13.7 C
Buenos Aires
jueves, abril 23, 2026
Blog Página 65

Motorizar la economía

0

“El PBI se conforma de Gasto Público consumo, inversión y comercio exterior. En los noventa se probó la teoría del derrame y no funcionó. Ahora lo armamos como se arman los buenos equipos de futbol: de abajo para arriba. Tenemos que lograr que los cuarenta millones de argentinos sean consumidores plenos. El crecimiento del consumo demanda una mayor inversión. Estos dos ítems, consumo e inversión, impulsan las exportaciones: el consumo te da mayor escala de producción, y la inversión, mayor eficiencia. Ambos bajan los costos y permiten competir a nivel internacional. Así crecen consumo, inversión y exportaciones, y la economía vuela.”

Lo antes mencionado podría haberlo dicho un discípulo de John M. Keynes (economista ingles que interpeló a la economía clásica de principio del siglo pasado y que debido a su aporte en el campo económico los países lograron salir de la depresión causada por la crisis de 1929), pero no es el caso. Lo antes dicho lo pronunció Néstor Kirchner. Dicha política fue eje de la economía kirchnerista durante el primer y segundo mandato, sobre todo.

La ecuación no parece muy difícil de entender, si comprendemos que el mercado interno tracciona aproximadamente el 70% del PBI que generamos. Vale aclarar que si no se recupera el consumo no puede haber reactivación económica, lo que genera pobreza y desigualdad.

Ahora bien, para estimular el consumo interno, la sociedad necesita de pesos en sus bolsillos. El ancla que está actuando sobre ese consumo en la actualidad es el aumento sostenido en el precio de los alimentos. Veamos un ejemplo esclarecedor: el aumento de la carne. La misma aumentó en promedio en el último año Feb- 2019 vs Feb 2020 un 72,4%.

 

Antes de cualquier análisis hay que tener en cuenta que el año 2020 fue el año de mayor volumen de carne vacuna exportada en los últimos 50 años, pero a su vez el año de menor consumo interno. Hay algo señor lector que no cuaja.

Caso similar sucede con el maíz, que es hoy un insumo básico para cinco cadenas alimentarias esenciales (leche, huevos, pollos, carnes vacuna y porcina) y que ha aumentado mas de un 100% en pesos el valor de la tonelada en los últimos 7 meses.

La economía argentina necesita exportar, es necesario para llevar alivio a las cuentas fiscales. Pero no le sirve a la economía en su conjunto exportar de esta manera. Exportar a costa de cargarle a los precios locales, el precio de exportación. Ahora bien, adentrémonos a las explicaciones que da la mesa de enlace acerca de esta cuestión. La culpa del aumento la atribuyen a la carga impositiva a lo largo de la cadena alimenticia (argumentación clásica del empresariado argentino). Ahora bien, la inflación del 2020 fue de un 36,1%, el salario MVM creció un 33%, no hubo aumento de la presión fiscal, las tarifas estuvieron congeladas. Por lo tanto, cómo puede explicarse dicho aumento.

Como hemos mencionado, se puede juzgar la moralidad o ética de determinado sector, o empresariado, pero está dentro de la naturaleza capitalista, la maximización de las ganancias.

Si tienen que hacer eso a costa del hambre del pueblo, lo harán sin dudar. Debido a esto, es el rol fundamental del Estado. Un Estado que pide información sobre precios, el nivel de producción, las ventas y el abastecimiento de productos a las 1000 empresas más grandes, formadoras de precios, es un Estado que trata de articular las desigualdades que genera dicho sistema.

Lo antes mencionado no es suficiente, el Estado debe desacoplar los precios locales, de los internacionales. Para eso hay muchas alternativas, ya sea aumento de retenciones (segmentando las mismas) o cupos de exportaciones por ejemplo entre las medidas más convencionales. Lo más eficiente sería un organismo regulador del mercado de granos y alimentos. De esta forma se podrá regular no solamente el precio de los alimentos locales, sino también el mercado cambiario. Poniendo fin al manejo monopólico del sector agroindustrial, pero también del sector comercial, a través de las grandes cadenas de supermercados.

Se debe recuperar el poder de compra de los argentinos, pero no para que vaya a los grandes grupos agroexportadores, o a las grandes empresas monopólicas, sino para que aumente el tejido económico y productivo de abajo hacia arriba. Esta es una condición necesaria, pero no suficiente para el dinamismo de la economía local. También es necesario que el sector industrial comience a despegar para generar el empleo necesario. Y para esto es fundamental el acceso al crédito. Si las inversiones no vienen por el sector privado, el Estado debe motorizar el acceso al crédito para dicho sector.

Hemos sido testigos que el kirchnerismo con todos sus errores (y también sus grandes aciertos) y otros movimientos nacionales y populares en América Latina han demostrado que se puede producir más bienes y servicios, crear empleo, que se distribuya el ingreso con mejoras en la participación de los asalariados en el PIB, con impulso a las economías regionales, con imprescindibles obras de infraestructura en todo el país, y con integración comercial entre los países latinoamericanos, partiendo de un shock distributivo, esto es poner plata en el bolsillo de la gente y evitar que las grandes corporaciones aumenten los precios y se queden con ese mayor ingreso y apuntalando al mercado interno y regional.

“La Argentina de los vivos se terminó”, indicó en varias oportunidades el Presidente Alberto Fernández. Para que se terminé la Argentina de los vivos, debemos operar de forma activa y no reactiva. Me refiero a que debemos tomar las medidas necesarias para cambiar la estructura social y económica de nuestro país de forma inmediata. Operar de manera activa implica entre otras cuestiones modificar la carta orgánica del BCRA (para evitar la fuga de dólares a través de toma de deuda), de esta manera cien empresas fugaron en la gestión macrista 24.679 millones de dólares. Implica establecer un sistema de retenciones viables, segmentadas de acuerdo al tamaño del productor, y que sobre todo favorezca no solo las cuentas fiscales, sino también resguarde el valor de los alimentos de los argentinos. Implica la creación de un sistema regulador del mercado de granos y alimentos. Implica tener control y seguimiento sobre la operatoria de la hidrovía Paraná-Paraguay, ya que desde allí se exportan casi el 75% de las exportaciones del país. Implica una real reforma tributaria, necesaria desde hace décadas. No nos permitamos naturalizar que, sobre estas tierras tan ricas, habiten un 40% de pobres.

Neoliberalismo, retroceso con violencia

1

Desde fines del siglo XIX, la sociedad argentina definió las reglas de juego de su convivencia. Descartada la monarquía, se eligió el sistema republicano de gobierno para que la división de poderes impidiera un retorno a los autoritarismos que pudieran burlar la voluntad de las mayorías.

Fue un buen intento, aunque nunca se logró la más mínima convivencia entre los sectores oligárquicos de poder y las mayorías populares, que lucharon por la supremacía de sus intereses.

Desde nuestra primer Constitución de 1853 hasta hoy, pueden entonces verse con claridad las distintas estrategias que las clases sociales han tenido en ese perímetro del orden jurídico, para predominar en la cruenta lucha por sobrevivir.

Resulta claro que los sectores populares se aferraron a un solo libreto posible: el voto soberano, la defensa el estado de derecho y, de última, salir a la calle.

Sin embargo, los sectores dominantes han manejado un inmenso abanico de alternativas que van desde el desconocimiento mismo del orden jurídico (1930, 1955, 1976), burdas proscripciones y fraudes, hasta las sutiles maneras de manipulación que significaron y significan hoy un ejercicio cruento del poder real.

Desde los años 80, la voluntad de imponer un modelo económico sangriento que deviene hoy en el más crudo neoliberalismo financiero, se desarrolló como un verdadero “modelo para armar”.

Sentadas las bases en los 90 –con complicidad, indiferencia y al menos ignorancia de los dirigentes del peronismo de todos los sectores– se entronizó al sistema financiero de los bancos como los verdaderos manipuladores de la piñata para pocos, lugar desde el cual jamás pudieron ser desalojados.

Pero eso no era suficiente, porque las reiteradas manifestaciones de la voluntad popular podían condicionar y a veces retardar para las oligarquías los procesos de dominación social.

El secreto, entonces, era (aunque el voto popular se impusiera), cómo manipular las reglas del juego, cómo imponer la voluntad de las minorías, cómo garantizar la impunidad de los poderosos, cómo lograr que se acepte socialmente que no existen premios y castigos, cómo mantener a las clases dominantes en zonas de confort inexpugnables, cómo fomentar la indiferencia, es decir, como seguir conservando el poder, aunque se pierda.

Los objetivos que había ahora que sumar eran obvios:  cómo manejar las voces y como dominar los jueces.

El dominio de las voces fue relativamente sencillo; dinero y audacia: dinero para comprar medios y audacia hasta para suprimir por Decreto la vigencia de una Ley de Medios.

Y esto hay que decirlo ahora: ante la indiferencia o complicidad de los gobiernos populares, vacilantes y timoratos por sus propios sistemas de alianzas electorales.

El dominio de los jueces fue una trama más compleja: había que lograr la colonización de los ingresos y ascensos a las estructuras del Poder Judicial, donde los gobiernos populares se extraviaron en las estrategias para el desempeño del Consejo de la Magistratura, la mayoría de las veces “cambiando figuritas” sin valorar la importancia vital que las decisiones judiciales tienen en la Política (la actual Suprema Corte de Justicia se integra con –la candidez– el voto de 25 Senadores del Frente para La Victoria, PJ).

Esa Corte que se ha reservado el derecho monárquico de decir lo que quiere, cuando quiere y sin fundarlo.

Estas son solo algunas de las incontables formas de manipulación y violencia aplicadas, a este esquema móvil que tiene la estrategia neoliberal del capitalismo financiero, forzando el orden jurídico y reservándose el derecho a la impunidad.

Y el manómetro que mide esa violencia tiene aún un largo recorrido por delante, que se adaptará a las posibles profundizaciones que los gobiernos populares se animen a recorrer.

Manejar los precios y abastecimientos de los alimentos básicos de los argentinos, por ejemplo, puede estar en sus planes. Tienen con qué.

Pero ningún hecho político perdura sin un ambiente cultural que lo acepte. Hasta ahora nuestras voces son débiles y dispersas. Demasiados coristas desafinan.

Hoy gobernamos por decisiones esclarecidas, que hay que apuntalar en la lucha diaria.

El avance sostenido de alivios para el pueblo, la imposición de conductas políticas coherente y el predominio de su relato histórico indispensable, requerirá nuevas voluntades, nuevas fuerzas, nuevos sueños.

Coronavirus y crisis económica: un año de pandemia en América Latina

0

En este mes de marzo se cumple un año desde que comenzó el impacto de la pandemia de coronavirus en América Latina. Hemos construido dos cuadros de indicadores para evaluar los efectos de la propagación del virus en los tres países más relevantes de la región por superficie, población y tamaño de sus economías.

El cuadro que continúa detalla los principales índices del recorrido sobre la salud de las poblaciones que ha seguido el COVID-19 hasta el presente.

 

Impacto Sanitario                  ARGENTINA      BRASIL       MÉXICO

El fenómeno de la pandemia alcanza dimensiones no conocidas en la última centuria por su morbilidad y mortalidad, poniendo de relieve la centralidad de la salud pública como un bien esencial de alcance universal y no una mercancía sujeta al devenir del mercado.
Promedio de muertos diarios de coronavirus en Argentina, Brasil y México.

También se observa que, concluyendo el primer trimestre del año, la cantidad de habitantes inmunizados con la vacuna es reducida respecto al total de población. Esto responde a la acumulación de dosis en los países desarrollados y el reclamo que se desarrolla en la región para acceder a las mismas. En ese sentido se destaca el rol de China y Rusia como proveedores de vacunas a Latinoamérica.

El impacto económico del coronavirus en América Latina

El cuadro que continua mide el impacto económico de la propagación del virus durante el año 2020:

 

Las mediciones económicas revelan fuertes contracciones en el PIB de las tres economías, alcanzando niveles inéditos respecto de sus propias historias. Asociado a un impacto negativo en el nivel de empleo, tanto por la desocupación abierta en Argentina y Brasil como por el aumento de la informalidad en México.

En los tres países el golpe propinado por la propagación del virus, que dislocó la libre circulación de bienes y personas tanto en el plano interno como internacional, fue el desencadenante de un aumento relevante de los niveles de pobreza, cuya superación no parece tener un horizonte de corto plazo.

Del mismo modo que en el caso de la salud pública, el Estado debió hacerse presente para garantizar el acceso a los otros dos bienes esenciales -los alimentos y la energía- aplicando distintos mecanismos que fueron desde asegurar un piso de ingresos hasta la asistencia directa a sus habitantes.

Con una economía deteriorada y un sistema de salud tensionado por el exceso de demanda, se abre el interrogante sobre las consecuencias políticas y socioeconómicas de un nuevo, y tal vez más agudo, impacto del virus sobre Argentina, Brasil y México. Este nuevo golpe podría enmarcarse en la denominada “segunda ola”, reflejo de lo ocurrido en el hemisferio norte durante su invierno.

Promedio de casos diarios de coronavirus en Argentina, Brasil y México.

Ha quedado establecido que el Estado emerge como el oferente y garante de bienes esenciales para la vida humana, como la salud, los alimentos y la energía.

Por el contrario, la extensión del virus constituye un mecanismo que disloca los circuitos de producción y consumo, y presiona sobre la tensión sanitaria.

Consecuentemente, como silogismo que se construye a partir de las premisas previas, ante una “segunda ola” el Estado deberá acentuar su intervención en la economía y en la sociedad para impedir que se profundice el daño del año 2020.

La ultraderecha neoliberal irresponsable que gobierna Brasil no parece exhibir la capacidad ni la voluntad de afrontar el desafío, y el conflicto se situará entre los reclamos del pueblo y el rechazo de los gobernantes a satisfacerlos. Brasil avanza a convertirse en un foco de gran puja entre las fuerzas populares y progresistas en vías de reorganización y un experimento de ultraderecha crecientemente violento y desinteresado de la suerte de sus ciudadanos y ciudadanas. Ante un desmadre económico y social previsible, es claro que la confrontación alcanzará niveles mucho mayores que los vistos hasta ahora.

La coalición peronista que gobierna la Argentina y el frente de centroizquierda que administra México, sí tienen la voluntad de utilizar las herramientas del Estado como redistribuidoras sociales y atenuar al máximo las consecuencias del virus. Sin embargo, la moderación de ambos gobernantes no parece ser la que necesita la etapa. Un Estado fuerte exige nacionalismo económico para apropiar recursos y distribuirlos con equidad. Hasta ahora, solo han trabajado con paliativos evitando un conflicto frontal con los agentes económicos más poderosos.

La pandemia, como ha ocurrido con las grandes conflagraciones bélicas y las crisis económicas planetarias del pasado, pone a prueba la solidez de las fuerzas políticas en disputa por repartir las cargas de la catástrofe.

Las tres naciones de mayor gravitación en Latinoamérica están surcadas por esta disputa, poniendo en juego instituciones y liderazgos políticos. La pandemia revela que se necesita un Estado nuevo, pero no aparece con claridad la alianza político-social capaz de fundarlo.

https://www.eldestapeweb.com/economia/crisis-mundial/coronavirus-y-crisis-economica-un-ano-de-pandemia-en-america-latina-202132019058

Este fue un país maravilloso

0

Escucho nuestra música, tangos (también podría extenderlo al Folklore), que demuestran que este país tuvo su personalidad, su característica definida, que miraba hacia adentro, profunda y lentamente generando su propia cultura, autores como Homero Manzi, Enrique S. Discepolo, Enrique Cadícamo, Celedonio Flores, Catulo Castillo, Pascual y José María Contursi, compositores como Sebastián Piana, Juan C. Cobián, Gerardo Matos Rodríguez, Ángel Villoldo, Lucas Demare, Mariano Mores, orquestas (y también grandes compositores) como la de Don Carlos Di Sarli, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Osvaldo Fresedo, Juan Darienzo, la dupla Ángel Vargas con Ángel Dagostino, cantores como Héctor Maure, Nelly Omar, Floreal Ruíz, Jorge Casal, Roberto “Polaco” Goyeneche, Edmundo Rivero, Francisco Fiorentino y Alberto Marino, en fin, una pléyade de artistas que reflejaban nítidamente el cultivo del espíritu humano alcanzado.

Bien, ese país de la década de 1940 y 1950, se basaba en el mercado interno y en la defensa acérrima del trabajo y la producción nacional, los impuestos gravaban principalmente al comercio exterior y a los beneficios empresarios, a las ganancias de capital, al exceso de beneficios y a la riqueza personal.

El golpe de Estado de 1955 no pudo cambiar el modelo económico pero si hizo más regresivo el sistema tributario alcanzando más al trabajo que al capital, sin embargo como la economía dependía del consumo interno se cuidaron de “no matar la gallina de los huevos de oro” y, dado que los empresarios aumentaban sus precios, por un lado se incrementó el impuesto al consumo, y por el otro,  incurrían en déficit fiscal que a su vez se monetizaba profundizando el proceso inflacionario, que se corregía con periódicos incrementos salariales y, dada la estructura impositiva el país crecía  en valores nominales cuando los precios lo hacían en forma más que proporcional (impuesto inflacionario).

En un sentido estricto las reglas sociales vigentes en la esfera económica se denominan instituciones económicas (propiedad, contrato, esquema impositivo, etc.). La consideración conjunta de reglas sociales y técnicas en la esfera económica, es lo que los estructuralistas latinoamericanos usualmente denominan estructuras económicas, por ende el sistema impositivo iba reflejando el cambio estructural que implicaba la puja constante entre los salarios y los precios.

Es el golpe militar de 1976, con intentos frustrados antes, como el llamado “Rodrigazo”, el que logra tras una brutal represión destruir ese modelo virtuoso que amalgamaba los intereses de los empresarios con el mercado interno, para proponerse insertar en el mundo con la producción primaria y algunos enclaves industriales, implicando con ello la incapacidad de generar trabajo y trabajo de calidad, y la dependencia de insumos, tecnología y financiamiento del exterior.

Diseñaron un país que se abre al comercio internacional “regalando” su mercado interno, baja los aranceles y sube la tasa de interés para castigar el trabajo y la producción local (haciéndolos competir de manera desventajosa), y premia el ingreso especulativo de capital. Este diseño significó y significa el trillado camino de la dependencia y el enriquecimiento de una minoría, a costa de la población y su futuro.

Entonces si se cambia el eje económico, la política tributaria se hace funcional a ese cambio y se grava cada vez más al trabajo, al consumo y a la población, mientras que el Estado reduce su participación en el PIB. David Ratto publicista de la dictadura militar hilvanó la frase “Achicar al Estado es agrandar la Nación”, para que el que determine las reglas sea el capital privado.

Salvo la honrosa gestión del Ministro Bernardo Grinspún en 1984, durante 27 años se llevó adelante la misma cantinela y el resultado no pudo ser otro que la implosión en las aciagas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.

El ajuste fiscal implicó menores gastos en educación y salud, en obras y en tecnología, en un Estado cada vez mas ausente, que menos gravaba a los ricos y proporcionalmente la mayor recaudación quedaba a atada al consumo (IVA, impuestos internos, combustible) y al salario, donde entra a jugar un mínimo no imponible ridículo que hace que paguen impuesto a la ganancia cada vez más trabajadores, mientras paralelamente los sectores beneficiados por el modelo tienen argucias legales y no legales para no pagar el gravamen, sino que nos digan cuando pagaron por año del Impuesto a las Ganancias las cien empresas que fugaron 24.769 millones de dólares como informó el BCRA, durante los cuatro años de mandato de Mauricio Macri,

Solo con el kirchnerismo y después de la hecatombe volvió a crecer la economía y mejoró la participación de los asalariados en el ingreso, y también se incrementó la participación del Estado en el PIB,  de representar el gasto público consolidado solo el 27% en el año 2002, pasa a ser de más del 40% en el año 2010 por ejemplo, lo que permitió acrecentar la obra pública, los gastos en educación, en investigación y en salud, y sobre todo una estrategia estatal de orientación de la economía, que estimulaba la producción y el trabajo.  Dicho gasto fue financiado básicamente con impuestos.  El total de la recaudación tributaria nacional de la Argentina  2010 fue de $ 409.899,6 Millones,  en dólares serían más de U$s 100.000 Millones, suma que es casi el doble del año de mayor recaudación del plan de convertibilidad del peso de los años 1991-2001 y,  de los gobiernos que vinieron después, de Macri y de Alberto Fernández, cuya recaudación no superó nunca (la recaudación es en pesos) equivalente a los U$s 60.000 Millones anuales.

De esa manera la presión tributaria nacional en al año 2010 fue del 28,7% del PIB, que es un 11,8% superior al promedio de los años 90, en que la presión tributaria nacional era del 16,9% de la producción anual y, en el año 2020 fue del 22,4 % del PIB, incluyendo contribuciones previsionales en todos los casos.

SCHOCK DITRIBUTIVO

Con todos sus errores (y también sus grandes aciertos) el Kirchnerismo en la Argentina (y otros movimientos nacionales y populares en América Latina) lograron demostrar que se puede producir más bienes y servicios, crear empleo, que se distribuya el ingreso con mejoras en la participación de los asalariados en el PIB, con impulso a las economías regionales, con imprescindibles obras de infraestructura en todo el país, y con integración comercial entre los países latinoamericanos, partiendo de un shock distributivo, esto es poner plata en el bolsillo de la gente y evitar que las grandes corporaciones aumenten los precios y se queden con ese mayor ingreso y apuntalando al mercado interno y regional.

Como podemos aceptar que el INDEC nos diga que en el mes de febrero 2021 una familia compuesta por el matrimonio y dos hijos en edad escolar necesita un ingreso mensual de $ 58.000.- para no ser pobres y, el salario mínimo vital y móvil, que es operativo sobre todo en el interior del país y en el tercer cordón bonaerense, sea de $ 21.600  por mes y para un jornalero $ 108.- por hora.  Que la jubilación mínima y el 60% de los jubilados y  pensionados cobran la mínima o cerca de la mínima, sea de  solo $ 20.571.- mensuales.  Trabajan y son pobres, trabajaron toda la vida y son pobres.  El salario mensual promedio en blanco en la Argentina actual supera levemente los $ 60.000.-  unos 600 dólares, cuando era el doble en el año 2010

Es más en un inteligente indicador, percibiendo el salario mínimo vital y móvil en el año 2002 se podía comprar 34,1 kgm de asado.  Con Kirchner se llegó a comprar con el ese salario mínimo 109 kgm de asado y, en febrero –marzo del 2021 solo 34,1 kgm de asado.

Se exporta lo que consumimos, por eso el ajuste económico, lo demuestra clara y palpablemente el precio de la carne vacuna. En el año 2020 según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se faenaron 3.163.000 de toneladas de res con huesos, se exportó por 900.609 toneladas a China, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Filipina, Vietnam, Taiwán y Hong Kong, destinándose al mercado interno 2.276.000 toneladas, a razón de 200.000 toneladas por mes. El Consorcio ABC liderado por el Frigorífico Rioplatense SA de la familia Constantini, realiza el 80% de las exportaciones de carnes argentinas, por lo que al exportarse toda la res, el precio interno se incrementó sobre manera, reduciendo el consumo per cápita anual de carne vacuna en la Argentina a solo 50,1kgms por habitante, el más bajo de los últimos cien años

Un modelo extractivista y agropecuario exportador no necesita de muchos trabajadores y sí requiere reducir el Estado y el mercado interno.  Que no se controle nada, por eso no dejaron que el Estado intervenga en Vicentin SAIC y ahora pretenden renovar la licitación de la mal llamada hidrovía del Paraná y que el Estado nacional y provincial no participe mediante el Decreto 409/2020.

Como se puede aceptar que se discuta el precio de las tarifas de los servicios públicos, que son una parte relevante no solo del gasto de las familias sino de los costos de producción, logística y comercialización del entramado productivo y, dado el grado de concentración entre extractivistas, transportadores y distribuidores de gas, se termina aceptando la propuesta de ellos, cuando no se sabe cuál es el costo real de la extracción del petróleo o del gas, obviamente no es lo mismo extraerlo de cuencas ricas en ambos, que sacarlo debajo de la plataforma marina.

En el caso del gas, que en la semana del 15 al 19 de marzo se realizan las audiencias públicas de la Secretaría de Energía de la Nación y del ENARGAS, después del tarifazo de la gestión de Macri que, explica porque dentro de las cien empresas fugadoras de capital de esa gestión, están las mismas compañías que en la etapa de extracción (producción) de gas son: YPF (sociedad mixta), Total Austral, Pan American Energy (PAE), Petrobras, Pluspetrol, LF Company, Tecpetrol (de Techint) , Apache y Chevron.  En el transporte Transportadora General del Norte (TGN) de Techint y Eurnekían, y Transportadora General del Sur (TGS) de Pampa Energía (Marcelo Mindlin y Joseph Lewis y de las familias Sielecki y Werthein), que conectan las cinco cuencas que existen en el país. Y en la distribución es manejado por nueve empresas que son Metrogas, Gas Natural Fenosa, Camuzzi Gas Pampeana, Camuzzi Gas del Sur, Ecogas Centro, Ecogas Cuyana, Litoral Gas, GasNor y Gas Nea. En  un informe del año 2018 la fundación FIEL (cuna del liberalismo en la Argentina) concluyo que durante los primeros dos años de gobierno de Macri esa transferencia  alcanzó a U$s 16.000 millones, equivalente a 5 puntos del  PBI.

La pobreza de más de un 40% de nuestra población se refleja en la riqueza y fuga de menos del 2% de los que viven en este país.

Si queremos tener un destino y un país más justo, donde no convivamos con la degradación de la pobreza, hay que llamar a los responsables de las primeras cien empresas que fugaron 24.679 millones de dólares durante el macrismo y que el gobierno sabe quiénes son e inquiridles cómo amasaron esa fortuna y cuanto de la misma declararon y pagaron el impuesto a las ganancias.  Y no hacer de cuenta que acá nada ha pasado como pretenden y han hecho con la deuda generada en la dictadura militar y con la pesificación asimétrica de su deuda en dólares en el gobierno de Duhalde.

Sigo escuchando tango y me digo a mi mismo y le digo a mí país, la primera estrofa de “Nieblas del Riachuelo” de Cobián y Cadícamo:

Turbio fondeadero donde van a recalar, barcos que en el muelle para siempre han de quedar… Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar, barcos carboneros que jamás han de zarpar… Torvo cementerio de las naves que al morir, 
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir
… “

 

EconomíaEste fue un país maravilloso

Planificación y eficiencia. Los dilemas de la pandemia en la economía

0
La evolución de la pandemia, nos obliga a calcular en lo inmediato el riesgo sanitario, el uso de medicamentos e insumos sanitarios, y el aprovisionamiento de vacunas.
Los efectos económicos son los que se observan en las variables económicas tradicionales, producto bruto, comercio exterior, desempleo, consumo, inversión, tipos de cambio, tasas de interés de referencia, reservas de libre disponibilidad, riesgo país, inversión en sus distintas formas.
Los efectos sanitarios en el sistema de prevención y mitigación de la pandemia están produciendo en directo dificultades en la salud física y psicológica del conjunto de la población.
La incertidumbre en la solución de los casos nacionales, vuelve a diferenciar rasgos geopoliticos de concurrencia dentro de la híper globalización de esta crisis en el capitalismo tardío.
A) Como gestionar una política pública desde la periferia.
Se vuelve imperativo tener una actitud sistémica e interdisciplinaria entre los componentes del Estado, en sus distintos estamentos, el nacional, el sub nacional, el regional y el local.
Los funcionarios que participen de la gestión, tienen que tener un plan de acción de un periodo anual y otro de más largo aliento, como mínimo de tres años.
Metas y objetivos, dentro de asignaciones y atribuciones definidas, de forma de tener un control de eficiencia y un seguimiento de resultados, claro y preciso.
Los planes disminuyen la incertidumbre y lo aleatorio, así que facilitan conocer la respuesta frente a cada circunstancia y en cada lugar.
La asignación institucional permite conocer mejor la pérdida, “fuga”, o descontrol en la distribución de bienes, presupuesto, uso del soporte financiero y cumplimiento de las metas del plan.
La asignación centralizada y luego la acción y el protagonismo descentralizado son las premisas para los países periféricos como los de América Latina.
Esto para impedir la reiteración de situaciones discursivas que alejan los comportamientos de la realidad, que aumentan los riesgos del mal uso y de practicas desleales en el uso del poder.
B) La economía en la pandemia y la crisis.
El 2020 es el año en que la crisis del capitalismo no tiene un desenvolvimiento por una forma de especulación financiera en los grandes bancos, o en las bolsas de acciones y valores, sino que se origina o desencadena en la reducción de la actividad económica motivada por los contagios y la decisión sanitaria del aislamiento y la búsqueda de soluciones individuales, de los diferentes países y sus vínculos históricos.
En nuestra circunstancia histórica, la crisis económica social se agudizó, con una caída superior al 10% del Producto Bruto Interno, Cerca de 50% de pobres, 40% de desocupados, aislamiento internacional con nuestros vecinos, y dificultades para disminuir el riego país y motivar la inversión productiva.
El rebote en la crisis internacional parece estar en 2021 en China, superior al 6% del PBI y en EEUU del 2.5%.
Nosotros podemos mejorar el segundo semestre en ciertos rubros siempre que se obtengan vacunas y se domine cierta inversión sectorial, integrados a algún rubro de la hiper globalización.
Producción agrícola, aluminio, minería, caños y laminados, micro centrales nucleares, servicios y productos financieros, equipamiento médico y/ o cooperación en fabricación de medicamentos…
C) Perfil productivo.
La actividad en Argentina se segmenta en formas regionales con procesos de trabajo tradicionales del taylorismo y neofordismo.
Lo manual sigue formas tradicionales en casi toda la industria y servicios hasta que recupere la utilización de la capacidad ociosa generada en la crisis.
Los cambios en el trabajo doméstico, como el incremento del trabajo virtual, refiere a un uso del llamado trabajo a facon de la primera revolución industrial pero adoptado en la actualidad a la incorporación de las comunicaciones y de la informática.
La adaptabilidad de la fuerza de trabajo requiere una educación acorde con la nueva tecnología, que va a tener como secuela de la crisis una obsolescencia del equipamiento existente y de formas de gestión tradicionales.
Salir de la crisis, exige en el 2021/2022, superar la caída sanitaria cubriendo la campaña de vacunación, sostener el límite de pobreza en el 50% y resolver los problemas de alimentación extremos, e inyectar recursos de inversión genuina con una adscripción internacional a motores de crecimiento integrados de forma de industrias industralizantes que arrastren nuestra producción local.
D) Conclusión.
  • Para encarar una nueva política pública se induce un Plan de gobierno que promueva una mirada de gestión de corto plazo, cercana a un presupuesto anual real, y una proyección a un plan a tres años de metas y objetivos por asignación de tareas y atribución de recursos. Eficiencia en la distribución de responsabilidades con control del uso y de la utilización del presupuesto, tarea por tarea.
Resolver en lo inmediato una salida de la pandemia y una resiliencia de la extrema pobreza y de recuperación productiva, solucionando las restricciones a la inversión productiva.
Por último finalizar con la especulación salvaje del sistema bancario financiero local e internacional, tomando esto como objetivo principal de la gobernabilidad y la política pública.

La querella contra Macri y el mejor equipo de los últimos 50 años

0

Confirmando lo que tratáramos en La Capitana, hoy supimos que cumpliendo su promesa del discurso del 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa, el Presidente Alberto Fernández instruyó a la Oficina Anticorrupción para que formalizara ante el Juzgado Federal N° 5 a cargo de la Jueza María Eugenia Capucheti, Secretaría del Dr. Franco Picardi, la denuncia penal contra Mauricio Macri y su equipo económico, por el denominado FMIgate.-

Como una inmensa granada que al explotar expande sus esquirlas descontroladamente,  se ha puesto en marcha un procedimiento que dejará huellas profundas a futuro, mucho más allá de la cuestión pre electoral de octubre.

El Gobierno y el establishment económico y judicial presentaran en esta causa sus mejores armas, sabedores que el resultado final dejará vencedores y vencidos para siempre.

Todos saben que en la última sentencia de este proceso, se delinearán muy probablemente las futuras reglas del endeudamiento argentino, hasta hoy verdadera vaca lechera de la que han mamado siempre las clases dominantes.

Se peleará en el terreno del derecho formal: recusaciones de funcionarios, impugnaciones y nulidades de actos procesales, donde los denunciados usarán todo tipo de triquiñuelas para dilatar, entorpecer, generar nuevas causas y en fin, llevar la pelea al terreno que más conocen y donde juegan de locales: el laberinto taimado de Comodoro Py.

Sin embargo, también se combatirá en el terreno del derecho de fondo: es decir sobre si se logran probar o no los nexos causales que vinculan a las acciones determinantes del mejor equipo de los últimos 50 años (Macri, Dujovne, Caputo, Sturzenegger y Sandleris) con el enorme daño sufrido por el pueblo argentina.

Dice el informe de la Oficina Anticorrupción (OA): “…se trató de un programa calculado y ejecutado con el objeto de generar una transferencia extraordinaria de activos desde el sector público hacia un grupo selecto del sector privado, en perjuicio del interés del pueblo Argentino, el que debían gestionar y custodiar con fidelidad…”. De allí a la asociación ilícita: “…un tantito así…”

El universo de partícipes necesarios que se encontrarán involucrados con la investigación generará un sálvese quien pueda que no hará más que generar múltiples y sólidas pruebas de los ilícitos.

Y es aquí donde el Gobierno saca ventajas evidentes, que ya se vislumbran en los informes agregados de la SIGEN y del BANCO CENTRAL, bases contundentes de la denuncia concretada.

Como todos los delincuentes que se sienten impunes de tercera generación, los denunciados no se preocuparon siquiera de disimular las huellas groseras de sus pisadas obscenas y hoy, por reflejos de hábitos mafiosos, más que abogados están buscando contactos.

Sin embargo, nuestro Gobierno en esta cruzada tiene adversarios temibles: la estructura corporativa de la Justicia Federal de Comodoro Py.

Creo, por ello, que esta denuncia que se transformará en querella es solamente una batalla complementaria de otras que se deberán jugar al mismo tiempo.

Como en un torneo de partidas simultáneas, el Gobierno deberá avanzar en frentes conexos que logren conmover la cultura corporativa y oligárquica de esta Justicia Federal que a no dudarlo fue pensada desde hace doscientos años por la aristocracia; así, amañada y genuflexa para evitar que los pueblos vuelvan a intentar tomar la Bastilla.-

Y también debemos saberlo: el último round se jugará en los grandes salones intrigantes y desolados de la Corte Suprema de Justicia.

El anuncio del Presidente y la denuncia formulada tienen un valor incalculable y ¿saben qué? esta batalla hay que darla hasta el final con todo lo que se tiene y estemos tranquilos, porque afuera está el pueblo.

EE.UU.: arranca la administración Biden ¿cómo afectará a la Argentina?

0
TOPSHOT - (L-R) Doug Emhoff, US Vice President-elect Kamala Harris, incoming US First Lady Jill Biden, US President-elect Joe Biden arrive for the inauguration of Joe Biden as the 46th US President on January 20, 2021, at the US Capitol in Washington, DC. (Photo by ANGELA WEISS / AFP)

La primera decisión relevante del recién asumido presidente de los Estados Unidos Joe Biden la constituyó la sanción legislativa del paquete de estímulo fiscal por u$s 1,9 billones, destinado a la recuperación de la demanda interna por la vía de asignaciones directas a los ciudadanos y a los diferentes estados subnacionales.

La flamante Secretaria del Tesoro Yanet Yellen, de pertenencia keynesiana, ha manifestado que el programa fiscal apalancará la reactivación de la economía convergiendo con la vacunación masiva y acelerada de la población, de modo que la tasa de crecimiento del 2021 será la más alta en décadas (la OCDE la proyecta en el 6,5%), llegando al pleno empleo en el 2022.

Completó este pronóstico optimista minimizando los impactos negativos que puede tener el plan en el nivel de precios y en el aumento de la deuda pública para financiar el déficit. Desde enero la tasa de interés del Bono del Tesoro a 10 años ha experimentado una suba de 70 puntos básicos (de 0,92% a 1,62%), preanunciando según algunos analistas recesión a mediano plazo, con efectos negativos en los mercados emergentes (Argentina ha visto aumentar su riesgo país).

Riesgo País Argentina

Por su parte, el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, anunció la continuidad de la actual política monetaria caracterizada por una emisión agresiva de dólares hasta alcanzar niveles aceptables de actividad pospandemia. La base monetaria estadounidense se amplió un 53,2% a través del denominado “programa de facilidades cuantitativas 4” (QE4) durante el 2020.

Política monetaria y fiscal expansiva en la principal economía del planeta para apuntalar una expansión récord de su PIB tiene impactos a escala mundial potentes.

El impacto global

La pregunta radica en si esa tracción sobre la demanda mundial ejercida por una nación que representa el 26% del PIB global tendrá efectos uniformes o dispares en el resto del mundo y, sobre todo, como serán en Suramérica.

En la primera década y media de este siglo, Suramérica vivió un proceso de crecimiento económico e inclusión social inédito desde la crisis de deuda de principios de los ’80. Ese ciclo estuvo caracterizado por la emergencia de China como potencia económica en el marco de una alianza tácita con los EEUU, que se constituyeron en el principal demandante de productos chinos, en tanto el gigante oriental aceptara al dólar y los bonos del tesoro como medios de pago en forma irrestricta.

El aumento de la capacidad de consumo de la economía china, en el marco de una enorme liquidez y suba de los precios internacionales de los productos primarios, se derivó en parte a Suramérica, ampliando a su vez su margen de maniobra externa en una suerte de triangulación virtuosa que permitió a nuestro continente iniciar esquemas de desendeudamiento y modernización productiva. Tempranamente, EEUU vislumbró este sendero e intentó impedirlo infructuosamente con la iniciativa del Área de Libre Comercio para América (ALCA), a fin de capturar la holgura externa derivada hacia la región.

En la actualidad, el conflicto EE.UU.-China no augura un retorno del esquema de flujos comerciales internacionales de comienzos de siglo. Por el contrario, ambas naciones han venido desarrollando avances en sus economías destinados a consolidar su posición hegemónica global en el caso de los EE.UU. y a emerger como potencia planetaria en el caso de China.

Los EE.UU. han logrado reducir su dependencia energética de los combustibles fósiles, bordeando el autoabastecimiento, lo que le permite reducir significativamente los costos de producción de su economía y, consecuentemente, elevar la competitividad de la misma. El retorno de los “cuellos azules” como modo de graficar la nación industrial que anunció Obama y que Trump intentó acelerar con sus medidas proteccionistas y antiglobalizadoras se sustenta en la autonomía energética y alimentaria.

Hay un intento de desandar el camino que llevó a los estadounidenses a conformar una sociedad posindustrial de finanzas, servicios y liderazgo en ciencia y tecnología. Ese modelo genero fracturas sociales internas cuyo descontento fue capitalizado políticamente por Donald Trump.

Pareciera que el arranque del gobierno de Biden con su paquete fiscal da cuenta de ese contexto y, consecuentemente, el acuerdo tácito que definía a los Estados Unidos como proveedor del “know how” científico-tecnológico y a China como productora masiva de bienes está definitivamente roto.

China a su vez, ha venido trabajando con éxito en reducir su dependencia científico-tecnológica del extranjero, afirmando desarrollos propios de innovación que equiparan al mundo occidental. En paralelo, intenta instalar su moneda como divisa de reserva internacional, celebrando acuerdos de “pase de monedas” que financien el comercio bilateral con distintos países y desdolaricen el intercambio (Argentina es suscriptor de uno de esos acuerdos por u$s18.000 millones).

Por último, ha lanzado su propia iniciativa globalizadora conocida como la “Ruta de la Seda”, en la que procura un marco de integración menos desestructurante para las economías internas respecto de los celebrados en Occidente a principios de los 90, como lo fueron el Tratado de Maastricht y el NAFTA, actualmente reformulados después de la crisis del 2008.

Retomando la pregunta inicial del impacto mundial de un crecimiento fuerte de la economía estadounidense y habiendo establecido que el conflicto con China seguirá vigente, es probable que la administración demócrata intente una recreación parcial del modelo globalizador en acuerdo con las naciones aliadas, preservando espacios geográficos de la influencia china. Un rol relevante en este diseño lo puede cumplir el Reino Unido, recién escindido de la Unión Europea, con los países asociados al Commowealth, conformando un gran bloque anglosajón.

Para Suramérica, y en particular para la Argentina, esto constituirá un escenario de tensión debido a la natural atracción que ejerce la relación con China y otras potencias de Oriente por la complementariedad económica existente.

En la primera década y media del siglo, en el marco descripto y definido como no repetible, la constitución de una firme alianza argentino-brasileña irradiada al resto del continente (UNASUR) le permitió ganar amplios márgenes de autonomía y disminuir las tensiones apuntadas.

En el presente parece decisivo el rumbo que adopte Brasil. Pero ese es tema de una próxima columna.

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/crisis-mundial/ee-uu-arranca-la-administracion-biden-como-afectara-a-la-argentina–20213131220

Biden y sus claroscuros

0

Puede interesar (cuando se escribió y envío la nota Biden no había ratificado la Orden Ejecutiva de 2015 que señalaba a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.) Dos meses no es tiempo suficiente para evaluar la política exterior de un nuevo gobierno. Hay factores y dinámicas internas que inciden en su comportamiento, bien sea inhibiendo, moldeando o facilitando ciertas acciones. Bajo ese marco, es posible advertir aspectos del perfil internacional del gobierno de Joe Biden a raíz de un conjunto de medidas y decisiones ya tomadas. De allí que podamos hablar de claroscuros en su estrategia global y regional.

Empecemos por la campaña presidencial. En su programa subrayó que EE.UU. debía “volver a liderar el mundo” y “restituir el liderazgo moral” del país, “terminar las guerras eternas”, “elevar la diplomacia” en tanto principal instrumento de relación con el mundo, “renovar el compromiso con el control de armas” de destrucción masiva, y “abordar la crisis existencial en torno al clima”, entre otros. Una vez en la Casa Blanca, en febrero de 2021, expresó en dos ocasiones que “Estados Unidos estaba de vuelta”. Lo hizo en una alocución en el Departamento de Estados y ante la Conferencia de Seguridad que se lleva a cabo en Múnich desde 1963.

En algunos temas importantes, por ejemplo, el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas con Rusia, que estaba a punto de expirar, propuso extenderlo por cinco años. Comunicó la reincorporación del país al Acuerdo de París sobre Cambio Climático y la voluntad de regresar al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Respecto a América Latina, informó que la construcción del muro fronterizo con México se suspendería y que varias de las iniciativas migratorias del presidente Donald Trump serían revertidas.

Pero contracaras de lo anterior se reflejarían de manera simultánea. Por ejemplo, a 35 días de iniciado, el gobierno lanzó ataques aéreos en Siria sobre objetivos presuntamente controlados por milicias pro-Irán, con base a datos provistos por Bagdad después de un ataque a una base estadounidense en Iraq y sin que el Congreso hubiese declarado la guerra a Siria o Irán. Cabe destacar que el Ministro de Defensa iraquí se sorprendió ante el argumento del Pentágono de que Bagdad había brindado inteligencia al respecto. Al parecer, hasta el momento no se ha privilegiado la diplomacia del Departamento de Estado como principal instrumento de vinculación con ciertos países de Medio Oriente.

El 22 de febrero, el Secretario de Estado, Antony Blinken, comunicó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la decisión de EE.UU de presentarse a la elección para el período 2022-24. Su alocución fue bienvenida, máxime si se contrasta con el bajo lugar otorgado por la administración Trump a los derechos humanos y en virtud de los problemas de derechos humanos en Estados Unidos. Sin embargo, Blinken reprodujo un tic típico de la Guerra Fría: nombró a los “malos del otro bando”, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia y China, sin mencionar alguno de los estrechos aliados de Washington con paupérrimos registros en la protección de los derechos humanos.

No es bueno que Estados Unidos esté “de vuelta” con los hábitos del pasado. No debe sorprender, en ese sentido, que de las cinco ventas de armamento autorizada por la Defense Security Cooperation Agency en febrero la más importante (US$ 197 millones dólares) fuese la de misiles para Egipto—un “socio estratégico en el Medio Oriente” según la autorización–; país gobernado con mano dura y plagado de desapariciones forzadas, detenciones en gran escala, torturas, etc. A su vez, a pesar de que un informe de inteligencia estadounidense confirmó que el asesinato de Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post, fue aprobado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita, no parece que el ejecutivo en Washington vaya a implementar una sanción seria a un socio vital en Medio Oriente con un récord ignominioso en derechos humanos, principal comprador de armas (más de US$ 34.000 millones de dólares) a Estados Unidos y claro promotor de una atroz guerra en Yemen.

En sentido más amplio, todo indica que el renovado énfasis multilateral de Washington se inserta en el marco de la rivalidad con Beijing: la geopolítica pesa, otra vez, más que los valores.

Asimismo, la suspensión de la construcción del muro lindero con México ha estado acompañada por la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de mantener unos 3.600 soldados en la frontera por entre 3 a 5 años. En forma paralela, iniciativas auspiciosas en materia de migración fueron seguidas de medidas controversiales como la creación de “facilidades de ingreso” temporales para niños no acompañados que han sido criticadas por legisladores demócratas.

Adicionalmente habrá que observar la conformación final de los cargos claves en materia de asuntos mundiales. Un dato a observar es que al menos 16 altos funcionarios del gobierno Biden provienen del think-tank Center for a New American Security, que tiene serios conflictos de intereses por sus nexos con las empresas de defensa. Un test crucial será la decisión del gobierno respecto a Afganistán: o retira el remanente de tropas (2.500 efectivos) para el 1 de mayo o decide—como algunos dentro y fuera de la administración sugieren—prolongar (o incluso aumentar la presencia) la estadía militar.

En breve, si Estados Unidos “está de vuelta” para recalibrar una primacía ya debilitada, la política exterior tendrá las líneas de continuidad tradicionales (en su variante liberal o trumpista) que menguaron su poder e influencia ante el avance de China. Si prosperase un cambio, así fuese gradual, en el modo de vincularse con el mundo, entonces le será más viable adoptar las urgentes transformaciones internas que revitalicen su poderío y recuperar algo de la credibilidad y legitimidad dilapidadas durante la Posguerra Fría.

 

https://www.clarin.com/opinion/biden-claroscuros_0_yr6R1GfFH.html

La batalla contra la inflación

0

El gobierno tomó finalmente la decisión de centrar su acción en reducir la inflación, pero no debe creerse por eso que lo hará de la manera que pide el mercado, porque ha entendido muy bien que la tarea central es recomponer la producción para que, lograda esa prioridad, se pueda acentuar la lucha por contener la suba de precios.

De acuerdo con ese objetivo, el ministro Guzmán no sólo favorece la mayor producción para que puedan aumentar las exportaciones y la provisión de dólares, sino que restringe en lo posible las importaciones para incrementar la producción nacional, y lo hace tratando de mejorar el nivel de productividad, que es una tarea que sólo se puede resolver en el largo plazo. A eso agrega la búsqueda de un mayor ingreso personal a través de salarios y jubilaciones, sin despegarlo de su objetivo antiinflacionario, porque un mercado interno fuerte es el primer paso para aumentar la producción y a partir de allí mejorar la exportación y el acopio de divisas.

El rol de la moneda       

Otra pieza decisiva para mejorar al conjunto de la economía es lograr estructurar un mercado financiero capaz de sustentar el crédito al sector privado y al sector público, porque si éste depende del endeudamiento en moneda extranjera, se termina debilitando la moneda nacional y con ella la producción local, ya que una organización económica se constituye con la producción y su resultado es la moneda.

Los ejemplos internacionales son abrumadores: la fortaleza del dólar no se entiende sin la productividad estadounidense. La de la libra esterlina, que dio lugar a un mercado financiero basado en ella que se extendió más en el tiempo que el predominio de Gran Bretaña, fue gracias a la moneda que fue resultado de ese anterior predominio. Lo mismo está sucediendo con China: la productividad creciente de su economía, que la hace escalar en la competencia internacional, empieza a perfilarse en su moneda de manera muy lenta pero inequívoca.

No hay una moneda que haya surgido de la nada, y por eso mismo, en la medida en que una moneda es consecuencia de la producción y la productividad, no puede convertirse en moneda de una producción ajena, salvo en los casos en que una economía relativamente débil se fortalece atrayendo grandes masas de recursos monetarios externos permitiendo operaciones que serían consideradas ilegales en sus mercados originarios y creando sobre esa base incentivos fiscales, en un contexto casi siempre sostenido por una moneda dominante.

El desarrollo industrial

Por último, y esto es esencial, para forjar una economía competitiva en el capitalismo es necesario centrarla en el desarrollo industrial y aquí los ejemplos internacionales también son irrefutables. Antes que Gran Bretaña, en el siglo XVIII, Holanda se perfilaba como el centro del capital comercial, pero este predominio cedió porque mientras el capital comercial holandés se recicló fundamentalmente en el comercio y las finanzas y en menor medida en la industria naciente, el predominio pasó a Gran Bretaña, que se especializó en la industria. Estados Unidos desalojó a Gran Bretaña del lugar de privilegio mucho después, precisamente porque concentró su desarrollo en la industria, y lo mismo sucedió con el ascenso de Japón y el de Alemania.

La lucha por la vuelta al crecimiento en Argentina

La lucha por la vuelta al crecimiento tuvo una serie de componentes. El menos desatendido inicialmente por el gobierno para salir de la recesión e inmediatamente después para enfrentar la pandemia, pero al que más atención le presta el mercado, fue el límite en el gasto fiscal y la emisión de moneda, que es lo primero a lo que habitualmente se apela en la política económica para ordenar la economía y frenar la inflación como resultado del peso del monetarismo.

Esta relativa omisión inicial no fue casual, como tampoco fue casual que el mercado no la entendiera.

Los otros factores que caracterizaron el programa del ministro Guzmán fueron los antes enunciados: el aumento de la producción y la productividad, el posible recurso a una sustitución de importaciones cuando el gasto en divisas es alto y el mercado está frenado, la insistencia en frenar la pérdida en los ingresos personales del salario y las jubilaciones, habituales en esas circunstancias, y dos cuestiones trascendentales: el desarrollo de un mercado financiero propio, en moneda nacional, y colocar el eje de la producción en la actividad industrial, que es la característica del capitalismo y la base para la nueva fase que comienza con las llamadas industrias del conocimiento.

El peso de cada componente económico en la lucha contra la inflación y por el crecimiento

Los diferentes componentes no tienen un peso similar en la búsqueda de una corrección, y eso depende de las características de la economía nacional y por eso también se corrige el peso de cada una de ellas en función de los avances y retrocesos, pero no se trata de una ley universal. Entre ellas, el ministro Guzmán privilegió primero restituir la producción y a medida que conseguía incrementar el nivel de actividad puso más peso en mejorar la productividad, sabiendo que éste sí es un objetivo de largo plazo.

Como la extensión del período de corrección daba lugar a solicitar los dólares disponibles para concretar las importaciones que no podían postergarse, buscó ahorrarlas en la medida en que se pudieran sustituir, favoreciendo así la producción, y para acortar en lo posible el período de corrección aceptó un ajuste mayor para lograr un acuerdo más rápido con el FMI y reducir la presión de los mercados. Ahí recrudeció la importancia de la lucha contra la inflación, incluso aceptando métodos más ortodoxos, es decir los correspondientes al límite fiscal y monetario. En forma paralela, no dejó de insistir en estructurar un mercado financiero más amplio y capaz de hacer frente a las necesidades de crédito y en desarrollar la industria, por lo que era evidente que estos dos objetivos tenían una importancia peculiar.

Empieza un nuevo ciclo de la economía

Al cabo de un año y casi tres meses, parece seguro que la economía empieza un nuevo ciclo de alza, a tal punto que hasta los analistas pendientes exclusivamente del mercado empezaron a mostrar pronósticos de crecimiento mayores que los oficiales, claro que esta posibilidad sigue dependiendo en gran medida de la velocidad con que se pueda llevar a cabo el operativo de vacunación.

Con la respuesta favorable de la economía nacional, en un contexto mundial también expansivo, era lógico esperar que el balance entre los diferentes componentes se corrigiera. El acuerdo con el FMI del que el mercado está pendiente ahora puede perder algo de la urgencia que tuvo en los momentos más duros de la lucha contra la recesión, con el propósito de afirmarla, porque el país reforzó sus posibilidades de mejorar sus resultados que, en el caso concreto de la economía local actual saliendo de la recesión, significa no perder de vista mejorar el ingreso, reforzar el esfuerzo por la industrialización y profundizar la conformación de un mercado financiero nacional que ayude a combatir el bimonetarismo, también un combate que solo puede desenvolverse en el largo plazo.

La importancia del bimonetarismo

Ese eje es el que no pierde de vista Guzmán,  que para el mercado es un propósito postergable. A eso habría que agregar algo que está implícito en el debate pero no se lo reconoce con la fuerza necesaria. La importancia del bimonetarismo para la Argentina está asociada estrechamente con la necesidad de industrializar y el curso nacional diferente a ese objetivo, porque surgió de la naturaleza inicial de la acumulación de capital en el país, estructurada como complemento del aporte de materias primas alimentarias al centro industrial del mundo en aquella época.

El equívoco argentino consistió en creer que aquella posición podía eternizarse para que la clase de los grandes propietarios de tierras de la pampa húmeda siguieran reteniendo el poder político. Esa determinación alejó al poder económico local de su posibilidad de constituirse en una burguesía moderna y restó posibilidades al capitalismo nacional, aunque le haya otorgado un inicio privilegiado. Así como las burguesías europeas se apresuraron a seguir el camino de Gran Bretaña, donde su nobleza feudal se avino al desarrollo industrial, la mayor parte de lo que sería la Europa desarrollada siguió por la misma senda.

La burguesía argentina pudo haber hecho lo mismo en una región donde ningún otro país estaba preparado para ese salto. Al haber elegido tratar de repetir el pasado, privó al país de un porvenir moderno y lo condenó a un retroceso que solo se podía revertir modificando esa trayectoria. Al contrario, para refrendar esa trayectoria, usó el excedente en acumular capital fuera de la industria, el eje del desarrollo capitalista, y por eso el desvío hacia un gran consumo inicial y más tarde hacia las finanzas, las inversiones inmobiliarias, la fuga de capitales, o más próximamente a la explotación de los servicios públicos privatizados a precios dolarizados, complementados definitivamente con la política económica de la última dictadura militar, continuada con la convertibilidad y el endeudamiento macrista vinculado al ajuste desindustrializador.

El peronismo, como fuerza política más comprometida con la industrialización, no pudo revertir esa herencia más que transitoriamente, porque la afirmó con el gasto público o una distribución de ingresos imposible de sostener si la senda industrializadora no se asentaba definitivamente. Para hacerlo era necesaria una sustitución de importaciones que llevara a una mayor productividad y no al mantenimiento de la distancia de costos, para lo que era necesario tanto el fomento de la inversión extranjera en la industria como el desarrollo de un mercado financiero propio, es decir en lo que se puede resumir como un esfuerzo coordinado para impedir el arraigo del bimonetarismo cuando aún había tiempo de hacerlo. Esa es la tarea que con muchos más obstáculos por delante está intentando cumplir el ministro Guzmán.

Deuda con el FMI: un «Nunca más» para el saqueo

0

En la apertura de sesiones legislativas del presente año, el Presidente de la Nación manifestó su voluntad de promover una querella criminal por administración fraudulenta contra los funcionarios de Cambiemos y los máximos responsables políticos que tuvieron a su cargo la obtención y gestión del crédito condicionado (stand by) otorgado por el Fondo Monetario Internacional.

Este acuerdo crediticio concedido por el organismo multilateral, cuyo monto original fue de u$s 57.000 millones y del cual se desembolsaron aceleradamente en algo más de un año u$s 44.000 millones, se encuentra vulnerado en su legalidad por varios aspectos:

  1. Un préstamo del exterior cuya magnitud se aproxima al 9% del PIB careció de tratamiento parlamentario previo a la efectivización de los desembolsos.
  2. El monto originalmente acordado, de u$s 57.000 millones, excedía con creces la cuota que le correspondía a la Argentina como país miembro para este tipo de asistencia condicionada que llegaba a los u$s 23.000 millones.
  3. El objetivo del crédito era estabilizar las variables de la economía, reforzando para ello las reservas del Banco Central y cumpliendo metas monetarias y fiscales que equilibraran la macro en el sector externo y en el sector público. Nada de eso ocurrió en el bienio 2018-2019.

Estos tres puntos conforman un conjunto de cuestiones que inducen a sostener la “flojedad de papeles” del préstamo del FMI.

El argumento de que la ley de administración financiera no requiere tratamiento parlamentario previo para acceder a un crédito de semejante monto es insuficiente, porque la misma se refiere a la asistencia multilateral de los bancos de desarrollo que se brinda con destino a la expansión de la infraestructura del país, tratándose de préstamos de largo plazo y bajo costo.

Que los límites de cuota de los Estados miembro del organismo han sido dejados de lado por la abultada liquidez internacional existente no es justificativo del otorgamiento y efectivización de u$s 44.000 millones para estabilizar la economía argentina, cuando no hubo un estudio previo de las necesidades de financiamiento del país para esos fines, y resulta evidente que, de haberse aplicado los recursos a fortalecer las reservas internacionales del Banco Central, dichos requerimientos hubieran descendido a la mitad de lo aportado. Es decir que el límite de u$s 23.000 millones sería suficiente si es que realmente se cumplían los objetivos de un crédito condicionado como el que se acordó en las formas.

Por último, es sorprendente la ausencia de supervisión del FMI sobre el cumplimiento de las metas establecidas en el acuerdo crediticio. De hecho, se denomina crédito condicionado precisamente porque los distintos desembolsos están sujetos a alcanzar metas monetarias, fiscales y cambiarias que aseguren un sendero de estabilidad macroeconómica.

En síntesis, no hubo acuerdo parlamentario para el préstamo, el mismo alcanzó un monto exagerado para las necesidades argentinas, y no se cumplió el objetivo por el que fue otorgado.

Tal es la vulnerabilidad legal que padece este préstamo que la titular del FMI, responsable de su acuerdo, abandonó el organismo para ocupar la titularidad del Banco Central europeo.

Descripta esta situación, conviene adentrarse en los dos planos relevantes que tiene la decisión del presidente.

Los juicios a las juntas militares y los posteriores procesos de Lesa Humanidad en el marco de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, tuvieron la enorme virtud de desterrar durante décadas la represión sistemática ejercida desde el Estado como mecanismo para asegurar el control social. La condena efectiva a los represores, inclusive a aquellos que lo hicieron en democracia, es una advertencia permanente a todo decisor político que quiera recurrir a las fuerzas armadas y/o de seguridad para enfrentar cualquier reclamo popular. Fue una verdadera ampliación de la democracia.

Desde esta columna nos preguntamos en más de una oportunidad cuántas crisis resistía la Argentina como nación originadas en el perverso proceso de endeudamiento del Estado y fuga de las divisas que habían ingresado por el otorgamiento de préstamos externos. Perverso, porque los dólares se los quedaban unos pocos y el conjunto del pueblo argentino debió afrontar, con penurias, el pago de esa deuda.

La dictadura cívico-militar inauguró este mecanismo que tuvo tres oleadas, dos de las cuales concluyeron en profundas crisis y la tercera en este descomunal crédito condicionado con el FMI.

El primer ciclo concluyó en la crisis hiperinflacionaria de 1989, y su resolución y estabilización costó la venta de las empresas públicas. El segundo ciclo desembocó en la crisis de la convertibilidad en el 2001, y fue resuelto de un modo no gravoso para el pueblo argentino, a partir de las reestructuraciones con quitas de dos tercios del capital y pago de servicios con lo ingresado por derechos de importación, en un contexto internacional favorable. Así todo, la renta primaria no permitió una mayor expansión de la argentina precisamente por ser aplicada a la cancelación de esos servicios. La tercer ola, generada por el macrismo, abarcó el trienio 2016-2018 para desembocar en la asistencia del FMI, que permitió continuar con la salida de capitales e intentar una sobrevida política del régimen de Cambiemos.

De prosperar una querella criminal contra los responsables de un endeudamiento permeado de sospechas, tal como se reseñó, podría ser un “Nunca Más” para el saqueo del país por la vía del endeudamiento del Estado y la posterior salida de capitales. Esperemos.

Es importante incorporar otra dimensión del tema de la administración fraudulenta, frente a la multiplicidad de causas por corrupción que se abatieron sobre los gobiernos de Néstor y Cristina, y que tenían por objetivo no sólo mellar la credibilidad popular de esa experiencia que duró doce años y medio, sino también disciplinar a futuro a los funcionarios de otros gobiernos que intentaran adoptar medidas contrarias a los intereses de los agentes económicos más poderosos. Este devenir es conocido como “lawfare”.

Es central separar un episodio de corrupción que puede ser llevado a cabo por un funcionario desleal en cualquier gobierno, de un accionar deliberado que provoca la quiebra del Estado.

Un gobierno corrupto es aquel que quiebra al Estado sobre-endeudándolo y provocando una contracción severa de la economía, a la par que volúmenes cuantiosos de divisas son retirados del circuito de producción y consumo.

En el cuadro que sigue vamos a intentar graficar por qué el macrismo está sospechado de quiebra del Estado a partir de una administración ruinosa de los recursos que dispuso. En dicho cuadro se va a observar cómo se abordó el impacto de la crisis financiera internacional del año 2008, cuál fue la masa crítica de recursos que se reunió para enfrentarla y cuáles fueron los resultados en el plano económico y político. Como contracara, se verá el carácter de la crisis autoinfligida del macrismo como consecuencia del sobreendeudamiento, la masa crítica de recursos para afrontarla provista por el FMI y sus resultados económicos y políticos.