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sábado, junio 27, 2026
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Presidente(a) se busca

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En poco tiempo habrá, como sabemos, elecciones generales. Y la cantidad y calidad de recursos que tiene nuestro país permite imaginar un futuro favorable. Sin embargo, el camino para alcanzarlo requiere que se aborden de forma perentoria algunos problemas de magnitud: la inflación, la pobreza y los empleos precarios.

Estas circunstancias no exigen que al mando del futuro gobierno haya dirigentes con la pluma y la verba que tuvieron, entre otros, Bartolomé Mitre, Sarmiento, Perón, Frondizi y Raúl Alfonsín.

Tampoco implican que las personas que compiten en estos comicios estén llamadas a juzgar cualquier asunto vinculado al destino de la humanidad. O a definir de una manera inequívoca lo que es bueno, lo que es útil y lo que es legítimo.

Y, mucho menos, a ejercer la crítica implacable, señalar cuáles son los conflictos de la vida contemporánea y a discurrir, como apuntaba el maestro, sobre la noche, el mar, el tiempo, la eternidad y el olvido.

No. De ningún modo. Más bien, si se toman en cuenta las fortalezas y los desafíos que tiene Argentina, sería deseable que el próximo titular del poder ejecutivo reúna, como mínimo, cuatro cualidades necesarias.

En primer lugar, destreza para dirigir una administración eficiente, serena, honesta y efectiva que permita superar estos largos años de altibajos económicos, inestabilidad, endeudamiento y declive social.

Segundo, que sea capaz de promover reformas en el sector público y en la organización económica que mejoren la situación de los miles de niños, niñas, adolescentes y personas mayores que tienen necesidades básicas insatisfechas.

Tercero, que comprenda, al igual que predijo el admirable Tolstoi, que el progreso y los grandes acontecimientos históricos no son el producto de héroes o heroínas, siquiera de genios, sino el resultado de muchos actos minúsculos impulsados por la multitud de personas que participan en ellos.

Cuarto, que sepa interpretar el mundo de hoy, que es distinto al que se veía a fines del siglo pasado y a comienzos del presente y está muy lejos, como es lógico, del que transitaron Alberdi, Echeverría y Pellegrini cuando mandaba Inglaterra, Estados Unidos estaba en ascenso y Buenos Aires, al decir de los historiadores, era una pequeña ciudad salpicada por descampados y casas blancas y chatas.

En este sentido, sería importante que estuviera al tanto de que las tarifas aduaneras y las barreras arancelarias y no arancelarias que ordenan el intercambio entre las naciones son fijadas por los gobiernos con la influencia de múltiples actores privados.

Y, por tanto, que los agravios y las tensiones gratuitas entre las partes, o al interior de los bloques regionales, pueden limitar la expansión del comercio exterior con el consiguiente daño en la actividad económica, el nivel de empleo y en el ingreso de divisas genuinas.

En particular, si involucran o afectan a mercados y socios sustantivos, como Brasil, China, el Mercosur, la Unión Europea y el mundo árabe, entre otros, en un tiempo en que las relaciones internacionales están cambiando como en ningún otro momento de las últimas décadas y varias naciones de peso vuelven a instrumentar medidas proteccionistas y subsidios a las industrias locales.

Máxime, cuando casi todos los bienes que uno produce y exporta son producidos y exportados por nuestros vecinos y otras partes del mundo con similar calidad y precio y, en ocasiones, con menores fletes y costos portuarios.

Y peor aún, tendría que saber, si estos actos y desplantes tienen por único objetivo presumir un anticomunismo furioso y tardío frente a partidos y sistemas que entraron en crisis muchos años atrás.

O bien, pretenden denigrar a quienes, bajo las consignas de justicia social, laborismo u otras similares, continúan la antiquísima tradición de luchas y creencias laicas y religiosas orientadas a igualar los derechos y las oportunidades de los seres humanos.

Una tradición que, también debería conocer, se ve reflejada en las imitables normas de convivencia y de diálogo que predominan en los países capitalistas de Europa, Oceanía y América del Norte que suelen encabezar los índices de calidad de vida, productividad laboral y bienestar colectivo.

En estos países avanzados, a diferencia de algunas zonas de África y Centroamérica, el Estado establece regulaciones específicas orientadas, entre otros fines, a preservar la competencia, cuidar la moneda y prevenir los fraudes financieros. También, a controlar los monopolios naturales, asistir al desempleo, proteger el medio ambiente y aminorar el cambio climático.

Y admite, cuando las tarifas a cobrar no son excluyentes ni perjudican los costos de transacción, que la iniciativa privada construya y opere bienes y servicios públicos. O sea, los que están disponibles para todos y no se agotan por el consumo de una sola persona.

Sin embargo, se asocia al capital privado, coordina o se hace cargo de la inversión cuando la rentabilidad social y los beneficios comunitarios de los proyectos así lo ameritan. Como ocurrió en estas tierras, por ejemplo, con la conexión Rosario-Victoria, la autopista Rosario-Córdoba y el gasoducto Néstor Kirchner.

Aunque la responsabilidad estatal para financiar y promover las actividades científicas, la cultura, la salud, la seguridad y la educación pública, excepto unas pocas, antiguas y fallidas experiencias, está fuera de toda discusión, aun para la mayoría de líderes y grupos retrógrados.

El proceso electoral entra en su fase definitiva. Nuestras decisiones también.

 

 

https://www.clarin.com/opinion/presidentea-busca_0_SNf6mDDEiy.html

El poder de la AFI (arquitectura financiera internacional XII). Esa cosa llamada financierización: introducción

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En algunos pasajes, esta nota se nutre de conceptos de Martín Abeles, Esteban Pérez Caldentey y Sebastián Valdecantos (editores), Estudios sobre financierización en América Latina, Libros de la CEPAL, N° 152 (LC/PUB.2018/3-P), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2018.

Hay que formular dos aclaraciones.

1.- La economía incluye a las finanzas, pero un problema económico no es lo mismo que un problema financiero. Los problemas económicos se vinculan con la producción y el consumo de valores agregados bajo la forma de bienes y servicios; los problemas financieros refieren a la moneda, la liquidez o capacidad de pago. Si la acumulación es real (por ejemplo, se compra un camión nuevo) se dice que es una acumulación productiva; si la acumulación es financiera (por ejemplo, se compran acciones o se hace un plazo fijo) se dice que la acumulación es especulativa; el consumo, por ejemplo, es un problema macroeconómico; el déficit fiscal es un problema macrofinanciero;

2.- Los sistemas económicos no son estables, son cíclicos es decir, no son lineales en su desarrollo. Siempre transitan hacia estados diferentes con equilibrios parciales y temporarios. Las causas de los ciclos pueden ser naturales o artificiales y responden a distintas fases que son: depresión, recuperación, expansión y recesión. Los ciclos económicos se estudian por la productividad y la acumulación y los ciclos financieros por la solvencia y la concentración.

La pregunta sobre si la política incide en los ciclos siempre tiene respuesta positiva porque los Estados nacionales son macroorganizadores de los mercados y actores de su dinámica a través de las políticas económicas.

FINANZAS Y MONEDA

El concepto “finanzas” implica pago, cancelación, finalizar algo. Es una palabra de los albores del capitalismo en el siglo XIII referida a la moneda para dar por terminado un trato comercial o social. Es posterior al proceso económico de creación y consumo de valor, es una palabra y una especie de clausura final. En la modernidad se vincula con los medios de pago y su poder cancelatorio a través del dinero y mediante la moneda fiduciaria (dinero fiat).

QUE CONTIENE UN MAPA CONCEPTUAL DE FINANZAS

La nube terminológica relaciona el concepto con desregulación, globalización, competencia, gobernanza, capitalismo, crisis, derivados, imperialismo internacional, apalancamiento, desindustrialización periférica, riesgo, dominio, elites financieras, mercado de futuro, titularización, y muchas otras sobre economía financiera que ayudan a elaborar un mapa conceptual extendido.

Vivimos en un sistema capitalista cuya génesis histórica refiere a los proceso de acumulación del capital -como factor de producción- que es trabajo aplicado sobre la naturaleza y no consumido, acumulado, de allí la importancia de la plusvalía como proceso de apropiación.

La acumulación por desposesión fue originaria y violenta y hoy reaparece con las privatizaciones pacíficas y por ley. Pero no dejan de ser desposesiones de lo público y su apropiación por el medio privado. Las trayectorias de acumulación conducen del capitalismo mercantil (medioeval) al industrial (moderno) y del industrial al financiero (posmoderno). Cada ciclo tuvo su fuente pivot, aunque no exclusiva, de acumulación por plusvalía: i) el comercio y la logística en el capitalismo mercantil; ii) la explotación obrera y la ampliación de mercados en el capitalismo industrial y iii)  los Estados nacionales deudores y la concentración económica en el capitalismo financiero.

PODEROSO DON DINERO

La importancia del dinero fue reflejada -entre muchos otros- por el irónico Francisco de Quevedo (1580-1645), quién no pudo prever el abandono del oro como reserva de valor universal (el viejo patrón oro añorado por los neoliberales fue abandonado por Nixon, presidente USA en 1973)

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Vemos que la propia literatura relaciona el dinero con el poder. Lo financiero comienza a ser el factor esencial para la organización social (hace todo cuanto quiero) y el esquema de poder social del dinero -y de quienes lo detentan- (poderoso caballero es don Dinero) La sabiduría popular lo recoge en el trillado enunciado “billetera mata galán”.

¿Porqué, en la trayectoria del capitalismo, el actual ciclo se denomina “financierización”?

Simplificando, podemos intentar definir por el lado de la prevalencia de la administración del dinero por sobre la creación de valor económico tangible, la supremacía de la lógica financiera de las rentas del dinero líquido sobre la economía real de la productividad de los bienes y servicios. Es un notable triunfo intelectual y operativo de la escuela austríaca de economía para quienes la definición de dinero es muy simple: “dinero es todos los bienes”. Es decir, el valor del dinero no es “per se” sino a que lo aplica su tenedor. Es esa posibilidad de ser aplicado según un criterio subjetivo lo que hace que el poder real se radique en el dinero.

EL CONCEPTO DE FINANCIERIZACIÓN

Pero el concepto de financierización carece de una definición única y se distinguen varios enfoques:

  1. una forma de gobernanza empresaria enfocada en la valorización de las acciones de las empresas. Predomina la tendencia al cortoplacismo en la toma de decisiones de inversión y de formación de precios. En mercados oligopólicos es una causal de aumentos sistemáticos del nivel de precios;
  2. el creciente poder político y económico de la clase rentista y el capital financiero. Por ejemplo, a partir de 2014, la mayoría de los miembros del Congreso de EE.UU. son millonarios;
  • un cambio en la lógica de valorización del capital y el patrón de acumulación en el que las ganancias se obtienen principalmente a través de canales financieros. Estudios realizados en Argentina verifican que en el primer decenio de los 2000, los beneficios financieros de las empresas superaron a los beneficios operativos .y
  1. el auge de la comercialización financiera (suele denominarse trading), que se refleja en el surgimiento de una infinidad de nuevos productos financieros, incluidos los derivados de las cotizaciones de las materias primas. Esas titulaciones son el aspecto especulativo más relevante del proceso de monetización actual.

LA FINANCIERIZACION TRANSFORMA EL MODO DE VIDA

Lo cierto es que no vivimos un mundo económico, sino financiero que ha transformado los modos de vida social, incluso la educación. El eje de la acción humana (parafraseando a Mises, el ideólogo del neoliberalismo en su libro La acción humana, 1949) no es la decisión sobre la producción de valor social, ni sobre el trabajo, ni sobre la inversión física, sino sobre la especulación financiera de los medios de pago. El hombre económico (necesidades vs recursos y racionalidad práctica) muta hacia el hombre financiero (dinero vs acumulación y racionalidad tecnológica). Celebramos con más énfasis cuando un político nos endeuda (o nos refinancia) que cuando se construye un gasoducto. Es aquí donde debemos, pienso, ubicar la AFI como ideología y elemento de comprensión del funcionamiento del sistema.

FINANZAS Y TECNOLOGIA

Y sucede que lo financiero -que siempre fue dependiente de lo económico- se autonomizó y aparece ahora como constitutivo de la sociedad humana. Y ello es así porque el poder de las finanzas se ha apropiado de las técnicas informáticas y la virtualidad y ha subordinado a la política, resignada -en el mejor de los casos- a administrar los Estados nacionales deudores entre los parámetros del dinero y los límites de las finanzas.

QUE SON BAJO ESTE CONCEPTO LOS BANCOS CENTRALES

La moneda es constitutiva del flujo y la acumulación de poder de los sistemas socioeconómicos (el Don Dinero de Quevedo) y los Bancos centrales son instituciones determinantes de la existencia soberana del Estado. En un sistema fisiológico, la moneda es la sangre y el Banco Central es el corazón. La moneda instrumental y los bancos operacionales permiten una dinámica financiera que termina diseñando los sistemas sociales.

Las arquitecturas financieras reflejan un orden de poder, así como los planos en la arquitectura física ordenan los espacios, los limitan, distinguen el afuera del adentro, nos orientan en el espacio. En finanzas, la arquitectura financiera nos organiza la vida. Cuando se nos bancariza se nos está incluyendo en un laberinto dirigido. La pregunta es en base a qué se nos organiza? La respuesta es clave: se nos organiza en base a la obtención de renta financiera y su acumulación. Por eso la bancarización es un imperativo del ciclo financiero del capitalismo hoy. Una forma sutil de esclavización y dependencia mediante la bancarización digital. Sin embargo hay que reconocer que la bancarización otorga transparencia y rapidez en la asistencia del Estado de manera directa.

La AFI es la superestructura político-institucional (pensemos en el FMI) que permite el proceso de acumulación (la “estructura”). El capitalismo es inviable como sistema si no acumula. Y lo hace de manera concentrada.

LAS FINANZAS SE INDEPENDIZAN DE LA ECONOMÍA.

Lo cierto es que existe –a partir de los 1990- una divergencia entre las actividades financieras y la economía real y, en ese marco, el surgimiento de sistemas financieros complejos, interconectados y frágiles. Un cambio radical en la forma de operar de las entidades financieras, que al pasar de “originar para retener” a “originar para distribuir” dieron lugar a un extendido proceso de titulización y al surgimiento de instrumentos financieros derivados. Repetimos de notas anteriores: en 1980 el acervo de activos financieros apenas superaba el nivel del PIB mundial (era un 29% mayor), en 1990 casi lo triplicaba (un 291%, incluidos los derivados) y desde 2007 lo decuplica con creces. Esta formidable expansión de las finanzas se refleja en la tasa de crecimiento del sector financiero, que ha sido muy superior a la del resto de la economía. En el periodo 1980-2007, el sector financiero creció́ a una tasa anual promedio del 9,5% en los países en desarrollo, mientras que el resto de los sectores de la economía lo hizo a un ritmo del 3,6%.

Y sucede que para el neoliberalismo existe una relación deseable entre el desarrollo del sector financiero y el desarrollo económico general por la desregulación de los sistemas financieros nacionales y la progresiva liberalización de los flujos internacionales de capital. Una suerte de regreso de las economías de mercado con la remoción de obstáculos regulatorios e instituciones públicas (resabios del keynesianismo de posguerra). A esto hay que añadir los cambios en la remuneración de los empleados del sector financiero con primas asociadas a la rentabilidad de las carteras que administraban (una casta de financistas?) y el papel de la teoría financiera neoclásica (hipótesis de mercados eficientes, modelo de valoración de activos financieros y modelo de opciones especulativas) que -además de determinar la educación financiera- justificaron el proceso de desregulación financiera y los motivos y las acciones del sector financiero. De ese proceso surgió en Argentina la Ley de Entidades Financieras de la dictadura Cívico militar aún vigente y que cimentó la denominada Patria Financiera.

LA FINANCIERIZACION ES NATURAL AL CAPITALISMO?  O INEXORABLE A ESTA ALTURA DE LA ETAPA CAPITALISTA?

Algunos estudiosos caracterizan el ascenso de las finanzas en las últimas décadas como inherente al desarrollo capitalista, un suceso lógico o previsible en el marco del proceso de acumulación de capital y consideran la expansión financiera como una tendencia esperable del capital a expandirse hacia aquellas actividades que le permiten continuar con su valorización en una fase de declive en la tasa de ganancia, como la experimentada desde comienzos de la década de 1970.

Y cuando la tasa de ganancias de la economía disminuye, emerge la llamada “acumulación por desposesión”. La predisposición a privatizar los servicios públicos y los sistemas de pensión o a la mercantilización de determinados derechos (otrora garantizados por el Estado) —como la salud y la educación— representan distintas variantes contemporáneas y producen un efecto redistributivo de acumulación y concentración. Las finanzas -mediante la titulización de activos- no solo allanó los procesos de privatización, sino que agilizó la movilidad internacional del capital. Financierización y desposesión de lo público constituyen la cara y la contracara de una fase histórica particular del desarrollo capitalista en la que el proceso de acumulación se apoya cada vez más en la redistribución de activos. In extremis véase que Milei habla de privatizar las calles públicas.

En los primeros años de la década de los noventa -con el gobierno popular de Menem- la Argentina privatizó todos sus grandes servicios públicos domiciliarios: telefonía, gas, electricidad y agua potable. Asimismo, en el sector de transporte e infraestructura para el transporte, se privatizó la empresa de aeronavegación de bandera nacional, se desmanteló y se vendieron todos los buques de la empresa naviera de cargas, se concesionaron los ferrocarriles de carga y de pasajeros, al igual que las vías navegables troncales, los puertos, buena parte de la red vial de pasajeros, los aeropuertos, el correo postal, etc.

Pero el extenso programa privatizador fue más allá. Se transfirió al sector privado actividades de la industria manufacturera, como el caso de la producción siderúrgica y parte de la petroquímica y de las refinerías de petróleo; y privatizando también la explotación de los recursos naturales no renovables, como en el caso de los hidrocarburos (petróleo y gas natural).

¿Cuáles son las expectativas de la política publicas populares frente al contenido de este ciclo? Hay una idea general de adaptabilidad sistémica que se refleja en la bancarización de los ciudadanos, la administración especulativa de las empresas, el endeudamiento sistemático de los Estados (incluso los locales), la accesibilidad al crédito de las familias y -fundamentalmente- en la denominada educación financiera.

Como en las viejas series (continuará).

 

Informe económico mensual

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Hoy 24 de SEPTIEMBRE 2023: Inflación de AGOSTO. Como siempre incluimos dólar oficial, CCL, la tasa, Riesgo País, ITCRM y un cuadro con los datos principales.

Los números de AGOSTO, con congelamiento, listados de precios, oraciones, invocaciones religiosas varias, plegarias y otras formas de política económica, no impiden los aumentos. Alimentos, especialmente, deja el tendal en el camino. Y todos en el país a la espera en el cortísimo plazo de las elecciones Generales.

Mucho ya se ha dicho sobre la inflación de agosto, acentuamos lo siguiente:

En agosto del 2019 con las PASO el tipo de cambio brincó al 23.6 % pero los precios estaban distraídos ya que aumentaron alrededor del 4 % y no mucho más en los meses siguientes.

En las PASO del 2023 el tipo de cambio saltó el 20.9 % pero los precios estaban muy atentos y acompañaron con el 12.5 % no lo pensaron mucho, veremos que ocurre en los meses siguientes.

En las dos oportunidades alguna similitud la encontramos en el ITCRM del BCRA, en el primer caso (2019 agosto) el aumento fue del 16.3 % y en el reciente el 11.6 %. Seguramente explicaciones para las diferencias deben haber y muchas, pero no las tenemos a mano.

En definitiva el acumulado promedio doce meses  (agosto 23 /agosto 22): 122.6 %. Ponderado Indec 124.4 %.

Alimentos pone una nota DURA, se eleva al 14.7 % en AGOSTO (promedio), porcentajes con pocas diferencias entre los Institutos.

El Riesgo País continúa en las alturas, 2.055 puntos.

Como los precios son mayormente seguidores del dólar y tienen varios para mirar, es esperable que en septiembre estén tentados de asociarse a uno u otro. Está por verse.

El problema de los tipos de cambio afecta a todo el mundo incluyendo la rastra del gaucho, conocedor del mundo, pensador y economista Inodoro. Es así como en una conversación con Mendieta:

Mendieta: “¿Qué anda haciendo, don Inodoro?”

Inodoro: “Estoy viendo a cuánto se me cotizáu la rastra en el mercáu cambiario.”

Inodoro: “Me cacho….Bajó la corona sueca.”

Mendieta: “¿Y ande consiguió chirolas de un páis tan poco limítrofe, digo yo?”

Inodoro (bajando la voz): “¿Uste ha sentido hablar de la Ingri Tulin? Gueno ….cuando no ande cerca la Eulogia le cuento.”

 

2023 AGOSTO proc. SETIEM IPC INFLACION

 

Víctima de sus conjuros

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“El cambio” de Macri fue un fracaso, el “volvemos para ser mejores” del Frente de Todos fue peor y el fenómeno Milei es por descarte. Las gestiones de los últimos dos gobiernos son el marco en el que La Libertad Avanza aparece como algo nuevo ante una gran parte de la población que percibe que 40 años de democracia fueron una ficción. Pero Milei no arrastra multitudes, se basa en gestos y en su lucha contra la “casta” política, en un discurso para el que los empleados públicos o los que tienen acceso a la salud o a la educación pública son privilegiados.

Su “liberalismo salvaje” o anárquico se basa en desvalorizar “lo público” y con ello es funcional al poder real, que sabe que el único actor institucional que puede poner coto a la depredación económica y ambiental que promueven es un Estado que defienda la soberanía nacional y popular. Esa es también la razón por la que desprecian la solidaridad y el altruismo. Consagran al egoísmo como un valor positivo y al sometimiento de los más débiles y humildes como la consecuencia de un orden natural darwiniano ineludible.

Se muestran embrutecidos por medios que esconden que el principal problema argentino fue que la dictadura impuso un modelo económico extractivista, agropecuario-financiero-exportador, que salvo en el primer año de Alfonsín –con Grinspun como ministro de economía– y en la década ganada del kirchnerismo, que defendieron el mercado interno y el trabajo nacional, impuso como lógica económica y de acumulación la apropiación de la renta[1] minera, agraria y financiera, cada vez en menos manos.

Solo que ahora tallan en la Argentina los enormes fondos de cobertura y los grandes operadores en minería y energéticas, a los que se suman los grandes acopiadores y comercializadores de granos, en una batalla desigual donde siempre el pez más chico es el que termina siendo devorado por el mayor.

Y si bien es cierto que Atlas Network[2] apoyó en un principio al defensor del anarco-liberalismo, ahora Milei no los necesita.

Lo mismo hizo generosamente el grupo Eurnekian (Milei fue empleado de ese grupo varios años), pero ahora apoya, como los grupos locales, a Bullrich, y no descarta a Massa como probable Presidente.

Lo mismo podemos decir del Grupo Clarín y La Nación, que apoyaron a Milei en un principio pero ahora lo atacan y cuestionan porque saben que va a jugar a favor del gran capital internacional que está en la Argentina, por ejemplo el mexicano Carlos Slim, que quiere participar en la licitación del 5G contra Telecom SA, donde participa el grupo Clarín.

Milei pasa a representar y defender la institucionalidad mundial del capital financiero, razón por la cual, independientemente de que en caso de ser Presidente se sostenga en el gobierno seis meses o un año, los que van a usufructuar su gestión –por más que después no lo dejen tomar el helicóptero y lo “cuelguen en la plaza pública”– van a ser los grandes capitales internacionales, que se reunieron con quienes supuestamente eran enviados de Milei y trabajan para el capital financiero, como Darío Epstein y Juan Ignacio Nápoli.

Epstein es un economista que se dedicó a las finanzas. En ese carácter fue nombrado en 1992 director de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y participó en las privatizaciones de YPF, Entel y Gas del Estado.Hoy es el hombre de BlackRock en el directorio de Pampa Energía SA, como director titular[3]. Epstein se dio el gusto de decirle a la Unión Industrial Argentina[4] que tienen solamente dos años para reconvertirse y que van a ejecutar una apertura comercial y financiera generalizada. Es más, les dijo que la única industria que si no se reconvierten puede sobrevivir es la de manufacturas de origen agropecuario.

Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores[5] y candidato a senador de la Libertad Avanza por la Provincia de Buenos Aires, es el otro nexo con el sector financiero y los fondos de inversión.

Epstein y Nápoli estuvieron el 8 de septiembre 2023 en Greenwich, un distrito de mansiones millonarias ubicado en Connecticut, cercano a Nueva York. El encuentro con inversionistas y banqueros fue en la casa de Gerardo Mato, ex ejecutivo de HSB, y allí se hicieron presentes los ceos de BlackRock, Vanguard Group, Fidelity, PIMCO, Franklin Templeton, Allianz SE, FMR, Capital Group, UBS, Credit Agricole Group, NN Group, Intesa Sanpaolo, Global Evolution, Ashmore Group, TCW Group, entre otros, tomando examen a los representantes del que apuestan que sea el nuevo gobierno argentino.

Por supuesto que Milei, que frecuentaba cuanto canal de televisión lo invitara (y fue asiduo concurrente a los mismos), hoy no los necesita, solo habla ante el Consejo de las Américas, o el Club del Petróleo, o con el rabino Axel Wahnish.

En el primero (Council of Americas) propuso una reforma estatal bajo el principio menemista de Roberto Dromi: nada que puede ser ejecutado por el sector privado permanecerá en el Estado. Lo acompañó con su delirio de “dolarización” de nuestra moneda, para lo cual requiere tomar nueva deuda por no menos de 40.000 millones de dólares y/o vender activos públicos con ese fin. Y allí está el verdadero y único objetivo: devaluar el peso para que sea igual al dólar contado con liquidación (CCL) o dólar cable (el medio que usan los usuarios para girar dólares al exterior) y que el Banco Central mediante operaciones de mercado abierto compre –con dólares de las reservas– títulos públicos nominados en moneda extranjera, revendiéndolos en pesos.

Tratando de aclarar la nueva etapa de privatizaciones, deuda y fuga, su jefe de asesores en economía, Carlos Rodríguez, afirmó que la dolarización “es sólo un instrumento para que una vez hecho el ajuste fiscal y regulatorio se pueda dar un upside (recalificación) en los activos de deuda argentinos que permitan la operación. Eso llevará tiempo”.

En el Consejo de las Américas, Milei obviamente volvió a la carga con la reforma laboral que denominó “modernización” y que toma como ejemplo la creación de puestos de trabajo de la UOCRA de Gerardo Martínez, que crea un fondo fiduciario administrado por el gremio con los aportes de los trabajadores y las empresas que los contratan, en una especie de monotributo y de fondo de despido. Su funcionamiento en una actividad donde las obras se terminan en pocos meses, no es proyectable a tareas más estables.

En el Club del Petróleo volvió a la carga con la parafernalia del párrafo anterior y le cedió la palabra a quien dijo que es su hombre en Energía: Eduardo Rodríguez Chirillo. Abogado de la UCA, Rodríguez Chirillo trabajó en Energía siempre bajo las órdenes de Carlos Bastos, incluso cuando Bastos fue nombrado ministro de Infraestructura y Vivienda de Fernando De la Rúa y, antes, cuando participaron en las privatizaciones de SEGBA y Gas del Estado. Actualmente Rodríguez Chirillo es asesor de la Secretaría de Energía, a cargo de Flavia Royon, contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En su largo discurso, el actual asesor público sostuvo que:

  1. “Habrá un período de transición porque es imposible liberar los precios de un día para otro, necesitamos amortiguar el impacto en el consumidor final”.
  2. El Plan Gas se va a respetar hasta que finalice. Recordemos que en noviembre 2022 se adjudicó una nueva etapa del Plan Gas, rondas 4 y 5, para garantizar el abastecimiento para los próximos cuatro años. Pampa Energía SA se quedó con el 44% de la capacidad de transporte del futuro gasoducto Néstor Kirchner, luego se ubicó Tecpetrol del Grupo Techint y el tercer puesto fue para PAE, fundada por la familia Bulgheroni, cuyo principal socio es la petrolera inglesa British Petroleum, que explota nuestro petróleo y gas en las Islas Malvinas y en el Mar Argentino con autorización británica.
  3. Sobre petróleo y combustibles líquidos dijo: “Vamos a alinear en forma rápida y progresiva el precio local de los combustibles en surtidor hacia un equilibrio de paridad de exportación que permita dar señales de precio”. Para ello “vamos a establecer un régimen transitorio a fin de alinear el barril criollo con los precios internacionales” (cuando los costos internos, que incluso se negó a cuantificar el ministro de Energía de Macri, Juan José Aranguren, son muy inferiores, garantizando un margen de ganancia superior al existente).
  4. “Es importante en el corto plazo abstenerse de utilizar a YPF como herramienta de intervención en la política de formación de precios”. “Hay que reorganizar YPF antes de diseñar su forma de privatización”. “Es indistinto que YPF esté en manos privadas o públicas”.
  5. También dijo que se tomaran idénticas medidas con Enarsa[6].

En síntesis

Así como el mago no puede parar de sacar conejos de la galera y es víctima de su arte de magia, el empresariado local ha abonado una teoría privatista durante años, ha intoxicado a la sociedad con que todo lo estatal es malo, ha rapiñado todo lo que puede y ha fugado capitales sistemáticamente, pero no tiene fuerza ni red de contención para enfrentar a los grandes capitales internacionales.

Muchos de esos empresarios han perdido parte de sus paquetes accionarios mediante las operaciones de CCL (Contado con Liquidación) que usaron en sus acciones (caso ARCOR, Techint, Aluar, Molinos Río de la Plata, Banco Galicia, Banco Macro, etc.) para ser vendidas al exterior por menos de la mitad de su valor en dólares. Y las mismas fueron compradas por los fondos de cobertura que apoyan a Milei.

El mismo Larry Fink se jacta de tener participación en todas esas empresas y, sin moverse de sus oficinas en Nueva York, esperó pacientemente que los sectores financieros malvendan las mismas en el Mercado de Valores de esa Ciudad. Hoy propicia una devaluación para quedarse por la mitad con lo que vale el doble.

Y la burguesía local ve y teme un final anunciado. Ha creado su propia ruina y, desgraciadamente, también la de nuestro país y nuestro pueblo.

 

[1] En economía se entiende por renta a la apropiación de una ganancia extraordinaria, que estará determinada por la diferencia entre el precio de producción en la Argentina y el precio de producción general de la rama (costos más beneficio) en el mundo.
[2] Fundada en 1981 en Estados Unidos, comunica en su portal que posee 447 socios a nivel internacional, en 95 países. Dentro de Latinoamérica dicen contar con 99 socios (12 en la Argentina). El financiamiento de “Atlas” proviene de grandes empresas interesadas en maximizar sus ganancias mediante la reducción impositiva. Entre sus más importantes aportantes figuran los multimillonarios ultraconservadores Charles y David Koch, y Sheldon Adelson (el máximo financista de la campaña electoral de Donald Trump en 2016).
[3] Tras las PASO de agosto 2023 se hizo una reunión por zoom entre Javier Milei y su equipo de economistas, constituido por Darío Epstein, Roque Fernández y Carlos Rodríguez, con el FMI. El que llevó la propuesta de reducir el gasto de la Administración Nacional en 5 puntos del PIB (actualmente el gasto supera levemente el 20% del PIB) y levantar el cepo cambiario (esto es devaluar nuestra moneda) fue Epstein.
[4] La UIA comparte socios con la Fundación Mediterránea: Luis Pagani (Arcor), Sebastián Bagó (Laboratorio Bagó), Carlos Miguens (Grupo Miguens), Federico Braun (La Anónima) y Alberto Urquía (Aceitera General Deheza).
[5] El Banco de Valores recibe en depósitos los títulos y acciones que se compran y venden en las Bolsas de Comercio de todo el país (BYMA: Bolsas y Mercados Argentinos), hoy rebautizados como ALyC (Agentes de liquidación y Compensación) o brókers. Los principales son Allaria, de Ernesto Allaria, vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; el banco ICBC (de la República Popular China) y Balanz Capital.
[6] Energía Argentina SA es una empresa estatal de propiedad mixta del sector petrolero y energético, creada el 29 de diciembre de 2004 y dedicada a la comercialización de energía eléctrica proveniente de proyectos binacionales e interconexiones internacionales. La empresa también es responsable de operar la central térmica Río Turbio, las centrales hidroeléctricas Condor Cliff (Presidente Néstor Kirchner) y La Barrancosa (Gobernador Jorge Cepernic). La firma también opera en el sector gasista, incluyendo el Gasoducto Regional Centro II-Esperanza/Rafaela/Sunchales, el Gasoducto Sistema Cordillerano/Patagón, el Gasoducto Cordillerano y el Gasoducto Costanera.

 

Víctima de sus conjuros

El poder de la arquitectura financiera internacional XI. Unas finanzas paradójicas

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Una paradoja -en su etimología- es algo que contraría el parecer común sobre cómo ocurren las cosas. Algo que parece contradictorio, del tipo popular: “la plata no hace la felicidad” en una sociedad monetizada donde el poder se aparea con la tenencia de moneda. Afirmaciones que contienen en su interior una situación irresoluble, irónica, contraria a la lógica o retadora del sentido común. Las paradojas nos desafían, son contestatarias porque engañan al sentido común que -hoy- es una construcción ideológica neoliberal de gobernanza digital para actuar sobre nuestras acciones.

En economía, las paradojas suelen ser profusamente consideradas especialmente desde la sociología industrial y la sicología económica. Hay miles de ellas y suelen usarse a fines interpretativos y didácticos. Solo referenciaremos algunas a título de ejemplo.

Una versión elaborada del dicho popular anterior es la reconocida como paradoja de Easterlin: “contrariamente a las expectativas, la felicidad a nivel nacional no aumenta en función del ingreso”. En 1974 presenta un artículo «¿Mejora el crecimiento económico la suerte humana? Alguna evidencia empírica» donde refiere al hecho de que el crecimiento de la renta por persona y, por tanto, del bienestar en términos de bienes y servicios no viene acompañado por un crecimiento del sentimiento subjetivo de satisfacción con la vida. El tema es estudiado entre las bases de la denominada “economía de la felicidad” que identifica el bienestar subjetivo revelado para, posteriormente, revisar la relación existente entre renta y felicidad.

Inciden tanto las paradojas en los comportamientos humanos que, en Argentina, una candidata presidencial de derechas propone una suerte de ministerio de la felicidad. (4-set-2023 https://animalpolitico.ar/patricia-bullrich-anuncia-la-creacion-del-ministerio-de-la-felicidad-en-un-intento-desesperado-por-recuperar-el-escenario-politico/)

La paradoja del rescate de los bancos se presenta como necesaria para evitar un colapso financiero, pero disminuyen la legitimidad de la economía de mercado en un aspecto fundamental: socializan las pérdidas después de un largo periodo de privatización de las ganancias logradas durante la bonanza económica.

Refiero otra paradoja de la realidad patagónica. Una versión de la maldición de los recursos naturales. Chile es un productor de salmón en el mundo y es una de sus principales exportaciones. Se concentra en Chiloé́, un archipiélago de poco más de 150 mil habitantes repartidos en islas. Allí, la tradición del tejido en lana ovina y la pesca artesanal se enfrentaron bruscamente a la modernidad y surgieron transformaciones territoriales claves en la inserción del país en la economía mundial. En ese proceso globalizador, la región se ha visto beneficiada por la demanda de empleo, por la mayor atención dada por un Estado ausente y por el crecimiento en las expectativas que los chilotes tienen para su desarrollo. Sin embargo, la relación con esta actividad productiva es paradójica pues, al mismo tiempo, involucra impactos muy negativos sobre el ambiente, pérdida de identidad local y una planificación orientada al monocultivo. La mercantilización, la dependencia de una sola economía y las particularidades identitarias y culturales son el marco para profundas transformaciones, pero tienen dramáticas manifestaciones a nivel local.

La paradoja del efecto cobra se aplica a demostrar que hay soluciones que empeoran el problema. En la India colonial, el gobierno británico quería disminuir la población de serpientes cobras venenosas, ofreciendo una recompensa por cada serpiente muerta. Consecuencia: la población comenzó a criar cobras para cobrar la recompensa. El gobierno advirtió lo que estaba pasando, la recompensa fue cancelada pero la población de cobras se multiplicó y generó múltiples problemas de salud y seguridad públicas, sin tener una solución efectiva del problema originario.

En realidad, las paradojas pueden ser vistas como una base de debate más que un soporte a dogmas y procedimientos sociales de decisión. Por eso resultan interesantes a nuestros fines.

Vamos a analizar dos paradojas sobre el dinero en su versión moderna, es decir como dinero-fiat, que no tiene valor en sí mismo ni valor de uso. Su valor es por su estatus de moneda nacional de curso legal aceptada por la sociedad como unidad de cuenta y como medio de cambio.

La ortodoxia afirma que las finanzas y el dinero-signo no crean riqueza, sino realidades confusas. Y sin embargo son las finanzas, el hecho de pagar como clausura, las que pueden controlar la historia posmoderna, distribuir el poder y generar crisis que termina pagando el pueblo en su conjunto. Desde la heterodoxia se impulsa que ningún economista puede olvidar que una sociedad está fundada sobre la gestión de la violencia y sobre su eliminación mediante la instauración de chivos expiatorios. Y la moneda-fiat es uno de esos chivos expiatorios necesario para la cohesión social (que exige cierta dosis de fe social en la moneda).

La monetización de la vida cotidiana se nos ha naturalizado de forma tal que -me animaría a decir que antes de ser portadores de necesidades y valores- todos somos portadores de moneda sea en su forma plástica (lo cual identifica nuestra individualidad con algún banco), sea en papel (cada vez menos) o en monedas (casi inexistentes). Hoy día, el estar bancarizado es la forma micro de la dependencia y la alienación. (Según el BCRA, la penetración de cuentas bancarias alcanzó el 91% de la población adulta en diciembre de 2020, lo cual equivale a que más de 31 millones de personas poseían al menos una cuenta de este tipo).

El científico y epistemólogo argentino Mario Bunge es autor de una definición fuerte “quien no entiende al peronismo no entiende el país” (La Nación, 21 de marzo 2010). Asimismo, afirma que la asepsia intelectual no implica desconocer los populismos y defiende la tesis de que el neoliberalismo es un timo, una seudociencia que lleva a la pobreza de los pueblos y favorece la concentración del poder.

Lo que nos interesa en esta nota es que Bunge considera a las finanzas como una máscara del poder real. Como sostienen los clásicos, un velo que disimula la realidad. La moneda como ocultamiento. Y refiere una paradoja -cuyo origen es bastante anterior- pero que recupera para clarificar el tema deuda-moneda como parte del simulacro posmoderno.

“En un pueblo turístico de Europa, llega de pronto un alemán muy rico al único hotel del lugar. Como le interesa el lugar, deja como garantía en el mostrador un billete de cien euros y le dice al dueño: Me gusta mucho el lugar y quiero estudiar la posibilidad de pasar una semana acá. ¿Me permite mirar las habitaciones?

Sí, suba. Las habitaciones están todas abiertas, le responde el dueño del hotel, que sale corriendo y le lleva el billete de cien euros al carnicero para saldar una deuda.

El carnicero sale corriendo con el billete para pagarle al proveedor de alimentos para sus cerdos.

A su vez, el proveedor de alimentos para cerdos va corriendo con ese billete y le paga a la prostituta una deuda por sus servicios.

La prostituta toma el mismo billete de cien euros y lo deja en el mostrador del hotel para pagar la deuda que tiene por haber alquilado las habitaciones.

Entonces, al cabo de un rato, baja el turista alemán y le dice al dueño del hotel que no le gusta ninguna de sus habitaciones, toma el billete y se va.

Han transcurrido nada más que unos minutos, nadie hizo nada, nadie produjo nada, pero todo el mundo está feliz porque todas las deudas han sido saldadas. En esto consisten las finanzas. Detrás de esas grandes manipulaciones no hay nada. Es monstruoso”.

Obviamente, aquí el dinero hizo la felicidad. El poder de hacer homogéneas las relaciones sociales las tiene el dueño del dinero. Cualquiera pudo haber sido, incluso el Estado.

La paradoja se alinea con la concepción de que el dinero no incide sobre la realidad real: el uso de las habitaciones, la producción de cerdos, los servicios sexuales. Pero obvia que la funcionalidad del dinero es posterior a la existencia de deudas y créditos que se derivan de esa realidad. Día a día transitamos la vida como deudores y acreedores y vamos ejerciendo acciones y tomando decisiones que van generando transacciones humanas que se monetizan siempre y en algún momento. Cuando prendo la luz para satisfacer mi necesidad de ver, se inicia un proceso de monetización de la electricidad que nos llegará en algún momento bajo la forma de precio y a través de una cuenta o factura. Lo mismo con nuestro sueldo que se devenga día a día. Sin intervalos, instante a instante producimos y consumimos, diría un matemático de funciones continuas.

Dado que la vida es una acción humana binaria, una constante de dar y recibir, derechos y obligaciones, sumas y restas, la moneda instala un método de medición y de transacciones.

El mentor del neoliberalismo Milton Friedman (es autor de la Paradoja del dinero, Grijalbo, Madrid, 1992) ha popularizado la paradoja de la lluvia de dinero: los efectos que tendría sobre una comunidad el hecho de que un helicóptero arroje billetes de dinero sobre la ciudadanía (suponiendo que el dinero cayese perfectamente repartido). ¿Qué efecto tendría? ¿Realmente serían los ciudadanos más ricos? ¿Se elevaría el nivel de vida en esta comunidad?

Dice Friedman al respecto:
“Es fácil ver cuál será el resultado final. La gente no conseguirá gastar más de lo que recibe, sólo se conseguirá con esto una subida de los precios. Los nuevos billetes no alteran las condiciones básicas de la comunidad. No crean ninguna capacidad productiva adicional”.

Efectivamente. La gente empezaría a gastar felizmente el dinero caído del cielo, pero no por ello habría en la comunidad ni más materias primas, ni más infraestructuras, ni más capacidad productiva, ni más bienes, ni más servicios. Serían exactamente los mismos que el día anterior a la llegada del helicóptero.

Puesto que la comunidad dispondría de más billetes, el único efecto sería un aumento del número de billetes por unidad de riqueza: subirían los precios. Conclusión: el helicóptero sólo traería inflación, no riqueza. La metáfora se ha hecho popular, y a los economistas partidarios de la expansión monetaria a menudo se les caricaturiza en los medios de comunicación pilotando un helicóptero.

Se la reconoce como la ley de la física monetaria, que no es otra cosa más que la clásica “teoría cuantitativa del dinero” que afirma que la expansión de la oferta de dinero por encima de la oferta de nuevos bienes y servicios acabará irremediablemente en inflación.

La simpleza de la metáfora consolida el sentido común popular: “la emisión monetaria hace que inevitablemente los precios aumenten”. Y los Estados nacionales, que tienen el poder de emisión, emiten deuda (la moneda es deuda con respaldo político) porque son ineficientes y deficitarios y gastan más de lo que recaudan, principalmente en ayudas sociales. Ese es el discurso prevalente tan arbitrario como tendencioso.

Ahora bien, la producción de bienes y servicios es una dependiente de la inversión real productiva y la inversión necesita del ahorro financiero y de las expectativas. La inversión es optimista y proactiva; el ahorro es pesimista y reactivo.

Si parte la lluvia de dólares se ahorra para financiar una inversión productiva la tendencia inflacionaria desaparece y aumenta la producción. ¿Porque no sucede en Argentina (aunque me animaría a decir que en el mundo)? Porque la deuda pública externa e interna exige que el Estado se apropie de esa emisión monetaria y la sustituya por títulos y papeles que generan intereses. Aquí se ve con claridad cómo funciona la trampa de la deuda y como la deuda pública es un tipo financiero de gobernanza política que pone en riesgo la democracia popular y limita la posibilidad de desarrollo de los países. El contexto de financierización impulsa que la inversión especulativa desplace a la productiva.

Tanto la paradoja de Bunge sobre la circulación monetaria como la de Friedman sobre el helicóptero del dinero ignoran que la esencia de la moneda es política y se relaciona con el ejercicio social del poder de los Estados nacionales. En una sociedad mercantil, la moneda es el principio de la cohesión social porque permite las transacciones, la medición del valor y la clausura del pago. Cuando esa sociedad se financiariza -como en la actualidad- la moneda inunda nuestros universos y pasa a ser el instrumento de acumulación de poder. Claro que esta realidad exige un proceso analítico, interpretativo y científico que excede el contenido ideológico de las paradojas neoliberales.

De Dorrego a Cristina

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La historia es una disciplina que ha sido movida estratégicamente de los diseños curriculares, de los planes y programas de estudio de las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires. Seguramente no hace falta dicha disciplina para un neoliberalismo que nos plantea el mundo como una totalidad global y homogénea dirigida por los mercados. Para qué enseñar una historia que nos venga con el cuento de que la humanidad es esencialmente plural y diversa. Eso es lo que se enseña —entre otros temas inconvenientes a juzgar por el Ministerio de Educación— en los históricos Institutos del Profesorado porteños y es una de las razones que impulsan al Ministerio de Educación para restarles un financiamiento adecuado.

Como de historia estamos hablando, tampoco hace falta una disciplina que recuerde algún día que, durante el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, la Vicepresidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, estuvo a punto de ser asesinada dentro de la geografía sobre la que reina y en el barrio de Recoleta. Ni que la historia consigne que, en la misma ciudad, se llevó a cabo el juicio más injusto y ridículo de la historia argentina, a partir del montaje de causas y delitos inexistentes y contra la misma persona que se quiso matar días antes.

En las escuelas porteñas no se hablará de ello, solo se reproducirán las versiones que sobre estos temas se han preparado prolijamente. Se les negará a lxs jóvenes de la ciudad el conocimiento de una historia que no sea racista, colonial, colonialista y mercadista. Porque para los dueños del planeta, la única historia posible es la presente, la historia de la homogeneidad global, aquella de que la realidad es lo que hay, la que permiten enseñar los dueños del poder real. ¿Para qué enterarnos de alguna otra versión del pasado, aunque sea el nuestro? ¿Para qué la historia, si total la bala no salió pero el fallo sí salió, como decía Clarín, luego del acto criminal? O ¿habrá peronismo sin Cristina y habrá Argentina sin peronismo, tal como nos instruía el legislador Gerardo Milman, desde su despacho conspirador, en un bar cercano al Congreso? Fue este un enorme ejercicio de adivinación, días antes de los hechos y refiriéndose al destino inmediato de la Vicepresidenta, a la que creyó muerta mientras él viajaba plácidamente a la costa atlántica.

Tampoco es deseable para el Ministerio de Educación que en las clases de Formación Cívica se hable sobre los exabruptos de la Cámara Federal Porteña, que le rechazó recursos a Cristina Fernández de Kirchner para que no dejaran libres a posibles cómplices de su abortado asesinato. Todos ellos, miembros de una organización neonazi llamada “Revolución Federal”, se auto-consideran salvadores de la patria e intérpretes de los deseos de la sociedad. Aunque ya estuvieran todos procesados por imponer sus ideas o enmudecer las ajenas por medio de la violencia, la difusión del odio y la instalación del miedo. No, porque esta no es la realidad y, para el neoliberalismo, este es el nuevo orden y la nueva justicia.

Para qué conocer en las escuelas citadinas al grupo al que Macri llamó “unos loquitos sueltos”, pero que fue la mano de obra del atentado. A ver si todavía descubrimos que tenían puerto, logística y financiamiento político para cometer el crimen, y si ese puerto, estaba nada menos que en Juntos por el Cambio.

Las argumentaciones negadoras y minimizantes, el silenciamiento en los medios hegemónicos sobre el crimen cometido en Recoleta, el aparato represivo montado desde la oscuridad por el Ministerio de Seguridad del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, así como el ataque focalizado a militantxs y políticxs del peronismo con anterioridad al 1 de septiembre y la desidia, ineficacia e ineficiencia de la investigación a cargo del caso que no hace más que permitir el crecimiento de estos grupos, nos eximen de argumentos.

La historia que se imparte en las escuelas omitirá la verdad y la significación de los hechos. Hechos sobre los cuales los docentes no se encuentran autorizados a hablar para que no los acusen de adoctrinadores y les hagan sumarios más penales que administrativos. Todos estos hechos hacen que el posterior viaje conspirador al patagónico Lago Escondido no nos extrañe demasiado.

Sin embargo, nada hay de nuevo bajo el sol, ya que aun en otros contextos históricos, con otros personajes y otras herramientas, algunos de los fenómenos descriptos ya ocurrían.

Por ejemplo y además fortalecido por la enorme pluma y prosa de D. F. Sarmiento y sin el ánimo de comparar al sanjuanino con esta banda de conspiradores de una pobreza lingüística soberana, culposa, machista y colonial puesta en evidencia en los chats que tomaron estado público, es que propongo alguna reflexión.

No es nuevo que en el viejo liberalismo unitario y conservador, la idea de la eliminación del otro ya era moneda corriente a principios del siglo XIX y que también se tejían conspiraciones, se cometían crímenes en nombre de la patria, acciones que luego se banalizaban y justificaban. Así, como si nada hubiera pasado o como si lo que ocurrió fuese un hecho natural, previsto, imposible de evitar, aunque se tratara de una tragedia política traducida en un asesinato. Nada, ni el casi permanente estado de guerra civil en el que se vivía por entonces, justifica la eliminación del otrx o de lxs otrxs. Desde ningún ángulo de la política ni en ningún tiempo o espacio.

Tales fueron, por ejemplo, los comentarios deslizados por Domingo F. Sarmiento en Facundo, Civilización y Barbarie, luego de los asesinatos del gobernador de Buenos Aires, general Manuel Dorrego, a manos de del general Juan Lavalle en 1828 y del general Juan Facundo Quiroga, gobernador de La Rioja, a manos de los (luego ejecutados por J.M. de Rosas) Santos Pérez y los hermanos Reynafé, traidores a la causa federal en 1835 e instigadores del asesinato de Quiroga.

Nos decía el celebrado padre de la educación argentina, Domingo Faustino Sarmiento: “La muerte de Dorrego fue uno de esos hechos fatales, predestinados, que forman el nudo del drama histórico”.

O “Dorrego estaba de más para todos”.

Agregaba Sarmiento: “Lo que Lavalle hizo fue dar con la espada un corte al nudo gordiano en que habrá venido a enmendarse toda la sociabilidad argentina. Dando una sangría, quiso evitar el cáncer lento”.

O “La muerte de Dorrego era una consecuencia necesaria de las ideas dominantes de entonces y que dando cima a esta empresa, el soldado intrépido [Lavalle] hasta desafiar el fallo de la historia, no hacía más que confesar el voto confesado y proclamado del ciudadano”.

O “Lavalle, fusilando a Dorrego, se proponía fusilar a Bustos, López, Facundo y los demás caudillos, respondía a una exigencia de su época y de su partido”, del que el introductor de Civilización y Barbarie en la Argentina fue cómplice e ideólogo.

Sobre Quiroga justificó el crimen. Lo atribuyó a la predestinación política, tomando en cuenta la vida que llevaba y los odios ganados por un hombre típico exponente de la barbarie.

Luego de la relectura del Facundo, ya que de allí extrajimos las citas, nos sentimos tentados a interrogarnos.

Primero: en caso de haberse consumado el crimen de Cristina Fernández de Kirchner, ¿no podrían los diarios hegemónicos haber escrito en el mismo sentido que lo hizo Sarmiento para describir casi como algo natural, deseado, el crimen de Dorrego a manos de Lavalle? De hecho, los chats entre los miembros de Revolución Federal y el resto de los procesados, así como los hechos llevados a cabo con antorchas, guillotinas, horcas y agresiones variopintas, dan por sentado que Cristina, Alberto, Máximo y el peronismo debían llegar a su fin. Que es algo esperado por la sociedad.

Segundo: parecieran existir entre ambos tipos de banalizaciones, las de Sarmiento y las de Juntos por el Cambio, alguna vinculación. Al fin y al cabo, cualquier comienzo de la actual y absurda binariedad llamada “grieta” reconoce sus orígenes en el enfrentamiento entre unitarios y federales. Y, en los casos mencionados, las palabras descriptas tuvieron origen en el lado liberal, unitario y conservador y en el hoy denominado neoliberalismo, ambos sectores socios a través del tiempo.

Los personajes que decidieron aceptar una invitación privada del diario Clarín para irse a esconder en la Patagonia a un lago que es propiedad de un extranjero e inglés y hacer lo que mejor saben, por ser conspiradores vitalicios, constituyen una mafia. No admiten reparos ni límites legales ni éticos para destruir las instituciones democráticas y llevarse por delante al pueblo argentino. Funcionan como un Estado paralelo. Deciden sobre el presente y futuro de todas y todos los argentinxs. Desparraman su odio, inoculando con este a toda subjetividad posible. Lo hacen a través de los medios concentrados de comunicación, como Clarín y La Nación.

Finalmente, Cristina Fernández de Kirchner se situó ante un pelotón de fusilamiento jurídico, mediático y político. Fue condenada y proscripta junto a millones de personas que sostienen que nada puede haber sin ella ni el Frente de Todos. Cristina redobló la apuesta renunciando a sus posibles candidaturas e interpelando con su ejemplo a la sociedad; desafiando a los poderes de facto y a los eternos colaboradores de los golpes militares.

Cristina no estaba de más para todos —como tampoco lo estuvo Manuel Dorrego— porque a ambos los respaldaron y respaldan mayorías. Es en la historia argentina y latinoamericana donde hace rato penetró Cristina Fernández de Kirchner, porque es una líder de masas del campo nacional y popular y una estadista latinoamericana y no hay escuela en el país que pueda silenciarla en beneficio de la ignorancia, ni siquiera las del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, enemigo acérrimo del peronismo, del federalismo y de cualquier historia que tenga como sujeto al pueblo trabajador y se oponga a su lógica racista, colonial, individualista y adoradora del mercado.

Con su actitud, la ex Presidenta volvió a burlar al poder real y le puso en claro al otro, al formal, que no está para ser títere de nadie. Que el momento no admite claudicaciones, menos de parte de quienes rinden fidelidad a la mejor discípula (junto con N. Kirchner) de Juan Domingo y Eva Perón y al peronismo. Que hay que definir el modelo político y económico de desarrollo. Que la Nación está en riesgo. Que los poderes concentrados de la economía, el Estado paralelo y la mafia judicial y seguramente otros intereses extranjeros esperan que el peronismo pase a ser solo un parque temático para ir de paseo. La movilización popular, la habilidad del gobierno nacional y la clase política del Frente de Todos serán herramientas indispensables para evitarlo. Que estén a la altura de los acontecimientos es lo que esperamos todos y todas.

 

Prof. Raúl Moroni fue supervisor de Educación Media y ex director de área de CABA. Pertenece al Grupo Rescate de educadores de la ciudad de Buenos Aires.

 

De Dorrego a Cristina

Edúquese quien pueda

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Luego de las últimas elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que tuvieron lugar en la Argentina, uno de los candidatos a Presidente que obtuvo la mayoría de los votos, Javier Milei, ratificó, entre otros anuncios, su voluntad de resolver el problema de la educación a partir de la entrega de vouchers.

En síntesis, se trata de la entrega que haría el Estado, a las familias, de un certificado, que serviría para la compra de un producto, en este caso, la educación. Este tendrá un valor determinado con el que padres y encargados de lxs alumnxs podrán elegir una escuela para sus hijos.

Si bien el candidato ganador no ha dado demasiadas explicaciones sobre el funcionamiento de este sistema, lo cierto es que su propuesta marcaría el fin de la escuela común, gratuita y obligatoria, financiada en su totalidad por el Estado y vigente desde 1884.

Podemos entender que a Javier Milei, a juzgar por ciertos discursos, comportamientos y gesticulaciones puestos de manifiesto y que responden a un fascismo societario, común a las extremas derechas globales, no le interese mucho esta costumbre de explicar.

Sin embargo, a la mayoría de las personas que ha estudiado en la escuela pública o que ha enviado a sus hijos a esta sí le interesa, y mucho, el anuncio del candidato, que consiste nada menos que en mercantilizar y privatizar la educación, es decir, terminar con la escuela pública.

La cuestión de los vouchers puede contextualizarse en la relación existente entre la globalización, el desarrollo económico y la educación.

Los marcos privatizadores de la educación se encuentran inscriptos en el modelo económico neofordista, aquel que reduce el Estado a su mínima expresión y deja al mercado el poder de decidir sobre la vida de las sociedades, el mismo mercado que tanto sufrimiento ha causado y causa al planeta.

El modelo neofordista, promotor de la voucherización de la educación, puja por el control privado y hegemónico de las fuentes de conocimiento, desde la educación básica en las escuelas, hasta la educación superior universitaria y no universitaria.

Del mismo modo, propone una fuerza de trabajo flexible, con escasa cualificación de la mano de obra, reducida a la demanda, empleos temporarios, contratos laborales baratos o sueldos regidos por el valor que el mercado disponga, el fin de las vacaciones pagas, aguinaldos e indemnizaciones. En suma, el fin de lo que va quedando del Estado de bienestar.

Es real que, en marcos de globalización, el saber y la inteligencia aparecen como una fuente de poder de alta calidad, y como el ingrediente más importante para dotar a la fuerza de trabajo a elegir.

El conocimiento, la formación de capacidades, ha pasado de ser un complemento del poder económico y de la fuerza de trabajo, a ser su propia esencia, a ser la clave para el poder y las ideas económicas dominantes, con lo cual la batalla por el conocimiento será una pelea que tendremos que dar.

La política educativa de Javier Milei se puede resumir en la supervivencia del más fuerte, en un sálvese o edúquese quien pueda. Se sostendrá en la libre elección que harán las familias, en el marco de un mercado competitivo y desigual de escuelas y universidades, en un sistema de escuelas públicas y privadas que competirán entre sí.

El financiamiento de la educación básica dependerá del Estado, y quedarán fuera del esquema público los últimos años del secundario y la enseñanza superior, universitaria y no universitaria.

Las instituciones educativas podrán realizar su oferta dirigiéndose a diferentes grupos de clientes, como por ejemplo las minorías étnicas y religiosas o a las familias, que tendrán la opción de elegir entre una oferta diferenciada y de escuelas.

Lxs que puedan hacerlo pagarán las mejores instituciones. Los más pobres, en cambio, dispondrán de las escuelas que puedan pagar con el voucher que les hayan entregado, y su destino será el de conformar una fuerza de trabajo, no capacitada, de muy baja calificación y salarialmente deteriorada.

En este sistema, la distribución de educación será desigual y las escuelas que no puedan captar suficientes alumnos, como para ser económicamente viables, correrán el riesgo de quebrar y en consecuencia de cerrarse.

La mercantilización —privatización de las escuelas públicas, la selección y competencia desde y por la educación— proporciona claras ventajas a las clases más acomodadas, dadas sus ventajas en relación con el capital económico y cultural adquirido previamente, y en relación con su posicionamiento socio-económico.

De allí surgirán los profesionales, los grupos de elite, con muy buena educación y buenos sueldos, que ocuparán las mejores escuelas y monopolizarán la adquisición de las mejores capacidades, los mejores conocimientos y las mayores posibilidades de acceder al pensamiento crítico.

Sin embargo, no termina todo allí, ya que la nueva derecha pretende que con la introducción de mecanismos de mercado en la educación se permita que sean los alumnxs más beneficiados y los empresarixs quienes definan planes y programas de estudio, el número de trabajadores cualificados por empresa, así como el tipo de aptitudes que estos deberían tener.

Se conformará, de esta manera, la empresarización total del sistema educativo y la formación de una nueva clase dirigente, surgida de las escuelas y universidades más costosas del mercado.

Como puede observarse, el sistema educativo quedará transformado en un mercado fragmentado, discriminado, polarizado en términos de clase social, procedencias étnicas y confesiones religiosas. Con lo cual, la posibilidad de ascenso social y aspiraciones de continuidad de estudios superiores y universitarios quedarán conculcadas, inhabilitadas para una franja muy importante de las clases medias argentinas, así como para las familias de menores recursos, lo que atentará contra la sobrevivencia de las clases medias argentinas.

La voucherización de la educación marcará, asimismo, la marginación de talentos potenciales, quienes, por pertenecer a sectores de menores recursos, tampoco tendrán acceso a las escuelas más favorecidas.

Por último, el sistema de vouchers produce la segregación estamental y educativa. Determina la formación de guetos, escuelas para las clases sociales mejor ubicadas en la pirámide social, para las clases medias pauperizadas y para los sectores más populares.

 

Raúl Moroni fue director de Educación Media y Técnica en CABA. Actualmente, integra el Grupo de Apoyo Técnico Pedagógico a la escuela secundaria, UTE – CTRA.

 

Edúquese quien pueda

 

La desaparición del garante

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Semanas atrás nos ocupamos, en El Cohete a la Luna, de hacer una caracterización general del significado que tiene la implementación de vouchers en el sistema educativo argentino. Planteo que el candidato ganador de las PASO Javier Milei pondría en marcha de ser electo como Presidente de la Argentina, en las elecciones de octubre próximo.

Asimismo, planteamos el vínculo directo que la entrega de vouchers tiene en el marco de una globalización hegemónica y asimétrica, sustentada en los movimientos de capital financiero internacional y como consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales.

El neoliberalismo conforma un modelo político colonial que propone la desaparición del papel del Estado nacional como promotor y árbitro del desarrollo económico y garante de la justicia social. Además, establece la privatización de las empresas estatales en marcos de libre mercado y estricta defensa de la propiedad privada.

En estos contextos, el voucher educativo no es de ningún modo un fenómeno aislado, sino que forma parte de dicha estrategia global, que propone una falsa modernización del Estado y de la sociedad.

Aunque parezca mentira, la voracidad política del neoliberalismo local, reaparece, una y otra vez, como una constante en los últimos 50 años, con las viejas recetas sostenidas en las políticas de mercado.

Cuesta comprender cómo estas iniciativas, que ya se aplicaron y fracasaron en la Argentina pos-peronista (1955/1973), durante la dictadura predadora y homicida (1976/83), en el gobierno de Carlos Menem (1989/1998), en el de Fernando de la Rúa (1998/2001) y en el de Macri (2015/2019), vuelvan a ser votadas por importantes sectores de la población, donde se incluyen, además, gran cantidad de jóvenes.

El voucher, en la educación, es la herramienta inicial de un proceso que apunta a la destrucción del sistema público de la educación, al que los organismos multilaterales de crédito, como el FMI y el Banco Mundial, consideran un “gasto innecesario”, que debe ser privatizado, a efectos de autofinanciarse e integrar la educación a las políticas de mercado. Al constituir el voucher, un instrumento con valor de cambio que puede comprar educación, el inicio del proceso de privatización de la educación será un hecho.

Resulta necesario aclarar que no se trata de dinero en efectivo al que las familias podrán dar un uso discrecional. Con el voucher que otorgará el Estado, las personas podrán comprar educación, ya que esta, en los contextos planteados, se convierte en una mercancía que no será de la misma calidad en todas las escuelas.

Para empezar, hay que entender que con la aplicación de este tipo de políticas desaparece no solo —como ya dijéramos— la educación gratuita y obligatoria, sino el Estado argentino, como garante del derecho a dicha educación.

De esta manera, serán los criterios de mercado los que regulen la competencia que se instalará entre escuelas públicas y privadas.

No hace falta explicar que de semejante “libre competencia” saldrán favorecidas las escuelas privadas, que cuentan con aportes de capital, proveniente de sus dueños, de las mismas familias de lxs alumnxs o bien de empresas patrocinantes o aportantes particulares que —como imaginamos— apostarán por escuelas de elite.

Al igual que lo sucedido en Chile, los vouchers o la subvención a la demanda de la educación serán acordes al número de alumnxs que asistan a las escuelas y a los resultados de evaluaciones estandarizadas y descontextualizadas, que deberán rendir lxs alumnxs de las instituciones.

Dichas evaluaciones serán las que determinen el posicionamiento de las instituciones educativas, en línea con una jerarquía de escuelas que el Ministerio de Educación publicará, a fin de que las familias puedan elegir, siempre y cuando consigan vacantes.

Las escuelas más rezagadas en la evaluación quedarán sujetas a que se les suspenda el financiamiento o directamente se las cierre por no cumplir con las expectativas esperadas.

A fin de subsistir, las escuelas públicas peores posicionadas podrían recurrir a la búsqueda de capitales privados para poder funcionar y competir; hecho que iría, gradualmente, consolidando la privatización total del sistema educativo.

El modelo de Estado neoliberal, al que representan Milei y Bullrich, planteará un derecho a la educación fundado en otra conocida trampa: la libertad de enseñanza, entendiendo por ella a la libertad y el derecho para abrir, organizar y sostener económicamente escuelas, es decir, convertir a la totalidad del sistema en un ámbito para “hacer negocios”.

En dicho marco, no extrañaría que aparezcan ONGs y “asociaciones civiles sin fines de lucro”, que lejos de hacer honor a su nombre, salgan a vender educación, con aval oficial, por las escuelas de la Nación.

De este modo, lo que esconde el escueto anuncio del candidato libertario (“se repartirán vouchers”) traerá aparejadas, no solo la apertura del proceso privatizador, sino, la generación de guetos educativos, es decir, escuelas para pobres, ricos y grupos de elite. Estas últimas serán las escuelas encargadas de la formación de una nueva clase dirigente, en clara sintonía ideológica con el gobierno de turno.

Las escuelas quedarán de esta manera sometidas a las reglas del libre juego de oferta y demanda y del lucro. Se profundizarán desigualdades existentes, dejando a amplios sectores de la sociedad sin posibilidades de acceso a una educación de calidad y sin pasaje a la universidad.

Finalmente, cabe destacar que la voucherización de la educación termina, además, con la vigencia de la Ley de Educación Nacional (26.206) sancionada en 2006, en marcos efectivos de justicia social e inclusión educativa.

Raúl Moroni es supervisor y ex director de Educación Media y Técnica CABA. Integra el equipo Técnico-Pedagógico de apoyo a la escuela Media, UTE CTRA.

 

La desaparición del garante

 

Una radiografía de lo privado y lo público: cómo sería el país de la privatización total

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Lo privado y lo público conforman hoy un par dialéctico de debate en el mundo. Y en particular en Argentina. La irrupción de posicionamientos partidarios autodefinidos como anarcocapitalismos pone sobre el tapete este debate y lo presenta de una manera casi bizarra. Encierra una concepción originaria sobre la génesis humana: el individuo o la especie. Y obliga a la política a incluirla en su agenda permanente.

Privado o público son expresiones derivadas del proceso de hacer propios los bienes y servicios sean naturales o producidos. Lo que se debate es la propiedad común, participada o individual, que no es -en definitiva- sino la titularidad del control que mantiene el ser humano sobre la realidad natural y artificial.

En economía y ciencias sociales, propiedad nos lleva a dominio absoluto y exclusivo, a patrimonio, al derecho de apropiarse y proviene del latín proprietas que es la cualidad de ser para uno mismo. Es un término antropocéntrico por excelencia, que se relaciona con la supremacía humana en la naturaleza. La propiedad genera poder y es fundante como derecho individual esencial del sistema económico capitalista.

Podríamos afirmar que la propiedad privada y el poder en pleno tienen una relación y retroalimentación completa y trascendente, cuasi absoluta, que da la base para entender los mecanismos de control. El Estado emerge para tutelar el derecho a la propiedad privada como base del capitalismo liberal occidental.

Mario Bunge (1919-2020) fue un destacado epistemólogo y físico-matemático argentino. Controversial en sus posiciones políticas y crítico en su cosmovisión científica. Denostó al peronismo con tanta pasión como lo entendió en las últimas etapas de su vida. «Menem no fue peronista; Kirchner, sí» admite en Perfil 29-2-2020; «quien no entiende al peronismo no entiende el país» afirma en La Nación 21-3-2010.

Empirista sistémico a ultranza, demuestra que el neoliberalismo es una estafa intelectual, anticientífica y que lleva a los pueblos a la pobreza.

De su profusa producción rescatamos esta ironía que estimamos pertinente al debate actual en la Argentina.

La privatizacion total

Mario Bunge, Cápsulas, mayo 2003, Gedisa, Barcelona.

La década de Reagan y Thatcher vio el comienzo de la privatización masiva de empresas del Estado y servicios públicos en casi todos los países. En Estados Unidos y en Argentina aparecieron las primeras cárceles privadas, y en partes del Reino Unido se privatizo el servicio de aguas corrientes. ¿Por qué no seguir la corriente hasta llegar a privatizarlo todo? De este modo daríamos libre curso a la iniciativa privada y dejaríamos de pagar impuestos y de lidiar con burocracias estatales. A continuación imaginaremos algunas privatizaciones posibles.

 

Se privatiza el servicio exterior. Las embajadas se venden al mejor postor, quien presumiblemente será un hombre de negocios tan emprendedor como vanidoso. Hay precedentes: es notorio que algunas embajadas norteamericanas se asignan a generosos donantes al fondo electoral del partido gobernante.

 

Para costearse, las embajadas se abren al público y ofrecen servicios varios, en particular espectáculos por los que cobran el ingreso. Algunas funcionan en plazas de toros. El personal viste de torero o banderillero, e intercala un «ole» en cada frase. Otras embajadas ofrecen carreras de perros o riñas de gallos. Las francesas son restaurantes de cuatro o cinco estrellas. El embajador galo viste de maitre, el encargado de negocios de sommelier, los demás funcionarios trabajan de camareros, y todos se hacen llamar «Excelencia».

Las embajadas norteamericanas ofrecen servicios de ejecución en silla eléctrica, en ambientes con aire acondicionado y con muzak. Las embajadas japonesas son hoteles para hombres de negocios, atendidos por bellas geishas que sirven te verde con sake. En ciertas embajadas se juega a los desaparecidos, entretenimiento favorecido por los herederos de grandes fortunas. En otras se juega a la caza del hereje o del jesuita, del intelectual o del palestino, según las inclinaciones políticas del embajador. Todo el personal diplomático hace uso y abuso de la valija diplomática para negocios, al punto de que las acciones de los servicios exteriores se cotizan en la bolsa de valores.

Los tribunales han sido privatizados. Están en manos de tres oligopolios: civil, de comercio y penal. Usted lleva su pleito a la empresa judicial que corresponde, digamos Civil S. A. En la recepción encuentra un gran número de cubículos, en cada uno de los cuales hay un ordenador. Usted teclea el motivo de su presentación, sin necesidad de confiar sus datos personales. Al cabo de unos segundos la pantalla le informa cuanto debe pagar. Usted inserta su tarjeta de crédito, la que le es devuelta enseguida debidamente debitada.

A continuación la pantalla le informa, digamos, que, según el Código Civil (redactado por la propia compañía, por supuesto), su causa esta perdida de antemano. Sin embargo, usted la ganara con certeza si desembolsa la suma de tantos maravedíes. Usted sopesa las consecuencias posibles y adopta la decisión que más le conviene. O bien, usted tiene suerte y el aparato le informa: «Según el Código, su causa debiera ganar. Pero el pleito sería complicado, porque involucra a Penal S.A. Para ganarlo, usted deberá abonar la suma de tantos ducados.» Ya sabe usted a que atenerse.

En cualquiera de los casos, usted se ahorra esperas, abogados, procuradores, escribanos e incluso, en caso de pleitear en México, coyotes. También se ahorra usted, conflictos de conciencia, porque todo el mundo sabe que, gracias a la privatización, ya no se trata de exigir o eludir la justicia, sino de una mera transacción comercial. Las nociones de inocencia y culpabilidad han sido reemplazadas por las de solvencia e insolvencia.

Todos los hospitales han sido privatizados. El hacinamiento, la carencia y el desorden característicos de los hospitales públicos han quedado atrás, porque hay pocos pacientes, ya que los pobres no pueden pagar. La consigna, como en cualquier empresa privada, es «Eficiencia». Supongamos que usted se lastimo un dedo. Llegado a la gran rotonda de la entrada de Salud, S.A., ve que de ella parten radialmente varios corredores claramente señalizados. Usted toma el que pone «Extremidades anteriores». Al cabo de unos pasos usted se topa con una triple encrucijada: «Brazo», «Antebrazo» y «Mano». Ni tonto ni perezoso, usted enfila rápidamente por el tercer corredor. A poco de andar, otra encrucijada: «Muñeca», «Palma», y «Dedos». Nuevamente, usted elige sin titubear, al mismo tiempo que elogia en voz baja la magnífica organización. Al fondo del corredor que le corresponde, usted ve dos puertas: «Pacientes con tarjetas de crédito» y «Pacientes sin tarjeta de crédito». Usted, como pobre diablo o diabla que es, abre la segunda puerta y se encuentra en la acera.

Todo el proceso le ha insumido a lo sumo cinco minutos, según su estado de nutrición. Usted no ha debido llenar ningún formulario ni ha debido congraciarse con secretarias ni enfermeras, ni cruzarse con médicos de mirada amenazadora, ni pasar vergüenza por tener que confesar que todo provino de que metió el dedo en el ventilador. Usted sale con la convicción de que la salud pública goza de buena salud económica en manos privadas.

¿La privatización de las fuerzas armadas? Ya hay precedentes: los condottieri del Renacimiento y, en cierta medida, los ejércitos mercenarios de la actualidad. Para completar el proceso se venden los departamentos de defensa (antes llamados por su nombre: ministerios de guerra) a los empresarios más competentes e interesados: los fabricantes de armamentos. Se elimina así a ese intermediario incompetente, oneroso y a veces incapaz de comprender la necesidad de mantener viva la llama del conflicto internacional para asegurar la supervivencia de la industria de la muerte, a saber, el Estado.

La privatización de las fuerzas armadas no cambiaría radicalmente la suerte del ciudadano común, quien seguiría siendo carne de canon. Pero tendría consecuencias interesantes de otros tipos. Por ejemplo, las frágiles alianzas militares se convertirían en sólidas alianzas industriales. Las fronteras cambiarían al compás de los valores de las acciones de FF AA Krupp AG, FF AA General Dynamics, Inc., y otros benefactores. Los regimientos se comprarían y venderían como si fuesen meros equipos de fútbol o de hockey. Los pacifistas podríamos sonar con adquirir regimientos para enseñarles un oficio útil y obligarlos a asistir a seminarios de ética.

El lector ingenuo preguntara de dónde saldrían las ganancias de las fuerzas armadas privadas. La respuesta esta en los libros de historia medieval y renacentista: las fuentes de ganancia serían la conquista, el saqueo y el tributo. ¿Que eso no sería democrático? Es verdad, pero ¿cuándo se ha consultado al electorado para averiguar si esta dispuesto a ir a la guerra? ¿Que no habría seguridad nacional? Es verdad, pero eso se debería a que las naciones se convertirían en territorios de las FF AA. Además, seamos realistas: ¿que seguridad tenemos hoy, amenazados como estamos por armas nucleares y bacteriológicas, y por gobiernos ávidos de ampliar sus esferas de influencia? ¿Que volveríamos al caos que sucedió a la caída del Imperio Romano de Occidente? Improbable: las FF AA llegarían a acuerdos para garantir el orden interno aun en medio de la sana competencia internacional por nuestras vidas.

Las fuerzas policiales serían empresas privadas al estilo de la célebre compañía Pinkerton, otrora especializada en romper huelgas usando el método más eficaz, que es romper cráneos de huelguistas. Tendrían mayor incentivo para cazar delincuentes, ya que se los podrían vender a los tribunales privados, los que a su vez los venderían a las empresas carcelarias. ¿Que la privatización de la policía la haría susceptible de corrupción? Calumnia: la corrupción ya existe. Es sabido que el ejercicio del poder sin control democrático corrompe. Pero ¿desde cuándo los cuerpos policiales han sido sometidos a control democrático?

¿Que ocurriría con las obras públicas? Evidentemente, se convertirían en obras privadas. Peatones y automovilistas pagarían peaje para utilizar no sólo caminos y puentes, sino también calles y aceras. (En Estados Unidos ya hay calles privadas, por cierto muy bien atendidas.) Los parques y jardines botánicos y zoológicos se venderían a empresas constructoras o de aparcamiento. Los que quedasen serian convertidos en clubes privados. Las playas se venderían en bloques o parcelas. Los museos de arte se convertirían en colecciones privadas, depositadas casi todas en cajas fuertes bancarias, con lo que se evitarían los robos. Los museos restantes cobrarían gruesas sumas por el ingreso. Dado el poco interés actual por la historia, los museos históricos pasarían a la historia. (Una historia que nadie se molestaría en escribir.)

Dejo a la imaginación del lector lo que sucedería con la privatización de parlamentos, bancos centrales, aduanas y otros organismos. Es presumible que, con un poco de imaginación y otro poco de audacia, la mayoría de ellos podrían convertirse en provechosas empresas privadas.

El único problema que le veo a la privatización total es el siguiente. Con cada privatización el Estado se achicaría al mismo tiempo que se enriquecería. Al final del proceso sólo quedaría un funcionario, pero este controlaría un tesoro fabuloso. Este no sería privatizable, ya que ha sido acumulado en nombre del público. Con inflación o sin ella, sería irracional dejar inactivo semejante tesoro. De modo que el funcionario a su cargo tendría que invertirlo, adquiriendo o fundando más empresas. Por ejemplo, podría ocurrírsele nacionalizar una a una las principales empresas privadas. (Si fuese británico compraría sólo las que dan pérdidas.) De este modo volveríamos a foja uno. Lo que probaría que la privatización integral no es un estado estable de la economía moderna.

Pero todo esto no es sino fantasía. Lo cierto es que, a medida que avanza la privatización de los negocios, estos se meten en nuestra vida privada. Por ejemplo, la publicidad comercial se cuela en nuestros hogares sin pedir permiso, interrumpiendo el trabajo y el ocio. Perdón, suena el teléfono.

Era un encuestador de la Compañía de Aves Congeladas, que quería saber cuántos pavos y gallinas consume mi familia por año. (Esto no es cuento: me ha ocurrido.)

¿Que tal, lector, si iniciamos un movimiento para privatizar la vida privada?

 

https://www.elextremosur.com/nota/45350-una-radiografia-de-lo-privado-y-lo-publico-como-seria-el-pais-de-la-privatizacion-total/

Atentado a la soberanía

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Privatización: el decreto 2.778 de 1990 inició el proceso de cambio de tipo societario de YPF (que era una sociedad del Estado) para convertirse en una sociedad anónima. Mediante la Ley 24.145 publicada en el B. O. el 24/09/1992, conocida como ley de federalización de hidrocarburos, se transfirió el dominio público de los yacimientos de hidrocarburos a las provincias y se privatizó parte del capital social de YPF.

Estatuto: las acciones de YPF S. A. comenzaron a cotizar en las bolsas de valores de Buenos Aires y Nueva York y se aprobó el estatuto social, regido por el derecho privado, que regula la forma de venta y adquisición societaria, y que en su art. 7, inc. e, de Requisitos, expresa que la persona que desee llevar a cabo una adquisición de control deberá realizar una oferta pública de adquisición de todas las acciones de todas las clases de la sociedad y de todos los títulos convertibles en acciones.

Repsol S. A.: finalmente, en el año 1999, la multinacional energética y petroquímica española Repsol compró el 82 % del paquete accionario de YPF S. A. [1]

Ingreso del grupo Eskenazi: en el año 2007 ingresó la familia Eskenazi (Grupo Petersen) a YPF S. A. comprándole el 12,5 % del paquete accionario de la firma a Repsol.

Redescubrimiento de Vaca Muerta por YPF S. A.: en noviembre de 2011, YPF S. A. anunció el redescubrimiento de petróleo en Vaca Muerta, Neuquén, uno de los reservorios de hidrocarburos no convencionales más grandes y con mayor calidad del mundo. Sin embargo, la empresa continuó con su plan de desinversión y su correlato en el pago de dividendos; en lugar de destinar la ganancia a los pozos y a la producción, la distribuyeron entre los accionistas (los principales: Repsol 57 % y el Grupo Petersen-Eskenazi con el 25 % del paquete accionario). Entre 1999 y 2010, se pagaron 13.246 millones de dólares en concepto de dividendos. En 2011, la Argentina se convirtió en un importador neto de gas y petróleo, con un déficit de 3.029 millones de dólares.

Estatización de YPF S. A.: en ese marco, el 16 de abril de 2012, el gobierno argentino anunció la decisión de expropiar el 51 % de las acciones de YPF S. A. pertenecientes a la multinacional petrolera de origen español Repsol S. A. Días más tarde, la medida fue ratificada por el Congreso nacional que dio lugar a la Ley 26.741 que declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51 % del paquete accionario; en ese momento, la empresa de origen español se quedó con el 6 % del capital (dado que poseía el 57 % de YPF S. A.).

Familia Eskenazi: a través de las empresas Petersen Energía Inversora y Petersen Energía, poseía acciones por el 25 % de YPF, compradas a la petrolera española Repsol en dos operaciones, una a fines del año 2007 y la otra operación en el año 2011.

Los Eskenazi adquirieron las acciones a través de préstamos de bancos internacionales y se comprometieron con sus acreedores a pagar con el giro de dividendos de sus acciones en la empresa petrolera. Es por eso que, en su estrategia de defensa ante la Justicia de los Estados Unidos, el gobierno argentino consideró “fraudulenta” esta operación, por lo que alegó que no debía continuarse con el litigio.

El pago de los créditos adeudados por el grupo Petersen-Eskenazi se vio interrumpido con la estatización del 51 % de las acciones de YPF, porque el nuevo directorio anuló las actas anteriores, por lo que, a partir de entonces, la administración de la compañía prohibió el giro de dividendos, lo que provocó la quiebra de las empresas de los Eskenazi, que no pudieron afrontar sus deudas con los bancos extranjeros.

El juicio: la quiebra de las dos compañías del Grupo Petersen-Eskenazi recayó en el Juzgado Mercantil N.º 3 de Madrid, que designó a un síndico y subastó el derecho a litigar. Quien compró esa posibilidad fue Burford Capital.

Burford Capital: es un fondo de cobertura que se dedica a la compra de los derechos de litigio de empresas quebradas de todo el mundo y luego inicia juicios por sumas mucho mayores. La demanda principal de Burford Capital se sostiene en que, según el artículo 7° del estatuto de YPF, si alguien compraba más del 15 % de la empresa debía ofrecer lo mismo a todos los accionistas y no sólo a Repsol. Además, se alega perjuicio porque tras entrar en la compañía, el Estado decidió suspender el giro de dividendos que había sido acordado entre Repsol y el Grupo Petersen, lo que desencadenó que las empresas de los Eskenazi entraran en default al no poder pagar sus deudas.

Juicio: comenzó cuando en 2015 el fondo buitre Burford Capital le compró a las firmas Eton Park y a las dos empresas del grupo Petersen-Eskenazi, que eran accionistas minoritarias de YPF al momento de la reestatización, el derecho a litigar contra la República Argentina por la forma en que se nacionalizó la petrolera sin realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA).

En 2012, la República adquirió el 51 % de las acciones de la mayoritaria Repsol y no realizó una OPA al resto de los accionistas, hecho por el cual aseguraron haber sido perjudicados.

Defensa del Estado argentino: la ley 26.741 que declaró de utilidad pública a YPF S. A. se basó en la Constitución de la Nación Argentina, que es superior al estatuto de la empresa, y lo que correspondía hacer era el proceso constitucional vigente de expropiación. Esa decisión se tomó porque había un interés público comprometido, que, en este caso, era el control de una empresa que es clave para el desarrollo estratégico del país, para que se invierta en Vaca Muerta y no para que se sigan fugando capitales vía pago de dividendo de los accionistas

Fallo de la jueza Loretta Preska (jueza superior del distrito sur de Manhattan, Estados Unidos): determinó en marzo de 2023 y el 8 de septiembre 2023 el monto, por daños y perjuicios que supera los 16.099 millones de dólares [2], porque la República Argentina ejerció control indirecto sobre el número requerido de acciones de Repsol el 16 de abril de 2012, activando así sus obligaciones de oferta pública de adquisición.

Instancias: quedan en los Estados Unidos las mismas instancias que se recorrieron infructuosamente con el juicio de Paul Singer (Elliot NML) y otros contra la Argentina, esto es,  sendas presentaciones ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York, y a la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, cuando las dos rechazaron tratar el caso y dieron lugar, de esa forma, al fallo del juez Thomas Griesa del distrito sur de Manhattan, ya fallecido y reemplazado por la jueza Loretta Preska.

Análisis del procedimiento: nunca se respetó la inmunidad soberana del Estado argentino, que no puede ser enjuiciado por Tribunales extranjeros. En ese sentido, el procurador del tesoro de la Nación de los años 2016-2019, Bernardo Saravia Frías, aseguró que la compra de acciones del Grupo Petersen – Eskenazi a Repsol fue “fraudulenta”; y que la jurisdicción donde debía zanjarse el conflicto es la Argentina, porque aquí está radicada la empresa YPF S. A. Posición que fue rechazada el 24 de junio de 2019 por la Corte Suprema de Estados Unidos, que confirmó la jurisdicción neoyorquina, aduciendo que el Estatuto de YPF S. A. fue presentado en la bolsa de Nueva York para su cotización y que se estaría desconociendo el derecho de los que compraron las acciones.

La Procuración de Tesoro argentino alegó que la venta del 25 % de las acciones de YPF S. A. en poder de Repsol S. A. al grupo Eskenazi-Petersen, permitió el uso de forma inadmisible del capital propio de YPF, en que el segundo compró al primero de los nombrados sus acciones y que la pagaba con los dividendos de YPF S. A. Resoluciones del directorio de YPF SA presidido por Antonio Brufau por Repsol S. A.  y como vicepresidente Enrique Eskenazi como cabeza del grupo homónimo, que causaron daños a la Argentina y que debían anularse ab initio y, por lo tanto, el demandante no tiene legitimidad para demandar a la Administración nacional.

Finalmente, la Jueza Loretta Preska eximió a YPF S. A. de afrontar las indemnizaciones [3] porque Burford Capital “ha demostrado la existencia de un contrato válido y vinculante contra la República, pero no contra YPF”.

Ergo: la Argentina se somete a la Justicia estadounidense. La Justicia estadounidense no respeta la inmunidad soberana del Estado argentino y procede de acuerdo con los intereses de los demandantes.

El gobierno argentino no inicia juicio ni en el país, ni en el extranjero contra el grupo Eskenazi [4], claramente favorecido por la venta del litigio por 16 millones de dólares a Burford Capital, estudio que de cobrar la demanda lo resarciría con un 30 % de esta, cuando su proceder ha sido contra la Nación argentina.

Tampoco inició juicio, ni en el país ni en el extranjero, contra Repsol S. A.

Propuesta: dado que no se respeta nuestra Constitución nacional y nuestro derecho soberano, bajo el pretexto de que los damnificados son Repsol y la familia Eskenazi, se propone:

  1. La inmunidad de ejecución nos salvaguarda de ser juzgados con normas ajenas a nuestra legislación y nos preserva de fallos discrecionales o arbitrarios. Nuestro país ya aplicó esta doctrina cuando se afectó el orden público constitucional argentino (CSJN ante fallo del Juez Thomas Griesa, Caso «Clarence Corporation», 2014). Fue así como desconocimos el reclamo de los holdouts, que sólo fue reconocido y aceptado por ley nacional en el gobierno de Macri. Para ello se debe, como afirma Eduardo Barcesat, promover la acción declarativa de nulidad basada en la doctrina del dictamen y fallo de la CSJN.
  2. Realizar una campaña de esclarecimiento del caso, para que se vote en referéndum si el pueblo argentino acepta o rechaza el juicio contra el Estado nacional iniciado por la familia Eskenazi. Con ese referéndum a favor, el Congreso de la Nación no puede aprobar por ley el pago de la indemnización por daños y perjuicios. Con lo que la Justicia norteamericana deberá ver de otra forma que se cumpla su sentencia.

 

[1] Desde el año 2021, BlackRock posee el 5 % del paquete accionario de REPSOL S. A. y, a través de su participación en el Banco Santander, participa en el 3,584 % de dicha firma energética.
[2] El valor accionario de YPF S. A. en la Bolsa de Nueva York, al viernes 15/09/2023, fue de 11.306 millones de dólares.
[3] BlackRock posee 9.770.000 acciones correspondientes al 5,67 % de los papeles en circulación en los mercados de capitales de Buenos Aires y Nueva York de YPF S. A.
[4] La familia Eskenazi, estando en quiebra, compró en los cuatro años de gestión de Cambiemos la suma de 102.941.525 dólares. Preside los ex bancos provinciales de Santa Fe, Santa Juan, Santa Cruz y Nuevo Banco de Entre Ríos.

 

Atentado a la soberanía