El modelo económico del peronismo histórico se aplicó de 1945 a 1955 (10 años) y en el regreso de Perón, de 1973 a 1974 (2 años) cuando el ministro de Economía fue José Ber Gelbard. El gobierno K (tres mandatos de cuatro años cada uno, de 2003 a 2015, que suman otros 12 años) se pueden agregar a los doce anteriores, alcanzando a 24 años, el 32,4% o alrededor de sólo la tercera parte de los años que el liberalismo marca como generadores de la inflación y de abandono del paraíso perdido del período de la grandeza apoyada en la economía primaria.
Los dos tercios de ese período, por lo tanto, estuvieron ocupados por el liberalismo criollo. Así sucedió en los 18 años de proscripción del peronismo (1955 a 1973), durante el rodrigazo instaurado a la muerte de Perón y a la salida de Gelbard de la dirección de la economía (1975), a la dictadura militar con el modelo impuesto por Martínez de Hoz (1976 a 1983) y seguido por la democracia con Sourrouile y Canitrot en el período de Alfonsín, que terminó con la hiperinflación de 1989.
También en los dos períodos de Menem, de seis y cuatro años, que transcurrieron de 1989 a 1999 en que se impuso la política económica de Domingo Cavallo en circunstancias completamente novedosas, su continuación con De La Rúa (2000 y 2001) que profundizó el ajuste de Menem y llevaron a la crisis de 2001 y 2002, que condujo a la elección que elevó a la presidencia a Néstor Kirchner y a su continuación en los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, que trataron de actualizar el desarrollo de la industria y del mercado interno propios del peronismo histórico. Así que lo predominante ocurrió en los famosos setenta u ochenta años no fue la política económica del peronismo sino la del liberalismo, de las que surgieron las grandes crisis locales de la segunda mitad del siglo pasado.
Lo que sucedió es que el peronismo impuso un modelo que no pudo ser completamente erradicado, aunque sí desarmado.
Ese proceso nunca pudo completarse porque siempre desembocó en grandes crisis, y eso es lo que va camino de repetirse en la actualidad, cuatro años después de finalizado el mandato del último gobierno peronista. Así como el primer peronismo estuvo marcado por una reacción a la crisis de los años treinta, en 2008 la gran crisis financiera internacional terminó con el crecimiento continuado del primer decenio del siglo e inauguró las dificultades siguientes, que nunca pudieron ser remontadas.
Por lo tanto, lo que hay que analizar es el contenido del modelo del peronismo histórico, que es el estado de bienestar propio de los países industrializados de la posguerra, que sólo podría tener lugar a través de la industrialización. El proyecto de Perón fue precisamente industrialización y desarrollo capitalista basado en el estado de bienestar.
El intento de clausurar ese modelo que llevó a cabo el liberalismo local y su viejo régimen asentado en la economía primaria exportadora ya estaba imposibilitado por la crisis mundial de los años treinta, que terminó inaugurando el proteccionismo agrario europeo como componente del estado de bienestar del continente.
Al no poder desarrollar plenamente el agro, el modelo liberal tradicional criollo fue renovado por otras actividades que canalizaron los excedentes que podían dirigirse del desarrollo industrial a otras actividades: inmobiliaria, comercial y financiera y más recientemente a los servicios, que captaron una renta extraordinaria y creciente que, como no está dirigida al reciclaje interno, contiene un excedente exportador para ahorrar o invertir en dólares y que constituye una fuga de capitales que se hizo relativamente masiva, pues llega a abarcar a unas 900.000 personas en la actualidad, que representan no más del 2% de la población y que, a juicio del círculo rojo, detenta la mayor fuga, que hay que limitar y que representa a la cúspide de la pirámide social que detenta el poder económico.
Esto significa que debe desaparecer, como ya lo hizo, el estado de bienestar que generan los salarios,que imperó durante un largo período a partir de la posguerra. Desaparecer no porque fuera imposible de sostenerlos (con un desarrollo que posibilita una productividad en alza en todo el mundo), sino porque la tendencia universal a la acumulación financiera retrae los ingresos sociales redistribuidos por la renta, al estar despojada de un fundamento productivo, como lo tiene la actividad industrial.
Este fenómeno, de carácter generalizado y que se encuentra en crisis, tiene consecuencias mucho más graves en los países no plenamente desarrollados, que se caracterizan por su retraso industrial, que es lo que ocurre en la Argentina.
Esa es, en definitiva, el modelo que trata de imponer el liberalismo criollo, pero no tiene lugar en el proteccionismo estadounidense del presidente Trump. No tiene lugar allí porque en el mundo se está librando una guerra económica para definir quién puede escalar posiciones y definir el curso hacia la nueva revolución industrial en marcha, que –según los resultados- posibilitará un nuevoy más pleno estado de bienestar o perpetuará una brecha social que sólo se podrá superar si se cuenta con una economía productiva e industrializada capaz de absorber el desarrollo tecnológico y no volver al pretendido paraíso perdido en la crisis de los años treinta con la especialización primaria.
Esa parece ser la verdadera brecha que existe entre el proyecto de Cambiemos y los intentos de reindustrializar, aunque estos intentos sólo podrán ser exitosos si se encaminan de manera coherente con las nuevas exigencias tecnológicas.
Desde esta columna afirmamos que Cristina en la presentación de su libro “Sinceramente” había planteado dos ejes centrales de un futuro gobierno afirmados en un amplio consenso político: el Pacto Social imprescindible para ordenar las variables económicas desmadradas por Cambiemos y reinstalar a la Nación en un sendero de crecimiento acordado y sustentable, y el Contrato Social que garantice un piso de derechos ciudadanos universales, lo que en la práctica significa recrear un Estado de Bienestar que brinde salud, educación, cultura y acceso a alimentos y energía como bienes básicos.La instalación de la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández acaba de dar carnadura política a esos planteos. Alberto Fernández es un hombre de probada capacidad de gestión como Jefe de Gabinete en el Gobierno de Néstor Kirchner -que tuvo a su cargo rescatar a la Argentina de la crisis del 2001- y a la vez retirado y crítico de nuestro gobierno en una etapa posterior. El objetivo de Cristina al construir esta fórmula presidencial es reunir estas visiones expertas y diversas, pero comúnmente enfrentadas al modelo oligárquico-conservador que está asolando a la Nación.
Cristina es la primera en comprender cabalmente tanto las amenazas que el contexto regional le presenta a la democracia argentina como también la necesidad de superar el péndulo de expansión y quiebre de la economía con el correlato de millones de argentinos y argentinas excluidos del bienestar. Esos desafíos sólo pueden ser afrontados con la convergencia de todos los sectores políticos, empresariales, sindicales y sociales que construyen el país a diario y el respeto a la diversidad de pensamiento dentro de ese arco es clave para dicha convergencia.
Las elecciones a gobernador fueron el primer ensayo de convocatoria amplia y los resultados han sido contundentes: los candidatos del “modelo amarillo” se desmoronaron en todas las jurisdicciones frente a alternativas diversas. Ahora la fórmula presidencial corona ese recorrido y plantea la unidad en torno a consensos sobre el interés nacional: producción-consumo-inversión-derechos sociales.
Cristina ha mirado, como estadista que es, más allá de la elección de octubre, porque no sólo afirma el triunfo en los comicios, sino que crea a la vez condiciones objetivas para superar, ya en el Gobierno, el estado de postración en que el gobierno de Macri deja a la Argentina. Y lo hace resignando su candidatura presidencial para acompañar a un hombre con el que ha tenido encuentros y desencuentros, enviando a todos los actores políticos un mensaje de conciliación y humildad que es el que se necesita en esta hora difícil.
Esperemos que sea comprendido e imitado para recorrer esta nueva etapa histórica.
La Corte Suprema intentó esta semana meterse por primera vez, y en forma sorpresiva, en algo que se volvió moneda corriente en los tribunales de Comodoro Py durante el gobierno de Cambiemos: el armado de causas, con pruebas dudosas, con denuncias sobre políticas de gobierno en lugar de delitos, o directamente sin pruebas. Eligió el caso de «vialidad» o la «obra pública» que tiene en el centro a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y potencial candidata de la oposición. Es evidente que los supremos hacen política, y cálculos, cuando toman decisiones de este tenor. También hay que decir, que era hora de que se ocuparan de las denuncias de privación de justicia y violación de garantías que alarman desde hace tiempo a importantes referentes de la comunidad jurídica. A la vez es imposible ignorar que la propia Corte, durante buena parte de la administración macrista, respaldó las tropelías de los jueces federales, la catarata prisiones preventivas contra ex funcionarios y el armado de un cronograma de juicios orales que parece diseñado para enchastrar la campaña presidencial de este año. Política antes, política ahora.
Pero todo hace pensar que los supremos empezaron a olfatear que el escenario está cambiando. Vieron que el Gobierno está en crisis, que el clima está denso, que hay gran descontento social, que el macrismo viene siendo derrotado por el peronismo en todas las provincias, que la economía es una calamidad y que CFK crece en las encuestas. Tal vez no contemplaron que se armaría un escándalo capaz de opacar todo eso, porque una de las especialidades del Gobierno es camuflar la realidad con tácticas como salir a criticar a jueces que no fallan como ellos quieren, y a algunos los han echado por eso, sin más. Es una parte del discurso de Cambiemos que prende cuando la sociedad está ávida de encontrar culpables de las desgracias. En el terreno Judicial, el macrismo ha sido despiadado. Aunque su estrategia comenzó a resquebrajarse con el intento de expulsar al juez Alejo Ramos Padilla, que conduce la causa sobre espionaje ilegal, que también salpica a Cambiemos, y que casualmente fue respaldado por la Corte.
A última hora del martes el tribunal anunció en su Centro de Información Judicial (CIJ), con una publicación de dos líneas incomprensible para cualquier desprevenido, que había decidido pedir el expediente completo de la causa acerca de las obras en la provincia de Santa Cruz, sobre las que versará el juicio que tiene entre sus protagonistas a la ex presidenta, al ex ministro Julio De Vido y al empresario Lázaro Báez, entre otros. Una página casi en blanco y sin firmas no fue el mejor comienzo para una noticia bomba. Para los entendidos y los periodistas que preguntan, era obvio que sin expediente no podría iniciar el juicio previsto para una semana después. La traducción inmediata y simplista del Gobierno y de los medios afines fue: 1) se frenaba el primer juicio donde anhelaban ver sentada a la ex presidenta en pleno clima electoral; 2) ahora resulta que la Corte es «K».
La falta de una buena explicación del alto tribunal, corrió del foco algo jurídicamente fundamental: había nueve planteos, y varios de ellos cuestionaban la falta de prueba y de peritajes con las que se iniciará el debate, que a las defensas –además– les fueron negados. De 51 obras objetadas en la causa, en primera instancia el juez Julián Ercolini no mandó a peritar ninguna; el Tribunal Oral Federal 2, mandó a peritar cinco recién el 12 de febrero último, cuando la fecha inicial para hacer el juicio era el 26 de febrero, pero se postergó porque falleció uno de los jueces. Ninguno de esos estudios está terminado al día de hoy. ¿Hubieran empezado, por ejemplo, el juicio sobre el accidente de Once sin un peritaje sobre el tren? Seguramente no. ¿Podría haber una privación de justicia en ese caso? Si, podría. Es lo que los supremos tienen que determinar ahora. ¿Podrían mandar a hacer más pericias? ¿Podría esto impactar en el juicio? Si a todo.
La primera reacción del tribunal oral a cargo de la causa, fue admitir ante los medios que sin el expediente debía postergar el inicio de las audiencias, y que en cierto modo eso era mejor, porque se ahorrarían futuras nulidades. Anunció incluso que iban a firmar una resolución que levantar la convocatoria. Su presidente, Jorge Gorini, se lo hizo saber incluso a la Corte. Pero cuando empezó el Gobierno a despotricar contra los cortesanos y los medios en sintonía a desparramar su discurso de «peligro de impunidad», y se presentaron la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera a reclamar que empiece el juicio, y surgieron unos cacerolazos aislados, en Comodoro Py algunos jueces se sintieron envalentonados, los compañeros de Gorini –Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburu– pusieron alguna resistencia, entonces el TOF2 cambió de planes. Hoy por la mañana anunció que enviaba el expediente a la Corte pero no suspendía la convocatoria a la audiencia del próximo martes. El mensaje era nítido: que los supremos paguen el costo del lío que armaron; y si no mandan el expediente de vuelta para el lunes, la responsabilidad de que no empiece el debate será de ellos. Mientras tanto algunos canales de televisión se hacían un festín mostrando la carretilla que llevaba el expediente.
Lo más impresionante, al borde del papelón, fue el comunicado que la Corte publicó después. Primero en una versión equivocada (con correcciones y acotaciones incluidas del estilo «ojo con esto») que fue bajada de la web enseguida, y luego una versión final sinuosa, que tampoco sumaba claridad al panorama, pero de la que se podía concluir: la Corte reculó. Y sí, en buena medida los supremos recularon. Algunos se sorprendieron por el tono salvaje del Gobierno. Además, en 2017 padecieron la marcha contra el 2×1 a favor de los genocidas: salvando todas las distancias entre los posibles manifestantes de entonces y ahora, tampoco quieren cacerolazos, ni volver a pasar momentos incómodos cuando van a dar conferencias.
Lo más importante del texto está en los párrafos finales. Primero dice que pedir un expediente no suspende el trámite de un juicio, y que tampoco lo había suspendido el TOF2. Que podía sacar copias y devolverlo. Que hay una necesidad de que los procesos judiciales avancen, pero también de respetar el derecho de defensa de los imputados. Y luego agrega algo clave: «que de este modo se evitará reincidir en anteriores experiencias jurisdiccionales en las que por no haber ejercido un control oportuno los procesos llevados adelante culminaron nulificándose por deficiencias procesales no atendidas en su debido momento, generando desconfianza en la sociedad». Pasó con el juicio de los sobornos del Senado; pasó con el caso AMIA.
Entonces, ahora viene el gran enigma sobre qué hará la Corte. Porque había empezado bien, poniendo la mirada en un problema crucial del sistema judicial, nada menos que de vulneración de derechos. Hoy es una ex mandataria, pero le cabe a cualquier ciudadano de a pie. La Corte tuvo razón en el arranque, y al fin lo hizo. ¿Tendrá espalda ahora para poner fin a la irregularidad de que comience un juicio contra una ex presidenta con toda la prueba cuestionada? Lo único claro es que esto recién empieza.
Desde la primera fila, un dirigente peronista observaba ese fenómeno con apenas un par de precedentes en la política argentina. Recordé un diálogo que tuvimos hace unos meses. “Tiene liderazgo pero le falta conducción”, me dijo. Le pedí que me especificara a qué se refería. Me contó que se había reunido con un intendente kirchnerista de su provincia, quien le sugirió que hablara con ella. Como dudaba, llevó su consulta al presidente de la Iglesia Católica argentina. Se sintió obligado a aclararle que estaba a favor de la legalización del aborto.
—Si querés perder tiempo hablando de eso, tengo argumentos para destrozarte, pero no puedo creer que hayas venido para eso. ¿Cuándo vas a ir a ver a Cristina?— le preguntó el obispo.
La llamó y la vio pocos días después, por supuesto.
—¿De qué te reís?— me preguntó después de contarme esta historia.
—Si eso no es conducción, ¿cómo lo llamás?
Él también sonrió. El peronismo quedó impregnado para siempre con la fraseología militar que cultivaba su creador, aunque al sustantivo castrense le añadiera el adjetivo político. Y también se reflejaron en él las formas organizativas de la Iglesia Católica, con su división en ramas por profesión, por edad, por género. Ambas instituciones confluyeron cada una a su manera para lograr algo tan natural y al mismo tiempo complejo de explicar: que los demás realicen casi sin proponérselo la voluntad de su liderazgo, porque está escrito que así debe ser.
Perón se refería a la conducción con un relato bíblico, era un atributo de quien había resultado “ungido con el óleo de Samuel”. La primera vez que hablé con Jorge Bergoglio, hace ahora veinte años, me dio copia de una homilía que había pronunciado el mes anterior “para que me conozca”. Ese texto espiritualista se refiere a “la unción con el aceite perfumado, que es símbolo de gozo y alegría”. Tanto Perón cuanto Bergoglio pensaban en el carisma, que para los creyentes confiere Dios para que el ungido lo emplee en beneficio de la comunidad, y que los agnósticos entendemos como expresión de la voluntad popular, que elige a quien la conducirá.
Hace meses que esto viene repitiéndose de a uno o una. Dirigentes políticos, sindicalistas, personajes de la cultura, periodistas, servicios, hombres de negocios, emprenden el camino de Canosa, donde no los hacen esperar descalzos sobre la nieve, ni les reclaman una autocrítica. Simplemente les permiten retomar la conversación en el punto previo a la ruptura, como si nada hubiera sucedido.
Algunos están más cerca que otros, no todos quienes se sientan junto a ella se han ganado su confianza. El jueves 9 ese goteo se convirtió en un chorro más fuerte que la lluvia, insuficiente para arruinar la presentación de un libro que comenzó a escribir el año pasado con la intención de presentarlo exactamente ese día, porque se cumplían 44 años de su casamiento con Néstor Kirchner. Sumado a los centenares de miles de ejemplares del libro vendidos en pocos días y a los 36 puntos de rating de la transmisión del acto en un lugar tan emblemático como la Sala Borges de la Feria del Libro de Buenos Aires, enciende la luz verde con la mayor intensidad para el avance político de la ex Presidente hacia otro episodio impar de su vida, que el público anticipó cantando mientras ella movía una batuta imaginada.
Atrevimiento y demolición
Su segundo mandato presidencial concluyó el 9 de diciembre de 2015, con una manifestación que se extendió por las calles de Buenos Aires hasta la madrugada, porque antes fracasaron todos los intentos para escarmentar a ese gobierno que se había atrevido con todos los poderosos y sobre todo al pueblo que se benefició de ello.
No pasaron ni tres semanas antes de que Macrì comenzara desde el gobierno la tarea de demolición que sus bases nacionales e internacionales no pudieron consumar antes, de lo que informé cuando todavía me era permitido escribir en Página/12, tan pronto como el 3 de enero de 2016 (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-289453-2016-01-03.html). Muchos de quienes emprendían las vacaciones sin presumir lo que vendría, no se enteraron entonces.
El Presidente Maurizio Macrì ya atribuía todos sus problemas (que aún no eran catástrofes) a la pesada herencia y a lo que sus corifeos tradujeron con el ofensivo “te hicieron creer…”. El libro de Cristina repasa los peldaños de esa escalada y refuta las falacias con las que fue agredida. Al acercarse el primer aniversario del nuevo gobierno y en consecuencia el año electoral, los Pichettos, Bossios y Urtubeyes ya se habían echado en brazos de Macrì y avanzaban hacia una alternativa electoral que participara de las prebendas y canonjías del poder, sin urgencias electorales, para constituirse en la minoría cooperativa, tal como el radicalismo había hecho con Menem. Con un par de diferencias fundamentales:
El vertiginoso endeudamiento externo, en una proporción insuperada en la historia argentina y el mayor del mundo en tan corto lapso.
El recurso al Fondo Monetario Internacional, que nunca había otorgado un préstamo de esa magnitud y cuyas condiciones abrogan la soberanía nacional sobre las cuentas públicas.
La maldición del petróleo y el gas no convencionales, que colocan a la Argentina en el radar de Estados Unidos de un modo que no ocurría desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
Los mecanismos de transmisión del endeudamiento hasta los rincones más humildes de la sociedad, a cuyos moradores se les ofrece comer y alumbrarse a crédito, que nunca podrán cancelar y pagarán con la sumisión a un poder superior, que en el mismo acto les obstaculiza unirse para enfrentarlo.
La fuga de capitales, que es parte esencial del modo de acumulación de las clases dominantes argentas y que constituye la única ley inviolable. Por ese despilfarro de reservas vendidas a precio ruin se filtra la inversión sustraída al espacio nacional, condenado al país a la reprimarización tradicional, suplementada por los recursos energéticos.
La destrucción de las cadenas de valor que podrían integrar la producción nacional de bienes de alta tecnología. Esa es exactamente la veda que Macrì quiere legar al país, con más desenfado ahora que se liberó de su pater familias.
El asentamiento en el territorio nacional de bases de las dos grandes potencias que se enfrentan por el dominio mundial: de rastreo satelital la de la República Popular China, de ayuda humanitaria la de los Estados Unidos de América del Norte.
Los ribetes bélicos que adquiere la competencia comercial y tecnológica entre ambos colosos y la definición estratégica de Estados Unidos, que coloca la penetración de China y Rusia en lo que llama el Hemisferio Occidental como enemigo principal en vez del terrorismo y el narcotráfico.
La mesa de unidad
Pero a fines de ese año 2016, las encuestas indicaron que ninguna tribu del panperonismo se acercaba al caudal de adhesiones que concitaba Cristina. Se creó entonces una mesa de unidad bonaerense, que la presionó para que presentara una candidatura que no estaba en sus planes ni deseos.
El gobierno la enfrentó con el casi desconocido Esteban Bullrich, de quien sólo se conocía su idea de la educación como un negocio privado y no un derecho público. Durante una visita a la casa de Ana Frank en Holanda dijo que sus sueños “quedaron truncos, en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”. La DAIA no lo conminó a tomar un curso sobre el Holocausto, tal vez porque a ninguno de sus dirigentes les tentaba tocarle una teta. Cristina lo batió en las PASO pero fue derrotada por 4 puntos en la elección legislativa, donde volvió a manifestarse el efecto segunda vuelta o Todos contra Cristina, que había llevado a Macrì a la presidencia.
Bullrich y la tolerancia. Foto Presidencia.
Repetir esa performance es la ilusión que Macrì intentó transmitirles a los grandes empresarios, que ya no ocultan su deseo de correrlo del escenario para que intenten el rescate de sus intereses Horacio Rodríguez Larreta o el Hada Buena en combinación con sectores radicales y/o peronistas. Un ejemplo de ello es el presidente durante tres años de la bancada legislativa del PRO, Nicolás Massot, quien hizo público que votará en contra de los candidatos de su partido en la ciudad de Córdoba .
Si los jóvenes fueran menos impacientes, en alguna escuela de periodismo deberían recopilar los vaticinios y deseos de retiro que le dedicaron en esos días a Cristina y compararlos con los que durante 18 años cosechó Perón, quien tampoco venció siempre en todos los comicios. El fin de Perón (con sus variantes) es el título periodístico más repetido en esas dos décadas que culminaron con una apoteosis.
Les llevó algún tiempo advertir que, pese a ello, ninguna personalidad nacional del peronismo se acercaba siquiera a las proyecciones de CFK. Comenzó entonces el largo ablande del piso alto pero el techo bajo o, como dijo alguien más próximo, con Cristina no alcanza pero sin ella no se puede. Estaba una vez más en el centro de un sistema, y el resto giraba en torno de ella.
A un año y medio de aquellos comicios, Bullrich ha regresado a la intrascendencia de la que lo rescató el genio de Jaime Durán Barba. Es la misma en que transita su jubilación política el vencedor de 2009, Francisco De Narváez, y la que procura ahuyentar, acercándose a Cristina, la gran esperanza blanca de 2013, Sergio Massa. En el justicialismo no hay quien pueda disputar una elección con Cristina, por más que alguna de sus figuras también batiría a Macrì si pudiera encaramarse al escenario de una segunda vuelta, y la fila de los gobernadores se dirige en la misma dirección que antes siguió la de los intendentes bonaerenses. Esta es una pragmática aplicación del famoso principio del General Aristóteles, que el abuelo del ministro Rogelio Frigerio plasmó en un documento célebre que firmó Perón.
También Massa mira hacia el amanecer.
El desplome presidencial es de tal magnitud que las esperanzas del Peornismo Alternativo comienzan a depositarse en la hipótesis de un balotaje con el Frente Patriótico que impulsa Cristina. El domingo 12 de mayo, Macrì tiene la posibilidad de cosechar un nuevo tercer puesto en una de las grandes provincias e incluso de perder su capital, la ciudad de Córdoba, donde ninguna vertiente peronista pudo imponerse salvo en las décadas de 1940/50. Las visitas de la heroína radical Elisa Carrió y del Hada Buena procuraron sostener a Mario Negri para que no arrojara la toalla antes del fin de la pelea.
Las meditaciones más cándidas apuntan a la hipótesis de que, luego de ser reelecto, el gobernador Juan Schiaretti postule su candidatura presidencial. Esto es improbable, porque los 70 años del contador Schiaretti lucen menos saludables que los 77 del ex ministro Roberto Lavagna y saltar de Córdoba al foso de los leones no es para cualquiera. Tampoco parece que Schiaretti haya tomado en cuenta esa posible movida al elegir quién lo acompañará como vice. Por último, ¿dónde está escrito que Schiaretti haría mejor papel frente a Cristina que los otros postulantes, salvo que el ex gerente de Fiat de Brasil estuviera dispuesto a inmolarse sólo para rasguñar a Cristina, como hizo hace dos años Florencio Randazzo (y su breve cohorte)?
Todas esas especulaciones evocan ejercicios teóricos en la mesa de arena, con la ventana bien cerrada para que no entre el viento y desbarate el juego. Esa es una de las constataciones de la espectacular reaparición de Cristina, de quien no dejan de hablar ni quienes la aman ni quienes la odian.
Si Cristina decide presentar su candidatura tiene alta probabilidad de ser electa Presidente. La cuestión es lo que venga después. Hizo referencias respetuosas a algunos políticos (el doctor Duhalde, dijo; el ex ministro Lavagna, agregó) pero, sobre todo, al núcleo patronal que buscaba alternativas al gobierno fallido de Macrì que no fueran Cristina. El acuerdo social que los incluya debe basarse en la producción para el mercado interno y la creación de empleo, dos puntos estruendosamente ausentes en las distracciones propuestas por Macrì.
Cuestión de proporciones
Desde las 8.30 de la mañana del jueves 9 hasta la misma hora del viernes 9, la consultora QSocialNow, que monitorea redes sociales en tiempo real, relevó publicaciones en Twitter y Facebook. Sobre un caudal de 90.000 comentarios, el 63% fue favorable a Cristina y el 37 adverso.
Consultor Rafael Prieto: 63 a 37%.
Estos fueron los hallazgos de la empresa dirigida por Rafael Prieto:
-Volumen: 89.857 conversaciones.
-Alcance: 435.387.951 impresiones.
-Pico máximo: 21:30 (09/05) con 11.651 conversaciones.
-Promedio: 3744 conversaciones por hora.
-Tendencia: descendente.
-Principales influenciadores:
* todonoticias con 95.116.159 impresiones.
* Clarín con 68.960.101 impresiones.
* Reuters con 40.861.833 impresiones.
* claríncom 34.292.292 impresiones.
* LA NACION con 30.224.410 impresiones.
-Principales hashtags:
* #sinceramente con 43.184 conversaciones.
* #cfkenlaferia con 36.648 conversaciones.
* #mueveladama con 2.434 conversaciones.
* #buenjueves con 2.143 conversaciones.
* #concfkviviasmejor con 1.356 conversaciones.
-Palabras clave:
* SINCERAMENTE con 24.093 conversaciones.
* CFKARGENTINA con 12.137 conversaciones.
* CFKENLAFERIA con 10.826 conversaciones.
* LIBRO con 10.402 conversaciones.
* PRESENTACIÓN con 9.611 conversaciones.
-Polaridad (de los contenidos sobre la presentación del libro Sinceramente por parte de Cristina Kirchner en La Feria del Libro):
*Positividad: 63%
*Negatividad: 37%
-Análisis de emociones básicas (basado en modelo Plutchik):
* Alegría en 32,1% del total.
* Ira en 29,4% del total.
* Confianza en 16,5% del total.
* Aversión en 10% del total.
* Anticipación en 8,4% del total.
– Análisis:
* El pico máximo de conversaciones coincide con las repercusiones posteriores al discurso de la ex mandataria.
* Se observa la implementación de los hashtags #Sinceramente, promovido por CFKArgentina, C5N, clarincom, todonoticias, tiempoarg, entre otros, el cual abarca el 48% de los eventos totales de Twitter, y #CFKEnLaFeria, promocionado por clarincom, C5N, tiempoarg, Nexofin, patriciodm81, entre otros, el cual concentra el 40% de las conversaciones totales.
* Los principales influenciadores son medios de comunicación de alcance nacional, los cuales realizan una cobertura extensa del evento, además de anexar publicaciones sobre contenidos del libro, la presencia de figuras de relevancia en la presentación, entre otros temas. Entre los más destacados se encuentra Todo Noticias, Clarín, Infobae, La Nación, C5N y Tiempo Argentino.
* Se destaca la difusión del evento por parte de la agencia internacional de noticias Reuters, la cual genera interacciones negativas hacia la figura de Cristina Kirchner, mediante comentarios de usuarios que utilizan expresiones como “Kirchner is a criminal”.
* A partir del análisis del total de contenidos referidos al evento, se registra un 63% de positividad, la cual se proyecta en la figura de la ex Presidenta, principalmente mediante interacciones por parte de usuarios que se expresan ideológicamente afines al Peronismo y al Kirchnerismo, además de manifestar apoyo hacia la misma mediante la implementación de los hashtags #MueveLaDama y #ConCFKVivíasMejor, los cuales abarcan el 5% de los eventos totales.
* El 37% restante corresponde a contenidos negativos en relación a Cristina Kirchner, los cuales se concentran principalmente en los contenidos difundidos por los medios opositores a la ex mandataria, como es el caso de Clarín, TN Todo Noticias y La Nación. Los mismos generan un engagement predominantemente crítico en sus publicaciones, donde los usuarios utilizan términos calificativos como “ladrona” y “corrupta”, además de expresiones como “no quiero ser Venezuela”, “que vaya presa”, entre otras. Se observa también la implementación de los hashtags #MM2019BoletaCompleta y #NoVuelvenMás, a modo de crítica en torno a la posible postulación de Cristina Kirchner a las elecciones presidenciales, los cuales ocupan el 2% de las interacciones.
* En cuanto al análisis de sentimientos, se observa a la Alegría como emoción predominante (32,1%), la cual es expresada a partir de términos como “emoción”, “entusiasmo”, “feliz”, “euforia”, “esperanza”, entre otros.
Por su parte, la Ira (29,4%) se manifiesta a partir de expresiones de enojo y mediante insultos hacia la ex Presidenta y hacia el Peronismo en general, además de términos alusivos a la molestia por la presencia de lluvia en el evento.
La Confianza (16,5%) se concentra en terminología referida a la convicción y al apoyo hacia la figura de Cristina Kirchner.
En tanto la Aversión (10%) contiene palabras como “vergüenza”, “odio”, “repudio”, “papelón”, “repugnante”, etc.
¿Por qué, señor, por qué?
Ningún personaje público expresó mejor la ira que Carrió, quien sin ambages se preguntó “¿Por qué Cristina, una ladrona confesa, mide tanto? No estoy hablando de la candidatura de Macri, pero le pregunto a la nación argentina: ¿Por qué les gusta tanto votar ladrones? ¿Por qué no quieren redimirse ante Dios?” Uno puede pensar lo que dice, antes o después de decirlo, aunque las consecuencias difieran. Por las dudas, repitamos: “No estoy hablando de la candidatura de Macri”, dijo Carrió.
Varias de las palabras del rubro aversión (“vergüenza”, “odio”, “repudio”, “papelón”) se aplican al gracioso gesto del pequeño influencer Eduardo Feinmann, mientras identificaba a los asistentes a la presentación del libro, a quienes desdeñaba como “aplaudidores”. De repente parpadeó y quedó en silencio mientras la cámara continuaba su paneo. En ese momento enfocaba en la primera fila al principal accionista del canal desde el que hablaba Feinmann, Daniel Vila. “Tierra Trágame, ¿por qué no me avisaste que ya estábamos yendo hacia allí?”, decían sus expresiones. Vila dijo que le parecía lo más normal. Claro, los oportunistas siempre siguen la dirección del viento y tienen habilidad para detectar cuando está cambiando.
Otros competidores en el mismo torneo (el editor de Infobae, Daniel Hadad, y su columnista Román Lejtman), entrevistaron a la ex funcionaria de la CIA y actual subsecretaria de Estado para Subamérica, Kimberly Breier, y publicaron sus respuestas bajo el expresivo título “La Casa Blanca privilegia la relación con Mauricio Macri pero no descarta trabajar con Cristina Kirchner si es elegida Presidente”. Son palabras diplomáticas clásicas, pero a nadie se le ocurriría dedicárselas a Guillermo Moreno o algún otro candidato con expectativas semejantes.
Esta semana la agencia privada de espionaje Straford (apócopope de Strategic Forecasting o previsiones estratégicas) sostuvo que las encuestas asignan a Cristina una ventaja de 7 puntos sobre Macrì. Strafor, que fue uno de los blancos de las filtraciones masivas de los últimos años, no repite pronósticos ajenos sin evaluarlos.
A buen entendedor
Todos actúan en consecuencia. Desde la República Autónoma del Cuarto Piso y del Estado Libre Asociado de Comodoro Py parten raudos los mensajes en distintas direcciones, sin excluir al Instituto Patria. Hacen saber a mujeres políticas y a hombres de negocios que harán todo lo posible para que este año no se eleve a debate oral ninguna de las causas que les interesan. Después se verá. Paolo, Angelo, Roggio et al ya han sido desprocesados. Hasta Gerardo Ferreyra, que tuvo la dignidad de no prestarse a la extorsión del arrepentimiento, podría dejar la cárcel.
La semana próxima se sabrá con exactitud si luego de los quince días de licencia que pidió, el doctor Glock se reintegrará y por cuanto tiempo al juzgado federal 11. El juez federal Ariel Lijo, que lo subroga hasta entonces, hizo saber a los defensores de todas las personas procesadas en esas causas que no le presenten pedidos de excarcelación porque no tocará un papel hasta saber si hay Glock o no hay Glock, cuándo y en qué condiciones.
Uno de los portales clásicos de los servicios de informaciones dijo que yo me había burlado del juez. Es falso, sólo conté el viernes 3 que sería operado en el cerebelo por el meduloblastoma de estadio 3 que le detectaron durante una resonancia magnética en la clínica Fleni, cosa que ocurrió el sábado 4. También expliqué qué dice la literatura médica de esa condición: sólo en un 2% se da en adultos, por lo que es extraña en un hombre de 63 años; que luego de la cirugía son necesarias radiaciones y quimioterapia entre 5 y 7 semanas; que la droga usual para el tratamiento se llama Vin Cristina (cosa que aclaré que no era un chiste); que puede dejar secuelas en la vista, el equilibrio y la personalidad; y que esos son datos estadísticos, pero que cada persona es un universo propio. Si alguien está en el 2% de la estadística, puede estar 100% salvado, o lo contrario. También dije que le deseaba la más pronta y completa recuperación posible porque no tengo nada personal en su contra y deseo que tenga suficiente vida y salud para ver el derrumbe de las causas que instruyó junto con el fiscal Carlos Stornelli, sobre la extorsión a personas detenidas, las tareas ilegales de inteligencia y espionaje y la violación a todos los derechos y garantías, cosa que vengo afirmando desde que gozaba de buena salud y que en los últimos dos meses ha quedado expuesto ante la sociedad en términos ilevantables.
El objetivo principal era Cristina, pero se les fue de las manos. Los grandes constructores están furiosos con el Presidente al que sabían uno de los suyos y que por sumisión a los deseos de Washington llegó a denigrar a su padre a una semana de su sepelio. Y en los próximos días se levantará un vendaval entre los servicios de informaciones que no saben cómo detener la guerra de bandas que desataron y de la que un juez sin compromisos torvos con nadie aprovecha para avanzar en una investigación única, que hará historia.
Dálmine-Siderca fue una de las empresas con mayor responsabilidad en la represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado. El técnico dibujante Enrique Ingegnieros fue secuestrado del interior de la fábrica en 1977. Nunca más se supo de él. En 2008, su hija inició una demanda contra la empresa en el fuero laboral. Once años después, el pasado jueves, luego de votos titubeantes y resoluciones escondidas, la Corte Suprema de Justicia decidió por mayoría que el paso del tiempo extinguió la posibilidad de evaluar si la empresa debía reparar el daño. O, de otra forma, consagró la impunidad de las empresas que formaron parte de la alianza represiva de la dictadura y se beneficiaron con su modelo económico, en una emulación del “2×1” sancionado por esta misma Corte dos años atrás que beneficiaba a los represores condenados.
La decisión cortesana anuló el fallo de 2015 de la Sala V de la Cámara de Apelaciones del Trabajo, que obligaba a la empresa del grupo Techint a indemnizar a la hija del trabajador desaparecido. ¿Tuvo participación la empresa en el delito de lesa humanidad? ¿Prescribe una responsabilidad civil vinculada a una grave violación a derechos humanos? Lo que queda claro es que, antes de enfrentarse a su propio espejo y resolver cuestiones de fondo, el voto de Ricardo Lorenzetti por la prescripción desempató a favor de la nave insignia del holding de la familia Rocca, histórica fabricante de tubos de acero sin costura y de trabajadores enfermos, accidentados y/o desaparecidos.
Lo que la Corte se llevó
En 2008, María Gimena Ingegnieros presentó con sus abogados una demanda contra la empresa de Techint ante el Juzgado Civil y Comercial nº 2 de Zárate. Pretendía cobrar una indemnización por la responsabilidad de la empresa en la desaparición de su papá. Se amparaba en el artículo 1 de la ley 9688 de accidentes de trabajo, dictada meses antes de que asumiera por primera vez la presidencia de la nación Hipólito Yrigoyen: “Todo empleador será responsable de los accidentes ocurridos a sus empleados u obreros durante el tiempo de prestación de los servicios, ya sea por el hecho o en ocasión del trabajo o por caso fortuito o fuerza mayor inherente al mismo”.
En su defensa, la empresa alegó que el trabajador había sido secuestrado fuera de su espacio laboral (la familia de la víctima había denunciado originalmente que el secuestro se había producido en el domicilio), que los represores actuaban por su cuenta (“fuerza mayor extraña al trabajo”) y que, además, la acción había prescrito. Entonces, el juez de primera instancia le dio la razón.
Pero el fallo fue apelado. En 2011, llegó a la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, a la que recién arribaba el juez Enrique Arias Gibert. En pocas semanas, ya se había expedido decretando la imprescriptibilidad de los hechos. Allí lo acompañó el juez Oscar Zas, pero no la jueza María García Melgarejo, que falló en contra. El caso volvió a primera instancia, donde se consideró la cuestión de fondo. Pero el juez laboral de Zárate dijo entonces que no existían pruebas para responsabilizar a la empresa.
Cuando volvió a la Cámara, Arias Gibert, Zas y ahora Luis Aníbal Raffaghelli, decidieron sobre la responsabilidad de la empresa en los hechos. En febrero de 2015, con vientos cruzados, Zas ya no acompañó a Arias Gibert y consideró que no había pruebas, pero el fallo de Cámara volvió a ser favorable a la hija de Ingegnieros. La decisión se basaba en una valoración amplia de la prueba, propia de las causas por delitos de lesa humanidad, basándose en apreciaciones hechas por Lorenzetti. Basado en nuevos testimonios, se daba por acreditado que los hechos represivos habían ocurrido al interior del espacio laboral. Pero además, contextualizaba los hechos:
“La utilización de los métodos impetrados por el terrorismo de Estado en provecho de las organizaciones empresarias que obtuvieron pingües beneficios implica la complicidad de las mismas en el delito de genocidio. Reitero, que la mayoría absoluta de los detenidos desaparecidos del período iniciado en 1976 fueron trabajadores, muchos de ellos con inserción sindical”.
Según el fallo, los directivos de Techint “eran conscientes” del espionaje que realizaban las fuerzas represivas en la fábrica y no sólo no hicieron nada para evitarlo, sino que fueron “complacientes” y facilitaron los secuestros y desapariciones con actos “reiterados y concertados”. “La tolerancia de la presencia de los agentes del Estado Terrorista en el ámbito del establecimiento es precisamente complicidad”, se agregaba.
Los jueces podían intuir una responsabilidad penal, que no les correspondía juzgar, o traer a colación el artículo 75 de la Ley de Contrato de Trabajo sobre el “deber de seguridad”, pero lo acreditado alcanzaba para dar razón a la demanda original. En el fallo se invocaban incluso las prescripciones realizadas por las Naciones Unidas a partir de los Principios Rectores diseñados por el profesor John Ruggie en los últimos 15 años, para comprometer a las empresas a proteger, respetar y remediar los daños de los que son responsables.
Ahora la Corte echó por tierra esta decisión. Demorada en relación a su agenda y manoseada entre reproches y ventajismos internos, la decisión finalmente se conoció cuando toda la atención mediática estaba puesta en la presentación de Cristina Fernández de Kirchner en la Feria del Libro. Carlos Rosenkrantz, Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti se remitieron a los fallos de 2017 en el caso “Villamil” y de 2007 en el caso “Larrabeiti Yáñez” para ratificar la prescripción de las acciones indemnizatorias vinculadas a delitos de lesa humanidad.
“En estas acciones indemnizatorias está en juego el interés patrimonial exclusivo de los reclamantes, mientras que en las acciones penales está comprometido el interés de la
comunidad internacional, de la que Argentina es parte, en que tales delitos no queden impunes, lo que impide cualquier asimilación de ambos tipos de casos”, sostuvo la Corte. Asimismo estableció que no alcanza para decidir en este caso lo establecido por el Código Civil sancionado por el Congreso Nacional en 2014, que indica en su artículo 2561 que “las acciones civiles derivadas de delitos de lesa humanidad son imprescriptibles”. ¿Son o no son?
En disidencia, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti señalaron que el paso del tiempo no extingue el deber de reparar los daños derivados de los delitos de lesa humanidad, que pesan tanto sobre el Estado que los cometió como sobre actores civiles que fueron partícipes.
La indemnización que correspondería a la hija de Ingegnieros no sería tan importante, calculan desde pasillos judiciales. Sin embargo, lo que importa a la empresa es que se ponga el foco en la vinculación de las políticas represivas y las políticas de la productividad. Esto eso, la violencia como estrategia de valorización, al mismo tiempo tan celosa del orden y la autoridad fabril como de la productividad y la ganancia.
Lo que llama la atención de la decisión de la Corte, en un momento de gran sensibilidad después de la condena a directivos de Ford por delitos de lesa humanidad, es que se traza una grieta entre la demanda laboral y las investigaciones en el ámbito penal. La desaparición de Ingegnieros recién ahora será tratada en debate oral como caso en la megacausa de Campo de Mayo, donde además hay grupos de víctimas de Mercedes Benz y trabajadores ferroviarios, entre otros. El hecho de que la causa penal esté pendiente, ¿no inhibe de prescripción las posibles demandas civiles? Si hubiera un fallo penal sobre su caso y en el mismo se observara responsabilidad en la conducta de los empresarios (aunque no están en el banquillo de los acusados), ¿sería viable la prescripción? En caso negativo, Lorenzetti se hubiera enfrentado a su propio espejo porque hay prueba suficiente para considerar la responsabilidad de la empresa en el caso en cuestión.
“Si no es tanto el monto de indemnización, lo que le importa a la empresa antes que el caso Ingegnieros, son todos los que pueden venirse después”, nos dicen. Efectivamente, Dálmine-Siderca es una de las empresas con mayor cantidad de trabajadores víctimas de la represión estatal-empresarial en el terrorismo de Estado. Tanto es así que en el juzgado federal de Campana, el juez Adrián González Charvay, recibió este año una denuncia por asesinatos y desapariciones de trabajadores de la empresa, varios de ellos delegados, producidos a fines de 1975.
La decisión de la Corte sobre el caso Ingegnieros podría llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, no sólo está presente el visible interés del presidente actual, Rosenkratz, de independizarse de los fallos de la CIDH, sino que en este último decreto han fallado desatendiendo la decisión en caso “Órdenes Guerra y otros vs. Chile” que sostenía la imprescriptibilidad por demandas de orden civil.
Violencia empresarial
Hacia marzo de 1974, los accionistas de Dálmine-Siderca decidieron ejecutar un ambicioso plan de ampliación industrial que finalizó en 1978, para ponerse en línea con la frontera tecnológica internacional, superar la media productiva mundial y competir en el mercado externo. El plan fue exitoso y la empresa se empezó a constituir en un jugador de primer nivel global.
Dicho plan fue de la mano con una importante modificación de las relaciones laborales, amparada en la política represiva y laboral de la dictadura. Los premios por producción y el “adicional Dálmine” (conseguido por los trabajadores justo antes del Golpe) fueron eliminados, al igual que casi la totalidad del régimen de insalubridad que regía en la acería desde 1974. La empresa quitó el “relevo de puestos”, que garantizaba por convenio que un grupo de trabajadores estuviera disponible en la empresa para reemplazo de ausentes, e implantó el “servicio ininterrumpible”, por lo que si faltaba un trabajador en el puesto, el compañero del turno anterior debía quedarse y realizar doble jornada laboral.
Estos objetivos fueron considerados en una estrategia industrial disciplinante basada en el terror, cuyos pilares fueron la combinación de represión estatal ilegal y las prácticas empresariales represivas, tal como se probó en el informe Responsabilidad Empresarial en Delitos de Lesa Humanidad. Militarización de la planta (controles de acceso, requisa y producción), designación de policías retirados en cargos jerárquicos, secuestros de trabajadores desde dentro de las secciones, represión y disciplinamiento llevados adelante por una agencia de seguridad privada a cargo de un ex militar, infiltración de agentes entre los trabajadores, y secuestros y/o torturas vinculadas a la actividad gremial seguidas de envíos de telegramas de despido y cesación de actividades.
La represión militar-empresarial tomó por objeto central a las representaciones gremiales de base. Entre 1975 y 1980, al menos 80 trabajadores de la fábrica resultaron víctimas. Al menos 15 de ellos ejercían cargos formales como delegados y comisión interna. Muchos tuvieron que renunciar. Las comisiones internas quedaron diezmadas de sus miembros más combativos y mayormente integradas al esquema de intereses de la empresa.
Enrique Roberto Ingegnieros fue uno de estos trabajadores víctimas. Era estudiante de ingeniería mecánica en la UTN de Campana y trabajaba como técnico dibujante en la obra de ampliación de la planta, dependiente de Techint. El 5 de mayo de 1977 fue llamado a la Oficina de Personal por motivos familiares. Allí fue entregado por personal militar a agentes de civil. Ese mismo día fue secuestrada Irma Pompa, su compañera y militante como él de la Juventud Trabajadora Peronista. Enrique ya había sido golpeado y amenazado de muerte una semana antes, a la salida de la fábrica,.
Expansión productiva, política represiva, disciplinamiento fabril. Además, negocios con el Estado, como lo enseña la investigación sobre la licuación de pasivos externos privados y estatización de la deuda externa en los últimos años de dictadura y comienzos de la transición democrática. En 1974 la empresa contaba con 3473 trabajadores ocupados directos. En 1978 alcanzó un pico histórico de 5998, retrocediendo a 5207 hacia 1984 y a 4000 en 1992. La productividad de la fuerza de trabajo, según los balances de la propia empresa, se incrementó exponencialmente medida en toneladas/hombre.
El nuevo piso de condiciones le posibilitó a la empresa avanzar desde mediados de la década del ’80 hacia una progresiva flexibilización en las condiciones de uso y gestión de la fuerza de trabajo, que no haría sino profundizar las consecuencias negativas sobre la salud de los trabajadores. Ejemplos: hacia principios de 1984, dos explosiones en la acería con menos de 10 días de diferencia provocaron el fallecimiento de dos operarios y heridas a otros tantos. Hubo paros y marchas silenciosas por Campana, en reclamo de mejoras en las condiciones laborales. Dos décadas más tarde murió un operario perteneciente a una contratista, mientras que en mayo de 2010 falleció otro trabajador en el sector de hornos de la acería. En junio de 2012 un operario sufrió una descarga eléctrica de 33.000 voltios en tareas de mantenimiento. Milagrosamente logró sobrevivir. En marzo de 2017, la empresa decidió eliminar el servicio médico de la sección de Trefila, provocando paros de dos horas en todos los turnos.
Son sólo unos pocos casos sobresalientes del desgaste físico descomunal y permanente al que están sometidos los trabajadores (ya sea accidentados, enfermos o desaparecidos) que pasan por aquel picadero de carne. Sobre este sacrificio, las ganancias empresarias no hacen otra cosa que crecer.
La semana pasada el Banco Central tomó una decisión que va a contramano de la esencia misma del pensamiento liberal: al cierre de cada jornada, no informa la variación de las reservas internacionales del país. Si bien los principales agentes del mercado no perderán esa información en las pantallas de trading, se le esconde al público en general, los analistas y el conjunto de la comunidad un dato clave que no es más que el síntoma de la debilidad institucional del regulador frente a un mercado que le viene marcando el ritmo.
A partir de esa decisión opaca y alejada de cualquier standard de transparencia, la cofradía entre el FMI y los funcionarios de la cartera económica (de la que el BCRA no es más que un simple apéndice dedicado a obedecer), sellaron un nuevo pacto para liquidar sin disimulo alguno la cantidad de dólares en reservas que sea necesaria para enfrentar la corrida cambiaria que se cuece en estos días. Por fuera de la esfera financiera, se trata de un modo curioso de financiamiento ilegal del partido gobernante, puesto que el FMI no está autorizado a poner plata a cambio de sostener la fuga de divisas, que tiene lugar a veces por goteo, a veces por chorreo.
Las razones que están sumergidas detrás de esa opacidad se relacionan directamente con las vías de hecho que, hace justamente un año, rodearon las tratativas que el Gobierno Nacional y el BCRA iniciaron con el FMI. Esos organismos, lejos de formalizar en actos administrativos los acuerdos financieros, asumieron por todas y todos los argentinos compromisos de préstamo sin ninguna autorización expresa pasada por ley, decreto o siquiera resoluciones normativas de prelación inferior y sin evaluar el impacto real de aquellas operaciones sobre el balance de pagos del país.
A medida que se comprende mejor la magnitud del fracaso económico empieza a salir a la luz que ni siquiera se hicieron dictámenes, tal como se puede analizar en el blog https://fmiargentina.home.blog que reúne piezas originales sobre los procedimientos y condiciones legales en que se contrajeron los créditos durante el año 2018. En buen romance, la cocina de los acuerdos es una cocina para pocos y que durante mucho tiempo se buscó mantener bajo el blindaje del oscurantismo más extremo. Ese blog ayudará a entender y ofrecer transparencia donde no la hay.
La crisis productiva y el desastre social generado por efecto de la fragilidad financiera a la que fue sometida la economía argentina, guarda relación directa con la fragilidad jurídica que rodea la constitución de la deuda externa argentina, especialmente en el tramo de los fondos recibidos del FMI, que durante estos días son utilizados para financiar la salida de los activos que especulaban con papeles argentinos. En lo que hace a la posición institucional del BCRA, el aspecto más importante y significativo de ese proceso de fragilidad jurídica es la franca violación de la Carta Orgánica, puesto que además de haberse quebrantado el apego a las exigencias del mandato múltiple, también se incumple el artículo 4 de la Ley 25.780. Esta última disposición establece que el Directorio no puede asumir ningún compromiso que restrinja, condicione o delegue en terceros el manejo de los instrumentos que hacen a la política monetaria del país, sin contar previamente con una autorización legal del Congreso, que en definitiva es el poder político responsable de fijar el valor de la moneda. Todo el paquete de compromisos asumidos con el FMI (las cartas de intención + sus revisiones posteriores), implicaron hasta aquí que el BCRA tenga que pedir permiso y estar bajo auditoría permanente de una delegación del FMI que ocupa un despacho en el edificio antiguo del organismo. Allí se toman las decisiones, según la conveniencia del fondo y no las necesidades del país.
Desde el mes de octubre del año pasado, fecha en que Guido Sandleris asumió como Presidente del Banco Central, la agonía industrial y productiva que hoy atraviesan las fábricas y pymes del país no hizo más que profundizarse. Hemos visto las consecuencias que para la estabilidad financiera y el desarrollo económico trajeron aparejadas el renunciamiento explícito del Directorio del BCRA al uso de herramientas de intervención cambiaria, y al cuidado en el manejo responsable sobre el nivel de reservas del país.
También hemos visto que el simple uso de la tasa de interés como instrumento destinado a esterilizar pesos quedó “estéril” frente a la inflación, máxime cuando los factores que la explican —cuyo crecimiento también es responsabilidad directa de las actuales autoridades en materia económica— están relacionados con la falta de políticas destinadas a desanudar la formación de precios por parte de los principales grupos económicos que operan a lo largo de la cadena de valor. El plan de precios esenciales además de ser una pavada, demostró el diagnóstico errado que tienen en economía, porque fue suficiente que el ministro afirmare que la inestabilidad cambiaria había quedado atrás para ver como la volatilidad del dólar y el Riesgo País volvían a tomar ritmo.
Luego de pedir de rodillas al FMI y a siete meses del inicio del plan emisión cero, el BCRA giró abruptamente el timón dejando atrás la zona de no intervención. Ahora la mesa de dinero podrá operar directamente vendiendo dólares, sin importar que se cumpla con la condición de superar la cota superior de la banda. Un mensaje confuso. Hasta el año pasado, cualquier proposición de políticas que implicase no dejar flotar el tipo de cambio, prácticamente era considerada un pecado. Sin embargo, luego del impacto que provocó el desarme de las LEBACs y la huida hacia el dólar que terminaron de un plumazo con las gestiones de Sturzenegger y Caputo, Sandleris intentó acotar la volatilidad mediante una estrategia de bandas cambiarias que admitía márgenes tan amplios que el trasladado a precios de cualquier depreciación del tipo de cambio no hacía más que espiralizar la inflación y potenciar la desconfianza por parte del mercado. El resultado de este esquema fue un nuevo pedido de socorro al Fondo, está vez para que le permita al BCRA vender dólares más allá de lo acordado en las cartas de intención. Idas y vueltas.
Por otro lado, las dudas en torno a la capacidad de pago del stock de LELIQs y su potencial sustitución por dólares, no hace más que retroalimentar la desconfianza que ya está potenciada por el simple hecho de que esta administración consumió casi la totalidad del crédito del FMI y no hay perspectivas sostenibles de re pago sin renegociación de la deuda. Por eso los bonos se desplomaron, el Riesgo País creció y ahora el auxilio del FMI llegó al desparpajo de habilitar lo que antes prohibía expresamente.
El 9 de abril ingresó el desembolso de U$S 10.818 millones del FMI. Desde esa fecha, se licuó la módica suma de U$S 8.500 millones, el 80% de lo ingresado. En el medio se pagaron U$S 3.500 millones del Bonar 19 (AA19) y la semana pasada los flujos de renta y amortización del Bonar 24 (AY24) por unos U$S 1.700 millones. El pago de los bonos no se reinvirtió en el país. Hasta ahora el Tesoro viene pagando y no tiene margen para no hacerlo; esos títulos suelen tener cláusulas de cross default y un impago llevaría al país a un escenario que implicaría el fin del proyecto neoliberal en la Argentina. La plata la pone el Fondo y los inversores que cobran el título, se dan media vuelta y se van.
Con el nuevo esquema, es decir de flotación pero expresa autorización para intervenir —fuera o dentro de la banda— el BCRA cuenta con municiones pero nadie sabe por cuánto tiempo. Si tomamos por pauta la regla de intervención vía ventas del Tesoro, supongamos hasta a octubre (unos 120 días) se irían U$S 7.200 millones. Esa cifra resulta exigua si se tiene presente que Sturzenegger sacrificó U$S 12.000 millones y Caputo otros 13.500 millones, sin que ninguno lograse frenar la corrida. Y ahí aparecen las ventas por cuenta y orden del BCRA pero con un poder de fuego, que tampoco pareciera ser muy robusto a la luz del nivel neto de reservas que no supera los 17.000 millones de dólares, tal como refleja el balance publicado al 30 de abril de 2019.
La decisión del BCRA de ocultar su información de variación diaria de reservas no esconde entonces una visión estratégica orientada a domar el dólar, sino el susto ante el viento de frente que se avecina en las tempestades venideras. Ese viento de frente puede ser un soplo de transito rápido, aunque de intensidad alta. Pero el escenario financiero que se avecina para los próximos años refleja que sin una solución política comúnmente acordada, será muy difícil reconstruir un pacto de estabilidad financiera y monetaria.
Tuve el honor de ser invitado el pasado jueves a la presentación de “Sinceramente”, el libro de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Su alocución estuvo marcada por dos aspectos centrales, cuya concreción es imprescindible para superar no sólo el actual estado de postración y anomia en que las políticas vigentes han sumergido al pueblo argentino, sino también el trágico movimiento pendular que provoca la existencia de crisis como la actual en el lapso de una generación. Ejemplos de ello son la hiperinflación de 1989 y el colapso de la Convertibilidad en el 2001. Son escenarios que tienden peligrosamente a reproducirse en el escenario presente.Estos dos elementos referidos en el discurso de Cristina son un pacto social tripartito -Estado, empresarios y trabajadores- que permita acordar pautas de expansión del mercado interno en forma sostenida y, por otro lado, un contrato social que asegure un piso de ciudadanía a todos los habitantes de la Nación en términos de educación, salud, vivienda, alimentación y cultura. En los hechos, esto implica consolidar definitivamente un Estado de bienestar en la Argentina.
Sin duda, colocar estos dos ejes de consenso, que permitirían superar la presente crisis y prevenir una recurrencia futura, obliga a contar con determinados actores que garanticen la cohesión de la sociedad en pos de estos objetivos. Cristina ha apelado en forma nítida a la emergencia de esos actores. Su discurso hizo referencia al último gobierno de Juan Domingo Perón, en el que se plasmó el pacto social cuyos firmantes fueron el líder empresario de la Confederación General Económica (CGE),José Ber Gelbard, y el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), José Ignacio Rucci. Dicho acuerdo garantizó, en el bienio 1973-1974, un proceso de expansión del mercado interno que se recuerda como el mejor momento distributivo en favor de la clase trabajadora desde ese entonces, derivando en una Argentina casi sin desempleo ni pobreza
Quién fue José Ber Gelbard, el empresario y ministro de Perón que nombró Cristina
Último funcionario de Economía que tuvo el líder del Justicialismo, ayer la e presidenta lo puso como ejemplo.
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También se recuerda de ese gobierno el esforzado intento de Perón por superar viejos conflictos del país, cuyo emblema fue el abrazo con el líder de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. La crisis internacional del petróleo desatada en octubre de 1973 y la muerte del líder en julio de 1974, erosionaron traumáticamente el camino recorrido, y la violencia de los agentes económicos más poderosos, locales y extranjeros, rompió el sendero de expansión argentino a través de la dictadura más sangrienta que se recuerde.
El segundo intento de consenso de largo plazo lo protagonizaron los líderes de las primeras dos décadas de la democracia recuperada. El encuentro de Carlos Saúl Menem (PJ) con Raúl Alfonsín (UCR) en 1993, conocido como Pacto de Olivos, alumbró la Constitución Nacional de 1994 que nos rige hasta hoy. Este encuentro fue menos esperanzador que el anterior, ya que marcaba la subordinación de los partidos populares de la Argentina al modelo liberal conservador que intentaba afirmarse al calor del escenario internacional del Consenso de Washington durante la década del 90. El naufragio del mismo en la crisis de 2001 provocó la pérdida de representación de los partidos mayoritarios y sumergió al radicalismo en una crisis de identidad de la cual no se ha recuperado hasta el presente.
El fracaso de los dos grandes intentos de construir consensos amplios y duraderos en la historia reciente de nuestro país, provocados en parte por un escenario internacional adverso -la crisis del petróleo de 1973 y la subordinación al Consenso de Washington en 1990- y en parte por la ausencia de liderazgos que cohesionaran al pueblo en torno a los objetivos de estabilidad y bienestar, no invalida el llamamiento que acertadamente ha hecho Cristina a la búsqueda de una nueva fórmula de consenso.
Adriana Groisman.
Cristina, apoyada en el respaldo popular a su figura, asume un rol de estadista al convocar desde el mismo a distintos líderes políticos, sindicales, empresariales y sociales que permitan avanzar en acuerdos sostenibles en el tiempo, pues también es consciente de que su sólo liderazgo no alcanza para consolidar una Argentina inclusiva para todos y todas.
El pacto social requiere no sólo un horizonte cercano de pautas salariales, de precios y tarifas, que logre estabilizar las variables económicas desmadradas en el presente por el tipo de políticas aplicadas por el gobierno de Macri; sino también acuerdos de mediano plazo sobre desarrollo industrial, niveles de inversión, administración de comercio exterior e inserción internacional, para afirmar así un mercado interno robusto en el tiempo. A la vez, un contrato social que garantice un piso de ciudadanía a todos los habitantes argentinos requiere un Estado presente, que asegure derechos sociales de carácter universal, como la salud, la educación, la alimentación, la vivienda y la cultura. Este Estado de bienestar de nuevo tipo que tiende a ligar la protección social al carácter de ciudadano no puede ser sometido a vaivenes de programas de ajuste que cada tanto impulsan los neoliberales locales y extranjeros.
El discurso de Cristina, enmarcado en la sencillez y la brevedad, demuestra una compresión acabada del momento histórico que vive la Argentina, de la necesidad de superar el trágico péndulo de expansión y crisis, y del surgimiento de liderazgos diversos que se cohesionen en torno a ese simple programa de dos enunciados que vertió en la Feria del Libro.
Moneda y volatilidad en la política económica argentina.
Los problemas que vinculan inflación, distribución del ingreso y las formas de organización social en momentos de crisis internacional y de mutaciones de las formas de la moneda.
1. Situaciones teóricas para los paises cuyas monedas son parte de las monedas de cambio universal y que disputan la hegemonía para ser moneda clave.
2. Inflación o deflación frente a las necesidades del capital en sus distintas formas funcionales, mercantil, productivo y financiero.
3. Teoría cuantitativa o teoría keynesiana para el análisis en países emergentes o intermedios en el desarrollo.
4. Teoría estructuralista del desarrollo para países al margen del capitalismo en la globalización.
1.aLas primeras discusiones tienen que ver con la manera que se define la unidad de medida monetaria en su uso funcional como numerario. Y cuál es la primera mirada en la relación temporal entre el numerario y la determinación de los precios relativos.
1.bLa relación temporal entre el tipo de cambio y la tasa de interés para avanzar en el papel regulador al alza o la baja de la inflación ante permanencia o modificación cuantitativa del numerario.
1.cLa dilación crediticia y el impacto macroeconómico en la distribución del ingreso. Diferencias en las formas de consumo por regiones y por ingresos individuales.
1.aExiste la necesidad de definir la unidad monetaria y su representatividad funcional. En cada circunstancia en donde el ciclo económico cuestiona la vigencia de la moneda clave internacional surge como necesidad histórica esta definición.
Esto tiene que ver por un lado con el significado del signo de valor y por otro lado con la representatividad de la moneda en el sistema financiero internacional.
El signo de valor valida el numerario en su carácter ontológico sin que su contenido sea solamente un quantum de valor medible. Tiene a su vez una representatividad cualitativa que se manifiesta y aparece en forma relativa vis-a-vis las otras monedas que tienen asignada una identidad en el mercado.
Al mismo tiempo dicha identidad se manifiesta en el mercado financiero por la asignación institucional que reconoce el numerario por una movilidad en las otras funciones de la moneda.
La primera mirada después de la crisis de especulación 2007-2009 fue la nueva re significación del numerario que integró como monedas al reminbi/Yuan de CHINA comunista, al franco suizo, al oro y algunos valores como el Derecho Especial de Giro emitido como unidad de cuenta por el F.M.I..
Si hacemos un pequeño paréntesis histórico, esta conformación de las monedas se asemeja al momento de las canastas monetarias integradas con monedas de contraparte real en metales como el oro y definidas institucionalmente como el derecho especial de giro creado para proporcionar un margen de liquidez sin impacto en la oferta monetaria de circulante. Esta funcionalidad de los años 80 del siglo XX. Se acompaña en los 90 del mismo siglo por la especulación con las commodities como componente de la canasta pero con restricciones para circular por su determinante mercantil.
El problema de este numerario actual es ver cómo juega la moneda electrónica o cripto-moneda en tanto se le otorga por convención el mismo carácter de representatividad pero carece de base institucional nacional y de aceptación por organismos de regulación y control internacional.
El numerario, entonces resulta un espejo para los valores reales que son la resultante del precio, pero en carácter de precio relativo. Esto es en el juego de oscilaciones de los tipos de cambio.
El vínculo con los valores accionarios en la cotización en las bolsas de valores va llevando a converger a un numerario internacional único. Para esto es importante seguir a mediano plazo el comportamiento del Euro € del dólar de E.E.U.U. Y de la Libra Esterlina, convergiendo a la unidad y los diferenciales de tasas de interés entre la Prime Rate de la plaza de Nueva York y la tasa Libor en Londres.
Este numerario particular puede ser visto y usado como la mercancía homotética del modelo de Sraffa. Es una unidad de referencia y de convergencia. Como unidad no es una canasta monetaria que busca la estabilidad.
Es más bien un valor de referencia como un conjunto compacto, que posee un núcleo unitario en el dólar de EE.UU que se manifiesta con una política monetaria similar a la de 1979, con Paul Volcker en la Reserva Federal.
Hacia ese dólar se mueven los capitales monetarios volátiles, al mismo tiempo que se consolida un numerario de referencia como unidad de medida de valor o mercancía y cuya fragmentación surge de su localización funcional: tipo de cambio, equivalente general, reserva de valor, representación de poder político institucional, orientador externo de la decisión de inversión.
1.b/cEs la moneda clave internacional la que define los tipos de cambio necesarios para determinar en el largo plazo los valores naturales de referencia y las tasas de interés correspondientes. Costos de producción y salarios con poder adquisitivo que otorgan la relación temporal de la dilación del pago, la adición de la tasa de interés y los niveles de inflación histórica.
Esta distribución del ingreso sufre los aportes o disminuciones propios a cada política tributaria en la cual puede dar expansión al ingreso, a veces sin sustento real, o restringirlo para regular los índices de inflación estructural o prevista en forma potencial.
En esta situación se tiene que manifestar la diferencia en políticas de dinero activo y de dinero pasivo.
En la situación de dinero activo el valor de la masa monetaria se determina en forma exógena mientras que se ajustan precios y salarios, para orientar la distribución y la ganancia al equilibrio de mercados.
En el dinero pasivo son salario y ganancia que buscan un equilibrio inestable pero dinámico para buscar un acercamiento asintomáticaal punto de equilibrio. Sin poder llegar en un tiempo finito.
El cambio en algún mercado indeterminado lleva a la mutación permanente. Dependiendo la masa monetaria a una oferta pasiva de los valores nominales de ajuste y utilización del dinero. Sin diferenciación entre metálico, papel moneda y dinero crediticio.
En donde el problema adquiere más complejidad es en la situación de dinero ficticio y en los momentos de destrucción temporal. Es especial el tiempo de crisis bancaria.
En otra consideración es en la forma de expresión de la moneda virtual que lleva a imaginar el monto real en vinculación con valores mercantiles o financieros de aceptación universal.
En dicho caso la fijación de los saldos reales tiene que ver con las previsiones históricas y con las expectativas a futuro de la moneda virtual.
La internacionalización de la misma por definición de la vigencia como numerario facilita el cumplimiento de las funciones y atributos de la unidad monetaria en tanto medida de valor.
2. a: La liquidez o la astringencia.
En momentos en que las políticas de ajuste tradicional de reducción del gasto público en lospaíses del capitalismo desarrollado llevan a una deflación estable, como en la zona € y JAPÓN, se producen dificultades permanentes de empleo joven y de sostenimiento de la política social de la economía del bienestar.
Esto lleva a tratar de generar liquidez con incrementos de oferta monetaria tipo quantitative easing(emisión monetaria)para ver de incrementar el consumo y disminuir los efectos perversos de la deflación en el empleo y la inversión productiva.
En los últimos cinco años esta ha sido la política de la Reserva Federal en EE.UU con buenos resultados en la mejora del empleo y de la inversión, bajas tasas de interés y políticas de expansión del crédito.
Europa mantiene nula su tasa de interés de referencia, para generar crédito y facilitar el consumo y la inversión, con muy reducida tasa de inflación.
Japón no logra modificar el comportamiento austero de su consumidor individual y el constante ahorro de las Ingresos monetarios.
El envejecimiento de la población afecta estas sociedades y provoca políticas de formas sociales de prolongación de la actividad, llevando a un análisis de la incorporación del tiempo libre a la cultura del trabajo tradicional en el capitalismo.
Europa y Japón mantienen todavía dificultades para superar en conjunto esta situación pero modificaron sus mercados formativos en mano de obra calificada y en aplicaciones de nueva tecnología de innovación, de gestión y de aprovisionamiento de las cadenas de producción y de servicios.
La deflación mantuvo la crisis pero satisfizo la relocalización de las cadenas de valor, con cambios en la valorización del capital internacional y con la búsqueda de porosidades en los procesos de creación y en los mercados de transacción tradicionales.
El incremento de los márgenes de beneficio en mercados marginales de reciente integración a la globalización genera nuevas situaciones de competencia y diversidad de formas de integración y regionalización internacional.
La astringencia monetaria sirvió para destruir moneda ficticia y deudas inconsistentes, llevando a someter las políticas económicas a las reestructuraciones de la deuda externa y a los ajustes fiscales y del gasto público.
Los paises BRICS buscaron estar fuera de este movimiento sin poder crear un sistema monetario alternativo que facilitara salir de la deflación. La diferencia esque el riesgo de inflación, lo contrario de la deflación, es mayor en ellos por la historia de la acumulación en formaciones sociales no estructuradas con desarrollo capitalista homogéneo sino con núcleos capitalistas diversificados.
Esta situación de brote inflacionario en momentos de caída del ciclo, especialmente en la esfera productiva obliga a la retracción permanente de la decisión de invertir yque las respuestas a formas de incremento de la oferta monetaria produzcan efectos diametralmente diferentes a los obtenidos por la Reserva Federal de EE.UU..
2. b: el conflicto social frente a la violencia monetaria.
El otro efecto en los países centrales fue la reconversión de las formas de contratación del trabajo y las condiciones del pacto social. El conflicto entre el capital y el trabajo perdió la vigencia del contrato tradicional del capitalismo posterior a la revolución francesa y sobretodo en la historia moderna del capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial.
La no vigencia de contratos con permanencia en el puesto de trabajo, la sumisión a formas de movilidad en plazos muy cortos y la adecuación de la jornada laboral a tareas por rendimientos o por productividad aplicando el neo fordismo de fábrica de los años 70 del siglo XX, fueron constantes herramientas funcionales del tratamiento del recurso humano en este periodo.
La capacitación y la formación se realizó acompañando el movimiento migratorio de la mano de obra calificada sin densidad identitaria motivada por el desarraigo, la precariedad y la extrañación de su existencia como ser.
Una mayor calificación y el agrupamiento por función, con mejoras de gestión y administración son rasgos de este periodo del contrato laboral.
Esto se acompaña con un sector social alternativo que queda fuera del mercado de trabajo formal pero que acompaña presionando a la baja el salario nominal de referencia, aunque con rasgos más acentuados que el de un tradicional ejército de reserva, ya que no tiene posibilidad cierta de entrar al sistema de reproducción laboral por la falta no sólo de posibilidad de empleo sino de ser capaz de asumir la enajenación del proceso de trabajo.
Este margen social del ejército de reserva se ajusta y modifica en la crisis con la inmigración y la alienación de la identidad nacional y de clase en construcción permanente, pero sin posibilidad de cristalizar con cierto grado de autonomía y libertad.
Este movimiento obrero y social internacionaliza sus demandas materiales de subsistencia y consume para satisfacer necesidades básicas pero con deseos de superación constantes, lo que facilita un mayor nivel de sumisión al orden funcional de las instituciones. Esto no resuelve el deseo de identidad nacional, ni la densidad social de clase o segmento incorporado a la estructura social vigente.
Esto lleva a definir estas estructuras sociales del capitalismo como integradas por mayorías insatisfechas de forma constante a pesar de la mejora material desde el lugar de origen histórico o geográfico, hasta el momento de expresión ciudadana en las formas diversas de democracias republicanas del capitalismo desarrollado.
2. c: Política pública y movimiento de activos líquidos.
La forma financiera de control y regulación de la evasión y elusióntributaria, junto a la corrupción en los movimientos de activos líquidos, se institucionalizó. Se llevó a límites poco manejables por los Estados nacionales o por las instituciones financieras internacionales.
La vigencia y expansión de los mercados off shoreextendió los ciclos del capital, creando una sensación de incertidumbre en relación con la posible semi autonomía de lo financiero vis-a-vis lo mercantil y lo productivo.
Al mismo tiempo que el desconocimiento del poder de la ley y los valores institucionales respecto a normativas y convenciones, tratados y acuerdos, que mantengan la vigencia de la competencia en los mercados y las buenas prácticas de la democracia.
La problemática de la inflación y la deflación quedó más inserta en el movimiento del capital con mayor matiz monetario, que con el carácter de distribución del ingreso, como un problema fiscal compensatorio, con el mandato de mejorar la ética de la distribución. Dicho criterio era con el que estaba marcada la política fiscal y social, a posteriori de la crisis de entre dos guerras mundiales del siglo XX hasta la crisis financiera del 2007-2009.
La intención de las políticas públicas diseñadas después de 2009 fue la de intervenir en las formas de transparencia de las políticas públicas, llevando este tema al plano institucional internacional.
El grupo de los 20 se preocupó por llevar propuestas de control bancario y de observación de las transacciones de entrada y salida de capitales, tiempos de estadía en cada mercado y origen de fondos y seguimiento de sus movimientosde corto plazo.
No podemos opinar que estos movimientos fueran exitosos. La intención de establecer un equivalente de la Tasa Tobin propuesta en su momento para resarcir a los países más pobres de parte de su deuda externa impagable. Esta forma de control, para ver de seguir los capitales líquidos, no tuvo resultados en Suecia y Francia y no se instauró como mecanismo vital de funcionamiento.
En los temas de delitos complejos los problemas de tributación se referencian a propuestas como las del GAFI, de los intercambios de información financiera y de diagnósticos como la OCDE, el FMI, o la Banca Central Europea.
En la actualidad se espera la puesta en práctica de la actual política del nuevo gobierno de EE.UU para poder definir las reacciones de Europa, de Japón, de los BRICS especialmente los RIC a su interior, y finalmente del propio mercado de capitales de EE.UU..
Es probable que no se defina una estrategia global, y que vuelva a ser vigente un cierto proteccionismo endógeno de los mercados integrados, con una confrontación por la absorción de inversiones.
Formas bilaterales de negocios van a buscar desplazar los acuerdos de integración y la expansión del liberalismo de mercado. Lo cual puede empujar a una deflación más permanente que la existente en la crisis internacional.
Una especie de guerra de expectativas, para quedarse con el poder de decisión del movimiento presunto de capitales, y luego aplicar reglas de sumisión y engaño típicas en el mercantilismo comercialista.
La tributación termina asumiendo el papel de un integrante del costo de producción local y pierde vigencia su función distributiva entre Estado Nación e inversión empresarial privada, entre Estado Nación y determinación del salario, y finalmente entre consumo y ahorro-inversión individual.
3. Políticas Económicas acordes a la densidad de su estructura socio-económica.
Porque hablamos de densidad en la sociedad?
Esto tiene relación con la cultura que situamos en cierta realidad histórica al mismo tiempo y localizadas en un ámbito geográfico determinado.
Este término nos referencia con ciertos grados dedesarrollo de las fuerzas productivas y de los coeficientes técnicos de producción, lo que identifica la estructura productiva y la capacidad técnica de la sociedad.
Al mismo tiempo la densidad abarca las formas institucionales y las relaciones sociales lo que manifiesta las políticas de identidad y las vivencias que permiten superar momentos de irracionalidad económica o política en la aplicación de medidas de corto plazo o estrategias de largo aliento.
B.Política keynesiana o monetarias ortodoxas.
Durante la última década esta contradicción se dio en el centro del sistema y también en los márgenes del mismo. La expansión mundial de las formas capitalistas integró a la periferia, y a los cuadros políticos que ejecutan las medidas económicas.
En el centro del sistema tomó prioridad la ortodoxia monetaria pero mediada por medidas hacia el consumo y la inversión que buscaban salir de la deflación al tiempo que no se produjera expansión del gasto y la posibilidad de inflación.
Esto llevó a pragmatismo en lo circunstancial, al mismo tiempo que mucha incertidumbre en relación a la estabilidad y la permanencia.
Solo las formas financieras respondieron con cierta continuidad, sin definir por tanto un modelo de desarrollo o de crecimiento.
Salvo China y la India, los países desarrollados quedaron inmersos en la política ambigua entre ajuste monetario y keynesianismo para el mercado interno.
Alemania aplicó un plan de expansión con rigidez monetaria y avance tecnológico productivo, con fuerte dominio sobre la evolución del mercado común europeo.
E.E.U.U. fue disminuyendo la emisión monetaria y modificando la tasa de interés de referencia provocando la generación de un súper dólar a la vez que un mercado de absorción de dinero con validez legal propio a un mercado off shore en el estado de Delaware y de creación de sociedades para un funcionamiento de un mercado de baja regulación en el estado de Nevada.
Este comportamiento tiene un límite en el índice de inflación anual frente al movimiento de los capitales monetarios y su volatilidad que presiona sobre la inversión y la distribución, salarios y precios en el corto plazo.
La Gran Bretaña por su parte tiene que resolver el Brexit. Eso sitúa el problema del corrimiento del comercio y de la inversión productiva hacia la Unión Europea. Al mismo tiempo que desarrolla un off shore financiero en Londres con espacios en la Isla de Man y en GIBRALTAR.
El otro espacio internacional a resaltar es Brasil que está tratando de fortalecer su producción y su comercio. Tiene dificultades de inversión y alta especulación financiera y volatilidad. El riesgo país depende más de la fragilidad política que de la economía.
El modelo económico es un mix entre liberalismo estatista y apertura financiera. El desarrollismo del mercado protegido quedó para las grandes corporaciones, hasta el momento dominadas por capitales de origen brasileño impulsados a internacionalizarse o re privatizarse asociando otros capitales de mayor solvencia financiera y liquidez de corto plazo.
La economía actual y futura en el corto y mediano plazo (próximos tres años) tiende a seguir en la región una ambigüedad entre un ajuste liberal tipo las tradicionales orientaciones de los planes de estabilización del F.M.I. y un keynesianismo semi desarrollista con proteccionismo social de mercados regionales semi integrados. Mercosur ampliado, acuerdo con Unión Europea, con los RIC (Rusia, India, China).
Fuente: este artículo se enmarca dentro del libro «Moneda y mutaciones en el sistema financiero internacional», suscripto por el autor y editado por la Universidad de Moreno
En la segunda mitad de la década de 1990, más precisamente después de la Crisis del Tequila de 1995, una vez evidenciado que el régimen de la Convertibilidad se había agotado, la política y la economía argentinas se trasladaron a Washington y a New York, respectivamente. Los dirigentes de la época mostraban agendas de reuniones con sus pares en oficinas aledañas al Capitolio, o con agentes económicos en Wall Street. Sin embargo, este recorrido resultó infructuoso a los fines de evitar la catástrofe del 2001. El Gobierno de la Alianza y el FMI asistieron impotentes al hundimiento de una política económica inviable, que en el trayecto permitió la fuga de u$s 20.000 millones de las reservas del Banco Central a una paridad regalada (u$s1=$1) y una reestructuración ruinosa de la deuda púbica conocida como Megacanje. A pesar de ello, no se evitaron la mega devaluación ni el default.
En concreto, los desembolsos del FMI se aplicarán a aguantar un tipo de cambio «electoral»,permitiendo la conversión a dólares de los activos financieros locales portadores de altas rentas,relegando a un segundo plano el cumplimiento del programa de pago de los servicios de deudapactado originalmente con el organismo multilateral. En escasos días, el riesgo país trepó hasta superar los 900 puntos y las reservas internacionales descendieron u$s5.734 millones, desde el pico alcanzado con el último aporte del FMI por u$s10.885 millones. Caída de reservas internacionales y aumento del riesgo de default, dos síntomas de la última gran crisis.
Numerosos economistas de distinto signo plantearon que Christine Lagarde había tomado debida nota de lo ocurrido en el pasado y no estaría dispuesta a repetirlo, pronóstico (también emitido desde esta columna) que resultó errado a la luz del cambio de política cambiaria autorizado el lunes ¿Qué ocurrió entonces? La respuesta es la nítida definición del gobierno de EEUU de sostener a la administración Cambiemos, vapuleada por los mercados que pujan por apropiarse de una torta de dólares que se reduce aceleradamente.
El conflicto entre los tenedores de depósitos a plazo fijo en pesos y los poseedores de bonos soberanos de deuda amenazaba con estrangular al gobierno. El triunfo de los primeros es una respuesta de cortísimo plazo acorde al calendario de las elecciones.
La consecuencia económica de esta decisión será el inicio de la campaña electoral más cara de la historia, pues puede costar u$s 12.700 millones desde ahora hasta agosto. Es necesario detenerse en el impacto político de la misma: el inquilino de la Casa Blanca resolvió apoyar sin restricciones a Mauricio Macri. La primera consecuencia es que salda la discusión de su candidatura al interior de Cambiemos. Los devaneos en torno la emergencia de la gobernadora Vidal como presidenciable, que ilusionaban a numerosos empresarios locales, han sido archivados por el aporte de campaña que efectuó Lagarde. A la vez, se construye desde la comunicación un silogismo perverso que procura maniatar discursivamente a la oposición: Macri es el candidato del gobierno estadounidense, oponerse a Macri es oponerse a la política de EEUU; por lo tanto, «la oposición nos lleva a ser Venezuela».
Este desarrollo reinstala el tercer componente que incubó la crisis pasada -sumado a la pérdida de reservas internacionales y el peligro de default- que es el traslado de la política y la economía argentina nuevamente a temarios consensuados en Washington y en New York. Frente a la opción tomada por Donald Trump en favor de Mauricio Macri, parte de la dirigencia ha vuelto a peregrinar por los Estados Unidos en busca de contradicciones en los pliegues de aquel país que promuevan una alternativa en la Argentina.
Desde esta columna caracterizamos la actual política estadounidense hacia la región como «garrote sin zanahoria». En el pasado, esta modalidad supuso el desarrollismo de la Alianza para el Progreso o la abundancia de flujo comercial y financiero que acompañó el Consenso de Washington.
Como se advierte, esta sorpresiva decisión del FMI de permitir que se abandonen las bandas de no intervención cambiaria, levantando las restricciones para aplicar sus desembolsos a financiar la salida de capitales financieros, tiene efectos políticos y económicos relevantes. El principal radica en que es probable que la crisis se agrave, ya que reproduce los elementos de corto plazo que estuvieron presentes en el 2001. El segundo se refiere a que los comicios presidenciales ocurrirán en el marco de una campaña de injerencia extranjera y un amedrentamiento a la oposición inédito desde la reapertura democrática.
El salvataje de Trump a Macri no tiene raíces económicas sino geopolíticas: con sus planes para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela frustrados y sin que Jair Bolsonaro haya logrado tampoco afirmarse en el poder en Brasil, la Casa Blanca optó por hacer lo que estaba a su alcance para aliviar la desgracia de un aliado que no se puede dar el lujo de dejar caer. Contra lo que marca el propio estatuto del FMI y contra todas las recomendaciones de su staff, el Banco Central argentino fue autorizado a vender reservas prestadas por el organismo para evitar que el dólar siga subiendo. El Fondo tampoco se quejará porque el Central haya dejado de informar esas ventas de manera diaria, aunque eso contraríe sus normas sobre difusión de datos y combate a la información privilegiada.
El jefe del Central, Guido Sandleris, casi no durmió entre el domingo y el lunes. Las discusiones por teléfono entre Buenos Aires y Washington terminaron recién el domingo por la tarde, apenas unas horas antes de que el Central anunciara el fin de las «bandas de flotación» y volviera a un esquema de «flotación administrada» como el de Alejandro Vanoli. Lo contó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la cena del lunes con los caciques de las distintas tribus del PRO en el piso porteño del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. El encargado de las conversaciones fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aunque esta vez Macri y Peña pidieron estar al tanto de cada respuesta desde el séptimo piso del cuartel general del Fondo en la calle 19.
Trump decidió el domingo sostener a Macri aun al costo de socavar gravemente la credibilidad del FMI a futuro. Si el programa vigente debe renegociarse en 2020, como sostienen todos los candidatos presidenciales de la oposición, no será inocuo para el Fondo haber desconocido el mandato de la sección 1 del artículo VI de su estatuto constitutivo, que establece que «ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital». Tampoco haber autorizado el abandono de la libre flotación entre las bandas, con la cual Dujovne y Sandleris se habían vuelto a comprometer por escrito el 26 de marzo.
Un miembro clave de uno de los primeros equipos económicos del kirchnerismo tomó nota exactamente de eso. «El próximo que se siente a negociar con el Fondo les tendría que decir el primer día que no nos corran con las condicionalidades de sus pelpas porque ellos mismos los están quemando», comentó a BAE Negocios.
La calesita
No en vano Estados Unidos es el principal accionista individual del FMI. Su 16,5% de los votos en el directorio le confiere un poder de veto que no tiene ningún otro país del G-7, cuyos miembros acaparan en total un 41,2% de las sillas. Todos los demás países de América sumados pesan la mitad que el Tío Sam, que sostiene esa hegemonía gracias a su peso proporcional en la economía global. La ascendente China, bajo ese esquema, tiene un 6,1% de los votos. La Rusia de Vladimir Putin, un 2,6%.
En situaciones límite, el Fondo suele jugar alineado con el Departamento de Estado sin importar lo que digan los economistas del staff. Lo hizo por ejemplo durante el fallido intento de golpe de estado contra Hugo Chávez en abril de 2002 por parte del empresario Pedro Carmona. «Esperamos poder continuar trabajando con las nuevas autoridades de Venezuela y estamos listos a ayudarlas si lo desean», dijo el entonces vocero del FMI, Thomas Dawson, cuando Carmona recién terminaba de tomar el control del aparato estatal. Pocas horas después, una rebelión de la población más pobre de Caracas reinstaló a Chávez en el poder.
El gran temor de los staffers del Fondo es repetir su gran error de 2001: haber alimentado con decenas de miles de millones de dólares la fuga de capitales que terminó por hundir la convertibilidad argentina. Lo admitió en la más severa autocrítica de su historia, la que publicó en 2004 su Oficina de Evaluación Independiente (IEO). «El FMI, respaldado por sus principales accionistas, falló al no solicitar oportunamente que se dejara de respaldar una estrategia que, tal como se estaba implementando, era insostenible», reza aquel texto.
El FMI empujó ese año una calesita de endeudamiento y fuga que narra como un thriller el periodista Paul Blustein en su libro «Y el dinero siguió entrando (y saliendo)». Lo leyeron hace poco en el Departamento para el Hemisferio Occidental, que dirige el argenmex Alejandro Werner y donde milita Roberto Cardarelli. Por eso ambos salieron a marcarle la cancha a Dujovne antes de la Asamblea de Primavera, el 12 de abril, en una entrevista conjunta con los corresponsales en Washington de tres medios argentinos. El país debía «mantener las reglas», indicaron allí -hace apenas tres semanas-, porque el sistema de bandas de flotación «es el apropiado» y «ha funcionado bien». Trump no les hizo caso.
Nostalgias e indultos
La decisión del lunes no solo desmanteló la zona de flotación libre del dólar. También procuró apuntalar el techo que estableció Guido Sandleris apenas volvió de la Asamblea de Primavera en Washington, cuando anunció que congelaría hasta fin de año los límites de esa banda. Las negociaciones secretas que reveló BAE Negocios el lunes inmediato posterior a esa cumbre (https://www.baenegocios.com/economia-finanzas/Macri-gestiona-en-secreto-que-el-Tesoro-avale-tapon-a-una-corrida-20190414-0017.html) quedaron ahora al descubierto. Tanto Sandleris como Dujovne mentían abiertamente cuando se les preguntaba si empujaban un nuevo cambio en las condiciones del programa con el Fondo.
La estrategia de Macri de mostrarse como el mejor alumno de Trump enfrentaba hasta la semana pasada un obstáculo: la emergencia de Jair Bolsonaro en Brasil, un contrapeso mucho más fresco y potente para el bolivariano Nicolás Maduro a los ojos de Washington. Su ministro de Hacienda, el ultraortodoxo Paulo Guedes, fue ovacionado incluso por los tecnócratas y financistas que lo escucharon desplegar su discurso privatista por primera vez en esa Asamblea de mediados de abril. Pero la imagen de Bolsonaro se hunde a medida que no logra imponer sus reformas. Y la entrevista que dos diarios lograron hacerle a Luiz Inácio Lula Da Silva en prisión gracias a una orden judicial le recordó al mundo que Bolsonaro llegó al Planalto solo porque el líder del PT no pudo competir.
En el «spa», como llaman los exfuncionarios y empresarios kirchneristas presos al pabellón que habitan en la cárcel de Ezeiza, el trato también cambió en las últimas semanas. Al compás del ascenso de Cristina Kirchner en las encuestas, los penitenciarios se tornaron más amables. Un íntimo de la expresidenta que pasó a saludar la semana pasada contó a este diario que «siempre hubo tranquilidad, pero ahora casi se respiraba euforia».
La reclusión no parece haber alimentado rencores. «Nosotros cambiamos en serio. Con (Hugo) Moyano estamos perfecto. Y con Clarín también. Están endeudados de vuelta en dólares, así que todos tenemos incentivos para conversar. Por eso (el director corporativo Jorge) Rendo volvió a hablar con Alberto (Fernández) como en los viejos tiempos», abundó la fuente kirchnerista.
Muchos de los empresarios que invitó Marcos Peña a la Casa Rosada comparten ese diagnóstico. «Sumen a Lavagna, a Massa y a Lousteau -se animó a decirle un banquero- porque si no, nos van a dejar tirados a todos los que los apoyamos». Marcos respondió casi sobrador: «Cambiemos es otra cosa».
El banquero se fue de la Rosada preocupado. «Si el macrismo pierde, desaparece. Estos sí que no vuelven más. Y si gana un populista y en los próximos años empieza a entrar la guita grande de Vaca Muerta, se quedan 30 años», masculló.
Es la misma cuenta que saca Trump. Y que le regaló una vida más a Macri cuando todos creían que no pasaba de pantalla.
El salvataje de Trump a Macri no tiene raíces económicas sino geopolíticas: con sus planes para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela frustrados y sin que Jair Bolsonaro haya logrado tampoco afirmarse en el poder en Brasil, la Casa Blanca optó por hacer lo que estaba a su alcance para aliviar la desgracia de un aliado que no se puede dar el lujo de dejar caer. Contra lo que marca el propio estatuto del FMI y contra todas las recomendaciones de su staff, el Banco Central argentino fue autorizado a vender reservas prestadas por el organismo para evitar que el dólar siga subiendo. El Fondo tampoco se quejará porque el Central haya dejado de informar esas ventas de manera diaria, aunque eso contraríe sus normas sobre difusión de datos y combate a la información privilegiada.
El jefe del Central, Guido Sandleris, casi no durmió entre el domingo y el lunes. Las discusiones por teléfono entre Buenos Aires y Washington terminaron recién el domingo por la tarde, apenas unas horas antes de que el Central anunciara el fin de las «bandas de flotación» y volviera a un esquema de «flotación administrada» como el de Alejandro Vanoli. Lo contó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la cena del lunes con los caciques de las distintas tribus del PRO en el piso porteño del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. El encargado de las conversaciones fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aunque esta vez Macri y Peña pidieron estar al tanto de cada respuesta desde el séptimo piso del cuartel general del Fondo en la calle 19.
Trump decidió el domingo sostener a Macri aun al costo de socavar gravemente la credibilidad del FMI a futuro. Si el programa vigente debe renegociarse en 2020, como sostienen todos los candidatos presidenciales de la oposición, no será inocuo para el Fondo haber desconocido el mandato de la sección 1 del artículo VI de su estatuto constitutivo, que establece que «ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital». Tampoco haber autorizado el abandono de la libre flotación entre las bandas, con la cual Dujovne y Sandleris se habían vuelto a comprometer por escrito el 26 de marzo.
Un miembro clave de uno de los primeros equipos económicos del kirchnerismo tomó nota exactamente de eso. «El próximo que se siente a negociar con el Fondo les tendría que decir el primer día que no nos corran con las condicionalidades de sus pelpas porque ellos mismos los están quemando», comentó a BAE Negocios.
La calesita
No en vano Estados Unidos es el principal accionista individual del FMI. Su 16,5% de los votos en el directorio le confiere un poder de veto que no tiene ningún otro país del G-7, cuyos miembros acaparan en total un 41,2% de las sillas. Todos los demás países de América sumados pesan la mitad que el Tío Sam, que sostiene esa hegemonía gracias a su peso proporcional en la economía global. La ascendente China, bajo ese esquema, tiene un 6,1% de los votos. La Rusia de Vladimir Putin, un 2,6%.
En situaciones límite, el Fondo suele jugar alineado con el Departamento de Estado sin importar lo que digan los economistas del staff. Lo hizo por ejemplo durante el fallido intento de golpe de estado contra Hugo Chávez en abril de 2002 por parte del empresario Pedro Carmona. «Esperamos poder continuar trabajando con las nuevas autoridades de Venezuela y estamos listos a ayudarlas si lo desean», dijo el entonces vocero del FMI, Thomas Dawson, cuando Carmona recién terminaba de tomar el control del aparato estatal. Pocas horas después, una rebelión de la población más pobre de Caracas reinstaló a Chávez en el poder.
El gran temor de los staffers del Fondo es repetir su gran error de 2001: haber alimentado con decenas de miles de millones de dólares la fuga de capitales que terminó por hundir la convertibilidad argentina. Lo admitió en la más severa autocrítica de su historia, la que publicó en 2004 su Oficina de Evaluación Independiente (IEO). «El FMI, respaldado por sus principales accionistas, falló al no solicitar oportunamente que se dejara de respaldar una estrategia que, tal como se estaba implementando, era insostenible», reza aquel texto.
El FMI empujó ese año una calesita de endeudamiento y fuga que narra como un thriller el periodista Paul Blustein en su libro «Y el dinero siguió entrando (y saliendo)». Lo leyeron hace poco en el Departamento para el Hemisferio Occidental, que dirige el argenmex Alejandro Werner y donde milita Roberto Cardarelli. Por eso ambos salieron a marcarle la cancha a Dujovne antes de la Asamblea de Primavera, el 12 de abril, en una entrevista conjunta con los corresponsales en Washington de tres medios argentinos. El país debía «mantener las reglas», indicaron allí -hace apenas tres semanas-, porque el sistema de bandas de flotación «es el apropiado» y «ha funcionado bien». Trump no les hizo caso.
Nostalgias e indultos
La decisión del lunes no solo desmanteló la zona de flotación libre del dólar. También procuró apuntalar el techo que estableció Guido Sandleris apenas volvió de la Asamblea de Primavera en Washington, cuando anunció que congelaría hasta fin de año los límites de esa banda. Las negociaciones secretas que reveló BAE Negocios el lunes inmediato posterior a esa cumbre (https://www.baenegocios.com/economia-finanzas/Macri-gestiona-en-secreto-que-el-Tesoro-avale-tapon-a-una-corrida-20190414-0017.html) quedaron ahora al descubierto. Tanto Sandleris como Dujovne mentían abiertamente cuando se les preguntaba si empujaban un nuevo cambio en las condiciones del programa con el Fondo.
La estrategia de Macri de mostrarse como el mejor alumno de Trump enfrentaba hasta la semana pasada un obstáculo: la emergencia de Jair Bolsonaro en Brasil, un contrapeso mucho más fresco y potente para el bolivariano Nicolás Maduro a los ojos de Washington. Su ministro de Hacienda, el ultraortodoxo Paulo Guedes, fue ovacionado incluso por los tecnócratas y financistas que lo escucharon desplegar su discurso privatista por primera vez en esa Asamblea de mediados de abril. Pero la imagen de Bolsonaro se hunde a medida que no logra imponer sus reformas. Y la entrevista que dos diarios lograron hacerle a Luiz Inácio Lula Da Silva en prisión gracias a una orden judicial le recordó al mundo que Bolsonaro llegó al Planalto solo porque el líder del PT no pudo competir.
En el «spa», como llaman los exfuncionarios y empresarios kirchneristas presos al pabellón que habitan en la cárcel de Ezeiza, el trato también cambió en las últimas semanas. Al compás del ascenso de Cristina Kirchner en las encuestas, los penitenciarios se tornaron más amables. Un íntimo de la expresidenta que pasó a saludar la semana pasada contó a este diario que «siempre hubo tranquilidad, pero ahora casi se respiraba euforia».
La reclusión no parece haber alimentado rencores. «Nosotros cambiamos en serio. Con (Hugo) Moyano estamos perfecto. Y con Clarín también. Están endeudados de vuelta en dólares, así que todos tenemos incentivos para conversar. Por eso (el director corporativo Jorge) Rendo volvió a hablar con Alberto (Fernández) como en los viejos tiempos», abundó la fuente kirchnerista.
Muchos de los empresarios que invitó Marcos Peña a la Casa Rosada comparten ese diagnóstico. «Sumen a Lavagna, a Massa y a Lousteau -se animó a decirle un banquero- porque si no, nos van a dejar tirados a todos los que los apoyamos». Marcos respondió casi sobrador: «Cambiemos es otra cosa».
El banquero se fue de la Rosada preocupado. «Si el macrismo pierde, desaparece. Estos sí que no vuelven más. Y si gana un populista y en los próximos años empieza a entrar la guita grande de Vaca Muerta, se quedan 30 años», masculló.
Es la misma cuenta que saca Trump. Y que le regaló una vida más a Macri cuando todos creían que no pasaba de pantalla.