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sábado, junio 27, 2026
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Entrevista a Roberto Feletti

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Preparaste junto con otros economistas un informe donde comenzás planteando que se ha roto el acuerdo democrático que comenzó en 1983, que la crisis de 2001 se había resuelto a favor de los sectores populares y que hoy hay una lucha por la cual los sectores no populares quieren hacer prevalecer sus intereses sobre los de la ciudadanía, ¿podrías ampliarnos estas ideas?

—En primer lugar, lo que uno define como ruptura del pacto democrático es que ese pacto, que incluso hasta tuvo una objetivación en los acuerdos del Pacto de Olivos y la Constitución del 94, que incorpora los derechos humanos con rango constitucional por el Pacto de San José de Costa Rica, había suprimido la violencia política en Argentina. La acción violenta no estaba presente, la persecución de los opositores por la vía de la difamación, cualesquiera sean las causas judiciales y demás. Y se llega a algo que tampoco había estado presente, que es un intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Nación, donde hay poca disposición de quienes hoy están en la oposición de establecer un conjunto de acuerdos que permitan abordar el actual escenario global, y el actual escenario que vive la Argentina. Hay una decisión de imponer posiciones, si es posible de congelar una determinada distribución del ingreso, que hoy por hoy es bastante regresiva respecto de la historia de la Argentina. El reparto de la torta, o la participación del salario en los ingresos, osciló entre el 40% y el 52%, según los distintos momentos históricos. Hoy está debajo de eso, y hay vocación, si uno escucha a la oposición y a los economistas de la oposición, que por la vía de un salto fuerte de la devaluación, un drástico ajuste de las cuentas públicas, eso se congele y ocurra en contra. Pero por el otro, lo nuevo es que la vicepresidenta de la Nación sufrió, por parte de la Policía de la Ciudad, un cerco de su domicilio y una tensión muy grande en las calles, después sufrió un intento de asesinato, una condena, e incluso ahora hay una presentación en la ONU. Hay infinidad de juristas muy prestigiosos que dicen que esto es poco sustentable en función de las acusaciones que el fiscal no logra probar. Entonces, tenemos ese escenario que no estuvo presente en la Argentina, incluso en gobiernos de los cuales he sido adversario, del gobierno de Alfonsín, y su adversario, el gobierno de Menem. De hecho, mi participación en el Frepaso tuvo que ver con eso, era funcionario técnico del Banco Central, gobernaba en ese momento el gobierno de Menem, y sabían que yo escribía en los diarios y planteaba cuestiones. Jamás recibí una presión, al contrario, hasta algún dirigente del banco me invitaba para intercambiar opiniones. Lo digo desde lo personal porque me tocó vivirlo, ser adversario durante muchos años, poder expresarme, y nunca sentí temor de que inventaran una causa judicial, soportar difamación. Esto está pasando desde la última década, pero creo que ahora está agudizado. Hemos visto lo que pasó en Brasil, la destitución del presidente peruano, el intento de asesinato de la vicepresidenta de Colombia. La violencia política se ha reintroducido y en el informe, la asociamos, primero a un escenario global tremendamente incierto, donde uno podría decir que está en disputa la hegemonía estadounidense después de muchísimos años de vigencia. No es algo que uno desee o tome partido, pero hoy hay dos bloques, que durante los primeros 15 años del siglo funcionaron más o menos articuladamente, se han roto, se han cristalizado, eso desemboca en una guerra abierta que ya va a cumplir un año. Y eso se traslada a un cuestionamiento a los espacios democráticos del continente, que he señalado varios hechos, pero que en la Argentina han asumido una característica muy complicada. Ya no quiero hablar de las redes y eso porque parece una cosa etérea, pero hemos tenido un intento de magnicidio, que además no está siendo investigado. Entonces esto no estaba presente, si me preguntás una década, por supuesto no la de la dictadura cívico militar, pero una década que uno podría decir o que yo digo, no fue beneficioso para el país que en la década del 90, en el plano democrático, sería injusto, y te lo digo habiendo sido un profundo opositor en ese período, que uno se sintiera víctima de algún tipo de persecución indebida. Al contrario, se iba a la elección.

—¿Ves posibilidades de que la oposición triunfe y construya un modelo económico más regresivo, para ponerlo en términos concretos?

—Lo están diciendo. He debatido mucho con Carlos Melconian públicamente, nunca hago juicio de valor personal si es una cuestión técnica. Cuando se está diciendo: “Esto no aguanta, acá hay que producir un cambio de precios relativos”, que es lo que están diciendo, con un salto devaluatorio, con un ajuste fiscal, lo que van a hacer es profundizar el carácter regresivo que en parte ha dado la pandemia, en parte ha dado la guerra y han dado los conflictos que incluso determinaron, lo dije públicamente, mi salida del Gobierno. En una entrevista radial que tuvimos, hablé de mandato del peronismo de la redistribución, de su rol, de cómo abordar este proceso. Y me parece que hoy está planteado, lo están diciendo, están reclamando un ajuste mucho más regresivo, mucho más fuerte. Afortunadamente, hoy tenemos un equipo económico cohesionado. El año pasado se llegó a un récord de importaciones, en parte por un efecto precios, por la necesidad de importar energía, pero en parte porque era tal la presión de que iba a haber un salto cambiario descomunal que muchos empresarios sobrestockearon. Y hoy están viendo la presión importadora seguramente, y hay una mucho mejor administración del comercio exterior. Va a tener otro rumbo. Pero uno veía que decían que acá iba a haber un salto cambiario descomunal, y se ve en parte en el reflejo del sobrestock en muchos casos.

—También en este informe que ustedes hicieron. Mencionabas determinados signos de la economía, marcabas por ejemplo que los electrodomésticos se siguen vendiendo en proporciones superiores. Pero la construcción había bajado 0,9% respecto del mismo mes del año anterior, y la capacidad instalada había alcanzado casi el 67%, 2,4% superior al mismo mes del año anterior, y llevamos tres meses consecutivos de no crecimiento y caída del Producto Bruto, ¿cómo te imaginás que se va a llegar a las elecciones? 

—La gran apuesta acá, que es la apuesta de todo plan de estabilización, es si se logra reducir la volatilidad de las variables. Esencialmente son tres: la tasa de interés, el tipo de cambio, el dólar y el nivel de precios, sobre todo en alimentos. Si se logra que esas tres variables más o menos marchen por un sendero de expectativa razonable, en general, lo que se aconseja es la tasa de interés acá arriba, los precios en el medio y el tipo de cambio como suerte de ancla. Si eso se logra sin deterioro del nivel de actividad, creo que estamos ante posibilidades ciertas de reelección del peronismo o que el frente peronista o la coalición peronista…

—Sea competitiva electoralmente.

—Absolutamente. En ese punto, se ganaron algunas cosas respecto al tiempo que me tocó integrar el Gobierno, insisto, nunca hay valoraciones personales de la gente con la que me tocó interactuar. Me parece que el equipo del ministro Massa es un equipo cohesionado, eso permitió combinar esta suerte de medidas heterodoxas con ortodoxas, que es la delgada línea entre un plan de estabilización o un plan de ajuste.

—En esta misma serie de reportajes, textualmente dijiste: “Si el pueblo ve que el gobierno peronista va hacia ese escenario de recuperación de empleo y de salario, se puede revalidar electoralmente”. Esto fue hace un año, cuando se habían perdido las elecciones.

—Parte de mi llegada al Gobierno es justamente como consecuencia entre las PASO y la general, como una necesidad de aplicar una política…

—¿Ves que todavía es posible esa recuperación?

—Creo que sí, a pesar de que tenemos leve estancamiento en los últimos tres meses, también es cierto que los interanuales están dando muy altos, 4,5, 4,6. En el escenario en el cual estamos hay una delgada línea entre plan de ajuste y plan de estabilización. El plan de estabilización es el que permite ordenar las variables sin deteriorar el nivel de actividad, y el plan de ajuste busca un ordenamiento monetario fiscal drástico, y el desplome del nivel de actividad. El Gobierno, o el equipo económico ha combinado cierto nivel de heterodoxia en política de precios con canastas y con fideicomisos, que son las mismas que apliqué yo, pero con administración más precisa del comercio exterior y más cohesión del equipo, y por el otro, un ordenamiento monetario y fiscal, que está permitiendo discutir de otro modo la administración de comercio exterior y la administración de la política de precios. Ahora, lo que termina siendo decisivo es esta acumulación de dólares en el Banco Central. El sobrecumplimiento de la meta de reservas con el Fondo, la expectativa que se ha generado con la recuperación o la puesta de una oferta para recuperar bonos de deuda es un día a día complejo que lo hace un equipo cohesionado, y que va combinando regulación de precios y de comercio exterior con ordenamiento monetario, fiscal y acumulación de reservas. Si eso genera un conjunto de expectativas, que impiden una grave desaceleración del nivel de actividad, ratifico lo que dije hace un año, creo que se vuelve la coalición peronista absolutamente competitiva.

—Hoy, después de un mes en que hubo un cuatro delante en la inflación, está entre 5% y 6%, y si uno la proyecta anualmente, no es muy distinta a la que tuvimos el año anterior. Pareciera haber una especie de núcleo duro de entre 5% y 6% de inflación, ¿creés que es bajable esa inflación con estas políticas?

—En enero y febrero hay un nivel de estacionalidad, sobre todo en fruta, verdura. Lo digo con experiencia concreta, habría que ver la inflación núcleo sin la estacionalidad cómo da, pero no es una excusa de funcionario. Hay que ver, creo que sí, que es bajable en la medida en que se acumulen reservas en el Banco Central, este ordenamiento monetario y fiscal no lesione la actividad y se pueda afirmar la política de canastas y la política de fideicomisos. En ese sentido podemos tener un sendero de inflación mucho más en descenso, y de hecho creo que hoy estaban discutiendo las bajas de pautas de la corrección de las canastas reguladas. Creo que ese conjunto de medidas, si realmente se logra avanzar en un menor nivel de importación de energía, como se ha anunciado… Si realmente el Gobierno ha logrado, con el swap con China, y este shock que han anunciado entre bancos públicos recientemente en la visita y el acuerdo bilateral con Lula, garantizar flujo de financiamiento de importación, de los dos principales socios comerciales, como que garantiza durante este año el flujo de importación, la expectativa es favorable. Y eso hace descender un poco la expectativa cambiaria; además, como decía antes, recordemos que el año pasado hay sobrestock. Creo que vamos en camino de un ordenamiento y la decisión de remarcar precios tendría que tener un límite. ¿Por qué es importante canasta regulada y administración de comercio exterior? Porque se le está diciendo al empresariado que necesita insumos, que el Gobierno le garantiza un tipo de cambio, por lo tanto no trasladen a precios un costo de reposición que no es tal, porque ese es el argumento que yo recibía. Ahora hay una sola ventanilla para discutir eso, y creo que eso es un avance. Hay que tener muy claro: si se logra bajar la volatilidad de variables en la estabilización sin deteriorar el nivel de actividad, las posibilidades de triunfo electoral de una coalición peronista son muy altas. Sobre todo porque enfrente tenés una oposición que te propone una salida de esto con el uso de un salto de reacomodamiento de precios relativos, tremendamente regresivo y tremendamente traumático. Y de hecho el año pasado estaba esa presión. Por eso señalaba el crecimiento de las importaciones, era “cubrirme y tener sobrestock por las dudas”.

—¿Cuánto afecta la sequía y genera problemas tanto fiscales como de balanza comercial?

—La sequía va a ser un factor muy negativo, se está estimando que en soja y trigo va a haber caídas relevantes.

—Ocho mil millones de dólares.

—Se está hablando, exacto, de entre 6 mil y 8 mil millones de dólares de pérdida de ingresos. Todavía está la expectativa de que en febrero y marzo llueva y mejore, y eso tenga un menor impacto. Contra eso, el Gobierno está actuando.

—¿Swap con China, swap con Brasil?

—El aporte del Banco de Desarrollo Centroamericano para sostener la tarjeta Alimentar. Probablemente en la discusión con los otros tres bancos multilaterales, la CAF, el BID, el Banco Mundial, también recibe aporte, y la reducción de importación de la energía, que ese es el sendero estructural, la energía deja de ser una restricción para empezar a convertirse en un flujo de divisas, un vector de competitividad. Esto lo planteó el ministro Massa, en ese punto se puede afrontar la debilidad de la sequía, del menor nivel de flujo de divisas, con todo este conjunto de medidas. Por eso, es muy importante la recomposición de reservas. Si tenés más o menos garantizado el nivel de importaciones, tomando el Presupuesto aprobado, entre pagos, importaciones, todo el conjunto de egreso de divisas, estás pensando en 86 mil, arriba de 90 mil millones de dólares. Si podés proyectar un ingreso por exportaciones de 100 mil, que no parece ser un disparate, o 95 mil, equilibrás el sector externo. Si equilibrás el sector externo y seguís manteniendo este ordenamiento fiscal, hay muchas chances de equilibrio. Reconozco que la sequía es un impacto no deseado importante. Lo que se hace es sustituir fuentes de ingreso de divisas, los bancos multilaterales, los swaps con los principales socios comerciales, la discusión del ahorro de energía, que compensen esta caída.

—¿Cómo podría afectar a este 2023 la baja de tasa de interés de Estados Unidos? 

—Uno de los factores, y fui crítico y lo dije, incluso antes de ingresar al Gobierno, que complicaron a la Argentina en su programa financiero fue el proceso de reestructuración de deuda con el sector privado, que no produjo una baja significativa del riesgo país. Te lo digo desde 2009-2010, cuando hicimos el segundo canje de deuda, de lo que era el default de 2001, los canjes de deuda 2005-2010, un canje de deuda lo que provoca es una baja de riesgo país. Nosotros fuimos a hacer el canje con 900 puntos de riesgo país y bajó a 500. Acá teníamos 1.100, fue a parar a 1.700, después pasó los 2 mil. Este fue un primer problema, haber reestructurado la deuda con el sector privado y no haber bajado el riesgo país, porque cuando baja el riesgo país, hay una voluntad, no diría tanto de tenedores externos, sino de argentinos en el exterior, dinero formal o informal, que ante una baja del riesgo país se sienten atraídos como para correr ese riesgo. Una baja del riesgo país con una baja de la tasa de interés internacional, por eso también el programa de recompra de deuda tendría que provocar un ingreso de dólares financieros. Ya no hablo de los dólares comerciales, sino de las empresas que programan las deudas privadas que han emitido, posibilidades de alguien que tiene un dinero paralizado y ve que Argentina está menos riesgosa. El otro punto, y esto no es un dato menor para el equipo económico del ministro Massa, es que el acuerdo de información con Estados Unidos también va a marcar un antes y un después respecto de la salida de capitales por fuera de las normas legales. Eso va a sincerar la existencia de un volumen de divisas que seguramente algo va a aportar y algo va a repatriar. Es muy importante ese acuerdo, esperemos que se materialice, que la ley de blanqueo salga. La oposición no la quiere tratar. Creo que un programa financiero que baje un poco el riesgo país con la baja de la tasa de interés en Estados Unidos tendría, por lo menos lo que dice la experiencia histórica, que hacer llegar dólares no de carácter de la balanza comercial, sino dólares financieros.

—¿Qué está indicando el aumento de los activos argentinos, tanto las acciones locales como las acciones en el extranjero?

—Indica que Argentina va hacia otro escenario de carácter estructural, lo habíamos señalado, que estamos en un contexto internacional sustancialmente distinto. Por qué: por ejemplo, Sudamérica, que tiene gobiernos progresistas, incluso está Lula, está Cristina, no puede reproducir lo que pasó en los primeros 15 años del siglo. Porque esa era de desbalance global, donde Estados Unidos le compraba a China, y China compraba al continente, lo simplifico, pero era un nivel de acuerdo en el cual Estados Unidos tomaba como un factor de expansión de su demanda a China, eso se rompe, se empieza a resquebrajar con la crisis de 2008 y termina de resquebrajarse con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Eso hace un alineamiento de bloques China-Rusia, hay que ver qué pasa con la India, el Asia-Pacífico. Por el otro lado, el Reino Unido, saliendo de la Unión Europea y armando un bloque anglosajón, una nueva carta del Atlántico con Estados Unidos, más el Commonwealth, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, incluso una alianza defensiva. Una Unión Europea donde su situación es incierta, y una guerra. Eso es una crisis de hegemonía, claramente, y una tensión que no sabemos cómo se va a resolver. Ahora, esa guerra va definiendo precios internacionales de bienes esenciales, los cuales Argentina produce, esencialmente energía, agroalimentos, minerales, que llega para quedarse. O cualquiera diría que esto va a durar un tiempo, porque la crisis de hegemonía internacional no está resuelta. Lo que provoca, con la existencia de Vaca Muerta, que es un yacimiento ya maduro… cuando se empezó a discutir hace más de una década, había que explorarlo. Los costos de extracción no estaban tan claros, hoy ya todo eso está despejado y la única discusión son las formas de movilizar esa producción a través de gasoductos, plantas compresoras, porque lo más costoso es saber si el yacimiento es rentable o no. Ya esa reserva está, va a provocar un flujo de dólares entre los próximos tres, cuatro, cinco años, no de acá a muy lejos, que no tiene que ver con la producción agropecuaria, por primera vez diría en 150 años de historia.

—¿Cambia estructuralmente la matriz de producción de la Argentina a partir de los minerales y el gas?

—En cuanto al sector externo, sí. Y ese cambio donde la energía deja de ser una restricción para ser un vector de competitividad, ya sea para la producción industrial con valor agregado como para la agroindustria o para la industria mercado internista, cambia y además es un factor de flujo positivo de divisas, eso es de carácter estructural, cambia el valor de las empresas argentinas. Lo que está en discusión acá, y por eso también lo cito en el informe, es que hoy tenemos un vector de competitividad en curso muy próximo que va a ser la energía, el otro vector de competitividad, y este es antinómico con el peronismo, es la mano de obra. Hoy tenemos salarios relativamente bajos en dólares. Entonces hay un sector del empresariado, no culpo, hay discusiones que ni siquiera tienen que ver con la Mesa de Enlace. Hay un sector del empresariado que ve que hay precios internacionales altos, y pueden ser sostenidos producto de la crisis de hegemonía. Y por el otro, dos vectores de competitividad: mano de obra y energía. Tratemos de que esto continúe, y ahí viene la tensión con el peronismo. Nunca el peronismo admitió la competitividad de la economía extraída del salario, siempre era cómo la producción primaria agropecuaria subsidiaba al desarrollo industrial. Cuando se discute el péndulo, esencialmente está en ese núcleo. Hoy esto cambia. Lo que todo el mundo está viendo, que las acciones de las empresas argentinas están muy baratas en dólares y que, al calor de un escenario de precios internacionales altos y disponibilidad de bienes esenciales, son empresas subvaluadas. Warren Buffet creo que fue el que dijo: “Lo importante no es el precio que uno paga, sino el valor de lo que compra”. Me parece que muchos están tomando esa máxima para comprar las acciones argentinas.

—Dos hipótesis: una es que están viendo que la Argentina va hacia un cambio estructural a partir de los minerales y del gas…

—Yo estoy convencido de eso.

—… y otra hipótesis es que están viendo, como se vio en 2015, que puede ganar un partido más amistoso con el mercado. ¿Le asignás alguna chance a eso?

—Es una mirada de corto plazo y puede ser que algunos analistas la tengan, pero la verdad es que con ese partido no les fue bien. Si uno habla, por lo menos la segunda línea, no hablo con las primeras líneas empresariales, no vieron bien esa gestión; de hecho, otros no la acompañaron por varias razones. Primero, porque fue un gobierno que recibió 45 mil millones de dólares entre 2018 y 2019 y no pudo pasar de la primera vuelta electoral. Un gobierno que recibe esa cantidad de dinero, que supuestamente es para estabilizar la economía y mejorar sus chances electorales, y no pasa de la primera vuelta electoral, cuando menos no pudo disciplinar a su propio poder económico, que supuestamente lo respaldaba. Y segundo, me parece que la injerencia directa de funcionarios de gobierno, no hablo de corrupción, en la distribución de mercados, sobre todo ligados a la energía, obra pública y demás, tampoco estuvo bien vista por un sector del empresariado. No sé si se renueva esa apuesta. Puede ser que se renueve la apuesta a un partido de derecha, pero no encabezado por Macri, me parece. Creo que lo que todo el mundo ve es que una acción de YPF que vale 8 o 9 dólares, que está costando hoy, es muy barata. YPF es el principal concesionario dentro del yacimiento Vaca Muerta, y creo que lo mismo pasa con otras acciones, e incluso las empresas industriales con inserción exportadora como el caso Aluar, como en el caso Techint. Me parece que vamos a otro escenario, que se conforma un bloque de poder que está diciendo: “Veamos cómo esto se administra”. También en un contexto internacional muy incierto.

—Te tocó ser funcionario con el ministro Guzmán y ahora tenés una mirada elogiosa del ministro Massa, ¿cuáles son las diferencias entre Guzmán y Massa? Muchas veces se dice que finalmente a Guzmán no lo dejaron hacer las mismas cosas que a Massa le dejan hacer, ¿es incorrecta esa idea?

—Massa tiene una administración de comercio exterior mucho más precisa, mucho más clara, aun en un contexto de fuerte expansión de importaciones pudo administrarla. El segundo, me parece…

—¿Se lo dejaban administrar a Guzmán?

—Cuando estalla la guerra y a mí se me dispara trigo, girasol, o sea aceite y panificados, consumos básicos, planteo las retenciones, lo dije, lo ratifico y lo sigo pensando, que tiene que haber mayor derecho de exportación. Y se arma una mesa, una suerte de comité donde estaba el ministro Kulfas, el ministro Domínguez, el ministro Guzmán, el presidente de Banco Central y yo, de ahí se logra salir con el Fideicomiso del Trigo, una medida que yo implementé, pero tildada de insuficiente. En un momento, uno se fue, dijo: “Acá no hay el comité de emergencia que uno espera, no se toman las medidas para abordar este escenario”. Guzmán estuvo dos años y medio y si uno analiza, insisto, tuve diálogo con él, siempre recibí un trato respetuoso, personal, profesional. No quiero entrar en la discusión personal, pero él tuvo a cargo una aceleración de la reestructuración de deuda con el sector privado en septiembre de 2020, plena pandemia. La economía a nivel global cayó 3,8% en todo el mundo. Esa reestructuración permitía bajar el riesgo país y que entraran dólares de carácter financiero, no pasó eso. Después, se quiso avanzar en un proceso de superávit comercial alto, pero no logró acumular reservas. Eso lo hemos cuestionado, lo he escrito, previo el ingreso al Gobierno, lo he dicho estando en el Gobierno. Esa es otra discusión, manejo de programa financiero, manejo de sector externo, superávit comercial, no hay acumulación de reservas. Tercero, dentro del programa financiero, por qué no se fue a buscar primero, o en paralelo, el acuerdo con los acreedores privados, el acuerdo con el Fondo.

—Mencionaste “equipo económico cohesionado”, ¿el que vos integrabas no era cohesionado por culpa de Guzmán o porque las condiciones políticas no lo permitían y sí lo permiten hoy?

—Creo que no había un liderazgo claro sobre un programa de estabilización, entonces se buscaba la reestructuración de la deuda…

—En términos concretos, desde tu perspectiva, ¿Guzmán fue un mal ministro? 

—En términos económicos, sí.

—Y en el caso de Massa, que lleva seis meses de gestión, ¿tu balance está a la altura de tus expectativas?

—Creo que él está aplicando un plan de estabilización que, como te decía antes, el éxito va a ser si baja la volatilidad de las variables y no deteriora el nivel de actividad, eso te coloca en competitividad electoral. En lo que tiene hoy, es más claro: aplicar una política de precios regulada, necesita administrar el comercio exterior, y los funcionarios que están sentados en la mesa tienen que tener al empresario al que se le dice que importa a determinado tipo de cambio, y tiene que tener una canasta regulada, producirla y abastecerla. El único momento en que viví eso fue cuando llego, pongo un congelamiento de tres meses, y cuando se va a producir la salida del congelamiento me presionan con una salida de diez, doce por ciento de aumento. Ahí doy la alerta, incluso lo hablo con el Presidente, quien fue conteste de eso. Y nos sentamos todos, Guzmán, Kulfas, Pesce, frente a los principales CEO del empresariado, y se logra salir ordenadamente del congelamiento.

—Se te asigna ser, dentro de los economistas del oficialismo, una persona con más valoración del Estado que el promedio de los economistas del oficialismo. O sea, no alguien que está tendiendo al centro ni a la derecha, ¿qué te pasa cuando ves que a Sergio Massa lo aplaude Paolo Rocca? 

—Primer dato, hay un sector del empresariado que seguramente está compartiendo esta visión de cambio estructural y más allá de si se hace el gasoducto, que se está haciendo, los caños vienen de su empresa, esa es la coyuntura. Pero no soy antiempresario, sí tengo una valoración mucho más importante del Estado, y creo en la regulación estatal, creo que frente a monopolios hay que regularlos y el Estado tiene que intervenir, tiene que estar presente en algunas áreas. Ahora, también creo, y por eso soy peronista, que tiene que haber una alianza de clases o un acuerdo policlasista. No sé si es con Paolo Rocca también, pero ratifica lo que venía diciendo, hay un conglomerado empresarial con inserción exportadora que ve estos vectores de competitividad y los quiere sostener.

—Te recuerdo diciéndome que cuando volviste a la actividad pública, después de los cuatro años del gobierno anterior, te encontraste con un empresariado distinto al que habías dejado cuando te tocó ser funcionario con Cristina Kirchner, ¿qué cambió en ese empresariado? 

—En ese momento era refractario a la regulación estatal, no quería que se le impusieran condiciones, no era un empresariado con el cual uno estaba acostumbrado a tratar y negociaba y terminaba acordando.

—Si interpreto bien, te encontraste en 2021 con empresarios que estaban más a la derecha o económicamente más ortodoxos que lo que estaban en 2010, y hoy, en 2023, después de determinadas circunstancias, de percibir que hubo un cambio estructural en la economía argentina, nuevamente los ves más predispuestos a una alianza con el Estado. 

—En determinadas condiciones, que se mantengan estos dos vectores de competitividad, mano de obra y energía. Hay un núcleo empresarial, la Mesa de Enlace, producción primaria. Otra cosa, si querés llamalo el Consejo Agroindustrial Argentino, la UIA en algunos sectores, hay un sector que dice: “Vamos a un cambio estructural, la energía va a cambiar su funcionalidad en la Argentina, los precios internacionales en medio de esta crisis hegemónica, que todavía no está resuelta, van a seguir”. En el continente vuelve Lula a Brasil, que eso es muy importante, y para la Argentina Brasil es muy importante y hay una tendencia por centroizquierda votando más allá de lo que puedan decir los comunicadores, eso está pasando. Ahora hay un programa de estabilización que está tratando de poner cierto orden monetario y fiscal, recomponer los niveles de reservas, tuvo respaldo de Estados Unidos, veremos si eso se implementa, del “discovery” de los capitales fugados, con lo cual vamos a una ley de blanqueo, hay una posibilidad. Hay un componente peronista importante, que no se puede ignorar y que sigue presente, eso es lo que está pasando en la cabeza de un sector del empresariado.

—Hay una relación entre desempleo y salarios: con un desempleo alto, los salarios bajan; y cuando el desempleo baja, los salarios aumentan. 

—Esa era la Argentina peronista, la capacidad de negociación de los gremios aumentaba mucho en la medida en que había pleno empleo.

—Tuvimos un ciclo en que aumentó el desempleo, ahora está bajando el desempleo, aumenta el empleo, ¿podrá ser que los salarios bajos sean el resultado del proceso anterior, y que primero se genera el pleno empleo para que después aumenten los salarios?

—Sin duda, si se sostiene este nivel de crecimiento. No tengo medida ahora la elasticidad empleo-producto, y cuanto más aumente el componente industrial del producto, más va a aumentar el empleo. En la medida en que se sostenga un nivel de desempleo bajo lentamente, la capacidad de presión y de organización sindical va a seguir, por eso también hay tanto ataque de la oposición a los sindicatos. El expresidente Macri tomó como bueno el modelo del emirato de Qatar y dijo: “Acá no hay sindicatos”. Ese proceso va a tender a una mejora salarial. Ahora, también es cierto que en el peronismo, por dos mecanismos, uno era la redistribución a través de apropiación de renta extraordinaria, en este caso exportadora, directamente al financiamiento de la industria e indirectamente al financiamiento del empleo. Y por el otro, los acuerdos sociales o los acuerdos de consenso, que el primer escalón era la paritaria, pero también los acuerdos de precios y salarios estaban presentes en el peronismo como forma de ordenar la distribución. El sostenimiento del desempleo bajo va a ir forzando una mejora en la distribución del ingreso.

—Por un lado planteás un cambio estructural de la matriz productiva argentina a partir del gas y de los minerales, que de manera creciente va a generar efectos positivos en 2024, 2025. Por otro, que si ganase Juntos por el Cambio haría un ajuste para resolver el problema de la inflación rápidamente, aunque caiga inicialmente el crecimiento económico. ¿Y cómo imaginás que sería si continuase un gobierno peronista? 

—Si continúa un gobierno peronista, es que el plan de estabilización tuvo algún grado de éxito y estamos en un escenario de baja volatilidad de variables, con crecimiento, que va a ser potenciado porque cada año que pase juega a favor en esta emergencia, sobre todo de la energía, con su nuevo rol.

—¿Cómo sería un plan de estabilización? ¿Que la inflación termine siendo 60% y el crecimiento tres?

—En este año, 2023, y que el año que viene, 2024, la inflación podría estar en torno al 35%-40% con un crecimiento sostenido también de tres o cuatro, eso va empezando a crear otro escenario.

—¿Entonces hay dos modelos: uno es de shock y otro de gradualismo; por parte de Juntos por el Cambio hay que resolver el problema de la inflación inmediatamente a costa del crecimiento, por parte del peronismo, a lo largo de los años pero sin ajuste inicial?

—No, el shock de Juntos por el Cambio es un shock regresivo que va a destruir el salario, que probablemente también golpee al empleo, y que además tienda a una mayor reprimarización, un carácter más extractivista.

—Pero resuelve el tema de la inflación rápidamente.

—Primero va a acelerar la inflación, porque tiene que destrozar el salario.

—Cambio de precios relativos pero inmediatamente a partir de ahí sí una inflación baja.

—Sí, probablemente. El modelo o la política económica que se está planteando en este momento, y esa es la diferencia entre plan de estabilización y plan de ajuste, es que el plan de estabilización lo que hace es ordenar las variables, para una mejor recuperación del salario. Cuando entra a bajar la inflación, un trabajador, si se ajusta el salario, tiene mejoras sensibles.

—Pero coincidimos en que 95% de inflación, 60% de inflación, incluso 40% de inflación en 2024 sigue siendo una inflación alta. 

—Es una inflación alta para una Argentina que se recibió endeudada, donde le cayeron diez puntos con la pandemia.

—¿La diferencia de diagnóstico entre el modelo peronista y el modelo de Juntos por el Cambio sería que para Juntos por el Cambio la estabilización macroeconómica es urgente y hay que hacerla al costo que sea, mientras que para el peronismo se puede hacer por etapas?

—El tema es adónde llegamos, lo decía, un shock como el que plantea Juntos por el Cambio es un shock profundamente regresivo, pero además de carácter estructural, y además otorgarle un carácter mucho más primario, más extractivista, al modelo beneficiado por los precios internacionales. En el peronismo no, es un proceso de regulaciones, administración de comercio, asegurar el nivel de actividad y, por el otro, ir propendiendo a una mejora paulatina del salario, y con un componente industrial mayor.

—¿No se trata solo de ordenar la macroeconomía sino ordenarla de una manera en que la distribución de la renta no sea más regresiva?

—Nunca es neutral el ordenamiento de la macroeconomía.

—¿El ordenamiento de la macroeconomía que podría hacer un gobierno peronista coloca recién al final de ese ordenamiento un país sin inflación?

—El proceso inflacionario en Argentina siempre está asociado a la puja distributiva, y siempre está latente. En este mundo que vivimos hoy, las economías desarrolladas están teniendo procesos inflacionarios inéditos en las últimas tres décadas, y los están teniendo por las subas de los precios internacionales, y los están teniendo en moneda dura. Porque nosotros decimos 60% de inflación, en una moneda que dista de ser una moneda de reserva internacional. Ahora 10% de inflación en euros o en dólares, donde no hay paritarias, donde no hay mecanismos de compensación, también es muy duro. Hay que ver ese proceso también. Y también es cierto que ellos no lo han atacado por ahora con programas de ajuste, han sido muy cuidadosos. Los planes de austeridad que llevó adelante Alemania para poder afirmar el euro en medio de la crisis de 2008 hoy no son viables. Entonces hay que estabilizar las variables, tener un orden monetario y fiscal, pero fundamentalmente hay que tener solvencia en el sector externo, y esto es lo que, paradójicamente, los procesos conservadores como el de Cambiemos nunca tienen. Ahora, lo que sí, ellos van a una política de shock para terminar de desestructurar un escenario social que pueda impugnar este libre manejo de los recursos de la Argentina, pero no tiene nada que ver con lo que plantea el peronismo.

—Si la economía hace competitivo al Frente de Todos como para que pueda ganar las elecciones; en ese contexto, ¿el candidato quién tendría que ser, Massa o el Presidente? 

—Mi candidata, con mi corazón y a quien no voy a abandonar nunca, es Cristina.

—Asumiendo que ella cumple lo que dice…

—Después, un escenario en el cual hay un éxito económico, eso tendrá que resolverse en las PASO. Obviamente un gobierno que es competitivo en términos electorales, quien lo preside tiene posibilidades, y el ministro que ordenó o que lo transformó, le dio el carácter de competitividad, también. Ahora, creo que para el bienestar del pueblo, la que mejor puede asumir este escenario de expansión que viene, para que esto sea equitativo, es Cristina.

—Pero si ella no fuera…

—Tendrán que resolverlo en unas PASO, porque justamente lo novedoso en esta etapa del peronismo es que es una coalición de gobierno.

—Ves al Presidente y al ministro de Economía compitiendo.

—Es una posibilidad, sí.

—¿Te resulta viable que el Presidente compita con su ministro de Economía, los dos en ejercicio? Parece poco probable, debería haber un acuerdo en quién de los dos representa mejor el sector de gobierno.

—Las PASO se hicieron para algo.

—¿Ves a alguien del sector que no es ni del Presidente ni del ministro de Economía, concretamente del sector del kirchnerismo, que podría ser candidato en esas PASO?

—No. Es Cristina.

—¿Y si no fuera Cristina?

—Del kirchnerismo es Cristina. Ahora, resolver la discusión entre el Presidente y el ministro Economía, si es que esta discusión se plantea, porque, habida cuenta más allá de que en algún momento convergieron, llegan a sus funciones desde sectores distintos en el marco de un proceso electoral abierto, no lo veo como algo improbable.

 

https://www.perfil.com/noticias/periodismopuro/roberto-feletti-en-terminos-economicos-si-guzman-fue-un-mal-ministro-por-jorge-fontevecchia.phtml

Réquiem en el horizonte popular: absurdos sobre el “vivir con y de lo nuestro”

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La idea de “vivir con y de lo nuestro” se ha desechado como opción socioeconómica. Ya no interesa. Es una concepción autárquica que ha caído en desgracia, se ha nublado, diluido, apagado. Ha sido optimista y contestataria, pero ha entrado en la etapa del olvido, que es la garantía de su muerte. El libro exitista de Macri (“¿Para qué?”, Editorial Planeta) triplica el precio del texto analítico de Aldo Ferrer (“Vivir con lo nuestro”, FCE). Los economistas del establishment (¿los habrá del no-establishment?) afirman que los precios marcan preferencias porque se relacionan con el nivel de satisfacción del dinero. A más goce, más precio y más valor.

Hoy, la globalización financiera y tecnocrática es el nombre de la Verdad, de lo Posible y de lo Deseable. Clausura y fin del debate. Lo “nuestro” nos lleva al viejo pasado. Cito a Bolívar cuando reclamaba, con enojo, a Europa “¡déjennos hacer nuestra propia Edad Media!”.

Y, dado que hemos madurado -según dicen-, los sapientes menosprecian la idea. La ubican en un romanticismo vulgar de juglares populares, la instalan en cafés reuniones de militantes del divague y la depositan en las garras racionalistas de la posmodernidad. Se ha dejado perdido el concepto en el viejo arcón del pesimismo, entremezclado con recuerdos olvidados, como equidad y términos proscriptos, como revolución. ¡Qué no se hable del vivir con lo nuestro!, es la consigna.

El discurso posmoderno y el sentido común neoliberal nos han convencido de que “lo nuestro” inexiste, es demasiado poco e insuficiente, casi insignificante, y que es necesario ir por más. Crecer más, acumular más, querer más, consumir y gastar más, domesticar más la naturaleza y los hombres. Que todo se sujete al hedonismo de la economía.

El capital tecno-financiero no es “nuestro”, “lo nuestro” es, apenas, gentes que trascurren sus vidas desde el amor, se animan a pensar futuros juntos y hacen cosas en común. La aniquilación de lo “nuestro” es, en definitiva, otra de las abstracciones triunfantes del capitalismo actual. El crecimiento ilimitado como fábula posible para que el cibernántropo del poder imponga su estilo de vida. No hay lugar para lo nuestro, es el fin de lo común.

Es cierto que no se sabe bien que es “lo nuestro”, lo que nos es propio, lo que tiene que ver con la propiedad común y con la pertenencia colectiva. Tampoco quienes somos “nosotros”, los portadores de lo nuestro, los que tenemos intereses comunes y participados.

¿Quién puede creer que es nuestra la Patagonia de los Benetton? ¿Y los hidrocarburos de los yacimientos de PAE? ¿Y el dulzor de los campos cañeros de Ledesma? ¿Los campos sojeros de los holdings transnacionales? ¿Ni que hablar de los ríos y del agua de glaciares hecha Lago Escondido para el pornográfico encuentro del poder real de empresarios, funcionarios y jueces?

“Nuestro” ha dejado de ser una pertenencia de todos y se ha vaciado de contenido. Es un término que se agota porque cada vez hay menos cosas de todos. El patrimonio común se debilita. Como cuando desde el neoliberalismo se dice no comprender esa obsesión por recuperar las Malvinas. “Nuestro”, lo nuestro es una palabra perdida y casi repudiada. Y asesinado “nuestro”, van por “compañero”, el que nos acompaña en el camino. Quieren dejarnos no solo sin pertenencias comunes, sino también solos de soledad, evitar la compañía.

Lo global en lo social y el yoísmo en lo individual, se han apropiado de lo nuestro y lo subsumen. “Nuestro” campo es una entelequia que se transforma en commodities misteriosos y oscuros y “nuestro” panadero -a quien mirábamos a los ojos para putearlo porque se le había tostado demasiado el pan- es ahora una góndola impersonal y aleatoria.

Y los precios quedan fuera de nuestra acción económica y nos empobrecen porque, claro, no son nuestros precios sino los de ellos, que los fijan a su conveniencia, con una peculiar visión de lo justo aplicado al precio, que comparten con el administrador político de turno. Por eso las políticas públicas son la restauración política de lo nuestro.

La deuda, ella sí, es nuestra. Es la marca de la dependencia. Por eso la práctica kirchnerista de desendeudar, liberar lastres, fue una expresión de vivir con lo nuestro. No traigan nada, no ayuden que nos arreglamos, fue el mensaje. Pero se ha vuelto a “nuestra” deuda. La propiedad popular de las penas que son de nosotros según canta Yupanqui desde siempre. Y las consultoras nos abruman con informes sobre cuanto debemos per cápita. Para regocijo de los verdaderos deudores que son los fugadores y los evasores.

Es necesario que algo sea “nuestro”, so pena de invalidar el concepto subyacente de ”patria” (para haber patria tiene que haber nuestros). Habrá que investigar a qué queda reducido lo nuestro: ¿a los símbolos patrios? ¿al Papa Francisco?  ¿a Maradona? ¿a la birome? a la picardía argenta? ¿al fútbol?  No lo sabemos, pero el hecho es que los espacios políticos desechan y menosprecian la idea de vivir con y de lo nuestro.

Podemos intentar decir que “vivir con y de lo nuestro” es opuesto a “vivir con y de lo ajeno”. Claro que suena interesante el vivir con y de lo ajeno. Es la teoría del ladrón, una de las hipótesis fundantes del racionalismo rampante ortodoxo y metáfora económica de la máxima satisfacción con el menor esfuerzo. La prudencia es lo que transforma en deudor al ladrón. Fue una máxima precapitalista y medioeval: acojamos al ladrón como deudor para dominarlo. Es también la teoría del viejo Marx sobre la plusvalía en la que descansa el vivir bien del capitalista basado en la apropiación del valor del trabajo asalariado. El mérito de hacerse del esfuerzo ajeno.

La pregunta es si el pensamiento popular debe impulsar la concepción de lo nuestro o sumarse a su crítica para parecer a tono con el poder, aggiornados. Claro que los pueblos tienen que organizar su economía de manera tal que produzcan al menos el valor de lo que consumen. Es una ecuación energética. La creación de valor está determinada por los avances tecnológicos. Es cierto. La industrialización es deseable y necesaria. Es cierto. Pero ningún argumento, por otario que sea, desplaza la necesidad de administrar nuestros recursos naturales a partir del trabajo humano nacional con la tecnología posible y pertinente administrada por un Estado nacional cuyo programa sea el interés de nuestros pueblos. Simplemente instalar la idea de lo nuestro en el marco del buen vivir y como basamento del campo nacional y popular.

Advertencia: este bestiario de ideas sueltas e inconsistentes no deben ser leídas -si es que se leen- en defensa del maestro Aldo Ferrer y su tesis sobre Vivir con lo nuestro. Ferrer y sus convicciones ya disponen de una sólida defensa argumental de mejor contenido y mayor profundidad.

 

Lo micro y lo macro en la cultura. ¿Cuál es el balance?

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Hay diferentes maneras de observar la realidad y estas observaciones parecerán objetivas y
veraces para cada observador.
Inevitablemente nuestra mirada y la de todos estará filtrada por nuestra subjetividad en la
que supuestamente serán mandatorios nuestros intereses. ¿Pero, será cierto esto. Realmente somos
todos coherentes con nuestros intereses? ¿Los conocemos realmente o existe la posibilidad de que ellos resulten injertados en nuestro cerebro de alguna manera?
Siempre tenemos una doble percepción de la realidad, condición natural inapelable, oscilamos entre el adentro y el afuera, entre lo que sentimos como deseo o como gozo, entendiendo el gozo como placer y dolor, y la elaboración racional que esto provoca en nosotros. Por otra parte la mirada hacia el afuera, hacia el otro, hacia los otros, al mundo, al que por un lado pertenecemos y deseamos pertenecer y suele resultarnos un interrogante al que no siempre intentamos responder. De los contextos y de múltiples variables dependerá cual será el punto de equilibrio entre estas dos formas de mirar.
¿Cuáles serán los condicionantes que en algún punto se convertirán en determinantes,
cuántas y cuáles serán las fuerza simbólicas desplegadas en este tablero?
Somos educados según la impronta cultural de nuestros mayores y de los mandatos
imperantes en la cultura en que nos desarrollamos, a veces los mandatos parentales y sociales coinciden, a veces no.
No se puede construir el deseo, pero si la manera de lograr su consecución. Todo aquello que
establecerá un equilibrio estable o inestable entre nuestros impulsos y los límites que respetemos o la realidad nos imponga.
En la naturaleza, y en nosotros como parte de ella, hay una tendencia a la repetición, como
la estructura atómica descripta por Niels Bohr y el o los sistemas solares; así también la familia puede ser vista como un sistema y la sociedad como un sistema que se refleja en ella. La particularidad de los sistemas humanos está dada por el desarrollo psicoafectivo de sus integrantes, lo que permite que los roles desempeñados dentro de estos sistemas no sean fijos sino que puedan ser mutables. Así también, estos roles pueden exacerbarse y provocar profundos daños a sus integrantes hasta la posible destrucción del sistema mismo.
Así entonces, como en nuestros modelos familiares hasta el siglo XX (actualmente abundan
las familias monoparentales), el símbolo de poder en la sociedad patriarcal era el padre y por lo tanto el que imponía la ley, o sea los límites: en la sociedad política es el estado quien impone la ley.
El tema es que el estado se presenta como un cuerpo gigante y omnímodo con cabeza pequeña, que es el gobierno formal, y el poder real es el poder económico que posee y se apropia de la riqueza socialmente producida, y así como un padre despótico y conservador puede querer decidir el futuro de sus hijos, de sus parejas y de sus destinos, el poder real hará todo lo necesario para mantener su situación de privilegio.
Sin límites éticos, no ya morales, ya que es el poder el que inventa la moral del momento en
que se vive. Viviremos incluso una ilusión de participación democrática, en la que habrá
representantes de ideas e intereses, los políticos son una biopsia de la sociedad, aunque los
integrantes más débiles habitualmente no está representados, como si fueran en una familia niños pequeños a los que no se pide opinión.
Tenemos entonces la capacidad de tener una mirada micro y una mirada macro. En la micro
nos vemos a nosotros mismos, y en la macro a la sociedad/comunidad a la que pertenecemos.
Pareciera ser que nuestros espacios de atención son limitados, como son limitadas las horas
de nuestros días que estarán divididas en sueño y vigilia. Así como debemos administrar el tiempo de nuestra vigilia y nuestro sueño, también debemos administrar un continente psicoafectivo finito para nuestras miradas micro y macro.
Aquí es donde entra a jugar nuestra relación con el poder real. El poder real que invertirá
todos sus esfuerzos para mantener su situación de privilegio. El poder real que nos impone la
mirada macro a través de los medios. El poder real que pretende fijarnos la impronta cultural, el que inventa la moral y nos dice lo que está bien y lo que está mal, el que en definitiva intentará condicionar nuestra subjetividad, todo el andamiaje simbólico que se instalará en nosotros parasitando lo que sentimos y creemos como sentido común.
Aquí hay dos componentes: lo dicho y lo no dicho; en donde lo dicho es lo menos trascendente y se dice no solo como mensaje, sino para ocupar un espacio. Pero lo más
trascendente, lo que tiene más peso para manejar nuestras vidas de manera cotidiana y con una ilusión de normalidad es lo no dicho. Lo dicho es lo político, lo que tiene que ver con el
pensamiento macro en donde el discurso del poder tendrá como objetivo ahorrarnos el esfuerzo de pensar y de sentir, simplemente seguir el flujo de interpretaciones de la realidad según los intereses de ese poder e impedir el pensamiento crítico
¿Y entonces, qué es lo no dicho? Lo no dicho es la invasión al pensamiento micro, a todo lo
que tiene que ver fundamentalmente con nuestros deseos y nuestra sensaciones, más que con el pensamiento crítico, a lo que tiene que ver con nuestras zonas más vulnerables que siempre serán las afectivas y todo lo que esté involucrado con la sensualidad.
Los blancos serán entonces el deseo y la pertenencia. Aplicando sobre ellos una cantidad tal
de estímulos que ocupen la mayoría de nuestro tiempo de vigilia en responder a esos estímulos. El viejo pan y circo del imperio romano para dominar al pueblo sigue siendo un ejemplo a imitar por parte de los pretendidos dueños del mundo.
Así, la cosificación de los cuerpos femeninos, que ya viene de lejos con consecuencias
lamentables, y en el último tiempo también los masculinos, los chismes de la farándula, la ocasión de tener algunos minutos de fama para personas comunes, la farandulización de la política, quitándole seriedad para convertirla en show, todo lo que convierta la vida en espectáculo y de motivo a charlas superficiales por parte de la población y, fundamentalmente, personalizando cada
una de estas cosas, poniéndoles nombres y apellidos, que aunque en el devenir sean totalmente intrascendentes, llevará inexorablemente a una percepción más individualista de la vida, consistente con la meritocracia, las salidas individuales y el denodado esfuerzo por sobresalir de entre los demás.
¡Qué decir del ataque al sentimiento de pertenencia a partir de exacerbarlo a través del fútbol
para que los simpatizantes de un equipo no vean a los otros como adversarios imprescindibles para la ocurrencia del juego, sino como enemigos de una guerra que no existe!
Dividir para reinar reza un viejo axioma del poder.
Es la invasión imperceptible de la mirada micro, el arma soterrada del poder que inocula el
individualismo y el sentimiento de frustración que genera resentimientos entre iguales, a partir de sembrar una sensación de sálvese quien pueda y de guerra de todos contra todos, destruyendo todo sentimiento solidario.
También es micro que ante un hecho policial se brinden detalles escabrosos y se lo instale y
repita por horas en las pantallas, omitiendo deliberadamente la situación socioeconómica, lo macro, que favorece la existencia de estos acontecimientos que todos denostamos.
El poder no solo nos roba la riqueza, para manipularnos, para conservar sus privilegios,
también nos roba la mirada.

Relanzamiento de la alianza estratégica entre Argentina y Brasil

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Dos pueblos hermanos vuelven a encontrarse. Mañana nos reuniremos en Buenos Aires para el primer encuentro presidencial entre Brasil y Argentina en más de tres años. Inmediatamente después tendrá lugar la VII Cumbre de la Celac, foro que reúne a los 33 países de la región de América Latina y el Caribe y que, desde el año pasado, se encuentra bajo la presidencia de Argentina. El evento marcará el regreso de Brasil a este mecanismo de diálogo y concertación regional. Una relación que jamás debería haberse visto interrumpida y que la historia de hermandad latinoamericana logra reanudar.

Ambos encuentros marcan un nuevo comienzo, justamente en el año en que celebraremos el bicentenario de nuestras relaciones diplomáticas. En Buenos Aires vamos a relanzar la alianza estratégica bilateral con la reactivación de varios espacios de cooperación y diálogo. Son múltiples las áreas en las que volveremos a trabajar juntos en temas importantes para la calidad de vida de nuestras poblaciones, como la lucha contra el hambre y la pobreza, la salud, la educación, el desarrollo sostenible, el cambio climático y la reducción de todas las formas de desigualdad. De una vez y para siempre, la historia será escrita por nuestros pueblos.

Vamos a fortalecer el rol de la sociedad civil, los gobiernos estaduales y municipales y de los parlamentos como actores de este reacercamiento. Sabemos que el sueño de estar unidos es ahora una realidad posible.

Los lazos entre Argentina y Brasil se cimentan en la consolidación de la paz y la democracia. Queremos democracia para siempre. Dictadura nunca más.

Condenamos todas las formas de extremismo antidemocrático y de violencia política.

Merecerá especial atención la reindustrialización de nuestras economías, con la generación de empleo de calidad y las inversiones en innovación. El comercio entre Argentina y Brasil ya tiene una alta participación de productos industrializados en sectores estratégicos. La integración entre nuestras cadenas productivas ayuda a mitigar shocks externos, como los que se produjeron durante la pandemia. No podemos depender de proveedores externos para poder tener acceso a insumos y bienes esenciales para el bienestar de nuestras poblaciones.

Contamos con un sector privado dinámico y emprendedor, cuyo aporte al proceso de integración bilateral es cada vez más necesario. Compartimos el firme propósito de fortalecer los ya sólidos lazos comerciales y de inversión entre nuestros países y promoveremos un seminario empresarial en el marco de la visita presidencial.

Nuestros países seguirán desempeñando un papel fundamental para la seguridad alimentaria en un mundo que se ve afectado por riesgos geopolíticos y serias interrupciones en las cadenas de suministro. Estamos comprometidos para dotar a nuestra agricultura y ganadería de altos estándares de sostenibilidad y mantener sus altos niveles de productividad.

Deseamos impulsar proyectos en el ámbito de las infraestructuras. Un tema central de este nuevo momento es la integración energética. La interconexión eléctrica entre nuestros países ya es una realidad y la integración gasífera tiene potencial para convertirse en uno de los proyectos estratégicos de la relación bilateral, con beneficios duraderos en términos de atracción de inversiones, generación de empleo y en lo que hace a nuestra seguridad energética.

Consolidaremos nuestra posición como poseedores de tecnología nuclear con fines pacíficos, fortaleciendo la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares y dando continuidad a proyectos ambiciosos como el del reactor multipropósito. Con la reactivación del Grupo de Trabajo Conjunto en materia de Cooperación Espacial vamos a poner en órbita satélites para realizar estudios costeros y oceanográficos.

La relación fluida y dinámica entre Brasil y Argentina es fundamental para el avance de la integración regional. Junto con nuestros socios, queremos que el Mercosur constituya una plataforma para nuestra integración efectiva al mundo, a través de la negociación conjunta de acuerdos comerciales equilibrados que respondan a nuestros objetivos estratégicos de desarrollo.

Tenemos la intención de superar las barreras a nuestros intercambios, simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales. También decidimos avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa.

Trabajaremos conjuntamente para rescatar y actualizar la Unasur, a partir de su innegable legado de logros. Argentina y Brasil están decididamente comprometidos con la construcción de una América del Sur fuerte, democrática, estable y pacífica.

Necesitamos hacer frente a un mundo cada vez más complejo y desafiante y tenemos una amplia convergencia respecto de la agenda multilateral. Falta voluntad política efectiva para enfrentar los dilemas y las grandes crisis actuales: cambio climático, pandemias, guerras, hambre e inmigración. La ONU y el G20 deben contribuir a llenar este vacío de liderazgo con miras a lograr el cambio. Ambos foros pueden impulsar agendas inclusivas, enviando señales claras para el accionar de organismos como la OMC, el FMI y el Banco Mundial. Trabajaremos de manera colaborativa por la paz y el desarrollo.

El mundo más justo y más solidario al que aspiramos únicamente será viable si tenemos el coraje de forjar nuestro futuro en común. Ese es el sentido estratégico de la integración bilateral.

No existe nada más emancipador que la hermandad de los pueblos que vienen de los albores de nuestra historia a tomar posesión de su futuro.

ALBERTO FERNÁNDEZ Y LULA DA SILVA

 

https://www.perfil.com/noticias/opinion/relanzamiento-de-la-alianza-estrategica-entre-argentina-y-brasil-por-alberto-fernandez-y-luiz-inacio-lula-da-silva.phtml

Argentina, Brasil y el ocaso de la posguerra fría

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A pesar de que durante muchas décadas tuvieron una relación marcada por la rivalidad y con algunos acercamientos puntuales, la Argentina y Brasil nunca fueron enemigos.

Rivales regionales es una condición que se ha presentado en distintas geografías y momentos: Francia y Alemania, Irak e Irán, Egipto e Israel, China y Japón, entre muchos ejemplos y sin dejar de mencionar la actual entre Irán-y Arabia Saudita. Jamás la rivalidad de la Argentina y Brasil alcanzó la acritud y el alcance de la competencia entre India y Pakistán que devino una rivalidad nuclear.

Sin duda, la transición a la democracia permitió inaugurar una etapa distinta. Hace varios años, en escritos con Roberto Russell, subrayamos el cambio hacia una cultura de la amistad argentino-brasileña.

Sin embargo, advertimos que esa amistad puede ser frágil si no se internalizan las normas de conducta derivadas de tal cultura y si no se logra enraizar un principio de mutua ayuda.

En los 80 y hasta principios de los 90, académicos, políticos y comunicadores hablaban de que el abandono de las hipótesis de conflicto recíprocas, la creación de Mercosur y el establecimiento de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, entre otros, reflejaban un símil con la relación entre Francia y Alemania terminada la Segunda Guerra Mundial.

París, y entonces Bonn, forjaron una amistad basada en la complementariedad de sus fortalezas y atributos.

La idea de una especie de complemento relativamente equilibrado entre la Argentina y Brasil fue más una aspiración que una realidad.

No obstante, hubo muchos avances fructíferos. A inicios del siglo XXI, y en parte por las recurrentes crisis económicas argentinas, la ilusión del símil franco-alemana se diluyó y el vínculo se comenzó a equiparar a la asimétrica relación entre Estados Unidos y Canadá.

Hoy, debido a las dinámicas globales y regionales que impactan a ambos y en razón a las coaliciones de gobierno internas, es difícil precisar la naturaleza del lazo bilateral e identificar, así sea simbólicamente, un modelo de referencia.

La invasión de Rusia a Ucrania reflejó la falta de consultas y la ausencia de posicionamientos concurrentes, en tono y en contenido.

Parece evidente entonces el gradual deterioro de la amistad. Existen aún, como señalamos recientemente con Bernabé Malacalza, múltiples y alentadoras coincidencias no explicitadas entre Buenos Aires y Brasilia. Sin embargo, la disposición hacia una sociedad estratégica se ha erosionado, al punto que la relación se ha estancado.

Por ello parece importante concebir una agenda con potenciales intereses convergentes.

Sería clave contar con una Mesa de Diálogo estatal-no gubernamental binacional. No se trata de remplazar las comisiones bilaterales vigentes, sino de ampliar el espacio de deliberación. Hay algunas iniciativas que pudieran evaluarse.

Por ejemplo, en un mundo en el que los océanos tienen una relevancia incuestionable, plasmar una política colaborativa en la Cuenca del Atlántico Sur: es fundamental eludir que ella se convierta en un área de disputa entre las grandes potencias, máxime en el mundo pos-Ucrania.

En 1986 se creó, a propuesta de Brasil, la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur compuesta por 24 países a ambos lados del océano.

Esto demanda una responsabilidad compartida: proveer estabilidad (sin atraer a actores extra-hemisféricos), evitar negocios ilícitos (pesca depredadora, tráfico de personas y drogas, etc.) y afirmar la protección ambiental (y la riqueza existente).

La Argentina y Brasil podrían invitar a Uruguay y concebir conjuntamente un Libro Azul de política exterior y defensa en materia oceánica.

A su turno, aquella Mesa podría ser valiosa para propiciar un pensamiento común en torno a la transición de poder y los cursos de acción disponibles.

Brasil es miembro de BRICS y la Argentina firmó un memorando con China respecto al BRI (sigla en inglés de la Iniciativa de la Franja y la Ruta).

La profundidad y variedad de los vínculos y proyectos de Beijing con ambos es de una magnitud superior al conjunto de relaciones de China con el resto de América del Sur.

Sería un sinsentido que Buenos Aires y Brasilia no generaran un marco de interlocución y colaboración para manejar esas relaciones y las correspondientes con Estados Unidos ante lo que se vislumbra como el ocaso de la Posguerra Fría.

Ambos pueden elevar sus márgenes de negociación con Washington y Beijing. Si escogieran caminos muy antitéticos en sus opciones estratégicas, más temprano que tarde se potenciará la rivalidad y se desvanecerá la cultura de la amistad.

Finalmente, los dos necesitan revalorar sus modelos de desarrollo y el lugar de la ciencia y la tecnología en ellos.

¿Es posible que existan tres áreas vitales para ambos en el que los estados, los empresarios y los científicos puedan concentrar sus esfuerzos y de ese modo asegurar un polo tecnológico en el Sur global para afrontar los retos de la política internacional?

Existe una suerte de “fábrica estadounidense” alrededor de la cual giran las economías de Canadá, México, América Central y el Caribe; otra “fábrica europea” centrada en el viejo continente; una “fábrica china” crecientemente expansiva en el sudeste de Asia; ¿es posible que la Argentina y Brasil erijan una “fábrica sudamericana” atractiva para el área?

Es hora de reconstruir la relación entre la Argentina y Brasil.

 

https://www.clarin.com/opinion/argentina-brasil-encrucijada_0_MhCop52sIl.html

GD 30

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El Ministro Sergio Massa anunció el 18 de enero 2023 que el Tesoro de la Nación va a recomprar títulos de deuda externa por no menos de 1.000 millones de dólares.  En primer lugar, no dijo de donde va a detraer esa suma en dólares.  Si dio a entender que eran dólares que la Administración Nacional tenía previsto comprar en su presupuesto del corriente año 2023 para pagar la compra de gas, gas licuado y otros combustibles en el invierno, que ese gasto se va a ver reducido por la producción de Vaca Muerta y la entrada en servicio del gasoducto Néstor Kirchner desde el 20 de junio, que va a permitir sustituir importaciones por parte importante de ese monto.

Paralelamente el BCRA elevó (el 18 de enero 2023) la tasa pasiva a 1 día de 70% anual a 72% anual, y mantiene la tasa de referencia en 75% anual, cuando sostiene que la inflación va a ser en el año 2023 del 60%, todo para que los agentes económicos se queden en pesos y no se pasen a dólar. La entidad autorizó el ajuste en un intento por apuntalar la baja de los paralelos, después de mantener sin cambios la tasa de referencia desde diciembre, pese a la aceleración de la inflación en diciembre al 5,1% mensual.

En el año 2023 se debe cancelar deuda externa en torno de los 9.000 millones de dólares. De los cuales 4.000 millones son vencimientos de capital y/o interés con el Fondo Monetario Internacional[1], unos 2.000 millones con los bonistas (tenedores privados de títulos de deuda externa Argentina), 1.500 millones de deuda de las provincias y, 1.500 millones de deuda externa de empresas del sector privado que el BCRA le vende los dólares al tipo de cambio oficial para ese fin[2].

Sin embargo debe incrementar en este año, esos vencimientos con los más de 1.000 millones de dólares referidos para la recompra de títulos de deuda que vencen en otros ejercicios.

El Tesoro le ordenó al Banco Central la recompra de títulos bajo ley extranjera, en principio el Global 29 y Global 30, en el mercado secundario. La «estrategia de pasivos», cuyo monto inicial ni plazos fueron especificados, será por un valor efectivo total de hasta 1.000 millones de dólares, equivalente a entre 2.500 y 2.700 millones de dólares a valor nominal. Y la orden dice que será financiada con «dólares» depositados en una cuenta del Tesoro.

El Ministro incluso sostuvo que en la recompra de títulos va a priorizar los bonos globales de corto vencimiento, esencialmente AL 2029 y GD 2030, para mejorar el perfil de la deuda, cuando son los dos bonos que más emplean los financistas locales para hacer la operatoria de compra y venta que se traduce en los dólares MEP y Contado con Liquidación.

Al día miércoles 18 de enero 2023, mientras el dólar oficial tipo vendedor del Banco de la Nación Argentina cerró en $ 187,98.-  el CCL (Contado con Liqui) lo hizo en $ 351,82 y, el blue o paralelo en $ 377.- amplia e insostenible brecha cambiaria en el tiempo, máxime en un año de elecciones de un nuevo gobierno

El Ministro Massa negó que vaya a utilizar los dólares de las reservas de libre disponibilidad del BCRA (que de por sí son exiguas), y si sostuvo en la presentación que: Para la compra de los títulos se utilizarán recursos del Tesoro a partir de las disponibilidades que dejó el ejercicio 2022 y en función de la previsión de menores gastos de importación en rubros como el gas natural licuado.

La Secretaría de Hacienda de la Nación cuenta con los datos a través de Sistema Integrado de Información Financiera Internet (SIDIF) y sabe cuáles son los programas que no necesitan en forma inmediata recursos y, con ello, puede saber cuál es el excedente temporal de liquidez,  e incluso, si puede usar esos recursos en forma definitiva, como lo demostró en el año 2022 mediante la Decisión  Administrativa 826 que disminuyó el presupuesto vigente en $ 210.000 millones, mientras incrementó el gasto en $ 82.000 millones por erogaciones salariales de la Administración Pública Nacional y empresas estatales[3].

Ese uso de recursos propios del Tesoro evitará al Poder Ejecutivo tener que emitir una letra intransferible al Banco Central (deuda con el BCRA) para conseguir esos dólares y usarlos para la recompra, como hizo para pagarle la diferencia en pesos de $ 50.- por dólar en septiembre y de $ 70.- a fin del año 2022 a los grandes productores y acopiadores de soja, pero debería hacerse de dólar y solo se los puede comprar al BCRA y/o tomar un crédito en dólares del exterior (aumentaría la deuda externa para recomprar títulos) y/o un préstamo del tipo Repo en divisas de manera directa desde entidades financieras al Tesoro de la Nación

O comprar en pesos los títulos a recomprar en el mercado local, pero en ese caso, el que se los vende lo hará al precio del CCL (Contado con Liqui).  Y después habría que preguntarse en el caso del que vendió el titulo en pesos, que hará con esa suma en pesos. Si se queda en pesos sería una cosa, pero si se pasa a dólar la presión a la suba de esa moneda no es un terma menor.

Recordemos que en operatoria del 8 de agosto y del 10 de noviembre de 2022, el Tesoro de la Nación canjeó títulos de deuda que vencían el año pasado por 1.400 millones de pesos, para transferir los vencimientos a junio, julio y septiembre de 2023 en Bonos Dual, que se ajustan por inflación medida por el IPC del INDEC o dólar linked (tipo de cambio oficial) a decisión del tomador,  con lo que si se devalúa nuestra moneda y/o se dispara la inflación la deuda del fisco es mucho mayor.

Finalmente la medida se toma en un marco de excesiva liquidez demostrada por la aceleración de la velocidad del dinero[4]  y la existencia de encajes remunerados (pases pasivos, Leliq y Notaliq) en poder de los bancos locales por 10,3 Billones de pesos al 13/01/2023.

El Ministerio de Economía en la licitación de deuda (colocación de nuevos títulos en el mercado interrno y en pesos) en moneda local por 351 mil millones de pesos del día 18 de enero 2023, ofrece un título con vencimiento posterior a las elecciones. Se trata de una nueva letra dollar-linked (Lelink), la cual tiene una modalidad que ajusta al tipo de cambio oficial, con vencimiento a fines de octubre de este año

EN SINTESIS

Son varios los interrogantes que quedan y se irán dilucidando en el transcurso de la semana cuando se comience a instrumentar la operación.  El fin es loable en el sentido que los títulos de duda del Tesoro de la Nación en promedio se compran a un 30% de su valor nominal  (La lámina dice 100 dólares y se compran a 30 dólares). De esa manera al aparecer el Estado comprando es una señal que va a defender el valor del título, poniéndole de hecho un piso en su cotización.

El problema es cómo se logra, si se toma deuda externa para comprar esos títulos y/o, se hace en pesos pero azuzaría el precio de los tipos de cambio paralelo.

Todo este problema nace porque se está pagando una deuda que no se investigó, cuando el Presidente de la Nación dijo en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1 de marzo de 2020 que lo haría y, le pidió que hiciera el relevamiento al BCRA , que público con fecha 21 de mayo de 2020 el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019” y demuestra que de la deuda tomada por la gestión de Cambiemos, la “fuga de capitales” del período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019 alcanzó los 86.200 millones de dólares.

Ni el BCRA (que armó el listado), ni el gobierno nacional dieron a conocer los nombres de los que compraron las divisas en que se endeudaba el Tesoro de la Nación de la gestión de Cambiemos, pero sí lo hizo “El Cohete a la Luna” en una nota titulada “Los 100 de Macri”, del 24 de mayo de 2020 firmada por su director, Horacio Verbitsky, lista jamás desmentida por los interesados ni por el BCRA. Entre esos grande fugadores están Telefónica Argentina con 1.248,2 millones de dólares y Pampa Energía SA (del grupo Midlin y Josep Lewis) con 903,9 millones de dólares[5]; Monsanto Argentina SA (donde hizo toda su carrera Gustavo Idígoras, actual Presidente de CIARA-CEC y conspicuo miembro del Consejo Agroindustrial Argentino); Grupo Clarín con Directv Argentina S.A. y Telecom Argentina SA; el grupo Techint con Siderar SA, con Transportadora Gas del Norte y con Tecpetrol SA; Hidrovía Paraná SA (que es la empresa que tiene la concesión del dragado del Río Paraná); Aceitera General Deheza, una de las grandes beneficiadas con las privatizaciones y concesiones del menemismo, que posee tres puertos propios (uno de ellos socio con la multinacional Bunge) en los 70 kilómetros del nodo portuario del Gran Rosario-Santa Fe que van desde Arroyo seco al sur hasta Timbués al norte de esa ciudad; y también están Arcor SA de la familia Pagani; el Grupo Galicia de los Braun, Ayerza y Escasanny[6]; y  el Banco HSBC; entre otros.

Ninguna de las 100 empresas de la lista de los que compraron 24.679 millones de dólares, puede demostrar en sus estado contables de donde detrajeron los recursos para poder comprar la cantidad de dólares que realizaron entre los años 2016-2019, lo que supone delito de evasión fiscal y fuga de capitales para los compradores e incumplimiento de las leyes, incluida la ley la ley 25.246 de Encubrimiento y lavado de activos que exige saber fehacientemente el origen de los fondos en operaciones de cambio para los bancos, que le vendieron esos dólares que antes le habían comprado al BCRA y no tomaron los recaudos del origen de los fondos.

Tampoco pueden demostrarlo en sus DDJJ al fisco, las 100 personas que compraron 822,6 millones de dólares, entre ellos Néstor Ick de Santiago del Estero que compró 29 millones de dólares;  o el tucumano Emilio Luque que compró 17.800.000 dólares;  también los Eskenazis de YPF y del grupo Petersen;  Claudio Belocopit del Siwf Medical; los Werthein socio de Blackrock en Pampa Energía; o de Mauricio Filiberti, socio de Vilas y Manzano en EDENOR.

 

 

[1] Este año 2023 los pagos de capital al FMI serán mayores a los desembolsos, más los intereses de la misma.

[2] La deuda en  pesos (títulos públicos colocados en el mercado local) supera los 14 billones de pesos en el año 2023,  de los cuales más de 10 billones vencen en el primer semestre

[3] Mediante la DA 826/22 redujo los fondos disponibles en $ 50.000 millones para los programas de educación, en $ 10.000 millones para salud, en $ 50.000 millones al programa de viviendas Procrear y $ 100.000 millones en otras obras pública y para desarrollo productivo.

[4]  V = (P xT)/M;     V: Velocidad de Circulación;  P: Nivel general de precios; T:  Bienes y servicios producidos y comercializados en el período;  y M:  Circulación Monetaria

[5] En ambas empresas (Telefónica y Pampa Energía) Larry Fink titular del fondo  Blackrock, reconoce que tiene participación en su capital.

[6] Larry Fink  reconoce participación en el capital accionario  del Grupo Banco Galicia por un 18,8% del total.

 

 

https://www.eltucumano.com/noticia/opinion/287805/horacio-rovelli-para-eltucumano-gd30?dnd=cat&tit=fb&pos=1&dis=desk

¿Está dispuesto EE.UU. a adaptarse al mundo emergente?

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Existe un amplio consenso internacional sobre el ocaso de la Posguerra Fría. El “nuevo orden” enunciado desde EE.UU. a principios de la década de los ‘90, con sus ambiciosas promesas de estabilidad, justicia y equidad, estuvo atravesado por múltiples crisis, impugnaciones, conflictos y fracasos.

Occidente ha sido un protagonista principal del incumplimiento de esa promesa. Para una parte importante del mundo, ese corto ciclo fue traumático y rapaz, como lo muestran las guerras contra el terrorismo, contra las drogas y contra los migrantes. Si el inicio del ciclo comenzó con el colapso de la URSS, su clausura se concretó con la invasión de Rusia a Ucrania. Por esto, acierta la Estrategia Nacional de Seguridad estadounidense de octubre pasado al afirmar que “la era de la Posguerra Fría definitivamente ha terminado”.

Sin embargo, una primera cuestión a dilucidar es si EE.UU. ha modificado su gran estrategia. La década de los noventa fue intensa en términos de debates y alternativas de política exterior y de defensa, pero con un principio orientador: la aspiración de promover una convergencia económica y política internacional en condiciones de unipolaridad.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 facilitaron una definición terminante: EE.UU. desplegaría una estrategia de primacía que significa que no se tolera la existencia de un poder de igual talla; sea ese un socio (Europa), un ex enemigo resurgente (Rusia) o un contrincante en ascenso (China). George W. Bush implementó una primacía agresiva sustentada en la fuerza y el unilateralismo.

Barack Obama ensayó una primacía calibrada con cierto tacto diplomático y consulta con los aliados próximos. Donald Trump ejerció una primacía ofuscada, despreciando el multilateralismo y maltratando a cercanos y oponentes por igual. Joe Biden no abandonó la primacía, la dosificó, procurando más contra-partes para cercar a China y fortaleciendo la proyección militar.

Los matices existentes entre las cuatro administraciones no implican que la pretensión de preponderancia global haya cedido. Pero el gradual debilitamiento estadounidense afectó los pilares domésticos y materiales de una gran estrategia inmoderada, lo que refleja una doble brecha entre medios y fines y entre el sentido de superioridad nacional y la realidad mundial.

En ese contexto, una segunda cuestión a elucidar es si EE.UU. está dispuesto a adaptarse a un mundo transformado y cambiante.

Hay factores y fuerzas que parecen impedirlo. La presunción de poseer un destino manifiesto y un liderazgo incontestable, las inercias burocráticas, tanto de civiles como de militares, los consabidos mapas cognitivos de amigo-enemigo de los tomadores de decisión, la persistencia de intereses creados de sectores poderosos, la aversión a ajustar el American way of life y la fuerte polarización política interna, entre otros, dificultan la acomodación internacional de Washington.

Paralelamente, lo que se conoce como restraint (auto-limitación) es una concepción alternativa que ha intentado desafiar, sin éxito, a la primacía. La restraint apunta a la moderación, a evitar la arrogancia, a aceptar la contingencia, a reivindicar el pragmatismo por sobre la ideologización, a rehuir cruzadas como la confrontación democracia vs. autocracia, a impugnar la lógica de las guerras perpetuas, a elevar el bienestar ciudadano en lo interno y a advertir el alcance de los retos globales que Estados Unidos comparte con China.

No se trata de una invocación ingenua al aislacionismo, sino de la conformación de una gran estrategia acorde con lo realmente existente dentro y fuera de EE.UU. El centro de gravedad mundial está mutando hacia Oriente y los tres siglos de predominio de Occidente (de sus valores, creencias, intereses y reglas) está experimentando, paulatinamente, su crepúsculo.

Hoy, internacionalistas, personalidades y comentaristas están retomado el concepto de “policrisis” que, a finales de los ‘90, acuñaron Edgar Morin y Anne Brigitte Kern. La policrisis es un tipo de crisis en la que se entrelazan y refuerzan problemas vitales y amenazas sistémicas que pueden ser catastróficos para la humanidad.

Así, estaríamos asistiendo a una agregación de riesgos potencialmente descontrolados. Bajo ese cuadro sería indispensable actuar con un criterio global y no simplemente nacional para, de ser posible, revertir el estado de degradación planetaria y el enorme malestar social. De allí la duda sobre si EE.UU. está dispuesto a acomodarse al estado actual del mundo.

En distintos ámbitos se observa una reafirmación soberanista, la centralidad de la defensa y la preeminencia de la política local. En materia comercial, en particular ante el auge chino, prima un proteccionismo creciente y un esquema de desacople de Washington respecto a Beijing cuyas consecuencias son impredecibles.

En materia ambiental, la nueva ley de Reducción de la inflación, entre otras medidas, podría tener efectos proteccionistas y estimular retaliaciones; incluso de socios cercanos. Es bueno recordar que, según el índice de Performance en Cambio Climático de 2022, EE.UU. se ubicó en el puesto 55, entre 64 países. En materia militar, Washington acaba de aprobar el más grande presupuesto de su historia: US$ 858.000 millones de dólares.

En síntesis, en el inicio de 2023 Estados Unidos no muestra señales de adaptarse a un mundo con más difusión de poder, mayor diversidad cultural, pluralidad de creencias y con nuevos retos. Su resistencia al ajuste y al cambio es tenaz.

 

https://www.clarin.com/opinion/-dispuesto-ee-uu-adaptarse-mundo-emergente-_0_E1MFUAjYsl.html

Informe económico mensual

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Se hace un relevamiento de algunos indicadores para el corto y mediano plazo.

Se describen brevemente las dos grandes crisis de estancamiento en términos del PBI real en los últimos 72 años. Golpea en el historial de varios gobiernos.

Se consideran las múltiples funciones u objetivos del BCRA.

Se compara la inflación, el tipo de cambio oficial, el consumo privado, la desocupación y la confianza del consumidor. La inflación del 2022 finaliza superando largamente a todos los países de América Latina y el Caribe, excepto Venezuela que integra otra galaxia.

Se pasa revista de los índices de actividad tanto oficial del Indec como de Fiel e IGA, e indicadores de la demanda de electricidad de grandes usuarios, producción de automóviles y construcción.

Se hace un repaso de variables monetarias como la base, los depósitos y los préstamos.

Otro tanto del comercio exterior. Finalmente se reseñan comentarios sobre los ingresos y gastos corrientes, el resultado financiero y la deuda pública. Nuevamente Argentina pica en punta en la relación Deuda / PBI, por encima de todos los países de América Latica, nos superan algunos Países del Caribe como Barbados y Bahamas.

Incluimos en algunos casos gráficos con valores anuales, para observar en pocos números.

Como ya estamos en año electoral Inodoro y Mendieta cumpliendo con la Constitución van a la escuela pública 348 a emitir el voto, pero no todo es tan sencillo y da pie a propuestas.

Presidente de mesa: “¿tiene pa mucho, Pereyra? ¡Hay treinta millones de argentinos esperando pa votar!”

Inodoro: “Es que encontré un crestiano durmiendo en el cuarto escuro”

Presidente de mesa: “¿Un demócrata crestiano?”

Inodoro: “¿Será un indeciso?”

Presidente de mesa: “¿Ya votó Pereyra?”

Pereyra: “¡No detra! ¿Qué pasa que no dentra? ¡Hay que hacer urnas más jetonas!”

Presidente de mesa: “Pero….. ¿Que puso dentro del sobre Pereyra?”

Inodoro: “El voto….Pero también agregué unas chirolas pa que el gobierno tenga pa sus gastos al principio. ¡Y unas rodajas de matambre casero! ¡Un presidente no puede asumir con el estómago vacío, mi amigo!  ¡Votar vota cualquiera, aparcero! ¡Pero hay que ponerle hombro al gobierno!”

Presidente de mesa: “¡Váyase, Pereyra!”

Inodoro: “¡Degüelvanme antes al Mendieta que se quedó encerrau en el cuarto escuro!”

 

2023 enero 2 Indicadores macro varios

¿Pelea o lucha?

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A propósito del juicio que se sustancia en la localidad de Dolores por el homicidio de
Fernando Báez Sosa a manos de un grupo de 8 rugbiers oriundos de la localidad de Zárate surge la posibilidad de analizar lo sucedido desde una mirada cultural.
Esto fue más que un enfrentamiento entre jóvenes que acabó trágicamente con una muerte,
también representa el enfrentamiento entre dos pautas culturales de las cuales los actores son meros y trágicos emergentes.
Aquí paso lo de siempre, han muerto 4 romanos y cinco cartagineses; decía el poema de Federico García Lorca.
Los hechos: El 18 de enero de 2020, en la ciudad balnearia de Villa Gesell se produjo un
enfrentamiento entre dos grupos de jóvenes dentro de un local bailable nocturno, que aparentemente no pasó unos roces.
Ambos grupos fueron sacados del lugar por los custodios por distintas puertas. Mientras uno
de los grupos, el menos numeroso se mostró tranquilo y fue a tomar helados en un local frente al bailable; el otro atacó a estos de manera sorpresiva dirigiendo su agresión a un joven en particular, que terminó muerto. Algunos se dedicaron a agredir a este joven mientras otros contenían a sus amigos para impedir que fuera defendido por los mismos.
Los antecedentes: ¿quienes eran unos y otros?
El muerto era oriundo de CABA, hijo de un encargado de edificio en el elegante barrio de Recoleta, vivía con sus padres en dicho edificio. Ambos padres son inmigrantes paraguayos. El joven estudiaba derecho en la UNBA y estaba de vacaciones en la localidad balnearia con algunos amigos.
El otro grupo, al que se ve como agresor según las imágenes tomadas por cámaras de seguridad y por videos tomados con celulares, es oriundo de la localidad de Zárate, al norte de la provincia de Buenos Aires. Sus integrantes tienen en común la amistad y la práctica deportiva, son todos jugadores de rugby.
Es interesante notar que cuando la noticia tomó estado público, las autoridades del club al
que pertenecen no hablaron de homicidio sino de un “accidente”.
El rugby es popularmente considerado como un deporte de élite, que cosecha el mayor número de simpatizantes entre las clases medias y las clases altas, a las que pertenecen los
aficionados que lo practican. No es como el fútbol que atraviesa las clases sociales en cuanto a simpatizantes y, frecuentemente, su práctica representa una posibilidad de ascenso económico para jóvenes de clases populares.
Según testigos, algunos de los rugbiers se refirieron a Báez Sosa como “negro de mierda”, y
uno de ellos dijo algo así como “a este me lo llevo de trofeo”.
A partir de las investigaciones periodísticas y judiciales se ha podido saber que el grupo de
rugbiers tenía antecedentes de participar en peleas con bastante frecuencia en su ciudad de origen.
Supuestamente su ‘modus operandi’ consistía en generar un enfrentamiento casual dentro de un local nocturno, por ejemplo el derrame accidental de una bebida o un simple roce, luego se invitaba a pelear afuera del local a la o las víctimas elegidas, en condiciones de paridad, como muestra de hombría, pelea de machos. Al salir la cosa cambiaba ya que el resto del grupo estaba esperando afuera y siempre el enfrentamiento era de muchos contra uno o de muchos contra pocos.
Según también pudo saberse, aunque no todos los rugbiers pertenecen a familias de alto
poder económico, clase media alta, a lo sumo; algunos de ellos son hijos de personas con cargos en la justicia y de otras que son o han sido funcionarios públicos del ejecutivo municipal, motivos por los que en la ciudad de Zárate se los menciona como “los hijos del poder”. Esto último no pasa de ser una designación dependiente de la subjetividad de la población, pero lo que parece ser concreto es que este grupo hasta el momento anterior al homicidio había ejercido la violencia con total impunidad, y esto indudablemente da sustento al rumor.
A partir de este relato podemos hacernos varias preguntas. En principio el relato mismo
contestó algunas, sabemos qué pasó y cómo, sabemos dónde; pero todavía podemos preguntarnos por qué y para qué.
Esto no fue simplemente una pelea, independientemente de que por la manera en que se
produjeron los hechos suene a trampa o emboscada, casi una cacería; aquí hubo un choque de dos culturas de dos modos de enfrentar las relaciones sociales y la diversión. La víctima, un estudiante, hijo de migrantes, que había logrado pasar unas vacaciones con amigos en una localidad balnearia.
No importa si fue la primera la segunda o la tercera vez que lograba salir de vacaciones, era en definitiva un anónimo, como tantos chicos que viven en una gran ciudad como Buenos Aires.
Los agresores, un grupo probablemente auto considerado como perteneciente a una élite de
una ciudad pequeña, en donde habían desarrollado una historia de abusos, tolerados por sus
familias, lo que representa una aprobación tácita, y que merced a sus relaciones habían logrado permanecer impunes; lo que seguramente les habrá dado sensación de poder y superioridad.
Dañar a un semejante, a un igual que puede reflejarnos como espejo, provoca en general,
culpa. No podemos pensar que este grupo es un seleccionado de psicópatas que no sienten culpa.
Podrá haber alguno de ellos, tal vez más de uno que tenga características psicopáticas; pero
seguramente no son todos. Hay aquí algo más en el manejo de la culpa. No siente culpa el cazador cuando mata a una presa, sea por necesidad de alimentarse o por ‘deporte’, si es que quitar una vida sin que exista la necesidad de alimentarse pueda considerarse deporte; no siente culpa porque no mata a un igual, sino a otro ser que considera inferior. Catalogar a Fernando Báez Sosa como un “negro de mierda” implica en la concepción de ese discurso considerarlo un ser inferior, negarle la condición de semejante.
Curiosamente este es el mecanismo que habilita el racismo y el odio de clase. Parece ser que
para la subjetividad del ser humano representa menor costo afectivo el odio que la culpa, por lo tanto al negar la condición humana del otro se lo puede dañar o abusar sin culpa, antes de que la culpa aparezca el odio racial o de clase acudirá en auxilio de la conciencia del odiador, auto percibido como perteneciente a una clase superior a la de su víctima.
Aquí hay dos cosas a tener en cuenta, en general la construcción de la subjetividad en cuanto
a lo que tiene que ver con los llamados ‘valores morales’ se desarrolla mayoritariamente en el hogar de cada individuo, por lo tanto, de alguna manera los padres de los acusados de este asesinato deberían, aunque sea éticamente, compartir el banquillo de los acusados con sus hijos. La segunda
es que objetivamente, ni estos ocho jóvenes imputados por el asesinato, ni sus padres, son “la clase dominante”, como no lo son los policías que concienzudamente y con esmero dan palos a los trabajadores o a los jubilados en una protesta, son apenas sus perros de pelea, como lo eran los matones de parroquia en la mentada generación del ochenta. Todos ellos, los matones de extracción socioeconómica baja; o los jóvenes más elegantes de clase media y clase media alta que constituyeron la “liga patriótica” en tiempos de Lugones y su invención de la picana eléctrica, son y han sido perros de pelea de las clases dominantes, conscientes o no de tal condición.
Hace algunos días hemos asistido a una asonada golpista en nuestro vecino Brasil. Si lo
pensamos en términos económicos, los beneficiarios del gobierno de Bolsonaro han sido los
miembros de la oligarquía agroextratisvista brasileña y algunas corporaciones multinacionales. Sin embargo una gran cantidad de personas, casi el 50% de los brasileños votó Bolsonaro. Un personaje que repitió hasta el cansancio comentarios racistas, misóginos, homofóbicos, que relativizó la pandemia y con su manejo tiene una gran responsabilidad en las casi 700.000 muertes producidas en Brasil. Posiblemente, los participantes, mayoritariamente blancos de la ocupación de los edificios institucionales de Brasilia, sean también, lo sepan o no, perros del poder.

Loa a la cultura guaranítica. Mate y fútbol

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El pillaje de América continúa activo, siempre al acecho de encontrar novedosos productos para -sostener al rojo vivo la ilusión de calmar angustias y- alcanzar la felicidad: oro, piedras preciosas, maderas, esclavos, especias, plantas curativas, estimulantes, relajantes, refrescantes, café, chocolate, aguacate, tomate.

En esta línea, los gringos ya le pusieron el ojo a la yerba mate[1], aunque por supuesto no tienen idea que matear es bastante más que juntar el mate con la yerba, la bombilla y el agua. Aunque hay muchas maneras de beberlo, los que sabemos hacerlo observamos un ritual -preferentemente colectivo- que varía ampliamente dentro de un enorme abanico de situaciones, entornos y posibilidades, ya que se toma mate en la oficina, caminando, manejando un vehículo, en reuniones de empresa. ¡Y en Montevideo muchos matean andando en bicicleta!

Tomar mate no es igual que tomar un refresco o tomar café. Requiere un tiempo, un entorno, un clima, una empatía particular. No se matea con cualquiera o en cualquier lugar no sólo porque la preparación no es sencilla ni instantánea; matear con otro(s) significa cierta comunión, amistad.

Se aprende a tomar mate de tanto ver a los padres hacerlo, luego se lo hace en el colegio, con los amigos y ya de más grandes también con otros con los que exista alguna empatía.

A su manera, el ritual del mate es como el de la pipa de la paz de los aborígenes norteamericanos: pasa de mano en mano y de boca en boca, como símbolo de confraternidad. Es una señal de confianza e invitación al acercamiento entre personas.

Históricamente, desde el virreinato, el mate atravesaba todos los estratos sociales, unía e igualaba: era consumido por ricos, pobres, amos, esclavos, nativos, españoles, hombres, mujeres, jóvenes mayores. Incluso se compartía entre miembros de diferentes posiciones sociales, como esclavo y patrón.

Actualmente, en EE.UU. (muy especialmente en California) la yerba mate se conoce entre los buscadores de una vida saludable. Ahí, en esa línea, no sólo lo beben a la manera tradicional, sino que han desarrollado y comercializado diversas bebidas (del tipo funcionales) sin alcohol conteniendo derivados de la yerba mate.

Ojalá no se le ocurra a algún filibustero contemporáneo del norte  sintetizar la yerbatina (sic) así como sucedió con la cocaína a partir de las hojas de coca cosa que parece difícil (por lo menos hasta adonde ha llegado el conocimiento científico actual) ya que se ha comprobado que la yerba mate contiene -no uno sino- tres principios activos, a saber: cafeína, teobromina y teofilina, mientras que la supuesta mateína no existe como principio activo exclusivo sino que es la cafeína en la Yerba Mate, uno de los ingredientes centrales de este «cóctel de salud» estimulante, matizado por los otros dos principios activos.

La magia más grande que tiene el mate, esa de ser un estimulante de efecto suave y prolongado, debido a la acción conjunta de los 3 principios activos, tan apropiado para compartir con otros seres humanos en contextos de calma y serenidad, la heredamos de los guaraníes que la descubrieron en el monte y aprendieron cómo usarla. Ellos ordenaban su vida según un principio de reciprocidad porque consideraban que no era más rico el que más tenía si no el que mayor capacidad tuviera de compartir los bienes materiales y espirituales con los demás.

Esos contextos de camaradería en la diversidad son propicios para la conversación entre personas,  ayudan a hilvanar relatos, costumbres y tradiciones, desde lo doméstico a lo cósmico (que entre los guaraníes está siempre presente) facilitando la transmisión de los ancianos a los jóvenes. Quien prepara y ceba el mate invita a otros a sumarse a la ronda para beberlo, lo ceba a ritmo pausado -para no interferir con los intercambios entre los integrantes sino- a fin de agregarle a la reunión el elemento que marca el ritmo, nutre y aúna a los presentes, con la combinación precisa de tierra-agua-fuego que porta aquel mate que va-y-viene en ronda, como sucede con la dinámica entre los integrantes de la mateada. Todo ello enmarcado en un clima de calma, respeto y sabiduría.

A propósito del último Mundial de Futbol, probablemente en las innumerables rondas de mate habidas en los años de Scaloni como entrenador del equipo argentino se haya ido forjando el sentimiento de pertenencia a ese colectivo deportivo cuya potencia ha superado varias veces la sumatoria de las destacadas individualidades de los integrantes -como quedó evidenciado a la hora del reciente Mundial .

Al respecto comentan los medios gringos: “La delantera gana partidos, la defensa conquista campeonatos y el mate -una bebida vegetal amada por el equipo argentino de fútbol- podría ayudar a ganar la Copa del Mundo”.  «Tomo mate más que nada debido a que ayuda al equipo a integrarnos mejor, señala el mundialista MacCallister” (Insider. Dic 13, 2022). Otra nota reciente decía que Argentina tiene en la Copa del Mundo una poderosa arma secreta” (Rolling Stone,  17 de Dic 2022). Por su parte, el New York Times se preguntaba (13 Dic 2022) ¿qué estaría dando tanto poderío al equipo argentino en el Mundial? y respondía: las 1100 libras de yerba mate llevadas al evento para su uso durante el torneo. Al comentar esta última, Ámbito del 13 diciembre 2022 titulaba: “La desopilante teoría del New York Times sobre la Selección Argentina”.

Claramente, si algún rasgo especial hay para destacar del actual equipo de fútbol argentino es su capacidad para sobrellevar situaciones adversas. Una virtud que se apoya en la cohesión grupal, condición eminente para un deporte de conjunto. La selección argentina demostró la convicción necesaria como para recuperar lo mejor que un deporte de conjunto puede brindar: habilidad; compromiso, respeto y esfuerzo conjunto. «Logramos que Messi sienta que es uno más», destacó Scaloni, quien desde que asumió el cargo de seleccionador siempre repitió que tenía el objetivo de que el equipo nacional vuelva a ser «de todos».

Tal vez en esto último resida la inmensa alegría del pueblo argentino expresada todo a lo largo y ancho del país, en perfecta sintonía con el explícito deseo de la Scaloneta de brindarnos alegría (si con la copa ganada, mejor aún). Este seleccionado, el mejor del mundo, sin pretensiones de instalarse en un lejano Olimpo ha estado -aún en la distancia física- y está tan cercano a nosotros, a nuestras costumbres y tradiciones populares. La mejor prueba de esto ha sido el broche de oro de la fiesta mundialista con la comunión entre los millones de personas desplegadas festivamente por las calles de la metrópolis bonaerense y la Scaloneta que se desplazó lentamente en un ómnibus para compartir de cerca y atentamente el júbilo de la muchedumbre.

La vasta influencia guaranítica tan denigrada en nuestra sociedad por las élites argentinas debido a su procedencia de “indiada bruta”, simbolizada por la cultura del mate y tantas otras buenas costumbres guaraníticas que se han incorporado a la cultura de los argentinos, como la utilización de diversos yuyos para una vida más saludable. Entre esos yuyos curativos se destacan los mates cebados por Scaloni para todo el equipo, los que además de sus efectos positivos sobre los individuos parecieran haber sido el arma secreta detrás del triunfo mundialista de la selección nacional como medio para alcanzar una óptima integración entre los miembros del plantel.

Por eso se me ocurre que podrán los gringos comprarse toneladas de yerba mate pero difícilmente puedan capturar y llevarse nuestro ritual del mate con todo lo que éste implica según evidenció el equipo argentino en el Mundial 2022. Pero por si llegaran a ponerse muy insistentes, posiblemente haya alguien atento que les señale: «Qué mirás, bobo, andá pa allá»

 

 

[1]     https://www.nytimes.com/2022/12/13/sports/soccer/argentina-yerba-mate.html#:~:text=the%20World%20Cup%3F-,1%2C100%20Pounds%20of%20Yerba%20Mate.,the%20world%20%E2%80%94%20including%20to%20Qatar.