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domingo, junio 28, 2026
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¿Poder judicial o museo del horror?

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Memoria hostil de un tiempo de paz

Sin paz

Narices frías de una noche atrás.

 

Era agosto de 2018 y hacía un frío parecido al de estos días. Las detenciones ordenadas por Bonadío se sucedían. Recuerdo con claridad las fotos de los detenidos con chaleco y casquito, exhibidas en las portadas de los diarios. Las imágenes de las instalaciones del complejo penitenciario de Ezeiza y toda su sordidez. Imagino el espanto de los empresarios que eran detenidos en el marco de la causa “Cuadernos” al ver esas imágenes y pensar en ese lugar de duchas comunes y azulejos raídos como un destino posible. También recuerdo nítidamente una nota de Diego Cabot [i] donde relataba los dichos ensoberbecidos y extorsivos del fiscal Carlos Stornelli:

“’No hay sortijas para todos’. Era viernes al mediodía y la frase del fiscal Carlos Stornelli retumbó fuerte en los oídos de uno de los abogados defensores de Juan Carlos de Goycoechea, ex CEO de Isolux. Una metáfora fue suficiente para que el letrado bajara del quinto al cuarto piso de Comodoro Py, de la fiscalía al juzgado, y se plantara frente a su defendido: ‘La cosa viene en serio’. El abogado fue aún más directo. ‘El escenario más probable es que quedes detenido’, le dijo al ex ejecutivo de Isolux. Fueron palabras determinantes para obtener el gran objetivo del juez y el fiscal: lograr que un empresario se quiebre”.

Más adelante relataba Diego Cabot: “’Acá no sale nadie’, le dijo Stornelli al abogado de De Goycoechea, Javier Landaburu. Mientras, el empresario estaba en el juzgado de Bonaío a la espera de ser indagado. En pocos minutos, Landaburu le trazó el panorama que venía. ‘No salís. Las opciones son dos: o te quedás a pelear el proceso detenido o subimos y hablamos con el fiscal. En todo caso, lo escuchamos’, dijo. El fantasma de Lázaro Báez , que está detenido en una cárcel común desde hace más de dos años, sobrevoló la conversación. ‘Si te dan a elegir entre quedarte preso o irte a tu casa, ¿vos qué elegirías?’, desafió el abogado. La posibilidad de arrepentirse empezó a tomar forma. Sin embargo, a poco, empezó la indagatoria. Fue entonces cuando De Goycoechea tomó la decisión de ir por un acuerdo con Stornelli. El fiscal bajó de su despacho y entonces, todos se trasladaron a la fiscalía. Tejer el acuerdo duró menos de lo que creían. En reuniones previas entre el letrado y el fiscal ya se habían acordado los términos: no había excarcelación si el empresario no admitía haber pagado coimas. Ya frente a Stornelli, empezó la redacción del acuerdo. Gran parte del texto se va en los antecedentes de De Goycoechea en la empresa. Pero pasado ese detalle, se puede leer la sustancia de lo que fueron los dichos del primer arrepentido”.

Me acuerdo de Daniel Santoro diciendo en Animales Sueltos que los cuadernos habían sido ya peritados caligráficamente y también me recuerdo a mí misma, abogada en esa causa, gritándole al televisor que eso era mentira.

También tengo presente el día en que las cámaras de TV siguieron al fiscal Stornelli en su recorrido por las casas donde había habitado Centeno, en la búsqueda de los cuadernos. Y la conmoción cuando no los encontró, luego de haber afirmado Centeno en su declaración indagatoria que estaban en un determinado placard.

Recuerdo con nitidez su declaración “espontanea” ante el mismo fiscal, en la que intentó rectificar aquella primera versión señalando que “luego de ello agarré los cuadernos que estaban en la caja y los puse en la parte superior de un ropero que está en mi dormitorio entrando a la izquierda en la esquina debajo de las carpetas de servicios que pagué. Una tarde de mayo de este arto aproximadamente vino mi amigo Miguel Córdoba con su esposa Juana, de quien no recuerdo su apellido, a tomar unos mates. Yo ahí aprovechando un momento que estaba sólo con Córdoba le relaté los cuadernos que tenía, donde yo anotaba cosas muy comprometidas y lo que me había hecho Bacigalupo. Y le comenté que los iba a quemar a lo que él me señaló que sería conveniente. Así me levanté busqué la caja con los cuadernos me fui al fondo donde está el quincho y en la parrilla los rompí uno por uno los amontoné y los quemé. Me quedé atizando el fuego hasta que se terminaron de quemar y Miguel Córdoba me miraba desde la puerta de la cocina que está en casa. A Miguel Córdoba lo conozco desde hace muchos años, lo conocí casi al mismo tiempo que a Bacigalupo. A los dos los conozco aproximadamente desde el año 1998 porque trabajábamos en una remisoria en Martínez de nombre ‘0 Remis’. Al momento de mi anterior declaración yo pensé que los cuadernos todavía estaban en mi casa o en una de las viviendas de Bella Vista porque eso había querido hacer. La confusión en relación al destino de los cuadernos fue por la situación que estaba viviendo, estaba detenido hacia dos días y no había podido dormir. Recién de ayer para hoy pude dormir un poco más. Mi actual mujer, Norma Lilian Núñez, sabía que existían los cuadernos, pero creo que nunca los vio. Ella vive en casa desde fines del año 2016”.

Y así continuó la causa Cuadernos, sin los cuadernos precisamente, hasta justo antes de las elecciones de 2019, cuando —cual ave fénix—, algunos de ellos resurgieron de sus cenizas para depositarse en la manos de Diego Cabot, que raudamente se los entregó a Stonelli. Así, tan desquemados como aparecieron.

Recién en estos días y a pedido de empresarios como Loson, el Poder Judicial ha ordenado la pericia caligráfica sobre los milagrosos, desquemados cuadernos. Porque con las copias en mano Loson detectó correcciones, enmiendas y tachaduras en el contenido. Curiosamente, el desmemoriado Centeno por primera vez pidió acceder a los resucitados cuadernos, cuya autoría reconoció.

Siempre me impresionó que la causa Cuadernos fuese elevada a juicio sin una puta pericia o algo que diese validez a su contenido. Y un poco entiendo la encerrona en la que está Centeno, hoy imputado arrepentido, y que cuando fue citado por el Poder Judicial italiano para declarar respecto a cuestiones que había consignado, tuvo un repentino ataque de desmemoria.

En similar sentido, quiero referir a una de las causas que nacieron a raíz de Cuadernos. Se trata de la causa que surgió a partir de las declaraciones como arrepentido del que fuese el piloto del avión que solía llevar al matrimonio Kirchner en sus viajes al sur del país, donde estaba su domicilio.

A partir de las declaraciones en la causa Cuadernos del piloto Sergio Oscar Velásquez, el juez Bonadío ordenó extraer testimonios y realizar una nueva investigación respecto a la posible comisión del delito de peculado. La nueva causa fue sorteada y recayó –¿cuándo no?— en el juzgado de Bonadío.

La defensa de Cristina Fernández de Kirchner impugnó esa asignación por una sencilla razón. Bonadío no podía ser juez en esa causa por ser el juez que había ordenado investigar esos hechos. Es decir que, prima facie, Bonadío había expresado que a su criterio en esos hechos había un delito. Y eso lo inhabilitaba para ser el juez instructor. por aquello que la Constitución exige que el juez debe ser imparcial. Aunque decirle “imparcial” a Bonadío sea tal vez decir demasiado.

El recurso respecto a la asignación de la causa a Bonadío fue increíblemente confirmado por la Sala de Apelaciones. Presentado el recurso de Casación, el ministerio publico fiscal intervino para señalar “que resolución recurrida no se trata de una sentencia definitiva o equiparable en los términos del art. 457 CPPN, por lo que solicitó se declare inadmisible el recurso intentado».

Subsidiariamente instó al rechazo del remedio incoado por cuanto –siempre a su ver— los argumentos presentados para sustentar la tacha de nulidad referidos al origen de las actuaciones fueron correctamente examinados en la resolución recurrida.

En ese orden, sostuvo que no se vio vulnerada en ningún momento la garantía de la juez natural contenida en el art. 18 constitucional en tanto la causa resultó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 11, tratándose de un tribunal permanente, constituido con anterioridad al hecho que motiva el proceso.

Así también adujo que: “En cuanto a los efectos de la aceptación de la recusación del Dr. Bonadio sobre la validez de los actos realizados hasta entonces en la causa y, en particular, sobre el auto de procesamiento recurrido, es preciso destacar que este planteo ha sido introducido por primera vez en esta instancia, por lo que, a fin de garantizar el doble conforme, corresponde que se presente ante los tribunales inferiores previo a ser examinada por este tribunal”.

También agregó que “el temor de parcialidad que pudiera albergar la defensa por la actuación del Dr. Bonadío se encuentra subsanado con la revisión del auto, por lo que la solución propuesta por la parte recurrente deviene insustancial”.

Este dictamen es insólito, porque afirma sin pudores que la posibilidad de revisión de una sentencia se encuentra subsanada por la intervención de la instancia revisora. Como si ser investigado y procesado por un juez parcial no fuese ya en sí mismo un agravio y una violación flagrante del principio de juez imparcial. Estas cuestiones producen una de las mayores aberraciones de nuestro Poder Judicial: convertir el proceso en un castigo anticipado, donde no existe ni presunción de inocencia ni derecho a defensa ni nada. Y esa vulneración no se repara con la existencia de instancias revisoras. Porque hasta que la instancia revisora decide, el imputado tiene un proceso pendiente sobre su cabeza y ese proceso esta manos de un juez que NO es imparcial.

Finalmente, la Cámara de Casación decidido ordenar que el rechazo de la recusación de Bonadío sea revisado, señalando que “constituye criterio dominante que la garantía de imparcialidad contiene dos aspectos, uno subjetivo y otro objetivo. Desde esta perspectiva, se demanda que el juez que interviene en una contienda se aproxime a los hechos del proceso careciendo de todo prejuicio y ofreciendo garantías suficientes de índole objetiva que permitan desterrar toda duda que el justiciable o la comunidad puedan albergar respecto de su ausencia de imparcialidad”. Y añadió con cita de jurisprudencia que “al disponer la extracción de testimonios de lo actuado en la causa (…) el magistrado exhibió de manera inequívoca su sospecha con relación a que los hechos de que se trata podrían haber constituido una infracción al régimen de la ley penal cambiaria y, consecuentemente, no se encuentra en una situación de imparcialidad y de equidistancia para conocer en el expediente formado con aquel objeto, a partir de aquella remisión de testimonios ordenada por el mismo magistrado”.

¿Qué dirá ahora la Cámara de Apelaciones que había rechazado la recusación de Bonadío? Se abren las apuestas…

Pero no quiero concluir sin señalar otro de los horrores de la causa Cuadernos y derivados. Que es imputación agraviante a la memoria de una persona que decididamente no puede defenderse. Se trata de la imputación al ex Presidente Néstor Kirchner. Que cuando fue imputado en la causa Cuadernos y en esta causa ya había fallecido y por ende de modo alguno podía ser imputado ni mucho menos defenderse. Y aunque luego resultó sobreseído, precisamente por haber fallecido, su imputación no deja de ser un agravio a su memoria, y un dolor innecesario para su cónyuge y sus hijos y un mancillamiento de su nombre, que indubitablemente Néstor Kirchner no puede defender.

Como les decía, a veces el proceso en sí mismo funciona como un castigo, frente al cual resulta imposible defenderse. Castigo que no respeta las garantías de las que gozamos todos los ciudadanos. Incluso aquellos que han fallecido.

Bienvenidos al este museo del horror que es nuestro Poder Judicial.

 

¿Poder Judicial o Museo del Horror?

Cuando las paralelas se tocan

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En el gobierno de Cambiemos ingresaron dólares financieros por toma de deuda, blanqueo de capitales (en pesos, pero equivalentes a unos 9.522 millones de dólares), etc., en torno a los 100.000 millones de dólares. Al mismo tiempo –en forma sistemática–, desde el 17 de diciembre de 2015 al 27 de octubre de 2019, se realizaron compras a los bancos por parte de particulares por 86.200 millones de dólares, con el agravante de que los primeros 100 compradores (en términos de monto) adquirieron 24.769 millones de dólares en ese lapso.

Las Memorias y Balances de esas 100 empresas que compraron los 24.769 millones en ningún caso contabilizan haber adquirido los dólares que figuran comprando en el Mercado Único y Libre de Cambio (MULC); operaciones que constan en los bancos que les vendieron las divisas.

Si la AFIP investigó los movimientos bancarios, tanto por la compra de dólares, probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino, no lo sabemos. En una particular interpretación de secreto fiscal, no lo hizo público [1] y tampoco movió un dedo para recuperar parte del dinero evadido. En consecuencia, la actual administración afronta la negociación con los acreedores (bonistas privados, locales y extranjeros) y con el FMI, por lo que el pago de intereses lo realiza a cargo del erario público (Presupuesto nacional) [2] y el pago de la cuota de capital con el FMI (la negociación con los bonistas hace que comience a amortizarse la deuda en el segundo semestre de 2024) lo hizo y lo plantea hacer con plata que le dio y le daría el mismo organismo internacional: primero las dos cuotas de 2021 con la ampliación de los DEG, y las de 2022 en más, cumpliendo las condicionalidades del Fondo, con lo que cada vencimiento se refinancia a diez años.

Calendario anual de vencimientos.

Acuerdo con el FMI de la gestión de Mauricio Macri y de Alberto Fernández

AÑO  MACRI FERNANDEZ
2022 17.982 486
2023 19.356 1.443
2024 4.871 1.763
2025   1.797
2026   2.948
2027   6.548
2028   8.467
2029   8.548
2030   8.248
2031   7.949
2032   6.498
2033   2.599
2034   381
TOTAL 42.209 57.675
En millones de dólares. Elaboración propia en base a los acuerdos firmados con el FMI.

 

Imposibilitado de tomar créditos en el exterior, el gobierno de Alberto Fernández afrontó la lucha contra la pandemia de Covid-19 gracias al sacrificio de su personal de salud, pero el costo fiscal fue enorme. Hubo que reconvertir hospitales, equiparlos, asistir a la población, comprar y distribuir vacunas, etc., etc. De manera tal que el déficit primario de la Administración Nacional (se excluye el pago de intereses de la deuda) de 2020 fue del 6,37% del PIB (es en pesos, pero equivalente a unos 24.000 millones de dólares).

En 2021 se logró reducir fuertemente el déficit al combinar un severo ajuste fiscal con la mayor recaudación tributaria, fruto del crecimiento del PIB del 10,3% con respecto al año anterior, según el INDEC.

 

Presupuesto ejecutado de la Administración Nacional.

Años 2020-2021 – Base Caja

 

2020 2021
Ingreso total 4.841.525 8.901.782
Gasto Total 7.134.285 10.531.258
Gasto Primario 6.591.412 9.807.505
Intereses Netos 542.874 723.753
Déficit Primario -1.749.957 -905.724
Resultado Financiero -2.292.730 -1.629.477
Porcentaje Gasto Total s/PIB 25,96% 24,43%
Déficit primario/PIB -6,37% -2,10%
Déficit total/PIB -8,34% -3,78%
En millones de pesos. Fuente: Secretaría de Hacienda de la Nación.

 

En 2020, aproximadamente el 60% del déficit primario lo financió el BCRA y el 40% restante se colocó títulos de deuda en pesos ajustables, fundamentalmente y en forma mayoritaria por precios (por el CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia [3]) y por dólar linked (títulos que ajustan su capital en base a la evolución de la cotización del dólar oficial, pero se compran y venden en pesos). En 2021, la proporción se revirtió y en forma más que proporcional, al incurrir en el financiamiento a través de la colocación de títulos de deuda en pesos en el mercado interno, que ronda el 70% del total.

El problema es que el stock de títulos en pesos en el mercado interno, al ajustarse fundamentalmente vía precios, conforma en la actualidad un total de 10,6% del PIB (en pesos, pero equivalente a 44.400 millones de dólares), suma que a medida que no se controla la inflación, se torna más creciente [4] y, por supuesto, beneficia a sus tenedores.

¿Quiénes son los principales compradores de esos títulos? Las grandes empresas y sus dueños. Obviamente, esas grandes empresas y sus dueños son los que en esos años se beneficiaron con la compra de dólares sin límite y sin control por parte del gobierno de Cambiemos.

Paralelamente, el BCRA liquidó las reservas internacionales del superávit comercial de 2020 y 2021, e incluso en lo que va del año 2022, vendiéndole dólares al tipo de cambio oficial a las empresas que se lo piden para pagar supuestas o reales deudas, para adelantar el pago de las importaciones y para transferir las utilidades del ejercicio a sus casas matrices en el exterior. El FMI, que limita la emisión monetaria para financiar al Tesoro de la Nación, en cambio, no observa ni advierte que se debe limitar severamente el pago de intereses y capital de la deuda externa privada.

Tampoco el FMI dice ni mu sobre los adelantos a las importaciones, giros de utilidades y nada que sea condicionante para las nombradas que, mayoritariamente, son las mismas que figuran entre los grandes compradores de divisas en la gestión de Cambiemos y en todos los tiempos, al menos, desde la última dictadura militar a la fecha.

En la Argentina, las paralelas se cruzan y se retroalimentan porque cualquier pretexto es bueno para generar incertidumbre y, de esa manera, lograr que se disparen los distintos dólares paralelos (MEP o dólar bolsa, contado con liqui, blue, etc.), presionando a la suba del precio de las divisas. Para frenarla, que suba la tasa de interés a fin de remunerar los excedentes líquidos de esas grandes empresas, de los bancos y de sus dueños.

El resultado es una brutal transferencia de ingresos de los asalariados, jubilados y pensionados, productores ligados al mercado interno, entre otros, a favor de los “que no quieren ni siquiera que se los nombre”. No sea cosa que en lugar de pensar que existe una casta política (que existe y es funcional al poder económico), subsiste una casta empresarial que a veces se hace ver con frases rimbombantes, como la pronunciada por Federico Braun en la reunión del Hotel Sheraton.

Por el lado de los bancos, el negocio es utilizar su “patente de corso”, que es la autorización del BCRA para funcionar y captar depósitos del público, darse vuelta y sin ningún riesgo prestárselo al mismo BCRA, con una ganancia que es en pesos, pero que este año no va a ser menor de 1.500 millones de dólares (por la diferencia de las tasas de interés que le cobran al BCRA y la que le abonan a sus depositantes). Utilizan como chantaje los más de 12 billones de depósitos en pesos que captan: si no les pagan más tasas de interés, pueden sugerir a sus clientes que llegó la hora de pasarse el dólar.

 

INDICADORES 30/12/2019 07/06/2022 Diferencia En porcentaje
MONETARIOS
Base Monetaria 1.829.109 3.831.449 2.002.340 109,47%
Circulación Monetaria 1.147.080 2.861.570  
Cuenta Corriente en el BCRA 682.028 969.880  
Reservas Internacionales 45.190 41.642 -3.548 -7,85%
LELIQ y NOTALIQ 758.453 5.271.012 4.512.559 594,96%
Pases Pasivos 426.655 474.222  
LEGAR Y LEMIN   45.828  
Esterilización 1.185.108 5.791.062 4.605.954 388,66%
Adelantos al Tesoro 792.730 2.355.100 1.562.370 197,20%
Créditos al sector privado 2.476.189 5.434.414 2.958.225 119,54%
Porcentaje /PIB 9,93%    
Depósito total 4.838.437 12.064.218 7.225.781 149,34%
 Evolución dólar oficial mayo de 2022/diciembre de 2019: 104,8%. Evolución IPC-INDEC mayo de 2022/diciembre de 2019: 118,7%. En millones de pesos o dólares, según corresponda. Gerencia de Estadísticas Monetarias del BCRA.

Por el lado de los acopiadores y comercializadores de granos y de carnes, e incluso de los grandes actores de la extracción y comercialización del gas y del petróleo (con sus derivados de nafta y gasoil), pasa lo mismo. Extorsionan que si no se les concede el incremento en el precio del dólar con el que liquidan sus exportaciones, las retienen –como tantas veces lo han hecho– y, por supuesto, remarcan sus ventas al mercado interno al valor del dólar que pretenden.

Obviamente, sin una Junta Nacional de Granos y de Carnes, sin una YPF 100% estatal –como la que captaba la renta hidrocarburífera y era testigo de costos y precios–, sin que el gobierno aplique las leyes vigentes, como la 20.680 de Abastecimiento y otras que defienden al consumidor, que transparentan las operaciones y ponen límites a la cartelización de los principales productos de los principales mercado, se les hace el campo orégano [5].

Se cruzan, se retroalimentan, y colisionan

Sin embargo, la incertidumbre generada tiene sus consecuencias, máxime en el marco en el que la Reserva Federal de los Estados Unidos vuelve a subir su tasa de interés. Es lo que se llama “el retorno a la calidad”, que hace que se desarmen posiciones en títulos y valores de los llamados países emergentes [6], e implica, por ejemplo, que el bono Rep. Arg. C/Descuento USD 8,28% 2033 y todos los demás bonos que fueron canjeados en agosto de 2020 por la deuda impagable dejada por la gestión de Cambiemos coticen a la baja. En el caso mencionado, el pasado miércoles 15 en la Bolsa de Nueva York su valor era de 51,20 dólares la lámina de 100, cuando en septiembre de 2020 su valor era de 61,10 dólares.

Larry Fink, que se jacta de la participación de BlackRock en el capital accionario de YPF S.A., en el holding Techint, en Glencore (Viterra S.A.), en los bancos Santander, BBVA, Galicia y Macro, etc., está perdiendo fortunas con el canje de títulos realizados con la Argentina el 31 de agosto de 2020.

Finalmente, la extranjerización realizada en la Argentina hizo que grandes empresas locales deban compartir el directorio con capitales financieros, e incluso, conformando una red global que toma decisiones que benefician al holding y cada vez más lejos del país. Mal pueden ser tomadas, como pretenden los “desarrollistas” actuales, como burguesía nacional.

A la par, la disminución del poder adquisitivo de nuestra población por la creciente inflación disminuye el consumo, y con ello la demanda agregada global, con lo que la economía nacional se frena y empuja a más gente a la pobreza y a la desesperación.

Y todavía faltan 18 meses de gobierno.

[1] Asimismo, la AFIP debería fiscalizar los saldos contables en dólares al final de cada ejercicio por el período 2016-2019 y verificar en qué cuentas bancarias –nacionales y/o offshore– estaban esas tenencias.
[2] Que lo obliga a reducir otros gastos, como jubilaciones y pensiones, obra pública, educación, energía, transporte, desarrollo social, etc.
[3] El CER es el coeficiente de estabilización de referencia, indicador creado con el objetivo de ajustar el capital de depósitos y créditos por la inflación y así atar el valor de la moneda de los contratos celebrados antes de la pesificación establecida por el decreto 214/2002.
[4] Por ejemplo, las LECER (Letras CER) de corto plazo abonan por encima del CER un interés del 14% (Letra del Tesoro Nacional en pesos a tasa variable más 14%, con vencimiento 16 de agosto de 2022 SG162-Reapertura).
[5] Al lado de las hortalizas, se sembraba orégano porque alejaba las alimañas. De este modo, no hacían pozos en la tierra y se garantizaba el paso de los caballos.
[6] En realidad le pasa también, pero en menor proporción, a Europa y Japón.

 

 

Cuando las paralelas se tocan

LA ZORRA EN EL GALLINERO

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A poco de asumir la presidencia de la República el 1° de mayo de 1958 y contrariando las ideas expresadas en su libro Petróleo y política, Arturo Frondizi firmó contratos con empresas petroleras extranjeras que las autorizaban a importar todo el material que considerasen necesario para efectuar la explotación sin pagar impuestos. El reintegro de las inversiones y las ganancias de esas compañías podrían ser girados al exterior con absoluta libertad. Si bien se triplicó la producción petrolera, no se logró equilibrar la balanza de pagos ni la comercial porque el convenio aumentó notablemente el déficit ante el giro de las utilidades y el costo de la compra de los equipos.

El gobierno de Frondizi llevó adelante una fuerte devaluación de nuestra moneda. El dólar se incrementó casi en un 60% en términos reales para favorecer al agro, con vistas a que provea las divisas y sortear así el ahogo externo y, a su vez, favorecer la compra de empresas por parte del capital extranjero.

Durante su mandato, ejecutó el clásico recetario del ajuste: bajó el gasto estatal, aumentó las tarifas de servicios públicos y contrajo el circulante, a la par que liberó los controles sobre la divisa y favoreció al capital extranjero para que se radicara en el país. Las consecuencias inmediatas del plan fueron multiplicar la inflación anual, que pasó del 22 al 129%, derrumbar la economía un 7% y generar una brusca redistribución del ingreso en perjuicio de los asalariados y de quienes tienen ingresos fijos (jubilados, pensionados, etc.) y/o que no pueden descargar el mayor costo en los precios de su producción o servicios.

Para que se produzcan bienes industriales en la Argentina, el desarrollismo impulsó el acuerdo con empresas multinacionales y la inversión extranjera directa, fundamentalmente en las industrias básicas: siderúrgica, petroquímica (y la obtención de petróleo y su transformación en combustible líquido y gaseoso) y la producción de automóviles, por su impacto multiplicador en otras ramas productivas y en el trabajo.

El problema es que cuando se ejecutó el plan no estuvo programado el ingreso de capitales con la salida (y la fuga). Tampoco se controló el precio. En consecuencia, se adquirían máquinas y equipos y las importaciones fueron tantas y a tal costo que se terminó produciendo una crisis en la balanza de pagos. Este escenario obligó al país a endeudarse y luego, para poder pagar la deuda, a acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que con su “receta” clásica de ajuste generaba desocupación y pobreza para reducir el gasto público y el consumo de alimentos (y de esa manera, tener mayor saldo exportable).

El desarrollismo hoy

El gobierno de Alberto Fernández asumió la presidencia de la Argentina en medio de una crisis heredada con una devaluación nominal de nuestra moneda del 680% (el valor del dólar pasó de $9,10 en diciembre de 2015 a $62 en diciembre de 2019) y una deuda que se acrecentó en más de 100.000 millones de dólares y con fuertes vencimientos en el corto plazo, a la cual se sumó el cimbronazo de la pandemia. Ante ello, el propio gobierno tomó como mandato ordenar la macroeconomía y destinar sus esfuerzos a maximizar la orientación exportadora de manera urgente.

Al hacer esto, acepta la especialización productiva existente, basada en ventajas comparativas estáticas, productos primarios y –a lo sumo– cierta industrialización de los mismos que, por definición, generan poco trabajo incorporado. (Preguntémonos: ¿cuánta mano de obra emplea una tonelada de exportación de soja?) Se trata de una inserción exportadora concentrada en un número reducido de grandes corporaciones, en la que alrededor del 70% de las ventas externas totales es controlado por las 200 empresas más grandes del país.

EXPORTACIONES 2003-2015 2016-2019 2020-2021 1er. cuatrimestre 2022
Exportaciones 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 27.681
Productos primarios 21,91% 25,41% 28,64% 29,37% 8.124
Manufacturas de origen agropecuario 35,29% 38,01% 39,71% 36,08% 9.979
Manufacturas de origen industrial 32,60% 31,24% 25,04% 25,20% 6.992
Combustibles y energía 10,20% 5,34% 6,61% 9,35% 2.587

 

Nota: En porcentaje, y el primer cuatrimestre de 2022, en millones de dólares. Fuente: INDEC.

En octubre de 2020, en plena pandemia de Covid-19, el Ministerio de Desarrollo Productivo –que nucleó a los principales neo-desarrollistas contemporáneos– publicó un trabajo titulado “El desarrollo productivo en la Argentina post-pandemia”. Allí afirmaban que el problema argentino es la falta de un Estado inteligente que, mediante políticas de fomento y mecanismos de coordinación, apuntale la integración productiva liderada por los sectores que están en condiciones de competir internacionalmente (crecer vía exportaciones a como dé lugar), que no son otros que la extracción, la producción de alimentos y la industria que le provee maquinarias y equipos, incluida la compra de camionetas 4×4 para su uso personal.

Johann Wolfgang von Goethe afirmaba que “toda teoría es gris, querido amigo, y el árbol de la vida es eternamente verde”. Lo citamos porque los neo-desarrollistas, ingenuamente (por no decir otro calificativo más cierto) plantean el problema como si la fuga de capitales no existiera en la Argentina. Esto es: “Maximicemos las exportaciones porque necesitamos dólares”, aduciendo que se necesitan para crecer (y no para pagar la deuda externa). Para demostrar que todo su planteo es una falacia, basta ver que el superávit comercial acumulado en la balanza comercial argentina, en lo que va de este siglo XXI, alcanza al 30 de abril de 2022 la suma de 267.098 millones de dólares y, sin embargo, el gobierno de Cambiemos nos endeudó por más de 100.000 millones, razón por la cual la deuda externa de la Administración Nacional a diciembre de 2021 es de 363.323 millones de dólares. Se cumple mal o bien lo que afirman los neo-desarrollistas y la economía crece (si crece) en forma desigual, generando pobreza y exclusión y contaminando el aire, el agua y la tierra, sin medir ese impacto en el presente y en el futuro.

El mejor ejemplo es la provincia de Catamarca. Hace más de 25 años que se explota la mina Bajo La Alumbrera, hoy agotada y por ende en tren de abandono, de donde extrajeron minerales (oro y cobre) a cielo abierto. Sin embargo, las zonas cercanas a ella (Santa María, Belén y Andalgalá) son las regiones más pobres del país. ¿Por qué no se desarrolla la provincia entonces, si este es el “modelo testigo” de la minería argentina?

 

COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO Período acumulado

2000 –

1er cuatrimestre 2022

Exportaciones 1.258.641
Importaciones 991.543
SUPERÁVIT COMERCIAL 267.098

 

Nota: En millones de dólares corrientes. Fuente: INDEC.

No se necesita de un “Estado inteligente”, como plantean los neo-desarrollistas, para que sea funcional al poder económico, sino que se necesita un Estado que regule y controle la actividad económica (imponga las reglas de juego) con un plan sistemático de crecimiento económico en base a la demanda interna. Plantear que lo va hacer el capital, como sostienen los “desarrollistas” de todo pelaje y tiempo, no sólo es desconocer la historia, sino que se es servil a ese capital.

Es necesario un plan que contemple utilizar el stock de LELIQs (Letras de liquidez del BCRA) y Notaliq (Notas de liquidez del BCRA), que ya superan los 5 billones de pesos (es en pesos, pero equivalente a unos 40.000 millones de dólares). No tienen que estar inmovilizados, pagando interés a los bancos, porque son depósitos de la población que los grandes bancos usan sin riesgo alguno [1]. Deben ser empleados en financiar un vasto plan de obra pública y privada que genere empleo y reactive la economía nacional.

Son medidas que deberían ser acompañadas por otras, como: un control inmediato de los precios de la canasta básica, obligando a sus formadores de precios a una declaración jurada con el detalle del costo de sus insumos; planificar una reforma impositiva progresiva para que se pague impuesto por capacidad contributiva, reduciendo la carga de impuestos al consumo; exigir a las principales empresas compradoras de divisas que demuestren de dónde detrajeron los recursos para hacerlo y que no surge de la lectura de sus estados contables.  [2]; y planificar un sistema de salud integrando las obras sociales, las prepagas y el sistema de salud estatal.

De otro modo, es como poner la zorra en el gallinero y decirle a las gallinas que se porten bien.

 

[1] Si el objetivo del BCRA es esterilizar dinero, debería subir los encajes o efectivos mínimos que no pagan interés.
[2] Es el caso del holding Techint, que en el período 17/12/2015 al 27/10/2019, adquirió 92.627.000 dólares por Tecpetrol S.A.; 222.980.456 dólares por Ternium Argentina S.A. (ex Siderar SAIC); y 231.384.402 dólares por Transportadora de Gas del Norte S.A. Esto da un total de 546.991.858 de dólares, y el cruzamiento de su cuadro de flujo de fondos consolidado y activos y pasivos en moneda extranjera no demuestra ni siquiera la mitad de esa suma. La AFIP debería investigar los movimientos bancarios, tanto los que tienen que ver con la compra de dólares, probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino. Asimismo, la AFIP debería fiscalizar los saldos contables en dólares al final de cada ejercicio y verificar en qué cuentas bancarias –nacionales y/o offshore– estaban esas tenencias.

 

 

La zorra en el gallinero

 

1994-2022: la Cumbre de las Américas y el «síndrome de la superpotencia frustrada»

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La IX Cumbre de las Américas (que tiene lugar en Los Ángeles entre el 6 y el 10 de junio) comenzó con dudas sobre la participación de varios jefes de Estado, ausencias significativas y exclusiones. Junto con la coyuntura, hay razones más profundas del clima de apatía que prima en el cónclave. Una comparación entre las dos Cumbres de las Américas que tuvieron como anfitrión a Estados Unidos puede darnos una mejor idea de cuánto cambiaron el mundo, Washington y América Latina.

La I Cumbre de las Américas de 1994, realizada en Miami durante la administración de Bill Clinton, tuvo un encuadre singular. Estados Unidos en particular y Occidente en general eran los triunfadores de la Guerra Fría. Washington era el primus inter pares y tenía una notable oportunidad de moldear lo que para entonces -y a falta de mejor nombre- se llamó la Posguerra Fría. La Unión Soviética había sufrido una implosión y Rusia era una potencia menguante que disponía de un enorme arsenal nuclear pero que tenía una base material descalabrada y una proyección de poder muy menguada. China era, en esos años, un país ascendente, pero aún no se había constituido en una gran potencia regional ni en una superpotencia de alcance global. Y Europa optaba por ampliar la Unión Europea en lugar de profundizar su experiencia unificadora. 

América Latina dejaba atrás los golpes de Estado y se afianzaba la transición democrática de modo gradual pero promisorio. El mundo pregonaba los «dividendos de la paz» una vez terminada la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Washington parecía depositar alguna atención en América Latina y la región compartía una cierta homogeneidad con gobiernos más inclinados a procurar relaciones estrechas con la Casa Blanca. Se puede decir -por supuesto, con algo de exageración- que había una relativa comunidad de intereses y valores en el sistema interamericano.

Aquella primera cita continental hay que localizarla, además, en la grand strategy de Washington en ese contexto histórico. La gran estrategia, denominada «Compromiso más Ampliación» (Engagement plus Enlargement), consistía en que Estados Unidos no se replegaría como lo había hecho después de la Primera Guerra Mundial y que tenía la voluntad, la capacidad y la oportunidad de reconfigurar de modo decisivo el sistema internacional (el componente de engagement), al tiempo que procuraría propagar la economía de mercado y el pluralismo político (el componente de enlargement). Respecto a este último componente, la política de Estados Unidos se sirvió del Consenso de Washington de 1989 para dar impulso a las políticas de liberalización y desregulación económica, por un lado, y de reducción del Estado, por el otro. En ese marco, un eje central era el comercio, tema que se convirtió en el foco principal de la I Cumbre de las Américas con la aspiración de alcanzar un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para 2005.

Camino al cónclave en Miami, Estados Unidos desplegó un conjunto de consultas previas, así como reuniones preparatorias. América Latina, entonces a través del llamado Grupo de Río (compuesto por la sumatoria del Grupo de Contadora, el Grupo de Apoyo a Contadora, la Comunidad del Caribe [Caricom] y el Sistema de la Integración Centroamericana [SICA]), realizó encuentros de cara a la cumbre con el fin de hacer aportes que reflejaran las necesidades de la región. Desde el punto de vista burocrático, fue relevante el rol del subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Alexander Watson. Conocía la región -había tenido destinos diplomáticos en Bolivia, Brasil, Chile y Perú- y manejaba tanto el español como el portugués. 

Dada la notable asimetría de poder y en virtud del consentimiento de una gran parte de América Latina y el Caribe, Washington logró un acuerdo respecto de la centralidad del ALCA como objetivo clave en la década por venir. Adicionalmente, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de Estados Americanos (OEA) pasarían a jugar un papel clave en la instrumentación de los diversos compromisos temáticos alcanzados. Para la época, una figura prestigiosa como Enrique Iglesias presidía el BID y el ex-presidente de Colombia, César Gaviria, llegaba a la Secretaría de la OEA con una agenda de modernización institucional. 

Pero ese estado de sugestiva coincidencia entre Estados Unidos y América Latina no iba a extenderse por mucho tiempo. Distintas realidades internacionales (como los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el inicio de la «guerra contra el terrorismo», el progresivo auge de China, el comienzo de un estancamiento secular de las economías de Occidente y el aumento del proteccionismo estadounidense) y regionales (como los crecientes costos sociales y económicos de las reformas de la década de 1990 y la llegada al poder de distintos tipos de gobiernos progresistas) fueron generando condiciones que hicieron inviable la concreción del ALCA en 2005.

En 2022, 28 años después del primer encuentro continental, Estados Unidos realiza la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles. Aún es un misterio por qué el gobierno de Donald Trump solicitó, en la VIII Cumbre de 2018 reunida en Lima y a la cual el mandatario estadounidense no asistió, ser sede de la siguiente cita. La mezcla de desdén, destrato y desprecio que mostró su administración hacia América Latina solo puede llevar a una conjetura: de haber sido reelecto presidente, este cónclave habría sido un ejercicio para disciplinar la región y avanzar en su proyecto reaccionario con el acompañamiento de algunos mandatarios del área. En todo caso, le cupo al presidente demócrata Joe Biden llevar a cabo la cumbre. No sin obstáculos.

Para comenzar, estuvo el problema de la pandemia que obligó a modificar la fecha. El telón de fondo lo han dado los 18 meses de la política latinoamericana del gobierno demócrata. En breve, hasta el momento la gestión hacia la región ha tenido más continuidad que cambio, una suerte de «trumpismo soft». Casi ninguna de sus promesas, por ejemplo, en materia de migración y de recursos significativos para América Central, se han cumplido. Las sanciones a países como Venezuela y Cuba no han sido reconsideradas. Al igual que desde hace décadas, el lugar del Comando Sur en los vínculos interamericanos parece predominar por sobre el del Departamento de Estado. Poco ha variado también la estrategia internacional de Washington en materia de drogas ilícitas.

Ahora bien, en esencia, esta cumbre tiene un encuadre muy distinto de la de 1994. El debilitamiento internacional de Washington es notorio, al tiempo que Estados Unidos tiene su propia «casa en desorden»; la consolidación del ascenso de China es ya un hecho; el resurgimiento agresivo de la geopolítica es evidente después de la invasión rusa de Ucrania; el Sur global propugna transformaciones más urgentes con una voz más audible que la que tuvo al principio del siglo XXI; la situación ambiental es muy delicada; y la agenda global exige un grado de gobernabilidad que ningún país puede imponer o manejar de manera individual. 

Respecto de América Latina, se han hecho patentes dos cuestiones claves. Por una parte, el alto nivel de fragmentación, a punto tal que se ha tornado improbable converger en temas vitales para la región. Esto torna a la región en un actor cada vez menos gravitante en el escenario mundial. Por otra parte, y más allá de los gobiernos de turno en uno u otro país -y muy especialmente en América del Sur-, no hay administraciones que busquen reducir o revertir los lazos, particularmente económicos, con China, lo que implica que no hay actores domésticos dispuestos a vetar la relación con Beijing que tanto inquieta a Washington. 

A su vez, la IX Cumbre en Los Ángeles se inserta en la gran estrategia de Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que pretende la primacía (primacy): Washington no acepta ni tolera la existencia de una potencia de igual talla. Con George W. Bush esa primacía fue agresiva, bajo Barack Obama fue recalibrada y bajo Donald Trump fue ofuscada; con Joe Biden asistimos a una primacía deteriorada, tanto por razones internas como externas. La IX Cumbre refleja esta nueva condición de la grand strategy de Washington. Estados Unidos vive hoy un franco disenso bipartidista en política exterior, posee menos recursos en términos de inversión privada y asistencia oficial al desarrollo para asegurar su influencia en América Latina, y enfrenta a una China que no promueve hasta ahora una ideología alternativa, pero que dispone de recursos materiales (inversiones, comercio, ayuda) para respaldar y aumentar su proyección en la región.

En ese marco de referencia, es importante advertir los contrastes entre las cumbres de 1994 y 2002. Respecto de la presente cita en Los Ángeles, las consultas con los países de la región fueron casi inexistentes, al tiempo que la capacidad de América Latina para proponer una agenda compartida de cara a Washington es nula. Por supuesto que la decisión de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela fue unilateral. Pero además los enviados de Washington a varias capitales remarcaban un solo mensaje: contener a China. La articulación política desde el Departamento de Estado fue pobre: entre septiembre de 2019 y septiembre de 2021 hubo tres subsecretarios de Asuntos Hemisféricos interinos, mientras que el embajador ante la OEA, Frank Mora, nominado en julio de 2021, está todavía en proceso de confirmación. Adicionalmente, las dos instituciones relevantes para hacer que los planes de acción de las cumbres se concreten están encabezadas por personas que no han contribuido a un mejoramiento de las relaciones interamericanas, más bien todo lo contrario: Mauricio Claver-Carone en el BID y Luis Almagro en la OEA. 

Ciertamente, en el primer semestre de 2022 se hizo evidente que Estados Unidos y América Latina han estado operando con dos «lógicas» distintas en cuanto a la IX Cumbre. Una serie de cuestiones de naturaleza y alcance globales, tales como la creciente competencia entre Estados Unidos y China, la guerra en Ucrania, la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el futuro de la energía, la gravitación de los recursos estratégicos y la multiplicación de hotspots en el mundo, entre otros, ha reforzado en Estados Unidos, entre civiles y militares, demócratas y republicanos, centros académicos y think-tanks, una mirada de los asuntos mundiales signada por la lógica geopolítica: ante todo, la pugna global, la política de poder y la expansión de esferas de influencia. 

Mientras tanto, la compleja y crítica situación económica y política, la exacerbación de fuentes de inestabilidad y volatilidad, la ausencia de un modelo de desarrollo sustentable y la profundidad de la polarización a lo largo y ancho de América Latina han conducido a que prime en la región una lógica social: hacer frente a las desigualdades, recuperar el crecimiento económico y evitar estallidos ciudadanos. Esto anticipaba, más allá de las formas y las palabras, una colisión de intereses entre Washington y varios países latinoamericanos, mientras que aspectos valorativos -como la democracia- fueron profundizando miradas diferentes sobre cómo abordar y tramitar, en Estados Unidos y América Latina, el reto de su debilitamiento y eventual regresión. 

La cumbre de Los Ángeles parece dirigirse a un estancamiento en las relaciones interamericanas, lo cual podría reavivar en Estados Unidos el «síndrome de la superpotencia frustrada». El síndrome se expresa con un determinado patrón: una región -en este caso, América Latina- es considerada escasamente relevante por distintos motivos. Ello hace que sea percibida de manera simplificada, que reciba una atención intermitente de parte de los tomadores de decisión y que atraiga el interés de pocos actores domésticos en Estados Unidos. Así, las políticas burocráticas se caracterizan por la recurrencia y la invariabilidad. Ocasionalmente, surge la expectativa de una «transformación» madura y responsable en la región, madurez y responsabilidad que se entienden como consonantes con los objetivos primordiales de Washington en el área. Pero la desilusión vuelve a emerger: países turbulentos, mandatarios díscolos, políticas inconsistentes y retos inesperados conducen primero a la sorpresa y después el desengaño. Sin embargo, nada de ello lleva a alterar la estrategia. En realidad, la superpotencia no tiene la voluntad y disposición para repensar y reorientar las relaciones con la región. Así, de facto, empieza un nuevo ciclo que preanuncia otra frustración futura.

 

https://nuso.org/articulo/cumbredelasamericas-estadosunidos/

El progreso de un sistema mundial se evidencia en su expansión y homogeneización

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La experiencia ya lo mostró cuando los historiadores fecharon el final de la Edad Media, caracterizada por el dominio del feudalismo. En 1452, con la caída de Constantinopla, o con el descubrimiento de América, en 1492. Uno y otro de estos acontecimientos forman parte del mismo fenómeno: el primero, fue el monopolio impuesto por los árabes al comercio de artículos provenientes de China y de la India en el Mediterráneo y, el segundo, las conquistas turcas en Asia Menor y los Balcanes, que con la toma de Constantinopla convirtieron al Mar Negro en un lago turco y casi cerraron el Mediterráneo, derrumbando el comercio de las ciudades italianas de Génova y Venecia.

La primera estimuló la búsqueda de una salida hacia China y la India y posibilitaron el descubrimiento de América y la conquista española del nuevo continente, y su dominio y preponderancia mundial se terminó rápido porque España, como consecuencia de la invasión árabe previa, no pudo constituir una monarquía nacional única, y tiene el predominio de Castilla sobre Aragón, Navarra y Granada. En cambio, Francia e Inglaterra ya habían constituido en Europa Occidental una monarquía nacional única y pudieron liderar la transición, definida en los tres siglos posteriores hacia el empleo del capital en la expansión del comercio, el desarrollo de las ciudades y el nacimiento de las manufacturas que al cabo de esos tres siglos, posibilitaron la Revolución Industrial y el capitalismo a fines del siglo XVII y lo afirmaron en el XVIII.

Las etapas del desarrollo del capitalismo

El desarrollo del capitalismo industrial pasó por tres etapas: la primera fue la expansión nacional que culminó con fuertes subsidios y el enfrentamiento en la Primera Guerra Mundial que llevó a la crisis de los años treinta, de la que sólo se pudo salir después de la Segunda Guerra Mundial.

En  segunda instancia, Estados Unidos conformó un sistema mundial bajo el dominio de su moneda nacional, el dólar, que pasó de ser un sistema muy diferenciado por la división del trabajo (materias primas y productos industriales) muy favorable a la Argentina de entonces. Esto porque Argentina era la contraparte de Inglaterra, la primera potencia industrial de esa época, que se centró en la industria, eje del desarrollo universal del capital, a través de las inversiones en industrias menores en los países menos desarrollados. Pero en la Argentina esa industrialización no fue estimulada por los sectores dominantes y llevó a una contratación extrema de deuda, como la que tuvo lugar en el acuerdo con el FMI de 2018/2019.

En el interín, el desarrollo generalizado de la industria permitió a Brasil y a México sobrepasar a la Argentina, que en la actualidad ostenta la posición internacional 31 medida por PBI contra la 11 de Brasil y la 15 de México, los dos mayores países latinoamericanos. Esa tercera etapa fue de una mayor integración del sistema, provocada porque China se convirtió en la gran demandante de inversiones de industria, atrajo a empresas extranjeras por su gran mercado interno y su menor costo laboral inicial, y terminó con la industria diferenciada, que posibilitó a la vez la expansión de los países emergentes industrializados. Pero la Argentina, al permanecer con su alta especialización agraria con reciclado de excedentes a las finanzas, no creció en la misma medida con la industria, que en la actual Cuarta Revolución, es el centro de la transformación tecnológica en curso, caracterizada por la automatización, la robotización y la manipulación digital de las máquinas en sustitución del empleo generalizado de fuerza de trabajo. Pero esta característica genera un retraimiento del mercado que relega la inversión productiva a un segundo lugar respecto a la especulativa, y convierte al sistema económico en un atolladero de crisis continuas, que evidentemente indican el final de otra etapa.  

La importancia de la invasión Rusa a Ucrania. ¿Nueva etapa?

Ese final se aprecia en que al establishment político estadounidense empieza a criticar la estrategia estadounidense  en Ucrania, que es el terreno en que se define la actitud de ese país ante el futuro. Su principal objetivo es aislar a Rusia de la economía mundial y al mismo tiempo preparar una ofensiva militar en el Mar de China, frente a Taiwan.  Lo que manifiesta EEUU es la intensión de extender el aislamiento a China. Es decir, que la política oficial estadounidense es salir del marco del sistema internacional inaugurado por Estados Unidos en 1945. Este sistema mundial es potenciado por China y los emergentes como un sistema más plenamente integrado 45 años más tarde. Estas críticas las expresa el New York Times, que duda si este objetivo sea realista. Ante la incógnita sobre el desenlace de la guerra de Ucrania, ¿qué sucederá si Putin consigue vencer?

Hasta ahora, el balance fue peor para Ucrania que para Rusia, que pese al esfuerzo bélico descomunal su PBI recibió un impacto relativamente moderado ante semejante esfuerzo. Ya que desde un aumento de 4,1 % en febrero y de 1,3 % en marzo hasta una baja en abril que se profundizó en mayo,  llevará a una caída que oscilará entre 8 y 10% a fin de 2022 (de la misma magnitud que la de Argentina en 2020 por la pandemia) junto con una baja inicial del rublo, que después consiguió empezar a fortalecerse.

Mientras, Ucrania pasó de una expresión triunfalista a reconocer, por parte del gobierno de Volódimir Zelensky, que un resultado adverso podrá surgir de las batallas en el Donbas, con las principales ciudades sitiadas militarmente por Rusia. Pero sigue en busca de una escalada militar, ya con menos interés en la negociación, atrás de la cual hay una insistencia desmedida estadounidense, por la que el núcleo de la política que lleva a la guerra vuelve a dominar después de perderlo brevemente con Trump.

Aunque ahora brotan cada vez mayores disensos en la sociedad estadounidense que muestran una situación no vista antes, con menos de 40% de apoyo a Joe Biden, y apuntan tanto a la economía como a la relación con Rusia, sin duda una expresión de la necesidad de un cambio.

En Europa, aunque crecen las sanciones de la UE contra Rusia. También aumentan las dificultades de alcanzar un acuerdo político al adoptar un embargo al petróleo ruso que llega por mar a la UE, de manera que excluye al petróleo que llega por oleoductos, en el que no hay pleno acuerdo,  y las disidencias tampoco pudieron ser superadas a fin de abril.

El escenario de una Rusia triunfante

Ante este escenario, si en 2022 no se logró modificar la situación con una derrota rusa, la UE recurrirá a una desglobalización propia en 2023, tanto frente a Rusia y a China como respecto a Estados Unidos, e inaugurará un período donde dos de las tres grandes regiones mundiales (Estados Unidos con el resto de América del Norte y la Unión Europea) se desglobalizan y solo China con el Sudeste Asiático quedaría como plenamente mundializada.

Esto que indica dos elementos a resaltar: 1) el esfuerzo para desglobalizarse ya no proviene de una economía nacional sino que es una respuesta regional, y 2) que esa desglobalización es una pretensión de las globalizaciones promotoras de un tratamiento diferencial antiindustrial para el resto del mundo, lo cual supone que la manera de continuar la globalización sólo puede darse derrotando a la experiencia más amplia y universal, de industrialización para todos, o volviendo a la antigua globalización: no yendo hacia adelante sino para atrás, lo que presagia una continuidad más profunda de la crisis.

Para analizar el centro del problema hay que ir a la razón última de la crisis, que toma la forma de crisis financiera y es de carácter universal, que empezó al comienzo del siglo XXI y se afianzó en 2008.

La crisis reside en que la capacidad de producción desciende porque disminuyen los ingresos para adquirir la producción y, en vez de aumentar los ingresos para solucionarlo, el capital recurre a la acumulación sin invertir en producción, lo que lleva a primer plano la inversión especulativa, esto es, la salida hacia atrás o la profundización de la crisis.       

En este marco general, la política económica nacional no puede revertir la ofensiva del círculo rojo empresario, favorable al predominio agropecuario y el consiguiente vuelco de excedentes a las finanzas, por lo que ese conjunto lleva a ignorar los posibles progresos y a generar expectativas generalizadas que permiten el continuo aumento de los precios.

De esta manera, el Financial Times tiene una perspectiva sobre Vaca Muerta que plantea un escenario muy diferente al de la reiterada expectativa negativa generalizada por el círculo rojo y los intereses agrarios locales sobre los precios que así se extienden a la mayoría de las empresas. El FMI reconoce que esa perspectiva favorable existe y la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, aseguró en conferencia de prensa que la primera revisión de las metas que realizó el FMI “se está cumpliendo muy bien a pesar de todos los agoreros” y que en el gobierno no dudan que “pasará lo mismo con la segunda revisión”. Y el 19/5 , el vocero del FMI, Gerry Rice, había dicho que existía «un buen progreso» con la Argentina durante la primera revisión del acuerdo. Respecto a las metas, advirtió que éstas no serán modificadas, pero que continuaban las reuniones virtuales del staff del FMI con los equipos técnicos de Economía y del BCRA sobre esta posibilidad.

Por esta situación de un frente interno que frena las expectativas positivas, el acierto del ministro Guzmán consistió en trabajar sobre las metas externas a partir de la negociación con el FMI y tuvo un éxito que no reconocen ni los gestores de las expectativas desfavorables, ni los adversarios del FMI, que tampoco dicen que harían en caso de no haber acuerdo.

En ese escenario, revertir la larga evolución negativa del país debería inducir a las empresas a apostar por la producción y un menor juego especulativo, promoviendo la mayor producción y productividad, tanto agrarias como industriales, y el fortalecimiento del mercado financiero nacional para elevar el crédito interno y sostener esa posibilidad, lo que se traduciría en un afianzamiento de la moneda nacional, iniciando el único camino posible para derrotar a la inflación, que no se apoya en la moneda sino en el proceso de producción que la origina.

 

Una vía oportuna para las Malvinas

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El año en que se cumplen 40 aniversario de uno de los mayores conflictos de la Guerra Fría puede abrir una ventana de oportunidad para intentar una vía no explorada para abordar el tema Malvinas. Una serie de condiciones, algunas imprevistas y otras interesantes, podrían facilitar una alternativa innovadora.

Por un lado, es importante destacar la ausencia de estridencia en la conmemoración de la fecha de parte tanto de la Argentina como del Reino Unido. Ni el gobierno ni la sociedad en la Argentina han mostrado expresiones o actos irredentos. Ni el gobierno ni la sociedad en Gran Bretaña han sido arrogantes. Perdedores y triunfadores han sido sobrios en sus expresiones. El dolor de una guerra que no debió ser no llama, hoy, a desmesuras.

Por otro lado, la invasión de Ucrania por parte de Rusia, las sanciones de Estados Unidos y Europa a Moscú, el latente espectro nuclear y los efectos múltiples y masivos derivados de la dinámica desatada por la agresión rusa nos han colocado, al parecer, en una situación de guerra global sin final inmediato.

En un mundo que, además, tiene numerosos puntos calientes que pueden detonar una cadena descontrolada de disputas.

La breve Posguerra Fría, esa que tuvo a Occidente como principal arquitecto de un incumplido orden internacional y que auguraba estabilidad, justicia y equidad se está rápidamente desvaneciendo. Las crisis recurrentes, políticas, financieras, militares y ambientales, han producido una suerte de estrés mundial.

En ese sentido, la superación de problemas no resueltos y la prevención de confrontaciones potenciales son una tarea urgente en la comunidad internacional.

En ese contexto, es bueno retornar a 1982 y encontrar en ese año una especie de “llave” para reorientar, en la actual coyuntura, el tratamiento del tema Malvinas. Culminadas de hecho a mediados de junio las hostilidades, la Argentina continuó, en el marco diplomático, su reclamo de soberanía. Alcanzó una trascendental resolución en las Naciones Unidas.

Gracias a la ardua y lúcida gestión del representante argentino ante la ONU, Carlos Manuel Muñiz, y siendo Canciller Juan Ramón Aguirre Lanari, la Asamblea General aprobó el 9 de noviembre la Resolución 37/9 que fue presentada por veinte países de América latina y recibió el voto favorable de Estados Unidos.

Según la resolución, “el mantenimiento de situaciones coloniales es incompatible con el ideal de paz universal de las Naciones Unidas”. Y reafirmó “la necesidad de que las partes tengan debidamente en cuenta los intereses de la población de las Islas Malvinas”.

Dicho lo anterior, “pide a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que reanuden las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica a la disputa de Soberanía sobre dichas Islas” y, muy concretamente, “pide al Secretario General que, sobre la base de la presente resolución, emprenda una misión renovada de buenos oficios a fin de asistir a las partes en el cumplimiento de lo solicitado” en el párrafo anterior.

Asimismo, el 20 de noviembre de 1982 la OEA—siendo el representante argentino Raúl Alberto Quijano—respaldó, mediante la Resolución 595, la Resolución 37/9 de Naciones Unidas: el continente apoyó la expresa solicitud. Sin embargo, lamentablemente, los buenos oficios solicitados al Secretario General de la ONU no se han llevado a cabo.

2022 es probablemente el año en que bien podría el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, implementar esa resolución de hace cuatro décadas. Ya en agosto de 2021, en la declaración especial sobre Malvinas de la CELAC, le reclamó el cumplimiento de la misión de buenos oficios. Por supuesto que una acción de este tipo es delicada y riesgosa para Guterres.

Pero también lo es el que tiene una responsabilidad para recuperar el prestigio y la credibilidad de la ONU en un momento histórico como el actual. Todos los miembros permanentes—incluido el Reino Unido–del Consejo de Seguridad deben reconocer a esta altura que los problemas sensibles que hacen a la paz y la seguridad internacional que no se resuelven, se empeoran con el tiempo.

Hay ya muchos ejemplos que han sido y son testimonio de eso. Occidente no puede asumir que la inestabilidad y el desorden se pueden seguir administrado a punta de la amenaza, el uso de la fuerza y la política de poder.

Ni China ni Rusia, una como potencia insatisfecha, la otra como potencia revisionista, pueden apostar al caos como un modo de gestionar el multipolarismo que propugnan. Estados Unidos—que en el voto de 1982 probó entender el sentido de no perpetuar conflictos irresolutos—bien podría, como escuchó de fuentes castrenses la Comandante Laura Richardson del SOUTH COM en su reciente visita al país, asumir una postura de “neutralidad constructiva” respecto a Malvinas.

Si se trata de evitar una proyección de poder de China en el Atlántico Sur, para Occidente es mucho mejor una Argentina próspera, estable y segura. Ojalá que el secretario Guterres advierta que, para él, para la ONU y para la comunidad internacional resolver el tema de Malvinas será un aporte a la paz mundial.

Asumir el desafío de los buenos oficios parece una vía oportuna que debiera explorarse. Y, mientras tanto, la Argentina debe concebir y consensuar un amplio menú de propuestas razonables y realizables para cuando la negociación sobre la soberanía pueda iniciarse.

 

https://www.clarin.com/opinion/via-oportuna-malvinas_0_9ZXLdN3WpX.html

No se aprendieron ni el préambulo

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“Hay una afirmación que yo veo como un síntoma innegable de fe populista y en mi país se escucha con frecuencia, según la cual detrás de cada necesidad debe haber un derecho. Obviamente un mundo donde todas las necesidades son satisfechas es deseado por todos, pero no existe. Si existiera, no tendría ningún sentido la discusión política y moral”

En esta frase, un ministro de la Corte aparece como epígono del candidato populista por antonomasia en la Argentina, Javier Milei, quien ya en noviembre de 2021 había señalado: “Venimos a terminar con el verso ese de que ‘donde hay una necesidad nace un derecho’, porque es mediante ese sistema que aumentan el gasto público, los impuestos, toman deuda y cuando ya no pueden más le dan a la maquinita”.

Por una cuestión de responsabilidad institucional, la banalidad puede admitirse como un paso de comedia en el populista nativo, pero no en el epígono que tiene a su cargo la función de interpretar la Constitución y las leyes.

Pues el problema no es la necesidad como derecho sino la estructura del discurso, propia de los populismos de derecha, en el que un término, tomado sin determinaciones, significa todo y nada, no es más que una expresión destinada a excitar emociones y a señalar un enemigo. Así hablaron Hitler, Mussolini y hoy se expresan sus herederos europeos. Como decía Hegel, el ser, el puro ser sin determinaciones, es igual a la nada o, como dijera otro alemán, suponer sujetos sin lazos sociales “es la apariencia, y la apariencia estética solamente, de las pequeñas y grandes robinsonadas”.

La frase de Eva Perón es dicha en un contexto que permite discernir con claridad su determinación. Está dirigida a los humildes, a los desposeídos, en definitiva, a quienes la privación (otro nombre de la necesidad) de condiciones materiales pone en riesgo la realidad de la ciudadanía.

La versatilidad no está en la enunciación (determinada por el contexto y los sujetos a los que está dirigida) sino en la interpretación de quienes omiten la distinción entre necesidad, demanda y deseo.

La necesidad no es el capricho, como parecen confundir los consumidores de la fantasía publicitaria de una tarjeta que permite hacer realidad un sueño con la nueva palabra mágica: ¡Quiero!

La necesidad en Eva Perón habla claramente de un sujeto y un objeto, del mismo que se hablaba en la tradición republicana desde Rousseau o Robespierre. La necesidad habla de las condiciones materiales que hacen posible en una sociedad y tiempo determinado que los humanos puedan perseverar en el ser. La necesidad habla de alimento, cobijo y cultura.

Cuando se dice que no se pueden satisfacer todas las necesidades, lo que se afirma es un estado de cosas en el que se satisfacen los caprichos de la posesión pero no las condiciones materiales que permiten a cada ser humano continuar siéndolo. Porque como demostraron hasta el hartazgo los efectos de los campos de concentración nazis, la privación puede de-subjetivar y hacer aparecer la horrorosa figura del muselmann, de una humanidad reducida a nuda vida. Y hoy existe una sociedad que expulsa, que priva, que mata. Es que siempre la propiedad privada sobre un objeto es privación, respecto de este objeto, del resto de la sociedad. Y lo que se pretende obturar mediante esa formulación indiferenciada de la necesidad es la discusión sobre lo que una sociedad debe a cada humano, para asegurar que estos pervivan en su ser.

Este y no otro es el sentido del preámbulo de la Constitución Nacional que probablemente Milei no conozca pero Rosenkrantz debería saber: la Constitución se ha hecho para “asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.

Las marcas semánticas de ese nosotros son suficientemente claras: nosotros somos los que tenemos posteridad, es decir, somos mortales y sexuados, que es tanto como decir necesitados y vulnerables en nuestra propia condición de existencia.

En tanto vivientes necesitamos reproducir nuestras condiciones biológicas de un modo adecuado a las posibilidades que la sociedad puede brindar. Esa necesidad es alimento.

Al vivir en relación con un entorno externo en el cual sea posible la vida o frente al cual debemos protegernos, esa necesidad es el cobijo.

Finalmente, el modo particular de relacionarnos con otros y devenir humanos constituye la cultura. Cuando los humanos perdemos la cultura perdemos el mundo. La nuda vida ya no es humana cuando se pierden los lazos, cuando el sujeto es abandonado por las estructuras jurídicas y políticas. Sin cultura no hay palabra, ni pensamiento ni rostro.

Y esa es la libertad en el sentido jurídico del término. Robespierre, en el discurso del marco de plata de 1791 ya señala que la propiedad es más sagrada, ante los ojos de las leyes y de la humanidad, “cuando se trata del magro mobiliario o el módico salario al que está unida la existencia del hombre modesto y laborioso” que cuando se trata de fortunas fastuosas. Y eso es tanto Robespierre como Rousseau, como Moreno, como Monteagudo.

La libertad es potencia para perseverar en el ser, no para elegir entre dos marcas de calzado. La libertad de opción no es asegurada por constitución jurídica alguna, la libertad como opción es un existenciario. Diría Sartre que estamos condenados a elegir.

Entre nuestra tradición republicana y los liberales de Locke media una diferencia idiomática. Cuando el sujeto habla reflexivamente de sí en inglés puede utilizar casi indistintamente los términos my self como my own. Hasta cierto punto se puede decir que lo yo soy es lo que yo poseo.

Para nosotros, republicanos, la propiedad que más importa es la que asegura la libertad. Por eso cuando la necesidad está vinculada a ese perseverar en el ser, nace un derecho. Eso y no otra cosa son los derechos humanos, que no se limitan a los reconocimientos de los tratados ni existen en cielo legible, son la carnadura material del ser humano.

Finalmente, me gustaría señalar que una carencia o una necesidad no vehiculiza al sujeto de los derechos humanos por sí, requiere devenir demanda por la mediación de la palabra. Y para evitar que la palabra torne la necesidad en demanda, Nuestra América fue asolada por dictaduras, proscripciones, interdicción de la palabra y el lawfare.

Es que cuando ellos, los populistas demagógicos hablan de populismo demagógico, vienen por los derechos de todos y todas para asegurar los privilegios de pocos y pocas.

 

No se aprendieron ni el Preámbulo

LA CORTE (DE) SUPREMA (ARBITRARIEDAD)

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En lo que podría definir como un claro respaldo a la lucha contra la inflación, hace pocos días la Corta Suprema de Justicia de la Nación llevó el costo del recurso de queja de $100.000 (pesos cien mil) a $300.00 (pesos trescientos mil). La friolera de un aumento del 200%. Ese es el costo que deben pagar los argentinos para que la Corte Suprema se tome la molestia de hacer aquello que por la Constitución esta obligada a hacer: revisar las sentencias de los tribunales inferiores. Una curiosidad de esas que me gustan a mí y que creo que merece resaltarse es que el depósito por recurso de queja solo se reintegra si la queja es concedida. Si es rechazada el dinero se lo queda la Corte Suprema. Siempre pensé que es un curioso desincentivo para que prosperen los recursos de queja en este país. Si se atiende a la justicia de los planteos de los recursos, parecería mas razonable que si efectivamente la Corte hace su trabajo y analiza el recurso, la tasa estaría bien cobrada, mientras que si no se hace el trabajo de analizar el tema y se rechaza por ejemplo sin expresión de causa – el famoso articulo 280- , el deposito sea restituido a quien tuvo que pagarlo. Porque el trabajo de analizar el tema y concluir que no hay tema lo hacen los empleados del Poder Judicial, para lo cual el Estado Nacional les paga un generoso salario, libre de ganancias a diferencia del resto de los mortales, que sí deben pagar el impuesto. Nunca entendí por qué el Poder Judicial cobra un precio por hacer algo que es ni más ni menos que su tarea. Si la educación es un servicio publico el Estado debe brindarlo gratuitamente. Siempre el interesado podrá optar por que el proveedor del servicio privado sea privado. Por ejemplo, pagando un colegio privado. Pero en el tema de justicia, resulta que no hay una opción privada. Solo hay una Corte Suprema y es pública. El costo de la queja sólo demuestra lo devaluado que está en la mismísima cabeza del Poder Judicial el viejo y querido concepto de Servicio de Justicia.

Hay quienes opinan que el tema queda subsanado con la posibilidad de presentar una acción llamada “beneficio de litigar sin gastos”. Y yo me pregunto por qué solicitar un beneficio, cuando en sí mismo el derecho a que revisen una sentencia existe y no es ningún favor ni beneficio, sino precisamente un derecho. ¿Está bien tener que pagar para ejercer un derecho?

El Estado sostiene financieramente al Poder Judicial. Lo hace con el dinero que recauda de los impuestos. Bien podría un sujeto individual plantear que él pagó con sus impuestos por ese servicio de justicia y que es absurdo —y por cierto, también ilegal— que además le cobren un extra por hacer lo que es un mandato constitucional: la Corte debe revisar las sentencias. No lo digo yo, lo dice la Constitución.

Cosas del Poder Judicial argentino… Extraño mundo, por cierto. Tan extraño como la nota que leí hoy en Clarín que consigna: “El insólito plan de la Corte títere” y tiene como bajada: “El Gobierno quiere sumar gente al máximo tribunal para restar independencia.”. Básicamente no entiendo algo: más miembros implica más independencia para la Corte Suprema y no más control de nadie. Porque sin duda es más fácil condicionar a cuatro señores muy aseñorados, como son hoy los miembros de la Corte, que a los 25 que proponen los gobernadores.

¿Me permiten un razonable ejercicio de lo que mi abuela titularía: “Piensa mal y acertarás”? Que el total de miembros de la Corte se eleve le preocupa —y mucho— a quienes están acostumbrados condicionar a dichos señores, a vulnerar su independencia. No a quienes la buscan.

Sobre el tema de la representación federal hay quienes –Héctor Gambini en Clarín, por ejemplo— sostienen que la idea de un miembro de la Corte por provincia implicaría hacer de la Corte un senado paralelo. Disiento con Gambini por esta razón: la Corte decide lo justo y lo injusto desde la mirada de sus miembros, que vienen de donde vienen y piensan lo que piensan desde su realidad. Aunque lo que deciden proyecta sus efectos mucho más allá de los lugares que los jueces conocen, de sus realidades. Pienso por ejemplo en un tema como retenciones, que afecta las finanzas de todo el país. Hoy sería resuelto por cuatro jueces que provienen todos de lugares donde se produce soja y que son super conscientes del peso especifico de los intereses del sector agroexportador. Seamos honestos: con los ojos cerrados, todos nosotros podríamos acertar cómo resolverían los actuales jueces de la Corte el tema de retenciones. Pienso en una eventual ley que establezca retenciones y una afectación especifica de esos recursos a equilibrar las desigualdades estructurales que tiene la Argentina entre sus provincias. Y me pregunto si alguien de la provincia donde yo crecí, que dista mucho de ser productora de soja, resolvería en igual sentido que los actuales miembros de la Corte.

Y entonces me acuerdo con afecto de mis profesores de Derecho Público Provincial, que solían enseñar: “Para nosotros es de fundamental importancia que se establezca un nuevo sistema de coparticipación sobre estas bases, expresivas de los principios de la solidaridad y lealtad federales, que son esenciales para las federaciones. Es que aún las más ricas y desarrolladas no dejan de presentar asimetrías, como se observa en los Estados Unidos o en Canadá. ¿Acaso son similares los índices económicos y sociales que se aprecian en California o Alabama o en Alberta o Nueva Escocia? Por ello, para nosotros también aquí han sido acertados los criterios del constituyente y sobre ellos debe avanzarse para producir un desarrollo más justo, equilibrado e integrado del país. Es que no debe olvidarse la distancia que separa al distrito más rico, o sea la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de los más pobres, como Santiago del Estero y Formosa, lo que refleja la magnitud de nuestros desafíos y problemas” (Antonio María Hernández, Los aspectos financieros y económicos del federalismo argentino).

Leo lo que escribió la “Tuta” —así le dicen a Hernández en Córdoba— y supongo que la idea de los gobernadores respondería mucho más al criterio de solidaridad y lealtad federal. Sobre todo, teniendo en cuenta que la actual Corte suprema disfruta de legislar como si fuese un órgano legislativo más. De hecho, los diarios anuncian que en breve resolverán un tema de coparticipación y distribución de recursos entre las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Díganme si no resultaría valioso y enriquecedor que lo resolviese una Corte con criterio federal.

Y dentro de las muchas cosas que pasaron en el raro mundo del Poder Judicial argentino, en estos días llamó la atención un fragmento de los dichos del vicepresidente –auto-votado— de la mismísima Corte Suprema. Hablo de los dichos de Carlos Rosenkrantz que señalo: “La insensibilidad al costo se sintetiza de modo patente, por ejemplo, en una afirmación muy insistente en mi país que yo veo como un síntoma innegable de fe populista, según la cual detrás de cada necesidad siempre debe haber un derecho. Obviamente, un mundo en el que las necesidades son todas satisfechas es deseado por todos, pero ese mundo no existe. Si existiera, no tendría ningún sentido la discusión política y moral. No puede haber un derecho detrás de cada necesidad, sencillamente porque no hay suficientes recursos para satisfacer todas las necesidades, a menos que restrinjamos qué entendemos por necesidad o entendamos por derecho aspiraciones que no son jurídicamente ejecutables. En las proclamas populistas hay siempre un olvido sistemático de que detrás de cada derecho hay un costo. Se olvida que, si hay un derecho, otros (individual o colectivamente) tienen obligaciones, y que honrar obligaciones es siempre costoso en términos de recursos y que no tenemos suficientes recursos para satisfacer todas las necesidades”.

Supongo que alguien más prudente o menos antiperonista visceral se hubiese cuidado de utilizar una de las frases icónicas del peronismo, atribuida a Eva Perón. Pero a Carlos hay que reconocerle, en un mundo de dobleces, que tiene una honestidad brutal. Discuto con Rosenkrantz desde hace 20 años. Como joven abogada que conformaba la cátedra de Derecho Constitucional con el gran Chicho, como abogada del Estado como contraparte en juicios donde yo defendía al Estado Nacional y como abogada privada, sé que no pensamos para nada parecido en cientos de temas. Pero siempre le he respetado que es honestamente lo que es.

Lo que dijo Carlos, a oídos de un peronista suena a aberración. Aunque me detengo a pensar que le faltan definiciones sobre qué es una necesidad y qué es un derecho. Supongo que, para el común de la gente, saber qué es una necesidad no requiere mucho desarrollo conceptual. Tal como lo entendió Evita, la necesidad la entienden perfecto los que han conocido el hambre, el frío o el desamparo.

Pero, más allá de las definiciones conceptuales, es claro que una necesidad es algo que es percibido por quien la siente como razonablemente imprescindible para poder seguir adelante con su vida. Comer, tener trabajo, acceder a la salud y a educación, tener una jubilación digna, etc. Cuando alguien dice necesidad en términos jurídicos, yo pienso en cosas como esas. También piensan en esos términos quienes escribieron los tratados de Derechos Humanos, que pusieron en cabeza de los Estados la obligación de garantizar determinadas cuestiones a su población. Los llaman derechos y su ausencia es percibida como una necesidad por quienes carecen de ellos.

A este concepto casi intuitivo de necesidad como estado de carencia de algo refería Evita, y encontraba su respuesta en la obligación de satisfacerlo por parte del Estado o de quienes provocan el estado de carencia.  Es decir, el derecho a no carecer de ese algo.

Ni los tratados de Derechos Humanos ni la propia Evita pusieron el costo de satisfacer una necesidad por encima del derecho a no carecer de algo. Debe ser porque los derechos humanos nacen de la condición de ser humano y son inalienables de dicha condición, sin importar los costos que su satisfacción pueda comprender. Costosos o no, no dejan de ser derechos y deben ser atendidos.

Supongo que lo que expresó el vicepresidente del tribunal supremo de este país no deja de ser la expresión de quien nunca tuvo hambre, o de quien lo tuvo y se olvidó. En cualquier caso una muestra de insensibilidad mayúscula y preocupante para quienes recurren al Poder Judicial buscando amparo ante una carencia. Porque le asiste razón a Rosenkrantz en eso de que los recursos son escasos, y precisamente es una de la función de los jueces: encontrar un equilibrio en la distribución de recursos escasos cuando los temas son llevados a su consideración.

Los abogados solemos hablar de resolver equilibradamente conflictos de derechos, esto es conflictos entre carencias de diversa índole o de satisfacción contradictoria. Pienso —por ejemplo— en el conflicto entre el derecho a expresar algo, por ejemplo los piquetes y cortes, y el derecho a circular, que también reconoce la Constitución. Lo que nos enseña Rosenkrantz es que ese equilibrio no debe sino mirar costos, no necesidades.

Algunos me preguntaron si lo manifestado por el vicepresidente de la Corte era causal de juicio político. Pienso en el caso de Magariños, un juez que en el marco de un juicio ante tribunales internacionales emitió una opinión y fue sancionado por ello. La Corte Suprema lo sancionó por emitir dicha opinión. Y yo creo, como creyó Petracchi respecto a Magariños, que se trata de “almas inquietas”, pero que sigue primando la jerarquía de la libertad de expresión en cuanto derecho sistémico. No veo una afectación institucional por los dichos de Rosenkrantz, aunque y en honor a la verdad, no me causan ni un poquito de gracia. Y lo que sí debo señalar es que los dichos de Rosenkrantz deberían ser evaluados por quienes tienen reclamos de derechos ante la Corte. Y una pregunta que bien podría contestarle Carlos a los argentinos: si los derechos dependen de la posibilidad de financiarlos que tenga por ejemplo el Estado, ¿es éticamente admisible que sobre derechos decidan justo quienes no hacen su aporte a las finanzas del Estado adjudicándose el derecho, valga la paradoja, a desfinanciar los derechos de otros al no pagar impuesto a las ganancias?

 

La Corte (de) Suprema (Arbitrariedad)

El beneficio de llamarse Techint

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Techint (anteriormente llamada Compagnia Tecnica Internazionale) es un grupo empresarial multinacional ítalo-argentino con sedes centrales en Milán y Buenos Aires y domicilio fiscal en Luxemburgo [1]. Es el mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor global de tubos sin costura, usados principalmente en la industria petrolera. Es líder en las áreas de extracción de gas y petróleo, petroquímicos, refinería, minería, plantas industriales, plantas de tratamiento de aguas, tuberías, telecomunicaciones, tecnología de información, rutas y autopistas, terminales marinas, puentes, presas, aeropuertos, etc.

Este importante grupo económico, según el trabajo del Banco Central de la República Argentina (BCRA) “Informe de mercado de cambios, deuda y formación de activos externos 2015-2019”, sobre compradores netos de activos externos del sector privado (billetes y divisas) por el período 17/12/2015 al 27/10/2019 –publicado por El Cohete a la Luna–, a través de sus empresas controladas, adquirió 92.627.000 dólares por Tecpetrol S.A.; 222.980.456 dólares por Ternium Argentina S.A. (Ex Siderar SAIC); y 231.384.402 dólares por Transportadora de Gas del Norte S.A. Total: 546.991.858 dólares.

Estamos hablando de posesión de divisas netas, no de pagos ni de cobros. Esto es: la tenencia de dólares que compraron y que debería estar en poder de la firma, dado que en esos años fue legal su compra. En diciembre de 2015, el gobierno de Cambiemos eliminó el programa de consultas de operaciones cambiarias de la AFIP y levantó la restricción de comprar 2.000 dólares por persona física y jurídica y por mes, para pasar a un monto de 2.000.000 de dólares. En mayo de 2016, el BCRA amplió dicho límite a 5.000.000 mensuales y en agosto de 2016 no se puso ningún límite a las operaciones en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio), constituido por los bancos y los compradores de divisas.

Contablemente, el problema no es difícil. Las tres empresas nombradas deben presentar su Memoria y Balance General anual ante la Comisión Nacional de Valores, dado que cotizan en Bolsas de Comercio del país. También ante la AFIP, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera (NIIF) y a las normas impositivas del país.

En esos documentos deben exhibir un cuadro denominado “Estado de Flujos de Efectivo Consolidados”, en el que tiene que constar el aumento neto de efectivo y el equivalente de efectivos, que es donde se contabiliza la compra de las divisas. Ese cuadro se combina con el de Activos y Pasivos en moneda extranjera, y de ambos resulta la información de cuántos dólares fueron adquiridos por la empresa en el ejercicio fiscal.

Tecpetrol Internacional SLU

La empresa domiciliada fiscalmente en España, subsidiaria del Grupo Techint, se dedica a la energía y está especializada en la exploración, producción, transporte y distribución de hidrocarburos y en la generación de energía eléctrica. Posee filiales que desarrollan y operan negocios de extracción, transporte y distribución de petróleo y gas en la Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela.

La filial argentina Tecpetrol S.A., en sus memorias y balances anuales de 2016 a 2019 inclusive, define al dólar como moneda funcional por reflejar mejor sus operaciones. Por ello, el efectivo y equivalente, como el pasivo en moneda extranjera, se expresan en dólares estadounidenses. Sin embargo, los demás renglones son en pesos de curso legal argentino.

TECPETROL S.A.       TOTAL DOLARES
2016 2017 2018 2019
EFECTIVO Y EQUIVALENTE DE EFECTIVOS EN DÓLARES 8.428 452.367 3.681 22.739
PASIVO EN MONEDA EXTRANJERA EN DÓLARES 1.147.189 1.147.189 1.684.680 1.470.014
EFECTIVO Y EQUIVALENTE DE EFECTIVOS EN PESOS (1) 216.288 8.466.786 467.295 2.000.326
LIQUIDEZ EN PESOS 77.816 22.012 41.715 257.115
Pesos por dólares estadounidenses 15,89 18,65 37,7 58,89
Conversión a dólares estadounidenses 4.897 1.180 1.106 4.366 11.550
Nota: En miles de pesos o dólares, según corresponda. En el ejercicio 2017 tenía, en pesos, préstamos y cuentas a cobrar por $8.444.774.000. Fuente: Memoria y Balance de Tecpetrol S.A.

 

De la lectura de sus estados contables se desprende que sólo podría haber comprado 11.550.000 de dólares. Pero en el listado incluido por el BCRA en el “Informe de mercado de cambios, deuda y formación de activos externos 2015-2019” aparece adquiriendo 92.627.000 dólares, o sea, sólo justifica el 12,47% de lo realizado en el MULC.

Ternium Argentina S.A. (ex Siderar)

Es la mayor empresa siderúrgica de la Argentina. Fabrica aceros laminados en caliente y en frío, galvanizados, electrocincados, prepintados y hojalata. Ternium Argentina posee operaciones siderúrgicas en la Argentina y adicionalmente posee participaciones no controlantes en las empresas siderúrgicas Ternium México y Usiminas, con operaciones en Brasil. Ternium Argentina es controlada por Ternium S.A. de Luxemburgo.

El 27 de noviembre de 2011, Ternium Argentina (por sí y a través de su controlada Prosid Investment S.A.), Ternium S.A. y Confab Industrial S.A. (una compañía subsidiaria de Tenaris S.A.) suscribieron un contrato para la adquisición de 139,7 millones de acciones ordinarias de Usinas Siderúrgicas de Minas Gerais S.A. (Usiminas), representativas del 27,7% del capital social ordinario con derecho a voto. En virtud del mismo, el 16 de enero de 2012, Ternium Argentina adquirió 10 millones de acciones, mientras que su controlada Prosid adquirió 20 millones de acciones. Con esta adquisición, Ternium S.A., Confab Industrial S.A., Ternium Argentina y Prosid se unieron al grupo de control existente de Usiminas.

El 8 de febrero de 2018, Ternium S.A. celebró un acuerdo de carácter vinculante y de vigencia inmediata (el “Acuerdo”) con Nippon Steel & Sumitomo Metal Corporation (NSSMC), estableciendo nuevas reglas para el gobierno de Usiminas. Incluyen, entre otras, un mecanismo de alternancia para la nominación del CEO y el presidente del Directorio, además de un nuevo mecanismo para la nominación de otros miembros de la Gerencia Ejecutiva. El presidente de la sociedad se alternará entre Ternium y NSSMC, con intervalos de cuatro años.

Como sostiene en su memoria anual, Ternium Argentina S.A. vende sus productos en diferentes países y consecuentemente está expuesta al riesgo en la fluctuación de los tipos de cambio. A su vez, adquiere parte de sus materias primas en moneda extranjera, razón por la cual utiliza instrumentos financieros derivados para cubrir la exposición al riesgo asociado con tipos de cambio, que deriva de sus operaciones comerciales. Con esas salvedades, observamos sus estados contables para el período 2016-2019:

 

TERNIUM ARGENTINA S.A.       TOTAL DÓLARES
 (Es en pesos) 2016 2017 2018 2019
ACTIVOS CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 2.163.386 5.092.072 9.259.767 7.431.022
ACTIVOS NO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 36.983 97.072 304.560 78.938
TOTAL ACTIVOS EN MONEDA EXTRANJERA 2.200.369 5.189.144 9.564.327 7.509.960
PASIVO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 3.130.143 5.407.926 16.746.855 7.001.613
PASIVO NO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 268.446 2.142.386 5.408.098 4.607.746
TOTAL PASIVO EN MONEDA EXTRANJERA 3.398.589 7.550.312 22.154.953 11.609.359
EFECTIVO Y EQUIVALENTE DE EFECTIVOS 790.740 710.138 3.237.071 4.773.040
LIQUIDEZ 171.178 508.061 327.786 448.772
Pesos por dólares estadounidenses 15,89 18,65 37,7 58,89
Conversión a dólares estadounidenses 10.773 27.242 8.695 7.621 54.330
Nota: En miles de pesos o dólares, según corresponda. Fuente: Memoria y Balance Ternium Argentina S.A.

Contablemente, sólo puede demostrar liquidez en divisas por 54.330.000 dólares y compró 222.980.456 dólares (el 24,36% de ese monto).

Transportadora de Gas del Norte (TGN)

TGN se dedica al transporte de gas natural por gasoductos de alta presión en el centro y norte del país. Es responsable del transporte del 40% del gas inyectado en gasoductos troncales argentinos, lo que representa el 20% de la matriz energética de todo el país. Techint posee la mayor participación accionaria (56% de la sociedad) por su controlada Gasinvest S.A., sociedad conformada por Tecpetrol S.L. y Compañía General de Combustibles S.A.; un 24% lo posee Southern Cone Energy Holding Company Inc. y el 20% restante se coloca en Bolsas y Mercados Argentinos S.A. (BYMA) y del mundo.

TRANSPORTADORA GAS DEL NORTE (Es en pesos) 2016 2017 2018 2019 TOTAL DÓLARES
ACTIVOS Y PASIVOS EN MONEDA EXTRANJERA
ACTIVOS CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 187.182 316.756 7.917.593 3.962.704
ACTIVOS NO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 3.002.578 3.531.116 10.924.677 11.303.964
TOTAL ACTIVO EN MONEDA EXTRANJERA 3.189.760 3.847.872 18.842.270 15.266.668
PASIVO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 688.796 218.452 7.286.669
PASIVO NO CORRIENTE EN MONEDA EXTRANJERA 3.201.662 4.047.412 6.363.462 7.136.608
TOTAL PASIVO EN MONEDA EXTRANJERA 3.890.458 4.265.864 13.650.131 7.136.608
EFECTIVO Y EQUIVALENTE DE EFECTIVOS 250.865 475.496 3.602.826 2.123.765
CAJA Y BANCOS 34.038 30.028 693.200 46.945
PLAZO FIJO EN DÓLARES (cotizado en pesos) 50.556 204.146 2.909.626 1.977.120
Pesos por dólares estadounidenses 15,89 18,65 37,7 58,89
Conversión a dólares estadounidenses 3.182 10.946 77.178 33.573 124.879
Nota: En miles de pesos o dólares. Fuente: Memoria y Balance Transportadora Gas del Norte.

Compró 231.384.402 dólares, por ende, en sus estados contables sólo puede demostrar el 53,9%.

En síntesis

De la lectura de los estados contables de las tres empresas del holding Techint, no se desprende que hayan podido comprar la cantidad de dólares que informa el BCRA en base a los datos suministrados por los bancos que le vendieron esas divisas.

Las tres empresas deberían “abrir sus balances” [2] ante la AFIP. Además, el BCRA debería dar cumplimiento a lo solicitado por la jueza María Eugenia Capuchetti, quien el 3 de marzo de 2022, ante el pedido del fiscal Franco Picardi, le exigió que identifique a todas las personas físicas y jurídicas que compraron divisas durante el período 2015-2019. También solicitó identificar a todas las empresas –incluidos bancos– que realizaron transferencias de divisas netas al exterior durante el mismo período. Y el Congreso de la Nación debería poner en funcionamiento la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de Gestión de Contratación y de Pagos de la Deuda Exterior de la Nación (ley 27.249), máxime cuando es el mismo BCRA el que le vende las divisas al tipo de cambio oficial para que giren al exterior por supuestas o reales deudas de esas mismas empresas.

En cuatro años y como por arte de magia, no pueden desaparecer 86.200 millones de dólares. Se debe comenzar con el estudio de las operaciones de los 100 primeros compradores que adquirieron 24.769 millones de dólares. Le compete a los distintos estamentos del Estado controlar y fiscalizar qué pasó. De otra forma, los que pagan esa deuda son los que no se beneficiaron, como la mayoría de los jubilados y pensionados, los trabajadores precarizados y/o desocupados y sus hijos.

 

[1] En 2011, el holding Techint, de la familia Rocca, transfirió su domicilio fiscal de las Islas Caimán a Luxemburgo, según informó Ternium, controlada por Techint. En un comunicado remitido a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la empresa, que cotiza también en Nueva York, indicó que la medida responde a una reorganización en la cadena de control de la sociedad, en virtud de la cual sus accionistas controlantes directos e indirectos fijan domicilio fiscal en Europa.
[2] Para que el organismo fiscal investigue los movimientos bancarios, tanto los que tienen que ver con la compra de dólares –probando el origen de los fondos– como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino. Asimismo, la AFIP debería fiscalizar los saldos contables en dólares al final de cada ejercicio y verificar en qué cuentas bancarias, nacionales y/o offshore, estaban esas tenencias.

 

El beneficio de llamarse Techint

¿Por qué es urgente investigar la fuga de capitales?

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La deuda externa Argentina en diciembre de 2015 era equivalente a 240.665 millones de dólares, el 60% de la misma era intra sector público (en poder de la ANSeS, de los bancos oficiales, de los fondos fiduciarios argentinos, etc.), 9% con organismos internacionales (sin contar el FMI al que se le había pagado todas las acreencias en enero de 2006) y 31% restante se le debía al sector privado.

En diciembre de 2019 la deuda externa pública nacional pasó a ser de 323.065 millones de dólares, el 40% de la misma intra sector público, 22,7% organismos internacionales (mayormente el FMI por equivalente a 45.400 millones de dólares) y 37,3% se le debe al sector privado.  La deuda se incrementó en 82.400 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos y desmejoró sensiblemente su distribución, sobre todo por la perentoriedad de los plazos.

Con fecha 21 de mayo de 2020 el BCRA publicó el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019” y demuestra que de la deuda tomada en la gestión de Cambiemos, la “fuga de capitales” del período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019 alcanzó los 86.200 millones de dólares, prácticamente el incremento del endeudamiento fiscal nacional (1), el BCRA se lo vendió a los bancos y estos los compraron para sí o para sus clientes.

Es más, ese informe sostiene que en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas (empresas) compraron los 86.200 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos, pero los 100 mayores compradores de dólares (que son empresas), adquirieron 24.679 millones de dólares nunca el BCRA reveló quienes son esas 100 firmas, pero sí lo hizo el semanario digital “El Cohete a la Luna” en su nota titulada “Los 100 de Macri” del 24 de mayo de 2020.

Sabemos que no puede desaparecer en cuatro años y como por arte de magia 86.200 millones de dólares, por ende, se debe comenzar con el estudio de las operaciones de los 100 primeros compradores que lo hicieron por 24.769 millones de dólares. Le compete a los distintos estamentos del Estado controlar y fiscalizar qué pasó. De otra forma los que pagan esa deuda son los que no se beneficiaron, como son la mayoría de los jubilados y pensionados, los trabajadores precarizados y/o desocupados y sus hijos

Nunca pensaron los que compraron y sobre todo los que compraron dólares desaforadamente, que el BCRA le iba a pedir a los bancos que les vendieron, quienes fueron los que compraron esas divisas.

Con esa lista de los principales compradores que son empresas, se debe cotejar con sus Memorias y Balances que publican anualmente. Estamos hablando de posesión de divisas netas, no de pagos ni de cobros, esto es, la tenencia de dólares que compraron y que debería estar en poder de la firma, dado que en esos años fue legal su compra, ya que en diciembre de 2015 el gobierno de Cambiemos eliminó  el programa de consultas de operaciones cambiarias de la AFIP y levantaron la restricción de comprar 2.000 dólares por persona física y jurídica y por mes, para pasar a ser de 2.000.000 de dólares. En mayo de 2016 el BCRA amplió dicho límite a 5.000.000 mensuales y en agosto de 2016 no se puso ningún límite a las operaciones en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio) constituido por los bancos y los compradores de divisas.

Contablemente el problema no es difícil, las empresas deben presentar su Memoria y Balance General anual ante la Comisión Nacional de Valores dado que cotizan en Bolsas de Comercio del país y, ante la AFIP, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera (NIIF) y de las normas impositivas del país.

En esos documentos deben exhibir un cuadro denominado “Estado de Flujos de Efectivo Consolidados” en el que debe constar el aumento neto de efectivo y el equivalente de efectivos que es donde se contabiliza la compra de las divisas. Ese cuadro se combina con el de Activos y Pasivos en moneda extranjera, y de ambos resulta la información de cuántos dólares fueron adquiridos por la empresa en el ejercicio fiscal.

Haciendo ese estudio observamos que la empresa que más compró dólares en el período 2016-2019 que fue Telefónica Argentina SAIC (Movistar), subsidiaria de Telefónica de España, que lo hizo por 1.248 millones de dólares y, en sus estados contables solo puede demostrar que tenía dinero disponible para comprar el 33,42% de esa suma (417,1 millones dólares).

Luego le sigue Pampa Energía (Marcelo Midlin, Joseph Lewis, Blackrock) que compró 903,8 millones y puede demostrar 623 millones de dólares, el 68,9%.

TELECOM SA del grupo “Clarín”, compró 647,5 millones de dólares y contaba con recursos según sus Estados Contables por 434,5 millones de dólares, el 67,1% del total

El grupo ARCOR presidido por Luis Pagani, que adquirió a través de sus empresas controladas ARCOR SAIC y BAGLEY ARGENTINA 360,7 millones de dólares y puede demostrar efectivo o equivalente a efectivo por 65,4 millones de dólares, que es el 18,13% de esa suma.

El holding Techint, liderado por Paolo Rocca, a través de tres de sus empresas controladas realizó la adquisición de 547 millones de dólares:

  • TECPETROL SA compró en los cuatro años de gestión de Cambiemos, 92,6 millones de dólares, y de la lectura de sus estados contables se desprende que solo podría haber comprado 11,5 millones de  dólares, o sea solo justifica el 12,47% de lo realizado en el MULC.
  • TERNIUM ARGENTINA SA (Ex SIDERAR SAIC): Obtuvo en el MULC 223 millones de dólares y contablemente solo puede demostrar liquidez en divisas por 54,3 millones de dólares (el 24,36% de ese monto).
  • TRANSPORTADORA GAS DEL NORTE SA. Compró 231,4 millones de dólares,  y puede demostrar en sus Estados Contables solo el 53,9% (Son depósitos en dólares por 124,9 millones de dólares)

Y así, en mayor o menor medidas, las 100 empresas que compraron 24.769 millones de dólares no pueden demostrar contablemente los recursos para hacerlo, lo que amerita que la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) investigue los movimientos bancarios, tanto los que tienen que ver con la compra de dólares probando el origen de los fondos, como los relacionados con las transferencias bancarias en dólares y su destino. Asimismo la AFIP debería fiscalizar los saldos contables  en dólares al final de cada ejercicio y verificar en qué cuentas bancarias – nacionales y/o offshore – estaban esas tenencias.

Paralelamente, el BCRA debería dar cumplimiento en forma acelerada, a lo solicitado por la Jueza María Eugenia Capuchetti, quién el 3 de marzo 2022, ante el pedido del fiscal Franco Picardi, le exige que identifique a todas las personas físicas y jurídicas que compraron divisas durante el período 2015-2019.  Y  también solicita identificar a todas las empresas – incluidos bancos – que realizaron transferencias de divisas netas al exterior durante el mismo período.

Finalmente el Congreso de la Nación debería poner en funcionamiento la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de Gestión de Contratación y de Pagos de la Deuda Exterior de la Nación (Ley 27.249), para supervisar las tareas de la Justicia y de la AFIP, máxime cuando es el mismo BCRA el que le vende las divisas al  tipo de cambio oficial  para que giren al exterior por supuestas o reales deudas de esas mismas empresas y que es la principal causa por la que teniendo un fuerte superávit comercial desde que asumió el gobierno de Alberto Fernández, las Reservas Internacionales no crecen.

Es crucial que se sepa la verdad y se castigue con multa y recargo a los evasores, estamos en presencia de una doble contabilidad y de una fuga de capitales que el Estado debe recuperar para que no sea el pueblo argentino quién mediante los impuestos al consumo, la baja en las jubilaciones y pensiones, y el menor gasto público en general y en obra y construcción estatal en particular sea el que la pague.

 

Notas: 

(1) La deuda la toma el Tesoro de la Nación, pero salvo los pagos de intereses y capital de deuda, la mayor parte la emplea para pagar gastos que son en pesos: Jubilaciones y pensiones, salarios a las fuerzas armadas y de seguridad, al resto del personal público, transferencias y subsidios, licitaciones y contratos, etc. que son en pesos, por ende le vende los dólares que tomó en deuda externa al BCRA  Y el BCRA en lugar de conservar esos dólares, los vende al tipo de cambio oficial a los bancos.

 

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