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jueves, abril 23, 2026
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EEUU, China y la democracia

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El mal estado de la democracia en el mundo es inquietante. No se trata solo del deterioro de los regímenes democráticos, sino de su franca regresión. La llamada “tercera ola” de la democracia –que Huntington ve iniciarse en 1974 y que dura hasta la Posguerra Fría– en la última década ha retrocedido.

Vemos incluso una “contra-ola” en las denominadas democracias avanzadas. En un reciente texto de Bastian Herre que combina distintos índices y está en ourworldindata.org, se puede ver la doble caída de las democracias liberales y las democracias electorales, así como el doble auge de las autocracias electorales y las autocracias plenas.

Este fenómeno deja ver dos aspectos principales: uno, las democracias se debilitan y perecen desde adentro y ya no, como en el pasado, por golpes militares o acciones clandestinas de alguna superpotencia. Dos, ya no hay, como había en la Guerra Fría, el aliento a una alternativa revolucionaria: la URSS no existe. La principal contra-parte de Estados Unidos, China, no externaliza su modelo institucional.

En ese contexto, cabe la preguntarse si la estrategia del presidente Joe Biden respecto a Beijing, consistente en la identificación de una lucha existencial entre democracia y autocracia contribuye a reanimar, expandir y mejorar la democracia a nivel mundial. Hay indicios que sugieren que no y que, por el contrario, podría acentuar su declive.

Primero, el antecedente de la rivalidad entre Washington y Moscú durante la Guerra Fría es una referencia necesaria. En ciertas coyunturas, y según la intensidad de la disputa bilateral, Estados Unidos fomentó la democracia en el exterior. Sin embargo, fue más frecuente su impulso al cambio de régimen, incitando y favoreciendo dictaduras, si los esbozos democráticos en el Tercer Mundo adquirían visos reformistas y cuestionaban sus intereses. América Latina padeció los estragos de esa dinámica de alza y caída de la promoción de la democracia. La memoria de estos hechos sigue latente y las naciones del Sur Global no están dispuestas a depender de los vaivenes de la Casa Blanca.

Segundo, no es inusual que el clamor por la democracia derive en un doble estándar en relación con las prioridades, las preferencias y los negocios. Los ejemplos abundan. Solo entre mayo y septiembre de 2022 el Departamento de Estado aprobó la venta de armas a Emiratos Árabes Unidos por US$ 3.431 millones de dólares, a Egipto por US$ 3.291 millones de dólares, a Arabia Saudita por US$ 3.050 millones de dólares, a Pakistán por US$ 450 millones de dólares, y a Kuwait por US$ 397 millones de dólares; regímenes que nadie clasifica como democráticos. Adicionalmente, en la Cumbre de las Américas de junio de 2022 la Casa Blanca usó la cuestión de la democracia como el motivo para excluir a ciertos países.

No invocó la naturaleza del régimen político, al contrario, en mayo, para llevar a cabo en Washington la Cumbre con los diez países de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental. Esta asociación está compuesta por cuatro gobiernos autoritarios, cinco democracias muy defectuosas y un sultanato. Tampoco lo hizo en la reciente primera Cumbre con las Islas del Pacífico donde se ubican algunos regímenes híbridos y democracias defectuosas según los índices en la materia.

Tercero, como han señalado Michael Brenes y Van Jackson en un ensayo de este año en Foreign Affairs, la competencia entre grandes potencias ha sido mala para la democracia interna. La disputa entre EE.UU. y la URSS, sostienen los autores, exacerbó las desigualdades en Estados Unidos y no favoreció a los sectores trabajadores; la idea entonces de que una “nueva” Guerra Fría con China vaya a favorecer a las clases medias parece ilusoria.

Desde 1947 la “inflación de amenazas” es endémica. Acompañada de un pánico social extendido, facilita la aprobación de abultados presupuestos de defensa que, sin embargo, limitan la asignación de recursos a otras áreas esenciales y producen en el largo plazo un debilitamiento de la economía, mayor malestar social y el desgaste de la credibilidad diplomática.

Cuarto, Biden reconoció desde el inicio de su mandato la muy delicada situación democrática de su país luego del putsch orquestado por Trump. Diferentes voces sugieren la posibilidad de una guerra civil: en encuestas recientes, más del 40% cree que eso es factible. La preocupación ciudadana es tan alta que la “defensa global de la democracia” es la última prioridad–entre catorce–-según la encuesta del 13 de septiembre de 2022 de Morning Consult. La opinión pública no parece motivada por la confrontación mundial entre democracias y autocracias.

Quinto, existe un relativo consenso entre muchos líderes y estudiosos respecto a que la resolución de los grandes retos globales y el fortalecimiento de un multilateralismo erosionado no podrán avanzar si se impone la lógica divisiva de “con Washington o contra Washington” que es, realidad, lo que subyace a la idea de democracias vs. autocracias.

¿Significa todo lo anterior que la democracia doméstica y su revitalización es imposible o innecesaria? No. Por el contrario, es urgente. En especial en Occidente, y en particular en América Latina. Sin embargo, convertir ese objetivo en una cruzada es disfuncional para el mundo y para la paz internacional. Siempre es bueno recordar como señalara Kant en La paz perpetua que ésta no se alcanza por imposición.

 

https://www.clarin.com/opinion/ee-uu-china-democracia_0_OxA2XRB8vl.html

Aportes y contribuciones

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En cualquier economía, es claro que poner en discusión el valor del tipo de cambio es no aceptar como dinero la moneda propia, al menos en su paridad oficial. Por otro lado, genera una transferencia de recursos de los que perciben ingresos fijos en moneda local a favor de los que poseen u obtienen divisas. Esto contempla no sólo a los exportadores, sino también y fundamentalmente a los más de 400.000 millones de dólares de activos en el exterior de residentes de nuestro país que estima el Banco Central de la República Argentina (BCRA), o los que se suscitan por la sobrefacturación de importaciones o la subfacturación de exportaciones, por la fuga de capitales a través de la comprar acciones o títulos públicos para mal venderlos en bolsas extranjeras (CCL-Contado con liqui) y por cualquier otro medio con ese fin.

En ese marco, las condiciones se agravan sideralmente porque la balanza comercial fue sumamente positiva durante toda la gestión de Alberto Fernández. Las exportaciones fueron mayores a las importaciones en más de 33.000 millones de dólares a septiembre de 2022 y esas reservas se dilapidaron porque el gobierno asumió el compromiso de vender divisas al tipo de cambio oficial a las empresas para que paguen sus deudas.

Un informe que circula en los despachos oficiales le pone cifras a un dato que es admitido en el BCRA: en grupo de empresas, de las más importantes de la Argentina [1], accedieron a dólares baratos para cancelar la deuda que habían contraído en los años del macrismo. Compraron 23.710 millones de dólares y eso explica por qué, pese al superávit comercial en la actual administración, las reservas internacionales del BCRA descendieron en más de 7.500 millones de dólares desde que asumió el gobierno del Frente de Todos.

 

 

Nota: IPC, inflación acumulada 01/01/2020 al 31/08/2022: 144%. En millones de pesos o de dólares, según corresponda. Fuente: Gerencia de Estadísticas Monetarias del BCRA.

 

 

Es más, el denominado “Programa de Incremento Exportador” o “dólar soja” incentivó la liquidación de 8.123 millones de dólares de ese grano por ventas al exterior [2] de 13.725.198 toneladas, realizada por 44.622 entre productores y empresas (entre ellos, los grandes acopiadores y comercializadores de granos: ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus, Glencore, COFCO, Aceitera General Deheza, ACA y Molinos Agro-Pérez Companc). En septiembre ingresaron 8.123 millones de dólares a razón de $50 por dólar liquidado (el precio oficial era $150 y se le pagó $200 por cada dólar). Esto significa 406.150 millones que percibieron los beneficiados que pagó el Tesoro de la Nación, el que para ello colocó una Letra Intransferible en el BCRA (nueva deuda pública).

Sin embargo, las reservas internacionales del BCRA sólo se habían incrementado en 891 millones de dólares a ese último día. Es cierto que hubo un pago del capital de la deuda al FMI por 2.600 millones de dólares que reingresaría con la aprobación de las metas del segundo trimestre de 2022 y que el BCRA permite que ingresen dólares en los días 3 al 6 de octubre por las liquidaciones pendientes de la venta de la soja, pero –con toda la furia– representa sólo la tercera parte de lo liquidado por los exportadores de soja. Se vuelve a repetir el perverso mecanismo de que las empresas privadas paguen sus deudas con dólares baratos, más el pago de los intereses de la deuda pública, que en conjunto demandan los dos tercios restantes del ingreso de 8.123 millones de dólares de exportación del grano.

El 30 de septiembre pasado se terminó el “dólar soja” y el BCRA volvió a vender reservas todos los días. Es obvio que existe un barril sin fondo y que el BCRA no tiene ninguna voluntad en solucionarlo. La falta de reservas internacionales degrada el valor del nuestra moneda (pesos).

El otro gran negocio fue para los bancos. Cuando ingresan divisas, el asiento contable para el BCRA es: Oro y Divisas a Billetes y Monedas y, dada su visión, creen que deben esterilizar ese dinero creado. Por lo tanto, el BCRA redobla la colocación de Leliqs y Notaliqs, que son encajes remunerados a una tasa del 75% anual nominal (que seguramente va a ser incrementada por el BCRA el miércoles 12 de octubre), sin importarle cómo repercute en el costo financiero a la población (préstamos personales, tarjetas de crédito, deuda de las empresas, etc).

En un mes, gracias al dólar soja, el total de las Leliqs y Notaliqs se incrementó en casi un billón de pesos. Al 30 de septiembre, su masa total asciende a 7 billones de pesos (al tipo de cambio oficial es equivalente a 45.000 millones de dólares), que se suman al pasivo de títulos en pesos que financia el Tesoro de la Nación y que Sergio Massa negocia desde el 3 de agosto, cuando asumió en el Ministerio de Economía de la Nación, por títulos de mayor plazo, pero ajustable por inflación o dólar linked (precio oficial del dólar). De esta manera, si se produce una devaluación o un aceleramiento de la inflación, sus tenedores quedan cubiertos [3].

Otros dólares y otros incentivos

El lunes 3 de octubre se anunció el “dólar tecno”, que operará como un incentivo para el sector de los servicios básicos del conocimiento. Las firmas del sector podrán disponer libremente, de forma trimestral, del 30% del aumento de sus exportaciones respecto de 2021. A ese porcentaje se suma un 20% adicional si radican nuevos negocios en el país, y hasta pueden disponer del “Bono Fiscal” por la carga patronal como crédito a favor y transferirlo por una vez.

Es un sector (software, audiovisual, videojuegos, nanotecnología, nanociencia, biotecnología, industria espacial, etc.) que no lo necesita. En 2021, exportaron por 6.200 millones de dólares; va a ser en torno a los 7.200 millones de dólares en este 2022 y pretenden que sea de 10.000 millones de dólares para 2023. Es un sector fuertemente importador, que en una relación bis a bis, vende y compra el exterior en magnitudes similares. El gobierno le concede dólares especiales para exportar e importan comprando dólares a precio oficial. Por otra parte, básicamente se trata de grandes empresas: la norteamericana Accenture; Mercado Libre; Laboratorios Bagó; etc., a las que se le da la llave para que cambien por fuera del dólar oficial parte de los dólares que obtienen.

Lo mismo pasa cuando se le promete a las grandes empresas que operan en Vaca Muerta [4] (Shell, Total, Tecpetrol, Apache, Chevron, British Petroleum, Vista Oil & Gas, etc.) que van a poder girar sus utilidades a sus casas matrices sin límite alguno (y compran dólares a precio oficial) o se hacen concesiones a las empresas Livent [5] en Catamarca, Rio Tinto en Salta, y a Alkem-Toyota en Jujuy para que utilicen el agua en una región semi-desértica y extraigan y exporten carbonato de litio (sin mayor valor agregado). Pagan solamente el 3% de regalías a la provincia y el 4,6% de derechos de exportación a la Nación.

Asimismo, bajo la visión de conseguir dólares a como dé lugar y sin reparar en sus consecuencias, se inserta la reprivatización planeada del decreto 949/20 para consolidar el control externo del Paraná y los puertos concesionados (incluidos aquellos que vencen la autorización para funcionar y que se le adelanta la concesión, como es el caso de los puertos de la Provincia de Buenos Aires). De los casi 40 puertos argentinos, más de la mitad, sobre todo los graneleros y comerciales, están en manos privadas. A ello debe agregarse la resolución 625/2022 del Ministerio de Transportes que fija la tarifa en 1,47 dólares por Tonelada de Registro Neto (TRN) para el tráfico internacional, cuando el precio internacional ronda los ocho dólares por tonelada. Todo esto en beneficio de los exportadores, como dice el Frente por la Soberanía: “Así las cosas, no solamente se reprivatiza el manejo del Paraná y los puertos, sino que se aseguran precios viles a los servicios que, por añadidura, no tienen controles eficientes del Estado”.

Sin futuro

El gobierno apuesta a acordar con los grandes exportadores para garantizar cierto control del dólar y que la brecha entre el oficial y los paralelos de todo tipo no se amplíe. Sin embargo, esto no está pasando en un marco de desequilibrio macroeconómico y de riesgo latente de que los 8,5 billones de pesos de los bancos en Pases Pasivos, Leliqs, Notaliqs y otras inmovilizaciones puedan convertirse en una corrida bancaria y cambiaria en divisas, como ha sucedido tantas veces.

Las autoridades responsables de la política económica deben pensar seriamente si a caballo del serio problema cambiario no hay una intencionalidad de que colapse la relación cambio-dinero, dado que el dólar contado con liqui (CCL), que es el principal mecanismo de fuga por operaciones cambiarias y bursátiles, se incrementó este año en un 53,2% (de $202,13 al 2 de enero de 2022 a $309,67 al 30 de septiembre de 2022) y continúa creciendo como mecanismo permanente de fuga y presión para que se le otorguen dólares especiales a los exportadores. El dólar oficial lo hizo en un 41,8% (de $109,29 al 2 de enero de 2022 al $155 al 30 de septiembre de 2022).

Mapa fiscal e investigación de la deuda

El gobierno debería tomar consciencia de la dimensión del problema. Tiene que trabajar para aplicar el Mapa Fiscal [6] a fin de determinar qué aportes reciben las grandes empresas del Estado y de la sociedad, y cuánto contribuyen ellas con el fisco y la población. El Mapa Fiscal debería permitir apreciar cómo las corporaciones, partiendo de su conocimiento tecnológico y predominio del mercado, reproducen el poder del capital monopólico y oligopólico en los distintos sectores de la economía. También, la incidencia que este poder tiene sobre la sociedad. Por ende, el Mapa Fiscal debería suministrar información para permitir que el Estado ponga en valor su función de contralor [7] y no permitir que prevalezca la generación de rentas extraordinarias fruto de la conducta dominante de las grandes corporaciones.

Paralelamente, y con más importancia que nunca, debe investigarse la deuda incurrida en la gestión de Cambiemos y si los mayores compradores de dólares pueden demostrar (las empresas en sus balances y estados contables y las personas en sus declaraciones juradas) de dónde obtuvieron los recursos en pesos para comprar divisas y si por ellos pagaron los impuestos correspondientes.

 

 

[1] Y seguramente la mayoría de esas empresas tomaron deuda en la gestión de Cambiemos y no pagaron al fisco los gravámenes correspondientes.
[2] Obviamente que la venta fue realizada antes en divisas, pero no liquidaban la operación a nuestra moneda presionando por más pesos por dólar, lo cual el gobierno de Alberto Fernández finalmente aceptó.
[3] La Secretaría de Finanzas de la Nación afirma que, al 30 de junio de 2022, la deuda de la Administración Nacional en poder del sector privado es de 131.671 millones de dólares, de los cuales 68,8% están en divisas y el 31,2% restante, en pesos (básicamente ajustado por el CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia, que se basa en el IPC del INDEC; y títulos ajustables por dólar linked).
[4] Y a sus contratistas, como es el caso de la empresa New American Oil, que el 22 de septiembre de 2022 estalló uno de los principales tanques de crudo de la refinería. Como resultado, fallecieron los operarios Fernando Jara de 34 años, Gonzalo Molina de 31 años y Víctor Herrera de 58 años.
[5] Livent fue multada por la Dirección General de Aduanas en julio de este año por subfacturación de sus exportaciones de carbonato de litio.
[6] Decreto 2172/2012-MAPA FISCAL, crea el REGISTRO DE SUBSIDIOS E INCENTIVOS para determinar la asistencia del Estado y la contribución de cada beneficiario al fisco. Publicado en el Boletín Oficial del 21 de noviembre de 2012.
[7] El Estado tiene instrumentos fiscales (desde la fiscalización por el pago de impuestos hasta las desgravaciones y subsidios), crediticios, apuntalamientos y acuerdo comerciales internos y externos, etc.

 

 

Aportes y contribuciones

El futuro del movimiento del u$s con Biden (IV)

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UKRAINE - 2021/08/13: In this photo illustration, United States fifty-dollar and fifty euro bills seen displayed. (Photo Illustration by Igor Golovniov/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Incidencia en países en desarrollo del uso de la moneda en la coyuntura internacional 2022.

La pelea por la producción y distribución de los minerales estratégicos y las materias primas alimentarias se dirime por las guerras territoriales y « físicas » entre contendientes localizados por regiones y con carreras armamentistas para probar nuevos misiles, escudos, drones, y armas de todo tipo.

Pero el interés por la continuidad y el sometimiento de las poblaciones tiene mucho que ver con las funciones y los usos de la moneda y del sistema financiero y bancario nacional y mundial.

El « súper » dólar vuelve a buscar mantener la hegemonía de un vértice imperial donde el conjunto de las transacciones se intercambien en la moneda de los EE.UU, las reservas de los países se mantengan en el sistema fiduciario de referencia con dicha moneda y la evolución de los tipos de cambio se midan con ese signo de valor.

Después de la crisis de los hedge funds (fondos de cobertura, en particular entre monedas) y de las hipotecas del 2008-2009, en las bolsas de valores y del endeudamiento bancario, junto con las dificultades de manejo de políticas de inversión por las determinaciones de políticas de moral hazard (riesgo moral) y regulaciones y controles en bancos y en la concentración y centralización empresarial quedó un sistema internacional carente de garantes de última instancia y de referencias seguras.

La pandemia sanitaria facilitó un aislamiento social y económico en donde la resciliencia financiera y productiva desarrolla una mayor multilateralidad del poder y monetaria.

Las deudas internacionales se saldan con reservas diversas y cada oportunidad transaccional impulsa intercambios regionales con productos compensados (partes de bienes y servicios) o con monedas de uso bilateral, yuan o rublos con algunos países BRICS, por ejemplo.

Los DEGs(Derechos Especiales de Giros)  del FMI también pueden saldar deudas con organismos financieros multilaterales de crédito o tenerse como reservas de respaldo junto al oro u otros valores, bonos u acciones.

Cuál es el respaldo exigido en el último periodo de la crisis pos pandemia para los países con mayor dificultad en lo monetario?.

Primer rango de países con dificultades es el de los que carecen de moneda para sostener sus pagos y tienen una inflación fuera de control vía la moneda clave internacional. Zimbabwé, Sudán, Venezuela, Turquía, Argentina entre otros son los más afectados por el desfase entre dolarización y precios.

También están otros inmersos en conflictos militares como Libano e Irak, Ucrania, Republica Democrática del Congo, Pero en donde las formas que pueden ser usadas dependen más de la resolución de la guerra, que de una política monetaria.

En el caso Argentino, Turco o Venezolano, la devaluación del tipo de cambio siempre se usó como un facilitador de la desvalorización del capital acumulado y de las remuneraciones del trabajo.

El llamado beneficio o valor creado en un lapso de tiempo prolongado se diluye con este proceso inflacionario donde el signo de valor, la moneda local se reemplaza por la moneda clave (dólar).

Frente a la situación internacional la referencia queda acorde con la moneda, y la búsqueda de acompañar el proceso de venta de los recursos estratégicos que reclaman inversión de mediano y largo plazo, puede ser usada en una política de disminución del circulante vía tasa de interés como en los países centrales.

Sin embargo el proceso inflacionario no se salda con deuda internacional sino con la obtención de recursos « genuinos » por comercio o inversión de riesgo.

Esto se produce hoy con la energía, petróleo en Venezuela, o en Irak, Sudán, Libia, Nigeria, o en « Vaca Muerta ». Litio en Bolivia, Chile y Argentina.

Alimentos en Ucrania, Rusia, y Argentina. Minerales raros en Republica Democrática del Congo, y regiones del Sahel como Malí, Mauritania, o en países de África del Sur.

Es importante resaltar que la moneda es la representante del poder, eso determina que las formas alternativas crean nuevas relaciones internacionales y pueden mejorar los grados de libertad para mejorar el desarrollo y la distribución de recursos escasos.

El signo de valor es de las diversas funciones monetarias la más requerida, con o sin una posibilidad biunívoca coherente entre tipo de cambio y tasas de interés. (5)

La actual orientación restrictiva dominante para resolver la transición no es seguro que facilite el alineamiento del mundo multipolar. Me inclino por pensar que es más probable una profundización de la crisis y una dificultad mayor en la forma de acumulación del capital.

 

(5) Mario E. Burkun: Moneda y Mutaciones del Sistema Financiero Internacional (2008-2017). Universidad Nacional de Moreno Editora. 2017.

El futuro del movimiento del u$s con Biden (III)

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La relación entre la Secretaría del Tesoro, la Reserva Federal y la Teoría Cuantitativa en EE.UU.

Las diversas formas de encarar los aspectos monetarios y bancarios con las condiciones legales de reglamentación y funcionamiento en el sistema federal americano fueron cambiando en la historia del capitalismo más reciente.

El abandono de los acuerdos de Bretton Woods de julio de 1944, al final de la Segunda Guerra Mundial en la que se establecía un tipo de cambio de 35 dólares vis-a-vis de la onza troy del oro, para otorgar una referencia estable a las paridades monetarias internacionales y al movimiento del comercio internacional,  desaparece con la crisis de 1967-70 en la industria y los servicios, y la carencia monetaria que se dirime con el aumento de los precios del petróleo y las guerras en Medio Oriente.

A partir del abandono sistemático de esta convención monetaria también se provocan cambios en la circulación de la moneda como forma de crédito bancario entre Estados federales  y se liberaliza la expansión de actividades entre lo comercial y lo financiero, y en el conjunto de regiones, pasando a crearse Reservas Federales en todos los estados miembros y a distribuirse roles de funcionamiento y de control de tareas para el conjunto.

Es así que la Reserva Federal es independiente en su función nacional al mismo tiempo que se vincula con un ejecutivo que determina políticas macroeconómicas de mediano y largo plazo, reduciendo su vínculo con el Congreso, básicamente en la determinación del Presupuesto y del límite o techo del endeudamiento público.

El carácter autónomo de la FED va en incremento desde el periodo Volcker en finales de los 70 y después del efecto Tequila que afectó al sistema desde el 94 y orientó la reforma financiera de la década pérdida de los 80, Plan Brady incluido en las restructuraciones de deudas.

La crisis profunda de los valores y bonos del 2008-2009 llevó a determinar quién es quién en el sistema bancario, así como a qué institución el Estado rescata y le permite continuar y cuál es abandonada a su suerte en un complejo papel de toma de decisión entre la justicia federal, el organismo público regulador SEC de actividades financieras complejas, la Secretaria del Tesoro y la junta directiva de la Reserva Federal.

Siendo esta última determinante en su decisión.

Esto sigue vigente hasta nuestros días. Quedando muy marcadas en la historia monetaria y bancaria gestiones prolongadas con formas más transparentes o más secretas en la toma de decisiones. También las más consecuentes con la ortodoxia de la moneda o de mayor apertura.

En el caso actual de la Administración Biden/Harris se asumen cambios menores pero trascendentes en la toma de decisiones.

El ejecutivo prioriza la ejecución de la política macroeconómica. La cabeza decisoria se encuentra en la Secretaría del Tesoro. Janet Yellen. Considerada una «paloma » en sus anteriores administraciones con Clinton u Obama y que actualmente pasa a ser un « Halcón » en la actualidad. Abandona la estrategia de insuflar circulante con là quantitative easing (flexibilización cuantitativa) y acepta modificar la tasa de interés de referencia al alza para restringir la masa y el giro monetario.

Por otra parte determina la subordinación de la Reserva Federal a su decisión. Jerome Powell acepta esta forma de funcionamiento no escrita pero vigente y aparentemente como un comportamiento de largo plazo.

Esto va acompañado por el alineamiento del debate de la Comisión de Presupuesto y deuda del Senado que permite un funcionamiento de aceptación de la política de restricción de la Secretaría del Tesoro de carácter anti-inflacionario. Tightening monetary policy (política monetaria restrictiva). (3)

El otro rasgo relevante es quizás el más interesante para la consideración de los países con fuerte endeudamiento internacional y altos índices de inflación, como Argentina, Turquía, Sudán, Nigeria… es que los Organismos Multilaterales de Crédito quedan condicionados por la aceptación de su funcionamiento crediticio a las orientaciones e indicaciones, « órdenes », de la Secretaría del Tesoro de EE.UU, más que al reparto de votos de los respectivos Boards de conducción burocráticos.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y el Banco Interamericano de Desarrollo, fueron perdiendo autonomía política con mucha rapidez durante 2022, en momentos del ciclo mundial de recesión y vuelta a procesos inflacionarios.

En esta política restrictiva se usan medidas instrumentales derivadas de la fórmula M.V=P.T (Establece que la oferta monetaria (M) multiplicada por la velocidad de circulación (V) es igual al número de transacciones que involucran pagos en dinero (T) por el precio promedio de cada transacción (P).

Con la política restrictiva se producen los fenómenos monetarios de absorber el volumen circulante (M)  al elevar la tasa de interés. Así  se aumentan los plazos fijos e instrumentos del Tesoro y se reduce el crédito con lo que se reduce la velocidad de circulación del dinero (V).

Este enfoque programado desde la FED, repercute no solo en el mercado bancario local, sino que modifica situaciones en la logística financiera de la globalización llevando a las subas de las tasas de interés en el Banco Central Europeo, en América Latina, África y Asia.

Obviamente afecta los mercados off-shore y las inversiones en activos que participaban como mercancías de reemplazo de la moneda en operaciones a futuro de mercados con escasez y reflejo de signos de valor en su permanencia en stocks o reservas, como lo de la energía, o ciertos minerales raros, o tecnologías no masificadas, o sin aplicar (medicinas, chips, armamentos sofisticados-drones, misiles, escudos aéreos).

El uso al alza de la tasa de interés de referencia mueve los capitales líquidos de corto plazo hacia el sistema bancario y financiero de EEUU y sus colaterales off-shore, provocando una capacidad de inversión que primero impacta sobre la inflación local pero de inmediato necesita generar oportunidades de inversión de riesgo en la guerra, las nuevas tecnologías, incluidas la carrera espacial, la mitigación del cambio climático, y las guerras localizadas.

El respaldo político para este movimiento dentro de la teoría cuantitativa aplicada, tiene que ser significativo y consecuente, lo que a veces no está acompañado por una supuesta debilidad de la segunda etapa de la Administración Biden/Harris, que por el contrario parece transcurrir una toma de decisión autoritaria, desde la Secretaría del Tesoro y la FED.

En lo inmediato no es evidente que se reduzca drásticamente la inflación, en cambio las condiciones de restricción financiera si van a disminuir el ritmo de crecimiento económico y el número y volumen de transacciones (T). (4)

 

(3) La Secretaria del Tesoro sostiene que la inflación va a descender en el tiempo si se mantiene la política monetaria de alza de tasas de interés. (Yellen 19/09/2022).

(4) Réserve (FED) began a program of quantitative tightening reducing its balance sheet by 45 billion dólar per Month over thé supply. Item plans to accelerate thé winding down to 90 billion dólar per month starting September 1. Fuente Noticias Google. 8 de agosto 2022.

Acerca de los discursos

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Hemos escuchado desde hace mucho tiempo, discursos que denostaban la actividad política y a las personas que la ejercían. Los escuchamos en todos los golpes militares y los seguimos escuchando fundamentalmente de la boca de empresarios o de sus simpatizantes. Empresarios que, por supuesto no manejan sus empresas de manera democrática, ya que, siendo los dueños o los gerentes de estas empresas, las mismas fungen como pequeños o grandes feudos, dependiendo de su tamaño.

Pero ¿qué es la política? El término remite a la deliberación de la población en las ciudades estado en la antigua Grecia y que se denominaban ‘polis’.

El tema era la administración del estado y la relación entre los habitantes y sus propiedades; de tal manera que todos los considerados ciudadanos tenían el derecho de participar y hablar acatándose luego sus decisiones. Este es el origen de la democracia como método de gobierno.

Se deduce entonces que los que no participaban también debían acatar las
decisiones de estas asambleas, su actitud política era aceptar la representación de los participantes. No participar era también un acto político, igual que lo es ahora.

En definitiva, la condición necesaria e inevitable, es que habrá política cuando haya dos personas que deberán decidir o imponer como manejar sus vidas como pequeña comunidad. Toda relación entre los seres humanos y entre los seres humanos y la naturaleza será política.

Es llamativo que los que cuestionan la política sean fundamentalmente personas que toman decisiones o personas que les obedecen. Sean estas personas empresarios o militares que ejercen poder, o sus soldados o admiradores, finalmente, tropa del escalafón.

Se podría pensar entonces que el conflicto está en no aceptar el ejercicio del poder representativo de la población otorgado por el voto, sino el poder ejercido por el dinero o por las armas.

La historia nos muestra que los que tienen las armas son finalmente empleados de los que tienen el dinero, o sea el poder económico.

O sea que tendremos entonces varios discursos en el menú que se ofrece a nuestros ojos y oídos, ya que el vehículo comunicacional fundamental serán los medios audiovisuales.
El discurso de la antipolítica, casualmente muy emparentado con el discurso de la derecha, el discurso de la izquierda, englobando aquí la izquierda marxista y lo que se considera nacional y popular, de notable mayor aceptación popular, el discurso de la derecha política y, últimamente, el discurso de una ultraderecha histriónica y funambulesca que a pesar de lo grotesco de su presentación tiene un público disponible de adeptos.

Podemos preguntarnos.

¿Por qué tiene más éxito el discurso de la derecha que el de la izquierda? ¿El dominio de la derecha es consecuencia exclusiva de que tienen las armas?

¿Por qué tiene éxito el discurso religioso, que, si bien históricamente ha recurrido a las armas, como por ejemplo en las cruzadas, o la yihad islámica, etc., ha logrado penetrar en la conciencia de la gran mayoría de la humanidad?

¿Es el discurso de izquierda un discurso endogámico y el de la derecha exogámico?
Hay tal vez una contradicción interna en el razonamiento de la izquierda; ‘un mundo para todos y un discurso para pocos’, o para el entendimiento de pocos, que traerá como consecuencia un resultado paradojal, curiosamente especular e inverso al discurso de la derecha; ‘un discurso para todos y un mundo para pocos’.

Hay indudablemente diferencia en las promesas; la izquierda promete compromiso, responsabilidad, esfuerzo, lucha, solidaridad, igualdad, educación, más esfuerzo, la alegría del esfuerzo compartido, inclusión, identificación con el que sufre, con el que tiene la cara sucia y los pies descalzos. La derecha en cambio llena sus discursos de significantes vacíos y promete alegría, éxito, exclusividad, belleza, propiedad, ser mejores que otros, tener más poder que otros, riqueza y vida fácil, placeres varios y mágica felicidad, una estética de caras sonrientes y mujeres hermosas con maquillaje impecable.

Las religiones prometen un más allá glorioso y eternamente feliz, pero fundamentalmente niegan aquello a lo que más tememos, la muerte; y, en general, los administradores de estas religiones pertenecen a un mundo de exclusividad que no comparten con la mayoría de los fieles, solo con los más cercanos de sus acólitos, que en definitiva son parte de la administración.

Y qué decir del discurso de la ultraderecha, tan en boga en estos tiempos. Un discurso ultraconservador, que desearía la monarquía u otra forma de autoritarismo, que en sus axiomas remite al medioevo y a un concepto de patriotismo fundado en lo territorial y en lo étnico, defensor acérrimo del patriarcado, homofóbico, xenófobo y racista. Un discurso que busca culpables y que propone soluciones mágicas a todos los problemas, como, entre otras cosas, matar a los enemigos elegidos.

Demasiado parecido a las dictaduras militares de Videla y Pinochet a las que un día se les dijo “nunca más”, aunque los odiadores de ultraderecha parecen añorar esos tiempos.
Un discurso que se muestra capaz, aquí y en todo el mundo, de captar a los frustrados y adolescentes de las clases medias y populares.

No uso el término adolescentes de manera casual, en la adolescencia la explosión hormonal nos llena de bríos, pero no siempre sabemos qué hacer con estas energías, deseamos comernos el mundo, pero aún no hemos aprendido como. Posiblemente la madurez sea la capacidad de modular el deseo, tanto para desear cosas posibles, como por haber adquirido la capacidad de generar proyectos para lograr lo que aparece más difícil. Es típico del adolescente ufanarse de sus éxitos, lo que no estaría mal, y echarles la culpa a otros, al mundo si es necesario, por sus fracasos. Obviamente hay adultos que han quedado presos en la adolescencia y, aunque sus caras se arruguen, demuestran no haber adquirido nunca la empatía que viene con la madurez, persistiendo en el discurso resentido del adolescente frustrado.

Como pensar es una agradable posibilidad, pero también una obligación ciudadana, los invito a pensar en estas cosas ya que no casualmente el mundo en que vivimos es capitalista.

El capitalismo, desde su proto origen; las castas comerciales de los pueblos primitivos, no tenía necesariamente origen “noble”. La nobleza se generó a partir de hombres de guerra que se apropiaron de los bienes de otros y después engordaron. Estos reyes “gordos” tenían ejércitos que garantizaban su poder y participaban en mayor o menor medida de su poder y riqueza, la aristocracia.

Las castas comerciales, que llegaron tarde a la repartija del botín, encontraron a partir del comercio y el servicio a la nobleza a la que tributaban, otra forma de apropiación de la riqueza. La nobleza les permitía su comercio hasta que ellos lograron como burguesía desplazar a esa aristocracia vana y corrupta, lo hicieron vía revoluciones en las que lograron que los pueblos fueran su tropa y ellos los beneficiarios.

Desde este punto de vista parecen ser la clase más activa y creativa de la historia; también resulta evidente que han logrado seducir a grandes masas de pobres que pusieron sus cuerpos y su sangre sin obtener beneficios de ese esfuerzo.

Aprendieron de los nobles derrotados a manejar la subjetividad del poder, el poder se gana con la fuerza y se sostiene con la subjetividad, por eso las religiones han ocupado siempre una silla al lado de los poderosos, porque han sido su herramienta, han sido el instrumento para calmar a las masas, una de las más efectivas zanahorias. Hoy en occidente, las religiones han sido parcialmente reemplazadas por los medios de comunicación.

Posiblemente el problema esté en entender cómo funciona la mente del burro, metafóricamente hablando. Tratar de empujar al burro no solo tiene poco éxito, sino que además se pueden recibir patadas, este es posiblemente, el discurso de la izquierda. La derecha prefiere poner la zanahoria, que no le dará, delante del burro, y el burro camina.

El futuro del movimiento del u$s con Biden (II)

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A casi dos años de esta primer panorámica de la nueva administración demócrata, encontramos con que el contorno de la política monetaria completó una etapa social con un quantitative easing (“flexibilización cuantitativa”) en parte de la pandemia, acelerando la expansión del consumo, las ayudas sociales y el crédito a mínimos históricos de la tasa de interés tanto de personales como para bienes durables y propiedades.

Hasta 2022, i) con las restricciones del Tesoro en la orientación del gasto público, con Mis. Yellen, y con ii) la suba de la tasa de interés de referencia en los depósitos y créditos bancarios como en las operaciones de bonos y valores en el mercado, con la tightening monetary policy (política monetaria restrictiva) de Jerome Powell,  repercuten en forma de ciclo de corto y mediano plazo, 2 años a 2 1/2 años según sus mentores. Esto es a partir de julio 2022.

La restricción del flujo monetario recuerda el periodo de transición de los años 70 del siglo XX entre una regla de reducción de oferta suave tipo Burns en la reserva federal para desacelerar los precios de petróleo y gas resabio de la constitución de la OPEP, y Volcker después del 79, de forma abrupta y prolongada de suba de tasas y corrimiento de la especulación financiera entre la Prime Rate de New York y la Libor en Londres.(1)

Hoy encontramos que la restricción monetaria va contra la inflación, en el momento que la tasa de desocupación en los EE.UU está a menos del 4% la menor en muchos años y récord en momentos de poco crecimiento en el proceso de producción inmediato.

Es también un momento de búsqueda de una hegemonía en la seguridad estratégica de carácter militar y político, que viene acompañada por guerras localizadas en forma regional, cuyo objetivo es difícil de alcanzar por el movimiento de volatilidad comercial, la apropiación indiscriminada de materias primas y materiales raros, y el contexto energético en Ucrania y el Golfo, junto con las migraciones poblacionales que se provocan, más las secuelas de los cambios climáticos como las sequías e inundaciones, hambrunas y exclusiones.

El esquema monetario actual lleva a una constante revalidación del u$s vis-a-vis la Libra, el yen, el Euro, y el conjunto de monedas por la expansión de las tasas de referencia que producen las alzas de la FED y los efectos de absorción de liquidez.

Esto se acompaña de la necesidad de la Unión Europea de compensar el incremento de los servicios de energía, por las reducciones en el aprovisionamiento proveniente del conflicto entre Ucrania y Rusia. (Comenzó con una invasión Rusa el 24/02/2022) Al mismo tiempo que la disminución del comercio internacional y de la producción para contrarrestar el incremento de precios inflacionarios.

Mientras tanto, una nueva ola de aprovisionamiento militar obliga a los países miembros de la OTAN a una carrera armamentista de fuerte incidencia en el presupuesto anual del 2023 y siguientes. Los temas de seguridad alimentaria y de seguridad pública quedan postergados por la guerra física en territorios concretos, al igual que las nuevas modalidades de conflicto, con los ciber ataques, los medios de comunicación de destrucción masiva, y la conflictividad financiera y monetaria.(2)

Los problemas sanitarios y la pandemia quedan como superados, sin comprobación de que realmente no tienen vigencia, pero son un resabio de la reducción de la producción y del intercambio.

La prioridad hoy, es la baja de la inflación anual en EE.UU a un nivel que ronde entre 4 y 6% al igual que una inversión que se oriente a una reforma del consumo de energía hacia un sistema con menos utilización de carbono fósil y más amigable con el medio ambiente.

Varias son las restricciones a este esquema. El primero es la que viene del empate político en el Congreso de EE.UU, para tener un liderazgo que facilite la construcción de una hegemonía mundial menos multilateral que la existente, pero donde los BRICS y el dominio de la OTAN ampliada están en guerra, por el momento limitada, pero escalando muy velozmente hacia situaciones no previsibles.

La búsqueda de reducir la inflación a 2% anual sigue siendo el foco de orientación de la FED que apunta a subir otro 0.75% en la próxima reunión de septiembre y así llevar a una tasa de referencia que supere el 3%.

La Unión Europea asume la misma disyuntiva, aumentando el Banco Central Europeo las tasas un 0.75% y teniendo un impulso inflacionario debido a los precios de la energía, y a la disminución de la producción.

Recesión y retracción de los ingresos de consumidores es la premisa de la coyuntura.

Al mismo tiempo se prolonga la guerra en Ucrania, con un riesgo de conflicto en otras regiones como las islas del mar Egeo, entre Grecia y Turquía, o la determinación de los límites entre Serbia, Kosovo, Bosnia Montenegro, Macedonia y Croacia. Esto entre otros potenciales con mayor posibilidad de desarrollo: Libia, los países del Sahel (sub-Sahara), el cuerno de África, Etiopía versus el Tigre, Eritrea, Somalia. En África Occidental la República Democrática del Congo, zonas de Nigeria, separatistas en Senegal. Marruecos y el Estado Saharaui con el sur de Argelia, el Cáucaso, entre Armenia y Azerbaiyán por el Nagorno-Kharabajh,…

Pero quizás el conflicto mayor es el del Mar de China. Taiwán y la China forman parte de los temas irresueltos de la guerra fría y hoy constituyen el nudo del conflicto asiático y quizás mundial. El requisito militar es urgente, mientras la economía va por otros tiempos.

La tecnología de la “fábrica” de chips de bajo precio puede ser superada o desplazada fuera de Taiwán, pero eso no modifica la historia, la situación geográfica y el conflicto político.

Esto significa que los gestos simbólicos para la campaña interna en el Congreso de los EE.UU, como la visita de Pelosi a Taipei generan resquemor con China sin modificar el carácter del conflicto en la región. Incluso llevan mayor inestabilidad e incertidumbre, acompañado de una carrera armamentista con rebotes en Japón, las dos Coreas, Australia y Nueva Zelanda, Indonesia, Filipinas y países del Sudeste Asiático.

Sin embargo sigue siendo lo más complicado el conflicto entre una presencia mundial en las guerras regionales por parte de EE.UU y sus aliados, contra China, Rusia, la India y aliados circunstánciales acorde con cada intervención.

La China resuelve sus conflictos de frontera con Rusia y la India, en su espacio del Sudeste asiático con Mianmar, Malasia y Tailandia, en sus relaciones financieras más cercanas con Hong Kong, Macao y Singapur, como si fueran off- shore de inversión y comercio, mientras se expande en las plazas bursátiles y financieras de San Pablo (Brasil), Toronto (Canadá) y Milán (Italia).

Rusia no puede resolver la guerra con Ucrania, termina siendo un pantano a la espera del invierno, fatalidad climática para los contendientes y también para aquellos países con dependencia energética en Europa.

La prolongación de esa guerra de desgaste, marca un rasgo de muerte y destrucción que obliga a reutilizar el carbón de leña, las minas en desuso y la energía nuclear, pero con problemas de inflación y de restricción monetaria y productiva.

Se incrementa también la migración internacional en África, Europa, América Latina y Asia. Con precariedad y exclusión social. En donde el trabajo vuelve a ser usado para someter a masas de población a formas de esclavitud o de servidumbre, y desaparece la voluntad social de libertad y solidaridad.

Hambre y miseria acompañan este periodo de conflictos económicos y sociales.

 

1) A finales de 1979, en octubre se anunciaron medidas sobre el movimiento dinerario y comenzaron las modificaciones de las tasas de interés que fueron del 10.5% cuando nombraron a Volcker al 17.5% en abril de 1980. En 1981, se incrementaron a 19%.

(2) El 8 de setiembre 2022, el BCE subió 75 puntos básicos su tasa de interés. Venia de pasar de -0.5% en julio a +0.5% y sube ahora a 0.75% para frenar la inflación.

 

 

Informe económico mensual

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El Riesgo País elevado promedió agosto en 2.417 puntos y el CCL algo bajó, pero en los días recientes nuevamente tomó impulso.

En el diálogo entre Inodoro y Mendieta reflexionan sobre un tema que cubre el mundo. Como sabemos estos severos pensadores no se andan con chiquitas.

Inodoro: “¡Teniendo que aguantar estancieros que me pagan con mora! ¡Pa’ colmo no me gusta la mora! Si juera quinoto o uva chinche entuvía”.

Mendieta: No entiende la reflexión de Inodoro y piensa para sus adentros. “Demencia rural”.

 Pero Inodoro no se detiene en sus pensamientos y continúa con cierta sorna y sorprendente capacidad de resistencia, que solo él puede exponer: “Teniendo que sufrir el hambre…Y eso que si no fuera por la inanición el hambre no es tan julera”. 

Después de semejante conclusión ambos quedan ensimismados en sus silencios.

 

2022 AGOSTO proc. SEPTIEMBRE IPC INFLAC.

De lo que no se habla

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Toda nuestra historia esta cruzada por el ocultamiento y el oscurantismo. Desde la matanza de los pueblos originarios, los asesinatos en la Patagonia trágica, los bombardeos en Plaza de Mayo de 1955, los desaparecidos en las dictaduras, las muertes y la derrota en Las Malvinas, y siempre con el fin de preservarlos, más de una vez se pondera e idolatra a los victimarios. Incluso se le ponen sus nombres a pueblos, calles y plazas. Todo por haber beneficiado al sector social dominante.

Es el caso de la deuda contraída por el gobierno de Cambiemos, que fue investigada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante la administración de Alberto Fernández. El 21 de mayo de 2020, el BCRA publicó el informe “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019”, donde indicó que de esa deuda –que supera los 100.000 millones de dólares–, la “fuga de capitales” alcanzó los 86.200 millones de dólares. En el Informe se sostiene que, en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas compraron los 86.200 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos, pero los 100 mayores compradores –que son empresas– adquirieron 24.679 millones de dólares y 100 personas compraron 822 millones de dólares.

Ninguna de esas 100 empresas puede demostrar en sus estados contables de dónde detrajeron los recursos para poder comprar tal cantidad de dólares entre 2016-2019. Esto supone los delitos de evasión fiscal y fuga de capitales para los compradores e incumplimiento de las leyes –incluida la ley 25.246 de Encubrimiento y Lavado de Activos, que exige conocer fehacientemente el origen de los fondos en operaciones de cambio– para los bancos que le vendieron esos dólares que antes le habían comprado al BCRA y que no tomaron los debidos recaudos del origen de los fondos.

Tampoco pueden explicarlo en sus declaraciones juradas al fisco las 100 personas que compraron 822,6 millones de dólares, entre ellos Néstor Ick de Santiago del Estero, que compró 29 millones de dólares; o el tucumano Emilio Luque, que compró 17.800.000 dólares; también los Eskenazi de YPF y del Grupo Petersen; Claudio Belocopitt de Swiss Medical; los Werthein, socios de BlackRock en Pampa Energía; o Mauricio Filiberti, socio de Daniel Vila y José Luis Manzano en Edenor.

La deuda fue investigada, pero no se determinó con qué recursos se compraron las divisas. El manto del olvido es tal que desde el 10 de diciembre de 2019 se pagan los intereses de esa deuda tanto al FMI como a los bonistas (tenedores de títulos de deuda pública), con el presupuesto de la Administración Nacional. La misma que no ha dudado en suspender la cuarta cuota del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) en diciembre de 2020, o en ajustar el gasto público, incluido el incumplimiento del exiguo plan de obras y las transferencias de capital a las provincias, como lo corrobora que dicho gasto representaba en los años de las administraciones kirchneristas (2003-2015) no menos del 11,16% del gasto total (llegando a ser del 15,98% en 2006 y del 16,85% en 2014), cuando fue del 3,92% del gasto total en 2020, del 5,96% en 2021 y base caja del 6,08% en los ocho meses de 2022.

La misma Administración Nacional que no ha dudado en disminuir año tras años el gasto en jubilaciones y pensiones, como lo demuestra que el 60% de los beneficiarios perciben de uno hasta dos veces el haber mínimo, que en el mes de agosto de 2022 fue de 37.525 pesos. Y las dos jubilaciones mínimas fueron de $75.050 [1], cuando –según el INDEC– la Canasta Básica Total de ese mes para un adulto fue de $38.756 para no ser pobre y, obviamente, el desgaste de los años y la necesidad de medicamentos implican un gasto mayor para un jubilado o pensionado.

La fijación del salario mínimo vital y móvil de $47.850 para agosto de 2022 nos exime de mayores comentarios, dado que se trabaja y se perciben haberes que no superan el gasto que determina el INDEC para una familia constituida por matrimonio y dos hijos, que fue de $119.757 para dicho mes.

Es más, en el Mensaje y Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2023 (Trámite Parlamentario 141/22), se estima que el gasto en intereses de la deuda será de 2,67 billones de pesos (unos 13.000 millones de dólares), que es el rubro que más crece (lo hace a una tasa del 102,7%), cuando ponderan una inflación para todo el 2023 del 60% y el gasto público total se incrementa en 71,2% con respecto al gasto de 2022. Los intereses de la deuda presupuestados superan ampliamente a todo el gasto de capital previsto (obra pública y transferencia de capital a las provincias), que para 2023 es de 2,3 billones de pesos.

En el Presupuesto 2023 no hay una sola referencia de que se va a investigar la evasión fiscal y la fuga de capitales originados en la deuda contraída en la gestión de Cambiemos, a fin de recuperar una parte de la misma. Y hasta debería existir una ponderación de ese recupero, conformando una meta física de ingresos. Máxime que existe un proyecto que cuenta con la sanción del Senado de la Nación al respecto, que crea un Fondo Nacional para la Cancelación de la Deuda con el Fondo Monetario Internacional con dinero fugado al exterior de manera irregular. La norma establece que el fondo será constituido en dólares estadounidenses y tendrá vigencia hasta que se produzca la cancelación total de la deuda con el FMI [2]. Una vez más el manto del olvido, de eso no sólo no se habla, sino que se plantea un brutal ajuste fiscal para que siga pagando la deuda el erario público y, de esa manera, se convalida la impunidad y la fuga.

Por ende, la Administración Nacional prevé realizar un sobreajuste para generar los fondos necesarios para poder comprar gran parte de los dólares destinados a pagar solamente los intereses de la deuda generada por el gobierno de Cambiemos. A los intereses se le debe sumar el déficit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda).

El festival del capital financiero

El BCRA queda limitado por el acuerdo con el FMI a financiar al Tesoro de la Nación en solo el 0,6% del PIB, unos $883.000 millones (actualmente –septiembre de 2022– los Adelantos al Tesoro suman $2.793.100 millones) [3], por lo cual, para hacer frente a los compromisos de la deuda, se deberán colocar títulos por más de 3,7 billones de pesos para poder cubrir el déficit que tendrán las cuentas públicas el año próximo, según prevé el proyecto de Presupuesto 2023.

A ese festival de los bonistas, debe sumarse que en su errónea estrategia de remunerar holgadamente los “encajes” [4], el BCRA le asegura una suma anual de 6 billones de pesos a los bancos por no hacer nada. Tienen la “patente de corso”, que es la autorización del BCRA para funcionar como bancos, captan depósitos del público (y del Estado nacional, provincial y municipal) y se lo prestan al mismo BCRA en Pases Pasivos, Leliqs, Notaliqs, etc. sin ningún riesgo y, desde el 15 de septiembre de 2022, perciben una tasa nominal anual del 75%. El monto inmovilizado supera los 8 billones de pesos.

SISTEMA FINANCIERO ARGENTINO 2019- 2022
INDICADORES 30/12/2019 19/09/2022 Diferencia Porcentaje
Base Monetaria 1.829.109 4.284.228 2.455.119 34,25%
Circulación Monetaria 1.147.080 3.156.024
Cuenta Corriente en el BCRA 682.028 1.128.204
Reservas Internacionales 45.190 38.251 -6.939 -15,36%
LELIQ y NOTALIQ 758.453 6.482.612 5.724.159 654,72%
Pases Pasivos 426.655 1.513.183    
Legar y Lemin   44.508    
Esterilización 1.185.108 8.040.303 6.855.195 478,45%
Adelantos al Tesoro 792.730 2.793.100 2.000.370 152,33%
Créditos al sector privado 2.476.189 6.268.911 3.792.722 53,17%
Depósito total 4.838.437 17.739.799 12.901.362 166,64%
Depósito en dólares 22.756 17.488 -5.268 -23,15%

Nota: IPC Inflación acumulada 01/01/2020 al 31/08/2022: 144%. En millones de pesos o de dólares,  según corresponda. Fuente: Gerencia de Estadísticas Monetarias del BCRA.

 

Los depósitos totales (en pesos y en dólares) suman 17,7 billones de pesos, sin embargo, el total del crédito generado es sólo de 6,2 billones de pesos (la tercera parte) y no llega a ser el 10% del PIB. Es una de las relaciones más bajas de las que se tenga registro desde 1935, cuando se creó el BCRA [5].

Extractivista, agropecuario exportador

El nuestro es un país rico y con una potencialidad digna de mención. A la fertilidad de la tierra, deben sumarse los recursos minerales y energéticos, una mano de obra disciplinada que puede capacitarse más y una tasa de ganancia en las empresas que supera holgadamente la media mundial.

El problema es que esa masa de ganancia no se convierte en inversión interna bruta fija (IBIF) por la evasión y la fuga, que el gobierno no sólo no castiga, sino que avala con el manto del olvido. El modelo se orienta al exterior y por eso paga salarios de pobreza, para que el saldo exportable de alimentos sea cada vez mayor y el consumo de energía sea menor; ahora, para minimizar las importaciones y en un futuro cercano, para maximizar su exportación [6].

COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO 2020 – agosto 2022
En millones de dólares corrientes Acumulado
  2020 2021 8 meses 2022
Exportaciones 54.884 77.934 59.720
Productos primarios 16.216 21.828 16.680
Manufacturas de origen agropecuario 21.788 30.951 22.860
Manufacturas de origen industrial 13.313 19.940 15.005
Combustibles y energía 3.568 5.215 5.175
Importaciones 42.356 63.184 57.527
Bienes de capital 7.374 10.181 8.393
Bienes intermedios 16.765 25.758 21.146
Combustibles y Energía 2.640 5.843 10.423
Piezas y accesorios para bienes de capital 7.592 11.890 10.009
Bienes de consumo 6.015 7.236 5.799
Vehículo Automotor 1.614 1.692 1.311
Resto 356 584 445
SUPERAVIT COMERCIAL 12.528 14.750 2.193

Fuente: INDEC.

 

En 32 meses, el superávit comercial fue de 29.471 millones de dólares, sin embargo, las reservas internacionales del BCRA se redujeron durante ese lapso en más de 7.000 millones de dólares, por ende, allí también existe el ocultamiento y el oscurantismo. Desaparecen 37.000 millones de dólares y no hay respuestas válidas y ciertas de dónde están. Y lo peor es que nadie pide esa explicación, violando el principio constitucional de exigir la claridad de los actos de gobierno.

 

 

[1] A partir de septiembre de 2022, la jubilación mínima pasará de 37.525 pesos a 50.353 pesos.
Asimismo, las dos jubilaciones mínimas pasarán de 75.050 pesos a 90.705 pesos.
[2] El autor del proyecto, el senador del Frente de Todos Oscar Parrilli, declaró en su intervención –cuando se trató el proyecto de marras–, que algunos no apoyan la propuesta porque “tienen dudas” y otros “simplemente porque apoyan a los evasores”, y aseguró que no hay fisuras en el oficialismo sobre la idea de que el FMI “no debe gobernar” la Argentina.
[3] El tope de financiamiento del BCRA al Tesoro de la Nación se reduce de 1% del Producto Bruto de 2022 a sólo 0,6% del PIB a lo largo de 2023.
[4] Encaje o efectivo mínimo es la parte de los depósitos que captan los bancos y queda como reaseguro de retiro de los mismos. En todo el mundo no son remunerados, pero la reforma financiera de 1977 y la creación de la cuenta de regulación monetaria hizo que el BCRA le pague intereses a los bancos por una parte de ese encaje.
[5] Excepto períodos muy puntuales –a lo sumo de un mes–, pero no a lo largo de 34 meses, como sucede en la actualidad.
[6] Por eso la estratificación de las tarifas, que hace que se prevea una reducción aún mayor del subsidio estatal: Subsidio en energía 2023: 1,6% del PIB (contra 2,2% del PIB 2022). Subsidio en transporte 2023:0,4% del PIB (contra 0,5% del PIB 2022). Ese 0,7% del PIB ahorrado es en pesos, pero significa el equivalente a unos 3.500 millones de dólares, que va a pagar la población.

 

 

De lo que no se habla

El futuro del movimiento del u$s con Biden (I)

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En los años últimos, en especial después de la crisis financiera internacional del 2008/2009, el sistema monetario quedó pendiente de la sensibilidad de los movimientos de los tipos de cambio internacionales.

La llamada “guerra de los tipos de cambio” fue causa y consecuencia de la orientación del flujo de liquidez de los capitales líquidos y del incentivo de inversiones especulativas de corto plazo.

Una incertidumbre creciente con la vitalidad del sistema bancario y la sustentabilidad de los rescates y ayudas provenientes de respaldos de emisiones monetarias y de ventajas crediticias y tributarias como las de EE.UU y la Unión Europea, dieron señales de que se estaba saliendo de la crisis y volviendo a una nueva fase de crecimiento del capitalismo en la globalización.

Sin embargo los periodos de expansión se acortaron y se modificaron los procesos de fabricación: se expandió la robotización flexible y un menor uso de trabajo vivo; hubo una mejora en la selección de información sobre los gustos y deseos del consumidor; creció la inteligencia artificial de elección de técnicas y de medios de comunicación y se produjeron fuertes cambios de gestión y de management empresarial.

Un día se debate sobre la gestión del Estado y la relación de lo político en las definiciones locales y globales. Otro día es relevante el cambio en el uso de los medios de comunicación y la ampliación de los mercados on líne en la globalización.

En el interregno se produjo un crecimiento del comercio y de la producción de la Cuenca del Pacífico frente al papel del Atlántico, muy particularmente entre EE.UU. y China.

Todo esto parece un presente y un pasado. Como un devenir que ya es historia, mientras que el futuro es incertidumbre, es pragmatismo, inmediatez y cambio.

Lo que no es transparente es la forma del debate, de la contradicción y del comportamiento de los contendientes.

Visto el resultado de la elección en los EE.UU, finalizó la era Trump, sin comenzar una era Biden.

Queda evidente que hace falta un cambio en la acumulación del capital, pero de qué dimensión y profundidad? o simplemente un maquillaje, una mutación, un retoque con pocas consecuencias.

El 2021 manifiesta como primer síntoma de la crisis social el efecto de la pandemia en los EE.UU por la urgencia de frenar la expansión de los contagios, disminuir el desempleo y la pobreza y aumentar el consumo.

Para ello Biden/Harris  comenzaron la vacunación de masas, un refuerzo de la emisión de ayudas sociales y microcréditos, reproduciendo programas de los demócratas del periodo de Obama/Biden y además,incrementando la emisión monetaria y la deuda del Estado.

Al mismo tiempo la devaluación de la moneda estadounidense fortalece otras divisas e impacta sobre algunos movimientos de liquidez, de inversiones y de búsqueda de reservas de valor de los inversores individuales y de fondos corporativos estatales y privados.

El proceso de generar una inyección de liquidez se enfatiza con un papel del Estado de mayor intervención en la crisis nacional, pero augura un comportamiento de accionar internacional más multilateral e inclusivo en la resolución de conflictos.

En ese aspecto se presumen cambios en la estrategia en América Latina con propuestas de mayor amplitud respecto a Venezuela, Cuba y Centroamérica y el Caribe, buscando liberar el giro de remesas y crear zonas de libre comercio y de mayor reducción de trabas para-arancelarias y fiscales.

También privilegiar ciertos préstamos de organismos financieros internacionales de fomento para el desarrollo y la pobreza vía Banco Interamericano de Desarrollo, y del Banco Mundial, así como un papel menos estricto de la burocracia del Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, el mayor efecto es el que se produce en el vínculo con China.

La diplomacia monetaria es siempre la que China desarrolló:  adquirir bonos del Tesoro de EE.UU de mediano y largo plazo (5 y 10 años). Estos bonos forman parte de reservas del Tesoro de libre disponibilidad que siempre pueden ser vendidas en el mercado internacional y provocar un problema en el flujo monetario.

Igualmente, la desvalorización del dólar facilitó el comercio internacional pero obligó a un incremento del precio del producto fabricado en China, al mismo tiempo que encareció importaciones en momentos de expansión de consumo a la salida de la pandemia para el mercado interno.

Esto orienta el crecimiento hacia adentro del proceso productivo y una relocalización comercial en el periodo de mayor apertura de mercados para China.

La otra cara de la caída del dólar estadounidense es la suba del Euro en momentos de una tasa de interés baja en Europa. Este movimiento no facilitó la salida de las mercancías y encareció los productos para seguir la expansión en procesos de libre comercio con África y con el Mercosur ampliado.

La suba más abrupta fué con el Franco Suizo y la Libra Esterlina, al igual que del oro, generando la vuelta a los procesos en que se impulsaban las canastas monetarias como reservas para estabilizar el movimiento de los tipos de cambio.

El otro efecto del 2021 en esta etapa de la globalización, es el que se produjo en el hecho de que la no reducción de la incertidumbre de la duración de esta transición en la cúpula del poder político en EEUU, impulsó a los capitales líquidos a invertir a riesgo en las cripto monedas como el bitcoin y en refugios off shore como los paraísos fiscales para oscurecer la propiedad del capital.

Todo esto permite un cambio en la comercialización sin moneda efectiva y la búsqueda de un nuevo numerario y de otras formas monetarias para la salida de la pandemia.

En Argentina estamos en un momento de definición respecto a este movimiento veloz del dólar de EEUU y su impacto en las formas de comportamiento en las bolsas de valores, en los precios de las mercancías de nuestra oferta productiva y en la valorización de nuestro capital, que oriente la inversión y la forma de acumulación e integración internacional.

 

Democracia o dictadura, ¿quién va ganando?

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Cuando Celestino Rodrigo impulsó en 1975 las brutales reformas estructurales en la economía argentina, no sabía probablemente que los poderosos grupos oligárquicos aliados con el militarismo brutal, habían decidido ya que ése mismo plan base, destinado a la destrucción definitiva del industrialismo que sobrevivió al post peronismo, con miras a los cambios estructurales definitivos, no iba a poder concretarse, con las limitaciones formales de un Gobierno Democrático y Constitucional, sus Parlamentos, sus Partidos Políticos, sus organizaciones sociales, sus trabajadores encuadrados en Sindicatos y sus Jueces.-
Esa fue –entre otras– la razón medular del Golpe de Estado de Marzo del 76, que supo desde un principio que debería imponer una atroz represión y escarmiento social con fusilados, desaparecidos, exiliados, proscriptos, e intimidados, para forzar el ingreso de Argentina al nuevo ordenamiento del capitalismo financiero mundial.

El nuevo escenario de la dictadura impuso entonces: devaluaciones, liberación de precios, congelamientos salariales, caída de retenciones a exportaciones agrícolas, sanción del nuevo régimen de Inversiones extranjeras, apertura total de la economía, entrada y salida indiscriminada de capitales, liberación de las tasas de interés, comienzo del endeudamiento
externo, iniciación del proceso de desintegración industrial y financiarización de la economía dirigido a la fuga de capitales.- Todo ello como instrumentos indispensables para cambiar definitivamente todos los patrones de acumulación capitalista, de la mano del más feroz proceso de disciplinamiento social conocido hasta entonces.

Pero la clave del anclaje de esos mecanismos nuevos y fundacionales de la
dictadura, fue la efectiva y profunda apropiación que se hizo del propio Estado
para imponer el carácter de expropiatorio al salario de la clase trabajadora,
para que asumiera un nuevo rol en la estructura redistributiva, lo que significó
un brutal retroceso en la participación de los propios trabajadores en el
ingreso nacional que pasó del 45% en 1974 al 29% en 1983 y lógicamente una
inmensa transferencia de recursos a las nacientes fracciones de las clases
dominantes por una formidable redistribución regresiva del ingreso.

La recuperada democracia de 1983 recibió de esta manera, una estructura Estatal y un Orden Jurídico ajustados al funcionamiento de esos objetivos del neoliberalismo naciente.

Resulta oportuno entonces poder desentrañar cuál fue el comportamiento de esa Democracia, no solamente en la transformación de ese mismo Orden Jurídico heredado, sino además en los cambios de mecanismos para lograr una necesaria reversión de las consecuencias nefastas del enorme retroceso económico y social consolidado por la dictadura.

Podemos preguntarnos, por ejemplo, en relación a dos pilares fundacionales
del orden jurídico Argentino como son: la Ley de Contratos de Trabajo (1974)
y la Ley de Entidades Financieras (1977), cuál fue el desempeño de la
Democracia recuperada?

Las respuestas son decepcionantes: mientras la estructura legal del orden financiero heredado de la Dictadura está prácticamente intacto, ese monumento jurídico que cobijó a los trabajadores Argentinos desde 1974 que fue la LCT y que fuera descuartizada inmediatamente después del Golpe de Estado, no ha podido aún ser recuperado como fue pensado, siendo la misma Corte Suprema de Justicia de la Democracia la encargada de recortar y limitar de distintas formas los derechos de los trabajadores, como por ejemplo
prohibiendo para siempre indexar los créditos laborales -en una economía toda indexada- en una descarada transferencia de ingresos a las patronales de todos los niveles.

Ninguno de los gobiernos democráticos desde 1983, pudo (o pudo y no quiso)
revertir la estructura económica regresiva que garantizó la apropiación y
distribución inequitativa de la renta.- Aún hoy, con cualquier metodología que
se calcule, la participación de los asalariados está estancada en el 35% del
ingreso nacional.- Y aún hoy como en plena Dictadura, las tasas positivas de
interés multiplican las más variadas “bicicletas financieras”, alentadas desde
el propio Estado.

De todos los gobiernos de distintos signos que se sucedieron en Democracia
desde 1983, la mayoría se desinteresó por cambiar las matrices de apropiación de la renta dejadas por la dictadura y los que quizás quisieron intentarlo no lograron una construcción política que fuera suficiente para sustentar cambios estructurales hacia un país diferente.

Estas reflexiones interpelan antes que nada al Peronismo en su conjunto, si es
que sigue siendo heredero histórico del impulso de las transformaciones. Hoy, por ejemplo, de cara a la globalización de la Economía e involucrados involuntariamente en un mundo en guerra integral, debemos debatir a fondo si esa imperiosa necesidad de transformación se puede compadecer con la idea principal de solo exportar lo que se pueda para afrontar las restricciones externas, postergando la redistribución del ingreso.

Esa estrategia, donde los que menos tienen son los que más esperan, podrá
ser soportada por el pueblo argentino que produce, trabaja y vive de su
esfuerzo?

Quién puede convencer a las mayorías que existe un determinismo económico heredado y que la Democracia no puede transformar la realidad por la imposibilidad alegada de cambiar la líquida correlación de fuerzas y que por esa misma razón las dirigencias son solo Administradoras ocasionales de sus propias e insoportables pobrezas? Y hasta donde este derrotero de claudicaciones hace que las mayorías pierdan
peligrosamente su fe en el sistema Democrático?

Un Peronismo que conserve la esencia de su pasado debe persuadirse que el
desarmado de esa estructura de dependencia que prevalece desde 1976 no es
imposible y que está directamente relacionado con su propia capacidad de
acumulación de poder político, para ser fiel a su vieja historia.