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viernes, abril 24, 2026
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Informe económico mensual

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El mundo está convulsionado y conmovido por la invasión de Putin a Ucrania. La Argentina no forma parte de esa guerra, pero su estado es de zozobra por varias cuestiones. En este informe nos referimos a la inflación, que se trata de disimular con la que hoy acosa al mundo entero. “Mal de muchos, consuelo de tontos”, dice un refrán, pero en el caso de nuestra suba de precios no hay punto de comparación. Iniciamos el primer trimestre del año con un alza que siempre se reproduce y logra que los entripados políticos internos se multipliquen.

El BCRA trata de ir con mesura en los aumentos del dólar oficial mayorista, mirando de reojo la brecha. Lo que no puede atenuar o parar son las compras del billete, a pesar de la represión o cepo. Se nota más en la cantidad de personas que en los volúmenes de dólares.

Por lo que se ve la inflación no hace concesiones y traslada los ruidos inerciales de un año a otro, o de un mes a otro. Utilizando la desmesura, podemos asociar este fenómeno con el ruido de fondo cósmico. Se trata de la radiación primera y luego de la explosión: un hecho comparable con la permanencia de la inflación. Pasan los años y la resonancia persiste.

Podemos decir que en los últimos 217 meses (digamos desde el 2004), ningún índice supera el publicado por el Indec de este mes. El casi similar lo encontramos en setiembre de 2018. Algunos arriesgan un número elevado para el 2022 que alcanza el 59 % anual, como la recopilación que hace el BCRA. Otros, especialmente de origen oficial, son más optimistas y conjeturan en las proyecciones elevadas al FMI un rango de entre el 38 % y el 48 % a fin de año. Pero falta mucho para diciembre del 2022.

El Mes de marzo promedio de los IPC mencionados fue del 6.6 %. El Indec en el ponderado Nacional de 6 regiones registra el 6.7 %, y el Acumulado de tres meses del año 2022: 16.1 %. El ponderado por el Indec dio también 16.1 %.

Alimentos pone una nota elevada del 7.7 % en marzo (especialmente por San Luis y Mendoza). Además del Capítulo anterior, hay otros como Indumentaria y Educación que hacen su aporte y superan el Nivel General.

El dólar CCL en marzo se encogió respecto de lo que venía mostrando en los meses anteriores. Alcanzó los $ 196.12 con una disminución del -8.6 %, en tanto el dólar oficial mayorista promedió en marzo los $ 109.37 con un aumento en el mes del 2.8 % y en los tres primeros meses del 7.3 %. ¿Pero por cuánto tiempo seguirá este retroceso?

El Riesgo País está muy elevado, su promedio en marzo fue de 1.819. Este aumento de  16.2 % se analiza en 12 meses, de marzo a marzo.  Valor complicado, veremos cómo sigue contando ahora con la atención del FMI.

Sabemos que Inodoro tiene muchos recursos literarios que utiliza como artilugios o paralelismos de situaciones cotidianas, pero que suelen tomar nombres engañosos.

Es así como Inodoro luego de observar una comida sagrada, que los indios le traen como ofrenda, debe comerla.

El cacique le dice a Inodoro la composición de la ofrenda: “Sapo reyeno de hormigas coloradas, pisoteadas con nuestros mesmos pieses”.

Luego que Inodoro lo prueba y come, uno de los indios reflexiona: “Aura nuestros dioses estarán tranquilos. Querían un sacrificio humano”, y continúa diciendo: “¡Cayó de nuevo, el narigón!”.

Inodoro comparte su remate con Mendieta: “Dura la vida del héroe gauchesco, Mendieta. ¡Hay que tragarse cada sapo!”.

Cierra Mendieta con su comentario filosófico habitual que es de aplicación en infinitos actos de la vida: “Que lo parió”.

 

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Lo efímero y lo permanente

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Escribo estas líneas y metafóricamente estoy en condiciones de decir que siento el ruido del avance de los tractores de la protesta del campo. No dejo de sorprenderme de lo que mi amigo Rinconete llamaría “estos tiempos trepidantes”. Hace apenas una semana, el sector de los productores rurales hacia escuchar su voz por la falta de gasoil que era –según decían— inminente. Pero malos adivinos resultaron ser, toda vez que hoy están haciendo una manifestación en la Capital Federal a lomo de tractores y camionetas que no tienen empacho –y sí gasoil, por cierto— para movilizarse cientos de kilómetros y protestar en la Capital Federal.

El motivo de la protesta ni siquiera ellos lo saben. No pueden enunciarlo, siquiera. Es super divertido ver cómo los periodistas de medios hegemónicos tienen que ofrecerles un stock de respuestas cuando los entrevistan, para que no balbuceen cosas que van de lo cómico a lo inverosímil.

Ojo, yo entiendo que no todos los manifestantes tienen que saber por qué están manifestando. Muchos de ellos son en realidad peonada que conduce vehículos que son propiedad del patrón. El arriero pero versión tracción a combustible fósil, digamos. Uno de esos patrones de estancia, entrevistado por un canal de TV, dijo que no sólo venía él, sino que había enviado además ocho camionetas. Las infinitas ventajas de ser dueño de los medios de producción…

Lo cual me hizo reflexionar sobre cómo hacen sentir su voz aquellos que no cuentan con esas facilidades esenciales, tales como tener una tropilla de camionetas y tractores para hacer oír sus reclamos y mucho menos los recursos económicos para el gasoil que demanda desplazarse cientos de kilómetros.

En general, quienes no se caracterizan por ser los dueños de los medios de producción usan sistemas de protesta menos vistosos, pero igualmente visibles. Irrumpen en el espacio publico y así revelan presencia. No muy distinto a lo que está sucediendo ahora en el espacio publico de Capital Federal, invadido de tractores y camionetas.

Siempre recuerdo un texto maravilloso de Carmen Feijóo sobre los piqueteros. Hablando sobre el origen de esos movimientos, decía que el ciudadano caído del estado de bienestar, expulsado del sistema laboral, del sistema de salud y del sistema de seguridad social, se acuerda entonces de lo único de lo cual no han podido despojarlo: su condición de ciudadano. Cuando los periodistas le preguntan por qué está ocupando el espacio público, responde con sencillez pasmosa: “Porque tengo derecho”. De esa noción de tener derecho surgen las protestas ciudadanas.

Y tener derecho es un concepto que no tiene condicionantes fisiocráticos. Tienen derechos los ricos, los tractores y las camionetas y también tienen derecho los que no tienen nada –nada mas que derechos— y en muchos casos, hambre.

Me da algún nivel de espanto cuando me cruzo o escucho por los medios a los sommeliers de protestas. Como si para protestar hiciese falta tener algún derecho especial o alguna razón en particular. Cada uno de nosotros juzga sus propios motivos de protesta y también juzga los motivos de protesta que esgrimen quienes protestan.

A titulo de ejemplo, yo juzgo perfectamente válido ocupar los espacios públicos –plazas y calles— para hacer sentir mi voz en pos de la defensa de la vida de las mujeres que son víctimas de la violencia, si bien es cierto que yo no lo soy, en términos específicos.

Inaceptable y violenta me parece la condición de exigir estar de acuerdo con los motivos que cada uno pueda tener  para permitir una determinada manifestación pública. Que cada uno diga lo que tiene que decir. Eso es lo correcto y lo válido en términos democráticos,

Como vivo y circulo en estas mismas calles que todos, sé que el derecho a protestar crea inconvenientes para circular. Estemos o no estemos de acuerdo con los motivos de protesta. Y tengo claro que algunas reglas mínimas tienen que cumplir quienes ejercen su derecho a protesta. A titulo de ejemplo, permitir la circulación de ambulancias, porque por sagrado que sea el derecho a manifestar, no se puede pasar por sobre el derecho a a salud o la vida de un tercero. Pero ese me parece uno de los pocos límites claros que me atrevería a imponer a quienes están ejerciendo su derecho a protesta.

Con independencia de los motivos que la fundan, la protesta altera muchos otros derechos, como el de circular libremente – derecho que también sé alterado por los peajes, aun cuando a nadie parece molestarle tanto como molestan los cortes de calles— , el derecho a trabajar e incluso el derecho al orden público. Y hablo con plena noción de  lo que estoy diciendo, sigo creyendo que es mas importante ponderar por encima de todos esos derechos el derecho a la protesta, porque sin ese derecho tan básico, seria imposible la vida en sociedad.

Porque atendida o no, la protesta es un modo de descompresión válido del conflicto social. El derecho a visibilizar lo que sea que te está pasando es un derecho que nos salva a todos, colectiva e individualmente, de ser los “Mr. Cellophane” de esta sociedad. Gente invisible y que nadie mira ni toma conciencia de las necesidades e inquietudes que nos llevan a manifestar en la vía pública.

Y sé que es incómodo y hasta enojoso sentirse muchas veces rehén de las calles y de las protestas de otros; otros que no conozco y otros con los que incluso no estoy de acuerdo.

Hace muchos años leí un magnífico libro de Roberto Gargarella que se llama El derecho a la protesta: el primer derecho. Y debo señalar que, si bien no pienso como Roberto en todo, en la defensa del Derecho a la protesta estoy terriblemente de acuerdo. Gargarella considera que en materia de protesta hay grupos especialmente desfavorecidos en sus derechos.

Pienso en voz alta, por ejemplo, que quienes protestan hoy con camionetas y tractores podrían haber obtenido el mismo nivel de visibilidad mediante solicitadas en periódicos, y por un costo mucho menor que el traslado de la parafernalia que realizaron. Y sin duda ese modo de protesta hubiese provocado menos inconvenientes a quienes se vieron impedidos o demorados de transitar por las rutas y las calles. En el mismo sentido pienso que si un grupo de desempleados corta una calle, no tiene a su alcance método más idóneo y disponible de visibilizar su protesta o su reclamo.

Pero sea cual sea el método de protesta por el que los individuos optan, el juicio de valor que hagamos los demás también es ajeno por completo, Como lo es nuestro juicio de valor sobre la validez, y legitimidad de los motivos de protesta.

A título de ejemplo, uno de los motivos enunciados por un manifestante de esta protesta del sector agro-productor fue su deseo de volver al país de Alberdi. Y claramente yo podría estar muy de acuerdo, hasta que recuerdo que en las épocas de Alberdi, las mujeres como yo no tenían derecho a votar y éramos ciudadanas consideradas incapaces relativas de derecho. Y entonces me doy cuenta de que claro que quiero el país de Alberdi, pero con todos los avances en materia de derechos que vinieron después.

Todos preferiríamos un país ordenado, calles donde se pueda circular y ausencia de protestas. Pero antes que preocuparnos por los motivos de protesta y pretender juzgarlos, deberíamos preocuparnos por las causas de la desigualdad y cómo terminar con ella. Porque es feo llegar tarde al trabajo y perder el presentismo, pero más horrible aún –a mi juicio— es acostar tus hijos con hambre porque no tenés con qué darles de cenar. Y creo que en la ponderación de derechos que hacemos para juzgar las protestas y sus modos, nos olvidamos de algo trascendente que está en el articulo 16 de la Constitución inspirada por las Bases de Alberdi. Allí se dice que en la Argentina “todos sus habitantes son iguales ante la ley». Y por ello todos tienen derechos. Y ello incluye el derecho a la protesta. Sea que vengan a pie, en colectivo o montados en tractores.

Lo efímero y lo permanente

Problemas y soluciones

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La Argentina no es pobre: es injusta. En un país con sólo 46 millones de habitantes, donde se producen anualmente 160 millones de toneladas de granos, más del 40% de la población vive bajo la línea de pobreza. Esto es así porque se permite exportar, por ejemplo, 38,4 millones de toneladas de maíz en granos y se produjeron 47,7 millones de toneladas en el año y paralelamente la persistente suba del precio del dólar oficial hace que su precio sea cada vez más caro en el mercado interno. A ello se agrega una suba del precio del maíz en los mercados internacionales de más del 150% de un año a esta parte. Este mes, la tonelada cotiza en 280 dólares.

Con el trigo es peor. En el año se produjeron 22,1 millones de toneladas y se permitió exportar 14 millones, con lo que –teóricamente– los 8,1 millones restantes alcanzarían para abastecer el mercado interno, que consume entre 620.000 a 650.000 toneladas del cereal por mes. Pero no bien iniciado el conflicto bélico Rusia-Ucrania, el precio de la bolsa de harina se duplicó: de 1.350 pesos por bolsa de 25 kilos de harina para pan, pasó a valer más de 2.600 pesos. Incluso, la Secretaría de Comercio Interior de la Nación multó a Molinos Cañuelas S.A. por 150 millones de pesos por haber realizado agio de bolsas de harina. Igual sucede con el arroz, el girasol, la avena, las carnes vacuna, aviar y porcina, el pescado, etc.

Es más, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, afirmó en estos días que la Argentina no puede exportar más por las cuotas de exportación de maíz y trigo, que impiden aprovechar estos precios y crecer en volúmenes. En ese mismo reportaje del pasado 18 de abril, añadió que en relación con el aceite de girasol, la existencia de un fideicomiso para el mercado interno hace que “cada vez que exportamos, tenemos que subsidiar más, por lo tanto, tampoco es conveniente exportar más”. También despotricó porque el precio de la tonelada de aceite de girasol en el mundo es de 2.200 dólares y en la Argentina se está vendiendo a 900.

Obviamente se cuidó de decir cuál es el costo de producir en las tierras más fértiles del planeta y con el precio de una mano de obra que cuesta la quinta parte o menos que en el mundo al que hace referencia. La botella plástica de aceite de girasol de un litro y medio que se produce acá, se prensa acá, se envasa acá y viaja 10.000 kilómetros para ser vendida al Mercado de Ámsterdam, se vende allí a 1,75 euros (unos 2 dólares) y en el mercado argentino su precio es de 240 pesos o más, pero el salario promedio en los Países Bajos es de 3.500 euros y en la Argentina no llega a 830 dólares.

Antes existía la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, que ponían techo y límite a la suba de precios. Los Idígoras que usufructúan de su privilegio de fijar los precios en el mercado interno de acuerdo al internacional (de otro modo, exportan) y que han ganado y ganan fortunas con ello, ni siquiera quieren aportar una suma del 15% sobre las utilidades netas (después del impuesto a las ganancias) para asistir a la población que peor la está pasando por la suba generalizada de los precios (porque se internacionalizan, pero no se internacionaliza el precio del empleo presente y pasado).

La propuesta del bono por única vez de 18.000 pesos en dos cuotas de 9.000 pesos cada una en mayo y en junio para un universo de más de seis millones de personas con trabajo informal, trabajadoras domésticas, y monotributistas categoría A y B (facturan, como máximo por año, 600.000 pesos) y de complementar el bono otorgado en abril por la ANSES de 6.000 pesos con uno nuevo de 12.000 pesos para 4.600.000 jubilados y pensionados que perciben hasta dos veces la remuneración mínima (de 32.630 pesos por mes en abril de 2022) [1], tiene un costo total estimado por el Ministerio de Economía de 186.000 millones de pesos (equivalente a unos 1.500 millones de dólares).

Esa cifra es la que va a ganar este año un puñado de bancos privados por tener “la carta de porte” que le permite captar depósitos del público, darse vuelta y –sin correr ningún riesgo– prestárselo al Banco Central de la República Argentina (BCRA), el que les paga una tasa de interés del 47% nominal anual. Como la operatoria en LELIQs (letras de Liquidez del BCRA) es en torno a los 7 días, la tasa efectiva es del 58,7% anual, sobre una masa inmovilizada que supera los 5 billones de pesos.

La diferencia entre la tasa pasiva (la que le pagan a sus depositantes) y la activa (la que le cobran al BCRA) es de no menos de 6% anual. Por ende, el spread suma 300.000 millones de pesos y los diez bancos privados más grandes tienen el 60% de las LELIQs, Notas de Liquidez (Notaliq) y Pases Pasivos del sistema [2].

La otra burbuja

La burbuja financiera que significa el irracional crecimiento de los encajes remunerados del BCRA (Pases pasivos, LELIQs y Notaliq) –que aumentaron en un 323,5% (de sumar 1,2 billones de pesos a ser, desde el 7 de abril, de 5 billones de pesos)– no para de incrementarse, y con ella el déficit cuasi-fiscal o déficit del BCRA. A eso debe sumarse la deuda interna del Tesoro de la Nación, cuyo valor total es de 7,2 billones de pesos.

En efecto, el gobierno nacional realizó una fuerte reconversión del gasto en salud y en asistencia social a la población en 2020, que le ocasionó un déficit primario (antes del pago de la deuda) del 6,37% del PIB (prácticamente, la cuarta parte del Presupuesto Nacional ejecutado de 2020 fue deficitario).

Ese déficit fue financiado por el BCRA y, mayoritariamente, por la colocación de títulos de deuda en pesos de corto plazo, ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) que se construye desde el IPC (Índice de Precios al Consumidor del INDEC). Por ejemplo, el BONCER (Bonos ajustados por el CER más un plus) y el dólar linked son en pesos, pero se ajustan por el valor oficial del dólar más un plus.

El gobierno ha venido renovando a los vencimientos los títulos pero ante el incremento inflacionario y del valor oficial del dólar, esa deuda se acrecentó para representar el 14,5% del PIB (que se estima en 416.111 millones de dólares). Se realizó un impresionante ajuste fiscal en 2021 y el déficit primario se redujo del 6,37% al 2,5% del PIB. Esto continúa en el primer trimestre de 2022, en el que que presentó ante el FMI el cumplimiento de la meta de que el déficit primario fuera sólo del 0,25% del PIB. Semejante ajuste del gasto público es funcional al modelo extractivista agropecuario-exportador, pero incide negativamente en el consumo y en el nivel de actividad interna. Luego de reunirse en Washington con Kristalina Georgieva, Martín Guzmán dijo que la reducción del déficit seguirá a pesar de los efectos de la guerra en Ucrania.

Para apuntalar los gastos en salud en general (desde los laboratorios y demás productores de bienes y servicios de salud, incluido hospitales, sanatorios y clínicas), el gobierno disminuyó los aportes previsionales patronales. Lo mismo hizo con las empresas radicadas en el norte argentino. Pero el impacto presupuestario de esa disminución de ingresos es prácticamente de la misma magnitud que el aumento nominal de la recaudación por la inflación (IVA, Impuesto a los Combustibles, Internos coparticipados, Débito y Crédito bancario, etc.). En consecuencia, la recaudación tributaria no redunda en un aumento en términos reales y no genera recursos para ir amortizando la deuda en pesos de corto plazo.

La solución de las dos burbujas es que se emplee parte de los 5 billones inmovilizados por el BCRA en Pases Pasivos, LELIQs y Notaliq, en amortizar la deuda interna en pesos del Tesoro de la Nación. Esto se emplearía para un fin (hoy no tiene ninguno de ninguna especie, sólo inmovilizar el dinero), que es el de disminuir la deuda en pesos (con su correlato de menor pago de intereses y de desarmar la burbuja especulativa).

La economía es una ciencia social y, como tal, referida a relaciones humanas. Los mismos tenedores de las Letras y Bonos del Tesoro de la Nación son los bancos o los grandes fugadores de capital que conforman, entre otros, las 100 empresas (y sus dueños) que compraron 24.769 millones de dólares en los cuatro años de gestión de Cambiemos. El problema es que muchas de las 100 empresas mencionadas pueden demostrar en sus balances contables de 2016, 2017, 2018 y 2019 de dónde detrajeron los pesos para comprar 24.769 millones de dólares. No lo demuestran ni sus utilidades, ni su liquidez y menos que menos el cuadro donde dicen cuántos dólares y otras divisas poseían al cierre de cada ejercicio.

La tarea que debe hacer la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), por estar dentro de sus misiones y funciones, es investigar la denuncia de El Cohete a la Luna, verificar los estados contables presentados y relacionarlos con las compras de divisas realizadas y que compiló e informó el BCRA. El artículo 16 de la Ley de Impuesto a las Ganancias (t.o. vigente) sostiene que el contribuyente puede cancelar todas las obligaciones evadidas hasta los 30 (treinta) días hábiles posteriores al acto procesal por la cual se le notifica fehacientemente la imputación penal que se le formula.

En síntesis

Se debe operar sobre los tres frentes a la vez: el de los pasivos financieros del BCRA (superan los 5 billones de pesos), el de la deuda en títulos de corto plazo en pesos y el de recuperar parte de la fuga de capitales por las compras indebidas de divisas de las 100 primeras empresas (se puede inferir una conducta similar en las otras grandes compradoras durante el macrismo).

Por supuesto que se debe declarar la Emergencia Alimentaria y por DNU realizar el incremento del 15% de la tasa del Impuesto a las Ganancias a las 19.700 empresas que declararon ganar en 2021 más de 1.000 millones de pesos. Con ese fondo, se podrán constituir los dos bonos referidos.

Con investigar la fuga de capitales, multar a sus responsables y conciliar la deuda en pesos del Tesoro con los encajes remunerados del BCRA, se sanean las cuentas públicas sin necesidad de realizar un mayor ajuste fiscal del que se viene realizando.

 

[1] El total de jubilados y pensionados nacionales es de 7.100.000 personas. Por lo cual, quienes perciben hasta dos veces el haber mínimo, representan el 65% de los beneficiarios. Mientras tanto, hay 61 ex jueces que cobran más de un millón de pesos por mes.
[2] Los diez bancos son: Santander; BBVA; Galicia; Macro (en estos cuatro bancos tiene fuerte participación accionaria BlackRock); Credicoop; HSBC; Citi; Banco Patagonia (el 80% del capital es del Banco Do Brasil) Supervielle y BNP Paribas.

 

 

Problemas y soluciones

 

Informe económico mensual

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El documento explica parcialmente los devenires profundos a lo largo de varios años de indicadores claves, sensibles, y de indudable impacto en la macroeconomía de Argentina.

Iniciamos el recorrido:

En un primer paso describimos en forma mensual el seguimiento de las exportaciones, importaciones y destacamos el saldo entre ambas.

Siguiendo los números del gráfico anterior, incluimos los valores que se presentan al final de cada año para el saldo, o sea se acumula mes a mes hasta diciembre. Esto resulta de utilidad para ir viendo los cambios de gobierno ajustados al almanaque y las modificaciones de política económica.

Para contar con una mirada de mayor plazo incluimos 30 años pero con valores anuales y se puede apreciar que fue ocurriendo en el sector generador de dólares.

Para observar con mayores precisiones cuáles son las secciones de mayor importancia, evaluamos tanto los saldos positivos, o sea mayores exportaciones, como los saldos negativos, o sea mayores importaciones. Una primera conclusión muy general es la permanencia a lo largo de muchos años de un intercambio que por lo visto resulta difícil de modificar. Son tres gráficos que contienen lo anterior. En el último hacemos una muy liviana conjetura del posible resultado en el 2022.

En los dos gráficos siguientes incorporamos las variaciones del Tipo de Cambio o dólar oficial y del Índice Tipo de Cambio Real Multilateral. Lo que predomina es la volatilidad que en algunos periodos se hace muy aguda. Expone lo sensible que resulta el Tipo de Cambio frente a los disloques de variados orígenes en la economía.

Tratamos de ver también cómo funcionan o interactúan las variables en dos agrupamientos de gráficos:

  1. A) En el primero, la acumulación por año de los valores mensuales de las Reservas Brutas del BCRA (1), la Fuga o Atesoramiento de acuerdo con el Balance Cambiario (2) y finalmente los resultados de la Cuenta Corriente del Balance de Pagos (3).
  2. B) En el segundo agrupamiento de tres gráficos tomamos los valores de las tres variables anteriores que se van acumulado en forma mensual desde el 2003 a la actualidad, pero les sumamos los resultados de la Balanza Comercial, o sea los saldos de las exportaciones e importaciones.

Para que sean menos tóxicos los gráficos, incluimos uno tanto en A como en B haciendo jugar todas las variables y luego desagregando en dos variables. Estimamos que la visualización de esa forma se hace más digerible.

Como siempre se presentan en nuestro país problemas macroeconómicos con acento en una variable o más, o simplemente en el clima macro. Tiene la ventaja de endosarle culpas al gobierno anterior y es lo que usualmente se observa.

Podemos sí decir siguiendo al El Príncipe de Maquiavelo escrito hace 600 años, muy leído y comentado en todos los niveles políticos (de aquí y allá, de derecha, centro, izquierda, liberales, neo y mezclas), para bien o para mal, la asociación o vínculo presente entre el poder político y la economía y mucho más a tal punto que hasta la Iglesia lo incluyó en el Índice de los Libros Prohibidos allá por 1560. Se puede encontrar a lo largo del libro algunas ideas que parecieran ser aplicables a un sistema presidencialista: “Mientras que el que llega al poder por el favor popular es única autoridad”. ¿Por qué? “Ya he explicado antes como es preciso que un príncipe eche los cimientos de su poder, porque de lo contrario, fracasaría inevitablemente. Y los cimientos indispensables a todos los estados, nuevos, antiguos o mixtos, son las buenas leyes…”. Este Maquiavelo tenía la virtud de hacer más enredadas algunas de las cuestiones más resonantes de los gobiernos de antes y los de ahora, era de biromes llevar.

En uno de sus libros denominado: “Fontanarrosa y la política”, hay un cuadro con el siguiente diálogo entre dos personajes. Uno de ellos dice: “Los precios suben por el ascensor y los sueldos por la escalera”. “Usted lo ha dicho, Pérez, pero no podemos mandar los sueldos por el ascensor. Habiendo escaleras, la casa no se responsabiliza por el uso del ascensor”. Pensar que la primera edición del libro fue en 1983.

 

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EL (DES) GOBIERNO DE LOS JUECES

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El miércoles estaba tranquilamente sentada en mi oficina del Senado de la Nación, juntando fuerzas para ir a visitar a Luchy, que trabaja también en el Senado, sólo que en el edificio que está a una larga cuadra de distancia. Me debatía entre la pereza de la siesta y la voz del buen cristiano reiterándome hasta el hartazgo que tengo que caminar más, porque si no un día no me va a poder el culo. Ya lo quisiera ver a él de tacos y con una pesada cartera. (Todas las cosas que una chica necesita para salir de su casa en la mañana y sobrevivir a las contingencias de un día agitado, pesan de verdad.) Maldecía para mis adentros el discurso acerca del placer de caminar —¿qué placer encuentran en eso, exactamente?—, cuando llegó a mis manos la notificación de la medida cautelar precautoria que acababa de entrar por DEOX al Senado. Había sido enviada a nuestro sistema digital de notificaciones judiciales por un juez de Paraná. En ella se ordenaba que “existiendo circunstancias graves y objetivamente impostergables que justifican la protección inmediata del derecho invocado, decreto una medida interina en los términos del artículo 4 inciso 1, tercer párrafo de la Ley 26.854, ordenando a la Excma. Cámara de Senadores de la Nación y a la Excma. Cámara de Diputados de la Nación, a través de sus respectivos presidentes, se abstengan de designar nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura de la Nación hasta tanto se produzca el informe antes dispuesto y, en su consecuencia, esta magistratura se encuentre en condiciones de evaluar en forma definitiva los recaudos específicos de toda cautelar”.

Primer dato que consideré es que, como se trata de una cautelar precautoria, es por su naturaleza inapelable. ¿Y para qué me la notifican, sino la puedo apelar, entonces? ¿Sólo para fastidiar mi Semana Santa? Porque, como les decía, era un momento en el cual el pensamiento que nace de la pereza me tenía algo cooptada. Los jueces en general no me caen simpáticos salvo algunas excepciones, y los que me notifican de cosas que echan a perder mis fines de semana largos menos que menos, he de confesar.

La respuesta es fácil. Me notificaron de la cautelar precautoria para que la informe a la presidencia del Senado, cuando el Senado no podía hacer nada durante los días siguientes. Con un detalle vistoso: ¡lo que tenía que hacer el Senado derivaba también de una orden judicial!

Pero la historia acerca de cómo el Poder Judicial arruinó mi Semana Santa comenzó mucho antes. Por poner una fecha caprichosa, diré que comenzó en diciembre de 2021, cuando la propia Corte Suprema declaró inconstitucional la ley que regula la integración y el funcionamiento del Consejo de la Magistratura. Que viene a ser la ley 26.080, publicada el 27 de febrero de 2006. Detalle también vistoso, la inconstitucionalidad de esa ley, que rige al Consejo de la Magistratura desde hace 15 años, da cuenta que a la Corte Suprema le importa un corno que un organismo de la importancia del Consejo de la Magistratura haya funcionado con una ley que 15 años después es declarada inconstitucional. Digamos que para ciertas cosas la Corte Suprema se toma sus tiempos, ¿no?

En mi opinión el detalle es bastante más que sólo vistoso, por cierto, toda vez que la función del Consejo de la Magistratura es ni más ni menos que seleccionar a los jueces y vigilar cómo se desempeñan esos jueces. Y para ser clara, durante los últimos 15 años esa misión de trascendencia institucional ha sido desarrollada por un Consejo cuya conformación fue declarada tardíamente inconstitucional. Eso daría cuenta del deplorable modo en que el Consejo ha realizado su tarea, sobre todos en lo que refiere al control de los jueces. En definitiva, ese deficiente control explicaría por qué tenemos los jueces que tenemos, ¿no? Gente sin alma que se dedica a dejarme sin fines de semana, entre otras cosas. Pero quedan sin control disciplinario alguno cuestiones infinitamente más graves. Como los jueces que visitaban a escondidas a Macri, por decir algo.

Pero volvamos a este caso. Cuando se sancionó la ley, el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires –y no confundir con el Colegio Público de Abogados de Capital Federal, que es el organismo que tiene el control de los abogados de la Capital Federal— se presentó cuestionando que la ley 26.080 no respetaba el «equilibrio» en la representación exigido por los artículos 114 y 115 de la Constitución Nacional para la integración del Consejo de la Magistratura de la Nación y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Afirmó que el régimen establecido por la ley 26.080 alteró la naturaleza, autonomía funcional e independencia del Consejo de la Magistratura.

Yo no soy quién para decir si esa ley respetaba o no el equilibrio. Pero por ahí la propia Corte sí lo es y por cierto que, créase o no, dijo ante un planteo similar algo también curioso. Fue en el caso «Monner Sans, Ricardo c/ EN – Secretaria General Presidencia y otros s/ amparo”, en el que se pedía “ la declaración de inconstitucionalidad de la ley 26.080, en cuanto modifica la composición y el funcionamiento del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación”. Verán, lo mismo que cuestionaba en este caso. Y la respuesta de la Corte Suprema fue contundente. Señaló que “no incumbe al Poder Judicial evaluar el acierto o el error, el mérito o la conveniencia, de la solución adoptada» por el legislador. En cambio corresponde al Congreso de la Nación la competencia para reglamentar lo atinente al Consejo de la Magistratura y las valoraciones que en ejercicio de ese Poder Legislativo haga sobre el número de consejeros y de la composición del cuerpo, tanto en su pleno como en sus comisiones, que «pertenecen a la exclusiva zona de reserva de dicho Poder, incumbiéndole sólo a los jueces efectuar el control de constitucionalidad con arreglo a la noción de equilibrio consagrada en la Constitución, que al no ser sinónimo de igualdad debe interpretarse como proporción, exigencia que la ley 26.080 ha respetado en cuanto a la representación de los abogados”.

Pero verán, en la Facu de Derecho nos martillan con la lógica jurídica y el principio de no contradicción, ese que señala que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo. Bueno, según la Corte la ley 26.080 puede ser y no ser constitucional al mismo tiempo… con algunos años de diferencia, claro, y según el signo político del gobierno de turno. Los argumentos que usó en diciembre de 2021 para considerar inconstitucional la ley que hasta entonces había considerado constitucional la propia Corte, son menos que pueriles. No los voy a aburrir con tecnicismos, sólo diré que el principio de no contradicción no es el único criterio lógico jurídico que se cargaron los cuatro fulanos en diciembre.

Entre otras cosas, en el fallo de diciembre de 2021 los Supremos organizaron un aquelarre con la propia Constitución como papel confeti. Pura algarabía. Porque no sólo declararon inconstitucional la ley en cuestión, sino que le impusieron un plazo al Congreso de la Nación para dictar una nueva ley de Consejo de la Magistratura. Pero, no conformes con eso, y en el apuro que tiene el actual presidente de la Corte por asumir en el Consejo, decidieron llevarse puestas la distribución de funciones que hace la propia Constitución y revivieron una ley derogada por el Congreso. Olvidándose groseramente de que, por muy supremos que sean, siguen sin ser legisladores y no pueden revivir leyes derogadas por el propio Congreso.

Con deliciosa maldad recordó Lorenzetti en el fallo de diciembre que “la parte actora no pidió la restitución de la vigencia de la ley anterior, lo cual constituye, per se, un exceso de jurisdicción». Por otra parte, el Fiscal de Cámara cuestionó en este recurso la decisión de restituir una ley derogada, violando la división de poderes y las facultades del Congreso. La ley 26.080 dispone que ‘sustituye’ el artículo 2° de la ley 24.937, lo que significa que la deroga. Una ley derogada no puede ser restituida en su vigencia y es lo que se enseña en los primeros cursos de las Facultades de Derecho, con cita de Kelsen: ‘Una norma cuya vigencia ya fue cancelada por otra norma derogatoria, sólo puede ser vuelta a su vigencia por medio de una norma que tiene el mismo contenido que la derogada’ (Kelsen, Hans, Teoría General de las Normas, Editorial Trillas, México, página 116) y en el mismo sentido la doctrina nacional de modo coincidente (López Olaciregui, en Salvat, Raymundo, Tratado de Derecho Civil, Parte General, Tea, Bs. As., T. I)».

«Ese criterio —sigue Lorenzettti— se basa en el respeto al principio del paralelismo de las competencias ya que debe ser el autor de una norma o de un acto –en el caso, en ejercicio de la competencia constitucionalmente asignada— quien, de estimarlo pertinente, restablezca la vigencia de la norma que derogó (en sentido concordante, Bidart Campos, Tratado Elemental de Derecho Constitucional Argentino, Tomo I, Ediar, Buenos Aires, 1995, página 95). El Código Civil Español, por otra parte, recoge expresamente este principio (artículo 2). Por la simple derogación de una ley no recobran vigencia las que ésta hubiere derogado”.

Y como si no fuese suficiente, remata Lorenzetti: “Ningún tribunal ni la propia Corte Suprema puede legítimamente declarar inaplicable una ley que ha sido derogada hace dieciséis años sin afectar seriamente la seguridad jurídica. Por otra parte, la restitución de la ley anterior hasta que el Congreso dicte una nueva podría generar un caos, porque de 13 miembros pasa a 20 y luego a 17 (según el proyecto adjuntado a la causa). La Cámara restituye la ley anterior en su totalidad, incluyendo lo que no fue materia de agravio, lo que excede su competencia, ya que los jueces no son legisladores. La restitución de la ley anterior en aspectos que no han sido materia de agravio implica arrogarse funciones legislativas, algo absolutamente incompatible con la función judicial. La Corte ha dicho que ‘no incumbe a los tribunales el examen de la conveniencia o el acierto del criterio adoptado por el legislador en el ámbito propio de sus atribuciones, ya que aquellos deben limitarse al examen de la compatibilidad que las normas impugnadas observen con las disposiciones de la Ley Fundamental (Fallos: 312:435), Monges (Fallos: 319:3148)”.

Y voy a decir esto, no sin pudor: por una vez en la vida, Lorenzetti tiene razón. Alguna vez tenia que pasar, supongo.

Lo que no escribió Lorenzetti pero los abogados sabemos es que este desquicio institucional tiene su origen en la otra función del Consejo de la Magistratura que es ni mas ni menos que la función de administrar el presupuesto del Poder Judicial. Es así, señores: toda esta locura por un tema de caja. Caja que la Corte desea, aun cuando la Constitución no se lo permita. Pero siendo juez de la Corte Suprema, que la Constitución no permita hacer algo que deseás es apenas un detalle. Como nos demuestra este fallo de diciembre de 2021 —curioso fallo—, donde incluso el propio presidente de la Corte —no de la Nación, no del universo— se olvidó cosas que él mismo firmó, tales como: «Es necesario recordar que los espacios de decisión del político y del juez son distintos. El político —constituyente, legislador o administrador— tiene un amplio abanico de posibilidades para decidir conforme a un marco normativo general (que en ocasiones él mismo puede modificar), a su ideología y a su prudencia; el juez debe hacerlo dentro del estrecho límite de la Constitución y las normas dictadas en su consecuencia. Si el juez intentara suplir al político, proyectando su forma de pensar (en suma, su disconformidad con una decisión política) en descalificación jurídica, estaría excediendo su competencia y violentando la división de poderes» [Fallos: 341:1869, del 11 de diciembre del 2018, voto del juez Rosatti, considerando 14].

Que las leyes las cumplan los giles y que las cautelares las apelen los sufridos abogados sin Semana Santa. Si total, como dicen de ciertos equipos de futbol, el Poder Judicial es un cabaret.

El (des) gobierno de los jueces

Fuga y evasión

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El mecanismo general de la fuga de capitales es la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones. De esa manera, se giran las divisas a cuentas en el exterior. Pero además de esas operaciones que se realizan ante la falta y/o falla de controles, posibilita la fuga de capitales la deuda externa tomada por el Tesoro de la Nación, con el consabido mecanismo de que la administración nacional emplea una parte de esa deuda para pagar obligaciones en divisas y otra gran parte (mayoritaria) para financiar el gasto público, que es en pesos: paga a las Fuerzas Armadas y de seguridad (que son más del 50% de los empleados del sector público nacional), al resto del personal estatal, las contrataciones, licitaciones, transferencias y subsidios, jubilaciones y pensiones, etc.

Para eso, el Tesoro de la Nación le vende los dólares tomados como deuda al Banco Central de la República Argentina (BCRA), que le da pesos al tipo de cambio oficial. Pero en lugar de conservar esos dólares, y siempre con el remanido fin de absorber liquidez, se los vende (también al tipo de cambio oficial) a los bancos, los que optan por conservarlos para sí (con un límite fijado por el BCRA de tenencia de divisas sobre su Responsabilidad Patrimonial Computable) o venderlos a sus clientes.

El “Informe de Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos 2015-2019”, publicado por el BCRA el 20 de mayo de 2020, compila la venta de esos dólares a cada banco, que debieron informar a quiénes se los vendieron, por lo que detalla los mecanismos sobre los cuales se erigió el proceso de endeudamiento y fuga de capitales que desencadenó la actual crisis de deuda. Dicho informe dice que casi ocho millones de personas físicas y jurídicas (empresas) compraron 86.200 millones de dólares, pero las 100 primeras (que son empresas) adquirieron en el período la suma de 24.769 millones de dólares.

La autoridad monetaria que elaboró el informe no dio a conocer los nombres, amparada en el artículo 39 de “secreto bancario” de la ley 21.526 de Entidades Financieras de 1977. Sin embargo, El Cohete publicó la lista de esas 100 empresas en la nota del 24 de mayo de 2020 titulada “Los 100 de Macrì”. Encabezan el lote, Telefónica Móviles Argentina S.A. y Pampa Energía S.A. En ambas empresas, su principal accionista  es el fondo BlackRock, lo cual no sólo es reconocido por su CEO, Larry Fink, sino que aparece declarado en sus Memorias y Balances presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Telefónica Móviles Argentina S.A. declara textualmente: “Los accionistas significativos de la Compañía son BlackRock, Inc., Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, S.A. (BBVA) y Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (“la Caixa”), con una participación en el capital social de Telefónica, S.A. a 31 de diciembre de 2019 del 5,70%, 5,18% y 5,01%, respectivamente”.

La empresa presenta su balance en la Argentina consolidado con su controlada Telefónica S.A., multinacional española de telecomunicaciones con sede central en Madrid, que es la compañía más importante de Europa y la quinta a nivel mundial. La marca de Telefónica se reserva exclusivamente para el papel institucional de la empresa. Para la comercialización de sus productos y servicios, la compañía tiene tres marcas principales: Movistar para España e Hispanoamérica, O2 para toda Europa y Vivo para Brasil.

En la Memoria y Balance de Telefónica S.A. presentan un cuadro donde incluyen a la empresa de la Argentina en Hispanoamérica del Sud, que se refiere a América del Sur excluido Brasil, sin precisar el balance de Telefónica Móviles Argentina S.A.

Obviamente que la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) y la CNV cuentan con el balance desagregado, al cual no tenemos acceso el resto de los mortales de este país. Pero sí sabemos que José María Álvarez-Pallete, el presidente español de Telefónica-Movistar, anunció a fines de 2019 una reestructuración empresarial que consiste en “escindir” las filiales de Telefónica en Latinoamérica de su casa matriz en España, propiciando la posible venta de las mismas. Así lo aseveró en el diario El País de España del 27 de noviembre de ese año.

En ese reportaje, Álvarez-Pallette reconoció que durante 30 años Latinoamérica fue “el motor de crecimiento de la compañía”. Especialmente la Argentina, con la compra parcial de la empresa estatal ENTeL. La pregunta obligada –que deberían contestar los administradores de la empresa en la Argentina– es por qué no reinvirtió las fuertes ganancias obtenidas en el período y cómo fue posible que comprara 1.248.233.483 dólares entre 2016-2019 y a posteriori plantearan vender e irse.

En el caso de Pampa Energía S.A. es clara y clave nuestra afirmación respecto a que ninguna de las 100 empresas que compraron 24.769 millones de dólares en el período 2016-2019 puede justificarlo en sus Memorias y Balances. En efecto, la firma presenta un Cuadro de Resultado, que está medido en dólares para los años 2018 y 2019 y en pesos para los años 2016 y 2017:

PAMPA ENERGIA S.A.
CUADRO DE RESULTADO
2019
2018
2017
2016
INGRESOS POR VENTAS
2.836
2.920
50.347
25.110
COSTOS POR VENTAS
-2.032
-1.967
-34.427
-20.153
RESULTADO BRUTO
804
953
15.920
4.957
RESULTADO OPERATIVO
751
670
10.155
1.983
RESULTADO ANTES DE IMPUESTOS
848
224
4.209
1.525
IMPUESTO A LAS GANANCIAS
48
17
1.367
1.201
GANANCIA DEL EJERCICIO
800
207
5.670
-252
Nota: En los años 2018 y 2019 en millones de dólares estadounidenses. Los años 2016 y 2017 en pesos corrientes. Fuente: Memoria y Balance de Pampa Energía S.A. 2016-2019.

 

En la Memoria, Pampa Energía sostiene que cuando hubo resultados positivos se distribuyeron entre sus accionistas, dejando un porcentaje para acrecentar el capital social. Aduce que, incluso, significó rescatar acciones que estaban en mercados de valores y posibilitó un porcentaje para nuevas inversiones.

Pero cuando vemos en los Balances de esos años la posición en efectivo al cierre del ejercicio, nos encontramos que:

ESTADO DE FLUJO DE EFECTIVO
2019
2018
2017
2016
EFECTIVO Y EQUIVALENTE DE
EFECTIVO AL CIERRE DEL EJERCICIO
13.496
9.097
1.179
1.421
Nota: En millones de pesos corrientes
Tipo de cambio al final del ejercicio
Pesos por dólar estadounidense
58,89
37,7
18,65
15,89
Convertido a dólares
229,17
241,3
63,22
89,4
 Nota: En millones de dólares. Convertido al tipo de cambio oficial. Fuente: Memoria y Balance de Pampa Energía S.A., 2016-2019.

 

Esto quiere decir que si la empresa hubiera volcado todo el efectivo o su equivalente a efectivo a la compra de divisas, el total hubiera sido: 623.090.000 dólares, y en cambio en el MULC (Mercado Único Libre de Cambio) compró –según le declararon los bancos y casas de cambio al BCRA– 903.829.771 dólares. Y eso que suponemos que todo el efectivo está en dólares, lo que es materialmente imposible.

La situación se agrava cuando observamos el cuadro de activos y pasivos en moneda extranjera, que demuestra la fragilidad y el riesgo cambiario que afronta Pampa Energía S.A.:

ACTIVOS Y PASIVOS EN MONEDA
2019
2018
2017
2016
EXTRANJERA
Activo Corriente
37.403
30.005
10.046
6.341
Activo No Corriente
4.767
6.420
1.952
2.189
ACTIVO
42.170
36.425
11.998
8.530
Pasivo Corriente
16.847
17.807
9.830
9.725
Pasivo No Corriente
104.460
69.242
35.589
14.473
PASIVO
121.307
87.049
45.419
24.218
Nota: En millones de pesos corrientes. Fuente: Memoria y Balance de Pampa Energía S.A., 2016-2019.

 

Pampa Energía S.A. básicamente desarrolla actividades para el mercado interno. Que presente para los años 2018 y 2019 sus balances convertidos a dólares corrientes no significa que sus ingresos sean en esa moneda. En esos cuatro años, sus principales actividades las llevaban adelante por Transener S.A. (el 85% del transporte eléctrico del país), era dueña de Edenor S.A., de Transportadora Gas del Sur, poseía el 28,5% del paquete accionario de Refinor S.A. y era socia en la explotación de Vaca Muerta. Finalmente, no pudieron convertir a dólares en el MULC las utilidades del año 2019 –que les pertenecen a los accionistas y, como se dijo, capitalizaron una parte– porque el 1° de septiembre de 2019, por DNU 609, se impuso el límite de compra de 10.000 dólares por mes y por empresa (o persona).

Telefónica de Argentina y Pampa Energía no pueden justificar en sus Memorias y Balances presentados ante la AFIP y ante la CNV la compra de dólares que hicieron en el período 2016-2019, situación que exige que las autoridades de ambos entes convoquen a sus directivos para que den las explicaciones del caso. La publicación de El Cohete del 24 de mayo de 2020 es semiplena prueba, que deben corroborar con el BCRA.

 

Fuga y evasión

QUE PAGUEN LOS QUE SE LA LLEVARON

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Dos proyectos de ley de suma relevancia se están discutiendo en reunión conjunta de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Legislación General del Senado de la Nación, ambos encabezados por el senador Oscar Parrilli y mayoritariamente firmados por integrantes del Frente de Todos. El 535-S-2022, de creación de un fondo nacional para la cancelación de la deuda con el FMI y el 536-S-2022, que complementa al primero y que tiene como mérito levantar el secreto financiero del artículo 39 de la ley 21.526 de Entidades Financieras de 1977, el secreto fiscal del artículo 101 de la ley 11.683 de Procedimiento Tributario y el artículo 27 de la ley 26.831 de Mercado de Capitales. El proyecto de ley faculta el libre acceso a los mismos a los fiscales nacionales por causas judiciales determinadas, al jefe de Gabinete de Ministros; a los entes reguladores en casos determinados y a la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación, cuando la legislación vigente limita esa potestad al BCRA (Banco Central de la República Argentina) o a la AFIP (Agencia Federal de Ingresos Públicos) y, en casos puntuales, a la UIF (Unidad de Investigaciones Financieras).

Una vez aceptada la deuda y el plan de pago con el FMI por la ley 27.668 de marzo pasado, el proyecto hace centro en la necesidad de perseguir la evasión fiscal y la fuga de capitales para que con su multa e intereses se constituya un fondo que permita tener nuestro propio plan de pago. Para ello activa y faculta a los organismos de control (UIF, AFIP, PROCELAC –Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos–, Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del BCRA, etc.) para que intercambien información y procedan en consecuencia y a la Bicameral de control de la deuda externa a supervisar dicha tarea, recabando toda información que considere necesaria y con la posibilidad de citar a los involucrados para que den testimonios e, incluso, de contar con un cuerpo de peritos técnicos, llegado el caso.

Es claro y evidente que las 100 empresas que en el período 2016-2019 compraron 24.769 millones de dólares en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio) –que está formado por los bancos y casas de cambio autorizadas por el BCRA y por los clientes– no pueden demostrar en las memorias y balances presentados ante la Comisión Nacional de Valores (dado que todas ellas cotizan en Bolsas de Comercio del país y del extranjero) y en el balance fiscal ante la AFIP, la rentabilidad y liquidez suficiente para poder adquirir las divisas que compraron.

En efecto, en el listado publicado el 24 de mayo de 2020 por este medio, titulado “Los 100 de Macrì”, por ejemplo, la octava empresa por cantidad de divisas compradas es Telecom Argentina S.A., que adquirió en esos cuatro años la suma de 647.511.039 dólares. Es una de las firmas más grandes que operan en el país, con subsidiaria en la República Oriental del Uruguay y en la República del Paraguay, que consolidan balance con la central argentina.

La principal actividad de Telecom Argentina S.A. son las telecomunicaciones fijas y móviles, servicios de Internet y servicios de televisión por cable. El 1° de enero de 2018 se fusionó con Cablevisión S.A. (del grupo Clarín) y desde entonces el accionista controlante es CVH (Cablevisión Holding), que a su vez se presenta como una sociedad anónima constituida en la Argentina. El otro socio que queda con menor participación es Fintech S.A., presidida por el financista de origen mexicano David Martínez. Se designó como presidente de la firma al contador Carlos Moltini, quien era el gerente general de Cablevisión S.A., y el presidente hasta ese momento, Alejandro Urricelqui, pasó a ser miembro del directorio. Es obvio quiénes son los principales dueños de la empresa y su manifiesta intención de quedarse con la prestación de la tecnología 5G, para lo cual la firma ya tiene 20 antenas móviles en las ciudades de Buenos Aires y Rosario.

Memoria y balance de Telecom

Ni bien realizada la fusión del Grupo Clarín con Fintech en Telecom, se endeudaron fuertemente en el exterior, con la creencia que el gobierno de Mauricio Macri iba a conservar la paridad cambiaria. Craso error que los llevó a una frágil situación económica y financiera que, viendo los balances posteriores (2020 y 2021), no ha sido superada.

La pérdida neta de 2019 de Telecom y sus subsidiarias fue de $3.888 millones. Incidió en ello el pago de intereses que se acrecentaron en $4.050 millones por la refinanciación parcial de la deuda financiera y el reconocimiento de la pérdida por el ajuste por inflación. En 2018, el resultado financiero neto negativo fue de $28.914 millones, que asignan a la depreciación de nuestra moneda (en un 102% en ese año) ante la deuda bancaria y en obligaciones negociables por un total de 1.150 millones de dólares.

Es más, en 2018 Telecom suscribió acuerdos de cobertura (IFD) para que las fluctuaciones cambiarias impliquen un menor impacto en sus cuentas y lo hizo con la deuda tomada con la Corporación Financiera Internacional, el Deutsche Bank y Obligaciones Negociables por un monto de 306 millones de dólares. Tuvieron que recurrir al mismo mecanismo en 2019 para aminorar el riesgo cambiario por un monto de 409 millones de dólares.

Y esa es la razón por la cual la firma tiene sus efectivos y equivalentes de efectivos e inversiones en su gran mayoría en dólares: para reducir la exposición cambiaria. Sin embargo, dista de la suma que aparece comprando Telecom Argentina S.A. en el período de 2016-2019, de 647.511.039 dólares.

 

2019 2018
ACTIVOS 31.451 26.323
PASIVOS -169.121 -138.788
PASIVOS NETOS -137.670 -112.465
En millones de pesos convertidos. Fuente: Memoria y Balance 2019.

A su vez, los principales números de los estados contables de la empresa para el período son:

 

TELECOM ARGENTINA S.A.
MEMORIA Y BALANCE ANUAL 2016-2019
2016 2017 2018 2019
VENTAS 53.240 102.531 258.518 237.024
COSTO DE EXPLOTACION 35.671 69.721 171.803 159.940
UTILIDAD DE LA EXPLOTACION 14.424 37.095 86.715 77.084
RESULTADO FINANCIERO NETO -2.244 1.097 -28.914 -5.326
RESULTADO FINAL NETO 4.005 15.167 8.516 -3.888
POSICION DE EFECTIVO AL CIERRE 3.945 10.026 10.801 25.582
TIPO DE CAMBIO AL FINAL DEL EJERCICIO

(Pesos por dólar estadounidense)

15,89 18,65 37,70 58,89
En millones de pesos corrientes. El costo y la utilidad de la explotación son antes de las depreciaciones y amortizaciones. Fuente: Memoria y Balance anual 2016-2019 Telecom Argentina S.A.

Es claro que pese a que tienen efectivo en divisas, la cifra es muy inferior a sus deudas. Y aunque –en el mejor de los casos– todo el efectivo sea en dólares y en prevención de pagar esas deudas se convierta todo el efectivo que tienen al cierre de su balance de 2019 ($25.582 millones) a dólares, serían 434.403.124 dólares y no los 647.511.039 dólares que compraron en el período.

Con la debida salvedad de que por decreto de necesidad y urgencia 609 del 1° de septiembre de 2019, el gobierno de Macri retomó el mal llamado “cepo” cambiario, poniendo el límite de 10.000 dólares por mes.

En síntesis

Debe impulsarse y convertirse en ley ambos proyectos del Senado de la Nación para que, en principio [1] los administradores de las 100 empresas que compraron 24.769 millones de dólares expliquen exhaustivamente la procedencia de los fondos. Es el origen de las cuentas de los residentes argentinos en el exterior que en los fundamentos del proyecto 535-S-2022 se estiman por 417.507 millones de dólares.

Tal como establece el proyecto de marras, es la forma en que se debe multar y recaudar en dólares, para que no sea el pueblo argentino el que pague una deuda que no contrajo.

 

[1] Se toman las 100 empresas que más compraron. Luego debe continuar la investigación con el resto y así con todos los que superen el límite de $15.000.000 que sostiene el proyecto de ley.

 

QUE PAGUEN LOS QUE SE LA LLEVARON

Ucrania y la proliferación nuclear

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La crisis del régimen de no proliferación nuclear (RNPN) empezó hace mucho, pero la invasión de Rusia a Ucrania la profundizará y esta profundización tendría, entre otros, un eventual impacto indeseable en la relación entre la Argentina y Brasil.

La Posguerra Fría se inició con la expectativa de desnuclearización que tuvo en Ucrania un caso emblemático. En 1994 Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos y Ucrania llegaron a un acuerdo mediante el cual Kiev devolvía a Moscú las ojivas nucleares de la ex Unión Soviética localizadas en territorio ucraniano. Sin embargo, desde el comienzo del siglo XXI el RNPN aceleró su erosión.

Fueron magros y escasos los avances de las revisiones quinquenales del Tratado de No Proliferación Nuclear negociadas en la ONU. En cuanto a las mayores potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, el deterioro de los compromisos logrados durante la Guerra Fría fue elocuente: en 2002 Estados Unidos se retiró del Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 1972 y, en 2019, hizo lo propio con el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio de 1987.

A su vez, en 2007, Rusia suspendió la aplicación de los aspectos operativos del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa de 1990, al tiempo que Washington en 2020 y Moscú en 2021 abandonaron el Tratado de Cielos Abiertos de 2002.

Asimismo, las cumbres de 2010, 2012, 2014 y 2016 sobre Seguridad Nuclear para prevenir el acceso de terroristas a armas de destrucción masiva propiciadas por Barack Obama se descontinuaron.

Y en 2018 Donald Trump retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear de varias potencias con Irán, debilitando aún más el RNPN. Hoy el inventario de armas nucleares es descomunal: según la Federation of American Scientists, Rusia posee 5.977; Estados Unidos, 5.428; China, 350; Francia, 290; el Reino Unido, 225; Pakistán, 165; India, 160; Israel, 90; y Corea del Norte, 20.

En años recientes, Moscú, Washington, Londres, París y Beijing han establecidos programas de “modernización” de sus arsenales nucleares; lo cual implica incrementar sus inventarios, hacer las ojivas más efectivas y tornarlas más relevantes en sus respectivas políticas de defensa.

En ese marco, distintas naciones, antes y después de la invasión rusa a Ucrania, han mostrado lo que llamo una “tentación” nuclear. Por ejemplo, en 2019 el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, manifestó que “varios países tienen misiles con cabezas nucleares…y nos dicen que nosotros no podemos tenerlas: no puedo aceptar eso”.

También en 2019 el hijo del presidente de Brasil, Eduardo Bolsonaro, reivindicó el desarrollo de armas nucleares para que su país fuese “más respetado”. En Australia, desde ese mismo año surgió, como lo había hecho en los años cincuenta y setenta, el debate a favor de poseer armas nucleares. En 2021, mediante el acuerdo (conocido con el nombre de AUKUS) entre el Reino Unido, EE.UU. y Australia, se determinó que se le proveería a Canberra submarinos de propulsión nuclear. Por su parte, con la ayuda de China, Arabia Saudita está fabricando misiles balísticos.

Más recientemente, en febrero de 2022, una encuesta del Chicago Council on Global Affairs, mostró que el 71% de los entrevistados en Corea del Sur están de acuerdo con que el país tenga armas nucleares, al tiempo que el ex Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, propuso que su país albergue armamento nuclear estadounidense.

Un estudio de Janina Dill, Scott Sagan y Benjamin Valentino publicado el 28 de febrero en la revista Security Studies, revela que, según las encuestas realizadas en EE.UU., el Reino Unido, Israel y Francia, la prohibición categórica—el llamado “tabú nuclear”—de utilizar esas armas contra las poblaciones civiles no moldea la opinión pública. Por el contrario, según los autores predomina una postura de “halcón” en todos los casos.

También en febrero, Bielorrusia aprobó un referéndum que facilita que Rusia vuelva a localizar en ese país armas nucleares. En marzo, el lanzamiento accidental de un misil de India a Pakistán comprobó, una vez más, que ambos constituyen un referente nuclear peligrosamente explosivo.

En este contexto, y luego de la invasión de Ucrania, la decisión de Vladimir Putin de “trasladar las fuerzas de disuasión de Rusia a un régimen especial de servicio de combate” significó una elevación del nivel de alerta de sus fuerzas nucleares y constituyó una amenaza sin precedentes e inaceptable.

Sintéticamente, el RNPN, ya en situación crítica, ha sido socavado de manera dramática. Es probable que se abra, ahora sí, una Caja de Pandora en materia proliferación nuclear: ¿se pasará de la “tentación” al “impulso” nuclear? Si esto fuese verosímil, es urgente un nuevo diálogo entre la Argentina y Brasil sobre el tema.

La creación de la Agencia Brasileña-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares de 1991 fue un valioso hito histórico en Latinoamérica y un modelo único en el Sur Global.

Un potencial desacople mayor al ya existente entre los dos países puede conducir a un escenario estratégico muy complicado. Esté quien esté en los gobiernos en Brasilia y Buenos Aires, es imperativa una franca conversación al respecto.

 

https://www.clarin.com/opinion/ucrania-proliferacion-nuclear_0_2htUs4GGn8.html

Las correcciones

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Le pedimos al Poder Judicial de este país que investigue las irregularidades sobre la deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri con el FMI y el destino que se le dio a ese préstamo millonario. Pero resulta que de esa investigación surge, como contó Nestor Espósito, que el entonces presidente de la Corte Suprema y hoy vicepresidente autoelecto, Carlos Rosenkrantz, giró al exterior 650.000 dólares el día después que la formula del Frente de Todos se impuso en la PASO. También giraron al exterior dólares “Bernardo Saravia Frías, ex procurador del Tesoro y asesor judicial de Macri; el procurador general bonaerense Julio Conte Grand; su ahijado Esteban Conte Grand, ex asesor del ex ministro de Justicia Germán Garavano; el ex camarista federal y ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra; los fiscales Ricardo Sáenz y Carlos Rívolo, y el juez Pablo Gallegos Fedriani”, asegura Espósito.

Claro que esta novedad no la leímos ni la escuchamos en buena parte de la prensa del país. Esto es también fácil de entender. Porque conspicuos dueños de medios y periodistas figuran también en los listados de quienes sacaron dólares. Entre ellos Jorge Rendo de Clarín, 2.908.350 dólares, Julio César y Fernan Saguier de La Nación, 1.455.000 y 920.000 dólares respectivamente, Jorge Lanata, 870.066 dólares, Novaresio 515.920 dólares y Héctor Magnetto, 500.000 dólares a través del JP Morgan.  Además Eduardo Feinmann sacó 480.000 dólares, Ricardo Roa 396.000, Pablo Sirven 303.000 «para comprar un inmueble en Punta del Este» e incluso Cristina … pero Pérez. Si hubiese sido Cristina Fernández de Kirchner lo hubiésemos leído en tapas con letra catástrofe, ¿no?

Cuento esto no porque sacar dólares del país sea necesariamente delito –como explica la no abogada Laura Alonso-, sino porque da la pauta de quienes obtuvieron beneficios con las políticas implementadas durante el gobierno de Macri. Y porque, cuando una parte importante de la sociedad sufre el agobio de la deuda heredada, hay quienes no osan siquiera cuestionar esa deuda o las políticas que la generaron.

A veces me sorprendo como si ni lo supiera desde hace mucho, de que la información que recibimos esté permeada como lo está por este tipo de cuestiones. Ni los funcionarios judiciales ni los periodistas hicieron nada ilegal, solo aprovecharon una coyuntura política. Pero en su necesidad de aparecer impolutos no hablan de eso. Y me preocupa especialmente de los funcionarios judiciales, he de decir. Porque me pregunto hasta qué punto el haberse sumado a esa coyuntura les resta en imparcialidad al momento de investigar la deuda con el FMI. Afortunadamente ni Picardi, que es el fiscal, ni Capuchetti que es la jueza, ni Zannini, que es el actual procurador y denunciante, figuran en los listados. ¿pero qué sucedería si la causa llegase a la Corte?

Sucederia lo que viene sucediendo con las causas por el espionaje ilegal que también fue política del gobierno de Mauricio Macri y que padeció una parte importante del país. Porque no solo espiaron a jueces y fiscales, a ex funcionarios del gobierno de Kirchner y a empresarios, sino a sindicatos, ONGs, movimientos sociales, periodistas y asambleas barriales, locales partidarios, familiares de víctimas de la tragedia del ARA San Juan y universidades.

Muchos jueces de Comodoro Py se han excusado de investigar las causas de espionaje ilegal que pesan sobre Mauricio Macri y su gobierno. Se excusaron porque sea en migraciones, sea en seguimientos ilegales, sea mediante la UIF o la AFIP, los funcionarios judiciales también fueron espiados por el macrismo. Incluyendo entre otros al entonces presidente de la Corte, Rosenkrantz, que por tal motivo se excusó de intervenir. Igualmente se excusaron de intervenir los demás jueces de la Corte “por razones de decoro”, según expresaron. Podrían haber explicitado cuáles eran los motivos de esas razones de decoro, pero todos sabemos por qué no lo hacen. Porque sería admitir que fueron también víctimas de las presiones y maniobras ilegales que luego niegan que hayan existido respecto a las otras víctimas.

Los irresolubles problemas de ser juez y parte, ¿no? Juez para juzgar y parte para decidir. Y la decisión es siempre la misma. Callar lo que sucedió, Disimular lo que hicieron. No llamarlo por el nombre que tiene: espionaje ilegal. Y finalmente y de modo perverso, construir la impunidad para quienes realizaron un espionaje aberrante que sufrieron muchos argentinos, incluidos esos mismos jueces.

A fines de año pasado la Cámara Criminal y Correccional de Comodoro Py intervino en una de estas causas  sobre el espionaje ilegal. Y contra toda evidencia, resolvió quitar la imputación sobre los mandos superiores del gobierno que conducía Macri. Uno de ellos lo hizo parcialmente, justo el mismo juez que denunció haber sufrido presiones para pedir ser trasladado de su cargo a otro, pero los otros dos, con encomiable esfuerzo, resolvieron casi al unísono que los mandos superiores nada tenían que ver con el espionaje ilegal que habían realizado sus subordinados. Cuentapropistas, consideró a los subordinados. El risible argumento del “cuentapropismo” duró menos que la carcajada que provoca al leerlo. Duró hasta que apareció un video sobre una reunión que transcurrió en el Banco Provincia de Buenos Aires, donde funcionarios de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal, el intendente de la Plata, empresarios y espías de la AFI se reunieron para planificar la persecución judicial de un sindicalista, Y esa reunión fue grabada en audio y video.

Cuando se hizo pública la grabación, empezó la intriga acerca de quién la había filmado y bajo ordenes de quién. La ex gobernadora Vidal señalo con una frescura atronadora que se trataba de una grabación ilegal. El cándido espanto de Vidal duró también menos que la carcajada que daba escucharla expresándolo, porque poco tiempo después uno de los espías que participó en la reunión señalo lo que era obvio desde el principio. Que había sido la AFI de Macri la que había ordenado, supervisado y realizado la grabación. Fue Dalmau Pereyra, el sucesor de Stiuso, quien declaró que la grabación se había realizado por orden de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, entonces jefes de la AFI. Sí, sí: parece que los señores que hacían las cosas no eran tan cuentapropistas, después de todo. Más bien hacían las cosas por expresas instrucciones de sus jefes. Algo similar a los que declararon Araque y Melo, dos de los espías que fueron considerados cuentapropistas por la Cámara Criminal y Correccional de Py, que exculpó precisamente a Majdalani y Arribas de responsabilidad.

Un detalle de color que no puedo omitir es que los dos jueces de Cámara que consideraron cuentapropistas a los “cuentapropistas” menos autónomos de mundo figuraban en el celular del secretario de Mauricio Macri y con el antecedente de haber sido designados a dedo por aquel. Designación que fue considerada contraria a la constitución por la propia Corte… pero que continúa en funciones hasta que se designen sus reemplazantes. Y dale que va. Justo hace unos días también, el Consejo de la Magistratura, o mejor dicho los representantes del macrismo que lo integran, se negaron a votar incluso sus propias ternas para reemplazarlos. Se ve que les resulta mas conveniente continuar con jueces designados en modo contrario a la Constitución, que arriesgarse a que decidan en las causas jueces que al menos tuvieron que concursar para ocupar el cargo al que aspiran. El otro juez tiene un curioso antecedente. Visitó a Mauricio Macri en la quinta de Olivos y en la Casa Rosada. Visitas que fueron celosamente ocultas por el macrismo.

¿Ven lo que les digo acerca de los problemas irresolubles de ser juez y parte al mismo tiempo? Algo parecido a lo que le sucede al Poder Judicial en estos días. Porque el órgano que controla a los jueces, menos a los de la Corte Suprema, es precisamente el Consejo de la Magistratura. Que está a un tris de dejar de funcionar porque como el actual presidente de la Corte tiene muchísimas ganas de presidir ese Consejo, resolvió, con apenas 15 años de delay, que la conformación del mismo era inconstitucional y emplazó a que se dicte una nueva ley de conformación de Consejo. La ley está aun en gateras y el plazo de 120 días que le dio la Corte al Congreso vence el 15 de abril. Es decir que en dos semanas la Argentina enfrenta la posibilidad de quedarse sin órgano que controle a estos jueces-parte y que designe a nuevos jueces. Como verán, una delicia de panorama de ausencia de control posible para los jueces-parte, que claramente podrán seguir dictando sentencias-tropelías sin nadie que los controle. Pero, seamos benévolos. Deben ser todos cuentapropistas, ¿no?

Y como estamos analizando el cuentapropismo que impera en estos dias, no quiero olvidarme de un gran cuentapropista: ese viejo chofer llamado Centeno. Sí, el de los cuadernos de la causa “Cuadernos”. El chofer con vocación de literato realizó unos bellos cuadernos con notas donde relataba cómo funcionarios cobraban y empresarios pagaban ilegalmente sumas de dinero.

Un curioso detalle de los cuadernos de Centeno es que son como el ave Fénix, porque según su autor declarara, recordaba haberlos quemado en su parrilla hogareña, pero milagrosamente se desquemaron y a finales del 2019, los cuadernos que eran cenizas aparecieron en manos del fiscal Carlos Stornelli. (A quien le dice “Atornelli”, por estar atornillado a su silla de fiscal, y “Extorsionelli”, por el modo en que buscó testigos arrepentidos.)

Los cuadernos desquemados aún no han sido sometidos a los peritajes oficiales, aunque recuerdo que Daniel Santoro contó al aire en Animales Sueltos que sí habían sido peritados. Pero copias digitales de esos cuadernos fueron sometidos a pericias y los resultados son sorprendentes.

Armando Loson, un empresario que conoció las bondades del hospedaje en el sistema carcelario argentino a raíz de haber sido involucrado en la causa “Cuadernos”, fue quien encargó dicha pericia. De la misma y por ahora solo conocemos lo que dice la denuncia que presentó Loson. En la misma se consigna que se encontraron en esos escritos “1.600 alteraciones del texto original: 1.373 sobre escritos y 195 correcciones con líquido corrector, a la vez que pudieron visualizarse 55 enmiendas o testados, entre otras anomalías”. Y antes de que me digan que son cosas de cuentapropistas obsesionados con la prolijidad , resulta que la letra de las correcciones halladas no es la de Centeno. Lo cual nos pone ante la hipótesis de un cuentapropista escritor y un cuentapropista corrector.

Para concluir diré: “Muchos cuentapropistas, y ninguna flor / A sus habitantes, Señor, ¿qué les pasa? / ¿Odian el perfume, odian el color?”

Me río porque más allá del dolor que causa este cocoliche que afectó tantas vidas y provocó tanto dolor, la carcajada siempre ha durado menos que lo que demora en aparecer una nueva prueba de la verdad atroz que vivimos durante los años de Macri.

 

Las correcciones

Caso testigo para detectar la fuga

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El Proyecto de ley de los Senadores nacionales del Frente de Todos  crea un fondo en dólares para la cancelación de la deuda con el FMI, que se constituye por un aporte especial de emergencia que se aplicará sobre los activos de residentes en el país que se encuentren en el extranjero y que no han sido declarados al fisco. El proyecto persigue la evasión y la fuga de capitales y, levanta el secreto fiscal y el financiero para la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de Gestión de  los Contratos y Pagos de la Deuda Externa del Congreso de la Nación, paso imprescindible para transparentar la relación entre la compra de divisas y las contribuciones al erario público.

Esto es, en la gestión de Cambiemos ya en diciembre de 2015 eliminaron  el programa de consultas de operaciones cambiarias de la AFIP y levantaron la restricción de comprar 2.000 dólares por persona física y jurídica y por mes, para pasar a ser de 2.000.000 de dólares. En mayo de 2016 el BCRA amplió dicho límite a 5.000.000 mensuales y en agosto de 2016 no se puso ningún límite a las operaciones en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambio) constituido por los bancos y los compradores de divisas.

Salvo los pagos de deuda externa, los demás gastos son en pesos. El Tesoro de la Nación le vende al BCRA los dólares que obtuvo endeudándose a cambio de dinero argentino y el BCRA, a su vez, le vende a los bancos al tipo de cambio oficial los dólares que eran deuda del Estado Nacional.

Los bancos los compraron para sí o para vendérselos a sus clientes, está todo documentado, identificado el comprador, fecha, hora y monto de la operación. Y esa es la razón por la que en un tiempo breve, el 20 de mayo de 2020, el BCRA pudo presentar el “Informe de Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos 2015 – 2019”, donde asevera que casi ocho millones de personas físicas y jurídicas compraron 86.200 millones de dólares en el período (que incluye los 45.000 millones de dólares del crédito del FMI), con la salvedad que los 100 primeros compradores lo hicieron por 24.769 millones de dólares

El 24 de mayo de 2020, este medio publicó bajo el título “Los 100 de Macri” quienes eran esos 100 primeros compradores. Los datos no fueron desmentidos por el BCRA y menos por las empresas nombradas, y al haber sido publicado ya es una semi plena prueba para la Justicia y los órganos de fiscalización.

Las generales de la ley les caben a las 100 empresas presentadas en el listado de El Cohete a la Luna, pero vamos a tomar un caso flagrante y demostrativo de la evasión y de la fuga de capitales, donde no pueden demostrar en los informes contables y financieros cómo hicieron para comprar la cantidad de dólares que compraron. Este debe ser el principio rector de la investigación de la fuga de capitales con dinero no declarado al Estado.

El Presidente del Directorio del Grupo Arcor SA es Luis Pagani y son miembros su familia y el matrimonio compuesto por Víctor Daniel Martín (quién estuvo a cargo de la dirección ejecutiva de Arcor SAIC  y ahora es uno de los integrantes del directorio de esa empresa y del Grupo Arcor SA) y Claudia Elena Bassano, quienes poseen el 99,68% y 99,68% de participación en el capital y en los votos respectivamente. La actividad principal de la sociedad controlante es la realización de operaciones financieras y de inversión. El grupo presenta su Memoria y Balance General anual ante la Comisión Nacional de Valores dado que cotiza en Bolsas de Comercio del país y, ante la AFIP, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera (NIIF) y de las normas impositivas del país.

En esos documentos deben presentar un cuadro denominado “Estado de Flujos de Efectivo Consolidados” en el que debe constar el aumento neto de efectivo y el equivalente de efectivos que es donde se contabiliza la compra de las divisas. Ese cuadro se combina con el de Activos y Pasivos en moneda extranjera, y de ambos resulta la información de cuántos dólares fueron adquiridos por la empresa en el ejercicio fiscal.

El Grupo Arcor SA aparece en el listado de marras comprando divisas en los años 2016-2019 por medio de dos de sus empresas controladas:

  1. Arcor SAIC adquiere 255.016.559 dólares estadounidenses  y,
  2. Bagley Argentina SA compra 105.700.041 de la misma divisa.

La Memoria y Balance General del Grupo Arcor SA describe que colocó en ese lapso dos obligaciones negociables (deuda que puede convertirse en acciones de la sociedad deudora) por un total de 500 millones de dólares (350 millones de dólares el 6 de julio de 2016 y 150 millones de dólares más, el 19 de junio de 2017, ambas obligaciones negociables con vencimiento el 6 de julio de 2023).

Contabiliza otros tipos de obligaciones negociables y deudas en pesos con los que tiene  participación en el capital accionario de La Serenísima, por eso es que pese a tener un resultado positivo en los años 2016 y 2017, el resultado neto del efectivo y equivalente de efectivo del cuadro Estado de Flujos de Efectivos Consolidados fue negativo y, en los años 2018 y 2019 que opera con un resultado económico negativo (resultado pérdida), sin embargo logra tener un excedente en efectivo.

Suponiendo exageradamente que todo ese efectivo lo hayan podido convertir en dólares al tipo de cambio oficial, suma 65,4 millones de dólares, cuando a través de dos de sus firmas controladas aparece adquiriendo en el período 360,7 millones de dólares.

 

Tipo de cambio promedio pesos por un dólar Fuente: Memoria y Balance General de GRUPO ARCOR SA.

 

 

Se deben realizar las debidas fiscalizaciones comenzando por las 100 primeras empresas compradoras de dólares en el período 2016-2019,  quienes deben  justificar la diferencia entre las compras de divisas realizadas y la disponibilidad de recursos que firman en sus estados contables.

A su vez, los bancos por la ley 25.246 de Encubrimiento y Lavado de Activos que data del año 2.000, deberían haber exigido a los compradores de divisas que demuestren fehacientemente el origen de los recursos.

El proyecto de los senadores nacionales del Frente de Todos, además de las 1.300 cuentas que le suministra la OCDE y del pedido de colaboración que se le hace a los Estados Unidos y al FMI para que informen sobre cuentas de residentes argentinos en el mundo, debe propiciar que, paralelamente, se investigue cómo se generaron los dólares que fueron a esas cuentas. Para ello, el cruzamiento de la información entre las compras realizadas a los bancos (Mercado Único Libre de Cambio) y sus estados contables es esencial.

 

 

CASO TESTIGO PARA DETECTAR LA FUGA