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jueves, abril 23, 2026
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No hay dos proyectos de país

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No hay dos proyectos de país, lo que siempre hubo, desde nuestros intentos iniciales, fueron un proyecto de país y uno de colonia; posiblemente la exposición más grotesca de esta constante haya acontecido durante la primera invasión inglesa en 1806. En ese período de 46 días en que los que los ingleses ocuparon Buenos Aires y William Carr Beresford se instaló en el fuerte, lo que hoy es casa rosada, como gobernante, un grupo de 20 familias patricias se apersonaron ante él para jurarle fidelidad al rey de Inglaterra. Esa entrevista fue premiada con la designación de uno de los más representativos del grupo de “vecinos” deseosos de ser parte del imperio británico, como jefe de la aduana de Buenos Aires. El vecino premiado se llamaba José Martínez de Hoz, ancestro del cerebro económico del golpe cívico, militar y eclesiástico de 1976; en realidad no el cerebro sino el delegado civil de otro imperio. Así como su ancestro se apasionaba por servir a los británicos, el chozno se desesperaba por servir a sus herederos anglosajones, el imperialismo norteamericano.
Mientras el abuelo Martínez de Hoz doblaba la rodilla y besaba la mano de su nuevo amo, otros habitantes del Virreinato del Río de la Plata preparaban lo que fue una exitosa resistencia contra el invasor inglés que terminó en un triunfo militar que logró su expulsión casi total. Digo casi total porque hubo algunos de ellos que se quedaron a vivir en la gran aldea integrándose a los vecinos. En aquellas épocas la literatura no hablaba de células dormidas, pero es posible que ya existieran.
Esta resistencia fue dirigida por las élites económicas de Buenos Aires cuyo mayor problema no era depender económicamente de Inglaterra mientras tuvieran independencia para comerciar, pero no toleraban mantener el status de colonia por la limitación económica que representaba.
Indudablemente fue clave la participación de la población integrada en milicias populares para que surgiera otro posible proyecto; la posibilidad de ser país independiente. Convivieron así dos proyectos dentro de la resistencia, uno de ser país independiente y otro de semicolonia, ser colonia pero con gobierno “propio”.
El proyecto de país independiente siguió creciendo cuando al año siguiente la segunda invasión en 1807 fue repelida de inmediato con absoluta participación popular. Tras 5 días de combates en las calles, los ingleses no lograron ocupar Buenos Aires. La desgracia personal de Whitelock, líder de esta invasión, por su fracaso, sirvió para demostrar que había en la subjetividad popular un sentimiento de pertenencia que permitiría aspirar a un proyecto independiente, por lo menos así lo consideró un núcleo revolucionario formado por Belgrano, Moreno, Castelli, Vieytes, French, Berutti y muchos otros.
La ocupación de España por parte de Napoleón encontró convergencia entre los dos proyectos que protagonizarían juntos el 25 de mayo. A partir de entonces los proyectos comenzaron lentamente a diverger; un proyecto de país independiente versus un proyecto de país administrado por la élite económica referenciada y al servicio de una metrópoli imperial.
Para mediados del siglo XIX las cosas estaban más claras; ya Carlos María de Alvear había ofrecido las Provincias Unidas como protectorado a los ingleses, ya
Rivadavia había inventado la oligarquía terrateniente con la ley de enfiteusis en su breve presidencia y tomado el empréstito con la Baring brothers. Empréstito tomado para un puerto de aguas profundas que nunca se construyó y del millón de libras teóricas solo llegó la mitad en papeles negociables y no en metálico. No olvidemos que Rivadavia se reconocía discípulo de Jeremy Bentham y uno de los libros más importantes de Bentham se llama ¨en defensa de la usura¨. Ya García, ministro de Rivadavia había entregado la Banda Oriental a los intereses ingleses para hacer un país independiente después de la guerra con el Brasil, guerra ganada en las armas y perdida en la ¨diplomacia¨. El propósito y la consecuencia eran quitar la soberanía de la Argentina sobre el Río de la Plata para lograr el objetivo inglés de la “libre navegación de los ríos interiores”.
Y también ya en 1845 había acontencido la batalla de la “Vuelta de Obligado” en la que las fuerzas conjuntas de Inglaterra y Francia pretendían forzar la libre navegación de los ríos interiores y fueron dura y heroicamente resistidas por el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas.
Posteriormente el “Ejército grande” liderado por Urquiza, gobernador de Entre Ríos, que incluía tropas brasileñas, casualmente la influencia británica era importante en el imperio del Brasil, tropas de Uruguay, casualmente también los británicos pesaban en Uruguay y tropas de Santa Fe, más los unitarios exiliados en Montevideo; derrotó a las tropas de Rosas en la batalla de Caseros.
Después de Caseros se produjo una notable apropiación territorial de comerciantes del puerto de Buenos Aires generando más latifundismo. La tercera ola de latifundismo vendría hacia el fin del siglo con la “Campaña al desierto de Roca”, financiada por la sociedad rural cuyo presidente, casualmente otro José Martínez de Hoz recibió como premio por su gestión aproximadamente dos millones de hectáreas del desierto que no era desierto sino pampa húmeda. Había también hacia la mitad del siglo XIX un país de la región que osaba progresar económicamente de una manera independiente sin el auxilio de Inglaterra. Tenía ferrocarril, altos hornos de fundición y luz a gas en las calles de su capital, Asunción.
Se generó entonces un conflicto diplomático entre dos jóvenes países que no tenían frontera en común, Uruguay y Paraguay. Surgió entonces una alianza, que se llamó la Triple Alianza, para algunos la “Triple infamia” entre Uruguay, Brasil y Argentina para destruir al país que había osado crecer con una economía independiente. Se llegó al punto de salar sus campos como hicieron los romanos con Cartago 2000 años atrás. ¿Si esto no es primarización de la economía …?
De paso, la guerra se llevó las vidas de muchos pobres que fueron tropa, entre ellos, la de los afrodescendientes que virtualmente desaparecieron desde el punto de vista poblacional.
Mientras tanto los pobres del campo de las provincias argentinas, mestizos de españoles y originarios, se desplazaban hacia los arrabales de Buenos Aires buscando sobrevivir y sufrían el doble desprecio de la élite porteña, el esperable odio de clase, y también de muchos trabajadores inmigrantes europeos que tenían oficios que les permitían insertarse laboralmente en una ciudad creciente y pujante; pero que dejaba poco espacio para quienes no solo eran analfabetos, sino que solo conocían el manejo del lazo y del cuchillo, sus herramientas de trabajo en el campo.
A su vez, la frontera económica avanzaba hacia el sur, conforme al desplazamiento de los pueblos originarios, ocupando la Patagonia con estancias de ganadería lanar, que casualmente estaban frecuentemente en manos de ingleses como propietarios, pero con mano de obra criolla, y cuya lana alimentaría los telares industriales británicos.
La sangre de los 1500 fusilados en la Patagonia entre 1920 y 1922 no fue de ingleses, fue de criollos.
En el diseño de un país productor de materias primas con una economía altamente concentrada en pocas manos, Bartolomé Mitre, gran responsable de la triple infamia, mal militar pero buen escritor y notable perverso, dotó a su élite de un relato histórico mentiroso que prolijamente quitó de los personajes que forjaron nuestra historia su carne y sus huesos para reemplazarlos por mármol y bronce ocultando de manera sistemática las complicidades coloniales y los heroísmos solidarios.
Para el golpe militar del 30 entre los que lo encabezaban se destacaban el general llamado von Pepe, José Uriburu, germanófilo y Agustín P. Justo, anglófilo, que lo desbancó en breve a von Pepe. Tenían en común su amor a la dependencia de potencias extranjeras. Posteriormente Justo, representante cabal de la oligarquía proinglesa, estableció una alianza entre los conservadores y un sector del radicalismo que se dio en llamar concordato y a través del “fraude patriótico” manejaron un país que tuvo un desarrollo industrial no planificado como consecuencia de la necesaria sustitución de importaciones debida a la segunda guerra mundial.
La dinamización de la economía trajo conflictos entre el trabajo y el capital, crisis que no se resolvía, con aumento de la actividad sindical y un continuo éxodo de los pobres del campo a la ciudad. La debilidad de las metrópolis ocupadas en la guerra permitió un nuevo golpe de estado. De ese golpe emergió la figura de Juan Domingo Perón que mostró como novedad un proyecto de país independiente que resumió en sus banderas de justicia social, libertad económica y soberanía política. Propició el desarrollo industrial, teniendo claro que es la industria la que genera trabajo y el valor agregado de la producción industrial el que genera riqueza, sin desconocer la importancia de las materias primas pero insistiendo en la propia capacidad de transformarlas; también que una comunidad no puede desarrollarse sin justicia social y debe buscar el desarrollo de una economía inclusiva. Pagó la deuda externa con la Baring brothers que se arrastraba desde Rivadavia y se negó a ingresar al FMI, teniendo en claro que las deudas son utilizadas por los imperios para poner de rodillas a los países.
La opción en la primera elección en la que se consagró presidente democráticamente, fue popularmente definida como BRADEN o PERON. Detrás de las propuestas de Spruille Braden, embajador de EEUU, se encolumnaron la derecha conservadora y el grueso del radicalismo, también sectores de la izquierda que identificaban a Perón con el fascismo.
En 1955, el 16 de junio se vivió el Guernica argentino, aviones de la armada bombardearon en la Plaza de Mayo a población civil con un saldo de 300 muertos y mas de mil heridos, un crimen de lesa humanidad todavía impune, sus autores, los mismos que se referenciaban en Braden en 1946. Finalmente lograron un golpe de estado triunfante en septiembre de 1955.
Además de la represión y el intento de borrar todo lo popular que había hecho el peronismo, rápidamente ingresaron al país al Fondo monetario internacional y pasamos de tener deuda cero a ser deudores. A la vez los sectores populares comenzaron a organizarse en resistencia, en principio desde lo sindical pero también a través de acciones violentas y de puebladas en protesta contra los poderosos y reclamando elecciones democráticas y sin proscripciones, que los poderosos y sus mercenarios a sueldo fijo, los militares, negaban. Sabían que de haberlas, ganarían los representantes de los sectores populares.
El poder demostró ser creativo y logró dividir al campo popular logrando una división importante entre derecha e izquierda del peronismo al punto de que la derecha se hizo cómplice de los militares que dieron el golpe del 76 y generaron 30000 desaparecidos. El golpe tuvo como motivo principal primarizar la economía y retroceder en la proporción de la distribución de la renta que había logrado el peronismo, en realidad esto último fue el pago del imperio a sus administradores locales por los servicios prestados.
Y después vino Menem, quien mintiendo peronismo ejecutó neoliberalismo, el plan del imperio a rajatabla, con un condicionamiento económico tan importante que fue imposible salir de él, todo fue progresivamente, hundirse más y más. Posiblemente el debilitamiento de las estructuras mercenarias habituales, las fuerzas armadas, y la profundidad de una crisis de la que parecía no ser posible salir, permitió que con mucha audacia y pocos votos, Néstor Kirchner, aprovechara las pequeñas porciones de poder que se pueden conseguir en estas democracias tuteladas de latinoamérica y nos mostrara el mejor peronismo, con crecimiento económico y justicia social, ejerciendo soberanía política y reduciendo la deuda externa argentina a valores ínfimos. Su trabajo fue continuado por su esposa, Cristina, a lo largo de dos periodos presidenciales, pero el trabajo intenso de penetración en la subjetividad de la población a través de la prensa hegemónica, al margen de los errores propios que siempre se cometen, logró que el discurso de la derecha que siempre promete un mundo de ilusoria felicidad prevaleciera sobre la sinceridad de la necesidad del esfuerzo.
Siempre la derecha y los imperios coloniales acusaron a los independentistas de corrupción, lo hicieron con Belgrano, lo hicieron con San Martín, lo hicieron con Yrigoyen, por qué no lo harían con un gobierno nacional y popular.
La oligarquía subsidiada, enriquecida por la estafa y las prebendas del estado se escandaliza y estupidiza a las clases medias hablándoles de la dilapidación de las arcas del estado en el gasto social, en abierta exhibición de su odio de clase. Protagonizaron con Macri el gobierno más corrupto de la historia, en la primera semana de gobierno le condonó a empresas de energías privatizadas por Menen 19 mil millones de pesos de 2015, que debían pagar en multas por incumplimientos de contrato, pretendió perdonarse una deuda de 70000 millones de pesos contraída por su familia por la administración fraudulenta del correo. Pretendió ingresar por decreto a dos jueces en la suprema corte, uno de ellos abogado de Clarín, uno de los diarios cómplices de la dictadura, luego, lamentablemente, lo logró con los incomprensibles votos de muchos que debían rechazarlo. Un delincuente llamado González Fraga le dio a una empresa mafiosa dedicada al contrabando más que a la exportación, un préstamo del Banco Nación por 18.000 millones de pesos de 2019,
sabiendo que estaba quebrada y presentaría quiebra una semana después de recibir el préstamo. Esta es la gente que pretende cuestionar a Cristina, sin pruebas y pretendiendo que un gobierno democráticamente elegido sea considerado una asociación ilícita en abierta violación de todas las leyes, desde la constitución en adelante.
Los periodistas mercenarios más moderados se atreven a decir que hay dos proyectos de país. Mentira, hay un solo proyecto de país que no pretende ser propiedad exclusiva del peronismo, el proyecto de lo nacional y popular con todos los matices y militantes que estén dentro del campo popular, el otro es el proyecto colonial de los agentes del imperio.

Informe económico mensual

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Vertiginoso cambio de ministros en julio; se concentran varios en manos de Massa.

La inflación de julio se eleva más que el relámpago de marzo, conjeturamos que la tormenta continuará parcialmente en el mes de agosto. Los siete meses iniciales del 2022 son para el olvido que seguramente nadie olvidará, ya estamos en el 70%. Simplemente con el 4% mensual en los próximos cinco meses se alcanza sin demasiado esfuerzo el 90% en diciembre y con mayor volatilidad.

El dólar CCL en julio se estiró y pegó un salto respecto de lo que venía mostrando. El promedio resulta superior al del mes anterior, alcanzó los $ 301.68 con un aumento del 30.7 %. No es sencillo interpretar al BCRA entre lo que dice y lo que hace tanto con la tasa de interés y con el tipo de cambio mayorista. Hasta en esto se da la volatilidad. El Riesgo País está muy elevado, el promedio de julio ascendió a los 2.685 puntos; en el mes  aumentó 24.7%. El ITCRM (Índice Tipo de Cambio Real Multilateral), que es una variable de suma importancia en el comercio internacional, viene perdiendo posiciones desde hace meses.

La desconfianza a los pesos se neutralizó parcialmente en los montos adquiridos de dólares, pero no en multitudes movilizadas. Como diría Keynes, se nos mezclan las expectativas de largo plazo y corto plazo, ¿Cómo conocerlas en esas multitudes?

En la actualidad sobre la base 2014=100 la ventaja acumulada del dólar sobre los índices de precios se está perdiendo. En el gráfico correspondiente se puede apreciar. Siempre con el dólar oficial, el NG de San Luis ya lo supera y lo empata el índice de Santa Fe, y se aproximan Córdoba y Ciudad de Buenos Aires.

Las reflexiones de Inodoro y Mendieta siempre aran la historia y la actualidad. En este caso, mientras el gaucho toma mate, le pregunta a un joven que se dirige a caballo a las tolderías:

Inodoro“Y a usté… ¿Qué lo empuja pa’ los toldos? Mire que es muy jodido ayá. Beben sangre de yegua, jeden a zorrino, comen vinchuca”.

Jinete“Lo que pasa es que pa’ un joven como yo, acá no hay posibilidades. No hay trabajo. Pereyra”.

Inodoro“Mire que los pampas ahura no le dan visa a cualquiera. Vea sin saber el idioma, ni de indio de chusma le dan trabajo”.

Jinete“De última lavo vasijas”.

Inodoro, dirigiéndose a Mendieta: “¡Cómo se van los jóvenes, Mendieta!”

Mendieta“¡Que lo parió!”.

 

2022 JULIO proc. AGOSTO IPC INFLAC.

Comunicado del Grupo La Capitana

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NOTICIAS ARGENTINAS JULIO 2: La vice presidenta Cristina Fernández de Kirchner participa del acto por el aniversario de de la muerte de Juan Domingo Perón en Ensenada. Foto NA

MOVILIZARNOS:

* Para expresar nuestra SOLIDARIDAD con Cristina;

* Repudiar la violación al derecho a la defensa en juicio;

* Frenar el Lawfare gatillado por el Partido Judicial;

* Desarmar la proscripción política de Cristina.

El GLC quiere sumar su voz y su accionar a todas las declaraciones y movilizaciones que a lo largo y ancho del país empiezan a producirse frente al accionar de una justicia corrupta que ha venido a ocupar el lugar del Partido Militar en la persecución y proscripción de la Compañera Cristina Fernández de Kirchner.

Es la misma Justicia que calló y colaboró en los asesinatos cometidos por las dictaduras militares.

Es la misma Justicia que consintió y avaló la proscripción de nuestro líder por 18 años.

Es la misma Justicia que miró para otro lado cuando Macri endeudó al país por 100 años.

Es la misma Justicia que avaló el 2 x 1 en un intento de beneficiar a sus amigos genocidas.

Es la misma Justicia que corre servil cada 4 de Julio a la Embajada yanqui a recibir instrucciones.

Es la misma Justicia que nada dijo al intento de nombramiento ilegal de dos miembros de la Corte Suprema.

Es la misma Justicia que no paga impuesto a las ganancias.

Es la misma Justicia cómplice de los poderosos que incendian bosques y humedales.

Es la misma Justicia que quiere proscribir a la dirigencia nacional y popular que enfrenta al poder económico y defiende los intereses de los que menos tienen.

Es la misma Justicia que se transformó en Partido Judicial al servicio de los poderosos.

¡¡¡ Es hora de decir BASTA a la arbitrariedad y la proscripción !!!

 

Angustia, límite y deseo

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Aparentemente, cuando no hay plan, el camino emprendido puede ser un generador de angustia, una fábrica de incertidumbre. He aquí la importancia de los proyectos, de tener la capacidad o la posibilidad de elaborarlos antes de salir al camino.
Los humanos, en general nos manejamos con patrones de conducta, hay una fisiología de la conducta y los niños, que todavía no han desarrollado el grueso de las conductas inhibitorias que caracterizan a la madurez de la especie, pueden ser un muestrario de esos patrones ya que en ellos, lo emocional no está todavía tan condicionado por lo racional. Los frenos inhibitorios se instalarán en ellos al final de la adolescencia como consecuencia de la maduración de la corteza prefrontal, según lo que hasta ahora han logrado demostrar las neurociencias.
Cuando un niño exhibe un conducta desbordada, en su enojo o en un desenfreno festivo que comienza a parecerse a un cuadro de excitación psicomotriz, el límite que el adulto establece, en el mejor de los casos a través de una adecuada contención mediada por gestos afectuosos pero firmes, traerá la calma que el niño necesita. Podemos llegar a la conclusión de que el niño, de una manera inconsciente estaba buscando un freno para una conducta disparada que el mismo no podía parar; en un sentido metafórico, un viaje a ninguna parte. Esta circunstancial introducción de la incertidumbre en la conducta infantil, este no poder detenerse, tiene como correlato emocional la aparición de un estado de angustia, la que todos podemos experimentar ante lo desconocido. Esto puede remitirnos a cuando nosotros, adultos, tampoco podemos parar, y por ejemplo, en una escalada de confrontación llegamos a una instancia de desborde en la que nuestro niño interior nos está pidiendo parar y no lo logramos; llegando en muchas ocasiones a situaciones de violencia en las que también el límite, imprescindible en esos momentos, puede llegar tarde o de la peor manera.
Existe en los humanos una voluntad de explorar, de conocer, la maravillosa curiosidad que trae como consecuencia aprendizaje y conocimiento, todo esto existe porque hay deseo, hay eros. Pero también hay una necesidad de límite, porque el límite contiene y protege de la angustia, el ejercicio del deseo sin límite se vive como un salto al vacío. En este sentido, la posibilidad de tener un proyecto, un plan, actúa como un límite que no niega el deseo sino que lo ordena; sabemos o por lo menos creemos saber hacia donde vamos.
En el caso de la aventura, el deseo es la adrenalina, conmover a un yo difícil de despertar, y la incertidumbre aporta el estresor necesario, el plan consiste en lograr ese estrés, que a su vez tendrá otros objetivos que no desarrollaremos aquí.
Hay otro elemento para colocar en el tablero de análisis; el poder. Acceder al poder, aunque sea a un micro poder, es ejercer la posibilidad de correr un límite, adquirir un nuevo conocimiento, ponerle el propio nombre a una cosa. Es notable como la propiedad de algo hace sentir a las personas que tienen algo de poder, se confunde entonces el poder con la propiedad, pareciera entonces que tener nos hace poderosos ¿o valiosos? Pero hay aquí un cruce con la física, no es lo mismo energía potencial que energía cinética. Poder es la capacidad de hacer, lo hecho, hecho está y ya no nos pertenece, en rigor de verdad nada de lo que esté fuera de nosotros mismos nos pertenece, solo nos pertenecen nuestras posibilidades de hacer, el poder del escultor es retirar de la piedra lo que sobra, como dijo Miguel Angel, pero finalizada la obra ya no hay poder, puede haber propiedad y a lo sumo se ejercerá el poder de no compartir su belleza con otros, pero no más.
Cuando no hay un plan, las fuerzas generadas por el deseo, pueden anularse entre sí si no han logrado un cauce común, concomitancia. La consecuencia, frecuentemente es la inmovilidad acompañada de un fuerte sentimiento de frustración que puede llevarnos a la angustia o a la depresión, o sea a la incertidumbre o a la declinación del deseo.
Lo que vemos individualmente siempre tendrá un correlato social ya que somos seres sociales, necesariamente comunitarios. Cuando los colectivos sociales se movilizan solo por objetivos puntuales, sin inscribirles en plan de desarrollo comunitario más globales, también corren el riesgo de terminar en la anomia y la inmovilidad.
Observamos que los sectores dominantes de cada sociedad a lo largo de la historia han intentado coptar el deseo de los cuerpos sociales brindando sucedáneos que impidan la organización del deseo y la conformación de planes que puedan cuestionar su dominio; en Roma fue pan y circo, hoy tal vez sea la industria del entretenimiento y los medios de comunicación que dejan de lado la información para bombardear con la opinión de los propietarios de esos medios, que casualmente pertenecen a los sectores dominantes, una realidad masticada y predigerida que copte el deseo e inhiba la posibilidad del pensamiento crítico.

 

Las matemáticas de la historia

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Hoy recordamos la masacre de Fátima, 30 personas asesinadas y dinamitadas el 20 de agosto de 1976 en la localidad de Fátima, cerca de Pilar, el próximo lunes la masacre de Trelew, 19 fusilados en 1972 en la base almirante Zar de la armada Argentina, el 16 junio recordamos el bombardeo de Plaza de mayo con 300 muertos y más de mil heridos. Podríamos recordar también a los 1500 fusilados en las huelgas de la Patagonia o a los 700 fusilados en los talleres Vassena durante la semana trágica, a los miles de masacrados en la campaña al desierto y a los millones de muertos de los pueblos originarios a lo largo de toda una América ensangrentada a los que el hambre, las enfermedades, el plomo o el acero asesinaron, a veces con prisa pero siempre sin pausa, desde la invasión europea a estas tierras. Por supuesto que esta historia no es patrimonio de este continente sino que es tan extendida como los lugares habitados por la humanidad en este planeta azul. Lo evidente, lo que debería ser llamativo, escandalosamente llamativo, pero no lo es, es que los muertos numerosos, los que mueren de a decenas, de a cientos o de a miles, siempre provienen del mismo lugar de la estamentación social, son los de abajo. Y esto no lo digo para los de arriba, ellos no solo lo saben; lo digitan y lo planean.Hace un tiempo le preguntaron a un magnate estadounidense, representante de una de las grandes corporaciones multinacionales si creía en la lucha de clases. El respondió: por supuesto. Y con una sonrisa agregó: Y estamos ganando.

También, por historia familiar, por dolores propios, quizá por atavismos culturales, lo saben los de abajo. Algunos lo aceptan con el fatalismo de los derrotados, otros quedan atrapados en un resentimiento individual que no logra cuajar con el dolor de otros, y afortunadamente otros, los más bravos y esclarecidos, luchan. Pero esos luchadores, frecuentemente, serán la primera línea destinataria de la metralla del poder, de los de arriba, que siendo minorías, acostumbran matar mayorías. ¿Nos preguntamos entonces, por qué pueden hacerlo? ¿Es solo porque tienen sus tropas mercenarias con las armas listas para guardar sus sueños, o hay algo más en esta magia que garantiza su impunidad? ¿O existe también otro elemento de protección para los poderosos, de amortiguación entre los extremos de una contradicción irresoluble entre el abuso y la miseria? ¿Oyeron hablar de las clases medias, de las que este escriba también forma parte? Por utilizar como metáfora un poco de historia de lo que nos han dicho que es occidente, siempre los poderosos se rodearon de un número importante de pretorianos y centuriones que manejaran la tropa. Solo que en estos casos no nos han equipado con espadas sino con expectativas, promesas de un progreso individual que adormezca nuestra sensibilidad comunitaria y en muchos casos nos lleve a la insensibilidad total y nos haga compartir su odio de clase. Recordemos que es más barato emocionalmente odiar a la víctima que sentir culpa por haberla dañado, lo primero es descalificarla en su condición de semejante. Este
mecanismo funciona eficientemente para los poderosos y muchos clasemedieros que obviamente no son poderosos, en su miope estupidez adscriben gustosos a él.

Las clases medias, atrincheradas en sus espacios de confort, que creen seguros, se niegan persistentemente a ver una realidad brutalmente asímetrica e injusta que persigue y mata, pero a ellas no, al menos eso les hacen creer y, como en muchos casos, les resulta más fácil creer que cuestionar.
No hay que explicarle a un pobre que es pobre, cada parte de su mente y de su cuerpo se lo dicen cotidianamente. Lo más difícil, lo más complejo, es llegar al habitante de clase media, al perro con el pelo cortado en peluquería que solo mira a su amo. Por ahora, solo se me ocurre como propuesta, militancia, militancia con coherencia en el ejemplo, militancia que apunte a lo intelectual y a lo emocional, una cruzada al rescate de la sensibilidad de esta clase media adormecida que cree ser amante del patrón y para él es apenas su prostituta.

Subsunción del trabajo en el capital

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La división de los conceptos con un criterio latifundista de los campos científicos parece olvidar que la economía es economía política y viceversa, la política es siempre política económica. No existe explotación sin dominación, como lo demuestra el tratamiento del concepto mismo de subsunción del trabajo en el capital.

En cuanto a la opresión, o es coextensiva de la explotación y dominación capitalista, o nos estamos refiriendo a un problema ideológico, con la conciencia de clase que, como bien lo señala Engels en la crítica del programa de Erfurt, no es una conciencia metafísica sino conciencia de la situación de clase.

La subsunción formal se crea a partir de la plusvalía absoluta (se produce con las primeras manifestaciones de capital durante las manufacturas, ya en el renacimiento) pero tampoco es su equivalente, ya que la subsunción formal se refiere a la aparición del obrero en el régimen del capital como una parte de él, como capital variable y su función de medio de producción (el que específicamente crea valor) junto a los demás medios de producción (los instrumentos y la materia prima). De modo similar ocurre con la subsunción real con relación a la plusvalía relativa.

Lo que denota específicamente el concepto de subsunción del trabajo al capital es el hecho de que en el proceso de producción el trabajador se presenta como componente vivo del capital mismo, pues el capitalista, mediante la compra de la fuerza de trabajo, tiene bajo su dirección todos los componentes personales, materiales y simbólicos (marcas, etc.).

Adam Smith también llamaba al dinero labour commanded: es la posibilidad de ejercer poder de mando sobre los trabajadores a partir del dinero. Para que el dinero pueda cumplir esta función de mando es menester que tanto los medios de producción como los medios de subsistencia puedan presentarse al trabajador como ajenos, de tal modo que él no pueda concurrir al mercado sino vendiendo como mercancía su propia fuerza de trabajo.

Esto no significa que no existieran asalariados antes del capitalismo, pero cuando el capitalismo aún no es norma de Estado, el trabajo asalariado de, por ejemplo, los campesinos pobres en la sociedad feudal, es simplemente un modo de asistir a la provisión de medios de subsistencia.

Lo que asegura el capitalismo como sistema de exclusión a los medios de subsistencia es la continuidad de la oferta de los trabajadores que venden o desean vender su fuerza de trabajo, y que la subsistencia de quienes están privados de los medios de producción se torne imposible. La condición de existencia del capitalismo es la privación a parte importante de la población de proveer a sus condiciones materiales de existencia: alimento, cobijo y cultura.

Sin medios de producción a los que aplicar la fuerza de trabajo, esta se consume inútil y, consecuentemente, se ve impedido de adquirir los medios de subsistencia, de perseverar en el ser. Mediante este acto invisibilizado de violencia institucional se constituye el poder de mando que denota la subsunción del trabajo en el capital.

El producto del capital no es ni el dinero, ni la mercancía producida, ni la materia prima. Lo que les imprime a estos desde el comienzo el carácter de capital es el hecho de que se enfrentan a la capacidad de trabajo, despojada de toda riqueza objetiva como poderes autónomos personificados en sus poseedores.

El verdadero producto del capital es la plusvalía y en esos términos se entiende la relación íntima entre plusvalía y subsunción del trabajo en el capital. Son dos instrumentos técnicos que en conjunto ponen a la luz los aspectos oscuros o mágicos del origen de la ganancia y el del poder de mando del empleador, que no es la propiedad ni el contrato, sino las condiciones institucionales características del capitalismo que actúan como presupuesto de la existencia misma del capital.

Por tal motivo, para entender adecuadamente las clases y conflictos de clases entiendo fundamental recuperar los conceptos de subsunción real y formal del trabajo en el capital por las siguientes razones:

  1. Técnicas: Marx hace uso de las categorías de subsunción formal y real en El Manifiesto Comunista y en el Capítulo VI inédito de El Capital.
  2. Históricas: las categorías de subsunción real y formal dan cuenta de las formas específicas de la explotación capitalista, que en su ponerse implican ya la constitución del proletariado y la burguesía como clases antagónicas propias del capitalismo. Utilizar conceptos más amplios como el de explotación es característica de cualquier modo de producción en sociedades divididas en clases (del esclavismo clásico a, por ejemplo, el comunismo de guerra, el capitalismo o el socialismo mientras este último no se haya superado como sociedad comunista). La especificidad de la subsunción permite analizar la explotación con las determinaciones propias de la sociedad capitalista. Es interesante señalar que un mismo modo de producción puede adoptar diferentes modos de explotación teniendo en cuenta el rol de la lucha de clases. En el esclavismo romano, por ejemplo, son diferentes las formas de explotación (dominación y opresión) entre el esclavismo de razzia y el esclavismo de crianza e incluso los comportamientos y orientaciones políticas de los sublevados. En la esclavitud de razzia, la respuesta fueron las grandes revueltas; en la esclavitud de crianza, que era caracterizada por la colocación, la respuesta fue la fuga o la asimilación de las relaciones a las que formarían el temprano feudalismo (servis es tanto esclavo como siervo en latín).
  3. Materialistas: la subsunción del trabajo en el capital no sólo explica la explotación capitalista sino el modo de constituirse las clases en el capitalismo. El proletario no es el hombre de mameluco azul que está parado al lado de una máquina industrial, ni esta es tampoco una figura prototípica. El análisis de clases marxista no tiene nada en común con la descripción de estratos a los que Weber denomina clases. El proletariado no es un segmento sociológico de la sociedad. El proletariado es el resultado del proceso de subsunción del trabajo vivo en el capital. Por eso, con absoluta claridad, Engels critica el programa de Erfurt señalando que la conciencia de clase es, más concretamente, conciencia de la situación de clase. No hay ninguna sustancia metafísica en ser obrero, ni este porta en la frente un destino manifiesto.
  4. Dialécticas: el capitalismo se caracteriza por transformarse a sí mismo permanentemente. La explotación de la plusvalía absoluta y relativa son constantes en el proceso de extracción de plusvalía capitalista. No existe la plusvalía absoluta o relativa “pura” en cualquier relación de explotación dada. Se dan ambas en distintas proporciones. Del mismo modo, la utilización del concepto de subsunción formal y subsunción real del trabajo en el capital nos permite entender que las clases o sujetos no son tales por alguna esencia en ellos sino por determinación del sistema. Como señalaran Marx y Engels en El Manifiesto Comunista, “el capital no es una fuerza personal, es una fuerza social”. Ser capitalista o ser trabajador no se refiere a ninguna cualidad del sujeto sino a una posición de estructura en la empresa capitalista en una situación histórica dada en la economía-mundo.

De esto surgen variantes e invariantes. Como invariante debe resaltarse que el capitalismo es el modo de producción que subsume el trabajo vivo como integrante del capital. Ello implica que la clase operaria se constituye también como función del capital. La condición de la explotación capitalista (la subsunción en el capital) es que el trabajador sea libre, tanto en el sentido de despojado de las posibilidades de perseverar en el ser, libre de las condiciones materiales de existencia (la distribución de los medios de producción y la naturaleza en los Grundrisse) como en el sentido de ser soberano para poner en el mercado la única mercancía que posee, la fuerza de trabajo.

El trabajador por un lado actúa como mercader que trata de poner su producto en las mejores condiciones para su cliente y ve a los otros trabajadores como competidores en la colocación de la mercancía (y de ahí el esquirol, etc.) y por otro, como antagonista social del capitalista en la aglutinación de los trabajadores. El nacimiento del sujeto colectivo crea la conciencia de la situación de clase, que a su vez posibilita una mayor extensión y potencia del sujeto colectivo. Queda claro una vez más que no son las ideas de los hombres las que determinan el ser social (como surgiría de la expresión “obrero con conciencia de sí”) sino el ser social (la actuación del sujeto colectivo) lo que determina la conciencia. La capacidad de antagonismo de los obreros constituidos en sujeto colectivo fuerza la transformación del capitalismo y de las maneras de producción históricas (v.gr. el paso del fordismo al toyotismo).

El proletariado y la burguesía son invariantes del sistema capitalista. Uno y otro se constituyen mutuamente en relación dialéctica, del mismo modo que para que existan países dependientes es menester la existencia de países imperialistas. La desaparición de uno de los términos de la relación implica la extinción del imperialismo y del capitalismo y también la extinción correlativa del otro término.

Las clases se constituyen a partir de la lucha de clases, no son un estrato social al estilo weberiano sino una relación antagonista. Como señala Balibar (1977:52):

“La teoría de Marx no reposa sobre la definición de un proletariado ‘puro’ (…) Tampoco reposa sobre un cuadro de clases sociales fijas en los rasgos de una época dada (el siglo XIX, comienzos del siglo XX, etc.). Por la excelente razón de que la teoría marxista no tiene por objeto componer este cuadro, a la manera de cualquier sociología, sino analizar el antagonismo mismo, descubrir las leyes tendenciales de su evolución, de su transformación histórica y en consecuencia explicar la necesidad de esos cambios en la estructura de las clases sociales, incesantemente impuestos por el desarrollo del capital. Hay que recordar a Marx en El Manifiesto: a diferencia de todos los modos de producción anteriores, el capitalismo es ‘revolucionario’ internamente, no cesa de trastornar todas las relaciones sociales, comprendidas las que él mismo crea”.

Del mismo modo que el antagonismo que surge de la subsunción del trabajo en el capital es una invariante, no existe una inmutabilidad de las clases sociales. En particular, como se tratará de señalar más adelante, no sólo hay que evitar el fetichismo de la mercancía, es menester evitar el fetichismo de las formas jurídicas, en particular de los conceptos fetichizados de propiedad y salario. Esto, incidentalmente, también discute los discursos sobre el fin del trabajo, de la relación laboral o del proletariado. No sólo existe la historicidad del capitalismo sino que hay historicidad en el capitalismo. En particular, los cambios en la manera de producir provocada por la crisis de finales de los años ‘60 logran alterar todas las diferencias propias del modelo fordista de producción, ya sea en el ámbito de la producción (producción en masa de largas series, trabajo en línea, sujeto a un régimen de mandatos y órdenes más o menos rígido, con jerarquías y responsabilidades claramente establecidas, etc.) como en la naturaleza material de lo producido, en que la propiedad sobre las cosas tiende a perder importancia respecto del control sobre las relaciones sociales.

 

BALIBAR, Étienne (1977), Sobre la dictadura del proletariado, Siglo XXI, Madrid.

 

Subsunción del trabajo en el capital

LOS “CONSULTORES DEL MERCADO” Y LA INFLACION

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La política económica el gobierno AF muestra en cada cambio, una profundización del corrimiento hacia el centro respecto al peronismo tradicional. En la medida en que se usan más instrumentos monetarios de corrección a la inflación, se mantiene o se acentúa tanto la disconformidad social como la de los inversores. Tratando de mantener en lo posible la política social propia del peronismo, aparece la contradicción, ya que el monetarismo favorece la rentabilidad del capital, como se sigue viendo en la actualidad. Lo cierto es que en el centro está el papel de la inflación, pero sobre todo en su relación con el crecimiento y la redistribución de la riqueza.

La llegada de Sergio Massa a Economía con atribuciones de un superministro mostró mayor respaldo político, y los inversores reconocieron inicialmente un diagnóstico correcto y buenos principios de su programa, pero exigían estabilizar la situación cambiaria con: a) un dólar más alto; b) suficiente financiamiento en pesos para cubrir el desequilibrio fiscal con una tasa de interés más elevada y un mejoramiento inmediato del déficit fiscal; y  c) baja rápida del ritmo inflacionario. Tuvo medidas bien vistas por el mercado pero siempre consideradas insuficientes porque no se podía alcanzar un excedente de dólares, imposible con la actual estructura económica.

La inflación tiene su principal sustento allí. Fue empeorando con el tiempo porque esa base estructural atrasada y estrecha se enfrenta a una mayor importación de insumos industriales y a un gasto social mayor. Fue bien vista por el mercado la baja de subsidios, pero dentro de su lógica seguía siendo insuficiente.  La única manera que se reclama  desde el “mercado” para superarla es bajando los ingresos del trabajo y subiendo las ganancias, dando señales de que empieza a mejorar la situación fiscal y se reduce la inflación.

Pero  como la gradualidad no dio lugar a resultados inmediatos, el mercado lo vio insuficiente para que el BCRA alcanzara adecuadas reservas que permitieran mayor compra de dólares sin interrupciones y por eso no mejoran las expectativas.

Encima, la inflación seguirá alta por el aumento de las tarifas, de los salarios, las subas de precios regulados y de las tasas de interés.

Si bien los ingresos de organismos internacionales mejoran la situación, se necesita una política de ingresos que atenúe el efecto de la mayor inflación.

Pese a que la Argentina puede crecer 4% en el pronóstico oficial para 2022 (4,5% según el Banco Mundial), más que Estados Unidos y los principales países europeos, en situación de posible recesión, por encima de Brasil o México, y hasta más que China,  los analistas del mercado ni  mencionan esta situación en sus comentarios, aunque nada dijeron cuando en 2018 se contrató con el FMI una deuda excesiva.

Esos comentarios, muy sesgados hacia lo que parece ser la búsqueda del fracaso en medio de una crisis mundial cuya magnitud se silencia, influye poderosamente sobre las expectativas, que no son algo objetivo o que responda a la verdadera situación. La continua reiteración de sus diagnósticos ante cualquier cambio que intente el gobierno, alientan  la demanda de dólares del BCRA, dificultando su compra de divisas y la mejora del nivel de las reservas, lo que presiona desde otro ángulo sobre la moneda.

Y para eso también empujaron la salida de Guzmán, que era el que mejor conocía los mecanismos del FMI para obligarlo a actuar más en consonancia con lo que realmente estaba sucediendo. De ahí que la tasa de inflación prevista de ninguna manera puede ser objetiva, porque el futuro económico nunca es una certeza. Así, con la evolución de los precios, había una proyección oficial optimista y, en la otra punta, la empujada por el mercado, excesivamente pesimista, pero como efectivamente la fijación de los precios depende de las expectativas de las empresas, la mayoría de los analistas privados la empujan hacia la peor variable.

Para ponerse a la orden de las expectativas de los inversores se necesitaría, según Carta Monetaria del 5/8/22recortar gastos por $ 610.000 millones. Esto implica un ahorro anual de 0,7% del PBI, pero concentrado en el segundo semestre e implica una baja del gasto real de casi el 6% en el 2do semestre con relación a igual período de 2021. Es muy exigente pero lograble con menos subsidios, menos obra pública, menores transferencias a provincias y menores gastos en jubilaciones reales. Y si se cumple la meta de déficit de 2,5% del PBI, el déficit primario del 2do semestre sería de $ 1,25 billones, y para financiar ese monto resta cubrir necesidades por $ 868.000 millones (u$s 6.600 millones). Las opciones son: a) Mercado de capitales local con roll over de capital e intereses y captar adicionalmente un 25% más. B) Organismos internacionales: Los fondos que se obtengan se deben canalizar en primer término a pagar vencimientos de capital e intereses de los mismos organismos y de los vencimientos de deuda soberana. En total restan vencimientos en el año por u$s 2.500 millones. Lo que se logre por arriba de ese monto podrá ser aplicado a reducir las necesidades de pesos. Y advierte ¿Qué se necesita para no seguir perdiendo tipo de cambio real? El ritmo inflacionario de los próximos meses presionará sobre el tipo de cambio real, haciendo necesarios ritmos de depreciación más altos. Si el objetivo es evitar que se siga atrasando el tipo de cambio real se necesita una devaluación mínima del 5,2% mensual. En cambio, si se buscara recuperar el nivel de diciembre 2021 el ritmo mensual para lo que queda el año tendría que llegar al 6,5% mensual”.

Es decir, más de lo mismo. Asegura que así ingresarían divisas, pero estas tampoco vinieron con las devaluaciones anteriores; al contrario, los capitales que ingresan se colocan en deuda, y así se recrea de manera permanente un esquema insostenible. Nunca las correcciones son suficientes, y eso lleva a la deuda, que empeora el resultado. El secreto es que lo hace porque la deuda viene asociada con el ajuste, y el corte al crecimiento y, sobre todo, al crecimiento industrial, lo que acentúa el atraso estructural.

Durante los años 60, la cátedra estrella de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA era la del profesor Julio H. G. Olivera. Yan Dasso y Hernán Herrera (Ámbito Financiero, 21/6/22) muestran la falta de rigurosidad de la mayoría de los consultores en analizarla al dejar a un lado la diferencia esencial entre la de origen estructural, cuando la cantidad de dinero es una variable endógena, y cuando proviene de variables exógenas, como la tasa de interés. El Cronista Comercial, (el 25/7/2016), al dar la noticia de su fallecimiento ofreció algunos datos esenciales sobre su trayectoria. Olivera ideó el modelo de inflación que desarrolló en los años 60 (“La teoría no monetaria de la inflación”), continuada por el italiano Vito Tanzi, sobre la base de un desarrollo primordialmente matemático y por eso de difícil acceso.

Todas las explicaciones modernas de la inflación dejan de lado los fenómenos propios de la producción material y se ocupan exclusivamente de los monetarios, de tal manera que se convirtió al exceso de dinero, en gran parte a través del déficit fiscal, en su única causa. La concepción estructuralista resalta que, más que la expansión monetaria, lo que importa es producir a similar nivel productivo que el de los países competitivos, resolviendo los problemas estructurales de la economía.

Los países sin problemas estructurales son, ante todo, los países industrializados y en ellos es donde la inflación no es por falta de desarrollo, y el Estado, por ejemplo en Estados Unidos a través de la Reserva Federal, la ataca ante todo con la política monetaria.

Pero en los países industrializados, si bien la inflación puede subir por la expansión monetaria, nunca llega alcanzar las marcas de los países no desarrollados o en desarrollo, y menos en los que basan su exportación en la producción primaria.

La Argentina es un caso extremo, porque la expansión del mercado interno, inicialmente y por largo tiempo, posibilitada por un pasado histórico que llegó a ser la contrapartida necesaria de Inglaterra cuando ésta era la primera potencia mundial, comenzó una larga, lenta e incomprendida decadencia a partir de fines del siglo XIX. Esto fue  después que, con la Guerra Civil, Estados Unidos terminó con el atraso del sur y se transformó poco a poco, y sobre todo por la Primera Guerra Mundial de 1914/1918, en la principal potencia, que además de sustituir a Inglaterra como gran economía industrial, también escaló hasta el primer puesto en el agro.

Argentina no se adaptó a ese cambio: pretendió seguir como exclusiva proveedora agroganadera con otra lógica internacional imperante.

La Segunda Guerra Mundial agravó el problema de adaptación, porque se siguió restringiendo el mercado por el mayor aprovisionamiento agrario estadounidense a Europa. El peronismo fue el primer partido político industrializador del país, pero lo hizo atacando al agro y no postulando a la vez que la industria el desarrollo agrario, y generando por contrapartida una oposición que da más relevancia al agro. Lo que se impone es corregir ese desequilibrio estructural con un acuerdo que incluya más industria y también con más agro.    

Cuando se habla de la inflación o la suba de precios, no se dice que una devaluación sube los precios, sobre todo maxidevaluaciones como las de 2018, año en que arrancó una caída muy fuerte del PBI y eso aceleró la inflación, pero ningún analista del “mercado”  le otorga importancia. Además, esa maxidevaluación impuso un endeudamiento difícil de pagar con la actividad existente y, para peor, empleó la mayoría de estos ingresos en financiar la salida de capitales, que tampoco entra bajo los análisis habituales de la inflación.

Tampoco se aclara que el aumento del gasto público en 2020 se debió a la pandemia, ni tampoco que fue el mismo motivo que agrandó el gasto público en todas las economías. La emisión posibilita nuevos niveles de actividad. Sacrificándolos con el ajuste, no se va a lograr bajar la inflación, como ya lo demostró la convertibilidad, que postergó la corrección con el dólar hasta que se hizo inevitable una crisis mayor, como en 2001, y se vuelve a necesitar el auxilio de la deuda. Pero si no se actualiza la estructura económica del país a los estándares internacionales, el resultado  cada vez será peor.

Desde el sobreendeudamiento de 2018 hasta junio pasado, la inflación no había sido mayor que la suba del dólar que a grandes números estuvo en el orden de 500%. Los salarios subieron mucho menos y ni que hablar del pago a trabajadores no registrados, que constituyen una proporción cada vez mayor  del empleo. Lo mismo sucede con la emisión, que en ese lapso, en promedio, fue menor a la suba del dólar, así que, de hecho, está contenida y ahora hay un mayor esfuerzo oficial por seguir conteniéndola porque con semejantes presiones sobre el dólar, a medida que la emisión se acerque al ritmo de la marcha de los precios, van a aumentar las presiones.

Como el resultado de estas presiones son peores las expectativas, aunque sus fundamentos sean muy discutibles, impactan sobre la economía real, llevando sobre todo a los empresarios a subir sus precios, incluso porque como las subas son muy arbitrarias, no hay precios que reflejen el verdadero valor de los productos, y basta con ver para eso cuando hay un aumento en los alimentos, cuánto recibe el productor y cuánto paga el cliente en la góndola. Es decir, que hay una gran presión de la suba de precios en la intermediación y que parte de la presión de los consultores sobre los precios es para que esas subas alcancen el ritmo de la suba del dólar, todo lo cual termina empujando más a los precios, mientras las lógicas demandas sociales no pueden igualarse a la de los años setenta porque la fortaleza productiva de la economía es mucho menor que entonces.

Sin embargo, ante las transformaciones en la economía internacional que generará la crisis mundial, se presenta un horizonte prometedor para la Argentina, por su capacidad productora de petróleo y gas y de litio y cobre, su último empuje industrial, la riqueza del agro y el peso de la economía del conocimiento.

 

Esperando la renta inesperada

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En la Argentina de los últimos años, una veintena de industrias elaboran el 80% de los alimentos y bebidas que se venden en el mercado interno (Arcor, Molinos Río de la Plata, Danone-La Serenísima, Adecoagro, Ledesma, Coca-Cola, Nestlé, Mondelez –ex Kraft–, Molinos Cañuelas, Morixe, etc.). Las grandes cadenas de ventas (Coto, Carrefour, Cencosud, la Anónima, Changomas, etc.) administran el 60% de la comercialización de esos bienes que se consumen en el país. En ese marco y con esa sociedad de hecho y de muchos años entre grandes productores y comercializadores, es muy difícil destrabar el proceso de formación de precios de esos productos, que no tiene relación directa con el costo de producción.

A su vez, Cargill, Viterra S.A.-Glencore (ex Oleaginosa Moreno), la empresa china COFCO, Bunge, Aceitera General Deheza, ADM, Dreyfus, ACA y Molinos Agro (Pérez Companc), en ese orden, son las nueve empresas que vendieron el 90% de los cereales, oleaginosas y subproductos del país al resto del mundo entre enero de 2021 y julio de 2022.

Los grandes consorcios de carne declaran producir entre 3,2 a 3,3 millones de toneladas de carne bovina por año, de las cuales se declara exportar 900.000 a un millón de toneladas y se destinan al mercado interno 2,3 a 2,4 millones. A esto se suman casi 3 millones de toneladas de carne de pollo y cerdo. Los primeros frigoríficos son los brasileños Swift y el Grupo Marfrig, los nacionales Arre Beef, Friar (que era del Grupo Vicentin), Frigorífico Rioplatense (de los Constantini), Compañía Bernal, Importadora y Exportadora de la Patagonia, Azul Natural Beef, Santa Giulia, Ecocarnes, Rafaela, Frigolar, Logros y Runfo, que representan el 66% de las ventas al exterior y, además, controlan las ventas por Cuota Hilton y Cuota 481 a Europa y los contratos con Estados Unidos.

El acero tiene nombre y apellido: Grupo Techint. El Aluminio, Aluar. Las cementeras Loma Negra, Holcim, Cementos Avellaneda y Petroquímica Comodoro Rivadavia explican la casi totalidad de la producción nacional. Telefónica de Argentina, el Grupo Clarín y Claro monopolizan las telecomunicaciones.

La extracción de petróleo y gas es realizada por YPF S.A., Total Austral, Pan American Energy (PAE), Petrobas, Pluspetrol, LF Company, Tecpetrol, Apache y Chevron. En refinería, las principales compañías son YPF S.A., Raízen (licenciataria de la marca Shell), Pan American Energy (PAE), Puma Energy, Dapsa, Gulf, Voy con Energía y New American Oil. Y en transporte de gas lideran Transportadora de Gas del Norte (TGN), de Techint y Eurnekián, y Transportadora General del Sur (TGS), de Pampa Energía (BlackRock, Marcelo Mindlin, Joseph Lewis y las familias Sielecki y Werthein), que conectan las cinco cuencas que existen en el país.

Respecto a la electricidad, la principal transportadora eléctrica del país es Trasener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión), controlada por Pampa Energía. Las distribuidoras son Edenor (Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte, hoy controlada por el grupo Vilas-Manzano-Filiberti), Edesur (Electricidad Distribuidora Sur, controlada por el grupo trasnacional de origen italiano ENEL) y Edelap (Empresa de Electricidad de La Plata, cuyo principal accionista es Rogelio Pagano, ex socio de Marcelo Mindlin), las cuales dominan el 75% del mercado.

La minería en la Argentina se beneficia de características geológicas que favorecen la explotación protagonizada por Barrick Gold, Glencore (la dueña de Viterra y con participación accionaria de BlackRock), Yamana Gold, Anglo Gold, Pan American Silver, Osisko Mining Corporation y Shandong Gold, que extraen minerales (principalmente oro) y declaran haber exportado en los primeros seis meses de 2022 por 1.910 millones de dólares, incluyendo la incipiente venta externa de litio por 246 millones de dólares en el período, según informa la Dirección de Transparencia e Información Minera de la Subsecretaría de Desarrollo Minero. Pero no tenemos acceso a los balances de esas grandes empresas trasnacionales.

En el sector bancario, diez entidades privadas [1] captan el 35% de los 16 billones de pesos de los depósitos del sistema, pero constituyen casi el 60% de los 6,8 billones de pesos que son inmovilizados por pases pasivos, Leliq y Notaliq que, al incrementarse la tasa de referencia del mercado para el mes de agosto de 2022 –que pasó de 46,5% a 64,5% para los pases y del 60 al 69,5% para las Leliq y Notaliq–, implica que los intereses devengados por el stock total de deuda remunerada del Banco Central superan los 401.000 millones de pesos mensuales. No menos de 240.000 millones de pesos por mes de esa suma son apropiados por diez bancos, sin hacer nada. Sólo por tener la autorización para funcionar como banco, captan depósitos y una parte importante (sin correr ningún riesgo) se la prestan al BCRA y ganan fortuna por ello.

Todos los nombrados gozan de una renta extraordinaria por la simple razón de que fijan los precios muy por encima de sus costos reales. La legislación vigente y la falta de controles en la aplicación de leyes regulatorias explican que:

  • En el caso de YPF S.A., durante el segundo trimestre de 2022, el EBITDA [2] ajustado de la compañía alcanzó los 1.500 millones de dólares, consolidando una ganancia neta de 94.063 millones de pesos.
  • Molinos Río de la Plata informa en el balance del primer semestre de 2022 que registró una ganancia de 5.195 millones de pesos. Detallar sus principales marcas facilita la identificación de la magnitud de la compañía, con presencia dominante en góndolas y alacenas de los hogares. Entre otras varias, se destacan Matarazzo, Lucchetti, Exquisita, Granja del Sol, La Salteña, Arlistán, Gallo, Cocinero, Lira, Gallo Snacks, Cruz de Malta, Nobleza Gaucha, Chamigo, Salus, Bodega Nieto Senetiner, Bodega Ruca Malen, Viña Cobos.
  • El grupo Arcor (Luis Pagani), líder en alimentos, principalmente chocolates, golosinas, dulces, helados y galletitas –que incluso tiene participación accionaria en la principal empresa láctea del país (La Serenísima)– reporta ganancias para el primer semestre de 2022 por 18.346 millones de pesos.
  • Cablevisión (Héctor Magnetto-Grupo Clarín) presenta en su balance del primer semestre de 2022 ganancias por 28.640 millones de pesos, gracias a fijar los precios que quisieron porque la Justicia argentina le dio lugar a su reclamo de que no prestan un servicio esencial a la población. Por ende, no respetan ninguna regulación al respecto.

La renta extraordinaria y nuestra historia

En 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón consiguió que el Congreso de la Nación aprobara –y después año tras año renovara repetidamente– la autorización para cobrar el llamado Impuesto sobre las Ganancias Extraordinarias, creado a finales de la guerra para gravar aquellos beneficios que se consideraban el producto excesivo de las condiciones bélicas.

Ese mismo año, también se creó el llamado Impuesto a las Ganancias Eventuales, que afectaba a la venta de activos y propiedades inmobiliarias que suponían un rápido incremento de patrimonio no gravado por el impuesto a los réditos. La tasa de este impuesto era del 20% proporcional a la ganancia.

La llamada Revolución Libertadora y las medidas propiciadas por el Plan Prebisch significaron una fuerte devaluación de nuestra moneda y la supresión del impuesto a los beneficios extraordinarios [3]. Nunca más se volvió a tratar el tema hasta llegar a la situación actual que, fruto de eliminar las juntas nacionales de granos y de carnes y los mecanismos de controles de precios, nos encontramos con empresas con fuertes utilidades y un incremento incesante en el nivel general de los mismos.

Este panorama se exacerba, además, con la guerra entre Ucrania y Rusia, dos grandes productores de trigo y de girasol, e impacta en todos los mercados. Y en el caso de Rusia, a su vez, en el precio del gas y todo lo que ello significa.

Ante ello, el pasado 6 de junio, el gobierno nacional presentó el Mensaje 33/2022 y el Proyecto de Ley 0010-PE-2022 en el Congreso de la Nación para incorporar una alícuota adicional del 15% al impuesto a las Ganancias para Sociedades que tuvieron una “renta inesperada” [4], producto de la disparada de precios internacionales que generó la guerra en Ucrania.

En los fundamentos del proyecto se sostiene que, ante esta situación excepcional, se requieren nuevas y mejores herramientas para dotar al Estado de los recursos necesarios para llevar adelante políticas públicas para redistribuir la riqueza hacia los hogares. Mejorar la distribución del ingreso, reducir la pobreza y contener el proceso inflacionario son objetivos fundamentales, y es preciso instrumentar todas las herramientas que se tengan al alcance para lograrlos.

El ministro de Economía de ese entonces, Martín Guzmán, durante la presentación del proyecto en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, destacó que la normativa alcanzaría a firmas con ganancia neta imponible o ganancia contable de más de 1.000 millones de pesos (en 2021 fueron solamente 3,2% de las empresas, unas 19.000 sociedades anónimas) y que cumplan con, al menos, una de dos condiciones:

  1. Su margen de ganancia sobre los ingresos (utilidad neta, se descuenta la inflación) debería ser superior al 10% o
  2. debería aumentar sus utilidades netas en un 20% en 2022 con relación a 2021.

Sin embargo, tras la renuncia del ministro Guzmán se dejó de lado dicho proyecto y se lo reemplazó en la práctica por la Resolución 5248/AFIP que, en lugar de gravar la renta inesperada, lo que hace es un pago adelantado por única vez, a cuenta de la liquidación del Impuesto a las Ganancias.

De acuerdo con esa resolución, serán alcanzadas las empresas que hayan tenido resultados positivos de entre 100 y 300 millones de pesos con una tasa del 15%. Para aquellas empresas que hayan ganado más de 300 millones, la tasa será del 25%. En tanto, quedarán excluidas aquellas personas jurídicas que hubieran obtenido un certificado de exención de Ganancias, vigente en 2021 o 2022.

La norma establece que estas compañías deberán adelantar en seis meses el pago del Impuesto a las Ganancias, con los que la AFIP espera recaudar 250.000 millones de pesos entre octubre y julio de 2023, según afirmó su titular, Carlos Castagneto.

En síntesis

La demostrable existencia de renta petrolera, minera, agropecuaria y financiera debería obligar al gobierno, en una situación límite y totalmente justificada por el exacerbado incremento de los precios y de la tasa de interés, a aplicar un impuesto adicional al de Ganancias, para revertir al menos –en parte– la regresividad del sistema impositivo vigente. Sin embargo lo sustituye por un adelanto en el pago del Impuesto a las Ganancias.

Y lo hace porque el presupuesto de la Administración Nacional, por DNU 331/22, implica una fuerte reducción del gasto para que sea solamente del 20,9% del PIB, cuando el menor gasto público del gobierno de Cambiemos fue del 21,38% del PIB. En el mismo se prioriza el pago de los servicios de la deuda externa e interna en desmedro de las erogaciones previsionales, de los subsidios y de la inversión pública.

Así y todo, la creciente necesidad de financiamiento de mercado interno, con títulos mayoritariamente indexados a una inflación que va a rondar el 90% en 2022, puede hacer que rápidamente el costo de la deuda de corto plazo se acelere, cuando las tres cuartas partes de dicha deuda en pesos está indexada a CER (a la inflación), tiene una duración promedio en torno a un año, y en cada licitación los plazos se acortan más porque los interesados no quieren tomar deuda más allá del 10 de diciembre de 2023.

Es obvio que todo el sistema tributario argentino, tanto en su faz teórica como en la práctica concreta, adolece de no cumplir el “principio de equidad”, que articula y sintetiza a todos los demás principios constitucionales. Un tributo es justo cuando considera las garantías de legalidad, igualdad, generalidad, proporcionalidad, no confiscatoriedad e irretroactividad. Y en ese marco, ni siquiera se busca compensar la inequidad con gravar la renta extraordinaria o no esperada, que hubiera sido lo justo.

 

[1] Los 10 bancos privados más grandes son, en ese orden, Santander, BBVA, Galicia y Macro (en estos cuatro primeros tiene participación accionaria BlackRock), Credicoop, Citi, HSBC, ICBC, Patagonia y Supervielle.
[2] Resultado bruto de explotación, antes de pagar intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
[3] Plan Prebisch: a) Suprimir los controles de cambio y la comercialización de exportaciones con intervención estatal. b) Se aplicaron fuertes devaluaciones que beneficiaron a los sectores agrarios más concentrados e hicieron caer el salario real. c) Frente a una inflación creciente, los salarios fueron congelados. d) Se suprimieron todos los subsidios dirigidos al consumo de los sectores populares.
[4] Durante la Guerra de los Seis Días (1967), las empresas petroleras en los Estados Unidos aumentaron sus ganancias en un billón de dólares como consecuencia del enfrentamiento bélico, mientras que los costos locales no se modificaron porque tenían autoabastecimiento. El gobierno de Richard Nixon les fijó un tributo sobre sus utilidades, que tuvo vigencia por dos años.

 

Esperando la renta inesperada

35 años del Hospital Garrahan

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El Hospital «Prof. Dr. Juan P. Garrahan» cumple, en 2022, 35 años. Sin duda, es uno de los centros de salud pediátricos más importantes de Argentina y referencia regional en la materia. Fuertemente comprometido con la salud pública, gratuita y de calidad, el Hospital ha adoptado como valores fundamentales la accesibilidad, la ética, la resiliencia organizacional, la solidaridad, la transparencia y la responsabilidad social.

En el documento que se ofrece debajo, el lector puede acceder a valiosa y completa información estadística de la labor del Hospital y de su evolución histórica en estos 35 años.

 

Ariel Rebello

Director Administrativo Adjunto

 

Garrahan 35 Años

Informe económico mensual

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La cuestión fiscal en Base Caja.

Este documento fue desarrollado con la idea de seguir uno de nuestros problemas recurrentes: la cuestión fiscal, ya sea por el déficit, por los ingresos necesarios, por las operaciones del BCRA en apoyo del Tesoro o de las fuentes financieras del Tesoro.

Sobre la base de los valores corrientes mensuales, la Secretaría de Hacienda (Sector Público Base Caja Esquema Ahorro-Inversión) reúne todos los flujos de ingresos y gastos. Suma organismos como el Tesoro, entidades centralizadas y descentralizadas, y las instituciones de la Seguridad Social Pami, Fondos Fiduciarios y otros. Con relación a estos números, realizamos las siguientes operaciones:

En primer lugar para tener valores reales los deflactamos por el precio promedio del IPC de Santa Fe del año 2019. Podríamos haber tomado otro índice o conjunto, pero no se modificarían mayormente los números obtenidos. En base a esto llevamos todos los valores a precios del 2019 en forma mensual.

Para obtener los valores anuales constantes promedio 2019, simplemente sumamos los valores mensuales obtenidos anteriormente. En el caso de los anuales podemos compararlos con los corrientes que resultan de los números publicados por Hacienda.

Esto se muestra en los cuadros que registran los anuales reales y corrientes.

En el caso de los números correspondientes al 2022, conjeturamos la mayoría de los valores del segundo semestre (julio a diciembre) siguiendo el apotegma de Inodoro Pereyra: «Mejor números redondos y completos».

De acuerdo con nuestro criterio, estimamos un nivel de inflación para el año 2022 del orden del 82 % diciembre 2022 / diciembre 2021 y un promedio para el año del 66 %. Es un poco más baja que las estimaciones publicadas. ¿Por qué esto? Consideramos que llegar al 90 % o más sería un serio problema para la nueva gestión y un tropiezo difícil de remontar.

Las Conjeturas para este segundo semestre 2022 tanto para los Ingresos Corrientes como para los Gastos Corrientes, se ajustan bastante a los porcentajes anteriores de inflación imaginada.

En el caso de las Operaciones del BCRA con el Tesoro, simplemente tomamos los valores de los últimos meses para el 2022. Seguramente es lo más complejo de definir con algún grado de certeza, pero de acuerdo con lo dicho por el nuevo ministro Massa de no utilizar los Aportes Transitorios y, tal como ocurriera en el 2021, el BCRA no ofrece utilidades. Por lo tanto las operaciones posibles se reducen a las Compras (o Ventas de divisas al Tesoro) y el concepto Resto más es complicado de conjeturar. No incluimos operaciones de Mercado Abierto o sea compras de Letras de Tesorería. Una duda en este tema.

Pero la idea es armar un esquema que permita identificar con claridad los números principales de la cuestión fiscal y en segundo término que permita su seguimiento para hacer las correcciones necesarias de acuerdo con los valores que se vayan publicando en este segundo semestre. Es decir, los mayores aciertos o errores de las autoridades.

El nuevo equipo económico y el ministro de varias áreas seguramente traerán cambios importantes para enfrentar la crisis agudizada en los meses recientes. Por lo visto es apropiado “lo de la moneda está en el aire” o más sofísticamente “alea jacta est” (la suerte está echada).

Las correcciones o modificaciones de variables en el área fiscal repercutirán directamente en la inflación y en las reservas del BCRA, y obligarán a modificaciones en los números analizados para mejor o para peor.

Creemos que no será sencillo llegar al 2,5 % del Superávit Primario (déficit) acordado con el FMI, pero por lo visto es el compromiso asumido.

Un material de necesaria lectura son los informes de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), que registran exhaustivamente la operatoria del Presupuesto Anual y los mensuales.

En un momento determinado entre mate y mate, Inodoro se aleja de los problemas y conjeturas económicas a la que nos tiene tan acostumbrados y explora la naturaleza de las cosas y sus orígenes. Vale la pena reproducir el diálogo con su perro Mendieta.

Inodoro le dice a Mendieta: “Mendieta… La caspa de los pelirrojos… ¿es blanca?

El perro, después de interpretar a Inodoro, le responde: “Cuando se interna en la filosofía, don Inodoro… no se sabe cuándo le van a dar el alta”.

Inodoro insiste: “Mi familia debe descender de Platón, de Sócrates… Pereyra se escribe con “Y” griega, Mendieta”.

Con su silencio pensante, Mendieta confirma orgulloso los antepasados de Inodoro.

 

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