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jueves, abril 23, 2026
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Equidistancia y para-diplomacia

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En recientes notas de opinión en Clarín he señalado la relevancia de ponderar oportunidades y restricciones al momento de desplegar la diplomacia de equidistancia (DDE) que entiendo como un modelo ideal.

He aclarado que la equidistancia no implica, al menos en política internacional, simetría exacta pues puede existir un comportamiento equidistante en una situación de disparidad. Estados Unidos y China no se encuentran a igual distancia de Argentina por razones históricas, geográficas, políticas y culturales.

La DDE asume la disparidad existente, al tiempo que intenta reforzar y maximizar el componente equidistante. He explicitado que la DDE no supone una política de confrontación ni de sumisión hacia Washington y Beijing, sino que se inclina por una prudente cercanía o una distancia segura.

Una diplomacia equidistante cuestiona que las únicas opciones estratégicas disponibles sean el plegamiento o el contrapeso, pues ambas son hoy inciertas e infecundas.

Así, la DDE apunta a implementar una variedad razonada de opciones estratégicas, tanto hacia Estados Unidos como hacia China. Ello implica evaluar sin dogmatismo los fenómenos, fuerzas y factores globales, continentales, regionales y nacionales que pueden hacer viable o inviable la DDE.

En breve, la diplomacia de equidistancia no significa un acto voluntarista carente de cálculo. Asimismo es imprescindible recordar que una política exterior exitosa debería ser capaz de incrementar el poder relativo de una nación, de afianzar su auto-estima y de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; algo a lo que aspira la DDE.

En esta ocasión me interesa subrayar la decisiva gravitación de la paradiplomacia en el triángulo entre Buenos Aires, Beijing y Washington y las alternativas y desafíos que genera para el Estado.

Una definición amplia de la paradiplomacia remite a los lazos, vinculaciones y prácticas trasnacionales tanto de actores sub-estatales (por ejemplo, regiones, provincias, municipios, ciudades) como no estatales (por ejemplo, ONGs, partidos políticos, firmas, asociaciones religiosas).

Al parecer Estados Unidos, que habitualmente había acompañado su diplomacia oficial con una paradiplomacia activa, ha ido reforzando con los años una especie de “diplomacia de cúpula” de corte ideológico respecto a América Latina que se expresa en el acceso y el vínculo estrecho con las élites metropolitanas tradicionales, con los militares, con organizaciones y líderes afines. Es decir, con el establsihment en términos genéricos.

No debe asombrar entonces que, ante cada nueva situación de crisis en uno u otro país del área, Washington se muestre sorprendido y la Casa Blanca o el Departamento de Estado solo atinen a amparar a sus sectores de apoyo. Todo esto se da en medio de serios problemas de competitividad y con un menor interés de las corporaciones estadounidenses de hacer inversiones productivas en Latinoamérica.

Por otra parte, China, que originalmente y por años centró su vínculo con las naciones de la región en una clave de Estado a Estado y con un ímpetu revolucionario, ha ido desplegando una suerte de “diplomacia de base” de corte pragmático.

Se observan cada vez más contactos y trato familiar con gobiernos locales, con distintos partidos políticos, con élites regionales y con movimientos sociales y culturales.

Es decir, además de hacerlo con los agentes usuales del establecimiento, lo hace también con diversos sujetos socio-políticos y con fuerzas enraizadas territorialmente.

No al azar muchas de las presiones que reciben los gobiernos latinoamericanos—y la Argentina no es una excepción–para hacer más negocios provienen de provincias, municipios y ciudades que, a su vez, tienen acuerdos con contra-partes chinas. Eso se da en el marco de una expansiva proyección comercial y financiera de Beijing en el área y ante el relativo repliegue de Occidente en Latinoamérica.

En síntesis, la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, que persistirá y acrecentará, promete reflejarse domésticamente en cada país de América Latina según sean los nexos sociales, políticos, civiles, culturales y regionales desarrollados por Washington y Beijing.

Esto plantea grandes retos. Primero, mientras Estados Unidos eleva las presiones políticas y militares y sus promesas de atención a los gobiernos nacionales a través del Departamento de Estado, el Pentágono, el Comando Sur y el Consejo de Seguridad Nacional primordialmente, China profundiza su presencia y compromisos no solo con el Ejecutivo sino más dinámicamente a través de actores sub-nacionales y no estatales.

Esto conlleva a desagregar mejor las coaliciones entre fuerzas internacionales e internas.

Segundo, mientras existe la certidumbre de que la disputa entre las dos grandes potencias aumentará, en el terreno doméstico habrá que identificar quiénes y cuánto abonan a su exacerbación (que tendrá, como en la Guerra Fría, muchos costos y pocos ganadores) o a su disminución (en parte porque hay sectores diversos que no quieren perder las ganancias derivadas del ascenso de China).

Y tercero, los países más debilitados en la post-pandemia y más fracturados por los procesos de polarización partidista podrían enfrentar crisis muy severas por lo que será indispensable que el Estado sepa calibrar el efecto de la doble diplomacia—de cúpula y de base—ejercida por Estados Unidos y China. Configurar una mejor estatalidad no es solo necesario para reparar la política social y económica y evitar un federalismo descontrolado, sino también para optimizar una exigente y prudencial DDE.

 

https://www.clarin.com/opinion/equidistancia-diplomacia_0_Zjly6EHYM.html

El mundo que se viene: tensiones en el sistema monetario global

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Los analistas internacionales suelen definir el actual escenario como de una “nueva” Guerra Fría con los “viejos” bloques contendientes. De un lado, los EE.UU. con el Reino Unido separado de la Unión Europea y acompañado por el Commonwealth “blanco”, siguiendo una política con iniciativas geopolíticas de peso militar antes que económico. Del otro, Rusia y China promoviendo una neoglobalización desarrollista en el marco de la Ruta de la Seda.

El bloque anglosajón enfrenta un desafío en el plano económico inédito en el pasado. En 1990, al finalizar la Guerra Fría, el PIB de EE.UU. más que duplicaba al bloque soviético y China. En el presente, el PIB del bloque anglosajón (EEUU+Reino Unido) es un 43,9% superior al del bloque euroasiático (China+Rusia), con una proyección de las tasas de crecimiento respectivas que tienden a la igualación en la próxima década. El cuadro que sigue muestra esta comparación:

       PIB comparado de bloques enfrentados

                   Cifras en billones de u$S – 2020

Renta y distribución

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La matriz productiva y distributiva en la Argentina actual genera renta y pobreza en una relación directamente proporcional: cuanto mayor renta, mayor pobreza. Constituye una correspondencia de causa y efecto, donde la primera es la causa de la segunda.

La renta [i] es la diferencia entre el costo en dólares de extracción o producción argentina y el precio que se vende ese producto en el mercado mundial. En primer lugar en la producción agropecuaria, porque la Argentina es un gran productor y oferente de esos bienes en el mercado mundial. Obviamente, el costo promedio es muchísimo menor que el del precio en los mercados internacionales, esencialmente por nuestra pampa húmeda, que es una de las tierras más fértiles del mundo, donde más rinde por hectáreas tiene la soja, el maíz, el trigo, el girasol y el sorgo, entre otros cultivos.

Por ejemplo, el precio de la tonelada de maíz en el mercado de Chicago era de 148,52 dólares en marzo de 2020 y en junio de 2021 es de 271,95 dólares, lo que significa un incremento del 83% medido por la divisa estadounidense. En ese lapso, el gobierno devaluó nuestra moneda en un 52% (el tipo de cambio vendedor del Banco de la Nación Argentina pasó de $66 a $100,36) y, sin embargo, el derecho de exportación sigue siendo del 12%, por lo que esa fabulosa renta se la apropian los grandes acopiadores y comercializadores de granos sin dar más participación al Estado –que le asegura y posibilita que así sea– que ese porcentaje.

Esto explica por qué, en el año 2020, declararon exportar 37 millones de toneladas de maíz en granos, cuando declararon producir 45 millones de toneladas. Este 2021 la cosecha va a ser incluso mayor. En los primeros cinco meses ya se exportaron 29,7 millones de toneladas de la campaña 2020/21, que representa el 65% del total de la producción de maíz prevista en 46 millones de toneladas por la Bolsa de Cereales de Rosario (aún falta un mes para finalizar la cosecha). Después nos preguntamos por qué sube tanto el precio de las carnes (vacuna, porcina, aviar) en la Argentina cuando se usa el maíz como forraje.

Las exportaciones de soja, de harina de soja, de aceite de soja, de maíz y de girasol marcaron récords en los primeros cinco meses de 2021, de manera tal que CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) y CEC (Centro de Exportadores de Cereales) declararon ingresar divisas por 13.311 millones de dólares, cifra que supera en un 91% el ingreso de igual lapso del año pasado.

Igual sucede con los minerales. La Argentina es un importante exportador de oro y plata, sector que en 2020 declaró ventas externas por 2.366 millones de dólares. El complejo metalífero, en total, lo hizo por 3.734 millones de dólares, superando en monto, incluso, a las exportaciones del complejo petrolero-petroquímico.

Se debe tener en cuenta, por un lado, las denuncias relativas a que se declara producir y vender menos de lo que realmente se hace [ii]. Segundo, el impacto ambiental por contaminación y el uso del agua, y tercero, que el derecho de exportación del oro es sólo del 8% y su precio pasó de 657,32 dólares en marzo de 2020 a 1.871,91 dólares en junio de 2021, dejando una generosa renta a favor de las grandes empresas del sector que, mayoritariamente, son empresas transnacionales.

La actividad goza de la Ley de Inversiones Mineras (24.196/93) que se encuentra vigente. Estipula que por un período de 30 años las empresas no podrán ver incrementada la carga tributaria total, determinada al momento de la presentación del estudio de factibilidad. Las regalías provinciales son sobre el 3% del valor en boca de mina, pero se deducen del mismo, para su pago, los costos de transporte, flete, comercialización, y otros, por lo que este valor puede terminar representando entre el 1,2 y el 1,5% del valor de boca de mina original. El impuesto a las ganancias sólo se comienza a pagar después de cinco años de iniciado el proyecto.

Y como semejante renta diferencial no les alcanza, el gobierno propone un Plan de Desarrollo Minero para darle mayor impulso.

Renta financiera

La renta financiera se refleja en la denominada “deuda cuasi fiscal” del Banco Central de la República Argentina (BCRA), generada por sus “pasivos remunerados”:

Al 30 de diciembre de 2019 la suma de LELIQs y Pases Pasivos era de $1.185.108 millones (LELIQs + Pases Pasivos) equivalentes a 18.811 millones de dólares al tipo de cambio registrado por el BCRA de esa fecha ($63 por dólar).

Al 2 de junio de 2021 la esterilización por LELIQs y Pases Pasivos había ascendido a la suma de $3.594.259 millones, equivalentes a 35.943 millones de dólares (con el dólar a $100).

Por lo tanto, el aumento de la deuda cuasi-fiscal del BCRA por pasivos remunerados (LELIQs y Pases Pasivos) ha sido de $2.409.141 millones, equivalentes a 17.132 millones de dólares durante la gestión actual del Banco.

Tomando las cifras al 2 de junio de 2021, en materia de pago de intereses por estos pasivos remunerados, las LELIQs que son a siete días de plazo devengan un interés del 38% nominal anual y los Pases Pasivos que van de un solo día a menos de siete días de plazo, pagan el 32% nominal anual. Esos rendimientos, al renovarse las colocaciones con cada vencimiento (se suman los intereses que son acumulativos), crecen a una tasa del 45% efectiva anual.

Esto se hace para evitar que los pesos regresen al mercado y se cambien a dólares. Pero esos intereses para todo 2021 van a ser por un monto superior al $1,5 billón en el año (déficit cuasi-fiscal del BCRA). Una suma mayor, inclusive, que la presupuestada como déficit de la Administración Nacional en la Ley 27.591 de Presupuesto Nacional 2021, que es de $1.453.686 millones.

El gobierno frena planes sociales y gasto público en medio de la segunda ola de Covid-19 para no superar el déficit fiscal presupuestado, pese a que la inflación va a ser mayor que la estimada del 29% para todo 2021. No muestra la misma conducta severa en su política monetaria, que no genera créditos para la producción, el trabajo y el consumo [iii], y paga generosa y religiosamente a los bancos las inmovilizaciones de LELIQs y Pases Pasivos.

SISTEMA FINANCIERO ARGENTINO
Indicadores monetarios 30/12/2019

 

02/06/2021

 

Diferencia02/06/2021 – 30/12/2019  En porcentaje

 

Base Monetaria 1.829.109 2.664.607 835.498 45,7%
Circulación Monetaria 1.147.080 1.865.895 718.815  
Cuenta corriente en el BCRA 682.028 798.712 116.684  
Reservas Internacionales 45.190 42.066 -3.124 -7%
LELIQs 758.453 1.919.251 1.160.798 153,0%
Pases Pasivos 426.655 1.674.998 1.248.343 292,6%
Esterilización 1.185.108 3.594.249 2.409.141 203,3%
Porcentaje/BM 64,8% 134,89%    
Porcentaje/Circulación Monetaria 103,3% 192,63%    
Adelantos al Tesoro 792.730 1.450.450 657.720 83,0%
Créditos al sector privado 2.476.189 3.518.794 1.042.605 42,1%
Porcentaje/PIB 11,25% 11,00%

Fuente: Gerencia de Estadísticas Monetarias del BCRA.

Nota: En millones de pesos o de dólares, según corresponda. Créditos al sector privado en pesos más dólares. El tipo de cambio comercial del Banco de la Nación Argentina pasó de $62,25 a $100, incrementándose en un 61,25% entre el 10 de diciembre de 2019 y al 2 de junio de 2021.

Este panorama tiene un agravante: si tomamos la emisión monetaria desde el comienzo de la gestión, debe ponderarse que el giro de las utilidades del BCRA se considera recurso corriente y no deuda de la Administración Central, por eso punta contra punta da un aumento en los Adelantos al Tesoro del 83% (de $792.730 millones del 30/12/2019 a los $1.450.450 millones el 2 de junio de 2021). Pero en realidad, dichos Adelantos al Tesoro de la Nación fueron compensados en el período analizado por el “señoreaje” de las reservas internacionales que disminuyeron en oro y divisas pero aumentaron en pesos por la devaluación de nuestra moneda. Por ende, la mayor emisión monetaria del BCRA fue para pagar los intereses de las inmovilizaciones de las LELIQs más los Pases Pasivos que se triplicaron en el período.

En síntesis, es mentira que se emite para financiar el déficit fiscal y/o para financiar planes sociales (Asignación Universal por Hijo, Asignación Universal por Embarazo, Tarjeta Alimentar, Programa Potenciar Trabajo, entre otros). Se emite irracional y peligrosamente [iv], para pagar intereses a los bancos por LELIQs y por Pases Pasivos [v].

La distribución

John Maynard Keynes sostenía que había que apoyar todas las políticas que incrementen el consumo para favorecer la redistribución de los ingresos, porque de otro modo el excedente producido se fuga y no se invierte en la producción y en el trabajo. El economista británico fue más allá en su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, donde propuso la “eutanasia del rentista”: “Hoy el interés no recompensa ningún sacrificio genuino, como tampoco lo hace la renta de la tierra”, postuló.

En una sociedad donde, en estos últimos años, el ingreso real del trabajo descendió y se precarizaron las relaciones laborales, el Estado debe garantizar el derecho al trabajo y el trabajo con todos los derechos, y no propiciar la renta siempre parasitaria y fugadora de riqueza.

El mismo Estado nacional, a través de un importante trabajo de su Ministerio de Desarrollo Social y de la ANSES, tiene 920.000 trabajadores identificados y listos para trabajar en el Programa Potenciar Trabajo. No es posible que a cada uno de ellos se los remunere, en este mes de junio de 2021, con la suma de $12.204. Tampoco puede ser que el salario mínimo vital y móvil sea de $23.544 y que la jubilación mínima sólo alcance el $22.071 mensual.

Se deben multiplicar todos esos haberes varias veces, no solamente por condiciones de dignidad, sino porque el impulso al consumo que significa pone en funcionamiento toda la economía nacional. Así creceremos a tasas sostenidas y se volverá a redistribuir ingresos, en un circuito virtuoso en el que una mayor demanda exige una mayor oferta (producción).

Para ello se deben incrementar las tasas de los derechos de exportación y fiscalizar las declaraciones juradas con la realidad, como lo demostró la venta de carne vacuna a Uruguay el mes pasado, por un lado y, utilizar esa masa enorme de inmovilizaciones (LELIQs más Pases Pasivos) de 3,5 billones de pesos (es en pesos y debe ser en pesos, equivalentes a 35.000 millones de dólares) para impulsar el trabajo, la producción y el mercado interno.

 

[i] David Ricardo desarrolló el concepto de renta económica y lo hizo en base al precio de los granos. La noción de renta estaba asociada a un beneficio extraordinario por encima del beneficio normal que reportaba la actividad agrícola. Esta recompensa adicional que recibían los propietarios de las tierras dedicadas a la actividad agrícola era derivada de las condiciones de la tierra y no del trabajo aplicado a su explotación.
[ii] Por ejemplo, los geólogos tucumanos Miguel Gianfrancisco y Guillermo Amílcar Vergara realizaron un estudio regional sobre metalogénesis del Grupo Farallón Negro-Aconquija, por el que descubrieron una cuantiosa exacción a la Nación argentina, al Gobierno de Catamarca y a Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio. Presentaron la denuncia correspondiente ante el fiscal federal. La empresa minera declara exportar oro, cobre y molibdeno y olvida declarar las exportaciones de cromo, titanio, circonio, cerio, cobalto, cesio, hafnio, lantano, lutecio, columbio, níquel, escandio, tantalio, terbio, torio, uranio, tungsteno, ytrio e iterbio, obtenidos (por la empresa) en la explotación de los tres primeros y únicos minerales declarados con fines tributarios.
[iii] Crédito al sector privado en torno al 11% del producto interno bruto (PIB) –el porcentaje más bajo de toda la historia monetaria del BCRA– de los cuales corresponde 5% a los créditos personales y 6% a las empresas.
[iv] Generando una bomba de tiempo como es el stock de LELIQ a siete días.
[v] Al 2 de junio de 2021, las LELIQs en poder de los 13 bancos oficiales eran el 36% del total. El 64% restante se encuentra en manos de bancos privados (fundamentalmente los bancos Santander-Río, Galicia, BBVA, Macro, Citi, HSBC, Credicoop, Patagonia, ICBC y Supervielle).

 

Renta y distribución

Organización popular y Estado presente

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En el marco de un convenio con el OPISU (Organismo Provincial de Integración Social y Urbana), la Cooperativa Comandante Hugo Chavez Frias (Movimiento Peronista de Base) llevó adelante la colocación de cestos de basura domiciliario en barrios de la ciudad de Mar del Plata (Autodromo y Nuevo Golf), y de esta manera promover también la separación de residuos en reciclables y no reciclables para su recolección.

La elección de los lugares se realizó por las cuadrillas de promoción ambiental del Plan de Gestion Integral de Residuos Solidos Urbanos (GIRSU), de Mar del Plata-Batan.
Por otro lado, dentro del programa Argentina Unida por la Educación y el Trabajo, otro grupo de compañeros participó en la pintura general de escuelas.

Un Estado presente también genera trabajo para que los compañeros de la economía popular tengan un ingreso complementario para mejorar su calidad de vida.

En estos momentos de pandemia que han afectado con mayor gravedad la situación socio-económica de los sectores populares, junto al apoyo y participación en los comedores y merenderos de nuestras barriadas, ponemos también el esfuerzo en lo laboral, pues será el camino para revertir esta situación.

 

MOVIMIENTO PERONISTA DE BASE – MAR DEL PLATA

La emisión monetaria del BCRA no va a los planes sociales ni a la producción, sino a los grandes bancos que operan en el país

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Al contrario de lo que se sostiene comúnmente, el principal destino de la emisión monetaria no es el financiamiento del déficit fiscal y, menos que menos, la asistencia a la población con planes sociales (AUH, AUE, Tarjeta Alimentar, etc.), sino que es, básicamente, para sostener el pago de los intereses de los denominados “Pasivos Remunerados” del Banco Central de la República Argentina, que son las Letras de Liquidez (Leliq) y Pases Pasivos.

Y estas erogaciones han tenido un fuerte aumento desde el inicio de la gestión de Alberto Fernández hasta la fecha. En un año y medio, los 10 (diez) bancos privados más grandes[1] aumentaron sus ganancias, gracias a los altísimos intereses que le paga el BCRA por captar depósitos y convertirlos básicamente en Leliq o en Pases Pasivos.

Según el balance del BCRA al 2 de junio de 2021, la evolución de la asistencia del BCRA a la Tesorería de la Nación fue relativamente limitada y compensada financieramente en la práctica por el “señoreaje” de las reservas internacionales del BCRA:

  1. a) Los Adelantos Transitorios al Tesoro Nacional aumentaron en el período 1 de enero al 2 de junio de 2021 en $ 190.000 millones, eran de $ 1.260.450 millones al 31 de diciembre del 2020, para pasar a ser de $ 1.450.450 millones al 3 de junio de 2021.
  2. b) Pero a su vez el Patrimonio Neto del banco se incrementó en igual período en la misma proporción, $ 192.600 millones, pasando de $ 1,38 billones a fin de 2020, contra $ 1,57 billones al 2 de junio de 2021.

Por lo tanto, el aumento de los Adelantos Transitorios concedidos por el BCRA en los primeros seis meses del año 2021 fue compensado por el aumento del Patrimonio Neto de dicha institución.

Si tomamos la emisión monetaria desde el comienzo de la gestión, debe ponderarse el giro de las utilidades del BCRA, que son consideradas recurso corriente y no deuda de la Administración Central, tal como las considera el presupuesto nacional, por eso punta contra punta da un aumento en los Adelantos al Tesoro del 83% (de $ 792.730 millones del 30/12/2019 a los $ 1.450.450 millones el 2 de junio de 2021) que es no es muy superior a la inflación acumulada en el período, por ende, en saldos monetarios reales, no hubo una mayor emisión para financiar al Tesoro de la Nación, se emite para pagar los intereses de las Leliq y los pases pasivos.

EL PAGO DE LOS INTERESES

El economista Héctor Giuliano de la CTA Autónoma nos recuerda un apotegma que dice que “un Banco Central puede cobrar intereses pero nunca debe pagar intereses”, y en la Argentina, con la Cuenta de Regulación Monetaria de Martínez de Hoz y Adolfo Diz en la Dictadura Militar hasta nuestros días, el BCRA sigue pagando a los bancos intereses por no prestar, esto es para que queden inmovilizados y no se pasen a dólares.  Eran encajes remunerados y después pasaron a ser letras remuneradas.

Y se hace, porque si no, los bancos en lugar de captar depósitos y prestárselo al BCRA, hacen funcionar el sistema ilegal de interconexión con el mercado ilegal mediante las llamadas “cuevas de dinero”, y esos depósitos se convierten a dólares a un precio creciente y sin techo. Con lo cual amenaza automáticamente toda la estructura de precios internos de la economía argentina subordinada a la depreciación de nuestra moneda

De esta manera la denominada “deuda cuasifiscal” del BCRA, generada por sus “Pasivos Remunerados”, no para de crecer en la gestión del BCRA del gobierno de Alberto Fernández, generando un déficit cuasi fiscal igual o mayor que el fiscal que se presupuestó este año 2021.

  • Al 30 de diciembre 2019 la suma de Leliq y Pases Pasivos era de $ 1.185.108 millones (Leliq + Pases Pasivos) equivalentes a 18.811 millones de dólares al tipo de cambio registrado por el BCRA de esa fecha ($ 63 por dólar).
  • Al 2 de junio de 2021 la esterilización por Leliq y Pases Pasivos había ascendido a $ 3.594.259 millones equivalentes a 35.943 millones de dólares (con el dólar a $ 100.-).
  • Por lo tanto, el aumento de la deuda cuasi-fiscal del Banco por Pasivos Remunerados (Leliq y Pases Pasivo) ha sido de $ 2.409.141 millones. Equivalentes a 17.132 millones de dólares durante la gestión del presidente Alberto Fernández.

Es dinero que no se vuelca al proceso productivo, y se sigue acumulando a voluntad de los grandes bancos que son sus poseedores.

Tomando las cifras al 2 de junio de 2021, tenemos que en materia de pago de intereses por estos Pasivos Remunerados, las Leliq ([2]) que son a 7 días de plazo devengan un interés del 38 % nominal anual, y los Pases Pasivos que son a un solo día de plazo, pagan el 32 % nominal anual.  Esos rendimientos, al renovarse las colocaciones con cada vencimiento, crecen a una tasa del 45% efectiva anual. Por lo tanto, al renovarse esta deuda para evitar que los pesos regresen al mercado y se pasen a dólares para todo el año 2021, el BCRA va a pagar intereses por un monto superior $1,5 billón en el año (déficit cuasi-fiscal del BCRA)  que es una suma mayor inclusive que la presupuestada como déficit de la Administración Nacional de la  ley 27.591 de Presupuesto Nacional 2021 que es de $ 1.453.686 millones.

El gobierno frena planes sociales y gasto público en medio de la segunda ola del covid 19 para no superar el déficit fiscal presupuestado, pese a que la inflación va a ser mayor que la estimada del 29% para todo el año 2021.  Y no muestra la misma conducta severa en su política monetaria, que no genera créditos para la producción, el trabajo y el consumo ([3]), pero sí paga generosa y religiosamente a los bancos las inmovilizaciones de Leliq y Pases Pasivos.

Por el riesgo inflacionario y devaluatorio que acarrea el aumento de esta deuda “cuasi fiscal” es que comenzaron a evaluar alternativas para que la deuda contraída por el BCRA con bancos empiece a migrar hacia títulos públicos emitidos por el Tesoro de la Nación. En este aspecto el BCRA, mediante la Comunicación “A” 7291,[4]habilitó a los bancos a convertir parte de los encajes que tienen en Leliq a bonos del Tesoro en pesos con una duración mínima de 180 días.

La intención con esta medida es llevar mayor liquidez al mercado de deuda pública, dados los abultados vencimientos de títulos del Tesoro de la Nación en pesos superan hasta diciembre 2021 los $ 900.000 millones.

Actualmente, los bancos pueden cumplir con los requisitos mínimos de liquidez que establece el Banco Central como encajes mediante depósitos en cuenta corriente, Leliq y un bono en pesos a tasa fija del 22% con vencimiento en mayo de 2022 (TY22P). Según comunicó el BCRA el 27 de mayo pasado, “estará en las decisiones de cartera de las entidades financieras hacer o no uso de esta opción que diversifica la composición de sus activos”. Por ende, si bajara mucho el nivel de roll-over (renovación de títulos viejos por nuevas colocaciones) de los bonos del Tesoro de la Nación, será necesaria una mayor emisión para asistir a la Administración Nacional que debe sí o sí incrementar sus gastos por la pandemia

Sumado a que va a haber vencimientos de títulos en poder de las inversoras norteamericanas PIMCO y Franklin Templeton que no pudieron salir de títulos públicos en pesos, que no sólo por la magnitud, sino por el accionar que tienen, si salen de ellos en su totalidad se produce el efecto “Puerta 12” y se debe renegociar permanentemente para que una parte la renueven.

En ese marco aparecen los grandes bancos privados, de los cuales BlackRock reconoce tener participación en cuatro de ellos, los dos españoles (Santander y Bilbao Vizcaya Argentaria y dos locales: Macro y Galicia) de los cuales se depende para renovar cada siete días sus tenencias de Leliq y cada día los Pases Pasivos, cuando las reservas brutas del BCRA al 2 de junio 2021 fueron de 42.066 millones de dólares, pero de libre disponibilidad es una suma cinco veces menor.

Toda la fragilidad relatada se potencia con las inconclusas negociaciones de deudas y vencimientos con el FMI y el Club de París, que es obvio que tienen como objetivo que la Argentina acepte sus condicionalidades que no son otras que el de una ajuste fiscal y de consumo interno para aumentar los saldos exportables a costa de disminuir el nivel de actividad, con lo que no se genera empleo, sino desempleo, y se incurre en un circuito perverso de pobreza y exclusión como hemos vivido con los planes de Martínez de Hoz, de Sourrouille, de Convertibilidad, de Cambiemos y no exentos de crisis cambiaria como fue 1980, 1982, 1989, 1995, 2001, 2018.

No hay forma de salir de pagarle a los bancos para que no presten a la producción y al trabajo y de la maraña a que nos somete la deuda y la permisiva legislación heredada de la dictadura y perfeccionada en los 90 bajo la tutela técnica del FMI, si el Estado no toma decisivas y planificadas medidas al respecto que, en conjunto, permitan otra salida a la que nos llevan.

Las medidas deben básicamente ser:

1) Auditar a los grandes compradores de dólares de los cuatro años de la gestión de Cambiemos en base al Informe “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019” del BCRA, para que expliquen, si no declararon ganancias por la suma que compraron de divisas, cómo pudieron hacerlo.

2) Decretar la Emergencia Cambiaria, anulando el Decreto 893/2017, y de esa manera restablecer el Decreto 2581/1964.

3) Transformar el stock de LELIQS en stock de otro activo remunerado, a un plazo de un año y a una tasa mensual variable similar a la tasa pasiva promedio, e ir liberando en cuotas tal tenencia, de ese modo y a una tasa regulada y administrada por el BCRA, el enorme stock de Leliq se transformaría en un factor de financiamiento a las familias, a las Pymes y al Estado.

4) Fortalecer la capacidad del BCRA para regular el crédito, captar fondos y controlar el sistema financiero. La principal actividad de los bancos debe orientarse a facilitar el acceso al crédito, por lo que se les debe exigir mantener una relación cifrada en 5% entre el capital de la entidad y el monto de los depósitos recibidos y otras obligaciones a su cargo, de ese modo, las entidades financieras aumentan su capital si el volumen de operaciones así lo justifica.

5) Restablecer el Art. 6to de la Ley 20.840 de 1974, comúnmente denominada de “Subversión Económica”, que básicamente preveía sanciones privativas de libertad y multa, respecto de comportamientos que afectaren el patrimonio o bienes de capital de un establecimiento. Considerándose como agravantes de estas acciones, a los efectos de aumentar la pena, los casos en que se produjera desabastecimiento de bienes o servicios de uso común, estafas, el cierre, liquidación o quiebra de empresas o el perjuicio para la economía nacional.

De no tomarse estas drásticas medidas, nos llevarán a nuevos “golpes de mercado”, degradando aún más el nivel de vida y el futuro del pueblo argentino.

 

 

[1] Bancos Santander-Río; Galicia, BBVA; Macro, Citi; HSBC, Credicoop; Patagonia; ICBC; Supervielle.

[2] Al 2 de junio 2021 las Leliq en poder de los  13 bancos oficiales eran el 38% del total (unos $ 760 mil millones) y el 62% restante en manos de bancos privados (aproximadamente $ 1.240 mil millones)

[3] En torno al 11% del PIB es el porcentaje más bajo de toda la historia monetaria del BCRA

[4] «Al mismo tiempo y a los efectos de garantizar que los requisitos integrados tengan liquidez, se estableció un mecanismo específico por el cual los bancos, en caso de ser requerido, pueden vender al BCRA los bonos que hayan comprado para integrar los encajes. Es decir que el BCRA garantizará que será contraparte compradora si una entidad necesita deshacerse de esos papeles.

 

 

Política y EconomíaLa emisión monetaria del BCRA no va a los planes sociales ni a la producción, sino a los grandes bancos que operan en el país.

Con desobediencia e inacción los contagios no se bajan

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Las organizaciones integrantes del Movimiento Político de los Trabajadores y Trabajadoras vemos con preocupación la actitud de algunos sectores en relación a la situación sanitaria que atraviesa nuestro país y nuestras ciudades de Mar del Plata y Batán en particular.

Actitudes que llaman a desobedecer las decisiones que el gobierno nacional y el de la Provincia de Buenos Aires han puesto en marcha para preservar la salud y la vida de la población, así como ignorar las polìticas que esos mismos gobiernos están implementando  para dinamizar la economía y sostener el empleo en un contexto absolutamente complejo en virtud de la pandemia que ha puesto en jaque a las economías y los sistemas sanitarios del mundo entero.

En el día de la fecha el Comité Operativo Local de Emergencia planteó que la situación sanitaria es insostenible y que el sistema de salud ya cuenta con establecimientos colapsados.

Con más de 4 mil casos activos, un promedio diario de 450 nuevos casos (terceros en números de contagio a nivel provincial), nuestra ciudad requiere que se hagan efectivas de manera urgente las medidas de prevención establecidas por el DNU 287/21 y el  Decreto provincial 270/21 a fin de mitigar y contener la propagación del virus SARS-CoV-2.

El hecho de tener 877 casos cada 100 mil habitantes y de haber sufrido un incremento del 27 % en las últimas dos semanas, hace que nos encontremos en situación de alarma epidemiológica.

Por ello y en primera instancia, reconocemos la importancia de la decisión política del Presidente Alberto Fernández de devolver la jerarquía ministerial a Salud y Trabajo, las dos carteras que habían sido degradadas por el macrismo y que resultan de una importancia estratégica en este contexto.

Reconocemos asimismo la importancia del fortalecimiento del sistema de salud público y la implementación de políticas de asistencia económica y alimentaria para los sectores más golpeados por la pandemia.

Una fuerte campaña de vacunación completa el abanico de acciones proactivas para combatir el COVID y sus dañosas consecuencias.

Desde el MPTT entendemos que es tiempo de profundizar esas políticas, de alcanzar con mayor esfuerzo a los sectores de la economía informal que son sin lugar a dudas, los más castigados por esta crisis. Que el mayor esfuerzo lo lleven adelante quienes a partir de la concentración económica y la especulación financiera obtuvieron enormes ganancias.

Las agrupaciones abajo firmantes sostenemos que el trabajo es la salida yy para ello, es fundamental una fuerte presencia del Estado a través de la inversión y la obra pública, una reforma tributaria que permita una redistribución de la riqueza y un incentivo a la producción local, entre otras medidas.

En un contexto que pone en juego la salud y la vida misma de muchos conciudadanos y conciudadanas, es urgente la necesidad de que el gobierno de Guillermo Montenegro ponga en marcha los controles que requiere la implementación de la fase 2, imposible de negar a esta altura de las circunstancias. Así como es imprescindible revertir la nula inversión del gobierno municipal en salud y la ausencia de políticas de cuidado sanitario frente al COVID.

Claro que nos preocupa el impacto económico de la pandemia, el sostenimiento de las fuentes de trabajo, el deterioro de una economía local y nacional que venía agravándose desde la gestión de cambiemos.

Pero también nos preocupa la vida y la salud de nuestra gente.

No es cierto que el problema sanitario y el económico sean prioridades antagónicas. Son cuestiones centrales en la vida de la población y es imposible pensar en la conservación de la comunidad sin defender la salud y el trabajo. Su abordaje requiere de firmes políticas públicas, así como de la participación de la clase trabajadora y de la responsabilidad social empresaria.

Entendemos que no es tiempo de especulaciones, que no hay lugar en esta crisi para el oportunismo político.

Exigimos al gobierno municipal que se ponga al frente de los problemas, que asuma las responsabilidades que le corresponde, que se lleve adelante el efectivo cumplimiento de las medidas sanitarias y que brinde respuesta ala acuciante situación económica, social y sanitaria de Mar del Plata y Batán

Finalmente reclamamos del poder político y la comunidad en general el debido reconocimiento a los trabajadores y trabajadoras de la salud, asi como a los trabajadores y trabajadoras esenciales. Reconocimiento también al trabajo de las personas que sostienen comedores barriales,en su amplia mayoría mujeres.

Sin su trabajo seria imposible seguir adelante , en pandemia y en toda otra circunstancia. Exigimos para todos ellos condiciones dignas de trabajo,libres de sacrificio y de riesgos perfectamente evitables.

 

AGRUPACION 17 DE OCTUBRE(LUZ Y FUERZA)

AGRUPACION JOSE IGNACIO RUCCI (UOM)

AGRUPACION GRAFICA 7 DE MAYO

AGRUPACION 7 DE ABRIL (AATRAC)

AGRUPACION MECANICA PERONISTA ROQUE DI CAPRIO

AGRUPACION PERONISTA SAUL UBALDINI (PASTELEROS)

AGRUPACION DOCENTE ARTURO JAURETCHE (DOCENTES PRIVADOS)

AGRUPACION PERONISTA DE COMERCIO

LA 12 DE AGOSTO (TELEVISION)

SIMAPE

SECASFPI (TRABAJADORES DE ANSES)

MOVIMIENTO PERONISTA DE BASE

MOVIMIENTO EVITA

UOLRA SECCIONAL GENERAL PUEYRREDON (LADRILLEROS)

MTE MAR DEL PLATA

APTI ( AGRUPACION PERONISTA DE TRABAJADORES IMPOSITIVOS)

AGRUPACION AZUL Y NEGRA (SINDICATO UNICO DE FLETEROS DE LA RA)

AGRUPACION DE CASINOS EVA PERON

LA 20 DE DICIEMBRE (SICAMM)

GERARDO CUSSI (S.I.P.R,E)

MARIO MENA

Al gran pueblo argentino, salud 5

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  • Los partidos que no se jugarán: Son los encuentros de la Copa América 2021 organizada por la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), que originariamente se iba a realizar de manera conjunta entre Argentina y Colombia, y que finalmente no tendrán lugar ni aquí ni allá, sino –en caso de concretarse– en el Brasil de Bolsonaro. El gobierno de Bogotá debió deponer sus ansias de espectáculo, forzado por la acuciante situación sanitaria de la pandemia (peor que en Argentina) y por la explosiva situación política, con luchas populares diseminadas por casi todo su territorio. El neoliberal Iván Duque, pocos días antes que se desatara la revuelta social, no había dudado en mantener un fuerte contrapunto con Alberto Fernández, cuando éste planteó sus reservas acerca del desarrollo de la competencia, debido al impacto de la COVID 19 en ambos países y en toda la región. El presidente colombiano, en esa ocasión, se había manifestado petitero y provocativo, mostrando la hilacha de su animadversión ideológica, afirmando que si Buenos Aires desistía de la idea original, su país asumiría la concreción de todo el torneo. La realidad, que suele ser cruel con las intenciones de la soberbia humana, frustró de manera fulminante sus pretensiones; su gobierno, con las manos tintas en sangre por la despiadada represión que desató, apeló a la pandemia para justificar el abrupto renunciamiento a su rol organizativo en el evento. Duque quedó entonces expuesto como un fantoche rey desnudo, muy a su pesar el adverso contexto político impidió que se ejecutara su voluntad, la resistencia popular abortó primero su reforma fiscal e impositiva, y pocos días después su fiesta deportiva. Ante el desistimiento colombiano, CONMEBOL intentó que se disputaran todos los partidos en Argentina. El gobierno del presidente Fernández consideró tal posibilidad, pero finalmente anunció que no estaban dadas las condiciones para ello. La Copa América quedaba sin sede, ante tal emergencia, el titular de la CONMEBOL, el paraguayo Alejandro Domínguez levantó el teléfono y habló con Jair Bolsonaro; y éste aceptó ipso facto el convite futbolero, al que se aferra como una potencial tabla de salvación -éxito deportivo mediante- para surfear la ola de desaprobación popular en la que se está hundiendo. Por supuesto, en o país tropical se desató una enorme tormenta política por lo inconsulto de la medida, varios gobiernos estaduales se negaron a participar, Lula anunció su repudio; y hace pocas horas, los integrantes del scratch dejaron traslucir de manera ostensible su oposición al evento, dada la gravedad de la crisis sanitaria que atraviesa Brasil. Por cierto, los futbolistas de la verdeamarelha muestran una destacable conciencia humanitaria, la misma que brilla por su ausencia en muchos de los miembros de la clase política de su país.

 

  • Los partidos que continúan en cartelera en Argentina: Parece una escena extraída de un cuento de Eduardo Sacheri, como la palomita eterna de Aldo Pedro Poy para los canallas, o el paseo en andas al Loco Bielsa campeón para los leprosos; cuando haya pasado la pandemia será tema de discusión en la mesa de los galanes, en el mítico bar El Cairo de Rosario, y en todos los cafés del país. No está del todo claro si fue por presión interna o por autoconvencimiento, el hecho es que a último momento el gobierno argentino desistió de realizar la copa América, decisión que blanqueó mediante declaraciones en tal sentido del Ministro del Interior, Wado de Pedro. El olfato político del presidente, lo hizo acertar respetando la máxima maradoniana de no manchar la pelota; no hacerlo hubiera acarreado una sangría política de imprevisible y peligrosa evolución. El Frente de Todos, muy atinadamente transitó con solvencia una curva de la historia en la que arriesgaba despistarse. Era patente que se registraba una oposición mayoritaria a la competencia. La contradicción que se planteaba, en trazos gruesos, residía en lo inconveniente de celebrar el torneo mientras la sociedad afrontaba varias y severas restricciones. La oposición no se privó de acometer con esta excusa contra el oficialismo, como paradigmáticamente mostró el ex presidente Macri, en la misma cena pituca televisiva en la que se ufanó recordando que en su pasada gestión, se desconectaba para poder descansar y veía Netflix a partir de las 19:00- horas. Con el mismo eje discursivo, la ministra de educación porteña, Soledad Acuña, sobreactuando su rol de mosquita muerta, se preguntaba cómo podía ser que se quisiera suprimir las clases presenciales, pero a la par se pretendiera jugar partidos de fútbol. Como siempre, la disputa política pasa en gran medida por imprimir el sentido de la subjetividad colectiva; más allá de las anteojeras y el odio ideológico, esa es la razón estratégica del atrabiliario estallido amariyo apostrofando al oficialismo de cualquier cosa en relación con las vacunas. Como con la realidad es imposible pelearse, dada la notable y exitosa recuperación que el gobierno nacional ha logrado con la campaña de inmunización, recobrándose a ojos vista de las patinadas iniciales; entonces el objeto de la impresionante e inicua catarata de falacias y absurdos volcados por los cambiemitas sobre la opinión pública merced a la complicidad de los medios hegemónicos, apunta a tratar de deslegitimarla, o al menos, a minimizar su impacto positivo en el ánimo popular.

 

  • La final del campeonato, las elecciones: Es que el partido de fondo, la final del campeonato, son las elecciones de medio término a celebrarse este año en el último trimestre. Y los cotejos que marcan el camino a esa final, cuando todo parecía indicar un panorama muy tormentoso para el Frente de Todos, comienzan a brindar incipientes indicios de que no solo la pelota sigue en el aire, sino que los resultados pueden llegar a ser muy distintos de aquellos planteados por los pájaros de mal agüero (con perdón del Kun). Porque la vacunación está avanzando a paso sostenido, y a pesar de estar atravesándose lo peor de la pandemia en cuanto al número de casos y de fallecimientos, paradojalmente se comienza a avizorar el horizonte de salida, y la economía continúa rebotando. Claro que, como ya se ha señalado reiteradamente en La Capitana, tanto en esta columna como en las de economía, política y sociedad, la marcha del programa de vacunación es una de las dos macrovariables principales determinantes del futuro. La otra es el dominio de la presión inflacionaria, transformada en un arma política destructiva en manos de los poderes concentrados de la economía. Ese es el punto crítico a solucionar para el gobierno nacional, el de asegurar la capacidad adquisitiva de los bolsillos de los humildes y los sectores medios, muy acosados por la dureza de la suba de precios, sobre todo en ciertos productos alimenticios, principalmente la carne. Probablemente en esa batalla, se dirima el resultado de las elecciones, y se comiencen a delinear los marcos políticos que balizarán la marcha hacia el 2023. Ergo, a condición de mantener el actual ritmo de vacunación, paulatinamente se irá disminuyendo el agobio social y económico de la pandemia, muy a pesar de la vocación en contrario de la pléyade opositora. Luego, parafraseando al Bambino Veira, puede decirse que la base está. Hace falta eso si, que los delanteros encabezados por el ministro Martín Guzmán conviertan los goles antiinflacionarios. Siempre hay que tener presente que los tantos a favor que se pierden, exponen al riesgo de recibirlos en contra.

 

  • Datos de la campaña de vacunación: Al cierre de este informe y al corte de las 18:00- horas del día de la fecha (sábado 05/06/2021) del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, y del Centro de datos de Coronavirus de la Universidad John Hopkins, la última actualización arroja que:
  • Dosis aplicadas globales (Mundo): 2.081.718.731-
  • Dosis aplicadas totales en Argentina: 13.984.755-
  • Proporción población Argentina/Mundo: 0,6% (45.000.000/7.500.000.000 x 100)
  • Proporción dosis aplicadas Argentina/Mundo: 0,671%
  • Primer población objetivo Rep. Arg.: 12.500.000- (ampliada: 15.000.000)
  • Dosis recibidas en Rep. Argentina: 18.450.150-
  • Dosis distribuidas a las provincias: 17.585.490-
  • Personas inmunizadas (con 1 o las 2 dosis): 10.970.220- (24,378% pob. arg.)
  • Personas que recibieron la 1° dosis: 10.970.220- (24,378% pob. arg.)-
  • Personas que recibieron solo la 1° dosis: 7.955.685- (17,679% pob. arg.)-
  • Personas que recibieron 1° y 2° dosis: 3.014.535-(6,698%)-
  • Dosis distribuidas pendientes de aplicación: 3.600.735-
  • Dosis recibidas pendientes de distribución: 660-
  • Dosis pendientes totales: 4.465.395-
  • Proporción de población inmunizada sobre primer población objetivo: (10.970.220/12.500.000 x 100 = 87,761%-)(amp./15.000.000 = 73,134%)
  • Proporción de población completamente inmunizada sobre primer pob. obj. (las 2 dosis): 3.014.535/12.500.000 = 24,116%- (amp./15.000.000 = 20,096%).
  • Proporción de población parcialmente inmunizada sobre primer población objetivo (1 dosis): 7.955.685/12.500.000 = 63,645%- (amp./15.000.000=53,04%).

La política económica en discusión: qué rumbo tomar ante la inflación y la segunda ola

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Después de la reestructuración de deuda con el sector privado, el Gobierno arrancó el año con tres ejes de política económica:

  1. Reducción del desequilibrio fiscal, asegurando que la tasa de crecimiento de los ingresos evolucione por encima de la de las erogaciones. El gasto total presenta una disminución interanual, 1er. cuatrimestre 2021/1er.cuatrimestre 2020, en términos reales, del 13%.
  2. Uso de parte de las divisas del superávit comercial para intervenir en los mercados cambiarios alternativos y estabilizar el tipo de cambio en los mismos. Limitando la acumulación de reservas internacionales en el BCRA pese a los buenos precios internacionales de cereales y oleaginosas. El superávit comercial del 1er. cuatrimestre fue de u$s 4.001 millones y las reservas internacionales aumentaron u$s762 millones.
  3. Búsqueda de acuerdo con los organismos multilaterales de crédito (FMI y Club de París), con el mayor respaldo del exterior, realizándose dos giras globales con presencia del Presidente en la última.

    A su vez, se inició el Consejo Económico Social para ordenar la puja distributiva de empresarios y trabajadores, instando a los agentes económicos privados a impulsar la recuperación económica. Contando para ello con las condiciones macro delineadas por la política económica centrada en la prudencia fiscal, la estabilidad del tipo de cambio y el apoyo internacional recibido.

Este diseño de política económica tuvo luces y sombras.

  1. Tuvo éxito en contener a las variables financieras. Durante el 1er. cuatrimestre 2021 la cotización del dólar “contado con liquidación” flotó estable en torno a los $155 y la tasa de interés de referencia de política monetaria permaneció inalterada en el 38% nominal anual.
  2. Pero falló frente a la inflación. En el primer cuatrimestre 2021 la inflación minorista general acumulada fue del 17,2% y la de alimentos del 18,8%. Cifra que consumió el 59,3% del pronóstico de inflación minorista anual del 29%, contenido en el Presupuesto 2021.

Esta apretada reseña de la política económica y su resultado frente al comportamiento de las variables nominales introducen el análisis en lo ocurrido a partir de mayo con la llegada de la “segunda ola” del virus. Este hecho generó el reclamo de distintos actores de la coalición, incluido quien esto escribe, de una revisión del esquema en curso.

Los temas en discusión fueron esencialmente dos:

  1. La suba de precios disparada por la presión de la demanda externa y el comportamiento de los monopolios de producción y comercialización de bienes esenciales.
  2. La continuidad de la prudencia fiscal ante la mayor demanda de atención sanitaria y nuevas restricciones a la movilidad de las personas.

Los debates y las acciones concretas se exteriorizaron en la política tarifaria para el sector energético, el cierre transitorio de las exportaciones de carne y otras potenciales regulaciones sobre el sector alimenticio, la proclama del 25 de mayo firmada por numerosas figuras públicas reclamando el uso de las divisas en el mercado interno y una reprogramación de los pagos de la deuda con los organismos multilaterales. Y en un plano más estructural, la recuperación plena para la gestión estatal de la Hidrovía.

La política económica entró en debate y esta semana se intentó encauzar al mismo con un encuentro, apenas difundido con una foto, entre los economistas de mayor peso institucional e influencia real en el seno de la coalición peronista gobernante. El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el Ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán.

También mayo trajo las buenas noticias de una mayor acumulación de reservas internacionales en el Banco Central, alcanzando a u$s 2.371 millones en los primeros cinco meses del año y la puesta en marcha de un paquete de inversión en el sistema de salud y ayuda directa a empresas y familias por $ 485.000 millones, que revierte la contención fiscal seguida hasta el presente.

Venimos reflexionando desde esta columna y también en los informes de coyuntura emitidos por el equipo político-técnico del Senado bonaerense acerca de la primacía del orden de las cuentas externas sobre el equilibrio fiscal.

La política monetaria y fiscal deben ser expansivas para apuntalar la continuidad de la recuperación en el contexto de propagación del virus, e inclusive acelerarla. Pero sólo tendrán un efecto multiplicador virtuoso si se cumplen dos condiciones de borde:

  1. Equilibrio sostenido en las cuentas externas, expresado en un Banco Central robusto en reservas. El equilibrio externo permite mayor laxitud en el orden fiscal.
  2. Intervención del Estado en los mercados de bienes esenciales. Intervención con presencia directa como efector y/o a través de regulaciones.

Mayo implicó la apertura de un debate sobre el esquema económico seguido con posterioridad a la reestructuración de la deuda con el sector privado. Debate abierto en parte por la llegada de la “segunda ola” del virus y en parte por la aceleración en los precios.

El programa de vacunación ha avanzado con velocidad los últimos días y preanuncia un control efectivo de la pandemia en las próximas semanas, permitiendo una circulación segura de las personas y, por lo tanto, un mayor tránsito de bienes, movilidad clave para la expansión de la economía. Sin duda, será un éxito del Gobierno. La discusión continuará girando en torno a la velocidad y el alcance inclusivo de la recuperación. Algo que ya había anticipado Cristina en su discurso en el Estadio Único de La Plata en noviembre pasado respecto a impedir que el crecimiento sea apropiado por “cuatro vivos”.

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/deuda/la-politica-economica-en-discusion-20216519018

Ajuste fiscal y externo

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“El pueblo que deja hacer por otras potencias

lo que puede hacer por sí mismo,

será un simple instrumento de quien lo realice”.

Manuel Belgrano

Estamos en una situación extrema: acorralados por el virus Covid-19 y por la rapiña de los acreedores –que actúan con la anuencia de quienes se beneficiaron de ese endeudamiento y fugaron capitales– en el marco de un modelo económico y social basado en la exportación de explotaciones agropecuarias y extractivistas.

Se han exportado sin límite alguno, esencialmente, productos agropecuarios, agroindustriales y minerales de todo tipo, y se importan máquinas y herramientas, en lugar de fabricarlas en el país. Ese modelo no genera trabajo y el poco que se crea está mal pago y no alcanza a cubrir la canasta básica total que define la pobreza. Los trabajos nuevos son precarios. Se trabaja y no se deja de ser pobre.

El ejemplo más nítido es la mal llamada Hidrovía del Paraná, cuyo dragado se licitará nuevamente. Se plantea que el mismo sea de profundidad para permitir ingresar por nuestro río barcos de gran calado, sin importar el daño ambiental que eso genera. La Argentina puede hacerse cargo de esa actividad porque cuenta con barcos de dragado. Los que faltaran los podría comprar con los más de 300 millones de dólares por año que cobra por el peaje la empresa Jan de Nul, que factura 3.06 dólares por tonelada transportada sobre el lecho del Paraná, un río que es nuestro y que se debe cuidar y preservar.

Es más, cuando la empresa Jan de Nul tiene desperfectos en las embarcaciones que hacen la tarea del dragado, las arregla en los talleres navales argentinos (públicos, como Tandanor, o privados) pero no se las lleva a Bélgica, país de donde es oriunda la administradora de nuestro río.

El Frente por la Soberanía Nacional propone la creación de la flota Mercante Nacional y Estatal, con plena reactivación en sus tareas específicas de los astilleros y talleres nacionales como paso concreto para la recuperación de la soberanía en los ríos y mares y de nuestro comercio. Además, se generaría trabajo genuino para miles de argentinas y argentinos, tal como sostuvo Manuel Belgrano –quien propuso crear nuestra propia flota comercial estatal– en la Primera Junta de Gobierno.

Belgrano planteaba también, en el Correo de Comercio del 27 de octubre de 1810, que “la superioridad de los progresos en el trabajo industrioso entre las naciones depende de la superioridad de sus consumos, sean interiores sean exteriores”. Con ello entendía que la grandeza de un país se debe a su producción y consumo y que ambos debían crecer y agregar trabajo, para que ese trabajo pago generara mayor consumo.

Obviamente no fue la propuesta de Bartolomé Mitre ni de Julio Argentino Roca, ni de toda la clase dominante argentina subordinada a Inglaterra. Han pasado 210 años y la matriz extractivista agropecuaria exportadora prevalece, y con ella, la exclusión de gran parte de nuestro pueblo.

Los planes sociales

La respuesta del gobierno son los llamados planes sociales, pero atados a que no desmejoren los números fiscales.

Ni bien se desató la pandemia, el Estado argentino realizó ingentes esfuerzos para dar debida respuesta al flagelo. Se reconvirtieron hospitales en todo el país, se asistió a las provincias y municipios y se instrumentaron dos planes sociales, el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y el Programa ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción).

El IFE benefició a 8.839.044 personas con un monto desembolsado de 265.000 millones de pesos, pagado en tres cuotas en 2020 de 10.000 pesos por persona. El ATP fue realizado seis veces, para los meses de abril a septiembre de 2020 con un gasto de 226.853 millones de pesos (a un dólar promedio según el BCRA de 82.35 pesos para 2020, serían equivalentes a unos 2.755 millones de dólares) y llegó a asistir con parte del sueldo y disminución a cero de los aportes previsionales a 274.557 empresas y a 2.267.000 trabajadores.

En el último trimestre de 2020, por claros condicionamientos del FMI, no hubo reemplazo del IFE y sí de los ATP por el REPRO II (Programa de Recuperación Productiva II), pero de una cuantía y alcance mucho menor. El mes que más empresas apuntaló fue enero de 2021 y alcanzó a 10.276 sociedades y a 354.420 trabajadores, pagándoles un haber mensual promedio de 12.700 pesos. En la Ley 27.591 de Presupuesto Nacional 2021 desaparecen como gastos tanto el IFE como el ATP. Sin embargo, ante la llamada segunda ola de Covid-19, el pasado mes de mayo el gobierno extendió la vigencia del Programa ATP hasta el 31 de diciembre de 2021. Sería la séptima etapa del plan que se puso en marcha con la llegada del coronavirus a la Argentina.

El viernes 21 de mayo, el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, Claudio Moroni, anunció que serán asistidas con el REPRO II las actividades comerciales afectadas por las medidas restrictivas anunciadas por el Presidente Alberto Fernández ante el constante aumento de contagios de coronavirus: “En los sectores críticos (gastronómicos, hotelería, turismo), que son los más afectados, vamos a llevar ese valor del REPRO a 18.000 pesos por mes”, detalló, y precisó que “a los pequeños empresarios que puedan tener hasta tres o cuatro trabajadores, les vamos a dar, en la medida que cumplan con los requisitos, la asistencia del REPRO de 18.000 pesos por trabajador por mes”.

Los comercios gastronómicos y los sectores críticos pueden sumarse al REPRO y desde el mes de junio de 2021 pasan de 18.000 a 22.000 pesos por trabajador por mes. Muchos de los titulares de esos comercios son monotributistas y autónomos y también se contempló que ellos puedan inscribirse en el programa.

Por su parte, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) confirmó el pago de un bono de 15.000 pesos por única vez para los sectores vulnerables golpeados por la pandemia y la pobreza para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Allí rigieron restricciones a la circulación y a ciertas actividades para frenar el creciente incremento de casos de coronavirus entre las 0 horas del sábado 22 hasta las 0 del lunes 31 de mayo. El bono alcanza a las 960.000 personas del AMBA que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación Universal por Embarazo (AUE) y los monotributistas de las categorías A y B, lo que representará una inversión de 13.900 millones de pesos de parte del Estado.

En tanto que la cartera de Desarrollo Social que encabeza el ministro Daniel Arroyo continuará con el pago de la AUH y de la AUE, cuyo valor se ajusta de acuerdo a la fórmula de movilidad jubilatoria. Además, se seguirá trabajando con la Tarjeta Alimentar. Desde el 21 de mayo se comenzó a pagar su ampliación para llegar a casi 4 millones de personas.

En síntesis, hasta el 21 de mayo pasado, el Informe de la Secretaría de Hacienda sobre el gasto social detalla que en 2021 se destinarán 472.000 millones de pesos al Covid-19 y a la asistencia (un 5.36% del gasto presupuestario anual de 8.8 billones de pesos), de los cuales en la partida Prevención (compra de vacunas) se invertirá la suma de 52.913 millones de pesos (menos del 0.1% del PIB).

En 2020, el conjunto de medidas asociadas al Covid-19 implicó un gasto devengado de alrededor de 917.793 millones de pesos sobre una ejecución del gasto total de 7.1 billones de pesos (12.9% del gasto).

BENEFICIARIO PLAN MONTO NOTA
EMPRESAS REPRO $52.000 millones
  Salario complementario $6.000 millones $22.000 por mes
FAMILIAS Tarjeta Alimentar $145.000 millones 4.000.000 de niños
  Programa Progresar $28.000 millones 1.000.000 de jóvenes
  Ampliación AUH $29.000 millones 700.000 personas
  Potenciar Trabajo $90.000 millones 920.000 trabajadores
SALUD Vacunas y otros $72.000 millones
Bono Trimestral $14.000 millones 700.000 trabajadores
Reducción Aportes $36.000 millones Empresas sector crítico
TOTAL $472.000 millones

Las medidas anunciadas el 21 de mayo.

El programa Potenciar Trabajo beneficia a 920.000 trabajadores, quienes percibirán en este mes de junio la suma de 12.204 pesos al ajustarse en un 4% como parte de la actualización del salario mínimo, vital y móvil [i].Para el mes de junio la AUH general es de 4.504 pesos por mes y para la zona 1 (Patagonia, La Pampa y Carmen de Patagones) de 5.856 pesos por mes. Iguales montos corresponden a la AUE. El importe de la Tarjeta Alimentar es de 6.000 pesos por mes para las madres con un hijo y de 9.000 pesos por mes para las madres con dos hijos.

Es obvio que con una inflación anualizada del 46.3% en abril de este año contra abril de 2020, la ayuda es mucho menor a las necesidades. También es evidente que deberían reforzarse todas las partidas, pero esencialmente el programa Potenciar Trabajo, que tendría que abarcar a más trabajadores y multiplicar su remuneración por cuatro o cinco veces. Aun así estaría por debajo de lo que necesita una familia constituida por matrimonio y dos hijos (que tenga donde vivir, porque no incluye el pago del alquiler), monto que asciende a 62.957,54 pesos para el mes de abril pasado.

Actualmente Potenciar Trabajo significa el 1.25% del presupuesto de la Administración Pública Nacional. Si se lo quintuplica sería el 6.25%, por lo tanto hay que conseguir financiamiento por un 5% del presupuesto. Con esa suma los trabajadores del programa construirían viviendas y otras obras públicas que utilizan insumos nacionales. Sería un multiplicador de la inversión, creando puestos de trabajo y elevando el nivel de actividad a otras industrias y servicios ligados a la construcción.

Ese monto se debe detraer básicamente del incremento de los derechos de exportación de productos agropecuarios y agroindustriales, ante una venta récord como será la de este 2021. Hasta mayo, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) declararon ingresar 13.301,3 millones de dólares, un 91% más que en igual lapso que el año pasado, cuyo ingreso total declarado fue de 20.274,4 millones de dólares. Que en 2021 el aumento en los ingresos sea sólo del 50% (y va a ser más) implica que superará los 30.000 millones de dólares. Si se aumenta el derecho de exportación a tasas similares al gobierno de los Kirchner, se logra el objetivo planteado.

Y sería en cumplimiento de la Constitución Nacional, que en su Preámbulo enuncia “promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, y que en su artículo 16 afirma: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”. Carta Magna por la que todos los funcionarios juran y prometen hacerla cumplir y que es el principio y base jurídica de nuestra sociedad.

 

[i] El salario mínimo, vital y móvil para junio es de 23.544 pesos y la jubilación mínima de 22.071 pesos.

 

Ajuste fiscal y externo

Disfrazado

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El 6 de septiembre de 1930 se produjo el golpe militar que descargó la crisis económica de ese año sobre el pueblo argentino. El gobierno de José Félix Uriburu encareció los alimentos para disminuir su consumo y así poder exportarlos. Ello fue posible porque liberó el tipo de cambio y derogó los derechos de exportación (retenciones), lo que permitió igualar el precio externo con el interno. Esa medida benefició exclusivamente a los grandes propietarios del sector agropecuario exportador[i] y perjudicó severamente al resto de la población. De este modo, se acumuló una extrema riqueza con una extrema pobreza, característica saliente de la matriz productiva de ese modelo, exacerbada por la crisis.

Agustín Magaldi, un eximio cantor popular, lo retrata en la interpretación del tema “Disfrazado” sobre el carnaval de 1940:

“El eco de madrugada trae el vaivén de los coches,

de seres que alegremente van vivando el carnaval.

Mientras me ha sido imposible dormir durante la noche,

pensando para los míos poder conseguir el pan…”.

Y no es otra cosa lo que proponen las distintas entidades empresariales cuando plantean la flexibilidad en las normativas que afectan al conjunto de sus trabajadores (lo cual, además, requiere del apoyo estatal). Por ejemplo, adelanto de jubilaciones a quienes no tienen la edad suficiente, retiros voluntarios y otras medidas laborales que permitan dar de baja a su plantel de empleados. O cuando paralelamente exigen que el gobierno suspenda todos los vencimientos impositivos, laborales y previsionales nacionales, provinciales y municipales, más la prórroga de los vencimientos bancarios, que se repongan los ATP (Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción) y se suspenda el pago de servicios. Todo para garantizarles el menor costo empresarial, pero a costa de la exclusión de los asalariados y de sus jubilaciones o pensiones al disminuir sistemáticamente las contribuciones previsionales, medida tomada con diversos sectores de la economía argentina.

La imposición de la matriz extractivista, agropecuaria-exportadora se acredita a la deuda externa y se ejecuta gracias a la extranjerización y concentración económica, que es a la vez la principal razón por la cual no se desarrollan industrias que sustituyan importaciones, no se genera trabajo y no se integra la sociedad. Al contrario, se subordina toda la economía a satisfacer la demanda del exterior y el sector externo refleja claramente esa situación.

En consecuencia, nuestro país vuelve a presentar como en la llamada “Década Infame”, los problemas estructurales propios de una economía sesgada a las exportaciones primarias, por ende la macroeconomía y la matriz comercial están en función de priorizar la venta de materias primas y alimentos. Los cambios macroeconómicos aún esperados (en materia de inflación, déficit fiscal, presión tributaria, tasa de interés, tipo de cambio, marco regulatorio, infraestructura, exigencias administrativas públicas) son funcionales a la matriz productivo-comercial de subordinación a los mercados externos.

En este marco, el objetivo es garantizar el superávit comercial para básicamente financiar el pago de una deuda externa con fuertes vencimientos, que obligan a reprogramar los mismos en un estado de negociación permanente. Para ello el gobierno ofrece, en primer término, que las exportaciones (a como dé lugar) superen a las importaciones y, a la vez, que el déficit fiscal primario sea el menor posible para no agravar el endeudamiento.

Esto implica un brutal ajuste de la economía nacional. Por ende, debe exportarse lo que sea, sin miramiento y sin importar como afecta al consumo interno. Un ejemplo claro es el de las exportaciones de 37 millones de toneladas de granos de maíz en 2020 y su impacto sobre los precios de la carne aviar y porcina –e incluso, sobre la bovina– en el mercado local. Asimismo, las exportaciones de la res entera declaradas por casi un millón de toneladas el año pasado y el encarecimiento en un 75% de su precio interno, según asevera el Instituto de Promoción de la Venta de Carne Vacuna que depende de la Bolsa de Comercio de Rosario, Santa Fe.

En 2020 las exportaciones declaradas fueron por 54.884 millones de dólares y superaron a las importaciones de 42.356 millones de dólares, en 12.528 millones de dólares. Sin embargo, en ese año las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) descendieron en 5.780 millones de esa moneda[ii].

Paralelamente, la recaudación de los derechos de exportación (retenciones) en 2020 fue menor en términos nominales (con una inflación según el INDEC del 36,1% y una devaluación de nuestra moneda del 42% en el año pasado) que en 2019. Esto no puede explicarse solamente porque se exportaron más productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. Por un lado, porque la diferencia no es tan significativa y, por otra parte, porque han adelantado el pago de esos derechos en 2019 por temor a un fuerte incremento en la alícuota de las retenciones. En efecto, lo recaudado por la AFIP por derechos de exportación en moneda corriente en 2019 ascendió a $398.311,9 millones y en 2020 fue de $387.642,7 millones, un 2,7% menos.

Obviamente, unas de las causas que explican la menor recaudación es que se han detectado operaciones de exportación realizadas por empresas no inscriptas en el Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA). De esta forma se logró desnudar la operatoria de varias organizaciones que se dedicaban a la exportación de carne y granos con la finalidad de evadir los controles del Estado nacional para su propio beneficio, en competencia desleal sobre el resto de los operadores y en grave perjuicio para las arcas públicas.

Al gobierno le llevó un año y medio darse cuenta de que la administración anterior desmanteló todos los controles, desde los registros de exportaciones a la simplificación de constitución de sociedades anónimas. Estas medidas permitieron, por ejemplo, la creación de empresas fantasmas para subfacturar la mercadería que figuraba que iba a la República Oriental del Uruguay, para después exportarle a la República Popular China al precio completo. En el Uruguay quedaba la diferencia, que ingresaba a la Argentina mediante el CCL (contado con liqui, se compraban a sí mismos con esos dólares títulos y acciones) o en billetes. La carne a China se vende a 4.400 dólares por tonelada. Mediante el mecanismo de triangulación descripto, se la facturaba a la supuesta empresa compradora del Uruguay a 3.400 dólares la tonelada. La empresa fantasma uruguaya la facturaba a China al precio real.

En los primeros cuatro meses de 2021 las exportaciones sumaron 21.550 millones de dólares y las importaciones fueron por 17.549 millones, por lo que el superávit se redujo a 4.001 millones de la divisa estadounidense. Las reservas internacionales del BCRA sólo se acrecentaron en 950 millones de dólares[iii] por el pago de los intereses de la deuda pública y por las divisas que debe transferirle a los importadores, a las empresas y a las provincias para que paguen sus deudas externas.

Un modelo con números que no cierran

En 2020 y en los primeros cuatro meses de 2021 se observa una fuerte caída en las exportaciones industriales (manufacturas de origen industrial), a la par que se incrementa la venta de productos primarios. El complejo sojero representó en 2020 el 27,1% de nuestras exportaciones y, si sumamos a todo el sector oleaginoso (harina, pellet, aceite y biodiesel de soja, más los complejos de girasol, maní, y olivo), significa el 30,5% de nuestras ventas externas. El cerealero (complejo maíz, trigo, cebada y arroz) es el 17,4%; el bovino el 8%; el minero metalífero y litio (donde más del 60% es la exportación de oro) es el 6,8%; el complejo petrolero-petroquímico representa el 6,7%; el sector frutícola contribuye con el 4%; y el pesquero con el 3,2%. Sólo aparece en la faz industrial el sector automotor –por su fuerte interrelación con la región, esencialmente Brasil y México– que representó el 7,9% de nuestras exportaciones, por 4.309 millones de dólares en 2020.

En el caso de las importaciones sucede todo lo contrario: compramos productos industriales con alto valor agregado. En 2020 los productos industriales representaron el 86% de nuestras compras al exterior, unos 36.426 millones de dólares que superan holgadamente los 4.309 millones de dólares de exportación de automóviles de nuestro país. Aun si a ese total se agregan el complejo textil, farmacéutico, químico, plásticos y otros menores que conforman un total de manufacturas de origen industrial de 13.313 millones, esa cifra representa sólo el 36,5% de las importaciones industriales, que además son de mayor complejidad y de mayor valor agregado.

Ese déficit inter industrial entre las manufacturas de ese origen que se compran y las que se venden se agrava en los cuatro meses de 2021. En ese período se incrementan por encima del 45% en dólares con respecto a igual lapso de 2020, las importaciones de máquinas y herramientas del exterior, de piezas y accesorios para esos equipos y de bienes intermedios. Lo notable es que pese a la fuerte devaluación de nuestra moneda –que es del 56,5% desde el 30 de diciembre de 2019 en que el dólar determinado por el Banco de la Nación Argentina valía $62,95, al valor del 30 de abril de 2021 de $98,5– más el descenso del producto interno bruto (PIB) de 2020 y el leve repunte de 2021, las importaciones industriales y también de vehículos para pasajeros se incrementaron sideralmente, reduciendo el superávit comercial.

Tenemos una economía parada, con desocupación de trabajadores y de equipos y, sin embargo las importaciones siguen creciendo porque las grandes empresas (Tecpetrol, Ford, Molino Agro, Renova, Refinor, YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, entre otras) prefieren importar máquinas y equipos con sus respectivas piezas y accesorios y bienes intermedios, que producirlos en el país. Y se importan autos y embarcaciones de lujo por esa apropiación exagerada de la renta extractiva y agropecuaria.

La verdadera brecha entre ricos y el pueblo argentino se extiende a pasos agigantados y va a seguir así, si el Estado no interviene. Por un lado, debe defender el mercado interno y dejar de devaluar, imponer cupos de exportación y aumentar las retenciones y, paralelamente, con esos recursos apuntalar la sustitución de importaciones, premiando a los que inviertan para producir para el mercado local.

Se debe generar un shock productivo que recupere el poder de compra de los argentinos, pero no para que vaya a los grandes grupos agroexportadores, o a las grandes empresas monopólicas, sino para que aumente el tejido económico y productivo de abajo hacia arriba. Para esto es fundamental el control de los precios y el acceso al crédito. Es indispensable aumentar la liquidez sobre el PIB para que se dirija directamente al sector de la población que está conformado por los beneficiarios del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y los trabajadores que perciben remuneraciones por menos del promedio, y a las pequeñas y medianas empresas y al Estado. Para ello se debe transformar el stock de Leliq (letras del BCRA), por más de 2 billones de pesos en mayo de 2021 –equivalente a unos 20.000 millones de dólares– en stock de otro activo remunerado, a un plazo de un año y a una tasa mensual variable similar a la tasa pasiva promedio e ir liberando en cuotas tal tenencia. De ese modo y a una tasa regulada y administrada por el BCRA, el enorme stock de Leliq se transformaría en un factor de expansión monetaria aplicado al restablecimiento del crédito a la producción y al trabajo.

No puede haber un destino nacional y común con el grado de pequeñez, de prebendarismo y de miopía de la burguesía que tenemos. Sólo un Estado consciente, con un plan que asegure la participación de la población (a través de los correspondientes canales e instrumentos) puede ponerle límites y obligarla a cumplir las leyes, a fin de conformar una sociedad más justa, más inclusiva y más igualitaria.

 

[i] El ministro de Hacienda del primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, Domingo Salaberry, fue el primero que propuso en el país el impuesto a las ganancias o rédito, que el Senado de la Nación, adverso y conservador, no aprobó. Pero Marcelo Torcuato de Alvear, ni bien asumió la Presidencia de la República en octubre de 1922, presentó al Congreso de la Nación un proyecto de ley para promover la producción industrial local, por medio de la elevación de un 25% de todos los aranceles aduaneros, incluidas las retenciones a las exportaciones. Fue aprobado pese a la férrea resistencia de los legisladores conservadores.

[ii] Las reservas internacionales del BCRA eran de 45.190 millones de dólares al 30 de diciembre de 2019 y pasaron a ser de 39.410 millones de dólares al 30 de diciembre de 2020.

[iii] Las reservas internacionales del BCRA al 30 de abril de 2021 ascendían a 40.360 millones de dólares.

 

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