11.1 C
Buenos Aires
jueves, junio 25, 2026
Blog Página 9

Aida, la que no pudieron callar

0

Hermana, amiga, compañera de la vida. Hoy, después de tantos años, apareciste en el “Pozo de Vargas”. Claudia, tu hermana, dijo: “Apareció Aida”. Apareciste, sí, luego de que te hicieran desaparecer en noviembre de 1976, frente a tu abuela y a tus hermanos, con brutalidad, por una unidad del Ejército en Tucumán.

Te habías recibido de psicóloga. Estabas lista para partir hacia Venezuela, donde te esperaba tu compañero, el Flaco Raúl, exiliado argentino. Tenías el pasaje en la mano.

Me enteré el 24 de diciembre de 1976, en el penal de Sierra Chica. En la cola para recibir alimentos que los familiares nos dejaban por Navidad, Bebe Núñez —compañero catamarqueño y gremialista del SOEM—, parado detrás de mí, me susurró la noticia de tu desaparición. Uno, frente a la mirada de los guardiacárceles, solo podía morderse los labios para contener el dolor.

Tu compromiso militante, sin duda, fue una amenaza para los neoconservadores —ya transformados en neoliberales— liderados entonces por Martínez de Hoz. Vivías en tu casa con tus hermanos y tu abuela. Militabas a plena luz del día. Fuiste una de las miles de desaparecidas en Tucumán: docentes, trabajadores rurales, gremialistas —entre ellos, los dirigentes Santillán y Lizárraga—, comprometidos como vos.

Nos visitabas siempre en la cárcel a los presos políticos de Catamarca, donde estaba detenido tu compañero. Recuerdo que, cuando nació mi hijo Nanchi, vos estabas feliz: unos días antes había nacido tu sobrina Clarisa, hija de tu hermana Claudia. Vivían las tres juntas en la esquina de Prado y Sarmiento. Cuando me llevaron en patrullero al sanatorio a conocer a mi hijo, vos llevaste a Clarisa para que lo conociera. Recuerdo a Luis Candelari saludándome desde su ventana.

La mayoría de los desaparecidos no eran candidatos en las elecciones de 1973. No buscaban cargos. Estaban junto al pueblo. Los que sí ocuparon lugares de poder fueron algunos políticos mañosos que usaron la militancia como trampolín. Las campañas políticas, las movilizaciones, quienes le pusieron el cuerpo y el alma, éramos la juventud, junto a gremialistas, dirigentes sociales, curas del “tercer mundo”, etc.

Cuando comenzó el “terror de Estado”, primero con las Tres A (López Rega e Isabel Martínez), y en el 76 con el golpe cívico-militar, se decía: “Algo habrán hecho”, y así se aceptó el horror.

Y sí, hicimos mucho. La juventud, los gremios, los partidos de izquierda. Fuimos peligrosos no por tener armas o bombas —eso lo tenían las Tres A, las fuerzas armadas y de seguridad—, sino porque cuestionábamos la injusticia, porque queríamos transformar la realidad.

Los 30.000 desaparecidos y detenidos no portábamos armas. Éramos peligrosos por los ideales que teníamos: justicia social, igualdad, dignidad. Por eso, Aida, como tantos otros, fue perseguida, secuestrada, “desaparecida”.

Fuimos juntos a Ezeiza a esperar a Perón. Estuvimos en la Plaza de Mayo para verlo. No sabíamos que sería la última vez. Creíamos en él, en Evita, por lo que significaron: el trabajo, las escuelas, los hospitales, las viviendas, las universidades, el voto femenino, el aguinaldo, las 8 horas de jornada laboral, el estatuto del peón rural, el derecho a sindicalizarse, etc.

En aquellos años, las fábricas trabajaban al 100 %. El desempleo era del 4 %, como la pobreza. Los salarios representaban el 51 % del PBI. Los trabajadores no necesitaban subsidios para pagar servicios ni para tomarse vacaciones. Tal era el nivel de producción, que se empezaba a hablar de participación obrera en las ganancias. Mi padre, en su fábrica, lo hizo.

Había una sinergia entre empresa y trabajador. Cuanto mejor le iba a uno, mejor al otro. Pero eso molestaba a la Sociedad Rural, al empresariado conservador, parasitario, que vive del privilegio. Desde la campaña del desierto en adelante, se robaron todas las tierras fértiles: la familia de Martínez de Hoz se quedó con 2,5 millones de hectáreas frente a Mar del Plata.

Exportaban —y exportan— granos sin esfuerzo, con la vaca atada, gracias a las mejores tierras del mundo. Mientras tanto, Australia y Nueva Zelanda enfrentaban costos logísticos mayores que nosotros.

Al final del gobierno de Isabel Martínez, estos sectores atacaron el desarrollo industrial, ese perfil de país productor de manufacturas que competía con los que, como decía Sarmiento: “Aquí huele a bosta de vaca, no a vapor de máquinas.” Compartir y competir con esa próspera Argentina era una amenaza para este sector parasitario, como ahora (viven de las deudas externas contraídas por el pueblo y pagadas con sus penurias).

La historia de las riquezas obtenidas en base a masacres: del “granero del mundo”.

Mitre, su mentor, frente a la derrota en Paraguay, en la nefasta guerra de la “Triple Alianza”, con los Winchester ingleses, tenía contratado a mercenarios uruguayos y mandó a exterminar a las montoneras federales, derrotando a Felipe Varela en Pozo de Vargas, en 1867, último baluarte federal. Luego, con el Ejército de Roca, aniquiló a los pueblos originarios que vivían en las tierras fértiles.

Y en 1976, de nuevo: a aniquilar una Argentina próspera, con futuro, para endeudarla. De no deber casi nada, pasamos a una deuda externa de 45.000 millones de dólares. Fue a parar a esa “casta” que se robó la mayor parte de la deuda: los grupos económicos, Martínez de Hoz, bancos internacionales:

Citibank, Chase Manhattan, Bank of America, HSBC, Deutsche Bank.
Prestaron grandes sumas al Estado argentino o a empresas privadas sabiendo que serían luego estatizadas.
Obtuvieron altos rendimientos con mínima exposición al riesgo, ya que el Estado garantizaba las deudas.

Empresarios: Grupo Macri (SOCMA), Techint, Pérez Companc, Bunge & Born, Loma Negra, Bridas (Bulgheroni), Aluar, etc.

Para poder robar, había que destruir, matar, detener. Y ahí cayó Aida. Y los 30.000. Todo esto se hizo a pesar del sable corvo de San Martín, cuando este dijo: “Nunca lo desenvainaré contra un argentino”.

En ese momento liderábamos al Tercer Mundo. Hoy, miramos desde afuera a los BRICS. Siempre estos grupos económicos fueron a golpear los cuarteles para que ellos hicieran el trabajo delictivo, criminal: exterminando los movimientos federales, las poblaciones indígenas de las pampas, fusilando a miles de peones rurales en la “Patagonia Rebelde”, reprimiendo a los trabajadores de los talleres Vasena por demandar jornadas de 8 horas y mejoras salariales (murieron en la represión del Ejército cerca de 700 personas). En el siglo XX, tuvieron muchas participaciones represivas, hasta la peor de todas: desde marzo de 1976 hasta 1983, donde desaparecieron, detuvieron, robaron bebés del vientre de sus madres, tiraron personas vivas desde aviones. Fueron 30.000.

Mientras las fuerzas armadas y de seguridad reprimían, los grupos económicos se llevaban el botín.

Fue una guerra contra un modelo que ofrecía justicia social, industrialización, trabajo digno. Por eso desaparecieron a Aida. Y a más de 1.500 compañeras y compañeros en Tucumán. Y a 30.000 en todo el país.

Aida estaba comprometida con el pueblo. Porque soñaba con otro país.

Aida seguirá apareciendo, desde el Pozo de Vargas, y desde la memoria viva del país que debemos recuperar y volver a construir.

Cazar en el zoologico

0

Conocimos por primera vez la bicicleta financiera o carry trade con la tablita cambiaria de Martínez de Hoz y las tasas de interés positivas (porcentaje mayor que la inflación, incluso las pasivas, las que la entidad financiera abona a sus depositantes) con sus resultados negativos en la producción y en la distribución del ingreso. En esa oportunidad se generó una deuda que pasó de menos de 8.000 millones de dólares con Isabel Martínez de Perón a 43.650 millones de esa divisa al 10 de diciembre de 1983. 

Persistió en gran parte del plan Austral (hasta la disparada del precio del dólar a fines de 1987) cuando, pese a utilizar para pagar los intereses de la deuda todo el superávit comercial acumulado en cinco años y medio de Alfonsín (unos 8.500 millones de dólares corrientes), la deuda fue de 61.530 millones de dólares al 9 de julio de 1989. Continuó con el plan de convertibilidad de Cavallo hasta diciembre de 2001, alcanzando 88.259 millones de dólares. Según informa el INDEC, el stock de capitales de residentes argentinos en el exterior pasó de 54.936 millones de dólares a 137.806 millones en el mismo período, y la participación de los asalariados en el ingreso fue una de las más bajas de toda nuestra historia, del 29,6%.

También se aplicó a rajatabla en el gobierno de Cambiemos, que, no bien asumió, devaluó nuestra moneda de manera tal que el tipo de cambio creció más que las tasas de interés, que el promedio de los precios y que los salarios, generando en primera instancia transferencias de ingresos de los asalariados y de los pequeños y medianos productores a favor de los sectores más concentrados y de los exportadores. En una segunda etapa, se aseguraron de que las tasas de interés del país fueran mayores que las nuevas depreciaciones cambiarias, propiciando el ingreso de capitales especulativos en una nueva versión de la bicicleta financiera de José Alfredo Martínez de Hoz y de Domingo Felipe Cavallo.

Fue propiciada y expandida por el BCRA de Alberto Fernández, que generó la bomba de las Leliq y otros pasivos financieros por un monto de 22,7 billones de pesos (es en pesos, pero equivalente a unos 57.000 millones de dólares corrientes), que era el subsidio que le pagaba el BCRA presidido por Miguel Pesce a las entidades financieras por tener bonitas sucursales y captar depósitos del público,  y  que nunca se empleó para nada.

El plan económico llevado adelante por la gestión de Alberto Fernández fue condicionado e incluso refrendado por la Ley 27.668 que aprobó «el Programa de Facilidades Extendidas a celebrarse entre el Poder Ejecutivo nacional y el Fondo Monetario Internacional para la cancelación del acuerdo stand by celebrado oportunamente en 2018 y para apoyo presupuestario», que se promulgó el  17 de marzo de 2022. Y las medidas anunciadas cuando asumió el ministro Sergio Massa se insertaron en el plan para definir como ventajas del país sus riquezas en recursos energéticos, minerales, proteínas y conocimientos.  En ese marco definió principios y motores; los primeros, del orden fiscal: superávit comercial y el fortalecimiento de las reservas internacionales que, obviamente, no fueron logrados por la misma y permisiva inercia del propio gobierno en general y del BCRA en particular, que apuntalaron la “bicicleta financiera” y posibilitaron la fuga de capitales. Por ejemplo, el BCRA le vendió  28.472 millones de dólares al precio oficial a las empresas privadas, para que pagaran sus supuestas deudas (balance cambiario del BCRA diciembre 2019 – noviembre 2023). 

Tras el desgobierno del Frente de Todos, asumió Javier Milei para profundizar y extender el carry trade, la fuga de capitales y el mayor endeudamiento de toda nuestra historia, que es impulsado por el gran capital local, pero ahora socio menor del capital financiero de Manhattan, que son los principales acreedores del país y  financian al capital local e incluso participan en sus negocios. 

El carry trade genera la anestesia social de una menor inflación al frenar el crecimiento del tipo de cambio,  pero lo hace a costa de un endeudamiento tal, que devenga intereses que implican casi la mitad de todo el gasto público de la Administración nacional. Como no se puede pagar, se colocan títulos públicos capitalizables que pagan el interés al final y hacen que la deuda crezca exponencialmente.

A abril de 2025, el gasto acumulado de esos cuatro meses de la Administración nacional fue de 34,4 billones de pesos, de los cuales se pagaron intereses por 3,2 billones de pesos. Pero la deuda pública devengó en el período intereses por 16,8 billones de pesos; por ende, se sumaron al capital adeudado intereses por 13,6 billones de pesos (el 39,53% del gasto total). Es en pesos, pero equivalente a 12.363 millones de dólares que se suman a la deuda en pesos (convertida en dólares por la Secretaría de Finanzas de la Nación).

Y es la principal razón por la que el  vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, dijo el miércoles 14 de mayo de 2025 que la entidad saldrá a buscar en el corto plazo un préstamo de tipo REPO con un conjunto «más amplio de bancos privados internacionales» en relación con el suscripto a comienzos de año por 1.000 millones de dólares. Y también explica las distintas versiones de un nuevo “blanqueo” para que “los argentinos saquen los dólares del colchón”, que permitiría declarar efectivo sin necesidad de bancarización previa para montos de hasta 100.000 dólares y habilitar al Tesoro a captar parte de esos fondos mediante colocaciones de nuevos títulos de deuda.

Esto es a pesar de que que la ley 27.743, llamada “Ley de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes» (que establece un régimen de regularización de obligaciones tributarias, aduaneras y de la seguridad social, buscando incentivar el pago voluntario de deudas y la declaración de activos no registrados, conocido como “blanqueo de capitales”) dice expresamente que no se producirá otro “blanqueo” hasta el año 2038. De que existen las leyes de procedimiento tributario y penal tributario que lo impiden. De que la Argentina firmó el acuerdo y se incorporó al Grupo de Acción Financiera (GAFI), que a través de sus recomendaciones establece las normas internacionales para prevenir y combatir el lavado de activos y la financiación del terrorismo. De la ley 25.246 de la Argentina, promulgada el 10 de mayo de 2000, y sus modificaciones posteriores que han ampliado su alcance y competencias. Haciendo caso omiso y ante la imperiosa necesidad de juntar divisas para pagar los vencimientos de la deuda hasta octubre de 2025, proponen violar las leyes que el Presidente juró respetar y hacer respetar.

Es cierto que el FMI el martes 15 de abril de 2025 giró al país 12.000 millones de dólares y el Banco Mundial sumó 1.300 millones de dólares más (amplían las reservas con deuda), pero  si bien las reservas internacionales brutas al 12 de mayo de 2025 suman 38.079 millones de dólares, deben deducirse los swaps de la República Popular China por aproximadamente unos 18.000 millones de dólares,  el encaje de los depósitos captados en divisas por las entidades financieras (Cuenta Corriente en divisas del BCRA) por 13.475 millones de dólares, y también deben contemplares los BOPREAL (Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre), de los cuales se emitieron bonos en tres series por un total de 10.000 millones de dólares (es deuda con los importadores, más bopreal por 1500 millones de dólares que se destinaron al giro de dividendos de las empresas trasnacionales). 

A esa frágil situación se suma que el miércoles 9 de julio de 2025 vencen 4.500 millones de dólares de capital e intereses de deuda con el FMI y los bonistas. Y que en la ampliación del acuerdo con el FMI  se acordó que las reservas internacionales del BCRA se incrementaban en 4.700 millones de dólares  antes del 13 de junio de 2025.

La reducción desde el 14 de abril de 2025 a seis meses del plazo mínimo de permanencia para fondos extranjeros, junto con cierta estabilidad de los distintos tipos de dólar, refuerzan el interés por los bonos en pesos (también plazos fijos y acciones), recreando la brecha entre las tasas en pesos, que  asegura el BCRA al intervenir en el precio en los mercados futuros del dólar que, en el ROFEX  (mercado a término de Rosario donde se negocian derivados, principalmente futuros y opciones sobre diversos activos como commodities, monedas y activos financieros) es prácticamente el único vendedor hasta el 31 de octubre de 2025 (cuando las elecciones de medio término son el 26 de ese mes), de esa forma incentiva a  ingresar y/o vender dólares y posicionarse en pesos. 

El riesgo lo asume el BCRA (en nuestro nombre), dado que si las expectativas de devaluación resurgen, el BCRA debe enfrentar pérdidas al liquidar contratos  (siempre es en pesos) al precio de un dólar que a esa fecha es mayor que el acordado.

La Secretaría de Finanzas de la Nación, que licita títulos de deuda en pesos dos veces al mes, en la realizada el 14 de mayo de 2025 logró colocar 5,4 billones de pesos con tasas más altas, que sube el rendimiento de referencia y podría empujar al mercado a ajustar los precios (hacia abajo) de los bonos que ya están en circulación. Particularmente, el título público LECAP (letras capitalizables que pagan el interés cuando se amortiza totalmente el bono, dado que no pueden pagar los intereses de la deuda) que vence el 30 de junio de 2025, denominado S30J5, que fue adjudicado a una tasa del 2,6% efectivo mensual, superando el rendimiento al que venía operando en ruedas previas. 

Igualmente, como viene sucediendo en forma creciente desde febrero de este año, los plazos son mayoritariamente cortos. En la licitación del 14 de mayo, las LECAPs  con vencimiento 30 de junio y  31 de julio de 2025  se llevaron la mayor parte de los fondos, prácticamente dos tercios del total de títulos colocados, demostrando claramente que en el mercado local confían en que el Tesoro va a poder hacer frente a los pagos de vencimientos de junio y julio de 2025, pero dudan después, tanto en las tasas y la inflación esperada (que infieren mayor), como en la cancelación de los vencimientos (temen el llamado reperfilamiento de la deuda en pesos).

En síntesis

La renta financiera confisca el capital productivo; con esos fondos en pesos lo reconvierten en divisas y fugan. Pero esta vez la fuga será parcial, dado que saben de las reservas hidrocarburíferas, de litio y minerales raros, de cobre, oro y plata, de uranio, de agua pesada y de agua potable que tiene nuestro país en abundancia, y van a convertir la deuda mayormente en nuestros recursos naturales. Recursos que no pertenecen a este gobierno y ni tan siquiera a esta generación, sino a generaciones de argentinos; para ello tiene la Ley 27.742, mal llamada “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”, que contiene el RIGI para forjar un modelo extractivista, creando enclaves económicos extranjeros dentro del país que estarán bajo jurisdicción extranjera, sustrayéndolos de la Justicia nacional. Tendrán estabilidad fiscal por 30 años y, a partir del quinto año, podrán disponer libremente de todas las divisas que obtengan, sin obligación alguna de ingresarlas al país, sin el pago de retenciones o derechos de exportación, y sin obligación de abastecer al mercado interno.

Por eso nos endeudan y pagan los vencimientos con nueva deuda; todo el excedente de dólares no lo usan para fortalecer las reservas del BCRA, sino para financiar el carry trade, y cuando no se pueda pagar más, ejecutarán los títulos por las empresas públicas (cuyo listado está en dicha ley) y por los recursos naturales.

La libre disponibilidad de divisas provenientes de recursos naturales no renovables, es un acto  criminal de administración fraudulenta. Dado que supone un vaciamiento del país, de su patrimonio minero y de hidrocarburos, sin obtener nada a cambio. 

Los países que gozan de un alto bienestar son los que han logrado acumular fondos soberanos de inversión para compensar esas extracciones de recursos no renovables, con una capitalización de ellos destinada a las próximas generaciones.

El regreso de los Estados vasallos

0
beige analog compass
Photo by Ylanite Koppens on Pexels.com

La noción de Estado Vasallo ha resurgido en la política mundial en los últimos tiempos. La idea de un Estado que se subordina a otro a la manera del vínculo entre un señor y un vasallo cobra vigencia en medio de la coyuntura crítica que atravesamos. Una relación de vasallaje indica una condición de dependencia y fidelidad a un poder superior que garantiza a cambio apoyo político y militar. Históricamente este tipo de vínculo se remite a los imperios chino, otomano y romano.

El Estado Vasallo era incompatible con la idea de soberanía pues reflejaba su contrario, la “suzeranía”, que, tal como la define el Diccionario de la Real Academia Española, es la “condición preeminente de una comunidad política sobre otra”. En un acuerdo de suzeranía, el poder mayor (el señor) le impone al actor inferior (el vasallo) los términos del compromiso. Llevado al plano estatal, la entidad poderosa era “el suzerano”, en tanto que la contra-parte dominada disponía de una limitada autonomía.

En épocas contemporáneas, al renacido Estado Vasallo se lo equiparó con otros: el Estado Tributario, el Estado Satélite, el Estado Títere. En todos existe una vinculación del tipo patrón-cliente y arreglos proxy (autoridad de unos sobre otros para que éstos actúen por encargo) típicos de los imperios informales.

En el contexto de la Guerra Fría, buena parte de la literatura anglosajona en estudios internacionales respecto a Europa Oriental y su subordinación a la URSS, definió a los países que conformaban ese bloque como Estados Vasallos o Satélites.

Bajo la promesa de un nuevo orden internacional en la Posguerra Fría liderado por Estados Unidos, con el acompañamiento de una Europa ampliada, la noción del Estado Vasallo se eclipsó. Sin embargo, pronto quedó en evidencia que las jerarquías y los sometimientos seguían caracterizando la política mundial. En Sovereignty: Organized Hypocrisy (1999), Stephen Krasner mostró que la soberanía era un modo de hipocresía organizada, pues los poderosos, especialmente en Occidente, preservaron su hábito de manipular el derecho internacional y salvaguardar sus intereses.

Un caso elocuente en esa dirección lo constituyó la resolución británico-estadounidense del 19 de mayo de 2003 que apuntaba a constituir un protectorado sine die en Irak, a cargo de Washington. Entonces, el vasallaje era una relación entre una potencia y un subalterno. Dos décadas más tarde, reaparece el Estado Vasallo, pero con referencias diferentes y ante cuestiones distintas.

Primero, está el impacto de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022. Expertos aseveraron que el propósito de Moscú era convertir a Ucrania en un Estado Vasallo.

El ex director de la CIA, William Burns, afirmó que la guerra ucraniana estaba transformando a Rusia en un Estado Vasallo de China. Y un estudio (The Art of Vassalisation: How Russia’s War on Ukraine has Transformed Transatlantic Relations) de 2023 del European Council on Foreign Relations aseguró que Europa se estaba volviendo un Estado Vasallo de Estados Unidos. Al parecer el “nuevo” vasallaje era entre potencias y no solo entre grandes poderes y actores menores.

Segundo, está la intensificación de la rivalidad entre Estados Unidos y China, aún antes del retorno de Trump a la Casa Blanca. En ese caso lo habitual es advertir que los gobiernos tratan de eludir ser Estados Vasallos.

Por una parte, las expresiones de la mayoría de los líderes de Asia se dirigen a evitar convertirse en vasallos de Washington o Beijing: rechazan ser peones de la disputa sinoestadounidense pues saben los costos en prosperidad y seguridad que implicaría. Por otra parte, las manifestaciones del presidente de Francia, Emmanuel Macron, en abril de 2023, sobre Taiwán luego de una visita a China cuando indicó que ser aliado de Washington no significaba ser su “vasallo” en el asunto de la isla.

Y tercero, está la llegada al poder de Trump en 2025. El término vasallo, implícita o explícitamente, ha impregnado su política militar y comercial. En clave expansionista, las ideas de recuperar el Canal de Panamá, de adquirir Groenlandia y de sumar a Canadá como el Estado 51 traslucen una nítida aspiración de cimentar relaciones de vasallaje. Lo dicho por el vicepresidente JD Vance acerca de que “no es bueno que Europa sea permanentemente un vasallo de Estados Unidos en materia de seguridad” fue bastante reveladora.

La coerción sobre Ucrania para que Washington se quede con su riqueza de “tierras raras” es el epítome de un vasallaje. Respecto a las deportaciones, El Salvador va en vías de ser el carcelero latinoamericano bajo la lógica de un intercambio —respaldo como pago de obediencia— propio de un desigual vínculo tributario.

En lo comercial, el secretario de Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; el Representante Comercial, Jamieson Greer; el presidente del Consejo de Asesores Económicos, Stephen Miran; y el consejero presidencial, Peter Navarro, coinciden en la imposición de aranceles, dividiendo, de facto, a las naciones en vasallos, aliados y oponentes. Los primeros conceden a la espera de una recompensa; los segundos negocian bajo diferentes grados de presión y objeción; y los terceros tienen capacidad de réplica y retaliación.

El Estado Vasallo ha reaparecido y con ello se trunca la autonomía relativa en política exterior ya sea por el consentimiento del súbdito o por la imposición del amo.

https://www.clarin.com/opinion/regreso-estados-vasallos_0_UUUDhgohqk.html

El orden de la deuda

0

Cuando comenzó 2025, la Secretaría de Finanzas de la Nación informó que el total de vencimientos de capital e intereses en el año ascendía a 29.319 millones en dólares y 90,1 billones en pesos.

La deuda en pesos tiene distintos vencimientos a lo largo del año, pero desde febrero de 2025 y en forma creciente los plazos son cada vez más corto: en las dos licitaciones de abril el 60% de las refinanciaciones no superan los 60 días de plazo, cuando en 2024 colocaban títulos de deuda en pesos que vencían este año.

El total de la deuda en pesos (de los distintos títulos) al 31 de marzo, convertido en dólares por la Secretaría de Finanzas de la Nación, es de 154.008 millones de dólares. La tasa en pesos de la licitación del 23 de abril último fue para el 60% de las renovaciones del 3,9% mensual (contra 2,8% de marzo). Y en BONCAP (bonos capitalizables, que fue el 40% restante de las colocaciones de títulos de deuda) a enero y a marzo de 2027, de 2,65% y de 2,05% mensual respectivamente. Por ende el total de la deuda en pesos ajustada por esa tasa implica un interés promedio de 4,2 billones de pesos por mes, cuando el gasto mensual de la Administración Nacional (en salud, educación, seguridad, jubilaciones y pensiones, personal de las Fuerzas Armadas, en todo el gasto público) es de aproximadamente 10,1 billones de pesos mensuales. Si no capitalizan no pueden pagar los intereses de la deuda en pesos.

Si contabilizamos la deuda en divisas, que al 31 de marzo asciende a 166.223 millones de dólares y que devenga una tasa mensual promedio de 0,58% anual, implica un gasto mensual en divisas de aproximadamente 1.000 millones de dólares, de los cuales pagan una parte, pero la diferencia también deben capitalizarla y refinanciarla. No pueden pagar los intereses de la deuda y acumulan en un monto que crece en forma exponencial.

El cuadro financiero y de deuda demuestra la difícil situación. Es cierto que el Banco Central no financia directamente al Tesoro de la Nación, pero la Base Monetaria (que es la cantidad de dinero creado y puesto en circulación por el BCRA) creció con la actual administración mucho más que la inflación y que el incremento de los distintos tipos de cambio, dado que emitió para comprar dólares que después el BCRA no conservó (fuga de capitales). Por ende es mentira que ahogaron la liquidez para que la población que puede no se pase a dólares. Como también es mentira que necesitan más liquidez, por eso proponen que se empleen los supuestos 200.000 millones de dólares que teóricamente tienen en su poder y no declarados los residentes argentinos, al decir de Kristalina Georgieva y Luis Caputo. Esta administración necesita cubrir vencimientos y está ahogada por falta de dólares, que no obtiene ni del flujo comercial ni de inversiones de capital, y que solo recibe por deuda.

Las reservas internacionales, que habían disminuido en 6.300 millones de dólares en el año hasta el 11 de abril, se recuperan con el generoso aporte de FMI del martes 15 de abril por 12.000 millones de dólares. Las reservas del BCRA son positivas por la deuda del Tesoro de la Nación. Deuda bruta que en la gestión de Milei, hasta abril de 2025, se acrecentó en 118.483 millones de dólares, que se emplearon para financiar el déficit fiscal del gobierno de Alberto Fernández de 5,62% del PIB (11,3 billones de pesos en diciembre de 2023), el déficit cuasi fiscal del BCRA (pasivo financiero constituido por pases pasivos, Leliq y Notaliq) por 22,7 billones de pesos, y por la capitalización de intereses que no se pueden pagar.

En 2024 se pagaron intereses de deuda por 8,6 billones de pesos y el superávit financiero final fue de 1,7 billones de pesos, pero se capitalizaron intereses en Lecap y Nocap por 2,7 billones de pesos.

La situación fiscal y financiera se deteriora rápidamente y el superávit financiero del primer trimestre de 2025 fue de $1,3 billones, cuando se pagaron en ese lapso intereses por 3,06 billones de pesos y se capitalizaron en las letras y notas capitalizables (LECAP y NOCAP) y en las LEFI por un total de $ 4,87 billones, suma que supera incluso el superávit primario de $ 4,36 billones.

Igual sucede con la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que es desde julio de 2024 cada vez más negativa, al superar el gasto en los servicios reales (fletes, seguros, royalties o patentes, turismo, comunicaciones, etcétera) y financieros (intereses de la deuda pública y privada, y giro de utilidades al exterior) al cada vez menor superávit comercial.

Sin embargo, el gobierno se muestra confiado en cubrir los pagos de deuda en 2025 a partir de la disponibilidad de dólares. Y el equipo de economía dirigido por Caputo-Bausili asegura que el Banco Central comprará reservas cuando el dólar toque el piso de la banda –hoy en torno a los 1.000 pesos– y que no tiene como prioridad acrecentar las reservas internacionales.

En primer lugar, desde que ingresó el crédito del FMI y en los 13 primeros días hábiles de libertad cambiaria, la demanda de billetes fue superior a los 1.800 millones de dólares, que el BCRA pagó con las reservas, por lo que no solo las mismas no suben sino que descienden.

Pero el “relato” es otro, como afirma el actual director del BCRA Federico Furiase, también miembro de Anker Latinoamérica, como toda la plana mayor de economía de este gobierno: “El Tesoro ya tiene una parte del pago de julio, otra parte de los dólares se la comprará al Banco Central, ya está asegurado, no hace falta ir al mercado. Entonces, tener los dólares para próximos vencimientos nos da la pauta que el Riesgo País va a seguir bajando”. Y agregó: “Obviamente puede haber una cuestión electoral que espera el mercado, pero nunca en la historia la Argentina tuvo superávit fiscal, no hay emisión monetaria, y el Banco Central está recapitalizado con un régimen de flotación cambiaria”, en referencia al esquema dispuesto el 14 de abril pasado tras alcanzar un acuerdo con el FMI.

Lo del superávit fiscal, pese al brutal ajuste del gasto, es mentira, porque no pueden pagar los intereses de la deuda, solo logran abonar una parte con ingresos que superen a los egresos, y esa parte es cada vez menor.

En julio vencen capital e interés de la deuda externa por 4.500 millones de dólares. Obviamente apuestan y acuerdan con los grandes productores, acopiadores y comercializadores de granos para que liquiden sus exportaciones, así como cuentan con la promesa de Scott Bessent de que los Estados Unidos emplearían el Fondo de Estabilización Cambiaria de su país para respaldar al gobierno de Milei.

Lejos quedan los tiempos cuando el secretario de Tesoro de ese país, Paul O’Neill, decía en 2001 los zapateros, carpinteros y demás trabajadores estadounidenses no tienen por qué ayudar a un país permanentemente deficitario (y, debería haber dicho, fugador de capitales).

Y con respecto “al campo”, como les gusta auto referenciarse, el estudio realizado por Javier Llorens demuestra que a pesos constantes el precio de la soja vale hoy un 49% menos que durante la polémica resolución 125. El maíz -34%, el trigo -48%, el girasol -49%, y el sorgo -33%. Y si se reponen las mismas alícuotas suspendidas por seis meses de las retenciones, en julio de 2025, y un dólar a 1.000 pesos, la soja caería a -57%, el maíz -44%, el trigo -55%, el girasol -56%, y el sorgo -43%.

Sin embargo, CIARA-CEC informa que comparando el primer cuatrimestre de 2024 (tras la devaluación de más del 100% de diciembre de 2023) con el corriente año, las exportaciones aumentaron un 34,6% (por un total acumulado de 8.659 millones de dólares).

Obviamente la configuración de los pools de siembra que cotizan en la Bolsa de New York, así como tradicionales empresas y familias como Adecoagro (familia Bosch), el grupo Lartirigoyen, el grupo Elsztain, etcétera, y los grandes acopiadores y comercializadores de granos ADM, Cargill, Louis Dreyfus (LDC), Viterra (fusión de Bunge y Glencore), COFCO, Aceitera General Deheza, ACA, FACA, Molinos Agro (Pérez Companc) representan el 80% de las exportaciones de granos y sus derivados. Estas empresas agroexportadoras antes tenían los puertos y concentraban la producción, pero extendieron su actividad, primero al acopio distribuido en todo el país, y luego al alquiler de campos bajo los esquemas del sistema financiero, por lo que tienen miles de hectáreas bajo este sistema de alquileres, minimizando la inversión en el territorio y generando muy poca mano de obra, porque el trabajo lo contratan. Excepto COFCO (China Oil and Foodstuffs Corporation), una empresa estatal china del sector agroalimentario y de procesamiento de alimentos, todas las demás tienen una parte de la sociedad y/o se financian con el capital de Manhattan.

La estructura de costos del sector agrícola, como consecuencia de la caída de precios internacionales, la sobrevaluación relativa del peso, el encarecimiento de todos los energéticos, el mayor peso del flete, etcétera, hizo desaparecer las tasas de ganancia extraordinarias que tenía el conjunto del sector, hoy reservado a un segmento minoritario. Una de las consecuencias es que la ganancia construida no permite ser portadora de renta para el conjunto de los actores. Esto es: sobran actores para la apropiación de una renta sensiblemente disminuida. De mantenerse esta situación, el efecto es y será devastador: productores medianos y pequeños no propietarios del suelo abandonan su actividad, los fondos de inversión y su cara visible (pooles) acceden por monedas a la propiedad del suelo, parte creciente de los granos no son ni serán producidos en el país sino en Paraguay, Bolivia o sur de Brasil, como lo demuestran los casos de Sancor, Vicentin, y Molinos Cañuelas, que arrastran serios problemas desde hace años, a los que se suman ahora “Los Grobo” y Agrofina, Red Surcos, Campos de avanzada, Lácteos Verónica, Granja Tres Arroyos, etcétera.

En síntesis

El gobierno crea una mentira y se la termina creyendo. Con un discurso de mayor capitalismo y de que solo sobreviven los aptos, concentra más la economía en pocas manos, y moviendo los hilos el capital financiero de Manhattan, que financia el endeudamiento porque sabe que lo recupera y con creces. El gobierno paga los vencimientos con nueva deuda, el excedente de dólares que puede llegar a haber no lo usa para fortalecer las reservas del BCRA sino para financiar el carry trade, que implica mayor deuda.

El objetivo final es que la Argentina se siga endeudando y que cancele la deuda externa con la venta de empresas públicas y con recursos naturales. Para ello impulsó la ley 27.742 de “Bases y punto de partida”, que contiene el RIGI y genera un modelo extractivista y financiero.

Pagan la deuda con nuestras empresas públicas y nuestros recursos naturales y se excluye a millones de argentinos. No hay un orden macroeconómico. Si hay una disciplina de endeudar y fugar.

Al modelo económico (de 51 años), sacándole la careta democrática

0

Última entrega de seis

En casi 51 años no se logró cambiar el modelo. Estuvimos al borde de una guerra con nuestros hermanos chilenos, y tuvimos una guerra con los ingleses aliados con los norteamericanos: la Guerra de Malvinas de 1982.

 En total, murieron 649 argentinos:

  • 323 en el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.
  • 55 eran tripulantes de la Fuerza Aérea Argentina.
  • 16 pertenecían a la Armada (fuera del Belgrano).
  • 194 soldados del Ejército Argentino murieron en combate terrestre en las islas.
  • 6 gendarmes de la Gendarmería Nacional desplegados en combate.

A esto se suman más de 1.000 excombatientes que se suicidaron en los años posteriores, víctimas del abandono estatal y el trauma de la guerra.
Un homenaje eterno a nuestros héroes.
La mayoría eran jóvenes de 18 años.

Después vino la dictadura, y luego votamos más de 20 veces.
Algunas veces con esperanza. Otras con bronca y decepción.

Entonces la pregunta es inevitable:
¿Cómo puede ser que, tras tantos intentos democráticos, a la mayoría del pueblo argentino le siga yendo mal y a un pequeño núcleo corrupto le vaya tan bien?

El espejo de Saramago

José Saramago, Nobel de Literatura 1998, escribió Informe a la lucidez. En esa novela, una sociedad llega a votar en blanco masivamente, sin campaña ni consignas. El gobierno, confundido, se retira para darles un «escarmiento». Pero no pasa lo esperado: la gente no entra en caos, sino que se organiza, se cuida, coopera.

Es ficción, pero plantea verdades duras:
¿Para qué sirven los funcionarios si el pueblo puede decidir por sí mismo?
¿Hasta dónde debemos premiar con nuestro voto a quienes no nos representan?

Hoy nos dicen:

  • “El ajuste es necesario.”
  • “No hay plata.”
  • “La culpa es de la casta.”

Pero el modelo no cambió. Se profundizó.
El gobierno de Javier Milei viene a completar lo que se empezó hace décadas:
Un ajuste brutal al pueblo.

Informe desde el desencanto

Esta serie de seis entregas bien podría llamarse así:
Un espejo argentino del Informe a la lucidez.
Una sociedad desencantada, descreída de la política, yendo a elecciones sin entusiasmo… pero con memoria.
Memoria de cinco décadas de ajuste, exclusión y neoliberalismo.

Conclusión: ¿Qué hacer con la lucidez?

Después de 51 años de promesas rotas, ajustes feroces, democracia sin pan ni trabajo, corrupción estructural y saqueo con moño técnico…
mucha gente se siente sola.
No es apatía. Es lucidez amarga.

Como en la novela de Saramago, una mayoría empieza a votar en blanco.
No por ignorancia, sino por dolor. Porque ya no cree.

Pero no creer en esta política no es no creer en la política.

Lo que nos pasó no fue casual:
Fue un modelo económico
Una estructura de poder
Un sistema que necesitó:

  • Represión.
  • Deuda.
  • Medios aliados.
  • Funcionarios obedientes y corruptos.
  • Nuestra decepción como combustible.

La democracia no está agotada.

Lo que está agotado es el uso tramposo que se hace de ella para legitimar el saqueo.

No hay soluciones mágicas.
Pero hay una dirección posible:
Recuperar la política como herramienta de transformación.
Volver a unir:

  • Política y pueblo.
  • Economía y dignidad.
  • Palabra y acción.

¿Qué podemos hacer democráticamente?

  • Catamarca no es pobre: la empobrecieron.
  • Hablar. Romper el silencio. Discutir. Encontrarnos. Nadie se salva solo.
  • Participar. No basta con votar. Hay que reclamar, proponer, militar, organizarse.
  • Educar la mirada. Comprender el modelo. Ver quién gana con cada ajuste, cada deuda, cada hecho de corrupción.
  • Repolitizar lo cotidiano: lo que comemos, lo que pagamos, lo que soñamos.
  • Decidir también es democracia.
  • Cuidar la democracia. No como rito vacío, sino como un terreno a defender.
  • Cortar con lo mismo. Elegir distinto.
  • Lo que viene depende de nosotros.
  • Organizá. Nadie lo va a hacer por vos.
  • Que tu barrio tenga lo que necesita.
  • Con respeto, y con bronca también se puede.
  • Como dijo el Papa Francisco a la juventud: “¡Hagan lío!”

Y como decía Mario Dardo Aguirre:

«A mí tampoco me gusta esta realidad. Por eso la quiero cambiar.»

Informe económico mensual

0
a close up shot of an agent pointing rates with a ballpen
Photo by RDNE Stock project on Pexels.com

Hacemos un relevamiento de indicadores macro de alta significación, pero es sólo una parte de la realidad  económica, los múltiples procesos que se van encadenando en la economía hace que seamos cautos en las afirmaciones, además como dirían algunos economistas de talla “es necesario alcanzar antes una justa distribución de la renta y de la propiedad y en señalar que la desigualdad no solo hace al sistema injusto sino también ineficaz” pero también agregan “que falta un método aceptado y convencional para eliminar errores”. O sea no es fácil.

En este documento incluimos datos que nos permitirán hacer un seguimiento mensual o trimestral, teniendo como horizonte el 2025 y 2026. En un próximo documento incluiremos información monetaria y fiscal con el mismo objetivo.

Considerando algunas variables importantes en la actividad económica Argentina podemos destacar VARIOS puntos y además agregamos algunos datos publicados por el FMI: IMF Country Report No. 25/95.

Para completar comentarios del FMI con la aprobación del Acuerdo Extendido de US$20.000 millones a 48 meses. El extenso documento del FMI se puede resumir parcialmente en los siguientes puntos:

·        “Las prioridades de política se centrarán en mantener un anclaje fiscal sólido, la transición hacia un régimen monetario y cambiario más sólido, con mayor flexibilidad del tipo de cambio, y avanzar en las reformas para fomentar la productividad, la competitividad y el crecimiento”. La mayor flexibilidad estaría dada por las bandas.

·        Por las dudas: “el personal técnico evalúa que la deuda de Argentina sigue siendo «sostenible, pero no con alta probabilidad«. O sea no sé y veremos.

·        Tocando madera: “Se prevé que el TCER (Tipo Real) converja gradualmente a un nivel coherente con los fundamentales a medio plazo, en el contexto de una mayor flexibilidad del mercado de divisas y de una cuidadosa eliminación de las restricciones cambiarias restantes”. Todo eso, no parece poco de lograr y armonizar.

·        Siempre se acuerdan: “Argentina ha sido el mayor usuario de recursos del FMI desde 2018”.  Por las dudas, cuidarlo.

·        Pero el FMI reconoce que la actual situación internacional: “llevaría a un endurecimiento de las condiciones financieras mundiales y a la caída de los precios de las materias primas durante algún tiempo, lo que afectaría negativamente el crecimiento y las perspectivas externas de Argentina”. Sería una macana que eso ocurriera, pero puede ocurrir.

·        “Política fiscal. El programa se basa en la aplicación continua del ancla de equilibrio fiscal general de las autoridades, en consonancia con el aumento del superávit primario de alrededor del 1:1/4% del PIB este año a alrededor del 2:1/2% del PIB a mediano plazo. Esta mejora subyacente se verá respaldada por el gasto continuo en medidas de disciplina y eficiencia, así como reformas bien secuenciadas de los sistemas tributario, de participación en los ingresos y de pensiones”. De todo. ¿Reforma previsional? En qué momento.

·        “Bajo el nuevo marco cambiario, el tipo de cambio flotará inicialmente dentro de una banda cambiaria lo suficientemente amplia como para permitir la determinación de precios, con las compras de divisas dentro de la banda consistentes con los objetivos de acumulación de reservas. Además, el actual techo de base monetaria amplia será reemplazado por un marco monetario agregado convencional junto con límites estrictos a los activos internos netos del BCRA. Las tasas monetarias de corto plazo desempeñarán un papel más activo para respaldar estos marcos en estrecha coordinación con el Tesoro”. Pajarito.

·        Habemus Reservas. Tendremos humo blanco.

·        El plan de estabilización ha dado resultados impresionantes”. Juicios y prejuicios.

·        “La estricta disciplina fiscal sigue siendo la principal ancla de la política”.

Agregamos algunos números planteados para el 2025 y 2026 por el FMI y estimaciones que entendemos necesarias para que el plan Milei, Trump y el FMI, funcione. Es lo que iremos siguiendo en los próximos meses.

Tanto los números de las Reservas como los de Comercio Exterior y del Balance de Pagos son los propuestos por el FMI para el 2025 y 2026, con algunas pequeñas modificaciones. Los anteriores números (hasta el 2024) de cada indicador son simplemente los observados publicados por el BCRA, Indec y otros.

Los que corresponden al 2025 y 2026 tipo de cambio, al tipo de cambio real y al riesgo país, son conjeturas propias sobre las siguientes observaciones:

·        El tipo de cambio real se mantiene relativamente en los valores actuales (abril 2025), si disminuyeran fuertemente sería un problema y si aumentan fuertemente también. Si el tipo de cambio nominal se eleva, podemos suponer que el ITCRM también, o sea se deprecia, mejoran las exportaciones, pero seguramente cae el salario real y dificulta las importaciones. Lo contrario es si el ITCRM se aprecia, o sea si disminuye produce otros efectos, aun cuando puede aumentar el salario en dólar (comprar en el exterior), pero tengamos en cuenta que la gente gana en pesos y compra en peso en el país.

·        El Riesgo País en baja es lo necesario para tomar fondos del exterior si los dólares genuinos no alcanzaran o los atesorados sigan en esa condición. Siempre fue una dura espina, en los últimos seis años valores elevados, o sea imposible de tomar un préstamo en el exterior por las elevadas tasas.

·        Y el precio de las materias primas sigue volando muy bajo. Recientemente el Banco Mundial prevé bajas fuertes, según dice puede que caigan este año un 12,4 % y en 2026 un 4,8 % adicional, su nivel más bajo en seis años.

·        ¿Dilema? El tipo de cambio está apreciado. Si vemos los números del dólar y el IPC la diferencia a favor del IPC es aproximadamente del 20 %. Podemos pensar que si el IPC crece lentamente o el dólar acelera, se aproximan. Es una conjetura que parece que no le gusta a Milei.

De lo contrario disponemos de Murphy: Todo lo que puede salir mal, seguro que saldrá mal.

En el documento destacamos la importancia en las exportaciones del sector agropecuario como generador de divisas. Esto es de absoluta significación, prácticamente los otros sectores (no agropecuarios) que presentan saldos positivos son exiguos.

Las importaciones cubren un amplio espectro, entre los que más se destacan “Máquinas y aparatos eléctricos y sus partes”, otros importantes “Productos de la industria química”, “Plásticos y sus manufacturas, caucho y otros”, “Metales comunes y manufacturas” y “Material de transporte” más otros muchos que sostienen saldos negativos.

No se observan cambios significativos en los últimos 20 años, ni en estructura de las exportaciones ni de las importaciones, la excepción (para las importaciones) que recién aparece en el 2024 corresponde a “Productos Minerales”, de negativo a positivo, suponemos que ocurrirá lo mismo en el 2025 y siguientes.

De los cuatro indicadores considerados en el documento el “saldo de exportaciones menos importaciones” es el que muestra acumulados anuales mayormente positivos, salvo el periodo del 2015 al 2018.

Reservas brutas BCRA, Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, Fuga de Capitales del Balance Cambiario arrojan la particularidad que todos los últimos gobiernos finalizan con saldos acumulados negativos y lo inicia el gobierno siguiente con valores negativos. En el caso de Milei también lo inicia con valores negativos.

El menor Riesgo país no alcanzó a disminuir fugas, en el periodo más reciente la aplicación del CEPO (2019) logró aplacar salidas. Pero también resulta evidente que cuando ITCRM se deprecia, aumenta la caída de las Reservas, en algunos casos con violencia. Aunque el trasfondo es mayormente con apreciación del ITCRM. O sea no hay una regla clara para un indicador.

Pero ahora se inicia lo que Milei y el FMI consideran como tercera etapa. Muchas cuestiones estarán por verse, algunas en lo inmediato y otras en un corto y mediano plazo.

Pareciera que el elemento fundamental consistirá en que los exportadores liquiden y que se apacigüen las ganas de guarecerse en los dólares, que el Riesgo disminuya, que el superávit fiscal se mantenga y el ITCRM no se vaya a pique, aun con Trump. Todo por delante.

Parásitos

1
anonymous person magnifying view of coins shaped in world map
Photo by Monstera Production on Pexels.com

David Ricardo, en su libro Principios de economía política y tributación, publicado en 1817, desarrolló el concepto de renta económica asociada a un beneficio extraordinario por encima del  normal. Es una recompensa adicional que reciben los propietarios de las tierras y de su subsuelo que deriva de su riqueza natural, no del trabajo aplicado a su explotación. Ricardo se refería a la renta agraria, pero por extensión le cabe a todo tipo de minerales, a la renta petrolera y gasífera, etc. 

Al ser la renta una utilidad en la que no hubo un aumento del esfuerzo humano o un incremento de la inversión productiva para ser obtenida, cabe definir también como renta el alquiler de una propiedad mueble o inmueble (por ejemplo, el arriendo de campos enteros), donde el derecho de propiedad le permite a su poseedor percibirla. Igual sucede con la renta a la valorización de una inversión financiera.

Desde el origen de nuestro país hubo una fuerte disputa entre los rentistas por la toma de deuda externa (las grandes estancias, por un lado, y los comisionistas, por el otro, ambos subordinados al mercado externo). Tras la independencia de España y la guerra civil en 1820, el país quedó dividido en dos: el puerto de Buenos Aires (y su renta aduanera) y el interior empobrecido. A su vez, el puerto y su aduana se los disputaban los comerciantes porteños (encabezados por Rivadavia) y las estancias y saladeros (por el trust de los Anchorena). En 1824, el gobierno de la provincia de Buenos Aires de Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia tomaron el crédito con la banca inglesa Baring Brothers. Como garantía del empréstito, Rivadavia hipotecó todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública, prohibiendo su venta.

Pese a que hubo gobiernos como los de Hipólito Yrigoyen, Perón, Illia y los Kirchner que trataron infructuosamente de cobrar gravámenes para la renta, necesitaban una ley expresa del Congreso de la Nación y nunca se hizo . En la actualidad, pese a la existencia de la renta petrolera, la minera, la agropecuaria y la financiera, el gobierno, aún en una situación límite y totalmente justificada por el exacerbado incremento de los precios y de la tasa de interés, no solo no revierte la regresividad del sistema impositivo vigente, sino que tampoco instrumenta el gravamen a la renta.

Es peor. Los aportes por bienes personales podrían implicar una fuerte contribución tributaria pero esto nunca fue así. El 5.º anticipo de 2024 de personas humanas y sucesiones indivisas fue en abril de 2025. Abarca los inmuebles ubicados en el país y el exterior (se eximen los inmuebles rurales cuyos titulares sean personas humanas y sucesiones indivisas, cualquiera sea su destino o afectación), las naves y aeronaves de matrícula nacional y extranjera, los automotores patentados o registrados en el país y el exterior, los bienes muebles registrados en el país, el dinero y los depósitos en dinero que se hallaran en el país al 31 de diciembre de cada año (se eximen si se realizan en las instituciones comprendidas en el régimen de la Ley de Entidades Financieras), los títulos, las acciones, cuotas o participaciones sociales y otros títulos valores representativos de capital social o equivalente, emitidos por entes públicos o privados, cuando estos tuvieran domicilio en el país o en el exterior, los depósitos en instituciones bancarias del exterior, etc.

Los motivos por los cuales no son una gran contribución tributaria son variados. Primero, porque todo se hace en base a declaraciones juradas para las que contratan a los grandes estudios, que a la vez tienen fuerte interrelación con las autoridades que deberían fiscalizar y percibir el gravamen. Segundo, porque el gobierno de Javier Milei estableció una suba del piso a partir del cual una persona es alcanzada por el tributo que exime de pagar para el año 2025 a las personas que tengan bienes por encima del mínimo no imponible de 292.994.964 de pesos aproximadamente. Cabe señalar que los inmuebles destinados a la casa-habitación con una valuación igual o inferior a 1.025.482.377 de pesos aproximadamente, también están exentos. Tercero, porque las personas que tengan bienes en el exterior y decidan pagar cinco años por adelantado del impuesto abonarán una alícuota especial de 0,45% por año (en lugar del 1,5% que existía hasta entonces). 

No se publicó la recaudación de abril, pero hasta marzo el total de lo recaudado por el impuesto a los bienes personales solo fue el 0,5% del total de la recaudación impositiva nacional.

Como afirma el Foro de Economía y Trabajo en su propuesta de reforma tributaria dirigida por Ricardo Koss, el impuesto a los bienes personales ha sido destruido mediante escalas de alícuotas descendentes para los periodos fiscales futuros y un régimen especial que adelanta la tributación de cinco años sobre los bienes (periodos fiscales 2023, 2024, 2025 y 2026). Además, se establece un régimen de estabilidad fiscal que será esgrimido como un derecho adquirido de los contribuyentes.

Igual sucede con el impuesto a las ganancias, donde le cabe las generales de la ley del beneficio de los grandes estudios, más la alta concentración económica donde hay empresas que tienen mercados cautivos o semicautivos y fijan los precios y demás condiciones, por lo que trasladan el gravamen que deben pagar al precio de los productos que venden. Son formadores de precios, entre los que hay productores y comerciantes de bienes de uso (acero, aluminio, plásticos, papel, cementos, productos químicos, etc.), los medicamentos más usuales, alimentos, productos de limpieza y demás bienes y servicios que cubren las necesidades vitales, por lo que, como dice el trabajo referido del Foro, la actual ARCA (ex AFIP) da por eficiente que se recaude por ese concepto el 2,5% del ingreso declarado por la empresa.

 En el caso del impuesto a las ganancias a las personas, los principales ingresos no ganados o pasivos (resultado de compraventa bursátil de títulos valores, diferencias de cambio, actualizaciones, intereses de plazo fijo y similares) están exentos del impuesto (la mayor parte de la renta financiera). Los dividendos están gravados, pero a una tasa proporcional del 7% (paga el mismo porcentaje el dueño de un conglomerado de empresas que un pequeño accionista, aunque ese accionista se llame ANSES y se trate del fondo de garantía de los jubilados). Y para los ingresos ganados (sueldos, jubilaciones y honorarios), las deducciones personales y las exenciones logran disminuir la base de imposición.

El gobierno de Milei restableció la cuarta categoría del impuesto a las ganancias (es decir, aquella que grava los ingresos de los trabajadores registrados), que había sido eliminada en 2023 durante el gobierno de Alberto Fernández. El mínimo no imponible desde enero de 2025 (y aumenta con la inflación medida por el IPC del INDEC desde julio) de un salario mínimo de 2.280.647 pesos. Esa cifra se corresponde con un sueldo neto de aportes a la seguridad social de 1.892.937 pesos. En el caso de un empleado que deduce cónyuge y dos hijos menores de 18 años, la cifra será de 3.024.494 pesos. Y si se deducen solo dos hijos menores, habrá descuentos a partir de un sueldo bruto de 2.654.165 pesos. En estos casos los montos netos son de 2.516.337 pesos y 2.202.957 pesos, respectivamente.

En lo que respecta a los impuestos en la Argentina, el 75% de la recaudación corresponde al consumo (principalmente IVA a nivel nacional e IIBB en las provincias), el 21% grava la actividad (por ejemplo, ganancias) y solo el 4%, a la propiedad (bienes personales a nivel nación e impuestos inmobiliarios y patentes, para las provincias). Cuando en la mayoría de los países desarrollados de Occidente, es un tercio para consumo, un tercio para la actividad y un tercio para la propiedad.

La ampliación del acuerdo con el FMI, firmado el 11 de abril de 2025, dice textualmente: “Respecto a las reformas requeridas para apuntalar los exigentes resultados pretendidos, en materia de ingresos no se observan diferencias sustanciales respecto al acuerdo alcanzado en 2022, en donde se señala la necesidad de crear un sistema tributario con mayor eficiencia y progresividad y menores niveles de distorsión”.

Y llaman impuestos distorsivos principalmente al impuesto al cheque y las retenciones (derechos de exportación) a nivel nacional; e ingresos brutos, a nivel provincial. En el año 2024, el impuesto al cheque recaudó 1,6% del PBI y los derechos de exportación un 1% del PBI. A nivel provincial, el impuesto a los ingresos brutos recaudó 4,2% del PBI.

En ese contexto, Cesar Litvin, CEO del estudio Lisicki, Litvin & Asoc., consultado por el gobierno de Milei, expresó que una forma de reducir impuestos sería eliminando el régimen de coparticipación y otorgando a las provincias facultades plenas para cobrar impuestos directos, como ganancias. En cuanto a los impuestos indirectos, como el IVA, Litvin señaló que existen facultades concurrentes, pero sugirió que, si las provincias pudieran cobrar el IVA, deberían dejar de recaudar ingresos brutos.

La competencia del impuesto a las ganancias (segundo impuesto en recaudación) que salvaron las provincias delegando su recaudación a la Nación es lo que quiere fomentar este gobierno. Para que ganen más las empresas que en el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) tienen una tasa máxima del 25% (cuando en el país la tasa máxima general es del 35%), pero puede ser menor e incluso no cobrarse para favorecer la radicación en cada provincia. Y trasladarles la recaudación a las provincias del IVA (primer impuesto por ingreso) para que se fusione con el impuesto a los ingresos brutos, es en el mismo sentido de competencia para que descienda la alícuota.

Connivencia y recaudación

La política impositiva del gobierno de Javier Milei es impulsada por los grandes estudios contables, que promueven una reforma tributaria regresiva.

El gobierno de Milei el 21 de octubre de 2024 le cambió el nombre y con ello las misiones y funciones a la AFIP por ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), limitándola en su accionar. En diciembre de 2024 se nombró como titular a Juan Alberto Pazo, del equipo de Luis Caputo, quien se desempeñó en la gestión de Cambiemos entre 2016 y 2017 como director de Comunicación Institucional de la Unidad de Información Financiera (UIF), y entre 2017 y 2019 fue superintendente de Seguros de la Nación.

Pero cuando Juan A. Pazo llegó, ya estaba nombrado en la DGI (Dirección General Impositiva) Andrés Gerardo Vázquez, a quien en el año 2011 el fiscal federal Federico Delgado solicitó la indagatoria en una causa en la que se investigaba la transferencia de 461.000 dólares a cuentas en Suiza y Luxemburgo a través de una “cueva financiera” del BNP Paribas, sin declarar. “Hombre ligado a los servicios de inteligencia es un estrecho colaborador de Horacio Stiuso y tendrá a su disposición la base de datos más grande y efectiva del país”, informó Total News Agency tras su nombramiento.

Como nuevo director general de la Dirección General de Aduanas, se nombró a José Andrés Velis, que ya estaba jubilado y viviendo en Paraguay. Como supuestamente es experto en controles de sistemas informáticos de inteligencia, supervisará la adopción de nuevos mecanismos de control de evasión aduanera, cuando el gobierno retrasa el tipo de cambio (el país pasa a ser más caro en dólares y ello favorece reemplazar la producción local por mercaderías extranjeras) y reduce aranceles.

La segunda línea, responsable de la desaparición (sin pena ni gloria) de la AFIP, está conformada por funcionarios nombrados por los grandes estudios Lisicki & Litvin; Bruchou & Funes de Rioja; Marval, O’Farrell & Mairal; y KPMG, Marcelo Costa, quien asumió en octubre de 2018 la DGI bajo las órdenes del entonces administrador federal Leandro Cuccioli, puesto al que luego renunció en diciembre de 2019, y volvió a la planta permanente (disposición 47/2020 firmada por Mercedes Marcó del Pont) en febrero de 2020. También participan en el cambio de estructura el entonces subdirector de Recaudación, Sebastián Paladino (planta permanente, disposición 488/2019), y el subdirector general de la Subdirección General de Fiscalización, Sergio Rufail (disposición 36/2020), junto con la ex subdirectora de Técnico Legal que hoy ocupa el cargo de directora de Coordinación y Evaluación Operativa Aduanera en la DGA, Gladys Morando, a quien se la señala como la autora de la reforma del Código Aduanero del Decreto 70/2023 y estuvo presente en el anuncio de desregulación del comercio con la finalización de los valores criterio y de la exigencia de la estampilla para importados.

El equipo de funcionarios no es ajeno a que se genere la evasión impositiva, blanqueada en el gobierno de Javier Milei por 23.000 millones de dólares que no habían pagado previamente impuestos, dejando claro que son los grandes estudios los que promueven este tipo de evasión.

Durante el gobierno de Macri, el endeudamiento externo creció en 96.200 millones de dólares, suma que básicamente se fugó en ese período y que Alberto Fernández prometió investigar, y no lo hizo. 100 empresas compraron 24.700 millones de dólares y no pueden justificar en sus balances de dónde detrajeron los fondos. La AFIP de Alberto Fernández ni siquiera llamó a los CEO y/o administradores de esas empresas para que explicaran cómo hicieron y obligarles a “abrir el balance” para que justifiquen la operatoria y multarlas por evasión fiscal. 

Existe connivencia entre los estudios jurídicos, contables e impositivos y los funcionarios encargados del control y seguimiento tributario; continúa y se extiende y profundiza con el arribo del equipo de Luis Caputo y Santiago Bausili. Los capitales ingresados tras la devaluación de más del 100% del 12 de diciembre de 2023 más que duplicaron su valor al colocarse en títulos en pesos ajustados por inflación y/o por tasas de interés mayor que la depreciación cambiaria (carry trade), pero esa renta financiera en la Argentina está exenta de impuestos.

Los intereses, rendimientos o rentas generadas por obligaciones negociables, títulos públicos, cuotapartes de fondos comunes de inversión y contratos de fideicomisos financieros quedan exentos del impuesto, siempre que estos sean colocados por oferta pública.

El IVA, que es al consumo, es el mayor ingreso impositivo; significa el 53,7% de la recaudación, y bienes personales solo el 0,5% del total de la recaudación impositiva nacional.

El capital financiero duplica la deuda, que era de 240.000 millones de dólares en diciembre de 2015, para pasar a ser de 490.000 millones en abril de 2025, y no paga un centavo de impuestos. 

Dictadura y deuda: represión, bancos y fábricas cerradas

0

1976–1983: La dictadura y el modelo del miedo

Con los tanques en la calle, se acabaron las dudas: la serpiente ya había salido del huevo.

El modelo económico de la dictadura cívico-militar, el neoliberalismo, no podría haberse aplicado de otra manera que no fuera con la persecución al sector obrero, dirigentes gremiales y sociales, curas, monjas, juventudes políticas, intelectuales, periodistas, estudiantes universitarios y secundarios, etc. La tortura y desaparición forzada de 30.000 compañeras y compañeros pretendió ser un factor de disciplinamiento para romper la cohesión social y dejar tierra arrasada.

La dictadura no solo secuestró, torturó y desapareció personas. También impuso un modelo económico que endeudó al país, destruyó la industria y dejó al pueblo sin trabajo.

José Alfredo Martínez de Hoz fue el ministro de Economía de los militares.
¿Su plan?

  • Abrir las importaciones (y cerrar fábricas nacionales). Como la actual política de  Milei
  • Endeudar al país (para beneficiar a bancos y grandes empresarios). Como la actual política de Milei
  • Bajar el salario real (a través de la represión y la desocupación). Como la actual política de Milei

No fue solo represión. Fue un plan económico neoliberal ejecutado con violencia.

El monto de la deuda externa neta se multiplicó por tres: en diciembre de 1979 era 8500 millones de dólares (14 por ciento del PBI) y para diciembre de 1981, 25.300 millones de dólares (42 por ciento del PBI). En apenas 15 meses la deuda externa pasó a representar de 10 al 50 por ciento del PBI.

Como dice el sociólogo Alejandro Horowicz, el salario hasta el inicio del Rodrigazo, no necesitó subsidio alguno para pagar la luz, el boleto, el combustible, es decir con lo que ganaban podían afrontar la canasta familiar. El desempleo era igual al indice de pobreza de un 4 %, el salario participaba casi el 50 % del PBI. Desde el golpe cívico-militar con la instalación total del  neoliberalismo conservador, con Martinez de Oz, el salario bajo al 23 % del PBI, nunca se volvió a esa incidencia salarial con respecto al PBI, claro se intensificaron los subsidios, mejoró «la demanda agregada», era una forma de elevar el poder adquisitivo del salario, jubilaciones, etc., estos fondos salían del Tesoro Nacional, tendrían que ser parte de los salarios disminuidos que los grandes empresarios pagaban, en definitiva se subsidiaba a las grandes empresas, que luego pedían que se achique el deficit creado por estas subvenciones. Estos subsidios fueron  eliminados en dos oportunidades en los últimos 10 años, (Macri-Milei) simplemente mediante decretos presidenciales de los  gobiernos neoliberales. Claro, no eran derechos adquiridos, por ello fue fácil eliminarlos.

El relato continúa.

A pesar de que la dictadura asume con el discurso de bajar la inflación (pos Rodrigazo), nunca bajó del 100 por ciento en todos los años: 

1976: 444,1 por ciento.

1977: 176 por ciento.

1978: 175,5 por ciento. 

1979: 159,5 por ciento.

1980: 100,8 por ciento.

1981: 104,5 por ciento.

1982: 164,8 por ciento.

1983: 343,8 por ciento. 

Juan Gabriel Tokatlian: “Los jóvenes están dejando de creer que la democracia sea imprescindible”

0
pexels-photo-20389789.jpeg
Photo by Abuti Engidashet on Pexels.com

El sociólogo Juan Gabriel Tokatlian analizó los primeros cien días de gobierno de Donald Trump y expresó su preocupación por la pérdida de perspectivas de futuro en los jóvenes de menos de 30 años. “Estados Unidos está viviendo una situación autoritaria, y este deslizamiento es tremendamente peligroso”, dijo en Modo Fontevecchia, por Net TVRadio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3)

Estamos muy deseosos de escuchar su balance de los primeros 100 días de este segundo mandato de Donald Trump.

Yo diría que hay al menos dos frentes muy distintos para hacer un primer balance de estos 100 días. Por un lado, el frente interno, doméstico, en Estados Unidos. Y por otro lado, el frente internacional, que a su vez se puede dividir, en “el mundo” y después “América Latina”.

Empiezo por lo primero: por Estados Unidos hacia adentro. Yo creo que Estados Unidos definitivamente está atravesando una crisis política, social y económica de una enorme envergadura, y que esto no es un proceso reciente. Ya lleva prácticamente más de un cuarto de siglo.

Tiene que ver con cambios demográficos fenomenales en Estados Unidos, con el crecimiento notable de la desigualdad, con el deterioro del sistema político en su conjunto, frente a los ojos de la sociedad.

Tiene que ver también con un bipartidismo que ha ido mutando de manera decisiva: el Partido Demócrata perdiendo parte de su apoyo social en los sectores medios y bajos, y en los sectores trabajadores; y el Partido Republicano volviéndose un partido muy cercano a tesis tremendamente regresivas, y hoy totalmente cooptado por el trumpismo.

Y en ese sentido, un gran politólogo español escribió, hace medio siglo, un libro sobre la ruptura, la quiebra de las democracias. Y él hacía una distinción pertinente para el caso de Estados Unidos. Él decía: «Una cosa es un régimen autoritario». Sabemos lo que es un régimen autoritario: cómo se llega al gobierno, cómo se llega al poder, quiénes son los actores, la ocupación del poder por parte de los militares, las restricciones extendidas, la ausencia de discusión política, la pérdida de derechos de manera categórica, etcétera—.

Pero también tenemos situaciones autoritarias, que no son un régimen autoritario, sino una situación autoritaria, donde en particular el Ejecutivo despliega un conjunto de prácticas: hostigamiento frente a ciertos actores sociales, amenazas frente a ciertas instituciones, neutralización de los órganos de control y los equilibrios de poder, un lenguaje cada día más exacerbado, más pendenciero, frente a ciertos actores, cuestionando a los medios de comunicación, a las universidades, a los opositores, a los comunicadores, etcétera, etcétera, etcétera.

Yo creo que Estados Unidos está viviendo una situación autoritaria, y que este deslizamiento es tremendamente peligroso, en principio para Estados Unidos. Y, en segundo lugar, porque lo que ha hecho Estados Unidos en muchos momentos, tanto en los momentos de auge como en los momentos de declive relativo, reverbera internacionalmente, impacta internacionalmente.

Y en ese sentido me parece que estamos en una fase de regresión democrática muy inquietante en Estados Unidos.

Juan, ¿ve posible algún escenario de antropofagia? Es decir, de que se consuma en sí mismo en un proceso de aceleracionismo, para así decirlo, en que sus propios errores finalmente hagan apagar su luz, o consumirla más rápido. Y que él sea, de alguna manera, resultado de un proceso que hoy está llegando a su fin y no que hoy está comenzando. ¿Es posible esa hipótesis?

Yo no me atrevo a ir mucho más adelante, salvo decir que siempre consideramos que las instituciones funcionan hasta que un día dejan de funcionar. Y siempre pensamos que además dejan de funcionar en los países del Sur Global, o en los países periféricos, o en lo que antes se llamaba el Tercer Mundo. Esto está sucediendo dentro de Estados Unidos.

Y entonces, frente a esa situación, a mí me parece que lo que tenemos que observar son los actores sociales, son los actores institucionales, son un conjunto de dinámicas para ver si hay límites que estén hoy funcionando.

Y yo creo que esos límites hoy no se han desplegado suficientemente en Estados Unidos. Hay un Partido Demócrata que ha quedado en shock después de la derrota. Hay algunas figuras rutilantes, críticas, frontales, claras, que tratan de señalar un destino nuevo, renovado, al partido, buscando nuevamente atraer a sus bases sociales. Pero su capacidad de movilización, su capacidad de interpelación, es muy baja hoy.

100 días del garrote «antiglobalista» de Trump: caos arancelario, motosierra, deportaciones y caída de imagen

Hay un Congreso dominado totalmente, en sus dos cámaras, por el Partido Republicano, que prácticamente ha hecho muy poco en términos legislativos. Lo que tenemos a la fecha son 139 órdenes ejecutivas. Calculemos, en términos argentinos: 139 DNU. Nada pasa por el Congreso.

Es un Congreso inmóvil. Es un Congreso en el cual la oposición no ha logrado, por lo menos, cierta defección de los republicanos más moderados, para poner una valla. Tenemos una Corte Suprema que ha tratado de manifestarse en algunos casos, casi titubeante. Bueno, aquí hay un proceso de revisión judicial, hay unos límites que no se pueden transgredir, etcétera.

Pero fundamentalmente, esta sigue siendo una Corte notablemente conservadora: seis miembros de ellos muy conservadores; tres, mucho más liberales, y mucho más demócratas. Tenemos a un gabinete que ya no es el viejo gabinete del primer Trump. El viejo gabinete del primer Trump, hay que recordarlo bien, tuvo figuras que él fue incorporando en términos de lo que consideraba “leales”.

Pero él muy rápidamente se deshizo de muchos funcionarios. Fue el presidente de los Estados Unidos que tuvo más rotación de altos cargos, que son designados por él, en un cuatrienio.

¿Por qué era esto? Porque él consideraba que estos personajes leales no cumplían las órdenes que él quería, no iban más adelante, no violentaban la ley, no seguían sus cursos de acción solicitados, etcétera.

Ahora no tiene leales. Ahora tiene devotos. Devotos que no cuestionan absolutamente nada. Absolutamente nada: ni en la parte económica, ni en la parte judicial, ni en la parte política, ni en la parte militar. Es decir, tiene un gabinete inédito en su homogeneidad y de seguimiento al presidente, sin ponerle límites o cuestionamientos.

Se está desmantelando el Departamento de Estado, para poner un ejemplo claro. Buena parte de la asistencia internacional de Estados Unidos, unos 70 mil millones de dólares al año, se canalizaban a partir del Departamento de Estado. Esto era lo que antes llamábamos el soft power, el poder blando de Estados Unidos: un Estados Unidos asistencial, que ayuda al mundo con temas importantes, etcétera.

Bueno, todo eso está congelado. Hay una decisión de reorganizar completamente el Departamento de Estado, quitando funciones y quitando áreas, entre otras, vinculadas a cuestiones de derechos humanos y promoción de la democracia.

Y el secretario de Estado está haciendo todo lo que le pide Trump. Es decir, ni siquiera burocráticamente defiende su ámbito de acción. Entonces, esto también es inédito en Estados Unidos. Concluyo diciendo: no veo hoy fuerzas, actores, dinámicas que se interpongan y limiten su capacidad de acción.

Y, por otro lado, faltan 18 meses para la elección legislativa. Con lo cual, hay un tiempo político en el cual él puede seguir tomando decisiones arbitrarias, arrogantes, y, por lo menos, no va a tener un costo político elocuente y directo.

Ayer entrevisté al profesor emérito de Historia de Cambridge, Paul Cartledge. Él escribió decenas de libros sobre democracia y el planteaba que, a su juicio, el problema es que los jóvenes actuales no están interesados en la política. Que, a diferencia de los jóvenes de después de la Segunda Guerra Mundial, los famosos baby boomers, consideraban que intervenir en la política era una obligación ciudadana.

Siendo la idea griega de que aquel que no se interesaba por la política era un idiota. Había una responsabilidad personal, como un deber, de estar informado, de estar interesado, de conformar una opinión, invirtiendo cierta cantidad de horas en algún esfuerzo cognitivo.

Que hoy no. Que hoy no tienen ningún interés en la política, y que parte de estos resultados electorales que se dan en distintas partes del mundo, donde los jóvenes son los principales actores, tienen que ver con ese cambio de valoración de los jóvenes sobre la importancia de su propio envolvimiento en lo público. ¿Le asigna usted también alguna responsabilidad a ese cambio generacional?

A ver, yo sería un poco más juicioso y prudente respecto a los jóvenes, y trataría de entender por qué se llega a esa situación. Existe lo que se llama la Encuesta de Valores Mundiales. Este tipo de encuestas se hace globalmente, en un gran número de países.

Donald Trump reduce los aranceles a los automóviles para aumentar la producción norteamericana

Y lo que tenemos ya desde hace varios años, yo diría desde comienzos de este nuevo siglo, es una serie de niveles y grados distintos, según generaciones, en cuanto a la pregunta: «¿Usted cree imprescindible vivir en democracia?» Esta es la pregunta clave, entre muchas preguntas sobre valores. Y entonces, aquellas personas que tienen más de 60 años están en porcentajes elevadísimos: 65 %, 67 %, 68 %, depende del año.

Si uno va luego a la generación que va de 40 a 60 encuentra un porcentaje menor, pero en el borde todavía, respecto a la valoración de la democracia. Y si uno va por debajo de los 30 años, se va a encontrar con que es muy bajo el porcentaje de respuestas positivas a que se considere imprescindible vivir en democracia.

Entonces, ¿tienen los jóvenes una disposición hacia la democracia distinta? Claro. Ahora, lo que sigue es preguntarnos por qué. Lo que sigue es entender qué está pasando con los jóvenes. Y en ese sentido, me parece a mí que todo esto tiene que ver con fenómenos más sociológicos y económicos.

Es decir, no podemos seguir diciendo que el mensaje que le transmitimos a los jóvenes es: «Ustedes no tienen ningún destino porque el mundo va a ir hacia la robotización, en el futuro no va a haber muchos trabajos. Bueno, la formación que ustedes reciban en términos de educación puede ser importante como lo fue en el pasado, pero quizá no brinde las oportunidades de movilidad social que antes daba

“Y se van a encontrar con multimillonarios que hacen y deshacen lo que quieren. Ustedes van a tener un destino limitado. Probablemente los sistemas jubilatorios no puedan dar cuenta, hacia el futuro, de sistemas de pensión tan importantes como los que ha habido.»

Definitivamente, los jóvenes, en la mayoría de los países, son víctimas y victimarios de la violencia. De diferentes tipos de violencia: la violencia del Estado, la violencia de la criminalidad organizada, etcétera. Si después de todo eso decimos que los jóvenes no creen imprescindible la democracia no nos podemos sorprender.

Si voy al caso de los Estados Unidos, para poner un ejemplo palpable: en esta última elección, ¿cómo gana Biden en el 2020? Gana con un programa fuertemente demócrata, un programa que, para la época, era reformista y tenía muchos componentes de justicia.

Uno de ellos era la promesa para 40 millones de jóvenes de la reducción de la deuda contraída para su formación educativa en las universidades. Para 40 millones. Entiéndase la cifra que estoy diciendo: 40 millones. Y el monto total inicial que iba a darle el presidente Biden para ese proyecto y ese programa eran unos 400 mil millones de dólares.

Esto no pasó porque la Corte Suprema consideró que eso era inconstitucional. Entonces, el presidente Biden baja el presupuesto, baja las condiciones para el perdón de la deuda, y esto se reduce a que, en realidad, fueron objeto de ese menor endeudamiento menos de 7, 8 millones de estudiantes.

Y los montos en los cuales se reducía la deuda eran infinitamente menores a los originalmente planteados en el programa. Con lo cual, es muy difícil luego pretender que los jóvenes confíen en el Partido Demócrata».

https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/juan-gabriel-tokatlian-los-jovenes-estan-dejando-de-creer-que-la-democracia-sea-imprescindible-modof.phtml

El FMI condiciona las futuras elecciones en Argentina

0
coins on brown wood
Photo by Pixabay on Pexels.com

Cuando velamos a nuestro Papa, Francisco, Kristalina Georgieva, del FMI, nos da una bofetada de realismo.

Mientras despedimos al Papa Francisco, la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, nos recuerda crudamente nuestra realidad: la deuda externa.

Está pensando en los 20.000 millones de dólares prestados por el FMI. Pero el endeudamiento no es solo económico: es una forma de entregar nuestra soberanía.

Es como cuando uno adquiere un crédito y, junto con el dinero, el banco empieza a decidir cómo vivís en tu casa: qué podés gastar, qué consumir, a quién votar. No solo te presta, también te quita la decisión sobre tu propia vida.

El endeudamiento del pueblo argentino representa una transferencia brutal de recursos: desde jubilados, trabajadores y pobres (la mitad del país), hacia los grandes poderes económicos.

— Jorge M. Gil: El deudor va en busca del prestamista, cuando podría financiarse con el ahorro interno y con una estructura fiscal más progresiva.
Cada ciudadano debería aportar según lo que puede. No se trata de que todos paguen lo mismo, sino de que paguen lo justo.”
Toda deuda implica condicionalidades. Una de ellas es quién gobierna. Así aparece la gobernanza por deuda: la política subordinada al acreedor.
Las deudas no se pagan: se refinancian. Pero con cada renovación vienen nuevas exigencias.
Esto condiciona la soberanía nacional, y así, cada vez se paga más al capital que al trabajo.
Este modelo impone desindustrialización y promueve el extractivismo. La soberanía, hoy, ya no es solo política: es multidimensional.

En síntesis:

La deuda funciona como un reaseguro neoliberal para impedir o condicionar el futuro de los gobiernos populares.

— Mario Burkun «En esta situación, el endeudamiento, es más político que económica»

En la actualidad ese papel es favorable al sometimiento político y geopolítico con mucha presencia en la decisión de los préstamos del voto de EEUU junto a los países del Golfo.