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La inflación de junio

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Los números comentados corresponden a junio pero como la velocidad es lo que impera, muchos de los indicadores mencionados (CCL y Riesgo País) pegaron nuevos saltos. Mala señal  para la inflación y para los otros indicadores mencionados.

Por lo visto y aún con las buenas intenciones de la nueva Ministra seguiremos conviviendo con la inflación, como es nuestra vieja costumbre y no aparece nada (digamos por el momento) en el horizonte que aclare que torcemos el rumbo. No solo hacemos nuestro habitual aporte, una mano nos da Putin invadiendo y pisoteando un país soberano como Ucrania. Su acción logró que la inflación también se extienda por la tierra y casi ningún país se escapa de esto. Como diría Inodoro, parafraseando a Putin, “lo que abunda no daña”.

La inflación de junio se eleva algo menos que el relámpago de marzo, pero la tormenta está en ciernes para el mes de julio, los seis meses iniciales del 2022 contienen buenos motivos para reproducirse. Por lo visto la célebre frase, “estamos condenados a la inflación”, nunca más actual.

El BCRA, con mesura viene aumentando el dólar oficial mayorista (siempre con la bandera de mayor depreciación del peso) y otro tanto hace con la tasa de política monetaria (interés) que aumento el 31 % en el año,  además sigue observando que el CCL (dólar contado con liquidación) no agrande la brecha, en junio mucho no se logró y lo marcamos en el cuadro con una brecha del 87 %.

Tanto en el promedio mensual (junio), en lo que del año (6 meses) y en 12 meses, los IPC (los precios) considerados no muestran señales de calambre ni agotamiento. Algunas instituciones y algunos profesionales (bastantes) arriesgan un número elevado para el 2022 que alcanza el 76 % anual en la recopilación que hace el BCRA, otros especialmente de origen oficial son más optimistas y conjeturan en las proyecciones elevadas (o acordados) al FMI un rango entre 52 % y 62 % a fin de año como aparece en las recientes modificaciones. Falta mucho para diciembre del 2022 y la ministra con cautela aclara que mejor no conjetura sobre la inflación del año. Y algo de razón tiene, para que meterse en semejante tromba.

Relevamos en este cuadro al Indec Nacional – (responde al ponderado de seis regiones Pampeana, GBS, Noreste, Noroeste Cuyo, Patagonia) -, la Dirección General de Estadística y Censos de Ciudad Bs As (con nuevo índice), la Dirección General de Estadística y Censos de la Provincia de Córdoba, la Dirección de Estadísticas de la Provincia de Mendoza y la Dirección Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de San Luis. Cuando se publique incorporamos al Instituto Provincial de Estadística y Censos de Santa Fe.

Mes junio promedio de los IPC mencionados: 5.1 %. El Indec en el ponderado  Nacional de 6 regiones: 5.3 %. Se bajó del fatídico 6 %.

Acumulado seis meses  del año 2022: 35.8 %. Ponderado Indec 36.2 %.

Interanual (12 meses – junio 2021 / junio 2022): 62.9 %. Ponderado Indec 64.0 %.

Alimentos pone una nota promedio más baja a diferencia de los meses anteriores 4.4 % en junio, con valores bastante similares entre los Institutos. Quedó (en el mes) debajo del 5.1 % del promedio Nivel General. Un poco raro, seguramente julio traerá novedades.

Capítulos como  salud, transporte y comunicaciones, equipamiento hacen su aporte al Nivel General.

Se aprecia en el cuadro lo que decimos y tener en cuenta  Córdoba queda a un pequeño paso atrás de los restantes en el Nivel General, pero seguramente no será por mucho tiempo todos superan el 60 % (a/a) y si esta inercia se mantiene en estos porcentuales interanuales la preocupación cunde.

El dólar CCL en junio se estiro fuertemente respecto a lo que venía mostrando, el promedio resulta superior al del mes anterior, alcanzó los $ 230 con un aumento del 9.8 %. El dólar oficial mayorista promedió en junio los $ 123 con un aumento en el mes del 4.4 %, en los seis primeros meses el 20.8 % y en 12 meses el 29.1 % mucho menos de los precios pero apretando marcas. No es sencillo interpretar al BCRA entre lo que dice y lo que hace tanto con la tasa de interés y con el tipo de cambio mayorista.

El Riesgo País muy elevado, promedio junio en 2.447 puntos, en el mes  aumentó 14.3 %, en 6 meses aumentó 24.4 % y en 12 meses (junio junio) el  42.3 %. Valores complicados incluso para FMI y especialmente para nosotros.

Preguntas reiteradas que venimos repitiendo, vale simplemente de recordatorio: 1) ¿Mantendrá el BCRA el ritmo de devaluación que viene mostrando? Podemos si reconocer que en junio el BCRA levantó la mira tanto con la tasa de intereses como con el tipo de cambio. 2) ¿La brecha actual entre el dólar oficial y el CCL, seguirá?  En el mes de junio, aumentó severamente. 3) ¿La inercia inflacionaria impondrá nuevas anclas? La respuesta es complicada, ya casi no queda ancla que detenga semejante velocidad. 5) Finalmente no podemos dejar de preguntarnos ¿Cómo continúan las auditorias del FMI? No nos metemos en los ruidos políticos, terreno sujeto a movimientos permanentes.

14-07-2022

Inflación del mes de JUNIO 2022, dólar, CCL y Riesgo País: VARIACIONES %
Mes Acumulado 2022 12 meses
Indec Nacional 5,3 36,2 64,0 General
  4,6 39,9 66,4 Alimentos
7,4 37,5 67,2 Salud
Ciudad BsAs 5,1 33,8 61,8 General
  5,5 40,0 67,4 Alimentos
8,2 38,7 69,7 Salud
Córdoba 5,13 34,91 59,25 General
  4,08 36,35 64,74 Alimentos
5,84 33,04 63,55 Salud
Mendoza 5,9 38,2 66,3 General
  4,6 38,9 65,3 Alimentos
8,0 37,5 67,2 Salud
San Luis 4,3 36,0 63,2 General
  3,2 39,3 65,6 Alimentos
5,8 37,0 68,9 Salud
PROMEDIO 5,1 35,8 62,9 General
  4,4 38,9 65,9 Alimentos
  7,0 36,7 67,3 Salud
Valor dólar promedio mes $ 123,0      
Valor dólar CCL promedio mes $ 230,0      
Dólar Oficial Prom. Variación % 4,4% 20,8% 29,1%  
 Dólar CCL Prom. Variación % 9,8% 10,6% 39,8%  
Brecha CCL/Dólar Of. Prom.% 87%      
 Promedio JUNIO Riesgo País          2.447      
  Mes Acumulado 2022 12 meses  
  14,3% 24,4% 42,3%  
Conjeturas de inflación: a diciembre  2022 FMI Min. FMI Max. Año 2021 repite REM de Mar.
52% 62% 51% 76,0%
Diferencias: Indec y Ciudad no incluyen Bebidas alcohólicas en Alimentos. C. Bs As Nueva Canasta
Brecha cálculo valor del dólar mayorista promedio mensual y el valor del CCL prom.   
Fuentes: Indec, Organismos Provinciales, BCRA.      

 

Hastío frente a la paz

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In this photo provided by the Luhansk region military administration, damaged residential buildings are seen in Lysychansk, Luhansk region, Ukraine, early Sunday, July 3, 2022. Russian forces pounded the city of Lysychansk and its surroundings in an all-out attempt to seize the last stronghold of resistance in eastern Ukraine's Luhansk province, the governor said Saturday. A presidential adviser said its fate would be decided within the next two days. (Luhansk region military administration via AP)

2022 comenzó con un cierto alivio. Por un lado, a pesar de que los estragos que realmente causó están por precisarse, la pandemia del Covid-19 parecía debilitarse.

Por otro lado, en enero, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: China, Estados Unidos, Francia, Rusia y el Reino Unido que, en conjunto poseen un inventario de 12.270 ojivas nucleares sobre un total de 12.705, se manifestaron contra la proliferación de esas armas y afirmaron que “no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe librarse”. Sin embargo, según la International Campaign to Abolish Nuclear Weapons, en 2021 y en medio del desastre sanitario generado por el coronavirus, esos cinco países destinaron unos US$ 77.000 millones de dólares para modernizar sus arsenales nucleares.

La invasión de Rusia a Ucrania fue el acontecimiento que cambió el escenario internacional: del relativo alivio de comienzos del año se pasó a la alarma sostenida. De repente se empezó a hablar de una eventual Tercera Guerra Mundial. Tanto el presidente Joe Biden como el Papa Francisco han invocado esa posibilidad. Quiero señalar algunos puntos en relación con esta situación.

En primer lugar, la “nueva” guerra iniciada por Moscú permitió olvidar la “vieja” guerra global contra el terrorismo. Días antes del ataque ruso —el 8 de febrero de 2002— el Watson Institute for International and Public Affairs de la Brown University publicó un informe sobre “Costs of War”.

En dos décadas de la guerra lanzada por Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, unas 979.000 personas (civiles, personal militar, contratistas privados de seguridad, periodistas, miembros de organizaciones humanitarias) murieron como consecuencia de la violencia directa desatada por esa confrontación irregular y muchos más murieron como resultado de la destrucción de infraestructura, la degradación ambiental y la malnutrición, al tiempo que 38 millones de personas se vieron obligadas al desplazamiento interno y a buscar refugio fuera de sus países.

En segundo lugar, antes de la invasión de Rusia a Ucrania, la carrera armamentista ya era manifiesta. Según al informe de abril del Stockholm International Peace Research Institute los gastos en armas han venido creciendo desde 2015: para 2020 y 2021, dos años de pandemia, se gastaron el record de US$ 4 billones de dólares.

Estados Unidos, China, India, el Reino Unido y Rusia son responsables del 62% de esos gastos. La guerra en Ucrania exacerba esa tendencia. Por ejemplo, el presupuesto de defensa que presentó el presidente Biden es el más alto en la historia de EE.UU.: US$ 813.000 millones de dólares; en días recientes el Senado le sumó US$ 45.000 millones de dólares.

En tercer lugar, el umbral respecto al tema nuclear se está modificando. La decisión de Rusia de colocar en alerta sus fuerzas nucleares una vez invadida Ucrania ha sido un hecho inaudito y perturbador. Justo cuatro días después del ataque ruso, el 28 de febrero, la revista Security Studies publicó una investigación (“Kettles of Hawks: Public Opinion on the Nuclear Taboo and Noncombatant Immunity in the United States, United Kingdom, France, and Israel”) en la que se muestra, con base en encuestas, que en esos países hay una mayoría a favor del uso de armas nucleares cuando ella sean más efectivas que las opciones convencionales.

A su vez, en algunas naciones sin armamento nuclear, la invasión a Ucrania parece ser un ejemplo adicional que justifica procurarlas. Irak nunca las tuvo y fue invadida en 2003. Libia anunció ese mismo año que se disponía a eliminar todos sus programas de armas de destrucción masiva y en 2004 firmó el Protocolo Adicional al Tratado de Proliferación Nuclear. Sin embargo, en 2011 fue objeto de una criticada intervención militar.

Está el caso de la propia Ucrania que, en 1994, firmó el Memorándum de Budapest (Ucrania, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido) devolviendo a Moscú 5.000 bombas nucleares, 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 bombarderos de gran alcance con capacidad nuclear. Finalmente, países con vecinos con armas nucleares y aquellos que buscan el reconocimiento de su estatus internacional parecen tentados a poseerlas.

Por último, los “puntos calientes” del mundo se agravan. Además de la prolongada guerra ucraniana que tiene notables efectos globales en múltiples campos, hay que señalar los casos de Taiwán, Irán y la ampliación de la OTAN. Rompiendo la tradición de lo que se conoce como “ambigüedad estratégica”, en mayo Biden aseveró que respondería militarmente a un ataque de China a Taiwán; lo cual ha generado una inusitada fricción entre Washington y Beijing. Mientras tanto parece que las negociaciones con Irán en torno al tema nuclear están en peligro de colapsar. Y asimismo habrá que ver qué sucede con la incorporación de nuevos miembros a la OTAN y la reacción de Rusia.

Las tensiones mundiales crecen en medio de una elocuente transición de poder global que, de por sí, alimenta pugnas si no pueden ser moderadas. Ni la ONU ni el G-20 parecen ser hoy los ámbitos para esa moderación.

A ello se agrega el auge de un nacionalismo con visos reaccionarios, un mayor malestar social ante el aumento de la desigualdad, y una crisis económica derivada de la pandemia y de los efectos de la guerra en Ucrania. No hay voces de líderes reputados ni coaliciones ciudadanas activadas en pos de una distensión mundial.

En Occidente, en particular, las sociedades están cada vez más polarizadas al punto tal que en algunos casos se vive una suerte de guerra civil larvada. No parece haber convivencia posible adentro ni coexistencia esperable afuera.

Es como si en amplias capas de la población y entre los principales responsables políticos hubiera un hastío con la paz.

 

https://www.clarin.com/opinion/hastio-frente-paz_0_qUPBzQGhVl.html

Iván Márquez: una generación trágica

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29-08-2019 Iván Márquez y otros disidentes de las FARC anuncian la vuelta a las armas POLITICA SUDAMÉRICA COLOMBIA INTERNACIONAL YOUTUBE

Introducción

Un septosegundo en la historia de América Latina, un nanosegundo en la de Colombia. Es el espacio temporal que nos trae Jorge Pulecio en su relato reflexivo y propositivo. Menos que un instante y más que un pensamiento.

En Colombia, la mágica, se conjugan las creencias religiosas con las convicciones políticas, los dolores sociales con el poder de fuego de las armas, la lentitud natural de las sierras con la vida musical de los océanos.

Jorge nos trae esa amalgama donde emergen la lucha guerrillera de siempre en la injusticia permanente de la distribución de la tierra, el poder del narcotráfico con la mirada asesina de los paramilitares, la fe en Diosito con la dura esencia del marxismo. La música con el baile y las balas con la muerte. Esta ha sido -me atrevo a decirlo- la historia cotidiana de su pueblo. Que la velocidad de la vida sea más que la de la bala.

Por eso las traiciones constantes del poder político, por eso las muertes cotidianas de dirigentes sociales. Siempre el poder agobiando la vida y la esperanza popular.

Algo ha cambiado. La vida se levanta ante la muerte, la paz del pueblo ante la violencia de las armas oficiales, se instala el buen vivir, en su versión de sabrosura, no cómo precepto leguleyo sino como cosmovisión social y de existencia.

Me emociona que Colombia haya dado vuelta la página negra de su historia.

Viene otra difícil como posible, la magia de la vida frente al espíritu del capitalismo. Que así sea.

Recomiendo la lectura. Es en realidad un cuento breve, que bien pudo haber sido escrito por el inmortal Gabo, pero que Jorge ha decidido compartirlo como vivencia. Y que -sin su permisito- reproducimos.

Tiempo de lectura: 3 minutos.

Tiempo de reflexión: continuo.

Jorge Gil 

 

La principal diferencia mía con Luciano Marín Arango (Iván Márquez), cuando cursábamos bachillerato en Florencia, Caquetá, era que él estudiaba para cura en el Seminario y yo para seglar en el Colegio Nacional La Salle, regentado también por religiosos. Ambos éramos acólitos (monaguillos) en las misas de monseñor José Luis Serna y vivíamos a una cuadra de distancia en el barrio Circasia. Luego de bachillerato nos distanciamos, porque él siguió en los seminarios de Garzón y Bogotá y yo me perdí estudiando Economía en la U Nacional. Nos reencontramos en Florencia, a finales de los años setenta, cuando el régimen del terror y de la corrupción de Julio César Turbay. Él ya era profesor de bachillerato y militante del Partido Comunista y yo, profesor de la U de la Amazonia y miembro del Movimiento Nacional Firmes, dirigido por el maestro Gerardo Molina pero que a su sombra cohabitaba el M-19, incluyendo a Enrique Santos Calderón.

En la Amazonia (Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo y Vaupés, hay que recordarlo) hemos hecho parte de una generación trágica los hijos de colonos, indígenas, negros y mestizos nacidos en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. En el narcotráfico se han destacado Evaristo Porras, Miki Ramírez y Leonidas Vargas, entre otros. En el conflicto armado Raúl Reyes (Luis Devia), Iván Márquez y Antonio García (Eliécer Chamorro), este último comandante actual del ELN. Por fortuna en la academia y el arte también tenemos mucho por mostrar, entre otros a Dolly Montoya (U Nacional), César Julio Valencia Copete (que fue presidente insigne de la Corte Suprema de Justicia) y Carlos Jacanamioy, para nombrar solo otros tres. Hay que reconocer que los académicos somos pocos y en general fugados de la región, por eso de la tragedia.

Cuando las negociaciones de paz en La Habana, los colombianos nos familiarizamos con la imagen del curtido exseminarista que representaba entonces a la guerrilla más antigua y temida del hemisferio occidental. Ya Iván Márquez había sido condenado por la justicia colombiana por múltiples crímenes cometidos en el marco del Conflicto Armado. De eso se trataba y se trata el Acuerdo de Paz: los guerrilleros, que cometieron crímenes como retadores no institucionales del Estado (delincuentes políticos), hacen dejación permanente de las armas y pasan a participar de la vida política dentro de la institucionalidad; se someten a la justicia transicional (JEP); confiesan plenamente la verdad y repararan a las víctimas. Todo a cambio de que el Estado se compromete a realizar, por fin, la Reforma Rural Integral, ampliar la democracia, adelantar los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y a sustituir de forma concertada de los cultivos ilegalizados (PNIS).

Algún día, Néstor Humberto Martínez, nos contará a los colombianos cómo fue que craneó el entrampamiento mediante el cual, Iván Márquez y otros guerrilleros, se convencieron de que serían extraditados y regresaron a la guerra, violando los compromisos del Acuerdo de paz.

Parece que Márquez, según el presidente Iván Duque Márquez, murió en la dinámica de la guerra por la que él decidió optar. Si eso se confirma, se le dificultará al presidente Gustavo Petro encontrar un interlocutor válido para reencauzar el Acuerdo de Paz con las disidencias de las FARC y aún con el ELN. Ese sería un cumplido más de Duque para con el expresidente Uribe. Pero habrá futuro. Colombia no puede resignarse a la guerra eterna que le conviene a un sector de la dirigencia política colombiana, como quedó explícito en las elecciones del 19 de junio.

El 12 de septiembre de 2016, cuando los colombianos teníamos esperanzas en que concluirían con éxito las negociaciones de La Habana, entrevisté en Neiva, con Francisco Barreto, a doña Carmen Arango, la vecina del barrio Circasia y madre de Luciano Marín (Iván Márquez). Vivía en una casa en arriendo, contando con la pensión de su esposo fallecido, la que complementaba con la venta de chucherías que financiaba con préstamos del “gota-gota”.

Al finalizar la extensa entrevista le pregunté:

—Bueno, doña Carmen, ¿por qué cree que Luciano se fue para la guerrilla?

—Ah, mi hijo era muy bueno, los que me lo dañaron fueron los curas del Seminario. Él regresó de allá con esas ideas.

Doña Carmen murió poco después, como lo reseñó Las2Orillas, el 6 de julio de 2016.

La semana pasada el papa Francisco fue elocuente en Roma: “Latinoamérica todavía está en ese camino lento de lucha del sueño de San Martín y de Bolívar, que es el sueño de la unidad latinoamericana, con los valores latinoamericanos. Y por supuesto siempre fue víctima y será víctima, hasta que no se termine de liberar de imperialismos explotadores. Eso todos los países lo tienen. No quiero mencionar porque son tan obvios que todo el mundo los ve, ¿no? Y el sueño de San Martín y de Bolívar es una profecía, eh, es encuentro de todo el pueblo latinoamericano, más allá de la ideología, con la soberanía de los pueblos, y esto es lo que hay que trabajar para lograr la unidad latinoamericana en este sentido, donde cada pueblo se sienta si mismo, con identidad, y a la vez necesitado de la identidad del otro. Y no es fácil…”

En realidad, en esa entrevista para Télam, el papa Francisco pide pensar el mundo desde la periferia, pero nunca desde la guerra. Por eso también nos separamos, en la vida, con Iván Márquez.

Hemos sido una generación trágica, en la guerra y en la paz. Todo puede cambiar, es nuestra esperanza, con Gustavo Petro y Francia Márquez. La Amazonia estará en el centro de la política exterior y de la política ambiental del nuevo Plan Nacional de Desarrollo: “Colombia potencia mundial de la vida”.

 

Iván Márquez: una generación trágica

Salto cualitativo

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El cambio en el Ministerio de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas por Daniel Scioli y, en el Ministerio de Economía, de Martín Guzmán por Silvina Batakis, abre una nueva etapa en el gobierno de Alberto Fernández. En el primer caso, se propiciaba una inserción exportadora concentrada en pocos rubros de la actividad económica, que son a su vez fuertemente liderados por grandes corporaciones, dado que alrededor de 70% de las ventas externas totales es controlado por las 200 empresas más grandes del país y, el 75% de las importaciones lo realizan 600 empresas [1]. Paralelamente, Martín Guzmán ejecutó un severo plan de ajuste fiscal propiciado por el FMI, aún antes de firmar el acuerdo de marzo 2022. Recordemos por ejemplo que no pagó la cuarta cuota del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) en diciembre de 2020 y que redujo el déficit fiscal del 8,34% del PIB en el año 2020 a 3,78% del PIB en el año 2021.

En un documento oficial “El desarrollo productivo en la Argentina post-pandemia” de octubre de 2020, Matías Kulfas y su equipo afirmaban que el problema argentino es la falta de un Estado inteligente que, mediante políticas de fomento y mecanismos de coordinación, apuntale la integración productiva traccionada centralmente por sectores con ventajas comparativas estáticas, donde muy pocos tienen superávits estables: la producción primaria de los sectores agropecuario y minero, la industria alimenticia y especialmente el complejo oleaginoso-cerealero que son las principales fuentes de divisas.

Lo que nunca se preguntaron Kulfas y su equipo fue cuánta mano de obra demanda por ejemplo una tonelada de soja o maíz (incluso su industrialización), qué efecto multiplicador tiene hacia el resto de las producciones y, menos que menos, cómo impacta su exportación en el precio de los alimentos en el mercado interno.

Las industrias que apuntalaban su gestión son las del sector siderúrgico (acero y aluminio), de maquinarias agrícolas y automotrices, todas ellas con nombre y apellido y que no requieren del Estado argentino para desarrollarse.

Obviamente no es la visión de Daniel Scioli que proviene de sectores medios de nuestra sociedad y que es consciente de la necesidad de impulsar el mercado interno.

Silvina Batakis, que siempre trabajó en la gestión pública, no bien asumió como ministra dijo que no piensa devaluar porque el dólar multilateral es de equilibrio y que el componente más importante de la demanda agregada [2] es el consumo. Por ende y para tal fin, se debe recomponer el poder adquisitivo del salario.

Es seguro que el tipo de cambio oficial de $ 132,50 por dólar al 7 de julio de 2022 es competitivo, lo demuestra acabadamente el superávit comercial acumulado desde el 1° de enero de 2020 al 31 de mayo de 2022 (último dato de la Balanza Comercial Argentina) que es de 30.473 millones de dólares, por lo que no es un problema del tipo de cambio, sino de que el BCRA, en claro incumplimiento de sus misiones y funciones, dilapidó el total de ese superávit e incluso disminuyó las reservas internacionales en 2.832 millones de dólares, dado que eran 45.190 millones de dólares en diciembre de 2019 para ser solo de 41.642 millones de dólares el 1° de julio de 2022.

Para demostrar que el tipo de cambio no necesita devaluarse, y que hacerlo sería nocivo para la población, el salario promedio medido en dólares disminuyó en un 62,65% desde diciembre de 2015 a la fecha (salario promedio equivalente a 1.736,26 dólares  de diciembre 2015  a 1.067,48 dólares en abril 2022) . En ese marco, los candidatos de los grandes medios y del Frente Renovador propiciaban una devaluación de nuestra moneda en torno al 30%.

Salario promedio por RIPTE – Ministerio de Trabajo, Dólar promedio del BCRA.

Con lo que no solamente se deteriora aún más la capacidad adquisitiva de los trabajadores (en actividad y jubilados y pensionados), sino que repercute en la reducción del mercado interno, con lo que la recesión económica destruye riqueza y hogares. En la Argentina existe una relación inversamente proporcional entre el tipo de cambio (valor del dólar) y el salario real, porque básicamente exportamos el mismo bien que consumimos.

Los que plantean el supuesto atraso cambiario, es más los que compran dólares paralelos (llámese blue o contado con liqui) a valores exorbitantes y con ello, propician la remarcación de precios independientemente de su costo —incluso para bienes y servicios que no tienen componentes importados (como pueden ser los materiales para la construcción o la harina y el pan)—,  lo hacen sin comprender cuál es la función del tipo de cambio que es la de relacionar los precios internos con los externos y solo ven su aspecto de huida del dinero y del circuito legal.

Es cierto que se tienen fuertes compromisos de pagos de deuda, incluido los vencimientos con el FMI, pero no se puede permitir pagar supuestas (o reales) deudas de empresas que operan en el mercado local, cuando esas mismas empresas compraron divisas a precio oficial en los años del gobierno de Cambiemos.

100 empresas compraron 24.769 millones de dólares en esos cuatro años, y a muchas de ellas la actual administración del BCRA les vendió esas divisas sin límite alguno y al tipo de cambio oficial, sin plantearles que primero utilicen los dólares que compraron. (El BCRA sabe fehacientemente quiénes son, porque fue el que elaboró el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019”.) El total de divisas vendido por el BCRA al sector privado por servicio de su deuda externa, por adelanto de importaciones y giro de utilidades, suma en los años 2020 y 2021: 22.291 millones de dólares.

Emergencia cambiaria

La Emergencia Cambiaria fue establecida por el Decreto N° 2581 del 10 de abril de 1964, con la finalidad de que el BCRA, en cumplimiento de sus misiones y funciones, preservara las reservas internacionales y programara su utilización para el pago de deuda pública y de financiamiento de obras y servicios públicos y obligara al sector privado a financiar de otro modo sus importaciones y los pagos de su deuda. A su vez impuso fechas perentorias (dependiendo del nomenclador arancelario del bien o servicio que se trate) para liquidar las operaciones de exportación.

La Emergencia Cambiaria nace de la situación comercial y financiera:

  • el decreto 2581/64 que estableció el régimen de liquidación de divisas, se emitió en 1964 y,
  • se dejó sin efecto en 1991 por Decreto 530/91 dado el ingreso de divisas por las privatizaciones y el plan de convertibilidad durante el “menemismo”.
  • se restableció  en los primeros días de diciembre de 2001 por Decreto N° 1606/2001, ante el fin de dicho plan y el “salto al vacío” con el tipo de cambio.
  • Los Kirchner gobernaron en el marco de la Emergencia Cambiaria, y
  • Cambiemos mediante la Resolución N° 893/2017 derogó el Decreto 2581/64.
  • Pero cuando se le descontroló el sistema cambiario y financiero, volvió a establecer la emergencia mediante el Decreto 609/2019-

Por ese decreto, hasta el 31 de diciembre de 2019, el contravalor de la exportación de bienes y servicios debía ingresarse al país en divisas y/o negociarse en el mercado de cambios en las condiciones y plazos que estableciera el BCRA, que  conforme lo previsto en su Carta Orgánica, definiría en qué supuestos el acceso al mercado cambiario para la compra de moneda extranjera y metales preciosos amonedados, así como las transferencias al exterior, requerirían autorización previa del BCRA, con base en pautas objetivas en función de las condiciones vigentes en el mercado cambiario.  También facultó al BCRA a establecer reglamentaciones que eviten prácticas y operaciones tendientes a eludir lo dispuesto, a través de títulos públicos u otros instrumentos.

El problema fue que el gobierno de Alberto Fernández no solo no lo incluyó en la ley 27.541/19 de Solidaridad Social y de Reactivación Productiva, que declaraba la emergencia de casi todo menos la “Emergencia Cambiaria”, sino que cuando venció el plazo estipulado por el Decreto 609/2019 —el 31 de diciembre de ese año—, no lo renovó. Esa grave falta es lo que le permitió al BCRA dilapidar las reservas internacionales y con ello debilitar todo el frente externo del país y nuestra moneda.

Finalmente el BCRA incumple con la ley No. 19.359 “Penal Cambiaria” y con el Decreto No. 480/1995 que la reglamenta, que castigan con multa y hasta prisión toda negociación de cambio que se realice sin intervención de institución autorizada para operar en cambios.

El problema radica que en más de 30 meses de gestión, la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del BCRA y los otros organismos de contralor del Estado: la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) perteneciente al Ministerio Público Fiscal; el Ministerio de Seguridad; la Superintendencia la Comisión Nacional de Valores (CNV); la AFIP; el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social; y la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), no se abocaron y tampoco rearmaron equipos de supervisores e inspectores a efectos de controlar y aplicar el poder de policía coordinado con uso de la fuerza pública en las inspecciones, que incluya el secuestro de los fondos que no tengan explicación contable o de origen y hasta sanción penal de los infractores.

 

 

En síntesis

Es ardua la tarea del nuevo elenco gobernante y muy poco el tiempo de que dispone, pero debe contar con toda la fuerza del Estado para librar la lucha contra los especuladores que son los mismos que compraron los dólares para fugarlos en todos estos años y que, en ese afán, ni siquiera cubren su operatoria con medios legales. Por eso la AFIP debe tener un rol preponderante y exigir:

  1. Que las empresas y las personas que compraron dólares demuestren fehacientemente el origen de los fondos;
  2. Que todos los que operan en el Contado con liqui o en el dólar Bolsa (MEP -Mercado Electrónico de Pago) exhiban la procedencia de los recursos y si pagaron los impuestos correspondientes;
  3. Que el BCRA en el marco de la emergencia cambiaria acreciente las reservas internacionales y que programe su utilización con fines públicos, y a la vez exija que las grandes empresas se autofinancien .

A la prueba nos remitimos: asume la nueva ministra de Economía y la AFIP intima a los 2.521 argentinos que aparecen en los Pandora Papers con empresas y fideicomisos no declarados en sus DDJJ impositivas en el país.

Controlado el tipo de cambio, los precios dejan de crecer. Lo demostró Néstor Carlos Kirchner, que cuando asumió el 25 de mayo de 2003 el tipo de cambio oficial estaba a $ 3,50 por dólar (y el paralelo superaba ampliamente los $ 4 por dólar), terminó su mandato el 9 de diciembre de 2007 con un tipo de cambio oficial de 2,70 por unidad de moneda norteamericana y el paralelo no existía.

 

[1] Se estima un total de 609.000 empresas en la Argentina actual.
[2] Demanda Agregada =  Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones.

 

SALTO CUALITATIVO

Informe económico mensual

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Comentarios breves: Se pueden seguir en los cuadros y gráficos, al inicio de los puntos centrales y en los gráficos acompañados de textos que contienen valores mensuales. Para ampliar, la información del BCRA resulta de mucha utilidad en las dos cuestiones que se analizan. Estos son solo algunos indicadores, explican algunos de los vericuetos de la economía en el corto plazo, seguramente junto con otros eslabones la macro se hace más inteligible. Pero como todo ocurre a gran velocidad no es sencillo seguirlo; por ejemplo, las recientes medidas de restricciones a las importaciones. Toda la información incluye mayo 2022. Mientras se cerraba el documento cambio de ministro, todo en pocos días.

Algunos aspectos de las Reservas Brutas del BCRA

Los mayores aumentos en las Reservas Brutas (en los tiempos que estamos analizando) se deben principalmente a las operaciones de endeudamiento externo y el FMI. Esto es lo observado en el periodo de M. Macri y en el actual de A. Fernández; en el primero de C. Fernández (2011-2015) no se produjeron estas operaciones. Podemos seguir el itinerario de las compras-ventas neto de dólares por el BCRA con los totales para cada periodo político. En el gobierno de C. Fernández (en 4 años) se compraron neto u$s 5.395 millones;  en el gobierno de M. Macri (en 4 años) se vendieron u$s 18.329 millones, y en la actualidad (hasta mayo o 30 meses) se compraron u$s 2.898 millones.

En el periodo de C. Fernández las Reservas Brutas se redujeron en u$s 20.000 millones. Eso ocurrió entre el 2011 y el 2015. Este ciclo cerró con un nivel de Reservas Brutas de u$s 25.615 millones.

En el periodo de M. Macri, después del 2018, no se pudieron torcer las malas expectativas que se fueron generando y se escurrieron dólares tanto para atesoramiento como para cancelación de operaciones. No obstante, en este periodo las Reservas Brutas aumentaron u$s 18.000 millones, especialmente por las operaciones con el FMI, y alcanzaron al final del 2019 un nivel de u$s 43.772 millones.

En la actualidad no se han podido recomponer las Reservas luego del impacto del Covid. En los 30 meses transcurridos (del 2019 a mayo del 2022) se compraron-(vendieron) dólares (el BCRA) por u$s 2.898 millones, pero se fueron por pagos a Organismos Internacionales y bajo el concepto de Otros, lo que finalmente implicó una disminución de las Reservas Brutas en u$s 2.200 millones. El nivel de mayo del 2022 alcanza a u$s 41.561 millones.

El gobierno de A. Fernández logró en lo que va del 2022 recuperar las disminuciones del Efectivo Mínimo en dólares, que disminuyeron en los dos gobiernos anteriores, pero muestran una gran debilidad por cuanto los 5 meses del 2022 son negativos. Para que se entienda, en el 2020 y 2021 el Efectivo Mínimo aumentó, pero en el 2022 disminuyó.

Para encuadrar números, las liquidaciones de Oleaginosos y Cereales, que denominamos dólares genuinos, según Balance Cambiario (BCRA) significan normalmente entre el 35 % y 40% del total de Exportaciones ICA del Indec. El monto total desde el 2011 a mayo del 2022 por el concepto de Oleaginosos y Cereales (Balance Cambiario) alcanza a la suma de u$s  264.777 millones, en tanto la suma del total exportado (ICA Indec) es de u$s 705.896 millones y para más datos las importaciones fueron u$s 656.896 millones. De acuerdo con lo siguiente liquidado por Oleaginosos y Cereales: 2011 a 2015 u$s 102.527 millones; 2015 a 2019 u$s 92.500 millones; 2019 a mayo 2022 u$s 70.000 millones.

Sigamos con los encuadres, el cobro de exportaciones en el Mercado Cambiario o de Cambios significan casi siempre más del 95% del Total Exportado, según ICA Indec.

En el actual gobierno de A. Fernández, especialmente en el 2022, por lo menos hasta mayo, los cobros de exportaciones y los pagos de importaciones muestran un importante crecimiento en comparación a los años anteriores. Otro tanto ocurre con la Cuenta de Servicios, Primarios y Secundarios. Y como las Importaciones están hoy en la discusión (recientes restricciones del BCRA) se puede decir que históricamente cuando aumentan las exportaciones, las importaciones también lo hacen; eso se observa en las relaciones mensuales. A veces generan conflictos como en el presente, pero terminan afectando la actividad.

Algunos aspectos del Mercado de Cambios:

La Cuenta Corriente del Mercado de Cambios y la Cuenta Corriente del Balance Cambiario resulta en el gobierno de A. Fernández con saldo positivo (hasta mayo de 2022). A diferencia de los dos gobiernos anteriores, tanto en el de C. Fernández como en el M. Macri, el país gastaba por encima de sus posibilidades. La contracara de esto es endeudarse, disminuir  reservas o devaluar. Pero esto no ocurre así con el Resultado del Mercado de Cambios que también es negativo al igual que en el gobierno de CF y MM. En los cuadros se aprecia esto que decimos y como se compone.

En el gobierno de M. Macri los cobros por exportaciones (M. de Cambios) son notoriamente inferiores al tiempo de C. Fernández y seguramente también lo serán respecto del actual de A. Fernández. Pero algo similar (menores montos) se observa en los pagos de importaciones (M. de Cambios) y en el total importado (ICA Indec).

Restricciones:

El actual gobierno enfrentará a partir de agosto de 2022 restricciones con la disponibilidad de dólares genuinos. Luego vienen meses de vacas flacas por este lado. El nivel acumulado alcanzado a mayo de 2022 como saldo entre exportaciones e importaciones, según ICA (Indec), es el más bajo de los últimos años considerando valores acumulados positivos. Salvo que apliquen restricciones a las importaciones el saldo al final del año 2022 debiera estar en los u$s 8.000 millones. Se puede destacar que los mayores aumentos de importaciones tienen que ver con Combustibles y Energía (productos minerales), Productos Químicos y como siempre Aparatos Eléctricos, entre otros. La reciente Comunicación A 7532 del 27 de junio 2022 va en esa dirección de control o freno de algunas importaciones, y es lo que permitirá al BCRA comprar dólares. Mientras se cierra este documento, está ocurriendo.

Si se considera el gasto en Turismo (Mercado de Cambios) en el periodo de 30 meses, el actual gobierno de A. F. tiene un rojo de u$s 7.229 millones, pero está lejos si lo medimos en forma mensual respecto de los dos gobiernos anteriores. Pero siempre es candidato este gasto para imponer restricciones. Por ahora no se implementaron medidas.

Lo de la grieta, brecha, y del estilo es algo que siempre preocupó a Inodoro Pereyra, es así como dialogando con Mendieta en el borde de una gran zanja se escucha lo siguiente:

Inodoro: “¡Mendieta! ¡Esta es la tan mentada brecha que separa, cada vez más, a los pobres de los ricos!”

Mendieta: “Y… ¿de qué láu habremos quedáu nosotros, don Inodoro?”

Inodoro: “¡Por esta oriya viene el rico estanciero Nobles Martinez! ¡Estamos del láu de los potentados Mendieta!” “Vea usté… Nosotros yevando una vida e’ privaciones sin saber que éramos millonarios”. Y continúa Inodoro: “Me dan pena los del otro láu Mendieta, que no consiguieron localidades pa’ dentrar al Primer Mundo”.

Mendieta: “Y pa’ colmo la reventa es más cara”.

La historia sigue.

Bases documento:

En este documento trataremos de mostrar tres aspectos que normalmente generan fuertes alicientes y expectativas macro o dan cuenta de problemas de larga data y de agónica resolución.

El primer punto es tratar de mostrar cómo el BCRA va obteniendo los dólares con el objetivo de seguir la marcha o las variaciones de la Reservas y el stock de Reservas Brutas.

Un segundo punto radica en la importancia de los Oleaginosos y Cereales en los ingresos de dólares genuinos.

Un tercer punto son algunos de los indicadores principales del Mercado de Cambios, donde las entidades autorizadas operan y donde el BCRA puede comprar dólares.

Las explicaciones se adjuntan con cada gráfico. Incluimos como periodo los últimos tres gobiernos (C. Fernández – M. Macri – A. Fernández) para contar con una mirada más amplia. Se debería ver todo con calma. No es simple visualizarlo ni analizarlo. Además reúne mucha información.

Las variables  utilizadas son las siguientes para el primer punto: explican las modificaciones de las Reservas Internacionales:

«Variaciones de las Reservas Brutas del BCRA», «Compras de Divisas – dólares», «Operaciones con Organismos Internacionales», «Otras Operaciones del Sector Público», «Efectivo Mínimo – proviene de las entidades financieras en el BCRA-«, «Otros (incluyen pases pasivos en dólares con el exterior y valuación del tipo de cambio)». La fuente es el BCRA en la información de Reservas.

Para el segundo punto los «Cobros de dólares provenientes de Oleaginosos y Cereales»,  tal como surge del Balance Cambiario y del Mercado de Cambios.

Finalmente, para el tercer punto se registran variables significativas del Mercado de Cambios: «Resultado del Mercado de Cambios», «Cobros de Exportaciones», «Pagos de Importaciones», «Cuenta Servicios, incluye fletes, turismo y otras», «Resultado Primario (utilidades y rentas)”, y «Secundaria». También se incluye el movimiento de la «Cuenta Capital y Financiera».

 

2022 junio Reservas-Mercado Cambiario

El infierno es de todos

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El 26 de diciembre de 2019 todos estábamos llenos de esperanza. Acababa de asumir  la formula Fernández-Fernández y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que hasta la fecha había sido un testigo mudo e inmóvil de las barrabasadas del macrismo, apareció de pronto y dijo algo que muchos abogados esperábamos que dijera, después pasar casi cuatro años peleando contra la Doctrina Irurzun. Expresó la Corte Suprema en el caso “Rojas, Lucía Cecilia; Jara, Ricardo Omar; Vázquez, Cristina s/ homicidio agravado”, que “esta Corte Suprema considera oportuno recordar que cuando en su artículo 18 la Constitución Nacional dispone categóricamente que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo, establece el principio de que toda persona debe ser considerada y tratada como inocente de los delitos que se le reprochan, hasta que en un juicio respetuoso del debido proceso se demuestre lo contrario mediante una sentencia firme (Fallos: 321:3630)”.

Cuando la Corte Suprema (de pollo) dijo eso, teníamos las cárceles llenas de personas presas sin sentencia firme, en prisión preventiva. Esto es, personas que ante la ley aún eran inocentes y estaban siendo tratados como culpables.

¿Permite eso la ley argentina? Sí, lo permite excepcionalmente en dos supuestos que habilitan la prisión preventiva: cuando se acredita que el acusado puede evadir la acción de la Justicia —por ejemplo, darse a la fuga— o cuando se acredita que puede entorpecer la investigación.

El gran Alberto Bovino escribió hace unos años que “no se puede dictar una privación de libertad sobre el pronóstico de hechos futuros por la existencia de circunstancias que solo indican la mera posibilidad de que algo suceda (v. gr., la fuga). Por ser hechos futuros, no es posible probarlos, pues aún no han sucedido. Lo que sí es posible demostrar son los motivos por los cuales se puede sostener, razonablemente, la probabilidad de que el imputado se fugue o entorpezca el proceso de investigación. En este sentido, la Corte IDH ha dicho: ‘La Corte, por tanto, desestima dichos argumentos debido a que el peligro procesal no se presume, sino que debe realizarse la verificación del mismo, fundado en circunstancias objetivas y ciertas del caso concreto (Caso Argüelles y otros vs. Argentina, 20/11/2014)’. Lo que se pide, entonces, es un juicio fundado sobre la probabilidad de que la fuga o el entorpecimiento ocurrirán. En este sentido, es esencialmente importante no confundir ‘posibilidad’ con ‘probabilidad’. La posibilidad de que algo suceda no alcanza para fundar la existencia del peligro procesal».

«A modo de ejemplo, ‘tener facilidades para abandonar el país o para permanecer oculto’ solo indica que para el imputado es posible (podría) abandonar el país u ocultarse, es decir, que él posee la aptitud o los medios para hacerlo. La probabilidad, en cambio, es otra cosa, significa cualidad de probable, que puede suceder, es decir, que hay buenas razones para afirmar que lo haráLa posibilidad contesta si estoy en condiciones de realizar algo; la probabilidad contesta si lo haré [1].

Al finalizar al gobierno de Mauricio Macri, muchos de los detenidos en prisión preventiva lo estaban por motivos políticos. Procesos plagados de violaciones a sus derechos y garantías que los hacían ilegales por completo y una clara violación al régimen de Derechos Humanos.

Afirmo sin miedo a equivocarme, y asumiendo que para algunos será injusto, que de estos procesos ilegales, el ejemplo paradigmático es la prisión preventiva que tiene detenida a Milagro Sala. La primera presa política del macrismo. Enunciar la increíble cantidad de violaciones a sus derechos y garantías me insumiría mas espacio del que tengo. Pero lo voy a resumir en estas palabras de Ernesto Sanz —político radical y amigo confeso del gobernador Morales—, que explicó que “la detención de Milagro Sala no estuvo bien hecha, pero a los tres días se corrigió el error y hoy está detenida por otra causa, en otro expediente y por una razón absolutamente distinta de la protesta”. Sanz explicó que Sala “hoy está detenida por asociación ilícita, malversación de caudales, por defraudación, por extorsión, por medio Código Penal y está bien detenida”. Por si quedara alguna duda, aclaró los verdaderos motivos del encarcelamiento de Sala: “¿Por qué ocurre esto en Jujuy? Esto es realpolitik, vamos a hablar de una confesión real-política. Gerardo Morales asume el día 10 de diciembre, si Morales no hacía lo que hizo, el día 11 de diciembre, en 24 horas, dejaba de ser gobernador de Jujuy» [2].

Una confesada detención política. Que no ha se ha modificado hasta la fecha. Hace unos días, hablando del tema Milagro con compañeros, alguien me recordó algo que yo había dicho en ese diciembre de 2019. Lo que dije entonces lo sigo pensando este 3 de julio de 2021. Desde que asumimos el gobierno en diciembre de 2019, justo desde ese día Milagro Sala es nuestra presa política.

Corresponde que señale que Milagro estuvo en prisión preventiva por causas de jurisdicción federal y también por causas de jurisdicción provincial.  Es decir, por delitos que investiga y juzga la justicia federal, tal como fue la causa que conocemos como la “del escrache o los huevos” y por causas que investiga y juzga la justicia provincial. En estos días, esta presa por una causa provincial que los abogados conocemos como “Pibes Villeros”.

Mientras Milagro tuvo causas de jurisdicción federal, sostuve que el Presidente debía indultarla. Siempre supe y lo expliqué, que ese indulto no llevaría a la libertad de Milagro, porque seguiría pesando sobre su cabeza la prisión preventiva por la causa provincial en la que también estaba detenida. Pero al promover el indulto de Milagro, yo tenía en la cabeza la idea de un documento que señalase todas y cada una de las aberraciones que debió tolerar; un documento que denunciase la persecución política, judicial y mediática –que conocemos como lawfare— y que fuese el puntapié político para discutir de verdad el lawfare en la Argentina y en particular algo que aun nos afecta, que es la participación del Poder Judicial en esa persecución. Porque, señores: hoy nos siguen juzgando los mismos jueces y fiscales que llevaron adelante el lawfare y eso implica en sí mismo la imposibilidad de tener un Poder Judicial que respete derechos y garantías o que aplique el derecho mínimamente.

Pero mi idea no prosperó, no indultaron a Milagro Sala por la causa federal. Tampoco el Poder Judicial se autodepuró –a la vista está—, la reforma judicial quedó dormida en el olvido polvoriento de la Cámara de Diputados y Daniel Rafecas sigue esperando que la oposición se digne a votar su pliego como procurador. Verán ustedes que la estructura judicial que permitió y llevo adelante la persecución está indemne y goza de buena salud y mi crudo pesimismo —yo lo llamo realismo con información— me indica que todos estos fracasos en materia de reforma judicial son algo que podríamos lamentar más adelante.

Atento a que la causa federal prescribió, es decir que la acción penal se extinguió por el transcurso del tiempo, ya no puede el Presidente de la Nacion indultar a Milagro. El único que sí podría indultarla es su carcelero —el Visir de la Puna, como lo llama mi amigo Rinconet—, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

Parece poco probable que lo haga. De hecho, para decir por qué no lo hace suele usar dos falacias auto-contradictorias y ciertamente mentirosas. Una es que no indulta a Milagro Sala porque la sentencia no está firme. Hace años la Corte Suprema consideró valido el indulto sin sentencia firme. Los casos de “Riveros, Santiago Omar y otros s/privación ilegal de la libertad, tormentos, homicidios, etc.” (Fallos: 313:1392) y “Daleo, Graciela Beatriz s/eximición de prisión” (Fallos: 316:507).

La otra falacia es que no la indulta porque tiene sentencia firme. Se trata de un caso de amenazas que, por cierto, es una causa provincial. Y al respecto, el tiempo de detención que lleva cumplida Milagro ha excedido ampliamente la pena que le fue impuesta por la causa de amenazas. Pero como sea, verán que en su argumentación Gerardo Morales le hace pito catalán al principio de no contradicción, aquel que señala que una cosa no puede ser y no ser en un mismo tiempo y lugar. O no la indulta porque Milagro carece de sentencia firme o no la indulta porque Milagro tiene sentencia firme. Una de las dos o ambas deben ser falsas. Lo que no pueden ser ambas verdaderas. Y sabemos que no son verdaderas sino meras excusas de ocasión. Resumiendo: en términos peronistas, “Gerardo Morales no indulta a Milagro Sala porque no se le cantan las pelotas”. Digámoslo con claridad.

Hay quien sostiene que el Presidente debería haber presionado a Morales para que saque el indulto. Y propone presiones que llaman “caja y látigo”. Yo me pregunto si en efecto esos son modos válidos de presionar. ¿Estamos dispuestos a hambrear a 787.000 jujeños? Hay quienes sí dicen estar dispuestos. Yo me sigo preguntando acerca de si es un método válido y legitimo ese que proponen. Me hace acordar mucho a un clásico dilema de la filosofía moral que se pregunta si es válido torturar a un presunto terrorista para conocer la ubicación de una bomba colocada en un jardín maternal. Y sé cuál es la respuesta legal a ese dilema. Pero no me atrevería a universalizar mi respuesta moral. Y a mi incertidumbre debería añadir un par de detalles institucionales que, por lo visto, sortean con más facilidad quienes están de acuerdo con esta tesis.

También están los que predican la panacea de intervenir la provincia de Jujuy. Y en particular su Poder Judicial. En mi humilde opinión, razones hay de sobra, porque ese Poder Judicial es un desastre. Veo dos obstáculos, uno de procedimiento: deberían conseguir los votos para que lo haga el Congreso. El otro es —digamos— judicial. Supongamos que la intervención sale por Decreto del Poder Ejecutivo. (Hay antecedentes.) Y que entonces Morales va a la Corte Suprema a quejarse. ¿Cuál creen que seria la respuesta de la Corte, si no quiso ni sostener la suspensión de clases dispuesta por el Poder Ejecutivo motivada en razones de pandemia? Ven, he ahí otro de los problemas que resultan de no haber reformado esa Corte de Morondanga que tenemos hoy. Y sin ánimo de desanimar a nadie, quiero señalar que, si se declarase nula la intervención, también serían nulos todos los actos dictados en razón de dicha intervención. Incluyendo la libertad de Milagro. Con lo cual Milagro tendría que afrontar una decisión cruel: o volver a su prisión o darse a la fuga, como hizo Pepín. Y puedo garantizar que Milagro es infinitamente mas digna que Rodríguez Simón.

¿Entonces no se puede hacer nada? No, se pueden hacer muchas cosas, la primera de ellas es no dejar sola a Milagro Sala. Acompañar como Estado Nacional cada uno de sus reclamos ante organismos internacionales. Denunciar en cada foro político la arbitraria detención. Hacer del tema un tema de la agenda publica y no un secreto vergonzante. Y hacer política de la persuasión, esa de la que habla Alberto Fernández sobre Gerardo Morales, de modo tal que no tenga más remedio que indultar a Milagro. Que ni pueda soñar con ser candidato a algo sin haber indultado a Milagro. Que no pueda siquiera aparecer sin que el nombre de Milagro aparezca de inmediato.

Escribo esta nota porque me enoja mucho como por cuestiones políticas muchos se acuerdan de Milagro para pegarle al gobierno nacional., que en efecto hasta la fecha ha fracasado en su voluntad de liberar a Milagro. Pero jurídicamente no hay mucho más que pueda hacer, al menos con la lapicera. A esos seres de cuarta los invito a reflexionar sobre sus dichos irrealizables y que piensen un poquito en Milagro Sala presa y la angustia que debe sentir además cuando aparece los decidores de disparates irrealizables. Saben que los presos se aferran a cualquier ilusión para pensar que la libertad es posible. Pero Milagro no merece ilusiones vanas. Merece la verdad y que su nombre sea bandera de todos para seguir peleando por su libertad… ¡y obtenerla!

El Indio Solari dijo en un concierto, hace pocos años: “Los que estamos acá tendremos algún amigo, algún hermano que está en prisión. Esta canción no es para ellos, porque melonear cuando estás adentro no es bueno. Es para que nosotros nos demos cuenta que están sujetos al pésimo infierno”.

No nos olvidemos de Milagro. No abandonemos a Milagro. Y sigamos peleando por su libertad y por el fin de su infierno. Que es nuestro también, aunque a veces no nos demos cuenta.

 

 

El infierno es de todos

Ojitos ciegos

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Era principios de diciembre de 2019, hacia un calor de mil demonios y en pocos días más asumirían Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Todo era esperanza y alegría salvo en el macrismo que, de boca de Carrió, había jurado que los iban a sacar de la Casa Rosada con “los pies para adelante”. La verdad es que no sé cómo tenían los pies, lo que si sé es que al macrismo, de la Casa Rosada los había sacado el voto de los argentinos. Democracia, que le dicen.

En efecto terminaba el gobierno de Mauricio Macri, no sin antes producir una devaluación mayúscula de la moneda, establecer un cepo cambiario rígido, contraer una deuda descomunal con el FMI y defaultear la propia deuda en pesos. Pésima gestión, que le dicen.

Justo por esos días el Poder Judicial argentino llamó a brindar declaración indagatoria a Cristina Fernández de Kirchner. Curiosidades de esa declaración es que, habiendo trasmitido en vivo buena parte del juicio que conocemos como “Obra Pública”, justo la declaración de Cristina no la querían trasmitir… Beraldi, el abogado de Fernández de Kirchner, tuvo que hacer cierto ruido para que se transmitiese en vivo la declaración de la ya electa Vicepresidenta.  ¡Y qué declaración que fue! Munida de una carpeta de documentos, Cristina realizó un minucioso descargo que literalmente pulverizó la débil acusación del fiscal Diego Luciani, mejor conocido en los pasillos de tribunales como “Ojitos”, en alusión a sus deslumbrantes ojos claros que iluminan una cara más bien anodina.

El final fue a toda orquesta. Abogada como es, la Vicepresidenta fue levando la temperatura de su intervención. Cuando Ojitos intervino, para conocer si la declarante pensaba contestar preguntas, Cristina le respondió de manera flamígera.

Unos días después de esa declaración, Horacio Verbitsky publico una nota en El Cohete A La Luna titulada «La oruga y la mariposa» [1], donde relataba la escena de la declaración y añadía: “Cristina definió en los tribunales las prácticas que deberían ser desterradas, demolió las acusaciones en su contra y concluyó con una sentencia tomada de la historia y otra que hará historia. Parafraseando a Fidel Castro mas con la potencia arrasadora de su recién descubierto feminismo, dijo que sabe que su condena está escrita pero la historia ya la absolvió y en cambio condenará a sus ejecutores judiciales. Después remató «¿Preguntas? Ustedes van a tener que contestar preguntas».

«Se dirigió así —sigue diciendo Horacio— a los jueces del Tribunal Oral Federal 2, a raíz de una intervención del fiscal Diego Luciani, quien debe haber sentido alivio al escuchar esa respuesta. Después de las elecciones primarias de agosto, Luciani habló con un juez de San Isidro, donde empezó su carrera. Se declaró angustiado porque no tenía pruebas contra la ex Presidente pero igual estaba obligado a acusarla y pidió que le hiciera llegar ese mensaje bochornoso, a través de una persona de la familia del juez, de acceso frecuente a Cristina».

«Por esa ausencia de pruebas, agregó Luciani, sólo podría conjeturar que ella no podía desconocer los presuntos delitos cometidos por otros funcionarios y calificarla como jefa de una asociación ilícita (la figura que se usó contra sindicalistas y anarquistas hace un siglo y contra guerrilleros hace medio, porque permite detener y dictar la prisión preventiva aunque sea imposible demostrar algún delito). Acusada de la jefatura de cuatro distintas asociaciones ilícitas, indagada por Glock (Bonadío) en ocho causas en un mismo día, relumbra el propósito de estigmatizar a Cristina y antes que ella a Néstor Kirchner, como los jefes de una banda que llegó al gobierno para saquear al país. Esto ni siquiera coincide con el tipo penal de la Asociación Ilícita, que requiere formar parte de una banda de al menos tres personas para cometer una cantidad indeterminada de delitos, no quedarse con plata de un solo origen”.

Lo consignado por el Perro no fue desmentido por Luciani.

Entre aquel diciembre caluroso y esperanzado de 2019 y estos días, pasaron un montón de cosas. Una de ellas fue la normalización de los servicios de inteligencia, que fueron intervenidos por el Poder Ejecutivo Nacional y dejaron de ser auxiliares de la justicia. Los periodistas dejaron de encontrar grabaciones de escuchas telefónicas cuando corrían por los bosques de Palermo. De hecho, ahora los dirigentes políticos hacen denuncias en base a investigaciones de peluqueros, como acabo de leer en un diario. También pasó una pandemia, término que reservábamos para la ciencia ficción distopica, que se tornó realidad concreta durante dos años. Y al mismo tiempo hubo otro montón de cosas que no pasaron, relevantes a los fines de esta nota. La primera de las cosas que no pasó es que no se eligió un nuevo Procurador, seguimos padeciendo el interinato más largo de la nuestra historia. Tampoco se reformó el Poder Judicial, ni siquiera se aprobó la módica reforma del fuero penal federal impulsada por el gobierno. El gran proyecto de una reforma a fondo, empezando por la estructura y funcionamiento de la Corte Suprema, se plasmó en un informe extenso elaborado por destacados juristas pero no vio la luz como proyecto de ley.

Como resultado de las cosas que pasaron y de las que no pasaron también, el lawfare –esto es, la persecución mediático-judicial de los opositores políticos– no fue desbaratado y a la fecha goza de excelente salud. Las prácticas de persecución y la estructura judicial que las llevó adelante y las permitió está intacta: fiscales que trabajaban con falsos espías, jueces que se reunían con el ahora ex Presidente de la Nación a escondidas, testigos pagos y un sinfín de violaciones sistémicas  a las garantías y los derechos de las personas sometidas a procesos penales. Todo ello y mucho más, plenamente vigente y operativo mientras la política mira sin hacer nada, sin entender que están alimentando al monstruo que sólo tiene un deseo: convertirlos en bocadillo. También están intactos los medios de comunicación. Alimentados generosamente con la pauta oficial del gobierno que, en su gran mayoría, solo quieren destruir.

Digámoslo con simpleza: un oscuro panorama y bastante menos esperanzador que aquel caluroso diciembre de 2019.

En estos días no hace calor, sino un frío de mil demonios. Mi nariz paspada da cuenta del resfrío fatal que arrastro desde hace una semana. He anunciado públicamente mi inminente deceso por resfrío sin lograr conmover a nadie. Supongo que las predicciones sobre mi tan anunciado final cuentan entre quienes me rodean con el mismo nivel de verosimilitud que las sentencias del Poder Judicial argentino.

En estos días la Corte Suprema también resolvió los recursos de Cristina Fernández de Kirchner en la causa “Obra pública”. Nadie diría que inesperadamente, porque con todo el sentido de la oportunidad el diario Clarín lo había anunciado previamente. Cosas del periodismo de anticipación que caracteriza a ese diario, ya famoso por adelantar en una nota el resultado de una pericia que no había comenzado a realizarse siquiera cuando se publicó el resultado.

Los recursos que resolvió la Corte Suprema llegaban justo justo, porque el 11 de julio comienzan los alegatos del Ojitos en el juicio de “Obra Pública”. En otro maravilloso ejemplo de periodismo de anticipación –o de instrucción, según se mire—, Joaquín Morales Sola dijo al respecto el miércoles pasado [2] que “según una información coincidente, el fiscal Diego Luciani está preparando una conmovedora exposición sobre la corrupción en la obra pública con los dineros del Estado. Cristina Kirchner no quería que el juicio oral llegara al instante en que se abriera el micrófono del fiscal Luciani, porque supone que ese alegato será por sí solo una condena. La Corte habilitó de hecho ayer a Luciani para que pueda exponer su ‘yo acuso’ y facultó al tribunal oral para que decida si la condenará o no”.

La verdad de los hechos es que evitar el juicio es lo que ha hecho “Pepín” Rodríguez Simón, que literalmente se tomó el buque  a Uruguay para eludir el accionar de la Justicia y que permanece ahí haciéndole pito catalán a la Argentina. Porque quienes no querían abrirle el micrófono a Cristina eran los miembros del tribunal. Ella tuvo que reclamar para que se lo abrieran y que todos pudiéramos escucharla. Y también tengo que hacer una corrección de contenido, Joaquinito se olvida que el “yo acuso” no lo hizo un fiscal, sino que lo escribió y publicó Emile Zola: un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al Presidente de Francia Félix Faure publicado por el diario L’Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana. Básicamente a Dreyfus se lo condena por traición, acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos, pese a que alegó en todo tiempo su inocencia y pese a la inexistencia de pruebas concluyente en su contra más allá de una carta borroneada. Juzgado y condenado en dos oportunidades, recién en 1906 Dreyfus fue declarado inocente por la Corte de Casación francesa que también ordenó su rehabilitación porque le habían quitado el grado militar.

En definitiva, el J’accuse…! al que alude Morales Solá fue la respuesta de un intelectual frente a una persecución judicial contra alguien que a la postre resultó inocente. Tiendo a pensar que el error de Morales Solá fue un gran acto fallido que nos dice mucho mas de lo que piensa el columnista que los que nos dice cuando escribe.

Mas allá de eso quiero señalar ciertas cuentas de abogados. Si los alegatos de la acusación fiscal son en julio, podríamos haber sentencia en agosto. Conoceríamos los fundamentos en septiembre o octubre. Se podría apelar en noviembre y la Casación podría rechazar el recurso en mayo del 2023. Y el recurso extraordinario en junio. Es decir que pasaríamos todo el 2023 y mediando a la campaña electoral con la discusión respecto a si la Vicepresidenta es inocente o culpable. Porque más que un cronograma judicial, el caso se ajusta a un cronograma electoral. Y todo pese a que, como contó Horacio, Ojitos estaba angustiado “porque no tenía pruebas contra la ex Presidente pero igual estaba obligado a acusarla”. No sabemos quién obliga al fiscal a acusar a alguien sin pruebas, pero podría arriesgar que son los mismos que le indican desde la pagina de los diarios cómo debe ser la acusación: conmovedora, y una condena en sí misma.

Quiero decirlo con claridad: en este Poder Judicial, las pruebas, el derecho a defensa y la justicia son conceptos que no existen.  Tampoco la presunción de inocencia, menos aun el libre juego democrático con el que los jueces se llenan la boca y luego impiden funcionar. Y en el medio de todo ello una mujer, tal vez el mejor cuadro político que ha visto la luz en nuestro país en muchos años, que protegida por el amor de un pueblo no ha cesado de denunciar las injusticias y los abusos de poder. Y que hizo todo lo humanamente posible para cambiarlo. Y a quien nunca han logrado quebrar en sus convicciones, aun cuando no dejan de intentarlo. Me recuerda mucho a Dreyfus su historia, porque luego de ser sobrevivir a la persecución judicial, a la condena injusta, a la prisión y a los trabajos forzados, Dreyfus ya declarado inocente volvió a combatir por Francia y en su defensa durante la Primera Guerra. Su historia, el injusto proceso que debió atravesar y la defensa que de él hizo un intelectual, quedaron en los anales de la historia de la civilización como ejemplo de lucha y de cómo la injusticia, la arbitrariedad y el poder no logran ganarle la partida a quienes no ceden en sus convicciones.

 

Ojitos ciegos

LOS FESTIVALES DE LOS RICOS

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“Nos pasamos la vida hablando contra la inflación, todo gobierno (y todo ministro de Economía) lo primero que promete es combatir la inflación. Y, si uno se fija bien, el ataque a la inflación va dirigido al incremento de los costos, o sea al aumento de sueldos y salarios. Jamás se ha combatido la inflación diciendo que se debe al crecimiento de las ganancias (…) nadie se ha preguntado si las ganancias tenían sentido y si eran económicas”.
Enrique Silberstein

 

La inflación es el crecimiento generalizado de los precios y es también el deterioro del poder adquisitivo del dinero. El dinero es el medio de pago creado por el Estado a través de la autoridad monetaria, por ende la inflación perjudica a los que tienen ingresos fijos, generando una puja entre los que pueden determinar precios y los que no, afectando a la población y, paralelamente, a la capacidad de ese Estado de contar con un medio de cambio idóneo, que sea a la vez medio de ahorro, combinación esencial para generar lo que en economía se llama “señoreaje”, que no es otra cosa que el financiamiento del gasto público con emisión monetaria.

El deterioro de nuestra moneda hace que solo sea usada como bien de cambio, y el dólar la reemplaza como moneda de ahorro. Cuanto menos vale nuestro dinero, más valen los bienes y servicios, y las divisas (mayor precio debemos pagar por ellos).

La función económica del Estado es regular (establecer las reglas de juego) y controlar la actividad económica. Si además de no cumplir esas funciones debidamente se deprecia nuestra moneda para asegurar un superávit comercial totalmente desproporcionado, con el pretexto de que se debe pagar la deuda externa que no se sabe dónde está ni quiénes se beneficiaron con ella, se genera un proceso inflacionario persistente y creciente.

Esto en la Argentina no siempre fue así, pero la dictadura cívico-militar generó un modelo dependiente del sistema financiero y cambiario mundial mediante la deuda externa, que se profundizó de tal forma que la inflación, medida por el IPC (índice de precios al consumidor) del INDEC, fue del 444% anual en 1976; de 176% anual en 1977; guarismo que se repitió en 1978; 160% en 1979; 101% en 1980; 105% en 1981 y 165% en 1982.

Se va inter-relacionando el dólar con el aumento de los precios a medida que nos reprimarizamos y exportamos materias primas y alimentos. Se abandona el mercado interno y se apuntala un modelo extractivista, agropecuario exportador, que implica comparar nuestros precios internos con los externos, mientras se devalúa sistemáticamente nuestra moneda.

Esa situación se revierte durante el kirchnerismo, cuando creció el PIB sustentablemente en base al mercado interno y el gasto público y, a la vez, aumentaban las exportaciones con mayor valor agregado. Por ejemplo, en 2011 se logró exportar Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por 28.916 millones de dólares (cifra jamás lograda antes ni después) creando más fuentes de trabajo. La reticencia inversora de las grandes empresas con mercados cautivos (bienes de uso difundido como el aluminio, los productos petroquímicos, el acero, el cemento, etc., por un lado, y los alimentos por otro) hizo que ante la mayor demanda interna, en lugar de ampliar la capacidad instalada aumentaran los precios.

El gobierno de Cambiemos, con una política premeditada de endeudamiento mediante el mecanismo de disminuir la presión impositiva sobre los sectores de mayores recursos y eliminar los derechos de exportación (retenciones, que dejó solo en la soja), debió financiar el déficit fiscal resultante de menores ingresos por recaudación de impuestos y derechos, déficit que es en pesos pero con deuda en divisas, sin ningún orden y control, corroborado porque las 100 primera empresas que compraron 24.769 millones de dólares en esos años no pueden demostrar en sus balances de dónde sacaron los fondos para hacerlo.

El gobierno de Alberto Fernández al asumir envió el proyecto que se transformó en Ley 27.541 de Solidaridad Social y de Reactivación Productiva, que declaraba la emergencia de casi todo menos la “Emergencia Cambiaria”, que es imprescindible porque le hubiera permitido al Banco Central, en cumplimiento de sus misiones y funciones, preservar las reservas internacionales en lugar de rifarlas entre adelantos a las importaciones [1] de grandes empresas cuando ninguna de ellas tiene esa necesidad y, peor aún, de haberle vendido dólares al tipo de cambio oficial (de $62 del 11 de diciembre de 2019 a $128,19 del 23 de junio de 2022) a empresas que el mismo BCRA que realizó el Informe “Mercado de cambios deuda y formación de activos externos 2015-2019” sabe que los compraron y fugaron.

Entonces la situación desmejora a pasos agigantados, sin Junta Nacional de Granos ni Junta Nacional de Carne, y desmantelados los organismos de control, el precio interno tiene como “límite” el precio del mercado externo y, aún así, no en todo los casos.

El precio interno de la botella de aceite de girasol de 1,5 litros, según el IPC del INDEC de mayo 2022, fue de $370,71, pero las principales marcas que la producen son las que la exportan y en los supermercados de Madrid su precio es de 2,48 euros. La cotización promedio de ese mes era de $128,04, por lo que el precio en la Argentina debería haber sido de $317,54. Se siembra y cosecha el girasol en estas tierras, se prensa y se envasa acá, viaja 10.000 kilómetros y sin embargo el precio es mayor en la Argentina que en España. O bien tienen esos grandes productores su propio precio del euro o bien prefieren vender afuera porque sub-facturan la cantidad de botellas vendidas y depositan en cuentas en el exterior la parte exportada no declarada.

El cuadro se torna más complejo cuando observamos que el gobierno nacional arribó a un acuerdo con CIARA-CEC (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro Exportador de Cereales) por el cual no se le aumenta la tasa del derecho de exportación (retenciones) y no se cierran los registros de exportación en las ventas de soja, girasol, harinas y aceites del complejo aceitero, a cambio de que se garantice la venta de 29 millones de litros de aceite de soja y girasol en el mercado interno al precio que nos referimos en el párrafo anterior.

Sabemos que CIARA-CEC pretende renovar el acuerdo, pero quiere que el gobierno le reduzca la alícuota de las retenciones (pagan el 12% en general y el 30% sólo en el caso de la soja), cuando el manual de economía afirma que la principal medida para desacoplar los precios internos de los externos es subir el derecho de exportación. El pretexto de los establecimientos agro industriales es que deben importar soja y otros granos de países lindantes (léase principalmente Paraguay, que exporta más soja de la que produce) y que tienen capacidad ociosa en la industria aceitera y producirían más si le bajan las retenciones.

La Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, lo dijo clara y tajantemente el 20 de junio 2022 al conmemorarse el Día de La Bandera: “Porque cuando se acaban los dólares o cuando el mercado atisba que no va a haber dólares comienza la carrera por la devaluación y a apretar entonces. Por eso comienza la brecha, la brecha entre los dólares financieros, el famoso dólar blue (con el) que hoy hacen pingües negocios”.

Y son cinco “festivales” que implican riquezas para uno y pobreza y exclusión para muchos. La Vicepresidenta se refirió a los tres comerciales, porque Manuel Belgrano en su Correo de Comercio del 10 de marzo de 1810 afirmaba: “La importación de mercancías que impiden el consumo de las del país perjudican al progreso de sus manufacturas, y las lleva tras de sí necesariamente a la ruina de una Nación”. Ellos son:

1. El “festival” del superávit comercial desde el 1º de enero de 2020 al 31 de mayo de 2022: las exportaciones superaron a las importaciones en 30.643 millones de dólares y las reservas internacionales del BCRA decrecieron en igual lapso en 3.548 millones de dólares.

2. El “festival” de las importaciones, que en prevención de la suba del tipo de cambio oficial se acrecentaron exponencialmente: en mayo de 2022 fueron de 7.870 millones de dólares, suma que representa un 53,1% más (en dólares) que en mayo de 2021 y, si tomamos el acumulado de los primeros cinco meses de 2022 (importaciones por 32.722 millones de dólares) es un 44,6 % superior.

3. “Festival” de exportaciones primarias, que acrecientan a pasos acelerados su participación en las ventas externas del país.

Y a ellos le debemos sumar:

4. El “festival” de títulos de Deuda del Tesoro de la Nación en pesos, que son cada vez a menores plazos (la última licitación no superaron los 180 días) y a mayores tasas (del 14 al 16% por encima de la inflación) y alcanza un monto total de 10,6% del PIB (es en pesos pero equivalente a 40.400 millones de dólares).

5. El “festival” de los bancos con los encajes remunerados por Leliq y Notaliq, a los que se les incrementó la tasa efectiva anual de cada una de ellas (66,5% y 67% respectivamente) y al 21 de junio 2022 ascendían a 5,45 billones de pesos (es en pesos pero equivalente a 42.000 millones de dólares).

Obviamente que los ricos pueden estar en varios “festivales” a la vez. Es la amplia mayoría de nuestro pueblo la que no está en ninguno. Esto les hace decir a los Curas católicos en Opción por los Pobres, en la Proclama que le presentaron al Presidente Alberto Fernández el 25 de mayo 2022: “No hay injusticia sin injustos, no hay pobreza sin ricos”.

 

[1] Con la Emergencia Cambiaria se suspenden las prerrogativas de que se le prohíbe importar porque la prioridad es preservar las Reservas Internacionales del BCRA.

 

Los festivales de los ricos

La impunidad del poder económico en la Argentina

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Con fecha 21 de mayo de 2020 el BCRA publicó el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019”, donde demuestra que la deuda tomada en la gestión de Cambiemos que superó los 100.000 millones de dólares, unos 24.000 millones se utilizaron parta pagar deuda externa (comprende los 9.300 millones de dólares que se le pagó a los fondos buitres encabezados por NML Capital y Elliot Management Corporation de Paul Singer). Pero hubo otra parte de la deuda en divisas que tomó el Tesoro de la Nación en la gestión de Cambiemos, por 86.200 millones de dólares (que incluye el crédito del FMI por 44.559,9 millones de dólares), y como paga sus gastos en pesos, le vendió esos dólares al BCRA y, el  BCRA se lo vendió a los bancos y,  éstos los compraron para sí o para sus clientes.

Es más, ese Informe sostiene que en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas (empresas) adquirieron los 86.200 millones de dólares referidos durante la gestión de Cambiemos, pero los 100 (cien) mayores compradores (que son empresas), compraron 24.679 millones de dólares  Nunca el BCRA reveló los nombres de esas firmas, pero sí lo hizo el semanario digital “El Cohete a la Luna” en su nota titulada “Los 100 de Macri”, del 24 de mayo de 2020,  listado que no fue desmentido por el BCRA, y menos por las empresas nombradas.

Nunca pensaron los que compraron dólares desaforadamente, que el BCRA le iba a pedir a los bancos que se los vendieron, quienes fueron los que adquirieron esas divisas y, esa es la razón por la que esas empresas, en sus Memorias y Balances que publican anualmente, no pueden demostrar de dónde sacaron los recursos para poder comprarlos.

Se trata de posesión de divisas netas, no de pagos ni de cobros, esto es, la tenencia de dólares que compraron y que debería estar en poder de la firma, dado que en esos años fue legal su compra, ya que en diciembre de 2015 el gobierno de Cambiemos eliminó el programa de consultas de operaciones cambiarias de la AFIP y levantaron la restricción de comprar 2.000 dólares por persona física y jurídica y por mes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, para pasar a ser de 2.000.000 de dólares. En mayo de 2016 el BCRA amplió dicho límite a 5.000.000 mensuales y en agosto de 2016 no se puso ningún límite a las operaciones en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio) constituido por los bancos y los compradores de divisas.

Las empresas deben presentar su Memoria y Balance General anual ante la Comisión Nacional de Valores dado que cotizan en Bolsas de Comercio del país y, ante la AFIP, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera (NIIF) y de las normas impositivas del país.

En esos estados contables deben exhibir un cuadro denominado “Estado de Flujos de Efectivo Consolidados” en el que debe constar el aumento neto de efectivo y el equivalente de efectivos que es donde se contabiliza la compra de las divisas (divisas en efectivo, en cuentas a cobrar, en cuenta corriente, en caja de ahorro, en certificado de depósitos plazo fijo, en títulos de deuda externa, etc.). Ese cuadro se combina con el de Activos y Pasivos en moneda extranjera, y de ambos resulta la información de cuántos dólares fueron adquiridos por la empresa en el ejercicio fiscal.

Haciendo ese estudio observamos que las empresas que más compraron dólares en el período 2016-2019 como Telefónica Argentina SAIC (Movistar), subsidiaria de Telefónica de España, que lo hizo por 1.248 millones de dólares; Pampa Energía (Marcelo Midlin, Joseph Lewis, Blackrock) que compró 903,8 millones; TELECOM SA del grupo “Clarín”,  compró 647,5 millones de dólares; el grupo ARCOR presidido por Luis Pagani, que adquirió, a través de sus empresas controladas ARCOR SAIC y BAGLEY ARGENTINA 360,7 millones de  dólares; el holding Techint, liderado por Paolo Rocca, a través de tres de sus empresas controladas (TECPETROL SA, TERNIUM ARGENTINA SA, y TRANSPORTADORA GAS DEL NORTE SA) adquirió 547 millones de dólares; y demás empresas, sumando  las 100 primeras la compra de 24.769 millones de dólares y, ninguna de ellas, puede demostrar contablemente los recursos en efectivo para hacerlo.

Dada la sospecha fundada de evasión fiscal, la Administración Federal de Ingresos Públicos en cumplimiento de sus misiones y funciones debería investigar los movimientos bancarios, tanto los que tienen que ver con la compra de dólares probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en divisas y su destino. Asimismo, la AFIP debería fiscalizar los saldos contables en dólares al final de cada ejercicio y verificar en qué cuentas bancarias – nacionales y/o offshore – estaban esas tenencias.

Si la AFIP investigó los movimientos bancarios, tanto por la compra de dólares probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino, no lo sabemos, porque por el secreto fiscal no lo hizo público y, tampoco, hizo nada para recuperar parte del dinero evadido, de manera que la actual administración afronta la negociación con los acreedores (bonistas privados, locales y extranjeros) y el FMI, por lo que el pago de intereses lo realiza a cargo de erario público (presupuesto nacional) y la cuota de pago del capital con el FMI (la negociación con los bonistas hace que comience a amortizarse la deuda en el segundo semestre del año 2024) lo hizo y lo plantea hacer, con plata que le dio y le daría el mismo organismo internacional,  primero las dos cuotas del año 2021 con la ampliación de los DEG y, las del año 2022 en más, cumpliendo las condicionalidades del “Fondo”, con lo que se refinancia cada vencimiento a diez años.

De allí que la Vicepresidenta de la Nación sostuvo en su disertación en conmemoración del “Día de la Bandera” del 20 de junio 2022 que: “…del Banco Central te dicen ‘no se puede informar hay secreto bancario’. Los de la Comisión Nacional de Valores te dicen: ‘no, hay secreto bursátil’. Y la señora AFIP te dice: ‘no, hay secreto fiscal’. Entonces los que tienen y los que han tenido la sartén por el mango y el mango también están de fiesta. Muchachos, este es un Estado estúpido, un Estado donde no se articula la información que tiene el Banco Central con la información que tiene la CNV con la información que tiene la AFIP para poder desarticular y desarmar la estafa, porque han estafado a la Argentina. La han estafado y todos tienen miedo. No, que no puedo hacer eso porque hay secreto… sí, es cierto que existe el ‘secreto’ pero tampoco hay voluntad ni actitud de cambiar las cosas para desarmar lo que ha constituido una verdadera estafa de los argentinos”.

En primer lugar, el “Secreto Fiscal” data desde 1932, en que se sancionó la ley 11.683 de procedimiento tributario, dictadura de Agustín P. Justo.  Incluso fue modificado para hacerlo más estricto en el texto ordenado de 1978.

El “Secreto Bursátil” data desde 1968 mediante la Ley 17.811 de Oferta Pública de Títulos Valores, dictadura de Juan Carlos Onganía

El “Secreto Financiero” artículos 39 y 40 de la Ley 21.526 de Entidades Financieras de 1977, dictadura de Rafael Videla.

Como un gobierno democrático y en un marco de endeudamiento y obligaciones externas, mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia no suspende el cumplimiento de los secretos pergeñados por grandes beneficiados tras los gobierno de facto.

Máxime que la deuda ha sido el mecanismo privilegiado de ingreso de divisas para facilitar la fuga de capitales y, por ende, la constitución de activos externos por grandes capitales que actúan en el proceso de producción y circulación local. Pero a la vez, esas empresas que operan en sectores críticos de la economía nacional, presionan para devaluar nuestra moneda y de esa manera valorizar la fuga y, si retornan al mercado argentino, puedan comprar por la mitad lo que vale el doble.

No hace falta que se devalúe el peso, el tipo de cambio vigente demuestra que es competitivo, con fuertes superávit comercial, incluso pese a que los grandes importadores adelantan sus compras en el exterior (1) (pagan una parte antes que la mercadería ingrese al país) y los grandes exportadores frenan sus ventas (con granos en silos sin vender, por ejemplo).

A simple vista se observa el fuerte superávit comercial y también el acrecentamiento a pasos agigantados de las importaciones (del 44,2% en dólares comparando los cinco primeros meses del año 2022 contra igual lapso del año 2021).

Qué se debe hacer

El gobierno de Alberto Fernández no bien asumió, envió el Proyecto que fuera la Ley 27.541 de Solidaridad Social y de Reactivación Productiva, que declaraba la emergencia de casi todo, menos la “Emergencia Cambiaria”, que es imprescindible porque le hubiera permitido al BCRA, en cumplimiento de sus misiones y funciones, preservar las reservas internacionales, en lugar de rifarla entre adelantos a las importaciones de grandes empresas, cuando ninguna de ellas tiene esa necesidad y, peor aún, de haberle vendido dólares al tipo de cambio oficial  a empresas que el mismo BCRA que realizó el  Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019” sabe que compraron dólares y lo fugaron.

Entonces mediante un DNU se debe instrumentar ya la Emergencia Cambiaria y a la vez, dicho DNU debe contemplar en el marco de sospecha fundada de evasión fiscal,  la eliminación de los secretos bancarios, fiscales y bursátiles y, un ejercicio más decidido del control estatal sobre los grandes capitales

 

Notas

(1) Comprándole dólares al BCRA al tipo de cambio oficial ( de $ 62 en diciembre de 2015  a $ 129, 20 al 24 de junio de 2022), sin límite alguno, solo demostrando que deben comprar por ejemplo soja de Brasil o de Paraguay para procesar en sus plantas industriales.

 

https://infonativa.com/nota/view/la-impunidad-del-poder-economico-argentina-?whatsapp=

Informe económico mensual

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Los números comentados en este documento corresponden a mayo, pero como la velocidad es lo que impera, muchos de los indicadores mencionados (CCL y el Riesgo País) pegaron nuevos saltos en lo que va de junio. No es una buena señal para la marcha de la inflación del mes.

La conclusión es que seguiremos conviviendo con la inflación, una habitualidad en décadas y no se vislumbran cambios en el horizonte. Por si fuera poco, a lo nuestro agregamos la contribución que hace Putin invadiendo un país soberano como Ucrania. El mundo se agita con niveles de inflación que para nosotros representarían el mejor de los mundos.

La inflación se eleva, pero algo menos que en meses anteriores. Los cinco meses iniciales del 2022 conservan buenos motivos para reproducirse. Parafraseando alguna célebre frase, “estamos condenados a la inflación”. Por todo esto es interesante recordar el mensaje del ex ministro de Economía Juan V. Sourrouille al lanzar el Plan Austral en 1985 y los dilemas planteados.

“Frente a la necesidad de actuar para abatir el fenómeno inflacionario tenemos dos opciones: la de una moderación gradual de la inflación y la de un ataque drástico y global a la misma. En las presentes circunstancias, una estrategia gradualista no garantiza el éxito. Debido a la inercia creada por esta persistente inflación y a los mecanismos de indexación generados para protegerse de los efectos de la misma inflación, esta tiende a perpetuarse y acelerarse. Hay que producir un cambio de expectativas de precios de la sociedad”.

El BCRA en el último informe de Política Monetaria publicado de marzo 2022 define: “Una condición necesaria para reducir los niveles de inercia inflacionaria es mantener un proceso de acumulación de reservas que disipe los riesgos de crisis de balanza de pagos y saltos abruptos del tipo de cambio, anclando de este modo las expectativas cambiarias”.

Pero falta la condición suficiente o posiblemente más condiciones necesarias, seguramente en el próximo número se aclararán, ya que por ahora el ancla de las expectativas cambiarias no está funcionando en el corto plazo.

Quien sí la tiene clara es Inodoro, en una de sus frecuentes discusiones con Eulogia, y delante del propio Mendieta, plantea su visión o plan de acción y retoma eso de las condiciones necesarias y suficientes:

En respuesta a Eulogia, dice Inodoro: “¡No quiere, además, que me ponga a despiojar cuises! ¡El Ser Argentino no está pa’ eso, Eulogia! ¡El Gaucho Arquetípico no está pa’ esos menesteres domésticos!”

Inodoro levanta la voz y continúa: “¡Antes de que Inodoro Pereyra se ponga a hacer esas cosas, Mendieta, hay que yamar a un Gran Debate Nacional! “¿Qué país queremos?” ¿De qué color deben ser los árboles? ¿Qué altura deben tener las montañas? ¿A qué velocidad deben correr los ríos?

Evidentemente, a Inodoro no lo asustan las condiciones por más complejas que sean.

 

2022 MAYO proc. JUNIO IPC INFLAC.