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domingo, junio 28, 2026
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Respuesta a un chamán urbano

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“Lo que tenemos que hacer es bajar los costos, y los salarios son un costo más. Para volver a hacernos competitivos nosotros tenemos que encontrar un encuadramiento ético en el cual cada uno esté dispuesto a cobrar lo mínimo que le corresponde por lo que hace”.

Mauricio Macri, ingeniero, ex Presidente y chamán urbano

El costo de los insumos y las materias primas aumentan los costos de las mercancías. Por el contrario, si lo que aumenta es el salario, sólo se reparte el mayor valor producido entre el salario y la ganancia de un modo distinto. Por esto, cuando la patronal habla del salario como un costo no hace referencia al costo de las mercancías sino al costo que este importa sobre el plusvalor. Lejos entonces de ser un “costo argentino”, estamos hablando de la discusión sobre la apropiación del producto del trabajo en la empresa. El salario es simplemente un “costo de la clase empresarial”.

Una de las causas estructurales de la continuidad de la inflación en la Argentina es la verdad de “sentido común” de que todo aumento salarial debe ser trasladado a los precios. Frente a un Estado laxo en el análisis de los costos reales de las mercancías y la falta de control de los precios, toda demanda salarial vuelve en contra de los sectores populares en la forma de alza de precios, porque la patronal no quiere ceder ni la cuota de ganancia ni la cuota de plusvalía que, en lugar de ser consideradas –al igual que el salario–con su componente “histórico y moral”, son consideradas como una propiedad sacrosanta del empresariado. El carácter crítico de esta composición lo da una economía que produce para el mercado externo, en el que la deuda externa tiene un rol fundamental y el intercambio desigual signa a nuestra patria con los restos del estigma colonial.

Identificar el capital gastado en adquisición de fuerza de trabajo con la adquisición de insumos y materia prima constituye otra de las verdades del sentido común (es un costo más), mediante la cual la valorización del capital presupone que la ganancia es el fruto del capital. Esto equivale a decir que el dinero se multiplica, lo que no admite ninguna persona en su sano juicio, y da lugar a la forma típica de la renegación fetichista (yo sé bien que… pero, sin embargo).

El problema fundamental no radica en la mera ignorancia, sino que esa ignorancia aparece como fundamental para el sostenimiento del sistema. Yo sé bien que el dinero no se multiplica, pero cuando deposito el dinero en el banco tengo la esperanza de que se multiplique. Y lo que es mejor, el dinero efectivamente se multiplica cuando voy a retirar el plazo fijo del banco. Esta renegación es plenamente ideológica, tal como la plantea Zizek:

“…la ideología no es simplemente una ‘falsa conciencia’, una representación ilusoria de la realidad, es más bien esta realidad a la que ya se ha de concebir como ideológica –‘ideológica’ es una realidad social cuya existencia implica el no conocimiento de sus participantes en lo que se refiere a su esencia –, es decir, la efectividad social cuya misma reproducción implica que los individuos ‘no sepan lo que están haciendo’. ‘Ideológica’ no es la ‘falsa conciencia’ de un ser (social) sino este ser en la medida que está soportado por la ‘falsa conciencia’” (Zizek, 1992:46-47).

El capitalista sabe que el dinero no se reproduce, pero sin embargo… La ideología no está en lo que el capitalista cree, de hecho para actuar como capitalista con “buena conciencia” no hace falta que crea en nada, basta con que crea que el acto de contratación de un trabajador es un acto de dos sujetos libres e iguales en la plenitud de sus facultades.

Esa relación de los sujetos individuales, con abstracción del contenido social de los actos que realizan, le permiten afirmar “Quiditcontractuel, dit juste”, como si el contrato fuera el punto de partida de las situaciones sociales (trabajador y empleador) y no el punto de llegada de situaciones sociales en las que hubo repartos, ganadores y perdedores (proletario y capitalista). La relación individual no puede ser entendida sin caer en una forma de “solipsismo práctico”. Se es trabajador y empleador porque estas figuras han sido precedidas en el reparto de bienes y medios de producción, y los hacen proletario y capitalista. Una vez más: “No es la conciencia del hombre la que determina el ser social, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

Por eso, en la conciencia invertida del capitalista, la realidad del plusvalor como resultado del cambio de valor del capital variable (la diferencia entre el precio de la fuerza de trabajo que adquiere y el resultado del trabajo que el capitalista obtiene) necesita ser olvidada, y es necesario que el sentido común de la sociedad, replicadoad nauseam por los medios de comunicación hegemónicos, planteen que el capital es la fuente de la reproducción de sí mismo.

Es sintomático que, a partir de Marx, la economía burguesa haya tendido a prescindir de la idea misma de valor de cambio. En realidad, prescinde de nombrarla, pues el valor de cambio está presente, explícita o implícitamente, en las principales figuras jurídicas que tratan el intercambio, como por ejemplo la usura, la lesión subjetiva o, en general, todas las formas de defraudación a otros particulares o a la administración pública, o simplemente para distinguir cuánto tiene un acto jurídico de gratuito.

Para este encubrimiento tiene importancia la división latifundista de los dominios del conocimiento. Nadie espera que un abogado entienda los fundamentos económicos de sus dichos (máxime si es juez) o que el economista deba fundar qué dice el abogado cuando habla, por ejemplo, de una transacción económica que encubre una liberalidad.

Mientras el abogado se maneja a tientas con un concepto vulgar del valor de cambio, el economista neoclásico niega el valor de cambio para sostener que sólo existen valores de uso, que es tanto como decir que cualquier precio es intercambio de equivalentes en tanto se enfrentan bienes escasos con necesidades infinitas. Afirmar la única existencia del valor de uso es renunciar al análisis de un concepto esencial para la comprensión del proceso de intercambio.

El secreto de esta renuncia deliberada al conocimiento es el carácter traumático que tiene para la lógica del sistema el acto de compra de fuerza de trabajo en el capitalismo, que implica, por su misma consistencia, la negación del contexto de libertad, igualdad y propiedad como explicación estructural del intercambio de equivalentes.

“Tenemos aquí de nuevo un cierto Universal ideológico, el del intercambio equivalente y equitativo, y un intercambio paradójico particular –el de la fuerza de trabajo por sus salarios–que, precisamente como un equivalente, funciona como la forma misma de la explotación. El desarrollo ‘cuantitativo’, la universalización de la producción de mercancías, da origen a una nueva ‘cualidad’, el surgimiento de una nueva mercancía que representa la negación interna del principio universal de intercambio equivalente de mercancías. En otras palabras, da origen a un síntoma (…) En suma, ‘utópico’ trasmite una creencia en la posibilidad de una universalidad sin su síntoma, sin el punto de excepción que funciona como su negación interna. Ésta es también la lógica de la crítica marxiana a Hegel” (Zizek,1992:49).

Por eso es aquí donde, según Lacan (que era más marxista de lo que él podía permitirse), Marx inventó el síntoma. Para Marx, la realidad está constituida como una estructura en la que las distinciones, relaciones y oposiciones entre los elementos preceden a los elementos y los constituyen. Por eso se puede decir que es la lucha de clases (en tanto distinción antagónica) la que produce la burguesía y el proletariado, y no a la inversa. La posición idealista es que las clases sociales serían entes constituidos que un día deciden luchar entre sí. De este modo la lucha de clases o la grieta no serían una distinción fundamental de la sociedad sino, simplemente, la decisión de algún sujeto, por supuesto, ya plenamente constituido.

El concepto de grieta es presentado por Emile Zola y trabajado por Gilles Deleuze. La grieta está y se transmite por diversas generaciones, en particular en la historia latinoamericana. La grieta no bulle, como los instintos, la grieta permanece como un enorme vacío. La grieta es lo que está y se manifiesta a través de los distintos personajes.

El uso periodístico coordinado de la mass media dominante presenta a la grieta como una oposición voluntaria, infantilmente malvada (Cristina es mala), por parte de quienes quieren alterar la tranquilidad arcádica de la imaginaria Argentina pastoril. La utilización de ésta también por los intelectuales orgánicos e ilustrados de la derecha nos lleva a pensar si no estamos ante otro intento de borramiento de lo traumático de la sociedad argentina y latinoamericana.

La grieta tal como fuera tratada por Deleuze a propósito de la saga de Zola respecto a los Rougon-Macquart no es simplemente una separación entre dos grupos de sujetos. Por el contrario, la grieta es la que constituye a los sujetos. La grieta en la lectura de Deleuze no es el camino por el que pasan elementos mórbidos ancestrales ni algo que los personajes puedan dominar. “Lo hereditario no es lo que pasa por la grieta, sino la grieta misma: fractura o rotura imperceptibles. En su verdadero sentido, la grieta no es un lugar de paso para una herencia mórbida; es, por sí sola, toda la herencia y todo lo mórbido” (Deleuze, 227). La grieta es otro significante de la lucha de clases y de la lucha de las naciones periféricas por su independencia inconclusa. Es la grieta de una nación injusta y expoliada. Es el vacío que amenaza desde siempre la representación idílica de un país bucólico. Es la rasgadura en el cuadro que amenaza con devorarlo.

Los sujetos no hacen la grieta, sino que los sujetos son constituidos por la grieta de una Argentina oligárquica, semicolonial, subordinada en los intereses a las metrópolis, frente a una tradición mestiza, independentista y plebeya, de una inmigración que encuentra en estas costas lejanas el modo de perseverar en el ser (hasta cierto punto, todo argentino porta en sí la grieta del marrano).

De esta grieta surgen los personajes que dan nombre a la historia argentina: Moreno y Álzaga, San Martín y Rivadavia, Dorrego y su asesino Salvador María del Carril, Mitre y José Hernández, y la continuidad de una historia insurreccional que pasa, aún a pesar de los personajes históricos, por Yrigoyen, Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Y la grieta nos marca a todos, como tragedia o como narrativa épica. La grieta es la carta desgarrada del General Valle mientras el verdugo Aramburu duerme. Pero es también las jornadas de júbilo del 17 de octubre de 1945 o del 24 de marzo de 2004. No son ellos los que actúan la grieta, es la grieta que los actúa a pesar de los instintos y pasiones de cada uno de ellos.

A finales del siglo pasado, mientras daba clase de Filosofía de Derecho en la Facultad de Derecho de la UBA mencioné el efecto acontecimental del 17 de octubre de 1945. Un grupo de estudiantes de izquierda, convencidos de su marxismo, señalaron que Perón era un burgués y que en consecuencia sus realizaciones reforzaban a la burguesía. Les dije que no era un método marxista hacer psicología a distancia sobre los muertos. Si Perón era burgués o fascista carece de importancia porque el peronismo fue el hecho maldito del país burgués y, con prescindencia de lo que realmente deseara la persona histórica de Perón, su acción contribuyó a la continuidad de la historia insurreccional del proletariado realmente existente.

“Como si la grieta no atravesase ni alienase al pensamiento sino para ser también la posibilidad del pensamiento, eso a partir de lo cual el pensamiento se desarrolla y se recupera. La grieta es el obstáculo del pensamiento, pero también el asiento y la potencia del pensamiento, el lugar y el agente” (Deleuze, 234).

Por eso el nombre de la grieta necesita ser obturado.

Si la grieta nos constituye, si es un vacío que se abre bajo la tierra, si es el aluvión zoológico o el subsuelo sublevado de la Patria, en definitiva, sinónimos de aquello que está presentado, pero no representado en el Estado de situación, lo único que puede hacer una persona prudente es no sentarse arriba de ella o creer que, con su presencia, va a impedir la falla tectónica. El presente nos habla mucho de ello.

Y uso prudencia en su origen griego, como frónesis, es decir interpretando que todos los actos humanos están sobredeterminados por todos los otros agentes, e incluso por la fortuna. Prudente no es el timorato, es el que apuesta en la situación concreta por elegir qué hacer en un escenario lleno de peligros.

 

DELEUZE, Gilles, Lógica del Sentido, www.philosophia.cl, Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, Santiago de Chile.

ZIZEK, Slavoj (1992), El sublime objeto de la ideología, Siglo XXI, México.

 

Respuesta a un chamán urbano

La eternidad, hermano

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Yo soy el error de la sociedad

Soy el plan perfecto que ha salido mal

Vengo del basurero que este sistema dejó al costado

Las leyes del mercado me convirtieron en funcional

Soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas

Soy una pesadilla de la que no vas a despertar

Vos me despreciás, vos me buchonéas

Pero fisurado, me necesitás

Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan

En la ruleta rusa, yo soy la bala que te tocó

“La violencia”

Agarrate Catalina

(Murga Uruguaya)

Porque nunca entendieron nada. No entendieron el amor y la desesperación de loba herida de una sociedad la que le intentaron sacar todo: el pan sobre la mesa, la salud, la educación, la esperanza, y que no va a dejar que le saquen nada más. Aun cuando tenga que defenderlo a dentelladas.

Y ahí fueron las lobas y sus lobeznos a defender lo suyo. A defender a esa mujer que sienten suya y tan vital para su futuro que no van a permitir que se la devoren las mandíbulas aceitadas y babeantes de un Poder Judicial que perdió todo pudor, todo decoro, toda razón.

Montaron un show de babas y descaro. Adjetivaron, agraviaron, incorporaron pruebas que no eran pruebas y el colmo del paroxismo, mintieron. ¡Y entonces la jauría ladró BASTA, a Cristina no la tocan! Y fueron todos en manada a decirle a los que odian que hasta aquí llegaron con sus trucos de prestidigitadores de feria. Que hasta acá llegaron con sus burlas impúdicas a la ley y a las razones. Que hasta acá llegaron con su afán de perseguir con saña y sin piedad. A una mujer. A sus hijos. A un país.

Un país que pretendieron vallar por partes. Sitiar a la mujer y separarla del amor que se manifiesta en la puerta de su casa. Amor que, como decía Borges, tiene sus propios signos y símbolos. Su idioma secreto. Que hace ruido, que ensucia las veredas, que sacude las conciencias con su brutal contundencia. Amor que conmueve los cimientos. Amor. Así, puro y duro.

Amor que cuida. Amor que grita que no van a profanar el objeto de su amor. Que a Cristina no la van a tocar. Que no lo vamos a permitir.

Porque a Cristina, la que no les teme, la que se les paró enfrente a decirles que mienten, que hacen trampa, que difaman y que no le importa. Que si volviese a nacer no dudaría en hacer lo mismo. En dar derechos y bienestar a las lobas y sus lobeznos. Darles trabajo. En garantizarles el pan, la salud, la vida, las libertades. Todo lo volvería a hacer igual, aun sabiendo el costo infinito que significaría en su vida.

Y por eso ellos, los que odian, miran azorados y sin entender. Porque no entienden el amor que se vierte a raudales sobre Cristina. Amor que cura. Amor que indemniza. Amor que acompaña día tras día, noche tras noche. Amor que hace choripanes y guisos en la vereda porque no ceja, porque no se va. Porque no desiste.

Creyeron que podían insultar y amenazar sin consecuencias. Vienen ahora a manifestar espanto porque no duermen. Porque por repetición tuvieron que aprenderse el cancionero peronista. Porque hasta el burgués caniche ladra con el ritmo de la marcha peronista. Porque algunos ya planean instalar pantallas para gritar los goles de mundial cerca de su amor. De su gran nodriza. De la que los alimentó y cobijó con su sonrisa y sus ademanes de dama.

Mientras ellos espían y siguen rompiendo leyes y reglas de la democracia, nosotros cantamos y saltamos. Porque para las lobas y sus lobeznos esto es la Democracia. Una fiesta popular donde cantamos y bailamos. “Ahora tiro yo, porque me toca”, canta el Indio y nosotros decimos “ahora sueño yo, porque nos toca». Y nos toca. De verdad nos toca. Nosotros no dejamos de soñar aun cuando tampoco durmamos. No dejamos de soñar. Ni de cantar. Ni de bailar.

Nos toca creer que le podemos ganar a la maquinaria infame de la muerte y la desolación. Que le podemos ganar al hambre y al dolor. Que le podemos ganar a la injusticia. Que le podemos ganar a los símbolos vetustos de una autoridad que ha perdido toda autoridad. Todo respeto. Toda razón de legitimidad. Señores que sin vergüenza de ninguna naturaleza tomaban mate con los símbolos de su oprobio, exhibidos como estandartes. La sábana nupcial que revela la falta de pureza de esa novia procaz que adornaron con oropeles y pretendieron infiltrar en el lecho.

Escribo esto y me acuerdo del viejo duende borrachín del viejo Carlino y su bellísimo poema al Mono Gatica. Y sus versos finales, que dicen:

Porque no podían perdonarte tu corazón ingenuo

Aun niño. La poesía de pájaros demorada en tus ojos,

Tu urgencia por querer ser igual

Toda una subversión humana.

Cómo te iban a perdonar los bandoneones numerosos

Trepados a tus gestos

Las historias de júbilo popular

Iluminadas de fervor y de distancias.

La misión inglesa, el nombre de tu hija, el estrellato

Lo que no te perdonan son tus pies de canillita

El no haber ido a la escuela,

Pero ardiendo siempre como el viento de protagonista

Y esa dramática alucinación

De querer vivir tuteándote con la vida.

Pero no importa, señores, maten la pasión, la calle,

Los gorriones populares.

¡Maten, maten maten!

Ahora ya no serás más José María

Serás un árbol, un tango

El barrio enarbolado

La eternidad, hermano.

Podrán vallar las plazas, las veredas, pero no los corazones. No pueden vallar los corazones ni la historia ni el amor abriéndose paso y defendiendo lo propio. No pueden ponerle limites a las lobas y a sus lobeznos. Porque la pelea es contra la injusticia. La pelea es por el amor. Por derecho a amar y defender lo que se ama. La pelea es por la historia. A la que vamos cantando esperanzados de ganarla. Creyendo que podemos ganarla. Porque tenemos razón. Porque tenemos amor. Porque somos el pueblo. Ese que desprecian. Somos ese pueblo al que no le importa su desprecio. Somos el pueblo. El que no odia. El que marcha inclaudicable a la victoria de la historia. La de Eva. La de Perón. La de Néstor y la Cristina. La de los treinta mil. Somos el pueblo. En palabras del viejo Carlino, “la eternidad, hermano”. Somos el pueblo y aquí estamos. Por amor.

 

La eternidad, hermano

Condena a Cristina, lo que les toca a todos y todas

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Queda claro que el alegato persecutorio del fiscal Luciani contra Cristina impacta de lleno en el corazón del kirchnerismo, afecta todas las capas geológicas del peronismo e involucra de distintas maneras a toda la dirigencia y al Pueblo argentino. Tales desmesuras jurídicas no pasan desapercibidas para ningún sector del pueblo y sus referentes sociales, porque se puede ver claramente y sin dudas que implantaría un antecedente que puede dar brotes nefastos para el comportamiento futuro de la democracia.
Sin embargo, quizás también convenga pensar de qué manera ese dictamen fiscal pueda marchar en un sentido inverso al que se propuso y despertar en reversión un nuevo estado de conciencia de sectores sociales que se mantuvieron distantes de la grieta. Es decir, hasta donde millones de argentinos y argentinas pueden darse cuenta hoy, que ellos también caerán en la volteada, si la degradación de las prácticas políticas se abre paso en la vida cotidiana.
Esto significa intentar comprobar cuán profundo las conductas mafiosas del comportamiento político de los sectores dominantes pueden haber logrado anestesiar al Pueblo hasta el punto de impedirle percibir o tolerar el daño subcutáneo que éste Poder Judicial –como brazo ejecutor del poder real– comienza a causarle a la comunidad toda.
Es necesario ver con claridad que el odio visceral instalado contra Cristina sistemáticamente en los medios de comunicación dominantes, cumple varias funciones: galvaniza el odio cerril contra el peronismo, eso es claro, pero también paraliza la evolución del pensamiento de los que dudan, de los que no se informan y también de los que se refugian en la defensa cotidiana de su supervivencia.
El neoliberalismo es una construcción cultural que tiene en su genética la profundización de la idea de la supervivencia individual reconociendo a los demás solamente a partir del propio interés de cada uno.
Si es así entonces la pregunta principal puede ser: ¿qué tiene que ver conmigo el dictamen del fiscal Luciani?

Nunca estuvo tan claro hasta donde nos lesiona el dictamen de un fiscal, que aunque sea un mensajero promiscuo, proyecta hacia el futuro el peor de los escenarios: el impredecible mundo de la desprotección, la incertidumbre de los débiles, que se sumará a los padecimientos de millones, de lo que también nosotros somos culpables.
Pero sepámoslo, entre los que impulsen esa idea de reflexión y los que escuchen suele colarse un impostor: el dogmatism de los que no aceptan que sus ideas sean discutidas, refugiados como están en la seguridad oscura de no admitir que puedan estar equivocados.
Es tarea popular militante entonces, buscar y encontrar todas las maneras posibles de pensar con los diferentes, las verdades lógicas que expliquen la realidad de todos y cada uno.
Los convencidos no alcanzan, pero quizás el fiscal Luciani nos dé la oportunidad inmensa de sumar a los que dudan, pero no desde el dogma, quizás sí desde la comparación de las realidades, que confronte con las experiencias concretas de todos y cada uno, porque son verdades inapelables que están en la memoria y siempre con el reconocimiento de los errores que cometimos todos, que no se neutralizan y se suman inexorablemente para los que sufren la miseria, la marginación y el olvido.
Es una tarea inmensa avanzar en medio de tanta diversidad y con el viento en contra que sopla desde los más poderosos, pero no es la primera vez ni será la última que el Pueblo se levanta, se recompone y camina.

El Poder no perdona, el Pueblo no olvida

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El pasado lunes se conoció el dictamen del fiscal Luciani solicitando prisión y proscripción para Cristina.

El mecanismo de persecución judicial de dirigentes populares conocido como “Lawfare” es el instrumento creado y propuesto por el Departamento de Estado yanki para reemplazar a su vieja receta de intervenciones militares para desplazar a gobiernos y líderes populares.

Cuentan para ello con la complicidad de los sectores económicos concentrados, del Poder Judicial y de la concentración mediática.

Bolivia, Brasil, Ecuador y Argentina son el escenario donde desplegaron con eficacia su estrategia desestabilizadora.

En nuestro país, la confluencia de esos sectores tiene una dimensión particular. Todos esos factores que constituyen el Poder real tienen, además de la comunidad de negocios, una coincidencia que les da identidad: quieren dar por terminada la identidad peronista.

Lo intentaron con fusilamientos, proscripciones, cárceles, golpes militares preventivos, desapariciones y dictaduras. También lo intentaron por la captación de arribistas y traidores: el menemismo fue su punto más alto.

Chocaron siempre con la rebeldía de un pueblo que identificó su dignidad con las banderas de Libertad, Justicia Social y Soberanía.

La crisis del 2001 los acercó a su objetivo. La llegada del kirchnerismo devolvió a la política en general y al peronismo en particular,  su carácter épico y de esperanza colectiva.

12 años de ampliación de derechos, de redistribución de ingresos, de recuperación de soberanía, de construcción y afianzamiento de democracia, de inclusión social, de plena vigencia de derechos humanos, de desendeudamiento y de recuperación laboral que reconstruyeron la esperanza y la posibilidad de un futuro.

Los poderosos de este país, acostumbrados a la ganancia fácil, la especulación, a la fuga de capitales, a la evasión, al robo del capital social de los argentinos, NO PERDONAN NI VAN A PERDONAR nunca a quienes expresan políticamente esos derechos adquiridos. PERO TAMPOCO PERDONAN A LOS HOMBRES Y MUJERES LIBRES Y DIGNOS QUE ASPIRAN A EJERCER EL DERECHO A VIVIR Y SOÑAR EN UN PAIS QUE LOS PODEROSOS CREEN SU PROPIEDAD.

EL DICTAMEN DE LUCIANI Y EL FALLO “CANTADO” DEL PARTIDO JUDICIAL EXPRESAN EL ODIO DE LOS PODEROSOS HACIA CRISTINA Y A LA VEZ UN AVISO A LOS QUE SOÑAMOS Y TRABAJAMOS POR UN PAIS MAS JUSTO E IGUALITARIO.

La reacción de una parte importante de nuestro pueblo no se hizo esperar. Actos, marchas y asambleas son las primeras formas de expresar nuestra SOLIDARIDAD con Cristina.

Y, a la vez, constituyen un ejercicio de MEMORIA. De memoria de los derechos adquiridos, de la dignidad alcanzada, de alegría compartida y también memoria de los caminos transitados.

NUESTROS DERECHOS SON PRODUCTO DE NUESTRAS LUCHAS.

La reacción popular frente a la arbitrariedad del Partido Judicial seguirá creciendo.  Las condiciones para ello están dadas.

Marchamos hacia un ACTO NACIONAL MASIVO de solidaridad y afirmación de nuestra Memoria.

El Grupo La Capitana quiere comprometer sus esfuerzos para sumarlos a los de los miles que expresan en cada acto, en cada plaza, en cada acto militante.

Como lo hicimos desde el lunes mismo en un llamado a movilizarnos.

Es nuestro desafío.

Pero también es un desafío pensar y actuar de manera que podamos sumar a todos y todas quienes, aún sin ser parte de nuestra identidad peronista, quieran seguir siendo ciudadanos libres y dignos de esta tierra.

Nuestro desafío es compartir con todos QUE HOY VIENEN POR CRISTINA PERO QUE TAMBIEN POR TODO Y POR TODOS.

Lucky Luciani, fundador de Caracas

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El gigante ya no está invertebrado, está creciendo desde el pie. Porque el gigante nunca fue miope, a pesar de los burócratas políticos que muestran su tozudez para rectificar los aciertos y confirmar los errores. Pero el gigante no es miope, el gigante sabe que los rusos y los yanquis reconocen a la libertadora, pero Villa Manuelita NO.

Se está reparando el resultado de la insensatez de los miopes que insisten en sentarse arriba de la grieta, de los contertulios de la oligarquía que creían que las hienas podían saciarse. Porque en nuestro peronismo la lucidez está siempre en las bases.

En esta reconstitución, en este encuentro de miradas y abrazos que se proyectan al infinito, es mucho lo que debemos a la soberbia mediocre e infatuada de ese Poder Judicial que dio una lección obscena de su ignorante superioridad autopercibida. El no-alegato de Luciani y sus tres toneladas de prueba fue una exposición pedagógica de la grosería del lawfare, de su mendicidad (y mendacidad) intelectual.

El alegato es el escrito que hace mérito de la prueba. Estima que han concurrido determinados hechos que hacen a la configuración de una conducta típica, antijurídica y culpable. La remisión a las tres toneladas sin invocación concreta es equivalente a decir que en algún lugar del universo se encuentra la clave de la culpabilidad. Menos aún es admisible que se pretenda introducir prueba en el transcurso del alegato y más aún que un tribunal la admita.

Finalmente, el esfuerzo por agraciarse con sus mandantes, lo hizo sobreactuar la función de acusador, como si fuera el abogado de la querella y no como fiscal, como defensor del orden público. Dio así razón a todas las causas por las que fue recusado y que un mínimo de decoro y delicadeza hubiera exigido que se inhibiera.

Su invocación a las obras que no se hicieron (y estaban hechas), a las obras que negó que estuvieran autorizadas por el Congreso (y lo estaban) sólo encuentra parangón en la aventura del adelantado Rodrigo Díaz de Carreras que fundó la ciudad de Caracas en el centro mismo de la ciudad de Caracas que ya estaba fundada (y él no la vio).

En cuanto a la antijuricidad de readecuación de precios por diferencia de costos acreditados, es un ítem común en toda la obra pública de todos los gobiernos. Sólo quien jamás se interesó en conocer como funciona realmente la obra pública puede proferir semejante desatino. Luego habló de los perjuicios de la paralización de las obras públicas, justamente una de las “virtudes” emblemáticas del gobierno de Macri con el sambenito de la corrupción.

Cuando no se indica la irregularidad concreta, cuando el fundamento de la acusación es la “libre convicción”, cuando se invoca una asociación ilícita sin probar ningún delito concreto y equipara la voluntad de delinquir con el triunfo legítimo de un gobierno popular, lo que queda claro es que no se está cuestionando una obra pública o un grupo de ellas. Lo que pretende cuestionar Luciani es un plan federal estratégico con intereses adversos al de su ideología política o, de modo más materialista, al interés concreto de sus sostenedores.

Lo que se pone en juicio es un proyecto de país y el lawfare muestra su verdad como aparato terrorista para que cada militante, cada funcionario de un gobierno popular sienta una condena ominosa, un temor que no tiene contornos, al tocar algún interés sagrado de la oligarquía. Lo que está en juego es un proyecto nacional y popular.

El simbolismo de los doce años de prisión, uno por cada año en que la oligarquía sintió que le robaban el país del que se creen los dueños y, sobre todo, el pedido de inhibición perpetua pone de resalto la finalidad terrorista de la que antes hablé.

Es que la inhabilitación para ejercer cargos electivos no es una prohibición dirigida a un reo, es una condena de proscripción impuesta a todo un Pueblo. A quien se está inhabilitando es al propio cuerpo electoral, como sucedió en los 18 años de condena al Pueblo para que no pueda elegir a Perón, Único Mandatario Argentino (PUMA), como dijera un compañero imprescindible de Santiago del Estero. Como sucedió con Lula, como sucede con Rafael Correa.

Prohibir votar a los pueblos es proscribir la democracia en nombre de un falso republicanismo. Porque República no es un nombre que sirva de tapadera a los oligarcas. República supone hacer de cada habitante de nuestro suelo un ciudadano y no un súbdito. Y sólo se puede ser ciudadano cuando el estado garantiza las condiciones materiales que permiten perseverar en el ser. Ser súbdito es ser trabajador sin protección contra el despido arbitrario. Porque cuando se puede privar por decisión de quien tiene el poder de mando las condiciones de acceso a la subsistencia, hay una amenaza de muerte que pende sobre el sometido a ese poder. Y entonces ya no hay ciudadanos sino súbditos, porque ante la amenaza de muerte, la dignidad pasa a ser un objeto sólo al alcance de los héroes.

Trabajé como juez durante 32 años y el pueblo argentino nunca tuvo el mal gusto de elegirme. Hace falta mucha infatuación para invocar el nombre del Pueblo cuando nadie lo ha votado. Pero este es el fruto de la creencia de los jueces en que son un poder destinado para evitar que los poderes elegidos por el pueblo afecten los derechos de las minorías. Fórmula que debemos a Madison en El Federalista a quien se hace pasar como intérprete legítimo de la constitución norteamericana cuando El Federalista es la expresión de las minorías oligárquicas contra el Partido Republicano dirigido por el presidente Thomas Jefferson. Y con esa falacia se forman los aspirantes a jueces y se insufla ese aire de superioridad.

Si realmente queremos República y Democracia, debemos decir: Señores Jueces, NUNCA MÁS un poder judicial puede pretender colocarse por encima de la voluntad y la elección del Soberano.

No hay dos proyectos de país

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No hay dos proyectos de país, lo que siempre hubo, desde nuestros intentos iniciales, fueron un proyecto de país y uno de colonia; posiblemente la exposición más grotesca de esta constante haya acontecido durante la primera invasión inglesa en 1806. En ese período de 46 días en que los que los ingleses ocuparon Buenos Aires y William Carr Beresford se instaló en el fuerte, lo que hoy es casa rosada, como gobernante, un grupo de 20 familias patricias se apersonaron ante él para jurarle fidelidad al rey de Inglaterra. Esa entrevista fue premiada con la designación de uno de los más representativos del grupo de “vecinos” deseosos de ser parte del imperio británico, como jefe de la aduana de Buenos Aires. El vecino premiado se llamaba José Martínez de Hoz, ancestro del cerebro económico del golpe cívico, militar y eclesiástico de 1976; en realidad no el cerebro sino el delegado civil de otro imperio. Así como su ancestro se apasionaba por servir a los británicos, el chozno se desesperaba por servir a sus herederos anglosajones, el imperialismo norteamericano.
Mientras el abuelo Martínez de Hoz doblaba la rodilla y besaba la mano de su nuevo amo, otros habitantes del Virreinato del Río de la Plata preparaban lo que fue una exitosa resistencia contra el invasor inglés que terminó en un triunfo militar que logró su expulsión casi total. Digo casi total porque hubo algunos de ellos que se quedaron a vivir en la gran aldea integrándose a los vecinos. En aquellas épocas la literatura no hablaba de células dormidas, pero es posible que ya existieran.
Esta resistencia fue dirigida por las élites económicas de Buenos Aires cuyo mayor problema no era depender económicamente de Inglaterra mientras tuvieran independencia para comerciar, pero no toleraban mantener el status de colonia por la limitación económica que representaba.
Indudablemente fue clave la participación de la población integrada en milicias populares para que surgiera otro posible proyecto; la posibilidad de ser país independiente. Convivieron así dos proyectos dentro de la resistencia, uno de ser país independiente y otro de semicolonia, ser colonia pero con gobierno “propio”.
El proyecto de país independiente siguió creciendo cuando al año siguiente la segunda invasión en 1807 fue repelida de inmediato con absoluta participación popular. Tras 5 días de combates en las calles, los ingleses no lograron ocupar Buenos Aires. La desgracia personal de Whitelock, líder de esta invasión, por su fracaso, sirvió para demostrar que había en la subjetividad popular un sentimiento de pertenencia que permitiría aspirar a un proyecto independiente, por lo menos así lo consideró un núcleo revolucionario formado por Belgrano, Moreno, Castelli, Vieytes, French, Berutti y muchos otros.
La ocupación de España por parte de Napoleón encontró convergencia entre los dos proyectos que protagonizarían juntos el 25 de mayo. A partir de entonces los proyectos comenzaron lentamente a diverger; un proyecto de país independiente versus un proyecto de país administrado por la élite económica referenciada y al servicio de una metrópoli imperial.
Para mediados del siglo XIX las cosas estaban más claras; ya Carlos María de Alvear había ofrecido las Provincias Unidas como protectorado a los ingleses, ya
Rivadavia había inventado la oligarquía terrateniente con la ley de enfiteusis en su breve presidencia y tomado el empréstito con la Baring brothers. Empréstito tomado para un puerto de aguas profundas que nunca se construyó y del millón de libras teóricas solo llegó la mitad en papeles negociables y no en metálico. No olvidemos que Rivadavia se reconocía discípulo de Jeremy Bentham y uno de los libros más importantes de Bentham se llama ¨en defensa de la usura¨. Ya García, ministro de Rivadavia había entregado la Banda Oriental a los intereses ingleses para hacer un país independiente después de la guerra con el Brasil, guerra ganada en las armas y perdida en la ¨diplomacia¨. El propósito y la consecuencia eran quitar la soberanía de la Argentina sobre el Río de la Plata para lograr el objetivo inglés de la “libre navegación de los ríos interiores”.
Y también ya en 1845 había acontencido la batalla de la “Vuelta de Obligado” en la que las fuerzas conjuntas de Inglaterra y Francia pretendían forzar la libre navegación de los ríos interiores y fueron dura y heroicamente resistidas por el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas.
Posteriormente el “Ejército grande” liderado por Urquiza, gobernador de Entre Ríos, que incluía tropas brasileñas, casualmente la influencia británica era importante en el imperio del Brasil, tropas de Uruguay, casualmente también los británicos pesaban en Uruguay y tropas de Santa Fe, más los unitarios exiliados en Montevideo; derrotó a las tropas de Rosas en la batalla de Caseros.
Después de Caseros se produjo una notable apropiación territorial de comerciantes del puerto de Buenos Aires generando más latifundismo. La tercera ola de latifundismo vendría hacia el fin del siglo con la “Campaña al desierto de Roca”, financiada por la sociedad rural cuyo presidente, casualmente otro José Martínez de Hoz recibió como premio por su gestión aproximadamente dos millones de hectáreas del desierto que no era desierto sino pampa húmeda. Había también hacia la mitad del siglo XIX un país de la región que osaba progresar económicamente de una manera independiente sin el auxilio de Inglaterra. Tenía ferrocarril, altos hornos de fundición y luz a gas en las calles de su capital, Asunción.
Se generó entonces un conflicto diplomático entre dos jóvenes países que no tenían frontera en común, Uruguay y Paraguay. Surgió entonces una alianza, que se llamó la Triple Alianza, para algunos la “Triple infamia” entre Uruguay, Brasil y Argentina para destruir al país que había osado crecer con una economía independiente. Se llegó al punto de salar sus campos como hicieron los romanos con Cartago 2000 años atrás. ¿Si esto no es primarización de la economía …?
De paso, la guerra se llevó las vidas de muchos pobres que fueron tropa, entre ellos, la de los afrodescendientes que virtualmente desaparecieron desde el punto de vista poblacional.
Mientras tanto los pobres del campo de las provincias argentinas, mestizos de españoles y originarios, se desplazaban hacia los arrabales de Buenos Aires buscando sobrevivir y sufrían el doble desprecio de la élite porteña, el esperable odio de clase, y también de muchos trabajadores inmigrantes europeos que tenían oficios que les permitían insertarse laboralmente en una ciudad creciente y pujante; pero que dejaba poco espacio para quienes no solo eran analfabetos, sino que solo conocían el manejo del lazo y del cuchillo, sus herramientas de trabajo en el campo.
A su vez, la frontera económica avanzaba hacia el sur, conforme al desplazamiento de los pueblos originarios, ocupando la Patagonia con estancias de ganadería lanar, que casualmente estaban frecuentemente en manos de ingleses como propietarios, pero con mano de obra criolla, y cuya lana alimentaría los telares industriales británicos.
La sangre de los 1500 fusilados en la Patagonia entre 1920 y 1922 no fue de ingleses, fue de criollos.
En el diseño de un país productor de materias primas con una economía altamente concentrada en pocas manos, Bartolomé Mitre, gran responsable de la triple infamia, mal militar pero buen escritor y notable perverso, dotó a su élite de un relato histórico mentiroso que prolijamente quitó de los personajes que forjaron nuestra historia su carne y sus huesos para reemplazarlos por mármol y bronce ocultando de manera sistemática las complicidades coloniales y los heroísmos solidarios.
Para el golpe militar del 30 entre los que lo encabezaban se destacaban el general llamado von Pepe, José Uriburu, germanófilo y Agustín P. Justo, anglófilo, que lo desbancó en breve a von Pepe. Tenían en común su amor a la dependencia de potencias extranjeras. Posteriormente Justo, representante cabal de la oligarquía proinglesa, estableció una alianza entre los conservadores y un sector del radicalismo que se dio en llamar concordato y a través del “fraude patriótico” manejaron un país que tuvo un desarrollo industrial no planificado como consecuencia de la necesaria sustitución de importaciones debida a la segunda guerra mundial.
La dinamización de la economía trajo conflictos entre el trabajo y el capital, crisis que no se resolvía, con aumento de la actividad sindical y un continuo éxodo de los pobres del campo a la ciudad. La debilidad de las metrópolis ocupadas en la guerra permitió un nuevo golpe de estado. De ese golpe emergió la figura de Juan Domingo Perón que mostró como novedad un proyecto de país independiente que resumió en sus banderas de justicia social, libertad económica y soberanía política. Propició el desarrollo industrial, teniendo claro que es la industria la que genera trabajo y el valor agregado de la producción industrial el que genera riqueza, sin desconocer la importancia de las materias primas pero insistiendo en la propia capacidad de transformarlas; también que una comunidad no puede desarrollarse sin justicia social y debe buscar el desarrollo de una economía inclusiva. Pagó la deuda externa con la Baring brothers que se arrastraba desde Rivadavia y se negó a ingresar al FMI, teniendo en claro que las deudas son utilizadas por los imperios para poner de rodillas a los países.
La opción en la primera elección en la que se consagró presidente democráticamente, fue popularmente definida como BRADEN o PERON. Detrás de las propuestas de Spruille Braden, embajador de EEUU, se encolumnaron la derecha conservadora y el grueso del radicalismo, también sectores de la izquierda que identificaban a Perón con el fascismo.
En 1955, el 16 de junio se vivió el Guernica argentino, aviones de la armada bombardearon en la Plaza de Mayo a población civil con un saldo de 300 muertos y mas de mil heridos, un crimen de lesa humanidad todavía impune, sus autores, los mismos que se referenciaban en Braden en 1946. Finalmente lograron un golpe de estado triunfante en septiembre de 1955.
Además de la represión y el intento de borrar todo lo popular que había hecho el peronismo, rápidamente ingresaron al país al Fondo monetario internacional y pasamos de tener deuda cero a ser deudores. A la vez los sectores populares comenzaron a organizarse en resistencia, en principio desde lo sindical pero también a través de acciones violentas y de puebladas en protesta contra los poderosos y reclamando elecciones democráticas y sin proscripciones, que los poderosos y sus mercenarios a sueldo fijo, los militares, negaban. Sabían que de haberlas, ganarían los representantes de los sectores populares.
El poder demostró ser creativo y logró dividir al campo popular logrando una división importante entre derecha e izquierda del peronismo al punto de que la derecha se hizo cómplice de los militares que dieron el golpe del 76 y generaron 30000 desaparecidos. El golpe tuvo como motivo principal primarizar la economía y retroceder en la proporción de la distribución de la renta que había logrado el peronismo, en realidad esto último fue el pago del imperio a sus administradores locales por los servicios prestados.
Y después vino Menem, quien mintiendo peronismo ejecutó neoliberalismo, el plan del imperio a rajatabla, con un condicionamiento económico tan importante que fue imposible salir de él, todo fue progresivamente, hundirse más y más. Posiblemente el debilitamiento de las estructuras mercenarias habituales, las fuerzas armadas, y la profundidad de una crisis de la que parecía no ser posible salir, permitió que con mucha audacia y pocos votos, Néstor Kirchner, aprovechara las pequeñas porciones de poder que se pueden conseguir en estas democracias tuteladas de latinoamérica y nos mostrara el mejor peronismo, con crecimiento económico y justicia social, ejerciendo soberanía política y reduciendo la deuda externa argentina a valores ínfimos. Su trabajo fue continuado por su esposa, Cristina, a lo largo de dos periodos presidenciales, pero el trabajo intenso de penetración en la subjetividad de la población a través de la prensa hegemónica, al margen de los errores propios que siempre se cometen, logró que el discurso de la derecha que siempre promete un mundo de ilusoria felicidad prevaleciera sobre la sinceridad de la necesidad del esfuerzo.
Siempre la derecha y los imperios coloniales acusaron a los independentistas de corrupción, lo hicieron con Belgrano, lo hicieron con San Martín, lo hicieron con Yrigoyen, por qué no lo harían con un gobierno nacional y popular.
La oligarquía subsidiada, enriquecida por la estafa y las prebendas del estado se escandaliza y estupidiza a las clases medias hablándoles de la dilapidación de las arcas del estado en el gasto social, en abierta exhibición de su odio de clase. Protagonizaron con Macri el gobierno más corrupto de la historia, en la primera semana de gobierno le condonó a empresas de energías privatizadas por Menen 19 mil millones de pesos de 2015, que debían pagar en multas por incumplimientos de contrato, pretendió perdonarse una deuda de 70000 millones de pesos contraída por su familia por la administración fraudulenta del correo. Pretendió ingresar por decreto a dos jueces en la suprema corte, uno de ellos abogado de Clarín, uno de los diarios cómplices de la dictadura, luego, lamentablemente, lo logró con los incomprensibles votos de muchos que debían rechazarlo. Un delincuente llamado González Fraga le dio a una empresa mafiosa dedicada al contrabando más que a la exportación, un préstamo del Banco Nación por 18.000 millones de pesos de 2019,
sabiendo que estaba quebrada y presentaría quiebra una semana después de recibir el préstamo. Esta es la gente que pretende cuestionar a Cristina, sin pruebas y pretendiendo que un gobierno democráticamente elegido sea considerado una asociación ilícita en abierta violación de todas las leyes, desde la constitución en adelante.
Los periodistas mercenarios más moderados se atreven a decir que hay dos proyectos de país. Mentira, hay un solo proyecto de país que no pretende ser propiedad exclusiva del peronismo, el proyecto de lo nacional y popular con todos los matices y militantes que estén dentro del campo popular, el otro es el proyecto colonial de los agentes del imperio.

Informe económico mensual

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Vertiginoso cambio de ministros en julio; se concentran varios en manos de Massa.

La inflación de julio se eleva más que el relámpago de marzo, conjeturamos que la tormenta continuará parcialmente en el mes de agosto. Los siete meses iniciales del 2022 son para el olvido que seguramente nadie olvidará, ya estamos en el 70%. Simplemente con el 4% mensual en los próximos cinco meses se alcanza sin demasiado esfuerzo el 90% en diciembre y con mayor volatilidad.

El dólar CCL en julio se estiró y pegó un salto respecto de lo que venía mostrando. El promedio resulta superior al del mes anterior, alcanzó los $ 301.68 con un aumento del 30.7 %. No es sencillo interpretar al BCRA entre lo que dice y lo que hace tanto con la tasa de interés y con el tipo de cambio mayorista. Hasta en esto se da la volatilidad. El Riesgo País está muy elevado, el promedio de julio ascendió a los 2.685 puntos; en el mes  aumentó 24.7%. El ITCRM (Índice Tipo de Cambio Real Multilateral), que es una variable de suma importancia en el comercio internacional, viene perdiendo posiciones desde hace meses.

La desconfianza a los pesos se neutralizó parcialmente en los montos adquiridos de dólares, pero no en multitudes movilizadas. Como diría Keynes, se nos mezclan las expectativas de largo plazo y corto plazo, ¿Cómo conocerlas en esas multitudes?

En la actualidad sobre la base 2014=100 la ventaja acumulada del dólar sobre los índices de precios se está perdiendo. En el gráfico correspondiente se puede apreciar. Siempre con el dólar oficial, el NG de San Luis ya lo supera y lo empata el índice de Santa Fe, y se aproximan Córdoba y Ciudad de Buenos Aires.

Las reflexiones de Inodoro y Mendieta siempre aran la historia y la actualidad. En este caso, mientras el gaucho toma mate, le pregunta a un joven que se dirige a caballo a las tolderías:

Inodoro“Y a usté… ¿Qué lo empuja pa’ los toldos? Mire que es muy jodido ayá. Beben sangre de yegua, jeden a zorrino, comen vinchuca”.

Jinete“Lo que pasa es que pa’ un joven como yo, acá no hay posibilidades. No hay trabajo. Pereyra”.

Inodoro“Mire que los pampas ahura no le dan visa a cualquiera. Vea sin saber el idioma, ni de indio de chusma le dan trabajo”.

Jinete“De última lavo vasijas”.

Inodoro, dirigiéndose a Mendieta: “¡Cómo se van los jóvenes, Mendieta!”

Mendieta“¡Que lo parió!”.

 

2022 JULIO proc. AGOSTO IPC INFLAC.

Comunicado del Grupo La Capitana

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NOTICIAS ARGENTINAS JULIO 2: La vice presidenta Cristina Fernández de Kirchner participa del acto por el aniversario de de la muerte de Juan Domingo Perón en Ensenada. Foto NA

MOVILIZARNOS:

* Para expresar nuestra SOLIDARIDAD con Cristina;

* Repudiar la violación al derecho a la defensa en juicio;

* Frenar el Lawfare gatillado por el Partido Judicial;

* Desarmar la proscripción política de Cristina.

El GLC quiere sumar su voz y su accionar a todas las declaraciones y movilizaciones que a lo largo y ancho del país empiezan a producirse frente al accionar de una justicia corrupta que ha venido a ocupar el lugar del Partido Militar en la persecución y proscripción de la Compañera Cristina Fernández de Kirchner.

Es la misma Justicia que calló y colaboró en los asesinatos cometidos por las dictaduras militares.

Es la misma Justicia que consintió y avaló la proscripción de nuestro líder por 18 años.

Es la misma Justicia que miró para otro lado cuando Macri endeudó al país por 100 años.

Es la misma Justicia que avaló el 2 x 1 en un intento de beneficiar a sus amigos genocidas.

Es la misma Justicia que corre servil cada 4 de Julio a la Embajada yanqui a recibir instrucciones.

Es la misma Justicia que nada dijo al intento de nombramiento ilegal de dos miembros de la Corte Suprema.

Es la misma Justicia que no paga impuesto a las ganancias.

Es la misma Justicia cómplice de los poderosos que incendian bosques y humedales.

Es la misma Justicia que quiere proscribir a la dirigencia nacional y popular que enfrenta al poder económico y defiende los intereses de los que menos tienen.

Es la misma Justicia que se transformó en Partido Judicial al servicio de los poderosos.

¡¡¡ Es hora de decir BASTA a la arbitrariedad y la proscripción !!!

 

Angustia, límite y deseo

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Aparentemente, cuando no hay plan, el camino emprendido puede ser un generador de angustia, una fábrica de incertidumbre. He aquí la importancia de los proyectos, de tener la capacidad o la posibilidad de elaborarlos antes de salir al camino.
Los humanos, en general nos manejamos con patrones de conducta, hay una fisiología de la conducta y los niños, que todavía no han desarrollado el grueso de las conductas inhibitorias que caracterizan a la madurez de la especie, pueden ser un muestrario de esos patrones ya que en ellos, lo emocional no está todavía tan condicionado por lo racional. Los frenos inhibitorios se instalarán en ellos al final de la adolescencia como consecuencia de la maduración de la corteza prefrontal, según lo que hasta ahora han logrado demostrar las neurociencias.
Cuando un niño exhibe un conducta desbordada, en su enojo o en un desenfreno festivo que comienza a parecerse a un cuadro de excitación psicomotriz, el límite que el adulto establece, en el mejor de los casos a través de una adecuada contención mediada por gestos afectuosos pero firmes, traerá la calma que el niño necesita. Podemos llegar a la conclusión de que el niño, de una manera inconsciente estaba buscando un freno para una conducta disparada que el mismo no podía parar; en un sentido metafórico, un viaje a ninguna parte. Esta circunstancial introducción de la incertidumbre en la conducta infantil, este no poder detenerse, tiene como correlato emocional la aparición de un estado de angustia, la que todos podemos experimentar ante lo desconocido. Esto puede remitirnos a cuando nosotros, adultos, tampoco podemos parar, y por ejemplo, en una escalada de confrontación llegamos a una instancia de desborde en la que nuestro niño interior nos está pidiendo parar y no lo logramos; llegando en muchas ocasiones a situaciones de violencia en las que también el límite, imprescindible en esos momentos, puede llegar tarde o de la peor manera.
Existe en los humanos una voluntad de explorar, de conocer, la maravillosa curiosidad que trae como consecuencia aprendizaje y conocimiento, todo esto existe porque hay deseo, hay eros. Pero también hay una necesidad de límite, porque el límite contiene y protege de la angustia, el ejercicio del deseo sin límite se vive como un salto al vacío. En este sentido, la posibilidad de tener un proyecto, un plan, actúa como un límite que no niega el deseo sino que lo ordena; sabemos o por lo menos creemos saber hacia donde vamos.
En el caso de la aventura, el deseo es la adrenalina, conmover a un yo difícil de despertar, y la incertidumbre aporta el estresor necesario, el plan consiste en lograr ese estrés, que a su vez tendrá otros objetivos que no desarrollaremos aquí.
Hay otro elemento para colocar en el tablero de análisis; el poder. Acceder al poder, aunque sea a un micro poder, es ejercer la posibilidad de correr un límite, adquirir un nuevo conocimiento, ponerle el propio nombre a una cosa. Es notable como la propiedad de algo hace sentir a las personas que tienen algo de poder, se confunde entonces el poder con la propiedad, pareciera entonces que tener nos hace poderosos ¿o valiosos? Pero hay aquí un cruce con la física, no es lo mismo energía potencial que energía cinética. Poder es la capacidad de hacer, lo hecho, hecho está y ya no nos pertenece, en rigor de verdad nada de lo que esté fuera de nosotros mismos nos pertenece, solo nos pertenecen nuestras posibilidades de hacer, el poder del escultor es retirar de la piedra lo que sobra, como dijo Miguel Angel, pero finalizada la obra ya no hay poder, puede haber propiedad y a lo sumo se ejercerá el poder de no compartir su belleza con otros, pero no más.
Cuando no hay un plan, las fuerzas generadas por el deseo, pueden anularse entre sí si no han logrado un cauce común, concomitancia. La consecuencia, frecuentemente es la inmovilidad acompañada de un fuerte sentimiento de frustración que puede llevarnos a la angustia o a la depresión, o sea a la incertidumbre o a la declinación del deseo.
Lo que vemos individualmente siempre tendrá un correlato social ya que somos seres sociales, necesariamente comunitarios. Cuando los colectivos sociales se movilizan solo por objetivos puntuales, sin inscribirles en plan de desarrollo comunitario más globales, también corren el riesgo de terminar en la anomia y la inmovilidad.
Observamos que los sectores dominantes de cada sociedad a lo largo de la historia han intentado coptar el deseo de los cuerpos sociales brindando sucedáneos que impidan la organización del deseo y la conformación de planes que puedan cuestionar su dominio; en Roma fue pan y circo, hoy tal vez sea la industria del entretenimiento y los medios de comunicación que dejan de lado la información para bombardear con la opinión de los propietarios de esos medios, que casualmente pertenecen a los sectores dominantes, una realidad masticada y predigerida que copte el deseo e inhiba la posibilidad del pensamiento crítico.

 

Las matemáticas de la historia

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Hoy recordamos la masacre de Fátima, 30 personas asesinadas y dinamitadas el 20 de agosto de 1976 en la localidad de Fátima, cerca de Pilar, el próximo lunes la masacre de Trelew, 19 fusilados en 1972 en la base almirante Zar de la armada Argentina, el 16 junio recordamos el bombardeo de Plaza de mayo con 300 muertos y más de mil heridos. Podríamos recordar también a los 1500 fusilados en las huelgas de la Patagonia o a los 700 fusilados en los talleres Vassena durante la semana trágica, a los miles de masacrados en la campaña al desierto y a los millones de muertos de los pueblos originarios a lo largo de toda una América ensangrentada a los que el hambre, las enfermedades, el plomo o el acero asesinaron, a veces con prisa pero siempre sin pausa, desde la invasión europea a estas tierras. Por supuesto que esta historia no es patrimonio de este continente sino que es tan extendida como los lugares habitados por la humanidad en este planeta azul. Lo evidente, lo que debería ser llamativo, escandalosamente llamativo, pero no lo es, es que los muertos numerosos, los que mueren de a decenas, de a cientos o de a miles, siempre provienen del mismo lugar de la estamentación social, son los de abajo. Y esto no lo digo para los de arriba, ellos no solo lo saben; lo digitan y lo planean.Hace un tiempo le preguntaron a un magnate estadounidense, representante de una de las grandes corporaciones multinacionales si creía en la lucha de clases. El respondió: por supuesto. Y con una sonrisa agregó: Y estamos ganando.

También, por historia familiar, por dolores propios, quizá por atavismos culturales, lo saben los de abajo. Algunos lo aceptan con el fatalismo de los derrotados, otros quedan atrapados en un resentimiento individual que no logra cuajar con el dolor de otros, y afortunadamente otros, los más bravos y esclarecidos, luchan. Pero esos luchadores, frecuentemente, serán la primera línea destinataria de la metralla del poder, de los de arriba, que siendo minorías, acostumbran matar mayorías. ¿Nos preguntamos entonces, por qué pueden hacerlo? ¿Es solo porque tienen sus tropas mercenarias con las armas listas para guardar sus sueños, o hay algo más en esta magia que garantiza su impunidad? ¿O existe también otro elemento de protección para los poderosos, de amortiguación entre los extremos de una contradicción irresoluble entre el abuso y la miseria? ¿Oyeron hablar de las clases medias, de las que este escriba también forma parte? Por utilizar como metáfora un poco de historia de lo que nos han dicho que es occidente, siempre los poderosos se rodearon de un número importante de pretorianos y centuriones que manejaran la tropa. Solo que en estos casos no nos han equipado con espadas sino con expectativas, promesas de un progreso individual que adormezca nuestra sensibilidad comunitaria y en muchos casos nos lleve a la insensibilidad total y nos haga compartir su odio de clase. Recordemos que es más barato emocionalmente odiar a la víctima que sentir culpa por haberla dañado, lo primero es descalificarla en su condición de semejante. Este
mecanismo funciona eficientemente para los poderosos y muchos clasemedieros que obviamente no son poderosos, en su miope estupidez adscriben gustosos a él.

Las clases medias, atrincheradas en sus espacios de confort, que creen seguros, se niegan persistentemente a ver una realidad brutalmente asímetrica e injusta que persigue y mata, pero a ellas no, al menos eso les hacen creer y, como en muchos casos, les resulta más fácil creer que cuestionar.
No hay que explicarle a un pobre que es pobre, cada parte de su mente y de su cuerpo se lo dicen cotidianamente. Lo más difícil, lo más complejo, es llegar al habitante de clase media, al perro con el pelo cortado en peluquería que solo mira a su amo. Por ahora, solo se me ocurre como propuesta, militancia, militancia con coherencia en el ejemplo, militancia que apunte a lo intelectual y a lo emocional, una cruzada al rescate de la sensibilidad de esta clase media adormecida que cree ser amante del patrón y para él es apenas su prostituta.