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VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS

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En 1822, durante el gobierno de Martín Rodríguez, cuyo Ministro de Relaciones Exteriores era Bernardino Rivadavia, se solicitó un empréstito en Londres por 1.000.000 de libras con la firma Baring Brothers. Se lo pidió para financiar obras públicas (que no se realizaron). La operación se concretó en 1824, pero el monto recibido (en su mayor parte, en letras) quedó reducido a 560.000 libras, luego de haberse descontado los intereses por dos años, las comisiones y otros gastos. Como garantía, se hipotecaron las tierras públicas que fueron entregadas en enfiteusis (en alquiler) a particulares, por una renta o canon anual que, además de bajo, fue difícil de recaudar. Este sistema puso a disposición de comerciantes, ganaderos y funcionarios enormes extensiones de tierras, en forma casi gratuita. Ante la falta de mano de obra para trabajar esas tierras, el gobierno promulgó un decreto con el fin de reprimir la vagancia, por lo que cada cual debía portar la «papeleta de conchabo», a los fines de demostrar que trabajaba formalmente bajo un patrón.

Dicha “papeleta de conchabo” se basaba en un decreto de 1815 que textualmente decía: “Todo hombre de campo que no acreditara ante el juez de paz local tener propiedades, será reputado sirviente y queda obligado a llevar papeleta de su patrón. Igual transitar el territorio sin permiso del mismo juez”, dando comienzo de esa manera al modelo agroexportador.

El 11 de septiembre de 1852 se unen los unitarios y federales porteños contra la Confederación Argentina para quedarse con el puerto de Buenos Aires. Los intereses de los estancieros y comerciantes asociados a Inglaterra hacen que surja la figura de Bartolomé Mitre quien, tras la deserción de Urquiza en Pavón, se hizo cargo del Poder Ejecutivo el 12 de diciembre de 1861. Su primer objetivo fue remover a las autoridades provinciales federales para garantizar la subordinación de todo el país. A la producción por estancia (la primera unidad capitalista de estas pampas) y la libre importación y endeudamiento con Inglaterra, le sumó la Guerra contra el Paraguay.

El mercado de cambio de Buenos Aires se creó durante la Guerra al Paraguay por los empréstitos de 2.500.000 libras esterlinas tomados por Norberto De La Riestra en nombre del gobierno mitrista, y por el ingreso de divisas del imperio de Brasil para financiar la guerra y comprar caballos, mulas, vacas, etc.

Al terminar su mandato, Mitre había logrado el propósito de dejar estructurada una Argentina políticamente liberal y dependiente del capital internacional ante el endeudamiento para financiar la Guerra al Paraguay. Endeudamiento que enriqueció como comisionista a nuestra incipiente burguesía porteña e hipotecó a la población. El origen y objetivo de la deuda no fue ni es sólo el negocio rentístico y facilitar altas tasas de retornos a los acreedores y sus socios, sino también, como trasfondo, constituir un modelo dependiente del capital financiero internacional, con determinados segmentos que se desarrollan en el país.

Esa misma lógica de división de la sociedad y dependencia al capital y a los mercados externos, es la que la hace decir al candidato a Presidente Roberto Lavagna: “La reforma laboral tiene que ser parte de un nuevo proceso de desarrollo, con una economía caminando, donde la reforma laboral no toque los derechos adquiridos de los que están (…) . La mayoría de los argentinos ya no está en el pedacito que tiene toda la protección laboral propia de los años ’50, ’60, ’90. La gran mayoría está afuera. Al resto hay que mostrarle que la reforma genera empleo”.

Primero destruyen el mercado interno como reconoce la Unión Industrial Argentina (UIA) para la industria manufacturera :

  • 134.311 puestos de trabajo perdidos desde que asumió Macri (12% del total), 64.232 en el último año (175 por día),
  • desplome del 9,6% en la actividad del sector en los primeros seis meses de 2019 y,
  • un promedio de más de cuatro cierres de fábricas por día (hay 1.676 menos empresas en el rubro que un año atrás, según la AFIP).
  • El uso de la capacidad instalada cayó a un mínimo del 62%, pero si no se contabilizaran la industria del petróleo ni la del acero estaría por debajo del 50%. Un guarismo solo alcanzado en el año 2002. Lo mismo podemos decir de la construcción, de las economías regionales, del comercio, etc.
  • Paralelamente disminuyen el crédito y lo poco que se genera es a tasas abusivas y, finalmente, reducen el mercado interno hasta lo increíble

De todo eso guardan silencio, mientras repiten hasta el cansancio que existe una economía global ineludible porque por costos las fabricaciones de la mayoría de los productos se realizan con componentes de todo el mundo, por lo tanto se debe internacionalizar, etc. etc.  Y, ¿cómo internacionalizan? Bajando el salario medido en moneda dura y flexibilizando las condiciones de trabajo.

Lo que es peor es que hay un acostumbramiento de ese sentido de la realidad —construcción de sentido común, le llaman los sociólogos— y se acepta como normal, como ocurre por ejemplo en Chile o en Perú, donde las clases dominantes impusieron un modelo de crecimiento hacia afuera (venden cobre, zinc, oro, madera, pescados y moluscos, guano, etc.), como el modelo agroexportador de la oligarquía argentina, que en nuestro país voló por el aire con la crisis de 1930 y el Pacto Roca-Runciman y es reemplazado por el modelo ISI – Industria Sustituidora de Importaciones que remodeló la economía y la sociedad convirtiéndonos en una nación industrial y con un pujante mercado interno.

 

La sustitución de importaciones.

 

Todo país que quiere crecer y desarrollarse [1] debe defender su trabajo y su mercado interno. “Gobernar es crear trabajo” sostenía Perón, dejando en claro que la base y punto de partida era el empleo, en una Argentina que tenía tres banderas: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. Un país cuya líder espiritual decía: “Donde hay una necesidad, nace un derecho”. Ese era el sentido común generado por el peronismo que subsistió, mal o bien, con golpes de Estado y gobiernos de diferentes colores políticos hasta marzo de 1976 y que sintetizó Aldo Ferrer en Crecer con lo nuestro. Por supuesto que ese ‘nuestro’ se va adaptando a las nuevas circunstancias, pero siempre priorizando el empleo y la producción.

Miremos a China. Deng Xiaoping sostenía que había que garantizar que cada chino tuviera trabajo, por eso, a la par que desarrollaban la industria más moderna, con niveles tecnológicos de avanzada, en el interior, en muchas poblaciones, seguían produciendo arroz como hace cien años atrás. China creció sideralmente hacia afuera, pero el año pasado tuvieron un superávit de solo el 0,4% del PIB y en el primer semestre de 2019 obtuvieron equilibrio comercial, exportaron en divisas como importaron, porque crecen en base al mercado interno gracias a que gran parte de los chinos tienen niveles de ingresos per cápita equivalentes a U$S 35.000 anuales. Estamos hablando de la República Popular China, país que creció meteóricamente en los últimos 30 años en base a sus exportaciones y hoy también se convierte en fuerte importador para la región (este asiático y Oceanía), que crece porque le venden a China.

En 1974 la Argentina era el país más integrado del continente, con la menor diferencia entre los más ricos y los más pobres, por haber construido una cultura del trabajo — tenía una tasa de desocupación del 2,7% de su Población Económicamente Activa. Fue necesario implantar una sangrienta dictadura para romper ese modelo que incluso había logrado exportar Manufacturas de Origen Industrial, para sustituirlo por el de valorización financiera del capital, donde la tasa de interés y el dólar determinan cuánto y qué se produce, de manera tal que como lo reconoce la Universidad Católica Argentina, más de la mitad de los niños y adolescentes de la Argentina de Macri son pobres, gran parte de los jubilados y pensionados perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza y hay trabajadores que tienen empleo y su remuneración no supera la canasta básica total.

Paralelamente, cincuenta familias argentinas forman parte en la nómina de mil millonarios de la revista Forbes [2] en una Nación que solo representa el 0,3% del comercio mundial y que se desindustrializa a pasos agigantados.

Basta como ejemplo la industria automotriz, en la que incluso el gobierno de Cambiemos subsidia la venta de vehículos 0 km, pero es tan sesgado a favor de los sectores de mayores ingresos que el 75% son unidades importadas y no las más baratas. La firma Toyota, instalada en Zárate desde hace más de 20 años, suspende a sus más de 5.000 empleados paralizando la planta en las primeras dos semanas de agosto de 2019. En ese marco, la empresa en una tajante modificación de las condiciones de trabajo, propone el banco de horas, por medio del cual recuperarán esas horas no trabajadas los días sábados una vez que se reactive el consumo.

 

5.000 suspensiones en Toyota y banco de horas.

 

El banco de horas fue una de las iniciativas más resistidas de todas las propuestas en el borrador de reforma laboral que el Gobierno de Macri le hizo llegar al Senado de la Nación en diciembre de 2017. Ahora, de hecho, vuelve a instalarse como una realidad en el mercado de trabajo.

 

 

Sentido común

Antonio Gramsci dice que «el sentido común dominante es el sentido común de las clases dominantes”, y que «está hecho de la sedimentación de diversas concepciones del mundo, de tendencias filosóficas y tradiciones que han llegado fragmentadas y dispersas a la conciencia de un pueblo. De ese sentido común se tomarán referencias y ordenamientos que justifiquen o reprueben los actos de la vida pública y privada”.

Entonces se toma como necesario y lógico que se flexibilicen las condiciones de empleo, pero poco o nada se dice de una política económica que desalienta la inversión, desindustrializa, obliga a competir con desventajas de todo tipo con productos extranjeros, tiene tasas de interés confiscatorias del capital y del patrimonio, reduce el mercado interno, etc. De ese modo, todo se soluciona si se quitan derechos laborales, cuando es exactamente al revés: si las pésimas condiciones en que nos encontramos no son peores, es por los derechos de los trabajadores conquistados tras largas luchas. La burocracia sindical sabe que, si acepta la flexibilización, se van a enfrentar con aquellos a quienes teóricamente representan.

El caso más claro y más patético es Vaca Muerta. El 1° de febrero de 2017 el Presidente Mauricio Macri celebraba el acuerdo firmado entre los funcionarios nacionales y de la provincia de Neuquén, con representantes sindicales y empresariales en torno a Vaca Muerta, y afirmaba que debería ser el caso testigo para futuras negociaciones de convenios laborales. Dicho acuerdo incluye metas de productividad:

  • Se puede reubicar trabajadores “en forma temporal o permanente en tareas diferentes a las que venían realizando” (siempre con el objetivo de “evitar despidos”);
  • Se incluyen medidas contra el ausentismo laboral (las empresas se comprometen a instrumentar mecanismos necesarios para realizar los controles de ausentismo a efectos de evitar abusos que podrían generarse por boletas médicas);
  • Disminuye la cantidad de trabajadores por pozo;
  • Las empresas fijan las jornadas de labor y el número de los integrantes de la cuadrilla de trabajo;
  • El horario de trabajo se mide desde que los trabajadores llegan al pozo, luego de trayectos de varias horas, que dejan de ser remuneradas.

Según datos de la subsecretaria de Ambiente de la Provincia de Neuquén, desde que se firmó el acuerdo en enero de 2017 a mayo de 2019 se produjeron 1.956 accidentes en el sector de los hidrocarburos, lo que tuvo un costo de ocho trabajadores muertos por no haberse adoptado las medidas de seguridad.

Pero los medios del sistema inculcan que la gente no quiere trabajar, que el argentino es vago por naturaleza. Y a los trabajadores les dicen que otros vienen a sacarles el trabajo porque no aceptan, dada la crisis, los cada vez menores salarios y la pérdida de derechos laborales.

El discurso sencillo, lineal, duranbarbista, es el de que todo se consigue con esfuerzo (como si alguna vez los hijos de ricos lo hubieran hecho). Y afirman: “Aquel que es pobre es pobre porque quiere”. Por un lado, es fácil hablar de méritos cuando no se nació en la pobreza y en la marginalidad. Para hablar de méritos  deberíamos vivir en una sociedad donde todos partamos desde el mismo escalón social, cuando nuestra historia muestra la desigualdad a cada paso. Por otro lado, trabajadores capacitados, profesionales, se quedan sin trabajo porque se cierran empresas, se rompen las cadenas de pago, existe stock indeseado de mercaderías que no se vende, etc. Esos trabajadores desocupados o con serios riesgos de serlo deben entender y, por la fuerza, que si la sociedad en su conjunto no se realiza, no hay salidas para el que vive de su trabajo.

Al gobierno de Cambiemos lo sostiene el FMI, que no es poco, y su discurso individualista y ramplón que desgraciadamente capta a importantes franjas de la población, pero que se diluye con los conflictos sociales de los que no pueden llegar a fin de mes y que no tienen ni siquiera para enviar a sus hijos a la escuela o pagar los medicamentos de los padres jubilados, que cada vez son más, así como la paciencia es cada vez menor.

Friedrich Hegel decía que la historia «progresa aprendiendo de sus propios errores: solo después de esta experiencia, y precisamente por ella, puede postularse la existencia de un Estado constitucional de ciudadanos libres, que consagra tanto el poder organizador (supuestamente) benévolo del gobierno racional y los ideales de la libertad y la igualdad”. Ojalá nuestra sociedad en su conjunto, pero sobre todo los sectores medios tan fácilmente influenciables por el poder, lo entiendan.

 

 

[1] Celso Furtado: “Se debe concebir el desarrollo como un proceso multidimensional compuesto por grandes transformaciones de las estructuras sociales, de las actitudes de la gente y de las instituciones nacionales, así como por la aceleración del crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y le erradicación de la pobreza absoluta”
[2] Forbes es una revista especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, publicada en Estados Unidos. Fundada en 1917 por B. C. Forbes, cada año publica un listado con las personas más ricas del mundo.

fuente: https://www.elcohetealaluna.com/vagos-y-mal-entretenidos/

El macrismo forma parte del pasado

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 Mario Rapoport, economista e historiador ,desenmascara al actual ciclo político conservador

Mauricio Macri llegó a la presidencia conformando un nuevo espacio político con el nombre de “Cambiemos”. Aunque su objetivo no es un cambio hacia delante para poner al país en la senda del desarrollo económico sino más bien, uno en reversa procurando recuperar nuevamente privilegios perdidos, o sea volver al pasado. Su presencia en el poder no es tampoco meramente coyuntural, sino que está ligada a la formación misma del país. No sólo abreva en el neoliberalismo o en los influyentes economistas que impusieron esa teoría en el mundo, sino también en la experiencia de importantes etapas de nuestra historia desde mediados del siglo XIX.

Lo que más teme el hombre es aquello que parece no dar la impresión de pertenecer a su propio cuerpo, aunque la vida se inicia con un nuevo ser diferente a sus progenitores, de allí el impacto terrorífico de Alien (que ahora denominan populismo). Pero no debemos trasladar mecánicamente esta experiencia, real o fantástica, con las fuerzas económicas que conforman el ámbito social en el que vivimos. Y de eso se trata cuando hablamos de la inflación y del dólar. No son parte de nuestra propia naturaleza sino de factores que irrumpieron en la economía como consecuencia de políticas creadas ex profeso.

¿Cuánto de esta historia viene de aquellos que tienen en su mente un interés lucrativo con el tema e instalan una cultura en torno de él (el endeudamiento externo y la inflación primero, el dólar con fuga de divisas –en vez del riesgo de la inversión productiva– después).

¿Cuántos son los que defienden la extracción de ganancias fáciles a través de maxidevaluaciones que potencian los procesos inflacionarios en una dupla infernal?

¿O los que terminan esa tarea con un simulacro de dolarización, la convertibilidad y el uno a uno, produciendo una profunda deflación causa principal de todas las crisis mundiales, en el 2001? ¿Son los mismos?

Crisis

Los economistas neoliberales -y el actual gobierno que los representa o los sigue (son como carne y uña)- creen a pie juntilla en el libre cambio, en la competencia, en la apertura de la economía, en las fuerzas del mercado. Pero no por eso siguen a Adam Smith. En la Teoría de los sentimientos morales de 1759, su primer libro, recuerda un economista francés Christian Chavagneux, se encuentra un empleo distinto del concepto de la “mano invisible” del que todos suponen. Es anterior al de La riqueza de las naciones. Allí el gran economista escocés explica que, “empleando un ejército de domésticos destinados a servir sus caprichos, los ricos propietarios rurales son conducidos por una mano invisible a redistribuir la riqueza en su favor”

En la Argentina, las crisis y los procesos inflacionarios no comenzaron con la industrialización, sino que estaban presentes en el siglo XIX, en el período plenamente agroexportador, con las crisis de 1873, 1885, 1890, y 1913 y su origen fue el endeudamiento externo. En los siglos XX y XXI las crisis de 1980, la hiperinflación de 1989-90, la crisis del 2001 y la crisis actual reprodujeron este esquema doloroso para la economía nacional.

Como lo expresa el polémico debate sobre la Ley de Aduanas de 1875-76, otro camino era posible.

Para hacer frente a la crisis de 1873, el presidente Nicolás Avellaneda había propuesto “ahorrar sobre la sed y el hambre del pueblo argentino”. Para ese fin ordenó enviar a Europa el encaje metálico de la moneda, paralizó las obras públicas, rebajó el sueldo de los empleados públicos y no atendió los consejos que se le dieron de establecer tarifas protectoras para la industria nacional. El servicio financiero del endeudamiento externo, especialmente en función de empréstitos tomados en el exterior por Mitre, que al principio sirvieron para financiar la construcción de ferrocarriles y obras públicas y atraer inmigrantes, se incrementó luego de manera formidable por la criminal guerra (como la llamó Alberdi) de la Triple Alianza que destruyó un país vecino, el Paraguay, a fin de abastecer las fuerzas militares.

Estos empréstitos no estaban ya de acuerdo con la capacidad económica del país y consumieron una parte sustancial de su renta. A esto se sumó el saldo negativo del balance de pagos debido a la caída de los precios de los productos de exportación de la época, carnes saladas, cueros, y el cese de la exportación de lana cruda a los Estados Unidos por la ley proteccionista norteamericana de 1867, que prohibía su entrada. El Banco de la Provincia se encontró con una suma enorme de créditos concedidos para pagar las deudas asumidas por el gobierno argentino. Sólo entonces en 1875, por razones puramente fiscales el gobierno llevó al Congreso la discusión de una nueva ley de Aduanas que produjo un intenso debate entre sus ideas librecambistas, que sólo querían salir del paso con nuevos impuestos y las propuestas de varios diputados que levantaron posturas proteccionistas tendientes a construir una verdadera industria nacional.

Capital y trabajo

En ese debate, hace ya 150 años, el entonces joven diputado, Vicente Fidel López, hijo de Vicente López y Planes, autor del himno nacional, decía en contraposición con lo que expresaba el secretario de Hacienda del gobierno Norberto de la Riestra, un reconocido liberal, que presidía la sesión:

La verdadera enfermedad de que está aquejado nuestro país, Sr. presidente, es la falta de capital y espero que el Sr. ministro de Hacienda no se escandalizará cuando le diga que para mí no hay más riqueza sólida verdadera que la que está representada por el oro ganado, acumulando en un país dado. El ejemplo de la Inglaterra lo prueba. La Inglaterra es rica porque tiene oro ganado por ella para dar al extranjero, porque tiene oro propio bien adquirido por su trabajo para fomentar en provecho de su industria y de capital todas las fuentes ajenas. Por eso vive próspera y rica sobre todas las otras naciones de la tierra. Sin oro ganado y aclimatado por el trabajo industrial no hay riqueza verdadera. Pero es preciso, repito, que el trabajo haya formado y aumentado el capital del país y que el fruto de ese trabajo quede depositado en el mismo país y representado en oro. Un país que siente la falta de capital para poder explotar sus fuentes de producción es un país que está siempre expuesto a la crisis, a perder su riqueza y hasta su independencia, según la enérgica fórmula de Carey. […] Pero los librecambistas a todo trance no se preocupan sino de lo que tienen, de los que no tienen no se preocupan; los que tienen pueden naturalmente comprar más barato, y esto es su objeto natural; en todos los países del mundo generalmente son rentistas […] Llamo la atención de los señores diputados sobre la situación difícil en que se encuentra nuestro país. Nuestro país se encuentra hoy en las mismas condiciones en que se encuentra Arabia […] en las condiciones de todos los países, no diré bárbaros, pero sin industria, ni trabajo, ¿y por qué? Y esto es así porque no sabe manufacturar las materias primas que produce”.

Las posiciones de López, que parecen tener un poder clarividente que llega hasta nuestros días, fueron en aquella oportunidad derrotadas. Se aceptaron algunos impuestos pero no para construir una industria nacional sino para pagar las viejas deudas. Hoy, el gobierno de Macri es el resultado histórico de esa derrota. Un país que terminó siendo una “granja de las naciones manufactureras” como predijo Carlos Pellegrini, joven diputado que apoyó a López en aquella sesión.

Dueños de la tierra

Si esos empréstitos ayudaron -en alguna medida- a transformar el desierto en un vergel que permitió exportar nuestros productos agrarios, beneficiaron ante todo a una parte reducida de la población que hacia 1880 se había apropiado de las mejores tierras mediante herencias coloniales, ley de Enfiteusis, campañas del desierto, arrendamiento y compra de grandes extensiones. Fueron las bases que posibilitaron la formación de la llamada oligarquía terrateniente (que incluyó grandes comerciantes y sectores de poder de Buenos Aires y el interior) y financió sus actividades aprovechando en su favor ese endeudamiento. El gran problema de la Argentina, no fue el vacío del desierto del que se hablaba en aquel entonces, sino la enorme riqueza de recursos naturales del que se apropiaron unos pocos.

De allí surgieron los dos pilares del tipo de desarrollo económico que tuvo la Argentina: los dueños de la tierra y el capital financiero internacional, aunque los nombres de sus protagonistas sean distintos a los originales. El sector industrial local quedó al margen como un acompañante no demasiado deseado; las manufacturas y bienes de capital necesario provenían sobre todo del comercio exterior y su correlato financiero y esporádicamente de algunas inversiones extranjeras directas.

La inestabilidad crónica del país, el famoso péndulo económico e institucional del que siempre se habló, fue en verdad provocado por la oposición a toda política industrial y social (correlativa a aquella), que no entra en los marcos de la civilización que pretende la elite tradicional ligada al capital extranjero y al FMI. Ellos quieren que los beneficios del financiamiento externo abarquen como máximo al 20 por ciento de la población, no desean desarrollar el mercado interior ni la industrialización, prefieren volver al gobierno de las vacas (hoy de la soja) y de los palacetes que tenían a principios de siglo ahora establecidos en countries, departamentos suntuosos y barrios privilegiados, y a través de ese endeudamiento fugar sus ganancias y descapitalizar el país.

Como ya se demostraba a fines del siglo XIX y en el siglo XX (Estados Unidos, y Alemania son el ejemplo) es la actividad industrial la que dio lugar a la transformación económica de los países que hoy están a la cabeza de la economía mundial. Según afirma el economista coreano Ha-Joon Chang, “el desarrollo económico ha sido alcanzado a través de la industrialización, o, más en concreto, del desarrollo del sector manufacturero”.

Gobiernos conservadores

Ahora se padece una grave crisis económica. Por un lado, procesos inflacionarios incontenibles, un gran endeudamiento externo y una subordinación a los intereses de las potencias dominantes y el gran capital internacional. Por otro, como consecuencia de ello, mayor desempleo, empobrecimiento de la población y la quiebra de numerosas industrias y comercios. El gobierno de Macri repite y acentúa las fórmulas de otros gobiernos liberales y conservadores del pasado maquilladas por las teorías económicas y políticas predominantes hoy. El ideal de ese sector después de la crisis mundial del 2008 es fuertemente cuestionando en el mundo. En el orden local, es rechazado por la mayoría de la población y las fuerzas sociales que reclaman sus derechos y se oponen a las políticas de ajuste.

En un mundo donde la globalización ha mostrado sus límites, marcado por constantes crisis, hasta llegar a la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China , su última expresión, los productos agropecuarios encuentran grandes restricciones en los mercados de las naciones industrializadas.

Los modelos que nos muestran las grandes potencias actuales son muy diferentes. Estos protegen sus sectores menos competitivos, como el agrario y nos presionan para que les compremos sus productos industriales a cambio de un endeudamiento creciente. Podríamos haber seguido el ejemplo de otros países que partieron casi como nosotros y hoy pesan en la civilización moderna, por supuesto con muchos de sus traumas, porque el paraíso no existe salvo los fiscales. Tenemos así los casos de Australia y Canadá, donde no hubo un monopolio de la tierra, se establecieron sistemas tributarios más progresivos y se dio un impulso a las industrias nacientes. China se industrializó y ya es una de las principales potencias económicas del mundo.

¿Y que es lo que ha marchado en esos países? El rol del Estado. No uno colonizado como el nuestro por grupos dominantes internos y externos, sino mediante un funcionamiento, que procura regular la actividad pública y privada en función de intereses comunes. Esto implica tener en cuenta el mercado interno, impulsar nuevas tecnologías, aprovechar la inversión externa e interna productiva con controles adecuados y exportar productos industriales, incluso agroindustriales, no sólo primarios. No son los cerebros de millones de vacas lo que van a posibilitarlo, pero si el de nuestros científicos y universitarios especializados, antes que después de formarlos durante años, se nos fuguen como los dólares.

* Profesor Emérito de la UBA y del ISEN. Este artículo forma parte de su nuevo libro próximo a publicarse Se me hace cuento que la Argentina aun existe.

Sin «salvataje» ni entrega minera, la salida de Chubut sería emitir petrobonos, apagar la luz y prender las velas

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Claro que en la economía -como en la vida- las capacidades tienen límites. Emitir dinero coexiste con componentes reales, materiales, objetivos que ponen coto a la inmaterialidad monetaria. Podemos decir que el límite de la moneda es la realidad real. Los clásicos afirmaban que la moneda es el velo que oculta la realidad. Les queda a las cuasimonedas el rol de máscara que oculta el velo que oculta la cuasi realidad.

Hay que comenzar distinguiendo moneda de dinero para evitar caer en el popular «sé gual» de Minguito Tinguitella y en las representaciones que el poeta Antonio Machado versea como «Todo necio confunde valor y precio».

La moneda es un instrumento legal del dinero y se vincula con los precios que por eso se califican como monetarios. El dinero es la forma del valor, cualquier cosa que pueda ser usada para atesorar, para intercambiar o como unidad de cuenta. En la moneda habita el Estado -que la emite y hace legal, forzosa y obligatoria dentro de sus atributos- mientras que en el dinero ordena el Mercado.

La moneda y el embarazo

Por ello creo que las cuasimonedas son lo que los maestros de la literatura llaman «palabras irreales» dado que la moneda -como el embarazo- es o no es. Si no es legal, no es moneda. Sin embargo, la inagotable creatividad argentina y la crisis de 2001 popularizó una suerte de tercera moneda después del dólar y el peso y comenzó a utilizarse la palabra para referir papeles públicos sustitutos de moneda, luego del estallido de la Convertibilidad (en la que el peso fue la cuasimoneda del dólar).

Dada la necesidad de enfrentar factores estructurales (la recesión, la baja de recursos y la inflexibilidad del gasto público), las cuasimonedas financian el sector público de manera alternativa.

Antecedentes peligrosos

El Estado nacional, las provincias y hasta algunos municipios (Intiyaco, Santa Fe, gobierno de Cambiemos, enero 2018) pusieron en circulación cuasimonedas utilizadas para cubrir el déficit fiscal. La regla de emisión implícita es un mes de salarios y en algunos casos se les asignó una tasa de interés.

Lecop (Estado Nacional), Patacones (Buenos aires), Lecor (Córdoba), Bofe (Santa Fé), Quebracho (Chaco), Cecacor (Corrientes) y Bocade (Tucumán) entre otras, fueron las imaginativas y cuasigraciosas nominaciones de títulos emitidos como mecanismo para financiar un circuito monetario alternativo con distintas restricciones para su uso.

Pese a las distorsiones, inequidades y nefastas consecuencias inflacionarias, la práctica de 2001 quedó en el imaginario del administrador público: si no hay auxilio monetario, si no hay prestamistas disponibles, siempre podremos emitir nuestra propia moneda. Así de fácil, si no queda otra.

Casi una fantasía

Pero la cuasimoneda es una cuasirealidad. Ese adverbio de cantidad que equivale a «poco menos de» expresa la circunstancia de una medición aproximada. Se parece a una moneda tanto como casi una realidad.

En la financiarización -esta etapa del ciclo capitalista por la que transitamos- la moneda subsume y -a la vez- construye su propia realidad. En la modernidad, Patilludo, el tío del Pato Donald, se regodeaba en la materialidad de los lingotes de oro; ni siquiera consideraba los fajos de billetes de dólares.

Era un ejemplo, un arquetipo de la economía sólida, basada en el oro como símbolo y exteriorización de riqueza, es la postmodernidad de lo líquido la que nos trae lo cuasi, inclusive lo cuasi humano de la virtualidad.

Hoy en el mundo circula entre 7 y 10 veces más dinero que el PBI mundial. Y ese dinero crece más velozmente que la producción física de bienes y servicios. El tema es quién es el fiduciario, en quién se deposita la fe. En la reserva federal USA a través del dólar?, en Facebook y sus cripto monedas?, en el BCRA y el peso?, en el gobierno del Chubut y los TICADEP?

En economía, sin bienes, sin recursos materiales, sin trabajo humano productivo, sin creación de valor, no hay moneda.

El concepto de cuasi es interesante, es algo que no llega a ser moneda. Es, si se quiere, parecida. Las monedas tienen poder de pago ilimitado consagrado por el poder público de la ley y nadie puede rechazarla. Las cuasimonedas -pasa igual con las criptomonedas- depende de la aceptabilidad transaccional. Son un pasito mas de la privatización de la moneda, que es el actual tema oculto de debate mundial.

Lo curioso es que esa privatización de la moneda está impulsada por la deuda del administrador de la cosa pública. Así como la inflación es de todos, las cuasimonedas también lo son.

El caso de Chubut

Veamos el caso de Chubut. Una provincia material. Abundan riquezas naturales de todo tipo, con posibilidades en aire, mar y tierra. Lo eólico, lo marítimo y los recursos terrestres y subterráneos casi nos apabullan. Servicios como la energía y el turismo y commodities como el petróleo, la pesca, la lana y el aluminio van y vienen por la matriz de insumo-producto nacional e internacional creando y distribuyendo riqueza real.

La provincia, como todos y todas, se monetiza a través del sistema de precios propios (como las regalías) y derivados (como la coparticipación nacional).

Como esto no alcanza se endeuda con la esperanza a cuenta del futuro promisorio y productivo que nadie sabe qué bases tiene. Dispone de un banco agente financiero superavitario (¿).

Sin embargo, sus instituciones de prestaciones (educación, salud, seguridad, sociales) son deficitarias. Hace que paga sus deudas, sus jubilaciones y sus sueldos como puede. Pero las monedas no alcanzan. Se pagan tarde los sueldos y se cuasipaga a los proveedores.

En Chubut las erogaciones corrientes como salarios y jubilaciones de los empleados públicos, las deudas con sus proveedores y la subadministración de los recursos naturales del petróleo y gas han generado un déficit crónico. La Provincia emitió $ 20M en petrobonos en 2001, se endeudó sucesivamente en el mercado financiero por más de u$ 1.000M y en 2018 emitió pagarés -para eludir el término bono- bajo la denominación de TICADEP. La deuda se paga con más y más deuda y parece que no hubiera techo más allá de la retórica de los funcionarios.

Sin embargo, en economía financiera suele reconocerse que cuando un agente económico -como el Estado provincial- no tiene prestamista de última instancia sólo queda el no-pago o las cuasimonedas. A nivel nacional el FMI difirió -hasta ahora- una salvaje emisión monetaria nacional que se reemplaza por Letes o Liquids.

En Chubut, si el mercado financiero no acepta más promesas de pago contra la expectativa de recursos naturales (minería?) y si el salvataje del bolsillo enflaquecido de Nación no llega, solamente quedará emitir petrobonos, apagar la luz y encender las velas.

Será la hora en que los pueblos tendrán que asumir una decisión existencial: reemplazar los gobiernos basados en la deuda y la especulación por gobiernos que impulsen la producción real y el valor social.

*Economista. Ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

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Jorge M Gil  se desempeña como economista. Ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

 

fuente:https://www.elextremosur.com/nota/21045-sin-salvataje-ni-entrega-minera-la-salida-de-chubut-seria-emitir-petrobonos-apagar-la-luz-y-prender-las-velas/

Los remedios de los jubilados

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La próxima vez que un periodista le pregunte con qué plata piensa pagar los remedios gratuitos que le prometió a los jubilados, Alberto Fernández puede contestarle que lo hará con los miles de millones de pesos en multas que deberán pagar las empresas que el año pasado contrató el gobierno de Mauricio Macri para construir, mediante el sistema de participación público-privada (PPP), 2.500 kilómetros de autopistas.

La principal ventaja que el gobierno adujo para justificar la realización de esas obras mediante el método PPP fue que los contratistas asumirían la responsabilidad de conseguir la financiación de los proyectos y las consecuencias de no lograrlo. Por eso, cada una de las seis sociedades contratistas que obtuvo la concesión de un corredor vial se obligó en el contrato que firmó con la Dirección Nacional de Vialidad a conseguir compromisos firmes de financiación o aportes de capital por un monto equivalente al 60% del monto en dólares que pidió como contraprestación por realizar la obra. Una cifra que, en promedio, ronda los mil millones de dólares por sociedad.

El contrato les concedió a los contratistas un plazo inicial de seis meses para obtener dicha financiación, que venció en enero, y el derecho de ampliarlo en dos oportunidades de tres meses cada una. Para garantizar el cumplimiento, cada contratista le entregó a la Dirección Nacional de Vialidad una garantía ejecutable al primer requerimiento por un monto equivalente al 2% del monto total ofertado como contraprestación, que debía aumentar al 2,5% y al 3% si el plazo para obtener la financiación se prorrogaba uno o dos trimestres. Redondeando las cifras, el monto total de las garantías iniciales entregadas por los contratistas de los seis corredores viales sumaron unos U$S 200 millones, que luego se debieron incrementar hasta los U$S 300 millones si solicitaron las dos prórrogas trimestrales.

Desde que se rubricaron los contratos, en julio del año pasado, las empresas están cobrando los peajes que los recompensan por operar y mantener las rutas concesionadas, pero no han conseguido que ningún banco o inversor privado se comprometa a financiar las obras proyectadas y solo han pavimentado el par de kilómetros indispensables para que Macri corte la cinta en uno de sus spots de campaña. Mientras tanto, los funcionarios del gobierno se han dedicado primero a disimular el incumplimiento empresario, después a justificarlo, y finalmente a cubrirlo con recursos estatales.

Días después de la ceremonia de firma de los contratos en la quinta de Olivos, el entonces secretario de Participación Público-Privada del Ministerio de Hacienda, José Morea, celebró que “las causas de los cuadernos no les están complicando el financiamiento a los ganadores de las obras PPP y el cronograma sigue firme”.

En septiembre de 2018, tras el recrudecimiento de la crisis cambiaria, Morea y el ministro de Transporte Guillermo Dietrich aclararon que ya no serían las empresas quienes obtendrían el financiamiento, sino un fideicomiso organizado por una entidad estatal, el Banco de Inversiones y Comercio Exterior (BICE). Explicaron que la intemediación del BICE era necesaria para obviar los reparos de los bancos internacionales a financiar a empresas involucradas en causas de corrupción. Morea y Dietrich estimaron que este instrumento nuevo permitiría recaudar rápidamente U$S 1.000 millones, que alcanzarían para solventar durante el primer año los trabajos programados de los seis corredores viales.

En noviembre el fideicomiso del BICE todavía no había logrado atraer ningún prestamista privado y, ante ese fracaso, los funcionarios tuvieron que desmentir que los mil millones los prestaría el Banco Nación. Unos días después, durante la cumbre del G-20, Dietrich firmó una “carta de intención” con el director ejecutivo de la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC, por sus siglas en inglés), en la cual esta agencia del gobierno estadounidense expresó que evaluaría financiar con U$S 250 millones las obras de uno de los corredores viales si una empresa de su país participaba del proyecto.  Las buenas intenciones de la OPIC tampoco se han convertido en dólares.

En diciembre Dietrich tuvo que reconocer que las empresas no alcanzarían el cierre financiero antes del vencimiento original de enero, por culpa del aumento del riesgo país. El verano transcurrió sin otras novedades, ni obras viales, de importancia.

En abril, el gobierno anunció que los mil millones serían “hasta 900 millones” y ahora se conseguirían con la ayuda de BID Invest, el vehículo de inversión en el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, que prestaría doscientos millones y  tentaría a otros bancos internacionales y organismos multilaterales para que aportaran el resto. El sitio oficial del BID informaba el 30 de abril como “fecha estimada de aprobación” del “préstamo puente”.

Mayo empezó y terminó sin que la financiación del BID aportara un centavo, pero hacia fin de mes Dietrich reiteró que “esta semana es muy probable que tengamos novedades positivas”.

En efecto, una semana más tarde se conoció que el préstamo puente lo daría el banco estatal argentino BICE en lugar del BID y los millones de dólares a prestar serían cien en lugar de novecientos.

Finalmente, el 24 de julio el BICE informó que le había otorgado un “primer préstamo puente” de quince millones de dólares, “a tasas competitivas de mercado”, a la empresa Vial Andes 7 del grupo Cartellone, “que permitirá cubrir los trabajos de corto plazo” en la ruta nacional 7 “hasta la constitución del fideicomiso organizado por BID Invest y otros bancos internacionales”. El comunicado del BICE adelantó que “en los próximos días” le prestaría otros U$S 45 millones a los contratistas de los corredores viales A y Sur.

En julio también venció la última prórroga trimestral prevista en los contratos para que las empresas concesionarias cumplieran su obligación de conseguir financiación privada para las obras proyectadas. Resultado: en estos doce meses, los miles de millones de dólares que los mercados internacionales les iban a prestar a las concesionarias se han convertido en los quince millones, a lo sumo cien, que les prestará el gobierno argentino a través de un banco estatal.

¿Qué debería ocurrir ahora? Los contratos que el gobierno firmó con las empresas les otorgan un período de gracia de tres meses más si, durante el último trimestre de prórroga que tenían para conseguir el financiamiento, el riesgo país argentino, que mide el diferencial de tasa entre una canasta de bonos soberanos del gobierno nacional y el bono a diez años del gobierno de los Estados Unidos, superó en 385 puntos básicos al riesgo país del día en que presentaron sus ofertas (24 de abril de 2018). Dado que el riesgo país argentino medido por J.P. Morgan era de 401 puntos básicos aquel día y ha oscilado arriba de los 800 puntos casi todas las jornadas desde mediados de abril de este año, las empresas tienen plazo hasta octubre para conseguir los compromisos de financiación firme por miles de millones de dólares exigidos en los contratos. Ni los cien millones que les prestará el gobierno a través del BICE, ni los doscientos cincuenta millones de la OPIC o los novecientos millones del BID, que hasta ahora no se materializaron, alcanzan para satisfacer esa exigencia contractual ineludible.

Si una empresa no consigue la financiación antes del vencimiento, su contrato de concesión se “extinguirá de pleno derecho” y la Dirección Nacional de Vialidad deberá ejecutar de inmediato por lo menos el 50% de la garantía, y retener un importe equivalente al daño sufrido por el estado nacional a causa de la extinción del contrato y las multas aplicables. Son cientos de millones de dólares que, una vez convertidos a pesos, pueden comprar muchos meses de remedios gratis.

fuente:  web El cohete a la luna de fecha 4 de agosto de 2019.

La Reserva Federal de los EE.UU. baja la tasa de interés y el Banco Central de la Argentina la sube

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El miércoles pasado, el directorio de la Reserva Federal de los Estados Unidos anunció un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés de los Fondos Federales, tasa de referencia de la política monetaria y crediticia de ese país, ubicándola en un rango del 2% al 2,25%. Completó esta medida con un freno a la colocación en el mercado de títulos valores rescatados en la crisis del 2008, como modo de asegurar mayor liquidez.

Estas dos medidas, complementarias entre sí, aseguran una política monetaria expansiva. El objetivo es apuntalar el crecimiento de la economía estadounidense y sostener el nivel de pleno empleo alcanzado. 

Estas decisiones repercutieron en la Argentina provocando algarabía, al imaginar que la mayor liquidez de la principal economía del mundo, derivada de un menor rendimiento financiero, aumentaría el flujo de capitales hacia nuestro país. Atraídos por las altas tasas de interés domésticas, facilitarían al Banco Central el sostenimiento por esa vía de la cotización del dólar, constantemente tensionada por los enormes desequilibrios que la política económica de Cambiemos ha provocado. En efecto, desequilibrios externo y fiscal combinados con abultado endeudamiento han llevado a la agencia Bloomberg a calificar a la economía argentina como la más vulnerable del mundo.

Los indicadores económicos de Estados Unidos revelan una fortaleza singular cuando se los coloca en perspectiva histórica. En principio, muestran nueve años de crecimiento económico consecutivos. El primer trimestre del 2019 arrojó un índice de suba interanual del PBI del 3,1%. Como correlato, la tasa de desempleo a febrero de este año fue del 3,8%, cayendo al nivel más bajo de los últimos 50 años, adicionado a una suba del salario promedio del 2,8% interanual contra una inflación minorista del 2,7%.

En el marco de la guerra comercial que el país norteamericano sostiene con China, la segunda economía del mundo, la política de la Reserva Federal consiste en apuntalar este despliegue, objetivo que ha caracterizado a esta institución a lo largo del tiempo, con más fuerza luego de la grave crisis del 2008. La misma cumple un doble propósito: facilitar el desendeudamiento de empresas y familias al tener una tasa de interés negativa respecto al índice de precios y, a la vez, en la coyuntura de la disputa comercial, debilitar levemente el valor del dólar para dar respuesta a la carrera devaluacionista, conocida como «guerra de monedas».

Ahora bien, la reflexión central indica que en una economía con crecimiento sostenido, bajo desempleo y con sus mercados protegidos del escenario global, la Reserva Federal potencia ese accionar mediante una baja de la tasa de interés y una política monetaria laxa.

En la Argentina ocurre exactamente lo inverso: el entusiasmo de las autoridades y de los agentes económicos por las decisiones adoptadas en los Estados Unidos deriva de que se liberan más fondos para la especulación financiera en el mercado local.

El Banco Central consolida una tasa de referencia de la política monetaria para los títulos que emite (LeLiq) superior al 60%, y pierde reservas internacionales a un promedio diario de U$S 85 millones para sostener estable el valor del tipo de cambio y asegurar que el rendimiento financiero supere a la tasa de devaluación. Esta meta fue alcanzada en los meses previos pero, en julio, la dolarización de carteras en pesos impidió lograrlo: la tasa promedio de depósitos a plazo fijo (3,9%) fue inferior a la suba del dólar mayorista (4,1%).

La política monetaria argentina, a diferencia de la estadounidense, apunta a sostener la renta financiera en tanto la economía real se desploma. Argentina parece cooptada por una banda de especuladores financieros ajenos a la producción y el consumo.

https://www.eldestapeweb.com/nota/la-reserva-federal-de-los-ee-uu-baja-la-tasa-de-interes-y-el-banco-central-de-la-argentina-la-sube-20198322160

JOHNSON, TRUMP Y MACRI: LA VUELTA AL PASADO, ¿SUEÑO O ESTRATEGIA POSIBLE?

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En Gran Bretaña, los conservadores eligieron como líder del partido a Boris Johnson y en pocos días fue elegido nuevo primer ministro en sustitución de Theresa May, que se había propuesto concretar el Brexit y llegar a un acuerdo a tal fin con la Unión Europea (UE), con un plazo que vence el próximo 31/10. Johnson es un firme aliado del presidente estadounidense Donald Trump justamente porque está contra la permanencia del Reino Unido en la UE, se dispone a cumplir con el Brexit de cualquier manera pese a las dificultades de su antecesora y su designación podría tener especial repercusión para la Argentina, porque Johnson,como Macri, añora la edad dorada previa a 1945 y asegura que volverá con su nombramiento. Para Macri, era una edad dorada por ser la era previa al peronismo, y para Johnson por la relación especial de su país con Estados Unidos, anterior a la paulatina unificación de Europa, efectuada entonces con el apoyo estadounidense para frenar la influencia soviética en el Viejo Continente y asegurar las bases de un pleno resurgimiento del capitalismo, tal como sucedió, y que culminó conla creación de la UE.

Antes de asumir como primer ministro, Johnson estuvo en Buenos Aires, ciudad de la que se declara fanático, mostró su interés en renovar la era dorada de la relación tradicional argentina con el Reino Unido, acordó con Macri un deshielo en las relaciones respecto a las Malvinas, proyecta a la salida de la UE firmar un acuerdo comercial con la Argentina, favorecer la reinserción del país en el mundo y de paso incrementar la participación británica en las licitaciones de infraestructura. Con todo, su tarea no será fácil. Las grietas son bien concretas en los períodos en que el cambio en los grandes ciclos estratégicos golpean todas las ideologías y obligan a reformularlas: así como divide al peronismo, divide también a los conservadores y a los laboristas británicos ante las incógnitas y las amenazas del Brexit. No es seguro que el Parlamento apruebe todos los proyectos de Johnson, porque ante el Brexit está tan dividido como la opinión pública, y esa división atraviesa a todos los partidos.

Marcelo Cantelmi en “Ni sangre, ni sudor, ni lágrimas” (Clarín, 26/7/19) compara a Johnson con Trump por su nacionalismo, su repudio al multinacionalismo, la inclinación a mentir y por la grieta que han generado en sus países: Trump para ser reelecto en 2020 y Johnson con el Brexit, ya que la idea del renacimiento fuera de Europa no la comparte la mitad de los británicos. Cantelmi tampoco le encuentra lógica porque el Banco de Inglaterra estimó que, en una ruptura sin acuerdo las pérdidas alcanzarán a 100.000 M de libras, y la moneda caería (ya la libra se devaluó de 1,50 dólar por libra  a 1,25), el PBI se podría reducir -2% para 2020 y el país se deberá endeudar en unos 40.000 M dóls anuales mientras crece el déficit fiscal. El paralelismo que Cantelmi ve con Trump se podría extender a Macri (sacando el nacionalismo y el repudio al multilateralismo salvo cuando se trata del nacionalismo estadounidense), por las devaluaciones de más de 100% en un año, presentadas como una estabilización y sostenidas por el fuerte endeudamiento, y tasas de interés que contribuyen a que el retroceso del PBI pueda continuar en 2019 por dos años seguidos, por el aumento de la parte financiera del déficit fiscal y también por el apoyo de Macri a Estados Unidos en la crisis con Irán, que Cantelmi reconoce que la generó Trump en 2018 al denunciar el acuerdo nuclear y lanzar las sanciones contra ese país.

La ofensiva de Trump, que se define con el America First, no sólo implica reformular el Mercosur sino alcanzar un dominio mundial muy concentrado, reviviendo la relación tradicional con el Reino Unido, que empieza con su separación de la UE, y que sigue con revivir el área británica tradicional de influencia, que incluía no sólo la Commonwealth sino su relación especial con la Argentina. Ahora Estados Unidos apoya esa relación especial, al contrario de su posición en 1945, porque entonces limitaba el America First y hoy lo favorece.

La guerra comercial con China, indisolublemente ligada a la guerra tecnológica, tiene por finalidad definir nada menos que la supremacía estratégica de uno de los dos países, una batalla que se libra en el terreno de la Cuarta Revolución Industrial (4ª RI) en desarrollo. Para asegurar su supremacía económica necesita esta vez no sólo limitar el crecimiento de China, sino disputar comercialmente con Europa y con México; por eso reformula tratados que antes propició, aunque Cantelmi le asigne menor relevancia. Para profundizar su dominio exclusivo y debilitar a Europa tiene que separarla del Reino Unido, pero esta vez por lo menos le debe dejar un atractivo, dándole un lugar como el que tenía en el glorioso pasado y que ya los británicos no tienen por peso propio exclusivo.

Y esto no es un invento ligero de Trump. El America First requiere quitarle al Mercosur la complementariedad que venía teniendo con China y controlar el abastecimiento a ese país de soja y petróleo, de la misma manera que necesita reformular en serio el mercado regional de la UE para restarle potencia con el alejamiento británico. Así puede atraer la industria brasileña como ya lo hizo con la mexicana a una relación subordinada a la industria estadounidense. La cuestión industrial es más compleja en la Argentina porque restaurar un poder distinto al peronismo implica apoyar a una clase dominante no industrialista. Y para eso se necesita intensificar el negocio agropecuario argentino volviendo a la complementariedad con el Reino Unido. Esto no tiene nada de glorioso pasado ni de brillante porvenir porque la Cuarta Revolución Industrial (4ª RI) tiene como finalidad innovar los procesos productivos, y sólo puede desplegarse en la industria manufacturera, donde se fijan los costos y precios de producción en función de la mayor productividad.

China llevó a cabo en los últimos cuarenta años la 1ª, la 2ª y la 3ª RI y como sólo podía hacerlo con empresas como las del sistema mundial y con una clase empresaria capaz de desarrollarla, el Estado popular creado por Mao en 1949 desenvolvió una burguesía a partir de las reformas de Deng Xiao Ping, en 1978. La diferencia con un capitalismo convencional es que en China hay un capitalismo dirigido por el Estado, y sólo atada y subordinada al Estado esa burguesía pudo sortear las tres revoluciones industriales anteriores y ahora con Xi Jinping está llevando a cabo la 4ª RI.

Aunque Estados Unidos está en la punta tecnológica, China avanza a gran velocidad. Para el JP Morgan, la expansión de las economías asiáticas y principalmente de China representan “dos tercios del crecimiento económico mundial y el 50% del PBI global”, y el desenvolvimiento de las tecnologías financieras también puede causar dificultades para el dólar y para Estados Unidos, por lo que “en las próximas décadas la economía mundial pasará del dominio de Estados Unidos y el dólar estadounidense a un sistema en el que Asia ejerza un mayor poder«.

El presidente Trump ha resuelto encarar este desafío por todos los medios. El proteccionismo, la guerra comercial y forzar la atracción de los capitales no sólo exige disputar con China sino también desde Alemania hasta México y reformular toda la economía mundial. El inicio fue una reforma impositiva que financia con la valorización del dólar, aunque pelea para que el resto del mundo no deprecie las monedas locales para no perjudicar su propia competitividad, la modificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México, y ahora sigue con el apoyo al Brexit británico y la reformulación del Mercosur. No se trata sólo de que el Mercosur no se consolide como un eje regional independiente, hacia donde pareció encaminarse en el 2005, sino que se integre a Estados Unidos, quizá con un Tratado de Libre Comercio, como el que anunciaron Macri o el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Y no sólo por la industria brasileña o la especialización agropecuaria argentina. En su disputa estratégica con China, Estados Unidos se propone controlar el petróleo y el gas shale en los que alcanzó la máxima productividad y el menor costo, y sólo se completaría controlando también la gran producción de petróleo y gas shale prevista  de la Argentina, donde las mayores inversiones en Vaca Muerta ya parecen estar a cargo de la anglo holandesa Shell.

La edad dorada tradicional no sólo es un sueño para Macri: también parece estar atada a los planes de Trump y del conservadorismo inglés.

Reflexiones culturales sobre el artículo por Felo Ferreyra


Carlos Ábalo nos hizo conocer sus reflexiones sobre la política internacional actual,
sus implicancias económicas y cómo se manifiesta el conflicto entre EEUU y China en el área del Mercosur.
Brindamos nuestros aplausos a » Carlitos » por las puertas que abrió a nuestras mentes para ir avanzando  en comprensión y perspectiva sobre el quehacer político nacional jugando dentro de esa trama global con creciente incidencia en nuestra esfera local.
Resulta interesante describir el tiempo cultural que nos envuelve y  en pleno proceso de construcción de nuevas subjetividades. Trama donde se resignifican los pensamientos de Ábalo.
Los planteos de Carlos Ábalo no operan en un vacío.
Las dinámicas que describió se vuelcan en una recepción que está en pleno pasaje transformador.
Que se ha llamado desde los primeros escritos de Pier Paolo Pasolini como transformación antropológica.
Hoy no podemos hablar de un sólo «espíritu de época». Debemos apelar a la idea de
«tendencias culturales » donde el mismo cuerpo de cada uno se nosotros se ha convertido en paisajes cambiantes, desnaturalizándose para dar paso a intervenciones múltiples sobre el mismo ( cirugías, tatuajes, piercings, control de los alimentos que se consumen y el culto de dietéticas naturistas ). Sumado al espacio público y su mutación donde la «otredad»  es una amenaza mientras paradójicamente aparece surcado por eventos colectivos y variada oferta cultural ( ej. La noche de las librerías ).
Y las formas híbridas que adoptan las culturas juveniles ( booktubers y los nuevos espectadores-críticos , que reinventan la crítica literaria y de espectáculos al instalar una modalidad y una retórica más horizontales). Finalmente vemos las nuevas opciones de militancia política, el uso de redes sociales y las tecnologías que se integraron a la vida cotidiana  y cuya desmaterialización creciente cambiará los modos de existencia.
Prácticas globalizadas, particularidades locales, el cultivo «retro » y la imaginación del futuro son líneas que pueden tratarse sin ningún interés de hipótesis totalizadoras.
Filósofos europeos, actuales, nos vienen alertando sobre la protocolización de nuestras vidas ( ya no se gobierna, hay gobernanza/ códigos operantes de decisión ) y la muerte del consumidor. Hoy prima el productor que no tiene tiempo de leer/escuchar al otro.
Vuelca sus contenidos en Whatsapp. ( por ej.) y listo. Lo vemos en nuestro espacio de Whatsapp donde la no lectura y la repetición de arts. son una modalidad sostenida.
No hay tiempo, sólo se produce y declina la debida reflexión, el pensamiento crítico y nos tornamos más vulnerables a las prácticas dominantes.
Más conectados, hiperconectados francamente, menos sensibles.
Un sinfín de pasajes que provoca la «intimidad» con las máquinas.
Como neo cronistas de Indias analizamos este mundo-tiempo y buscamos alternativas dándonos en lo posible propias recetas. Es aquí donde nos jugamos: las propias recetas.
La creatividad en suma.
Hay textos que reseñaré en breve donde pueden hallarse posibles guías liberadoras 8 ( sección libros recomendados).
Exigen romper perezas intelectuales sin caer en fórmulas del pasado. Son tiempos fundantes, de resetearse, sin darle la espalda a planteos aparentemente pesimistas como los dibujados por Bifo Berardi y Boris Groys. Lecturas que recomiendo.

Gobierno de Macri: La destrucción del peso

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La columna pasada reflejamos cómo la política de estabilización seguida por el gobierno resulta incapaz de recrear confianza y recomponer la oferta privada de dólares. Esta afirmación se sostiene en la caída cotidiana de las reservas internacionales del Banco Central (BCRA), sólo alimentadas por los aportes del FMI.  Entre el 9 de abril, fecha del quinto desembolso (por US$ 11.885 millones), y el 16 de julio, momento del último desembolso (U$S 5.195 millones), los activos internacionales en poder del ente rector disminuyeron US$13.913 millones.

Ni la liquidación de la cosecha récord, ni el “efecto Pichetto” sirvieron para afluir divisas al mercado local y permitir así un descenso importante de la tasa de interés sin afrontar turbulencias cambiarias.

El BCRA corre detrás de la presión demandante de los agentes económicos, rompiendo las bandas de no intervención cambiaria primero, ampliando el cupo para la venta de dólar a futuro después y, recientemente, modificando el plazo de cumplimiento de la meta de stock de base monetaria. A su temerario presidente, Guido Sandleris, se le ocurrió anunciar que contaba con US$ 16.000 millones para afrontar la dolarización de carteras durante el segundo semestre del año, y el mercado corrigió a la baja el cálculo optimista del presidente, sincerando que la capacidad de intervención no supera los U$S 6.000 millones. La entidad se vio obligada a profundizar su actividad en el mercado de dólar futuro y a garantizar un piso para el nivel de tasa de interés.

A esta altura, resulta evidente que la política económica para estabilizar las variables y recomponer un flujo de divisas privadas hacia la Argentina se ha demostrado inconsistente y ha fracasado. La precaria estabilidad del mercado cambiario sólo se sustenta en convalidar una renta financiera en dólares en torno al 4% mensual, resultante de arbitrar entre una tasa de interés superior a la tasa de devaluación prevista (“carry trade”), y en asegurar dicha ganancia con un drenaje constante de las reservas internacionales, solventadas por el Fondo Monetario Internacional. Bicicleta financiera y dólares suficientes para pagarla son lo que sostienen al gobierno nacional hasta las elecciones.

https://www.eldestapeweb.com/nota/gobierno-de-macri-la-destruccion-del-peso-20197272250

La asociación ilícita como método de clonación de procesos

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DYN23 - BUENOS AIRES, 31/01/01 - SE INICIA MAãANA EL AãO JUDICIAL, HABRA CAREOS ENTRE SENADORES, EL JUICIO POR EL CASO AMIA Y SE DEFINE LA SUERTE DE VARIOS EX FUNCIONARIOS. FOTO: ARCHIVO DYN/MARCELO DEL ARCO

Vivimos la triste realidad de procesamientos y prisiones preventivas arbitrarias impuestas a personas de la oposición, como resultado del ahora mundialmente llamado lawfare guerra judicial, es decir, de persecución y producción de presos políticos como fabricación del enemigo al mejor estilo de lo peor de Carl Schmitt, con Milagro Sala como caso más paradigmático y aberrante a la cabeza.

Esto nos pone de cara a dos sentidos del uso del derecho: uno, el sano, como medio de coexistencia democrática y pacífica, es decir, racional, en el marco de un Estado más o menos de  derecho; el otro, el perverso, como medio de ejercicio del poder arbitrario hegemónico, irracional, como pulsión de un Estado de policía.

El último era el único que consideraba el viejo marxismo, pero como todavía quedamos quienes creemos en la posibilidad del primero, entendemos que debemos seguir empujando al Estado de derecho para tratar que todos seamos lo más iguales posible ante la ley; los que ahora impulsan el segundo, tratan que todos estemos sometidos a la voluntad arbitraria del que manda.

Cada jurista elige de qué lado quiere estar. Algunos prefieren no elegir y hacerse los distraídos. En este último caso también eligen el lado peor. Como siempre, la elección tiene sus costos: unos son satanizados por los medios monopólicos del lawfare, pero duermen tranquilos; los otros son alabados como sabios por esos mismos medios concentrados del discurso único, pero toman psicofármacos y racionalizan con mecanismos de huida, al decir de Ana Freud.

Esta irracionalidad represiva –como todo- tiene también algún efecto positivo: las personas legas de nuestros barrios, que nunca se interesaron mucho por el derecho y la justicia, ahora preguntan y abren un interesante espacio de difusión jurídica que antes no existía. Esto confirma que el mal absoluto no existe, o sea, que el maniqueísmo es falso, aunque no por eso legitimemos todo funcionalismo.

Una de las preguntas más frecuentes es cómo se inventan tantos procesos penales, y es a esto que queremos responder aquí, con la brevedad del caso. Explicaremos el sencillo método perverso que se usa, aprovechando algún resquicio no del todo esclarecido de nuestra doctrina jurídica de siempre y de la anárquica jurisprudencia de nuestros tribunales.

Nunca tuvieron muy en claro nuestros doctrinarios (autores de libros) cuándo hay un único delito y cuándo varios delitos, lo que se reflejó sobre las decisiones de nuestros tribunales que, como se sabe, son caóticas, porque si bien tenemos un único código penal, hay tantas interpretaciones posibles como fueros (federal, provinciales y de la CABA), sin que nadie unifique los criterios de interpretación judicial.

 

Es decir: cada juez puede echar mano con total libertad de la interpretación que más conviene a lo que quiere decidir. Primero decide y luego rebusca en la jurisprudencia y en la doctrina los argumentos: esto suele llamarse tópica y lo permite nuestra anarquía jurisprudencial institucionalizada.

En este caso se echa mano del tipo penal de la llamada asociación ilícita del artículo 210 del código, que pena al que tomare parte en una asociación o banda de tres o más personas destinada a cometer delitos, por el solo hecho de ser miembro de la asociación.

En la versión original del código de 1921, la pena era de un mes a cinco años. Con motivo de la violencia política, en enero de 1974, la ley 20.642 aumentó la pena de tres a diez años y agregó que los jefes u organizadores tendrán como mínimo cinco años. Pasó la violencia política, pero el texto quedó escrito hasta ahora en esos términos. Es decir, que su altísima pena vigente es un resabio de una coyuntura histórica superada hace casi medio siglo.

La primera cuestión que plantea este supuesto delito es su constitucionalidad. Obsérvese que, si tres personas medio alegres con copas se ponen de acuerdo para asaltar bancos, con ese sólo acuerdo se comete el delito, aunque al día siguiente se diesen cuenta de que habían decidido una estupidez y no hiciesen absolutamente nada más. Sólo podrían ser absueltas por inimputabilidad si hubiesen estado del todo borrachos.

Esto es inadmisible, porque ni siquiera se trata de un acto preparatorio y mucho menos aún de una tentativa, lo que se pena es únicamente la idea de cometer los delitos.

En general, los delitos se penan cuando comienzan a ejecutarse, es decir, cuando hay tentativa. Todos los actos anteriores o preparatorios son en general impunes (comprar el cuchillo con el que se piensa amenazar a alguien), porque son equívocos (dado que también se lo puede comprar para comer un asado).

Pero la asociación ilícita ni siquiera pena un acto preparatorio, que recién lo habría, por ejemplo, si comenzasen a proveerse de armas. Y el comienzo de ejecución de la tentativa está aún mucho más lejano de ese mero acuerdo verbal. Semejante adelantamiento de la prohibición no tiene ningún sentido, porque sólo se trata de una exteriorización verbal y ni siquiera se exige ésta en forma expresa, pues bastaría con el simple asentimiento con una bajada de cabeza, con un gesto.

Esto quizá –aunque dudosamente- podría ser admisible si se tratase de delitos de extremísima gravedad (genocidio, liberación de energía nuclear), pero se trata de cualquier delito, lo que lleva a otra irracionalidad: tres mecheras de tiendas se ponen de acuerdo para hurtar prendas de ropa interior de mujer y por ese sólo hecho tienen una pena mínima de tres años y, si una de ellas es la que organiza a las otras dos, de cinco años, pero si sin el acuerdo hurtasen alguna prenda, es decir, cometiesen el delito que acuerdan cometer, la pena no podría superar los dos años (art. 162 del código).

¿De dónde proviene este tipo penal inconstitucional? Su genealogía es, por cierto, muy poco recomendable: surgió en Europa en los tiempos en que la huelga era un delito y tenía por objeto la represión a los sindicalistas. Como redactamos códigos por correspondencia, se incorporó a nuestra ley penal por arrastre.

Pero dejemos de lado su inconstitucionalidad, sólo a efectos de ver cómo funciona en la práctica.

En realidad, hay relativamente pocas condenas por asociación ilícita, pero hay muchos más procesamientos, porque sirve para denegar la excarcelación y dejar a las personas presas durante el proceso (prisión preventiva). Basta con procesar a alguien como jefe u organizador y, conforme al criterio de la grave amenaza de pena que hace presumir la fuga (el llamado riesgo procesal) se lo manda a prisión por años.

Pero hay mucho más que esto, porque también sirve para clonar procesos y prisiones preventivas al infinito.

Aprovechando –como dijimos- que nunca queda del todo claro para la jurisprudencia cuándo hay un delito y cuándo varios delitos, se pasa por alto un argumento irrefutable: cuando tres personas se ponen de acuerdo para cometer delitos y luego en la realidad los cometen, la voluntad de cometerlos manifestada en el acuerdo es la misma que se materializa en la comisión. Así, la voluntad de asaltar bancos se materializa en los asaltos que los delincuentes cometan luego. Hay una única voluntad desde el acuerdo hasta la comisión del crimen y no se la puede dividir. Esto hace que la asociación ilícita y los delitos que se cometen luego conforme a su finalidad sean un único delito, un único hecho. Técnicamente a esto se lo llama concurso ideal, en tanto que a toda pluralidad de delitos por los que deba condenarse en una única sentencia se lo llama concurso real.

Basta con ignorar este argumento básico y elemental para desdoblar el hecho único en tantos hechos como supuestos delitos se quieran imputar a un procesado como cometidos por la asociación ilícita, para clonar procesos al infinito y, mucho más, si en cada uno de ellos se reitera el procesamiento por la propia asociación ilícita.

La amenaza de pena con este razonamiento y el número de procesos y sus respectivas prisiones preventivas llegan a montos siderales, porque la pena para el hecho único es la más grave entre todas las previstas, pero en el concurso de varios hechos en una sentencia las penas se suman, según algunos -y la ley del falso ingeniero Blumberg- hasta cincuenta años, aunque el genocidio tenga pena máxima de treinta, lo que parece que tampoco llama la atención de nadie (ni siquiera de la Corte Suprema).

¡Vaya cualquier abogado a impetrar una excarcelación con una amenaza de pena de medio siglo!

Resultado de imagen para Milagro Sala presos políticos en argentina

El problema es la forma perversa en que se llega a ese cálculo, o sea, mediante un tipo penal inconstitucional, de raíz persecutoria sindical, agravado en un momento de violencia que pasó hace medio siglo, desdoblando el hecho único que un entendimiento racional impone en el número de hechos que cada juez quiera o invente, convirtiendo un concurso ideal en real, aplicando una escala máxima superior al más grave de todo los delitos, todo para imponer prisiones preventivas inexcarcelables y de ese modo mantener presos a opositores políticos.

Puede sumarse a todo lo dicho la invención de la llamada doctrina de los vínculos residuales, que no la registra ni el último folleto del último anaquel de la más remota biblioteca jurídica, el insólito procesamiento por traición a la Nación sin guerra contra la expresa definición constitucional, el impedimento a que un procesado se trate un cáncer, como también el armado de los tribunales por decreto, la persecución a jueces por el contenido de sus sentencias y la amenaza mediante espías a otro, la recusación sin causa en el fuero penal, las instrucciones presidenciales al Consejo de la Magistratura y el  manifiesto deseo del ejecutivo de tener jueces propios, máxima expresión de sinceridad nunca antes manifiesta.

En síntesis, dejamos explicado en los términos más simples posibles, el sencillo método para clonar procesos y prisiones preventivas corriente en nuestros días, por supuesto, del lado perverso del derecho. Seguirán consumiendo psicofármacos, porque quienes lo hacen también pasaron por una Facultad de Derecho y nada de lo dicho ignoran.

 

Buenos Aires, 10 de julio de 2019

*Profesor Emérito de la UBA

La asociación ilícita como método de clonación de procesos – Por E. Raúl Zaffaroni

¿Y la oferta privada de dólares? El Gobierno perdió U$S13 mil millones en 3 meses

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El segundo trimestre del año es el período estacional de mayor ingreso de divisas provenientes de las exportaciones agropecuarias, siendo el corriente año el que corresponde a una campaña agrícola 2018/2019 que arrojó una cosecha récord.

Sin embargo, la evolución de las reservas internacionales brutas del Banco Central no reflejan la abundancia de dólares que debiera haber ingresado. El cuadro que sigue sostiene esta afirmación:

 

El Banco Central arrancó el trimestre de bonanza agrícola con un stock de reservas brutas de u$s 66.213 millones el 1 de abril y lo concluyó el 28 de junio con u$s 64.278 millones. Es decir que perdió entre puntas u$s 1.935 millones, un 2,9%. 

El dato es grave en sí mismo porque ocurre en el lapso de mayor oferta privada de divisas, pero una lectura más precisa del cuadro permite advertir que el 9 de abril ingresó al Ente Rector el producido del quinto desembolso del programa de FMI por u$s 10.885 millones, que elevó el nivel de reservas internacionales brutas a u$s 77.481, con lo que la caída efectiva contra el 28 de junio fue de u$s 13.203 millones, equivalente al 19,9% del inicio del trimestre de abundancia de dólares.

Al Banco Central, entonces, se le evaporaron u$s 13.203 millones en el segundo trimestre del año y la magnitud de la corrida se contuvo porque consiguió del FMI, además de plata contante y sonante,facultades ampliadas para vender dólares de contado y futuro.

La incorporación del senador peronista Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente en la fórmula por la reelección de Mauricio Macri fue leída como un aporte decisivo para tranquilizar a los mercados al augurar un seguro éxito electoral.

Sin embargo, igual que en el trimestre anterior, este aporte tranquilizador no se reflejó en las reservas internacionales del Banco Central. Por el contrario, entre el 28 de junio y el 15 de julio el nivel de activos en moneda extranjera descendió u$s 710 millones, un 1,1% en una quincena.

Ni la cosecha récord, ni la incorporación del senador Pichetto a la fórmula parecen promover un flujo sostenido de dólares hacia la Argentina de Cambiemos. El saldo neto de reservas es persistentemente negativo.

Pero nuevamente el FMI acudió en socorro del Gobierno y con su sexto aporte por u$s 5.195 millones, elevó las reservas internacionales a u$s 68.732 millones el 16 de julio. Veremos cuánto tiempo duran.

El Presidente del Banco Central, al brindar el Informe de Política Monetaria (IPOM), aseguró contar con una oferta de u$s 16.000 millones para afrontar cualquier aceleración de demanda de divisas por retiro de inversores del mercado. Después de este informe, el riesgo país volvió a trepar hasta los 790 puntos básicos y la entidad que preside debió vender u$s 500 millones a futuro para contener la suba de la cotización del billete verde. Tampoco se tranquilizaron los agentes económicos.

Es temerario en boca de un Presidente del Banco Central afirmar livianamente que hay un stock de divisas suficiente para financiar la fuga de capitales, cuando pierde reservas a diario, el programa monetario y cambiario sólo lo sostienen los dispendiosos aportes fondomonetariastas, la economía real se desplomó en el primer semestre con su correlato de tragedia social, el desempleo midió dos dígitos como no ocurría desde hace 13 años y la inflación anual se proyecta en el 45%.

Pero también los tenedores de bonos soberanos tomaron nota de su afirmación, que implica en los hechos el parcial abandono del programa financiero de cumplimento de los servicios de deuda pública. Como dato, el BoNar24U$S, el bono más líquido del mercado local, cerró esta semana con una tasa interna de retorno (TIR) del 14,17%. Un rendimiento tan alto sólo indica una enorme desconfianza de pago.

El programa monetario y cambiario es irresponsable, hunde a la producción y al consumo, pero a su vez tampoco genera confianza para favorecer un flujo positivo de dólares.

Cambiemos está sometiendo a los argentinos a un sacrificio inútil.

 

https://www.eldestapeweb.com/nota/-y-la-oferta-privada-de-dolares-el-gobierno-perdio-u-s13-mil-millones-en-3-meses-20197202190

Endeudamiento ilimitado y crisis financiera

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Esta semana el índice bursátil S&P 500 batió un nuevo récord. Basado en la capitalización bursátil de las 500 empresas más grandes de los Estados Unidos, este índice refleja aproximadamente el 80% de toda la capitalización de mercado de Estados Unidos. Este envión del índice bursátil sirvió para ocultar otro récord: la deuda global en dólares con rendimientos negativos asciende hoy a 13 billones (trillions) de dólares. Un cuarto de esta deuda está hoy en el mercado corporativo (zerohedge.com 25 6 2919).

En los Estados Unidos la magnitud de la deuda corporativa inquieta a la autoridad monetaria: asciende a 15,2 billones de dólares (trillions). La mayor preocupación radica en 1,1 billones de dólares (trillions) de dólares en manos de corporaciones que ya están seriamente endeudadas. En este sector el endeudamiento creció un 20,1% el último año. Esto vuelve a estas empresas especialmente vulnerables a los primeros síntomas de recesión. Se teme que el default de estas empresas podría desestabilizar especialmente a los grandes prestamistas no bancarios, como fondos de inversión y firmas privadas de inversión (corporate debt as amplifier of slowdown, dallasfed.org 5 3 2019; financial stability report, federalreseerve.gov may 2019). Esta situación preocupa especialmente a algunos funcionarios de la Reserva Federal que resisten la presión de Trump para que se bajen las tasas de interés. En la percepción del Presidente de los Estados Unidos, la evolución del mercado de acciones es crucial para decidir su propio éxito en las elecciones presidenciales del 2020.

En este contexto, el súbito anuncio esta semana de la “reestructuración estratégica” del Deutsche Bank (DB) el principal banco alemán, precipitó el temor de una debacle financiera semejante a la de la firma Lehman Brothers, que desencadenó la crisis financiera de 2008. Esta reestructuración implica la pérdida de 20.000 puestos de trabajo y la liquidación de numerosas secciones bancarias especialmente relacionadas con transacciones financieras y bursátiles en el mercado financiero internacional. El Deutsche Bank tiene una exposición a la deuda con derivados de 43,5 billones (trillions) de euros. El anuncio de su reestructuración afectó inmediatamente al valor de sus acciones (ftalphaville.ft.com 8 7 2019, zerohedge.com 8 7 2019).

Así, las turbulencias de la coyuntura financiera internacional contribuyen a enturbiar la posibilidad de financiamiento internacional en un futuro inmediato, situación que obliga a una discusión profunda sobre las alternativas que tendrá la oposición si gana las próximas elecciones.

 

fuente: https://www.elcohetealaluna.com/saqueo-usura-y-crisis-de-legitimidad/