13.7 C
Buenos Aires
jueves, abril 23, 2026
Blog Página 38

La otra pandemia: la soledad

0

Muy probablemente a pocas personas se les ocurriría describir la soledad como un lugar; sin embargo, como muchos lugares metafóricos que nuestra cultura ha utilizado, independientemente de que algunos hayan creído literalmente en ellos, por ejemplo infierno o paraíso, también la soledad puede ser un lugar. ¿Y por qué elegir como figura lingüística este sustantivo abstracto que necesita de otro para parecer concreto? Posiblemente porque a un lugar se llega y llegar implica venir de alguna parte, o a veces de una circunstancia contextual. A la soledad se llega en general desde dos lugares; la culpa o el abandono.

En principio en toda comunidad los vínculos interpersonales construirán un sentimiento fundamental para la integración afectiva, la pertenencia. Pertenencia implica afecto, empatía, comunicación y dignidad; ya que la dignidad no es otra cosa que el derecho a pertenecer. Ser parte de… nos brinda una retaguardia, nos permite dormir tranquilos, nos permite pensar proyectos personales porque básicamente somos parte de un proyecto social del que muchas veces no tenemos conciencia, y ningún proyecto es posible sin un otro, sin otros. Todo proyecto implica la existencia de comunidad, de pertenencia, de integración; sean estos proyectos a favor o en contra de la comunidad a la que pertenecemos o a la comunidad a la que estén dirigidos.

Toda comunidad establece códigos tácitos y otros explícitos cuyo respeto legitima la pertenencia a ella. Cuando uno de los miembros de la comunidad viola esos códigos de pertenencia, automáticamente, desde lo simbólico, deja de pertenecer a ella, si esa violación genera dolor emocional en quien violó esos códigos, ese dolor, ese sufrimiento, constituirá lo que llamamos culpa y el sujeto en cuestión habrá llegado a ese lugar que podemos llamar soledad.

Posiblemente el relato histórico y místico más patético de la culpa como ingreso a la soledad y posteriormente a la depresión, sea el relato bíblico sobre el destino de Judas Iscariote, que luego de su traición solo pudo recurrir al suicidio para salir de esa soledad autoinfringida.

Pero hay una posibilidad de llegar a la soledad a partir de otra situación. Cuando sentimos que nuestra comunidad no nos acompaña, a pesar de tener la seguridad subjetiva de no haber roto ningún código, se configura entonces un punto de partida terrible y demasiado generalizado por el que llegar a la soledad, el abandono. Padre ¿por qué me has abandonado? Dice en el evangelio que fueron palabras del Jesús crucificado. También podría leerse como: hermanos ¿por qué me han abandonado?

Históricamente las sociedades, a partir de las decisiones de sus clases dominantes, han abandonado a sus integrantes más débiles; pobres, huérfanos, ancianos, enfermos y locos. No casualmente escribí la palabra locos. Posiblemente la soledad sea en muchos casos la antesala de la locura, esa suerte de individualismo obligatorio. Ya que no es igual el individualismo meritocrático, competitivo y ávido de las sociedades en las que las élites dominantes decretan la desigualdad, que el individualismo de aquellos a quienes nadie escucha ni atiende y se los condena socialmente al soliloquio sonoro o silencioso.

El trauma también es causal de soledad. La experiencia traumática puede generar sensación de abandono, de quedar solo y desprotegido ante una circunstancia adversa, o hacer que la persona se sienta forzada a realizar algo en contra de sus más profundas convicciones con el consiguiente sentimiento de culpa posterior. Luego, será difícil compartir con otros la experiencia vivida, la sensación de volver a vivir el dolor con el relato puede llevar al silencio, sea por el sufrimiento que supone actualizar un recuerdo doloroso como por la sensación de que quien no ha vivido lo mismo no podrá comprenderlo. Así también la sensación de vergüenza a partir de la convicción íntima de haber violado un código de pertenencia dificultará la comunicación y nos llevará a la soledad. Un caso paradigmático es la culpa del sobreviviente.

Como seres sociales que somos, todos buscamos de manera permanente la certificación de nuestra pertenencia a la comunidad de la que nos sentimos parte o a la que queremos pertenecer; en consecuencia, protagonizamos conductas que nos muestran ante esa comunidad, exhibimos en ellas nuestra necesidad de ser, que no es otra cosa que nuestra necesidad de pertenecer, como el actor que ensaya y ensaya, y se esfuerza para luego de la puesta en escena recibir los aplausos. Ser un actor sin público se parece demasiado al abandono; y eso es lo que pasa frecuentemente con los ancianos.

En los ancianos la falta de deseo, su declinación; deja solo espacio para los recuerdos. Nos planteamos entonces: ¿debe ser necesariamente la deslibidinización su destino inexorable? Una deslibidinización de la que en general ni siquiera la persona que la experimenta es consciente.

Decíamos  que una característica de la vejez es que la mente está más ocupada por recuerdos que por proyectos. Obviamente esto es lógico, conjuntamente con la disminución de las capacidades funcionales de la juventud, natura nos auxilia disminuyendo el deseo, de lo contrario estaríamos agobiados por la sensación de impotencia permanente. Pero ¿solo es necesario el deseo para imaginar proyectos? No se puede nadar en una pileta vacía, tampoco se puede tener proyectos si estamos solos, si no tenemos con quien hablar, si no hay nadie que nos escuche, nadie a quien hablarle de nuestras sueños e ilusiones. Para tener proyectos no basta con el deseo o las ideas, también debe haber un marco comunitario que los permita, si la pertenencia a la comunidad esta subjetiva u objetivamente desaparecida por el abandono, no hay proyecto posible.

¿Debemos ceñirnos entonces a las posibilidades o podemos intentar ampliar esas posibilidades? Siempre las preguntas a responder son múltiples, podemos responder quizá el ‘qué’ y el ‘cuándo’, tal vez el ‘dónde’; pero lo operativo, la acción se iniciara con el ‘cómo’. Paradójicamente puede faltar el ‘para qué’, por no tenerlo claro o por no conocerlo con precisión; no siempre los impulsos responden a un para qué definido aunque el para qué siempre subyace. Muchas veces el para qué, está escondido en el lícito deseo de caminar, del ejercicio de la vida, de ver también la vida como una aventura, ad-ventus (del latín: viento que viene de afuera), que no es otra cosa el contacto con el mundo externo a nuestra interioridad. Y tal vez la aventura, la maravillosa aventura de vivir, sea inicialmente una búsqueda sin objeto que va cobrando sentido con su devenir, en el contacto con los otros.

Hablábamos más arriba del recuerdo. Recordemos que la palabra recordar, del latín recordari, re: de nuevo, y cordis: corazón; significa volver a pasar por el corazón. Lo que para un joven o una persona de mediana edad puede ser un simple ejercicio mnemónico, para una persona mayor puede ser una fuente de placer y satisfacción que no solo lo retrotrae al pasado sino que lo revincula con sus afectos.

Es importante considerar que la vida no es solo acción sino también relato, baste reconocernos como seres lingüísticos, no habría literatura sin relatos y la literatura no es otra que el relato ficcional o real de los recuerdos y las ideas.

Para dar una respuesta a las personas ancianas, así como con las jóvenes debemos explorar sus deseos y talentos, el capital de trabajo con ellas serán sus recuerdos. La persona mayor necesita en principio ser vista, ser mirada por otros, somos conscientes de nuestra existencia no solo porque sentimos sino por la mirada del otro que nos confirma, esa mirada actúa como un mecanismo integrador a la comunidad. Quizá no sea el concepto individual de Descartes:”pienso, luego existo”; sino: Pertenezco, luego existo. El otro aspecto es el relato y no hay relato sin oyente. Hay que propender a la reunión de personas que hablen y se escuchen, particularmente útil en coetáneos, pero también es importante para las personas mayores comunicar sus recuerdos a las personas jóvenes. Esto que parece una verdad de perogrullo,  lamentablemente se verifica de manera escasa en la realidad cotidiana.

Las personas mayores viven la soledad como abandono, o mejor dicho llegan a la soledad como consecuencia del sentimiento de abandono.

¿ Porqué el título de esta nota habla de la soledad como pandemia?

El abandono puede ocurrir no solo en el caso de los ancianos, también es un acto de que  esté tomando un café con alguien y deje de prestarle atención para concentrarme en mi celular; sobre todo porque un mensaje no implica una urgencia externa, en todo caso la única urgencia será la mía por volver al embrujo narcisista de su pantalla, me importará más el like del celular que la sonrisa de mi interlocutor, cambio mi espontaneidad real por la espontaneidad disfrazada del mensaje de whatssap. Sabemos que la vida de todo ser humano es la historia de su búsqueda constante de aceptación por parte de la comunidad donde se desenvuelve, pero … ¿nos alcanzará con una aceptación virtual de likes y seguidores? ¿Será nuestro destino abandonar las relaciones de piel a piel, de estrechar manos y abrazar, de compartir risas frente a un humano (hermano), y no frente a una pantalla?

Nuestros vínculos están mediatizados por un adminículo tecnológico, sea ahora mayoritariamente el teléfono celular inteligente o una computadora.

Marshall Mc Luhan, filósofo y sociólogo de la comunicación a quien debemos la frase “el medio es el mensaje”, referido a que los medios de comunicación actúan como creadores de opinión pública prescindiendo de la experiencia vivencial de quienes los ven o escuchan, también decía que  la ropa fungía como prótesis de la piel.

¿Serán las redes sociales, las pantallas, las prótesis que reemplacen a los afectos piel a piel? Ojalá que no, ya que corremos el riesgo de un abandono colectivo que nos condene a la irremisible soledad.

¿Qué justicia?

0

Supuestamente en las estructuras tribales primitivas los conflictos surgidos entre los integrantes de las distintas comunidades sedentarias eran dirimidos por consejos de ancianos, así eran considerados los mayores, o sea los que mayor experiencia y conocimiento tenían del acervo cultural desarrollado por el grupo.

A partir del empoderamiento de sectores de élite sobre el resto de la comunidad, garantizando estas élites su poder a través de una mayor capacidad de ejercer la violencia,  antecedente del poder militar, y también el ejercicio del poder sobrenatural; ya que casualmente el poder militar, el poder político  y el poder divino, o de sus representantes, las religiones, siempre pertenecieron a las mismas élites.

Comentario aparte: el poder político surge como resultante de la mayor capacidad de agresión, organización y pensamiento mágico, esto probablemente constituía los liderazgos primitivos en comunidades cuya economía estaba basada en la caza y la recolección.

Considero que hay política cuando existen como mínimo dos sujetos que conviven y deben decidir como administrarse, Zizek dice que si hay armonía no hay política y solo surge la política a partir del conflicto. Aunque no coincido con su criterio este me parece interesante, por lo demás es indudable que si hay conflicto, el conflicto es por el poder y esto es esencialmente político.

A medida que las comunidades crecieron en número también crecieron en complejidad organizativa y administrativa, siempre regidas por supuesto, por las élites dueñas del poder.

Así surgieron las ciudades estado, esto implicó la descentralización de algunas funciones para el ejercicio del poder, entre ellas la justicia que en algún momento pasó de los reyes a una estructura que los representara, siempre teniendo como premisa inicial la defensa de la propiedad de los poderosos y su autoridad.

Con el crecimiento y el desarrollo de las ciudades estado aparecieron las estamentaciones sociales. Alrededor del poder hubo un estamento privilegiado por este que tenía entre otros el beneficio de la propiedad y la posibilidad de producir en base a mano de obra esclava lograda fundamentalmente a partir de enemigos derrotados y esclavizados. Cabe comentar que los enemigos eran en general otros grupos humanos con los que se disputaba la posesión de algún bien; recursos naturales, alimentos, u otro tipo de riquezas. Siempre la codicia ha sido el motor de las guerras entre los poderosos.

En estas ciudades estado había fundamentalmente dos clases sociales, los ciudadanos, que a su vez representaban la fuerza militar, y los esclavos, que obviamente eran los que producían los alimentos y otros elementos. Con respecto a sus derechos y posibilidades, vale la pena un comentario sobre los espartanos, que si bien eran de los más duros en el trato de los esclavos no eran los únicos. Al inicio del año, los éforos, que eran los jueces espartanos, declaraban la guerra a los ilotas, nombre genérico que se daba a los esclavos. Esto implicaba que cualquier espartano podía matar a un ilota sin que esto constituyera un crimen, es más, los adolescentes, como ritual del paso a la adultez debían salir de noche y sin ser vistos ni descubiertos, matar esclavos, esto se consideraba meritorio.

De la antigua Babilonia, del reinado de Hammurabi, nos ha quedado un código de justicia, aparentemente el más antiguo encontrado, data del 1780 a.C. aproximadamente; aunque no es el más antiguo en sí mismo ya que se supone que se inspiró en códigos anteriores.

Este código parece haber surgido como una consecuencia del enfrentamiento interno entre sectores del poder. Supuestamente hasta la promulgación del código los jueces eran los sacerdotes, intérpretes de la leyes divinas, delegados de los dioses. A través del código el rey reivindicó su relación con la divinidad, ya que los dioses le habrían inspirado su redacción, el dios Marduk, y habría recuperado poder poniendo un límite a las sentencias arbitrarias de los sacerdotes; aunque lo arbitrario de esas sentencias no fuera los más importante sino la ganancia de espacios de poder.

El código de Hammurabi nos dejó entre otras cosas la ley del Talión y, fundamentalmente, el principio de inocencia, a partir de él la culpabilidad debía probarse. Demás esta decir que este código era para los ciudadanos, llamados hombres libres, y no para los esclavos, para ellos no había legislación que los amparara.

La palabra Justicia nos viene del código de Justiniano, emperador romano de Bizancio. El llamado Corpus Juris Civillis, redactado entre los años 529 y 534.

En los numerosos códigos de justicia elaborados por las diversas culturas, tanto de oriente como de occidente, ha sido siempre prioridad la protección del derecho de propiedad de los poderosos y en segundo lugar se ha legislado sobre las relaciones entre las personas, consideradas estas como ciudadanos libres, ya que para los esclavos no se ha considerado la dignidad de persona.

Como consecuencia de la industrialización dejó de ser económicamente rentable la esclavitud en la que había que proveer a los esclavos de alimento y alojamiento, siendo más conveniente el trabajo asalariado. La guerra de secesión estadounidense fue una clara muestra de dos modelos económicos en conflicto disputando el poder dentro del territorio de un mismo país. El sur agrícola, productor de materias primas con alto requerimiento de mano de obra en el caso del algodón, y el norte industrial, con imposibilidad fáctica de alojar mano de obra esclava, siéndole más útil el trabajador asalariado, tal como tenía su madre patria Gran Bretaña.

Esta nueva realidad trajo como consecuencia la aparición de nuevos estamentos sociales, ya no había esclavos, sino clase obrera, también llamada proletariado. Como es dable imaginar también debió adaptarse la justicia. De no tener ningún derecho los esclavos, los pobres que ahora los reemplazaban como escalón inferior de la organización social tendrían acceso a algunos derechos civiles, frecuentemente más teóricos que reales; y además también quedaban sujetos a la justicia de los estados para dirimir los conflictos entre ellos, los que antes dependían simplemente de la voluntad del amo para  su resolución.

Los cambios económicos con la modificación de las matrices productivas trajeron también cambios políticos; las monarquías, en general, fueron sustituidas por organizaciones políticas republicanas, siendo estas,sociedades democráticas o al menos monarquías constitucionales con parlamentos elegidos democráticamente. Se mantuvieron las estructuras jurídicas que garantizaran el privilegio de los poderosos, con distintos matices, produciéndose en muchos países agiornamientos de los sistemas judiciales que acompañaron a las formas democráticas de gobierno.

Veamos entonces qué ocurrió en nuestro país. Después de la batalla de Pavón, en 1861, en la que aparentemente Urquiza, que se encontraba en posición ventajosa con respecto a las tropas porteñas de Mitre, se retiró del campo de batalla, lo que fue interpretado por muchos como una defección y esto consagró el triunfo de los unitarios, dueños del puerto de Buenos Aires, sobre el resto de las provincias. Mitre se hizo nombrar presidente en 1862 y se declamó un gobierno mentirosamente republicano y federal siendo que en la práctica se ejerció el más absoluto centralismo porteño.

¿Y que pasó con la justicia?

Para la autodenominada generación del 80, llamada por otros oligarquía porteña, se consideraba una consigna a cumplir que cada una de sus ‘familias patricias’ debía tener: un hijo militar, que garantizara el poder de las armas, un hijo cura, que garantizara el poder sobre la subjetividad popular, y un hijo abogado que formara parte del poder judicial para garantizar la protección jurídica de sus intereses. Por supuesto se prestó total atención a la propiedad y utilización de los medios de comunicación, así Mitre tuvo su diario ‘La Nación’, su ‘tribuna de doctrina’ y los Gainza Paz ‘La prensa’.

Con el transcurrir del siglo XX algunas cosas cambiaron. Esta oligarquía que siempre tuvo la vocación de depender de alguna metrópoli industrial como Inglaterra y luego EEUU, manteniendo una economía primarizada en base a la producción de materias primas, fue cediendo protagonismos personales y mercenarizando funciones para que no tuvieran que ser ejercidas por sus hijos. Las fuerzas armadas quedaron estructuradas como su tropa mercenaria y otro tanto el poder judicial; solo mantuvo control personal de la prensa, entendiendo que los medios de comunicación son fundamentales para construcción de una subjetividad social favorable a sus intereses. La iglesia no fue problema, desde la coptación del cristianismo por Constantino en el 313 esta pasó a ser parte o defensora de las clases dominantes.

Después de la segunda guerra mundial, los EEUU quedaron como los grandes triunfadores económicos de la contienda. Hay que considerar que recién ingresaron en la guerra en 1941, la guerra no se desarrolló en su territorio, fueron los principales proveedores de los aliados y todos quedaron totalmente endeudados con ellos; además, a través del plan Marshall generaron aún más dependencia de los países europeos hacia ellos. Si tenían vocación imperial esta quedó totalmente consolidada después de la guerra. Con respecto a América Latina, sobre la que venían interviniendo económica y militarmente desde la última parte del siglo XIX, no solo consolidaron su control colonial sino que crearon en Panamá la famosa “Escuela de las Américas” para entrenar a los ejércitos cipayos en la represión a la protesta social y a cualquier movimiento político que cuestionara su poder. Pero los tiempos cambian y las intervenciones militares fueron teniendo cada vez mayor resistencia por la opinión mundial, además, después de la disolución de la URSS en 1991, la posibilidad de choques militares con grupos que pudieran tener apoyo soviético desapareció, era una nueva época y venían nuevas modalidades de control, aparentemente menos escandalosas, con visos de legalidad.

Seguían teniendo el control de la prensa hegemónica, simplemente cambiaron la escuela de las Américas, donde entrenaban militares para torturar, por las invitaciones a miembros de los poderes judiciales de los países latinoamericanos, jueces y fiscales, a los EEUU, para recibir adoctrinamiento y entrenamiento en la administración de justicia que garantizara sus intereses. En nuestro país, desde el menemato, el desfile ha sido constante.

No debe asombrarnos entonces que el cuestionamiento judicial a gobiernos legítima y democráticamente elegidos en América Latina haya sido sistemático cuando estos no se alineaban con los intereses imperiales.

En el golpe inicial, cuando destituyeron en Honduras al presidente Mel Zelaya, el golpista que ocupó la presidencia fue Micheletti, el presidente de la suprema corte, luego vino el juicio político a Lugo en Paraguay, el intento de golpe a Correa en Ecuador, el impeachment a Dilma Rouseff en Brasil, la epidemia de lawfare con que encarcelaron a Lula, también en Brasil, y nuestras propias experiencias de lawfare en un país en el que Macri violó sistemáticamente la ley, desde la constitución en adelante y a ningún juez ni fiscal le llamó la atención.

Finalmente me planteo que así como en el mundo los sistemas políticos se han modernizado en beneficio de los pueblos y también ha habido una modernización de los sistemas judiciales, nosotros en nuestro país seguimos teniendo un poder judicial vitalicio, con remembranzas monárquicas, que desprecia la igualdad ante la ley, ya que no paga impuestos, y que tiene oscuras maneras de incorporar jueces y fiscales que frecuentemente entran por las ventanas, curiosa asociación con los ladrones que también son afectos a las ventanas.

Los riesgos de una catástrofe nuclear

0

Un puñado de irresponsables líderes mundiales parecen tentados a escalar la guerra en Ucrania y así conducir a la humanidad hacia el abismo. Tanto en los dichos como en los hechos, los principales protagonistas no parecen dispuestos a la distensión. Rusia ha dejado abierta, de modo deliberado, la posibilidad de recurrir a armas nucleares tácticas y Occidente a responderle con un contra-ataque aniquilador.

Paradójicamente, esta dinámica de escalamiento presume: a) que Putin está recurriendo a un farol; b) que en uno y otro bando se trata de actores racionales que sabrán medir las consecuencias de sus actos; c) que es baja la probabilidad de un incidente nuclear descontrolado; y d) que la eventual reacción de Estados Unidos y sus aliados debería ser interpretada en Rusia como simplemente defensiva sin tomar en cuenta que los recursos vertidos y prometidos a Ucrania procuran la derrota rusa y un cambio de régimen en Moscú.

Las partes parecen preocupadas con un potencial estallido de una Tercera Guerra Mundial, pero hacen poco, o nada, para reducir sus probabilidades; lo cual genera más angustia social que movilización anti-bélica. Una guerra larvada perpetua –en medio de conflictos ya existentes– implica, tácitamente, que la paz es solo la aspiración de los débiles.

Lo cierto es que Rusia y Estados Unidos están apostando a lo que se conoce como brinkmanship: un comportamiento intencional orientado a extremar el riesgo de confrontación a un punto tal que parezca una política suicida. En ese contexto, es oportuno recordar un momento en que Washington y Moscú apelaron al brinkmanship: la Crisis de los Misiles de Cuba en octubre de 1962.

Dos crisis anteriores, en 1961, fueron el telón de fondo de la crisis del 62. La Crisis de Berlín se inició con el ultimátum soviético de que las fuerzas occidentales debían abandonar la parte occidental de la ciudad.

Esa tensa situación culminó con la construcción del muro de Berlín por Alemania Oriental. En ese mismo año, en abril, el presidente John F. Kennedy ordenó la invasión a Playa Girón en Cuba. La respuesta militar del gobierno de Fidel Castro terminó con la derrota del contingente invasor.

Así un año después se produjo la Crisis de los Misiles: la URSS lanzó la Operación Anádir consistente en el despliegue de misiles balísticos de alcance medio y misiles nucleares tácticos de corto alcance. EE.UU reaccionó de acuerdo con lo que el politólogo Steve Van Evera llama el precepto NUPIMBY: No Unfriendly Power in my Backyard (Ningún Poder Hostil en mi Patio Trasero). Kennedy ordenó una “cuarentena”; una suerte de bloqueo naval, para impedir la llegada de buques soviéticos a la isla. Washington y Moscú incrementaron sus acciones riesgosas.

La eventualidad de una disputa con armas nucleares fue real. El 27 de octubre, que se conoció como el “Sábado Negro”, cuando un avión espía estadounidense fue derribado por una defensa antiaérea soviética, la tensión aumentó significativamente. Las presiones para atacar a Cuba no fueron menores: el entonces Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el general Curtis Le May, quien había estado al frente de la campaña de bombardeo masivo sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial, incitó a Kennedy a emprender una ofensiva nuclear contra la isla.

En buena medida fue gracias al embajador de EE.UU ante la ONU, Adlai Stevenson, que se evitó un Armagedón nuclear. Stevenson fue insistente en un principio básico: “chantaje e intimidación nunca, negociación y sensatez siempre”. Kennedy, finalmente, actuó bajo la lógica de ese principio: la Unión Soviética retiró su armamento de Cuba y, meses después, Estados Unidos desmanteló los misiles balísticos de alcance medio localizados en Turquía. Cuba, para irritación de Fidel Castro, fue excluida del acuerdo.

En el documental Fog of War, quien fuera durante la Crisis de los Misiles el Secretario de Defensa, Robert McNamara, nos recuerda que se encontró con Castro en enero de 1992. Supo entonces que en realidad había 162 ojivas nucleares rusas en territorio cubano.

McNamara le preguntó a Castro que si hubiera sabido que había armamento nuclear en la isla, si le hubiera recomendado a Kruschev que las utilizara ante un ataque de Estados Unidos. Y, qué hubiera esperado que sucediera en Cuba. Fidel Castro le respondió que sabía de las armas, que le recomendó a Kruschev que las usara y que sabía que eso hubiera significado la destrucción total del país.

Hay que preguntarse quiénes son hoy, respecto a la guerra en Ucrania, los Adlai Stevenson de Biden y de Putin. Cuál es el quid pro quo entre Estados Unidos y Rusia y qué se puede negociar actualmente. De qué modo se puede eludir que lo expresado por Volodymyr Zelensky el 6 de octubre, acerca de que la OTAN debía emprender “ataques preventivos” contra Rusia para que Moscú no lance un ataque contra Ucrania y así no se convierta en un motivo adicional para rechazar alternativas negociadas entre Washington y Moscú.

El curso de los acontecimientos no tiene un destino prefijado. No es inexorable el recurso a las armas nucleares y el inicio de una gran confrontación de impredecibles consecuencias. Sin embargo, si la disuasión mutua fracasa y el escalamiento, por el motivo que fuese, se torna rutina estaremos cada día más cerca de una catástrofe inimaginable para la humanidad.

 

https://www.clarin.com/opinion/riesgos-catastrofe-nuclear_0_GjbOO4eEzR.html

Modelo para armar. Cómo se construye un fascista

0

La neurociencia postula que la corteza prefrontal es la última parte que se desarrolla en el cerebro humano. Esto acontece aproximadamente alrededor de los 21 años, o sea en la teórica salida de la adolescencia, aunque sabemos que por diversos motivos este período evolutivo puede extenderse, al menos en algunas de sus características, a veces, indefinidamente.

¿Qué nos aporta la corteza prefrontal? Fundamentalmente los frenos inhibitorios que nos permiten socializar con nuestros semejantes. Los filtros que impiden que digamos lo primero que se nos viene a la mente y logremos saludar aun a quienes no nos simpatizan y evitar conflictos inconducentes que no tienen que ver con la defensa real de nuestros intereses, nos permiten reconocer los límites éticos necesarios a nuestra convivencia comunitaria, permitiéndonos el aprendizaje de la empatía, posiblemente la primera condición para el desarrollo de la solidaridad.

Todos conocemos la ostensible torpeza que suelen tener los adolescentes con sus bromas, en donde demuestran ser incapaces de ponerse en el lugar del otro al que pueden lastimar sin conciencia plena de ello. Esto es porque aun no han desarrollado la empatía, si a esto sumamos la agresividad natural que dan los altos niveles hormonales de su etapa biológica, tendremos como resultante su elevada propensión al conflicto que frecuentemente se transforma en pelea.

La adolescencia es la etapa de aprender el “cómo”. El adolescente está invadido de deseos que sus niveles hormonales le facilitan, pero no siempre conoce el cómo satisfacer esos deseos. Esta es la etapa de la vida en la que aprenderá a generar proyectos para satisfacer los deseos más complejos. La madurez se habrá logrado cuando el sujeto aprenda a modular el deseo para encaminarse eficientemente hacia sus objetivos. Cuando esto no se logra aparece la frustración que puede llegar a tener consecuencias extremadamente graves como la depresión que inclusive puede llegar al suicidio. No es casual que las edades en que acontecen la mayor cantidad de suicidios sean la adolescencia y la tercera edad.

También es frecuente escuchar de los adolescentes que se sienten plenamente dueños de sus ‘éxitos’ y culpan a otros o al mundo mismo de sus fracasos, en todo caso, las causas de sus fracasos y las consecuentes frustraciones son referidas como externas a ellos.

Hace muchos años un psicólogo estadounidense, Rollo May, al que se considera iniciador de la psicología existencial, publicó un texto titulado: Fuentes de la violencia. Para Rollo May la causa de la violencia es la impotencia, o sea que cuando no se puede cumplir un deseo, esa frustración puede generar una reacción violenta para forzar la consecución de ese deseo.

Puestos a pensar en esto, son posibles múltiples reflexiones, entre ellas que la vida, como consecuencia de la interacción entre los seres humanos y entre los seres humanos y la naturaleza, transita entre el estímulo y la respuesta; habiendo múltiples estímulos posibles y por ende múltiples respuestas. Focalicemos entonces en la violencia, que en principio parece ser una respuesta, aunque  en muchas situaciones puede configurar una cadena de  reacciones.

Pero antes de hacer esto, debemos prestar atención a los contextos sociales interactivos en que nos desarrollamos, ya que no vivimos dentro de un laboratorio neuropsicológico.

Vivimos en mundo altamente bombardeado por un discurso meritocrático. El paraíso de los emprendedores exitosos, de los millonarios creadores en un garaje de Microsoft, Facebook, Apple o Amazon, la gran zanahoria. El tema es que los aspirantes a ese progreso meritocrático son muchos y los lugares encumbrados pocos, lo que tendrá como resultados un gran número de personas, jóvenes y no jóvenes, frustrados y resentidos porque no son parte del banquete prometido, impotentes. Es aquí donde debemos volver al tema de la violencia, que puede ser real o declamada. El tema será a partir de aquí contra quién o quiénes se ejercerá esa violencia, que puede ser discursiva o física.

El caso es que tenemos individuos con deseo insatisfecho, la negación del deseo, la frustración del deseo, impotentes; y como respuesta a esta frustración, a esa impotencia, una violencia incontrolable que pugna por salir. Es entonces cuando este sujeto contrariado, impotente y violento se encuentra inconscientemente frente a algunas opciones que tendrán que ver, frecuentemente, con su nivel socio económico y cultural. Si este nivel es bajo, el delito puede ser un camino elegido. Expresará la disconformidad con un sistema social y político al que culpará de sus fracasos, no le importará dañar a sus semejantes; pero hay también otras posibilidades …

Si el nivel socioeconómico es medio, es más difícil la opción por el delito, aunque no totalmente descartada, pero la mentalidad aspiracional de la clase media se combina aquí con la impotencia y la necesidad de violencia para la cual hay que buscar un destinatario, un culpable a quien achacarle la responsabilidad de sus penurias, alguien a quien odiar. La condición aspiracional hace que no busque responsables hacia arriba sino hacia lo que considera el abajo desde lo material o desde lo moral, según sus conceptos de moralidad, y aquí hay que recordar que en toda sociedad es la clase dominante la que establece el cánon moral. Los destinatarios del odio serán entonces los pobres, considerados vagos y parásitos del estado; los extranjeros, en esta condición no solo estarán los extranjeros pobres, en algunos casos habrá espacio para los judíos o los musulmanes, también considerados por algunos fascistas, extranjeros a los que temen por su poder intelectual, cultural y económico, y por regla, lo que se teme se odia; los distintos, sea por cuestiones de género o de pauta cultural, LGTB…, bohemios, etc.

Al poder económico este grupo de personas siempre le ha resultado conveniente para ser utilizado como mano de obra violenta paraestatal a fin de eliminar la oposición política incontrolable. En general son dirigidos, aparentemente, por individuos de sectores medios, que frecuentemente reclutan también a personajes lúmpenes de sectores socioeconómicos bajos que hoy trabajan de fascistas y mañana de ladrones según les vaya en su cotidiano andar. Digo dirigidos aparentemente porque en realidad son dirigidos por representantes de las clases dominantes, los líderes declarados son simplemente correa de transmisión; como ejemplo podemos mencionar a los paramilitares colombianos y por lo que se va sabiendo en la causa del intento de magnicidio de la vicepresidenta argentina este caso se encuadraría en una tipología similar.

En definitiva: si se suma gente frustrada e impotente a la que se le da un enemigo, supuesto responsable de sus desgracias para atacar, y se les promete un futuro de gloria después de haber excluido a ese enemigo que sus amos ocultos les crearon; se habrá conseguido un fascista estúpido y funcional a los intereses del poder real, el poder económico.

Hay en la historia algunas experiencias en las que el fascismo se salió del control de  las clases dominantes como la Alemania de Hitler, pero tenemos claro que las grandes empresas alemanas ganaron ingentes sumas de dinero con los nazis; todo lo que se enajenó a los judíos ricos sirvió para pagar la industria de guerra y ese dinero obviamente pasó a las arcas de esas grandes empresas y, oh casualidad, estas siguieron ganando dinero después de la guerra.

El fascismo no es ni siquiera una ideología, es el resentimiento de sectores de las clases medias y bajas utilizado como un arma por las clases dominantes en contra de los pueblos a los que dominan, simple tropa ilegal.

Informe económico mensual

0

Los números comentados corresponden a septiembre, siempre sorprenden, pero no tanto su estatura como la Inflación, el CCL (dólar contado con liquidación) y Riesgo País y la Tasa de Interés. Sin ser demasiado extremo, casi siempre un poco peor.

Se inició un nuevo ciclo con Massa que por lo visto presenta diferencias, especialmente en la suma de poderes, los resultados de la gestión se empezaran a sentir en los próximos meses. En septiembre contamos con el segundo mes completo del  ministro Sergio Massa y la inflación algo menor que el mes anterior, emite y emitirá señales de cómo operan y operarán las nuevas autoridades. Ya con los primeros tropiezos, la inercia se impone. ¿Tiempo?

Reiteramos: La inflación ofrece un primer resultado palpable, con cada peso se adquieren menos bienes y servicios. La inflación reduce a escombros el valor de los pesos en el tiempo desde hace mucho.

 Alimentos, siempre corriendo, se eleva al 6.3 % en septiembre.

El BCRA aumenta la variación mensual del dólar oficial mayorista y otro tanto hace con la Tasa de Política Monetaria (interés) que aumentó en 12 meses (septiembre/septiembre) el 91 %.

El dólar CCL en septiembre creció respecto de lo que venía mostrando. El Riesgo País elevado promedió en el mes 2.449 puntos. Valores todos complicados.

Inodoro Pereyra y Mendieta planifican las acciones para el año, como lo hacen también tanto otros. ¿Es una moraleja, una metáfora o una profecía? Vaya uno a saber, no es sencillo de entender cuando estos dos pensadores se enredan en el discurso de propuestas.

Inodoro: “Tengo muchas ideas pa’ este año, Mendieta. Vamos a embaldosar el techo ansina las vinchucas se resbalan y se matan”. “Al arbolito le vamos a poner tutor o apoderado”. “Al chiquero lo vamos a techar. Yueve y se enyena de barro. Ansina lleva una vida digna este animal que se ganó nuestra estima”.

Mendieta: “Somos como chanchos con él”.

Inodoro: “Acá en mi dormitorio vamos a sembrar soja, que es planta de interiores. Y papa en la cocina pa’ evitar los intermediarios”. “¡Argentinos, a las cosas! ¡Vamos Mendieta! En dos patadas terminamos tuito”. “¿Qué día es hoy?”.

Mendieta: “Miércoles, Don Inodoro”.

Inodoro: “¿Miercoles ya? ¡La pucha! ¡Ya tenemos el fin de semana encima!”.

Mendieta: “Miercoles 7 de marzo”.

Inodoro: “¿Marzo? Ande no queramos acordar se nos vienen las fiestas, Navidad, Año Nuevo, Reyes. ¡Ta’ que lo tiró! ¡El año ya está perdido!” … “Ni vale la pena ponerse a trabajar ahura, Mendieta”. “¡Que lo parió! ¡Cómo pasa el tiempo!”.

 

2022 SEPTIEM proc. OCTUBRE IPC INFLAC.

La mayoría silenciosa

0

Mucho hemos escuchado de ‘la mayoría silenciosa’, la derecha la ha enarbolado históricamente en oposición a los que protestan, los que luchan y ocupan calles. Ella es la mansa, la obediente, la que no se queja grupalmente. Puede ser público de un partido de fútbol pero no partícipe de la actividad política. En general, si uno analiza las encuestas de los actos electorales, suele ser la que vota opciones conservadoras o algunos de sus integrantes pueden llegar a votar una opción más atrevida, pero obviamente si la situación contextual los favorece.

En general desde lo electoral se encuentran tres conductas, la militancia de derecha, la militancia popular y la no militancia, que sería la mayoría silenciosa, esta se repartirá en inclinación variable, según el contexto histórico, pero con mayor tendencia a las opciones conservadoras.

Durante la dictadura eran encomiados por José Alfredo Martínez de Hoz, por Harguindeguy y por Videla. Esta alabada mayoría fue destinataria, depositaria y repetidora del: “algo habrán hecho”, “los argentinos somos derechos y humanos”, “achicar el estado es agrandar la nación”, “el silencio es salud”…

Los y las integrantes de esta mayoría silenciosa fueron los y las que después de la dictadura, en el inicio de la democracia, con los juicios y la presentación del informe de la CONADEP, solían decir: ¡Ah, pero era cierto! ¡Qué terrible! ¡Nunca me imaginé! Cómo si nunca hubieran sabido de un secuestro, jamás hubieran visto un Falcon verde, o no tuvieran algún conocido, cuando no familiar,  secuestrado, desaparecido, preso o muerto que les motivó el latiguillo  “algo habrá hecho”, o el “por ahí estaba en la joda”.

Pero este comentario no es para execrar ni denostar a este grupo de personas sino para intentar analizar el porqué de su funcionamiento conductual; en rigor de verdad, tanto el de esta mayoría silenciosa como el de la militancia que se involucra en el devenir de los destinos de la comunidad.

Debemos entonces reflexionar sobre los procesos que intervienen en la formación de nuestra subjetividad. Para esto es preciso tener en cuenta la concurrencia de nuestras características temperamentales, propias de nuestra herencia genética, y el contexto en el que somos criados.

Sabido es que en todas las sociedades, las élites que manejan el poder, las clases dominantes, establecen el cánon moral que dichas sociedades deben respetar.

Una de las particularidades de toda comunidad es que quienes dominan establecen lo que está bien y lo que está mal, son los creadores del sentido común. La herramienta utilizada para generar acatamiento de su mandato es el miedo. Miedo a lo que puede ocurrirnos si no cumplimos el mandato, miedo a lo que puede ocurrirnos si el poder no nos protege de los fantasmas que él mismo enarbola, miedo a la rebeldía frente al poder, miedo a caernos del esquema económico imperante, miedo a lo desconocido, y el poder es el dueño de lo conocido, miedo ante la posibilidad de un cambio social profundo.

Este miedo será comunicado de diversas maneras. La exhibición de fuerza por parte de los brazos armados del poder, las instituciones, como la religión, que sacralizan el poder, la escuela, que repite el mensaje de las clases dominantes y nos disciplina, y, cotidianamente, los medios de comunicación, que invariablemente están en su mayoría en manos del poder corporativo y se dedican sin descanso a la generación de un sentido común que tiene que ver con la defensa de los intereses de las élites dominantes.

Entonces ¿En qué momento de nuestra vida comenzamos a hablar con voz propia, la que surge de nuestra valoración de la realidad a partir de nuestra propia experiencia y nuestro pensamiento, y no con la voz injertada por la educación, que según el poder no es ideológica, y la comunicación de instituciones y medios de comunicación que son invariablemente propiedad del poder o manejados por el poder?

Este proceso, de adquisición de un pensamiento crítico ¿ocurre cuándo? ¿ocurre siempre? ¿O hay quienes se eternizan en la posesión de esta subjetividad inculcada, con mayor o menor comodidad?

Vemos que en general hay una importante aceptación de la beneficencia, pero no de la solidaridad; en la medida en que ser solidario es hacerse uno con el otro.

Posiblemente la principal diferencia entre la militancia, cualesquiera sea, y la mayoría silenciosa, radique en el compromiso; en este último caso, en la falta de él.

Así estas mayorías ven pasar la represión y la muerte por la puerta de sus casas pero no se involucran para esconder al perseguido, pueden sentir lástima o pena, pero el sentimiento queda en ellos sin transformarse en acto solidario.

Están prontos beneficiarse de las conquistas sociales conseguidas con la lucha popular y social, pero no quieren ver ni reconocer la sangre que esos logros ha costado. Demuestran día a día que el poder ha hecho bien su trabajo impidiendo el desarrollo de sus conciencias y que posiblemente los tibios sean demasiado numerosos.

Sin ninguna pretensión teológica, me viene el recuerdo del Apocalipsis:  “ni por frío ni por caliente sino por tibio te vomitaré”.

Por su parte el genial Dante Alighieri en el canto III de la Divina Comedia, tras atravesar las puertas del infierno bajo el letrero que reza: “abandonad aquí toda esperanza”, la definitiva entrada al infierno, se encuentra en un vestíbulo el lugar de castigo de los indiferentes, los eternos neutros (suena parecido a apolítico).

Los indiferentes, los que en vida no tomaron partido por nada, tal vez la mayoría silenciosa que con su actitud se hace cómplice de los poderosos. Ellos son los que Dante llama ‘envidiosos de cualquier otra suerte’. De todos los condenados del infierno, están entre los que más desprecia, son solo dignos de ser olvidados. Dice Virgilio a Dante: “non ragionam di ior, ma guarda e passa”, o sea, “no hablemos de ellos, pero mira y pasa”. Y los indiferentes a todo corren en interminable fila tras una bandera que se mueve en muchas direcciones mientras son picados por avispas y moscones y su sangre y sus lágrimas caen al suelo para alimentar horribles gusanos.

Hace poco más de un año veíamos en las noticias, las calles de Santiago de Chile, de Valparaíso, y de otras ciudades con importantes movilizaciones, con barricadas, con una población que resistía bravamente una cruel represión que se ensañaba con los ojos de los manifestantes cegándolos con balas de goma. Esta movilización tuvo como resultante un cambio de gobierno con un fundamental cambio de signo. La historia de Chile parecía decir: basta de Pinochet, basta de Piñera, basta de gobiernos de derecha. Sectores de esa mayoría silenciosa, que seguramente no había participado en las movilizaciones pero se benefició de sus logros decidió votar a Boric y le dio el triunfo.

¿Qué pasó luego? Ante el proyecto de modificación de la constitución que descartara finalmente la constitución de Pinochet, reaccionaria y antidemocrática, las propuestas progresistas que elaboraron mayoritariamente los congresistas constitucionales fueron demasiado arriesgadas para esa mayoría silenciosa, sumado esto a la campaña de fake news orquestada por la derecha chilena y sus medios de comunicación hegemónicos.

Paulo Freire escribió una vez que partes de las clases dominadas pueden identificarse con la ideología de las clases dominantes, aunque esto represente estar en contra de sus propios intereses. Recuerdo a Ernesto Cardenal, después de la toma del poder en Nicaragua, diciendo que ahora había que derrotar al Somoza que había en cada casa, en referencia al autoritarismo patriarcal que había calado hondo en esa sociedad a través de los años de opresión a los que estuvo sometida.

Así vemos y escuchamos a numerosas personas quejándose porque sus impuestos sirven para pagar planes sociales; pero no escuchamos nunca a esas personas quejarse de los subsidios que cobran las grandes empresas que se enriquecen a costa del estado y que son mucho más onerosos que cualquier plan social, desafiando a cualquier lógica matemática. Léase Vicentín, las empresas de Macri, las corporaciones subsidiadas que manejan el transporte público, las grúas del estacionamiento de CABA, los emprendimientos inmobiliarios concedidos a los amigos del poder en CABA, la tolerancia a la quema de pastizales y bosques para aumentar la superficie sojera o crecimiento inmobiliario con una justicia cómplice, etc, etc.

En los diarios de sesiones del congreso figura un apasionado discurso de Sarmiento, personaje controvertido si los hay, pero indudablemente inteligente y capaz de proyectar el futuro según sus intereses. El texto dice, referido a la necesidad de la educación pública, más o menos así: “señores legisladores, imbéciles, hay que educar al pueblo, si no lo hacen por solidaridad, háganlo por miedo, porque el que no eduquemos hoy nos matará mañana”. ¿Deberíamos usar el mismo apasionamiento para interpelar a nuestra mayoría silenciosa, cómplice de quienes nos dominan y le quitan el pan de la boca a muchos de nuestros hermanos, les niegan la educación y a todos nosotros, ellos incluidos, el futuro como país?

La deuda y su intencional olvido

0

La administración encabezada por Alberto Fernández, tras más de 34 meses de gestión condicionada por la deuda, propicia esa brecha económica y social, en la que se incrementa la IBIF (Inversión Bruta Interna Fija), pero en los determinados sectores antedichos. Claro ejemplo de ello es el desempeño del grupo Techint que participa en Vaca Muerta, provee de caños sin costuras para los ductos, extrae petróleo a través de Tecpetrol SA y distribuye gas por medio de la Transportadora Gas del Norte [1]; también es proveedor de las empresas que hacen máquinas para la agricultura, la línea blanca, las automotrices (rama que produce principalmente vehículos para el campo o de alta gama) y en la construcción privada y pública, cuya estructura es de metal.

Las exportaciones son récord. CIARA y CEC [2] informan que en los primeros nueve meses del año ingresaron divisas por 33.817,2 millones de dólares, un 10,6 % más que en el mismo lapso del año pasado, por exportar 81,9 millones de toneladas de productos agroindustriales. La estimación final es que se exportará más de 110 millones de toneladas en el año y las proyecciones, tanto nacionales como las que hace el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, indican que seguirá fuerte la demanda mundial de alimentos y presagian que la Argentina incrementará sus exportaciones agroindustriales a una tasa del 5 ó 6 % anual en los próximos años.

El problema se agrava porque el conflicto Rusia-Ucrania implica la contienda entre dos potencias del trigo. Ambas representan el 40 % de las exportaciones mundiales de ese cereal, además de exportar girasol y aceites de girasol. Además, Rusia es un importante proveedor de gas a Europa; ello lleva a que empresas europeas y americanas acrecienten sus planes extractivos y comercializadores de nuestros productos.

El trasfondo de los créditos del BID y del Banco Mundial y la aprobación del plan de ajuste por el FMI son a cambio de la explotación de nuestros recursos naturales por el capital extranjero.

No otra cosa es el acuerdo que en los Estados Unidos arriba la comisión encabezada por el ministro Sergio Massa con las empresas Rio Tinto y Livent [3], respecto a la explotación del litio y minerales raros en nuestra puna. Y además acuerda con los referentes de las empresas petroleras y gasíferas con interés en Vaca Muerta como Chevron, Shell, Exxon, Total, Pan American Energy, Axion, Vista Oil&Gas SA, entre otras, para generar un marco regulatorio para las petroleras y permitirles tener una mayor disponibilidad de divisas para girar utilidades al exterior (no van a tener límite alguno para girar sus utilidades [4]).

De igual tenor son los convenios con las empresas que incluyen la construcción de un oleoducto entre Vaca Muerta y el puerto Punta Colorada en Sierra Grande, en la provincia de Río Negro. Paralelamente, reforzarán el ducto a Puerto Rosales en Bahía Blanca y acuerdan con la petrolera malaya Petronas construir una planta de GNL para la industrialización del gas y aprovechar todo el potencial de recursos de Vaca Muerta para exportar esa energía.

Tanto la explotación del litio y los minerales raros de la puna, como la extracción de petróleo y gas, nos remiten a las obras de infraestructura de los ferrocarriles y del puerto de Buenos Aires que realizaron los ingleses a fines del siglo XIX para que el país de las vacas y el trigo le proveyera de alimentos baratos a los trabajadores de las industrias británicas. En cambio, cuando el gobierno peronista, entre 1947 y 1949, construyó el gasoducto que unió Comodoro Rivadavia con Buenos Aires, en su momento el más largo del mundo, lo hizo para abastecer el mercado interno, construyendo fábricas y pueblos en su recorrido. Con él la distribución de gas aumentó de trescientos mil metros cúbicos por día a quince millones de metros cúbicos, abaratando en un tercio los costos.

En cambio, para la mayoría de los asalariados, según informa el Ministerio de Empleo, Trabajo y Seguridad Social de la Nación, la remuneración promedio de los trabajadores registrados estables (RIPTE) [5]  fue de 155.611,28 pesos mensuales en agosto de 2022. Por otro lado, la canasta básica total del INDEC que define la línea de pobreza para una familia de cuatro integrantes, en el mes de agosto 2022 [6], fue de 119.757 pesos, quiere decir que más de la mitad de los obreros y empleados registrados trabajan y son pobres. Y, obviamente, la situación es mucho peor para los trabajadores no registrados.

El encubrimiento de la deuda y fuga del gobierno de Cambiemos

El gobierno de Alberto Fernández no investigó la evasión fiscal y la fuga de capitales de la gestión de Cambiemos y paga los intereses de una deuda que no benefició a la población. Todo el ajuste fiscal es para abonar las obligaciones de la deuda, para juntar los pesos y comprar las divisas, hecho que al devaluar nuestra moneda es cada vez más costoso; ajusta en las jubilaciones y pensiones (que se indexan por fuera y por debajo de la inflación), se hace menos obra pública (viviendas, rutas, puentes, generación eléctrica, etc.), se reducen los subsidios energéticos, de transporte y de comunicaciones, se destinan menos partidas a educación, salud, asistencia social, etcétera. El presupuesto nacional supera apenas el 20% del PIB este año y va a ser por debajo de ese porcentaje en el año 2023, cuando fue del 25.96 % en el 2020 y del 24,43 % en el 2021.

Tampoco supo preservar las reservas internacionales del BCRA cuando obtuvo un fuerte superávit comercial en los más de 34 meses de su administración que supera los 31.000 millones de dólares y empleó las tres cuartas partes de ese superávit (23.710 millones de dólares) para que las empresas privadas paguen sus deudas, razón por la que el BCRA les vendió los dólares de las reservas internacionales a precio oficial. Muchas de esas empresas habían comprado divisas en la gestión de Cambiemos y, sin embargo, el BCRA le vendió los dólares para que paguen sus obligaciones, sin reclamarles que, antes, utilicen los fondos en divisas que habían comprado entre los años 2016 y 2019.

Toda la política de dilapidar las reservas internacionales para pagar la deuda externa privada y la aceptación de la deuda heredada sin investigar hacen que se subordine la economía nacional a la lógica de un modelo extractivista, agropecuario, automotriz exportador, en desmedro de un modelo nacional que crece en base a su mercado interno y apuntala el trabajo y la producción local.

Todos los que cobramos en pesos sufrimos el deterioro de nuestro poder adquisitivo por la inflación, y la principal causa de la inflación es el aumento persistente del precio del dólar que propician los que fugaron capitales.

Si el precio del dólar sube, el salario real (las jubilaciones y pensiones y todos los que tienen ingresos en pesos) se cae. Como más del 70 % de lo que se produce se destina al mercado interno (es decir que depende de la capacidad adquisitiva de la población) y se vende al exterior básicamente lo mismo que se consume, se entra en una economía cada vez más dualizada: una minoría que se integra vía exportaciones y la mayoría que se encuentra en una situación cada vez peor, que no puede con sus ingresos comprar los bienes y servicios necesarios, que incluso supera los límites de la subsistencia.

El plan del FMI es acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial, de manera tal que abarate para el exterior (medido en divisas) nuestros productos, activos y trabajo y, al revés, que sea cada vez más caro importar bienes o servicios y comprar los dólares para pagar la deuda externa, a eso nos llevan y empujan.

Es claro que la deuda externa es un mecanismo de dominación que un país soberano no puede permitir. La función del Estado [7] es regular y controlar la actividad económica, establecer las “reglas de juego”, qué es blanco y qué es negro, qué está permitido y qué no, fijando grandes objetivos de desarrollo sustentable para el bienestar de toda la población por el solo hecho de que “quieran habitar en el suelo argentino”.

Por la Constitución Nacional, el Estado está facultado a utilizar las distintas herramientas para impulsar el crecimiento económico sostenido con equidad en el esfuerzo, incorporando mayor mano de obra para producir con mayor valor agregado y, a su vez, posibilitando que la remuneración de los trabajadores sea la mejor posible, siempre en el marco de que los empresarios se guían por la tasa de ganancia y su perdurabilidad en el tiempo; con ellos, el Estado, en nombre de todos, debe procurar el bienestar general.

Un instrumento del Estado es la AFIP, quien debería haber convocado a los administradores de las 100 empresas que compraron 24.679 millones de dólares en la gestión de Cambiemos y obligarles a abrir sus estados contables, para que justifiquen la operatoria y, en caso de evasión fiscal, multarlas. Con esos recursos evadidos constituir un fondo para la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, iniciativa del senador por Neuquén, Oscar Parrilli, aprobada por el Senado de la Nación y que tiene dictamen por la mayoría (básicamente, el Frente de Todos) y por la minoría (básicamente, Juntos por el Cambio) en la Cámara de Diputados de la Nación.

La convocatoria a la Plaza de Mayo del 17 de Octubre de 2022 debería haber tenido como uno de sus ejes convocantes principales el tema y que se discuta y sea ley el proyecto de investigación de la deuda. Pero no solo no fue así, sino que en los discursos sólo Máximo Kircher puso el acento en la imposibilidad de pagarla. Como si el tema deuda estuviera perdido, dada la composición de los diputados de la Cámara baja. Cuando la deuda debe hacerse pública y se sostienen en forma tenaz y manifiesta la evasión fiscal y la fuga de capitales, que sepa la población quiénes son los que compraron dólares y fugaron y cómo, a su vez, usan su poder de mercados semicautivos para fijar los precios.

En lugar de pedirles a las grandes empresas que congelen los precios por 120 días, Sergio Massa debe antes enviar inspecciones de la AFIP para que estudien sus balances desde enero de 2016 hasta el presente, para que los empresarios paguen lo que deben y se predispongan a acordar los precios finales de sus productos.

 

La crisis de los 50 años

La Argentina es uno de los países miembro del FMI que peor desempeño tuvo en los últimos 50 años, uno de los principales fugadores de capitales, donde el PIB es el que menos ha crecido y el que peor distribuye el ingreso. Tales datos los estima el mismísimo FMI, donde la Argentina aparece con un nivel de fuga de capitales de 399.000 millones de dólares en 2010, suma que se incrementó sideralmente con el gobierno de Cambiemos y del mismo Alberto Fernández, cuando observamos cómo creció la deuda externa nacional de 240.665 millones de dólares en 2015 a 378.506 millones de dólares al 30 de junio de 2022 (último dato publicado). Y con ese aumento de la deuda en 137.841 millones de dólares, no tenemos flota mercante propia, no se recuperaron los puertos, no se modernizaron los ferrocarriles ni el transporte, se incrementó el déficit habitacional por falta de viviendas, no se hizo ninguna obra importante de infraestructura, se pagaron y se pagan intereses de una deuda que no se investiga y encima se venden de nuestras reservas internacionales dólares al tipo de cambio oficial para pagar deuda externa privada.

Es indispensable y justo que la deuda la paguen los que compraron los dólares con evasión fiscal y, posteriormente, los fugaron.

 

Estimación de fuga hasta el año 2010

 

La deuda externa ha sido tomada para permitir la fuga y es injusto que la pague el pueblo argentino, cumpliendo el plan del FMI.

Debemos tener nuestro propio plan de pago, cobrándole multas e impuestos a los evasores y fugadores de divisas y con eso pagar esas obligaciones. Se respetarían los vencimientos acordados con el FMI (y refrendado por ley), pero los dólares nacerían de la recuperación de la evasión y fuga, no de nuevas deudas con el organismo internacional y con nuestro propio plan de gobierno, como corresponde a un país soberano y en cumplimiento de nuestra Carta Magna.

 

[1] Este importante grupo económico, según el trabajo del BCRA “Informe de Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos 2015-2019”, a través de sus empresas controladas, realizó la adquisición de 92.627.000 dólares por TECPETROL SA; 222.980.456 dólares por TERNIUM ARGENTINA SA (ex SIDERAR SAIC), y 231.384.402 dólares por TRANSPORTADORA GAS DEL NORTE SA. En total, 546.991.858 dólares y en sus balances contables no puede demostrar recursos ni por la mitad de esa suma. Evasión y fuga de capitales.
[2] Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro de Exportadores de Cereales.
[3] La Dirección General de Aduana (DGA) denunció una maniobra de subfacturación en la exportación de carbonato de litio de la empresa estadounidense Livent Lithium, que es la primera empresa del país en producir carbonato de litio con el proyecto Fénix en el Salar del Hombre Muerto. La investigación arrojó que entre 2018 y 2019 la minera generó un perjuicio de 8 millones de dólares en derechos de exportación y le aplicó a la empresa involucrada en las operaciones una multa de $ 670 millones.
[4] El límite de compra vigente es de 200 dólares por mes para empresas y personas.
[5] Se refiere a los 12.079.103 trabajadores registrados que contempla a los asalariados, autónomos, monotributistas y al personal de casas de familia que aportan al sistema previsional.
[6] La Canasta Básica Total para el mes de septiembre para una familia compuesta por matrimonio y dos hijos fue de $ 128.214 para no ser pobre y de $ 56.732 para no ser indigente. Y recién en octubre de 2022 el Salario Mínimo Vital y Móvil será de $ 54.550.
[7] Entendemos al Estado como organización civil de la Nación y su empleo como palanca de cambio, para apuntalar el crecimiento económico, a la par que mejora su distribución en la sociedad, lo que además de garantizar la reproducción mejora también el nivel de vida de la población.

 

La deuda y su intencional olvido

Informe económico mensual

0
A stack of five rows of coins with graph dark blue background.

Introducción: Reservas, Base Monetaria y Comercio Internacional

Se hacen breves referencias a los periodos políticos condensando la información que responde a dos cuestiones:

Factores que explican las variaciones de las Reservas del Banco Central.

Factores que explican las variaciones de la Base Monetaria.

La síntesis se inicia en 2011 y finaliza en septiembre del 2022.

En todo este tiempo siempre los cambios de gobierno arrancaron o finalizaron con dificultades.

Se pone énfasis en el actual gobierno y en medidas del reciente ministro de Economía, Sergio Massa. En estos años existieron perturbaciones internacionales que, en la Argentina, alcanzaron mayor virulencia producto de la suma de cuestiones internas. Primero fue el Covid, luego se acomodaron un poco los números, pero en el corriente año la situación internacional derivada de la invasión de Putin a Ucrania trajo a nivel internacional caída de la actividad, elevación de las tasas internacionales, dólar apreciándose fuertemente y elevados precios de la energía  que inevitablemente afectan al País y que se duplican por los propios descarrilamientos. Lo cierto es que sin cuestiones internacionales Argentina debe remar en un mar peligroso.

Esto se puede seguir en los breves textos, cuadros y gráficos.

 

2022 octubre Reservas y Base Monet.docx

Las claves para entender el XX Congreso del PC Chino

0

El XX Congreso del Partido Comunista (PCCh) que tendrá lugar a partir del 16 de octubre significará un momento bisagra en la historia de la República Popular China (RPC). Si Xi Jinping lograse ser electo para un tercer mandato, significaría una transformación fundamental del sistema político chino que ha estado vigente desde el pos-1989. Para comprender mejor  su significancia, es necesaria una breve revisión de la naturaleza del liderazgo político de la RPC hasta el presente.

La muerte de Mao Zedong en 1976, padre de la patria y líder indiscutido del país por casi tres décadas, dejó cuestiones irresueltas en cuanto el modelo de sucesión política. Luego de una corta, pero intensa disputa de poder, emergería el nuevo gobernante Deng Xiaoping, camarada de Mao y miembro también de la Primera Generación de Líderes.

Con la intención de que nadie volviese a concentrar el poder como había hecho Mao, Deng utilizó su autoridad indisputada para formalmente repartir el poder entre un puñado de sucesores con el objetivo de que la Segunda Generación de Líderes se constituyese como un liderazgo colectivo. A su vez, en función de reforzar sus ambiciosas políticas de reforma de mercado y apertura económica, Deng elevó a dos cuadros más bien “liberales” (es decir, pro-reforma): Zhao Ziyang y Hu Yaobang.

Una vez asegurada la asunción de sus protegidos, Deng equilibró entre las facciones de jóvenes reformistas encargados de llevar adelante la apertura y los llamados Ocho Inmortales, un grupo prominente, más conservador, de líderes de la Primera Generación del Partido que mantenía un alto nivel de influencia y buscaba regular la velocidad de las transformaciones.

Los cambios acelerados que transitó la sociedad china a lo largo de los 80’s generaron fuerzas sociales que acabarían con este modelo y las perspectivas de la Segunda Generación de Líderes. De hecho, fue el funeral de Hu Yaobang en 1989 lo que desencadenó las protestas de Tiananmen, que condujeron a la caída de Zhao Ziyang.

Las protestas de Tiananmen, duramente reprimidas, y la paralela desintegración del Bloque Socialista liderado por la Unión Soviética, condujeron a una súbita reorganización de los altos cuadros del Partido. Un ya mayor Deng Xiaoping tuvo que, por segunda vez en 10 años, intentar resolver el complejo y delicado tema de la sucesión del liderazgo nacional; dando lugar a un período de transición que duró entre mediados de 1989 y principios de 1993.

De esta crisis surgió el modelo político chino vigente hasta la actualidad. A partir de este momento, el liderazgo indisputado de la RPC sería ejercido por el hombre que ostentase simultáneamente tres cargos clave, a lo largo de dos mandatos consecutivos de cinco años: Secretario General del Partido Comunista, Presidente de la República Popular, y Presidente de la Comisión Militar Central.

El primero en desempeñar esta triple función fue el carismático exalcalde de Shanghai, Jiang Zemin; miembro de la Tercera Generación de Líderes que guió al país a lo largo de la vertiginosa década de 1990. Si bien esto aseguó la sucesión de poder que Deng había estado ensayando desde la década anterior, la consolidación de Jiang (quien para 1993 había completado esta transición) supuso el fin del modelo de poder compartido que Deng había intentado estructurar durante los años ochenta.

En la temprana década del 2000, Jiang sería sucedido por Hu Jintao, un tecnócrata de bajo perfil, miembro de la Cuarta Generación de Líderes, quien fue ungido como sucesor por Deng Xiaoping antes de su muerte en 1997. Dentro del marco de la historia de la RPC, la transición fue inusual por dos motivos centrales. En primer lugar,  fue la primera sucesión no supervisada por alguno de los “padres de la patria”, de la Primera Generación de Líderes. En segundo lugar, se concretó sin  crisis alguna ni purga de miembros de la dirigencia.

El carácter más apolítico y tecnocrático que Hu mantuvo a lo largo de su gobierno parecía indicar que la cultura política de la RPC se alejaba de los liderazgos carismáticos de Mao y Deng (y de, en menor medida, Jiang) dando lugar a un sistema de gobierno colectivo, en el cual el líder fuese un primus inter paris.

La presidencia de Hu, que dio lugar a un período de estabilidad política prolongado en años de crecimiento acelerado y transformaciones internas clave,  generó también cierto vacío a medida que se acercaba a su fin. La creciente prosperidad económica había garantizado la paz, pero no había generado un nuevo marco ideológico que tomase el lugar antiguamente ocupado por el ya abandonado fervor revolucionario maoísta. Esto suponía un problema complejo para un sistema de gobierno muy consciente de que su legitimidad no podía descansar, exclusivamente, en su capacidad de brindar continuamente a su población  resultados económicos positivos.

Esta tensión se vio agudizada, en 2012, por la caída de Bo Xilai, un prominente miembro del Partido que se posicionaba como sucesor de Hu hasta que fue condenado a cadena perpetua por crímenes de corrupción.  A pesar de ello, el traspaso de mando se produjo hacia finales de ese mismo año sin grandes sobresaltos. Entre noviembre de 2012, cuando asumió como Secretario General del Partido y Presidente de la Comisión Militar Central, y marzo del 2013, cuando asumió como Presidente de la República Popular, Xi Jinping acumuló rápidamente los tres títulos que le otorgaron el liderazgo indisputado de su país sin mayores inconvenientes.

Desde sus inicios, Xi, representante de la Quinta Generación de Líderes y miembro de la llamada nobleza roja (su padre, Xi Zhongxun, fue un alto dirigente del Partido de la primera hora), buscó contrarrestar la corrosión ideológica resultante de la penetración del consumismo y el crecimiento de la desigualdad, a través del desarrollo de un discurso integrador y coherente, que lograse desarmar las subyacentes tensiones sociales. Colocó al marxismo-leninismo y al Socialismo con Características Chinas no como una ruptura sino como una continuidad de la larga y “hermosa tradición cultural china”, a fin de construir una línea histórica coherente, reforzada por un tercer pilar ideológico: el resurgimiento del nacionalismo chino.

A medida que Xi Jinping se aproximaba al fin de su primer mandato en 2017, el presidente chino se hallaba en un punto alto de su carrera al haber liderado exitosamente a su nación en medio de un contexto global cada vez menos esperanzador. Gracias a ello, en octubre de ese año, con la ocasión del XIX Congreso Nacional del Partido logró dar un giro inesperado que acarrearía consecuencias políticas e ideológicas trascendentes para el desarrollo de la RPC: una reforma de la Constitución del Partido para la inclusión del Pensamiento Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para la nueva era. Es decir, la articulación de la ideología político-económica del presidente y su proyecto nacional. Solamente las ideas de dos líderes habían sido incorporadas de esta manera: el Pensamiento Mao Zedong, en el VIII Congreso del Partido en 1945, y la Teoría Deng Xiaoping,  en el XV Congreso del Partido en 1997; unos meses después de su la muerte.

En consecuencia, la canonización del Pensamiento Xi Jinping puede definirse tanto como una elevación de las contribuciones teóricas del presidente chino, que lo colocan a este en un plano por encima de sus predecesores inmediatos (es decir, Hu Jintao y Jiang Zemin), como un reconocimiento de las particularidades fácticas del liderazgo de Xi. Las especulaciones  de cómo se traduciría este reconocimiento doctrinario al plano de la política tuvieron su respuesta en marzo de 2018 durante la sesión anual de Asamblea Popular Nacional, al ser eliminado el límite a dos mandatos presidenciales.

Gracias a ello, Xi pasó a contar con la legitimidad ideológica y los mecanismos legales para abrir un nuevo capítulo en la historia de la dirigencia política de la RPC; un capítulo que probablemente comience a ser escrito con el inicio del XX Congreso.

 

https://www.telam.com.ar/notas/202210/607908-xx-congreso-del-pcch-opinion-francisco-taiana.html#

El terror a la palabra final

0

Hablar de la palabra o las palabras es hablar de comunicación y hablar de comunicación implica hablar de individuos que se comunican, que transmiten y comparten información; podría decirse que lo que más compartimos los humanos es información, más que el espacio físico, ya que la misma lo trasciende a partir de la tecnología. Cada hecho, idea o circunstancia de nuestra vida que es compartido, es puesto en común, que no es otra cosa la comunicación. Podríamos decir entonces que tenemos una vida individual, la del mundo de las ideas y las emociones personalísimas que nos habitan; pero que en la construcción de nuestra subjetividad están necesariamente ligadas a los otros, y una vida comunitaria en la que hechos, ideas y emociones tienen una puesta en común.

El espacio que hemos llamado personalísimo delimita una situación de secreto voluntario o involuntario, ya que las acciones o pensamientos que no son comunicados permanecen virtualmente como secretos, al menos hasta que decidimos ponerlos en común; esto trae como consecuencia el cierre de un círculo, el hecho o la idea se completan con el relato, es este el que los hace nacer al conocimiento de la comunidad, necesario para cerrar un circuito que les de permanencia y habilite su existencia, la puesta en común, la incorporación a la memoria comunitaria, independientemente del número de integrantes que tenga esa comunidad.

Los humanos somos seres lingüísticos y el lenguaje parece ser el mayor exponente de la sistematización de símbolos, es el encadenamiento de estos símbolos el que dará origen al relato. Y el relato es la comunicación en el tiempo, es la organización de la memoria. El relato da la sensación de existencia y de realidad. Tan importante es, que el relato de una realidad inventada y distorsionada puede ser creído por los integrantes de una comunidad; el poder económico a través de los medios de comunicación masiva echa a mano permanentemente a este procedimiento.

El relato no es la mera referencia de un acontecimiento, se transforma en parte de él, lo simboliza y lo resignifica, generando una dinámica propia entre el recuerdo y el momento en que este es evocado, inventa la historia que servirá de sustrato al presente y al futuro.

Pero el objetivo de este escrito no es hablar de lo dicho sino de lo no dicho. Asumiendo que todo hecho se completa con el relato, lo no dicho puede constituirse en un amorfo conjunto de emociones que no han encontrado organización a través de un relato, en donde cada fracción de recuerdo es un símbolo en sí mismo porque no ha logrado sistematizarse. Así, los hechos felices pueden diluirse en quantos de memoria emotiva, pero los dolorosos, aquellos que no encontraron un cauce para su duelo, quedan agazapados en la oscuridad de la memoria emotiva para asaltarnos en el momento en que algún evento reavive el símbolo, algún detalle de la experiencia dolorosa; el dolor no relatado puede ser un cadáver insepulto. De aquí el poder sanador de la palabra, esta es la base de la psicoterapia, la curación, el alivio del dolor psíquico a través de la palabra.

Muchas de las personas que han sido sometidas a torturas y tratos crueles, a violaciones o abusos, sea por lo conmocionante de la experiencia, sea por el contexto no continente desde el punto de vista social y familiar en el momento en que se produjeron los hechos, por el terror propio o ajeno, se han visto impedidas de expresar el relato de lo vivido.

En nuestro país, las violaciones de los derechos humanos por parte del terrorismo de estado (dejando sentado que sólo los estados pueden violar los derechos humanos, las acciones de los particulares son simplemente delitos), fueron perpetradas en una semiclandestinidad, en una modalidad de cuasi secreto que servía a los fines de aterrorizar a la población, de producir en ella la certeza de que “saber” era peligroso, de que “enterarse de algo” era ingresar en un territorio de riesgo.

Todos tenemos alguna idea formada sobre lo que es la mafia, esta organización delictiva nacida en Sicilia, Italia, cuyos integrantes son secretos, aunque todos los conocen, y que no se hace cargo de sus crímenes abiertamente, aunque presume de ellos. Se dice que la palabra “mafia” proviene del árabe, del vocablo “mafí”, que significa: “lo que no hay”; por extensión, mafia sería: “lo que no existe”. El objetivo de este secreto a voces no es el secreto mismo sino aterrorizar a sus víctimas para que no sean capaces de denunciar a los mafiosos, de tal manera que ellos gocen de impunidad y la población tenga una total sensación de vulnerabilidad. Resulta bastante parecido a lo vivido en nuestro país, sólo que el lugar de los capo mafia estuvo representado por los dueños del poder económico, representantes de empresas propias y multinacionales, y sus matones a sueldo fijo fueron las fuerzas armadas y de seguridad actuando como un ejército de ocupación.

Mientras la sociedad mantenga el silencio y la discusión sobre la tortura y el terror no se haga pública, ellos están ganando, están logrando su objetivo: la invisibilidad de sus crímenes y el olvido que los transforme en leyenda. Hemos logrado instalar en la conciencia colectiva el tema de las desapariciones y el robo de identidad a los hijos de las compañeras desaparecidas nacidos en cautiverio, debemos hacer lo mismo con la tortura. La desaparición cesa cuando el cadáver del desaparecido es hallado y la familia puede reencontrarse con él y darle sepultura, mientras no haya relato, en algún lugar de la psiquis la tortura sigue ocurriendo.

Hasta aquí lo que tiene que ver con lo que quienes sufrieron no pudieron relatar, lo que no pudieron poner en palabras frente a su comunidad para que su dolor recayera sobre los hombros de todos y se hiciera soportable y superable. Pero también las palabras y los relatos pueden ser usados para producir futuras tragedias, relatos que nos hacen pensar en el huevo de la serpiente.

En estos días hemos asistido a varios hechos llamativos; un intento de magnicidio que no queda claro si tuvo como objetivo concretar el magnicidio, altamente posible, o enviar un mensaje mafioso sobre la vulnerabilidad de los dirigentes políticos, en definitiva generar terror. Han aparecido vínculos entre los perpetradores del atentado y sectores del poder económico, que casualmente, están relacionados políticamente con políticos reclaman ante otros eventos la intervención de las fuerzas armadas. Posiblemente en este caso las construcciones lingüísticas remitan en un lenguaje críptico a la promesa de un terror futuro como el que ya existió en un pasado reciente. Por otro lado en un reciente evento empresario de gran trascendencia, uno de sus representantes de fuste reclamó el olvido del pasado “para seguir avanzando”.

Así como el no relato habilita la continuidad de la tortura que se sigue ejerciendo en cárceles y comisarías; la no deliberación pública sobre sucesos como el intento de magnicidio y los mensajes de odio esgrimidos por un ‘ejército’ de comunicadores, o el reclamo de la intervención de las fuerzas armadas en cuestiones que deben ser resueltas por la sociedad civil, conjuntamente con las referencias a olvidar el pasado, posibilita la naturalización y banalización de estos fenómenos por parte de medios de comunicación hegemónicos que pretenden manipular la subjetividad social incorporando este relato a la condición de sentido común.