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miércoles, abril 22, 2026
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LOS MERCADOS LIBRES NO EXISTEN

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A favor del pueblo o de los grandes capitales

“Todos son regulados. Los regula el Estado, a favor del pueblo, o lo hace el gran capital, en beneficio de sus privilegios”, decía el General Juan Perón cuando en la Argentina se defendía el mercado interno y la producción nacional.

Fue necesaria la dictadura militar para cambiar los paradigmas de la sociedad, impregnando todo con su visión y discurso dominante de libre mercado, que es el verdadero logro cultural de la dictadura de Videla, Massera y Agosti. El golpe de Estado del 24 de marzo 1976 produjo profundos cambios en la estructura económica argentina, que terminaron por conformar un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta comercial y de capitales y, con ello, de subordinación al capital financiero internacional, cuya principal base son los Estados Unidos.

Solo logró revertir esto, muy parcialmente, el primer año del gobierno de Alfonsín con su ministro Bernardo Grinspun, pero con Juan Vital Sourrouille, el 1 de julio de 1985, mediante los Comunicados A-695, A-696, y A-697 del BCRA, se reemplazaron títulos de deuda externa heredados de la dictadura militar, a los que la gestión de Grinspun se había negado a reconocer hasta que no se supiera el origen y destino de los fondos, por “Obligaciones del Banco Central de la República Argentina” [1].

Uno de los mentores de ese remplazo de títulos firmados en el final de la dictadura por Domingo Cavallo y Dagnino Pastore, y por Julio González del Solar y Jorge Wehbe, y obviamente asesorado por los abogados y contadores de las grandes empresas beneficiadas, fue el (en esa época) jefe del Departamento de Deuda Externa del Banco Central de la República Argentina, Carlos Alberto Melconian.

Melconian, a posteriori, en 1986, firmó y envió al directorio de la entidad el informe 480/161, donde se pedía anular la investigación de la deuda privada contraída en el exterior a fines de la última dictadura cívico-militar. La investigación que llevaban adelante los auditores del Banco Central era causada por considerarse esa deuda como «créditos fraudulentos y de dudosa legalidad», declarados por empresas privadas, deuda valuada en al menos 6.000 millones de dólares. Entre las denunciadas figuraban empresas extranjeras (IBM, Esso, Renault, Kodak, etc.) y nacionales, entre estas últimas, Pérez Companc, Bridas (Bulgheroni), Aluar (Madanes Quintanilla), Laboratorios Bagó SA, Sideco Americana S.A. y SOCMA (Grupo Macri), entre otras.

Es más, haciendo una lectura crítica del rol del BCRA en la administración de la deuda externa, Domingo Felipe Cavallo en su libro Economía en tiempos de crisis [2], reconoce que, si bien él estatizó la deuda privada en pesos, no lo hizo con la deuda privada en moneda extranjera y que en ello jugó un rol preponderante Carlos Melconian.

El auditor de la deuda externa argentina, Néstor Forero, nos explica: “Cavallo nunca fue llamado a declarar por este tema ni él se presentó voluntariamente. Por nuestra parte, le pedimos al juez de la causa que lo llamara a declarar y realizara un careo con Melconian, dado que su corresponsabilidad en la estafa de la deuda externa es incuestionable, y la justicia argentina nunca lo hizo”.

Pero sí sabemos que Carlos Melconian fue uno de los tenedores de deuda que demandó a la Argentina en los juicios que empezaron en 2003 ante el juez estadounidense, Thomas P. Griesa, por 772.268 dólares. Se trata del mismo reclamo que impulsaron los fondos buitre y otros acreedores por los bonos soberanos argentinos que entraron en default por el crack financiero de 2001, asunto que se cerró en 2016, cuando el gobierno de Macri aceptó pagar 9.350 millones de dólares a los holdouts. Melconian percibió y con creces una suma de dinero, y esto se supo de un documento judicial estadounidense del 6 de febrero de 2009 donde figura su nombre como acreedor y denunciante contra la Argentina.

Fue presidente del Banco de la Nación Argentina con Macri y ahora sería ministro de Economía si fuera Presidenta Patricia Bullrich.

 

Fundación Mediterránea

La Fundación Mediterránea es una asociación civil creada en la ciudad de Córdoba, el 6 de julio de 1977, por iniciativa de 34 empresas de la provincia, convocadas por el contratista del Estado y constructor Piero Astori; sus socios principales eran Fulvio Pagani (Grupo ARCOR) y Benito Roggio (Grupo Roggio).

En sus comienzos, asesoraban a la Secretaría de Programación y Coordinación Económica encabezada por Guillermo Walter Klein y, a medida que avanzaba el plan económico de la dictadura, iban ganando espacio en el gobierno de facto, de manera tal que en el año 1981, el director del centro de estudio de la fundación (IERAL), Domingo Cavallo, fue nombrado subsecretario del Ministerio del Interior (1981) y presidente del Banco Central de la República Argentina durante julio y agosto de 1982, donde les prestó el servicio de licuar la deuda de las grandes empresas y trasladar ese pasivo a la población.

Obviamente, el favor (con plata y deuda de la población) fue a todas las empresas supuestamente endeudadas en la dictadura, con lo que la Fundación Mediterránea logró ampliar la cantidad de socios, de manera tal que en la actualidad se suman en cargo de autoridades Sebastián Bagó (h), Marcos Brito (Banco Macro), Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza (AGD), Jorge Riba de Dulcor S. A., etcétera.

Así como la Fundación Mediterránea surgió en 1977 y fue parte del gobierno de la dictadura militar, también apoyo al gobierno de Eduardo Angeloz, de José Manuel De la Sota [3] y de Juan Schiaretti en la provincia de Córdoba, todos ellos cuando ejercían como gobernador encabezaban el almuerzo anual de la Fundación, demostrando la simbiosis entre las distintas administraciones y el poder económico.

El plan en economía de la Fundación Mediterránea es básicamente el mismo que aplicara la dictadura militar de 1976, que el equipo que dirige Carlos Melconian e integrado entre otros por Rodolfo Santangelo (socio de Melconian en la consultora M&S), Daniel Artana (FIEL) [4], Enrique Szewach y Facundo Martínez (Ieral), resumen en tres ejes: la “estabilización” macroeconómica, la “reforma integral” del sector público y la “desobstaculización” del sector privado.

Una y otra vez, con la misma fracasada y mentirosa cantinela, en eso no se diferencian de la Escuela de Chicago en Argentina (CEMA), ni de la propuesta del hombre de BlackRock en el Directorio de Pampa Argentina S. A., Darío Epstein, que hoy forma parte del equipo de Javier Milei.

La remanida propuesta es la de déficit fiscal en cero y para ello proponen reducir el gasto político y la obra pública, demostrando un profundo desconocimiento del Estado (tampoco les importa), dado que en primer lugar la obra pública del presupuesto 2023 (y realizando la obra más importante de este gobierno que es el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner [5]) apenas si supera el 2 % del PIB. Segundo, el servicio de la deuda se calculó en la Ley de Presupuesto en 2,41 % del PIB (mayor erogación que la obra pública), pero no se había contemplado el aumento de las tasas de interés internacional, que hace que el gasto por la deuda termine representando este año 2023 en torno al 3 % del PIB. Tercero, el gasto político y el exceso en personal es relativamente cierto y se debería reducir el primero y supervisar el segundo, pero, por un lado, el total de remuneraciones de la Administración Nacional fue de 1,92 % del PIB en el año 2022 y se estima que va a ser de solo el 1,88 % del PIB este año 2023. El personal de la Administración nacional es de 229.685 agentes; a lo que se le deben sumar los entes descentralizados con 15.596 personas; mientras que los de las empresas y sociedades con participación estatal nacional son 93.687 trabajadores. Lo que no dicen es que más de la mitad del personal corresponde a las fuerzas armadas y de seguridad, que obviamente no solo no van a reducir, sino que para aplicar el severo plan de ajuste van a emplear más policías y más personal de seguridad.

Después, el delirio de implementar incentivos que fomenten un mercado de capitales en dólares, permitiendo el flujo de crédito y la inversión local, tanto para grandes como para pequeñas empresas e inversores y de esa manera persuadir a aquellos que poseen dólares para que los reintroduzcan gradualmente en el sistema económico, es una fantasía que les sirve de pretexto para levantar el cepo cambiario y es al revés, en lugar de ser una puerta de entrada es una puerta de salida que permite la fuga de capitales como lo demostraron la dictadura, el gobierno de Menem y el gobierno de Cambiemos.

Plantean reducir el gasto público para reducir los impuestos, cuando el total de los ingresos tributarios en el año 2022 fue de solo el 10,39 % del PIB y este año se calcula que va a ser del 10,31 % del PIB, obligando al Estado a colocar títulos de deuda en el mercado interno que al 31 de agosto 2023 ascienden a 3,8 billones de pesos (equivalentes a unos 10.500 millones de dólares) en títulos ajustables por inflación o por dólar linked (oficial), para financiar el gasto público.

La presión tributaria actual es una de las más bajas de los últimos años, incluso levemente por encima del gobierno de Cambiemos.

Plantear como se plantean los equipos de Bullrich y de Milei que en una primera instancia se trabajaría en un recorte significativo del gasto público y una reforma para reducir impuestos, con flexibilización laboral, comercial y financiera, para que después se adopten medidas de segunda generación que incluirían recortar los fondos que se destinan a jubilaciones y pensiones, y una disminución paulatina de los planes sociales, y que la gran parte de la población los vote, es para el hospicio.

La propuesta común de ambas fracciones es imponer el modelo extractivista, agropecuario y financiero exportador a como dé lugar, defienden la institucionalidad mundial del capital financiero, que no genera trabajo (valor agregado) y la reforma laboral que plantean está dirigida a convertir a los trabajadores en una legión de monotributistas sin beneficios sociales.

También los une el objetivo de que no se investigue cómo se generó la deuda del gobierno de Cambiemos y quiénes se beneficiaron con ella. La libertad de la que hablan es que el Estado no vea, no sepa, no pregunte y que haga pagar a la población el endeudamiento.

La diferencia de ambas fracciones es entre la participación más relevante y decisoria de los capitales financieros mundiales que están en el país (BlackRock, Vanguard, Pimco, Franklin Templeton, Fidelity, Gramercy, etc.) detrás de Milei y los capitales nacionales de la Fundación Mediterránea ampliada con el grupo Techint, Pérez Companc, Bulgheroni, etcétera, temerosos de que el pez más grande se coma al pez más chico y terminen perdiendo sus activos y sus rentas.

Pero ambos sojuzgan a nuestro pueblo, nuestro presente y nuestro futuro.

El otro candidato está atado al FMI, por una deuda que no se investigó, de la que parece que no se quiere saber el destino de los más de cien mil millones de dólares. Como lo demuestra toda la historia argentina, la deuda externa se utiliza para detraer riquezas, afianzar la dependencia al capital extranjero, integrarnos al mercado mundial como mero productor de alimentos y materias primas y beneficiar a una minoría en desmedro de la mayoría de la población, que es la que termina abonándola “con sangre, sudor y lágrimas”, como dijo en 1877 el Presidente Nicolás Avellaneda.

 

FUENTE:

Los mercados libres no existen – El Cohete a la Luna

 

 

[1] “El manejo de la Deuda Externa en condiciones de crisis de balanza de pagos”, firmado por José Luis Machinea y Fernando Sommer, donde dicen textualmente: “La reducción de los pasivos externos del sector privado derivó, en la práctica, en la nacionalización de gran parte de esa deuda externa.  La deuda externa del sector público, que era del 53 % de la deuda total en 1980, se incrementó a 83 % en 1985”.
[2] Cavallo, Domingo, Economía en tiempos de crisis, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1989. Acceso online al PDF.
[3]  Domingo Cavallo fue diputado nacional en 1987 por el PJ de Córdoba, que presidía De la Sota.
[4] FIEL y la Fundación Mediterránea asesoraban a la Secretaría de Programación y Coordinación Económica de Martínez de Hoz.  Firmaron contratos con los gobiernos y proyectos en forma conjunta muchas veces en los últimos 45 años.
[5] Donde el principal operador fue la UTE constituida por el grupo Techint y Pampa Energía S. A.

 

La Argentina y el BRICS: ¿oportunismo u oportunidad?

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El ingreso al bloque de países del sur global trajo una discusión que parece atrapada entre dos enfoques: el hiper-occidentalismo y el sinofilismo.

La reciente invitación a la Argentina para unirse como miembro pleno del BRICS a partir del 1 de enero de 2024 ha desencadenado un infrecuente e interesante debate en plena campaña electoral. Sin embargo, estuvo plagado de arraigados lugares comunes, omisiones de realidades globales, y propagación de ideas anacrónicas. En lugar de una discusión acorde a los tiempos contemporáneos, parece que estuviésemos atrapados entre dos enfoques naïve que, al fin de cuentas, obstruyen una deliberación ponderada: el hiper-occidentalismo y el sinofilismo. En el fondo, no hay intercambio de ideas; existen dos monólogos que se tornan auto-referenciales.

El hiper-occidentalismo incluye diferentes corrientes de pensamiento, algunas de las cuales expresan, con argumentos más propios de la Guerra Fría del siglo XX, una postura férreamente anti-China, mientras que otras promueven un alineamiento tenaz con Estados Unidos como si el plegamiento (bandwagoning) o el contrapeso (balancing) fuesen las únicas opciones estratégicas disponibles. Por otro lado, el sinofilismo presenta diversas manifestaciones, aunque es importante señalar que no siempre sus seguidores tienen un profundo expertise sobre China; varios propugnan, por motivos y objetivos distintos, una mayor influencia china en el escenario internacional. A pesar de las variaciones entre estas posturas, lo que prevalece en ciertos casos son interpretaciones simplificadoras y carentes de matices sobre el mundo, las relaciones internacionales y las alternativas de inserción de la Argentina.

Es crucial resaltar que, como síntoma característico de esta época, una parte no insignificante de la élite sigue aferrada a mapas cognitivos y narrativas sobre la política exterior que no se corresponden con la mutabilidad y complejidad de la realidad global. Esta falta de sincronización entre percepciones y contemporaneidad se manifiesta en una serie de fenómenos inquietantes, tales como la obsolescencia cognitiva, la desconexión temporal, y la adhesión dogmática. En otras palabras, sectores influyentes de la dirigencia argentina mantienen creencias, valores y conocimientos que carecen de relevancia o aplicabilidad en el contexto actual. Esto implica la existencia de una brecha significativa entre lo real y lo ilusorio. Se trata, en esencia, de puntos de vista que no solo están desfasados respecto al presente, sino que además ignoran las tendencias y retos fundamentales que están configurando el sistema global.

No obstante, es importante reconocer que el caso argentino no es un fenómeno especial o aislado; existe una abundante literatura en el campo de las relaciones internacionales que ofrece una comprensión sólida de cómo los mapas cognitivos y los sistemas de creencias de las élites ejercen una influencia significativa en las políticas exteriores. Como lo señaló Jeffrey A. Hart en su trabajo sobre Latinoamérica titulado “Cognitive Maps of Three Latin American Policy Makers”, las políticas exteriores de los estados de la región están fuertemente influenciadas por los mapas cognitivos y sistemas de creencias de sus élites. Algunas de las razones son las siguientes. Primero, las acciones de política exterior suelen estar menos limitadas por la opinión pública o las burocracias en comparación con otras partes del mundo. Segundo, los líderes tienden a adoptar enfoques dogmáticos en la formulación de políticas priorizando la coherencia entre sus anuncios y sus ideologías; lo que a menudo reduce las posibilidades de prácticas incrementales, graduales y pragmáticas. Y tercero, se observa que los cambios en el liderazgo de los países latinoamericanos a menudo desencadenan profundos virajes en las políticas exteriores que reflejan las creencias y valores de los nuevos mandatarios. Lo anterior afecta la capacidad de comprender y aprovechar el sistema internacional, al tiempo que tiende a producir marchas y contra-marchas estratégicamente contraproducentes para los intereses nacionales de los países del área.

Si bien estas premisas pueden parecer generales, son fundamentales para contextualizar el debate sobre política exterior argentina. En nuestro país, carecemos de una opinión pública atenta y exigente respecto a los asuntos mundiales y de un esquema institucional enraizado y con relativa autonomía en el frente externo. A ello se agrega la tentación de tomar decisiones improvisadas, la gravitación casi excluyente de la política interna en ciertas coyunturas, o la actuación como “free riders” en el escenario internacional sin evaluar cuidadosamente las implicancias de mediano y largo plazos de cada decisión contemplada o adoptada. De allí que los mapas cognitivos erróneos pueden afectar de manera sustantiva la inserción del país. Es importante recordar que, en esencia y en tanto política pública, la política exterior más exitosa es aquella que alcanza un sutil balance entre el imperativo doméstico y la responsabilidad internacional.

Premisas para dosificar nuestra participación

Nuestra perspectiva en este debate no apunta a ser una posición intermedia entre el hiper-occidentalismo y el sinofilismo. Sugerimos localizar la discusión en un plano distinto y quizás más promisorio a favor de un intercambio fundado de ideas, posiciones y recomendaciones. Al analizar la eventual participación de Argentina en el BRICS — algo que solo sabremos con un gobierno entrante — , debemos sopesar los desafíos y las oportunidades que van más allá de los eventuales dividendos económicos que, sin duda, son trascendentes, pero que tal vez no sean tan evidentes y tangibles a corto plazo.

La participación en BRICS cobraría más sentido estratégico si se concibe al grupo como lo que en realidad ha devenido: una plataforma política y diplomática que puede revitalizar la posición de Argentina en un cambiante escenario internacional. Un país como la Argentina que viene padeciendo un prolongado declive debe tener un norte preciso: reconstruir poder y recobrar influencia. Para ello sugerimos lo siguiente: en primer lugar, si bien es evidente que China ha sido el principal impulsor de la expansión del grupo, esto no impide que analicemos de manera más rigurosa los propósitos de los otros países que también han mostrado interés en que el grupo se amplíe. Los BRIS de BRICS cuentan y comprenden que, de alguna manera, el aumento en el número de miembros fortalece su capacidad de acción tanto de manera colectiva como individual. No se trata únicamente de lo que “ganó” Beijing; la ampliación no fue impuesta, sino que se gestó y negoció, y todos entendieron que también algo ganaron.

En segundo lugar, cabe destacar que el aumento en el número de miembros en BRICS ha agregado una capa adicional de complejidad al proceso grupal. Esta dinámica nos lleva a reflexionar sobre las lecciones aprendidas de otros mecanismos que no lograron, en la práctica, un equilibrio adecuado. El G7, por ejemplo, ha demostrado ser un grupo muy exclusivo que, habiendo intentado y fracasado en la incorporación de Rusia, se ha tornado una agrupación que, al menos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha quedado supeditada a Estados Unidos y su agenda. En general, las cumbres continúan celebrándose, pero el impacto global de estas reuniones y sus conclusiones es mucho menos ostensible que hace algunas décadas. Por supuesto que constituye un pilar del Occidente (más Japón) más industrializado, y su poderío es elocuente. Sin embargo, su accionar no moldea completamente el escenario mundial y es visto cada vez más desde el “sur global” como un ámbito que sólo registra las preferencias de sus miembros con escasa consideración del mundo emergente de la Posguerra Fría y de sus demandas. En el fondo, el G7 parece seguir operando como si la Guerra Fría nunca hubiese terminado y como si Occidente fuera el insuperable centro de gravitación del mundo.

Sin duda, el liderazgo de China se ha fortalecido en las últimas décadas y ahora se enfrentará al desafío de persuadir a una gama más heterogénea de actores dentro de un BRICS ampliado y, en consecuencia, deberá ser más concesivo para la obtención de acuerdos. En este contexto, el nuevo BRICS puede ofrecer un espacio para un “compromiso constructivo” de parte de China. Estaríamos entonces ante la necesidad de que todas las partes se involucren en un diálogo político más inclusivo y de una toma de decisiones más equilibrada en los asuntos globales. Es cierto que ya existían tensiones dentro del grupo, como lo demuestra la histórica disputa fronteriza entre India y China, y la posibilidad de que surjan nuevas tensiones no es inimaginable. Sin embargo, lo crucial es que el BRICS no se estanque, sino que se fortalezca y mejore su capacidad de negociación. En últimas, ninguno de sus miembros actuales vetó el aumento de nuevos países y todos se acomodaron pues en conjunto procuran aumentar su reconocimiento, visibilidad e incidencia.

En tercer lugar, no debe olvidarse que en el BRICS ya existen contrapartes fundamentales para la Argentina. En particular, Brasil, que desempeñó un papel crucial en el impulso de la membresía de nuestro país, es nuestro principal socio estratégico, la figura más destacada en términos de nuestro comercio bilateral y un actor clave en la gestación y proyección del MERCOSUR. China, por su parte, se posicionó como el principal importador de productos argentinos y el segundo destino más importante de nuestras exportaciones en 2022, además de ser uno de los mayores inversores en Argentina durante las últimas dos décadas. India, en el mismo año, ocupó el quinto lugar en términos de nuestras exportaciones y ya triplica nuestro comercio con países como España. Sudáfrica, por su lado, desempeña un papel esencial en la Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur, establecida en 1986, y que Argentina ha buscado reactivar en los últimos años. Todos los países del BRICS han acompañado desde hace tiempo la posición del país en el tema Malvinas y, en especial en lo que respecta a la necesidad de reanudar las negociaciones entre nuestro país y el Reino Unido sobre la soberanía de las islas. Ciertamente, rehusar un análisis de costo-beneficio basado en la evidencia disponible, así como de la evaluación realista de las tendencias globales en diferentes esferas, para decidir la aceptación (o rechazo) de sumarse al grupo sería algo incomprensible.

En cuarto lugar, incorporarse al BRICS no debiera ser concebido como la panacea diplomática ni como el terreno para emprender iniciativas apresuradas o precipitadas. La mejor manera para la Argentina de dosificar su participación en un BRICS ampliado es a través de una diplomacia prudente y moderada. Nuestro país, en su estado actual y en el futuro inmediato, no se encuentra en posición de elevar su perfil por encima de sus capacidades. En vez de optar por la sobreactuación o el retraimiento, es preferible seguir una diplomacia basada y desagregada en temas precisos, acciones cautelosas y logros tangibles.

BRICS debiera ser analizado como un espacio que promueve un reequilibrio dentro de un sistema internacional distinto al de la Guerra Fría, antes de ser visto como una alianza contra el G7 o como un simple seguidor de China (esto último implica estudiar y entender mejor el caso de India y la relación con su vecino). Identificar al BRICS como un foro para un soft balancing y no como el lugar para desplegar una counter-hegemony es relevante. Brasil, India y Sudáfrica, al igual que la Argentina si ingresase, buscan re-equilibrar las relaciones internacionales, no desestabilizarlas; son los países claves para mostrar que una cosa es no ser parte del Occidente clásico y otra distinta es ser anti-Occidental.

Un BRICS ampliado deberá convivir, seguramente, con cierta tensión derivada del hecho de que algunos países del grupo están insatisfechos con el orden existente y desean aportar a su transformación y otros son revisionistas y quieren rehacerlo. No comprender estos matices podría llevar a que un nuevo gobierno, diferente al actual, rechace la invitación, lo que además de una bofetada a Brasil que procuró sumarnos, podría hacer que el país sea percibido como un abanderado tardío de un Occidente que tampoco es lo que fue en el pasado.

Y en quinto lugar, es imperativo que la dirigencia argentina actualice sus mapas cognitivos para reflejar la realidad continental y mundial. Estereotipos, prejuicios, anacronismos y ligerezas no pueden ser el repertorio central del modo en que pensamos y actuamos en materia internacional. La crisis actual en el orden global puede interpretarse como el ocaso de una larga pauta histórica de predominio de Occidente (sus valores, reglas, instituciones, intereses y creencias) que se extendió durante tres siglos. Esto podría marcar el inicio de una nueva era cuyos contornos aún se encuentran en proceso de definición. Algunos analistas señalan el cambio hacia un nuevo orden más política y culturalmente diverso y plural, pero al mismo tiempo, económica e institucionalmente interconectado y disputado en una escala más amplia.

Es importante comprender que esta transición hacia un mundo post-occidental no implica la desaparición ni la decadencia de Occidente, aunque ya no ostentará una posición preponderante. La participación de la Argentina en el BRICS representa, en este particular momento, una valiosa ocasión para aumentar nuestro conocimiento y comprensión sobre el mundo no occidental y nutrirnos material y culturalmente de ello. Podemos, además, complementar eso mediante la construcción de coaliciones temáticas o de nicho con los miembros actuales del BRICS y con algunos de los países que se incorporarán en 2024.

En suma, la invitación a la Argentina para unirse al BRICS representa un reto y una alternativa estratégica que debe ser aprovechada con sensatez y sin aspavientos, centrándose en los intereses nacionales a largo plazo.

 

FUENTE:
Cenital
https://cenital.com/la-argentina-y-el-brics-oportunismo-u-oportunidad/

Autores:
Juan Gabriel Tokatlian
Bernabé Malacalza

 

ODIO

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En la madrugada de ayer el monumento que honraba la figura de María Remedios del Valle, recordada como “Madre de la Patria”, quien luchó junto a su familia a las órdenes de Manuel Belgrano en la guerra de la Independencia, fue quemado en su totalidad. El Ministerio de Cultura de la Nación denunció y repudió el atentado. Exigió al gobierno porteño que se esclarezca de inmediato porque “es necesario poner freno de manera urgente no solo a cualquier discurso y expresión de odio sino a toda forma de intolerancia, discriminación y violencia hacia el otro”. La escultura, emplazada en Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos, había sido realizada por el escultor Alexis Minckiewicz, quien trabajó junto a Gisela Kraisman y Louis Yupanki. Se inauguró el 8 de noviembre de 2022, Día de los y las afroargentinos. El acto vandálico destruyó totalmente la obra en homenaje a esta mujer que “por su coraje y valentía” Belgrano le había conferido el grado de capitana del Ejército.

 

FUENTE:
PÁGINA 12 «Pirulo de tapa»
https://www.pagina12.com.ar/pirulo/584362

¿Quién fue María Remedios del Valle?

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Conocé la historia de la única mujer en ser nombrada capitana del Ejército del Norte.

«La Madre de la Patria», así la llamaron a María Remedios del Valle, una argentina de origen africano que nació en 1766 en la capital del Virreinato del Río de la Plata. Ella no fue ama de casa, ni periodista, ni esposa de un político. Su vocación de servicio la llevó a realizar trabajos de enfermería para auxiliar a quienes defendieron la ciudad porteña durante la segunda invasión inglesa, en 1807.

Su espíritu patriótico la hizo ir más allá, incluso, para tomar las armas. Así lo hizo. Estuvo enlistada en distintas batallas y fue Manuel Belgrano quien, deslumbrado por su compromiso, disciplina y lealtad, la nombró capitana de su ejército.

Participó en la batalla de Ayohúma, Vilcapugio y Tucumán, así como también en el Éxodo jujeño. Perdió a su marido y a sus dos hijos en combate y en los diferentes enfrentamientos recibió incontables heridas de bala y sable en su cuerpo. En 1813 fue tomada prisionera por los españoles, quienes la azotaron por nueve días por haber ayudado a huir a oficiales patriotas en el campo de prisioneros. Esas cicatrices le duraron por el resto de su vida. Finalmente, pudo escapar e incorporarse a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, para otra vez cumplir una doble función, la de combatiente y enfermera. Siete veces estuvo «en capilla», a punto de ser ejecutada por el enemigo.

Una vez terminada la guerra regresó a la ciudad de Buenos Aires donde se encontró con la indigencia. El escritor Carlos Ibarguren afirma que vivía en un rancho en la zona de quintas en las afueras de la ciudad, y frecuentaba los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio, así como la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) ofreciendo pasteles y tortas fritas para poder sobrevivir, o mendigando y recibiendo sobras de alimentos provistas por los conventos de la zona.

Su suerte cambió en agosto de 1827 cuando el general Juan José Viamonte la reconoció pidiendo limosna en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, ya hundida en una extrema pobreza. Viamonte -una vez elegido diputado- solicitó ante la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires que se le otorgase a María Remedios una pensión por los servicios prestados a la patria.

“La que representa es singular mujer en su patriotismo. Ella ha seguido al Ejército del Perú en todo el tiempo que tuve al mando de él: salió de ésta con las tropas que abrieron los cimientos a la independencia del país. Fue natural conocerla, como debe serlo, por cuantos han servido en el Perú: la dejé en Jujuy después del contraste del Ejército sobre el Desaguadero. Infiero la[s] calamidades que ha sufrido, pues manifiesta las heridas que ha recibido; no puede negársele un respeto patriótico. Es lo menos que puedo decir sobre la desgraciada María de los Remedios, que mendiga su subsistencia […] Desde el año 1810 hasta 1814, que me hallé en el Ejército del Perú, siempre fueron relevantes los servicios de esta benemérita mujer, así en la asistencia de los heridos y enfermos, como en las guerrillas.
Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al ejército de la patria desde el año 1810. No hay acción en que no se haya encontrado en el Perú. Era conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el ejército. Ella es bien digna de ser atendida porque presenta su cuerpo lleno de heridas de balas, y lleno además de cicatrices de azotes recibidos de los españoles enemigos y no se la debe dejar pedir limosna como lo hace. […] Yo no hubiese tomado la palabra porque me cuesta mucho trabajo hablar, si no hubiera visto que se echan de menos documentos y datos. Yo conocí a esta mujer en la campaña al Alto Perú y la conozco aquí; ella pide ahora limosna; porque después de esa vida durante tantos años, herida y maltratada, no podía trabajar naturalmente”, fueron los argumentos de Viamonte para proponer el reconocimiento de María Remedios.

El 11 de octubre de 1827, los diputados de la Junta dijeron de ella: “Es una heroína”, “una infeliz que si no fuese por su condición se habría hecho célebre en todo el mundo”, “una mujer de mérito que no merece que olviden sus servicios”. Al finalizar la sesión se aprobó unánimemente su reconocimiento como capitana de infantería y la pensión correspondiente, a lo cual se le sumaron confeccionar una biografía y mandar a hacer un monumento. Sin embargo, estas propuestas no hallaron su curso.

Más tarde fue ascendida a sargenta mayor de caballería y a comienzos de 1830, fue incluida en la Plana Mayor del Cuerpo de Inválidos con el sueldo íntegro de su clase. El reciente gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, fue quien decretó su jerarquía de sargento mayor. Le aumentó su pensión de 30 pesos, un aumento sustancial para la época, y en gratitud hacia quien la sacó de la miseria, cambió su nombre a Remedios Rosas.

Murió el 8 de noviembre de 1847 sin haber recibido en vida el reconocimiento por su colaboración en la Guerra de la Independencia argentina. La narrativa histórica tampoco le había dado -hasta ahora- el lugar que se merece junto aquellos héroes y heroínas comprometidos, valientes y generosos que han puesto su vida entera al servicio de la Patria.

Reconocimiento legislativo

En abril del 2013 se sanciona la Ley Nro. 26.852,  que conmemora el «Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro», instituyéndose como el primer reconocimiento legislativo de carácter nacional hacia los y las afrodescendientes. La sanción se dio en el marco del reconocimiento a la comunidad afroargentina y a la cultura afro, como un modo de lucha contra la estigmatización y el racismo, y como parte de un proceso de construcción de una nueva identidad nacional.

La fecha rinde homenaje a María Remedios Valle y se convirtió en un hito histórico en el camino de la visibilidad de los aportes de la comunidad afro en la construcción de la Argentina.

FUENTE:
Ministerio de Cultura
https://www.cultura.gob.ar/quien-fue-maria-remedios-del-valle-9732/

La confianza como medio social de construcción política

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La primera noción acerca de estas cuestiones -la más obvia- es aquella que nos recuerda que hablamos de las formas de construir el poder necesario para lograr los grados de autonomía necesarios que permitan tomar decisiones que afectaran intereses de todo tipo. En esto consiste la función del sistema político: “lograr decisiones colectivas vinculantes”; cualquier decisión en cualquier tema.
Una primera decisión conceptual para el análisis consiste en asumir que esta cuestión es un fenómeno social y que la primera conclusión derivada implica admitir que no depende exclusivamente de decisiones individuales o de grupos de actividad intensa.
Como todo fenómeno social, supone un grado de complejidad que a los individuos nos plantea un excedente de posibilidades de decisión imposible de manejar en su totalidad, de modo que se trata de tomar decisiones con altos grados de incertidumbre, lo cual no debería asombrarnos a los que desarrollamos nuestra vida en el ámbito de la política.
Antaño sintetizábamos esto diciendo que en política se necesita cierto grado de audacia (Perón, Néstor y CFK los mejores ejemplos). Asimismo, desde las teorías clásicas de lo que llamamos izquierdas, se invocaba la “voluntad política” –aún se hace-, condiciones subjetivas decía Ernesto Guevara.
Como la sociedad no es estática, de poco nos sirve aquí, la lectura de la historia para encontrar las respuestas actuales, a pesar de ser referencias de sentido inmanentes a toda construcción de imaginarios. En criollo, no hay recetas de efectividad probada.
Nuestro manual de cabecera en este tema: “Conducción Política” (J.D. Perón -1952) nos muestra que el esfuerzo puesto por Perón en esta materia no era una cuestión menor, de allí su insistencia en el poder de la organización, en la Comunidad Organizada, en la estructuración del Movimiento, en la formación de Cuadros, etc., etc. Es que la organización –cualquier organización- aún la no establecida por escrito, asigna roles, reparte excedentes, administra expectativas, direcciona el esfuerzo colectivo y, -perdón por la insistencia- permite la toma de decisiones en forma autónoma.
Ya hemos tematizado –en otro texto- distintos aspectos de lo que llamamos construcción política. Pero en la cotidianeidad la dinámica electoral ha reducido esta complejidad a la “rosca” partidaria, en cuyo manual de acción figuran todas las tropelías que puedan ser
disculpadas adjudicándoselas al pobre Maquiavelo que no podía ni imaginarlas en el SXVI.
Entonces, de las variadas formas de encarar este tema me atrae una que pareciera ser el médium en el que se desarrollan las otras ya que se configura como el movilizador del sentido final de toda acción consciente sin necesidad de recurrir a una exacerbada razón instrumental.
Me refiero al rol que cumple “la confianza” en la construcción política.
Confianza es una apuesta, hecha en el presente, hacia el futuro, que se fundamenta en el pasado. Dicho de otro modo: una persona puede confiar en que otra cumplirá en el futuro una promesa hecha en el presente, basándose en la experiencia que ha tenido en el pasado con esa misma persona.
Más allá de esta definición y dejando de lado el origen ético del concepto, hay que observar que la confianza es inmanente a la vida misma. No podríamos dormirnos si no tuviéramos la confianza en un despertar después, pero además no deja de ser una moneda girando en el aire, el resultado siempre puede ser distinto al esperado. Contingencia que le dicen.
Es decir, en la decisión de otorgar o no confianza, se juega nuestro destino posterior. De modo que los argumentos de dicha decisión deben ser de una importancia superlativa. Tales argumentos no son otra cosa que sentido social acumulado y, si hablamos de acumulación, estamos hablando de tiempo, recurso no renovable y escaso biológicamente hablando y más aún en el escenario político.
En términos sociales este sentido, imposible de asir o manipular por más focus group que se realicen, implica historia viva –de los que aún la pueden contar- (“los mejores días siempre fueron peronistas” dice el saber popular) y a la vez concepción de la “buena vida” y acceso al consumo que la posibilite como impone el sistema capitalista.
Hay, en consecuencia, en la formación de la confianza aspectos que tienen que ver con el sentido social de las cosas de la vida, con el tiempo y otros estrictamente materiales. En esto el peronismo juega con alguna ventaja si es que podemos hablar de una memoria social. Al mismo tiempo lo pone frente al despilfarro que hoy se hace de esa memoria. El saber popular también dice que “es muy fácil perder la confianza y muy difícil recuperarla”.
Por todo lo dicho, es importante mencionar que la pérdida de confianza tiene altísimos costos de toda índole y que tal vez los más difíciles de restañar sean los anímicos ya que implica romper un horizonte futuro que ya actualizábamos en el presente y en el que ya estábamos realizando nuestra vida. Hoy nos dicen que esto es “derechización de la sociedad”
Al fin y al cabo, la confianza es un adelantar el futuro. Muy distinto a las expectativas que sólo expresan posibilidades estadísticas.
No es lo mismo hablar y comprender las cuestiones acerca de cuántas vacas tenemos y del precio de la carne en Liniers o, de que cosa sea la “vaca china”, que el sentimiento de frustración que se siente al no poder llevar un churrasco a la mesa familiar o tener que eliminar el rito comunitario alrededor de la parrilla.
¿Y…entonces…? Verán que es fácil hablar de la confianza cuando denotamos porque no la tenemos.
COMO NOS ENSEÑO EL GRAL.
LA CAUSA
Si bien el espíritu, la esencia y los principios del peronismo no han variado, la concreción de su función social “Ofrecer a la sociedad un modelo alternativo” (a la oligarquía vernácula en su momento, al capitalismo concentrado y sus formas hoy) debe necesariamente modificarse en sus formas dado que la evolución de lo social nos presenta escenarios que nos eran ajenos antaño.
El Bien Común, la Felicidad del Pueblo, son etiquetas que han ido perdiendo capacidad de diferenciar, no por su significado sino por su expresión significante, por la pérdida de capacidad simbólica de su literalidad. Tal vez porque la aparición de los llamados derechos de tercera generación no encontraron allí expresión satisfactoria y obviamente por la contraposición agresiva de la terminología liberal carente de humanismo en cualquiera de sus vertientes: gente, público, mérito, individuo, etc. nominalismos en los cuales no existe la persona humana. De modo que es imposible generar confianza -hoy- desde estos llamados o imperativos en la construcción del mundo de la vida de los de a pie.
No ha sido otra cosa que esta adecuación a nuestro presente del S. XXI y sus nuevas necesidades y simbolismos lo que significó el Kirchnerismo, tan difícil de comprender en la vorágine de lo cotidiano, al punto de generar un sin número de definiciones: “Anomalía de la Historia” (Ricardo Forster), “Controversia Cultural” (Horacio González), “Orden y Progresismo” (Martín Rodriguez) por mencionar algunos, o su negación lisa y llana como peronismo.
Las nuevas constituciones de Ecuador primero y la de Bolivia luego, trajeron al habla cotidiana un significante nuevo: “La Buena Vida”; Sumak Kawsay (en quichua) o Suma Qamaña (en Aymara), esta idea que por estos lares no tiene las raíces originarias que la fundamentan para aquellos pueblos hermanos, ha comenzado se ha popularizado como una
forma de expresar un horizonte futuro en cuya realización vale la pena tener confianza. “Vivir Mejor” en los discursos de CFK.
A diferencia de las invocaciones que antaño utilizábamos, ésta hoy incluye en su sentido social, no sólo aquellas, sino también los derechos de tercera generación: género, medio ambiente, derechos de las minorías, soberanía alimentaria, derechos del consumidor, utilización de la ciencia y la tecnología, etc. etc. todo aquello de lo que no hablábamos antiguamente. La Revolución –pensábamos- arreglaría todos los males, inclusive aquellos de los que todavía no teníamos conciencia.
Esta consigna, “La Buena Vida” no ha sido, todavía, elevada a condición de Causa Política por el sistema político y, extrañamente, tampoco por el Peronismo Oficial. Digo extrañamente porque el imaginario peronista es el único capaz de representarla legítimamente en la Argentina y así se demostró después de la crisis del 2001.
Concluyendo:
En esta coyuntura dónde los derechos –casi todos- a pesar de estar instituidos no se efectivizan en los hechos, el Buen Vivir como Causa no debería ser otro que su “realidad efectiva”
LA ORGANIZACIÓN
Siendo “la política” el conjunto de prácticas e instituciones a través de las cuales se crea un determinado orden, organizando la coexistencia humana en el contexto de la conflictividad derivada de la política y dado la visibilidad que estas prácticas tienen hoy a través de los medios masivos de comunicación y redes de relaciones, sean éstas electrónicas o personales, tenemos aquí una dificultad para generar confianza.
Es de perogrullo decir que la lógica con la que se disputa la representatividad partidaria, diríamos que “da asco” y por lo antes dicho queda expuesta a cielo abierto, lo que da sustento a las argumentaciones “anti política” que no son nuevas; desde hace tiempo son hábilmente utilizadas por la propaganda reaccionaria que penetra profundamente en la urbanidad de los principales conglomerados del país.
Es una constante tanto en el sistema político como en el sistema judicial (que forma parte de la totalidad de lo político) que el nepotismo y las relaciones económicas o sexo-económicas sean el nexo aglutinante. Un paseo por medios internacionales muestra el descrédito global y generalizado de ambos sistemas –una de cuyas causas son estas prácticas- No hay un juicio moral en esto, sólo que no puede ser la regla por ineficiente y generadora de costos y conflictos innecesarios.
Se abre acá un capítulo sobre las distintas formas de organización del quehacer político: formas de elección, democracia interna, estructura, financiamiento, principios fundacionales, objetivos específicos, formas de control interno, formación de cuadros, etc., etc., etc.
Ninguna confianza se puede generar en el estado de cosas en este aspecto.
Las ciencias sociales tienen toda una biblioteca de análisis de la construcción política mediante redes clientelares que, en general, se atribuyen exclusivamente al populismo -aunque este concepto no quede nunca bien definido- y por excelencia a Latinoamérica –lo cual se puede demostrar objetivamente que es una falacia mayúscula-
La élite política –léase la política profesionalizada- confunde “la política” con “lo político” y de ello deriva la ineficacia o corruptela de las formas organizativas y fundamentalmente de la gestión del Estado.
En una humilde y pedestre interpretación de Chantal Mouffe de esta dupla: la política/lo político, lo primero constituye el ámbito de la disputa y antagonismos constitutivos de las sociedades humanas y la segunda las prácticas e instituciones que organizan la coexistencia.
En consecuencia, cuando desde la función de gestión del Estado se pretende hacer “política” comienza la deriva por no decir la debacle. El Estado tiene sólo tres medios para hacer política: Dinero, Normas y Represión, y si a esto le agregamos que “lo político” se expresa, desde el sistema político en términos morales en vez de tener en cuenta niveles de inclusión o exclusión social derivados de la gestión, se termina juzgando en término del “Bien” y del “Mal”, una especie de religiosidad esperando milagros.
Diría yo que conceptualmente se transgrede la máxima que nos enseñó Perón acerca de que la “organización vence al tiempo” porque “esa” organización que nos postulaba tenía como sustento atemporal un objetivo social que se ha ido perdiendo para transformarse en efímeros objetivos materiales muchas veces individuales.
LA COMUNICACIÓN
Este fenómeno tiene tres componentes: La información, la forma de comunicarla y el entendimiento del que la recibe que siempre es parcial e incompleto (no hay posibilidad de conexión punto a punto entre dos conciencias)
Si tenemos en cuenta que la forma de comunicar también es información al igual que el “no comunicar” podemos aseverar que no existe la “no comunicación”. Sin comunicación no habría posibilidad de construcción de sociedad.
Mal podría construirse confianza en forma colectiva cuando no hay claridad en esto, mucho
ruido diría Joaquín Sabina, en este caso, ruido de intereses extraños a nuestras necesidades de buena vida.
De este complejo fenómeno me interesa poner el acento en un par de características que constituyen el comunicar.
Sobre lo primero que hay que llamar la atención es que la información no sólo se expresa en el lenguaje o en sus simbolismos –la escritura, el texto- La economía comunica con el código tener/no tener, el derecho comunica con el código legal/ilegal, la ciencia comunica con el código verdadero/falso, y así siguiendo y, por fin, la política con el código poder/no poder.
Si con Vicentin se dio marcha atrás de una decisión por decreto con poder de ley (DNU), si le pagamos ATP a Clarín, La Nación, Techint y otros oligopolios, si Clarín/Telecom y Telefónica, ignoran con ayuda de los jueces una decisión legítima y legalmente adoptada por el Ejecutivo, ni hablemos del sistema judicial, etc., etc., etc., es de perogrullo decir que se está comunicando que el gobierno nacional no tiene o no quiere ejercer el poder que la constitución y las leyes vigentes le otorgan y entonces qué confianza se puede tener en que el gobierno me ayudará a encontrar la buena vida, a vivir mejor.
Tendría que hacer una profesión de fe y en política eso se llama dogmatismo y en el barrio burrada o boludez.
Dijimos más arriba que no sólo los simbolismos comunican. Los que hemos andado por la capacitación y sus características sabemos que en una conversación prácticamente el 50% son silencios. Lo que no se dice es también comunicación y a veces esa parte es la más importante y además sólo queda un 25% de todo lo dicho.
Un señalamiento implica una distinción con lo que no es y en consecuencia constituye una elección. Aunque lo no señalado permanezca en cierta oscuridad, se intuye -que es una forma de percibir- no permanece ignorado. Ergo juega en la construcción de la confianza.
Y si hablamos de formas, el decir y el hacer no pueden no ser congruentes, esto ya es una obviedad. Entonces, y luego de todo el texto anterior, no hace falta ya describir lo que comunica el Sistema Político.
Conclusión (provisoria mañana no sabemos)
La construcción política, las decisiones de política, la organización política, los actores del sistema político, se constituyen en el médium de los sentidos socialmente construidos que se expresan y se materializan en los sistemas de conciencia como CONFIANZA que es la que permite acumular el poder necesario para hacerlos posible.
Seguido aparece la pregunta obvia, Confianza en qué y para qué y aquí aparece Milei que pone arriba de la mesa lo que también era una obviedad: Confianza en que sacará del camino lo que aparece como obstáculo para obtener un Buen Vivir, dígase el Sistema Político.
Este anarquismo extremo digno de Proudhon y Bakunin que hoy aparece como novedad –como siempre ocurre- no es para nada nuevo; todavía resuena el grito del que se vayan todos.
Ergo si queremos cambiar este estado de las cosas tenemos que cambiar la lógica de lo que se entiende por hacer política que ha sido reducido a la rosca partidaria y al funcionariado, ambas cosas exacerbadas en coyunturas electorales.
En general “la rosca” suple la falta de representatividad, de inserción en las formas organizativas territoriales, bastardeando el concepto de militancia; con su consecuencia inmediata: el abandono del territorio que fue un elemento fundacional del peronismo.
A pesar de todo el panegírico que se ensaya alrededor de lo virtual y de lo novedoso y sorprendente que puedan resultar estas novedades tecno-alienantes, nada puede reemplazar el semblante con sus 43 músculos faciales en su mayoría de funcionamiento involuntario; ergo nada reemplaza una mateada o una choriciada si se trata de establecer relaciones duraderas. Cualquier otra cosa es un ejercicio de solipsismo extremo y por ende efímero y vacuo.

El poder de las arquitecturas financieras VII: no emite moneda quien quiere, sino quien puede

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La historia muestra que hay formas y mecanismos de subordinación de unas naciones sobre otras. La fuerza y la razón. La tradicional, y de antigua raigambre, es por el poderío bélico militar. Hoy día el concepto guerra total y guerra cognitiva incluyen operativos más tecnológicos y virtuales, menos perceptibles y más profundos.

La otra es por la razón financiera de la moneda. Existe una guerra de monedas que es una guerra de subordinación. La moneda se nos presenta como racionalidad occidental, nos alinea y es una deriva del poder. Medimos, ponderamos y mostramos la realidad, y hasta los sentimientos, con y en moneda.

Quien emite la moneda maneja el poder financiero; quién la controla, controla la sociedad. Y como los precios son monetarios, quien maneja la moneda, maneja los precios. En una economía dolarizada los precios se determinan en función de quien emite los dólares.

Y el dominio por la moneda reconoce orígenes.

Uno es el comercio y los términos de intercambio a precios inequitativos: se vende (exporta) a precios bajos, se compra (importa) a precios altos. La ganancia/pérdida por términos del intercambio es un indicador de cómo cambia el poder adquisitivo de las exportaciones en términos de importaciones debido al cambio de precios internacionales. Es decir, las pérdidas por términos del intercambio muestran que las exportaciones compran menos importaciones, presionando sobre la necesidad de divisas y el saldo de la balanza comercial.

Los estudios más analíticos indican que en 2023 en Argentina y hasta junio, el acumulado es de 4.387 millones de dólares de deterioro del saldo de la cuenta corriente. Un monto equivalente a los u$ 4.374M pagados por intereses al FMI en el período 2020-2022.

No es nuevo. En su discurso ante la Asamblea Legislativa del 1º de mayo de 1952 (diario de sesiones del Congreso Nacional, pag. 19) el presidente J. D. Perón informaba: “Los organismos técnicos del Estado han probado fehacientemente que los precios que percibíamos por nuestras exportaciones eran un 40% inferiores a los que pagábamos por nuestras importaciones ¡y que desde 1913 a 1946 contando en valores de ese periodo, la República Argentina perdió 21.000.000.000 de pesos!.” Un monto que duplicaba la deuda externa argentina que Perón canceló en 1952. Puede inferirse que la industrialización trunca de Argentina que desvela -entre otros- a Carlos Abalo encuentra parte de su origen en la AFI.

El otro origen del dominio por la moneda es el financiamiento a través de la deuda pública externa.

La introducción de monedas presentadas como buenas, fuertes, deseables, dignas y poderosas es un incentivo para desplazar la moneda nacional. Y un buen motivo para repudiarla y fugar con aquella. Como en las historias de amor. La mirada pacífica de Washington parece pedir que lo lleven a un lugar más digno de ser vivido, un paraíso fiscal, por ejemplo.

Los imperios se han valido de ambos mecanismos de dominación y sus combinaciones posibles. Inglaterra fomentó a Bolívar y endeudó a la Gran Colombia. Mostró los dientes con las invasiones inglesas y la Baring Brothers financió a Rivadavia e inició el fantástico fraude de la deuda externa argentina.

Las arquitecturas financieras internacionales (AFI) y sus instituciones como el dinero abrevan en ese concepto de poder y planifican no sólo para mantener, sino para incrementar esas cuotas de poder.  Nada es inocente si de dinero se trata.

La moneda es el hecho político-instrumental del dinero. Moneda y dinero solemos presentarlos como sinónimos, aunque dinero proviene etimológicamente de un tipo de moneda latina, el denario, una moneda del imperio romano.

Suele aceptarse que el dinero es todo activo o bien aceptado como medio de pago o medición del valor por los agentes económicos para sus intercambios y cumplir con la función de ser unidad de cuenta y depósito de valor.

Pocas instituciones son tan importantes para el bienestar humano e incomprendidas para el saber popular como la institución del dinero.

Varios mitos se han desarrollado para evitar la comprensión simple de que el dinero es deuda social pública. Veamos: 1) el mito del dinero como criatura del mercado para facilitar el trueque y evitar costos asociados a los intercambios bilaterales; 2) el mito del dinero objeto con valor intrínseco derivado de los metales preciosos y que es fácilmente transportable y divisible; y 3) el mito de la neutralidad económica pues no hace más que simplificar las transacciones, sin afectar a las decisiones de empleo, consumo e inversión.

Estos mitos son integrantes del sentido común neoliberal para impulsar que la emisión de moneda no debe estar en manos del Gobierno porque es ineficiente y emite para pagar sus gastos sociales con los que compra la voluntad popular. Así de simple impregnan la teoría económica dominante y se conocen como el enfoque metalista del dinero. Y argumentan a favor de la independencia del Banco Central y proponen su incendio y aniquilación como lo formula el desvarío libertario.

Es conveniente repasar estos argumentos: a) Dado que el dinero es un fenómeno del mercado, el control del Estado sobre el sistema monetario reduce su eficiencia; b) como el dinero es un objeto con un valor intrínseco es inherentemente escaso por lo que el gasto gubernamental expulsa al consumo y la inversión privados; c) el monopolio sobre la emisión de la moneda es una consecuencia de la apropiación estatal del dinero privado.

La conclusión neoliberal de todos estos argumentos es obvia: el poder de emisión debe quedar limitado ya que el Estado tiene el incentivo perverso de gastar en exceso, el objetivo demagógico de controlar la acción política y degradar el valor de la moneda.

Es preciso desenmascarar el mito del trueque como origen del dinero emergente de las transacciones espontáneas y beneficiosas en las que los agentes participan voluntariamente, donde ninguno de ellos tiene ningún poder sobre otro, y en las cuales la intervención del Estado produce ineficiencias considerables. La génesis del dinero es la historia de una relación social de poder que nos dice que emerge como un bien público.

Y si es un bien público….

Dentro de la complejidad de las obligaciones surgidas de una deuda social específica, una autoridad -el Banco Central por cuenta y orden del Estado y bajo criterios de soberanía monetaria- ejerce de árbitro de las deudas públicas y privadas, determina la unidad de cuenta en que se miden las deudas y ejecuta las liquidaciones de esas deudas.

Esa autoridad es la institución que impone obligaciones no recíprocas a la población y asume un rol redistributivo. Este rol se lo ha arrogado en algunos casos en interés de la equidad y la justicia, mientras que en otras ocasiones en aras de la colonización y la esclavitud.

El dinero no es una creación del mercado sino una criatura del Estado, una relación de poder social de crédito-deuda, que está codificada por una autoridad o institución de poder (una antigua autoridad religiosa, jefe tribal, o un cuerpo administrativo primitivo, como un palacio de Mesopotamia o una polis griega, y más tarde una monarquía, un poder colonial, o un estado-nación moderno).

Lejos de ser un simple medio de intercambio neutral, la historia del dinero como criatura del Estado indica, en cambio, que es un medio de distribución, una herramienta para transferir recursos reales de una parte a otra de la sociedad, sujeto a la relación de poder del contexto histórico específico.

Para comprender la AFI hay que analizar la historia del dinero como poder social redistributivo que no sólo es un bien público, sino que también es un monopolio público que puede ser aplicado a los intereses del establishment o a las necesidades populares.

Esa aplicación es campo de la política que impone deudas ineludibles y coercitivas a la población y establece como se liquidan esas obligaciones fiscales.

Son los impuestos los que necesitan dinero para poder ser cancelados

…y crean así la demanda de una moneda que de otra forma no tendría valor y que se aplica como un medio de aprovisionamiento del gobierno en términos reales, no financieros.

El Estado Nación es emisor monopolista y nunca depende de la recaudación de impuestos, ya que siempre puede pagar emitiendo más pasivos propios. Puede gastar siempre pero en la medida en que haya bienes y servicios reales a la venta.

Y el Estado no puede recaudar moneda a través de impuestos si no lo inyecta antes a través del gasto.

El Estado no necesita dinero de impuestos para gastar; necesita recursos reales, maestros de escuelas públicas, profesionales de la salud, fuerzas de seguridad, obras públicas, inspectores de alimentos y cualquier otro recurso necesario para cumplir con el interés general.

El Estado moderno sigue cumpliendo una función redistributiva en la economía, donde recolecta recursos reales (mano de obra) del sector privado, y luego los redistribuye de vuelta al sector privado más equitativamente en forma de dotaciones de infraestructuras, educación pública, investigación, sanidad, y cualquier otra política de bienestar social. El papel de los impuestos en las economías de mercado modernas no es el de un mecanismo de financiación, sino un mecanismo real de transferencia de recursos.

Debido a que los impuestos crean demanda de dinero, también se han usado como vehículo para lanzar nuevas monedas. Fue el caso de la experiencia argentina de la década perdida de los 90 cuando el gobierno soberano no fue capaz de cumplir con sus deberes para con los ciudadanos utilizando su propia moneda nacional.

En la convertibilidad, se requería que se mantuviera un tipo de cambio fijo con el dólar estadounidense, renunciando así a la soberanía monetaria y sometiendo las decisiones de gasto público al mantenimiento de la paridad. Este régimen aborta la capacidad del gobierno para gastar moneda nacional. La emisión de nuevos pesos en Argentina podrían ponerse en circulación sólo después de la adquisición de dólares que se mantenían en las arcas del BCRA.

El gobierno de Argentina tuvo que tener superávit externo o pedir prestados dólares antes de aumentar sus gastos en pesos. Como importador neto, Argentina perdió dólares a lo largo de la década de 1990, reduciendo así la cantidad de pesos en circulación, asfixiando la economía y acentuó un proceso de concentración oligopólica que deja los precios actuales en la exclusiva decisión de mercado.

Para hacer frente a esta crisis económica, las provincias utilizaron su poder constitucional para emitir bonos, lo que permitió sortear la escasez de moneda nacional.

Las cuasimonedas (patacones, lecops, por ejemplo) comenzaron a circular a pesar de la falta de confianza en la moneda y la inexistencia de leyes de curso legal que obligaran a las personas a usarla. Pero las provincias permitieron al público pagar sus impuestos y facturas de servicios públicos con los nuevos bonos, y pagaron a los empleados estatales con ese nuevo formato. Los impuestos eran una condición suficiente para crear la demanda de una nueva moneda fiduciaria, y las provincias tenían que gastar la moneda antes de poder recaudarla mediante impuestos.

Los impuestos no financiaron a estas provincias, sino que les dieron más espacio fiscal para llevar a cabo políticas internas mediante el lanzamiento de nuevas monedas. Los bonos circularon a través de la economía privada y se utilizaron hasta que se abandonó el sistema, se restableció la soberanía monetaria en pesos y el gobierno argentino adoptó una agresiva política fiscal expansiva con la administración de Néstor Kirchner.

Este episodio demuestra que los impuestos no financian el gasto del emisor de moneda; en su lugar, sirven como un vehículo efectivo para lanzar una nueva moneda.

 

Informe económico mensual

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Inflación de JULIO. Pero luego de las PASO ya es historia, pero mantenemos la continuidad para seguir rastros. La inflación se mantiene por segundo mes en porcentajes próximos a los del mes anterior. Como siempre incluimos dólar oficial, CCL, la tasa y Riesgo País. Cuadro con los datos principales.

Julio parece un mes muy particular preparatorio de elecciones inmediatas: Recordando julio 2022 con índices elevados (7,1 % promedio).

Julio 2021 el acumulado anual de la inflación fue la mitad del actual, (52 %) con elecciones legislativas y los dos partidos mayoritarios alcanzaron los 18.000.000 de votos sobre un patrón de 34.000.000.

En el 2019 en julio la inflación del mes fue baja (2 % mes, 51 % anual) y un dólar negativo, o sea menor que el mes anterior, los dos partidos mayoritarios acumularon cerca de 24.000.000 de votos, el 81 % de los votantes. Para ir pensando, con las PASO ya realizadas y un nuevo invitado.

Los números JULIO, con congelamiento y listados de precios, oraciones, invocaciones religiosas varias, plegarias y otras formas de política económica, elevados. Las PASO dejó el tendal en el camino, lo veremos en el mes de octubre.

Massa marcha lidiando con los precios y otras contingencias como la falta de dólares, también con su precandidatura. Debe calmar al “mercado”, con gusto a final feliz por el acuerdo con el FMI.

Repetimos y lo seguiremos repitiendo, la inflación ofrece un primer resultado palpable, con cada peso se adquieren menos bienes y servicios, los precios se distorsionan y se acentúa la incertidumbre y la dispersión.

 El BCRA, mantiene la variación mensual del dólar oficial mayorista (se deprecia o devalúa el peso) cercano a los porcentajes de aumento de los precios, en JULIO la devaluación promedio fue superior. Otro tanto con la Tasa de Política Monetaria.   Para ir oteando el año completo 2023, algunas instituciones arriesgan un número elevado que alcanza el 140 % anual, por ejemplo en la recopilación que hace el BCRA.

JULIO promedio de los IPC: 6.4 %. El Indec en el ponderado  Nacional de 6 regiones: 6.3 %.

Acumulado doce meses  2023/2022: 110.7 %. Ponderado Indec 113.4 %.

El Riesgo País continúa muy elevado, promedió 2.013 puntos.

Las autoridades del FMI le aseguraron a Massa un poco de oxígeno.

Fontanarrosa en uno de sus cuadros filosófico despliega una analogía entre “equipo” y “partido” que resulta de avanzada y observada por varias generaciones.

Interlocutor Uno: “..Pero estoy conforme con mi equipo porque, cuando tuvimos que ir a buscar el empate, ni nos enloquecimos, ni nos desesperamos……ni empatamos”.

Interlocutor Dos: Imitando a Mendieta. “Que lo parió”.

 

2023 JULIO proc. AGOSTO IPC INFLACION

Decisiones de política exterior y defensa en contextos cambiantes

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Uno de los temas más relevantes en los estudios internacionales es el del éxito y el fracaso en política exterior, además de los riesgos y los costos a tener siempre en cuenta. Para ejemplificar analizaré un caso específico y sensible. Me referiré a un país de la región, en medio de un escenario mundial de fuerte pugnacidad en el que predominaba la percepción de un relativo debilitamiento de la hegemonía de Estados Unidos.

Al calor de la Guerra Fría, en octubre de 1976, el gobierno de facto del General Francisco Morales Bermúdez –quien había desplazado en 1975 mediante un golpe de Estado al General Juan Velasco Alvarado–decidió que Perú adquiriese 36 cazabombarderos Sukhoi Su-22 de la Unión Soviética después de esperar por más de un semestre la autorización de Estados Unidos para la venta de 18 Northrop F-5 Tiger II.

Adicionalmente, en 1977, el gobierno compró 6 helicópteros de transporte pesado soviético Mi-6a y en 1978 16 aviones de transporte táctico Antonov An-26. A su vez, en 1981, incorporó otros 18 Sukhoi Su-22. Morales, quien fue desarmando las políticas reformistas de su antecesor, escogió la opción de abastecimiento militar soviético al estadounidense. ¿Qué revela este ejemplo?

El comportamiento de Washington en torno al hecho fue interesante. Lo que, a priori, pudiera haber llevado a reacciones desmedidas, hoy se sabe que no lo fue. Gracias a las referencias de los volúmenes desclasificados del Foreign Relations of the United States, 1977-1980 (telegramas, cartas, memorándums de distintas agencias y agentes del gobierno) hoy sabemos algo más sobre lo sucedido. Un telegrama del Departamento de Estado muestra que en 1977 se redujo la asistencia militar a Perú de US$ 20 millones a US$ 10 millones, debido a la adquisición de armamento soviético.

El embajador estadounidense en Lima explicó que, pese a ello, no se eliminó del todo la ayuda. En una carta de 1977 al mandatario peruano, el entrante presidente Jimmy Carter le comunicó su disposición a favor de una relación positiva y, a esos efectos, le informó de un tour por el país (y América Latina) que haría su esposa Rosalyn.

En septiembre se produjo un encuentro en Washington entre Carter y Morales con la asistencia, entre varios, del Secretario de Estado, Cyrus Vance, y del Consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski: se habló de la importancia de que Perú redujera la compra de armas y de eludir carreras armamentistas en la vecindad pero no se mencionó la adquisición de los Sukhoi.

En febrero de 1978, Carter le envió otra carta a Morales indicando que entendía la importancia de llevar a cabo un programa de austeridad con el acompañamiento del Fondo Monetario Internacional. A su vez destacó el apoyo material de EE.UU. En abril, Brzezinski le comentó a Carter la importancia de transmitirle al FMI, tal como lo solicitaba Perú, ser “flexible” con el gobierno.

A mediados de 1980, el Departamento de Estado (en coordinación con el Departamento de Defensa) envió un memorándum a Brzezinski en respuesta al suyo donde sugirió un viaje de Carter a Perú (que nunca ocurrió) con el propósito, entre otros, de que el nuevo gobierno electo dejara de abastecerse en Moscú y comenzase a adquirir armamento estadounidense. De hecho, en los noventa Perú siguió comprando aviones rusos –MiG 29– y tiempo después adquirió Mirage de Francia y Cessna A37 Dragonfly de Estados Unidos.

Trabajos como el de Rubén Barrios y Cole Blasier (Peru and the Soviet Union (1969-1989): Distant Partners en Journal of Latin American Studies, 1991) destacan que la relación peruano-soviética no condujo a una alianza anti-Washington.

Según señalan ellos, “los agregados militares de los países occidentales tenían la impresión de que los líderes militares peruanos preferían mucho más comprar armamentos a los proveedores de Occidente, pero en general no podían competir con el armamento soviético. Siendo de una calidad adecuada, eran preferibles las armas de la Unión Soviética a no tener armamento.” Un documento revelador del razonamiento de Estados Unidos lo constituye un informe de la Oficina de Análisis Africano y Latinoamericano de la CIA de 1982, accesible en 1991. Allí se afirmó que “frustrado con sus esfuerzos por acceder a modernos equipos militares de Estados Unidos, Perú buscó en la Unión Soviética su proveedor primario de armamento”.

El estudio subrayó que “el impacto diplomático, político y económico de la URSS en Perú ha sido insignificante”, al tiempo que Moscú no pudo “capitalizar su conexión peruana” para incrementar la venta de armamento en Suramérica. En palabras del informe, el “pragmatismo” peruano pareciera facilitar en el futuro “crecientes oportunidades para la venta militares occidentales (a Lima)”.

En breve, una combinación de contexto regional cambiante y pulso diplomático peruano, por un lado, y un enfoque desideologizado en los principales decisores y una visión de largo plazo en el ejecutivo estadounidense, por el otro, se conjugaron para que no se produjera un eslabonamiento temático negativo (armas soviéticas/respaldo en el FMI) ni un escalamiento nocivo.

¿Cuán útil es está lección de un caso complejo en una coyuntura delicada? ¿Cómo evaluar los riesgos reales sin sobredimensionar los costos potenciales a partir de esta experiencia en la región? ¿Qué condiciones objetivas caracterizan hoy el estado del mundo y del sistema interamericano? ¿Cómo priorizar una aproximación estratégica entre actores a pesar de naturales diferencias?

 

https://www.clarin.com/opinion/decisiones-politica-exterior-defensa-contextos-cambiantes_0_0SM579E8J0.html

Dolarización y lavado de Activos. El caso emblemático de Ecuador

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Dolarización

Dolarizar es la decisión de un gobierno nacional de reemplazar la moneda nacional por el dólar de manera oficial. Los países que tienen al dólar como moneda son: Panamá, El Salvador, Ecuador, Montenegro, Palaus, Kosovo, Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Timor Oriental.

Ecuador

La última estimación del Centro Estratégico de Geopolítica (CELAG) cifró en 3.500 millones de dólares el dinero ilegal que se lavó durante el año 2021 en el sistema financiero de Ecuador, triplicando así la estimación de 1.200 millones del período 2007-2016. El estudio de CELAG encuentra que el crecimiento de dinero ilícito en el torrente legal coincide con el proceso de desregularización del sistema financiero y las superlativas tasas de ganancia que reporta la banca ecuatoriana desde el año 2017. Los hallazgos de CELAG están en concordancia con análisis periodísticos que aseguran que en el país se lava entre 2 % y 5 % del PIB anualmente.

En el Ecuador, desde el discurso de las entidades financieras, sus personeros y organismos gremiales han difundido que las entidades bancarias no crean dinero, sino que solamente prestan el dinero que les han confiado los depositantes, argumentando que su función de intermediación no tiene efectos en el crecimiento de la cantidad de dinero que existe en la economía, puesto que lo sano en la dolarización es que nadie tenga la capacidad de crear dinero. Esto implica una fuerte baja en las herramientas que puede utilizar un gobierno soberano para incidir sobre las políticas públicas económicas.

El sistema financiero formal es uno de los canales a través de los cuales el lavado de dinero puede llevarse a cabo, puesto que una vez introducido dicho dinero ilegal en el sistema su utilización se facilita enormemente, pues incluso por aspectos normativos, una vez bancarizado se asume que el dinero está limpio y es aceptado por los agentes económicos sin que haya duda alguna sobre su origen.

Algunos casos de lavado de activos en Ecuador

Tes casos sobre lavado han llamado la atención del país. El primero tiene que ver con un empresario, ex -dirigente deportivo de un equipo de fútbol de Quito, que fue acusado del delito de lavado y condenado a seis años de prisión. La Fiscalía en Paraíso Fiscal Islas Caimán: Tiene un territorio de 35 por 20 km., 35.000 habitantes y tiene instalados y operando 584 bancos y 2.200 fondos especulativos. Manejan entre US$ 200 y US$ 500 billones, o sea tres veces más que el presupuesto de un país como Francia. Es la quinta plaza financiera del mundo. Tiene 40.000 sociedades anónimas instaladas allí. El símbolo del centro financiero mundial Wall Street 5 este caso demostró que representantes de la empresa en que era gerente, desviaron fondos desde cuentas bancarias de esa empresa hacia bancos del exterior, de Panamá y Miami. Posteriormente una parte de ese dinero regresó luego a Ecuador para pagar, entre otras cosas, premios a los jugadores del club deportivo.

Otro caso de lavado es el relacionado con el Banco Territorial y la empresa denominada Casa Tosi, en que la Fiscalía demostró que estas empresas recibían aportes de compañías venezolanas y utilizaban el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), como mecanismo de lavado. El empresario vinculado a estos negocios fugó hacia Estados Unidos en 2013.

El tercer caso interesante es el de la presencia en Ecuador de empresas vinculadas al cártel de Sinaloa, del narcotraficante mexicano “Chapo” Guzmán, quien fue detenido el año anterior, y tras una investigación se detectó que manejaba en la región al menos 288 compañías, tres de las cuales se localizaban en Ecuador: una empresa de transporte aéreo, otra de servicios de asesoría jurídica y una empresa importadora.

Ecuador.  Tipología de Lavado de Activos Gafilat (2019-2020)

Las Compañías a y b comercializadoras de madera tienen como accionistas a personas que pertenecen al mismo vínculo familiar, la compañía b constituida a finales del año 2019, realiza exportaciones de madera de balsa a países del continente asiático, no se determina el origen de la madera exportada, la mayoría de sus proveedores tienen actividades diferentes al giro de su negocio y en algunos casos se ha podido observar que estos proveedores han aperturado/abierto su Registro Único de Contribuyente – RUC en el mismo año que se constituye la compañía; además, el valor de las transferencias ordenadas por las compañías extranjeras en su mayoría difieren con el valor FOB de exportación

Conclusiones

La falta de controles al flujo de capitales es vista como una gran herramienta para introducir fondos ilícitos para los lavadores de todo el mundo. Asimismo, debemos entender cómo funciona la economía ilícita de sustancias ilegales donde se obtiene gran cantidad de dinero en efectivo en monedas como el dólar, cuando son comercializadas en Estados Unidos. Esto redunda en poner el foco de atención en estos temas y los mercado ilícitos de divisas como puede ser el dólar “blue”/ ilegal en Argentina.

Otro gran ordenador de los sistemas financieros es el Banco Central que regula a las Entidades Financieras y controla los mercados de divisas. El sistema financiero regulado ha sido una gran herramienta para prevenir el lavado de activos desde fines de la década de los 80, en la actualidad con un enfoque basado en riesgos. Todo este sistema es evaluado por el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), el cual se encuentra evaluando a Argentina en el marco de un proceso electoral donde se están debatiendo el rol del Banco Central y la posible dolarización de nuestra Economía “bimonetaria”. Las monedas deberían cumplir tres funciones: darnos referencia del costo de las cosas, permitirnos comprarlas y ahorrar conservando valor. Este término describe la situación actual de muchos países, incluida la Argentina, donde si bien el peso funciona en buena medida como medio de pago, su función como unidad de cuenta y especialmente como reserva de valor están deterioradas. Tener una economía bimonetaria limita la efectividad de la política fiscal, monetaria y cambiaria, restringe el desarrollo del mercado de capitales doméstico y genera una demanda de dólares adicional a la que se necesita para producir y consumir. Aún así todavía conservamos la postestad de regular el mercado cambiario y a la entidades financieras.

 

Bibliografía digital

  1. https://11noticias.com/noticias/Internacionales/Dolarizacion–narcotrafico-y-mineria-ilegal–las-claves-de-la-violencia-en-Ecuador_28179.html
  2. https://www.celag.org/cuanto-dinero-se-lava-en-el-sistema-financiero-ecuatoriano-una-aproximacion-desde-las-cifras-macroeconomicas/
  3. https://fund.ar/publicacion/argentina-bimonetaria/?gclid=EAIaIQobChMI34Cant_fgAMVFTWRCh3wuwCIEAAYASAAEgLY4vD_BwE
  4. https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/bitstream/10469/8353/1/BFLACSO-PC14-01-Bermeo.pdf
  5. https://fund.ar/publicacion/argentinabimonetaria/#:~:text=El%20bimonetarismo%20o%20dolarizaci%C3%B3n%20parcial,las%20tres%20funciones%20del%20dinero

 

Informe económico mensual

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Consumadas las internas PASO con resultados que dejan mucho para abordar en octubre (¿o noviembre?), como también heridos en el camino o derrotados. Pero tranquilos, no está todo dicho; el resultado final será dentro de dos meses (o tres). Mucho para tan poco tiempo; no hay respuesta clara para cerrar posibles resultados. Por esta razón analizamos algunos indicadores que, cualquiera sea quien gane en octubre o noviembre, serán parte de lo que enfrentarán y eventualmente tratarán de resolver, de una manera u otra.

Hoy por hoy aparece Milei como el gran ganador en toda la superficie del país con un partido recién creado y los dos contendientes principales, Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, y Sergio Massa, de Unión por la Patria, cargando en sus mochilas la amarga derrota y la obligación de revertirla. Una tarea nada sencilla para ambos candidatos, pero sobre todo para Massa que lucha como ministro de Economía con una inflación muy alta y otras cuestiones. ¿Posible? En octubre o noviembre, respondemos.

¿Hay coincidencias entre los candidatos?

Frente a tantas diferencias que hacen flamear los candidatos se dan coincidencia, por ejemplo todos dicen que ni Macri ni Fernández hicieron el inventario correspondiente de la herencia recibida.

Otra coincidencia es que deberán mirar con mucho cuidado el padrón electoral, buscando los votos, entre ellos los que no fueron pero pueden ser no menos de 2.500.000.

Otra coincidencia es la práctica de la ucronia, “reconstrucciones lógicas de un evento no sucedido pero que podría haber sido”, en el lenguaje de la Real Academia Española: “reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos”.

Otra coincidencia es que siempre el otro candidato es la peor alternativa.

O sea priman las coincidencias, no es poco.

Frente a las grandes modificaciones de la política económica y las consecuencias que arrastran generando dudas, Inodoro en diálogo con Mendieta resuelve consultar a quien tiene conocimientos y la posibilidad de dar recomendaciones sobre cómo superar los resultados de las PASO.

Inodoro: “Ahí está el Viejo Vizcacha con sus cursos a gaucho ayuda”.

Mendieta: “¿Estará muy viejo?”

Inodoro: “Con decirle que en vez de un reumatólogo lo atiende un paleontólogo”.

Inodoro; “¿Qué debo hacer, don Vizcacha?”.

Don Vizcacha: “Comprá acciones del Petrol Group. Van a subir en la Bolsa de Tokio”.

Inodoro: “Pucha que están cambeados los consejeros crioyos”.

Mendieta: “Que lo parió”.

 

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