideas de la revolución francesa. José de San
Martín y muchos americanos que combatían para el ejército español se contaban entre
estos últimos. Constituyeron en principio la logia de Cádiz y luego la sociedad de los
caballeros racionales, con impronta masónica, desde donde nació la decisión de volver a
América para plegarse a los movimientos revolucionarios en gestación. Cuando en 1811
San Martín consiguió la baja del ejército español mintiendo que viajaría a Perú para atender
negocios personales, se dirigió inicialmente a Inglaterra. En Londres tomó contacto con la
Sociedad de los caballeros racionales fundada por el Caraqueño Francisco de Miranda,
que seguía funcionando aunque él se encontraba en Caracas. Ya en España se había
integrado a estas logias masónicas y por otra parte sólo desde Inglaterra podía viajar a
Buenos Aires donde los españoles americanos, como se autotitulaban, vieron la posibilidad
de, ante la acefalía del gobierno español, realizar el libre comercio con los ingleses.
El acompañante de José de San Martín, Carlos María de Alvear, sí se comportó
como un agente inglés, al igual que Rivadavia, de quien se puso a disposición. A San Martín
se le encomendó la formación de un cuerpo militar profesional, ya que hasta ese momento
las estructuras militares eran solo de milicias que habían quedado como resultado de la
defensa de Buenos Aires en las invasiones inglesas. La primera actividad de este cuerpo
profesional fue deponer al primer triunvirato que venía, merced a Rivadavia, ejerciendo una
conducta despótica y centralista. Esto le ganó el odio de Rivadavia a perpetuidad, este no
solo intentó perjudicarlo en todo momento sino que inclusive lo mandó a matar y fue el
responsable de que tuviera que marchar al exilio. Pretendieron que detuviera a Belgrano y
le quitara el mando del ejército del norte, no solo no lo hizo, sino que dijo de Belgrano que
era el más importante general de Sudamérica. Lo mandaron a detener a Artigas, no lo hizo,
jamás levantó su sable en contra de otros latino americanos no realistas. Si los ingleses
pensaron en algún momento que San Martín les sería funcional se equivocaron. Logró la
libertad de Argentina, Chile y Perú. Ellos preferían una latino america con múltiples países,
él busco como proyecto la patria grande sudamericana. Al margen de lo que conversó con
Bolívar en Guayaquil, no tenía más remedio que retirarse ya que Buenos Aires, cuando no
Rivadavía, le había quitado todo el apoyo. Finalmente ganaron ellos, los unitarios y sus
amos ingleses, pasamos de ser una colonia española a una semicolonia inglesa. Tuvimos
dos momentos de independencia de los ingleses; uno fue el segundo gobierno de Rosas,
que inclusive los enfrentó militarmente en la batalla de la Vuelta de Obligado, en la que
casualmente a bordo de los barcos franceses e ingleses había algunos argentinos,
casualmente unitarios, aliados a potencias extranjeras en contra del país. También es dable
recordar que el “ejército grande” que derrota a Rosas en 1952 en la batalla de Caseros
estuvo formado por tropas de Entre Ríos, Brasil, Uruguay, unitarios y casualmente coincidía
con los intereses de Inglaterra. Esto obviamente merece un análisis más pormenorizado y
no la simplificación maniquea. El segundo momento de independencia se da con los
primeros gobiernos de Perón, entre 1946 y 1955, porque independencia siempre es
independencia económica, que cada país pueda organizar su economía según sus
intereses locales y no de alguna metrópoli. Hemos pasado de ser colonia española, a
semicolonia inglesa con Rivadavia y la generación del 80 y neocolonia norteamericana
después de la segunda guerra mundial, cuando con el golpe de estado de 1955, a la
semana, los mandantes de los militares dieron la orden de ingresar y tomar crédito del
Fondo monetario internacional.
Esperemos no quedar anclados a este esquema por el voto de octubre. Como dijimos en otras oportunidades no hay dos proyectos de país, hay un proyecto de país y otro de colonia.

Acerca de una resolución administrativa mediante la cual la Corte hizo cesar a una jueza en su cargo

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  1. Por la Resolución Nº 2338/2023, de 6 de setiembre, la Corte “declaró” “que la Dra. Ana María Figueroa cesó en sus funciones a partir del 9 de agosto del corriente año en virtud de lo dispuesto por el artículo 99 inciso 4 tercer párrafo de la Constitución Nacional” (punto 1°). Y puso en conocimiento del Consejo de la Magistratura lo resuelto “a fin de que adopte las medidas que estime necesarias” (punto 2°).

La Corte adujo en su resolución: “Al no prever la norma plazo de gracia alguno, el nombramiento debe ser anterior al día en que el magistrado alcance la edad referida; de lo contrario, no habría límite temporal para la realización de ese nuevo nombramiento, con la absurda consecuencia de que el límite etario se tornaría inoperante”. Añadió después: “(…) Que, de acuerdo con todo lo anterior, la Dra. Figueroa ha perdido la investidura judicial el 9 de agosto pasado, día en que cumplió setenta y cinco (75) años de edad sin haber obtenido un nuevo nombramiento con el correspondiente acuerdo del Senado.

  1. Ha de ponerse cuidado en advertir que se expide el tribunal por vía de una resolución administrativa, a raíz de una comunicación por la que dos jueces de la Cámara Federal de Casación Penal, que la jueza Figueroa integra, informaban que ésta había cumplido 75 años y mencionaron un expediente con estado parlamentario en que se solicitaba acuerdo al Senado.

Es del caso recordar que la Corte es totalmente ajena al procedimiento de designación y de remoción de los jueces; en el derecho constitucional provincial existen sistemas en que los superiores tribunales o cortes de justicia sí intervienen en la designación. En el orden federal, las designaciones se alcanzan con la inexcusable participación del Consejo de la Magistratura que, luego de concursos, remite al Poder Ejecutivo ternas con candidatos a ocupar los cargos vacantes (art. 114, C. N.). El presidente elige uno de ellos y envía al Senado el respectivo pliego para que este preste o deniegue el acuerdo (art. 99, 4°, II, C. N.). La remoción está a cargo de un jurado de enjuiciamiento (art. 115, C. N.), procedimiento que se inicia por el Consejo (114,III, 5°).

Resulta cuando menos sorprendente que se arrogue la Corte la facultad de hacer cesar, por sí y por vía administrativa, a un magistrado judicial en su cargo. La Resolución en examen recién se percata de la existencia del Consejo de la Magistratura en su punto 2°.

III. Conviene leer bien la Constitución: ella dice, en la previsión que interesa aquí:

Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en el cargo a cualquiera de esos magistrados, una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.

Como puede apreciare, la Constitución nunca dice “el día que cumpla 75 años”, tampoco “antes de que cumpla 75 años”; dice, en cambio, “una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años”. Habrá de observarse asimismo que el Senado trataba el pedido de nuevo acuerdo de la jueza Figueroa remitido por el Ejecutivo: entonces, su misión institucional estaba en desarrollo cuando la Corte adoptó su tesitura. Hay que anotar que no existe una previsión en la Constitución que imponga que los jueces obtengan el acuerdo antes de cumplir 75 años, criterio que conlleva cierta contradicción. El presidente, ¿podría remitir un pliego de un juez que tiene 74 años atento a que en seis meses cumplirá 75? ¿De dónde surge esa potestad-deber? En rigor, la competencia del Ejecutivo y del Senado nace –se pone en acto– una vez que el juez cumpla la edad de 75 años, que es lo que dice la Constitución. A mayor abundamiento, corresponde advertir que la Constitución no dice “cesan en sus funciones el día que cumplan 75 años”, sino que, para mantenerse en el cargo, se requiere un nuevo acuerdo y no dice cuándo éste debe prestarse. Nada obsta a que, ya cumplidos los 75 años, obtengan un nuevo acuerdo; no es un causal de cese en el cargo el cumplir esa edad, sino que, a partir de ese hecho, surge la necesidad de un nuevo acuerdo.

Repárese: para cumplir con la posición de la Corte, el Senado debería prestar el acuerdo el mismo día en que el juez cumple los 75 años; si lo prestara antes de ese día, no se cumpliría con la Constitución que exige una vez que, esto es, “cuando, después de que” (locución conjuntiva). Antes, no tendría 75 años, sino 74 años y meses, o, incluso, menos.

  1. La preocupación de la Corte respecto del plazo ilimitado que podría sobrevenir en el trámite del Senado, se disipa si se atiende a que el acuerdo debe prestarse en el año legislativo en que el pliego ingrese: después, ha de entenderse que ha perdido estado parlamentario y entonces sí el juez debe cesar en su cargo.
  2. Finalmente, cabe decir que la Corte tampoco ha atendido a hechos ya consumados; el constitucionalista Gil Domínguez ha recordado tres antecedentesde jueces -Silvia Mora, Juan Carlos Bonzón y Luis Imaz- que cumplieron los 75 años y el Senado dio acuerdo para que continuaranen sus cargos luego de la fecha en la que esos magistrados habían cumplido años.

De ninguna manera puede invocarse el acto de la Corte para sostener que la jueza Figueroa ha cesado en su cargo; ello así, porque se trata de una resolución administrativa que declara algo que nunca ha ocurrido, el cese de la jueza, y dictada sin respetar las competencias del Ejecutivo y del Senado -ambos poderes se atuvieron a la Constitución, uno al remitir el pliego y el otro al tramitar el pedido de nuevo acuerdo-. Se trata de un acto nulo, de nulidad absoluta porque contraviene el orden público constitucional. Todos los poderes, también la Corte, deben actuar en los límites de sus competencias; el Tribunal carece de competencia para designar o hacer cesar jueces y menos aún para enervar anticipadamente una facultad propia del Senado, en ejercicio.

La política exterior conspiratoria: un riesgo inadvertido para la Argentina

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Es notable que, a pesar de algunas menciones o acusaciones, la política exterior no haya sido abordada de manera sustancial en los debates presidenciales de la primera vuelta. Resulta sorprendente dado que en la actualidad es prácticamente imposible eludir la naturaleza “interméstica” de la agenda de un país, que implica una interconexión constante entre asuntos internacionales y domésticos. Esto se vuelve aún más relevante considerando la necesidad apremiante de establecer una hoja de ruta ante el vertiginoso proceso de transición de poder, influencia y prestigio en el ámbito mundial.

A pesar de la falta de debate público sobre este asunto, hemos observado algunas declaraciones y otros lineamientos más elaborados que nos llevan a considerar la posibilidad de que, por primera vez en la historia de la Argentina, se implemente lo que en estudios de los últimos lustros se llamó una política exterior conspiratoria. Por lo tanto, dedicamos aquí nuestro análisis a explorar cómo se abordó la relación entre conspiración y política exterior, así como sus implicaciones. También examinamos las posibles limitaciones de una política exterior conspiratoria y los mecanismos de reaseguro disponibles para mitigar sus efectos negativos.

Conspiración y política exterior

La disciplina de las Relaciones Internacionales aborda múltiples temáticas mediante diversos paradigmas y enfoques y a partir de distintos niveles de análisis. Existen perspectivas que enfatizan la gravitación de la política interna en la política exterior, la influencia del régimen político y, en ese contexto, el rol crucial del individuo — el líder, el decisor último, el mandatario — en determinadas coyunturas. Los estilos de conducción, los rasgos de personalidad, las motivaciones subyacentes, el mapa cognitivo y el sistema de creencias de los hombres y mujeres al frente del ejecutivo pueden incidir significativamente en los cursos de acción diplomática que persigue un país. También se estudia la relevancia del “entorno próximo” al tomador de decisión: el tipo de formación, de conocimiento y de experiencia en materia internacional, el ambiente intelectual de aquellos cercanos al poder, el grado de apertura o bloqueo ante la información que proviene de la realidad, los intereses inmediatos de quienes asesoran al jefe de Estado, y el conjunto de ideas y visiones del mundo que posee el círculo íntimo cercano al gobernante.

Recientemente, una literatura novedosa sobre política internacional estudió, mediante investigaciones comparativas, el vínculo entre ésta, el papel de los liderazgos y el fenómeno de la conspiración. Este fenómeno en la política exterior pasó de ser un tema marginal a recibir más atención y un tratamiento riguroso en la última década debido, en gran medida, al surgimiento de varios líderes con argumentos y prácticas conspirativas. Esto se reflejó en trabajos sobre política exterior como señalan los escritos, entre otros, de Tim Aistrope y Roland Bleike, Conspiracy and foreign policy”; Thorsten Wojczewsk, “Conspiracy theories, right-wing populism and foreign policy: The case of Alternative for Germany”; y Feliciano de Sá Guimarães, Davi Cordeiro Moreira, Irma Dutra de Oliveira e Silva, y Anna Carolina Raposo de Mello, “Conspiracy Theories and Foreign Policy Narratives: Globalism in Jair Bolsonaro’s Foreign Policy”.

Más que acercarse a la conspiración como un acto deliberado de un grupo que se reúne con fines dañinos, malévolos o ilegales, los estudios académicos se centran en el análisis del sentido y alcance de las percepciones y narrativas relacionadas con la formulación de una política exterior de tipo conspiratoria. No se trata tanto de examinar el comportamiento paranoico de algunas personas con propósitos siniestros, sino de comprender cómo se construyen argumentaciones plagada de complots, y confabulaciones y tergiversaciones para legitimar ciertas prácticas en el ámbito internacional.

En este contexto, el ascenso de corrientes reaccionarias, que en algunos casos llegan a radicalizarse o adoptar posturas extremistas, en diversos países del mundo se debe, en parte, a la habilidad y capacidad de líderes políticos (y su séquito) para influir en la opinión pública mediante el uso de eslóganes impactantes, declaraciones agresivas, gestos provocativos, explicaciones sensacionalistas y mensajes falaces. Algunos estudios (Bruno Gabriel Salvador Casara, Caterina Suitner y Jolanda Jetten, “The Impact of Economic Inequality on Conspiracy Beliefs”) señalan que la desigualdad económica puede alimentar creencias conspirativas; otros enfatizan la cuestión de la precariedad socio-económica (Jais Adam-Troian, María Chayinka, María Paola Paladino, Özden Lelis Ulug, Jeroen vaes y Pascal Wagner-Egger, “Of Precarity and Conspiracy: Introducing a Socio-Functional Model of Conspiracy Beliefs”) y su nexo con la aceptación de dichas creencias; y aún otros destacan que el narcisismo puede ser un buen predictor de tales creencias (Taylor J. Cosgrove y Christopher P. Murphy, “Narcissistic Suscetibility to Conspiracy Beliefs Exaggerated by Education, Reduced by Cognitive Reflextion”).

Ahora bien, ¿cómo se construye y sostiene el pensamiento que subyace a ciertos anuncios, promesas o medidas basada en una narrativa conspiratoria? A lo largo del tiempo, este tipo de pensamiento tiende a proliferar en momentos de crisis y en situaciones que conducen a una genuina ansiedad social y a la búsqueda desesperada de soluciones urgentes entre la población. Sirven para personificar el miedo, creando un relato que implanta amenazas. La desinformación se emplea de manera deliberada en un mundo altamente tecnológico y receptivo a las comunicaciones. Al mismo tiempo, se recurre a argumentos anticientíficos para negar, por ejemplo, la existencia del coronavirus, afirmar que la Tierra es plana o propagar falsas pseudo-teorías, como la creencia errónea de que el 5G, utilizado en redes de telefonía celular y que emplea señales transmitidas mediante ondas de radio, es responsable de la pandemia. Esto se hace con el propósito de captar a incautos, de engañar a personas desprevenidas o para continuar desinformando, ya sea mientras se busca el poder o una vez que se lo alcanzó. De esta manera, sus relatos reemplazan la ciudadanía por creyentes, la diplomacia por cofrades, y los diagnósticos del mundo por un maniqueísmo que respalda nociones sobre fuerzas internas y externas que coadyuvan, por ejemplo, a la decadencia nacional.

¿Cuáles son las condiciones que propician la formación de este pensamiento y cómo se gesta en las élites? Podemos identificar al menos cuatro factores. En primer lugar, este tipo de pensamiento conspiratorio en la política exterior suele derivar de una mirada altamente ideologizada que se alimenta de apreciaciones dogmáticas. Ello no se relaciona necesariamente con la dicotomía izquierda-derecha, sino que se basa en atacar a una serie de ideas y conceptos que son identificados como perjudiciales o malignos y que, en consecuencia, deben ser combatidos y erradicados. Desde esta perspectiva por ejemplo, la integración con los vecinos se percibe como algo potencialmente perjudicial, ya que se cree que podría ser utilizada por ciertos líderes y naciones para promover formas de vida y concepciones que son contrarias a las que se defienden en el ámbito doméstico. Se parte de la suposición de que existen fuerzas del “mal” que conspiran a nivel mundial (y regional) en contra de las ideas supremas del “bien”, que solo el líder esclarecido conoce y defiende.

En segundo lugar, una política exterior estimulada por la conspiración a menudo sirve para fomentar la auto-afirmación. Los líderes que promueven narrativas conspiratorias intentan convencer a su audiencia de que son quienes han descubierto los tentáculos ocultos o subterráneos en el frente interno y en el ámbito internacional. Esto genera un ambiente de intriga en el que se sugiere la existencia de una conspiración global, respaldada por organizaciones como, por ejemplo, Naciones Unidas, cuyo propósito sería el establecimiento de un gobierno universal, la supresión de la soberanía de los Estados nacionales y la imposición de una agenda social intrusiva y engañosa. Algunos critican a esta institución por imponer “ideales universalistas” inadmisibles, mientras que otros la atacan por supuestamente socavar los valores de las “sociedades libres”. Los compromisos multilaterales se perciben como una “camisa de fuerza” impuesta a los países como resultado de un supuesto pacto o contubernio tenebroso. La clasificación de la ONU como “maligna” no se limita a la retórica, sino que se manifestó en propuestas extremas como el rechazo a acuerdos, la suspensión de financiamiento a organismos y acusaciones temerarias como sucedió en la gestión del presidente Donald Trump.

En tercer lugar, el pensamiento conspiratorio remite a la existencia de una comunidad epistémica selecta. Quienes sostienen estas teorías se consideran a sí mismos como los “iluminados” que poseen un conocimiento especial, al mismo tiempo que desacreditan como “ignorantes” a quienes no comparten sus puntos de vista. El efecto de ello es una polarización inflexible, caracterizada por ataques personales; lo cual obstaculiza el diálogo y la negociación, así como la posibilidad de alcanzar acuerdos básicos en áreas clave de la política pública — incluida la política internacional. Y en cuarto lugar, existe una tendencia a concebir una especie de “refundación” en esta mirada conspiratoria. Se critica a la mayoría o a todos los mandatarios y políticas pasadas y se presenta al nuevo líder como alguien que puede revelar la verdad, destruir lo anterior y proporcionar un horizonte superador. Se considera que las tradiciones diplomáticas y la noción de continuidad en la política exterior son errores que llevaron a un país a la postración o a la pérdida de poder e influencia. Se postula que solo un cambio drástico puede poner fin a lo anterior y establecer una diplomacia con nuevos aliados y enemigos claramente identificados, a menudo personificados en líderes vistos como parte de las indeseables ‘continuidades’. Esta aproximación generalmente conlleva una serie de comportamientos predecibles, que pueden incluir la adopción de medidas en contra de ciertas contra-partes internacionales o la promoción de políticas específicas en línea con las creencias conspiratorias. En la política exterior, los países parecieran dividirse en “puros” e “impuros”; lo que hace que las relaciones con estos últimos sean intransigentes y prácticamente innegociables. No obstante, las políticas exteriores conspiratorias suelen también justificarse como una estrategia política para abordar la incertidumbre y la inestabilidad global. Se apela a que de ese modo se reducirán, por ejemplo, los costos de la globalización o el globalismo, según el caso, presentándose como una forma de proteger el país en lugar de exponerlo al peligro que se percibe en el mundo exterior. Abordar estas preocupaciones, se asume, puede contribuir a fortalecer la cohesión social que se fracturó en sociedades muy afectadas por el desempleo, la pobreza y la desigualdad o por un largo período de declive.

La importancia de los reaseguros de la Argentina

En años recientes se conocieron políticas exteriores conspiratorias en algunos países y se aprecia, aún en casos extremos, que existieron salvaguardas, dispositivos, tradiciones, contrapesos y manifestaciones que evitaron el enraizamiento de dinámicas conspirativas en el frente internacional. En nuestro caso, la política exterior experimentó fluctuaciones durante los 40 años de democracia, con períodos de acuerdo y desacuerdo, a veces con una mayor priorización de los asuntos internos sobre los internacionales; a veces con políticas de Estado de facto y otras con marchas y contramarchas. No obstante, existen “mínimos comunes” que constituyen garantías, incluso durante períodos cortos que buscan alterar radicalmente ciertos pilares cruciales de la política exterior. Estas “coincidencias no explicitadas” entre actores políticos y fuerzas sociales pueden funcionar como mecanismo de reaseguro frente a intentos de desmantelar patrones sostenidos y valiosos en nuestras relaciones exteriores.

Para ello, Argentina cuenta con su Cancillería, su cuerpo diplomático y un historial reconocido: subsiste una suerte de “disco duro” que refleja la existencia de una carrera profesional con funcionarios calificados. También pervive una comunidad epistémica compuesta por políticos, intelectuales, ex ministros y ministras, académicos, comunicadores, expertos en los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil — además de una audiencia ciudadana interesada en asuntos de política exterior — dispuesta a proteger principios básicos de actuación internacional, ya sea a través de la movilización social, las investigaciones rigurosas, y la conversación pública en formas comunicativas diversas. La colaboración entre estos actores, la movilización social y la presencia pública son herramientas fundamentales para evitar giros dramáticos y potencialmente muy costosos, previniendo así daños irreversibles.

Es crucial destacar que, a pesar de las consecuencias negativas que una política exterior conspiratoria tendría en Argentina, con su enfoque “anti” o de “shock” en torno a áreas temáticas como el multilateralismo, la integración regional, el Mercosur, las relaciones estratégicas con Brasil, el vínculo con China, la búsqueda de justicia global y el reforzamiento de regímenes internacionales como el de derechos humanos, entre otros, existen contrapesos en cada uno de estos ejes que pueden mitigar los efectos de liderazgos promotores de eventuales políticas exteriores conspirativas.

En primer lugar, mientras quienes defienden las políticas exteriores conspiratorias perciben a la ONU y el multilateralismo como reliquias obsoletas, los diplomáticos argentinos desempeñaron y lo continúan desempeñando un papel crucial a nivel multilateral para prevenir la guerra, el uso de la fuerza y la proliferación nuclear en el sistema internacional. Asimismo, Argentina desempeñó un papel activo en la formación de expertos y diplomáticos que accedieron a puestos clave en organismos internacionales, como los destacados ejemplos de Rafael Grossi, quien se desempeña como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); de Celeste Saulo, quien ocupa el cargo de secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial; de Frida Armas Pfirter, que fue designada jueza del Tribunal Internacional del Derecho del Mar; y de Andrea Pochak, quien fue electa para integrar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Contra la creencia de que los poderosos inevitablemente prevalecerán y que los países más débiles solo tienen la opción de acatar, América Latina — con un compromiso decisivo de la Argentina — aún se mantiene como una zona de paz y no se vio involucrada en confrontaciones bélicas de otras partes del mundo. Incluso cuando hubo la posibilidad de que estemos directamente implicados en conflictos como el de Ucrania, enviando armas y/o tropas, ningún gobierno de la región, independientemente de su ideología, tomó esa medida.

En segundo lugar, mientras que el pensamiento conspiratorio insinúa una postura anti-latinoamericana, anti-integracionista y anti-Mercosur, lo que podría conducir a un antagonismo innecesario e imprudente en las relaciones con los países vecinos, es importante destacar que existen continuidades ya establecidas que serían gravosas de desmantelar. Con Brasil, podríamos encontrarnos en una situación preocupante en la que se tomen medidas unilaterales sin consultar, los desacuerdos sean inflexibles y las tensiones bilaterales aumenten. Esto podría llevar al extremo de formar sistemas de alineamientos abiertamente contrapuestos en política exterior, donde cada país se apegue a una gran potencia diferente. Sin embargo, es importante recordar que hay un acervo institucional ya consolidado que actúa como un dispositivo reasegurador. En la década de los 80 y hasta principios de los 90, funcionarios, políticos, militares, académicos y comunicadores convergieron en la necesidad de abandonar las hipótesis de conflicto mutuo.

La creación de Mercosur y la fundación de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares son ejemplos claros, entre muchos, de cómo se establecieron compromisos duraderos y vitales para el interés nacional argentino. El hecho de haber transformado una cultura de rivalidad en una cultura de amistad entre Buenos Aires y Brasilia es un logro colectivo y compartido, y revertir esta situación sería extremadamente perjudicial.

En tercer lugar, aunque una variante del pensamiento conspiratorio adopte un carácter “revisionista” frente al crecimiento de Asia, especialmente de China, que se percibe como un “imperio autocrático en ascenso”, es fundamental recordar que la profundización de la relación entre China y Argentina avanzó en la última década, independientemente de los gobiernos nacionales en el poder. Aquellos que argumentan que las acciones agresivas de China no deben pasar desapercibidas, incluso si están disfrazadas como operaciones comerciales normales, no pueden ignorar la relevancia que tiene China para la ampliación de las reservas del Banco Central, el financiamiento de obras de infraestructura, como destino de nuestras exportaciones, y en tanto potencia de proyección internacional. A pesar de los intentos de ciertos voceros cercanos a la narrativa conspiratoria de generar una atmósfera similar a una nueva Guerra Fría, las principales coaliciones y partidos políticos del país, en la práctica, evitaron internalizarla, teniendo en cuenta los altos costos que generó en su momento y por décadas la “primera” Guerra Fría. La invocación hoy del anti-comunismo como guía de la diplomacia es anacrónica, extravagante e infecunda.

En cuarto lugar, aunque una política exterior conspiratoria ataca a organismos que considera “satélites” de la ONU, como la CEPAL, la FAO, la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS), es esencial reconocer que el papel de estos organismos es determinante en la arquitectura internacional en temas cruciales para los países en desarrollo. Estos temas están intrínsecamente relacionados con la promoción de un orden internacional más justo, como la seguridad alimentaria, la erradicación del hambre, el desarrollo sostenible, el derecho a la educación y el derecho a la salud. No obstante, es importante destacar que existe una fuerte tradición y reputación en nuestro cuerpo diplomático, así como un acervo histórico que enfatiza la importancia de reclamar contra las injusticias del orden internacional, reconocer las asimetrías entre el Norte y el Sur Global en foros mundiales y regionales y promover iniciativas que busquen acortar esa brecha. El costo de desmantelar una política diplomática consolidada a lo largo de décadas sería significativo. Hay asuntos claves que podrían sufrir retrocesos inquietantes y elevados si el país busca apartarse de estas instancias que se hacen eco de las posiciones del sur global y de los países en desarrollo, así como de la región latinoamericana. Para el caso, alejarse de los pares del sur y de América Latina y alinearse casi exclusivamente con Occidente podría tener efectos nocivos en el reclamo histórico del país en torno a Malvinas.

Y en quinto lugar, el pensamiento conspiratorio podría tener un efecto muy negativo en uno de los pilares de la política exterior argentina, que es la defensa interna y la promoción internacional de los derechos humanos. Aunque voceros cercanos a este razonamiento critican las actitudes de la Comisión de Derechos Humanos por otorgar un asiento a gobiernos no democráticos (lo cual es práctica estándar al incluir a todos los miembros de Naciones Unidas con asientos rotativos), es importante destacar que el compromiso del país, no de un gobierno en particular, con los derechos humanos desde el retorno a la democracia alcanzó su punto más alto recientemente, cuando un argentino, Federico Villegas, asumió la presidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2022.

A pesar de que surgieron voces notorias (aunque no marginales) que reivindican la dictadura, desde el histórico juicio a las juntas militares — reconocido por ser el primer enjuiciamiento en el mundo a una dictadura militar bajo procedimientos del Estado de Derecho — casi la totalidad de los actores respaldaron los avances judiciales y legislativos para condenar los delitos de lesa humanidad y defender el derecho a la verdad.

El negacionismo no es parte de la cultura democrática alcanzada y sostenida durante cuatro décadas. Los derechos humanos son un activo esencial del perfil argentino en el mundo y como tal es registrado por las contrapartes del país y en los foros internacionales y continentales. Son ya parte del interés nacional y una regresión tendría una consecuencia devastadora para la imagen de la Argentina.

Además, el pensamiento conspiratorio en diversas partes del mundo manifestó una fuerte oposición a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un acuerdo que fue aprobado en 2015 por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas. Esta agenda abarca 17 objetivos para hacer frente a la creciente pobreza, las desigualdades y la urgente crisis climática. Quienes se adhieren a la perspectiva conspiratoria consideran esta agenda como “intrusiva” y la acusan de promover principios “redistributivos” de justicia social que rechazan. Por tal razón, propagaron discursos con un marcado sesgo anti-ambientalista y argumentos anti-científicos, cuestionando la responsabilidad de los países en la aceleración del cambio climático y desestimando los compromisos multilaterales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También se opusieron a la “igualdad de género”, pues aluden que no respeta la diferencia biológica de la sexualidad entre hombre y mujer y destruye la institución de la familia tradicional.

No obstante, es importante destacar que Argentina mantuvo un perfil activo en la promoción de derechos humanos de primera, segunda y tercera generación, tanto en la Asamblea General de las Naciones Unidas como en diversos organismos internacionales, independientemente de los gobiernos de turno. Esto incluyó un compromiso continuo con la protección del medio ambiente y la lucha contra las desigualdades, aspectos que son parte integral de la agenda de derechos humanos que el país respaldó a nivel internacional.

A modo de reflexión final

La disciplina de las Relaciones Internacionales ha fundamentado y documentado la existencia de políticas exteriores conspiratorias en diferentes latitudes. Además, se ha acumulado un conjunto de experiencias que merecen un estudio más sistemático y comparativo para identificar rasgos compartidos. Por lo tanto, tenemos un conocimiento de cómo se manifiestan estas políticas exteriores conspiratorias, comprendiendo sus motivaciones, lógicas, modus operandi, e implicaciones, así como las limitaciones y respuestas a las mismas. Es importante destacar que las referencias de estudios comparados no indican un éxito absoluto ni un fracaso total, ya que existen ejemplos pasados y vigentes de políticas exteriores conspiratorias que demuestran esto. No obstante, es cierto que hubo casos que han mostrado sus limitaciones, y es evidente que estas políticas dejan huellas que es preferible evitar para no caer en giros contundentes ni vaivenes contraproducentes que pueden perjudicar los intereses nacionales.

Es relevante reconocer que, aunque existen políticas exteriores conspiratorias, también contamos con la presencia y vigencia de mecanismos de reaseguro. Hoy, por primera vez en la Argentina, existe la probabilidad de que se despliegue una política exterior de este tipo, y esto merece atención. En caso de que sea factible su implementación, es importante disponer de formas de argumentación, organización, manifestación y acción que minimicen el daño potencial de una experiencia de política exterior conspiratoria en el país.

Bernabé Malacalza y Juan Gabriel Tokatlian

Publicado originalmente en https://cenital.com/la-politica-exterior-conspiratoria-un-riesgo-inadvertido-para-la-argentina/

Presidente(a) se busca

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En poco tiempo habrá, como sabemos, elecciones generales. Y la cantidad y calidad de recursos que tiene nuestro país permite imaginar un futuro favorable. Sin embargo, el camino para alcanzarlo requiere que se aborden de forma perentoria algunos problemas de magnitud: la inflación, la pobreza y los empleos precarios.

Estas circunstancias no exigen que al mando del futuro gobierno haya dirigentes con la pluma y la verba que tuvieron, entre otros, Bartolomé Mitre, Sarmiento, Perón, Frondizi y Raúl Alfonsín.

Tampoco implican que las personas que compiten en estos comicios estén llamadas a juzgar cualquier asunto vinculado al destino de la humanidad. O a definir de una manera inequívoca lo que es bueno, lo que es útil y lo que es legítimo.

Y, mucho menos, a ejercer la crítica implacable, señalar cuáles son los conflictos de la vida contemporánea y a discurrir, como apuntaba el maestro, sobre la noche, el mar, el tiempo, la eternidad y el olvido.

No. De ningún modo. Más bien, si se toman en cuenta las fortalezas y los desafíos que tiene Argentina, sería deseable que el próximo titular del poder ejecutivo reúna, como mínimo, cuatro cualidades necesarias.

En primer lugar, destreza para dirigir una administración eficiente, serena, honesta y efectiva que permita superar estos largos años de altibajos económicos, inestabilidad, endeudamiento y declive social.

Segundo, que sea capaz de promover reformas en el sector público y en la organización económica que mejoren la situación de los miles de niños, niñas, adolescentes y personas mayores que tienen necesidades básicas insatisfechas.

Tercero, que comprenda, al igual que predijo el admirable Tolstoi, que el progreso y los grandes acontecimientos históricos no son el producto de héroes o heroínas, siquiera de genios, sino el resultado de muchos actos minúsculos impulsados por la multitud de personas que participan en ellos.

Cuarto, que sepa interpretar el mundo de hoy, que es distinto al que se veía a fines del siglo pasado y a comienzos del presente y está muy lejos, como es lógico, del que transitaron Alberdi, Echeverría y Pellegrini cuando mandaba Inglaterra, Estados Unidos estaba en ascenso y Buenos Aires, al decir de los historiadores, era una pequeña ciudad salpicada por descampados y casas blancas y chatas.

En este sentido, sería importante que estuviera al tanto de que las tarifas aduaneras y las barreras arancelarias y no arancelarias que ordenan el intercambio entre las naciones son fijadas por los gobiernos con la influencia de múltiples actores privados.

Y, por tanto, que los agravios y las tensiones gratuitas entre las partes, o al interior de los bloques regionales, pueden limitar la expansión del comercio exterior con el consiguiente daño en la actividad económica, el nivel de empleo y en el ingreso de divisas genuinas.

En particular, si involucran o afectan a mercados y socios sustantivos, como Brasil, China, el Mercosur, la Unión Europea y el mundo árabe, entre otros, en un tiempo en que las relaciones internacionales están cambiando como en ningún otro momento de las últimas décadas y varias naciones de peso vuelven a instrumentar medidas proteccionistas y subsidios a las industrias locales.

Máxime, cuando casi todos los bienes que uno produce y exporta son producidos y exportados por nuestros vecinos y otras partes del mundo con similar calidad y precio y, en ocasiones, con menores fletes y costos portuarios.

Y peor aún, tendría que saber, si estos actos y desplantes tienen por único objetivo presumir un anticomunismo furioso y tardío frente a partidos y sistemas que entraron en crisis muchos años atrás.

O bien, pretenden denigrar a quienes, bajo las consignas de justicia social, laborismo u otras similares, continúan la antiquísima tradición de luchas y creencias laicas y religiosas orientadas a igualar los derechos y las oportunidades de los seres humanos.

Una tradición que, también debería conocer, se ve reflejada en las imitables normas de convivencia y de diálogo que predominan en los países capitalistas de Europa, Oceanía y América del Norte que suelen encabezar los índices de calidad de vida, productividad laboral y bienestar colectivo.

En estos países avanzados, a diferencia de algunas zonas de África y Centroamérica, el Estado establece regulaciones específicas orientadas, entre otros fines, a preservar la competencia, cuidar la moneda y prevenir los fraudes financieros. También, a controlar los monopolios naturales, asistir al desempleo, proteger el medio ambiente y aminorar el cambio climático.

Y admite, cuando las tarifas a cobrar no son excluyentes ni perjudican los costos de transacción, que la iniciativa privada construya y opere bienes y servicios públicos. O sea, los que están disponibles para todos y no se agotan por el consumo de una sola persona.

Sin embargo, se asocia al capital privado, coordina o se hace cargo de la inversión cuando la rentabilidad social y los beneficios comunitarios de los proyectos así lo ameritan. Como ocurrió en estas tierras, por ejemplo, con la conexión Rosario-Victoria, la autopista Rosario-Córdoba y el gasoducto Néstor Kirchner.

Aunque la responsabilidad estatal para financiar y promover las actividades científicas, la cultura, la salud, la seguridad y la educación pública, excepto unas pocas, antiguas y fallidas experiencias, está fuera de toda discusión, aun para la mayoría de líderes y grupos retrógrados.

El proceso electoral entra en su fase definitiva. Nuestras decisiones también.

 

 

https://www.clarin.com/opinion/presidentea-busca_0_SNf6mDDEiy.html

El poder de la AFI (arquitectura financiera internacional XII). Esa cosa llamada financierización: introducción

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En algunos pasajes, esta nota se nutre de conceptos de Martín Abeles, Esteban Pérez Caldentey y Sebastián Valdecantos (editores), Estudios sobre financierización en América Latina, Libros de la CEPAL, N° 152 (LC/PUB.2018/3-P), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2018.

Hay que formular dos aclaraciones.

1.- La economía incluye a las finanzas, pero un problema económico no es lo mismo que un problema financiero. Los problemas económicos se vinculan con la producción y el consumo de valores agregados bajo la forma de bienes y servicios; los problemas financieros refieren a la moneda, la liquidez o capacidad de pago. Si la acumulación es real (por ejemplo, se compra un camión nuevo) se dice que es una acumulación productiva; si la acumulación es financiera (por ejemplo, se compran acciones o se hace un plazo fijo) se dice que la acumulación es especulativa; el consumo, por ejemplo, es un problema macroeconómico; el déficit fiscal es un problema macrofinanciero;

2.- Los sistemas económicos no son estables, son cíclicos es decir, no son lineales en su desarrollo. Siempre transitan hacia estados diferentes con equilibrios parciales y temporarios. Las causas de los ciclos pueden ser naturales o artificiales y responden a distintas fases que son: depresión, recuperación, expansión y recesión. Los ciclos económicos se estudian por la productividad y la acumulación y los ciclos financieros por la solvencia y la concentración.

La pregunta sobre si la política incide en los ciclos siempre tiene respuesta positiva porque los Estados nacionales son macroorganizadores de los mercados y actores de su dinámica a través de las políticas económicas.

FINANZAS Y MONEDA

El concepto “finanzas” implica pago, cancelación, finalizar algo. Es una palabra de los albores del capitalismo en el siglo XIII referida a la moneda para dar por terminado un trato comercial o social. Es posterior al proceso económico de creación y consumo de valor, es una palabra y una especie de clausura final. En la modernidad se vincula con los medios de pago y su poder cancelatorio a través del dinero y mediante la moneda fiduciaria (dinero fiat).

QUE CONTIENE UN MAPA CONCEPTUAL DE FINANZAS

La nube terminológica relaciona el concepto con desregulación, globalización, competencia, gobernanza, capitalismo, crisis, derivados, imperialismo internacional, apalancamiento, desindustrialización periférica, riesgo, dominio, elites financieras, mercado de futuro, titularización, y muchas otras sobre economía financiera que ayudan a elaborar un mapa conceptual extendido.

Vivimos en un sistema capitalista cuya génesis histórica refiere a los proceso de acumulación del capital -como factor de producción- que es trabajo aplicado sobre la naturaleza y no consumido, acumulado, de allí la importancia de la plusvalía como proceso de apropiación.

La acumulación por desposesión fue originaria y violenta y hoy reaparece con las privatizaciones pacíficas y por ley. Pero no dejan de ser desposesiones de lo público y su apropiación por el medio privado. Las trayectorias de acumulación conducen del capitalismo mercantil (medioeval) al industrial (moderno) y del industrial al financiero (posmoderno). Cada ciclo tuvo su fuente pivot, aunque no exclusiva, de acumulación por plusvalía: i) el comercio y la logística en el capitalismo mercantil; ii) la explotación obrera y la ampliación de mercados en el capitalismo industrial y iii)  los Estados nacionales deudores y la concentración económica en el capitalismo financiero.

PODEROSO DON DINERO

La importancia del dinero fue reflejada -entre muchos otros- por el irónico Francisco de Quevedo (1580-1645), quién no pudo prever el abandono del oro como reserva de valor universal (el viejo patrón oro añorado por los neoliberales fue abandonado por Nixon, presidente USA en 1973)

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Vemos que la propia literatura relaciona el dinero con el poder. Lo financiero comienza a ser el factor esencial para la organización social (hace todo cuanto quiero) y el esquema de poder social del dinero -y de quienes lo detentan- (poderoso caballero es don Dinero) La sabiduría popular lo recoge en el trillado enunciado “billetera mata galán”.

¿Porqué, en la trayectoria del capitalismo, el actual ciclo se denomina “financierización”?

Simplificando, podemos intentar definir por el lado de la prevalencia de la administración del dinero por sobre la creación de valor económico tangible, la supremacía de la lógica financiera de las rentas del dinero líquido sobre la economía real de la productividad de los bienes y servicios. Es un notable triunfo intelectual y operativo de la escuela austríaca de economía para quienes la definición de dinero es muy simple: “dinero es todos los bienes”. Es decir, el valor del dinero no es “per se” sino a que lo aplica su tenedor. Es esa posibilidad de ser aplicado según un criterio subjetivo lo que hace que el poder real se radique en el dinero.

EL CONCEPTO DE FINANCIERIZACIÓN

Pero el concepto de financierización carece de una definición única y se distinguen varios enfoques:

  1. una forma de gobernanza empresaria enfocada en la valorización de las acciones de las empresas. Predomina la tendencia al cortoplacismo en la toma de decisiones de inversión y de formación de precios. En mercados oligopólicos es una causal de aumentos sistemáticos del nivel de precios;
  2. el creciente poder político y económico de la clase rentista y el capital financiero. Por ejemplo, a partir de 2014, la mayoría de los miembros del Congreso de EE.UU. son millonarios;
  • un cambio en la lógica de valorización del capital y el patrón de acumulación en el que las ganancias se obtienen principalmente a través de canales financieros. Estudios realizados en Argentina verifican que en el primer decenio de los 2000, los beneficios financieros de las empresas superaron a los beneficios operativos .y
  1. el auge de la comercialización financiera (suele denominarse trading), que se refleja en el surgimiento de una infinidad de nuevos productos financieros, incluidos los derivados de las cotizaciones de las materias primas. Esas titulaciones son el aspecto especulativo más relevante del proceso de monetización actual.

LA FINANCIERIZACION TRANSFORMA EL MODO DE VIDA

Lo cierto es que no vivimos un mundo económico, sino financiero que ha transformado los modos de vida social, incluso la educación. El eje de la acción humana (parafraseando a Mises, el ideólogo del neoliberalismo en su libro La acción humana, 1949) no es la decisión sobre la producción de valor social, ni sobre el trabajo, ni sobre la inversión física, sino sobre la especulación financiera de los medios de pago. El hombre económico (necesidades vs recursos y racionalidad práctica) muta hacia el hombre financiero (dinero vs acumulación y racionalidad tecnológica). Celebramos con más énfasis cuando un político nos endeuda (o nos refinancia) que cuando se construye un gasoducto. Es aquí donde debemos, pienso, ubicar la AFI como ideología y elemento de comprensión del funcionamiento del sistema.

FINANZAS Y TECNOLOGIA

Y sucede que lo financiero -que siempre fue dependiente de lo económico- se autonomizó y aparece ahora como constitutivo de la sociedad humana. Y ello es así porque el poder de las finanzas se ha apropiado de las técnicas informáticas y la virtualidad y ha subordinado a la política, resignada -en el mejor de los casos- a administrar los Estados nacionales deudores entre los parámetros del dinero y los límites de las finanzas.

QUE SON BAJO ESTE CONCEPTO LOS BANCOS CENTRALES

La moneda es constitutiva del flujo y la acumulación de poder de los sistemas socioeconómicos (el Don Dinero de Quevedo) y los Bancos centrales son instituciones determinantes de la existencia soberana del Estado. En un sistema fisiológico, la moneda es la sangre y el Banco Central es el corazón. La moneda instrumental y los bancos operacionales permiten una dinámica financiera que termina diseñando los sistemas sociales.

Las arquitecturas financieras reflejan un orden de poder, así como los planos en la arquitectura física ordenan los espacios, los limitan, distinguen el afuera del adentro, nos orientan en el espacio. En finanzas, la arquitectura financiera nos organiza la vida. Cuando se nos bancariza se nos está incluyendo en un laberinto dirigido. La pregunta es en base a qué se nos organiza? La respuesta es clave: se nos organiza en base a la obtención de renta financiera y su acumulación. Por eso la bancarización es un imperativo del ciclo financiero del capitalismo hoy. Una forma sutil de esclavización y dependencia mediante la bancarización digital. Sin embargo hay que reconocer que la bancarización otorga transparencia y rapidez en la asistencia del Estado de manera directa.

La AFI es la superestructura político-institucional (pensemos en el FMI) que permite el proceso de acumulación (la “estructura”). El capitalismo es inviable como sistema si no acumula. Y lo hace de manera concentrada.

LAS FINANZAS SE INDEPENDIZAN DE LA ECONOMÍA.

Lo cierto es que existe –a partir de los 1990- una divergencia entre las actividades financieras y la economía real y, en ese marco, el surgimiento de sistemas financieros complejos, interconectados y frágiles. Un cambio radical en la forma de operar de las entidades financieras, que al pasar de “originar para retener” a “originar para distribuir” dieron lugar a un extendido proceso de titulización y al surgimiento de instrumentos financieros derivados. Repetimos de notas anteriores: en 1980 el acervo de activos financieros apenas superaba el nivel del PIB mundial (era un 29% mayor), en 1990 casi lo triplicaba (un 291%, incluidos los derivados) y desde 2007 lo decuplica con creces. Esta formidable expansión de las finanzas se refleja en la tasa de crecimiento del sector financiero, que ha sido muy superior a la del resto de la economía. En el periodo 1980-2007, el sector financiero creció́ a una tasa anual promedio del 9,5% en los países en desarrollo, mientras que el resto de los sectores de la economía lo hizo a un ritmo del 3,6%.

Y sucede que para el neoliberalismo existe una relación deseable entre el desarrollo del sector financiero y el desarrollo económico general por la desregulación de los sistemas financieros nacionales y la progresiva liberalización de los flujos internacionales de capital. Una suerte de regreso de las economías de mercado con la remoción de obstáculos regulatorios e instituciones públicas (resabios del keynesianismo de posguerra). A esto hay que añadir los cambios en la remuneración de los empleados del sector financiero con primas asociadas a la rentabilidad de las carteras que administraban (una casta de financistas?) y el papel de la teoría financiera neoclásica (hipótesis de mercados eficientes, modelo de valoración de activos financieros y modelo de opciones especulativas) que -además de determinar la educación financiera- justificaron el proceso de desregulación financiera y los motivos y las acciones del sector financiero. De ese proceso surgió en Argentina la Ley de Entidades Financieras de la dictadura Cívico militar aún vigente y que cimentó la denominada Patria Financiera.

LA FINANCIERIZACION ES NATURAL AL CAPITALISMO?  O INEXORABLE A ESTA ALTURA DE LA ETAPA CAPITALISTA?

Algunos estudiosos caracterizan el ascenso de las finanzas en las últimas décadas como inherente al desarrollo capitalista, un suceso lógico o previsible en el marco del proceso de acumulación de capital y consideran la expansión financiera como una tendencia esperable del capital a expandirse hacia aquellas actividades que le permiten continuar con su valorización en una fase de declive en la tasa de ganancia, como la experimentada desde comienzos de la década de 1970.

Y cuando la tasa de ganancias de la economía disminuye, emerge la llamada “acumulación por desposesión”. La predisposición a privatizar los servicios públicos y los sistemas de pensión o a la mercantilización de determinados derechos (otrora garantizados por el Estado) —como la salud y la educación— representan distintas variantes contemporáneas y producen un efecto redistributivo de acumulación y concentración. Las finanzas -mediante la titulización de activos- no solo allanó los procesos de privatización, sino que agilizó la movilidad internacional del capital. Financierización y desposesión de lo público constituyen la cara y la contracara de una fase histórica particular del desarrollo capitalista en la que el proceso de acumulación se apoya cada vez más en la redistribución de activos. In extremis véase que Milei habla de privatizar las calles públicas.

En los primeros años de la década de los noventa -con el gobierno popular de Menem- la Argentina privatizó todos sus grandes servicios públicos domiciliarios: telefonía, gas, electricidad y agua potable. Asimismo, en el sector de transporte e infraestructura para el transporte, se privatizó la empresa de aeronavegación de bandera nacional, se desmanteló y se vendieron todos los buques de la empresa naviera de cargas, se concesionaron los ferrocarriles de carga y de pasajeros, al igual que las vías navegables troncales, los puertos, buena parte de la red vial de pasajeros, los aeropuertos, el correo postal, etc.

Pero el extenso programa privatizador fue más allá. Se transfirió al sector privado actividades de la industria manufacturera, como el caso de la producción siderúrgica y parte de la petroquímica y de las refinerías de petróleo; y privatizando también la explotación de los recursos naturales no renovables, como en el caso de los hidrocarburos (petróleo y gas natural).

¿Cuáles son las expectativas de la política publicas populares frente al contenido de este ciclo? Hay una idea general de adaptabilidad sistémica que se refleja en la bancarización de los ciudadanos, la administración especulativa de las empresas, el endeudamiento sistemático de los Estados (incluso los locales), la accesibilidad al crédito de las familias y -fundamentalmente- en la denominada educación financiera.

Como en las viejas series (continuará).

 

Informe económico mensual

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Hoy 24 de SEPTIEMBRE 2023: Inflación de AGOSTO. Como siempre incluimos dólar oficial, CCL, la tasa, Riesgo País, ITCRM y un cuadro con los datos principales.

Los números de AGOSTO, con congelamiento, listados de precios, oraciones, invocaciones religiosas varias, plegarias y otras formas de política económica, no impiden los aumentos. Alimentos, especialmente, deja el tendal en el camino. Y todos en el país a la espera en el cortísimo plazo de las elecciones Generales.

Mucho ya se ha dicho sobre la inflación de agosto, acentuamos lo siguiente:

En agosto del 2019 con las PASO el tipo de cambio brincó al 23.6 % pero los precios estaban distraídos ya que aumentaron alrededor del 4 % y no mucho más en los meses siguientes.

En las PASO del 2023 el tipo de cambio saltó el 20.9 % pero los precios estaban muy atentos y acompañaron con el 12.5 % no lo pensaron mucho, veremos que ocurre en los meses siguientes.

En las dos oportunidades alguna similitud la encontramos en el ITCRM del BCRA, en el primer caso (2019 agosto) el aumento fue del 16.3 % y en el reciente el 11.6 %. Seguramente explicaciones para las diferencias deben haber y muchas, pero no las tenemos a mano.

En definitiva el acumulado promedio doce meses  (agosto 23 /agosto 22): 122.6 %. Ponderado Indec 124.4 %.

Alimentos pone una nota DURA, se eleva al 14.7 % en AGOSTO (promedio), porcentajes con pocas diferencias entre los Institutos.

El Riesgo País continúa en las alturas, 2.055 puntos.

Como los precios son mayormente seguidores del dólar y tienen varios para mirar, es esperable que en septiembre estén tentados de asociarse a uno u otro. Está por verse.

El problema de los tipos de cambio afecta a todo el mundo incluyendo la rastra del gaucho, conocedor del mundo, pensador y economista Inodoro. Es así como en una conversación con Mendieta:

Mendieta: “¿Qué anda haciendo, don Inodoro?”

Inodoro: “Estoy viendo a cuánto se me cotizáu la rastra en el mercáu cambiario.”

Inodoro: “Me cacho….Bajó la corona sueca.”

Mendieta: “¿Y ande consiguió chirolas de un páis tan poco limítrofe, digo yo?”

Inodoro (bajando la voz): “¿Uste ha sentido hablar de la Ingri Tulin? Gueno ….cuando no ande cerca la Eulogia le cuento.”

 

2023 AGOSTO proc. SETIEM IPC INFLACION

 

Víctima de sus conjuros

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“El cambio” de Macri fue un fracaso, el “volvemos para ser mejores” del Frente de Todos fue peor y el fenómeno Milei es por descarte. Las gestiones de los últimos dos gobiernos son el marco en el que La Libertad Avanza aparece como algo nuevo ante una gran parte de la población que percibe que 40 años de democracia fueron una ficción. Pero Milei no arrastra multitudes, se basa en gestos y en su lucha contra la “casta” política, en un discurso para el que los empleados públicos o los que tienen acceso a la salud o a la educación pública son privilegiados.

Su “liberalismo salvaje” o anárquico se basa en desvalorizar “lo público” y con ello es funcional al poder real, que sabe que el único actor institucional que puede poner coto a la depredación económica y ambiental que promueven es un Estado que defienda la soberanía nacional y popular. Esa es también la razón por la que desprecian la solidaridad y el altruismo. Consagran al egoísmo como un valor positivo y al sometimiento de los más débiles y humildes como la consecuencia de un orden natural darwiniano ineludible.

Se muestran embrutecidos por medios que esconden que el principal problema argentino fue que la dictadura impuso un modelo económico extractivista, agropecuario-financiero-exportador, que salvo en el primer año de Alfonsín –con Grinspun como ministro de economía– y en la década ganada del kirchnerismo, que defendieron el mercado interno y el trabajo nacional, impuso como lógica económica y de acumulación la apropiación de la renta[1] minera, agraria y financiera, cada vez en menos manos.

Solo que ahora tallan en la Argentina los enormes fondos de cobertura y los grandes operadores en minería y energéticas, a los que se suman los grandes acopiadores y comercializadores de granos, en una batalla desigual donde siempre el pez más chico es el que termina siendo devorado por el mayor.

Y si bien es cierto que Atlas Network[2] apoyó en un principio al defensor del anarco-liberalismo, ahora Milei no los necesita.

Lo mismo hizo generosamente el grupo Eurnekian (Milei fue empleado de ese grupo varios años), pero ahora apoya, como los grupos locales, a Bullrich, y no descarta a Massa como probable Presidente.

Lo mismo podemos decir del Grupo Clarín y La Nación, que apoyaron a Milei en un principio pero ahora lo atacan y cuestionan porque saben que va a jugar a favor del gran capital internacional que está en la Argentina, por ejemplo el mexicano Carlos Slim, que quiere participar en la licitación del 5G contra Telecom SA, donde participa el grupo Clarín.

Milei pasa a representar y defender la institucionalidad mundial del capital financiero, razón por la cual, independientemente de que en caso de ser Presidente se sostenga en el gobierno seis meses o un año, los que van a usufructuar su gestión –por más que después no lo dejen tomar el helicóptero y lo “cuelguen en la plaza pública”– van a ser los grandes capitales internacionales, que se reunieron con quienes supuestamente eran enviados de Milei y trabajan para el capital financiero, como Darío Epstein y Juan Ignacio Nápoli.

Epstein es un economista que se dedicó a las finanzas. En ese carácter fue nombrado en 1992 director de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y participó en las privatizaciones de YPF, Entel y Gas del Estado.Hoy es el hombre de BlackRock en el directorio de Pampa Energía SA, como director titular[3]. Epstein se dio el gusto de decirle a la Unión Industrial Argentina[4] que tienen solamente dos años para reconvertirse y que van a ejecutar una apertura comercial y financiera generalizada. Es más, les dijo que la única industria que si no se reconvierten puede sobrevivir es la de manufacturas de origen agropecuario.

Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores[5] y candidato a senador de la Libertad Avanza por la Provincia de Buenos Aires, es el otro nexo con el sector financiero y los fondos de inversión.

Epstein y Nápoli estuvieron el 8 de septiembre 2023 en Greenwich, un distrito de mansiones millonarias ubicado en Connecticut, cercano a Nueva York. El encuentro con inversionistas y banqueros fue en la casa de Gerardo Mato, ex ejecutivo de HSB, y allí se hicieron presentes los ceos de BlackRock, Vanguard Group, Fidelity, PIMCO, Franklin Templeton, Allianz SE, FMR, Capital Group, UBS, Credit Agricole Group, NN Group, Intesa Sanpaolo, Global Evolution, Ashmore Group, TCW Group, entre otros, tomando examen a los representantes del que apuestan que sea el nuevo gobierno argentino.

Por supuesto que Milei, que frecuentaba cuanto canal de televisión lo invitara (y fue asiduo concurrente a los mismos), hoy no los necesita, solo habla ante el Consejo de las Américas, o el Club del Petróleo, o con el rabino Axel Wahnish.

En el primero (Council of Americas) propuso una reforma estatal bajo el principio menemista de Roberto Dromi: nada que puede ser ejecutado por el sector privado permanecerá en el Estado. Lo acompañó con su delirio de “dolarización” de nuestra moneda, para lo cual requiere tomar nueva deuda por no menos de 40.000 millones de dólares y/o vender activos públicos con ese fin. Y allí está el verdadero y único objetivo: devaluar el peso para que sea igual al dólar contado con liquidación (CCL) o dólar cable (el medio que usan los usuarios para girar dólares al exterior) y que el Banco Central mediante operaciones de mercado abierto compre –con dólares de las reservas– títulos públicos nominados en moneda extranjera, revendiéndolos en pesos.

Tratando de aclarar la nueva etapa de privatizaciones, deuda y fuga, su jefe de asesores en economía, Carlos Rodríguez, afirmó que la dolarización “es sólo un instrumento para que una vez hecho el ajuste fiscal y regulatorio se pueda dar un upside (recalificación) en los activos de deuda argentinos que permitan la operación. Eso llevará tiempo”.

En el Consejo de las Américas, Milei obviamente volvió a la carga con la reforma laboral que denominó “modernización” y que toma como ejemplo la creación de puestos de trabajo de la UOCRA de Gerardo Martínez, que crea un fondo fiduciario administrado por el gremio con los aportes de los trabajadores y las empresas que los contratan, en una especie de monotributo y de fondo de despido. Su funcionamiento en una actividad donde las obras se terminan en pocos meses, no es proyectable a tareas más estables.

En el Club del Petróleo volvió a la carga con la parafernalia del párrafo anterior y le cedió la palabra a quien dijo que es su hombre en Energía: Eduardo Rodríguez Chirillo. Abogado de la UCA, Rodríguez Chirillo trabajó en Energía siempre bajo las órdenes de Carlos Bastos, incluso cuando Bastos fue nombrado ministro de Infraestructura y Vivienda de Fernando De la Rúa y, antes, cuando participaron en las privatizaciones de SEGBA y Gas del Estado. Actualmente Rodríguez Chirillo es asesor de la Secretaría de Energía, a cargo de Flavia Royon, contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En su largo discurso, el actual asesor público sostuvo que:

  1. “Habrá un período de transición porque es imposible liberar los precios de un día para otro, necesitamos amortiguar el impacto en el consumidor final”.
  2. El Plan Gas se va a respetar hasta que finalice. Recordemos que en noviembre 2022 se adjudicó una nueva etapa del Plan Gas, rondas 4 y 5, para garantizar el abastecimiento para los próximos cuatro años. Pampa Energía SA se quedó con el 44% de la capacidad de transporte del futuro gasoducto Néstor Kirchner, luego se ubicó Tecpetrol del Grupo Techint y el tercer puesto fue para PAE, fundada por la familia Bulgheroni, cuyo principal socio es la petrolera inglesa British Petroleum, que explota nuestro petróleo y gas en las Islas Malvinas y en el Mar Argentino con autorización británica.
  3. Sobre petróleo y combustibles líquidos dijo: “Vamos a alinear en forma rápida y progresiva el precio local de los combustibles en surtidor hacia un equilibrio de paridad de exportación que permita dar señales de precio”. Para ello “vamos a establecer un régimen transitorio a fin de alinear el barril criollo con los precios internacionales” (cuando los costos internos, que incluso se negó a cuantificar el ministro de Energía de Macri, Juan José Aranguren, son muy inferiores, garantizando un margen de ganancia superior al existente).
  4. “Es importante en el corto plazo abstenerse de utilizar a YPF como herramienta de intervención en la política de formación de precios”. “Hay que reorganizar YPF antes de diseñar su forma de privatización”. “Es indistinto que YPF esté en manos privadas o públicas”.
  5. También dijo que se tomaran idénticas medidas con Enarsa[6].

En síntesis

Así como el mago no puede parar de sacar conejos de la galera y es víctima de su arte de magia, el empresariado local ha abonado una teoría privatista durante años, ha intoxicado a la sociedad con que todo lo estatal es malo, ha rapiñado todo lo que puede y ha fugado capitales sistemáticamente, pero no tiene fuerza ni red de contención para enfrentar a los grandes capitales internacionales.

Muchos de esos empresarios han perdido parte de sus paquetes accionarios mediante las operaciones de CCL (Contado con Liquidación) que usaron en sus acciones (caso ARCOR, Techint, Aluar, Molinos Río de la Plata, Banco Galicia, Banco Macro, etc.) para ser vendidas al exterior por menos de la mitad de su valor en dólares. Y las mismas fueron compradas por los fondos de cobertura que apoyan a Milei.

El mismo Larry Fink se jacta de tener participación en todas esas empresas y, sin moverse de sus oficinas en Nueva York, esperó pacientemente que los sectores financieros malvendan las mismas en el Mercado de Valores de esa Ciudad. Hoy propicia una devaluación para quedarse por la mitad con lo que vale el doble.

Y la burguesía local ve y teme un final anunciado. Ha creado su propia ruina y, desgraciadamente, también la de nuestro país y nuestro pueblo.

 

[1] En economía se entiende por renta a la apropiación de una ganancia extraordinaria, que estará determinada por la diferencia entre el precio de producción en la Argentina y el precio de producción general de la rama (costos más beneficio) en el mundo.
[2] Fundada en 1981 en Estados Unidos, comunica en su portal que posee 447 socios a nivel internacional, en 95 países. Dentro de Latinoamérica dicen contar con 99 socios (12 en la Argentina). El financiamiento de “Atlas” proviene de grandes empresas interesadas en maximizar sus ganancias mediante la reducción impositiva. Entre sus más importantes aportantes figuran los multimillonarios ultraconservadores Charles y David Koch, y Sheldon Adelson (el máximo financista de la campaña electoral de Donald Trump en 2016).
[3] Tras las PASO de agosto 2023 se hizo una reunión por zoom entre Javier Milei y su equipo de economistas, constituido por Darío Epstein, Roque Fernández y Carlos Rodríguez, con el FMI. El que llevó la propuesta de reducir el gasto de la Administración Nacional en 5 puntos del PIB (actualmente el gasto supera levemente el 20% del PIB) y levantar el cepo cambiario (esto es devaluar nuestra moneda) fue Epstein.
[4] La UIA comparte socios con la Fundación Mediterránea: Luis Pagani (Arcor), Sebastián Bagó (Laboratorio Bagó), Carlos Miguens (Grupo Miguens), Federico Braun (La Anónima) y Alberto Urquía (Aceitera General Deheza).
[5] El Banco de Valores recibe en depósitos los títulos y acciones que se compran y venden en las Bolsas de Comercio de todo el país (BYMA: Bolsas y Mercados Argentinos), hoy rebautizados como ALyC (Agentes de liquidación y Compensación) o brókers. Los principales son Allaria, de Ernesto Allaria, vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; el banco ICBC (de la República Popular China) y Balanz Capital.
[6] Energía Argentina SA es una empresa estatal de propiedad mixta del sector petrolero y energético, creada el 29 de diciembre de 2004 y dedicada a la comercialización de energía eléctrica proveniente de proyectos binacionales e interconexiones internacionales. La empresa también es responsable de operar la central térmica Río Turbio, las centrales hidroeléctricas Condor Cliff (Presidente Néstor Kirchner) y La Barrancosa (Gobernador Jorge Cepernic). La firma también opera en el sector gasista, incluyendo el Gasoducto Regional Centro II-Esperanza/Rafaela/Sunchales, el Gasoducto Sistema Cordillerano/Patagón, el Gasoducto Cordillerano y el Gasoducto Costanera.

 

Víctima de sus conjuros

El poder de la arquitectura financiera internacional XI. Unas finanzas paradójicas

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Una paradoja -en su etimología- es algo que contraría el parecer común sobre cómo ocurren las cosas. Algo que parece contradictorio, del tipo popular: “la plata no hace la felicidad” en una sociedad monetizada donde el poder se aparea con la tenencia de moneda. Afirmaciones que contienen en su interior una situación irresoluble, irónica, contraria a la lógica o retadora del sentido común. Las paradojas nos desafían, son contestatarias porque engañan al sentido común que -hoy- es una construcción ideológica neoliberal de gobernanza digital para actuar sobre nuestras acciones.

En economía, las paradojas suelen ser profusamente consideradas especialmente desde la sociología industrial y la sicología económica. Hay miles de ellas y suelen usarse a fines interpretativos y didácticos. Solo referenciaremos algunas a título de ejemplo.

Una versión elaborada del dicho popular anterior es la reconocida como paradoja de Easterlin: “contrariamente a las expectativas, la felicidad a nivel nacional no aumenta en función del ingreso”. En 1974 presenta un artículo «¿Mejora el crecimiento económico la suerte humana? Alguna evidencia empírica» donde refiere al hecho de que el crecimiento de la renta por persona y, por tanto, del bienestar en términos de bienes y servicios no viene acompañado por un crecimiento del sentimiento subjetivo de satisfacción con la vida. El tema es estudiado entre las bases de la denominada “economía de la felicidad” que identifica el bienestar subjetivo revelado para, posteriormente, revisar la relación existente entre renta y felicidad.

Inciden tanto las paradojas en los comportamientos humanos que, en Argentina, una candidata presidencial de derechas propone una suerte de ministerio de la felicidad. (4-set-2023 https://animalpolitico.ar/patricia-bullrich-anuncia-la-creacion-del-ministerio-de-la-felicidad-en-un-intento-desesperado-por-recuperar-el-escenario-politico/)

La paradoja del rescate de los bancos se presenta como necesaria para evitar un colapso financiero, pero disminuyen la legitimidad de la economía de mercado en un aspecto fundamental: socializan las pérdidas después de un largo periodo de privatización de las ganancias logradas durante la bonanza económica.

Refiero otra paradoja de la realidad patagónica. Una versión de la maldición de los recursos naturales. Chile es un productor de salmón en el mundo y es una de sus principales exportaciones. Se concentra en Chiloé́, un archipiélago de poco más de 150 mil habitantes repartidos en islas. Allí, la tradición del tejido en lana ovina y la pesca artesanal se enfrentaron bruscamente a la modernidad y surgieron transformaciones territoriales claves en la inserción del país en la economía mundial. En ese proceso globalizador, la región se ha visto beneficiada por la demanda de empleo, por la mayor atención dada por un Estado ausente y por el crecimiento en las expectativas que los chilotes tienen para su desarrollo. Sin embargo, la relación con esta actividad productiva es paradójica pues, al mismo tiempo, involucra impactos muy negativos sobre el ambiente, pérdida de identidad local y una planificación orientada al monocultivo. La mercantilización, la dependencia de una sola economía y las particularidades identitarias y culturales son el marco para profundas transformaciones, pero tienen dramáticas manifestaciones a nivel local.

La paradoja del efecto cobra se aplica a demostrar que hay soluciones que empeoran el problema. En la India colonial, el gobierno británico quería disminuir la población de serpientes cobras venenosas, ofreciendo una recompensa por cada serpiente muerta. Consecuencia: la población comenzó a criar cobras para cobrar la recompensa. El gobierno advirtió lo que estaba pasando, la recompensa fue cancelada pero la población de cobras se multiplicó y generó múltiples problemas de salud y seguridad públicas, sin tener una solución efectiva del problema originario.

En realidad, las paradojas pueden ser vistas como una base de debate más que un soporte a dogmas y procedimientos sociales de decisión. Por eso resultan interesantes a nuestros fines.

Vamos a analizar dos paradojas sobre el dinero en su versión moderna, es decir como dinero-fiat, que no tiene valor en sí mismo ni valor de uso. Su valor es por su estatus de moneda nacional de curso legal aceptada por la sociedad como unidad de cuenta y como medio de cambio.

La ortodoxia afirma que las finanzas y el dinero-signo no crean riqueza, sino realidades confusas. Y sin embargo son las finanzas, el hecho de pagar como clausura, las que pueden controlar la historia posmoderna, distribuir el poder y generar crisis que termina pagando el pueblo en su conjunto. Desde la heterodoxia se impulsa que ningún economista puede olvidar que una sociedad está fundada sobre la gestión de la violencia y sobre su eliminación mediante la instauración de chivos expiatorios. Y la moneda-fiat es uno de esos chivos expiatorios necesario para la cohesión social (que exige cierta dosis de fe social en la moneda).

La monetización de la vida cotidiana se nos ha naturalizado de forma tal que -me animaría a decir que antes de ser portadores de necesidades y valores- todos somos portadores de moneda sea en su forma plástica (lo cual identifica nuestra individualidad con algún banco), sea en papel (cada vez menos) o en monedas (casi inexistentes). Hoy día, el estar bancarizado es la forma micro de la dependencia y la alienación. (Según el BCRA, la penetración de cuentas bancarias alcanzó el 91% de la población adulta en diciembre de 2020, lo cual equivale a que más de 31 millones de personas poseían al menos una cuenta de este tipo).

El científico y epistemólogo argentino Mario Bunge es autor de una definición fuerte “quien no entiende al peronismo no entiende el país” (La Nación, 21 de marzo 2010). Asimismo, afirma que la asepsia intelectual no implica desconocer los populismos y defiende la tesis de que el neoliberalismo es un timo, una seudociencia que lleva a la pobreza de los pueblos y favorece la concentración del poder.

Lo que nos interesa en esta nota es que Bunge considera a las finanzas como una máscara del poder real. Como sostienen los clásicos, un velo que disimula la realidad. La moneda como ocultamiento. Y refiere una paradoja -cuyo origen es bastante anterior- pero que recupera para clarificar el tema deuda-moneda como parte del simulacro posmoderno.

“En un pueblo turístico de Europa, llega de pronto un alemán muy rico al único hotel del lugar. Como le interesa el lugar, deja como garantía en el mostrador un billete de cien euros y le dice al dueño: Me gusta mucho el lugar y quiero estudiar la posibilidad de pasar una semana acá. ¿Me permite mirar las habitaciones?

Sí, suba. Las habitaciones están todas abiertas, le responde el dueño del hotel, que sale corriendo y le lleva el billete de cien euros al carnicero para saldar una deuda.

El carnicero sale corriendo con el billete para pagarle al proveedor de alimentos para sus cerdos.

A su vez, el proveedor de alimentos para cerdos va corriendo con ese billete y le paga a la prostituta una deuda por sus servicios.

La prostituta toma el mismo billete de cien euros y lo deja en el mostrador del hotel para pagar la deuda que tiene por haber alquilado las habitaciones.

Entonces, al cabo de un rato, baja el turista alemán y le dice al dueño del hotel que no le gusta ninguna de sus habitaciones, toma el billete y se va.

Han transcurrido nada más que unos minutos, nadie hizo nada, nadie produjo nada, pero todo el mundo está feliz porque todas las deudas han sido saldadas. En esto consisten las finanzas. Detrás de esas grandes manipulaciones no hay nada. Es monstruoso”.

Obviamente, aquí el dinero hizo la felicidad. El poder de hacer homogéneas las relaciones sociales las tiene el dueño del dinero. Cualquiera pudo haber sido, incluso el Estado.

La paradoja se alinea con la concepción de que el dinero no incide sobre la realidad real: el uso de las habitaciones, la producción de cerdos, los servicios sexuales. Pero obvia que la funcionalidad del dinero es posterior a la existencia de deudas y créditos que se derivan de esa realidad. Día a día transitamos la vida como deudores y acreedores y vamos ejerciendo acciones y tomando decisiones que van generando transacciones humanas que se monetizan siempre y en algún momento. Cuando prendo la luz para satisfacer mi necesidad de ver, se inicia un proceso de monetización de la electricidad que nos llegará en algún momento bajo la forma de precio y a través de una cuenta o factura. Lo mismo con nuestro sueldo que se devenga día a día. Sin intervalos, instante a instante producimos y consumimos, diría un matemático de funciones continuas.

Dado que la vida es una acción humana binaria, una constante de dar y recibir, derechos y obligaciones, sumas y restas, la moneda instala un método de medición y de transacciones.

El mentor del neoliberalismo Milton Friedman (es autor de la Paradoja del dinero, Grijalbo, Madrid, 1992) ha popularizado la paradoja de la lluvia de dinero: los efectos que tendría sobre una comunidad el hecho de que un helicóptero arroje billetes de dinero sobre la ciudadanía (suponiendo que el dinero cayese perfectamente repartido). ¿Qué efecto tendría? ¿Realmente serían los ciudadanos más ricos? ¿Se elevaría el nivel de vida en esta comunidad?

Dice Friedman al respecto:
“Es fácil ver cuál será el resultado final. La gente no conseguirá gastar más de lo que recibe, sólo se conseguirá con esto una subida de los precios. Los nuevos billetes no alteran las condiciones básicas de la comunidad. No crean ninguna capacidad productiva adicional”.

Efectivamente. La gente empezaría a gastar felizmente el dinero caído del cielo, pero no por ello habría en la comunidad ni más materias primas, ni más infraestructuras, ni más capacidad productiva, ni más bienes, ni más servicios. Serían exactamente los mismos que el día anterior a la llegada del helicóptero.

Puesto que la comunidad dispondría de más billetes, el único efecto sería un aumento del número de billetes por unidad de riqueza: subirían los precios. Conclusión: el helicóptero sólo traería inflación, no riqueza. La metáfora se ha hecho popular, y a los economistas partidarios de la expansión monetaria a menudo se les caricaturiza en los medios de comunicación pilotando un helicóptero.

Se la reconoce como la ley de la física monetaria, que no es otra cosa más que la clásica “teoría cuantitativa del dinero” que afirma que la expansión de la oferta de dinero por encima de la oferta de nuevos bienes y servicios acabará irremediablemente en inflación.

La simpleza de la metáfora consolida el sentido común popular: “la emisión monetaria hace que inevitablemente los precios aumenten”. Y los Estados nacionales, que tienen el poder de emisión, emiten deuda (la moneda es deuda con respaldo político) porque son ineficientes y deficitarios y gastan más de lo que recaudan, principalmente en ayudas sociales. Ese es el discurso prevalente tan arbitrario como tendencioso.

Ahora bien, la producción de bienes y servicios es una dependiente de la inversión real productiva y la inversión necesita del ahorro financiero y de las expectativas. La inversión es optimista y proactiva; el ahorro es pesimista y reactivo.

Si parte la lluvia de dólares se ahorra para financiar una inversión productiva la tendencia inflacionaria desaparece y aumenta la producción. ¿Porque no sucede en Argentina (aunque me animaría a decir que en el mundo)? Porque la deuda pública externa e interna exige que el Estado se apropie de esa emisión monetaria y la sustituya por títulos y papeles que generan intereses. Aquí se ve con claridad cómo funciona la trampa de la deuda y como la deuda pública es un tipo financiero de gobernanza política que pone en riesgo la democracia popular y limita la posibilidad de desarrollo de los países. El contexto de financierización impulsa que la inversión especulativa desplace a la productiva.

Tanto la paradoja de Bunge sobre la circulación monetaria como la de Friedman sobre el helicóptero del dinero ignoran que la esencia de la moneda es política y se relaciona con el ejercicio social del poder de los Estados nacionales. En una sociedad mercantil, la moneda es el principio de la cohesión social porque permite las transacciones, la medición del valor y la clausura del pago. Cuando esa sociedad se financiariza -como en la actualidad- la moneda inunda nuestros universos y pasa a ser el instrumento de acumulación de poder. Claro que esta realidad exige un proceso analítico, interpretativo y científico que excede el contenido ideológico de las paradojas neoliberales.