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domingo, junio 28, 2026
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Análisis de la situación internacional

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Hugo Garnero: en tu último artículo para el Grupo La Capitana hablaste de los ciclos económicos y las crisis en el capitalismo. Por el carácter  de “financiero” su expresión más concentrada es bursátil.

Carlos Abalo: Es que estamos verdaderamente al borde de una crisis bursátil fuerte porque la valorización especulativa no se sostiene sin mayor crecimiento. Por la magnitud del gasto y del endeudamiento de Estados Unidos para posibilitarla, alcanza una magnitud que la convierte en una modificación política de gran envergadura. Así como Estados Unidos llevó a cabo un capitalismo propio del estado de bienestar al final de la guerra con el objetivo de que el crecimiento de Europa y Japón formara un bloque contra la URSS, en los años sesenta esa política empezó a tener problemas porque el dólar no alcanzaba para sostenerla, por lo que se inició un cambio en la misma. Explotó en los setenta, cuando Nixon quitó el respaldo oro al dólar y empezó a crecer el mercado financiero alternativo del eurodólar. Ese cambio de política se empezó a desarrollar en toda su magnitud y quedó plenamente a la vista cuando Margaret Thatcher estructuró un ajuste que empezó a impactar directamente sobre la baja de los salarios y el ataque a los sindicatos. Con Ronald Reagan esa política se extendió a Estados Unidos y marcó todo el período posterior, caracterizado por el ajuste, las frecuencias de las crisis y la extensión de la economía de especulación, o sea de la colocación del excedente en activos financieros, que agudiza las crisis de las monedas nacionales y que en la Argentina llevó a los esfuerzos oficiales en favor de la dolarización.

HG: Mientras esto sucedía, en China pasaban otras cosas bastante distintas.

CA: Esa política por un lado se agudizó con la crisis de los años noventa en los países emergentes y por otro la neutralizó el ascenso de China y su integración a la economía mundial, seguida por su ingreso a la OMC a fines de 2001, que le dio una posibilidad a los capitales productivos e incluso posibilitó que algunos capitalismos periféricos, sobre todo en el sudeste asiático, se transformaran en emergentes. El desarrollo del capital productivo, a la vez, permitió extender el alcance de la deuda y la financiarización  (que en la Argentina condujo al desastre del 2002), y por eso el desarrollo chino fue alentado incluso por Estados Unidos, que no frenó la inversión en China, sino que permitió desplegarla a un máximo incluso hasta los primeros años de este siglo. Esos años en la Argentina coinciden con la recuperación productiva y de los ingresos del kirchnerismo, que se frenó con la crisis financiera mundial de 2008, una crisis determinada porque la inversión especulativa había alcanzado una magnitud sin precedentes, justo cuando empezaba a concretarse la posibilidad de aplicar la nueva tecnología al capital productivo, en el paso a una nueva Revolución Industrial, de la industria mecánica a la digital y a la producción crecientemente automatizada y asistida con robots.

HG: ¿Cómo fue este proceso de crisis continuo desde 2008?

CA: El gasto fiscal de Estados Unidos apalancó hasta ahora la tendencia dominante del capital, que en la fase recesiva de los ciclos, es la financiera en vez de la productiva con la valorización falsa a largo plazo de los activos financieros, que periódicamente estallan con las burbujas y producen las crisis consiguientes, como la de 2008. Sin embargo, el predominio de los activos financieros siguió ¿por qué? Primero porque ese capital no se puede aplicar a la producción porque no hay  suficiente demanda que dé lugar a una tasa de ganancia similar a la excepcional que se obtiene con la valorización financiera, aunque está condenada a diluirse. Segundo, porque el capital insiste en la apuesta financiera porque es rentable mientras no explota, y a la vez es necesaria para el capital, porque los que se salvan de la explosión acumulan, los más poderosos son los que pueden desprenderse de lo que se va a desvalorizar y aumenta la concentración propia del capital.

HG: Pero impacta en un menor crecimiento…

CA: La acumulación financiera tiene lugar a costa del empobrecimiento de toda la sociedad y especialmente de los trabajadores, por menor crecimiento económico, y también a costa de otros capitalistas que compran los activos financieros que se van a desvalorizar. Por esto es un mecanismo de acumulación de enorme extensión que agudiza la concentración de capital y que también se expresa de manera más generalizada en las criptomonedas.

Esta acumulación financiera propia de la crisis, fuera del sistema productivo, prepara los grandes capitales líquidos que van a adquirir los capitales productivos en caso de que se llegue a concretar un próximo ciclo ascendente. En caso de concretarse, un nuevo ciclo ascendente tendría lugar en una economía muy diferente. Ya  vimos el ciclo largo ascendente que sucedió a la crisis de los años treinta y al desastre de la Segunda Guerra Mundial, de la que terminó surgiendo la economía global. Un próximo ciclo ascendente tendría lugar con una industria  mucho más digitalizada y disponiendo de tal cúmulo de información, que adecuadamente seleccionada, posibilitará una gran automatización y el creciente empleo de robots. Es decir, con mucho menor trabajo manual directo y con eje en la clase media ascendente experta en las técnicas digitales.

HG: La bendita clase media…

CA: Es que la comunicación de gran velocidad como la 5-G permite reunir y procesar una cantidad de datos nunca vista mediante la Inteligencia Artificial y programarlos.  Por eso, un sector cada vez más amplio de la clase media apoya con toda fuerza a la derecha extrema que surge de profundizar la política del capital, de ajuste y baja de los salarios generales propia de la crisis, y cuya influencia se extiende. Y el uso de la digitalización y las comunicaciones en gran escala, destinada a aplicarse en la tecnología del capital productivo, en tanto no se llegue a una fase ascendente de un nuevo ciclo expansivo, se emplea en servicios y negocios que no modifican la estructura productiva, como sucede con las comunicaciones a través de los celulares, el e-commerce, la salud o incluso el negocio financiero, que permiten que por ejemplo Mercado Libre haya acumulado capital que sacó de la Argentina y se convierta en una start up que tiene un valor en miles de millones de dólares y se registre en el exterior.

HG: En estos días se conoció como Bill Gates acumula acciones de empresas productivas o de servicios de antigua cotización bursátil…

CA: Esos capitales líquidos sólo se salvarán si se largaran a comprar capital productivo y desarrollar su producción cuando se extinga la posibilidad de seguir ganando con el capital financiero destinado a estallar en las burbujas y se sepa quién manda en el mundo y sobre todo con qué política.

HG: ¿Te estás refiriendo a China?

CA: China es una muestra de las diferencias que contiene este tránsito. El Partido Comunista de China (PCCh) optó por el capitalismo de Estado, que sigue las huellas del capitalismo privado hasta ahora con mucho más eficacia, porque al asegurar el dominio del capital productivo, elevó la demanda de toda la sociedad y la tercera parte de ella llegó a un nivel de vida parecido al de Estados Unidos. Y la clase media en ascenso está allí agarrada a la economía productiva y de innovación, y en esto último ya es la primera nación en el mundo en generar nuevas patentes, y los capitalistas privados están sometidos al dominio del Estado.

Por eso cuando Jack Ma a través de su empresa financiera con la que también acumulaba, quiso extender la tecnología a los activos financieros de manera peligrosa para el capital productivo, siguiendo la conducta de las financieras del capitalismo privado, el PCCh lo voló de la dirección efectiva de la empresa y lo obligó a dividir la financiera, porque en China la acumulación financiera existe porque es una acumulación de capital, pero no se la permite al capital privado más que como auxilio transitorio para acumular. La acumulación financiera la concentra el Estado para dirigirla predominantemente al capital productivo y a las nuevas tecnologías, y la llevó a un máximo al crear una criptomoneda que reúne esa acumulación en el medio central del Estado: la moneda.

Esto también aclara por qué China usó el capitalismo en este tramo de la economía mundial globalizada: porque es el mejor medio para acumular y así invertir en el desarrollo productivo si esa es la política del Estado, lo que no sería posible si la totalidad de la renta adicional conseguida con la economía se repartiera en la sociedad para elevar su consumo y su nivel de vida inmediato, como se supone que sería en el socialismo.

HG: No es lógico pensar en que EEUU, que participó en el desarrollo chino a través de sus empresas multinacionales, miré impávido.

CA: El problema que aparece ahora para Estados Unidos es que tiene que empezar a limitar la capitalización financiera. Hasta ahora la promovió para posibilitar la acumulación de capital privado en gran escala, y en la crisis en los últimos años la incentivó con gasto fiscal que las empresas destinaban a capital financiero con la consecuencia de burbujas cada vez mayores y más repetidas, pero se llegó a un límite.

HG: Por eso se profundizó la crisis mundial: esta es la lectura que corresponde a las tres notas últimas que publicaste en La Capitana.

El límite es porque si no crece la economía productiva, la valorización financiera no se sostiene y va a dar lugar a crisis financieras más seguidas. Por eso de la crisis financiera de 2008 no se salió, contrariamente a la lectura de corto plazo que hace el mercado porque iguala lo que para ellos es lo mismo, la inversión productiva de la financiera, y sobre todo ésta porque actualmente es la más rentable. Pero una parte del capital lo tiene en cuenta, acumula sobre esa base y vende a tiempo, y se localiza en los fondos de inversión y los grandes bancos mundiales que se salvan de la crisis porque acumulan para el ciclo productivo próximo de nuevo capital productivo, vendiendo el capital que no sirve después de haber acumulado transitoriamente con él, y la amenaza proviene que se trata de una seguidilla imposible de soportar.

HG: ¿Por qué es imposible de soportar?

CA: En primer lugar, porque la frecuencia de las burbujas obliga a un gasto fiscal que debilita al dólar, y para que no se debilite, hay que pasar a la producción, y para pasar a la producción hay que elevar la demanda y los ingresos, porque la crisis también está dividiendo peligrosamente a la sociedad estadounidense, es decir,  hay que volver a algo parecido al estado de bienestar, terminar con el ciclo depresivo de largo plazo y empezar un nuevo ciclo largo ascendente. Hay que ver si para Estados Unidos esto es posible.

En segundo lugar, porque de lo contrario, si Estados Unidos no pasa a un ciclo ascendente y vuelve a una economía más parecida al estado de bienestar, terminando con la política de ajuste y monetaria que alcanzó su máxima expresión desde Thatcher Reagan en adelante, China gana la partida, porque no tiene ciclos descendentes gracias al capitalismo de estado controlado por el PCCh.

HG: ¿Crees que esa es la política de Biden?

CA: Este parece ser el trasfondo de la política de Biden. Por lo que parece, el retraso productivo está generando una limitación en los balances por mayores costos que empiezan a pasarse a precios, y no se puede neutralizar con la valorización financiera, que no llega a todos. Creo que esto es lo que verdaderamente discute la Fed.  El gasto en estímulos e infraestructura  ya provocó un crecimiento de Estados Unidos de 6,4% en el primer trimestre. Para Yellen y para la mayor parte de la Fed (en realidad, los indecisos son los mayoritarios, pero los que quieren frenar la inflación y están activos en el bando contrario son menos), falta todavía para que haya que recurrir a la suba de tasas para frenar la inflación, y por ahora coexisten los estímulos a la producción y las posibilidades para el capital financiero, porque si suben de golpe las tasas de interés se anularían gran parte de las ganancias financieras y habría una enorme crisis financiera.

Es una especie de equilibrio casi de día a día, porque no es seguro que se mantenga. En el examen de la economía en marzo, que se revisó en la principal reunión de abril, la Fed no subió sus tasas largas y las tasas cortas pudieron seguir siendo bajas, y en el examen de la política de abril, que se expresó en la reunión del 7/5 mantuvo su tasa de referencia entre 0% y 0,25% porque estimó con votos que se puede mantener el apoyo a la recuperación.

Pero esto no es una cuestión de tasas y ni siquiera es un asunto de corto plazo. Lo que yo creo es que Biden va mucho más allá, sino no se entiende su política, pues las últimas extensiones del gasto fiscal con destino a la economía productiva para la enorme modificación de la infraestructura, llegan hasta el cambio de los tubos de plomo en las redes de agua. En síntesis, y para hacerlo bien entendible: apunta nada menos que a una vuelta al estado de bienestar, lo que no va a ser igual que en 1945 porque las condiciones son muy distintas y va a dar lugar a un tránsito complicadísimo para mantener el equilibrio. Lo que no sé es si la parte de la Fed que apoya el alargamiento de las medidas de estímulo sabe de ese objetivo o si tiene una mirada propia y cree que sí puede soportarlo, pero seguro Yellen sí sabe adónde lleva esta política.

HG: La nueva política, ¿iría en competencia o en complementariedad con China?

CA: Para que la política de Biden se afirme, sobre la base de lo que ha sido hasta ahora la política de Estados Unidos, no solo se viene un cambio político, sino un apriete para que el capitalismo se junte contra China, va a tener su expresión en la Argentina  y se puede empezar a manifestar en las condiciones que le imponga el FMI para flexibilizar los plazos de su préstamo, va a estar atado a lo que pueda aportar Europa  y también va a profundizar las diferencias en el peronismo.

HG: Pero China avanza: suelo decir se escuchan los tamboriles que suenen desde Oriente…

CA: China no tiene más remedio que avanzar con su política, como lo hace Estados Unidos con la suya. Lo que pasa es que juega al equilibrio en el mundo porque hasta ahora le fue muy bien y se abrió paso en el mercado mundial hasta el lugar en que llegó. Con respecto a la nueva política de Biden, no sé si ya había abierto el paraguas cuando Xi Jinping definió que se viene una mayor integración mundial con tecnología china local. Como la guerra es por ahora imposible, la guerra se va a profundizar en la competencia entre empresas, que ha sido esencial para los avances de China y por eso Xi contestó con mayor integración, que el capital privado estadounidense y los países emergentes de Asia no van a dejar perder, pero seguramente Estados Unidos tratará de condicionarla vetando tecnología para China, dentro de su política declarada de impedir que la sobrepase. Seguro que una amenaza de ese tipo o similar va a perjudicar a China, ya que hay que ver si la tecnología china más encerrada puede superar a la del conjunto del capitalismo.

HG: Y Biden contesta con un programa tipo “Estado de Bienestar”…

CA: Pero tampoco el nuevo estado de bienestar va a ser el mismo ni tan fácil de implantar. Porque hay una crisis muy profunda en el medio. En 1945 la crisis había sido superada por la guerra, que terminó con todas las crisis a través de un gran desastre y dejó a Estados Unidos en condiciones inigualables para dar asistencia a todos, reunir al capitalismo europeo y japonés y someterlo y empezar así el acoso a la URSS. Si bien no lo consiguió con la guerra económica generó una gran oposición interna en Europa del Este por las peores condiciones de vida respecto a Europa Occidental. Sí lo pudo conseguir con la guerra espacial, que agudizó en los ochenta, cuando implantó el ajuste, y obligó a la URSS a un gasto espacial que impidió la mejora de sus industrias no militares y terminó perdiendo la guerra económica.

En segundo lugar, China significa competencia económica y nueva tecnología, dos cosas que la URSS no tenía.

En tercer lugar, cuando en 1945 Estados Unidos implantó el Estado de bienestar, el dólar era una moneda sólida, respaldada en oro y única divisa en el mundo. Hoy la situación es muy diferente y China tiene una gran parte de los bonos de la deuda estadounidense y la puede empezar a vender, y eso no se compatibiliza con una ayuda estadounidense que hoy tendría que alcanzar a todo el mundo para neutralizar a China, y no solo a los países desarrollados, como en 1945.

HG: Vayamos ahora a cómo influye este escenario internacional entre nosotros, en el peronismo.

Es una cuestión de primera importancia y explica las primeras disidencias que empezamos a ver hasta el momento en el gobierno y que se lograron compatibilizar. La compatibilización es lo único posible por ahora y representa un equilibrio que sería lo ideal para la Argentina, pero en el escenario internacional hay que recordar que el equilibrio tiene dos puntas: China y Estados Unidos. En el largo plazo, China es mucho más que la Gran Bretaña de la época dorada argentina, y Estados Unidos es el que define las condiciones de corto plazo centrados en la deuda que nos dejó Macri con el préstamo del FMI. Una parte del peronismo está seguro que el corto plazo es lo esencial y se inclina para ese lado. Alberto Fernández es un equilibrista nato y si bien Cristina está entre los que tienen la vista puesta en el largo plazo, sabe mejor que para sortear el corto plazo hay que buscar un equilibrio entre las puntas porque, por su peculiar sentido político, sabe que sin equilibrio el peronismo se divide y por eso lo eligió a Alberto, y el mayor diálogo con Estados Unidos lo lleva adelante Massa. Ésta es la situación concreta.

Está claro que para una buena parte del peronismo, no se debería pagar una deuda que no se contrajo por consenso y que permitió a un pequeño grupo fugar sus capitales, que paga todo el país y que sumió en la pobreza al 40% de los argentinos, pero si se hiciera algo parecido, seríamos víctimas de las sanciones estadounidenses, que se pueden apreciar de distinta manera en Venezuela y en Cuba, y que en la Argentina llevarían a un desastre. El pago de la deuda heredada de Macri es también un desastre, por lo que tampoco se puede pagar así como está. Así que hay que ir al equilibrio del medio de alguna manera: esa es la difícil tarea que el gobierno tiene por delante.

HG: Concluyendo…

CA: De cualquier manera, lo que importa es que se avecina un cambio en la política internacional a partir de que Estados Unidos tendría que ir hacia un nuevo ciclo ascendente. No se va a percibir muy de inmediato y es, además, un proceso largo, pero lo importante es que va en esa dirección. Si no lo entendemos, no entendemos a Guzmán, las diferencias en el PJ y la nueva situación política que se avecina, que va a ser muy dura para la Argentina, porque Estados Unidos va a apretar a corto plazo, para que no se acelere la integración con China, que podría dar una respuesta estructural, de largo plazo, a las necesidades de crecimiento nacionales, y el apriete a corto plazo va a ser con las facilidades de la deuda legadas por el acuerdo con el FMI y Macri. Hay que insistir en la profunda relación que hay en todos estos temas para establecer nuevas prioridades en función de un nuevo escenario que todavía no está claro.

 

CONVERSACIONES DE HUGO GARNERO CON CARLOS ABALO PARA LA CAPITANA
9/5/21

La necesaria intervención estatal en mercados oligopólicos

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“Lo que llena de asombro no es que durante treinta años hayamos errado el rumbo sino que ciertos grupos sigan insistiendo que los alimentos deben ser baratos, sin querer advertir que ellos significa bajos salarios y una pobreza generalizada”. Este párrafo corresponde a las Memorias de la Sociedad Rural Argentina (SRA) de 1976. Si bien ya pasaron 45 años, no deja de tener vigencia en el contexto actual.

La inflación de marzo fue de 4,8 por ciento acumulando 13 por ciento en los primeros tres meses del año, y el aumento de los alimentos y bebidas en los últimos seis meses fue de 28 por ciento. El precio de la carne ha aumentado 75 por ciento en los últimos doce meses y las exportaciones fueron record, según el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La economía argentina necesita exportar y es necesario para llevar alivio a las cuentas fiscales. Pero no le sirve a la economía en su conjunto exportar de esta manera. Exportar a costa de cargar a los precios locales el precio de exportación.

Historia

Cuando el precio de los alimentos en el mercado mundial está en alza grandes productores y agroindustrias locales se benefician. La cuestión de los precios internos y externos incide sobre el costo de vida general. Ahora bien, esto ha sido abordado por distintos gobiernos, democráticos, conservadores y también dictatoriales.

Ya en la presidencia de Bartolomé Mitre existió la intervención pública a través del sistema de retenciones. No sólo eso. El sistema de regulación de los precios externos tuvo mayor incidencia con la creación en la década de 1930 de la Junta Reguladora de Carnes y la Junta Reguladora de Granos. Vale aclarar para algún desprevenido que la creación de las mismas se dio bajo el gobierno militar de Agustín P. Justo.

La forma de funcionamiento de dichas Juntas era muy sencillo: el Estado a través de ellas compraba a un precio determinado a los productores (sin que incurran en pérdidas) y luego exportaban los saldos. Durante el gobierno peronista el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) absorbió las funcionalidades de las Juntas reguladoras y tambien de la importación de bienes esenciales.

Luego durante los sucesivos gobiernos de distintos color político se fueron aplicando niveles de retenciones. La Memoria de la SRA de 1962 refería lo siguiente: “Para incrementar las exportaciones debe reducirse la influencia de los dos factores que las disminuyeron en los últimos veinte años: el consumo interno y las medida de gobierno que despojaron al campo en beneficio de una industrialización forzada llevada a cabo en forma inorgánica”.

En la Memoria de la SRA de 1964 se referían a que era “injusto” e “inconveniente” que se grave al campo, “fuente básica de la riqueza sobre la que se estructura la vida económica de la nación”.

En 2002 el presidente de la SRA, Enrique Crotto, afirmaba que Argentina es el único país del mundo que impone tributos a los que ingresan divisas. Otro presidente de la SRA, Hugo Biolcati, en 2009 sostenía que el Gobierno “viene confiscando la renta agropecuaria desde hace al menos seis años a través de las retenciones”.

Ganancias

Esas posiciones en la actualidad no han cambiado. Hay un sector que pretende exportar la mayor cantidad de alimentos a un mayor valor que el que obtendrían de venderlo en el mercado local, a costa de un menor acceso de los mismos a la población.

Un ejemplo en concreto es el consumo de carne vacuna que en los primeros tres meses de 2021 fue el más bajo de los últimos 18 años. Así lo informaron desde la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina.

Se encuentra dentro de la lógica capitalista la maximización de las ganancias. Por eso es de suma importancia la regulación estatal. No pasa por una cuestión de dogma, puesto que a lo largo de la historia distintos gobiernos conservadores han intervenido en el mercado de carnes y granos.

Ejemplo de lo antes mencionado es lo que sucede en Estados Unidos o en la Unión Europea, donde los gobiernos destinan enormes montos de subsidios a los productores agropecuarios. Vale esta mención para todos aquellos que se horrorizan de cualquier tipo de intervención estatal, pero a la vez miran como ejemplares las políticas de los países desarrollados.

Rol del Estado

La Secretaria de Comercio está mostrando activamente su rol de contralor. Durante las últimas semanas ha dejado expuesto como varias empresas multinacionales de consumo masivo practicaban lisos y llanos abusos a los consumidores, tratando de escapar a los controles de precios consensuados. También ha solicitado información sobre precios, el nivel de producción, las ventas y el abastecimiento de productos a las 1000 empresas formadoras de precios. Es importante y necesario el rol que desempeña la Secretaria.

Igual un mayor control aún no alcanzará para frenar el aumento de los alimentos, puesto que las subas se debe básicamente al alza del tipo de cambio y el traslado a precios que realizan las empresas productoras de alimentos. En lo que va del año el tipo de cambio oficial de ajustó casi 11 por ciento.

Debido a esto es imperioso la creación de una empresa estatal que regule el mercado agroindustrial, que tenga presencia en toda la cadena alimenticia y, a la vez, sirva de referencia frente a los pocos grupos hegemónicos del sector. Esas empresas operan de forma oligopólica: unas veinte elaboran el 80 por ciento de los alimentos y bebidas que se venden en el mercado interno, siendo las más importantes Arcor, Molinos Río de la Plata, Danone-La Serenísima, Adecoagro, Ledesma, Coca Cola, Nestlé, Mondelez, Molinos Cañuelas y Morixe. El objetivo sería que el Estado pueda adquirir a precios menores que los internacionales, y así abastecer a la población de alimentos a precios accesibles.

 

https://www.pagina12.com.ar/339750-la-necesaria-intervencion-estatal-en-mercados-oligopolicos

Cambio de modelo

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En nuestro país, la dictadura cívico-militar de 1976 vino a terminar con el modelo de industrialización y sustitución de importaciones para imponer uno de acumulación subordinado a la valorización financiera, basado en el extractivismo agropecuario-exportador. Dicho modelo procura mediante la apertura externa, comercial y de capitales, subordinar a la economía nacional a la mundial. Para garantizar que eso suceda en todas las naciones periféricas, se creó el Consenso de Washington [i], que lidera el Fondo Monetario Internacional (FMI). Era necesario que las naciones se endeudaran y, después, no pudieran pagar.

La deuda externa

No cabe duda que la deuda es un mecanismo de dominación. Así lo hicieron en la Argentina con Jorge Rafael Videla-José Alfredo Martínez de Hoz y los gobiernos que la continuaron y perfeccionaron, legitimándola y utilizándola para comprar a precio vil valiosos activos públicos. El kirchnerismo –con todas sus limitaciones– les puso un freno. El mecanismo se reanuda en el gobierno de Cambiemos, que incrementó la deuda externa en más de 100.000 millones de dólares. Cuando el ministro de Economía, Martín Guzmán, le preguntó al empleado de Clarín, Marcelo Bonelli, dónde se había ido esa deuda, la respuesta fue obvia: se fugó. Esa deuda, sin ser observada por el FMI, pasó a engrosar el capital que los ricos del país tienen en el exterior. Sin embargo, pretenden que lo pague el pueblo argentino sacrificando su vida.

La deuda con el FMI, que forma gran parte de la deuda tomada por el gobierno de Cambiemos, es de 32.200 DEG [ii], unos 45.400 millones de dólares. El préstamo del FMI se hizo para condicionar al nuevo gobierno. Por ese motivo, el organismo no le hizo ninguna observación, aun sabiendo que esos dólares que ingresaban al país se fugaban. Podemos extender el razonamiento al acordar que el total de la deuda se pueda pagar en tres años como se le hizo firmar al gobierno de Cambiemos. El FMI no es una entelequia y es funcional a los países que son sus mayores aportantes y, con ello, a los capitales y capitalistas de esos países.

Por lo planteado se debe suspender la negociación con el FMI, como lo demuestra acabadamente el estudio “Formación de activos externos 2015-2019”, realizado por el Banco Central de la República Argentina. Allí se afirma que fueron casi siete millones de personas físicas y jurídicas las que compraron 86.200 millones de dólares en la gestión de Cambiemos, pero los cien primeros compradores lo hicieron por 24.679 millones de dólares. Por ende, se debe llamar a los titulares de esas cien firmas y decirles: “Señores, ustedes no pagaron el impuesto a las ganancias por el monto de dólares que compraron. ¿De dónde extrajeron esa suma?”, con lo cual, además de recuperar en parte esa deuda, se logra hacer un avance sobre las contabilidades paralelas y la evasión tributaria. Se recuperaría gran parte de esos fondos y se amortizaría gran parte de la deuda con el organismo internacional.

En la nota “Los Cien de Macri” publicada el 24 de mayo de 2020 en El Cohete a la Luna, aparecen como los dos principales fugadores durante ese gobierno Telefónica Argentina S.A., con 1.248,2 millones de dólares y Pampa Energía S.A., con 903,9 millones de dólares. En ambas empresas tiene participación accionaria el fondo de cobertura BlackRock que es, a la vez, nuestro principal acreedor, al poseer la mayor cantidad de títulos de deuda argentinos.

La disputa entre el ministro Martín Guzmán y el Subsecretario de Energía Federico Basualdo (cuando el primero quería aumentar las tarifas eléctricas un 30% y el segundo respondió que no existen razones económicas ni de costos para que eso suceda y que con un 7% de ajuste es más que suficiente), debe leerse porque el principal accionista de Transener S.A. –la concesionaria de servicio público que opera y mantiene en forma directa el 85% de la red de alta tensión y supervisa el 15% restante de todo el territorio nacional argentino– es el grupo Pampa Energía. Esta sociedad está presidida por Marcelo Mindlin, tiene como uno de sus directores a Joe Lewis [iii] y es un grupo sobre el cual Larry Fink, CEO de BlackRock, reconoce tener fuerte participación.

Igualmente puede entenderse en la insistencia del gobierno nacional de proseguir con el decreto 949/2020 de volver a privatizar nuestro Río Paraná y extender la concesión de su balizamiento y dragado a empresas privadas. Como afirma el escritor Mempo Giardinelli: “El río Paraná tiene 20 puertos exportadores que no son territorio argentino, y no es una cuestión de patriotismo. Esos puertos tienen policía propia, tienen frontera propia, tienen acceso al exterior por vías absolutamente sin control y lo único que hacemos los argentinos es dragar el río. Pagamos el dragado para que ellos utilicen nuestro río en función de un comercio exterior del cual no tenemos la menor idea”. Los dueños de esos 20 puertos son ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfusy Glencore –las cinco con casa matriz en Estados Unidos– más COFCO, Aceitera General Deheza (asociada con Bunge en la Terminal 6 de Rosario, Santa Fe), y ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas).

Restricción externa

La Argentina pudo tener problemas de estrangulamiento del sector externo en algunos años del siglo XX por falta de ingresos genuinos, que se debían a una tasa sostenida de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual provocó que crecieran más las importaciones que las ventas al exterior. Pero eso no sucede en el siglo XXI. Si tomamos desde el año 2000 hasta el 2020 inclusive, las exportaciones superaron a las importaciones en 171.000 millones de dólares. Estas divisas se emplearon para pagar deuda y fugarla y eso explica que residentes argentinos tengan más de un PIB (unos 480.000 millones de dólares) en el exterior y que la deuda externa pública sea de de 323.065 millones de dólares al 31 de diciembre de 2019.

Los números son contundentes: un país en que los ricos tienen más de un PIB anual en el exterior no tiene un problema de ahorro o de falta de recursos, sino una clase empresaria rentista y parasitaria que no invierte lo suficiente y fuga capitales.

Reticencia inversora

Más allá de los indicadores que se empleen, se corrobora la afirmación del párrafo anterior. La elevada ganancia obtenida siempre ha superado a la inversión. Lo demuestra palpablemente la fuga de capitales.

Los grandes empresarios que operan en el país permanentemente contemplan la posibilidad de que la situación de ganancias extraordinarias se frene. Por esta razón, las inversiones están atadas fundamentalmente a la demanda de corto plazo, que por definición son limitadas y no implican cambios tecnológicos ni ampliación del capital. En un modelo extractivista agropecuario-exportador, la industria se reconvierte para ser funcional al modelo, o directamente se prioriza la inversión en la extracción o en la producción agropecuaria. Por lo tanto, se torna imprescindible para superar definitivamente dicha restricción que se genere otro modelo que acumule capital en base al trabajo y a la producción industrial. Para ello es necesario que se incremente y diversifique la sustitución de importaciones y la canasta exportadora con un sesgo a favor de la producción de bienes industriales no tradicionales y con mayor contenido tecnológico local, ya sean nuevos o aquellos que surgieran de internalizar procesos de la cadena productiva que actualmente se realizan en los países destino.

En el marco del modelo extractivista agropecuario-exportador, las pymes y micro empresas no tienen –y no pueden tener– capacidad de tejer una red productiva y distributiva independiente de las características antedichas de apropiación de rentas de los grandes empresarios, por lo que lejos está la posibilidad de constituir la mítica “burguesía nacional”.

El cuadro referido exige de un preponderante rol del Estado y de las políticas que debe llevar a cabo, principalmente la de sustitución de importaciones. También la de mejorar la composición de las exportaciones en sus dos aspectos: uno como fuente de demanda o incrementando la productividad global de la economía (que depende de un conjunto de características estructurales de nuestro país), y el otro, como proveedores de financiamiento por la vía de obtención de divisas o por permitir sustituir con producción local las importaciones (ahorro de divisas), con el objetivo de superar, definitivamente, la limitación que implica la falta ocasionada por la fuga.

En lo que respecta a los déficits estructurales, con sólo ver nuestra infraestructura (vial, ferroviaria, marítima, de aviación, de riego, de utilización de los ríos o de uso de los desechos químicos e industriales), se explica el peso negativo que tienen los mismos en la red de producción, distribución y calidad de vida de la población. Los sectores dominantes pretenden que todo el costo de invertir y modernizar la infraestructura del país esté a cargo del Estado y/o se pague con el bajo precio de nuestra mano de obra y de los productos de los pequeños y medianos empresarios, mientras ellos se dedican a beneficiarse de la diferencial entre los precios que fijan y los costos que pagan.

No puede haber un destino nacional y común con el grado de pequeñez, de prebendarismo y de miopía de la burguesía que tenemos. Sólo un Estado consciente, con un plan y con la participación de la población (a través de los canales y los instrumentos respectivos), puede ponerle los límites y obligarlos a cumplir las leyes, a la vez que debe ser capaz de conducir a una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria. Eso ha sucedido pocas veces en nuestro país. La mayoría de los gobiernos han sido impuestos por los grandes empresarios o funcionales y temerosos del poder económico.

En síntesis

Se necesita de un plan económico, de un Estado que lo lleve adelante y discipline a las grandes empresas y que se apoye en el pueblo: que lo convoque y que lo haga partícipe, para que seamos una República democrática y soberana.

 

 

[i] Sus ejes son: 1. Disciplina fiscal; 2. La inflación como parámetro central de la economía; 3. Prioridades en el gasto público; 4. Aumentar los ingresos tributarios; 5. Tasas de interés determinadas por el mercado; 6. Tipo de cambio; 7. Política comercial. La liberalización de las importaciones; 8. Favorecer la inversión extranjera Directa (IED). 9. Privatizaciones, que la empresa privada es más eficiente que la estatal. 10. Desregulación.
[ii] DEG es una moneda que nace de la canasta de monedas de los países miembros del FMI según su aporte a ese organismo. Actualmente se estima que 1 DEG = 1,41 dólares.
[iii] Joe Ted Lewis es un empresario inglés que vive en Lyford Cay, Bahamas. Se estima que su fortuna total ronda los 5.300 millones de dólares. Es la séptima persona más rica de Inglaterra y en el ranking de la revista Forbes figura en el puesto 277 entre los más ricos del mundo. En la Argentina tiene su estancia Hidden Lake que usufructúa el lago Escondido en la provincia de Río Negro.

 

 

Cambio de modelo

Sudamérica convulsiona: el dilema de los gobiernos progresistas

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Hace unos meses, desde esta columna describimos las tensiones que atravesaba nuestro continente. Conflictos preexistentes al virus, pero catalizados por éste al sincerar las profundas desigualdades acumuladas y la exigencia de un rol estatal potente para asegurar la provisión de bienes esenciales.

También enunciamos que las élites oligárquicas no vacilarían en producir rupturas en el estado de derecho si advertían que el orden vigente no les permitía conducir los destinos de sus países para preservar sus intereses en un mundo turbulento.

Álvaro García Linera, recientemente expresó que el retorno de los movimientos nacionales, populares y progresistas, que reaparecieron con inusitada vitalidad poniendo un freno a lo que parecía una década sellada de conservadurismo, ha asumido características más moderadas que las de principios de siglo.

No obstante, el intelectual y político boliviano advirtió que el golpe propinado a las oligarquías por esta rápida recuperación las había tornado más duras en sus posiciones y acentuado sus históricos rasgos antidemocráticos.

La descripción de este escenario obliga a reflexionar que la moderación de las corrientes populares es respondida entonces por la virulencia oligárquica, llevando el conflicto a todos los planos de la vida diaria, incluido el espacio público. Consecuentemente, es difícil pensar un discurrir democrático e institucional en este marco.

En los primeros quince años del siglo XXI, el liderazgo de los Gobiernos nacionales y populares descansó en el inicio en los países del litoral atlántico suramericano (Argentina-Brasil-Venezuela), que aglutinaron voluntades para rechazar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en el 2005 y fundar la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) como bloque de integración continental que acumularía éxitos políticos y económicos a lo largo de una década.

Como contracara, un trío de países con costas en el océano Pacífico (Colombia-Perú-Chile) se destacaron por ser refractarios a la iniciativa UNASUR, consolidando acuerdos de libre-comercio extracontinente y promoviendo posturas políticas concordantes con la Organización de Estados Americanos (OEA), tributarias de líneas de acción impulsadas por los EE.UU.

Colombia, Perú y Chile tienen en común haber padecido largos ciclos de dictaduras y/o democracias restringidas por acuerdos superestructurales de las élites políticas, autonomizadas de las demandas populares, que impedían una vida institucional plena.

Se atribuye esta realidad a prolongados conflictos con formaciones guerrilleras en el caso de Colombia y Perú, o de haber experimentado un gobierno que intentó la transición al socialismo por una vía pacífica en el caso de Chile.

Estos hechos, que desembocaron en períodos de enfrentamiento y autoritarismo sangrientos, fueron hábilmente utilizados por la oligarquía para impedir el desarrollo de movimientos nacionales, populares y democráticos. Cualquier reclamo de masas valía el estigma del retorno a un pasado violento.

En Chile primero y ahora en Colombia se han producido sublevaciones sociales de alcance impreciso, pero que revelan la vocación de una generación de romper con el pasado de resignación a una estratificación rígida de la sociedad.

La respuesta de la oligarquía fue en ambos casos la violencia. Muertos y desaparecidos, razzias nocturnas, represión en las calles, constituyen el denominador común de la respuesta a los reclamos populares de colombianos y chilenos.

La OEA presidida por Luis Almagro organiza seminarios y hace declaraciones para preservar la intangibilidad de los jueces en la región, poder no votado y que vulnera con sus fallos la institucionalidad de los gobiernos nacionales, populares y democráticos. Fallos que persiguen a líderes populares en el marco del denominado “lawfare” y/o entorpecen las decisiones de las administraciones electas por el voto popular.

En Perú, después de años de carecer de un gobierno votado en las urnas, el socialista popular Pedro Castillo ha llegado a la segunda vuelta electoral, enfrentando a la hija del dictador Fujimori. Castillo, de origen trabajador, profesor y dirigente sindical, ha generado expectativas en los sectores más humildes. “Ha llegado la hora de los cholos” manifiestan en el pueblo. La maquinaria de estigmatización mediática, propalación de “fake news” y presión internacional operan en estas horas en Perú.

Esta reversión en los países bañados por el Pacífico impacta en todo el continente y derrama tensiones hacia el Atlántico.

En Brasil se libra la batalla decisiva. El desmonte del andamiaje represivo judicial sobre Lula hasta ahora abre un camino de recuperación popular del gigante continental. El recorrido hasta las elecciones presidenciales del 2022 es largo y los riesgos de virulencia antidemocrática están presentes en forma constante.

Es difícil imaginar que se afirmen procesos populares en Suramérica sólo sustentados en un derrotero electoral y de vigencia institucional plena. El desafío que plantea la oligarquía es precisamente de desconocimiento frontal de la democracia.

La presencia en las calles, a pesar de la pandemia, para defender la Constitución y las Instituciones va a crecer como necesidad. El acto de la coalición peronista en Ensenada es sin duda la respuesta al avasallamiento de las decisiones del Gobierno constitucional perpetrada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

 

https://www.eldestapeweb.com/politica/america-latina/sudamerica-convulsiona-el-dilema-de-los-gobiernos-progresistas-20215819034

 

 

Al gran pueblo argentino, salud 3

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FALLO DE LA CSJN ACERCA DE LA AUTONOMÍA DE CABA

  • Contexto: Quizá porque en apariencia las medidas implementadas por el gobierno nacional habían comenzado a dar resultado positivo, quizá por inconciencia, por irresponsabilidad o por inescrupulosidad. Quizá por deliberada (mala) voluntad política, quizá por un exceso casi naif de especulación teórica y retórica, quizá por añorar viejos desempeños como constituyentes, quizá porque sinceramente estaban convencidos de la necesidad y utilidad de dirimir y arrojar luz sobre el status constitucional de la CABA. O quizá simplemente por una mala mezcla de soberbia, desdén, oportunismo, revanchismo e ignorancia; váyase a saber las reales motivaciones. Pero en definitiva, ocurrió que los 4 jueces varones de la Corte Suprema de Justicia de la Naciòn (CSJN) fallaron en contra del gobierno federal y a favor de la postura de la CABA. A priori, un dictamen judicial a pedir de boca de la derecha conservadora y los poderes fácticos concentrados. Escarbando un poco, aparecen matices en la interpretación de sus alcances, y cuestiones no resueltas, piolines deshilachados desflecándose al viento en la presentación gubernamental federal. La primera, por cierto, la ya mencionada controversia irresuelta acerca de la condición de cuasi provincia de la CABA. El fallo ha zanjado el asunto, de aquí en más, a efectos prácticos ha quedado convalidado y firme la capacidad homóloga a la de las provincias de la ciudad, en cuanto a las competencias jurisdiccionales, las facultades no delegadas y el grado de autonomía. No es poca cosa. La otra cuestión relevante, es el trasfondo de Federalismo Consensual que la CSJN sostiene e impulsa como elemento de convicción doctrinaria, abonando la tesis de la integración compleja de factores de poder representativos del pueblo por un lado, y de los territorios por el otro, condimentado por la idea de balances en el equilibrio de poder, fundado en el esquema de pesos y contrapesos que la Constitución Nacional (CN) plantea, incluyendo en este concepto el control difuso de constitucionalidad propio del Poder Judicial. Da la impresión que el planteo oficial fué un tanto crudo y endeble, frente a la sofisticación cortesana, máxime teniendo en cuenta que dos de los jueces (Maqueda y Rossati) fueron convencionales constituyentes en Santa Fe en 1.994, y habían participado activamente en los debates relativos a estas cuestiones (obsérvese que presentaron un voto unificado en el fallo de marras). Más allá de estas especulaciones, es presumible que el pronunciamiento de la CSJN haya sido pergeñado sobre la base de hipótesis optimistas; calculando una evolución favorable de la pandemia, atento los datos de los días previos al pronunciamiento. Pero la realidad, que suele ser tozudamente diferente de lo pretendido por los mortales, pareciera estar produciendo un notable giro del cuadro de situación. En efecto, el terrible agravamiento de la problemática asistencial en las últimas 48 horas, con la explosión de casos y de muertes, está empezando a dejar al descubierto en plena tormenta a Larreta y al resto del gobierno de la CABA; y en parte también, a los 4 magistrados. La única que salva las pilchas, es la jueza Highton de Nolasco, quien fue consecuente con su conducta previa y tuvo la integridad de mantener en soledad su postura en el sentido de no conceder competencia originaria de la CSJN a la CABA. De profundizarse aún más el desborde y adentrarnos de lleno en la catástrofe sanitaria, los autonomistas y libertarios del lunes, correrán el ominoso riesgo de realizar un viaje directo y sin escalas a ser considerados como los esbirros del mal, la personificación de la desolación, el sufrimiento y la muerte. En lo que parece ser una indeseada y cruel vuelta del destino, su deseada presunción de éxito está siendo reemplazada por la zozobra y crecientes temores de fracaso. Por supuesto, es terreno en disputa. Pero la novedad, es que el fallo de la CSJN, que a priori parecía vaciar de poder al gobierno y de contenido a la institucionalidad democrática, atento la marcha de los acontecimientos, está comenzando a posibilitar la presentación del gobierno federal como víctima de una conspiración, y como el protagonista inteligente y atinado de la saga, el que está ubicado en el lado correcto, en el lado bueno de las cosas. Por supuesto, esto deberá corroborarse, y además, los amariyos no lo regalarán. Pero, un partido que parecía perdido por partida doble, el del fallo en si mismo y el de la interpretación acerca del sentido de las bajas, resulta que ahora está en plena rediscusión. En términos futboleros, hemos vuelto al partido, y aquello que desde el principio de la pandemia era la cuenta que nos iba a matar, hoy, merced al fallo de la CSJN, pone potencialmente en el papel de villanos a los otros. En nuestras discusiones previas (Temas…1 y 2) ya habíamos señalado que en caso de evolución a la peoría de la pandemia, la jugada se le podía volver en contra a Larreta y su pandilla. Lo que supera toda imaginación posible, es la asombrosa celeridad con que se está produciendo dicha evolución, y la magnitud del daño que podría llegar a infligirle al proyecto presidencial del alcalde porteño. Increíblemente, la pandemia, la oposición y los señores jueces, le han hecho un regalo al gobierno: queriendo matarlo, han cometido el peor de los pecados políticos, por exceso propio, le han perdonado la vida. Estará en el mismo gobierno y en nosotros, la fuerza política que lo sostiene, aprovechar las circunstancias. Este trabajo apunta a colaborar con ello.
  • El concepto abordado: En los análisis precedentes, se ha destacado con suma claridad y acierto la fuertísima impronta política del fallo, su oportunismo e intencionalidad, y el aval concreto que implica a las posturas, imagen y capital simbólico del partido representativo de la derecha y de la alianza de parte de ciertos sectores de la “patria judicial”, con los sectores dominantes de la elite económica y mediática de la Rep. Argentina. En consecuencia, he optado por no redundar en tales conceptos, y me remito a los escritos de los compañeros. Va de suyo también, que por más que se mejore y potencie el discurso, no alcanzará a superarse el brete político, si no se vacuna en un plazo razonable a toda la población de riesgo, y si no se mejora la situación económica de los más humildes. Pero esas dos macrovariables, de influencia futura capital y eventualmente determinante, son objeto a tratar en otros trabajos, no en éste. En cambio, abordaremos aquí un aspecto que se debe manejar con solvencia, por su utilidad para dar la batalla por el significado, en las charlas y discusiones con la militancia, con nuestros simpatizantes, y con el conjunto del pueblo. Se trata del proceso de razonamiento y sistematización de ideas que llevan a sostener el disparate de la inocuidad de la presencialidad. Es importante entenderlo, para manejar con claridad y convicción la discusión con los compañeros y el pueblo. Y para que, llegado el caso que se verifiquen en la práctica las sombrías perspectivas sanitarias a que aludíamos en el contexto, se pueda facturar y machacar debidamente y sin contemplaciones sobre el mayúsculo yerro de la derecha.
  • La presencialidad y los contagios: Está muy en boga en la actualidad un argumento burdo, ramplón y propio de razonamientos sofistas, basados en falacias de generalización apresurada, indebida o infundada. En su versión de máxima, sostiene que está demostrado que los niños no contagian, y que muy particularmente, la presencialidad escolar no incide en la evolución de la curva de contagios. En su versión de mínima, sostiene que no está demostrado que los niños contagien, ni que la presencialidad escolar incida en la evolución de la curva de contagios. La postura de máxima es la empleada por Larreta y Soledad Acuña, la postura de mínima es la que, con un poquito de mayor prudencia, esboza Fernán Quirós, el deslucido ministro de salud del gobierno porteño. Señalaremos a continuación la naturaleza falaz de esas posturas.
  • Las falacias:

7.1.1– En la burbuja A de la escuela W no se hallaron niños con signosintomatología de COVID 19.

7.1.2– En la burbuja B de la escuela X no se hallaron niños con signosintomatología de COVID 19.

7.1.3– En la burbuja C de la escuela Y no se hallaron niños con signosintomatología de COVID 19.

7.1.n– En la burbuja N de la escuela Z no se hallaron niños con signosintomatología de COVID 19.

7.2- Primer falacia: Como no se hallaron niños con signosintomatología positiva, entonces no hay niños con COVID 19 en las burbujas citadas de las escuelas referidas.

7.3- Segunda falacia: Como no hay niños con COVID 19 en las escuelas, entonces no hay contagios a punto de partida de la escolaridad presencial.

7.4- Tercer falacia: Como no hay contagios a punto de partida de la escolaridad presencial, entonces la escolaridad presencial es segura; la gente se contagia en otro lado.

  • Premisa (falsa) de la que parte el gobierno de la CABA: La Primer Falacia. Explícitamente en la voz de su jefe de gobierno, Larreta, y su increíble ministra de educación y aprendiz de Heidi, Soledad Acuña: se toman como positivos los casos confirmados por laboratorio (PCR), a punto de partida de sospechas clínicas o de eventuales cadenas epidemiológicas. Pero resulta que, en caso de sospecha de cualquier índole, por un criterio de seguridad, el alumno debe ser excluido de la burbuja, luego, independientemente del resultado del examen complementario, que es concluyente si da positivo, pero no a la inversa, el período mínimo de restricción de 10 días deberá ser respetado. Luego y por definición, si el padre o responsable del niño avisa con antelación, ese alumno no circulará por la escuela, ergo, no será factor de contagio. Pero no porque si está no contagia, sino porque no está. Ahora bien, ocurre que la inmensa mayoría de los niños, cursan la infección de SARS-CoV-2 sin ningún tipo de manifestación clínica, de manera completamente silenciosa. En consecuencia, padres y docentes creen que los niños están sanos y libres del virus, cuando en realidad lo pueden estar difundiendo a mansalva. La única posibilidad de sortear ese escollo, sería practicar de manera sistemática hisopados todos los días a todos los niños en todos los cursos de todas las escuelas. Y así y todo, subsistiría el problema de los falsos negativos. Huelga decir que tal proceder, por invasivo y angustiante para alumnos y docentes, por la imposibilidad práctica para realizarlo sin afectar gravemente el desarrollo de las clases, y por el disparatado esfuerzo logístico y el costo económico que supondría, jamás ha sido implementado por ningún gobierno en ningún país. Conclusión, de ninguna manera existe la menor prueba de inocuidad de la presencialidad, no hay ninguna experiencia científica en tal sentido, y antes bien, toda la evidencia empírica internacional disponible, apunta para el otro lado, a señalar la relación directa de la apertura de escuelas con el incremento de casos, y el cierre con la disminución.
  • Premisas (falsas) con las que continúa el gobierno de CABA: Larreta y su gabinete, prosiguen su zafio sofisma, operacionalizando la suma de n casos de “ausencia” de casos positivos constatados, y, con un pase de magia típico de Macondo, lo transmutan en una “presencia” de casos negativos. Es decir, transforman el desconocimiento de eventuales positividades, (los falsos negativos sumados a los subclínicos sin sospechas), en un pretendido conocimiento de negatividades. Lo aberrante y falaz de ese estúpido razonamiento, es tan autoexplicativo que permite no extendernos en argumentación superflua. Todos los pibes que estén en la burbuja lo más campantes, sin temperatura y sin manifestaciones clínicas, podrían estar contagiados y ser fuente de contagio, sin que nadie lo sospeche. Y por supuesto, la conclusión también es falsa, cuando generalizan el razonamiento previo y concluyen que la presencialidad es segura. De nuevo, la ausencia de confirmación por laboratorio, solo permite decir eso y nada más que eso. Dado el problema de los falsos negativos y los casos subclínicos, la ausencia de positividades no indica nada. El único indicador válido es la positividad. Punto.
  • Premisa falsa de la supuesta paridad de argumentos opuestos: Larreta y sus acólitos, plantean también una estrafalaria tesis, haciendo hincapié en el hecho de la falta de evidencia cierta. Se refugian en esta atrabiliaria visión, para, acto seguido, exigir probanza científica de la contagiosidad en el marco de la presencialidad, invirtiendo la carga de la prueba, tal como está previsto en el planteo epistemológico de la falsabilidad en el conocimiento de origen científico (se prueba el error del aserto, no su verdad). Por supuesto, no hay ningún trabajo de investigación clínica al respecto, son imposibles fácticamente por razones bioéticas, y todos los trabajos son de revisión retrospectiva de información estadística. Pero además, cabe señalar que la argumentación inversa es perfectamente válida, no hay la menor prueba científica que pruebe la seguridad de la no contagiosidad de la presencialidad escolar. Y desde ya, ante la duda provocada por argumentos similares en sentido opuesto, corresponde tomar el camino de los cuidados, en otras palabras, la obligación de prevención primaria (promoción y protección de la salud personal y colectiva de quienes no están enfermos), que prevalece por sobre otros derechos, atento la imposibilidad de satisfacerlos de manera simultánea, coordinada y equilibrada. Esto amén de la información empírica seria y de fuentes confiables en sentido inverso ya citada.

 

  • Conclusiones: A la luz de lo expuesto, cabe concluir como conducta recomendable para el gobierno y el peronismo:
  • Diseñar y consolidar un discurso coherente y sólido, que señale con precisión las manifiestas debilidades argumentales de la derecha Larretista en la materia.
  • Atacar de lleno a los amariyos, responsabilizándolos del agravamiento de la pandemia y de las muertes evitables.
  • Aceptar el contenido jurídico del fallo, y ajustar la propuesta político sanitaria al nuevo encuadre que éste delimita.

20 puntos sobre el fallo de la CSJN

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Ante el fallo dictado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el día de la fecha, el Gobierno Nacional expresa:

1. Que la pandemia de Covid-19 ya ha cobrado, en el mundo, más de 3,22 millones de muertes y se han registrado más de 154 millones de contagios. En la Argentina hay más de 3 millones de casos y debemos lamentar la muerte de más de 64.800 personas.

2. Que, en todo el mundo, frente a la pandemia, las autoridades han debido adoptar en forma urgente y excepcional, medidas de cuidado que implican restricciones, incluyendo cuarentenas, limitaciones a la circulación y suspensión de clases presenciales.

3. Que, en el marco de excepcionalidad que estamos viviendo, desde el año 2020 el Gobierno nacional ha debido disponer medidas imprescindibles para fortalecer el sistema sanitario -que se encontraba fuertemente debilitado- y prepararlo para enfrentar la pandemia. También ha debido tomar medidas urgentes, extendidas y anticipatorias para contener y mitigar los contagios a fin de evitar la saturación del sistema de salud con el consiguiente aumento de la mortalidad. Todas estas medidas han sido cumplidas por la gran mayoría de argentinos y argentinas, que con su esfuerzo y compromiso han logrado que no hubiera que lamentar consecuencias aún más gravosas que las que estamos viviendo.

4. Que también se han adoptado medidas necesarias de contención económica y social.

5. Que, con inusitado rigor formal, como si no estuviese en riesgo la salud pública y los derechos subjetivos que de ella derivan, como la vida, la Corte Suprema ha sostenido que, al suspender por quince días las clases presenciales en el conglomerado urbano del AMBA, el Gobierno Nacional se habría basado en «consideraciones meramente conjeturales» con insuficiente fundamentación.

6. Que es un deber y un objetivo central de este Gobierno garantizar el derecho constitucional a la educación; y sabemos, sin ninguna duda, que este derecho se ejerce con mayor plenitud cuando se desarrolla en la modalidad presencial con docentes, niños, niñas y adolescentes en las aulas.

7. Que, al momento de dictarse el DNU cuestionado, el AMBA exhibía un crecimiento exponencial de contagios mayor al que presentaba el resto del país y el sistema de salud se hallaba fuertemente tensionado, con peligro de saturación. Que también se ha verificado durante el año 2020 que la situación epidemiológica del AMBA se extiende a las demás regiones del país.

8. Que, desde el punto de vista epidemiológico y sanitario, el AMBA, como aglomerado urbano, constituye una unidad inescindible, y así lo reconocieron todas las autoridades durante la gestión de la pandemia durante el año 2020.

9. Que, en tal situación, omitir la adopción de medidas oportunas, similares a las que se adoptaron en otros lugares del mundo que registraban un crecimiento de casos mucho menor que el que exhibía el AMBA, hubiese significado aceptar un riesgo de consecuencias irreversibles para la salud pública y para la vida de las personas.

10. Que las distintas jurisdicciones se encontraban facultadas por el DNU entonces vigente para adoptar medidas a fin de mitigar los contagios que crecían en forma exponencial. Que la Ciudad de Buenos Aires, pese a contar con esa facultad, omitió adoptar medidas en ese sentido y el crecimiento de casos en el AMBA generó una situación de alarma epidemiológica y sanitaria que podía llevar, en poco tiempo, a la saturación del sistema de salud.

11. Que, ante tal situación, el Gobierno Nacional adoptó, mediante el DNU 241/2021, diversas medidas para disminuir la velocidad en la curva de contagios y, con ello, la crisis del sistema sanitario y el aumento de la mortalidad.

12. Que el gobierno Nacional fue elegido en elecciones democráticas, en el marco del Estado de Derecho, para adoptar las medidas que considera pertinentes para proteger la salud pública y la vida de las personas, así como la oportunidad, mérito y conveniencia de las mismas, en el marco de una pandemia producida por un virus que no reconoce límites políticos y que el año pasado, desde el AMBA, se extendió a todo el país.

13. Que las medidas adoptadas en el decreto mencionado fueron cumplidas por la mayoría de los argentinos y argentinas, y también por los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pese a que el GCBA desoyó e incumplió, en parte, la norma federal dictada.

14. Que la utilidad de las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional a través del DNU 241/2021 se verificó con la disminución de la curva de contagios en el AMBA, y en forma más marcada esta disminución se verifica en la provincia de Buenos Aires. En cambio, resulta contra fáctico y no puede verificarse qué hubiera sucedido si el Gobierno Nacional no hubiera adoptado medidas a tiempo, ante la pasividad del GCBA.

15. Que también el GCBA ha demostrado que ha constatado y comprendido, al menos en parte, la utilidad de las medidas dispuestas, en atención a las últimas disposiciones que implementó y que implican una reducción de la presencialidad en la actividad educativa y, por lo tanto, de circulación de personas, en el marco de la segunda ola de Covid-19.

16. Que la sentencia de la Corte Suprema de Justicia conocida en el día de hoy
no resolvió un caso particular y concreto, sino que realiza consideraciones indicativas, toda vez que ya no se encuentra vigente el DNU cuestionado. El mismo tribunal admite, como ya lo había hecho en la Acordada 6/2020, que el Poder Judicial no cuenta con los instrumentos necesarios para evaluar la idoneidad de los indicadores sanitarios y epidemiológicos y, por lo tanto, las medidas aptas para contener los contagios.

17. Que, actualmente, se encuentra vigente el DNU 287/2021 que ha adoptado parámetros epidemiológicos y sanitarios específicos y ha calificado los distintos partidos, departamentos y aglomerados urbanos en Alto, Mediano o Bajo riesgo epidemiológico y sanitario, o en Alerta Epidemiológica y Sanitaria. En esta última clasificación se incluye a la Ciudad de Buenos Aires y a los partidos de la provincia de Buenos Aires que conforman el aglomerado del AMBA.

18. Que dicho DNU explica con claridad los motivos por los cuales se adoptan las medidas allí dispuestas y se encuentra plenamente vigente. Se trata de una norma federal que no ha sido cuestionada judicialmente por el GCBA.

19. Que el Gobierno nacional ha comunicado que, en los próximos días, enviará al Congreso Nacional, para su consideración, una ley marco para regular la gestión de esta gravísima pandemia por parte del Gobierno Nacional, de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

20. Que el Gobierno nacional siempre, y también ahora, trabaja priorizando la salud y la vida de argentinos y argentinas. Con esa convicción seguirá trabajando para traer vacunas y vacunar a los y las habitantes de nuestro país, para cuidar la salud pública y la vida, preservando la economía. Con esos objetivos exhorta a todas las personas a redoblar esfuerzos para dar cumplimiento a las medidas de cuidado y de contención de contagios. Nuestro propósito es que podamos volver, cuanto antes, a vivir con la mayor normalidad posible, desarrollando plenamente las actividades que hoy se encuentran temporariamente restringidas por la pandemia. Es lo que más anhelamos y por lo cual trabajamos cada día.

JUAN PABLO BIONDI
SECRETARIO DE COMUNICACIÓN Y PRENSA DE LA NACIÓN

Análisis del fallo de la Corte Suprema de Justicia

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En la misma noche de antes de ayer en que se había desatado el vendaval de broncas, opiniones encontradas, furia, impotencia, etc., algunos miembros del GRUPO LA CAPITANA fuimos charlando y coordinando opiniones para tratar de encontrar los caminos políticos sobre los cuales salir de lo que aparece como un avance de la derecha, una trampa que por momentos parece auto infligida, por momentos inexorables, pero que, en cualquier circunstancia, obliga a una reacción fuerte del campo nacional y popular.

Por tal razón, algunos compañeros, motivados por estos cruces de opiniones, fueron inquiridos a que hicieran sus comentarios por escrito para trasladarlos al conjunto de los compañeros y exponer así el pensamiento del Grupo La Capitana ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Pensamos que valía la pena sacar un breve y único comunicado del GLC para difundir por las redes sobre nuestra posición, pero, viendo el contenido de los artículos y los distintos enfoques confluyentes, entendimos que merecía ponerlos a consideración de todos y además incluirlos en nuestra página web.

Encontrarán primero un aporte de Alejandro Férnandez Vecino, al que complementa Hernán Colombo, luego los comentarios de Miguel Valfré y para finalizar un resumen político de Ana Lía Niccolini.

HUGO R. GARNERO

ALEJANDRO FERNANDEZ VECINO

En el día de ayer la CSJ se pronunció sobre la validez del DNU del Presidente Alberto Fernández dictado en tiempos de pandemia, privilegiando la condición de autonomía que reivindica a la CABA, para decidir sobre el sistema educativo de su jurisdicción.

Esta decisión, que se contradice con resolutorios anteriores del mismo cuerpo y que se estrella sobre todo contra el sentido común, debe ser analizada en sus verdaderos propósitos, que van más allá  de lo decidido formalmente.

La cuestión jurídica que involucra el análisis de tal exabrupto pierde toda importancia a la luz de la tremenda conmoción que produce al sistema institucional desautorizar con una sentencia una medida federal dictada en tiempos de pandemia.

Este desafío abierto a la autoridad del Presidente por parte de la CSJ debe ser mirado sin ingenuidades: se revela ahora claramente una articulación entre los resortes informales que controla la oposición con sectores determinantes del Poder Judicial, y todos ellos con claras acciones de desestabilización que en su conjunto van armando un modelo que apunta a la disolución del poder del Frente de Todos.

Hasta ahora, el Gobierno de Alberto Fernández visualizaba que la desgraciada pandemia lo sometía a infortunios que debería campear en el marco de la crisis económica heredada y un mundo convulsionado, cruel e impredecible.

Desde ayer, el Gobierno debe saber que la oposición exhibe alianzas consolidadas con los supremos jueces, los más importantes medios de comunicación y los permanentes y poderosos factores de poder económico-financieros, todos ellos decididos a que la fatal pandemia juegue como un terreno propicio a sus estrategias, aunque ello depare como consecuencias el martirio y el dolor de miles de argentinos.

La oposición ha encontrado las respuestas que necesitaba a esta pregunta: ¿cómo utilizar la pandemia a su favor y en todos los frentes?

También están subidas al escenario social argentino las propias contradicciones del Frente de Todos, donde aún en el profundo aislamiento sanitario que sufrimos todos reclaman liderazgos fuertes y sostenidos utilizando en toda su extensión las facultades de nuestro régimen constitucional, que -por suerte hoy- es rigurosamente presidencialista.

Las nuevas derechas occidentales, sobre todo en América Latina, han asumido la necesidad de articular nuevas formas de avances sobre los poderes democráticamente elegidos. Desechadas las intervenciones de las Fuerzas Armadas de décadas pasadas, las nuevas estrategias se centran en el desgaste institucional, el cuestionamiento de la autoridad de los poderes formales, los ajustes cruentos sobre las economías de millones de argentinos, y la utilización desembozada de los supremos jueces ya en un plan acordado y global, armado claramente con las fortalezas de los sectores dominantes y las debilidades que siempre exhiben las coaliciones electorales populares.

En este marco se especula con un más fuerte protagonismo de CFK como necesaria amalgama para volver a concentrar el poder de cara a las cruciales elecciones de octubre.

Quizás también debamos preguntarnos si esta volátil heterogeneidad que exhibe la lucha por el poder y el control social en Argentina, no es el reflejo de lo que ocurre en la misma sociedad, mortificada por la profunda presión cultural a la que la somete el sistema neoliberal capitalista que se resiste a retroceder. –

HERNAN COLOMBO

Frente a un PJ que aparece en un estado de peligrosa anomia, debemos entender que en esta lucha por el poder están los que espuriamente lo hacen y por el otro nosotros que junto al gobierno estamos poniendo la vida como eje de las acciones y sentido de todas las políticas. Debemos movilizarnos en todos los espacios y frentes: políticos como La Capitana, frente barriales, sociales, gremiales, juveniles, etc., incorporando a la construcción de un proyecto de país que nos contengan a la mayoría de los sectores económicos y sociales, con una alta participación y espíritu crítico, generando un tercer escenario propio saliendo del espacio binario, donde en un lado están los que no les importa la vida, y van por todo y con todo.

Es preferible más de un liderazgo en el Frente para Todos y muchos espacios políticos que fortifiquen la construcción de esa Argentina prospera y del conocimiento.  Se debe alinear el frente internamente, debemos ser una correa de trasmisión entre el pueblo y sus gobernantes en todo el territorio nacional; la falta de esbozar un nuevo proyecto nacional desmoviliza y nos quita lo que es importante en política: la iniciativa y con ella también la anticipación y oportunidad política, con lo cual debemos recobrar el centro del escenario. Lo contrario nos lleva a un callejón con una sola salida, y ya sabemos los que nos pasa (como los 4 años de Macri).

De seguir así cada vez nos vamos descentrando más y regresando al pensamiento único que tan mal nos hizo.

MIGUEL VALFRE

Aunque debo reconocer que no esperaba que se animaran a tanto, en el día de ayer la C.S.J más que un sentencia jurídica dictó un fallo político que invade claramente el terreno de las decisiones del Poder Ejecutivo, poniéndose a la cabeza de una oposición cerril de la derecha más recalcitrante que amplifica sus posiciones a una sociedad cada día más polarizada a través de los medios de comunicación mayoritarios y una bombardeo en las redes sociales que pretende arrinconar políticamente al Gobierno Nacional. Si bien considero que el fallo no hará cambiar la posición de cuidar por sobre todo la vida de los ciudadanos, sería necio no mencionar que la autoridad política del Presidente de la Nación ha sido claramente puesta en tela de juicio y que es necesario dar una respuesta política de igual magnitud, redoblando la apuesta sobre la potestad de fijar las pautas que apuntalen tal fin.

Creo que el envío de un Proyecto de Ley con claras definiciones epidemiológicas reconocidas internacionalmente, es un camino a recorrer de manera urgente para que se debata en el Congreso una norma que evite que, en el futuro, tener que dictar DNU que siempre son bombardeados por su origen autoritario (derecha dixit).

A su vez e internamente la coalición gobernante deberá cerrar filas y discutir muy a fondo la forma de recuperar poder frente a una sociedad que está acostumbrada a reconocer que el poder real dimana de la figura presidencial, hoy cuestionada por un fallo democráticamente cuestionable. Si bien y desde un comienzo se fijaron distintos espacios de poder para cada una de las fuerzas que integran el Frente de Todos, la dinámica de lo impensado, con una pandemia inédita en los tiempos modernos obliga a replantear espacios y, sobre todo, funcionarios que tengan la capacidad, la formación técnico-política indispensable y sobre todas las cosas, la voluntad férrea de «jugar en equipo»; hoy más que nunca hay que homogeneizar un mensaje sin fisuras en las cuales nuestros adversarios políticos abrevan para «limar» diariamente al equipo gobernante.

El Movimiento Nacional y Popular, en las personas de sus conductores actuales, debería fijarse como una estrategia a mediano y largo plazo ir conformando cuadros políticos que tengan la capacidad de operar como cadenas de transmisión entre un pueblo que acompaña muchas veces «emocionalmente» pero sin coordenadas claramente explicitadas por quienes tienen la tarea de conducir, haciendo que el espacio de la toma de decisiones trascendentales quede reducido a oficinas en donde se hace una repartija en la que las bases no tienen participación alguna. En los últimos años quedó claramente demostrado que la política les ha cambiado la vida a los políticos, pero no al pueblo que mira desde un lugar lejano como el destino de su esfuerzo se diluye y el futuro personal y familiar queda hipotecado por generaciones.

ANA LIA CABRAL – CARLOS NICCOLINI

Desde una perspectiva político-jurídica señalamos que la Corte produce un acto político, una provocación que, en épocas de pandemia, genera una crisis institucional, por la vía de los hechos, como un cuestionamiento que pretende socavar el poder presidencial. Colocándose la Corte Suprema, como institución fundamental, en una condición de co-gobierno. Es un día bisagra que desencadena acontecimientos que están en pleno desarrollo, y que pueden significar un fortalecimiento de las instituciones de la República o su debilitamiento. Por un lado, se pone en evidencia una estrategia de la oposición que coloca a la autonomía de la CABA por sobre las condiciones sanitarias reales de la ciudad de Buenos Aires y del país. En ese contexto la presencialidad en la escuela se convierte en un hecho que manipula las necesidades de las familias porteñas y las coloca –al igual que a docentes y auxiliares– en situaciones de vulnerabilidad y de desánimo colectivo. Pero ese accionar pretende asimismo el desprestigio de las instituciones del Estado, que enfrenta con todas las herramientas posibles la gravedad actual de la pandemia.

Apoyamos las estrategias adoptadas y su fortalecimiento en los diferentes ámbitos nacional, provincial y municipal:

  • La puesta a punto de un sistema de salud debilitado, con inversión continua en infraestructura y recursos humanos necesarios.
  • la negociación permanente para la obtención de vacunas, la implementación exitosa de la vacunación y los efectos que ya se están comprobando en los grupos prioritarios.
  • La implementación del Programa Conectividad en todas las jurisdicciones del país, que fuera suspendido en el gobierno anterior.

En la actual situación reiteramos nuestro apoyo al gobierno del Frente para Todos, a la vez que bregamos por los debates imprescindibles al interior de nuestra coalición para construir las mejores propuestas –a través de resolución de los disensos y el logro de consensos reales– en aquellos temas cruciales a definir en la actual coyuntura: política energética, hidrovía, reforma judicial, etc. Tramitar las diferencias en función de los interesas nacionales.

Creemos que así fortaleceremos a nuestro Frente de Todos en cada organización social y barrial, en cada asociación estudiantil y profesional, en cada organización gremial, hasta integrarnos en cada legislatura provincial y en el Congreso de la Nación para, como dice nuestro Presidente, “hacer lo mejor para todos los argentinos y las argentinas”.

  • Grupo La Capitana saluda a los trabajadores de la salud que sostienen una lucha incansable cada día de este largo año en todos los rincones de la patria, asistiendo a hombres y mujeres con todos los medios a su alcance, enfrentados a un virus desconocido y letal.

Saludamos también a los trabajadores de la educación que muestran su capacidad organizativa, pedagógica y de vínculo afectivo con los niños, las niñas y sus familias durante este tiempo excepcional, que nos exige ser cada vez más solidarios como ciudadanos y ciudadanas argentinas.

Informe económico mensual

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zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES MAYO 22 Fernte del ministerio de economia. El Gobierno realizará en los próximos días" cambios en la oferta que hizo a los acreedores para reestructurar deuda externa por confirmó el ministro, Martín Guzmán. FOTO NA DANIEL VIDES zzzzz

La inflación continúa a todo viento y no da descanso ni tregua en marzo. El primer trimestre del 2021, con un porcentaje elevado, pone nerviosos a muchos o a casi todos. Esto no se puede disimular. La suba de precios es lógico que cause exasperación, preocupación y pérdidas.

Conocemos la explicitación del ministro Guzmán para adelantar unos puntos los salarios a la inflación. Si asociamos esto al índice de salarios que produce el Indec, la tarea por delante no es poca. No contamos en los años recientes un sobrepaso del salario en términos reales. En la gestión Macri, el único año que aseguró un salario real fue el 2017, apalancado por una fuerte apreciación del peso que luego explotó. Hasta se podría decir, como de costumbre, que se descalabró la economía y dejó una severa secuela.

La inflación es persistente y con un escenario de volatilidad. También requiere que los precios conserven algunas similitudes. Lo contrario de lo dicho se está empezando a observar en el capítulo de Vivienda y Servicios Básicos. Agrega problemas tanto a nivel nacional como en las provincias. No parece sencillo resolverlo. ¿Subsidios o aumentos, esa es la cuestión?

En el mes de MARZO la inflación pegó fuerte en el Nivel General, y especialmente en los Alimentos, otro tanto en el acumulado del trimestre y extendido a los  interanuales. Cualquiera fuera la forma de pararnos frente a los números, no quedan dudas de que será casi un puente roto para las autoridades. Los números que acosan originados como promedios de Organismos son los siguientes:

  Mes Acumulado 2021 12 meses  
PROMEDIO 4,1 12,8 41,7 General
  4,5 13,9 46,0 Alimentos

Lo anterior y lo nuevo en algunas de las herramientas utilizadas por las autoridades sobre los precios:

  • Créase en la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo el Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE).
  • Precios cuidados: acuerdo entre el Estado, fabricantes, distribuidores, supermercados y mayoristas, que establece precios de referencia de los productos más representativos de la canasta de consumo masivo.
  • Inspectores de la AFIP controlan el programa de Precios Máximos. También se determinó un control más férreo de la aplicación de la ley de abastecimiento.
  • Hasta el 15 de mayo de 2021, los precios de los alimentos, bebidas, productos de perfumería y limpieza más consumidos están congelados.
  • Resolución 397/2021. Se establece el Observatorio de Precios creado por la Ley N° 26.992 como «un organismo técnico con el objeto de monitorear, relevar y sistematizar los precios y la disponibilidad de insumos, bienes y servicios que son producidos, comercializados y prestados en el país”.
  • Se fijan precios de referencia para productos importados con control de la Aduana.
  • Extensión del Programa Ahora 12: Con el objetivo de fomentar el consumo y la producción nacional, se establece la extensión del Programa Ahora 12 hasta el 31 de julio de 2021.
  • Extensión del reintegro del 15 % para compras con tarjeta de débito. Frente a la continuidad del contexto de pandemia y con el objetivo de sostener los beneficios que permiten morigerar el impacto económico, la AFIP establece una nueva extensión del reintegro del 15 % para compras con tarjeta de débito hasta el 30 de junio de 2021. La medida, dispuesta en el marco del “Régimen de reintegros a sectores vulnerados”, alcanza a personas jubiladas y pensionadas que cobran el haber mínimo y a titulares de la Asignación Universal por Hija/o (AUH) y por Embarazo (AUE). El reintegro es de hasta $700 pesos mensuales por titular de la prestación y, en el caso de titulares de AUH con 2 o más hijos, el monto máximo es de $1400.

Consultamos a Fontanarrosa que, con ojos de lince, describe este escenario de falta de dólares e inflación con un dibujo y algunas palabras. En un diálogo con Mendieta, dice Inodoro: “Acá en mi dormitorio vamos a sembrar soja que es planta de interiores. Y papa en la cocina pa’ evitar los intermediarios. ¡Argentinos, a las cosas! ¡Vamos Mendieta! En dos patadas terminamos tuito. ¿Qué día es hoy?”. Responde Mendieta: “Miércoles, don Inodoro”. Reflexiona Inodoro: “¡Que lo parió! ¡Cómo pasa el tiempo!”

Otro tema mencionado en el documento alude al Riesgo País (RP), después de la finalización del arreglo de la deuda con acreedores externos y nacionales. Observamos que tozudamente se sostiene arriba de los 1.500 puntos.

Destacamos una información relativamente buena, el Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM). El BCRA lo define a partir del conjunto principal de socios comerciales de Argentina. Fueron incluidos los países que participaron en el flujo del comercio total (exportaciones + importaciones). Asimismo fueron excluidos productos primarios, combustibles y energía”. Si bien excluye el principal componente de las exportaciones argentinas, es igualmente representativo. Y se puede afirmar que el valor actual es conveniente. Se ubica entre los más elevados desde el 2010. No es poco. En el gráfico se puede apreciar.

Agregamos un cuadro y tres gráficos para seguir la marcha de los objetivos del Ministerio de Economía o del Presupuesto 2021.

Podemos decir que el espíritu bimonetario continúa, un poco alicaído por las restricciones, pero siempre existe un buen número de valientes que van sorteando dificultades detrás del billete u$s.

Hoy, o mejor dicho en marzo, el dólar CCL ($ 148) juega en situación de achique de la brecha (64%) con respecto al dólar oficial ($ 91.1). El BCRA despliega todo lo que tiene a mano para que no se disparen los valores anteriores: compra billetes, compra bonos, vende bonos, obliga a financiamientos, sostiene duramente el cepo y algo aumenta las reservas.

Pero volvamos a la inflación: encontramos diversas creencias, propuestas, recomendaciones y sugerencias tanto de autores de teorías económicas como de organismos internacionales y también chamanes locales, esto viene a cuento de un artículo en Perfil del domingo 25 de abril donde el ex presidente del BCRA Sturzenegger (11-12-2015 al 14-06-2018) bajo el título: “¡El que no se escondió se embroma!”, escribe sin el menor ánimo de una pequeña autocrítica  y socarronamente se refiere a los momentos actuales incluyendo la inflación, cosa que no pudo solucionar en su gestión. Quienes fueron responsables de la más alta conducción fracturan cualquier discusión entre funcionarios sobre un tema que no se ha podido resolver. Hubiese sido de más utilidad esbozar las variables explicativas del aumento de los precios y de la inflación.

Para finalizar esta introducción, rescatamos como preocupación central del ministro Guzmán la cuestión de la inflación, a tal punto que propone un esfuerzo del Gobierno para contenerla en el 29 %. Nada fácil.

 

2021 MARZO proc. ABRIL IPC Inflación.docx

El papel del Estado

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En situaciones particulares de crisis económicas y sociales inéditas como la actual, con pandemia y virulenta mutación sanitaria y financiera, es necesario dar nueva vigencia al papel rector del Estado.

I) La regulación de la violencia de la moneda es imperiosa para limitar los efectos destructivos sobre el trabajo.

De un lado, sobre el empleo, tanto el número de trabajadores ocupados, como de su posibilidad de subsistencia con dignidad y en condiciones de respeto de los derechos humanos.

De otro lado, sobre el mantenimiento de la capacidad instalada y su reproducción para contener los efectos de la especulación financiera que succiona la maquinaria, los activos productivos, las fábricas y los modifican en liquidez monetaria o valores y títulos bursátiles.

Al mismo tiempo, se requiere un sutil manejo de la relación entre tasa de interés de referencia y tipo de cambio local, acompañando los vaivenes de la moneda clave, en nuestro caso el dólar de EE.UU y de las tasas de referencia internacional.

En esta ocasión, coincide en el corto plazo, en nuestro país, que la monetización local en pesos, acompaña de una parte, un impulso al dólar y a la financiarizacion, vía salida del sistema o a nuevas monedas sustitutas de valor para generar “fugas” especulativas, como las cripto monedas, el bitcoin o mercados off shore, fuera de regulación estatal vía BCRA.

La escasa acumulación de reservas genuinas, facilita la creación de dinero ficticio y de deuda de corto plazo, con tasas que tienen un riesgo país propio de un país sometido a la incertidumbre y a presiones inflacionarias.

La coyuntura comercial de ventajas en los precios internacionales de la producción de alimentos, permite tener recursos vía retenciones y márgenes de rentabilidad crecientes, pero que no logran cubrir el repago usurario de los bancos y grupos de inversión que facilitan el sostenimiento del retraso del tipo de cambio y un tímido anclaje de la inflación de origen más emisor.

II) El direccionamiento de la inversión productiva a temas focales que impliquen oportunidades objetivas de costos de producción, y tasas de ganancia internacionales, que faciliten la acumulación privada y pública.

Para ello, es imprescindible decidir, con la región, el Mercosur ampliado con Bolivia, Perú, y Chile, una política de infraestructura, una de minería, una energética, una de desarrollo de tecnologías aplicadas con alta productividad, una política arancelaria sobre producción primaria agrícola y de pesca,…

Esto contradice el efecto inflacionario que busca competir por el bajo salario y la intensidad extrema en la utilización del trabajo vivo en el proceso de producción inmediato.

La coherencia y densidad de los sistemas productivos nacionales en un plano regional es un objetivo de largo plazo, pero en el mientras tanto, tiene que existir segmentaciones productivas adecuadas permanentemente, que faciliten el aprovisionamiento del mercado interno protegido y “cautivo”.

Al igual cada vez más, una política comercial propia frente a terceros países, sin impedir las formas bilaterales de inserción internacional.

III) Estos desafíos se precipitan en el tiempo a causa de la crisis internacional, lo que obliga a su vez, a tener que formar cuadros técnicos y políticos que puedan afrontar la situación.

Cada vez es más necesaria una burocracia local y regional, que pueda dar una respuesta eficiente a la gestión de las economías, a la administración de los recursos y a la inserción internacional bajo las premisas de las disputas mercantilistas.

La formación académica y científica tiene que formar parte de la gestión del Estado. Dicha gestión asume rasgos más multinacionales, lo que nos lleva a aplicar un paradigma más inclusivo, en donde soberanía y cuestión nacional aparecen imbricadas en regionalización e inclusión social sin fronteras.

La intersubjetividad en la política de bloque regional, y la cohesión del desarrollo económico común pasan a ser premisas, que deben ser elaboradas en los vértices de los Estados de América Latina.

Para ello es indispensable una formación de masa crítica intelectual que pueda conducir una Estado supranacional, respetando la alteridad y generando una justicia social para un conjunto poblacional en expansión (1).

Notas

(1) Las premisas teóricas provienen de: Mario E. Burkun, Moneda y Mutaciones del Sistema Financiero Internacional. (2008-2017). Ed. Universidad Nacional de Moreno. 2017. Página 255. Buenos Aires. Argentina.

 

https://www.elpaisdigital.com.ar/contenido/el-papel-del-estado/31054

SE PROFUNDIZA LA CRISIS MUNDIAL

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El capitalismo trata de sortear la profundización de la crisis financiando a los mercados para que especulen, pero esa situación llegó a un límite porque necesita un respaldo de la economía real a través de mayor crecimiento, y como éste no puede provenir directamente de la inversión privada porque está muy enfocada en la acumulación financiera, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se apresta a agregar a los cuantiosos estímulos ya aplicados un plan de incentivos fiscales  por 1,9 billones de dólares centrado en conseguir un mayor ingreso familiar, que en parte tendrá que financiar con un mayor gravamen a los ricos y que revive la inflación y modifica el papel del Estado en la economía. Por eso, tendrá que conseguir un difícil equilibrio entre el mayor gasto para eludir la crisis y el temor a la inflación, todavía acotado.

El capitalismo se desenvuelve en ciclos con fases de alzas y de descenso de la actividad. En los ciclos en que predominan las alzas, estas fases son más pronunciadas que las fases de baja. En la fase de ascenso, predomina la inversión y en la fase de descenso es más fuerte el gasto de capital que su recomposición. Los ciclos cortos se desenvuelven dentro de ciclos largos que los contienen. Los ciclos cortos en que predominan las fases de ascenso se suceden hasta que en algún momento se empiezan a suceder ciclos en que predominan las fases de descenso. Se pasa así de un ciclo largo ascendente a un ciclo largo descendente, en que no se repone la inversión o se la repone solo de manera parcial o incompleta, porque lo que se necesita es un cambio de tecnología en el nuevo capital, no todos los capitalistas están en condiciones de afrontarlo y por eso la economía no puede retomar el ritmo de crecimiento que tenía cuando predominaban los ciclos cortos con fases fuertes expansivas en vez de ciclos cortos en que las fases expansivas son débiles. La necesidad del cambio tecnológico proviene del desgaste y amortización del capital y sobre todo porque al aumentar la población y la demanda propia del predominio de las fases de ascenso, se requiere un capital que posibilite mayor producción y que, para no reducir la tasa de ganancia, sea más productivo. En cambio, cuando predominan las fases contractivas o de descenso del crecimiento, el capitalista no invierte o invierte menos en la producción y cada vez depende más del crédito.

En las fases largas depresivas no es que el capitalista no invierta sino que no invierte en capital productivo, y entonces deriva su inversión hacia las colocaciones financieras, que no requieren una nueva tecnología porque se trata de una inversión en dinero, que generalmente lo es en la compra de acciones o en créditos, y por eso en la fase larga recesiva como la que estamos viviendo predomina el endeudamiento, que es una inversión solo desde el punto de vista individual o para la empresa que lo hace, y una forma de acumulación de capital que no representa una inversión para la sociedad porque no tiene un carácter directamente productivo. Lo que podríamos considerar normal en cuanto al crédito, es que vaya a la producción, aunque aumente el endeudamiento, pero cuando hay una menor inversión productiva, el crédito para especular es mayor que el crédito para producir y con la disminución de la inversión productiva se contraen también el empleo y los salarios. Obviamente, en un ciclo largo descendente muy prolongado, como elactual, solo interrumpido por pequeñas alzas transitorias que no alcanzan a modificar la tendencia contractiva de largo alcance, la pobreza crece con gran rapidez y el desempleo se vuelve un problema cada vez mayor.

El actual ciclo largo descendente comenzó a mediados de los años setenta, en que se fue extinguiendo el ciclo largo ascendente de la posguerra, del estado de bienestar, en que el empleo y los salarios estaban en alza. El ciclo largo descendente no significa que haya una continua menor tasa de crecimiento ni una baja del crecimiento exclusivamente, sino tasas de crecimiento menores que en el ciclo largo expansivo previo, que a veces mejoran pero no se vuelve a un crecimiento continuado de la magnitud anterior. De las crisis largas recesivas solo se sale con el regreso del predominio de la inversión productiva y se advierte porque en los ciclos cortos empieza a prevalecer el cambio tecnológico, pero pasar a un nuevo ciclo largo de crecimiento requiere seguridad y saber quién manda, que es lo que actualmente está en discusión.

Por eso en el ciclo largo en su fase descendente la inversión es débil: se acumula con la inversión especulativa, apostando a una rentabilidad en activos financieros o en dinero que puede ser efímera porque se recicla continuamente con fuerte ganancia o abruptas pérdidas. Esa es la realidad de los mercados en oscilación permanente, que pasan de las grandes ganancias a las grandes pérdidas. En esas condiciones una economía capitalista solo funciona con gasto público. Como la inversión productiva es muy baja, la economía no puede respaldar la suba de las acciones y el ambiente de exuberancia propia de las grandes subas continuadas, el gobierno sostiene ese clima con grandes paquetes de auxilio que agrandan el gasto público, la emisión y el déficit fiscal. A la larga, el gasto público como el Plan de Biden, requiere más impuestos.

Al iniciarse la segunda quincena de abril la bolsa de Nueva York conquistaba nuevos récords, pero de golpe la pasión compradora se quebró y el mercado empezó a operar en una baja pronunciada, a pesar de que subía la actividad económica y el empleo. El derrumbe del S&P 500 de la bolsa de Nueva York tuvo lugar el 24/4 junto con el también repentino freno ascendente de bitcoins y criptomonedas, otra plataforma creciente de economía especulativa. El temor de los inversores lo despertó la inflación, que apareció y empezó a subir de manera muy moderada, aumentando la expectativa de los jugadores bursátiles a la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed), el banco central estadounidense, tuviera que subir los impuestos, lo que es propio de los demócratas, e inició el reflujo de los operadores de las posiciones de riesgo con las ventas de papeles, la baja de las cotizaciones y la vista puesta en las tasas largas.

La tasa larga, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, paga un cupón cuyo rendimiento fijo anual es una referencia del mercado, porque es una renta fija, que no corre el riesgo de las rentas variables de corto plazo o de las rentas de los bonos de países de menor desarrollo y emergentes, que varían cuando se modifican las condiciones del mercado. Estos bonos financian las inyecciones de liquidez que sostienen el déficit fiscal que permite sostener la economía con el apoyo del gasto público. Durante años, China compró bonos estadounidenses y se transformó en el gran tenedor de estos bonos. Si no comprara más, Estados Unidos tendría que subir la tasa larga, lo que dispararía inmediatamente la tasa corta que sostiene la actividad económica inmediata, y si vendiera esos bonos la situación sería muy grave. La tasa larga estadounidense, tomada de referencia, es baja pero segura. En julio 2020 estaba a 0,50% y por eso las tasas cortas estaban casi en cero, regaladas, y los inversores recurrían a colocar sus fondos en la deuda externa de los países en desarrollo y emergentes. El endeudamiento de Macri se respaldó en tasas muy altas para los bonos argentinos, que eran un regalo inusitado para los inversores y por eso aumentó tanto la deuda, asegurando la salida inmediata de los fondos cuando fuera necesario y propiciando su entrada permanente con el endeudamiento continuado. Casi de inmediato, esta deuda se mostró imposible de pagar y las condiciones económicas que la sustentaron terminaron con la posibilidad de reelección de Macri, El gobierno AF consiguió dos enormes logros: el canje de deuda a plazos más largos y a tasas más bajas, y la rediscusión del crédito del FMI con el argumento, a medias aceptado por el FMI, de que ese préstamo había violado sus estatutos, y sobre esa base, el ministro Guzmán presiona para conseguir mejores condiciones de pago.

Así como la altísima tasa de interés del macrismo atraía a compradores de bonos argentinos a largo plazo, que se seguían renovando con un endeudamiento perpetuo, el canje de deuda debilitó a los bonos argentinos porque perciben una tasa de interés menor y se renegociaron a un plazo más largo. Los inversores lo tuvieron que aceptar a regañadientes porque hace más posible el pago, en la medida en que la actividad económica pueda recuperarse con un sostenido incremento de la industrialización, del empleo y del nivel de vida, mientras que la propuesta macrista en realidad era imposible de cumplir y por eso tuvieron que recurrir al crédito del FMI. Estados Unidos y el FMI lo promovieron aunque también sabían que no se podía cumplir, porque de esa manera ataban al país a un endeudamiento permanente y a lo que los analistas llaman las reformas estructurales, al estilo Miguel Kiguel, que profundizan la baja del salario, de las jubilaciones y el desempleo, tal como lo estamos viendo, que se iban a eternizar con la dolarización.

La tasa larga estadounidense empezó a subir muy de a poco, con el covid, y en abril 26 de 2021 estaba en 1,35%, que puede parecer poco, pero para la tasa larga es mucho. La venta de papeles que rinden ganancias especulativas de corto plazo, como las acciones, tuvo lugar ante el temor de que esas tasas subieran al 2%, porque en ese caso, las acciones y sus ganancias especulativas de corto plazo se terminan, porque al 2% de las tasas largas reaparece la inflación, suben los impuestos, bajan las ganancias, que vuelven a su nivel real y no al que alcanzaron con la economía de especulación, ya que hay mucha menos compra especulativa de acciones –que es lo que está sosteniendo esas compras – y llevaron los mercados al alza en medio de una economía deprimida, aunque el menor volumen de compras en la bolsa ya lleva un cierto tiempo.

La mayoría de la Fed apostaba a que con este paquete de gastos, la inflación subía pero no llegaba a 2% en el corto plazo (es decir, había espacio para seguir especulando) y cuando se alcanzara, no se mantendría por mucho tiempo, porque como la economía ya habría subido la actividad y el empleo lo suficiente, entonces se podría frenar la secuencia del auxilio público, aunque en ese momento se necesitara subir los impuestos para empezar a reducir el gasto. En realidad, la suba de impuestos va a venir de cualquier manera, por la sencilla razón de que el plan de infraestructura se aprobó, va a estar vigente y a requerir mayor gasto no sólo de manera transitoria. Claro que en una economía especulativa, la política económica no puede tener el nivel de precisión que pide el mercado para estar seguro. Precisamente por eso, la inversión es especulativa y las subas y bajas de muy corto plazo. En abril, la Fed pasó el examen con la propuesta de su mayoría encabezada por Jerome Powell, y si en mayo el análisis de los indicadores muestra otra realidad, habrá un nuevo examen y Powell ya adelantó que entonces subirá los impuestos para atacar la inflación.

Al principio de esta nota definimos la crisis en términos estructurales, por qué se produce en el capitalismo, y dijimos que éste evoluciona en ciclos. Durante los ciclos cortos nada cambia mucho, pero ahí está fotografiada la dinámica del sistema: el ascenso de la actividad en la fase ascendente empieza a bajar la ganancia inicial lentamente, porque se responde al aumento del mercado con una menor masa de capital que se agrega y que tiende a perder productividad ante la necesidad de producir más; por eso hay pocas correcciones, pero sobreviene una fase depresiva, en que el empleo aumenta menos, los salarios dejan de subir, y la inversión de capital se dirige cada vez menos a las máquinas y al capital productivo y se orienta al crédito porque, ante las dificultades, más empresas tienen que recurrir al préstamo. Estas características se hacen cada más pronunciadas, hasta que, en el largo plazo, el ciclo largo deja de estar marcado por la mayor actividad y predomina la recesión, y se pasa del ciclo largo expansivo al ciclo largo recesivo, y dentro del mismo, en los ciclos cortos con sus fases de alza y de retracción, predominan las segundas.

En la segunda y más extensa parte de la nota pasamos a analizar el ciclo mundial actual no en sus generalidades sino en la forma concreta que está asumiendo, porque desde el análisis estructural no se puede definir exactamente el modo concreto en que se transita el ciclo, lo que conduce sobre todo a fallas e imprecisiones a quienes se apoyan más en criterios políticos, y no se termina de entender cómo no se ataca la inflación con más éxito o no se crece más rápido o no se suben los ingresos de manera más efectiva, o tampoco se entienden las diferencias de los sistemas, y se llega a creer, como el trotskismo, que China y Estados Unidos tienen el mismo capitalismo porque solo estarían compitiendo de la manera en que hasta ahora competían las economías capitalistas tradicionales, suponiendo que las condiciones de cada sistema mundial pueden seguir siendo las mismas que hace un siglo.

Por lo contrario, cuando se exageran todas las variantes del análisis de corto plazo, no se suele ver la lógica general que los caracteriza. Esta posición es propia de los analistas de mercado, que trabajan para mostrar la forma de tener ganancias más rápidas a las empresas y, al ser incapaces de remontarse a una lógica de conjunto, terminan creyendo que el sistema vigente es eterno, que no es aconsejable salir del mismo, como afirma Marcos Galperín, ex CEO de Mercado Libre, en su cuenta de twitter (“capitalismo y democracia, con sus defectos, son por lejos el mejor sistema”), y que incluso ofrece un continuo mejor nivel de vida cuando ya es obvio que hace rato que se está viviendo cada día peor y se expresa en la baja de los salarios, las peores condiciones de empleo, la suba del desempleo, el aumento de deudas impagables y continuamente recicladas, el aumento sostenido de la pobreza y el continuo aumento en la desigualdad del ingreso, en que una pobreza creciente coexiste con un número mayor de millonarios más ricos (entre los cuales está Galperín), como si esto no afectara a la sociedad en su conjunto. La crisis mundial se manifiesta en la larga fase depresiva y el predominio especulativo, que es el de los activos financieros, una acumulación de capital que no representa una inversión productiva para la economía.

Cuadro sobre Economía mundial Crecimiento del PBI mundial (% anual). Datos sobre las cuentas nacionales del Banco Mundial y archivos de datos sobre cuentas nacionales  de la OCDE (Banco Mundial. Período 1961-2019).

1961   4,299 1971   4,342 1981   1,928 1991    1,419 2001    4,961 2011    3,138
1962   5,554 1972   5,724 1982   0,424 1992   1,764 2002   2,182 2012   2,519
1963   5,351 1973   6,505 1983   2,411 1993   1,531 2003   2,966 2013   2,666
1964  6,714 1974   1,996 1984   4,505 1994   3,601 2004   4,408 2014   2,361
1965   5,520 1975   0,603 1985   3,711 1995   3,037 2005    3,916 2015   2,874
1966   5,768 1976   5,269 1986   3,395 1996   3,385 2006   4,378 2016   2,606
1967   4,486 1977   3,932 1987   3,708 1997   3,466 2007   4,322 2017   3,299
1968   6,314 1978   3,892 1988   4,619 1998   2,557 2008   1,852 2018   2,977
1969   6,114 1979  4 ,127 1989   3,675 1999   3,249 2009  -1,674 2019   2,343
1970   3,860 1980   1,903 1990   3,909 2000   4,388 2010   4,303  

 

En el cuadro se puede apreciar el crecimiento anual con alzas y bajas pronunciadas, es decir, el crecimiento es cíclico. Se advierte también que en 1973 se termina una secuencia en que las tasas anuales de alzas y bajas son considerablemente más altos que los que siguieron después de 1973. Después de 1973 se destacan las tasas más bajas: incluso en los años en que hay una mayor tasa de crecimiento, nunca son tan altas como antes de 1973 y, sobre todo, con las tasas bajas anuales, porque ya estamos en un ciclo largo descendente, en que la tendencia es al descenso, al contrario de lo que sucedía antes de 1973, cuando el mundo estaba en un ciclo largo ascendente. El ciclo largo ascendente del que se muestran en el cuadro los años finales es el del estado de bienestar de la posguerra (en el cuadro se puede ver su finalización en 1973 y el comienzo en 1974 del ciclo largo recesivo), porque no se pudo conformar una serie estadística completa para ver en toda su magnitud esa diferencia al no encontrarse datos que pudieran considerarse homogéneos para todo el ciclo largo expansivo de la posguerra. La tendencia descendente es innegable después de 1973, lo mismo que la intensidad hacia abajo de los descensos.

En el cuadro distinguimos el ciclo largo ascendente del ciclo largo descendente, pero tampoco pudimos dividir el ciclo largo en ciclos cortos, porque las estadísticas comunes y comparables son anuales y no hay tampoco pleno consenso sobre el contenido de los ciclos largos y de los ciclos cortos, pero también se puede ver claramente que los resultados anuales predominantes coinciden con la tendencia del ciclo largo.