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viernes, abril 17, 2026
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Parásitos

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David Ricardo, en su libro Principios de economía política y tributación, publicado en 1817, desarrolló el concepto de renta económica asociada a un beneficio extraordinario por encima del  normal. Es una recompensa adicional que reciben los propietarios de las tierras y de su subsuelo que deriva de su riqueza natural, no del trabajo aplicado a su explotación. Ricardo se refería a la renta agraria, pero por extensión le cabe a todo tipo de minerales, a la renta petrolera y gasífera, etc. 

Al ser la renta una utilidad en la que no hubo un aumento del esfuerzo humano o un incremento de la inversión productiva para ser obtenida, cabe definir también como renta el alquiler de una propiedad mueble o inmueble (por ejemplo, el arriendo de campos enteros), donde el derecho de propiedad le permite a su poseedor percibirla. Igual sucede con la renta a la valorización de una inversión financiera.

Desde el origen de nuestro país hubo una fuerte disputa entre los rentistas por la toma de deuda externa (las grandes estancias, por un lado, y los comisionistas, por el otro, ambos subordinados al mercado externo). Tras la independencia de España y la guerra civil en 1820, el país quedó dividido en dos: el puerto de Buenos Aires (y su renta aduanera) y el interior empobrecido. A su vez, el puerto y su aduana se los disputaban los comerciantes porteños (encabezados por Rivadavia) y las estancias y saladeros (por el trust de los Anchorena). En 1824, el gobierno de la provincia de Buenos Aires de Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia tomaron el crédito con la banca inglesa Baring Brothers. Como garantía del empréstito, Rivadavia hipotecó todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública, prohibiendo su venta.

Pese a que hubo gobiernos como los de Hipólito Yrigoyen, Perón, Illia y los Kirchner que trataron infructuosamente de cobrar gravámenes para la renta, necesitaban una ley expresa del Congreso de la Nación y nunca se hizo . En la actualidad, pese a la existencia de la renta petrolera, la minera, la agropecuaria y la financiera, el gobierno, aún en una situación límite y totalmente justificada por el exacerbado incremento de los precios y de la tasa de interés, no solo no revierte la regresividad del sistema impositivo vigente, sino que tampoco instrumenta el gravamen a la renta.

Es peor. Los aportes por bienes personales podrían implicar una fuerte contribución tributaria pero esto nunca fue así. El 5.º anticipo de 2024 de personas humanas y sucesiones indivisas fue en abril de 2025. Abarca los inmuebles ubicados en el país y el exterior (se eximen los inmuebles rurales cuyos titulares sean personas humanas y sucesiones indivisas, cualquiera sea su destino o afectación), las naves y aeronaves de matrícula nacional y extranjera, los automotores patentados o registrados en el país y el exterior, los bienes muebles registrados en el país, el dinero y los depósitos en dinero que se hallaran en el país al 31 de diciembre de cada año (se eximen si se realizan en las instituciones comprendidas en el régimen de la Ley de Entidades Financieras), los títulos, las acciones, cuotas o participaciones sociales y otros títulos valores representativos de capital social o equivalente, emitidos por entes públicos o privados, cuando estos tuvieran domicilio en el país o en el exterior, los depósitos en instituciones bancarias del exterior, etc.

Los motivos por los cuales no son una gran contribución tributaria son variados. Primero, porque todo se hace en base a declaraciones juradas para las que contratan a los grandes estudios, que a la vez tienen fuerte interrelación con las autoridades que deberían fiscalizar y percibir el gravamen. Segundo, porque el gobierno de Javier Milei estableció una suba del piso a partir del cual una persona es alcanzada por el tributo que exime de pagar para el año 2025 a las personas que tengan bienes por encima del mínimo no imponible de 292.994.964 de pesos aproximadamente. Cabe señalar que los inmuebles destinados a la casa-habitación con una valuación igual o inferior a 1.025.482.377 de pesos aproximadamente, también están exentos. Tercero, porque las personas que tengan bienes en el exterior y decidan pagar cinco años por adelantado del impuesto abonarán una alícuota especial de 0,45% por año (en lugar del 1,5% que existía hasta entonces). 

No se publicó la recaudación de abril, pero hasta marzo el total de lo recaudado por el impuesto a los bienes personales solo fue el 0,5% del total de la recaudación impositiva nacional.

Como afirma el Foro de Economía y Trabajo en su propuesta de reforma tributaria dirigida por Ricardo Koss, el impuesto a los bienes personales ha sido destruido mediante escalas de alícuotas descendentes para los periodos fiscales futuros y un régimen especial que adelanta la tributación de cinco años sobre los bienes (periodos fiscales 2023, 2024, 2025 y 2026). Además, se establece un régimen de estabilidad fiscal que será esgrimido como un derecho adquirido de los contribuyentes.

Igual sucede con el impuesto a las ganancias, donde le cabe las generales de la ley del beneficio de los grandes estudios, más la alta concentración económica donde hay empresas que tienen mercados cautivos o semicautivos y fijan los precios y demás condiciones, por lo que trasladan el gravamen que deben pagar al precio de los productos que venden. Son formadores de precios, entre los que hay productores y comerciantes de bienes de uso (acero, aluminio, plásticos, papel, cementos, productos químicos, etc.), los medicamentos más usuales, alimentos, productos de limpieza y demás bienes y servicios que cubren las necesidades vitales, por lo que, como dice el trabajo referido del Foro, la actual ARCA (ex AFIP) da por eficiente que se recaude por ese concepto el 2,5% del ingreso declarado por la empresa.

 En el caso del impuesto a las ganancias a las personas, los principales ingresos no ganados o pasivos (resultado de compraventa bursátil de títulos valores, diferencias de cambio, actualizaciones, intereses de plazo fijo y similares) están exentos del impuesto (la mayor parte de la renta financiera). Los dividendos están gravados, pero a una tasa proporcional del 7% (paga el mismo porcentaje el dueño de un conglomerado de empresas que un pequeño accionista, aunque ese accionista se llame ANSES y se trate del fondo de garantía de los jubilados). Y para los ingresos ganados (sueldos, jubilaciones y honorarios), las deducciones personales y las exenciones logran disminuir la base de imposición.

El gobierno de Milei restableció la cuarta categoría del impuesto a las ganancias (es decir, aquella que grava los ingresos de los trabajadores registrados), que había sido eliminada en 2023 durante el gobierno de Alberto Fernández. El mínimo no imponible desde enero de 2025 (y aumenta con la inflación medida por el IPC del INDEC desde julio) de un salario mínimo de 2.280.647 pesos. Esa cifra se corresponde con un sueldo neto de aportes a la seguridad social de 1.892.937 pesos. En el caso de un empleado que deduce cónyuge y dos hijos menores de 18 años, la cifra será de 3.024.494 pesos. Y si se deducen solo dos hijos menores, habrá descuentos a partir de un sueldo bruto de 2.654.165 pesos. En estos casos los montos netos son de 2.516.337 pesos y 2.202.957 pesos, respectivamente.

En lo que respecta a los impuestos en la Argentina, el 75% de la recaudación corresponde al consumo (principalmente IVA a nivel nacional e IIBB en las provincias), el 21% grava la actividad (por ejemplo, ganancias) y solo el 4%, a la propiedad (bienes personales a nivel nación e impuestos inmobiliarios y patentes, para las provincias). Cuando en la mayoría de los países desarrollados de Occidente, es un tercio para consumo, un tercio para la actividad y un tercio para la propiedad.

La ampliación del acuerdo con el FMI, firmado el 11 de abril de 2025, dice textualmente: “Respecto a las reformas requeridas para apuntalar los exigentes resultados pretendidos, en materia de ingresos no se observan diferencias sustanciales respecto al acuerdo alcanzado en 2022, en donde se señala la necesidad de crear un sistema tributario con mayor eficiencia y progresividad y menores niveles de distorsión”.

Y llaman impuestos distorsivos principalmente al impuesto al cheque y las retenciones (derechos de exportación) a nivel nacional; e ingresos brutos, a nivel provincial. En el año 2024, el impuesto al cheque recaudó 1,6% del PBI y los derechos de exportación un 1% del PBI. A nivel provincial, el impuesto a los ingresos brutos recaudó 4,2% del PBI.

En ese contexto, Cesar Litvin, CEO del estudio Lisicki, Litvin & Asoc., consultado por el gobierno de Milei, expresó que una forma de reducir impuestos sería eliminando el régimen de coparticipación y otorgando a las provincias facultades plenas para cobrar impuestos directos, como ganancias. En cuanto a los impuestos indirectos, como el IVA, Litvin señaló que existen facultades concurrentes, pero sugirió que, si las provincias pudieran cobrar el IVA, deberían dejar de recaudar ingresos brutos.

La competencia del impuesto a las ganancias (segundo impuesto en recaudación) que salvaron las provincias delegando su recaudación a la Nación es lo que quiere fomentar este gobierno. Para que ganen más las empresas que en el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) tienen una tasa máxima del 25% (cuando en el país la tasa máxima general es del 35%), pero puede ser menor e incluso no cobrarse para favorecer la radicación en cada provincia. Y trasladarles la recaudación a las provincias del IVA (primer impuesto por ingreso) para que se fusione con el impuesto a los ingresos brutos, es en el mismo sentido de competencia para que descienda la alícuota.

Connivencia y recaudación

La política impositiva del gobierno de Javier Milei es impulsada por los grandes estudios contables, que promueven una reforma tributaria regresiva.

El gobierno de Milei el 21 de octubre de 2024 le cambió el nombre y con ello las misiones y funciones a la AFIP por ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), limitándola en su accionar. En diciembre de 2024 se nombró como titular a Juan Alberto Pazo, del equipo de Luis Caputo, quien se desempeñó en la gestión de Cambiemos entre 2016 y 2017 como director de Comunicación Institucional de la Unidad de Información Financiera (UIF), y entre 2017 y 2019 fue superintendente de Seguros de la Nación.

Pero cuando Juan A. Pazo llegó, ya estaba nombrado en la DGI (Dirección General Impositiva) Andrés Gerardo Vázquez, a quien en el año 2011 el fiscal federal Federico Delgado solicitó la indagatoria en una causa en la que se investigaba la transferencia de 461.000 dólares a cuentas en Suiza y Luxemburgo a través de una “cueva financiera” del BNP Paribas, sin declarar. “Hombre ligado a los servicios de inteligencia es un estrecho colaborador de Horacio Stiuso y tendrá a su disposición la base de datos más grande y efectiva del país”, informó Total News Agency tras su nombramiento.

Como nuevo director general de la Dirección General de Aduanas, se nombró a José Andrés Velis, que ya estaba jubilado y viviendo en Paraguay. Como supuestamente es experto en controles de sistemas informáticos de inteligencia, supervisará la adopción de nuevos mecanismos de control de evasión aduanera, cuando el gobierno retrasa el tipo de cambio (el país pasa a ser más caro en dólares y ello favorece reemplazar la producción local por mercaderías extranjeras) y reduce aranceles.

La segunda línea, responsable de la desaparición (sin pena ni gloria) de la AFIP, está conformada por funcionarios nombrados por los grandes estudios Lisicki & Litvin; Bruchou & Funes de Rioja; Marval, O’Farrell & Mairal; y KPMG, Marcelo Costa, quien asumió en octubre de 2018 la DGI bajo las órdenes del entonces administrador federal Leandro Cuccioli, puesto al que luego renunció en diciembre de 2019, y volvió a la planta permanente (disposición 47/2020 firmada por Mercedes Marcó del Pont) en febrero de 2020. También participan en el cambio de estructura el entonces subdirector de Recaudación, Sebastián Paladino (planta permanente, disposición 488/2019), y el subdirector general de la Subdirección General de Fiscalización, Sergio Rufail (disposición 36/2020), junto con la ex subdirectora de Técnico Legal que hoy ocupa el cargo de directora de Coordinación y Evaluación Operativa Aduanera en la DGA, Gladys Morando, a quien se la señala como la autora de la reforma del Código Aduanero del Decreto 70/2023 y estuvo presente en el anuncio de desregulación del comercio con la finalización de los valores criterio y de la exigencia de la estampilla para importados.

El equipo de funcionarios no es ajeno a que se genere la evasión impositiva, blanqueada en el gobierno de Javier Milei por 23.000 millones de dólares que no habían pagado previamente impuestos, dejando claro que son los grandes estudios los que promueven este tipo de evasión.

Durante el gobierno de Macri, el endeudamiento externo creció en 96.200 millones de dólares, suma que básicamente se fugó en ese período y que Alberto Fernández prometió investigar, y no lo hizo. 100 empresas compraron 24.700 millones de dólares y no pueden justificar en sus balances de dónde detrajeron los fondos. La AFIP de Alberto Fernández ni siquiera llamó a los CEO y/o administradores de esas empresas para que explicaran cómo hicieron y obligarles a “abrir el balance” para que justifiquen la operatoria y multarlas por evasión fiscal. 

Existe connivencia entre los estudios jurídicos, contables e impositivos y los funcionarios encargados del control y seguimiento tributario; continúa y se extiende y profundiza con el arribo del equipo de Luis Caputo y Santiago Bausili. Los capitales ingresados tras la devaluación de más del 100% del 12 de diciembre de 2023 más que duplicaron su valor al colocarse en títulos en pesos ajustados por inflación y/o por tasas de interés mayor que la depreciación cambiaria (carry trade), pero esa renta financiera en la Argentina está exenta de impuestos.

Los intereses, rendimientos o rentas generadas por obligaciones negociables, títulos públicos, cuotapartes de fondos comunes de inversión y contratos de fideicomisos financieros quedan exentos del impuesto, siempre que estos sean colocados por oferta pública.

El IVA, que es al consumo, es el mayor ingreso impositivo; significa el 53,7% de la recaudación, y bienes personales solo el 0,5% del total de la recaudación impositiva nacional.

El capital financiero duplica la deuda, que era de 240.000 millones de dólares en diciembre de 2015, para pasar a ser de 490.000 millones en abril de 2025, y no paga un centavo de impuestos. 

Dictadura y deuda: represión, bancos y fábricas cerradas

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1976–1983: La dictadura y el modelo del miedo

Con los tanques en la calle, se acabaron las dudas: la serpiente ya había salido del huevo.

El modelo económico de la dictadura cívico-militar, el neoliberalismo, no podría haberse aplicado de otra manera que no fuera con la persecución al sector obrero, dirigentes gremiales y sociales, curas, monjas, juventudes políticas, intelectuales, periodistas, estudiantes universitarios y secundarios, etc. La tortura y desaparición forzada de 30.000 compañeras y compañeros pretendió ser un factor de disciplinamiento para romper la cohesión social y dejar tierra arrasada.

La dictadura no solo secuestró, torturó y desapareció personas. También impuso un modelo económico que endeudó al país, destruyó la industria y dejó al pueblo sin trabajo.

José Alfredo Martínez de Hoz fue el ministro de Economía de los militares.
¿Su plan?

  • Abrir las importaciones (y cerrar fábricas nacionales). Como la actual política de  Milei
  • Endeudar al país (para beneficiar a bancos y grandes empresarios). Como la actual política de Milei
  • Bajar el salario real (a través de la represión y la desocupación). Como la actual política de Milei

No fue solo represión. Fue un plan económico neoliberal ejecutado con violencia.

El monto de la deuda externa neta se multiplicó por tres: en diciembre de 1979 era 8500 millones de dólares (14 por ciento del PBI) y para diciembre de 1981, 25.300 millones de dólares (42 por ciento del PBI). En apenas 15 meses la deuda externa pasó a representar de 10 al 50 por ciento del PBI.

Como dice el sociólogo Alejandro Horowicz, el salario hasta el inicio del Rodrigazo, no necesitó subsidio alguno para pagar la luz, el boleto, el combustible, es decir con lo que ganaban podían afrontar la canasta familiar. El desempleo era igual al indice de pobreza de un 4 %, el salario participaba casi el 50 % del PBI. Desde el golpe cívico-militar con la instalación total del  neoliberalismo conservador, con Martinez de Oz, el salario bajo al 23 % del PBI, nunca se volvió a esa incidencia salarial con respecto al PBI, claro se intensificaron los subsidios, mejoró «la demanda agregada», era una forma de elevar el poder adquisitivo del salario, jubilaciones, etc., estos fondos salían del Tesoro Nacional, tendrían que ser parte de los salarios disminuidos que los grandes empresarios pagaban, en definitiva se subsidiaba a las grandes empresas, que luego pedían que se achique el deficit creado por estas subvenciones. Estos subsidios fueron  eliminados en dos oportunidades en los últimos 10 años, (Macri-Milei) simplemente mediante decretos presidenciales de los  gobiernos neoliberales. Claro, no eran derechos adquiridos, por ello fue fácil eliminarlos.

El relato continúa.

A pesar de que la dictadura asume con el discurso de bajar la inflación (pos Rodrigazo), nunca bajó del 100 por ciento en todos los años: 

1976: 444,1 por ciento.

1977: 176 por ciento.

1978: 175,5 por ciento. 

1979: 159,5 por ciento.

1980: 100,8 por ciento.

1981: 104,5 por ciento.

1982: 164,8 por ciento.

1983: 343,8 por ciento. 

Juan Gabriel Tokatlian: “Los jóvenes están dejando de creer que la democracia sea imprescindible”

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El sociólogo Juan Gabriel Tokatlian analizó los primeros cien días de gobierno de Donald Trump y expresó su preocupación por la pérdida de perspectivas de futuro en los jóvenes de menos de 30 años. “Estados Unidos está viviendo una situación autoritaria, y este deslizamiento es tremendamente peligroso”, dijo en Modo Fontevecchia, por Net TVRadio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3)

Estamos muy deseosos de escuchar su balance de los primeros 100 días de este segundo mandato de Donald Trump.

Yo diría que hay al menos dos frentes muy distintos para hacer un primer balance de estos 100 días. Por un lado, el frente interno, doméstico, en Estados Unidos. Y por otro lado, el frente internacional, que a su vez se puede dividir, en “el mundo” y después “América Latina”.

Empiezo por lo primero: por Estados Unidos hacia adentro. Yo creo que Estados Unidos definitivamente está atravesando una crisis política, social y económica de una enorme envergadura, y que esto no es un proceso reciente. Ya lleva prácticamente más de un cuarto de siglo.

Tiene que ver con cambios demográficos fenomenales en Estados Unidos, con el crecimiento notable de la desigualdad, con el deterioro del sistema político en su conjunto, frente a los ojos de la sociedad.

Tiene que ver también con un bipartidismo que ha ido mutando de manera decisiva: el Partido Demócrata perdiendo parte de su apoyo social en los sectores medios y bajos, y en los sectores trabajadores; y el Partido Republicano volviéndose un partido muy cercano a tesis tremendamente regresivas, y hoy totalmente cooptado por el trumpismo.

Y en ese sentido, un gran politólogo español escribió, hace medio siglo, un libro sobre la ruptura, la quiebra de las democracias. Y él hacía una distinción pertinente para el caso de Estados Unidos. Él decía: «Una cosa es un régimen autoritario». Sabemos lo que es un régimen autoritario: cómo se llega al gobierno, cómo se llega al poder, quiénes son los actores, la ocupación del poder por parte de los militares, las restricciones extendidas, la ausencia de discusión política, la pérdida de derechos de manera categórica, etcétera—.

Pero también tenemos situaciones autoritarias, que no son un régimen autoritario, sino una situación autoritaria, donde en particular el Ejecutivo despliega un conjunto de prácticas: hostigamiento frente a ciertos actores sociales, amenazas frente a ciertas instituciones, neutralización de los órganos de control y los equilibrios de poder, un lenguaje cada día más exacerbado, más pendenciero, frente a ciertos actores, cuestionando a los medios de comunicación, a las universidades, a los opositores, a los comunicadores, etcétera, etcétera, etcétera.

Yo creo que Estados Unidos está viviendo una situación autoritaria, y que este deslizamiento es tremendamente peligroso, en principio para Estados Unidos. Y, en segundo lugar, porque lo que ha hecho Estados Unidos en muchos momentos, tanto en los momentos de auge como en los momentos de declive relativo, reverbera internacionalmente, impacta internacionalmente.

Y en ese sentido me parece que estamos en una fase de regresión democrática muy inquietante en Estados Unidos.

Juan, ¿ve posible algún escenario de antropofagia? Es decir, de que se consuma en sí mismo en un proceso de aceleracionismo, para así decirlo, en que sus propios errores finalmente hagan apagar su luz, o consumirla más rápido. Y que él sea, de alguna manera, resultado de un proceso que hoy está llegando a su fin y no que hoy está comenzando. ¿Es posible esa hipótesis?

Yo no me atrevo a ir mucho más adelante, salvo decir que siempre consideramos que las instituciones funcionan hasta que un día dejan de funcionar. Y siempre pensamos que además dejan de funcionar en los países del Sur Global, o en los países periféricos, o en lo que antes se llamaba el Tercer Mundo. Esto está sucediendo dentro de Estados Unidos.

Y entonces, frente a esa situación, a mí me parece que lo que tenemos que observar son los actores sociales, son los actores institucionales, son un conjunto de dinámicas para ver si hay límites que estén hoy funcionando.

Y yo creo que esos límites hoy no se han desplegado suficientemente en Estados Unidos. Hay un Partido Demócrata que ha quedado en shock después de la derrota. Hay algunas figuras rutilantes, críticas, frontales, claras, que tratan de señalar un destino nuevo, renovado, al partido, buscando nuevamente atraer a sus bases sociales. Pero su capacidad de movilización, su capacidad de interpelación, es muy baja hoy.

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Hay un Congreso dominado totalmente, en sus dos cámaras, por el Partido Republicano, que prácticamente ha hecho muy poco en términos legislativos. Lo que tenemos a la fecha son 139 órdenes ejecutivas. Calculemos, en términos argentinos: 139 DNU. Nada pasa por el Congreso.

Es un Congreso inmóvil. Es un Congreso en el cual la oposición no ha logrado, por lo menos, cierta defección de los republicanos más moderados, para poner una valla. Tenemos una Corte Suprema que ha tratado de manifestarse en algunos casos, casi titubeante. Bueno, aquí hay un proceso de revisión judicial, hay unos límites que no se pueden transgredir, etcétera.

Pero fundamentalmente, esta sigue siendo una Corte notablemente conservadora: seis miembros de ellos muy conservadores; tres, mucho más liberales, y mucho más demócratas. Tenemos a un gabinete que ya no es el viejo gabinete del primer Trump. El viejo gabinete del primer Trump, hay que recordarlo bien, tuvo figuras que él fue incorporando en términos de lo que consideraba “leales”.

Pero él muy rápidamente se deshizo de muchos funcionarios. Fue el presidente de los Estados Unidos que tuvo más rotación de altos cargos, que son designados por él, en un cuatrienio.

¿Por qué era esto? Porque él consideraba que estos personajes leales no cumplían las órdenes que él quería, no iban más adelante, no violentaban la ley, no seguían sus cursos de acción solicitados, etcétera.

Ahora no tiene leales. Ahora tiene devotos. Devotos que no cuestionan absolutamente nada. Absolutamente nada: ni en la parte económica, ni en la parte judicial, ni en la parte política, ni en la parte militar. Es decir, tiene un gabinete inédito en su homogeneidad y de seguimiento al presidente, sin ponerle límites o cuestionamientos.

Se está desmantelando el Departamento de Estado, para poner un ejemplo claro. Buena parte de la asistencia internacional de Estados Unidos, unos 70 mil millones de dólares al año, se canalizaban a partir del Departamento de Estado. Esto era lo que antes llamábamos el soft power, el poder blando de Estados Unidos: un Estados Unidos asistencial, que ayuda al mundo con temas importantes, etcétera.

Bueno, todo eso está congelado. Hay una decisión de reorganizar completamente el Departamento de Estado, quitando funciones y quitando áreas, entre otras, vinculadas a cuestiones de derechos humanos y promoción de la democracia.

Y el secretario de Estado está haciendo todo lo que le pide Trump. Es decir, ni siquiera burocráticamente defiende su ámbito de acción. Entonces, esto también es inédito en Estados Unidos. Concluyo diciendo: no veo hoy fuerzas, actores, dinámicas que se interpongan y limiten su capacidad de acción.

Y, por otro lado, faltan 18 meses para la elección legislativa. Con lo cual, hay un tiempo político en el cual él puede seguir tomando decisiones arbitrarias, arrogantes, y, por lo menos, no va a tener un costo político elocuente y directo.

Ayer entrevisté al profesor emérito de Historia de Cambridge, Paul Cartledge. Él escribió decenas de libros sobre democracia y el planteaba que, a su juicio, el problema es que los jóvenes actuales no están interesados en la política. Que, a diferencia de los jóvenes de después de la Segunda Guerra Mundial, los famosos baby boomers, consideraban que intervenir en la política era una obligación ciudadana.

Siendo la idea griega de que aquel que no se interesaba por la política era un idiota. Había una responsabilidad personal, como un deber, de estar informado, de estar interesado, de conformar una opinión, invirtiendo cierta cantidad de horas en algún esfuerzo cognitivo.

Que hoy no. Que hoy no tienen ningún interés en la política, y que parte de estos resultados electorales que se dan en distintas partes del mundo, donde los jóvenes son los principales actores, tienen que ver con ese cambio de valoración de los jóvenes sobre la importancia de su propio envolvimiento en lo público. ¿Le asigna usted también alguna responsabilidad a ese cambio generacional?

A ver, yo sería un poco más juicioso y prudente respecto a los jóvenes, y trataría de entender por qué se llega a esa situación. Existe lo que se llama la Encuesta de Valores Mundiales. Este tipo de encuestas se hace globalmente, en un gran número de países.

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Y lo que tenemos ya desde hace varios años, yo diría desde comienzos de este nuevo siglo, es una serie de niveles y grados distintos, según generaciones, en cuanto a la pregunta: «¿Usted cree imprescindible vivir en democracia?» Esta es la pregunta clave, entre muchas preguntas sobre valores. Y entonces, aquellas personas que tienen más de 60 años están en porcentajes elevadísimos: 65 %, 67 %, 68 %, depende del año.

Si uno va luego a la generación que va de 40 a 60 encuentra un porcentaje menor, pero en el borde todavía, respecto a la valoración de la democracia. Y si uno va por debajo de los 30 años, se va a encontrar con que es muy bajo el porcentaje de respuestas positivas a que se considere imprescindible vivir en democracia.

Entonces, ¿tienen los jóvenes una disposición hacia la democracia distinta? Claro. Ahora, lo que sigue es preguntarnos por qué. Lo que sigue es entender qué está pasando con los jóvenes. Y en ese sentido, me parece a mí que todo esto tiene que ver con fenómenos más sociológicos y económicos.

Es decir, no podemos seguir diciendo que el mensaje que le transmitimos a los jóvenes es: «Ustedes no tienen ningún destino porque el mundo va a ir hacia la robotización, en el futuro no va a haber muchos trabajos. Bueno, la formación que ustedes reciban en términos de educación puede ser importante como lo fue en el pasado, pero quizá no brinde las oportunidades de movilidad social que antes daba

“Y se van a encontrar con multimillonarios que hacen y deshacen lo que quieren. Ustedes van a tener un destino limitado. Probablemente los sistemas jubilatorios no puedan dar cuenta, hacia el futuro, de sistemas de pensión tan importantes como los que ha habido.»

Definitivamente, los jóvenes, en la mayoría de los países, son víctimas y victimarios de la violencia. De diferentes tipos de violencia: la violencia del Estado, la violencia de la criminalidad organizada, etcétera. Si después de todo eso decimos que los jóvenes no creen imprescindible la democracia no nos podemos sorprender.

Si voy al caso de los Estados Unidos, para poner un ejemplo palpable: en esta última elección, ¿cómo gana Biden en el 2020? Gana con un programa fuertemente demócrata, un programa que, para la época, era reformista y tenía muchos componentes de justicia.

Uno de ellos era la promesa para 40 millones de jóvenes de la reducción de la deuda contraída para su formación educativa en las universidades. Para 40 millones. Entiéndase la cifra que estoy diciendo: 40 millones. Y el monto total inicial que iba a darle el presidente Biden para ese proyecto y ese programa eran unos 400 mil millones de dólares.

Esto no pasó porque la Corte Suprema consideró que eso era inconstitucional. Entonces, el presidente Biden baja el presupuesto, baja las condiciones para el perdón de la deuda, y esto se reduce a que, en realidad, fueron objeto de ese menor endeudamiento menos de 7, 8 millones de estudiantes.

Y los montos en los cuales se reducía la deuda eran infinitamente menores a los originalmente planteados en el programa. Con lo cual, es muy difícil luego pretender que los jóvenes confíen en el Partido Demócrata».

https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/juan-gabriel-tokatlian-los-jovenes-estan-dejando-de-creer-que-la-democracia-sea-imprescindible-modof.phtml

El FMI condiciona las futuras elecciones en Argentina

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Cuando velamos a nuestro Papa, Francisco, Kristalina Georgieva, del FMI, nos da una bofetada de realismo.

Mientras despedimos al Papa Francisco, la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, nos recuerda crudamente nuestra realidad: la deuda externa.

Está pensando en los 20.000 millones de dólares prestados por el FMI. Pero el endeudamiento no es solo económico: es una forma de entregar nuestra soberanía.

Es como cuando uno adquiere un crédito y, junto con el dinero, el banco empieza a decidir cómo vivís en tu casa: qué podés gastar, qué consumir, a quién votar. No solo te presta, también te quita la decisión sobre tu propia vida.

El endeudamiento del pueblo argentino representa una transferencia brutal de recursos: desde jubilados, trabajadores y pobres (la mitad del país), hacia los grandes poderes económicos.

— Jorge M. Gil: El deudor va en busca del prestamista, cuando podría financiarse con el ahorro interno y con una estructura fiscal más progresiva.
Cada ciudadano debería aportar según lo que puede. No se trata de que todos paguen lo mismo, sino de que paguen lo justo.”
Toda deuda implica condicionalidades. Una de ellas es quién gobierna. Así aparece la gobernanza por deuda: la política subordinada al acreedor.
Las deudas no se pagan: se refinancian. Pero con cada renovación vienen nuevas exigencias.
Esto condiciona la soberanía nacional, y así, cada vez se paga más al capital que al trabajo.
Este modelo impone desindustrialización y promueve el extractivismo. La soberanía, hoy, ya no es solo política: es multidimensional.

En síntesis:

La deuda funciona como un reaseguro neoliberal para impedir o condicionar el futuro de los gobiernos populares.

— Mario Burkun «En esta situación, el endeudamiento, es más político que económica»

En la actualidad ese papel es favorable al sometimiento político y geopolítico con mucha presencia en la decisión de los préstamos del voto de EEUU junto a los países del Golfo.

Carry trade y después

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Desde febrero de este año hasta el 11 de abril, el precio de los títulos públicos argentinos en todos los mercados donde cotizan arrastró todas las acciones y obligaciones negociables de empresas del país en esos mismos mercados. Las reservas internacionales brutas del BCRA eran de 31.007 millones de dólares el 30 de diciembre de 2024. Disminuyeron en 6.300 millones y quedaron en 24.704 millones el viernes 11 de abril. Ese día, el BCRA vendió 398 millones de dólares de sus reservas. En ese marco de final anunciado, el FMI decidió aumentar la deuda que tiene la Argentina (el mayor deudor del FMI) en 20.000 millones de dólares, de los cuales ingresaron 12.000 millones el martes 15 de abril 2025. Se conformó así un total de crédito autorizado por ese organismo para la Argentina de 61.500 millones de dólares.

También, en consonancia, el Banco Mundial y el BID decidieron ampliar sus créditos para la Argentina, y eso hizo que las reservas internacionales brutas pasen a ser de 38.791 millones al 21 de abril de 2025. Obviamente, esto realenta la corrida cambiaria —pero no la detiene— y con ello, el precio de los distintos dólares vigentes, dejando en el olvido el incremento del 1% mensual del tipo de cambio que Caputo fijó en febrero de 2025 y que aseguraba hasta fin de este año, como consta en el frustrado proyecto de ley de presupuesto de la Administración nacional 2025.

En lugar de acumular reservas con los generosos ingresos recibidos, el Ministerio de Economía y el BCRA han decidido vender dólares en los distintos mercados presentes y en operaciones a futuro. Con esto buscan restablecer el carry trade mediante operaciones más rentables en pesos que en divisas. Así les asegura la renta a los grandes fondos de inversión que trajeron dólares y otras monedas extranjeras tras la devaluación del 12 de diciembre de 2023 para posicionarse en títulos y acciones en pesos. El objetivo final es empobrecer al país y dejarlo sin armas para enfrentar los pagos de la deuda en un futuro más cercano del que los mismos Caputo, Bausili y sus mandantes esperan. 

Incluso no es creíble que en la “Ampliación del acuerdo en el marco del fondo ampliado con el FMI” firmado por Luis Caputo como ministro de Economía y Santiago Bausili como presidente del BCRA, el 11 de abril de 2025, en la parte en que se fijan metas para la acumulación de reservas del BCRA, estas se cumplan. En primer lugar, porque en el año 2024 con un superávit comercial de 18.899 millones de dólares y un “blanqueo de capitales” por no menos de 23.000 millones de dólares, no alcanzaron la meta del IV trimestre y del año 2024, en que debían aumentar las reservas en 9.200 millones de dólares y no llegaron a constituir el 68,44% de esa suma. Y en segundo lugar, este año 2025, el superávit comercial se reduce drásticamente, y dependen en el segundo trimestre de que los grandes productores, acopiadores y comercializadores del “campo” vendan al exterior y liquiden sus exportaciones.

El poder exportador del agrobusiness reside particularmente en los sectores oleaginosos y cerealeros que representan los dos rubros más significativos del comercio exterior en la Argentina. ADM, Cargill, Louis Dreyfus (LDC), Viterra (fusión de Bunge y Glencore), COFCO, Aceitera General Deheza, ACA, FACA y Molinos Agro (Pérez Companc) representaron el 86% de las exportaciones de granos y sus derivados en 2024. La producción de oleaginosas y cereales es uno de los dos rubros más significativos del comercio exterior en la Argentina. Estas empresas agroexportadoras tienen los puertos y concentran la producción, y fueron extendiendo su actividad, primero al acopio distribuido en todo el país y luego al alquiler de campos bajo los esquemas del sistema financiero, por lo que tienen miles de hectáreas bajo este sistema de alquileres, minimizando la inversión en el territorio y generando muy poca mano de obra porque el trabajo lo contratan.

Durante el último decenio (2015 a 2024), las exportaciones de los sectores oleaginosos y cerealeros representaron el 46,2% de las ventas totales al exterior, unos 30.000 millones de dólares anuales en promedio. Específicamente, el capítulo oleaginoso facturó unos 20.000 millones de dólares por año. El complejo sojero fue responsable del 65% de las ventas externas en dicho rubro, con primacía de productos semielaborados como aceite y subproductos. Por su parte, el sector cerealero tuvo un promedio anual de ventas al mundo de casi 10.000 millones de dólares, con primacía del complejo maicero (62% de dicho rubro) y del trigo (23% de este).

Ese poder de fuego que tienen queda supeditado a quienes son los dueños y/o financian a dichas empresas. El investigador de Harvard Dan Morgan, que publicó en 1979 su libro Los traficantes de granos. La historia secreta del pulpo mundial de los cereales: Cargill, Bunge, André, Continental y Louis Dreyfus cuenta que se vio empujado a investigar el caso de las grandes corporaciones cuando, en 1975, una comisión de la Cámara Alta estadounidense quiso indagar el papel de las compañías cerealeras y se topó con todo tipo de impedimentos. “Nadie sabe cómo funcionan, cuáles son sus ganancias, cuánto pagan de impuestos y qué influencia tienen sobre nuestra política exterior… nadie sabe gran cosa”, concluyó el senador demócrata Frank Church, famoso por su temprana oposición a la guerra de Vietnam y su intento por controlar las agencias de inteligencia yanqui. Casi medio siglo más tarde, esas mismas empresas (o sus descendientes) consolidaron un imperio opaco y global, gracias al establecimiento de sofisticadas redes financieras y logísticas, que se amparan en una estrategia política cuya punta de lanza es el secreto fiscal.

Pese a ello, podemos inferir que el peso del capital financiero de Manhattan para acordar con dichas empresas agroexportadoras no es menor, máxime que le piden un lapso más de “sacrificio”, pero que después de las elecciones del 26 de octubre de 2025 —en las que la misma directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, pidió votar por los candidatos de La Libertad Avanza— van a devaluar nuestra moneda. Esto redundará en beneficios para el agrobusiness y tornará nuestra deuda pública en un valor inconmensurable.

También, en el malogrado proyecto de ley de presupuesto de la Administración nacional 2025, se había fijado que las exportaciones serían por 104.030 millones de dólares y las importaciones por 82.382 millones; todo ello permitiría cerrar el año con un déficit de cuenta corriente de balance de pagos de 2.700 millones en 2025. A su vez, el tipo de cambio oficial sería en el último día hábil del año de 1.207 pesos (al día 25 de abril de 2024 es de 1.205 pesos, dos pesos menos), pero en las proyecciones que se acordaron con el FMI tienen implícito un dólar a fines de 2025 de 1.259, con lo que es claro que todas las metas son falaces (no van a poder exportar ni por lo que vendieron en el año 2024), y también se percibe claramente que el FMI avala y promueve el carry trade.

Por lo que es factible que logren disfrazar el cumplimiento de las metas de acumulación de reservas internacionales con los desembolsos de préstamos de los organismos crediticios nombrados y otros que se sumarán presionados por los Estados Unidos. Seguramente, como hizo el año pasado, el FMI corregirá al alza o a la baja las reservas del BCRA según se obtengan mayores o menores préstamos sobre un límite prefijado. La prueba está en que en la sede central del J.P. Morgan en Washington, Scott Bessent aseguró que el gobierno de Estados Unidos estaría dispuesto a utilizar el Fondo de Estabilización Cambiaria o Exchange Stabilization Fund (ESF) del que dispone el Tesoro estadounidense para apoyar a la Argentina si ocurriera un “shock externo”, siempre y cuando Milei mantenga el rumbo de sus políticas económicas.

La devaluación después del 26 de octubre de 2025 va a ser importante pero gradual porque el negocio de los títulos públicos en pesos (y principal sostén del carry trade) debe convertirse en activos con el menor impacto posible de la depreciación del peso. También debe tomarse en cuenta que, según la CNV (Comisión Nacional de Valores), las empresas locales YPF S. A., Pampa Energía, Tecpetrol, Compañía General de Combustible, Pluspetrol, Vista Energy (ex Vista Oil & Gas), TGS, CAPEX, IRSA, CRESUD, EDENOR, GENNEIA, etc. colocaron obligaciones negociables en dólares por 23.932 millones al 31 de enero de 2025. A esto se suman en marzo de 2025 los 1.245 millones de dólares del grupo Clarín para quedarse con Telefónica de Argentina.

Los mercados dudan

La economía real argentina tiene un marcado descenso del PIB (cantidad de bienes y servicios que se producen en el país), de la IBIF (Inversión Interna Bruta Fija), con descensos severos en el consumo de carne, de leche y de bienes salarios en general. Donde la ocupación pasa de 13.413.300 personas registradas en diciembre de 2023 a 12.853.800 en enero de 2025, según informa la Secretaría de Trabajo (Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial de abril de 2025). Es claro que el gobierno miente con tasas de crecimiento que no se corroboran ni en las estadísticas que llevan.

Es por eso que, pese al apoyo de los Estados Unidos y de los organismos internacionales de créditos que son funcionales a la Casa Blanca, el problema no termina de cerrar ni para el propio capital financiero local. La prueba está en que en las dos licitaciones del mes de abril de 2025 de títulos de deuda en pesos realizados por la Secretaría de Finanzas de la Nación, no lograron renovar el 75% de los vencimientos, por lo que  los “bonistas” prefirieron desprenderse de estos y quedarse en pesos por 3,9 billones (unos 3.260 millones de dólares). Además de que la mayor parte se constituyó en LECAP con vencimiento en julio, agosto y septiembre de 2025.

Es obvio que la desconfianza de que el gobierno de Milei, pese al fenomenal endeudamiento y su financiación interna y externa, pueda controlar la situación se disipó. No obstante, no se terminó; al contrario, hay que ver cuánto liquidan los exportadores del “campo” y qué dinámica toma la persistente demanda de dólares de los importadores y del capital financiero local.

El capital financiero de Manhattan, como hizo el mismo Luis Caputo en los primeros días de marzo de 2024, buscará persuadir y presionar a los grandes operadores agropecuarios del país, a los que les dicen que liquiden ahora porque el precio del dólar se va a acercar al piso de la banda de flotación, cuando estos enfrentan una menor demanda en los principales mercados internacionales, máxime cuando la República Popular China había stockeado granos y carnes a la espera de qué iba a hacer los Estados Unidos. País que, a su vez, limita sus compras externas. 

Tampoco se evidencia que otros sectores exportadores de la economía estén aportando divisas en la actual coyuntura, lo que evidencia que el agro no es el único que está a la espera de otro precio para el tipo de cambio.

La exclusión social y el carry trade reflejan mejor que nada la situación económica y social de la Argentina actual, la pobreza de unos es la renta de una minoría parásita subordinada al capital extranjero, por lo que acrecientan la deuda pública y se aseguran que no se pueda pagar para quedarse con nuestras empresas como consta en la “Ampliación del acuerdo en el marco del fondo ampliado con el FMI” y con nuestros recursos naturales como lo planteó el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, en julio de 2024, en que hizo varias presentaciones ante inversores en Nueva York y el 27 de agosto de 2024 en Washington frente a American Council, en las que detalló que aguardaban la llegada de proyectos por entre 30.000 y 54.300 millones de dólares en el sector energético en los próximos dos años (que para ejecutarse demandarán entre 20 y 30 años), tras la implementación de la ley 27.742 que incluye el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones).

Capital extranjero

El 90% de la producción minera de oro, cobre y plata en la Argentina se encuentra en poder de países pertenecientes al Commonwealth británico. 

Observamos cómo se desplazó a la empresa estatal de Malasia Petronas por el pool petrolero Vista Energy, que preside Miguel Galuccio, pero cuyo capital mayoritario está en acciones en Wall Street, en Vaca Muerta. También reemplazaron a Petronas por Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), consorcio conformado por Chevron Argentina y Shell Argentina, asociados a YPF S. A., Vista Energy Argentina S. A. U., Pampa Energía S. A., Pan American Sur S. A. y Pluspetrol S. A., en la construcción de una plataforma exportadora de energía en la localidad de Punta Colorada en la provincia de Río Negro, que luego se podrá complementar con la exportación de GNL a través de barcos.

En el litio pasa lo mismo. El principal explotador de litio de la puna argentina es el gigante anglo-australiano Rio Tinto, que compró en 6.700 millones de dólares los activos de Arcadium Lithium, la sociedad que nació en enero de 2024 de la fusión de la australiana Alkem y la estadounidense Livent. Considerada la segunda minera del mundo, Rio Tinto —que hoy exporta aluminio y cobre— aspira a convertirse en un gran jugador del mercado del litio gracias a sus proyectos en Catamarca, Jujuy y Salta. 

El principal interesado en la privatización de Agua y Energía S. A. es la empresa israelí Mekorot, acusada en la ONU por violar el derecho al agua del pueblo palestino.

En síntesis

El capital financiero avanza a paso redoblado y el pueblo argentino, en su amplia mayoría, no se da por enterado.

Informe económico mensual

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Inflación MARZO:

·        Una alternativa para los ansiosos o apurados, mirando los gráficos con detenimiento y paciencia se logra una buena aproximación. Los diversos registros explican bastante. Lo no explicado es simplemente porque no se me ocurre.

·        Milei ingresa en proceso electoral tanto las adelantadas en las Provincia como la gran final nacional para la renovación parcial de diputados y senadores. Pero las recientes patinadas con el cripto digital le dejaron algunas arrugas en el traje. Y recién esto se inicia, pero piensa Milei con la etapa tres, saltamos. También se inician las vueltas con el FMI, en abril las bandas a toda orquesta y un fuerte aporte, incluyendo fondo para cobrar deudas anteriores.

·        ¿Importa la apreciación del tipo de cambio? Con el FMI en acción lo iremos viendo a partir de abril. El tipo de cambio es un precio más, pero más no cualquiera, sopla los precios y afecta los ingresos. Pareciera que el gobierno apunta a la banda inferior, ¿apreciado? Los países con per cápita elevado suelen convivir con valores apreciados, para seguir este camino inevitablemente se necesitará de una inflación “tipo internacional” y acumulación de reservas genuinas. Por el momento pareciera que esto se va dando, otras cuestiones como aumentar la productividad tiene otro precio y muchos años necesarios.

·        El riesgo país disminuye pero sigue siendo elevado. La brecha entre el dólar y el CCL, se reduce. También la inflación en baja. Otros no tanto, el Índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) pisando terreno negativo en apreciación franca. Esperando Milei y Caputo que nadie se ponga nervioso, mirando por encima del hombro. Y ahora también al FMI.

·        Trump, gira sobre aranceles, el valor del dólar, tipo de cambio real, migraciones, expansiones territoriales, retiro de organizaciones internacionales, apropiaciones, amistad o algo parecido con Putin (¿se suma Milei?) y dejando a Ucrania a la intemperie. ¿Cuáles serán los problemas para el 2025? Lo iremos viendo con Trump, una caja de sorpresas o no tanto. Pero siempre ofreciendo una nueva vuelta de tuerca que pone nervioso a los principales académicos de USA y a los países.

·        CEPO parcial a partir de abril. Por ahora será con un tipo de cambio flotante. ¿Cómo se comportará el dólar en el corto plazo y mediano? ¿Jugando en las bandas el BCRA y arbitrando?

·        Tendremos que conjeturar que ocurrirá con la inflación en el horizonte del 2025. Lo reciente es el pronóstico de Milei sobre la inflación del 2025, lanzó una cifra del 18.4 % anual, significa una inflación mensual del 1.4 %. Pero pareciera que debiera ser menor para lograr que siga funcionando el plan sin remiendos. Y además anunciando que el 2026 la inflación: CERO. ¡Pajarito! ¡Recórcholis¡

·        El dólar oficial y el CCL seguramente en el 2025 a partir de abril con conjeturas del gobierno y ayuda FMI debieran juntarse.

·        La inflación (alrededor del 3.5 % promedio) en el mes de MARZO 2025. Pero Alimentos tomó impulso. En abril por lo visto se discuten hasta los decimales.

·        El tipo de cambio oficial se fue apreciando en el cortísimo plazo, pero no es lo que opina Milei, “vade retro satanás”. En los meses (12) del 2024 marzo – 2025 marzo, el IPC aumentó el 54 % y el tipo de cambio oficial mayorista el 26 %. ¿Y el FMI, las bandas, los aportes y los compradores de dólares a partir de abril?

·        El BCRA reduce la tasa nominal de interés, esto lleva a tener por ahora tasas que aún no empardan y mantienen ventaja sobre el dólar. ¿Cómo serán los meses próximos? 

“Doctrina Milei” y Malvinas

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El 2 de abril del año pasado, Milei dijo: “Me comprometo a que, durante nuestro gobierno, podremos tener una hoja de ruta clara para que las Malvinas vuelvan a manos argentinas”. Sorpresivamente, el 5 de abril y a raíz de la visita a Tierra del Fuego de la comandante Laura Richardson del Comando Sur, el mandatario anunció su “nueva doctrina de política exterior” y la vinculó a la cuestión Malvinas. “Con nosotros se inaugura una nueva época de las relaciones de Argentina… Nuestra alianza con los Estados Unidos, demostrada a lo largo de estos primeros meses de gestión, es una declaración para el mundo”. Dos días después sugirió la construcción de una base (¿con o de EE.UU.?) en Tierra del Fuego: “Mi aliado es Estados Unidos… Lo del otro día (cita con Richardson y mención a la base) fue el acto de soberanía más grande de los últimos 40 años. Porque al ser una base militar en Ushuaia, nos avala el reclamo sobre la Antártida. Y te hago una pregunta. ¿Ushuaia es la capital de qué? Tierra del Fuego. ¿Y qué más? Islas Malvinas, Georgias, Sandwich y todo el espectro marítimo. Es el primer paso para empezar a pensar la recuperación de Malvinas”. La única alianza sería con Washington, clave para establecer el control soberano sobre Malvinas según la doctrina.

Durante todo 2024 el Gobierno ensayó su plegamiento a EE.UU. Esteban Actis mostró que hay que remontarse a 1962 –golpe militar y gobierno de Guido– para encontrar un nivel comparable –cerca del 70%– de coincidencias entre la Argentina y EE.UU. en la ONU. Optó por adquirir aviones de combate de origen estadounidense que, según la UK Defence Journal, no alteran la situación en el Atlántico Sur. Busca ser socio global de la OTAN, donde se requiere el voto de Londres. Se sumó al Grupo de Contacto para Ucrania, así como a las Fuerzas Marítimas Combinadas (con asiento en Bahréin) establecidos por el Pentágono. Agregó a esto votaciones contra asuntos ligados a Palestina, en resoluciones sobre usos pacíficos de tecnología nuclear (2024), y sobre el día internacional para la coexistencia pacífica (2025) auspiciadas por China. Asimismo, haberse abstenido –para no contrariar a Trump– en la ONU ante la resolución de febrero de 2025 que reprobaba a Rusia por la invasión de Ucrania implicó debilitar el principio de integridad territorial. Por último, ante los aranceles de 25% al acero y al aluminio impuestos en febrero de 2025, Milei dijo que Trump “no es proteccionista”. No se advierte qué relación hay entre la recuperación de Malvinas y las aludidas concesiones a Washington en todos los frentes.

El discurso presidencial del 2 de abril de 2025 completó un giro respecto de la política histórica respecto de Malvinas. Primero, y con un enfoque confrontativo, procuró generar otra grieta. La consigna pareciera ser no más consenso: una casta incompetente y empobrecedora, por un lado, y un salvador que engrandecerá a la nación, por el otro. Segundo, un énfasis en la idea de una Argentina “alienada con las naciones libres” [sic], como si la recuperación dependiera de un par de apoyos entre los 193 países de la ONU. Tercero, un abandono de la tesis de la soberanía –la que hay que negociar con el Reino Unido– por una implícita aceptación del argumento de la autodeterminación, al sugerir que cuando los isleños (como pueblo presuntamente originario) quieran, se unirán a la futura Argentina potencia. Lo que siempre ha esgrimido Buenos Aires son los intereses de los isleños (no la autodeterminación) y eso tiene la rúbrica de la ONU.

El 14 de junio de 1982 la Argentina capituló. Sin embargo, no es lo mismo estar derrotados que ser vencidos. Para que esta frase sea algo más que un puñado de palabras hace falta paciencia. Es imposible descuidar sus exigencias por ignorancia o dañarlas por mala puntería. Tratarlas con una naturalidad ficticia solo puede engendrar insatisfacción y vergüenza.

Malvinas está entre nuestras pocas coincidencias transversales. Todos los sondeos lo ratifican. Adicionalmente, para un país cuya imprevisión y asimetría están a años de modificarse en la reputación ajena, mantener una posición firme tiene valor geopolítico. La austera belleza de las islas nos lo recuerda.

Nuestra Constitución establece que las Malvinas son parte integrante del territorio nacional, y que el ejercicio pleno de la soberanía supone respetar el modo de vida de sus habitantes. Dicho modo de vida no incluye el plebiscito de 2013, en el que se consultó a los habitantes del archipiélago sobre si deseaban que las islas continuaran siendo un Territorio de Ultramar del Reino Unido. Este mecanismo de consulta popular no fue reconocido por Naciones Unidas, invalidando, de hecho, la autodeterminación.

Más allá de los aspectos sentimentales, existen rubros que exigen competencia técnica. Esto trae a colación el cuento “El traje nuevo del emperador”, de Hans C. Andersen, y el “dilema de Casandra”, que proviene de la mitología griega. En “El traje…”, falsos tejedores persuaden al rey de que están creando un vestido mágico, que solo las personas inteligentes ven. Ni hay magia ni hubo ropa. En el “dilema”, Casandra acierta con sus profecías porque tiene el don, pero nadie le cree. Respecto de Malvinas, hay que escuchar a quienes saben lo que dicen, y rechazar los chimentos de refectorio, que dicen lo que no saben. A los negadores solo pueden acontecerles hechos negativos.

Rafael Bielsa y Juan Gabriel Tokatlian

https://www.lanacion.com.ar/opinion/doctrina-milei-y-malvinas-nid19042025

Los que mandan

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El concepto de hegemonía en Antonio Gramsci se refiere a la estrategia desplegada por un determinado grupo social para generar la aceptación de sus propias posiciones ideológicas entre los otros grupos sociales por medio de la persuasión y el consenso.

En la gran mayoría de los países occidentales, en la actualidad (Estados Unidos y la Argentina, por ejemplo), la supremacía del cálculo y la renta financieros hace que se acepte su lógica como irrebatible, tergiversando la noción de que la riqueza de una sociedad proviene del trabajo y la producción, y no de la estafa, la especulación y el robo.

En Estados Unidos, por ejemplo, tienen la supremacía los grandes capitales financieros y conforman una economía desigual. Los niveles de pobreza y exclusión social no condicen con un país donde se encuentran las personas más ricas de la tierra (Donald Trump y Scott Bessent son ricos que gobiernan para ricos), que tiene un PIB de 29,1 billones de dólares (58 veces lo que produce la Argentina por año) y que se dice democrático.

Los países del este asiático, con trabajo y producción, han logrado niveles de productividad y eficiencia que les permiten ser superavitarios en el comercio internacional. En cambio, Estados Unidos en el año 2024 tuvo un déficit comercial de un billón de dólares, en su mayor parte con estos países.

El negocio del capital financiero, y esencialmente el que tiene base en Manhattan (BlackRock, Vanguard, PIMCO, Franklin Templeton, Fidelity, etc.), es más la deuda de los Estados y de las empresas que financiar actividades productivas. Esto se debe a que cobran mayores intereses y, cuando sus clientes no pueden pagar, tienen los principales estudios jurídicos con influencias sobre la Justicia del país y del extranjero para ejecutar y quedarse con el patrimonio que les interesa.

Estados Unidos tiene una deuda pública a diciembre de 2024 de 35,3 billones de dólares, y la República Popular China posee bonos del Tesoro de los Estados Unidos por 759.000 millones de dólares (el 2,15% del total). Habrá otras naciones que tengan también títulos del Tesoro de los  Estados Unidos, pero es obvio que los mayores acreedores de ese Estado son el capital financiero de ese país. 

La renta financiera se potencia con el derrape, con las quiebras, con llevar a la insolvencia al deudor. No se trata de financiar una actividad, una producción o un comercio y de participar del beneficio, sino que se trata de actuar como usureros. 

La teoría económica marginalista le concede a los prestamistas la capacidad de saber ver un negocio, su tasa de ganancia a lo largo del tiempo y, a la vez, de contar u obtener los recursos para financiarlo. John M. Keynes cuestionó la capacidad de los mercados financieros para establecer tasas de interés adecuadas y afirmó que la tasa de interés no es el factor clave a la hora de tomar la decisión entre consumir y ahorrar. El ahorro y el consumo no dependen, en el esquema de Keynes, de la tasa de interés, sino del ingreso. La tasa de interés jugará un rol en la decisión posterior de cómo conservar los ahorros, si en dinero o en bonos; razón por la cual la tasa de interés será un fenómeno monetario. La tasa de interés no garantiza que el ahorro fluya a la inversión.

Es más, Keynes afirma que la conversión del ahorro (riqueza no consumida) en inversión debe ser supervisada por el Estado (con los mejores). Escribe: “El capitalismo internacional, decadente pero individualista, en cuyas manos nos encontramos después de la guerra, no es un éxito. No es inteligente, no es hermoso, no es justo, no es virtuoso y no entrega los artículos”. Debe existir un Estado que piense en el bien común, que no ponga la tasa de ganancia como principal objetivo y que sepa utilizar los recursos con que cuenta la sociedad para su crecimiento. Keynes habla de la “socialización de la inversión”. En su doctrina, el impulso de invertir viene de que, de alguna manera, los empresarios esperan que la demanda en el futuro, y en particular la demanda de bienes de consumo, se mantenga alta. El crecimiento a largo plazo depende, en primer lugar, de una alta propensión al consumo, que estimula la demanda total y, por lo tanto, las inversiones. Mientras la propuesta de Keynes se cumplía, hubo en la mayor parte del mundo 30 años de crecimiento sostenido (1945-1975). 

A su vez, las inversiones son alentadas por una baja tasa de interés. Además, en la medida en que la inversión se realice, se genera el ingreso que da lugar al ahorro correspondiente que financia la inversión. Por eso un sistema bancario que genere crédito con fluidez es esencial para el crecimiento. La preocupación central es alentar el consumo y la inversión, porque el ingreso no es decidido por las decisiones de ahorrar, sino de consumir e invertir; el ahorro es residual. “El ahorro, de hecho, no es más que simple residuo. Las decisiones de consumir y las decisiones de invertir determinan conjuntamente los ingresos”.

El carry trade en nuestro país

La penetración cultural del capitalismo financiero se refleja en el carry trade. Este no es otra cosa que especular con una tasa de interés que supere el precio esperado del dólar (también cuando se ajusta por inflación, más en un país como el nuestro con una larga y persistente historia inflacionaria).

Dada la puesta en escena y el crédito acordado con el FMI y otros organismos internacionales, informado el día viernes 11 de abril de 2025 por el inefable ministro de Economía, Luis Caputo, el lunes 14 de abril de 2025 la Secretaría de Finanzas de ese Ministerio colocó cinco billones de pesos, de los cuales se adjudicaron Lecap (letras capitalizables) por 3,7 billones de pesos y Boncer (ajustados por inflación) por 241.000 millones de pesos.

Las Lecap son letras del Tesoro que capitalizan interés (esto es, pagan el monto al final, en su vencimiento). Las Lecap con vencimiento al 16 de mayo ofrecieron una tasa mensual de 3,75%. Estas recibieron colocaciones por 2,362 billones de pesos. Las Lecap con vencimiento al 18 de junio ofrecieron una tasa de 3,61% y recibieron colocaciones por 1,292 billones de pesos. Las que tienen vencimiento al 31 de julio con una tasa de 3,17% recibieron 239.000 millones de pesos. La letra de menor plazo de vencimiento y mayor tasa se volvió la más demandada.  Además, se emitió un título TAMAR (tasa variable) por 600.000 millones de pesos con una tasa efectiva del 3,17% mensual más cinco puntos. Las tasas finales se ubicaron entre 45,40% y 55,46%, lo que implicó un mayor costo financiero para el Tesoro.

En la ampliación del acuerdo en el marco del fondo ampliado con el FMI firmado por Luis Caputo como ministro de Economía y Santiago Bausili como presidente del BCRA, el 11 de abril de 2025, se asevera que la Administración nacional registró un superávit primario de caja de aproximadamente el 1,8% del PIB (equivalente a unos 9.000 millones de dólares) en el año 2024, y que el ajuste se debió principalmente a una fuerte contracción del gasto primario (30% interanual), con profundos recortes en subsidios al transporte, a la energía, a las jubilaciones y pensiones, transferencias provinciales y gastos de capital, a lo que se sumó el veto del presidente Milei a iniciativas de gasto del Congreso de la Nación Argentina de aumento del presupuesto en educación superior y jubilaciones y pensiones.

También afirman que la continua y estricta disciplina del gasto, junto con las reformas fiscales en los impuestos, coparticipación de los ingresos y pensiones, debería seguir reforzando el ancla fiscal. Se proyecta que el superávit primario aumente a alrededor del 2,5% del PIB a medio plazo (equivalente a unos 12.500 millones de dólares). Esto se debe a que se espera que los costos generales de los intereses aumenten en consonancia con una flexibilización gradual de las restricciones cambiarias y la refinanciación prevista de los bonos en divisas.

A confesión de parte, relevo de pruebas. En efecto, el gobierno capitaliza intereses que no puede pagar por la magnitud que tiene la deuda pública, que no trepida en aumentar sistemáticamente. Esta no se puede cancelar por el flujo presupuestario y por el flujo comercial. El default de la deuda solo va a ser paliado por la venta de las empresas públicas y la concesión, en el marco del RIGI (Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones), de nuestros recursos naturales (objetivo último de la renta financiera). 

La “tablita cambiaria” de Martínez de Hoz, el plan de “convertibilidad” de Cavallo y el carry trade de Dujovne-Sturzenegger-Caputo en el gobierno de Macri terminan con una deuda impagable. La diferencia es que esta vez pretenden pagar con la venta de empresas públicas y con nuestros recursos naturales (para eso está la ley 27.742 con el listado de empresas a vender y con el RIGI).

La deuda bruta de la Administración nacional al 31 de marzo de 2025 (último dato publicado) es de 473.557 millones de dólares; el gobierno de Javier Milei ha incrementado la deuda en 102.883 millones de dólares.

A esa deuda deben sumarse los 20.000 millones de dólares del FMI y los créditos de los organismos internacionales de abril de 2023. Los intereses que devengan de esa deuda rondan el 50% del total del gasto público (unos cinco billones de pesos por mes, cuando el total del gasto en personal, en las Fuerzas Armadas, en Justica, en educación, salud, jubilaciones y pensiones, etc., es de unos diez billones de pesos mensuales). Por eso es que deben recurrir a las Lecap y Nocap que capitalizan intereses, agrandando la deuda pública. Esto se debe a que no se puede pagar ni del flujo fiscal ni tampoco del flujo comercial, porque desde julio de 2024 y en forma creciente la cuenta corriente de la balanza de pagos argentina es deficitaria.

Para asegurar el carry trade, el gobierno dispuso que los no residentes pueden ingresar dólares al sistema financiero argentino y comprar títulos o acciones, pero deben dejarlos por no menos de seis meses (octubre de 2025, mes en que se realizan las elecciones nacionales de medio término) y luego volver a dólares con la renta del carry trade. También, para comprar acciones o bonos argentinos, se hace a través de los ADR (recibos de depósito americanos) o con títulos afuera del país. Es más, los gurúes de la city recomiendan «comprar y vender activamente», esto es, vender Lecaps y comprar dólares cuando el dólar esté cerca de la banda inferior (1.000 – 1.100 pesos) y, por el contrario, vender dólares cuando estén cerca de la banda superior (1.300 – 1400 pesos) y con el producido de esa venta comprar Lecaps. 

Esa lógica de hierro es la que le proponen incluso al sector agropecuario. El principal factor que hace que el productor acelere o frene la venta de granos es el precio y la expectativa futura de ese precio (más allá de sus necesidades financieras puntuales). Como no se espera una suba adicional en el corto plazo, el productor decide vender y se promueve un incentivo de tasa: cuanto más rápido tengo los pesos y los coloco a tasa, más gano. Y a medida que se desinfla el dólar, hay un trade off, es decir, entre más se desinfla el dólar y menos devaluación hay, menos es la tasa necesaria para mantener la estabilidad. Que Javier Milei matiza con afirmar que el 30 de junio se termina la baja de los porcentajes de derechos de exportación.

En síntesis

¿Cuál es la razón por la que el FMI le otorga a la Argentina una ampliación del crédito para totalizar 61.500 millones de dólares, que la convierte en, por lejos, el mayor deudor de ese organismo, y cuando sabe que la Argentina no puede pagar ni la mitad de los intereses que devenga su deuda pública, que para fines de abril de 2025 supera los 500.000 millones de dólares?

Deuda que vamos a pagar “con sangre, sudor y lágrimas”, como dijo en 1877 el Presidente Nicolás Avellaneda, pero también con el rico patrimonio público, que no le pertenece a este gobierno que lo cede en garantía (que se va a ejecutar por la imposibilidad de pago), ni tampoco a nuestra generación, sino a generaciones y generaciones de argentinos, que tendrán que pagar una deuda que no se investigó ni se investiga y que es una estafa. Y las estafas no se “honran”; al revés, se las castiga. 

Catamarca partida: pobreza, desigualdad y centralismo en los márgenes del país

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EL ÚLTIMO INFORME ECONÓMICO INDICA QUE DE 429000 HABITANTES DE CATAMARCA,  UNOS 196000 CATAMARQUEÑOS SON POBRES, JUNTOS A 41000 INDIGENTES,  EN EL RESTO SUS INGRESOS LES ALCANZA PARA LA CANASTA BASICA ALIMENTARIA, QUE NO CONTIENE EL ALQUILER Y OTRAS NECESIDADES.

Cuadro Resumido de Pobreza e Indigencia en Catamarca (Diciembre 2024)

CategoríaGran Catamarca (personas)Provincia de Catamarca (personas)Porcentaje sobre población provincial
Población Total233000429000100%
Pobres10700019600045,8%
Indigentes22400410009,6%
No pobres (pero vulnerables)12600023300054,2%

Datos reportados:

  1. Pobreza en el Gran Catamarca:
    • Tasa: 45,8%
    • Total de pobres: 107.000 personas sobre un total estimado de 233.000 habitantes del aglomerado urbano (Gran Catamarca).
  2. Indigencia en el Gran Catamarca:
  1. Tasa: 9,6%
  2. Total de indigentes: 22.400 personas dentro de los 107.000 pobres.
  3. Proyección a toda la provincia:
  1. Población provincial estimada (2024): 429.000 habitantes.
  2. Si se aplica el 45,8% provincialmente:
    • Pobres proyectados: 196.000 personas.
    • Indigentes proyectados: 41.000 personas.
  3. Cantidad de personas fuera de la pobreza:
  4. Población restante con ingresos superiores a la Canasta Básica Total (sin incluir alquiler): alrededor de 233.000 personas (esto es: 429.000 – 196.000 = 233.000).

Observación importante:

  • El INDEC mide pobreza e indigencia solo en aglomerados urbanos, no a nivel de toda la provincia. Por eso oficialmente solo se publica el dato para el «Gran Catamarca».
  • La aclaración es que esta proyección no es oficial del INDEC, pero es una estimación razonable.

La Canasta Básica Total (CBT) es la que establece la línea de pobreza según el INDEC. Incluye todos los bienes y servicios esenciales que una familia necesita para satisfacer sus necesidades mínimas, no solo de alimentación, sino también de otros gastos básicos para vivir.

Componentes de la CBT (rubros)

  1. Alimentos y bebidas no alcohólicas
    • Son los que integran la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
    • Incluye: pan, harina, arroz, fideos, carne, leche, huevos, frutas, verduras, aceite, azúcar, yerba, etc.
    • Este rubro es el que define la línea de indigencia.
  2. Vestimenta y calzado
  3. Ropa básica, calzado para adultos y niños.

           Gastos de servicios en la vivienda

  1. Servicios básicos (agua, electricidad, gas, mantenimiento).
  2. No incluye alquiler.
  3. Este es un dato muy importante: si una familia alquila, ese gasto no está contemplado en la CBT, lo que suele subestimar la pobreza en zonas urbanas.
  4. Salud
  5. Gastos mínimos en medicamentos y atención médica (copagos, consultas, remedios fuera del sistema público).
  6. Transporte y comunicaciones
  1. Transporte público (colectivo, tren, etc.).
  2. Servicios de comunicación básicos (telefonía, internet).
  3. Educación
  4. Cuadernos, útiles escolares, algunos gastos escolares básicos.
  5. Equipamiento y mantenimiento del hogar
  6. Productos de limpieza, utensilios menores, mantenimiento básico.
  7. Otros bienes y servicios
  1. Higiene personal.
  2. Gastos varios necesarios para la vida cotidiana.

Los datos del INDEC, siempre se refieren al Gran Catamarca (Capital, Valle Viejo y F. M. Esquiú).

Sin duda, los que vivimos en estos espacios tenemos muchísimas más infraestructura que el resto de la provincia que carecen de todo.

Salud: hospitales centrales, hospitales privados, la mayoría de los efectores de la salud residen en este espacio y se complementan de alguna manera, la salud pública provincial con al salud pública de los municipios del Gran Catamarca.

Educación: UNCA (en el interior solo extensiones), colegios públicos y privados, e infraestructura para estudiar.

Comunicación: la mayoría de los medios (radios, diarios, televisión, internet etc.) e infraestructuras, todo tiene sus bases en la capital y zonas cercanas. 

Vías de comunicación: viales, aeropuerto funcionando, conexiones aéreas con centros del país, etc.

Servicios:agua, energía eléctrica, gas, agua corriente, cloacas, etc.

Podemos seguir marcando las brechas en desarrollo humano, económico y de todo tipo que existe entre el Gran Catamarca y su interior. 

Ocurre lo mismo con la provincia de Catamarca y los centros desarrollados del país (CABA, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, etc.)

Como dice un dicho popular: “un pobre de Catamarca es mucho más pobre que uno de la CABA, cómo también un pobre del interior de la provincia es mucho más pobre que uno del Gran Catamarca.»

Repetimos la historia del puerto y la provincia, con nuestro interior. No debería ocurrir lo mismo, pero lo hacemos, chupamos las poblaciones del interior provincial por que le ofrecemos todo los que les falta en sus pueblos.

El justificativo de siempre es que el 75 % del territorio es montañoso y difícil conectarlo, pues bien, para todo el territorio existe esta restricción, pero aquí se lo ha salvado de alguna manera.

Se subvenciona la mayoría de las posibilidades en el Gran Catamarca, los recursos que ingresan para la  provincia vía coparticipación, otros fondos específicos nacionales y rentas provinciales, la mayoría se quedan en el Gran Catamarca.

Conocemos regiones montañosas del mundo que lograron un desarrollo equilibrado, pero claro tuvieron un proyecto regional y provincial que contiene a todos.   

https://hernanmiguelcolombo.blogspot.com/2025/04/catamarca-partida-pobreza-desigualdad-y.html

El protectorado

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Con la imposición unilateral y arbitraria de aranceles, Donald Trump muestra de forma torpe y sin miramientos la política de sumisión que Estados Unidos pretende aplicar al resto de las naciones. Primero presionan, luego ven el impacto. A los 75 países que según la Casa Blanca pidieron rever las tasas de importaciones que se les impuso el 2 de abril, se las redujeron en forma temporal (en principio por 90 días, a fin de examinar cada caso). A la mayoría, incluida la Argentina, le fijaron aranceles de un 10% [1]. En paralelo, se aumentó el arancel a las importaciones de la República Popular China al 125% (desde el 104% vigente desde el 3 de abril), escalando aún más la confrontación entre las dos mayores economías del mundo. Los aranceles específicos establecidos con anterioridad siguen vigentes, como es el caso de las importaciones a los automóviles (y sus autopartes), el acero y el aluminio, que son efectivas desde marzo último.

Las medidas implican un impacto de consideración en la economía mundial. Es de prever que Estados Unidos, que en 2024 importó mercaderías por 3.295.600 millones de dólares [2] (unas 6,5 veces el PIB de la Argentina), reduzca este año el nivel de compras, por lo que seguramente los productos que iban a esa nación sean redestinados hacia otros países, entre ellos los de América Latina.

La medida perjudica las exportaciones de nuestro país, por la política de menores compras de Estados Unidos (que incluso amenaza con dejar de comprar carne argentina), y obliga a una mayor competencia para poder vender.

El año pasado, el principal producto exportado a Estados Unidos fue el aceite crudo de petróleo, por 1.992 millones de dólares, seguido por naftas (211 millones de dólares). En materia de alimentos se destacan las ventas de carne bovina (194 millones de dólares), porotos y aceite de soja (163 millones), miel (125 millones), azúcar (99 millones) y limones (64 millones). También se le vendió sangre, antisueros, toxinas y cultivos, vinos y vinos espumantes, aceite de oliva puro, litio, transformadores eléctricos, laminado de acero y aluminio, arándanos, etcétera, conformando un total exportado de 6.454 millones de dólares [3].

Ante una economía mundial recesiva, la limitación de sus compras al exterior por parte del principal país demandante (aunque ya no es lo que era) provocará un cambio en el comercio internacional. El freno a la venta de insumos industriales desde la República Popular China implicará primero un “parate” en Estados Unidos y/o un aumento de los costos (de allí las fuertes manifestaciones contra la política de Trump en su propio país). Continuará con un efecto multiplicador de aumento de la caída de la producción, la desocupación y la pobreza, por lo que los conflictos internos serán frecuentes y, con la población en las calles manifestando su oposición, su desenlace se torna imprevisible. Claro que el nivel de vida de la población no es preocupación para el capital financiero, cuya prioridad es garantizar “good business”. Para ello necesitan disminuir el déficit comercial (sobre todo con China) y el déficit fiscal, objetivos que creen poder alcanzar con los ingresos por los mayores aranceles y el freno a las importaciones que implican.

La suba arancelaria de los Estados Unidos y la consecuente recesión esperada, en lo inmediato, generan una profundización de la fuerte caída en el precio de los commodities [4], que se refleja en el precio de la soja: a comienzos de abril es de 358 dólares la tonelada, cuando a fines de 2022 era de 650 dólares, y a fines de 2024 de 371 dólares. Lo mismo pasa con el petróleo Brent [5], cuyo precio promedio fue de 90 dólares (el barril de 161 litros) en 2024, y este mes es de 64,86 dólares, y significa menores ingresos de divisas para sus exportadores.

Durante abril, hasta el jueves 10 inclusive, el Banco Central vendió 428 millones de dólares de las reservas internacionales. Desde el 10 de marzo perdió reservas por 3.378 millones de dólares. Las reservas brutas en esa moneda sumaban entonces 28.090 millones, y al 10 de abril se habían reducido a 24.712 millones.

El Riesgo País medido por el JP Morgan llegó a orillar los 1.000 puntos (era de 660 puntos en enero) en el comienzo de la última semana, y cerró en 889 puntos el jueves.

Los títulos públicos y las acciones de las empresas locales, tanto en los mercados de capitales del país como del exterior, que habían derrapado fuertemente desde fines de marzo, se recuperaron luego de que el FMI dio a conocer el miércoles 9 la aprobación técnica de un nuevo crédito al gobierno argentino. Volvieron a descender el jueves 10, luego de la fuerte toma de ganancias del día anterior, impulsada por el anuncio de Trump sobre la suspensión de aranceles. Los mercados de Estados Unidos se desplomaron, lo que afectó nuevamente a los activos argentinos.

Igual sucedió con el precio de los distintos dólares alternativos:

El precio del dólar futuro con cierre a fin de abril subió 5,8%, mientras que los de mayo aumentan un 4,3% más. Estas cotizaciones implican tasas nominales anuales implícitas superiores al 190% y al 105%, respectivamente, porcentajes que superan ampliamente la tasa del 1% de ajuste cambiario del ahora suprimido crawling peg oficial, y del 29-30% nominal anual que pagan los bancos comerciales por depósitos a plazo fijo.

La protección de los Estados Unidos

En marzo último, la deuda de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional era de 41.052 millones de dólares. Este monto equivale a 31.100 millones de DEG (Derechos Especiales de Giro) y convierte al país en el mayor deudor del organismo. La intervención del multimillonario gerente de fondos de cobertura Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos y en ese carácter gobernador de su país ante el FMI  destrabó el acuerdo técnico y posibilitó la ampliación del crédito. El director ejecutivo de Estados Unidos es uno de los 24 que pueden votar sobre la estrategia del FMI. Eso significa en primer lugar un aumento de la deuda, cuyos intereses ya no se pueden pagar. Si no se capitalizaran, representarían casi la mitad del gasto mensual de la Administración Nacional. Esto significa que la deuda pública devenga intereses mensuales por casi 5 billones de pesos, mientras el gasto por mes (en salud, educación, justicia, seguridad, defensa, previsión y asistencia social, obra pública, etcétera) es de 10 billones.

Scott Bessent fue socio del fondo de cobertura (inversión financiera) de George Soros en la década del ‘90, fue su director de inversiones de 2011 a 2015, y ese año fundó “Key Square Group” junto a Michael Germino, que era el jefe global de mercados de capitales del fondo de Soros. Bessent fue jefe de recaudación en la campaña de Trump y que, para ser secretario del Tesoro, teóricamente debió vender su participación en el ETF de Bitcoin de BlackRock (IBIT), valuada en 521 millones de dólares. Es un claro representante del capital financiero de su país y por lo tanto tiene sumo interés en que el gobierno de Milei continúe endeudándose para luego, ante la imposibilidad de cancelación, convertir los títulos de deuda argentinos en petróleo, gas, oro, plata, cobre, litio, minerales raros, agua pesada, agua potable, etcétera.

En ese marco es claro que van a endeudarnos todo lo que puedan. La actual administración incrementó la deuda en 100.476 millones de dólares al 28 de febrero último. El mayor endeudamiento con el FMI y otros acreedores, si los hubiera, permite financiar los pagos de la misma y le da oxígeno a un gobierno funcional a la política exterior de los Estados Unidos. La definición de Estado protector es que el Estado protegido mantiene su gobierno interno, pero cede el control de los asuntos externos al protector. En este caso la “protección” es completa, dado que el capital financiero dicta los pasos a seguir.

El capital financiero a través de la deuda genera el mecanismo de dominación y de apropiación de los recursos naturales del país. Como dijera John Adams, Presidente de Estados Unidos en 1796-1800: “Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación: una es con la espada, la otra es con la deuda”.

También lo hacen en su propio país y con el pueblo de los Estados Unidos, donde la deuda pública asciende a 35,3 billones de dólares mientras su PBI en 2024 fue de 29,1 billones. Pese a que la tasa de interés es mucho menor, el pago anual es equivalente a casi la mitad del PIB argentino. Eso hace que el 19 de enero de 2023 Estados Unidos haya alcanzado su techo de deuda de 31,4 billones de dólares, y que debiera recurrir a enmiendas posteriores a la Guerra de Secesión para poder cumplir con su pago [6].

Con el sistema cambiario de flotación entre bandas. ​el crawling peg de tasa fijada por la dupla Caputo-Bausili se terminó. También pasa a la historia el dólar blend, que permitía a los exportadores liquidar el 20% de las ventas declaradas fuera del tipo de cambio oficial.

¿Pero cual es el precio inicial del dólar? Es lo que está en discusión.

Principalmente por los fondos de inversión, que tienen títulos de deuda argentina en pesos y tratan de que no se deprecien (es lo que defienden Caputo y Bausili). En segundo lugar, las grandes empresas, sobre todo petroleras, que colocaron Obligaciones Negociables en divisas, y otras firmas, como el grupo Clarín, que a través de un crédito solicitado de 1.245 millones de dólares por Telecom (donde tiene fuerte participación accionaria) compra Telefónica de Argentina SA. También los productores, acopiadores y comercializadores agropecuarios, que quieren un tipo de cambio alto. Finalmente la industria, la construcción y todos los que venden bienes y servicios al mercado interno, que necesitan un tipo de cambio que haga de defensa natural ante la avalancha de importaciones.

Existe una relación inversamente proporcional entre el precio del dólar y el valor del salario: si el dólar sube el salario real cae. Como, a pesar de Milei, aproximadamente el 65-70% de lo que se produce se destina al mercado interno (depende de la capacidad adquisitiva del salario) y se vende al exterior básicamente lo mismo que se consume (alimentos y energía), por buscar que los salarios en dólares en la Argentina sean menores que en Brasil (objetivo explicitado por Paolo Rocca de Techint y Cristiano Ratazzi de FIAT), entramos en una recesión que va a ser tan profunda como la caída del poder adquisitivo de los trabajadores.

La economía nacional es competitiva en sectores productivos que demandan poca mano de obra (hidrocarburos, minería, granos y carnes). Dada la recesión provocada por el contexto externo y la devaluación de nuestra moneda, se pretende imponer una mayor flexibilización laboral que reduzca el costo empresarial de despedir trabajadores, generando un elevado desempleo para disciplinar a los sindicatos y facilitar la imposición de bajos salarios.

En síntesis

Hay varios temas de los que no se habla:

  • ¿Adónde fueron a parar los 86.200 millones de dólares en que incrementó la deuda el gobierno de Cambiemos.
  • ¿Y los 28.350 millones de dólares de reservas, y la compra de títulos ajustables por inflación o por dólar linked [7] que el Banco Central vendió al bajo precio oficial para el pago de  supuestas o reales deudas con el exterior, durante la gestión del Doctor Fernández?
  • El endeudamiento y fuga de capitales sin límite de la actual administración

Endeudan al país, se benefician con la fuga de capitales, condenan a la pobreza y a la exclusión social a la población, y van a pagar su fiesta con los recursos naturales que les pertenecen a todos los argentinos, presentes y futuros.

[1] A partir del 5 de abril entró en vigencia un arancel del 10% para todas las importaciones a Estados Unidos, sin distinción entre países o productos, salvo las excepciones específicamente establecidas, como es el caso de los automóviles, acero y aluminio, que tiene el 25% desde marzo. Incluso es también del 25% en esos bienes para Canadá y México, que tienen un tratado de libre comercio con los Estados Unidos y que no fueron alcanzados para el resto de las mercaderías por los nuevos aranceles fijados el 2 de abril.
[2] En 2024 Estados Unidos exportó mercaderías por 2.083.800 millones de dólares, cerrando el año con un déficit comercial de 1.211.800 millones de dólares.
[3] En 2024 la Argentina importó de Estados Unidos mercaderías por 6.226 millones de dólares, por lo que se obtuvo un superávit comercial de 229 millones. Siempre la balanza comercial con Estados Unidos es deficitaria, por las fuertes importaciones (reales o ficticias, precios de transferencias) de las empresas norteamericanas en el país. Lo demuestra el primer bimestre de 2025, con un saldo comercial negativo de 89 millones de dólares.
[4] Las commodities, o materias primas, son productos básicos que se usan en la producción de bienes y servicios y que se pueden intercambiar en el mercado. Son bienes uniformes, es decir, no tienen características que los diferencien, y son esenciales para la economía global.
[5] El petróleo Brent es un tipo de crudo que se extrae del Mar del Norte y es el más comercializado a nivel mundial.
[6] La Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada en 1868, establece que la deuda pública de Estados Unidos no debe ser cuestionada. Esto significa que los gastos ya aprobados deben poder pagarse.
[7] Son títulos públicos que se ajustan por el precio del dólar oficial, que se benefician con la permanente devaluación de nuestra moneda y están protegidos si el tipo de cambio se acrecienta aún más.