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sábado, junio 27, 2026
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La política exterior y el interés nacional

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La presidencia de Javier Milei comienza cuarenta años después de que iniciara la reciente etapa democrática. Durante la campaña a la Casa Rosada, él y sus voceras, asesores y militantes expresaron sus preferencias y propuestas en el frente internacional.

Siendo candidato de La Libertad Avanza, Milei enunció una combinación de hiper-occidentalismo, anti-comunismo, desdén por el multilateralismo, y fuerte personalismo. Anunció además acciones unilaterales, desinterés en lo regional, cuestionamiento del cambio climático, confianza total en el libre mercado, y una sintonía con líderes de derecha radical. Una promesa de reorientación más drástica e ideológica que lo ejecutado por Menem y lo promovido por Macri, pero en condiciones de mayor vulnerabilidad del país.

Después del triunfo en segunda vuelta, surgieron señales de actores cercanos a Milei y de partidos que lo apoyaron en el balotaje intentando re-interpretar esas ideas. Pulir la imagen individual, matizar afirmaciones y usar un lenguaje apaciguado parecieron ser el propósito.

Solo ahora se podrá conocer la diplomacia libertaria concreta. No corresponde evaluar ex ante la política internacional de un gobierno que comienza; ya llegará la oportunidad de examinar la gestión específica. Gestión con varios protagonistas: la Presidencia, la Cancillería, los Ministerio de Defensa y de Economía, y otras áreas influyentes como Seguridad, e incluso quizás de la cartera de Capital Humano.

Así, la evaluación de la política exterior de Milei deberá considerar de qué modo se satisfacen los intereses nacionales. El término “intereses nacionales” es polisémico. Distintas perspectivas los definen de acuerdo con su lente analítico: el idealismo, el realismo, el constructivismo, el liberalismo, el feminismo, el neo-marxismo.

Para algunos enfoques se trata de una motivación, para otros de un objetivo o una guía. Como bien señalaba Charles Beard en su libro de 1934, el concepto de interés nacional desplazó la idea de la “voluntad del príncipe”; con lo cual se entiende que la satisfacción individual de un jefe de Estado no garantiza el interés colectivo. La evolución de la democracia ha hecho inviable una aproximación decimonónica al interés nacional.

Es evidente que existen intereses nacionales vitales, secundarios y terciarios que se expresan, a su vez, en el tipo y alcance del comportamiento de un gobierno. Por ello, resulta indispensable precisar prioridades, necesidades, metas y deseos ante un entorno externo determinado.

Eso implica planeación e implementación: hay tanto una dimensión aspiracional como operativa, para lo cual la improvisación y la inconsistencia resultan disfuncionales.

También existen intereses permanentes y variables; los primeros son constantes en su centralidad y en el tiempo, los segundos están sujetos a circunstancias políticas, por ejemplo, una nueva fuerza en el Ejecutivo. Cabe aclarar que estos últimos intereses, para ser alcanzados, no deben colisionar con los inmutables pues eso afectaría lo que se consideran los core interests de una nación. Para que esto último no suceda es crucial que la nueva administración eluda lo que Roberto Russell llamó el “síndrome de la desmesura”, una nota repetida de nuestra diplomacia.

Adicionalmente, es esencial destacar que el interés nacional tiene como punto de referencia al Estado y como centro de atención a la sociedad. El mercado no asigna los intereses nacionales ni los únicos beneficiados de su defensa y promoción pueden ser los intereses particulares de una élite.

Si hay algo anti-casta es la mejora y protección de los intereses de las mayorías ciudadanas. Los fines principales, en el marco de una democracia, de una política exterior basada en los intereses nacionales apuntan a la supervivencia del país, la prosperidad material, el bienestar social, la convivencia política y la autonomía internacional. Por eso, en el plano mundial los intereses nacionales se ven fortalecidos domésticamente si se preserva la paz, se garantiza la justicia social, se logra la sustentabilidad ambiental y se refuerza la gobernanza global.

Todo lo anterior remite, entonces, a la cuestión del éxito en política exterior. David Baldwin escribió en 2000 un texto muy ilustrativo al respecto (“Success and Failure in Foreign Policy”). En esencia, el autor subraya que una gestión exitosa es aquella que evita incurrir en costos excesivos.

Los logros pírricos y simbólicos—de acuerdo con las metas trazadas—no son triunfos reales; son apenas transitorios y reversibles. Algo menos glamoroso como avances parciales pero sólidos pueden generar, a largo plazo, más beneficios. En breve, no hay que romper o refundar todo.

Baldwin también se refiere a ponderar la efectividad de los instrumentos desplegados respecto a los objetivos deseados y tomando siempre en consideración a la contraparte (sus metas y su eventual respuesta). Nuestra notoria fragilidad exige prudencia, no estridencia. El conocimiento limitado del tipo de interacción que se tiene con otro/s Estado/s puede ser un hándicap. Precipitarse por un curso de acción que no cuenta con un fino análisis costo-beneficio es riesgoso y oneroso; probablemente mayor para la Argentina.

En todo caso, una política exterior exitosa será la que incremente el poder relativo del país, mejore la calidad de vida de los ciudadanos y afiance la autoestima nacional.

 

https://www.clarin.com/opinion/politica-exterior-interes-nacional_0_ew2bycVxFX.html

Informe económico mensual

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Documento anterior al discurso que pueda plantear el Ministro Caputo.

En este documento consideramos como base de información la revisión del FMI “IMF Country Report Nº 23/312 de agosto del 2023”. Revisiones combinadas quinta y sexta del acuerdo ampliado en el marco de la Facilidad Ampliada del Fondo para Argentina con el gobierno de Fernández y de Massa.

En este caso solo observamos como base la información que tiene que ver con lo elevado por el FMI referido a Ingresos, Gastos Primarios, Déficit o Superávit Primario y Déficit Financiero.

Entendemos que el nuevo gobierno de Milei tratará con el FMI una revisión con el objetivo de lograr un acuerdo, ampliación del existente, ingresos de dólares o modificación del mismo. Lo sugerido por el FMI, como también la Carta de Intención y la Actualización del Memorándum de Política Económica firmada por Massa y Pesce, todos con fecha del 17 de agosto del 2023, será de ayuda para algo similar pero sobreactuado por parte del gobierno de Milei, que posiblemente está esperando lo elevado al Congreso para contar con la aprobación, si logra acuerdos políticos necesarios para pasar ese filtro. Pero las recomendaciones  del FMI en su momento no estarán fuera de carril con las propuestas posibles del nuevo gobierno. En esto se incluye reducir la inflación, los gastos, la emisión del Banco Central, cepo, devaluación, recomposición de reservas. No puede estar ausente el serio problema de la pobreza y la indigencia, ¿pero cómo solucionarlo?

Los valores expuestos por el FMI seguramente serán modificados en la nueva revisión, pero sirven de base para ir observando las propuestas del plan macroeconómico de Milei, las medidas más inmediatas y el plan de estabilización.

Para todo lo anterior (en particular Recursos y Gastos), mostramos cuadros y gráficos sobre la base de las propuestas del FMI de agosto de 2023.

Agregamos sin mayores comentarios otros cuadros que corresponden a la información de los últimos años del Sector Público Base Caja Esquema Ahorro – Inversión. Ayuda a las comparaciones con lo anterior y es lo que se irá viendo en las publicaciones que realiza la Secretaría de Hacienda de la Nación. Para completar la información, resultan de gran utilidad los documentos producidos por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) que mensualmente analiza la ejecución presupuestaria de la administración nacional.

El FMI en algún momento del documento declara que el país necesitará refinanciar la deuda a largo plazo. La más reciente fue durante el 2020. No hace tanto, pero será necesaria otra vez.

Don Inodoro y Mendieta nunca están ausentes en los momentos políticos claves y reflexionan de la siguiente manera con eje en la inflación y la crisis económica:

Inodoro: “¡Pensar que yo supe tener un chiquero yeno e’ chanchos alcancías!”

Mendieta: “Animalitos e’ dios.”

Inodoro: “Con la crisis económica anda tuito el mundo con el corazón en la boca.”

Mendieta: “Al menos, así tienen algo pa’ masticar.”

 

2023 diciembre FMI y Base CAJA.docx

Reflexiones después del sopapo

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El término, desde el título, ya nos pone en contexto de lectura. El sopapo, el “estate quieto”, el “sopla moco”, etc. herramienta del Piaget de nuestros padres, tal vez no era seguido por nosotros por una reflexión racional sobre las causas, pero sí incorporábamos el aprendizaje de lo que significa “eso no se hace” en los términos culturales de época.

Forzando una extrapolación al mundo de la vida del escribiente, la política -y a esta altura de la vida- nos permite algunas reflexiones más o menos racionales –al menos en su hilván argumental-

¿Y –ahí no más- se habrá entendido en términos políticos que la sociedad nos dice “eso no se hace”? Todo un tema ya que la sociedad y sus sentidos generalizados sólo imponen tendencias que albergan en su seno heterogeneidades inconmensurables.

Una teoría –a la que yo concurro muchas veces- nos plantea que, siendo la complejidad de la realidad imposible de aprehender en su complitud, ello requiere aumentar la complejidad interna para lograr mayores grados de entendimiento. En consecuencia, este ejercicio supone deconstruir las lógicas que gobiernan nuestras vidas, al fin, el/los sistemas en los que transcurre.

Para los actores del sistema político esta propuesta debería iniciarse con la conciencia de que estamos haciendo “muy bien” cosas que ya no deben hacerse.

Inmediatamente surge la pregunta sobre los por qué se insiste en esas conductas devenidas de axiomas que abonan la racionalidad endogámica de las organizaciones (burocracia en términos de Max Weber hace ya más de un siglo). Lógica que antepone la necesidad de la existencia de la organización a los principios que la crearon. Pasa en la política, en las religiones, en los movimientos sociales, en la ciencia, etc. etc.

Obviamente, no hay una única razón. Acostumbramos a buscarlas en la ética o en la moral, y por estos días hasta en las creencias religiosas; cuestiones que pueden ser útiles para elaborar juicios sobre las personas, pero no sobre el funcionamiento del sistema. Hace falta un nivel de abstracción mayor y más complejo.

Ese mayor nivel de abstracción supone entender que más allá de las buenas intenciones de una persona, el sentido de funcionamiento que impera dentro de cada organización y en cada sistema, lo trasciende a pesar de ser ella la que debe operacionalizarlo.

Es ocioso mencionar que Javier Milei ha llegado a la presidencia de la nación sin ningún tipo de organización institucionalizada que lo sostenga. Sin embargo, si construyó fuerza sociopolítica.

De este ejemplo gráfico –para no recurrir a la vieja discusión que contrapone partido político con movimiento, en el ámbito del peronismo- es fácil concluir que el partido político no es una herramienta útil para la construcción política. Ningún partido político está exento de este aserto. Ni siquiera el liberalismo light del radicalismo pudo superar esto sin la aparición del liderazgo social y político de Alfonsín.

Es que la función social del partido político no es la construcción política, podrá ser útil para la formación de cuadros (si hay voluntad para ello), podrá ser la única herramienta para participar del sistema electoral, pero no está en sus posibilidades construir liderazgos socio políticos. No puede contener la diversidad social porque esa no es su función en el sistema.

Otro tanto ocurre con los movimientos sociales cuya función social es la contención de la pobreza y la sub-inclusión de los sectores vulnerables en los márgenes del sistema capitalista. A la hora en que los líderes de esas organizaciones tienen voluntad de saltar al plano de la disputa del poder político encuentran serias dificultades, toda vez que en general, los recursos monetarios con los que se desarrollan siempre provienen del estado, en consecuencia, están obligados a negociar con el gobierno de turno y los poderes constituidos que, obviamente, los mantendrán disciplinados.

Sin que la mención signifique adhesiones ni deméritos éticos o morales, el ejemplo de Juan Grabois (tiene apoyos internacionales que le permiten el salto –dicho por él en TV antes de abordar el avión en Ezeiza-), dejando su lugar en la organización social para dedicarse “a la política”, es gráfico para lo que estoy planteando, también se puede mencionar el fracaso político de los líderes del Movimiento Evita.

De las llamadas “orgas” –organizaciones de estructuración vertical- los mayores podemos hablar un rato largo, pero en el presente el fracaso político nacional de La Cámpora –con la excepción de Bs. As.- está a la vista.

Párrafo aparte merecen otro tipo de organizaciones, sindicatos, por ejemplo, cuyos dirigentes pueden pasar a la política, aunque siempre por vía de adhesión personal a organizaciones de ese sistema, nunca por acción directa de su organización.

Es decir, el principio esbozado por Perón sobre que “la organización vence al tiempo” no resuelve la pregunta sobre qué tipo de organización. Él mantenía dos, el movimiento y el partido.

No hace falta decir que a nivel global las sociedades muestran disconformidad con estas formas que el sistema político ofrece como opciones a lo cual nos responden “eso no se hace”

El mentado espíritu frentista del peronismo y últimamente las coaliciones no son otra cosa que la búsqueda de construcciones políticas que superen la incapacidad anteriormente planteada. Encontrar esas salidas son la condición de posibilidad de cumplir con la función social del sistema político: “Construir decisiones colectivas vinculantes”

¡Vaya si Juan Domingo Perón sabía de estas cuestiones! Lástima que esas enseñanzas fueron olvidadas después de su fallecimiento o, lo que es peor, reemplazadas por los intereses fragmentarios de las localías (caudillismo le llamaba Perón).

La institucionalización de esas estructuras organizativas las vuelve rígidas y la lógica interna a la que aludíamos se realimenta a sí misma, al punto de ser muy improbable que en su interior se reflexione sobre esta cuestión –pregunten a Francisco respecto de esto que decimos, en relación al Vaticano, como caso extremo de organización-

Si uno mira globalmente lo que ocurre puede llegar a aseverar que esas formas organizacionales ya son anacrónicas, lo que no significa que vayan a desaparecer, de ello se puede derivar “una” causa –al menos- del aumento del nivel de los conflictos sociales con trasfondo político: falta de ámbitos adecuados para su gestión.

Este déficit o complejidad al interior del sistema político termina sobrecargando las funciones del Estado y cuando éste es rebalsado se traslada el conflicto al sistema del derecho provocando a su vez la politización del mismo con las consecuencias que todos conocemos.

Sobre cómo la sociedad procesa estas cuestiones filósofos y sociólogos están a full en su elaboración teórica –hay para todos los gustos-, en particular, sobre el fenómeno Milei no tengo dudas que se escribirán libros enteros.

Volviendo, entonces, al tema de la construcción política y su aspecto organizativo, es interesante anotar que uno no es un iluminado y que el tema da vueltas por todo el sistema académico desde hace rato y que se incrementó el interés por él a partir de la invención del transistor que constituyó la revolución tecnológica por excelencia del siglo xx. Al igual que otros inventos que en el siglo xix cambiaron el mundo, éste también lo hizo ya que la información y su transporte es el insumo básico de la “sociedad del conocimiento” que estaba en curso desde principios de dicho siglo (Relatividad, Cuántica, Astrofísica, Biología, etc.)

Y, ¿qué cosa es una organización –abstrayéndonos de lo material y de lo normativo- que no sea un complejo de decisiones que se encadenan unas a otras a partir del tráfico de información? Esto es válido para cualquier organización, sea de núcleos humanos, económicas, cibernéticas, biológicas o la que ustedes quieran.

Debería ser de nuestro interés –el político- aquello que llamó la atención académica: las redes, la organización en rizoma o rizomática, cuyo ejemplo más usado, aunque no sepamos su calificación como tal, es el hipertexto, la nube en internet, invento militar cuyo concepto es de uso habitual en el mundo empresario y científico desde hace rato (década 70/80 especialmente).

Si de política se trata, es interesante ver cómo se organiza el movimiento feminista que contiene diferencias ideológicas, sociales, religiosas, de opción sexual, etarias, etc. y no sólo no se diluye, sino que se ha estabilizado y siempre en vías de crecimiento.

¿Habrán encontrado la causa que nos decía el General? Se puede aseverar que sí y que la misma no puede ser contenida por ningún partido político en su complitud.

¿Podrá el peronismo abordar este debate? O terminará sus días como le ocurrió al PRI de Méjico.

No quiero terminar sin anotar que la forma organizativa y la causa constituyen un par indisoluble para la construcción política cualquiera de las dos, sin la otra, no es más que “rosca” o arreglos de intereses personales de distinto tipo que nada tienen que ver con nuestro tema.

Un desengaño atroz

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La teoría que defiende y pregona Javier Milei es que todo debe determinarlo el mercado, por ende su plan se reduce a adoptar una serie de medidas para eliminar las restricciones que impiden que la oferta y la demanda actúen libremente.

Con ese objetivo y para que el libre mercado funcione es primordial el derecho de propiedad, por eso su máximo referente, el economista estadounidense Murray Rothbard (1926-1995), sostenía que “el derecho humano de todo hombre a su propia vida implica el derecho a encontrar y transformar recursos: a producir aquello que sostiene y hace avanzar la vida. Ese producto es la propiedad del hombre. Por eso, el derecho de propiedad es el más importante de los derechos humanos; cada individuo, según nuestra comprensión del orden natural de las cosas, es el dueño de sí mismo, el gobernante de su propia persona. El derecho del hombre a la libertad personal es, pues, su derecho de propiedad sobre sí mismo”[1].

En su concepción idílica no se plantea que en una sociedad hay trabajadores cuya única propiedad es su trabajo, que hay quienes no tienen trabajo, que hay pobreza y miseria, frutos de un modelo de apropiación que niegan y ocultan con una teoría intrincada, absurda y ruin, que lo que busca es justificar lo injustificable.

En diez provincias de la Argentina actual, según el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (ReNaTEP), bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, el empleo popular (changas, compra y venta de usados, vendedores ambulantes, peones golondrinas, etc.) supera tanto al empleo registrado privado como al público. Son los casos de Tucumán, Chaco, Salta, Santiago del Estero, Misiones, Jujuy, Formosa, Corrientes, Catamarca y La Rioja.

 

Inscriptos/as al ReNaTEP y asalariados registrados en el SIPA (sectores público y privado). Distribución por provincia. 4 de abril de 2023.

Por eso, el economista chileno Carlos Matus Romo (1931-1998) afirmaba: “El mercado es de vista corta, no resuelve bien los problemas de mediano y largo plazo; es ciego al costo ecológico de los procesos económicos; es sordo a las necesidades de los individuos y sólo reconoce las demandas respaldadas con dinero; el hambre sin ingresos no vale; es deficiente para dar cuenta de las llamadas economías externas, es decir cuando hay costos o beneficios indirectos; es incapaz de lograr el equilibrio macroeconómico; opera torpemente cuando en el sistema dominan los monopolios, se cierra la entrada a nuevos competidores y las economías de escala son discontinuas; no puede lidiar contra la falta de patriotismo, la corrupción y la deshonestidad; distribuye mal el ingreso nacional y puede hacer más ricos a los ricos a costa de los pobres, etc.”[2].

En pos de justificar lo injustificable, los marginalistas se abstraen de la realidad y plantean siempre beneficiar al gran capital, al que le confieren el rol de gran ordenador: “El hambre sin ingresos no vale”, no genera demanda, ergo no existe.

Tal vez mejor que Milei lo dice Diana Mondino, profesora de UCEMA (que es la universidad privada local de la escuela de los Chicago Boys), hija del recientemente fallecido Víctor Mondino (creador y presidente del Banco Roela SA), directora de ese banco y ex integrante del directorio de empresas como Pampa Energía, Edenor, Banco Supervielle, Bodegas Valentín Bianchi, Loma Negra, etc.

El jueves último, invitada por la Unión Industrial Argentina (UIA), la nombrada canciller de Milei ratificó la intención de “liberar el cepo cambiario cuanto antes” y aseguró que, de esa manera, las empresas podrán conseguir libremente los dólares necesarios para pagar importaciones “a precio de mercado” (no tuvo necesidad de decir cuál es el precio del dólar, porque lo dirá el mercado).

Los precios van a subir pero “la gente no va a comprar a un precio disparatado, todas las empresas del mundo querrían subir sus precios, y no lo pueden hacer porque la gente no compraría”. “Cuando vos tenés tres empresas que no pueden subir el precio y cinco que si pueden, fundiste tres, sabiendo cuáles son esas tres, y las otras cinco a lo mejor se divierten a costa de las tres que se fueron”, razonó.

“Las divisas son de los exportadores, no del Banco Central”, dijo (en ese momento los empresarios presentes en el auditorio del Centro de Convenciones aplaudieron, en algunos casos de pie). Y cerró su alocución: “Que el exportador venda al precio que quiera o pueda, que incluso no va a tener la obligación de ingresarlos al país”, por ende “cuando un exportador se encuentre con que cobró todos sus dólares afuera, la mitad de ustedes va a decir ‘che, los dejó afuera’. La otra mitad va a decir ‘traigo una parte, pago mis deudas y me quedo tranquilo’. Y algunos van a decir ‘traigo los dólares y compró a la empresa que no pudo competir y se fundió’”.

Con la misma liviandad, confirmó que se buscará eliminar la Secretaría de Comercio de la Nación, en línea con lo que había adelantado el día anterior Milei, porque los precios deben ser libres, no regulados.

La realidad

Mientras Diana Mondino opina como “Señora Gorda”, el personaje creado por Landrú (Juan Carlos Colombres) de una mujer paqueta atrincherada dentro de una mullida burbuja en un barrio cerrado, que cultivaba una ignorancia completa sobre la marcha del mundo y sus alrededores y se sorprendía ante cualquier acontecimiento que le proveyera la realidad en forma de noticia, ante el cual solía reaccionar con una muy limitada artillería de prejuicios, Milei repite y plagia a Rothbard, los mercados de dólar futuro descuentan una nueva devaluación y, en las últimas ruedas, los contratos para fines de diciembre 2023 fueron pactados con un dólar oficial de 770 pesos. Esto implica una suba del 103% con respecto al precio del dólar oficial de 379 pesos del viernes último.

 

 

Milei ignora el Teorema de Carlos Díaz Alejandro (1937-1985): “La suba del tipo de cambio encarece los alimentos, reduce el salario real (dado el salario nominal, que no se incrementa en la misma proporción) y, por la baja elasticidad-precio de la demanda de alimentos (pese al aumento del precios se sigue demandando alimentos porque se debe comer para vivir), comprime la demanda de otros bienes, por ejemplo manufacturas, de parte de los trabajadores. Dada la inelasticidad de oferta del bien exportable (se depende de la demanda de otros mercados y no todos los alimentos se exportan en la cantidad que no se consume en el mercado interno), el aumento de su precio no estimula mayor producción ni empleo en el sector. La caída en la demanda de manufacturas no se ve compensada por una demanda proveniente de los mayores beneficios del sector que produce el bien exportable”[3].

Por eso, porque el conocimiento de Milei sobre la ciencia económica se limita a la microeconomía y dentro de ella a un sector marginal como son los auto-denominados anarco-capitalistas, puede afirmar como si fuera una verdad revelada que “el salario no te alcanza porque te sobra Estado. En la medida que vos corras al Estado, una de las cosas que va a permitir es recomponer el ahorro, eso va a generar más inversión y más fuentes de trabajo y con más productividad y, por ende, los salarios van a ser más altos”, aseveración mil veces desmentida por la realidad porque la súper ganancia que tiene un sector privilegiado hace que se fuguen capitales y no que se invierta en el país, salvo, como dice Mondino, para quedarse con la empresas quebradas, con lo que se concentra y extranjeriza aún más la economía nacional, que es el verdadero objetivo de los grandes grupos financieros que imponen a Luis “Toto” Caputo y a Joaquín Cottani (que viven y trabajan para el capital financiero en los Estados Unidos), a Guillermo Ferraro, de la auditoria anglo-norteamericana KPMG, o a Eduardo Rodríguez Chirillo, que trabaja en la sede central del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En síntesis

Javier Milei afirma “arrancaremos con la reforma del Estado y vamos a buscar una solución para las LELIQS”, que son los temas a resolver de manera urgente para poder comenzar a ordenar la economía.

Para ello, el presupuesto nacional 2024 del nuevo gobierno va a ser una de las piezas fundamentales del paquete de medidas con el que buscan reencausar el vínculo con el Fondo Monetario Internacional, la Casa Blanca y el Tesoro de los Estados Unidos, con los cuales no les fue nada bien en la gira de tres días que hicieron Milei, Nicolás Posse, Luis Caputo, y Gerardo Werthein, acompañados por el embajador Marc Stanley, en la última semana de noviembre. Los funcionarios de esos organismos le dijeron que la violenta devaluación propuesta, la suba de precios, la quita de subsidios energéticos y el ajuste fiscal generan un conflicto social inminente, que ni Milei ni Mondino están en condiciones de entender y prever.

Sí lo comprende Mauricio Macri, que se opuso a que Patricia Bullrich sea la ministra de Seguridad, no quiere que el PRO aparezca reprimiendo la protesta social y en cambio pretende poner al presidente de la Cámara de Diputados en la línea sucesoria ante la posibilidad de acefalía.

Milei sólo tiene un equipo puesto por los capitales financieros internacionales que están en la Argentina[4], que vieron que su imagen crecía ante una población devastada por los gobiernos de Cambiemos y del Frente de Todos, con niveles de pobreza y exclusión social alarmantes, y por eso lo rodearon y lo reciben. Pero vienen para aprovecharse de la devaluación de nuestra moneda, para comprar por la mitad lo que vale el doble y, a la vez, como el Estado recauda en pesos, la deuda pública (y la deuda privada para los que venden mayoritariamente en el mercado interno) se torna impagable y se deben malvender activos para cumplir con esas obligaciones.

El grado de improvisación de la nueva administración es tan grande como el de desconocimiento de la realidad. Carlos Rodríguez, rector de la UCEMA y renunciante jefe de economía de Milei, respondió a una pregunta de La Nación sobre el ajuste sobre los sectores más pobres de la población: “Hay que sufrir, no cabe duda, para que se aprenda. Las cosas cuestan”.

Una minoría rentista y parasitaria se dispone a hacer negocios a costa del presente y del futuro de nuestro pueblo y de nuestra patria, y ellos dicen que debemos sufrir para aprender. El desengaño de los que votaron a Milei va a ser la medida de ese sufrimiento.

 

[1] “Mises Daily Articles”, Murray N. Rothbard. En The Freeman: Ideas on Liberty, abril de 1959.
[2] El método PES (Planificación Estratégica Situacional). Entrevista de Franco Huertas a Carlos Matus Romo. Ed. Altadir.
[3] Carlos Díaz Alejandro, “Devaluación de la tasa de cambio en un país semi-industrializado. La experiencia de la Argentina 1955-61”. Editorial Instituto Torcuato Di Tella.
[4] Que son básicamente los mismos que se reunieron los días 7 y 8 de septiembre 2023 en Greenwich y Nueva York: Darío Epstein y Juan Ignacio Nápoli y los representantes de los bancos HSBC, UBS y JP Morgan, de BlackRock, Vanguard Group, Fidelity, PIMCO, Franklin Templeton, Allianz SE, FMR, Capital Group, Credit Agricole Group, NN Group, Intesa Sanpaolo, Global Evolution, Ashmore Group, TCW Group, entre otros.

 

Un desengaño atroz

 

El Nobel del exterminio

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La desclasificación de documentos oficiales sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina en el período 1975-1984 realizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos entre 2002 y 2004 revela lo que varios académicos, observadores y periodistas argentinos y estadounidenses señalaron por lustros: que en un contexto histórico determinado, mediante señales esquivas y de modo turbio, altos funcionarios del gobierno del Presidente Gerald Ford alentaron al gobierno del general Jorge Videla a implementar políticas represivas –torturas, ejecuciones y desapariciones– contra la “subversión”.

No se trató sólo de tolerar, en un momento específico, a nivel de la cúpula decisoria en Washington, la violación sistemática de los derechos humanos en la Argentina. La clave fue el apoyo al gobierno militar para que actuara con diligencia y destreza en materia de lucha “antiterrorista”. También la obstrucción de los esfuerzos de los propios representantes de Estados Unidos en Buenos Aires –por ejemplo, los del embajador Robert Hill– que se quejaban de la brutalidad del régimen de facto. El mensaje era claro: maten y desaparezcan a los que deban pero de manera rápida.

Las distintas expresiones en privado del Vicepresidente, Nelson Rockefeller, y del secretario de Estado, Henry Kissinger, hacia el Ejecutivo argentino, fueron leídas y asimiladas como un gesto de condescendencia hacia la estrategia de mano dura de Buenos Aires. Una parte influyente de Washington daba luz verde a los militares argentinos, quienes interpretaban los dichos de Rockefeller y Kissinger como una carta blanca para proceder en su política de exterminio. Las detalladas investigaciones sobre el tema efectuadas por Kathryn Sikkink, de la Universidad de Minnesota, mostraron cómo, durante esa fase de vía libre para la represión –junio 1976/enero 1977–, el número de muertos y desaparecidos alcanzó cifras aterradoras.

Ahora que es pública esta información, es importante que el Comité Noruego de la Paz retire el Premio Nobel que le otorgara a Henry Kissinger en 1973. Kissinger recibió ese galardón (el vietnamita Le Duc Tho compartió esa distinción, pero no la aceptó) en razón de las negociaciones de paz en Vietnam. Cuando se le concedió el Nobel, el 16 de octubre de 1973, era poco lo que se sabía, con certeza, sobre su rol en la caída del gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Pero ahora sabemos –gracias a que se han levantado las reservas sobre documentos oficiales de Estados Unidos en relación con Chile y la Argentina– que, como consejero de Seguridad Nacional, aprobó las acciones tendientes al golpe de Estado en Chile y que, como secretario de Estado, sostuvo y avaló una política expeditiva de asesinatos y desapariciones que condujeron al terrorismo de Estado en Argentina.

Es inaceptable que alguien que recibió el Premio Nobel de la Paz haya auspiciado explícita y personalmente las peores violaciones a los derechos humanos. Por el contenido simbólico de este galardón, quien habiéndolo obtenido haya estimulado y respaldado acciones de tanta inhumanidad debería, al menos simbólicamente, perderlo.

Despojar a Kissinger del Nobel demanda un conjunto de acciones. Entre otras, por ejemplo, un grupo de personalidades (dentro y fuera de la Argentina) y ONGs (Amnistía Internacional, Human Rights Watch y varias más) podrían pedir una modificación de los estatutos del Comité Noruego del Nobel, para que se incorpore una norma permitiendo el retiro del premio a la persona o institución que, habiendo sido galardonada, promueva actos contrarios al espíritu de ese homenaje.

Adicionalmente, se puede solicitar al Storting (Parlamento) noruego –encargado de designar al Comité de los Cinco que concede la distinción del Nobel– que escuche los petitorios o denuncias correspondientes en torno a la conducta de Kissinger en el Cono Sur. Asimismo, es posible actuar en conjunto con individuos e instituciones de Estados Unidos para que se conozcan con detalle las atrocidades ocurridas en la Argentina y Chile durante los años ’70, muchas de ellas cohonestadas por Kissinger. Además, es factible fortalecer la campaña, ya existente, para reducir su capacidad de movimiento: hoy no visita muchos países por temor a ser detenido y, eventualmente, juzgado por crímenes contra la humanidad.

Se podrá decir que despojar a Kissinger del Premio Nobel de la Paz podría abrir una caja de Pandora que lleve a considerar otros casos. Es muy posible que eso ocurra y será sano para la humanidad en su conjunto. Si alguien resulta innoble para la paz, que se sepa y se actúe en consecuencia, así la sanción sólo pueda ser moral y simbólica.

* El artículo se publicó en Página/12 el 8 de octubre de 2004.

 

Nobel del exterminio

Liberales y libertarios en el país de los orcos: todo es economía

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Aclaraciones situacionales: Mauricio Macri -expresidente- es liberal conocido por negocios históricos y múltiples con el Estado. Javier Milei -presidente electo- es un paleolibertario a conocer, un activista de las propuestas para implosionar al Estado. El Estado es una dimensión de la sociedad dada por un pueblo, en un territorio dado, con una institución de gobierno. Argentina es (¿era?) el país del peronismo, los orcos, los descamisados, los cabecitas negras, los sin nombre.

Voy a basarme en la lectura de Murray Rothbard (1926-1995), principalmente su libro Hacia una nueva libertad. El Manifiesto Libertario, Unión Editorial, España, 2013.

No he sido capaz de acceder al contenido de los programas de estudio de la licenciatura en economía que cursó J. Milei en la Universidad de Belgrano. Seguramente en esa bibliografía tomó contacto con las ideas de Rothbard. No es sólo una inducción. El futuro presidente lo cita habitualmente como referencia teórica y Murray es, además, el nombre de uno de los perros de Milei.

Rothbard no parece una lectura básica en los estudios económicos universitarios. Por ejemplo, en la UBA es un autor apenas referenciado en un seminario de investigación de la carrera de sociología como bibliografía complementaria (UNIDAD IV: La estrategia discursiva neoliberal y su arribo a Argentina) junto con escritos de Macri, Lanata y Benegas Linch, entre otros.

El pensamiento libertario: origen.

Rothbard (1926-1995) es un politólogo de la Escuela Austriaca de Economía que fue responsable de transformar la teoría liberal en una propuesta libertaria a partir de un análisis crítico.

Su trabajo contribuyó a definir y expandir el anarcocapitalismo, bajo el eje de la defensa acérrima de la libertad individual y el rechazo de cualquier tipo de intromisión o de coacción sea del Estado, sea de la religión o sea de un dogma social o político. Impuso la idea del Estado como un grupo de bandidos (la casta) por lo que su eliminación es necesaria para limitar los intereses personales de los políticos y establecer la primacía de los del ciudadano. También impuso la crítica a las empresas y corporaciones que buscan su beneficio propio acosta de erradicar la competencia del mercado.

Fue tan devoto de Ludwig von Mises, un defensor a ultranza del laissez-faire, como enemigo acérrimo de J. M. Keynes pues sostenía que la economía de tipo planificada generaba pobreza entre los individuos, al dificultar la autorregulación del Mercado.

Pensaba que si el mercado sostenía algunos bienes y servicios, podía organizar toda la actividad humana. Esto le planteó un conflicto: o bien se conformaba con las teorías liberales que defendían un Estado mínimo o bien tendría que empezar a acercarse a posturas libertarias que impulsen su eliminación: el anarcocapitalismo.

Sostuvo, basado en Aristóteles y Santo Tomas de Aquino, que podía constituirse una ética objetiva, que de alguna manera fuera un sistema político científico, lo que años antes Marx había intentado con su teoría del socialismo científico.

Una ética basada en la libertad de los individuos que, presumía en su mayoría, si tuviesen que elegir entre ser esclavos o ser libres, elegirían lo segundo. Uno de sus mentores, Hayek reconoce (Camino de Servidumbre. 2008. Madrid. Unión Editorial) que «la creencia en que el socialismo traería la libertad es auténtica y sincera». Es decir, el objetivo de la libertad está presente en todas las variantes ideológicas y políticas. La cuestión parece ser los alcances y el marco social de la libertad.

Rothbard reconoce que el origen del pensamiento libertario se encuentra presente en el liberalismo. En particular en las revoluciones liberal-clasicas del siglo XVIII contra el Antiguo Régimen en el que el rey podía actuar con total libertad teniendo un poder ilimitado con una red clientelar de privilegiados. Entendía que el liberalismo surge como un movimiento revolucionario, lo que contraría la tesis de que impulsa que los ricos sean más ricos, y los pobres, más pobres, puesto que este movimiento político fue una reacción frente a las injusticias que se cometían en el Antiguo Régimen.

Pero para Rothbard esa revolución liberal fue parcial e incompleta, pese a que se produjeron avances significativos. El liberalismo sufrió una debacle. Se relajó y se convirtió en un conservadurismo político que mantenía los logros que habían conseguido, pero no los usaba de partida para erradicar de una vez por todas toda la estructura estatal.

Liberales versus libertarios.

Ese -según Rothbard- fue el crimen que el liberalismo habría cometido: mantener el Estado como refugio, garante y aval cuando el propio Estado era el causante de guerras, crisis económicas y penurias en general que los propios ciudadanos habían padecido. Es decir que el liberalismo lleva, dentro de si mismo, la semilla de su propia destrucción en la medida en que considera necesario y acepta la existencia de un Estado (aunque sea mínimo) entendido como la agencia monopolista de la coacción institucional. Que permite el poder de la casta.

En definitiva, Rothbard considera que liberales y libertarios no son compatibles. Y que entran en conflicto. Pareciera preveerse el conflicto Macri-Milei. O la conversión utilitaria de Milei o la derrota del establishment de Macri.

Su planteo de que una ética libertaria elimina el uso de la violencia -sobre cualquier otro sujeto y sobre su propiedad privada- lo lleva a interpretar que el impuesto es un robo y que es un acto violento y, por ende, ilegítimo. El argumento de los impuestos como precio de la civilización y garantía de servicios mínimos es, según la perspectiva rothbardiana, un utilitarismo que nos aleja de lo justo porque el impuesto es algo coercitivo. El impuesto es un cobro que, desde el Estado, como su propio nombre indica, impone y que puede entenderse como una agresión (el padre del anarquismo filosófico, H.D. Thoreau fue a prisión, por su desacuerdo y total rechazo a la guerra financiada con impuestos).

¿Es legítimo obligar a un ciudadano a financiar con impuestos algo que no desea, por ejemplo subsidios y planes de ayuda social para familias sin trabajo? Un orco podría considerar que si, si vivimos en una sociedad solidaria, debemos aceptar que hay ciertos servicios que única y exclusivamente puede atender el Estado, y que, de no ser así, numerosas personas podrían verse en situación de desesperanza. De ahí que el pago de impuestos sea necesario para que esos individuos puedan mantener la paz social y no rebelarse contra la explotación.

Para el libertarismo, la ausencia de Estado y los agentes que intervienen en general en el Mercado, actúan de una manera tan eficiente que resulta del todo imposible que existan individuos fuera del sistema. Y si lo están, el mismo Mercado proveerá la solución hasta su desaparición. Una suerte de darwinismo social.

Decia Rothbard que el conjunto de los bienes y servicios que actualmente proporciona el Estado se dividen, a su vez, en dos subconjuntos: el de aquellos que hay que eliminar (como los controles de precios, el ministerio de la mujer, etc) y el de aquellos que es preciso privatizar (como la educación universitaria y la seguridad, entre tantos). La educación estatal debe resignarse porque no es una medida salvadora y justificadora (los niños deben ir a la escuela porque allí es donde se educan) sino que es un principio adoctrinador y totalitario.

En definitiva, el anarcocapitalismo es una representación del orden espontáneo del Mercado. Se basa en que todos los servicios, incluyendo el derecho, la justicia y el orden público, son proporcionados a través de un proceso voluntario de cooperación social que es el Mercado. De esta forma el anarcocapitalismo se convierte en un objeto de investigación de la Ciencia Económica moderna. Toda la vida social es motivo de coordinación con criterio empresarial, lo que garantiza la eficiencia y la justicia en la solución de los problemas, eliminándose los conflictos, ineficiencias y desajustes que genera toda agencia monopolista de violencia (Estado) por el mero hecho de existir. Además, el sistema propuesto elimina los incentivos corruptores del ser humano que genera el Estado, impulsando por contra los comportamientos humanos morales y responsables, e impidiendo el surgimiento de ninguna agencia monopolista (Estado) que legitime el uso sistemático de la violencia y la explotación por parte de unos grupos sociales (los que en cada momento mejor controlen los resortes del poder estatal) a otros (aquellos a los que no queda más remedio que obedecer).

Todas estas propuestas y planteos hacen parte de la batalla cultural en curso que tiene tres visiones: la nac & pop, la liberal, la libertaria. Una conflictividad ideológica sobre la visión de la sociedad, sobre el rol de los individuos y sobre el comportamiento de las instituciones. El progresismo social y la equidad económica deberán reinventarse, disputar el concepto de libertad en un contexto socioambiental diferente, conectarse con formas no estatistas y autogestionarias de la economía popular y volver a valorar la noción de autonomía. Una nueva letra con una distinta partitura, con nuevos instrumentos y nuevos interpretes para la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Que seguirán estando.

*Economista, ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

 

https://www.elextremosur.com/nota/46527-liberales-y-libertarios-en-el-pais-de-los-orcos-todo-es-economia/

 

 

«Hombres de bien» en Economía: ¿quiénes son? (a mí no me miren)

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En el discurso político-económico actual en Argentina, se puede encontrar una sutil, pero profunda, interrelación entre el uso permanente del término «hombre de bien» que cita Milei y el concepto de «orco» que refiere Macri en su incitación al enfrentamiento social.

El «hombre de bien» (patriarcado mediante) es el individuo ejemplar, pilar de la sociedad, beneficiario de la política anarcocapitalista, el buen libertario. En la antítesis, el hombre de mal, el «orco» representa el hombre-masa, el enemigo a destruir, el miserable a enfrentar, el peronista.

El «orco» como antónimo de «hombre de bien». Y, en el discurso de Milei, al «orco», ni la palabra. Se habla, se dice y se hace para los «hombres de bien». Todo para ellos, que la motosierra apunte hacia los orcos.

El concepto es aplicable -como juicio sobre las personas- por todas las ideologías. Inclusive lo utiliza Evita en su discurso del 1 de mayo de 1952: «El enemigo acecha. No perdona jamás que un argentino, que un hombre de bien, el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria». Y es más -quizás para distanciarse del épico «hombre nuevo» del Ché- en 1951 Perón cita, en su Manual de conducción política: «Porque, señores, estos movimientos triunfan por el sentido heroico de la vida, que es lo único que salva a los pueblos; y ese heroísmo se necesita no solamente para jugar la vida todos los días, o en una ocasión, por nuestro Movimiento, sino para luchar contra lo que cada uno lleva dentro, para vencerlo y hacer triunfar al hombre de bien, porque al partido lo harán triunfar solamente los hombres de bien».

A diferencia de la palabra «orco», siempre indeseable y terrorifica, «hombre de bien» es polisémica y su significado es ideológico y adaptativo según quién y en que contexto la mencione. Para el sentido común neoliberal, hombre de bien es quien piensa parecido, procede igual que yo y con quien compartimos creencias sobre el mercado benefactor y el Estado ladrón.

Por supuesto, recurrimos a una simplificación tremendista pero que puede ayudarnos para la interpretación económica.

El concepto de «hombre de bien» tiene origen antropológico. Y moral. Deviene de la antigüedad. Principalmente desde Platón -que lo establece como virtud ciudadana- (es conocida su referencia «un hombre de bien puede ir a comer a casa de otro hombre de bien sin ser convidado»). Los estoicos (que pregonan el amor al destino) la refieren a quienes detentan las virtudes de coraje, templanza, sabiduría y justicia. Y luego pasa al cristianismo (como hombre de Dios, que satisface los requerimientos bíblicos).

Así contado, pareciera que «hombre de bien» está alejado de la economía. Sin embargo, a partir de Montesquieu (El espíritu de las leyes, 1748)- el término se hace social y se reconoce para identificar a quien tiene virtud política, a diferencia de la virtud moral individual. El hombre de bien no es un idiota (ignorante de los problemas del Estado) sino que está muy identificado con el patriotismo: «No se trata de una virtud moral, ni tampoco de una virtud cristiana, sino de una virtud política como amor a la patria y a la igualdad, que ama a las leyes de su país y obra en función de estas».

Hombre bueno es buen ciudadano, y buen ciudadano es hombre de bien. La ciudad, la civilitas, es la que recepta al hombre de bien. Que quiere decir en instancias del capitalismo financiero neoliberal, «hombre de mercado», como consumidor y como productor. Es el homos economicus de los clásicos en el sistema de mercado: como consumidor que elige y paga sus consumos con libertad y no los recibe como prebendas ni planes de ayuda públicos, productor porque busca su remuneración en el mercado por la meritocracia de su propio esfuerzo y no por los favores políticos. Esta es la construcción del concepto de «hombre de bien» como funcional al mercado y contrapuesto al Estado que le roba sus ingresos con los impuestos, que encarecen los precios y restringen la inversión empresarial. Alguna parte del éxito libertario en las elecciones puede buscarse en este lado.

Pero, dado que el capitalismo es amoral («No es la generosidad lo que mueve al comerciante a vender sus productos a precios módicos, sino el interés.»), es válido preguntarse si puede albergar «hombres de bien»?

El neoliberalismo afirma que el capitalismo no tiene dimensión ética, no necesita ser considerado moral o inmoral: su condición existencial es que sea eficiente. Y toma a los hombres tal como son: seres egoístas que quieren maximizar su goce y minimizar sus esfuerzos. El comerciante de bien nos dice: «Sea egoísta, venga a comprar mis productos…» No nos dice: «Por favor, sea generoso, tengo que pagar los sueldos y encuentro dificultad para pagar mis deudas y necesito que me dé una mano». En realidad, el comerciante de bien nos dice: «Los mejores y más baratos productos para satisfacer su necesidad están en mi negocio». Y funciona. Porque, para vender, los comerciantes tienen que hacer el esfuerzo de tener los mejores y más baratos productos. ¿Qué le dice el patrón a un asalariado de bien?: «Sea egoísta, venga a trabajar conmigo. Le conviene.» ¿Qué dice el joven trabajador que quiere conseguir empleo? «Sea egoísta, empléeme. Le conviene explotarme».

El capitalismo es el reino de la conveniencia, de la utilidad. Y el «hombre de bien» es el que conviene al sistema. Como productor si maximiza su beneficio y como consumidor si obtiene la mayor satisfacción. Eso le otorga al capitalismo cierta legitimidad antropológica. Su base de funcionamiento es el gen egoísta. Obviamente, el egoísmo basta para caminar, para hacer marchar la economía cotidiana (en la que operamos como egoístas), pero no alcanza para construir una sociedad (que necesita interrelaciones solidarias). Y menos aún para estructurar una civilización.

Por eso sólo puede haber «hombres de bien» si el Estado y la política -como fuerza colectiva- operan entre la dimensión amoral de la economía y la moral de los individuos. El Estado moraliza el funcionamiento económico en beneficio de los individuos (por ejemplo, establece precios máximos, valida paritarias salariales), justamente porque la economía es amoral y porque la moral no es rentable se necesita una articulación entre las dos, algo que salga del mercado, que no esté en venta. Mientras mejor comprendamos la naturaleza de la economía y la moral, entendiendo la fuerza de la economía y la debilidad de la moral, más exigentes serán los pueblos en cuanto al derecho y la política.

Entonces el «hombre de bien» -si existiera- con su compromiso social y público estaría tan lejos del neoliberalismo como del anarcocapitalismo. Se ubicaría en el campo de la justicia social, ese concepto aberrante según el presidente electo. A pesar de que este se haya apropiado del concepto en otra de las cotidianas batallas de la cultura.

*Economista, ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

 

https://www.elextremosur.com/nota/46442-hombres-de-bien-en-economia-quienes-son-a-mi-no-me-miren/

Informe económico mensual

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Hoy 24 de NOVIEMBRE 2023: Inflación de OCTUBRE. Un título: Todo cambió.

Viene muy bien la repetir frase adjudicada al escritor francés Gustavo Flaubert: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena”. Ahora con el resultado del balotaje y el nuevo gobierno de Milei, todo es espera. Incluimos en la cartilla, dólar oficial, CCL, la tasa y Riesgo País. Cuadro con los datos principales.

Los números corresponden a OCTUBRE, siempre con congelamientos y listados de precios, oraciones, invocaciones religiosas varias, plegarias y otras formas de política económica. El gobierno, Massa no pudo encontrar soluciones a los “quilombos inflacionarios”. Meses vertiginosos los por delante.

El acumulado de DIEZ meses se eleva “al éter” al compararlo con tiempos anteriores. Repetimos y lo seguimos repitiendo, la inflación ofrece un primer resultado palpable, con cada peso se adquieren menos bienes y servicios, los precios se distorsionan y se acentúa la incertidumbre y la dispersión. Es lo que hay.

El BCRA, en OCTUBRE sostiene, no mueve (0.00 %) la variación del dólar oficial mayorista o sea por debajo de los aumentos de los precios, en cambio a la Tasa de Política Monetaria la eleva. ¿Qué harán las nuevas autoridades a partir del 10 de diciembre sobre estos dos aspectos?

Relevamos en el cuadro al Indec Nacional – (responde al ponderado de seis regiones Pampeana, GBS, Noreste, Noroeste Cuyo, Patagonia) -, la Dirección General de Estadística y Censos de Ciudad Bs As (con nuevo índice), la Dirección General de Estadística y Censos de la Provincia de Córdoba, la Dirección de Estadísticas de la Provincia de Mendoza, el Instituto Provincial de Estadística y Censos de Santa Fe y la Dirección Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de San Luis

OCTUBRE promedio de los IPC mencionados: 8.5 %. El Indec en el ponderado  Nacional de 6 regiones: 8.3 %.

El dólar CCL en OCTUBRE con un salto respecto el mes anterior, el promedio alcanzó los $ 912.4 con un aumento del 20.1 %. El dólar oficial mayorista promedió en OCTUBRE los $ 350 en el mes,  no varió o sea el 0.0 %.  La brecha entre el dólar oficial y el dólar CCL no afloja, 161 %.

El Riesgo País continúa muy elevado, promedió 2.546 puntos, en el mes  sube el  13.7 %.

Esperando a Milei todos estos indicadores.

Como Inodoro y Mendieta están siempre atentos a los acontecimientos, cambios de gobierno en el mundo y en país y otros hechos internacionales, sentados y tomando mate reflexionando se presenta el siguiente diálogo.

Mendieta: “Don Inodoro…….El 10 de diciembre deberíamos dir pa la asunción……Usté sabe…..el nuevo presidente”.

Inodoro: “¿ASUNCIÓN DEL PARAGUAY? ¿Y qué tenemos que hacer nosotros ayí?”

Continuará………………………..

 

2023 OCTUBRE proc. NOV IPC INFLACION

EL MASCARÓN DE PROA

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Según el Banco Mundial, que entiende la política keynesiana ante la crisis, “para acelerar el crecimiento económico sostenible y la inclusión, los países en desarrollo deben afrontar una variedad de desafíos subyacentes relacionados entre sí. Entre ellos figuran los bajos niveles de productividad y competitividad internacional, la ineficiencia del gasto público, la movilización insuficiente de recursos internos, las distorsiones de precios y el aumento de los niveles de deuda”. El Banco Mundial afirma que “la reducción de la pobreza, la equidad social y el crecimiento sostenible sólo son posibles con políticas monetarias y fiscales sólidas”.

Javier Milei, que copia y plagia a Murray Rothbard, un economista marginal aún en la propia corriente liberal, que no sabe de macro-economía ni de políticas keynesianas, que sólo estudio la micro-economía y, dentro de esa visión, únicamente la formación de los precios por la oferta y la demanda (sin contemplar los costos de producción y que los que no tienen ingresos suficientes para entrar a ese mercado no existen), que los mercados se auto-regulan y, por ende, que el Estado no debe intervenir. Que, como un dogma religioso, da por hecho que todo lo que haga el Estado está mal, que es ineficiente por definición y que con los impuestos distorsiona los precios. Esa teoría pequeña, egocéntrica y simple, que sólo ve lo que aparece en la superficie, que desconoce que la economía entra en crisis por falta de inversión (acumulación de capital que se fuga) es funcional al capital financiero, que la usa como mascarón de proa para quedarse por la mitad con lo que vale el doble.

De allí que cuando vemos quiénes son las personas que ocuparían roles relevantes en el nuevo gobierno, se repiten nombres ya conocidos de ser funcionales al gran capital extranjero y local.

Es el caso de Luis “Toto” Caputo, primo del hermano del alma de Mauricio Macri, que fue jefe de la mesa de dinero del JP Morgan [1] y posteriormente del Deutsche Bank (en esta última institución fue presidente de la filial argentina hasta el año 2008, cuando creó Axis, una sociedad de fondos comunes de inversión). Y también el de Demián Reidel, vicepresidente segundo de Federico Sturzenegger cuando este fue presidente del BCRA en la gestión de Cambiemos, quien antes trabajó para Goldman Sachs, para pasar a desempeñarse en el JP Morgan y, actualmente, preside el fondo de inversión QFR Capital Management, en Nueva York.

Los dos (Caputo y Reidel) son los que tienen la conexión con capitales del exterior para convertir parte de los encajes remunerados (pases pasivos, Leliq y Notaliq) en deuda externa. Los pases pasivos (de uno a seis días), las Leliqs (Letras de Liquidez del BCRA que tienen un plazo de siete a 29 días) y las Notaliq (Notas de Liquidez del BCRA, con un plazo de 30 días en adelante) son instrumentos financieros para “esterilizar” pesos que captan en depósitos las entidades financieras y el BCRA se los “compra” para no hacer absolutamente nada con ello. Y le cuesta al BCRA (a todos nosotros) pagar intereses a los bancos por más de dos billones de pesos por mes (que es la suma que cobran los bancos para no prestar).

La idea de los encajes remunerados era de una contención para que esa plata no se pasara al dólar. Pero los plazos de esos instrumentos son cada vez más cortos, de manera tal que el mayor porcentaje de los 23,2 billones de pesos inmovilizados no superan los siete días. Por ende, si se produce un retiro sistemático de los depósitos en plazo fijo de los bancos, todos los intereses pagados no sirvieron para nada porque la corrida cambiaria se transforma en corrida bancaria en menos de una semana y estamos de vuelta en 1982, 1989, 2001.

En la Argentina, de los seis primeros bancos privados por volumen de depósitos captados, en cinco tiene fuerte participación accionaria BlackRock (Santander, BBVA, Galicia, Macro y HSBC), que no va a perder plata, de allí que la solución propuesta por ese fondo es que el capital financiero internacional (que BlackRock lidera) le otorgue al BCRA un financiamiento de unos 15.000 millones de dólares (incrementando la deuda externa) para que rescate los encajes remunerados.

El problema es que al tipo de cambio oficial el dólar vale 375 pesos; por ende, el total de los encajes remunerados (23.174.916 millones de pesos) es equivalente a 61.780 millones de dólares, por eso necesitan que antes de que se vaya este gobierno, devalúe nuestra moneda unificando el tipo de cambio en 652,5 pesos, que es la suma del precio del dólar oficial (375 pesos) con el precio del dólar CCL [2] (930 pesos) y que es, por otra parte, el precio del dólar de exportación fijado por el decreto 597/2023 del martes 21 de noviembre 2023, cuando se decidió que todas las exportaciones se liquiden un 50 % a valor oficial y el otro 50 % por CCL.

 

 

La devaluación “licua” (disminuye en términos de moneda dura —por ejemplo, en dólar— y con respecto al porcentaje del PIB) los encajes remunerados, el gasto público y también los salarios, jubilaciones y pensiones (por la suba de los precios, principalmente de los alimentos, medicamentos, combustibles, etc., que es lo que exportamos). Pero hace más costosa la deuda externa, dado que los Estados (nacional y provincias) recaudan en pesos y la deuda en divisas se hace cada vez más cara, obligando a mal vender activos públicos para su amortización, de allí el delirio de privatizar más de 20 empresas públicas, entre las que se menciona a AySA, Aerolíneas Argentinas, YPF, IMPSA, ARSAT, medios de comunicación del Estado (TV pública, Télam, etc.), FFCC, etc.

Javier Milei en el programa de Mauro Viale en A 24, en octubre de 2018, cuando comenzaba su despliegue televisivo, sostuvo que Luis “Toto” Caputo como presidente del BCRA, refiriéndose a la corrida cambiaria de mediados de ese año, “fugó irresponsablemente más de 15.000 millones de dólares y se tuvo que recurrir al FMI”. Para agregar luego que Luis Caputo expandió las Leliq y que esa historia terminaría mal.

O sea, Milei tiene comprensión del problema, pero —subordinado al capital financiero— decide incrementar la deuda externa del Estado nacional, para dar una solución al mercado financiero, incluso confiando esa tarea en el irresponsable que fugó la plata del BCRA. Se olvidó del liberalismo, del anarco-capitalismo y hace que el Estado absorba las pérdidas del sector privado. El mercado financiero no solo no se auto-reguló, sino que le genera una deuda al Estado nacional de 15.000 millones de dólares para nada, por haber garantizado que el actual BCRA le pague religiosamente todos los meses millonadas de pesos a los bancos.

Sector público

Igual procede con las obras públicas, desconociendo que en las leyes de presupuesto existe un plan plurianual de inversiones que las contempla y autoriza su realización; que muchas de ellas están en ejecución y/o licitadas y adjudicadas. Así, dice que va a suspender todas las obras por falta de financiamiento y va a sustituir esta modalidad por el sistema denominado “Asociación Público-Privada” (APP), que no pudo hacer Mauricio Macri en su gestión y que es copia del realizado por el Presidente Patricio Aylwin en Chile, que decidió privatizar la mayor parte del sistema de obras públicas del país para reducir el gasto público y el déficit fiscal.

Más allá de que el sistema se puede aplicar en la red vial y otras (y que es selectivo vía precios), no puede ser aplicado para construir escuelas, hospitales, etc. (no se le puede cobrar la construcción a los enfermos que se atienden en la salud pública o a los alumnos que asisten a escuelas estatales), no se plantea, en cambio, suspender el pago de la deuda externa por falta de recursos. Y menos que menos investigar donde está la deuda por más de 100.000 millones de dólares que tomó el gobierno de Cambiemos (de los cuales 15.000 millones de dólares fugó en tres meses Luis “Toto” Caputo).

Se crea un súper Ministerio de Infraestructura y se lo nombra en el cargo a Guillermo Ferraro, que si bien es cierto que pasó por varias Administraciones públicas, fue durante 15 años director general del estudio de auditoría KPMG y, por ende, estuvo involucrado en la firma de las memorias y balances de Vicentin SACIFI, que incluso la Justicia argentina, en procedimientos ordenados por el fiscal de la Unidad de Delitos Complejos y Económicos de Rosario, Miguel Moreno, quien lleva adelante una causa penal por estafas contra la ex conducción de la empresa que está en concursos de acreedores, allanó las oficinas de la consultora KPMG en octubre de 2022, por entender que gracias a la participación de la consultora KPMG «se dio efectividad al ardid» de Vicentin, que habría consistido en exhibir estados contables y financieros «que no concordaban con la realidad de la empresa».

De Ferraro dependerán cinco secretarías claves. En Energía se designará a Eduardo Rodríguez Chirillo, que fue mano derecha de Carlos Bastos en la gestión privatizadora de Domingo Cavallo. Como presidente de YPF S. A., a Horacio Marín, actual presidente de Tecpetrol S. A., la petrolera del grupo Techint, para el cual trabaja desde hace 35 años. En Minería se designará a Sergio Arreche; en Comunicaciones, a Tomás Sutton y en Transporte, a Franco Mogetta, quienes profundizarán la tarea privatizadora.

De la misma manera que el “libertario anarco-capitalista” planea no arbitrar medida alguna para recaudar más con impuestos progresivos que hagan que contribuyan los grandes beneficiados por la brutal transferencia de ingresos de los gobiernos de Mauricio Macri y de Alberto Fernández, que la CTA estima en cuantiosos números: “La abultada transferencia de ingresos del trabajo al capital se cuantifica en 70.000 millones de dólares durante el gobierno del Frente de Todos y que asciende a 101.000 millones si se incorporan los resultados de la gestión de Macri” [3].

Según el resultado fiscal (base caja) al 31 de octubre de 2023, el déficit primario acumulado en los primeros diez meses de 2023 fue de $ 2.962.558,8 millones (1,8 % del PIB siempre base caja [4]) por un gasto primario acumulado en diez meses de 2023 de $ 27.169.652,7 millones y un ingreso total en ese lapso de $ 24.207.093,9 millones. Los intereses pagados acumulados en los diez primeros meses de 2023 suman $ 2.300.600,1 millones, por lo tanto, el déficit financiero total fue de $ 5.263.158,9 millones (3,07 % del PIB).

Ya este gobierno realizó un severo ajuste fiscal. El total de gasto de la Administración nacional base caja de $ 29.470.252,8 millones representa el 17,2 % del PIB; es cierto que faltan contabilizar los gastos devengados, más el pago del aguinaldo de los trabajadores públicos y de todo el sistema previsional de la Nación (ANSeS, cajas militares, Policía Federal, Prefectura, Gendarmería y Servicio Penitenciario Federal), pero el gasto del sector público nacional cerrará 2023 en torno al 20 % del PIB, como se había estimado en la Ley 27.701 de presupuesto y su primer Decreto N.º 799/2023 reglamentario, contra el 25,5 % del PIB que representó en 2015 o los 22,21 % de  2019 (fuente: Resultado Fiscal, Secretaría de Hacienda de la Nación).

Conclusión

La Argentina actual no tiene un problema de inconsistencia macroeconómica, ni fiscal, ni cambiaria [5]. Es una economía que cuenta con la tercera reserva mundial de agua potable, es superavitaria energéticamente, es importante exportador de alimentos y forrajes y va a ser también de consideración respecto de las explotaciones de oro, litio y minerales raros.

El problema es que sea controlada por el capital financiero internacional, del cual BlackRock es su cara más visible y que tiene en el país una corte de serviles y funcionales, comenzando por Mauricio Macri, que, siendo hijo de la burguesía local, hoy es el principal operador de esos capitales, como en su momento lo fueron Martínez de Hoz y Domingo Cavallo. «Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende», decía Jauretche.

 

[1] Los principales accionistas del JP Morgan son BlackRock y Vanguard. A su vez, de NewCo, que es la fusión de Livent y Allkem, que son las dos principales empresas que explotan el litio en nuestra puna, sus socios principales son BlackRock, Vanguard, JP Morgan y HSBC.
[2] Dólar contado con liquidación (CCL) o dólar cable (que es el medio que usan los usuarios para girar dólares al exterior; compran una acción o un título público en mercado de valores en el país y lo venden en el extranjero), y el BCRA mediante operaciones de mercado abierto compra con dólares de las reservas, títulos públicos nominados en moneda extranjera y y los revende en pesos.
[3] «Informe de Coyuntura N.º 41», septiembre de 2023 – CTA – CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina).
[4] La Secretaría de Hacienda de la Nación estima en octubre de 2023 un PIB de 171.428.000 millones de pesos (al tipo de cambio oficial, unos 460.820 millones de dólares). El acuerdo con el FMI infería un déficit primario de 1,9 % del PIB.
[5] El tipo de cambio refleja en mediano y largo plazo la productividad de un país y no somos menos productivos en promedio que Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, para que nuestro trabajo, nuestra producción y nuestros activos sean mucho más baratos medidos en la moneda de los países mencionados.

 

El mascarón de proa

Cuando el ordo habló del orco. Entre el ordoliberalismo de Macri y el anarcocapitalismo de Milei.

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Recientemente el expresidente -devenido en influencer político- Mauricio Macri refirió como orcos a los enemigos de su espacio ideológico neoliberal. Como soy un asiduo lector de Tolkien el tema -me sorprende en boca de quien lo habla y pienso que se lo han contado- me pareció interesante de tratar tanto por su brutal referencia al enemigo a destruir como al concepto de maldad que encierra. Tolkien (El señor de la anillos como su saga más reconocida) es un autor de ciencia ficción que recurre a la mitología celta para nominar como orcos a los habitantes del inframundo, monstruos violentos, faltos de inteligencia, odiadores y destructivos. En la cosmovisión macrista, peronistas (pero “de izquierda”, malos, no confundir).

Inmediatamente mi memoria recuperó el término “ordo”, derivado de orden y base de la concepción ordoliberal de la economía.

El ordo viene a enfrentar al orco. La razón neoliberal contra la bestialidad de los miserables del más allá estatal. El bien contra el mal. La luz ante la oscuridad. Para una serie de streaming atrapante.

El análisis del discurso y la historia personal de Macri permiten ubicarlo como un empresario que llega a la política. Es decir, pertenece a los buenos y su destino es el éxito. Su base constitutiva de razón lógica es la acumulación de excedentes financieros de mercado: competir para desplazar, aprovechar oportunidades de las fallas de mercado, negociar prebendas con el gran mercado que es el Estado, eludir impuestos y evadir responsabilidades fiscales y sociales. Un verdadero arquetipo de bondad sistémica. Macri se presenta como bueno para la sociedad del establishment.

Son muy conocidas sus actividades empresariales relacionadas con las actividades de construcción, industria automotriz, correo, recolección de residuos, industria alimentaria y energía eólica.

El grupo empresario al que pertenece siempre hizo negocios -al menos opacos- con el Estado, en circunstancias democráticas como en dictaduras militares y cívico-militares. Con Onganía negocios ganaderos de exportación de carne, facilitados como monopolio en empresa mixta con el Estado. Macri y el Estado argentino fueron socios!. Durante la dictadura 1976-1983 pasó de controlar siete empresas a cuarenta y siete diversificadas (entre ellas Sevel Argentina -automotriz- Sideco Americana (construcciones, Socma Corp (financiera), Manliba (recolección de residuos), Itron (electrónica), Solvencia de Seguros (aseguradora), Prourban (inmobiliaria), Iecsa (instalaciones mecánicas), Perfomar (perforación petrolera). Participó de la represa Yaciretá con el Estado paraguayo (al que elogia sistemáticamente), la construcción del puente Misiones-Encarnación, la central termoeléctrica de Río Tercero y de Luján de Cuyo, la recolección de residuos de la Ciudad de Buenos Aires, mediante la creación de Manliba, entre otras. En 1982 se beneficia de la estatización de la deuda privada que dispuso el BCRA y que se originó en autopréstamos ficticios a través de plazos fijos del exterior. Un maestro evasor que diseño una maniobra de fuga de capitales cuya denuncia y enjuiciamiento fue desactivada por Carlos Melconian (BCRA en 1983). La concesión de autopistas AUSA le permitió transferir pasivos por casi u$s 1.000M a la Municipalidad de Buenos Aires en1985 con un arreglo político que extendió la explotación. Fue actor del escándalo Rousselot por las alcantarillas de Morón (PBA) en 1989 por casi u$s 400M por tarifas excesivas y obras no ejecutadas. En 1994 se hace cargo de Celulosa Argentina asociado a Clarín y beneficiaria de condonaciones tributarias impulsadas por Cavallo en1995. Trianguló autopartes con Uruguay a través de Sevel para cobrar reembolsos por exportaciones y reintegros fiscales en 1993. Fue imputado por evasión fiscal y embargado y luego sobreseido por la justicia. En 1997 (Menem) se hace cargo del Correo Argentino de la que deja de pagar los cánones y la presenta en quiebra en 2001 sin cancelar deudas con empleados. Constan en los Panamá Papers como titular de firmas offshore para lavar capitales de dudoso origen. Y mucho más. Tanto que agota.

Un empresario de tal perfil, adiestrado para hacer negocios con y a través del Estado nacional no es compatible con la visión anarcocapitalista del presidente electo Milei que demanda la necesidad de desaparición del Estado nacional.

La ubicación de Macri en ese planteo es lo que suele reconocerse como ordoliberalismo, algo así como orden para la economía y la sociedad. Una concepción política de los años 1948 en Alemania que sustentó la construcción del orden económico europeo de posguerra y más tarde dio origen a la economía social de mercado (que en nuestro país tuvo un fuerte impuso con Álvaro Alsogaray -ministro de economía de Guido en 1962 y fundador de la UceDe en 1982. Allí militaron muchos conspicuos peronistas). Macri abrevó en esas concepciones la idea de un Estado cooptado por los intereses empresariales.

Para los ordoliberales el problema no es la naturaleza del capital, sino la necesidad de intervención gubernamental para regular los niveles de tensión social. Asimismo el Estado debe procurar la generación de un orden basado en el poder del establishment para determinar una estructura de normas e instituciones que permitan al mercado competitivo funcionar correctamente (lo que implica hacer negocios con el Estado) y garantizar el bienestar social (con la condición de no quejarse).

El ordoliberalismo y la economía social de mercado se inscriben como proyectos neoliberales para dar respuesta a la cuestión social. Por eso instala el autoempleo, el emprendedorismo y la pequeña y mediana empresa como forma organizativa que compense el capitalismo de masas y sus tendencias patologizantes (grandes empresas transnacionales y mercados oligopólicos) con una articulación más saludable entre las relaciones sociales y los principios de la competencia de mercado.

No es sólo una forma de regulación económica, sino ante todo una forma de regulación social (a través de la economía como lógica y la empresa como instrumento).

Los ordos abrevan en supuestos clásicos del liberalismo decimonónico, la famosa “mano invisible” de Adam Smith, la doctrina fisiócrata del laissez-faire y los modelos de la Escuela Neoclásica. Sus propuestas no se limitan al desguace y la minimización del Estado, sino que apuntan a reconfigurar las políticas gubernamentales a favor de un nuevo orden económico basado en el capital financiero, tecnológico y cognitivo. Los orcos no caben en ese proyecto para los ordos proponen una profunda reforma de la sociedad y la batalla cultural de masas, para remover obstáculos y lograr el establecimiento de la economía de mercado.

Ahora bien, no temer. El poder justifica traiciones y hay varias clase de orcos. Los veremos -algunos- obedientes que harán culto del ordo y veremos ordos que recurrirán a los orcos para mostrar poder de masas. Y hasta podríamos que ver que la guardia pretoriana ideológica del ordoliberalismo de Macri se reclute entre los orcos del anarcocapitalismo. Parece un trabalenguas: el ordo que traicionó al anarco para exterminar al orco. Podrá ser? Será.