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jueves, abril 23, 2026
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20 puntos sobre el fallo de la CSJN

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Ante el fallo dictado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el día de la fecha, el Gobierno Nacional expresa:

1. Que la pandemia de Covid-19 ya ha cobrado, en el mundo, más de 3,22 millones de muertes y se han registrado más de 154 millones de contagios. En la Argentina hay más de 3 millones de casos y debemos lamentar la muerte de más de 64.800 personas.

2. Que, en todo el mundo, frente a la pandemia, las autoridades han debido adoptar en forma urgente y excepcional, medidas de cuidado que implican restricciones, incluyendo cuarentenas, limitaciones a la circulación y suspensión de clases presenciales.

3. Que, en el marco de excepcionalidad que estamos viviendo, desde el año 2020 el Gobierno nacional ha debido disponer medidas imprescindibles para fortalecer el sistema sanitario -que se encontraba fuertemente debilitado- y prepararlo para enfrentar la pandemia. También ha debido tomar medidas urgentes, extendidas y anticipatorias para contener y mitigar los contagios a fin de evitar la saturación del sistema de salud con el consiguiente aumento de la mortalidad. Todas estas medidas han sido cumplidas por la gran mayoría de argentinos y argentinas, que con su esfuerzo y compromiso han logrado que no hubiera que lamentar consecuencias aún más gravosas que las que estamos viviendo.

4. Que también se han adoptado medidas necesarias de contención económica y social.

5. Que, con inusitado rigor formal, como si no estuviese en riesgo la salud pública y los derechos subjetivos que de ella derivan, como la vida, la Corte Suprema ha sostenido que, al suspender por quince días las clases presenciales en el conglomerado urbano del AMBA, el Gobierno Nacional se habría basado en «consideraciones meramente conjeturales» con insuficiente fundamentación.

6. Que es un deber y un objetivo central de este Gobierno garantizar el derecho constitucional a la educación; y sabemos, sin ninguna duda, que este derecho se ejerce con mayor plenitud cuando se desarrolla en la modalidad presencial con docentes, niños, niñas y adolescentes en las aulas.

7. Que, al momento de dictarse el DNU cuestionado, el AMBA exhibía un crecimiento exponencial de contagios mayor al que presentaba el resto del país y el sistema de salud se hallaba fuertemente tensionado, con peligro de saturación. Que también se ha verificado durante el año 2020 que la situación epidemiológica del AMBA se extiende a las demás regiones del país.

8. Que, desde el punto de vista epidemiológico y sanitario, el AMBA, como aglomerado urbano, constituye una unidad inescindible, y así lo reconocieron todas las autoridades durante la gestión de la pandemia durante el año 2020.

9. Que, en tal situación, omitir la adopción de medidas oportunas, similares a las que se adoptaron en otros lugares del mundo que registraban un crecimiento de casos mucho menor que el que exhibía el AMBA, hubiese significado aceptar un riesgo de consecuencias irreversibles para la salud pública y para la vida de las personas.

10. Que las distintas jurisdicciones se encontraban facultadas por el DNU entonces vigente para adoptar medidas a fin de mitigar los contagios que crecían en forma exponencial. Que la Ciudad de Buenos Aires, pese a contar con esa facultad, omitió adoptar medidas en ese sentido y el crecimiento de casos en el AMBA generó una situación de alarma epidemiológica y sanitaria que podía llevar, en poco tiempo, a la saturación del sistema de salud.

11. Que, ante tal situación, el Gobierno Nacional adoptó, mediante el DNU 241/2021, diversas medidas para disminuir la velocidad en la curva de contagios y, con ello, la crisis del sistema sanitario y el aumento de la mortalidad.

12. Que el gobierno Nacional fue elegido en elecciones democráticas, en el marco del Estado de Derecho, para adoptar las medidas que considera pertinentes para proteger la salud pública y la vida de las personas, así como la oportunidad, mérito y conveniencia de las mismas, en el marco de una pandemia producida por un virus que no reconoce límites políticos y que el año pasado, desde el AMBA, se extendió a todo el país.

13. Que las medidas adoptadas en el decreto mencionado fueron cumplidas por la mayoría de los argentinos y argentinas, y también por los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pese a que el GCBA desoyó e incumplió, en parte, la norma federal dictada.

14. Que la utilidad de las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional a través del DNU 241/2021 se verificó con la disminución de la curva de contagios en el AMBA, y en forma más marcada esta disminución se verifica en la provincia de Buenos Aires. En cambio, resulta contra fáctico y no puede verificarse qué hubiera sucedido si el Gobierno Nacional no hubiera adoptado medidas a tiempo, ante la pasividad del GCBA.

15. Que también el GCBA ha demostrado que ha constatado y comprendido, al menos en parte, la utilidad de las medidas dispuestas, en atención a las últimas disposiciones que implementó y que implican una reducción de la presencialidad en la actividad educativa y, por lo tanto, de circulación de personas, en el marco de la segunda ola de Covid-19.

16. Que la sentencia de la Corte Suprema de Justicia conocida en el día de hoy
no resolvió un caso particular y concreto, sino que realiza consideraciones indicativas, toda vez que ya no se encuentra vigente el DNU cuestionado. El mismo tribunal admite, como ya lo había hecho en la Acordada 6/2020, que el Poder Judicial no cuenta con los instrumentos necesarios para evaluar la idoneidad de los indicadores sanitarios y epidemiológicos y, por lo tanto, las medidas aptas para contener los contagios.

17. Que, actualmente, se encuentra vigente el DNU 287/2021 que ha adoptado parámetros epidemiológicos y sanitarios específicos y ha calificado los distintos partidos, departamentos y aglomerados urbanos en Alto, Mediano o Bajo riesgo epidemiológico y sanitario, o en Alerta Epidemiológica y Sanitaria. En esta última clasificación se incluye a la Ciudad de Buenos Aires y a los partidos de la provincia de Buenos Aires que conforman el aglomerado del AMBA.

18. Que dicho DNU explica con claridad los motivos por los cuales se adoptan las medidas allí dispuestas y se encuentra plenamente vigente. Se trata de una norma federal que no ha sido cuestionada judicialmente por el GCBA.

19. Que el Gobierno nacional ha comunicado que, en los próximos días, enviará al Congreso Nacional, para su consideración, una ley marco para regular la gestión de esta gravísima pandemia por parte del Gobierno Nacional, de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

20. Que el Gobierno nacional siempre, y también ahora, trabaja priorizando la salud y la vida de argentinos y argentinas. Con esa convicción seguirá trabajando para traer vacunas y vacunar a los y las habitantes de nuestro país, para cuidar la salud pública y la vida, preservando la economía. Con esos objetivos exhorta a todas las personas a redoblar esfuerzos para dar cumplimiento a las medidas de cuidado y de contención de contagios. Nuestro propósito es que podamos volver, cuanto antes, a vivir con la mayor normalidad posible, desarrollando plenamente las actividades que hoy se encuentran temporariamente restringidas por la pandemia. Es lo que más anhelamos y por lo cual trabajamos cada día.

JUAN PABLO BIONDI
SECRETARIO DE COMUNICACIÓN Y PRENSA DE LA NACIÓN

Análisis del fallo de la Corte Suprema de Justicia

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En la misma noche de antes de ayer en que se había desatado el vendaval de broncas, opiniones encontradas, furia, impotencia, etc., algunos miembros del GRUPO LA CAPITANA fuimos charlando y coordinando opiniones para tratar de encontrar los caminos políticos sobre los cuales salir de lo que aparece como un avance de la derecha, una trampa que por momentos parece auto infligida, por momentos inexorables, pero que, en cualquier circunstancia, obliga a una reacción fuerte del campo nacional y popular.

Por tal razón, algunos compañeros, motivados por estos cruces de opiniones, fueron inquiridos a que hicieran sus comentarios por escrito para trasladarlos al conjunto de los compañeros y exponer así el pensamiento del Grupo La Capitana ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Pensamos que valía la pena sacar un breve y único comunicado del GLC para difundir por las redes sobre nuestra posición, pero, viendo el contenido de los artículos y los distintos enfoques confluyentes, entendimos que merecía ponerlos a consideración de todos y además incluirlos en nuestra página web.

Encontrarán primero un aporte de Alejandro Férnandez Vecino, al que complementa Hernán Colombo, luego los comentarios de Miguel Valfré y para finalizar un resumen político de Ana Lía Niccolini.

HUGO R. GARNERO

ALEJANDRO FERNANDEZ VECINO

En el día de ayer la CSJ se pronunció sobre la validez del DNU del Presidente Alberto Fernández dictado en tiempos de pandemia, privilegiando la condición de autonomía que reivindica a la CABA, para decidir sobre el sistema educativo de su jurisdicción.

Esta decisión, que se contradice con resolutorios anteriores del mismo cuerpo y que se estrella sobre todo contra el sentido común, debe ser analizada en sus verdaderos propósitos, que van más allá  de lo decidido formalmente.

La cuestión jurídica que involucra el análisis de tal exabrupto pierde toda importancia a la luz de la tremenda conmoción que produce al sistema institucional desautorizar con una sentencia una medida federal dictada en tiempos de pandemia.

Este desafío abierto a la autoridad del Presidente por parte de la CSJ debe ser mirado sin ingenuidades: se revela ahora claramente una articulación entre los resortes informales que controla la oposición con sectores determinantes del Poder Judicial, y todos ellos con claras acciones de desestabilización que en su conjunto van armando un modelo que apunta a la disolución del poder del Frente de Todos.

Hasta ahora, el Gobierno de Alberto Fernández visualizaba que la desgraciada pandemia lo sometía a infortunios que debería campear en el marco de la crisis económica heredada y un mundo convulsionado, cruel e impredecible.

Desde ayer, el Gobierno debe saber que la oposición exhibe alianzas consolidadas con los supremos jueces, los más importantes medios de comunicación y los permanentes y poderosos factores de poder económico-financieros, todos ellos decididos a que la fatal pandemia juegue como un terreno propicio a sus estrategias, aunque ello depare como consecuencias el martirio y el dolor de miles de argentinos.

La oposición ha encontrado las respuestas que necesitaba a esta pregunta: ¿cómo utilizar la pandemia a su favor y en todos los frentes?

También están subidas al escenario social argentino las propias contradicciones del Frente de Todos, donde aún en el profundo aislamiento sanitario que sufrimos todos reclaman liderazgos fuertes y sostenidos utilizando en toda su extensión las facultades de nuestro régimen constitucional, que -por suerte hoy- es rigurosamente presidencialista.

Las nuevas derechas occidentales, sobre todo en América Latina, han asumido la necesidad de articular nuevas formas de avances sobre los poderes democráticamente elegidos. Desechadas las intervenciones de las Fuerzas Armadas de décadas pasadas, las nuevas estrategias se centran en el desgaste institucional, el cuestionamiento de la autoridad de los poderes formales, los ajustes cruentos sobre las economías de millones de argentinos, y la utilización desembozada de los supremos jueces ya en un plan acordado y global, armado claramente con las fortalezas de los sectores dominantes y las debilidades que siempre exhiben las coaliciones electorales populares.

En este marco se especula con un más fuerte protagonismo de CFK como necesaria amalgama para volver a concentrar el poder de cara a las cruciales elecciones de octubre.

Quizás también debamos preguntarnos si esta volátil heterogeneidad que exhibe la lucha por el poder y el control social en Argentina, no es el reflejo de lo que ocurre en la misma sociedad, mortificada por la profunda presión cultural a la que la somete el sistema neoliberal capitalista que se resiste a retroceder. –

HERNAN COLOMBO

Frente a un PJ que aparece en un estado de peligrosa anomia, debemos entender que en esta lucha por el poder están los que espuriamente lo hacen y por el otro nosotros que junto al gobierno estamos poniendo la vida como eje de las acciones y sentido de todas las políticas. Debemos movilizarnos en todos los espacios y frentes: políticos como La Capitana, frente barriales, sociales, gremiales, juveniles, etc., incorporando a la construcción de un proyecto de país que nos contengan a la mayoría de los sectores económicos y sociales, con una alta participación y espíritu crítico, generando un tercer escenario propio saliendo del espacio binario, donde en un lado están los que no les importa la vida, y van por todo y con todo.

Es preferible más de un liderazgo en el Frente para Todos y muchos espacios políticos que fortifiquen la construcción de esa Argentina prospera y del conocimiento.  Se debe alinear el frente internamente, debemos ser una correa de trasmisión entre el pueblo y sus gobernantes en todo el territorio nacional; la falta de esbozar un nuevo proyecto nacional desmoviliza y nos quita lo que es importante en política: la iniciativa y con ella también la anticipación y oportunidad política, con lo cual debemos recobrar el centro del escenario. Lo contrario nos lleva a un callejón con una sola salida, y ya sabemos los que nos pasa (como los 4 años de Macri).

De seguir así cada vez nos vamos descentrando más y regresando al pensamiento único que tan mal nos hizo.

MIGUEL VALFRE

Aunque debo reconocer que no esperaba que se animaran a tanto, en el día de ayer la C.S.J más que un sentencia jurídica dictó un fallo político que invade claramente el terreno de las decisiones del Poder Ejecutivo, poniéndose a la cabeza de una oposición cerril de la derecha más recalcitrante que amplifica sus posiciones a una sociedad cada día más polarizada a través de los medios de comunicación mayoritarios y una bombardeo en las redes sociales que pretende arrinconar políticamente al Gobierno Nacional. Si bien considero que el fallo no hará cambiar la posición de cuidar por sobre todo la vida de los ciudadanos, sería necio no mencionar que la autoridad política del Presidente de la Nación ha sido claramente puesta en tela de juicio y que es necesario dar una respuesta política de igual magnitud, redoblando la apuesta sobre la potestad de fijar las pautas que apuntalen tal fin.

Creo que el envío de un Proyecto de Ley con claras definiciones epidemiológicas reconocidas internacionalmente, es un camino a recorrer de manera urgente para que se debata en el Congreso una norma que evite que, en el futuro, tener que dictar DNU que siempre son bombardeados por su origen autoritario (derecha dixit).

A su vez e internamente la coalición gobernante deberá cerrar filas y discutir muy a fondo la forma de recuperar poder frente a una sociedad que está acostumbrada a reconocer que el poder real dimana de la figura presidencial, hoy cuestionada por un fallo democráticamente cuestionable. Si bien y desde un comienzo se fijaron distintos espacios de poder para cada una de las fuerzas que integran el Frente de Todos, la dinámica de lo impensado, con una pandemia inédita en los tiempos modernos obliga a replantear espacios y, sobre todo, funcionarios que tengan la capacidad, la formación técnico-política indispensable y sobre todas las cosas, la voluntad férrea de «jugar en equipo»; hoy más que nunca hay que homogeneizar un mensaje sin fisuras en las cuales nuestros adversarios políticos abrevan para «limar» diariamente al equipo gobernante.

El Movimiento Nacional y Popular, en las personas de sus conductores actuales, debería fijarse como una estrategia a mediano y largo plazo ir conformando cuadros políticos que tengan la capacidad de operar como cadenas de transmisión entre un pueblo que acompaña muchas veces «emocionalmente» pero sin coordenadas claramente explicitadas por quienes tienen la tarea de conducir, haciendo que el espacio de la toma de decisiones trascendentales quede reducido a oficinas en donde se hace una repartija en la que las bases no tienen participación alguna. En los últimos años quedó claramente demostrado que la política les ha cambiado la vida a los políticos, pero no al pueblo que mira desde un lugar lejano como el destino de su esfuerzo se diluye y el futuro personal y familiar queda hipotecado por generaciones.

ANA LIA CABRAL – CARLOS NICCOLINI

Desde una perspectiva político-jurídica señalamos que la Corte produce un acto político, una provocación que, en épocas de pandemia, genera una crisis institucional, por la vía de los hechos, como un cuestionamiento que pretende socavar el poder presidencial. Colocándose la Corte Suprema, como institución fundamental, en una condición de co-gobierno. Es un día bisagra que desencadena acontecimientos que están en pleno desarrollo, y que pueden significar un fortalecimiento de las instituciones de la República o su debilitamiento. Por un lado, se pone en evidencia una estrategia de la oposición que coloca a la autonomía de la CABA por sobre las condiciones sanitarias reales de la ciudad de Buenos Aires y del país. En ese contexto la presencialidad en la escuela se convierte en un hecho que manipula las necesidades de las familias porteñas y las coloca –al igual que a docentes y auxiliares– en situaciones de vulnerabilidad y de desánimo colectivo. Pero ese accionar pretende asimismo el desprestigio de las instituciones del Estado, que enfrenta con todas las herramientas posibles la gravedad actual de la pandemia.

Apoyamos las estrategias adoptadas y su fortalecimiento en los diferentes ámbitos nacional, provincial y municipal:

  • La puesta a punto de un sistema de salud debilitado, con inversión continua en infraestructura y recursos humanos necesarios.
  • la negociación permanente para la obtención de vacunas, la implementación exitosa de la vacunación y los efectos que ya se están comprobando en los grupos prioritarios.
  • La implementación del Programa Conectividad en todas las jurisdicciones del país, que fuera suspendido en el gobierno anterior.

En la actual situación reiteramos nuestro apoyo al gobierno del Frente para Todos, a la vez que bregamos por los debates imprescindibles al interior de nuestra coalición para construir las mejores propuestas –a través de resolución de los disensos y el logro de consensos reales– en aquellos temas cruciales a definir en la actual coyuntura: política energética, hidrovía, reforma judicial, etc. Tramitar las diferencias en función de los interesas nacionales.

Creemos que así fortaleceremos a nuestro Frente de Todos en cada organización social y barrial, en cada asociación estudiantil y profesional, en cada organización gremial, hasta integrarnos en cada legislatura provincial y en el Congreso de la Nación para, como dice nuestro Presidente, “hacer lo mejor para todos los argentinos y las argentinas”.

  • Grupo La Capitana saluda a los trabajadores de la salud que sostienen una lucha incansable cada día de este largo año en todos los rincones de la patria, asistiendo a hombres y mujeres con todos los medios a su alcance, enfrentados a un virus desconocido y letal.

Saludamos también a los trabajadores de la educación que muestran su capacidad organizativa, pedagógica y de vínculo afectivo con los niños, las niñas y sus familias durante este tiempo excepcional, que nos exige ser cada vez más solidarios como ciudadanos y ciudadanas argentinas.

Informe económico mensual

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zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES MAYO 22 Fernte del ministerio de economia. El Gobierno realizará en los próximos días" cambios en la oferta que hizo a los acreedores para reestructurar deuda externa por confirmó el ministro, Martín Guzmán. FOTO NA DANIEL VIDES zzzzz

La inflación continúa a todo viento y no da descanso ni tregua en marzo. El primer trimestre del 2021, con un porcentaje elevado, pone nerviosos a muchos o a casi todos. Esto no se puede disimular. La suba de precios es lógico que cause exasperación, preocupación y pérdidas.

Conocemos la explicitación del ministro Guzmán para adelantar unos puntos los salarios a la inflación. Si asociamos esto al índice de salarios que produce el Indec, la tarea por delante no es poca. No contamos en los años recientes un sobrepaso del salario en términos reales. En la gestión Macri, el único año que aseguró un salario real fue el 2017, apalancado por una fuerte apreciación del peso que luego explotó. Hasta se podría decir, como de costumbre, que se descalabró la economía y dejó una severa secuela.

La inflación es persistente y con un escenario de volatilidad. También requiere que los precios conserven algunas similitudes. Lo contrario de lo dicho se está empezando a observar en el capítulo de Vivienda y Servicios Básicos. Agrega problemas tanto a nivel nacional como en las provincias. No parece sencillo resolverlo. ¿Subsidios o aumentos, esa es la cuestión?

En el mes de MARZO la inflación pegó fuerte en el Nivel General, y especialmente en los Alimentos, otro tanto en el acumulado del trimestre y extendido a los  interanuales. Cualquiera fuera la forma de pararnos frente a los números, no quedan dudas de que será casi un puente roto para las autoridades. Los números que acosan originados como promedios de Organismos son los siguientes:

  Mes Acumulado 2021 12 meses  
PROMEDIO 4,1 12,8 41,7 General
  4,5 13,9 46,0 Alimentos

Lo anterior y lo nuevo en algunas de las herramientas utilizadas por las autoridades sobre los precios:

  • Créase en la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo el Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE).
  • Precios cuidados: acuerdo entre el Estado, fabricantes, distribuidores, supermercados y mayoristas, que establece precios de referencia de los productos más representativos de la canasta de consumo masivo.
  • Inspectores de la AFIP controlan el programa de Precios Máximos. También se determinó un control más férreo de la aplicación de la ley de abastecimiento.
  • Hasta el 15 de mayo de 2021, los precios de los alimentos, bebidas, productos de perfumería y limpieza más consumidos están congelados.
  • Resolución 397/2021. Se establece el Observatorio de Precios creado por la Ley N° 26.992 como «un organismo técnico con el objeto de monitorear, relevar y sistematizar los precios y la disponibilidad de insumos, bienes y servicios que son producidos, comercializados y prestados en el país”.
  • Se fijan precios de referencia para productos importados con control de la Aduana.
  • Extensión del Programa Ahora 12: Con el objetivo de fomentar el consumo y la producción nacional, se establece la extensión del Programa Ahora 12 hasta el 31 de julio de 2021.
  • Extensión del reintegro del 15 % para compras con tarjeta de débito. Frente a la continuidad del contexto de pandemia y con el objetivo de sostener los beneficios que permiten morigerar el impacto económico, la AFIP establece una nueva extensión del reintegro del 15 % para compras con tarjeta de débito hasta el 30 de junio de 2021. La medida, dispuesta en el marco del “Régimen de reintegros a sectores vulnerados”, alcanza a personas jubiladas y pensionadas que cobran el haber mínimo y a titulares de la Asignación Universal por Hija/o (AUH) y por Embarazo (AUE). El reintegro es de hasta $700 pesos mensuales por titular de la prestación y, en el caso de titulares de AUH con 2 o más hijos, el monto máximo es de $1400.

Consultamos a Fontanarrosa que, con ojos de lince, describe este escenario de falta de dólares e inflación con un dibujo y algunas palabras. En un diálogo con Mendieta, dice Inodoro: “Acá en mi dormitorio vamos a sembrar soja que es planta de interiores. Y papa en la cocina pa’ evitar los intermediarios. ¡Argentinos, a las cosas! ¡Vamos Mendieta! En dos patadas terminamos tuito. ¿Qué día es hoy?”. Responde Mendieta: “Miércoles, don Inodoro”. Reflexiona Inodoro: “¡Que lo parió! ¡Cómo pasa el tiempo!”

Otro tema mencionado en el documento alude al Riesgo País (RP), después de la finalización del arreglo de la deuda con acreedores externos y nacionales. Observamos que tozudamente se sostiene arriba de los 1.500 puntos.

Destacamos una información relativamente buena, el Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM). El BCRA lo define a partir del conjunto principal de socios comerciales de Argentina. Fueron incluidos los países que participaron en el flujo del comercio total (exportaciones + importaciones). Asimismo fueron excluidos productos primarios, combustibles y energía”. Si bien excluye el principal componente de las exportaciones argentinas, es igualmente representativo. Y se puede afirmar que el valor actual es conveniente. Se ubica entre los más elevados desde el 2010. No es poco. En el gráfico se puede apreciar.

Agregamos un cuadro y tres gráficos para seguir la marcha de los objetivos del Ministerio de Economía o del Presupuesto 2021.

Podemos decir que el espíritu bimonetario continúa, un poco alicaído por las restricciones, pero siempre existe un buen número de valientes que van sorteando dificultades detrás del billete u$s.

Hoy, o mejor dicho en marzo, el dólar CCL ($ 148) juega en situación de achique de la brecha (64%) con respecto al dólar oficial ($ 91.1). El BCRA despliega todo lo que tiene a mano para que no se disparen los valores anteriores: compra billetes, compra bonos, vende bonos, obliga a financiamientos, sostiene duramente el cepo y algo aumenta las reservas.

Pero volvamos a la inflación: encontramos diversas creencias, propuestas, recomendaciones y sugerencias tanto de autores de teorías económicas como de organismos internacionales y también chamanes locales, esto viene a cuento de un artículo en Perfil del domingo 25 de abril donde el ex presidente del BCRA Sturzenegger (11-12-2015 al 14-06-2018) bajo el título: “¡El que no se escondió se embroma!”, escribe sin el menor ánimo de una pequeña autocrítica  y socarronamente se refiere a los momentos actuales incluyendo la inflación, cosa que no pudo solucionar en su gestión. Quienes fueron responsables de la más alta conducción fracturan cualquier discusión entre funcionarios sobre un tema que no se ha podido resolver. Hubiese sido de más utilidad esbozar las variables explicativas del aumento de los precios y de la inflación.

Para finalizar esta introducción, rescatamos como preocupación central del ministro Guzmán la cuestión de la inflación, a tal punto que propone un esfuerzo del Gobierno para contenerla en el 29 %. Nada fácil.

 

2021 MARZO proc. ABRIL IPC Inflación.docx

El papel del Estado

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En situaciones particulares de crisis económicas y sociales inéditas como la actual, con pandemia y virulenta mutación sanitaria y financiera, es necesario dar nueva vigencia al papel rector del Estado.

I) La regulación de la violencia de la moneda es imperiosa para limitar los efectos destructivos sobre el trabajo.

De un lado, sobre el empleo, tanto el número de trabajadores ocupados, como de su posibilidad de subsistencia con dignidad y en condiciones de respeto de los derechos humanos.

De otro lado, sobre el mantenimiento de la capacidad instalada y su reproducción para contener los efectos de la especulación financiera que succiona la maquinaria, los activos productivos, las fábricas y los modifican en liquidez monetaria o valores y títulos bursátiles.

Al mismo tiempo, se requiere un sutil manejo de la relación entre tasa de interés de referencia y tipo de cambio local, acompañando los vaivenes de la moneda clave, en nuestro caso el dólar de EE.UU y de las tasas de referencia internacional.

En esta ocasión, coincide en el corto plazo, en nuestro país, que la monetización local en pesos, acompaña de una parte, un impulso al dólar y a la financiarizacion, vía salida del sistema o a nuevas monedas sustitutas de valor para generar “fugas” especulativas, como las cripto monedas, el bitcoin o mercados off shore, fuera de regulación estatal vía BCRA.

La escasa acumulación de reservas genuinas, facilita la creación de dinero ficticio y de deuda de corto plazo, con tasas que tienen un riesgo país propio de un país sometido a la incertidumbre y a presiones inflacionarias.

La coyuntura comercial de ventajas en los precios internacionales de la producción de alimentos, permite tener recursos vía retenciones y márgenes de rentabilidad crecientes, pero que no logran cubrir el repago usurario de los bancos y grupos de inversión que facilitan el sostenimiento del retraso del tipo de cambio y un tímido anclaje de la inflación de origen más emisor.

II) El direccionamiento de la inversión productiva a temas focales que impliquen oportunidades objetivas de costos de producción, y tasas de ganancia internacionales, que faciliten la acumulación privada y pública.

Para ello, es imprescindible decidir, con la región, el Mercosur ampliado con Bolivia, Perú, y Chile, una política de infraestructura, una de minería, una energética, una de desarrollo de tecnologías aplicadas con alta productividad, una política arancelaria sobre producción primaria agrícola y de pesca,…

Esto contradice el efecto inflacionario que busca competir por el bajo salario y la intensidad extrema en la utilización del trabajo vivo en el proceso de producción inmediato.

La coherencia y densidad de los sistemas productivos nacionales en un plano regional es un objetivo de largo plazo, pero en el mientras tanto, tiene que existir segmentaciones productivas adecuadas permanentemente, que faciliten el aprovisionamiento del mercado interno protegido y “cautivo”.

Al igual cada vez más, una política comercial propia frente a terceros países, sin impedir las formas bilaterales de inserción internacional.

III) Estos desafíos se precipitan en el tiempo a causa de la crisis internacional, lo que obliga a su vez, a tener que formar cuadros técnicos y políticos que puedan afrontar la situación.

Cada vez es más necesaria una burocracia local y regional, que pueda dar una respuesta eficiente a la gestión de las economías, a la administración de los recursos y a la inserción internacional bajo las premisas de las disputas mercantilistas.

La formación académica y científica tiene que formar parte de la gestión del Estado. Dicha gestión asume rasgos más multinacionales, lo que nos lleva a aplicar un paradigma más inclusivo, en donde soberanía y cuestión nacional aparecen imbricadas en regionalización e inclusión social sin fronteras.

La intersubjetividad en la política de bloque regional, y la cohesión del desarrollo económico común pasan a ser premisas, que deben ser elaboradas en los vértices de los Estados de América Latina.

Para ello es indispensable una formación de masa crítica intelectual que pueda conducir una Estado supranacional, respetando la alteridad y generando una justicia social para un conjunto poblacional en expansión (1).

Notas

(1) Las premisas teóricas provienen de: Mario E. Burkun, Moneda y Mutaciones del Sistema Financiero Internacional. (2008-2017). Ed. Universidad Nacional de Moreno. 2017. Página 255. Buenos Aires. Argentina.

 

https://www.elpaisdigital.com.ar/contenido/el-papel-del-estado/31054

SE PROFUNDIZA LA CRISIS MUNDIAL

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El capitalismo trata de sortear la profundización de la crisis financiando a los mercados para que especulen, pero esa situación llegó a un límite porque necesita un respaldo de la economía real a través de mayor crecimiento, y como éste no puede provenir directamente de la inversión privada porque está muy enfocada en la acumulación financiera, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se apresta a agregar a los cuantiosos estímulos ya aplicados un plan de incentivos fiscales  por 1,9 billones de dólares centrado en conseguir un mayor ingreso familiar, que en parte tendrá que financiar con un mayor gravamen a los ricos y que revive la inflación y modifica el papel del Estado en la economía. Por eso, tendrá que conseguir un difícil equilibrio entre el mayor gasto para eludir la crisis y el temor a la inflación, todavía acotado.

El capitalismo se desenvuelve en ciclos con fases de alzas y de descenso de la actividad. En los ciclos en que predominan las alzas, estas fases son más pronunciadas que las fases de baja. En la fase de ascenso, predomina la inversión y en la fase de descenso es más fuerte el gasto de capital que su recomposición. Los ciclos cortos se desenvuelven dentro de ciclos largos que los contienen. Los ciclos cortos en que predominan las fases de ascenso se suceden hasta que en algún momento se empiezan a suceder ciclos en que predominan las fases de descenso. Se pasa así de un ciclo largo ascendente a un ciclo largo descendente, en que no se repone la inversión o se la repone solo de manera parcial o incompleta, porque lo que se necesita es un cambio de tecnología en el nuevo capital, no todos los capitalistas están en condiciones de afrontarlo y por eso la economía no puede retomar el ritmo de crecimiento que tenía cuando predominaban los ciclos cortos con fases fuertes expansivas en vez de ciclos cortos en que las fases expansivas son débiles. La necesidad del cambio tecnológico proviene del desgaste y amortización del capital y sobre todo porque al aumentar la población y la demanda propia del predominio de las fases de ascenso, se requiere un capital que posibilite mayor producción y que, para no reducir la tasa de ganancia, sea más productivo. En cambio, cuando predominan las fases contractivas o de descenso del crecimiento, el capitalista no invierte o invierte menos en la producción y cada vez depende más del crédito.

En las fases largas depresivas no es que el capitalista no invierta sino que no invierte en capital productivo, y entonces deriva su inversión hacia las colocaciones financieras, que no requieren una nueva tecnología porque se trata de una inversión en dinero, que generalmente lo es en la compra de acciones o en créditos, y por eso en la fase larga recesiva como la que estamos viviendo predomina el endeudamiento, que es una inversión solo desde el punto de vista individual o para la empresa que lo hace, y una forma de acumulación de capital que no representa una inversión para la sociedad porque no tiene un carácter directamente productivo. Lo que podríamos considerar normal en cuanto al crédito, es que vaya a la producción, aunque aumente el endeudamiento, pero cuando hay una menor inversión productiva, el crédito para especular es mayor que el crédito para producir y con la disminución de la inversión productiva se contraen también el empleo y los salarios. Obviamente, en un ciclo largo descendente muy prolongado, como elactual, solo interrumpido por pequeñas alzas transitorias que no alcanzan a modificar la tendencia contractiva de largo alcance, la pobreza crece con gran rapidez y el desempleo se vuelve un problema cada vez mayor.

El actual ciclo largo descendente comenzó a mediados de los años setenta, en que se fue extinguiendo el ciclo largo ascendente de la posguerra, del estado de bienestar, en que el empleo y los salarios estaban en alza. El ciclo largo descendente no significa que haya una continua menor tasa de crecimiento ni una baja del crecimiento exclusivamente, sino tasas de crecimiento menores que en el ciclo largo expansivo previo, que a veces mejoran pero no se vuelve a un crecimiento continuado de la magnitud anterior. De las crisis largas recesivas solo se sale con el regreso del predominio de la inversión productiva y se advierte porque en los ciclos cortos empieza a prevalecer el cambio tecnológico, pero pasar a un nuevo ciclo largo de crecimiento requiere seguridad y saber quién manda, que es lo que actualmente está en discusión.

Por eso en el ciclo largo en su fase descendente la inversión es débil: se acumula con la inversión especulativa, apostando a una rentabilidad en activos financieros o en dinero que puede ser efímera porque se recicla continuamente con fuerte ganancia o abruptas pérdidas. Esa es la realidad de los mercados en oscilación permanente, que pasan de las grandes ganancias a las grandes pérdidas. En esas condiciones una economía capitalista solo funciona con gasto público. Como la inversión productiva es muy baja, la economía no puede respaldar la suba de las acciones y el ambiente de exuberancia propia de las grandes subas continuadas, el gobierno sostiene ese clima con grandes paquetes de auxilio que agrandan el gasto público, la emisión y el déficit fiscal. A la larga, el gasto público como el Plan de Biden, requiere más impuestos.

Al iniciarse la segunda quincena de abril la bolsa de Nueva York conquistaba nuevos récords, pero de golpe la pasión compradora se quebró y el mercado empezó a operar en una baja pronunciada, a pesar de que subía la actividad económica y el empleo. El derrumbe del S&P 500 de la bolsa de Nueva York tuvo lugar el 24/4 junto con el también repentino freno ascendente de bitcoins y criptomonedas, otra plataforma creciente de economía especulativa. El temor de los inversores lo despertó la inflación, que apareció y empezó a subir de manera muy moderada, aumentando la expectativa de los jugadores bursátiles a la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed), el banco central estadounidense, tuviera que subir los impuestos, lo que es propio de los demócratas, e inició el reflujo de los operadores de las posiciones de riesgo con las ventas de papeles, la baja de las cotizaciones y la vista puesta en las tasas largas.

La tasa larga, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, paga un cupón cuyo rendimiento fijo anual es una referencia del mercado, porque es una renta fija, que no corre el riesgo de las rentas variables de corto plazo o de las rentas de los bonos de países de menor desarrollo y emergentes, que varían cuando se modifican las condiciones del mercado. Estos bonos financian las inyecciones de liquidez que sostienen el déficit fiscal que permite sostener la economía con el apoyo del gasto público. Durante años, China compró bonos estadounidenses y se transformó en el gran tenedor de estos bonos. Si no comprara más, Estados Unidos tendría que subir la tasa larga, lo que dispararía inmediatamente la tasa corta que sostiene la actividad económica inmediata, y si vendiera esos bonos la situación sería muy grave. La tasa larga estadounidense, tomada de referencia, es baja pero segura. En julio 2020 estaba a 0,50% y por eso las tasas cortas estaban casi en cero, regaladas, y los inversores recurrían a colocar sus fondos en la deuda externa de los países en desarrollo y emergentes. El endeudamiento de Macri se respaldó en tasas muy altas para los bonos argentinos, que eran un regalo inusitado para los inversores y por eso aumentó tanto la deuda, asegurando la salida inmediata de los fondos cuando fuera necesario y propiciando su entrada permanente con el endeudamiento continuado. Casi de inmediato, esta deuda se mostró imposible de pagar y las condiciones económicas que la sustentaron terminaron con la posibilidad de reelección de Macri, El gobierno AF consiguió dos enormes logros: el canje de deuda a plazos más largos y a tasas más bajas, y la rediscusión del crédito del FMI con el argumento, a medias aceptado por el FMI, de que ese préstamo había violado sus estatutos, y sobre esa base, el ministro Guzmán presiona para conseguir mejores condiciones de pago.

Así como la altísima tasa de interés del macrismo atraía a compradores de bonos argentinos a largo plazo, que se seguían renovando con un endeudamiento perpetuo, el canje de deuda debilitó a los bonos argentinos porque perciben una tasa de interés menor y se renegociaron a un plazo más largo. Los inversores lo tuvieron que aceptar a regañadientes porque hace más posible el pago, en la medida en que la actividad económica pueda recuperarse con un sostenido incremento de la industrialización, del empleo y del nivel de vida, mientras que la propuesta macrista en realidad era imposible de cumplir y por eso tuvieron que recurrir al crédito del FMI. Estados Unidos y el FMI lo promovieron aunque también sabían que no se podía cumplir, porque de esa manera ataban al país a un endeudamiento permanente y a lo que los analistas llaman las reformas estructurales, al estilo Miguel Kiguel, que profundizan la baja del salario, de las jubilaciones y el desempleo, tal como lo estamos viendo, que se iban a eternizar con la dolarización.

La tasa larga estadounidense empezó a subir muy de a poco, con el covid, y en abril 26 de 2021 estaba en 1,35%, que puede parecer poco, pero para la tasa larga es mucho. La venta de papeles que rinden ganancias especulativas de corto plazo, como las acciones, tuvo lugar ante el temor de que esas tasas subieran al 2%, porque en ese caso, las acciones y sus ganancias especulativas de corto plazo se terminan, porque al 2% de las tasas largas reaparece la inflación, suben los impuestos, bajan las ganancias, que vuelven a su nivel real y no al que alcanzaron con la economía de especulación, ya que hay mucha menos compra especulativa de acciones –que es lo que está sosteniendo esas compras – y llevaron los mercados al alza en medio de una economía deprimida, aunque el menor volumen de compras en la bolsa ya lleva un cierto tiempo.

La mayoría de la Fed apostaba a que con este paquete de gastos, la inflación subía pero no llegaba a 2% en el corto plazo (es decir, había espacio para seguir especulando) y cuando se alcanzara, no se mantendría por mucho tiempo, porque como la economía ya habría subido la actividad y el empleo lo suficiente, entonces se podría frenar la secuencia del auxilio público, aunque en ese momento se necesitara subir los impuestos para empezar a reducir el gasto. En realidad, la suba de impuestos va a venir de cualquier manera, por la sencilla razón de que el plan de infraestructura se aprobó, va a estar vigente y a requerir mayor gasto no sólo de manera transitoria. Claro que en una economía especulativa, la política económica no puede tener el nivel de precisión que pide el mercado para estar seguro. Precisamente por eso, la inversión es especulativa y las subas y bajas de muy corto plazo. En abril, la Fed pasó el examen con la propuesta de su mayoría encabezada por Jerome Powell, y si en mayo el análisis de los indicadores muestra otra realidad, habrá un nuevo examen y Powell ya adelantó que entonces subirá los impuestos para atacar la inflación.

Al principio de esta nota definimos la crisis en términos estructurales, por qué se produce en el capitalismo, y dijimos que éste evoluciona en ciclos. Durante los ciclos cortos nada cambia mucho, pero ahí está fotografiada la dinámica del sistema: el ascenso de la actividad en la fase ascendente empieza a bajar la ganancia inicial lentamente, porque se responde al aumento del mercado con una menor masa de capital que se agrega y que tiende a perder productividad ante la necesidad de producir más; por eso hay pocas correcciones, pero sobreviene una fase depresiva, en que el empleo aumenta menos, los salarios dejan de subir, y la inversión de capital se dirige cada vez menos a las máquinas y al capital productivo y se orienta al crédito porque, ante las dificultades, más empresas tienen que recurrir al préstamo. Estas características se hacen cada más pronunciadas, hasta que, en el largo plazo, el ciclo largo deja de estar marcado por la mayor actividad y predomina la recesión, y se pasa del ciclo largo expansivo al ciclo largo recesivo, y dentro del mismo, en los ciclos cortos con sus fases de alza y de retracción, predominan las segundas.

En la segunda y más extensa parte de la nota pasamos a analizar el ciclo mundial actual no en sus generalidades sino en la forma concreta que está asumiendo, porque desde el análisis estructural no se puede definir exactamente el modo concreto en que se transita el ciclo, lo que conduce sobre todo a fallas e imprecisiones a quienes se apoyan más en criterios políticos, y no se termina de entender cómo no se ataca la inflación con más éxito o no se crece más rápido o no se suben los ingresos de manera más efectiva, o tampoco se entienden las diferencias de los sistemas, y se llega a creer, como el trotskismo, que China y Estados Unidos tienen el mismo capitalismo porque solo estarían compitiendo de la manera en que hasta ahora competían las economías capitalistas tradicionales, suponiendo que las condiciones de cada sistema mundial pueden seguir siendo las mismas que hace un siglo.

Por lo contrario, cuando se exageran todas las variantes del análisis de corto plazo, no se suele ver la lógica general que los caracteriza. Esta posición es propia de los analistas de mercado, que trabajan para mostrar la forma de tener ganancias más rápidas a las empresas y, al ser incapaces de remontarse a una lógica de conjunto, terminan creyendo que el sistema vigente es eterno, que no es aconsejable salir del mismo, como afirma Marcos Galperín, ex CEO de Mercado Libre, en su cuenta de twitter (“capitalismo y democracia, con sus defectos, son por lejos el mejor sistema”), y que incluso ofrece un continuo mejor nivel de vida cuando ya es obvio que hace rato que se está viviendo cada día peor y se expresa en la baja de los salarios, las peores condiciones de empleo, la suba del desempleo, el aumento de deudas impagables y continuamente recicladas, el aumento sostenido de la pobreza y el continuo aumento en la desigualdad del ingreso, en que una pobreza creciente coexiste con un número mayor de millonarios más ricos (entre los cuales está Galperín), como si esto no afectara a la sociedad en su conjunto. La crisis mundial se manifiesta en la larga fase depresiva y el predominio especulativo, que es el de los activos financieros, una acumulación de capital que no representa una inversión productiva para la economía.

Cuadro sobre Economía mundial Crecimiento del PBI mundial (% anual). Datos sobre las cuentas nacionales del Banco Mundial y archivos de datos sobre cuentas nacionales  de la OCDE (Banco Mundial. Período 1961-2019).

1961   4,299 1971   4,342 1981   1,928 1991    1,419 2001    4,961 2011    3,138
1962   5,554 1972   5,724 1982   0,424 1992   1,764 2002   2,182 2012   2,519
1963   5,351 1973   6,505 1983   2,411 1993   1,531 2003   2,966 2013   2,666
1964  6,714 1974   1,996 1984   4,505 1994   3,601 2004   4,408 2014   2,361
1965   5,520 1975   0,603 1985   3,711 1995   3,037 2005    3,916 2015   2,874
1966   5,768 1976   5,269 1986   3,395 1996   3,385 2006   4,378 2016   2,606
1967   4,486 1977   3,932 1987   3,708 1997   3,466 2007   4,322 2017   3,299
1968   6,314 1978   3,892 1988   4,619 1998   2,557 2008   1,852 2018   2,977
1969   6,114 1979  4 ,127 1989   3,675 1999   3,249 2009  -1,674 2019   2,343
1970   3,860 1980   1,903 1990   3,909 2000   4,388 2010   4,303  

 

En el cuadro se puede apreciar el crecimiento anual con alzas y bajas pronunciadas, es decir, el crecimiento es cíclico. Se advierte también que en 1973 se termina una secuencia en que las tasas anuales de alzas y bajas son considerablemente más altos que los que siguieron después de 1973. Después de 1973 se destacan las tasas más bajas: incluso en los años en que hay una mayor tasa de crecimiento, nunca son tan altas como antes de 1973 y, sobre todo, con las tasas bajas anuales, porque ya estamos en un ciclo largo descendente, en que la tendencia es al descenso, al contrario de lo que sucedía antes de 1973, cuando el mundo estaba en un ciclo largo ascendente. El ciclo largo ascendente del que se muestran en el cuadro los años finales es el del estado de bienestar de la posguerra (en el cuadro se puede ver su finalización en 1973 y el comienzo en 1974 del ciclo largo recesivo), porque no se pudo conformar una serie estadística completa para ver en toda su magnitud esa diferencia al no encontrarse datos que pudieran considerarse homogéneos para todo el ciclo largo expansivo de la posguerra. La tendencia descendente es innegable después de 1973, lo mismo que la intensidad hacia abajo de los descensos.

En el cuadro distinguimos el ciclo largo ascendente del ciclo largo descendente, pero tampoco pudimos dividir el ciclo largo en ciclos cortos, porque las estadísticas comunes y comparables son anuales y no hay tampoco pleno consenso sobre el contenido de los ciclos largos y de los ciclos cortos, pero también se puede ver claramente que los resultados anuales predominantes coinciden con la tendencia del ciclo largo.

 

 

NO HAY PLAN ECONÓMICO

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Tras la dictadura militar y con la honrosa excepción del gobierno kirchnerista, el poder económico en la Argentina es hegemónico, fija los objetivos y dicta las reglas de juego, terminando con ese dudoso planteo de un empate social que supo hilvanar la teoría sociológica para el período 1943-1975, años en que –con todas sus contradicciones– el país crecía a una tasa promedio anual de 3,4% y absorbía con trabajo genuino el crecimiento poblacional vegetativo.

Con diferentes matices y hasta intereses, desde 1943 hasta junio de 1975 se defendía el mercado interno, el trabajo y la producción nacional, se invertía, se compraban y vendían propiedades en nuestra moneda nacional. El “Rodrigazo”, un shock regresivo basado en una devaluación del 160% del peso, sumado al previo levantamiento de los organismos de control de precios dirigidos por Miguel Revestido [1], generalizaron una inflación incipiente que estalló con la devaluación, degradando el salario real y nuestro dinero.

Poder económico que se concentró y fortaleció con la dictadura militar y el plan de Martínez de Hoz, que consistió básicamente en la apertura externa comercial y de capitales para subordinar la economía nacional a la mundial. Para ello fue necesario dotar de poder a los bancos, organizar los mecanismos de deuda y de desfinanciamiento del aparato productivo para desplazar en esas funciones al Estado, todo en un marco de crisis y de severa represión, que en los gobierno posteriores –salvo la excepción kirchnerista– implicó la herencia de la deuda y los compromisos asumidos con su regente y fiscalizador, que es el FMI.

Obviamente que el poder económico tiene sus contradicciones internas, que dirimen puertas adentro, pero hacia afuera se fijan parámetros que todos respetan y hacen respetar. Nadie puede dudar de la vigencia de la reforma financiera de 1977 cuando observamos atónitos que en plena crisis provocada por la pandemia del Covid-19 el Banco Central de la República Argentina (BCRA), cumpliendo con esa legislación, permite que los dólares de deuda estatal sean comprados y fugados, que las empresas paguen deudas propias (reales o supuestas) con las reservas internacionales del BCRA, que las entidades financieras ganen fortunas por no prestar y la mayor parte de los depósitos que captan se den vuelta, se los den al BCRA y éste pague por ello, solamente en el mes de marzo, 125.000 millones de pesos; que el total de las letras que tienen los bancos en el BCRA llamadas LELIQs asciendan a fines de abril a 2 billones de pesos (al tipo de cambio oficial, más de 20.000 millones de dólares), masa de dinero inmovilizada que crece exponencialmente y que esta gestión multiplicó por tres desde el 10 de diciembre de 2019.

Por respetar la reforma financiera de 1977, el año pasado, habiendo obtenido el país un superávit comercial de 12.528 millones de dólares, las reservas internacionales del BCRA descendieron en 5.780 millones de dólares. Y en lo que va de 2021 dichas reservas brutas suman 40.257 millones de dólares (acrecentándose en 800 millones con respecto a diciembre 2020) mientras solamente ACIARA-CEC (granos, harinas y aceites) declara haber liquidado exportaciones e ingresado al país 9.497 millones de dólares en el mismo lapso.

Que el poder económico tiene un plan lo demuestra el Decreto 949/2020 del 26 de noviembre de 2020, por medio del cual el Presidente Alberto Fernández delega en el Ministerio de Transportes la facultad del llamado a licitación pública nacional e internacional, por medio del régimen de concesión de obra pública por peaje en el marco de la Ley 17.520 [2], para el balizamiento, dragado y mantenimiento de la vía navegable troncal comprendida entre el kilómetro 1.238 del Río Paraná, punto denominado confluencia, hasta la zona de aguas profundas naturales en el Río de la Plata exterior a la altura del kilómetro 239,1 del canal Punta Indio y del Río Paraná Bravo, a riesgo empresario y sin aval del Estado” (síntesis textual publicada en Infoleg), que obliga a que ingresen y salgan lo productos de nuestro país por los puertos de Nueva Palmira o de Montevideo en Uruguay.

Se vuelve a licitar esa vía navegable en lugar de que la administre el Estado, tras 25 años de concesión a Hidrovía SA, prorrogada esta semana por otros 90 días. El grado de indecisión es significativo, cuando por su importancia estratégica presente y futura el tema se debería haber trabajado desde el comienzo de la gestión.

También demuestra el poder económico su hegemonía y dominio con el tema de los biocombustibles, amparados en la ley 26.093 del año 2006 que creó un Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles. Con esa norma la Argentina ha experimentado un crecimiento exponencial en la industria del biocombustible, pasando en 15 años de tener un tamaño marginal a convertirse en el primer exportador mundial de biodiésel en base de soja, o de producir menos de 600.000 toneladas en 2006 a cerca de 3.000.000 en 2020. Igual en el caso del bioetanol en base a la caña de azúcar y de maíz, que creció de menos de 20.000 metros cúbicos a 1.000.000 en 2019 y 2020.

El problema es que los generosos mecanismos de promoción estatal, a los que se suma que el biodiésel y el bioetanol no están gravados por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) ni por el Impuesto al Dióxido de Carbono (ICO2), terminan el 12 de mayo. Los diputados oficialistas presentaron el lunes un proyecto para reducir el actual corte de 10% de biodiésel en el diesel fósil a la mitad, 5%, y en el caso de la nafta, que se corta con 12% de bioetanol, llevarlo al 10%. El tema comenzó a tratarse dos días más tarde en la Comisión de Energía y Combustible, donde se presentaron las distintas cámaras, y todas, sin excepción, solicitaron que continué la ley 26.093 por quince años más. Estamos hablando de un sector como el de las exportaciones de biodiésel de la Argentina, que van mayoritariamente a la Unión Europea y corresponden a lo producido principalmente en la provincia de Santa Fe, por encontrarse allí las plantas de mayor tamaño: RENOVA (Glencore-Oleaginosa Moreno SA), T6 Industrial (Aceitera General Deheza y Bunge), LDC Argentina (Louis Dreyfus), COFCO, Molino Agro, etc., y en el caso del bioetanol del azúcar el Centro Azucarero Argentino, cuyo presidente Jorge Feijoo –uno de los que hizo uso de la palabra– fue entre 2011 a 2015 ministro de Desarrollo Productivo de la Provincia de Tucumán.

El poder económico se hizo sentir también en la fijación, la última semana, del salario mínimo vital y móvil con un incremento del 35% en cuotas, que hace que en febrero de 2022 ascienda a 29.160 pesos por mes cuando la canasta básica total para una familia compuesta por cuatro personas en marzo de 2021 (un año antes), es decir el piso para que no sea considerada pobres, es de 60.874 pesos mensuales.

El poder económico presiona sobre el tipo de cambio en todas sus variantes: en blanco, en negro, en CCL (contado con liquidación), en dólar Bolsa, de manera tal que el dólar oficial fijado por el Banco de la Nación Argentina valía 62,25 pesos el 10 de diciembre de 2019 y vale 98,97 pesos al 30 de abril de 2021, lo que implica una devaluación del 59% que por supuesto tiene su correlato en costos y precios, y es a la vez el indicador que mejor refleja el poder del gobierno. Recordemos de paso que en el gobierno de Néstor Kirchner se crecía a una tasa promedio del 9% anual y la inflación era del 10%, según la revisión hecha por el INDEC dirigido por Jorge Todesca, y esto fue posible porque se aprovechó la suba de los precios internacionales (que también suben ahora) con derechos de exportación del 35%, y el dólar pasó de valer 3,2050 pesos en mayo de 2003 a 3,1490 en diciembre 2007 (revalorizó nuestra moneda). Lo que antes era viento a favor, ahora se convierte en la maldición de la abundancia de los recursos naturales.

¿Por qué?

Porque Néstor Kirchner tenía un plan definido, donde las retenciones pagaban el subsidio a la energía y al transporte; donde el incremento de la recaudación de impuestos financió el mayor gasto público con el que hizo obras de infraestructura y asistió a la población; porque veía antes, para ello planificaba, y al orientar su gestión pudo alcanzar los objetivos. Kirchner no improvisaba ni dudaba porque tenía un plan y, con ello, la capacidad de tomar decisiones; el accionar llevaba siempre a un fin y sabía mejor que nadie que si el gobierno no planifica, el poder económico planifica por él.

Un ejemplo determinante de lo que aseveramos es el Plan de Salud. Allí sí el gobierno nacional y las administraciones públicas provinciales y municipales de todo el país reconvirtieron sus gastos para darle prioridad al equipamiento y al accionar en salud. Una vez lograda la vacuna, se propusieron y se proponen conseguirla a como dé lugar y distribuirla en la población, contra todos los impedimentos, en un país con un 42% de la población bajo la línea de pobreza. El plan de salud y el plan de vacunación sistemático y general impiden que nos pase como sucede en naciones vecinas que subestimaron el problema.

Obviamente que en ello fue determinante todo el heroico personal de salud, pero hubo y hay un plan, un objetivo, hasta con metas cuantificadas; pese a los problemas de logística y abastecimiento es una lucha diaria donde es encomiable la tarea realizada y a realizar.

El retorno que no fue

Existe un divorcio casi terminal entre gran parte de la sociedad argentina y las más de 19 millones de personas bajo la línea de pobreza, producto de las remuneraciones públicas y privadas que se pagan, los haberes previsionales de la gran mayoría de los supuestos beneficiarios y el aglomerado político del partido que sea.

La alianza oficialista intentando llegar a las elecciones de medio término, rezando para que no se disparen más los precios de lo que ya sucede, o el dólar, con el único plan de vacunación masiva. La oposición jugando a que las tres variables se desmadren para que el descontento generalizado permita que el pueblo la vuelva a tener en cuenta y olvide que su política libre-empresista y de endeudamiento es la verdadera culpable del actual estado de situación.

La sociedad, y se lo nota especialmente en los jóvenes, cada vez espera menos de sus gobernantes y representantes, y teme por el presente y más por el futuro ante un modelo extractivista, agropecuario exportador, impuesto por el poder económico local subordinado al internacional.

Lo viejo goza de buena salud, la actual administración es funcional al modelo y la población que esperaba un retorno del kirchnerismo explícito toma consciencia de que no va a suceder. Lejos queda la frase que inmortalizara Germán Abdala: “La política es la herramienta que tenemos los pueblos para cambiar la sociedad en la que vivimos”.

[1] Fue el encargado de llevar adelante una meticulosa política de control de precios, que resultó exitosa. Se basaba en un acuerdo general con los comerciantes, que llevaba el título de “Acta de Compromiso Nacional para la Reconstrucción, Liberación Nacional y Justicia Social”. Si bien no se nacionalizó el comercio exterior, se autorizó a la Junta Nacional de Granos y a la Junta Nacional de Carnes para monopolizar el comercio exterior en estos rubros. Cuando el ministro José Ber Gelbard presentó su renuncia en octubre de 1974, Revestido lo acompañó.
[2] Ley 17.520 de obras públicas del 7 de noviembre de 1967, firmada por el gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía.

 

 

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¿A dónde va la política económica?

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El flamante Presidente estadounidense Joseph Biden, en su primera presentación en el Congreso, pidió respaldo para implementar un paquete de ayuda social directa por u$s 1,8 mil millones y destinar u$s 2,3 millones a inversión pública.

Estas medidas, sumadas al apoyo a familias por u$s 1,9 millones, totalizan u$s 6 millones destinados a recuperar la economía del impacto de la pandemia. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, sostiene la imperiosa necesidad de gravar tributariamente a las fortunas acumuladas en estos tiempos para financiar el paquete de estímulo fiscal descripto.

Por su parte, la Reserva Federal anunció a comienzos de este año que mantendrá la política monetaria expansiva de modo de converger con la política fiscal.

La política monetaria y fiscal expansivas seguidas por la principal economía del mundo son una buena noticia para la tracción de la demanda global. Decisiones similares se adoptan en otros bloques económicos como la Unión Europea y naciones como China y Rusia.

Sin duda, estas políticas de recuperación de la demanda efectiva incidirán en sostener elevados los precios de los alimentos, que en un escaso semestre han alcanzado subas considerables, ubicándose en niveles de una década.

Que la tonelada de soja se desenvuelva por encima de los u$s500 en los mercados internacionales constituye una fuente de recursos para potentes programas de incentivos a la recuperación económica nacional, tanto por la afluencia de dólares al Banco Central como por el ingreso del producido por los derechos de exportación al Tesoro.

Sin embargo, eso no se ha verificado, al menos hasta el presente. La contracción de la economía durante el año 2020 fue del -9,9%, más aguda que la de México del -8,2% y la de Brasil del -4,1%, para comparar economías regionales de porte similar.

Teniendo a favor los precios internacionales de los productos primarios que exportamos, es importante identificar cómo se ha desenvuelto la política económica y cuáles fueron sus resultados:

Respecto del sector externo, cuyo equilibrio es clave para la estabilidad macroeconómica, se decidió:

  1. Mantener el control de cambios sobre la cuenta capital
  2. Reestructurar la deuda pública con el sector privado alargando plazos y disminuyendo los servicios de intereses
  3. Apuntalar el superávit de la balanza comercial regulando parcialmente las importaciones

Estas medidas debieron haber permitido acumular dólares en el Banco Central para dotar de estabilidad cambiaria al diseño económico. El cuadro que sigue correlacionando la oferta de divisas del excedente comercial con la variación de las reservas brutas del Banco Central revela que eso no ocurrió:

EL AUGE, LA RECESIÓN Y SU RELACIÓN CON LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL

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El desarrollo del capitalismo es cíclico, por la simple razón de que la concurrencia privada sin planificación provoca una secuencia irregular en la magnitud de la inversión. Generalmente, después de un arranque con una alta inversión, como la capacidad de consumo crece menos que la magnitud de la acumulación, la menor demanda masiva termina dificultando las ventas y provocando una sobreacumulación que lleva a reducir cada vez más la inversión y la producción. De este modo, el distinto crecimiento de la acumulación respecto al consumo y la competencia transforman el alza impetuosa del principio en un crecimiento más moderado o incluso en una baja de producción, agravada porque también los ingresos bajan o dejan de crecer por la reducción de los salarios y el mayor desempleo.

El tránsito hacia una menor ganancia y menos inversión y producción no es uniforme. Hay capitalistas que lo pueden afrontar y otros que desaparecen provocando una concentración del capital. También hay que distinguir entre ciclos cortos y ciclos largos, tanto en la fase de alza como en la de baja y los ciclos largos, que tienen una duración no menor de veinte a treinta años, pueden ser mucho más extensos porque están influidos por una multiplicidad de factores.

El ciclo largo contiene los ciclos cortos, y se caracterizan por una misma lógica. En el ciclo largo alcista, se destacan las fases cortas de crecimiento. Al contrario, en el ciclo largo de baja, predominan los ciclos cortos con más fuerza en sus fases de baja. El ciclo largo opera en una mayor extensión de tiempo porque la baja de largo plazo no es reversible más que por un profundo cambio tecnológico que no todas las empresas pueden afrontar, lo que provoca una mayor concentración y una mayor selección por productividad. En un período más extenso, el proceso de producción se internacionaliza y se modifica la estructura del empleo y de los ingresos. En la fase expansiva del ciclo largo, el aumento de la producción se concentra en grandes empresas, disminuye la proporción de empresarios independientes y aumenta la proletarización de la fuerza de trabajo en su forma asalariada y la productividad del trabajo. En la fase recesiva del ciclo largo, como la que estamos viviendo, predominan las fases cortas recesivas, con creciente endeudamiento, acumulación financiera, mayor desempleo y salarios en retroceso.

La lógica de las fases de alza y baja de los ciclos del capital es similar en los ciclos cortos que en los largos, pero se diferencian sustancialmente por la extensión y el papel de la tecnología. La crisis sobreviene por sobreproducción, que es más fuerte en las fases recesivas  de los ciclos de acumulación y producción de largo plazo. En el sistema mundial la primera fase larga recesiva tuvo lugar de 1870 a 1890 para señalar grandes fechas fáciles de retener. Allí empezó un nuevo ciclo largo que contuvo una fase larga ascendente de 1890 a 1914, interrumpida por la Primera Guerra Mundial, y una fase larga descendente de 1914 a 1940.

En 1940 empezó un nuevo ciclo con una fase larga ascendente, en un primer momento centrada en Estados Unidos que se rearmaba para entrar en la Segunda Guerra Mundial, amparada porque no ingresó en la misma hasta 1941, y después porque la guerra no tuvo lugar en su territorio, que fueron sus grandes ventajas y por lo que hasta 1945, fin de la guerra, estuvo protegida por la destrucción europea y de Japón. En 1945, esa fase larga ascendente se fortaleció hasta que cambió de signo a mediados de los años 70, y fue seguida por una mayor automatización de los procesos productivos promovidos por el armamentismo y la electrónica, la industria nuclear y el equipamiento energético, que operaron desde el inicio de la fase ascendente de largo plazo, inducida por la competencia armamentística entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero en los setenta y especialmente en su segunda mitad se inició la fase larga recesiva de la que no hemos salido, que pareció revertirse en los años noventa y en los primeros años del siglo XXI por la caída de la Unión Soviética, la incorporación de Europa del Este al capitalismo, el crecimiento de China y su ingreso a la economía mundial, contrarrestado por una creciente acumulación financiera que dio lugar a la crisis de 2008, cuyas consecuencias se mantienen, acrecentadas por la pandemia.

Precisamente, el predominio de la acumulación financiera marca la declinación de la acumulación productiva que da lugar a la inversión y al crecimiento. De esa manera, la acumulación financiera que no se convierte en inversión productiva origina un aumento de los activos líquidos, que en gran parte se transforman en créditos y dan lugar a un aumento de la deuda. Pero como la deuda crece en medio de una producción de bajo crecimiento, aumentan las dificultades de pago y las necesidades de refinanciación, que impulsa aún más el predominio financiero, a costa de un riesgo creciente siempre al borde de la crisis. En definitiva, el predominio financiero es propio de la fase larga recesiva.

Al principio de la presente fase larga recesiva, en la segunda mitad de los setenta, se consolidó la baja de la tasa de ganancia y, consecuentemente, de la inversión, lo que se tradujo en un menor crecimiento, acompañado de un aumento generalizado de la inflación, en principio por el aumento de los precios del petróleo (1973) decidido por la OPEP y apoyado por el desarrollo de la industria petroquímica y en mucha menor medida por la suba de las otras materias primas, en este caso como refugio de inversores ante la inflación. El petróleo es un  caso particular, muy concentrado en la OPEP y en Rusia, porque tiene más independencia del ciclo que las otras materias primas, aunque también termina siguiendo el curso de los ciclos. Por su parte, la inflación no pudo ser frenada por las políticas keynesianas, lo que provocó su decadencia y derivó en la generalización de los ajustes deflacionistas.

A esta altura pueden haber quedado claras tres cosas: 1) El sistema capitalista no se viene abajo por sí mismo, y aunque en el siglo transcurrido desde la revolución rusa tuvieron lugar la revolución china y la cubana y la profundización de la revolución anticolonial vietnamita hasta que en 1975 logró ganar la guerra al intervencionismo estadounidense, de ellas no se derivó la caída del capitalismo, lo que se explica porque, contrariamente a lo que creía el comunismo y todavía sigue sosteniendo el trotskismo, el movimiento obrero no está destinado fatalmente a enterrarlo, y eso no depende solo del carácter, la conducta o la fidelidad a la ideología de sus dirigentes, sino que no hay leyes históricas irrevocables sobre el comportamiento de la sociedad, a lo que se agrega el espontáneo comportamiento reformista del movimiento obrero en Europa y su relativa pasividad en Estados Unidos en la posguerra. 2) Por ese motivo, el capitalismo hasta ahora siempre pudo encontrar una salida, que generalmente se produce a través de la intervención del Estado. 3) El cambio más profundo en la crisis es cuando el Estado adopta la planificación y se crea una forma de capitalismo de Estado capaz de neutralizar la crisis, como podría ser el particular capitalismo que impuso del Partido Comunista Chino (PCCh) o el vietnamita. 4) Así como el capitalismo siempre pudo encontrar una salida, también puede haber revoluciones sociales de distinto contenido, pero el capitalismo no cambia por experiencias nacionales porque es un sistema mundial, y solo una experiencia nacional lo puede modificar cuando es capaz de influir profundamente en el sistema mundial, como está sucediendo actualmente con China.

Sin embargo, el capitalismo está condenado a cambiar y sigue cambiando aun en medio de la crisis. Aunque una gran parte de la acumulación financiera se vuelve muy fuerte en la recesión y se concentra en la especulación, también forma capital líquido que en algún momento puede volver a aplicarse a la producción. Un ejemplo son los activos financieros aplicados al crecimiento de la tecnología, un tipo de capital de los que más crecen en las economías muy desarrolladas, aunque en gran parte se destinan más a los servicios y a las mismas finanzas que a la industria productiva de última generación. Precisamente cuando se apliquen sobre todo a las industrias propias de la Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0, la transformación tecnológica será precursora de una nueva fase expansiva y aún de un nuevo tipo de capitalismo, que se caracterizará por el paso en gran escala de la industria mecánica a la industria digitalizada. Esta tendencia viene acompañada por una ola intensificada de transformaciones en la tecnología y en su investigación, clara señal de que se espera una futura reactivación centrada en las nuevas tecnologías.

Habría que agregar que como el empleo de mayor tecnología va a incrementar la producción y la productividad, y el destino de la producción es el consumo, de alguna manera el capitalismo tendrá que preparar un futuro en que el consumo necesariamente deberá aumentar, dando lugar a un mayor ingreso. Después de todo, ese ha sido el resultado de la evolución del capitalismo, aunque en el presente, todavía dentro de una fase larga predominantemente recesiva que ya lleva cerca de medio siglo, estamos en medio de un retroceso indiscutible en las condiciones de vida, una creciente distribución regresiva del ingreso y hasta un aumento de la pobreza.

Claro que el cambio tecnológico preparado por el capitalismo, aún en sus períodos recesivos, no va a reinstalar el mismo capitalismo sino que éste puede llegar a cambiar hasta tal punto que conduzca a un tránsito a otro tipo de sistema mundial. Así como el feudalismo se fue disgregando a lo largo de tres siglos y condujo a través del capital comercial al capitalismo industrial, el capitalismo actual, marcado por la financierización propia de su crisis, es inevitable que conduzca a una transición a otro sistema. Hasta ahora se imaginó una secuencia que no necesariamente tendrá que ser la que nos depare el futuro, porque ninguna sociedad humana pudo adivinar a qué conducía su desarrollo, transformado siempre en decadencia cuando su capacidad de progreso se agotaba. No todos los países entraron en el capitalismo al mismo tiempo, pero el capitalismo se ha transformado en un sistema mundial y es indudable que su transformación tendrá lugar dentro del sistema mundial y como parte del mismo.

En los países de capitalismo periférico, la falta de una revolución industrial no condujo a la sustitución de las manufacturas primitivas y los talleres propios del auge del capital comercial a la generalización de la industria moderna, sino que el dominio del capital comercial al final del período colonial que culminó con la independencia de la mayoría de las naciones latinoamericanas las terminó integrando a la economía industrial extranjera como proveedoras de materias primas agropecuarias, mineras o petroleras.

En la Argentina, los saladeros de la época de Rosas, que exportaban tasajo para las posesiones esclavistas de Brasil y el Caribe pasaron a ser los frigoríficos para la exportación de carne a Gran Bretaña y la producción ganadera que le servía de base se conformó en latifundios que retuvieron el poder político en asociación con el capital extranjero.

No hubo un paso al capitalismo industrial desarrollado sino al capitalismo periférico, donde el proceso de acumulación fue muy grande, pero al estar la inversión y el poder político centrados en el agro, hubo un fuerte crecimiento mientras fue posible desarrollar una división del trabajo internacional que relegó del lugar de avanzada a la producción industrial nacional. El resultado fue un capitalismo con centro productivo en el agro con bajo crecimiento industrial de largo plazo, que llevó a la economía nacional a un retroceso paulatino a medida que se generalizaba la industrialización propia del capitalismo moderno en el mundo. La acumulación y el crecimiento iniciales perdieron importancia y el excedente se dirigió tempranamente a las finanzas y el desarrollo inmobiliario, particularmente en la ciudad de Buenos Aires.

Fue distinta la suerte de los capitalismos periféricos en los que pudo crecer la industria sin impedimentos políticos, como en Brasil o México, porque a pesar de no contar con la ventaja inicial de la gran acumulación proveniente del carácter local de gran proveedor del país líder de la Revolución Industrial que  tuvo la Argentina, sobre la base de una economía también sustentada en la producción primaria, pudieron desarrollar con menos obstáculos la industria sustitutiva, aunque -de la misma manera- el crecimiento y la acumulación son menores en ellos que en los países desarrollados y las consecuencias de las crisis comparativamente mucho mayores.

Desde los años noventa, por la expansión y profundización del capitalismo, su transformación en un sistema global, su integración cada vez mayor y la presencia diferencial de China, parte del capitalismo periférico pudo convertirse en emergente e industrializarse aún más, un camino difícil de recorrer o directamente vedado para la periferia en que la burguesía es predominantemente agraria o financiera y no industrial, como en la Argentina, y por eso el resultado es su decadencia.

¿Es posible la salida de la crisis en la Argentina?

De alguna manera, la contestación está implícita en el desarrollo anterior. En la Argentina, la crisis es inevitable como en el resto del mundo en el sistema capitalista, pero sus características son más graves por ser un capitalismo periférico y más aún porque su industrialización está acotada por la presencia relevante de su burguesía agraria, las colocaciones financieras y el peso de la deuda. Esta tendencia histórica fue interrumpida por el primer peronismo, acentuada por la llamada Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955, vuelta a interrumpir por el peronismo de 1973 y 1974, y más que acentuada por la dictadura militar de 1976, de clara tendencia desindustrializadora, promotora de la especialización agropecuaria, la deuda externa y el desarrollo financiero. Su política económica de desindustrialización fue exactamente la contraria de la impuesta por la dictadura militar brasileña, que duró más de veinte años (1964 a 1985), incluyó gobiernos civiles sometidos al poder militar y promovió la industria con un alto crecimiento durante diez años seguidos.

Es decir que el sesgo antiindustrial es un agravante local particular de la crisis, con gran influencia en la inflación crónica, que proviene del bimonetarismo asociado a estas características de la acumulación de capital, por lo que la primera tarea para encarar una salida de la crisis consiste en reindustrializar el país y al mismo tiempo fortalecer los ingresos y el mercado interno, aumentar las exportaciones, frenar o atenuar los pagos de la deuda externa y reducir las devaluaciones. Conseguir y afianzar esta secuencia implica crear a la vez un mercado financiero nacional, lo que terminaría fortaleciendo la moneda nacional y de esa manera terminar con el bimonetarismo. Todo esto el marco de una mayor inversión, encaminada a una modernización industrial con apoyo creciente en la Industria 4.0, incluso en las pymes.

La mayor presión contraria para concretarlo es la inversión financiera en lugar de la productiva, generalizada en todo el sistema mundial por la agudización de la fase recesiva desde la crisis financiera de 2008 cuyas consecuencias continúan. Ya dijimos que la Argentina está en peor situación que otros países de capitalismo periférico, que tienen una inflación y una devaluación acotada frente a las divisas mundiales, porque en el país impera el bimonetarismo, producto de su forma específica de acumulación de capital, que fomenta la fuga de capitales y de dólares y por ese intermedio da lugar a una inflación permanente que periódicamente se dispara, generalmente porque el endeudamiento para sostener una dolarización directa o indirecta (como fue la convertibilidad o el intento de estabilidad macrista) lleva a una gran devaluación y a una a inflación cercana a la hiper.

LA DOLARIZACIÓN NO RESOLVERÍA NINGÚN PROBLEMA

1

La inflación tiene diferentes motivaciones pero en la Argentina la principal es la suba del dólar. Al contrario, para los economistas ortodoxos la suba del dólar es por la inflación, y no solo eso, sino que incluso pregonan que liberando el tipo de cambio bajaría la inflación, ya que su principal causa estaría en el déficit fiscal y la emisión de dinero. Sin embargo, el déficit fiscal de Estados Unidos se multiplicó por tres de 2020 a inicios de 2021 (de 5% a 15% del PBI) y se acaba de aprobar un estímulo fiscal mayor, de 1,9 billones de dólares, y la inflación recién está apareciendo y en una escala muy reducida, que no superará el 2%, y después de muchos años de estímulos, déficit fiscal y nula inflación. Con mucho menos gasto fiscal y política monetaria expansiva, la inflación fue mucho mayor con Macri, que aplicó los criterios de los economistas ortodoxos, y fue menor con Cristina y sigue siendo menor con Alberto Fernández, aunque las estimaciones de los economistas ortodoxos no bajan del 40% para 2021, así que su principal causa, al menos en la Argentina, no puede ser ni el déficit fiscal ni la emisión. La ortodoxia prodevaluacionista y diz que antiinflacionaria enumera sucesivas motivaciones tan endebles como las anteriores que examinaremos en sucesivas notas.

Argentina, tasas de inflación

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Cristina Fernández   2012  24,0  %

2013  25,4

2014  38,5

2015   25,0

Mauricio Macri           2016   40,0

2017   24,8

2018   47,6

2019   52,5

Alberto Fernández      2020   36,2

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Por el momento, señalemos algo fundamental que estos economistas ni siquiera examinan. No todas las economías son iguales y si bien no hay inflación de precios en los Estados Unidos y en los países industrializados, si la hay en los países de la periferia capitalista, es decir de los no plenamente industrializados, y eso se debe a que la industrialización es el eje de desarrollo del capitalismo, por lo que los países retrasados en industrialización tienen menos productividad media y eso se refleja en una moneda más débil, con una alguna cuota de inflación. La Argentina es un caso aparte, porque la inflación no solo es mucho más alta sino que es continuada y con periódicos picos de fuerte alza, si se la compara con un tipo de capitalismo periférico que ha cambiado profundamente en este grupo y que los ha vuelto emergentes, o en camino a un mayor desarrollo, que no es el caso de la Argentina y esto es lo que hay que analizar, en el ámbito de una economía mundial cada vez más integrada.

Esta integración mundial cada vez mayor conduce a una mayor convergencia de precios. La economía mundial está compuesta por la desigual productividad de las economías nacionales, por lo que la mayor integración es producto del aumento de la productividad de las economías nacionales que provoca una tendencia a muy largo plazo a la convergencia de costos y de la capacidad competitiva, cuyo mayor ejemplo es China. La diferencia de productividad y de capacidad competitiva origina la devaluación de las monedas que no son divisas o que no pertenecen a países industrializados, y se expresa en la consecuente suba de sus precios en moneda nacional, y si la devaluación se produce por la especulación cambiaria o financiera, igualmente su consecuencia es la suba de los precios. La superación de la diferencia no está en el resguardo permanente del proteccionismo, que sirve transitoriamente en la medida en que facilita el paso a un nivel de productividad mayor, pero menos aún está en la sustitución de la moneda nacional por el dólar: lo que hay que modificar es la forma de producir, determinante del costo de producción.

Solo logrando reducir los costos de producción con tecnología o con acceso a un mercado más amplio, se consigue estabilizar los precios y fortalecer la moneda. El valor de la moneda es una consecuencia de los costos de producción: cuando éstos son superiores a la media mundial, la moneda sigue un curso de depreciación. Bajar los costos mediante la reducción del salario, no cambia mucho la situación porque al achicar el mercado interno, se reduce el mercado total, esencial para la formación de capital, salvo que se trate de un recurso temporal mientras se llevan a cabo reformas tendientes a alcanzar una estructura productiva más avanzada, que tampoco se consigue con recursos exclusivamente financieros o cambiarios. La deuda, que es un recurso financiero, solo cumple una función positiva si está limitada por la capacidad de pago y si financia la inversión productiva, pero no si es una cadena continuada de refinanciaciones, y menos si posibilita la continua fuga de capitales. La dolarización solo sirve al capitalista o a quienes disponen de ingresos muy altos, que son una minoría. El trabajador de ingresos medios que alcanza a dolarizar su ahorro cuando compra los dólares los encarece para la inmensa mayoría que no los pudo comprar o para él mismo, que los tendrá que comprar más caros la próxima vez. Así de simple: la compra de dólares por un 3 o 4% de la población empobrece a todos los demás, por lo que se impone conquistar la vigencia de la moneda nacional tanto para el consumo como para el ahorro, como ocurre en la abrumadora mayoría de las economías nacionales y en todos los capitalismos periféricos y emergentes comparables con la Argentina.

Los países sin moneda propia y dolarizados, son generalmente muy pequeños, con poca población y sin un mercado interno relevante. Al contrario, los países receptores de grandes activos dinerarios en monedas divisas, a las que aplican pequeños impuestos, permiten solventar un gasto público importante cuando la magnitud del refugio de capital es muy considerable, o un salario elevado para una población reducida, en que no es extraño que una gran parte de la mano de obra esté constituida por artesanos de productos de lujo o empleados bien pagos de entidades financieras, y funcionan como plataformas off shore para el depósito de capitales y su intercambio, y en el caso de los off shore, están apoyados en una economía externa sólida con alta industrialización, como sucede con los múltiples offshore británicos o con Panamá en el caso de Estados Unidos.

Steve Hanke, profesor en la Universidad Johns Hopkins (Baltimore), e investigador del CATO Institute (Washington, D.C.), es el mayor y más conocido propulsor de la dolarización. Asesoró a Ecuador en su dolarización y aconsejó en 1999 al ex presidente Carlos Menem para que lo hiciera, y así lo reiteró en una entrevista con BBC Mundo donde afirmó que «hay que matar el peso”, que quienes más ganarían con el cambio serían los trabajadores y que el problema se debe a la emisión monetaria, por lo que la solución sería instalar una camisa de fuerza monetaria para asegurar una camisa de fuerza fiscal que impida la suba del gasto y obstaculice el aumento de los impuestos, el mismo argumento de los economistas ortodoxos más desorbitados y de la mayoría de los analistas, que en su casi totalidad solo defienden la ganancia empresaria, en coincidencia con el macrismo y la derecha mundial, cuyos exponentes más extremos son los movimientos libertarios, que combinan su endeble apuesta por la privatización y la desaparición del Estado con la confusión.

La primera y absoluta inconsistencia de Hanke es que con solo ver qué países adoptaron el dólar, se comprueba que no es una salida, y la segunda es que menciona a Suiza como ejemplo, pero en Suiza la moneda no es ajena sino que surge de su misma característica política y de su organización económica. Ya en la Edad Media pudo constituirse en un estado independiente dentro del Imperio Germánico, y se fortaleció después, lo mismo que su organización en cantones, y con el apoyo de Francia potenció tempranamente a la burguesía de las ciudades. Su neutralidad posterior, que nació de su posición territorial en medio de las continuas guerras europeas, se convirtió en condición de su existencia, por ser refugio de grandes fortunas. Así pudo ser, antes de la Revolución Industrial, el país más industrializado de Europa con sus manufacturas domiciliarias, entre las que se destacó la relojería, de la que heredó pymes de gran competitividad, preponderantes en su estructura industrial, con gran cantidad de cuentas bancarias de titulares allí refugiados, acrecentados desde la Segunda Guerra Mundial, sede de grandes bancos, corporaciones y organizaciones internacionales, todo lo que le permitía tener un PBI del orden de los 700.000 M dóls (PBI per cápita de 82.800 dóls en 2018), proveniente en un 70% de los servicios, especialmente del sector bancario, y que en términos per cápita es el más alto del mundo después de Luxemburgo, con bajas tasas de impuestos pese a los elevados ingresos estatales por su enorme PBI, pero ninguna de sus características deviene de su moneda, sino que son sus singularidades políticas y económicas las que sostienen la fortaleza de su moneda. Suiza negoció la constitución del espacio europeo y presentó su solicitud de adhesión en 1992, pero un referéndum realizado a fin de ese año suspendió la negociación, manteniendo una característica de socio virtual, lo que también está relacionado con su moneda, que sigue siendo el franco suizo, aunque también acepta el euro.

Luxemburgo, también inicialmente un ducado germano neutral, fue un país agrícola pobre hasta el siglo XX, en que salió de esa situación porque sus yacimientos de hierro posibilitaron la industrialización a través de la siderurgia, pero en los años sesenta declinó y su importancia fue sustituida por las finanzas, que en los noventa lo convirtieron en uno de los grandes mercados financieros del mundo, captando más de 350.000 M dóls, especialmente de administración de fondos de pensión, hedge funds y multinacionales, que desde allí evaden por la laxitud del régimen fiscal. Por su parte, la industria se concentró en bienes de equipo y productos químicos. Es un principado, con un territorio de poco más de 2.500 km2 y una población actual de 500.000 habitantes, en el que la gran industria siguió siendo importante, concentrada en los bienes de equipo. Su moneda era el franco luxemburgués hasta que fue sustituido por el euro en 2002. Un agro de pequeñas granjas familiares fuerza una estructura de precios altos, posible por el alto ingreso, y su baja tasa de desocupación atrae trabajadores procedentes de toda Europa que constituyen la mitad de su población económicamente activa. La Nación (25/6/20 Luxemburgo, el país donde todos son ricos), en una interpretación tan retorcida como las que formula habitualmente, lo atribuyó que, en gran medida, esa situación se derivaba de la ley que liberó el impuesto a las Ganancias y a que no hay huelgas.

Liechtenstein es un principado con forma de gobierno de monarquía constitucional, tiene una superficie de 160 km2 (inferior a la de la ciudad de Buenos Aires) y una población de 38.000 habitantes, con un tercio de extranjeros, que constituyen el 65% de la fuerza de trabajo y un 77% reside en los países vecinos. El sistema bancario ya reunía hace 15 años depósitos por más de 100.000 M euros, las finanzas ocupan la mayor parte del PBI de 157.000 M dóls y está considerado un paraíso fiscal, aunque su industria (40% del PBI) en gran parte está integrada por pymes y artesanos muy especializados, y el 55% por servicios, divididos en partes casi iguales en servicios financieros y de otros tipos, está especializada en alta tecnología y en gran medida sostenida por un fuerte gasto público en investigación. El eje de esta situación se entiende porque mantiene una densa integración con Suiza y usa el franco suizo como moneda nacional (equivale a poco menos de 1 dólar estadounidense), esta relación tiene que ver con su sistema fiscal, y a pesar de que se atribuye la solidez financiera a la estabilidad del franco suizo, el atractivo se encuentra en la permisividad, pese a que tuvo déficit presupuestario en 2000, debió iniciar un ajuste en 2003 y lo revirtió a superávit en 2006. Por todas estas características, aunque fue parte de la negociación del espacio europeo con la UE con la que firmó un acuerdo en 1992, al final del mismo año suspendió la negociación como resultado de un referéndum, sigue integrada a Suiza y a su moneda, aunque está obligada a aceptar leyes de la UE, con lo que sus particularidades financieras es evidente que resultan indispensables para las grandes fortunas europeas.

Los países que adoptaron el dólar estadounidense como moneda tienen muy poco que ver con estos casos. Entre ellos se encuentran, además de Ecuador, El Salvador, las Islas Marshall, los Estados Federados de Micronesia, Palaos, Timor Oriental, Zimbawe y Panamá, que usa el dólar junto al balboa panameño.

La historia de Panamá, con 4,17 M habitantes, está indisolublemente vinculada al canal. El país formaba parte de Colombia, en 1880 una empresa francesa inició las obras del canal y en 1903 Estados Unidos obtuvo el arriendo perpetuo de una franja de poco menos de 10 km a través del istmo, el Senado colombiano lo rechazó, un movimiento armado declaró la independencia de Panamá, Estados Unidos impidió que Colombia interviniera, reconoció la independencia y consiguió el dominio perpetuo en una franja de 16 km de ancho con un nuevo tratado en donde estableció bases militares, y el canal se inauguró en 1914. En 1964, un grupo de estudiantes fue asesinado por izar la bandera panameña en el estrecho, y en 1969 el gobierno del general Omar Torrijos inició la lucha por la soberanía sobre el canal, Estados Unidos debió negociar un nuevo acuerdo (Tratado Torrijos-Carter, 1977) y fijó la nacionalización para 2020, pero en 1981 Torrijos murió en un extraño accidente aéreo. En las elecciones de 1984 ganó un sucesor suyo, Nicolás Barletta, con el apoyo de las fuerzas armadas. La Zona Libre de Colón es la primera zona franca de América y la segunda del mundo, el crecimiento llegó a ser de 6,3% anual promedio entre 1990 y 2010 sobre la base de un esquema liberal basado en los servicios, que dan cuenta del 73% del PBI, el país tiene grado de inversión, el PBI por habitante era de 17.000 dóls en 2013, es el país más competitivo y de mayor crecimiento en la región, si no se tiene en cuenta la distribución del ingreso, y el dólar circula junto con la moneda local, el balboa (cuyo nombre se debe a Vasco Núñez de Balboa, que descubrió el Océano Pacífico en 1513), pero en Ciudad del Futuro, en Panamá Oeste, falta agua en plena pandemia.

El Salvador, caracterizado por una fuerte y creciente desigualdad social y un estancamiento económico agravado por una  guerra civil que duró de 1980 a 1992 provocada por los fraudes electorales y los golpes militares, que terminó en un acuerdo por la paridad de fuerzas, pero que solo consiguió reformas políticas y no mejoró la desigualdad social, pese a que después de la paz de 1992 siguió un lento crecimiento que no consiguió mejorar el respaldo a la moneda. La reforma política derivó en una posible rotación de partidos entre ARENA (derecha) y el FMLN (izquierda), pero el primer gobierno de izquierda se impuso en los comicios de 2009 y 2014, hasta que en 2019 un nuevo partido dirigido por un empresario (GANA) triunfó en las elecciones para el período que finalizará en 2024. Con menos de 2.000 M dóls en reservas, en 2001 se adoptó el dólar sin eliminar el colón salvadoreño, y la reforma fue apoyada por una gran parte de la población. El PBI siguió prácticamente estancado, no hubo mejora en los niveles de vida y la situación no empeora por las remesas de los salvadoreños que viven y trabajan en Estados Unidos.

Las Islas Marshall estuvo bajo la administración de Estados Unidos, que las puso bajo su control en la Segunda Guerra Mundial con el propósito de usarlas para hacer pruebas nucleares en su carrera frente a la ex URSS y con su desaparición pudo independizarse, al dar la ONU por finalizado el fideicomiso sobre su territorio, y a las consecuencias de la alta radiación nuclear sobre su población se agrega ahora la amenaza del cambio climático, que podría sumergir las islas en el Océano Pacífico, derramando allí los residuos nucleares. Está comprendido dentro de los Estados Federados de Micronesia, que también incluyen a Palaos, Micronesia y Nauru.

Palaos tiene poco más de 20.000 habitantes. Resistió la presencia bélica de Estados Unidos en su territorio y por eso en 1974 rechazó su integración a los Estados Federados de Micronesia, que eligieron la independencia en 1981, pero su primer presidente fue asesinado en 1985 y el segundo se suicidó en 1988 y recién pudo declarar la independencia en 1994, cuando fue aceptada por la ONU, se derogó la limitación a la presencia nuclear y aceptó firmar el Tratado de Libre Asociación con Estados Unidos, aunque se destaca por ser el país de esas islas que tiene más relación comercial con China.

Micronesia vive de la agricultura familiar y la pesca y su principal fuente de ingresos es la ayuda de Estados Unidos, que aporta el 65% de los ingresos fiscales y se suman a los aportes menores de Australia y Nueva Zelanda, esenciales porque el sector público representa el 45% de la economía. Se rige por una Constitución y un Tratado de Libre Asociación con Estados Unidos, que le fija su política exterior.

Nauru, con una superficie de 20 km2 y una población de 13.000 habitantes, es el menos indicado para figurar en esta lista, aparte de que la moneda que usa es el dólar australiano, porque al final de la Segunda Guerra Mundial fue administrada por Australia, por lo que es miembro del Commonwealth, del que fue suspendido por no pagar las cuotas, y socio diplomático de Taiwán aunque tiene una creciente relación comercial con China. Fue un país próspero por el fosfato, pero una continua baja por agotamiento de las existencias lo llevó a vivir de acoger expatriados y de la pesca y el déficit fiscal representa el 32,5% del PBI, con una deuda de 5.850 dólares por habitante.

Se trata de mínimos países sin moneda propia porque no tienen una economía capaz de solventarla y lo consiguen porque cumplen un papel necesario para Estados Unidos, que les condiciona su política, tienen una economía muy primitiva, de esa o de otra manera, como puede ser el aporte de las remesas de dólares. Para Hanke eso es solo una falta de normas fiscales:La dolarización en Ecuador no resolvió el problema fiscal… La razón es que ellos no tienen reglas fiscales, no tienen una camisa de fuerza fiscal”. Su entrevistadora lo pone en evidencia: “Es decir, si la dolarización no va acompañada de una camisa de fuerza fiscal, no funciona”. “Si funciona”, reitera Hanke y menciona los países dolarizados, pero lo que efectivamente consigue la dolarización es la rígida limitación del gasto público, las “dos camisas de fuerza: la fiscal y la monetaria” que el mismo reitera.

Ecuador tuvo una trayectoria interesante de comparar con la de Argentina, pese a la diferencia de magnitud económica de ambos países. La independencia fue acompañada por una revolución liberal que promovió los latifundios y la influencia británica y la crisis de 1929 lo sustituyó por un continuo período de inestabilidad, pleno de los golpes de Estado y la fuerza de los movimientos y gobiernos populares, con la particularidad de que hay muchos partidos políticos con importante caudal de votos, que la izquierda y la centro izquierda es numerosa y proclive a acuerdos con los partidos populares, que los militares han apoyado más a los movimientos populares que a la derecha y, sobre todo, que existe un poderoso movimiento indígena que en los años sesenta y setenta consiguió reformas agrarias que puso la mitad de las tierras rurales en manos de las comunidades campesinas. Como en la Argentina, a fines de los ochenta, un gobierno democrático con gran respaldo popular debió enfrentar las consecuencias de una deuda externa que llevó a un déficit fiscal de 17% del PBI, un desempleo de 15% y una reserva monetaria negativa que causó una inflación próxima a la hiper, En 1990, un levantamiento indígena reclamó por los derechos humanos y el acceso a la tierra y la economía mejoró de golpe, en este caso, por el aumento de los precios internacionales del petróleo, que cubre más de la mitad de las exportaciones, lo que decidió al gobierno a insistir en la reducción del gasto público y el déficit fiscal, que aumentó la producción, disminuyó la inflación, redujo el déficit externo y posibilitó el pago de intereses, pero en 1993 el salario era de la cuarta parte del decenio anterior. La pasajera mejora económica, atribuida al orden económico, dio el triunfo a la derecha, ante lo cual se produjo un reagrupamiento político en el centro (Sixto Durán Ballén), pero siguieron las privatizaciones, la eliminación de subsidios, el freno salarial y la liberación de precios, y se eliminaron las reformas agrarias previas. En 1998, Jamil Mahuad, economista de Harvard, ganó las elecciones con más del 60% de los votos, insistió en reducir la inflación y el déficit fiscal y agravó la crisis económica, pero en 1999 la inflación fue del 60%, la moneda se devaluó 200% y Mahuad tuvo que declarar el estado de emergencia, en el 2000 la paridad llegó a 26.000 sucres por dólar y Mahuad dolarizó, los indígenas invadieron Quito ayudados por los militares y se formó una junta provisoria de gobierno con representantes del ejército, la justicia, los indígenas y los sindicatos, pero intervino Estados Unidos, que a cambio de la renuncia de Mahuad, consiguió que el vicepresidente, Gustavo Noboa, mantuviera la dolarización, y apresara a los militares que habían apoyado el levantamiento indígena.

En noviembre de 2006, Rafael Correa fue elegido presidente para 2007-2011. En abril de 2007 se eligió una Asamblea Constituyente. Con una nueva Constitución, se tuvo que llamar a elecciones generales en 2009, en las que el presidente Correa fue reelegido. El 30/9/10 hubo un intento de golpe de Estado por parte de la policía nacional y de la fuerza aérea. Correa fue apresado y el ejército lo liberó. El 17/2/13 Correa fue reelegido con 57% de los votos, seguido por Guillermo Lasso (del Movimiento CREO, liberal conservador) con el 22,66%, pero lo agarró la crisis financiera internacional de 2008 y el fin del ciclo ascendente de los commodities, como a CFK, que facilitó el triunfo de Macri en la Argentina, mientras que Correa tuvo que iniciar un ajuste y en la última elección, el 19/2/17, se impuso Lenin Moreno con 39.36 % seguido por Lasso, de la alianza del CREO y el movimiento SUMA (liberal de centro), con 28.09 %. El balotaje lo ganó Moreno con el 51.16% y en 2019 adoptó el programa del FMI. La Alianza País había relativizado la impotencia de la multitud de partidos, pero al apelar al ajuste y a una política internacional diferente a la de Correa, Moreno la dividió, y si bien favoreció al movimiento indígena, volvió la dispersión partidaria. Las protestas de los indígenas, alcanzaron tal magnitud que el gobierno decretó el estado de excepción con toque de queda, se trasladó a Guayaquil, y el 13/10/19, un foro mediado por la ONU, la Iglesia Católica, los dirigentes indígenas y el partido oficial acordaron finalizar el conflicto. Aunque la dolarización estabilizó la inflación, las subas especulativas de precios no se frenaron, no aumentó la productividad, la economía sigue dependiendo del petróleo, debió aumentar la migración en busca de empleo y los dólares ingresaron por esas remesas, pero no por inversiones, y se empobreció la clase media.

Y es una camisa de fuerza, porque si se quiere atraer dólares a través de inversiones, la tributación tiene que ser baja, y la monetización en moneda ajena depende de esa limitada tributación, salvo que haya una moneda nacional para uso de los no vinculados a la economía dolarizada, que vivirán pobremente. Con la adopción del dólar, el Estado no puede controlar la política monetaria y las decisiones económicas de la sociedad pasan a depender exclusivamente del mercado y como la característica del mercado es la desigualdad, el protagonismo de la sociedad –ya disminuido por el mercado- desaparece en favor de una minoría que no supera el 5% pero en que la parte que decide apenas pasa del 1%.

Hanke no lo ignora: lo induce, convencido que solo esa minoría puede, con las reglas económicas del mercado, organizar mejor al conjunto de la sociedad, con un Estado con funciones muy limitadas. Y esa no es una imposibilidad: un Estado que se quedó sin respaldo para su moneda puede decidir la dolarización o aceptarlo una gran parte de la población porque ésta no conoce sus perjuicios ni los va a sufrir hasta que la dolarización se haya implantado. Por eso, ante la pregunta de si la Argentina podría  llegar a dolarizar su economía, Hanke responde que sí: “La gente ya lo está haciendo”. La respuesta es coherente con su ideología: es investigador del CATO Institute de Washington, D.C. el mayor centro de ideas libertario, que propone terminar con la mayoría de los impuestos e incluso con los bancos centrales y privatizar la mayoría de los servicios públicos, aunque a diferencia de los libertarios extremos, promueve la protección de los derechos civiles, una política exterior no intervencionista y es una persona muy educada que no necesita recurrir al insulto cuando expone. Esta práctica, común en los libertarios, sirve para exaltar un argumento dándole una intensidad que no tiene, ya que lo grosero, según la Academia, es carencia de exactitud.

La enorme masa de capitales financieros y la radicación de sedes de grandes empresas generan ingresos para una población y un territorio muy reducidos y es una muestra de lo que pueden significar los paraísos off shore de gran ingreso de capitales en una población muy pequeña. Ese conjunto no se puede aplicar a la Argentina si se busca encontrar un régimen que genere crecimiento económico, lo que no significa que no se puede aplicar una dolarización forzosa si encuentra una parte de la clase media ilusionada con esa posibilidad.

Más allá del ruido de los libertarios, la presión por la dolarización no se puede separar de una clase dominante que solo aspira a reforzar la acumulación tradicional, que la mantuvo poniéndola al día con la incorporación de la acumulación financiera en gran escala propia del actual sistema mundial, en aprovechar el uso de los servicios a precios dolarizados y descartar la lucha competitiva en ramas industriales, y limita el peso social y político de los trabajadores, acumulando capitales que resta de la inversión productiva para dolarizarlos y fugarlos, dando origen a una economía bimonetaria única en el mundo que convirtió a la Argentina en el país de continua y más duradera crisis económica y política.

AL GRAN PUEBLO ARGENTINO SALUD 2

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  • Hace una semana alertábamos que la pandemia de COVID 19 está en su fase de máxima intensidad, tal como lo señalan los más de 25.000 casos diarios confirmados de las últimas jornadas. Se ha confirmado el predominio en la circulación comunitaria argentina de la cepa brasileña, y también pero en menor grado, de las cepas británica y sudafricana. Esa prevalencia, combinada con su virulento comportamiento -ya que son varias decenas de veces más contagiosas y mucho más agresivas desde el punto de vista clínico que la cepa china originaria de Wuhan-, explican el explosivo aumento de casos registrado.
  • Se profundiza y agrava el rol de la CABA como epicentro nacional, ya que es la jurisdicción en cuyo territorio se registran los peores índices de contagios, internaciones y mortalidad. Es la principal fuente de diseminación de la enfermedad, primero al conurbano bonaerense, luego al resto del país. Su sistema de atención de la salud ha colapsado por completo, encontrándose saturado y sin capacidad de respuesta a su demanda originaria, por lo cual parte de ésta se está transfiriendo a nosocomios del conurbano, disminuyendo peligrosamente la reserva de capacidad asistencial de éste.
  • Continúa el conflicto entre la autoridad federal con el gobierno de la CABA, que mantiene una censurable e irresponsable actitud, impostando una supuesta defensa de la educación para justificar el desconocimiento del DNU del ejecutivo nacional. Las enormes dificultades de operacionalización que afrontan las burbujas, señalan con claridad que la cuestión de la presencialidad escolar es apenas una mera ficción. Es evidente que no se trata de una cuestión pedagógica ni sanitaria, sino exclusivamente política. Larreta ha utilizado esta confrontación para su posicionamiento como antagonista principal del oficialismo; implementando para ello una maniobra de índole marketinera, que explota las expectativas que en la materia alberga una franja importante de los sectores medios urbanos. El elevadísimo riesgo que afronta como contrapartida, estriba en que avanza sobre un borde muy delgado y filoso, si la situación en la CABA se termina de desmadrar, le explotarán en su cara los infaustos listados de las muertes evitables. Esto es así puesto que desde el punto de vista sanitario ya no hay nada que discutir, está suficiente y concluyentemente comprobado en la experiencia internacional, que la presencialidad escolar incrementa acelerada y significativamente los contagios, así como el cierre de las escuelas disminuye la casuística. Obviamente, cuenta con que el blindaje mediático lo proteja, pero eso, en caso de ocurrencia de tal eventualidad, está por verse, o, con más propiedad, habrá que ver qué tanto lo protege.
  • Si estando en el borde del sistema aún no nos hemos despeñado, es solo porque la PBA está absorbiendo el exceso de demanda que se derrama desde la CABA. Pero, si la casuística continúa incrementándose a este ritmo, inexorablemente esa capacidad de contención se agotará, y entraremos de lleno en el reino del protocolo de la última cama. Es decir, en la dramática selección adversa de pacientes, los médicos eligiendo a quién salvan y a quién no. Es por esta razón que resulta urgente e imperativo disponer restricciones más severas, afrontando los costos a que hubiere lugar.
  • Esta alternativa, demandada por el conjunto del sistema de salud al unísono, se da de bruces con la expectativa de casi todos los actores del resto de la economía, que pretenden continuar en actividad, por obvias razones de subsistencia. Este es un clásico problema de manta corta, resulta imposible conciliar las demandas de prevención primaria –evitar que las personas sanas se contagien y enfermen– con las expectativas económicas. La contradicción que enfrenta la economía con la salud, que para muchos es una simplificación indebida, muestra su cruel vigencia y lo banales y vanos que resultan los esfuerzos en búsqueda de síntesis imposibles, en el fantasioso afán de evitar decidir en función de opciones dilemáticas. El problema insoluble, que ya ha acaecido en distintos países, es que si la economía no cierra por precaución, termina cerrando por reacción, cuando la avalancha de casos satura el sistema, se excede la capacidad de atención, y se ingresa de lleno en el terreno de la catástrofe humanitaria. Cuando eso ocurre, además de contar muertes evitables –y por lo tanto injustificables– a raudales, inexorablemente el desastre sanitario provoca un despeño económico mucho más profundo que el derivado de un cierre programado.
  • Desde el punto de vista de la vida comunitaria, hay que prestar atención a otras cuestiones derivadas de las medidas de cuidado y protección que exige la pandemia. A los ya conocidos problemas del cuasi confinamiento, de las alteraciones de la vida de relación y en el campo de la psicoafectividad, hay que sumar otro aspecto concerniente a la cuestión de la presencialidad educativa, más allá de su ya mencionado componente político. Efectivamente, la modificación de las actividades escolares típicas, ha hecho trizas la ecología familiar, afectando muy especialmente a las mujeres madres con prole en etapa de crianza. Casi sin excepciones, en ellas recae el plus de tareas que se suman a las normales y a las de sus trabajos, con el agravante que en la casi totalidad de los casos, no se registra colaboración significativa en las labores familiares y domésticas por parte de sus parejas masculinas. Una clara exacerbación de cuestiones de género, a una monumental escala masiva.
  • Por último, cabe señalar que de manera gradual pero sostenida continúa avanzando la campaña de vacunación. Al cierre de este informe, el país lleva recibidos casi 11.000.000 de dosis de antígenos (inmunizantes). Esa cifra representa la concreción de la primera meta importante en el programa. Permite albergar razonablemente la esperanza de vacunar con las dos (2) dosis, en el transcurso del próximo cuatrimestre, a la totalidad de la población objetivo, unos 12.500.000 de personas, entre adultos mayores, pacientes con comorbilidades, trabajadores de la salud, la educación y otros esenciales. Ciertamente las vacunas son la gran apuesta, en una carrera de final abierto en la búsqueda de ganarle a la velocidad de mutación del virus, para evitar la obsolescencia temprana de aquellas por la aparición de supercepas resistentes. Por la experiencia registrada hasta la fecha (Israel, Reino Unido), parece que se estaría atisbando una incipiente luz al final del túnel. Pero, hasta que no esté vacunada la inmensa mayoría de la población, tanto en el orden nacional como mundial, hay que mantener y extremar los recaudos y las medidas de precaución y cuidado.

 

La Capitana – 30 de abril de 2021