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jueves, septiembre 24, 2026
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BLACKROCK VS. ARTIGAS

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En el arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay –en esa época con un puñado de ranchos–, se juntaron los representantes de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental y votaron por la independencia de la Nación aquel 29 de junio de 1815. Ese Congreso dictó el Reglamento Provisorio para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados, que fue la primera reforma agraria de América Latina, ya que expropiaba las tierras a los españoles y las repartía entre los que la trabajaban bajo la consigna de que los más infelices sean los más beneficiados.

Paralelamente, en las amplias llanuras del oeste del Río de la Plata, se decretaba para la misma fecha la llamada “Ley contra la vagancia”: “Todo hombre de campo que no acreditara ante el juez de paz local tener propiedades, será reputado sirviente y queda obligado a llevar papeleta de su patrón. Igual trato se le da al que transite el territorio sin permiso del mismo juez”. De esa manera se constituía la primera unidad capitalista en estos lares, la estancia.

En ese 1815, Juan Manuel de Rosas puso su saladero para producir carne (tasajo), sebo y cuero. De hecho, se va configurando un país dividido en dos, el puerto de Buenos Aires (y su renta aduanera) con su pampa húmeda, por un lado, y el interior empobrecido por la competencia desleal de las mercancías importadas, mayormente de la “rubia Albión”.

En agosto de 1816, 16.000 soldados del imperio portugués, bajo el mando del barón Carlos Federico Lecor, invaden la Provincia Oriental. Atacan por tierra y mar. Debido a su superioridad material y numérica (los criollos, indios y morenos, no del todo bien armados, eran no más de 8.000 hombres), ingresan a Montevideo el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continuó por más de tres años en todo el territorio de los Pueblos Libres.

José Gervasio Artigas decide dividir sus huestes: una parte bajo la conducción de “Pancho” Ramírez y Estanislao López debe enfrentar a los porteños y, la otra, con su hijo adoptivo, el cacique guaraní Andrés Artigas, a los portugueses. Tras las batallas de Santa Ana, San Borja, Ibirocay, Carumbé, India Muerta, Los Sauces, Arroyo Catalán, Arapey, Apóstoles, San Carlos, Chapicuy, Queguay Chico, Arroyo Grande y Santa María, se llega a una batalla final en Tacuarembó, en enero de 1820, donde las fuerzas patriotas son vencidas y es traicionado por uno de sus lugartenientes, Fructuoso Rivera, que se pasó al ejército brasileño de ocupación.

En Cepeda, el 1° de febrero de 1820, las tropas de López y Ramírez vencen al ejército porteño del director supremo José Rondeau y avanzan sobre Buenos Aires. Más allá de los jefes militares, fueron las mayorías populares del interior las que lograron aquella hazaña: gauchos, indios, negros, paisanos y paisanas también. Esos representantes de la gauchería llegaron hasta la mismísima Plaza de Mayo y ataron sus caballos en la pirámide.

Pero la rubia Albión estaba preparada para la derrota y corrompe a los dos principales jefes, López y Ramírez. Les mostró que ellos podrían ser estancieros y no dirigir a los paisanos, indios y negros, corriendo siempre el riesgo de sus vidas por una causa perdida como la de Artigas, enfrentando al imperio portugués. (Detrás de Portugal estaba Inglaterra. El segundo del barón Lecor, era el general William Beresford, quien comandó la invasión de Buenos Aires en 1806.)

López y Ramírez firman el Tratado de Pilar y les dejan el manejo del puerto de Buenos Aires a los comerciantes ingleses. Eran los más ricos y privilegiados de los porteños, y accedían a que los ríos Uruguay y Paraná fueran navegables para las provincias amigas [i].

Han pasado 200 años y el río Paraná tiene los principales puertos en poder de empresas extranjeras y de grandes acopiadores y comercializadores de granos locales: ADM, Bunge, Cargill, Glencore, Louis Dreyfus y COFCO, entre las primeras; y Aceitera General Deheza, Molinos Agros y ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), entre las segundas.

Es más, el Puerto de Rosario en Santa Fe, con sus 31 terminales en 70 kilómetros de costa sobre el río Paraná, que van desde la localidad de Timbúes (al norte) y hasta Arroyo Seco (ubicada al sur de la ciudad), está concesionado hasta 2022, y es el principal desembarcadero de exportaciones agroindustriales del mundo.

Finalmente, y ante la presión de la población –encabezada por Mempo Giardinelli y más de 300 organizaciones de base en todo el país– el gobierno decidió, mediante el decreto 427/201, que al finalizar la prorroga dada a Hidrovía S.A. el 30 de septiembre 2021 y, después de administrar el río Paraná por 25 años, sea la Administración General de Puertos Sociedad del Estado la encargada del dragado, balizamiento y cobro de peaje en el río Paraná/Plata, la que en un plazo de 12 meses (lapso que  puede ser prorrogado), debe llamar a licitación en los términos del decreto 949/2020

En el listado de las cien empresas que fugaron 24.679 millones de dólares durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos y que publicara este medio en la nota “Los 100 de Macri” del 24 de mayo de 2020, aparecen dos empresas del sector: Aceitera General Deheza S.A., comprando 257.262.770 dólares, e Hidrovía S.A., con 128.538.032 dólares.

La historia no termina

El generoso crédito otorgado por el FMI al gobierno de Cambiemos tuvo la finalidad inmediata de que Mauricio Macri no perdiera las elecciones. La mediata fue condicionar a la economía argentina, y la de largo plazo, que la subordinación fuese para siempre.

Por eso, en primer lugar, todos (pueblo y gobierno) debemos tener en claro que el problema no se reduce a que nos reduzcan la tasa de interés que nos cobran, ni tampoco a que nos otorguen cuatro o cinco años de gracia para no pagar el capital, e incluso (que el FMI, desde ya, dijo que no) que en lugar de darnos 10 años de plazo para pagar, lo hagamos en 15 ó 20 años. El problema principal es que se debe investigar adónde fueron, cuál fue el destino de los 32.200 millones de DEG (Derechos Especiales de Giro) [ii], unos aproximadamente 45.400 millones de dólares que le otorgaron al gobierno de Cambiemos y que se fugó en su totalidad.

La verdad es que esa deuda, sin ser observada por el FMI, pasó a engrosar el capital que los ricos del país tienen en el exterior. Sin embargo, pretenden que la pague el pueblo argentino.

Por eso, antes que nada, se debe exigir en el acuerdo a firmar que el FMI, como corresponsable de la fuga [iii], brinde todo su apoyo con las investigaciones para determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país. Es más, se debe condicionar que, de no hacerse así –en un plazo prudencial y antes de que se comience a pagar el capital de la deuda (supongamos después de los cuatro o cinco años de gracia) –, por incumplimiento de una de sus partes (el FMI), la Argentina quede librada de esa obligación hasta que esa investigación finalice.

Hay datos fehacientes de quiénes compraron, en qué fecha y por qué monto, como consta en los registros de los bancos públicos y privados que le compraron esos dólares al Banco Central de la República Argentina (BCRA) y lo hicieron para sí y para sus grandes clientes.

Obviamente, el acuerdo con el FMI, sin estar todavía firmado, está vigente. Lo demuestra que en plena pandemia, en la llamada segunda ola de Covid-19, se hizo un fuerte ajuste en las cuentas públicas para reducir el déficit fiscal, incluso por debajo de lo presupuestado en la ley 27.591, dado que el déficit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda) fue del 0,5% del PBI y el déficit total fue de 514.005 millones de pesos (1,3% del PBI) en el primer semestre 2021, cuando estaba previsto que iba a ser del 2,6% del PIB y, el año pasado fue del 5,6% del PIB.

E incluso en este acuerdo implícito con el FMI, el Tesoro de la Nación Argentina se financia mínimamente con emisión monetaria (palabra prohibida por el FMI para los países dependientes, no para la Unión Europea y los Estados Unidos, que durante la pandemia emitieron para pagar los gastos) y lo hace colocando títulos de deuda y pagando intereses (que acrecienta la deuda pública y se convierte así en un factor cada vez más importante del gasto público).

Para cubrir el déficit fiscal se efectuaron, en el primer semestre de 2021, tres licitaciones de títulos de deuda que lograron captar financiamiento por un total de 402.511 millones de pesos, o sea el 78,3% del déficit fiscal total del semestre, que fue de 514.005 millones de pesos. Son letras y bonos del Tesoro de la Nación, como los LEDES [iv] y LEPASE [v], mientras que las LECER se ajustan por inflación (CER es el coeficiente de estabilización de referencia que se basa en el IPC del INDEC) más un plus. Por ende, se realiza un fuerte ajuste del gasto público cuando las empresas son reticentes a invertir y prefieren prestarle al Estado sin correr ningún riesgo (y además, acrecienta el déficit por pago de intereses), por lo que, en conjunto, reduce el nivel de actividad.

Para sostener este programa de reducción del déficit fiscal en el tiempo, su financiamiento por parte de los inversores de la plaza doméstica y para evitar la necesidad de una asistencia mayor del Banco Central a través de emisión de pesos, proponen un plan que denominan de “Creadores de Mercado”, una iniciativa que contó con asistencia técnica del Fondo Monetario Internacional y que busca, a grandes rasgos, establecer un sistema de liquidez “adicional” para los títulos públicos de deuda en pesos, como los que coloca la Secretaría de Finanzas de la Nación, para hacer más atractivos esos bonos y letras para inversores minoristas.

La idea es que los sectores medios, en lugar de reñir para comprar dólares por las distintas alternativas (blue, turista, CCL, dólar bolsa, etcétera), van a ganar plata prestándole al Tesoro de la Nación, que les asegura el pago por inflación o por “dollar linked” que son los títulos públicos ajustados por valor dólar oficial.

De esta manera, el gobierno se plantea enfrentar los fuertes vencimientos de deuda en títulos públicos colocados en el mercado local que ronda los 800.000 millones de pesos en el segundo semestre de 2021, importe al que se le debe sumar un déficit fiscal que la Secretaría de Hacienda de la Nación prevé en unos 1.300.000 millones de pesos (o sea 1,3 billones de pesos), conformando unos 2,1 billón de pesos. Para ello se confía en un roll over (renovar deuda vieja por nueva) del total de los 800.000 millones de pesos en títulos que vencen en el período y en tratar de colocar la mayor cantidad de títulos de deuda nueva en el sistema “Creadores de Mercado” y que el BCRA asista al Tesoro de la Nación con la diferencia (que estiman en tono a los 900.000 millones de pesos). Por lo tanto, la asistencia del BCRA al Tesoro de todo el año rondaría 2,9 puntos del PBI y no 3,5%, como estaba previsto en la ley 27.591 de Presupuesto de la Administración Nacional 2021.

Para que todo este andamiaje creado funcione, se debe contar con el apoyo del FMI, que es para el capital el verdadero y único garante. En consecuencia, la exigencia del FMI para que sigamos reduciendo el gasto público (y que parte del déficit lo financien los sectores medios del país), es que el gobierno de Alberto Fernández acepte toda la deuda sin investigar la fuga.

Los beneficiados de esa transferencia de deuda al pueblo argentino (las menores jubilaciones y el menor gasto público lo demuestran) tienen nombre y apellido. El principal es BlackRock, que como dice su mismo CEO, Larry Fink, tiene importante participación accionaria en Telefónica Argentina y en Pampa Energía, los dos principales fugadores. También tiene parte del capital de los bancos Galicia, Macro, Santander-Río, y BBVA. Y en YPF [vi] y en Central Puerto, Loma Negra, IRSA, Coca Cola, Bayer, Exxon Mobil, Chevron, Apple, Microsoft, Procter & Gamble, Tenaris, Mercado Libre, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro, más la tenencia de títulos de deuda pública argentina por unos 3.000 millones de dólares.

Así como detrás del Buenos Aires de Rondeau y Sarratea de 1820 estaban los ingleses, detrás del FMI están BlackRock y las grandes empresas del mundo, como ADM, Bunge, Cargill, Glencore, Louis Dreyfus: grandes acopiadores y comercializadores de granos que tienen sus garras sobre nuestro río Paraná.

 

 

[i] Hernán S. Ferns, Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX, Editorial Solar/Hachette, 1974.
[ii] DEG nace de una canasta de moneda de los países miembros del FMI, aproximadamente de un valor de 1,41 dólares por unidad.
[iii] Constitución del FMI: artículo sexto, inciso a) Salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto, el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.
[iv] Las letras del Tesoro de la Nación (LEDES) son títulos de deuda (o bonos) de corto plazo denominados en dólares estadounidenses (es en pesos, pero se ajustan por el valor del dólar oficial, por lo que sus tenedores quedan a salvo de una devaluación) o en pesos, que son emitidas por el Tesoro Nacional.
[v] Las letras del tesoro nacional (LEPASE) son en pesos, a tasa variable más 3,50%.
[vi] Donde más importante y polémica es la presencia de BlackRock es en YPF, donde posee 9,77 millones de acciones correspondientes al 5,67% de los papeles en circulación en los mercados de capitales de Buenos Aires y Nueva York. Es el segundo inversor institucional privado luego del fondo mutualista Wellington. Ambos entraron como accionistas en los tiempos en que el gobierno de Néstor Kirchner abrió el capital de la empresa para el ingreso del Grupo Petersen, en diciembre de 2007.

 

https://www.elcohetealaluna.com/blackrock-vs-artigas/

 

Informe económico mensual

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La inflación continúa en el centro de las discusiones, sin descanso en junio. El acumulado de los seis meses del 2021 pone nerviosos a muchos, pero no alcanza.

Conocemos la explicitación del ministro Guzmán para adelantar unos puntos los salarios a la inflación. En este contexto es realmente complicado encontrarle la punta al ovillo. Se podría decir que si la inflación se sostiene alrededor del 3.0 %, y no aparecen sorpresas, los salarios están cerca de empatar manteniendo las subas actuales. Ver el gráfico.

La inflación es persistente y volátil. Hay algunos rubros reprimidos, por ejemplo en el Capítulo de Vivienda y Servicios Básicos, donde tallan los Servicios como gas, agua y electricidad. No parece sencillo resolverlo. Intervienen muchos componentes, la dinámica macro y micro de los prestadores y de las elecciones.

En el mes de junio la inflación bajó un escalón respecto de los dos meses anteriores. Pegó en el Nivel General y algo en Alimentos. Pero los acumulados (del año) y los interanuales son insostenibles. Los números agobiantes, originados como promedios de organismos provinciales y el Indec, son los siguientes:

Podemos destacar:

Riesgo País (RP), tozudamente se sostiene arriba de los 1.500 puntos.

Destacamos una información relativamente buena: el Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM), que hoy está entre los más elevados desde el 2010. Pero observamos que los valores del año 2021 acumulados son negativos, aunque en el interanual de junio continuaron siendo positivos. En el gráfico se pueden apreciar estos datos.

Podemos decir que el espíritu bimonetario continúa alicaído por las restricciones para la compra de billetes (en el mercado oficial), pero siempre existe un buen número de valientes que van sorteando dificultades.

Hoy, o mejor dicho en junio, el dólar CCL ($ 165.1) juega en la brecha (73 %) con respecto al dólar oficial ($ 95.3). El BCRA opera con todo lo que tiene a mano para que no se disparen los valores.

Falta poco para superar el objetivo del ministro del 29 % de incremento en los precios a diciembre del 2021. Seguramente conoceremos las explicaciones.

El Banco Central desde enero del 2021 encadenó mes a mes el dólar con posiciones a la baja. Algún logro hubo por cuanto la inflación (NG) si bien en valores más elevados, sigue el mismo recorrido.

La tasa de Política Monetaria desde abril del 2020 se mantiene en el 38 %.

El Capítulo de Alimentos se está acercando y en algunos casos supera peligrosamente valores interanuales del 2019.

Pero qué mejor que conocer la visión que tenía Inodoro sobre cómo ingresar al Primer Mundo, lo cual nos viene bien como reflexión para varias cuestiones. En un diálogo con su perro, el famoso gaucho dice: “¡Me han hecho un mal ojo, Mendieta! ¡Ando meado por los perros!”. Luego le comenta a su china, mirándola con severidad: “¡Yo no soy un posmoderno de esos, Eulogia! ¡Acá hay que yamar una curandera! ¡Ayá viene doña Reparación, que está en la brujería preventiva! Entonces Inodoro le cuenta a Doña Reparación sobre los síntomas del mal de ojo: “Lengua húmeda, bigotes caídos, pecho peludo, aliento a ginebra…” Pero la curandera Doña Reparación con dureza le dice a Inodoro: “Pero, además, pensá un poco, Pereyra… Mirá la cara de desgraciado que tenés… mirá esa pinta de infeliz… mirá tu rancho miserable… mirá el perro rasposo que te acompaña. ¿Quién te va a envidiar a vos, Pereyra? El duro golpe que recibe Inodoro no lo amilana, es más, le permite pegar el gran salto: “¡No hay que yamarla más a esta vieja, Eulogia! Si seguimos con el curanderismo no vamos a dentrar nunca en el Primer Mundo”. Gran siete, qué enseñanza.

 

2021 JUNIO proc. JULIO IPC Inflación.docx

Trabajo de militancia territorial – Reunión con Victoria Tolosa Paz

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En el dia de hoy realizó una visita de trabajo a las instalaciones productivas del Movimiento Peronista de Base, la Presidenta del Consejo Nacional de Politicas Sociales, Victoria Tolosa Paz, siendo recibida por los compañeros que realizan allí sus tareas y por Yamil “turco” Assan referente del MPB, ademas de las compañeras Cristina Abregu, Daniela Juarez, Evelyn Bocero, Jessica Cedermaz, y el responsable técnico Leandro Cortese.
Tambien estuvieron presentes compañeros de la Corriente Nuestra Patria, Carlos Bertola y Javier Ducombs.
En su recorrida, Victoria Tolosa Paz intercambió opiniones con los distintos trabajadores interesándose por la labor de cada uno.
A su vez Yamil Assan le planteó la necesidad del apoyo del estado a la Economia Popular, ya sea en el fortalecimiento de sus estructuras productivas, como también en la compra de la producción de elementos necesarios para el Estado y fabricados en

estas cooperativas, ya que sigue siendo la comercialización uno de los puntos débiles de la Economia Popular.
MOVIMIENTO PERONISTA DE BASE
MAR del PLATA , 20 de Julio 2021

Planes sociales, ajuste y pobreza

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   “No existe más que una clase de hombres, los que trabajan”. Juan Domingo Perón

Entre las continuas propuestas  que registra la democracia argentina en los últimos cincuenta años, está la decisión política de paliar los efectos desvastadores de la pobreza, mediante el otorgamiento de los llamados planes sociales de asistencia directa a los millones de marginados que expulsa sin solución de continuidad el sistema liberal capitalista. Mucho antes de la pandemia, claro, que solo golpeó aún más a los desahuciados.

Siendo que no se trata de decisiones de raíz ideológica, por cuanto radicales, peronistas y macristas las desarrollaron sin solución de continuidad y en muchos  casos las ampliaron y profundizaron de manera diferente, convendría desvincular estas políticas de los dudosos impulsos de sensibilidad social que acompañan desde el discurso los repartos de lo que sobra de las extravagantes acumulaciones de riqueza.

Para muestra basta un botón: Macri triplicó el asistencialismo de los planes  sociales de Néstor y Cristina.

Se abren entonces dos vertientes para el debate: por un lado, la tensión argumental que se produce cuando se analiza este tema con la heladera llena, desde la comodidad de una dirigencia política que toma decisiones mientras no la pasa tan mal como los pobres de pobreza absoluta; por otro lado, como suena preguntar en voz alta si los planes sociales no constituyen el soporte utilitario del control social, para que el ajuste neoliberal opere con su propio  anestesista en el quirófano de la rapiña corporativa.

Mientras tanto, inevitablemente las organizaciones sociales y barriales  siguen poniendo el cuerpo con lo que tienen, urgidos por la larga cola de vecinos que vienen con el “taper” de cada día, en una lucha desigual que los sigue empujando a todos hacia ese otro país de los hundidos.

He sentido mil veces decir a propios y ajenos: “…ustedes reciban lo que les den y luego voten a quien quieran..”. Espantosa hipocresía, que trata a los hermanos mas pobres como condenados a ser receptores eternos de la dádiva, en un remolino que se ha tragado ya varias generaciones.

Lo que sí es cierto es que -al menos desde el peronismo– no se desarrolla todavía un continuado debate militante sobre la tremenda degradación cultural que significa en el desarrollo de los proyectos de transformación, la dependencia inercial que vincula a los miserables de toda miseria con sus dirigentes, sus referentes, sus representantes y sus distintos vínculos sociales de pertenencia. Claro que hay excepciones, pero no alcanzan a marcar una tendencia que tuerza la estrategia de los poderosos.

Como cada decisión política permanece en el tiempo sostenida con el soporte de una construcción cultural, debería el peronismo saber –más que nadie– la importancia de diferenciar entre el militante repartidor  y el militante motivador,  el que realiza, el que muestra, el que convence y articula la organización con argumentos.

Resulta notorio advertir que las prácticas políticas mayoritariamente mutaron en su degradación hacia el asistencialismo crudo, que fomenta el individualismo, el aislamiento, la conveniencia personal o de grupos y termina dinamitando los sistemas de solidaridad colectiva que deberían ir mas allá del juntarse para comer.

Lo transitorio se ha vuelto permanente, en una emergencia perpetua. Pero es que ese territorio  del recauchutaje social, es precisamente el que propone y conviene al elaborado concepto de rebaño que las clases dominantes prefieren como multitud inevitable.

Cada transformación duradera de la realidad de un pueblo supone necesariamente un cambio  cultural como toma de nueva conciencia de esa  realidad. Convendría preguntarnos en qué lugar del tiempo en que vivimos anida esa decisión.

Menuda tarea la de los liderazgos populares, para revertir la tendencia utilitaria de la intermediación política y  dejar de  confundir el dar con el compartir, en un tiempo donde, para colmo, las redes sociales nos ilusionan vanamente  con que los demás nos escuchan, nos comprenden, nos esperan, nos acompañan.

Retomar a Grinspun

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El Presidente Alberto Fernández, en el discurso de inauguración de sesiones ordinarias del 1º de marzo de 2020, le pidió al presidente del Banco Central un informe de cuál fue el destino de los más de 100.000 millones de dólares de deuda contraída por el gobierno de Cambiemos. La repuesta de la autoridad monetaria fue el estudio Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019, que afirma que fueron casi siete millones de personas físicas y jurídicas las que compraron 86.200 millones de dólares en la gestión de Cambiemos, de las cuales las 100 primeras lo hicieron por 24.679 millones de dólares.

Nunca se informó oficialmente quiénes eran esos cien primeros compradores, pero en la nota titulada Los 100 de Macri de El Cohete a la Luna del 24 de mayo de 2020 se dio a conocer ese listado, jamás desmentido por ninguna de esas cien empresas ni por el Banco Central. El listado está encabezado por dos sociedades en las que el mismo Larry Fink, CEO de Blackrock, reconoce tener fuerte participación: Telefónica Argentina SA, que compró en esos cuatro años 1.248 millones de dólares, y Pampa Energía, con 903,8 millones de dólares. Ni esas empresas, ni ninguna de las que conforman el grupo de las 100 (Grupo Clarín, Techint, Arcor, Aceitera General Deheza, FIAT y un número significativo de los clientes del estudio que atendió Carlos Rosenkrantz antes de ser presidente de la Corte Suprema de Justicia) declararon ni pagaron impuesto a las ganancias por el monto de dólares que compraron. La pregunta es: ¿De dónde extrajeron esas sumas? Esa información permitiría, además de recuperar en parte esa deuda, hacer un avance sobre las contabilidades paralelas y la evasión tributaria.

Un año más tarde, en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1º de marzo de 2021, el Presidente dijo: “Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación. Tanta mala fe de los tomadores del crédito y tanto desdén de funcionarios políticos de un organismo multilateral por privilegiar a un gobierno en la coyuntura, no puede ser visto como un caso más”.

En efecto, el inciso a) del artículo 6°del Convenio Constitutivo del FMI[1] obliga a la institución a realizar un monitoreo para ver el destino de los fondos. No sólo no se hizo sino que se le prestó al gobierno de Cambiemos en plena corrida cambiaria, cuando el Banco Central de esa gestión vendía sin límite las reservas internacionales, hecho que de por sí tornaba más previsible que se endeudaba al país para posibilitar la fuga.

¿En que se invirtió esa plata? Cuando el ministro Martín Guzmán le preguntó al empleado de Clarín, Marcelo Bonelli, a dónde se había ido esa deuda, la respuesta obvia fue: se fugó. Esa deuda, sin ser observada por el FMI, pasó a engrosar el capital que los ricos del país tienen en el exterior; sin embargo, pretenden que la pague el pueblo argentino.

Por eso, en primer lugar y antes que nada debe quedar claro que no va a pasar como otras veces que un grupo de privilegiados le transfieren la deuda al Estado argentino, y “millones de argentinos (…) economizarán hasta sobre su hambre y su sed para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros”, como sostenía Nicolás Avellaneda. Para ello debe exigirse, en el acuerdo a firmar, que el FMI como corresponsable de la fuga brinde todo su apoyo a las investigaciones para determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima, y que colabore en encontrar los fondos fugados del país. De no ser así, en un plazo prudencial y antes de que se comience a pagar el capital de la deuda, por incumplimiento de una de sus partes (el FMI), la Argentina queda librada de esa obligación hasta que la investigación finalice.

Hay datos fehacientes de quiénes compraron, en qué fecha y por qué monto, como “consta en actas” de los bancos públicos y privados que lo hicieron para sí y para sus grandes clientes.

 

Buena fe

Martín Guzmán tenía la peregrina idea de que al FMI se le podían pagar sólo los intereses y que la deuda de capital se prorratearía en el tiempo. Guzmán y Kristalina Georgieva hablaron la semana pasada en una reunión privada en el marco de la cumbre del G20 en Venecia y acordaron que la verdadera voluntad del gobierno argentino es cumplir de “buena fe” con los pagos de capital y en un plazo de diez años.

Guzmán también se comprometió de pagar “de buena fe” con la Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, quien le pidió más precisiones sobre el avance de las negociaciones con el FMI y afirmó que la Argentina tendrá el apoyo necesario para que las partes lleguen a un buen acuerdo. La traducción del mensaje que dejó la administración de Joe Biden es que lo que figure en la Carta de Intención será aprobado luego en el board (directorio) del FMI.

De “buena fe” no se originó la deuda y de “buena fe” tampoco actuaron los técnicos del FMI que no observaron hacía donde se iban los dólares que ingresaban, y ellos no podían ignorarlo porque tienen el monitoreo de las cuentas públicas.

Puntualmente, el principal logro que podría obtener la Argentina en estas negociaciones con el FMI es la reducción de los intereses que cobran a los países que incumplen los términos y condiciones firmadas. Eso le permitiría al país ahorrar unos 1.000 millones de dólares anuales del stand by vigente, dado que el Fondo nos aplicaría la tasa del 2,05% anual, que es la de los créditos más beneficiosos, en lugar del 4,05% de costo actual que paga la Argentina.

Habrá que ver si el nuevo Plan de Facilidades Extendidas que se va a firmar con el FMI permitirá reprogramar el pago de capital y comenzar a amortizar a los cuatro años, lo que implicaría que los primeros pagos serían en 2025, en teoría a tiempo para comenzar a prorrogar y mejorar los pagos, y coincidente con el acuerdo con los fondos de inversión y demás acreedores (Blackrock, Pimco, Fidelity, Vanguard, Franklin Templeton, JP Morgan, HSBC, Merrill Lynch, etc.)

La primera pregunta obligada es: en el mejor de los casos, ¿se reprograman los vencimientos de capital adeudado al FMI para que los pague una nueva administración del país que asuma en diciembre de 2023? Suma imposible de abonar sería, con capital e interés, un monto total no menor de 50.000 millones de dólares a razón de 10.000 millones por año, a lo que debe sumarse el vencimiento ya reprogramado con los grandes fondos de cobertura por más de 100.000 millones de dólares.

La segunda: ¿A cambio de qué se reprograman los vencimientos acordados y firmados por el gobierno de Cambiemos?

Y tercera y más importante: ¿En qué estado está la investigación de la deuda contraída en el gobierno de Cambiemos que pidió el Presidente de la Nación en los dos inicios de sesiones del Congreso, los 1º de marzo de 2020 y 2021?

También se dejó trascender en la reunión con los técnicos del FMI en Venecia que se debe acordar en tres puntos que ya fueron tildados en la lista para el nuevo programa de Facilidades Extendidas, que son: a) El desarrollo del mercado de capitales doméstico; b) Incremento en la recaudación fiscal y c) Fortalecimiento de la resiliencia[2] externa de Argentina (es decir, más exportaciones para generar dólares).

Generar un mercado de capitales en la Argentina, que sufre una inflación anual en torno al 45-50% y donde el dólar oficial crece en la misma proporción y es incierta la evolución de los distintos tipos de cambio paralelos, con un mercado como el de Valores Negociables que sólo ha servido para vender títulos y acciones que cotizan en mercados internacionales para hacerse de dólares, es de una fantasía digna de Walt Disney. El mismo Banco Central ha vendido en los primeros seis meses de este año dólares de las reservas internacionales por no menos de 800 a 900 millones para que no se dispare el dólar Contado con Liqui.[3] Y paralelamente, mediante la norma A7327, exige a las entidades financieras que requieran a las empresas que acceden al mercado de cambios una Declaración Jurada de que por 90 días antes y 90 días corridos después no concertaron ni concertarán ventas en el país de títulos valores con liquidación en moneda extranjera o canjes de títulos locales por externos, ni los transferirán a entidades depositarias del exterior.

El segundo punto refiere a la administración tributaria, para mejorar la recaudación en el marco de un programa que diseñan entre Economía y la AFIP. En buena hora se busca mejorar la administración tributaria cuando la evasión se estima en torno al 35-40%, de la que forman parte las cien empresas que compraron 24.679 millones de dólares y no declararon ganancias. Pero mucho más realista e inmediato sería si se le cobraran impuestos a los que tienen manifiesta riqueza, como sería el caso de transformar en permanente el ingreso del llamado “aporte solidario”.[4]

El tercer punto de acuerdo gira sobre la identificación de sectores capaces de generar divisas, por ejemplo mediante el trabajo legislativo como en la ley de Economía del Conocimiento o la política tributaria para favorecer las exportaciones. Léase ajuste externo, condenarnos a exportar a como dé lugar. Por eso se vende una cordillera de los Andes de maíz en grano, o un millón de toneladas de carne vacuna, sin interesar el impacto en los precios internos cuando pagamos en el país nuestra producción al mismo precio que se venden en mercados en el extranjero (el equivalente en pesos por ahora) que están a 10.000 kilómetros de distancia y que tienen a sus trabajadores con un salario promedio cinco veces mayor que el de la Argentina.

 

En síntesis

En julio de 1982, tras la derrota de Malvinas y el reemplazo del dictador Leopoldo Galtieri por Reynaldo Bignone, se nombró presidente del Banco Central a Domingo Felipe Cavallo, quien instrumentó los seguros de cambio para las empresas endeudadas en el exterior. De esa manera hicieron que las empresas transfirieran su deuda en dólares al Estado Nacional. El Estado creaba títulos de deuda (BONEX) para pagarle a los acreedores externos (comunicación A-163 del BCRA del 15/07/1982) y con ello disminuyeron sideralmente la deuda de las grandes empresas nacionales y extranjeras y se la impusieron al pueblo argentino.

Sevel (Macri) adeudaba 124 millones de dólares; Acindar 649 millones; Compañía Naviera Pérez Companc 211 millones; Loma Negra, de los Fortabat, 62 millones de dólares. También hay corporaciones como Cogasco, Celulosa Jujuy, Techint, IBM, Ford, Fiat, Bridas, Pescarmona, etc. El listado incluye al sector financiero: bancos Galicia, Río, Citibank, Francés, Supervielle, etc. Toda esa deuda fue licuada por la inflación porque la pagaban en pesos y el Estado nacional daba títulos públicos a los acreedores, que sospechosamente lo aceptaban.

A menos de diez años de recibir esos títulos, los tenedores los utilizaron para comprar a precio vil los principales activos del Estado Nacional, entre ellos los puertos.

El doctor Bernardo Grinspun, primer ministro de Economía del gobierno de Raúl Alfonsín, se negó a pagar la deuda y propuso dividirla en deuda legítima e ilegítima. Ante el insistente reclamo del representante del FMI en la Argentina de esa época, el catalán Joaquín Ferrán, para que aceptara toda la deuda, Grinspun lo echó de su oficina en forma aireada como lo hace un hombre nacido en el barrio de Crucecita, en Avellaneda. Eso fue el 18 de febrero de 1985. Al día siguiente el Presidente le pidió la renuncia porque, según le aseguraron, estaba todo arreglado y la Argentina se reintegraba al mundo.

 

[1] Artículo 6 inciso A: “Salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este Artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.

[2] La resiliencia o entereza es la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos.

[3] Es el BCRA el que, mediante operaciones de mercado abierto, compra con dólares de las reservas títulos públicos nominados en moneda extranjera y los revende en pesos. Esto es, por ejemplo, el BCRA compra en dólares el título público BONAR 2030 y los paga a 40 dólares la lámina de $ 6.700 (el precio implícito del dólar es $ 167,5 y surge de dividir los pesos por su valor de mercado en dólares), pero lo hace vendiendo dólares de las reservas internacionales, que la autoridad monetaria debe preservar. Y lo hace al solo efecto de que no se amplié más la brecha entre el dólar oficial (en torno a los $ 101,5 fijado por el Banco de la Nación Argentina, tipo vendedor) y los distintos dólares paralelos.

[4] 10.000 millonarios pagaron el aporte extraordinario por 223.000 millones de pesos a comienzo de este año 2021.

 

https://www.elcohetealaluna.com/retomar-a-grinspun/

Deuda pública y represión política: desafíos actuales de la herencia macrista

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El voluminoso y vertiginoso proceso de endeudamiento del Estado llevado a cabo por el gobierno de Macri tuvo uno de los pilares de sustentación en la persecución mediática y judicial, inédita en un gobierno constitucional, contra Cristina y varios de los funcionarios de su gobierno.

La deuda pública permite la apropiación privada de dólares y su salida al exterior. Por eso la represión política es imprescindible para neutralizar las voluntades contrarias a ese saqueo de la Nación. La reestructuración socioeconómica de la Argentina perpetrada por la última dictadura cívica-militar no pudo haberse realizado sin la combinación nefasta de capital financiero y terrorismo de Estado.

Cristina, al cierre de su alegato en el juicio del Memorando con Irán, una de las causas judiciales amañadas que conforman el menú persecutorio de la Justicia en su contra, estableció con mucha precisión el vínculo entre el capital financiero especulativo que facilita la fuga de capitales y la represión política.

El Gobierno ha reestructurado u$s 66.000 millones de deuda pública en moneda extranjera con el sector privado y se encuentra negociando u$s 44.000 millones con el FMI. Una friolera de u$s 110.000 millones contraídos en su mayor parte durante la administración Macri. La salida de capitales durante el período 2016-2019 fue u$s 86.000 millones (BCRA).

Los números son elocuentes, tanto como la alocución de la expresidenta al describir las tropelías cometidas por el Poder Judicial arrollando garantías constitucionales, para silenciar su voz y la de otros.

La llave para abrir la puerta del endeudamiento estatal en los mercados financieros globales fue el pago a los “fondos buitres”.

Estos fondos fueron litigantes contra la Argentina para vulnerar la reestructuración de deuda defaulteada en el 2001, reestructuración que fue ejecutada durante los gobiernos de Néstor y Cristina con los canjes 2005/2010.

La deuda defaulteada recibida por Néstor en el año 2003 ascendía a u$s 82.000 millones, de los cuales se reestructuró con una quita de dos tercios del capital a través de los canjes 2005/2010 la suma de u$s 75.900 millones (92,6%), restando u$s 6.100 millones (7,4%).

Si bien los canjes fueron aceptados masivamente por los tenedores de bonos en default desde el 2001, dentro del minúsculo grupo que no ingresó, un grupo de cuatro fondos que reunían el 0,8% del total defaulteado inició juicio.

Estos fondos son conocidos como “Fondos Buitres” por su práctica de comprar juicios impagos y reclamar en los estrados judiciales resarcimientos usurarios. Lo notable es que la Justicia estadounidense hizo lugar al planteo leonino.

El cuadro que continúa permite apreciar el costo comparado del pago total a los “Fondos Buitres” y bonistas que no ingresaron al canje (7,4%) y los bonistas que sí aceptaron canjear sus acreencias originales (92,6%).

El cuadro revela la enorme diferencia entre los desembolsado durante los canjes 2005/2010 hasta el 2016, momento del pago a los “Fondos Buitres” + Bonistas que no ingresaron.

Afrontar el 92,6% de la deuda reestructurada implicó una erogación total de u$s 49.300 millones a razón de u$s 65 cada u$s 100 en default

El pago al 7,4% restante significó un desembolso de u$s 11.700 millones a razón de u$s 192 cada u$s 100 en default.

La cancelación de la deuda sólo con los “Fondos Buitres” eleva el cálculo promedio a u$s 520 por cada u$s 100 en default, negocio gigantesco de Paul Singer y sus socios. Usura que Cristina se negó tenazmente a convalidar durante su gobierno.

Además de la suma desproporcionada que se abonó para arreglar el reducido remanente de la deuda defaulteada en el 2001, esta operación reconoce otra arista de suma gravedad consistente en que la cancelación se efectuó sin oferta pública de la propuesta.

Los canjes 2005/2010 y la reciente reestructuración de deuda con el sector privado realizada en septiembre pasado se realizaron mediante el procedimiento de colocar la propuesta en las principales plazas financieras globales y recibir las aceptaciones a través de los sistemas de compensación de valores de dichos mercados. Sin duda, esto dota de transparencia a la transacción en cuanto a conocer las condiciones del oferente y la entrega de los viejos títulos para recibir los nuevos por parte de los aceptantes.

El pago del 2016 para arreglar el remanente de la deuda defaulteada en el 2001 se hizo mediante acuerdos bilaterales celebrados por la Secretaría de Finanzas, comandada por Luis Caputo. Se desconoce a quiénes se les pagó y el monto cancelado a cada uno, porque las operaciones no se transaron por los mercados de valores globales. Demasiado opaco para abonar u$s 11.700 millones.

Cristina en su alegato expresa que este daño cometido contra la Nación y el pueblo argentino, al que se agregaría el inexplicable crédito “stand by” otorgado por el FMI, no podría realizarse sin la persecución política contra los opositores.

El comportamiento de los medios de prensa hegemónicos señalando los sujetos a silenciar, la existencia de una “mesa judicial” en el Poder Ejecutivo para armar las causas que maniatarían a los líderes nacionales y la acción del Poder Judicial convalidando el esquema son claves para permitir el endeudamiento del Estado y la fuga de capitales en las magnitudes descriptas.

Este modo de operar de la oligarquía debe ser cancelado definitivamente. Las experiencias luctuosas de la última dictadura cívico-militar y la reiteración con violencia de baja intensidad durante el macrismo no pueden tener un nuevo ciclo.

 

https://www.eldestapeweb.com/politica/deuda-externa/deuda-publica-y-represion-politica-desafios-actuales-de-la-herencia-macrista-202171719033

Movimiento Peronista de Base de Mar del Plata, integrante del GRUPO LA CAPITANA, acompaña como candidato a concejal Miguel Guglielmotti, Sec. Gral. de CGT local

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Este Jueves 15 de julio nos reunimos en el Galpón Productivo del Movimiento Peronista de Base con organizaciones gremiales y de la Economia Popular que conformamos el Movimiento Politico de los Trabajadores y Trabajadoras.
Con la presencia del Secretario Gral. de la CGT, Miguel Guglielmoti, la Secretaria Adjunta, Adriana Donzelli, el Secretario de Economia Popular, Alberto “Beto” Muñoz, en representación del INAES, Facundo “Apache” Villalba, compañeros representantes de diferentes gremios, y el acompañamiento de referentes de distintas organizaciones populares, presentamos nuestras dos Cooperativas de reciente creación (Eva Peron Ltda. Y Libertador Simon Bolivar Ltda.).
Luego de recorrer las instalaciones, hizo uso de la palabra el referente del MPB y presidente de la Coop. Hugo Chavez Frias, Yamil “turco” Assan quien destacó la importancia de las cooperativas en la economía popular, el rol del Estado en su impulso y el necesario desarrollo en estos momentos de crisis económica producida por la pandemia y la destrucción dejada por el gobierno de macri. A su vez habló de la importancia de la presencia de los trabajadores en los lugares de decisión política y de gestión, y que en ese sentido el compañero Miguel Guglielmotti cumpliría con ese rol de manera destacada y manifestando el total apoyo a su candidatura a concejal en nuestra ciudad.
A continuación el cro. Miguel Guglielmotti saludó la creación de las nuevas cooperativas, se refirió a la economía popular como forma de creación de trabajo y de organización, a las acciones concretas de un estado presente y que el trabajo es el eje sobre el que tenemos que insistir.
Trabajo en blanco, respetando todos los derechos adquiridos, trabajo digno como objetivo central, para lograr la Justicia Social que tanto anhelamos. En esa línea está su compromiso tal como lo vienen haciendo hasta ahora, vinculando a los trabajadores gremialmente organizados en sindicatos y unidos en la CGT, con los que se organizan en cooperativas y organizaciones populares y avanzar en la consolidación de la unidad de los trabajadores.
Movimiento Peronista de Base

Florencia Carignano, Pandemia y fronteras: Cuidar la salud pública

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Excelente entrevista a la actual Directora Nacional de Migraciones en medio de esta Pandemia. Imperdible entrevista!

Opinión pública y política exterior

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La relación entre opinión pública y política exterior ha sido objeto de investigación y debate en los estudios internacionales. El rol, la gravitación y el efecto de la opinión ciudadana en la política internacional ha recibido especial atención de especialistas y tomadores de decisión. Una de las fuentes principales para aproximarse al tema han sido las encuestas.

La interpretación acerca del vínculo opinión pública-política exterior ha evolucionado notablemente. Hace varias décadas se asumía que la gente común no tenía un juicio informado sobre los asuntos internacionales.

Se creía que la gente entendía poco de la política mundial debido, en parte, a la primacía de la política doméstica. Se decía también que la gente se expresa de modo emocional y volátil y que sus opiniones carecían de real influencia.

Las élites asumían que esas carencias de la gente les evitaban condicionamientos en el manejo externo y que la pasividad de la opinión ciudadana les permitía moldearla de acuerdo con los objetivos del gobierno de turno.

De esa mirada surgió un corolario tajante: en lo internacional la opinión pública sigue al líder y eso contribuye a asegurar un amplio margen de maniobra en política exterior.

Con el tiempo estos supuestos y concepciones variaron. Se advirtió que la población tiene ideas más estables y coherentes de lo que se presumía, que la interdependencia entre las naciones ha estimulado un cierto conocimiento del mundo y su impacto en la vida cotidiana, que la polarización interna ha derramado a la agenda externa, que las demandas de transparencia y rendición de cuentas incluyen aspectos de la praxis en política exterior y que los líderes no pueden prescindir del apoyo activo de la ciudadanía en el campo internacional.

En breve, hoy se reconoce que la opinión publica tiene principios y preferencias y la incidencia de la ciudadanía obliga a los líderes a recalcular el nexo entre opinión pública y política exterior.

En ese sentido, las encuestas sobre la mirada de la ciudadanía argentina frente a Estados Unidos y China, referencia indispensable tanto para el gobierno como para la oposición, ofrecen datos muy interesantes. En las encuestas del prestigioso Pew Research Center en 2006 apenas el 10% tenía confianza en el presidente de China. Ese porcentaje subió a 35% en 2019, mientras que la confianza en el presidente de EE.UU. pasó de 61% en 2009 a 32% en 2019. Asimismo, en 2008, el 53% de los argentinos consideraba que Estados Unidos era el mayor poder económico mundial. Ese porcentaje cayó al 37% en 2019. En términos comparados, la percepción favorable de Estados Unidos osciló entre 16%, en 2007, y 43% en 2015, llegando a 41% en 2019. Para el caso de China, la percepción favorable varió entre 32% en 2007 y 54% en 2013, llegando a 47% en 2019.

En una encuesta de octubre de 2018, la preferencia por un liderazgo mundial de Estados Unidos o de China era de 33% y 35%, respectivamente. En diciembre de 2019, el 54% opinaba que el crecimiento económico de China era positivo. En otra encuesta de diciembre de 2019, el 15% creía que Estados Unidos era un aliado fiable, al tiempo que en el caso de China el porcentaje era del 7%. Adicionalmente, EE.UU. aparecía como la mayor amenaza para el 40% de los argentinos y China lo era para el 5%.

Según la encuesta de Latinobarómetro de 2018, la imagen positiva (muy buena y buena) de Estados Unidos fue de 48% y la de China de 59%, mientras la imagen negativa (muy mala y mala) fue 41% y 20%, respectivamente. Según una encuesta de CADEM en Chile el 51% de los argentinos opinaba favorablemente de China y 45% opinaba de esa manera de Estados Unidos.

De acuerdo con la encuesta de abril de 2020 del Argentina Project del Wilson Center y Poliarquía, la imagen positiva de Estados Unidos fue de 49% y la de China de 53%, mientras la imagen negativa respectiva fue 46% y 36%.

En breves notas de diciembre de 2020 del Latin American Public Opinion Project (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt que recogían los resultados de la encuesta 2018-19, la Argentina ocupa el segundo lugar en América Latina en cuanto a confianza en el gobierno de China con un porcentaje de 59.9% y el decimotercero en cuanto a la confianza en el gobierno de EE.UU. con un porcentaje de 30.8%.

Un estudio del 15 de junio de 2021 de Scott Morgenstern y Asbel Bohiges publicado por el Latin American Research Review y que analiza las encuestas de LAPOP sugiere que en Latinoamérica—Argentina incluida– “la ideología explica el apoyo a Estados Unidos, pero no a China” en gran medida porque Beijing apela a un espectro político más amplio en los países.

En breve, la opinión pública nacional parece considerar que: a) existe un declive gradual de Estados Unidos y un avance paulatino de China y b) prevalece una relativa paridad en el liderazgo de Washington y Beijing en el mundo, pero no los acoge como aliados fiables para el país. Además, en términos generales, percibe con más desconfianza a Estados Unidos y con mejor imagen a China quizás, entre otras cosas, por lo que fue la administración de Donald Trump y por el aumento de las relaciones económicas con China. Por último, parece claro que los argentinos no optan por un plegamiento a Washington o a Beijing.

Hoy sabemos del interés y la influencia de la opinión pública en la toma de decisiones en asuntos internacionales. Entender estos datos parece una tarea imprescindible para la dirigencia nacional.

 

https://www.clarin.com/opinion/opinion-publica-politica-exterior_0_2RoxrdYLw.html

Temas de política sanitaria 7

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AL GRAN PUEBLO ARGENTINO, SALUD!!!!!

  • Tristeza nao tem fim, felicidade sim: La pena y el odio dominan hoy el ánimo del presidente brasileño, Jair Bolsonaro. La novia que lo abandonó no fuè la Garota de Ipanema, ni fueron sus causantes los enormes Vinicius de Moraes y Tom Jobim. Mucho peor, fue Victoria la dama que lo dejó plantado en la esquina y a la intemperie, en una noche lluviosa y fría que amenaza extenderse por mucho tiempo y para peor, en cuanto a su suerte. Y los perpetradores de la ofensa, no fueron industriales paulistas o intelectuales progresistas del Morro de Santa Teresa, sino once futbolistas con camiseta blanquiceleste encabezados por Leonel Messi. Desde ya, este resultado decepcionó al inefable Bolsonaro, quien, justamente, pretendía lo opuesto, festejar. Para eso, como ya hemos citado en artículos anteriores, aprovechó sin remilgos la ventana de oportunidad que se le abrió con la retirada de Colombia primero, acosado el gobierno del ultraliberal Iván Duque por la revuelta popular en su contra, y de Argentina después, por estar atravesando lo peor de la pandemia. El mandatario brasileño, haciendo gala de su proverbial inescrupulosidad, sin importarle en lo más mínimo el medio millón de muertes debidas a la COVID 19 (el número oficial, pues se estima un subregistro de igual o mayor magnitud), y haciendo caso omiso de la profusión de críticas y opiniones adversas, en ese momento levantó el teléfono y pactó con la velocidad de un rayo con el presidente de la CONMEBOL, el magnate paraguayo Alejandro Domínguez. Se garantizó así la realización en su país de la demorada Copa América, prevista originalmente para 2020 y pospuesta por la pandemia, en una funambulesca apuesta de Pan y Circo. Totalmente envalentonado y gastando a cuenta, hace apenas unos días, en ocasión de la reciente reunión del Mercosur, le espetó a Alberto Fernández que Brasil triunfaría 5 a 0 sobre Argentina. Como suele suceder, el destino se ríe de los deseos de los hombres, y les dispensa bromas macabras, en las que fenecen sus expectativas. Hoy el extravagante neofascista ocupante del palacio de Planalto, está atragantándose con su exabrupto, constatando la dureza de experimentar en carne propia los costos de hablar al viento. Pero, más allá de lo pintoresco de las vicisitudes de tamaño personaje y de mucha mayor trascendencia, en un giro político que está claramente inducido por el resultado deportivo, por vez primera se verifica una mayoría parlamentaria a favor del impeachment. Esta eventual evolución, el juicio político, es justamente lo que Bolsonaro quería evitar cabalgando sobre una eventual fiesta verdeamarelha que él daba por descontada. Huelga decir que de verificarse este rumbo político institucional, sus consecuencias también impactarán en el seno del Mercosur, enfriando las iniciativas divisionistas y liberalizantes que promueve el presidente uruguayo Lacayo Pou, quien impulsa la ruptura de la letra y el espíritu de los acuerdos fundantes de la organización, al promover la firma de tratados bilaterales con terceros países de manera individual. Es decir, una maniobra divisionista y debilitante, claramente inscripta en la concepción colonizada de las elites blancas e “ilustradas” latinoamericanas. La imposibilidad de ese camino, le fuè directamente señalada al impertinente presidente oriental por el mismísimo Alberto Fernández, quién le recordó que por imposición del texto del tratado, las decisiones deben ser tomadas exclusivamente por consenso, caso contrario, no serán adoptadas. Cabe recordar que ni Bolsonaro apoyó la elemental y lamentable iniciativa del mandatario uruguayo. En efecto, el brasileño fue el vocero de los sectores liberales de su país, orientados ideológicamente por su ministro de economía, Paulo Guedes; que apuntan a permanecer en el Mercosur, pero distorsionando su sentido, al impulsar una baja generalizada de aranceles para integrar al mercado sudamericano a las “cadenas de valor”, eso si, de las multinacionales occidentales. Debe tenerse presente que el complejo industrial paulista, con el consenso sindical e incluso de sectores militares brasileños ya ha manifestado su oposición absoluta a tal pretensión. La conclusión es una sola, está en pleno desarrollo una justa que no es deportiva, sino una feroz pelea por el control político, social y económico del gigante latinoamericano, y por su devenir futuro. La evolución de ese partido, no solo es interesante per se, sino que de su resultado, emanarán consecuencias que afectarán para bien o para mal a toda la región. Habrá que seguir muy atentamente la evolución de esta tema, que puede anticipar un terremoto político de proporciones, al disparar una eyección de la bestia negra del Palacio del Planalto, así como contribuir a pavimentar el más que probable retorno de Lula Da Silva a la primera magistratura del vecino país.
  • El Papa es argentino y peronista, Dios también: Así debería rezar la actualización argentina del viejo aforismo. En su versión tradicional, usualmente es aplicado de manera por demás ubicua, muchas veces en forma peyorativa y con mala intención apenas disimulada. Esto es especialmente frecuente entre periodistas, comentaristas, analistas políticos diversos y otros ejemplares de la nutrida fauna opinadora vernácula. Pero en esta ocasión, no hay espacio para dudas ni errores interpretativos, ya que, para solaz de sus compatriotas, Leonel Messi y sus compañeros han concretado un fenomenal logro deportivo. Su trascendencia recién comienza a ser apreciada, pudiendo estimarse sin margen de error como muy significativa, dada la enorme repercusión en términos de la alegría popular que se advierte y se palpa, tanto en ámbitos públicos como privados. Esta felicidad generalizada, empalma directamente con el cambio de humor social que se está comenzando a producir, impulsado por el ostensible avance de la campaña de vacunación, por el cada día mayor grado de recuperación de la actividad económica, y por las incipientes mejoras que se comienzan a advertir en materia de mantenimiento de la capacidad adquisitiva de los salarios. Esto es así, producto del cierre de las paritarias en torno al 46% acumulado, y a otras diversas medidas del gobierno nacional, tendientes a poner plata en el bolsillo de la gente, y a combatir el alza inflacionaria. En consecuencia, el tramo previo a las elecciones de medio término cada vez apunta más a un tránsito muy polarizado, pero en el que se ve al oficialismo haciendo los deberes para juntar los porotos que le permitan salir airoso del test electoral.
  • Un presente complicado, y un futuro venturoso: Argentina está al borde de superar las 100.000 muertes a causa de la COVID 19, cosa que sucederá en el curso de esta semana o, como máximo, a inicios de la próxima. Eso ubicará al país en el selecto y reducido grupo de naciones que presentan guarismos de seis dígitos en la categoría de bajas por la pandemia. Sin embargo, algo que normalmente sería una pésima noticia, hoy no lo es, casi que por el contrario, puede que sea el atisbo de la luz que aparece y se intensifica al arribar al final del túnel. Por supuesto, la oposición no se privará de hacer barahúnda al respecto, pero lo cierto es que ese es un discurso hueco de vía muerta, y que ya no tiene el infausto sentido que pudo haber tenido. Debe observarse que, por un lado se registra un notable éxito en la marcha de la campaña de vacunación, sobre la base de la enorme cantidad de inmunógenos que está recibiendo el país, y por la sorprendente masividad de la vocación nacional por vacunarse, que supera ya el 80% de las voluntades, y es una de las más importantes del mundo. Por el otro lado, ya se perciben con claridad la tendencia a la baja de los contactos, casos positivos, internaciones y muertes diarias. Merece destacarse la pronunciada merma en la cantidad de enfermos en UTI en particular, que está por primera vez en meses por debajo de 70% de ocupación. Esta realidad no surgió por generación espontánea, sino que es el producto previsto y deliberadamente buscado por las acciones de gobierno. El respiro que se está comenzando a vivir hoy, entonces, no es consecuencia del azar, sino el resultado de las decisiones políticas de gestión de un gobierno nacional y popular bien plantado frente al imperio de la realidad. Y el futuro promete ser aún mejor, pues el cruce de los 100.000, se hará con un vector de casos en franca disminución, tendencia virtuosa que se va a acentuar aún más en las próximas semanas; y será en tal caso, el resultado plausible de las restricciones implementadas y de la campaña de vacunación. Por supuesto, esto debe tomarse como un estímulo para redoblar los esfuerzos, de ninguna manera como una licencia para abandonar siquiera un ápice de las medidas de cuidado. El camino no está exento de riesgos, y hay uno en particular, la variante denominada delta (antes llamada variante india) que acecha emboscado aguardando errores. Pero todo parece indicar que el recto camino es el que tiene más probabilidad de verificarse en el futuro, a despecho de la remanida y proverbial intolerancia gorila, que critica la aplicación en nuestro país de las mismas o similares medidas que se adoptaron en naciones totémicas para nuestra burguesía, como Nueva Zelanda y Australia. Referencia sustantiva en este sentido, es la paradigmática prohibición de regresar al país (400 días continuados duró el cierre total de conexiones entre ambos países), o de hacerlo solo bajo confinamiento obligatorio y estricto por 15 días en hoteles determinados por el gobierno, a costo propio de cada ciudadano y pagados previamente al viaje (U$S 3.300- per cápita). Increíble, pero real, países no aptos para tilingos. Y a nadie se le ocurre allí protestar que se vulneran sus derechos, como alega nuestra gusanería.
  • Datos de la campaña de vacunación: Al cierre de este informe y al corte de las 18:00- horas del día de la fecha (Lunes 12/07/2021) del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, y del Centro de datos de Coronavirus de la Universidad John Hopkins, la última actualización arroja que:
  • Población Argentina: 45.000.000-
  • Población de riesgo inicialmente considerada: 12.500.000-
  • Población de riesgo ampliada: 15.000.000-
  • Población elegible para vacunación (mayores de 18 años): 32.500.000-
  • Dosis aplicadas globales (Mundo): 3.460.187.865-
  • Dosis aplicadas totales en Argentina: 25.153.387-
  • Proporción población Argentina/Mundo: 0,6% (45.000.000/7.500.000.000 x 100)
  • Proporción dosis aplicadas Argentina/Mundo: 0,726%
  • Dosis recibidas en Rep. Argentina: 30.434.730-
  • Dosis distribuidas a las provincias: 28.121.944-
  • Personas inmunizadas (con 1 o las 2 dosis): 20.083.717- (44,63% pob. arg.)

(conjunto de las personas que recibieron la primer dosis y los que recibieron ambas dosis. Obviamente, tanto unos como otros recibieron la primera, y de esos algunos, también la segunda dosis)-

  • Personas que recibieron solo la 1° dosis: 15.014.047- (33,364% pob. arg.)-
  • Personas que recibieron 1° y 2° dosis: 5.069.670-(11,265%)-
  • Dosis distribuidas pendientes de aplicación: 2.968.557-
  • Dosis recibidas pendientes de distribución: 2.312.786-
  • Dosis pendientes totales: 5.281.343-
  • Proporción de población inmunizada sobre primer población objetivo: (20.083.717/12.500.000 x 100 = 160,669%-)(amp./15.000.000 = CUMPLIDO)
  • Proporción de población completamente inmunizada sobre primer pob. obj. (las 2 dosis): 5.069.670/12.500.000 = 40,557%- (amp./15.000.000 = 33,8%)
  • Proporción de población parcialmente inmunizada sobre primer población objetivo (1 dosis): 15.014.047/12.500.000 = 120,11%- (amp./15.000.000= CUMPLIDO)
  • Proporción de población inmunizada sobre población elegible: (20.083.717/32.500.000) = 61,796%-