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viernes, abril 17, 2026
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Crisis económica: Tiempo de ruptura del modelo

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En la columna pasada advertíamos que el programa económico había ingresado en un “punto de ruptura”, dado que la repetición de las políticas aplicadas era insuficiente para contener la escalada de las variables. En efecto, ni la venta de reservas internacionales ni la suba de la tasa de interés frenan la disparada del tipo de cambio y de los precios.

Los agentes económicos consideran agotada la presente etapa de abultada renta primaria y financiera solventada con endeudamiento del sector público y una inexplicable asistencia del FMI, procediendo, en consecuencia, a consolidar los beneficios obtenidos y aguardar el próximo dispositivo económico.

Esta realidad ha arrinconado a un Gobierno que esta semana planteó la reestructuración de la deuda contraída con los mercados durante su gestión. Por ello, ha incorporado medidas parciales de regulación cambiaria para impulsar el ingreso de divisas por exportaciones y limitar la salida por dividendos de los bancos. Nada de eso impidió la caída vertiginosa de las reservas internacionales, ni la salida de depósitos de los bancos, ni la suba de riesgo país hasta los niveles de hace quince años.

Estamos ante los síntomas inequívocos de ruptura de un programa económico que, en el escaso tiempo de mandato de un gobierno constitucional, ha colocado a la Argentina en una situación de colapso socioeconómico que remeda las crisis de 1989 y 2001.

 

Sin embargo, esas crisis que surcaron los conflictos y los fracasos de las dos primeras décadas de democracia se encuentran teñidas del saldo horrendo de una dictadura cívico-militar y de la conmoción mundial que significó el fin de la Guerra Fría. En cambio, este abismo en el cual el gobierno de Cambiemos ha depositado a la Argentina en un breve lapso sólo puede ser explicado desde una concepción de clase social privilegiada y un deseo de liderazgo absoluto que pretendió ejercer el presidente Macri.

Endeudamiento público descomunal en un bienio, apertura comercial irrestricta en un mundo en guerra proteccionista y la recomposición brutal de las ganancias del sector primario y financiero a expensas de los ingresos populares. Estas medidas sólo pueden ser llevadas adelante por quienes pretenden resucitar un país modelado hace 140 años, de espacios vacíos para ser explotados y pocos habitantes, predominantemente inmigrantes. Ese diseño involucra una valoración peyorativa de la soberanía popular expresada en elecciones.

El presidente Macri se equivoca cuando culpa a los argentinos de la crisis como resultado de su voto. Quienes le dan la espalda son los agentes económicos, que perciben el final abrupto y rápido de su modelo imaginario y se retiran a recontar los ingentes beneficios de la ilusión macrista esfumada.

Como ya se dijo, el pueblo argentino concurrió a las urnas sereno y el veredicto de los comicios arrojó la esperanza de recuperar un país viable que le permita abandonar una vida de subsistencia para reconstruir proyectos de vida.

Desde la semana próxima nada será como se venía desarrollando. Se caminará, no sin dolor, hacia un nuevo esquema de economía y sociedad. Es tiempo de ruptura con la recreación de un pasado de hace un siglo y medio.

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La culpa es de los economistas

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A principios de los años 50, un joven economista de nombre Paul Volcker trabajaba como calculadora humana en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Hacía cuentas para la gente que tomaba las decisiones, y le dijo a su esposa que veía pocas posibilidades de alguna vez ascender. El liderazgo del Banco Central incluía a banqueros, abogados y a un criador de cerdos de Iowa, pero a ningún economista. El presidente de la Fed, un ex corredor de bolsa llamado William McChesney Martin, dijo en una ocasión a un visitante que tenía a un pequeño staff de economistas en el sótano de las oficinas generales de la Fed en Washington. Estaban en el edificio, explicó, porque hacían buenas preguntas. Estaban en el sótano porque “no conocen sus propias limitaciones”.

El desagrado de Martin hacia los economistas era ampliamente compartido entre la elite de mediados de siglo. El presidente Franklin Delano Roosevelt de­sestimó a John Maynard Keynes, el economista más importante de su generación, como un “matemático” impráctico. El presidente Dwight D. Eisenhower instó a los estadounidenses a mantener a los tecnócratas fuera del poder. El Congreso en raras ocasiones consultaba a economistas; la dirección y el personal de las agencias reguladoras eran abogados; los tribunales ignoraban la evidencia económica al tacharla de irrelevante.

John Maynard Keynes en agosto de 1945. [ap photo] I

John Maynard Keynes en agosto de 1945. [ap photo] I

Sin embargo, se acercaba una revolución. Mientras los 25 años de crecimiento que le siguieron a la Segunda Guerra Mundial llegaban a su fin, los economistas entraron a los corredores del poder, indicando a los creadores de políticas que el crecimiento podría ser revivido minimizando el papel del gobierno en la administración de la economía. También advirtieron que una sociedad que buscara limitar la desigualdad pagaría el precio en un menor crecimiento.

En las cuatro décadas entre 1969 y 2008, los economistas jugaron un papel principal en recortar los impuestos para los ricos y frenar la inversión pública. Supervisaron la desregulación, idolatraron las grandes empresas y defendieron la concentración del poder corporativo, aun cuando satanizaban los sindicatos laborales y se oponían a las protecciones de los trabajadores como las leyes del salario mínimo.

La revolución llegó demasiado lejos. El crecimiento disminuyó y la desigualdad se disparó. Quizá la medida más severa del fracaso de las políticas económicas de EE.UU. es que la expectativa de vida del estadounidense promedio está en baja, mientras las desigualdades de riqueza se han vuelto desigualdades de salud. La expectativa de vida aumentó para el 20 por ciento más rico de los estadounidenses entre 1980 y 2010. Durante las mismas tres décadas la expectativa de vida disminuyó para el 20 por ciento más pobre de los estadounidenses.

El número de economistas empleados por el gobierno creció de aproximadamente 2 mil a mediados de los 50 a más de 6 mil para finales de los 70. Al principio fueron contratados para racionalizar la administración de políticas, pero pronto empezaron también a dar forma a los objetivos políticos.

La figura más importante fue Milton Friedman, un libertario cuyos escritos y exhortaciones se apoderaron de la imaginación de los creadores de políticas. Friedman ofreció una respuesta atractivamente sencilla para los problemas de la Nación: el gobierno no debería interponerse en el camino.

Una foto de 1977 del Dr. Milton Friedman quien ganó el premio Nobel de Economía en 1976. (AP photo_eddie adams)

Una foto de 1977 del Dr. Milton Friedman quien ganó el premio Nobel de Economía en 1976. (AP photo_eddie adams)

Ganó su primera gran victoria al ayudar a persuadir al presidente Richard M. Nixon de poner fin a la conscripción militar en 1973. Friedman y otros economistas mostraron que un Ejército conformado únicamente de voluntarios, reclutados al ofrecer salarios a tasas del mercado, era financieramente viable así como políticamente preferible. La Administración Nixon también acogió la propuesta de Friedman de permitir que los mercados determinaran los tipos de cambio entre el dólar y las divisas extranjeras.

Pero el giro hacia los mercados fue un asunto bipartidista. La reducción del impuesto federal sobre la renta comenzó en el mandato del presidente John F. Kennedy. El presidente Jimmy Carter inició una era de desregulación en 1977 al nombrar a un economista, Alfred Kahn, para desmantelar la burocracia que supervisaba la aviación comercial. El presidente Bill Clinton frenó el gasto federal en los 90, declarando: “la era del gran gobierno ha terminado”.

Economistas liberales y conservadores compartían la confianza en que los mercados tienden hacia el equilibrio. Coincidían en que el objetivo primario de la política económica era incrementar el valor en dólares de la producción de la Nación. Y tenían poca paciencia para los esfuerzos por limitar la desigualdad. Charles L. Schultze, presidente del Consejo de Asesores Económicos de Carter, dijo a principios de los 80 que los economistas deberían pelear por políticas eficaces “aun cuando el resultado sean significativas pérdidas de ingresos para grupos particulares —lo cual casi siempre es así”. “De las tendencias que son perjudiciales para la sana economía, la más seductora, y en mi opinión la más venenosa, es enfocarse en cuestiones de distribución”.

El edificio de la Reserva Federal de los Estados Unidos en Washington, DC. / AFP PHOTO / KAREN BLEIER

El edificio de la Reserva Federal de los Estados Unidos en Washington, DC. / AFP PHOTO / KAREN BLEIER

Los reportes del ascenso de la desigualdad a menudo adquieren una visión fatalista. El problema es descrito como una consecuencia natural del capitalismo, o es atribuido a fuerzas, como la globalización o el cambio tecnológico. Pero gran parte de la culpa radica en nosotros mismos, en nuestra decisión colectiva de acoger políticas que daban prioridad a la eficiencia y alentaban la concentración de riqueza, y descuidar políticas que igualaban las oportunidades y distribuían recompensas. El ascenso de la economía es una razón principal del ascenso de la desigualdad.

Es tiempo de descartar el juicio de los economistas de que la sociedad debería hacer la vista gorda ante la desigualdad. Reducir la desigualdad debería ser un objetivo principal de política pública. La medida de una sociedad es la calidad de vida en toda la pirámide, no sólo en la parte superior, y cada vez más investigaciones muestran que los que nacen en el fondo hoy tienen menos oportunidad que las generaciones anteriores de lograr la prosperidad o contribuir al bienestar general de la sociedad.

Cuando la riqueza está concentrada en manos de pocos, muestran los estudios, el consumo total disminuye y la inversión se rezaga.

© 2019 The New York Times

Presupuesto Nacional. Ejecución y Avance. Resultado Fiscal

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Presupuesto Nacional

El Presupuesto es la cuantificación de los recursos necesarios
para llevar adelante un plan de gobierno a lo largo de un año

Como plan de gobierno define objetivos y prioridades y en que
magnitud.

El Estado Nacional es, de manera directa, un 22% de todo lo que
pasa en la Economía Argentina.

La elaboración final es obligación del Poder Ejecutivo Nacional
(PEN). Cada poder lo confecciona y coordina la Dirección
Nacional de Presupuesto (Secretaria de Hacienda).

Presupuesto Nacional 2019 (1) (hacer click)

Resultado Fiscal Administración Nacional Julio de 2019 

Un gobierno que se endeudó irresponsablemente, que para tratar de frenar el precio del dólar no trepidó en subir permanentemente las tasas de interés y que ambas variables (el incremento de las tasas y el valor del dólar), se combinan y repercuten sobre las erogaciones públicas, como lo demuestra la depreciación de nuestra moneda desde el lunes 12 de agosto 2019 tras el resultado adverso de las elecciones para el gobierno de Cambiemos, no solo resiente y deja de prestar los servicios y de realizar las obras para tal fin, sino que es insustentable por la magnitud de una deuda pública que no deja de crecer y que condiciona severamente a la administración presente, pero también pretende hacerlo con la nueva gestión, lo que tornaría necesario un sinceramiento de las variables económicas para reprogramar los vencimientos y reducir las tasas de interés que son confiscatorias del acervo público.

Si bien hasta julio de 2019 venían cumpliendo con lo acordado con el FMI,  el mes de agosto y las medidas que se vieron obligados a tomar, implica que no pueden alcanzar las metas del tercer trimestre del año, por lo que deben pedir un “waiver” al FMI para que le otorgue el tramo de unos U$S 5.421 millones para poder pagar los vencimientos de la deuda de 2019

Resultado Fiscal Julio 2019 (hacer click)

GASTO PUBLICO 2003-2019( hacer click)

Avance del Presupuesto Nacional

Como lo hemos resaltado en el Informe del Resultado Fiscal de mayo de 2019, ante el
descenso en términos reales de la recaudación, se ajusta más el gasto primario, pero el
pago de los intereses de la deuda convierte en inútil todo ajuste.

AVANCE DEL PRESUPUESTO NACIONAL 2020 (hacer click)

El Choclo

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Enrique Santos Discépolo le pone letra al Choclo de Ángel Villoldo y en una de sus estrofas dice: “Carancanfunfa se hizo al mar con su bandera y en un pernó mezcló a París con Puente Alsina”. Y nos sigue pasando lo mismo. Confundimos la situación actual con la que queremos o deseamos y la realidad es testaruda, es lo que es y solo se la puede cambiar si se la conoce (de verdad) y se ven los medios para cambiarla.

Nuestra burguesía nacional encabezada por José Ber Gelbard fue diezmada junto al pueblo argentino a mediados de la década de 1970, después de haber alcanzado su máximo punto de expresión y de poder con las puebladas provinciales y el gobierno de Cámpora y el mismo Gelbard de ministro y planificador.  Desde el “Rodrigazo” en adelante se implantó el modelo de valorización financiera del capital, que salvo la honorable gestión de Bernardo Grinspun, primer ministro de economía de Alfonsín, se logró revertir recién con el gobierno de los Kirchner.

Fue con los Kirchner que se volvió a crecer en base al mercado interno, a lo que le sumaron los estratégicos acuerdos del MERCOSUR, de la UNASUR y de la CELAC y se creció, se acrecentaron las exportaciones —sobre todo de manufacturas de origen industrial— y se redistribuyó el ingreso a favor de los trabajadores. Pero obviamente los principales capitales estaban y están en poder de la minoría beneficiada por la dictadura de Videla-Martínez de Hoz asociada al capital extranjero, fundamentalmente de los EE.UU.

Es Henry Kissinger el que le dice al almirante Cesar Guzzetti, canciller de facto del gobierno de 1976, en una reunión en el hotel Waldorf Astoria en Nueva York: “Nuestra actitud básica es que estamos interesados en que tengan éxito. Tengo una visión a la antigua de que los amigos deben ser apoyados. Lo que no se entiende en EE.UU. es que ustedes tienen una guerra civil. Leemos sobre los problemas de los derechos humanos, pero no el contexto. Cuánto más rápido tengan éxito, mejor»[1].

Esa burguesía rentística y parasitaria del Estado que tenemos es hija de esa matanza contra lo mejor del pueblo argentino. La hazaña de los Kirchner fue hacerla menos parásita, menos rentística y más productiva, tratando de demostrar que ganaban más y aseguraban esa ganancia con la producción, con la generación de valor agregado. Y dio resultado. Por ejemplo: según Adefa (Asociación de Fabricantes de Automotores) en el año 2013 se producían 791.007 unidades y en el año 2018 se produjeron 466.649 vehículos.  Según la Cámara de Productores de Heladeras, en el año 2013 se fabricaron en el país 1.050.000 unidades y en el 2018 solo 417.200.  Y la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland en el año 2013 dice que se despachaban 12.550 toneladas de cemento y en el año 2018 solo 9.870.

Y se trabajaba con casi pleno uso de la capacidad instalada y con altos niveles de empleo y de salarios. Es más, el proceso inflacionario se genera porque mayoritariamente la burguesía argentina, con mercados muy “cartelizados” donde pocas y a veces una sola gran empresa produce determinado bien (acero, aluminio, petroquímica, laboratorios, azúcar, yerba, leche y derivados, harina, aceite, etc.), ante una demanda interna sostenida prefirió aumentar los precios en lugar de aumentar la producción.

Fue peor. Nuestros principales empresarios, seducidos vaya a saber uno por qué o creyéndose capaces de reordenar la economía argentina aún más a su favor, conspiraron contra el gobierno nacional y popular. Si bien es cierto que primero lograron dividirlo y apoyaron a la auto denominada “ancha franja del medio”, viendo luego que la propaganda y el apoyo de la embajada de los EE.UU. al hijo de uno de ellos lo posicionaba mejor en el año 2015, decidieron apoyarlo abiertamente.

Y ese hijo lo único que hizo fue generar negocios para los amigos y para el capital financiero internacional, endeudándose en dólares y a corto plazo [2] para pagar jubilaciones y pensiones, sueldo de la policía y del Ejército, obra pública y contratos estatales de todo tipo, que son en pesos. El resultado no podía ser otro que el derrape cambiario del 25 de abril de 2018 por la compra en el mercado de cambio local de 1.225 millones de dólares a un precio promedio de $ 20,20, realizado básicamente por las mismas entidades que propiciaban la colocación de títulos de deuda argentinos en el exterior (JP Morgan, Morgan Stanley, HSBC, Deutsche Bank, Merill Lynch, entre otros).

Es ahí donde la burguesía que tenemos, encabezada por los Roca de Techint y los Pagani de Arcor, movió a los principales referentes de la UIA (Unión Industrial Argentina) a propiciar un plan de 14 puntos que firmado por el Frente Renovador de Sergio Massa se dio a conocer el 4 de julio de 2018. Ese plan impulsaba el crecimiento industrial y la protección del mercado interno pero los salarios medidos en dólares debían ser menores que los de Brasil, que no son las remuneraciones de Alemania ni las de EE.UU.

La respuesta inmediata fueron unas fotocopias de un cuaderno de un chofer, de nombre Oscar Centeno, que trabajaba en la Secretaría de Obras Públicas que, como un calco del caso Odebrecht de Brasil, culpaba de pago de comisiones a los principales contratistas del Estado, incluido al primo Calcaterra.

Los empresarios locales terminaron de darse cuenta de que ya no tienen espacio en aquello a lo que el capital internacional cree que debe dedicarse la Argentina. Y si lo tienen, como puede ser Vaca Muerta o la producción de granos y su industrialización, también le interesa al extranjero, por lo cual quieren desplazarlos.

Lo que pasó fue vergonzoso. Nuestra burguesía dando explicaciones a la Justicia y en la mayoría de los casos reconociendo y amparándose en ser “arrepentidos”. Es más, aquel que preside Techint, Paolo Rocca, acabó echándole la culpa a dos funcionarios del grupo de toda la vida, como son Héctor Zabaleta y Luis Betnaza.

 

  

El fin del gobierno de Macri

El gobierno de Macri termina, como no podía ser de otra manera, sujetándose al FMI. Los resultados económicos, sociales y políticos demuestran que, desde el 1° de enero de 2016 al 31 de julio de 2019, se fugaron capitales por 73.170 millones de dólares [3]; los niveles de desinversión son alarmantes, perforando este año 2019 el piso del 13% del PIB (no alcanza a generar fondos para la amortización de las máquinas y equipos) y con el consumo que desciende, fruto de la desocupación y los bajos salarios [4]. El resultado de las PASO es el fiel reflejo de la situación, el 68% (sesenta y ocho por ciento) de los sufragantes votaron contra la política del gobierno de Cambiemos.

La deuda externa se acrecienta. De agosto a diciembre de 2019 se debe hacer frente a vencimientos en dólares de Letras del Tesoro de la Nación (LETES) en esa moneda, por 11.807 millones. Paralelamente, tras las elecciones PASO, la baja en el precio en divisas de nuestros títulos de deuda obligó al gobierno a rescatar BONAR dados en garantía, pagando el REPO (seguro) por 2.615 millones de dólares que, sumados a la compra persistente de divisas por parte de la población, hizo que desde el lunes 12 al jueves 22 de agosto las reservas internacionales del BCRA pasaran del equivalente de 66.390 millones a 59.790 millones de dólares. Se infiere que de libre disponibilidad debe ser en torno al 20% de esas reservas brutas (hasta hoy, pero es obvio que van a ser cada día menos ante el persistente drenaje de divisas por la compra de dólares, como lo refleja el mes de julio de 2019, en que se vendieron reservas del BCRA por 2.951 millones de dólares y el acumulado del año fue de 13.832 millones de dólares), con lo que queda claro que se depende de que se reciba el tramo de septiembre de 2019 del FMI por unos 5.421 millones [5] para poder pagar los vencimientos de las LETES. De no percibirlo, se incurre en default de hecho.

El marco descripto se agrava cuando observamos que  un 30% de los depósitos en dólares captados por el sistema financiero legal de 33.229 millones al jueves 22 de agosto de 2019, forma parte de las reservas internacionales del BCRA (al funcionar como encaje de esos depósitos), otra parte financia importaciones (y no se puede cancelar automáticamente si no se renueva el depósito a plazo), otra parte tienen productores agropecuarios y otros potenciales exportadores.

A ello debe sumarse la conversión de los depósitos a plazo fijo en dólares, que va a ir in crescendo a medida que el dólar demuestre que no tiene techo. Esto pasará por la simple razón de que se depende de ingresos de divisas que a su vez no se realizan, porque esperan que el precio en moneda nacional de la misma sea mayor.

El fin del gobierno de Cambiemos se desbarranca en la crítica situación relatada, sin poder controlar las variables económicas internas y externas y con niveles de desocupación y de pobreza que nos asemeja al desenlace del gobierno de Alfonsín o de De la Rúa. Deslegitimado y sin apoyo de ningún tipo, la única y crucial diferencia es que el FMI (y detrás los EE.UU.) por ahora no lo han abandonado.

El hecho auspicioso es que la población argentina en su más amplia mayoría rechaza el modelo de subordinación al capital financiero y al FMI.  El efecto negativo es que no se da a conocer a ciencia cierta cómo retomar el camino del crecimiento y la mejora en la redistribución del ingreso, máxime cuando se depende de recursos y de refinanciar la deuda del FMI que es el mayor representante del primer modelo.

 

 

Las enseñanzas de la Guerra Civil

La Guerra Civil Española refleja la confrontación entre los dueños de todo y los desposeídos de todo tipo, costó más de 540.000 muertos y la imposición de la dictadura franquista por 35 años. Con el apoyo de las fuerzas y pertrechos italianos de Mussolini y alemanes de Hitler, el avance de los sublevados era imparable, la República no tenía una sola dirección y hasta confrontaron violentamente entre sí anarquistas, socialistas comunistas, la izquierda republicana y la unión republicana, los nacionalistas catalanes y vascos y las centrales obreras de la UGT y de la CNT.

Por más gestos de heroísmo y solidaridad sin una férrea y reconocida dirección, ante un enemigo poderoso en lo económico, con apoyos internacionales concretos en hombres y equipos, y, sobre todo, con una sola conducción bajo el mando de Francisco Franco y todo un andamiaje cultural y religioso (un solo Dios, una sola bandera, una sola patria), tras tres años de cruenta lucha, el ejército republicano debió claudicar.

De allí la importancia de un programa común y de gente confiable que la lleve adelante. Se cuenta con la ventaja de lo mucho y bueno realizado por los gobiernos kirchneristas, que, por supuesto, la prensa del sistema critica. Pero esos hechos son fácilmente contrastables con los del gobierno de Cambiemos. Con lo sufrido por la población alcanza para ganar las elecciones, pero no para gobernar.

Gobernar es tener un plan, una férrea alianza social que lo sustente (y se debe contar con el apoyo y las inversiones de la burguesía local) y disponer de un avezado equipo convencido y consustanciado de lo que se debe hacer. De otra manera se incurre en las debilidades y contradicciones del gobierno republicano de Santiago Casares Quiroga, que fue hostigado desde su asunción a comienzos de 1936 por la Falange y que, con el apoyo del pueblo, enfrentó la sublevación del General Francisco Franco en julio de ese año, iniciándose de ese modo la guerra civil que después no pudo dirigir.

 

[1] Documentos del National Security Archive
[2] Salvo el “Bono” a 100 años
[3] En el Balance Cambiario del BCRA se denomina FAE – Formación de Activos Externos de residentes argentinos en el exterior. Obviamente nuestra burguesía se benefició de dichas compras, lo que hasta ahora no se puede saber porque el BCRA se niega a decir quienes compraron amparándose en el secreto bancario
[4] Como dice el candidato Alberto Fernández: “Lo único que generó Macri son cinco millones de pobres”.
[5] Es en DEG Derechos Especiales de Giro.

fuente:https://www.elcohetealaluna.com/el-choclo/

Crisis económica macrista: ¿La pelota la tiene el FMI?

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En la columna de la semana pasada señalábamos que el FMI ha desembolsado U$S 45.000 millones desde junio de 2018 con el objetivo de estabilizar la economía y prevenir el default. Pero nada de eso ocurrió.

Por el contrario, en el curso de 2019, la devaluación mayorista se aproxima al 50%la inflación se proyecta en el 60% con serias tensiones en la cadena de abastecimientos y pagos, la tasa de interés de referencia alcanzó el 75% y el riesgo país flota en los 1800 puntos. 

Es una incógnita la posición que va a tomar el organismo a la hora de evaluar estos números calamitosos financiados con sus aportes, que también han tenido un correlato político en el resultado electoral de las PASO del domingo 11 de agosto.

Un programa «stand by» que fue modificado en varias oportunidades; aumentando su monto total, acelerando el cronograma de desembolsos y eliminando en los hechos las pautas para intervenir en el mercado cambiario, a fin de adaptar el mismo al calendario electoral del año 2019, convierte al organismo multilateral en un virtual perdedor de los comicios de agosto en sociedad con el Gobierno de Cambiemos.

Este domingo llega la misión encargada de revisar el cumplimiento del programa en curso y dictaminar sobre la viabilidad de efectivizar el próximo desembolso pautado para mediados de septiembre por u$s 5.400 millones.

¿El FMI continuará apoyando resueltamente al Gobierno más allá de cualquier evaluación técnicacomo lo ha hecho hasta ahora, o retaceará su acompañamiento? La respuesta inmediata se reflejará en el giro del próximo aporte en fecha o en su dilación.

La decisión es política y se encuentra en la Casa Blanca. Las causas por las que Estados Unidos decidió apoyar resueltamente a Macri, más allá de las flagrantes inconsistencias de su programa de Gobierno, suelen ser inscriptas en la relevancia estratégica de la Argentina en la región, en el marco del conflicto global de la principal potencia con China. Si predomina este factor estructural, es razonable pensar que continuará el respaldo a fin de asegurar una transición institucional ordenada y preservar a un líder aliado para el futuro.

Es imprescindible ahuyentar a los «halcones» nacionales y extranjeros, que pregonan abandonar a la Argentina a su suerte, repitiendo el evento de agosto 2001, cuando el FMI le bajó el pulgar a la Convertibilidad quitándole apoyo al entonces ministro de economía de la Alianza, Domingo Cavallo. Nunca el organismo multilateral pudo superar las críticas internacionales por un comportamiento tan errático con un país relevante, viabilizando un programa inviable a mediano plazo y sólo sosteniéndolo con flujo de deuda.

Por otra parte, no pareciera beneficioso para las políticas de Estados Unidos en la región agregar a un Bolsonaro risueño contemplando cómo se incendia el Amazonas, un Macri sumergido en un caos económico que lo haga «salir por la ventana», según trascendieron las palabras utilizadas por su propio ministro de economía para describir un escenario de descontrol de las variables.

Resumen de noticias económicas tras las PASO

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Cierre semana post Paso

 

Tras el resultado de las elecciones Primarias abiertas simultáneas y obligatorias, se produjo una importante corrida cambiaria. La idea tras este acontecimiento, es llevar al ciudadano a pensar que se “equivocó” votando como lo hizo. Hasta el propio presidente lo dijo de manera clara, planteando que era un paso atrás, y que para “el mundo” el kirschnerismo no tiene credibilidad.

Posteriormente, el presidente se disculpó con el electorado y tras algunos gestos de cordura por parte de este, y las palabras del “virtual Presidente electo” (aunque legalmente no sea tal), planteando la continuidad de los pagos, sin ningún tipo de quita, ni reestructuración, los mercados cambiario y bursátil se recuperaron fuerte, aunque de manera marginal.

Mercado de Deuda

En el siguiente gráfico publicado en Bloomberg, se observa la tremenda caída en el bono a 100 años, que duró tres días, tras las votaciones primarias, pasando de niveles de 75 centavos por dólar a alrededor de 45 centavos por dólar para el miércoles último. Hubo dos días de recuperación. En el día de hoy (lunes 19/08/19), los mercados se mantuvieron cerrados en Argentina, pero no así en el exterior. Los papeles argentinos volvieron a deslizarse hacia abajo, de manera importante, tanto en lo que respecta a Bonos como a los ADR´s de empresas argentinas.

Al cierre de la semana pasada, la calificadora de riesgo Fitch recortó la calificación de la deuda Argentina a CCC desde B. De esta forma los bonos argentinos pagan una tasa superior a la de Zambia o Congo.

De acuerdo a los CDS (Credit Default Swap), las probabilidades de Default en los próximos 5 años se encuentra en niveles de 86%. Por otra parte, en el periodo Agosto-Diciembre del presente año hay vencimientos en moneda extranjera por USD 13.637 millones. Si bien parte de estos se encuentran en poder de Organismos del Estado y/o Internacionales serian o bien refinanciados o bien reemplazados por nuevos préstamos, existen riesgos crecientes para la obtención de las refinanciaciones.  En particular, hay “Repo” con bancos, que tienen cláusula de cancelación en caso de producirse una caída importante en el precio del colateral (los bonos en garantía), situación que claramente se está dando en estos momentos, debido a lo cual el BCRA debería cancelar tales créditos o bien reponer garantías. Se trata en particular del Bono Bonar 24 y Bonar 25, que tienen entre este año y el próximo Repo por USD 13.999 millones en lo que respecta a capitales, más los intereses corridos a la fecha, que pueden ser unos USD 400 millones más.

Esta semana el equipo del FMI, debiera estar llegando a Buenos Aires, para hacer la revisión de metas, previo al desembolso que debiera realizar en el mes de septiembre por USD 5.000 millones.

El gráfico siguiente, muestra la evolución en el último año del índice S&P Merval, el cual se desplomó prácticamente en forma vertical, aun medido en pesos. La caída en dólares estadounidenses, fue del 50% o más. Empresas bancarias y energéticas tuvieron caídas en el último mes superiores al 60% en dólares. La empresa petrolera nacional YPF se encuentra en niveles mínimos históricos, cotizando por debajo de los USD 9,80, aun debajo de los valores de 2002.

Los primeros 3 días de la semana tras las PASO mostraron una fuerte caída en el mercado doméstico. Si bien es cierto, que puede haber inversores externos que se sientan más “cómodos” con un gobierno como el de Cambiemos, y por ello es posible y aceptable una salida de capitales ante las dudas o el desconocimiento por el supuesto cambio de escenario de negocios. Acá lo sucedido no fue eso, sino que se trató de una maniobra orquestada desde el gobierno nacional. En primer lugar, generaron información falsa a través de encuestas de grupos vinculados al gobierno. Pero lo peor aconteció luego, tras la derrota que sufrieron en las PASO. En el cuadro siguiente se puede observar que los vencimientos de Leliq no fueron absorbidos como normalmente se debiera haber hecho, expandiendo en $160.000 millones la cantidad de dinero en 10.6% en un solo día. Los días subsiguientes el BCRA retomó la absorción de dinero, pero el viernes volvió a dejar sin absorber una suma superior a los $ 97.000 millones, expandiendo de esta forma en más de $188.000 millones la Base Monetaria.

Claramente las expectativas de no mediar importantes (y pertinentes) cambios en materia normativa del Central y Hacienda, son de una fuerte caída en el valor de los activos y otra disparada del tipo de cambio, que suman presión en precios y tensión en el Sistema Bancario que puede verse seriamente afectado.

En ese contexto, el dólar mayorista pasó de $45,4 a $55,75, con ventas del Central de tan solo USD 105 millones el lunes, y USD 150 millones el martes. Por supuesto,  con el tipo de cambio continuando su camino ascendente. Asimismo, a raíz de la fuerte turbulencia cambiaria, se comenzaron a retirar algunos depósitos privados en dólares, disminuyendo en USD 730 millones aproximadamente. No obstante, cabe aclarar que el día viernes previo a las elecciones, se había alcanzado un máximo absoluto de los últimos 17 años en los depósitos privados en dólares, motivo por el cual el nivel de depósitos en dólares se mantiene elevado en términos históricos.

CIAO, BELLO, CIAO

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En lo estructural, las elecciones de las PASO pusieron fin al modelo de integración al mercado internacional y de desintegración del mercado interno, por más que en la coyuntura y en lo inmediato se deba sufrir otra vez la suba del precio del dólar y su impacto sobre los alimentos y el nivel de vida de la población, fruto de la política monetaria y cambiaria del gobierno de Cambiemos.

La televisión no llena la heladera, por más que los grandes medios de comunicación desfiguren la realidad. Lo saben el matrimonio jubilado que no llega al día 15 del mes, el trabajador que se ve obligado a restringir las compras de su casa para alimentar, vestir y proteger a su familia y los que perdieron el trabajo, esencialmente en la industria y  la construcción ligados al mercado interno que se deterioraba y deteriora todos los días al calor del menor poder de compra de la población. Incluso profesionales de todo tipo, contadores (lo primero que hace una empresa en crisis es dejar de pagar impuestos y  aportes previsionales y sociales), arquitectos, abogados, médicos, farmacéuticos, etc., todos ellos —hayan votado o no alguna vez a la mentira de la “revolución de la alegría”— en algún momento percibieron la triste realidad.

Los sectores beneficiados por el macrismo son pocos, con toda la furia no alcanza a integrar directa o indirectamente a un tercio de la población, subordinado a los grandes comercializadores y acopiadores de granos, a las entidades financieras, a las extractivas, a los prestadores de servicios públicos (gas, electricidad, comunicaciones, agua) y algún sector puntual, pero no más y no son los mayores demandantes de mano de obra.  Preguntémonos cuántas horas de trabajo demanda la producción y comercialización de una tonelada de soja. Inclusive el mapa electoral de las PASO lo demuestra. El mejor desempeño del macrismo fue en Córdoba (sur y centro), la cuarta sección electoral  de la provincia de Buenos Aires (Chacabuco, Chivilcoy, Junín) y la sexta (Bahía Blanca, Tres Arroyos, Coronel Pringles), toda zona sojera y maicera y con agroindustrias derivadas de esa producción.

Hay una división tajante entre un modelo que se basa en el mercado interno y por ende en el trabajo y en la producción nacional, y otro que se subordina a las grandes corporaciones  donde se invierte básicamente en la producción primaria (para nuestro país hoy fundamentalmente granos y Vaca Muerta), y se importan insumos, máquinas, equipos, y tecnología, los que condicionan  a la economía nacional a las transnacionales y al capital financiero internacional.

El resultado de las PASO puso fin al modelo de “modernización e integración al mercado internacional”, donde hay que ajustar los costos en dólares incluso por debajo del precio de los mercados a los que se les provee de alimentos y energía. Hecho que reconfigura las estructuras productivas y a los individuos y grupos especialmente aptos para el sistema impuesto de racionalidad y eficiencia. Por otra parte, deja librados a su suerte a los individuos y grupos sociales que no tienen cabida para adaptarse, es decir las dos terceras partes del pueblo argentino. Este proceso no solamente tiende a limitar la formación de un empresariado nacional, sino también de clases medias nacionales (incluyendo grupos intelectuales, científicos y técnicos) e incluso una clase obrera nacional.

 

 

Los peligros de la hiper 

El gobierno de Cambiemos contó con el apoyo del FMI. Argentina es el país que más crédito recibió de todos los países miembros. Créditos que básicamente financian la fuga de capitales en un vano intento de sostener a una administración que hundió la economía en una profunda recesión, con cierre de establecimientos, despidos y suspensiones de trabajadores, con una inflación que no tiene techo porque depende de la corrida cambiaria que no para y no va a parar por la simple razón que el gobierno no puede estabilizar la macroeconomía que siempre se subordinó al ingreso de capitales, dado que el tipo de cambio lo fija la Cuenta Capital de la Balanza de Pagos y no la Cuenta Corriente. Ahora, ante la incertidumbre cambiaria, por un lado; los productores y acopiadores de granos (sobre todo soja) que retienen y no liquidan las operaciones; y, por otra parte, los capitales que buscan pasarse a divisas e irse, se torna imposible que se estabilice el valor del dólar.

Si bien hay un principio de acuerdo entre la actual administración y la que va a venir de fijar el dólar en 60 pesos y que se ajuste en los meses venideros hasta las elecciones por la inflación (que a su vez se genera por la depreciación de nuestra moneda), solo se puede cumplir con un acuerdo amplio de precios y abastecimiento con las empresas (sobre todo las de productos de la canasta básica alimentaria), apuntalado por todos los partidos políticos con representación parlamentaria, con los gobernadores y hasta intendentes, con las centrales de trabajadores y sindicatos, etc. para que se comprometan en el control de precios y de abastecimiento, cosa que este gobierno —que nunca los consultó— no tiene autoridad moral para hacer.

Por lo tanto las medidas propuestas ante un gobierno deslegitimado en las elecciones PASO, con el 68% de los votantes que básica y principalmente votaron para que se vayan, son unilaterales y corroídas por el proceso inflacionario que la depreciación de nuestra moneda acarrea. Lo que puede parecer una suma rescatable en subsidios, terminará siendo poco o  nada por el deterioro del poder adquisitivo del peso argentino.

El trabajador en relación de dependencia no pagará sus impuestos al trabajo (aportes personales, el 11% del sueldo bruto) durante septiembre y octubre de 2019, con un tope para el beneficio de 2.000 pesos por mes (según el Gobierno esa medida beneficia a 6,5 millones de trabajadores); se aumenta el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias sobre el salario bruto a partir de 55.376 pesos para un trabajador soltero y en 70.274 pesos para un trabajador con cónyuge y dos hijos y hasta se reintegra parte de dicho gravamen; se refuerza en dos pagos extra la Asignación Universal por Hijo (AUH)de 1.000 pesos por cada uno, en septiembre y octubre; y los empleados de la administración pública nacional, las fuerzas armadas y las de seguridad federales recibirán a fin de mes un bono de 5.000 pesos; pero no hay ninguna medida a favor de los jubilados y pensionados ferozmente castigados por la suba del costo de vida y de los medicamentos.

La única medida realmente importante para frenar el proceso inflacionario, que es la de congelar el precio de la nafta y los otros combustibles por 90 días, no fue avalada por las empresas del rubro y el gobierno debió recurrir a un Decreto de Necesidad y Urgencia que se verá cómo y hasta cuándo se cumple mientras el valor del dólar se sigue incrementando.

Igual sucede con la eliminación del IVA hasta fin de año para pan, leche, aceite de girasol, y mezcla, pasta seca, arroz, harinas de trigo, polenta, rebozador y pan rallado, yerba mate, mate cocido y té, conservas de frutas, hortalizas y legumbres, yogures y azúcar, que por su complejidad no es fácil de instrumentar.

Finalmente las entidades financieras no podrán tener dolarizado más del 5% de sus carteras (Comunicado “A” 6754 del BCRA del 15/08/2019), medida que no afectará a los ahorristas privados. Desde el punto de vista práctico, esto es inocuo. Las entidades financieras ganaron fortunas con las LELIQs, que son letras en pesos, y no alcanza a los “ahorristas”  que tienen depositados millones de dólares en los bancos. Es más una medida de marketing que efectiva.

Este gobierno no puede hacer nada ante la conversión de plazos fijos que estaban en pesos y se van del sistema para pasarse a divisas, que es la segunda etapa de la crisis cambiaria, cuando la misma se convierte en bancaria, máxime que los depósitos a plazo fijo del sector privado ascienden a 1.258.948 millones de pesos (unos 21.000 millones de dólares a 60 pesos el dólar) al 13 de agosto de 2019,  lo que es una verdadera bomba de tiempo a medida que no se renueven a su vencimiento.

Todas las medidas son insuficientes ante la magnitud de la crisis generada por el gobierno de Cambiemos, pero repercuten en las cuentas públicas, pese a que han venido cumpliendo las metas de superávit primario merced a vender activos como fueron las centrales térmicas Estanislao López  y Ensenada-Barragán. Y que gran parte de los títulos que vencen de acá a fin de año son en dólares (por unos 6.000 millones) que sólo podrán pagar si reciben el tramo del FMI de fines de septiembre de 2019 por unos 5.421 millones de dólares, para lo cual deberán pedir un waiver.

 

 

Triste final

Sin poder estabilizar el valor del dólar,  las tardías medidas tomadas son muy acotadas en procurar un alivio en el impuesto a las Ganancias para los asalariados de nivel medio, una moratoria para las pymes atrasadas con la AFIP, más asistencia por AUH, que se deteriora rápidamente por el crecimiento de los precios.

A un gobierno con el perfil de Cambiemos se le hace cuesta arriba financiarse con la suba de las retenciones a los productores agrícolas, justificado con el argumento de que pasar de la retención máxima $4 a $6 (y que ese importe pueda corregirse por el valor del dólar del Banco Nación Argentina) por dólar es lógico tras la reciente devaluación. El propio Macri eliminó las retenciones en su segundo día de gestión, y cuando la crisis lo obligó a restituirlas (septiembre de 2018) pidió perdón, dijo que era «un impuesto horrible» y prometió en la campaña que las iba a sacar en el año 2020.

Por lo tanto, mientras esté Macri en el gobierno la suba del dólar va a ser imparable. Es un gobierno sin autoridad moral, que le mintió hasta a los grandes operadores internacionales. La ventaja que tiene con respecto a la hiperdevaluación de Alfonsín en 1989, es que en esa época el embajador estadounidense Terence Todman jugaba abiertamente con el candidato Carlos Menem y los empresarios también. Después que hicieron que Alfonsín legitimara la deuda externa y absorbiera sus seguros de cambio, presionaban para que se vendieran las principales empresas estatales (privatizaciones) y fue Héctor Magnetto, titular de Clarín, quien le dijo a Alfonsín: “Usted no se da cuenta de que ya estorba y se tiene que ir”.

Ahora la situación es distinta. Por un lado el derrape del neoliberalismo en la Argentina es una derrota de esa concepción del mundo y de la política exterior de los EE.UU. Por otra parte, se supone que los empresarios que operan y tienen intereses en el país, apoyarán esta vez a un gobierno que los representa y defiende porque defiende el mercado interno y el trabajo nacional.

Se puede suponer fundadamente que los Rocca de Techint, los Bulgheroni, los Eurnekían, los Pagani y hasta los Ratazzi comprenderán que si no invierten en el país, no tienen futuro alguno y que de no hacerlo vivirán el “ninguneo” del capital financiero internacional que solo busca una renta rápida sin importarle las consecuencias.

Lo que sí debe plantearse desde el principio es que se respeten al trabajo y al trabajador nacional y dejar colgada en el baúl de los recuerdos todas las teorías de flexibilidad laboral, teoría que esgrimió en la campaña su alfil, Roberto Lavagna.

El Plan de 14 puntos presentado por Sergio Massa el 4 de julio de 2018 para “lograr estabilidad y una recuperación» del sistema productivo nacional, es la base y punto de partida de discusión del plan a ejecutar, donde se proponía la eliminación del IVA a la canasta básica de alimentos, la aplicación de paritarias libres, bono de emergencia para jubilados y pensionados, aumento de programas sociales, régimen de emergencia aduanera por 180 días, flotación administrada del tipo de cambio y sistema chileno de ingreso de capitales (con un año de inmovilización y pago de encaje).

Hegel decía: “La historia, no obstante, progresa aprendiendo de sus propios errores: solo después de esta experiencia, y precisamente por ella, puede postularse la existencia de un Estado constitucional de ciudadanos libres, que consagra tanto el poder organizador (supuestamente) benévolo del gobierno racional y los ideales de la libertad y la igualdad”. Ojalá nuestra sociedad en su conjunto lo entienda y lo lleve a la práctica.

 

 

 

 

 

[1] En la Cuenta de Capital de la Balanza de Pagos Argentina principalmente se contabiliza el ingreso de créditos del exterior y en la Cuenta Corriente las exportaciones de mercancías.

Ciao, bello, ciao

Crisis económica: ¿Una nueva nominalidad para el “carry trade” o renegociación con el FMI?

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La serenidad con que el pueblo argentino concurrió a las urnas y la esperanza que se reflejó en el veredicto electoral contrastaron con la reacción autoritaria del presidente Mauricio Macri culpando al voto popular del desmadre de las variables económicas provocada por su gestión de Gobierno desde el comienzo del mismo. “El pueblo no sabe votar” fue el argumento esgrimido por los golpistas cívico-militares, los perpetradores del fraude “patriótico” y los que avalaron 18 años de proscripción política del peronismo. Recuerdos ominosos si los hay.

Pero centrémonos en lo ocurrido el lunes pos-electoral, cuando el dólar mayorista aumentó un 22,8%respecto del cierre del viernes, alcanzando los $ 55,75, rompiendo largamente el techo de la banda de no intervención de $52 pactado con el FMI.

Este derrotero ocurrió en el marco de las citadas amenazas y posteriores retractaciones del presidente, y la trepada del riesgo país de 900 puntos a casi 2.000, para luego descender a los 1.600 puntos básicos. Lo más notable fue la ausencia del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y del Presidente del BCRA Guido Sandleris explicando el programa financiero, monetario y cambiario con el que el Gobierno se va desenvolver hasta diciembre para llevar tranquilidad a los que toman decisiones sobre la economía.

Nadie ha dado explicaciones de por qué se abandonaron las metas de no intervención cambiarias pautada con el FMI, cómo impacta en el programa financiero la suspensión de colocación de Letras del Tesoro (LeTes) a marzo próximo, cómo se encuentra el horizonte de cumplimiento de los servicios de deuda pública en el próximo año y medio, ni una proyección de cierre del sector externo y público a diciembre, frente a un salto cambiario de casi el 25%.

Ahora bien, el otro actor responsable de este cuadro de situación es el FMI, que también hasta ahora no se ha pronunciado. La pregunta en torno a cuál será la evaluación del organismo multilateral del programa “stand by” acordado y modificado varias veces con la Argentina, es una incógnita. El FMI ha desembolsado u$s 45.000 millones desde junio pasado con el objetivo de estabilizar la economía y prevenir el default. Nada de eso ocurrió.

En el curso de 2019, la devaluación mayorista alcanza 49,3%, la inflación se proyecta en el 60% con riesgo en la cadena de abastecimientos y pagos, la economía real presenta números de desplome, la tasa de interés de referencia flota en el 75% y el riesgo país en 1.600 puntos. También el FMI debiera explicar estos números financiados con sus aportes. Además del doble ajuste monetario y fiscal, la única política llevada a cabo fue aceitar la carrera entre la tasa de interés y la tasa de devaluación en favor de la primera y convalidando la toma de ganancias financieras cada tanto con venta de reservas internacionales, lo que forzaba un nuevo salto hacia arriba de ambas variables: tasa de interés/tipo de cambio.

¿Se está entonces ante un nuevo escalón de este sendero que ha permitido una permanente acumulación de renta en bancos y mesadineristas, sin estabilizar la economía y sometiendo a los argentinos a un sacrificio inútil?, ¿o el organismo multilateral exigirá modificaciones al esquema cuando ya se encuentra visiblemente agotado en términos políticos, económicos y sociales?

Lo más grave sería que el FMI se desentendiera de su responsabilidad por lo ocurrido hasta el presente en la Argentina, repitiendo historias anteriores. El equipo económico debe renegociar con el organismo multilateral y exponer un plan de estabilidad de corto plazo. Es su deber con la Nación.