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viernes, abril 17, 2026
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Elecciones 2019 y la economía: el «evento Pichetto» y el «voto de los mercados»

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El senador Miguel Ángel Pichetto, responsable de defender las políticas del peronismo en el Senado de la Nación durante una década y media, decidió aceptar la propuesta de integrar la fórmula de Mauricio Macri en la búsqueda de su reelección. Las razones por las cuales Pichetto acompaña al gobierno más antiperonista que ha alumbrado la democracia no son tema de análisis en esta columna.

Nos centramos, en cambio, en  evaluar el promovido «impacto favorable» en los mercados que provocó esta semana la noticia aludida. El cuadro que sigue refleja la variación diaria del valor del dólar, la evolución del riesgo país y el comportamiento del mercado bursátil.

Como se observa, la situación sin duda alberga optimismo en lo que se denomina el «voto de los mercados»: descensos del -2,1% en el tipo de cambio minorista y del -2,2% en el tipo de cambio mayorista, una caída del -9,8% del riesgo país empujada por el buen desempeño del mercado bursátil, donde el índice MERVAL sube un 11,3%, y el volumen operado un 40,9%. Cuando se desagrega el comportamiento, se advierte que la curva positiva alcanza picos de euforia al promediar la semana, lo cual coincide con la emergencia del «evento Pichetto», pero se desinfla el viernes, con subas del dólar minorista del 1,2%, del dólar mayorista del 0,9%, del riesgo país del 0,8%, y caídas en el MERVAL del 0,17%, con una disminución del volumen operado del -36,5%.

Respecto del mercado cambiario, es decisivo conocer cómo están evolucionando las reservas internacionales del BCRA en relación al valor del tipo de cambio mayorista. Sobre ellas no hay datos actualizados posteriores al «evento Pichetto». En columnas pasadas hemos evaluado que la ruptura de las bandas de no intervención cambiaria respondía a la presión ejercida sobre el mercado de cambios por la creciente conversión de activos financieros en dólares para realizar las elevadas ganancias provenientes del «carry trade». También, se ha afirmado que esta presión sobre las reservas internacionales ocurre durante el trimestre en el que debiera haber una abundante oferta de dólares proveniente de las exportaciones agrícolas, en el marco de una campaña récord. La caída de reservas del ente rector desde el primero de abril del corriente año hasta el último dato disponible (12/06) fue de U$S 12.422 millones netas, teniendo en cuenta que allí se dio el último aporte del FMI, de U$S 10.885 millones.

El verdadero «voto de los mercados» favorable se lograría si el gobierno consiguiera recomponer la oferta privada de divisas

Sorprende más la triplicación del volumen operado en el mercado de valores el día miércoles 12, ya conocida la fórmula, respecto del lunes 10. La presión compradora empujó el índice MERVAL hacia la suba, para luego desplomarlo el viernes. El comportamiento del riesgo país acompaña esta evolución, permaneciendo, sin embargo, por arriba de los 800 puntos, que fue el piso alcanzado en el momento de tensión cambiaria del mes de abril.

A esta altura del artículo, se preguntará por qué un esfuerzo de análisis tan grande sobre el desempeño de variables en un cortísimo plazo. La necesidad de contrarrestar el voluminoso marketing mediático aludiendo la felicidad que provocó en los agentes económicos, predominantemente financieros, el anuncio de esta fórmula es la que obliga a presentar el cuadro precedente, con el fin de ilustrar la banalización del discurso económico que los medios y la propaganda oficialista pretenden instalar en la población. Se pretende presentar una fórmula oficialista que incorpora como candidato a vicepresidente a un senador que no puede renovar su banca por falta de consenso electoral, y que además salta el cerco de su propia historia política, como la solución al desmadre de variables económicas que se viene produciendo hace un año y medio. Es necesario entonces cuantificar lo más cuidadosamente posible esta débil alquimia electoral de Cambiemos en procura de ganar gobernabilidad hasta el fin de su mandato.

Algunas semanas atrás definimos que, a través de su presidente Donald Trump, Estados Unidos había definido su apoyo por la continuidad de Mauricio Macri, presionando al FMI para que desembolsara la cuantiosa suma de U$S 38.000 millones. El organismo multilateral otorgó, además, la libre disponibilidad de esos recursos, algo inédito y transgresor de su carta orgánica. Razones geopolíticas sin dudas habrán impulsado al presidente republicano a adoptar esas decisiones. Como contrapartida, no hay «votos de los mercados» por ningún gobierno cuando se trata de realizar las ganancias obtenidas. La suba del volumen bursátil operado y la baja del riesgo país favorecen a los tenedores de títulos valores argentinos a deshacer sus posiciones sin sufrir cuantiosas pérdidas, a expensas de quienes creen genuinamente en los beneficios del «efecto Pichetto».

La estabilidad cambiaria se logra vendiendo reservas internacionales del Banco Central, que potencia los beneficios alcanzados al especular entre la tasa de interés y la evolución del tipo de cambio, arbitrando entre el mercado de pesos y dólares.

El verdadero «voto de los mercados» favorable se lograría si el gobierno consiguiera recomponer la oferta privada de divisas, aumentar significativamente las reservas internacionales y, consecuentemente, producir un abrupto descenso de la tasa de interés doméstica. Ese sería el escenario más propicio para un despegue de la economía real, hoy colapsada.

No hay un nombre mágico capaz de tranquilizar las variables con su sola presencia. El último que pretendió asumir ese rol fue Domingo Cavallo en el 2001. Es bueno recordarlo, Senador.

Una cocina de contenidos en cada casa

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En un pasaje de los Evangelios —aquel que dedica a las Bienaventuranzas—, Mateo razona así: nadie enciende una lámpara para esconderla debajo de una vasija dada vuelta. Más bien es al revés: la lámpara va encima del candelero, para alumbrar a los que viven en la casa. Una lógica que parece inapelable, a prueba de balas. Y sin embargo, eso es precisamente lo que este gobierno hace con la cultura argentina desde que asumió: taparla con una vasija para evitar que brille, y apostando además a que consuma el oxígeno de ese espacio cerrado y que su llama se apague.

Eso es lo que también está haciendo con casi todos los otros ámbitos de la vida del país: la producción y el trabajo, la Justicia, la educación, la salud… Pero por vocación y profesión, el área a la que soy más sensible — porque es la que frecuento como lector / oyente / espectador, y porque es aquella que recibe lo que elegí y amo producir— es la de la cultura y la comunicación. Sobre la cual el oscurantismo macrista descendió y desciende cada vez más, cubriéndola con su cono de sombras.

La emergencia más grande es la económica, que priva a millones de alimento, techo y medicamentos: eso está claro. En contextos como este, lo que denominamos consumos culturales es lo primero que desaparece de nuestros gastos. Pero sin embargo —aunque esto suene a paradoja, créanme que no lo es— cuando se asfixia la vida cultural, se acalla el disenso hasta límites orwellianos y se potencia la basura que circula por medios y redes hasta humillar al Huxley que escribió Un mundo feliz, la posibilidad de cambiar la situación económica de las mayorías se reduce drásticamente. El ciudadano alienado y distraido por contenidos frívolos o malintencionados es un esclavo que no sabe que es esclavo. El ciudadano angustiado y alimentado con noticias falsas es un siervo que se apura a renovar la sumisión ante su amo, tan pronto le indican que pase al cuarto oscuro.

 

En «Un mundo feliz», Huxley imaginó una felicidad química.

 

Si queremos un salto de calidad democrática que no sea cosmético y fugaz sino profundo y duradero, tiene que echar raíces en el nuevo panorama cultural. Algo que el oscurantismo macrista parece haber comprendido e instrumentado mejor que el campo popular. No hay mejor prueba que el shock que produjo en vastos sectores de la población, que tolera mansamente despojos dignos de escándalo pero además los justifica, mientras defiende a la mano de hierro que se los impone. Tanto en la clase media como en los sectores más vulnerables hay gente que padece una suerte de Síndrome de Estocolmo, sólo que colectivo. Para ayudarlos a despertar de ese trance, la cultura y la comunicación pueden ser más efectivos que la militancia política formal.

 

Los dolores de la (indi)gestión macrista

En mi experiencia, cada vez que se saca el tema de alguna crisis en el campo cultural, de lo único que se termina hablando es de guita. Tiene su lógica, y hoy más que nunca. La forma más efectiva de acallar ciertas voces es cerrando la canilla que las ayuda a producir obra. Y la (indi)gestión macrista ha sido muy efectiva a este respecto. Casi no nos queda cine. La industria editorial perdió todo apoyo estatal. Nuestra producción televisiva está entre las más pobres —en términos de dinero y de ideas— de América Latina. Los medios opositores se encuentran en terapia intensiva, atacados en maniobra de pinzas por presiones políticas y económicas. Los estatales no admiten el disenso ni la pluralidad, y los medios privados más populares —aquellos que ya en los ’50 Walsh denominaba la cadena de desinformación— mucho menos.

Al mismo tiempo que reduce la producción cultural a su mínimo histórico (porque, entre otras cosas, sabe que siempre le será arisca), el gobierno fabrica a destajo contenidos Marca Acme que propala por los medios amigos y por las redes sociales que parecen diseñadas para su marketing. Estos nuevos medios son muy útiles a las características biodegradables de lo que pasa por nueva política: ideas-fuerza —lo que antes llamábamos slogans— que tornan innecesaria la elaboración o la argumentación, efecto inmediato y producción industrial (un contenido reemplaza a otro, la capacidad de concentración no es imprescindible) de piezas intercambiables que se valoran por su efecto y no por su verdad: la mentira que deseamos oír produce placer químico y desmoviliza, al igual que la droga soma que inventó Huxley en su distopía de 1931; la realidad, en cambio, suele ser incómoda, difícil de digerir, abrasiva al tacto.

 

 

Cuando el gobierno retorne a manos de una fuerza política de corte popular, habrá que tomar medidas urgentes también en esta área. Porque si no interviene muy activamente en la cultura y persuade a la sociedad de adoptar una agenda común —un relato-río, del cual se desprendan todas las conversaciones secundarias que sean contingentes—, llevar adelante contrarreloj las transformaciones que el pueblo espera y necesita se le va a hacer cuesta arriba — por no decir imposible.

Hay que devolver su provisión de oxígeno a las formas tradicionales de la cultura: el cine, los libros, el teatro, la televisión, la música. La emergencia económica tornará difícil que abunde el dinero, pero el Estado dispone de infinidad de variables (exenciones impositivas, por ejemplo) que brindarían inmediato alivio a la producción cultural. Y aunque se dispusiese de fondos suficientes, la decisión esencial no debería ser económica sino política: determinar el sentido del financiamiento posible. Durante los gobiernos kirchneristas se privilegió una política de subvenciones que apuntaba al pleno empleo de artistas y artífices culturales. Que no se la haya complementado con un direccionamiento estratégico terminó dando lugar a esta paradoja: un gobierno popular que invertía y mucho en la producción cultural, pero que sin embargo no contribuía a crear contenidos masivos. De este modo se generaba multiplicidad de obras en un espacio cultural enorme pero a la vez atomizado, mientras se cedía el mainstream —la creación de contenidos populares— al adversario político. ¿Cómo puede ser que, si se nos pregunta qué pelis fueron fenómenos masivos durante el kirchnerismo, las primeras que acudan a la mente sean las de Campanella — cuyos valores no pueden ser más ajenos a los de nuestro pueblo?

Si hubiésemos contado con un Favio joven durante las gobiernos kirchneristas, le habríamos permitido filmar pelis como sus tres primeras: de producción modesta y gran ambición artística. Cuando lo que necesitaríamos es financiarle un Juan Moreira o un Nazareno Cruz: obras de ambición equivalente pero con vocación de llegar a un gran público, de convertirse en un hecho cultural de esos que todo el mundo comenta en su casa, en el bondi o en la oficina. Y para eso, además de talento hace falta una política cultural que ayude a que los proyectos seleccionados a ese fin alcancen valores de producción internacionales. La raquítica producción actual no sólo no satisface la demanda del mercado interno: también nos impide instalarnos como polo cultural en el mundo, donde —por ejemplo— la enorme mayoría de nuestra producción audiovisual aparece como substandard en términos industriales.

 

El «Juan Moreira» de Favio: cine popular con contenido popular.

 

Los primeros gobiernos peronistas marcaron el camino: a mediados del siglo pasado, estaba claro que un gobierno popular debía contribuir también a crear un imaginario popular en el espectro audiovisual — que por aquel entonces se limitaba al cine y a la radio. Fue el tiempo en que brillaron Discépolo y del Carril, como en los ’70 brillaron Favio y Solanas. Que en lo que va del siglo no haya habido artistas equivalentes en lo audiovisual (para encontrar repercusión masiva semejante hay que irse a otras disciplinas, como la música del Indio Solari o los espectáculos radiofónicos de Dolina), ¿significa que no existen hoy talentos semejantes, o más bien que no hemos sabido identificarlos y acompañarlos?

Pero aun cuando consiguiésemos financiar la producción artística, proteger a lxs talentos menos comerciales y crear un polo de producción de contenidos para el público masivo (películas, series, programas de entretenimiento, telenovelas y tiras), sólo habríamos cumplido con el treinta por ciento del objetivo necesario. Porque —y con esto volvemos a aquellas realidades que el gobierno actual parece haber entendido y asumido mejor que nosotros— en este siglo XXI ya no se verifica por un lado la producción cultural y en segundo término su difusión por los medios de comunicación: en el presente, la comunicación es en esencia el mainstream de la cultura. Ya no hay dos dimensiones aisladas, la cultura por acá y a continuación los medios que la recogen para diseminarla por el mundo. Hoy en día, la comunicación (o sea, aquello que ocurre en las redes y en los medios) es la cultura.

 

 

To communicate, or not to be

En cualquier otro momento, la escandalosa merma en términos de producción cinematográfica y televisiva habría sido percibida como una carencia, como un agujero indisimulable. Sin embargo, lo que está ocurriendo es, por un lado, que los espacios vacíos son cooptados por la producción internacional, con el beneplácito de un gobierno que se caracteriza por su entreguismo; y después, que la demanda popular de contenidos locales está siendo satisfecha por lo que circula en las redes — mensajes sociales, polémica, discusión política, música ligera en forma de tweets, gifs, historias de Instagram, podcasts, videos de YouTube y demás.

Por su misma naturaleza, la dinámica cultural es permeable a la energía de los más jóvenes. Y la cultura juvenil de hoy no pasa por el cine, ni por la TV abierta ni por los escenarios formales, sino por sus celulares, tablets y computadoras. Lo que no puede ser leído, visto, oído, disfrutado, producido y difundido por esos aparatos, no existe para ellos. Lo cual significa que se manejan con las mismas herramientas de comunicación que este gobierno manipula tan bien, y que por ende están particularmente expuestos a su influjo.

 

 

Hablamos de formas breves e instantáneas, llamativas antes que seductoras, de efecto adrenalínico, que admiten la analogía con el fenómeno punk: cualquiera puede usarlas, aunque carezca de formación académica; basta un acorde mal tocado para que nos sintamos interpelados por su energía, para que nuestros cuerpos respondan a su provocación aun antes de haber podido razonar al respecto. Son pura forma, que no precisa indefectiblemente de contenido, y por eso los poderosos de este mundo —que son habilísimos en eso de renovar el packaging de la realidad, disimulando que adentro de esos envases tan vistosos no hay nada, o hay veneno— los articulan tan bien a su servicio.

Los del campo popular debemos abrazar la diversidad del presente; dejar de ser conservadores en lo cultural, de apegarnos exclusivamente a las formas tradicionales, para tomar las formas nuevas por asalto. Nosotros, que somos empatía pura, estamos llamados a llenar esas tecnologías flamantes de contenido. Porque, mientras muchos piensan que sólo sirven para sus usos actuales —deslumbramiento sensorial, adicción al high permanente, sentimientos sin sensatez—, nosotros sabemos que una tecnología sólo puede ser medida por el empleo que hagamos de ella. No olvidemos que los Lumière, que inventaron el cinematógrafo, creían que no servía más que para espejar la realidad e impactar a un público ingenuo que compraba la fantasmagoría del tren que irrumpía humeando en la sala de proyección. Tuvieron que llegar otros, que entendieron mejor las potencialidades de la invención, para crear a través suyo obras de arte imperecedero y ayudarnos a reflexionar sobre la condición humana.

En estos días, los que creen manejar las redes se conducen con la misma miopía de los Lumière, y las explotan con la ansiedad cortoplacista de quien sólo busca rédito económico y político. A través de estos medios nuevos, el poder somete a las masas a un maratón de masturbación compulsiva, una sucesión interminable de excitaciones y agotamientos. Pero esas herramientas pueden ser redefinidas para usos más sofisticados, que nos permitan apreciar —e incluso profundizar— los infinitos matices de la experiencia humana.

Hay que lanzarse a llenar esos envases huecos de contenido; y el contenido es, por definición, nuestra área de excelencia. Por eso hay que lanzar una ofensiva en múltiples frentes en simultáneo.

 

 

Tenemos que hacer lo que esté a nuestro alcance para que vuelva a funcionar la factoría del arte local, en todas sus disciplinas y estilos, y para que sus creaciones vuelvan a estar al alcance de las mayorías. Porque, además de dar trabajo y crear un producto que alimente el mercado interno y circule por el mundo —donde el talento argentino es tan reconocido como nuestra carne, nuestros vinos y nuestro fútbol—, el arte popular tiene un efecto terapéutico sobre la sociedad, a la que ayuda a metabolizar las circunstancias que le tocan vivir, por dificultosas que sean. Un pueblo en contacto frecuente y familiar con el arte es un pueblo que, además de disfrutar, de permitirse el goce, puede proyectarse hacia el futuro.

Tenemos que producir contenidos populares, para no cederle el mainstream —que construye el imaginario colectivo del presente, las figuritas y las emociones a las que el pueblo apela para decodificar su realidad— a los fabricantes de sentido que trabajan al servicio de la causa antipopular. ¿Quién contaría sus desvelos, su cotidianeidad, sus anhelos, su resistencia, sus rebeldías, mejor que nosotros? Así como sabemos que no se debe dejar la información en manos de Magnetto y sus minions, tampoco podemos regalarle las ficciones que el pueblo ve en familia y comenta con sus relaciones y amigos y a las que usa como espejos para definirse por la positiva o por contraste.

Tenemos que redefinir el canon cultural de la Argentina, agregándole aquello que el poder le retaceó por razones políticas: la decisiva contribución de los artistas populares, de Discépolo al Indio Solari, pasando por Arlt, Oesterheld, los Walsh —Rodolfo y María Elena—, Favio, Osvaldo Soriano, Liliana Bodoc y tantos otros. Nuestra idea de nación como comunidad solidaria se expresa mejor a través de ellos, de sus juegos sensibles y de sus heroísmos colectivos, que de las fantasías solipsistas de Borges.

Tenemos que alimentar la potencia cultural de los jóvenes desde la infancia, y para eso hay que sincronizar esfuerzos con el sistema educativo que también se reinventa desde la consciencia de que hoy no hay educación sin (los nuevos medios de) comunicación. En los Estados Unidos de la posguerra, a mediados del siglo pasado, la conducción política del Estado entendió que para minimizar los efectos del shock en la juventud —la orfandad de los hijos de los caídos en batalla, las limitaciones económicas causadas por el efecto bélico— había que generar marcos de contención y canalización de la energía juvenil ya desde el sistema educativo. Fue entonces que instrumentaron Departamentos de Drama en cada escuela, permitiendo que los jóvenes encontrasen en los escenarios un lugar donde transformar su dolor y su rebeldía en arte. (Y generando, de paso, un efecto secundario al que también sacaron su jugo: de esas experiencias escolares salieron los James Dean, los Marlon Brando, los de Niro, y las Meryl Streep.) Hoy en día ni siquiera es necesario un escenario físico para ayudar a les pibes a sacar afuera sus obsesiones y sus dudas: basta con un teléfono que disponga de una cámara decente.

 

 

Y también tenemos —last, but not least— que intervenir de forma inteligente en el escenario de las comunicaciones. Tal vez sea esta la parada que se presenta más difícil, precisamente porque es aquella de la que dependen todas las iniciativas que acabo de mencionar. El campo antipopular es el dueño de casi todos los medios masivos, y peor aún: es el dueño de casi todos los cables por los que navegan los contenidos. En algún momento (más temprano que tarde, por favor) habrá que dar la pelea legal para democratizar, o sea desmonopolizar, ese escenario. Lo que hoy está a nuestro alcance es darnos una política de medios que, primero, sustente y ayude a crecer a aquellos que vienen expresando nuestras voces desde el desierto de la pauta y los anunciantes; y que de ser necesario cree nuevos, siempre sobre la base de un proyecto a largo plazo sin el cual la construcción política perdería sus pies. Así como no debemos regalarle a los minions la factoría de los sueños de nuestro pueblo, tampoco debemos dejar en sus manos el mainstream de la comunicación. Mientras tanto, como no podemos disputarle al adversario la posesión de la fábrica de soma, lo que sí está a nuestro alcance es interceptar sus envíos y alterar la fórmula; quiero decir, intervenir las formas breves que producen las nuevas tecnologías para despojarlas de sus efectos narcóticos, antipolíticos, y cargarlas de la multiplicidad de contenidos que en el campo popular producimos a destajo, hasta con los ojos cerrados.

Los herederos de Los siete locos, de Cambalache, de Operación masacre, de El Eternauta, del Moreira, de Dailan Kifki, de Oktubre, de No habrá más penas ni olvido, de La saga de los confines, serán concebidos, investigados, plasmados y/o difundidos a través de las nuevas tecnologías a los que las mayorías tienen acceso, porque esa es la masilla que les pibes moldean y a la vez es el horizonte sobre el cual proyectan su imaginacion. Ahí están las pantallas del futuro, por allí desfilarán las lecturas por venir, los nuevos manifiestos, las estéticas de ruptura, los sonidos de la rebelión. Ese es el idioma con el cual debemos familiarizarnos, los códigos a través de los cuales necesitamos expresarnos para que el proyecto político de las mayorías eche raíces y su luz brille como debe, alto y a la vista de todos, de una vez y para siempre.

 

 

(Una versión cruda de este texto fue presentada el viernes 7 de junio en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en el contexto del ciclo PCN 2020: Políticas Culturales Nacionales. El disparador fue el tema CULTURA Y COMUNICACIÓN: ¿cómo integrarlas?)

fuente: https://www.elcohetealaluna.com/una-cocina-de-contenidos-en-cada-casa/

Dólar, tasa de interés y deuda: ¿a dónde nos lleva el Gobierno y el Banco Central con sus medidas?

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Transcurridos los primeros cinco meses del año, y pese al ingente apoyo multilateral recibido (desembolsos acumulados desde junio del año pasado hasta hoy por US$ 38.000 millones), resulta difícil descifrar la política del Banco Central respecto de las variables que debiera controlar.

En este lapso, la devaluación del tipo de cambio mayorista fue de 18,3%, la inflación minorista acumulada se estima en 20% y la tasa de interés de los instrumentos financieros, referencia de la política monetaria, flota hace rato en torno al 70%. Se observa así que la institución comandada por Guido Sandleris no ha podido controlar la inflación, prevenir la devaluación ni bajar la tasa de interés a niveles compatibles con la actividad económica, que no para de desplomarse.

Se redujo la base monetaria pero la inflación se estima en 20% en lo que va del año

Entonces, ¿cuál fue la política del ente rector en estos meses? Veamos algunas variables relativas al ejercicio 2019.

– Pareciera haber cumplido la promesa de «emisión monetaria cero». La base monetaria, entre enero y mayo, se contrajo un 2,2% promedio mensual, descendiendo de $1.345.587 millones a $ 1.342.638 millones. Este guarismo, sin embargo, desmiente que la inflación sea un fenómeno monetario, habida cuenta de los altos índices de precios en el lapso analizado.

– Si bien hay contracción monetaria en lo que se refiere a la emisión primaria de billetes y monedas, los pasivos del Banco Central no monetizados en dinero contante y sonante -pero devengados en los bancos- crecieron en el período enero-mayo un 26,8% promedio mensual, pasando de $ 815.789 millones a $ 1.034.870 millones. Este fuerte crecimiento de los instrumentos financieros denominados Letras de Liquidez (LeLiq) revela que contener las tenencias en activos financieros en pesos le está costando al Banco Central un crecimiento de sus pasivos con el sector financiero del 4,9% promedio mensual acumulado. Esto neutraliza con creces la contracción de la emisión de billetes y monedas, aunque la expansión no se vuelque inmediatamente al mercado.

– Las reservas internacionales descendieron U$S 1.046 millones entre el 02/01 y el 31/05. Esta caída ocurrió a pesar de que hayan ingresado U$S 10.885 millones provenientes del cuarto desembolso del FMI. Se acumuló a abril un superávit de balanza comercial de U$S3.147 millones y, según la difusión realizada por el propio gobierno, la campaña cerealera arrojó una cosecha récord, cuyo flujo de divisas por exportaciones debiera haberse notado significativamente en el segundo trimestre del año.

Los factores reseñados -contracción monetaria, fuerte expansión de los instrumentos financieros y caída de las reservas internacionales en un contexto real y potencial de ingreso de divisas- marcan que el BCRA se encuentra deteriorando peligrosamente su capacidad de intervención en el mercado, sin poder controlar la tasa de devaluación, ni la tasa de inflación, y sin poder bajar la tasa de interés.

Por el contrario, el ente rector está acumulando letras financieras (LeLiq) al interior del sistema bancario que presionan para monetizarse en forma creciente, y aceleran la caída  del stock de reservas internacionales. La contención del valor del dólar en el mes de mayo le costó al Banco Central desprenderse de U$S 6.750 millones, un monto superior al 10% del total disponible.

El stock de Leliq equivale hoy a unos U$S21.500 millones

Si se quisiera medir el deterioro sufrido por el «poder de fuego» del BCRA en los primeros cinco meses del año, es necesario realizar el cálculo de los pesos que inmediatamente pueden convertirse en dólares divididos por el número de reservas internacionales brutas.

El stock de LeLiq, convertido a dólares y al tipo de cambio de enero, oscilaba en torno a los U$S 21.500 millones. Ese mismo cálculo efectuado a mayo arroja U$S 23.000 millones. Esto quiere decir que el BCRA sigue aumentando el stock de sus pasivos nominalmente en pesos, pero también en dólares, de modo que la capacidad de presión sobre el mercado cambiario de dichos activos financieros aumenta, y con mayor celeridad mientras disminuyan las reservas internacionales. De continuar este proceso, va a colocar en tensión al sistema financiero porque, en la medida que las reservas internacionales no alcancen para afrontar los vencimientos de deuda y sostener el normal desenvolvimiento del sector externo, el pase de portafolio de activos financieros de pesos a dólares se acelerará.

El Banco Central está en una vertiginosa carrera contra el calendario electoral por lograr que el citado cambio de portafolio de pesos a dólares pueda ser contenido con la venta de reservas y con el mantenimiento de una tasa de interés elevada. Como señalamos precedentemente, este juego en mayo costó un 10% del stock de activos internacionales y, a la vez, acumula una escalada de pasivos monetarios en pesos contra los bancos que deteriora aún más sus posibilidades de regulación. El BCRA, después de cinco meses y tras un fuerte apoyo multilateral, no controla la inflación, la tasa de interés ni el valor del dólar. Sólo acumula tensiones cambiarias y bancarias con la expectativa de que estas no detonen antes de los comicios.

Lo sorprendente a esta altura de los acontecimiento es que el Fondo Monetario Internacional sea el principal prestamista de esta jugada extrema para ganar una elección, jugada cuyas consecuencias van a ser soportadas por el pueblo argentino y no por el actual gobierno.

fuente:https://www.eldestapeweb.com/nota/dolar-deuda-y-crisis-a-donde-nos-esta-llevando-el-gobierno–20196811540

Una grieta de larga data y más profunda de lo que parece.

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En un artículo en Clarín del 28/5 último, “No hay dos modelos económicos en pugna sino un conflicto distributivo”, Marina Dal Poggetto dice que a ambos lados de la grieta se apela al Pacto social o al Consenso, en vez de “avanzar en un plan de estabilización que permita desandar los desatinos acumulados” (…) “dieciocho años después de la traumática salida de la Convertibilidad” y que, del lado Cambiemos de la grieta, “vuelven a dejar a una economía endeudada, sin moneda y con un conflicto distributivo”, e impide una “opción del centro” con un supuesto “plan de estabilización”.

Su autora, que ha sabido acumular un potencial crítico interesante, es clara cuando critica la política K de aumento del gasto público y del déficit fiscal primario con tarifas atrasadas, pero le adjudica –como al de Cambiemos- ser “parte de una estrategia de corto plazo”, sin tener en cuenta que fue la larga crisis financiera internacional de 2008 lo que modificó radicalmente sus perspectivas, que tampoco lo tiene en cuenta Dal Poggetto, mientras que el “corto plazo” macrista es una fantasía similar a la de ella, de creer que una deuda creciente, con una economía cada vez más estrecha y por ende más insolvente, podría recrearse en medio de una crisis mundial que ya lleva más de diez años.

Por eso, respecto al plan Cambiemos, Dal Poggetto no aclara que el endeudamiento fue exagerado y que no podía bajar la inflación porque financia la fuga de capitales y la dolarización, y si bien dice que ese programa se hizo insostenible en 2018, al cortarse el crédito, no especifica que ya era insostenible antes, por el sobreendeudamiento innecesario como aliento al ingreso masivo de capital especulativo mediante altas tasas de interés que no hicieron más que crecer y llevaron a una devaluación también exagerada, como la del rodrigazo. También oculta que el segundo acuerdo con el FMI no podía tener otra evolución que la que tuvo: más inflación, peligro de default y más recesión, que ya se veía venir a principios de año porque la estabilización en esas condiciones era imposible, y se confirmó a partir de marzo, con más empresas en quiebra por mayores costos, menos ventas y tasas más altas, complicando la recaudación y la marcha hacia un supuesto equilibrio fiscal cada vez más imposible de lograr.

En 2018 el peso se devaluó más del 100% y llevó la inflación a más del 55%, el doble de la que heredó Macri; en respuesta, el BCRA subió las tasas de interés al mayor nivel del mundo y tampoco pudo frenar la inflación. Esas tasas, que alcanzaron al 70%, obligaron a muchas empresas y sobre todo a las pymes a achicar sus operaciones o cerrar. La recuperación entrevista de diciembre a febrero últimos, al no mejorar el salario real, no iba a mejorar el consumo, y en marzo, la inversión cayó en más del 24% , cerca de 10% respecto a febrero, el nivel más bajo en diez años. La prueba llegó en abril, cuando se confirmó el desplome del consumo, así que no hay reactivación, ni por consumo ni por inversión y, lo que es peor, el PBI seguirá cayendo.  Por la velocidad con que se evaporan las reservas y la inestabilidad cambiaria a que dará lugar, el dólar y la inflación seguirán en alza, y si se siguen empleando dólares en mantener la estabilidad ficticia que es el eje de la política de Cambiemos, subirán aún más, y si se confirma que en marzo la actividad económica cayó más del 6% i.a, la suposición de que lo peor había pasado se va a esfumar y dará lugar a una nueva baja en el PBI per cápita que quizá se extienda a 2020 y nos convierte en uno de los siete peores países en performance económica junto a Venezuela, Guinea, Irán, Nicaragua, Sudán y Turquía, según el FMI.

El planteo de Dal Poggetto, al no reconocer que estos problemas están del lado Cambiemos de la grieta, oculta el carácter sólo de distribución del ingreso que le asigna a la grieta, sino, de un lado, la industrialización con más empleo y salarios dentro de un cierto estado de bienestar como ocurrió con el primer peronismo, reintentado por Perón con el programa de Gelbard en 1973-1974 y frustrado por la crisis política del peronismo, y a partir de 2003 por el intento del kirchnerismo de reconstruir esa experiencia histórica (industrialización, empleo y relativo estado de bienestar), esta vez frustrada por la crisis del capitalismo financiero internacional de 2008 y la falta de una adecuación posterior a las nuevas circunstancias. Y del otro lado de la grieta, las respuestas estabilizadoras como las de Macri y las de todas las anteriores desde el rodrigazo de 1975.

Los planes de estabilización siguieron con similar resultado con la dictadura (1976) y la política de Martínez de Hoz; en la democracia (1984) –que adoptó el modelo económico de la dictadura- con Sourrouille y Canitrot, que llevó a la hiperinflación, y con la convertibilidad de Cavallo y Menem, recreada con De La Rúa, que terminó en la crisis de 2001. Esta política sólo intentó revertirla el kirchnerismo con los errores que señala Dal Poggetto, pero borrando la profundidad de la diferencia y la verdadera naturaleza de la grieta al atribuirla sólo a una disputa por la distribución del ingreso. Y peor aun cuando propone superarla con un plan de estabilización, cuando ningún plan de estabilización logró estabilizar, al promover –directamente con Macri e indirectamente antes- la desindustrialización y la primarización de la economía, el endeudamiento y un saldo comercial insuficiente por altas importaciones, con baja del salario y reducción del mercado interno.

Dal Poggetto oculta que ésta es la verdadera grieta: marca la reducción del gasto público pero no la del salario, la baja del déficit primario con aumento del déficit fiscal financiero, y que en los países desarrollados y emergentes en serio acuden al proteccionismo como respuesta al gran proteccionismo de Trump, al contrario del actual modelo económico local, que profundiza el liberalismo comercial y represivo que el presidente estadounidense promueve en el patio trasero.

Así, frente a la grieta no hay un centro sino un necesario cambio de política, que los pilares de la política económica macrista son muy diferentes a los pilares de la política económica kirchnerista. Y que su error fue potenciar el gasto sin buscar la manera de incrementar los ingresos porque no entendió que la crisis de 2008 –como la de 1929- vino para quedarse y requería replantear el conjunto. En cambio, el error del macrismo es insistir en la primarización de la economía y la desindustrialización y centrar la preocupación en aumentar una deuda impagable que obligará a más ajustes, menos empleo y menos salarios, creciente dependencia financiera e integración mundial subordinada, al contrario de la integración de los países centro del sistema mundial o de los verdaderamente emergentes, salvo que no se trate de un error, en cuyo caso la grieta sería aún más profunda.

 

Estrategia internacional de Donald

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Desde un principio, el actual presidente de los EEUU, en franco contraste con su antecesor, adopta en el tratamiento de las cuestiones de estado una actitud con las características más duras de los  últimos gobiernos republicanos. Además, y esta es una novedad, opta por maltratar a sus pares en ejercicio del poder en naciones, hasta ahora, tradicionales aliadas.

En un comienzo fueron posturas y gestos poco habituales, para ser benignos; se pensó que eran simples extravagancias, pero con el correr del tiempo, los desplantes no inocentes del presidente Trump, sus agresiones y amenazas, comenzaron a operar con severas consecuencias que afectaron el hasta entonces previsible statu quo internacional. En su soberbia no imaginó que sus socios se atreverían a cuestionarlo y que, lejos de resignarse, estos estrecharían su firmeza defensiva y responderían con un acelerado enriquecimiento de la vinculación entre ellos: La Unión Europea junto a las naciones que EEUU considera lisa y llanamente sus peores enemigos: Irán, Rusia y China.

Este comportamiento, en especial en lo referido a los países de la UE y Canadá, dio como resultado la fractura del atlantismo, que suponía una visión común de Occidente hacia valores compartidos, nacida de la condición de aliados en la segunda guerra mundial, y que daría lugar a la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte   y demás instituciones surgidas a partir de la finalización del conflicto; en su postrimería, del 1º al 22 de julio de 1944, en la Conferencia realizada en Bretton Woods, se establecieron las reglas que normarían las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo; se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Ambas organizaciones empezaron a funcionar en 1946, usando el dólar estadounidense como moneda de referencia internacional.

En los meses previos a Bretton Woods se habían debatido dos propuestas distintas; una, apoyada por Estados Unidos, resultó vencedora; fue elaborada por Harry Dexter White. La británica correspondió al economista John Maynard Keynes y consistía  en la creación de un órgano internacional de compensación, la International Clearing Union (ICU), que emitiría una moneda internacional (Bancor) vinculada a las divisas fuertes y canjeable en moneda local por medio de un cambio fijo. Esta decisión sería de algún modo el acta de desplazamiento del rol que había desempeñado Gran Bretaña durante años y hasta entonces; finalizada la guerra, se reconocerá a los EEUU como figura central de la economía y las finanzas de Occidente y líder mundial en lo político, económico y militar.

Se inicia entonces el período de la llamada “guerra fría” que se extiende hasta la caída del Muro de Berlin (9 de noviembre de 1989) y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (8 de diciembre de 1991) con el Tratado de Belavezha, que marcó el final de ese período, con la constitución de Estados que reemplazarían a las hasta entonces Repúblicas Soviéticas.

Entonces sobreviene una etapa de unilateralismo norteamericano, que fue severamente deteriorado durante la gestión de George W. Bush y se acelera a partir del atentado a las Torres Gemelas (1 de septiembre de 2001) y la invasión de Irak (20 de marzo de 2003).

Para entonces el mundo alentaba tímidamente el ingreso a un ciclo de multilateralismo controlado, y así fue aunque de manera imperfecta, pero con el advenimiento de Trump las cosas comienzan a cambiar ya que el presidente deseaba una distinta configuración del poder mundial. En su visión, en una primera instancia, sería necesario compartir con Rusia, ciertas posturas comunes, dividiendo claramente las áreas de influencia.

Con esa convicción expresada sin vueltas, no fue necesario esperar mucho tiempo para observar los resultados de la persistente tarea de desbaratar los importantes consensos internacionales establecidos, en buena parte logrados durante la gestión de su predecesor Barak Obama, a quien Trump le negaba toda condición de liderazgo para si reconocerlo en V. Putin.

Veamos las principales acciones unilaterales del presidente.

**En enero de 2017, se retira EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP – Trans Pacific Partnership), firmado en Auckland, Australia, el 4 de febrero de 2016. Este tratado de libre comercio reunió a EEUU junto a 11 países de la Cuenca del Pacífico.

**En agosto de 2017, la declaración de EEUU, que anunciaba el retiro del Acuerdo de París sobre cambio climático y cuidado del medio ambiente, firmado el 12 de diciembre de 2015, por 195 países y ratificado en Nueva York, en la sede de la ONU, el 22 de abril de 2016.

**En mayo de 2018, alegando informes de la inteligencia israelí sobre incumplimientos de Irán, EEUU se retira  del acuerdo limitativo de la actividad nuclear de Irán Plan Conjunto de Acción Comprensiva (JCPOA, por sus siglas en inglés), firmado el 14 de julio de 2015 por Irán con EEUU, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia (los cinco son miembros del Consejo de Seguridad) más Alemania (grupo 5+1).

**En octubre de 2017,Estados Unidos había anunciado su retiro de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

**El 23 de marzo de 2018, el gobierno del presidente Donald Trump, impuso un aumento de aranceles de 25 por ciento en las importaciones de acero y de 10 por ciento en las de aluminio, pero ordenó la suspensión de la imposición de los mismos a la UE, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur y México. El 31 de mayo del mismo año anunció que a partir de la 0 hora del día siguiente se dejaba sin efecto esta exención de aranceles en relación a Canadá, México y la UE,  desconociendo  lo pactado en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, (TLCAN, o NAFTA, por sus siglas en inglés)  vigente desde  1994. A partir de aquí el Tratado fue modificado y transformado, en octubre de 2018, en el nuevo Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés/ T-MEC, en español) sujeto a ratificación.  En el caso de EEUU, sorpresivamente, luego de enviar al Congreso la documentación pertinente, Trump dispuso aplicar a las importaciones provenientes de  México una tarifa progresiva del 5 % a partir del 10/06/19 con escala ascendente hasta el 25 % el 01/10/19. De esta forma, presiona severamente para obtener el rédito político del sector ultra que apoya su política vinculada a la erección del muro fronterizo.

** El 19 de junio de 2018, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Niki Haley, anunció que Estados Unidos se retiraba oficialmente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU,… “por el prejuicio crónico del Consejo contra Israel”.  

**El 1º de febrero de 2019, EEUU anunció que se retiraba del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), celebrado entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en Washington  el 8 de diciembre de 1987

Continúan produciéndose hechos ratificatorios de la premeditada y beligerante  actitud del presidente de los EEUU en el sentido de establecer un nuevo orden basado en su “America First”, lo que provoca respuestas a través del mundo que señalan que, como de costumbre, solo logra Trump el efecto contrario al buscado.

Trump  el 17 de abril de 2019, reconoció a Jerusalem como capital de Israel y también en ese mes abogó por la incorporación a Israel de los Altos del Golán, territorio de Siria ocupado de facto por  Israel en 1967. Asimismo, celebró la ocupación de territorio palestino en Cisjordania realizada través de los asentamientos ilegales.

Dos días más tarde, el 16 de julio de 2018, en la 20ª Cumbre Unión Europa – China, ambas partes ratificaron la “Estrategia Económica Global”, que consideró las medidas necesarias para evitar las consecuencias de la guerra económica desatada por Trump. Entre otros documentos se firmó un Memorando de Entendimiento entre el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) parte del Grupo del Banco Europeo de Inversiones, y el Foro de la Ruta de la Seda (SRF), que confirmó la primera coinversión en el marco del recientemente creado “Fondo de Coinversión China-UE”

Con Corea del Norte el acuerdo que se firmó en junio de 2018, en Singapur, sede de la primera reunión entre Trump y Kim Jong-un, establece que Corea se desnuclearizará, pero no se sabe cuando ni como; no hay términos ni condiciones, ni plazos; por el contrario, Trump declaró a los periodistas -increíble pero cierto- que el desmantelamiento nuclear ”llevará mucho tiempo…” Los coreanos, previamente, lo condicionan ante el incumplimiento de EEUU .

Documento completo: Reconversión de la política internacional norteamericana a partir del 20 de enero de 2017

Dólar, reservas y economía: está todo tranquilo…¿o no?

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El mes de mayo, contra muchos pronósticos, incluso de este columnista, cerró con relativa calma respecto de la volatilidad de las variables del primer cuatrimestre. El gobierno festejó el desembolso del Fondo Monetario Internacional por U$S 10.885 millones realizado el último 9 de abril como una clara señal del respaldo del organismo multilateral, muestra del decidido apoyo del presidente Donald Trump al gobierno de Macri.

Sin embargo, una lectura más precisa del comportamiento de las variables en el corto plazo permite apreciar que el costo de la endeble “pax cambiaria” es muy elevado. Los cuadros que continúan describen el desempeño de algunas variables claves del mercado cambiario y financiero desde el desembolso del organismo internacional.

La promesa de Cambiemos a EE.UU. por un adelanto del FMI
Lo primero que resalta es la caída de las reservas internacionales desde la efectivización del aporte del FMI hasta el último dato disponible suministrado por el BCRA. En apenas 49 días corridos se esfumó la totalidad del desembolso, descendiendo las reservas internacionales en U$S 11.900 millones. La variación negativa fue del 15,35%. Vale subrayar el momento del ciclo anual en que ocurre la pérdida, pues el segundo trimestre del año es el más holgado en disponibilidad de divisas por el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas primarias.

La primera reflexión sobre este guarismo es que el respaldo internacional, en particular el de los Estados Unidos, no ha reconquistado la confianza de los agentes económicos para la reconstitución de la oferta privada de moneda extranjera. El gobierno debió acudir a un nuevo “perdón” del organismo multilateral, abandonando las bandas de no intervención cambiaria para impedir un salto del dólar al techo de las mismas que hubiera ubicado su cotización arriba de los $51. Además, el ente rector agregó opacidad a su comportamiento al no informar las causas de la venta de reservas.

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Por la libre intervención en el mercado cambiario, y en refuerzo de que no hay oferta privada de dólares, es que el tipo de cambio mayorista se devaluó en el mismo período de sangría de reservas en un 2,83%, aumentando $1,24 pese al accionar del BCRA.

Los primeros datos del rompecabezas son, entonces, una caída del 15,35% de reservas internacionales y, a la vez, una suba del 2,83% del tipo de cambio mayorista en igual período. Resta ver el comportamiento de la tasa de interés del instrumento de absorción monetaria que emite el ente rector, que obra como referencia en el mercado. La tasa de Letras de Liquidez (LeLiq) subió en el lapso analizado 388 puntos básicos, con una variación del 5,8%. El comportamiento de los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado arrojó un incremento del 6,03% al 24 de mayo (último dato disponible) respecto del promedio de abril. Esta evolución del mercado de pesos revela que la tasa de interés no está actuando como un poderoso atractivo para que los inversores mantengan sus tenencias en pesos. Apenas se sostuvo el stock vigente durante mayo.

Completando las otras aristas del análisis se observa que, a pesar de ser un período de abundancia de divisas y de haber obtenido del Fondo nuevos desembolsos y licencias para intervenir en el mercado cambiario, la caída de un 15,35% de las reservas internacionales no frenó una suba incipiente del tipo de cambio mayorista, ni la suba de la tasa de interés de las LeLiq impulsó una suba relevante en los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado.

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El pase a revista de estas cuatro variables evidencia la crisis de confianza que sufre el gobierno de Cambiemos y su tremenda incapacidad para otorgarle un rumbo cierto a la economía. El acuerdo inicial con el FMI debió haber sido cumplido ya que contenía dos lineamientos esenciales: un plan de estabilización de las principales variables de la economía (precios, tasa de interés y valor del dólar) y los recursos del organismo multilateral necesarios para alejar el peligro de default para los tenedores de bonos de la voluminosa deuda emitida en el bienio 2016-2017.

Con la efectivización de U$S 38.000 millones desde el 22 de junio hasta la fecha, cifra relevante si las hay, el gobierno se encuentra hoy con las principales variables desmadradas: una tasa de valor de referencia en torno al 70% anual, una devaluación acumulada desde el comienzo de su gestión que supera el 350% y una tasa de inflación proyectada para este año del 55%. La economía cayó el 2,5% en el 2018 y proyecta otro descenso del 2,0% para este año. Además, la desconfianza de los tenedores de bonos soberanos emitidos por la Argentina hizo que el riesgo país, a pesar del ingente y constante respaldo exterior, se ubicara por encima de los 900 puntos básicos.

Todos los analistas económicos se preguntan cómo seguirá este día a día en el comportamiento volátil de los mercados y cuál será el desenlace. El gobierno se aparta aceleradamente de las pautas acordadas con el FMI y el organismo tolera estos incumplimientos, otorgando sucesivos “perdones” que, a su vez, provocan creciente desconfianza en los agentes económicos. La evolución de las variables en mayo son una muestra elocuente de ello. Mientras tanto, el presidente Macri inaugura obras barriales en la Ciudad de Buenos Aires y se dedica a denostar al peronismo.

fuente:https://www.eldestapeweb.com/nota/dolar-reservas-y-economia-esta-todo-tranquilo-o-no–201961122832

La Grieta

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La renuncia de CFK a la candidatura a la Presidencia de la República sacudió al país y sumió al oficialismo y a la oposición “racional” en un torbellino desquiciado de idas y vueltas, saltos a contramano y frenético zapateo de zoquetes de todos los colores, al compás de una música cuyo melodía y ritmo se armoniza en torno a la repetición hasta el cansancio de un tema cuyo significado nadie cuestiona: “¡Basta de Grieta!”.

Ocurre, sin embargo, que la grieta no es un invento reciente, ni es producto de la perversa imaginación de un Durán Barba o de otro consultor político que pretenda planificar el triunfo de Macri en las próximas elecciones. La grieta es un problema estructural que nos acompaña desde los orígenes mismos de la República y no se salda con un pase de baile desde un lugar del espectro político a otro.

Hacia fines del siglo XIX, un ilustre intelectual argentino, Ernesto Quesada, definía claramente el problema y sus implicancias para el país: “La cuestión del Tesoro es en el fondo el eje de toda la política argentina desde la emancipación… Las luchas civiles, las disensiones partidistas, las complicaciones políticas, el enardecimiento de unitarios y federales, de porteños y provincianos, el caudillaje mismo, todo ha nacido de ahí y ha gravitado a su derredor. Tocar esta cuestión es picar arena candenteaclararla es encontrar el hilo de Ariadna que nos guía en el laberinto de la política argentina”. (El subrayado es mío. Ernesto Quesada, La época de Rosas, Editorial Urbanita, 2011) La grieta no es pues, resultado de una improvisación política. Es la consecuencia de una estructura de relaciones de poder económico.

Desde tiempos inmemoriales, la aparición de un excedente económico ha dado origen a conflictos en torno a su producción, apropiación y distribución  entre los miembros de una sociedad. A lo largo del tiempo esos conflictos fueron mitigados, en mayor o menor medida, con el uso de mecanismos institucionales de orden político, religioso y cultural que permitieron articular un consenso social en torno a concesiones mutuas, subordinando así intereses sectoriales divergentes a la preeminencia de un interés general. Cuando esto no ocurrió, las sociedades entraron en un proceso de descomposición signado por luchas continuas, el empobrecimiento creciente, la desintegración social o sometimiento a sociedades más potentes y cohesionadas.

Desde sus orígenes, la grieta ha engendrado un antagonismo entre los que tienen más y se apropian del producto del trabajo ajeno y los que nada tienen y son desposeídos del producto de su trabajo y eventualmente, de su propia fuerza de trabajo. Entre estos extremos antagónicos se han multiplicado diversos sectores sociales que, participando de distinta manera en esa lucha por la apropiación y distribución del excedente, generaron conflictos de orden secundario. Las formas que adoptaron estas luchas variaron a lo largo del tiempo y de las culturas.

El advenimiento del modo de producción capitalista, y especialmente de su fase actual de acumulación global monopólica, caracterizada por el ejercicio del poder irrestricto sobre todos los aspectos de la vida social (económicos, políticos y culturales), ha derivado en una disminución progresiva de la capacidad de las instituciones de cohesionar al conjunto de la población en torno a un interés común. De ahí la crisis de legitimidad que hoy corroe a las instituciones democráticas en el mundo occidental, y la proliferación de movimientos sociales que, buscando nuevas formas de organización, pugnan por construir un orden nuevo.

Así, la resolución de los problemas intrínsecos a la grieta presente en las sociedades modernas implica pisar un campo minado de conflictos que obliga a separar la paja del trigo para encontrar la salida del laberinto. Esto significa encontrar los puntos de confluencia entre sectores sociales entreverados en conflictos de orden secundario que, levantando una densa polvareda, oscurecen al conflicto principal e impiden ver cuáles son los intereses comunes. Solo conociendo la índole de los conflictos se podrá encontrar el hilo de Ariadna que permite resolverlos.

 

De Yrigoyen a Perón

La candente cuestión de los recursos del Tesoro que menciona Quesada a fines del siglo XIX, se intensificó a lo largo del siglo XX con la emergencia política de dos movimientos sociales: el radicalismo y luego el peronismo.

 

 

Estos movimientos nuclearon a diversos sectores populares que pugnaban por una mayor participación en las decisiones políticas y en los beneficios del crecimiento económico. La incapacidad de armonizar intereses entre los que eran muy pocos, pero concentraban el poder económico y político, y la reiterada negativa de estos pocos a hacer concesiones a los que son muchos y tienen muy poco, ha sumergido a nuestro país en una crónica inestabilidad política. Esta situación desembocó en el siglo XX en una crisis de legitimidad institucional de enorme intensidad que culminó durante los ’70 en ese engendro que hoy conocemos como Terrorismo de Estado. Rasgos de esta estructura institucional han persistido desde el advenimiento de la democracia y una mafia enquistada en las instituciones ha perpetuado la corrupción, la extorsión, el clientelismo, la subversión de valores y la violencia institucional. Hoy día, la causa D’Alessio ha abierto una ventana que permite vislumbrarla. Poco a poco, la negra turbulencia de los ilícitos cometidos a diario por este gobierno emerge a la luz del día erosionando su legitimidad.

En soledad, y con muy escasos recursos, un juez valiente —Alejo Ramos Padilla—, acumula pruebas que muestran cómo las más altas autoridades del gobierno han utilizado el espionaje ilícito, la extorsión económica y la violencia para perpetuarse en el poder persiguiendo y demonizando a CFK y a dirigentes de la oposición. La existencia de esta asociación ilícita; su metodología y forma de organización; sus “grupos de tareas” con participación de periodistas, funcionarios de los tres poderes del Estado, organismos de inteligencia y embajadas de otros países, adquiere importancia a pesar de los esfuerzos de los medios concentrados por bloquear la información.

 

 

La causa D’Alessio está cargada de radioactividad, apunta al corazón de la grieta y a las relaciones de poder que la constituyen. El gobierno lo sabe y hace todo lo posible para hacerla desaparecer de la escena política. Sin embargo, tanto los grupos que conforman al peronismo “racional” nucleados en la Alternativa Federal, como Lavagna y algunos grupos de su coalición, naturalizan las operaciones mafiosas del gobierno. Esto muestra que solo aspiran a transformarse en formula de recambio presidencial. Esta esquizofrenia política que combina rosca electoral y naturalización de la impunidad mafiosa del gobierno, expone la fuerza del proyecto oficial radicada en una política económica que día a día crea las condiciones que permitirán atar de manos al próximo gobierno.

 

 

Una brutal recesión acompañada de inflación desmadrada ha sembrado el hambre y el endeudamiento ilimitado de los sectores más vulnerables de la población. La continua caída de las reservas —para mantener una estabilidad relativa del dólar e impedir que la imagen de Macri se deteriore— y la constante salida de capitales muestran la intención clara del FMI de limitar las posibilidades de acción del futuro gobierno. En el mejor de los casos, este recibirá un país totalmente desarticulado, sin reservas para afrontar los próximos vencimientos de deuda, sin capacidad de generar los dólares para el pago de los mismos y en emergencia alimentaria, sanitaria y energética. Aunque no haya una corrida cambiaria antes de las elecciones —algo imposible de imaginar— el próximo gobierno recibirá un país con un sistema financiero comprometido por una bomba de tiempo constituida por instrumentos financieros cada vez más difíciles de reciclar. En el caso de las LELIQs, el problema se agrava por el crecimiento acelerado de sus intereses que pronto habrán de superar a la base monetaria. A esto se suma un gran endeudamiento interno de corto plazo y en dólares, también imposible de saldar.

Mientras la principal preocupación de la oposición “racional” reside en presentarse como alternativa a la grieta, una alternativa que curiosamente acepta, ya sea de un modo abierto o implícito, todos los objetivos del FMI —la fórmula Alberto Fernández-CFK— constituye una esperanza de cambio. Proclama la necesidad de una unidad nacional lo más amplia posible como condición necesaria para ganar las elecciones y gobernar en el futuro. Sin embargo, todavía falta definir el significado de esta unidad nacional, a qué sectores sociales apela y cuáles son las medidas concretas que se proponen para superar el ajuste.

 

 

 

Dependencia tecnológica y endeudamiento ilimitado

Hoy no basta con apelar a la unidad nacional oponiendo el crecimiento productivo a la especulación financiera. Tampoco basta con pedir tiempo al FMI para generar dólares genuinos y así poder enfrentar el endeudamiento externo. Hoy está en cuestión la lógica que rige la dinámica de una dependencia tecnológica asociada al endeudamiento ilimitado.

La economía argentina es incapaz de producir los dólares que requiere para expandir la acumulación del capital desde hace ya mucho tiempo. Este fenómeno, conocido como restricción externa, es el resultado de un proceso de industrialización liderado por grandes empresas (locales y extranjeras) ubicadas en sectores relativamente más intensivos en capital, sectores que generan una demanda creciente de importación de tecnología incorporada en bienes intermedios y de capital. Esta necesidad no pudo ni puede satisfecha con las divisas provenientes de las exportaciones, en su mayor parte constituidas por bienes agropecuarios y agroindustriales. Esta dependencia tecnológica derivó gradualmente en un endeudamiento externo, y en el abrazo mortal de los lazos de un nudo gordiano constituidos por la inflación, la corrida cambiaria y la fuga de capitales. Estos procesos han sido liderados por un poderoso sector empresario (local y extranjero) que ejerce un control monopólico en áreas estratégicas de la economía. Esta posición de privilegio les ha permitido formar precios abusando de su posición dominante en el mercado. Hoy este sector mantiene su poder económico. La contracara de este fenómeno consiste en el crecimiento de la pobreza estructural. Así, varias generaciones han sido excluidas del sistema productivo y de los beneficios derivados de la inserción en el mismo. Hoy el hambre tiene sitiados a amplios sectores de la población que no pueden esperar a un cambio de gobierno para comer.

Por otra parte, y como resultado de la gestión de este gobierno, la dinámica de la dependencia tecnológica está ahora estrechamente interrelacionada con otra lógica perversa: la del endeudamiento ilimitado que hemos analizado en otras notas. El gobierno de Macri y el FMI buscan ahora imponer un proyecto de país que implica un endeudamiento constante. Profundizando la recesión y la fuga de capitales se aceleran las transferencias del excedente, de los ingresos, de la riqueza acumulada y de los recursos naturales hacia el capital financiero internacional.

La dimensión de la crisis que hoy vivimos es de tal magnitud que su superación no admite medias tintas. De ahí la necesidad de desnudar los intereses antagónicos a la verdadera unidad nacional y los senderos que permiten aproximarnos a un proyecto de país alternativo. Esto no implica cerrarse al dialogo. Por el contrario, significa acompañarlo con acciones concretas e inmediatas tendientes a organizar a la población, desde abajo hacia arriba, y a convocar a su movilización durante este periodo preelectoral en un frente destinado a enfrentar los síntomas más importantes de la catástrofe actual: la emergencia alimentaria, sanitaria y energética, la fragmentación social, la apatía y la desesperanza. Esto permitirá acumular las fuerzas que se necesitan para concretar todos los diálogos y negociaciones que sean necesarios para llegar a las elecciones y luego gobernar.

La lógica de la dependencia tecnológica y del endeudamiento ilimitado ocupa un rol central en la intensificación de los principales conflictos geopolíticos. Esto permite mirar nuestro presente desde otro ángulo, y buscar nuevas alternativas para salir del atolladero en que se encuentra el país.

 

La dinámica de los conflictos mundiales

La actual fase del capitalismo global monopólico se caracteriza por una integración de la producción y las finanzas mundiales a un nivel inédito en la historia de la humanidad. Este fenómeno ha dado lugar a una creciente integración de la producción mundial en cadenas de valor global dominadas tecnológicamente por corporaciones norteamericanas y a una lógica de acumulación del capital en los países centrales caracterizada por una creciente brecha entre el crecimiento de la deuda y el crecimiento del producto bruto.

La guerra comercial entre China y los Estados Unidos es una guerra tecnológica. Estados Unidos busca reestructurar cadenas de valor global y aumentar su preeminencia en el control mundial de tecnología y de mercados. Esta guerra comercial empieza a provocar cimbronazos sobre la producción mundial integrada en cadenas de valor global (zerohedge.com 22 5 2019). En la medida en que se intensifique, afectará al mundo entero, incluido nuestro país.

Por otra parte, la brecha creciente entre endeudamiento y producto bruto ha colocado a la Reserva Federal y a los bancos centrales de los países más desarrollados en una situación sin aparente salida: su necesidad de mantener las tasas de interés cercanas a cero para impedir la implosión de las burbujas existentes en los mercados financieros conspira contra su capacidad de manipular las tasas de interés al alza con el fin de impedir una recesión, cuyos síntomas ya aparecen a nivel global. Al mismo tiempo, las bajas tasas de interés estimulan el crecimiento ilimitado del endeudamiento y la proliferación de nuevos tipos de burbujas en el mercado financiero internacional.

Esta delicada coyuntura económica y financiera internacional se agrava por un hecho de trascendencia única: el creciente agotamiento de recursos no renovables indispensables para la acumulación del capital, y especialmente del petróleo y el gas tanto convencional como no convencional. Recientemente Arabia Saudita ha reconocido la drástica declinación de la productividad de Ghawar, el pozo petrolero más grande del mundo. Descubierto en 1948, contribuyó hasta hace muy poco a explicar la mitad de la producción de petróleo crudo del reino saudí (bloomberg.com 3 4 2019). Por su idiosincrasia,  es representativo de lo que pueda ocurrir con cerca de 200 pozos petroleros gigantes descubiertos hace mucho tiempo y que todavía explican un 60% de la producción de petróleo convencional en el mundo. Muy pocos pozos petroleros gigantes han sido descubiertos recientemente, la mayoría son pequeños y no alcanzan para compensar la producción de los más antiguos (zerohedge.com 16 5 2019). A esto se suma la comprobada pérdida de productividad de los pozos de petróleo y gas no convencional en los Estados Unidos.(wsj.com 10 1 2019).

Estas circunstancias han colocado en el centro de la escena política internacional a las reservas mundiales de petróleo y gas, convencional y no convencional. Estas circunstancias también contribuyen a explicar la militarización creciente de la política económica norteamericana y la intensificación de la presión que este país ejerce hoy sobre conflictos que ponen al mundo al borde del abismo. Desde las recientes amenazas de intervención militar en Irán y Venezuela, a la presión militar en el Mar de China, pasando por la presión económica sobre Turquía, Rusia e incluso Europa, los Estados Unidos sobreexpanden sus exigencias en el escenario internacional al calor de serios conflictos internos que mantienen viva la posibilidad de destitución de Trump y se intensifican en vísperas de elecciones presidenciales en 2020.

 

fuente:https://www.elcohetealaluna.com/la-grieta/

Provincia de Buenos Aires: qué hizo Vidal en estos años

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Semanas atrás, la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, en su carácter de presidenta de la Federación Argentina de Municipios (F.A.M.), presentó ante la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, un reclamo fundado en cifras por los recortes sistemáticos de fondos coparticipables a los municipios.

Este conjunto de lesiones a la autarquía financiera de los municipios se jalona con:

  • La supresión del Fondo de Infraestructura Municipal de libre disponibilidad, coparticipado directamente a los municipios, que rigió en los ejercicios 2016 por $10.000 millones y en el 2017 por $8.500 millones.
  • La baja del Coeficiente Único de Distribución (CUD) de reparto de fondos en los municipios de mayor población, sobre todo en aquéllos que cuentan con efectores de salud propios.
  • El cese de la coparticipación de los derechos de exportación que liquidó otro fondo autónomo para obras municipales, el Fondo Federal Solidario. La PBA perdió recursos por un total de $ 3.400 millones en 2018 y de $ 17.800 millones para 2019. Los gobiernos locales perdieron ingresos por $1.100 millones en 2018 y $5.725 millones para 2019.
  • La adhesión de la Provincia a la Ley de Responsabilidad Fiscal Nacional, que recorta el impuesto a los ingresos brutos, principal recurso provincial coparticipable a los municipios. En línea con el Pacto Fiscal se rebajarán alícuotas:
  • Para la producción primaria de 1,5% a 0,75%.
  • Para la construcción de 3% a 2,5%.
  • Para los servicios de 5% a 4,5%.
  • Para transporte de 3% a 2%.
  • Para las comunicaciones de 5% a 4%.
  • Para los servicios inmobiliarios de 6% a 5%.
  • Para la electricidad, gas y agua de 4% a 3,75%

La recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos del año 2017 fue de $151.735 millones, mientras que la del año 2018 alcanzó los $191.135 millones. La variación interanual de lo recaudado por el principal tributo fue del 26,3%, perdiendo casi 17 puntos reales de ingresos respecto de la inflación minorista (47,6%) en el año pasado.

  • El traspaso a la Provincia, y parcialmente a los municipios, del impacto de los aumentos tarifarios a partir de la provincialización del servicio de transporte, agua y electricidad en el Área Metropolitana. Los incrementos en los precios regulados de gas, luz y combustible han significado una fuga de ingresos disponibles para los distritos bonaerenses del orden de los 5.998 millones de pesos por mes. La transferencia de ingresos anuales es de $ 71.987 millones.

La Provincia de Buenos Aires incurre entonces en un permanente asedio a la autarquía financiera municipal con recorte de fondos institucionales, en procura de cercenar la autonomía política de los intendentes de distinto signo partidario y, a la vez, para transferir el peso del ajuste nacional y provincial a las jurisdicciones de tercer rango.

Ahora ¿Por qué una gobernadora que dispuso de un aumento de recursos fiscales y crediticios inéditos en anteriores gobernaciones no utilizó los mismos para construir consensos que permitieran un desarrollo armónico de su administración, atendiendo las demandas de las jurisdicciones?

Un ensayo de respuesta obliga a un repaso de los números agregados del ejecutado presupuestario provincial desde el cierre 2015, punto de arranque de la gestión, hasta el último año publicado que es el 2018.

Como se puede advertir, el incremento de los ingresos en el trienio 2016-2018 fue del 150,3%, con una leve pérdida real respecto de la inflación mayorista en ese plazo, que fue del 156,8%. Sobresale la decisión de la gobernadora de adherir al pacto fiscal que limita el peso del impuesto a los Ingresos Brutos, siendo esta principal fuente de recursos de la Provincia.

La otra fuente de financiamiento fue el acceso al mercado internacional durante el bienio 2016-2017. La deuda provincial experimentó entre 2016 y 2018 un crecimiento del 188,5%.

Con estos ingentes incrementos de recursos -una vez y media los ingresos y casi dos la deuda- el único resultado positivo relevante que puede exhibir la gobernación es cierta contención del déficit fiscal. Este permaneció estable a lo largo del período y, consecuentemente, redujo su peso sobre el total de ingresos, de un 7,7% al 3,2%. Lo sorprendente es que, en tanto el porcentaje de deuda sobre ingresos ha aumentado del 44,5% al final del 2015 al 69,1% sobre el final del 2018, la tasa de inversión pública apenas lo hizo del 4,1% al 6,3%. Estos guarismos desmienten que el incremento de deuda haya estado vinculado a una fuerte expansión de la infraestructura provincial.

Este rápido recorrido por los números agregados del comportamiento fiscal de la administración Vidal despeja el interrogante del fuerte ataque al federalismo municipal. Los recursos disponibles no se utilizaron para resolver cuestiones estructurales. Por el contrario, la Provincia de Buenos Aires tiene mayor volumen de deuda que antes, una tasa de inversión pública apenas incrementada y un déficit fiscal que, si bien permanece establece, puede verse seriamente comprometido a futuro debido al traspaso de los servicios del área metropolitana.

La gobernadora Vidal no sólo perdió tres años claves en avanzar paulatinamente en la resolución de problemas estructurales de la Provincia de Buenos Aires, como la expansión de la infraestructura y la relación fiscal Provincia-Municipios, sino que afronta las consecuencias gravosas de su inoperancia. Ha comprometido recursos con deuda y deberá hacerse cargo de administrar servicios públicos sin ingresos para subsidiar tarifas. Es evidente que la gobernación va hacia una crisis fiscal y busca compartir las consecuencias de la misma con los municipios que, en su gran mayoría, tienen equilibrio en sus cuentas públicas y bajo nivel de endeudamiento.

Este último es un punto central en el debate provincial de la inminente campaña electoral, entre una gobernadora de Cambiemos que dilapidó recursos y oportunidades para elevar la gestión del principal estado argentino, e intendentes peronistas que han podido sostener con recursos exiguos crecientes demandas sociales, niveles de inversión pública básicos y colocarse al frente de los reclamos vecinales a consecuencia del desorden macroeconómico provocado por las políticas nacionales.

La intendenta Magario, como presidenta de la F.A.M., en el reclamo efectuado en defensa de la autarquía municipal, pone en el centro de escena este debate entre una gobernación paralizada y municipios autónomos que afrontan activamente el impacto de la crisis en sus territorios.

Arias Gibert: “No hay ciudadanía si no hay derechos humanos”

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El equipo de #NoNosQuedaOtra (Radio Rebelde AM 740) recibió en estudios radiales a Enrique Arias Gibert, juez de la sala V de la Cámara del Trabajo. Desde esta sala, fue uno de los jueces que hizo lugar a la demanda rechazando la excepción de prescripción propuesta por Techint, en el caso de lesa humanidad conocido como “Ingegnieros“, un trabajador de la empresa que fue desaparecido durante la última dictadura cívico-militar. Hace pocos días, la Corte Suprema de la Nación Argentina decidió prescribir el caso Ingegnieros, dándole así impunidad a Techint. El poder de las empresas, la ciudadanía, la noción de contrato social y varias definiciones de fondo, para una extensa e interesante charla en la que Arias Gibert desafía con conocimento de causa a los poderes establecidos que aun hoy logran evadir su responsabilidad.

https://radiocut.fm/audiocut/capital-se-enriquecio-durante-dictadura-quedo-impune/

https://radiocut.fm/audiocut/2-capital-se-enriquecio-durante-dictadura-quedo-impune/

 Juicio por reclamo laboral a Techint y fallo de la Corte Suprema en contra

“Técnicamente, lo que se afirma en el fallo de la CSJN es que prescribió la acción de reparación que es consecuencia de un delito de lesa humanidad cuya persecución penal se declara imprescriptible.

Analicemos esto. Los sujetos que secuestraron y torturaron, además de monstruos, obedecían a una lógica que los autorizaba, esa lógica que los autorizaba redundó en que de golpe cayera de manera abrupta el salario argentino, porque el objetivo principal fue tomar el activo. El principal número de desaparecidos eran delegados de personal, miembros de comisiones internas. Lo que se atacó es el Movimiento obrero argentino, esa capacidad de combatividad, que es justamente lo que se hace desaparecer para que no hubiera reacción. Como efecto de eso se produce en general una apropiación de los salarios y en particular, cada empresa que permitió que funcionaran en su interior estos nidos de sicarios, estos agentes de la dictadura… Ellos a su vez se beneficiaron particularmente con la destrucción de aquellas personas que justamente habían organizado a los trabajadores en términos de contrapoder, en términos de resistencia, que es la función justamente de los trabajadores organizados.

Si castigamos a penalmente a los seres humanos que ejecutaron los delitos y nos olvidamos que las acciones penales tuvieron una causa, que fue ese enriquecimiento, a declaración de prescripción de la acción deja impune al capital que se enriqueció con el delito. Eso es lo principal. No nos olvidemos de una cosa, los delitos de lesa humanidad, que son delitos que adquieren dimensión por la causa y, en particular, el genocidio, no pueden hacer que se castigue al órgano y que el beneficiario que fue la causa de la acción delictiva siga enriquecido. Estamos creando monstruos. En definitiva el que se enriqueció, la empresa X, y en general, la burguesía argentina vinculada a los elementos internacionales fueron beneficiarios e impulsores de los crímenes, porque la burguesía dedicada al mercado interno también perdió. Si castigamos a los ejecutores, o castigamos penalmente a los directores de una empresa X, lo que estamos olvidando es que en realidad quien se apropia de todo eso es el giro del capital, mientras el giro del capital pueda hacer desaparecer gente de manera impune, el delito sigue existiendo como posible.”

Arias Gibert con Revista Hamartia en #NoNosQuedaOtra

Cuantas veces hablamos de que no era solo una dictadura militar, y cuando se decía cívico militar se estaba hablando de eso o se intenta. Cuánto falta por profundizar sobre los efectos del golpe de estado que tienen que ver con lo económico, con la cantidad de desaparecidos que tenían que ver con comisiones internas de una fábrica.

“Si me permiten que vuelva a los griegos, ya que estamos en Hamartia. Esto que digo ahora, lo digo en discusión con un trabajo de 1995 de una psicoanalista, Silvia Jabif, Antígona o la necesidad del discurso. Me parece fundamental dejar e claro esta deuda intelectual con una amiga. Yo lo primero que plantearía es que en toda sociedad, la derecha siempre está tratando de presentar un consenso en una sociedad sin brecha. Y esa es la gran mentira a la que concurren presurosos los humanistas y liberales de izquierda y derecha.

Toda sociedad tiene brechas, toda sociedad tiene maneras diferentes de percibir y de percibirse, esto esta constatado incluso desde los estudios de Levi Strauss sobre los bororos en los cuales no veían lo mismo la gente que estaba en el centro que la gente que estaba abajo, diferenciaban totalmente el modo de concebir el pueblo, de dibujarlo a pedido de Levi Strauss. Eso mismo nos pasa en todas las sociedades, es decir, hay cosas que son naturales, y cuando se habla de consenso lo que estamos diciendo es que está callado el antagonismo. El antagonismo existe en toda sociedad democracia. El dialogo es lo que se opone al consenso, porque el dialogo presupone dos logos, el consenso es el sentido único, por eso la derecha siempre busca el consenso, por eso la dictadura hablaba del consenso de los argentinos. Por supuesto si los habían matado a todos, o si querías hablar te cortaban la lengua. Eso es el consenso. Toda dictadura es una sociedad de consenso.”

Y los griegos saben mucho de eso.

“¡Vamos a volvernos griegos! En la Stasis, esta situación de antagonismo, estos enfrentamientos civiles que se producían en cualquier ciudad griega, incluso entre ciudades griegas hermanas, para establecer poderíos, por cuestiones de honor, etc. era procesada mediante el agonismo. Había algo fundamental que era Agón y no Polémos. Agón tiene que ver más que nada con un enfrentamiento reglado, Ya en la tradición latina, por ejemplo, cuando se enfrentan dos ciudades hermanas, ambas descendientes de troyanos como eran Roma y Alba Longa, lo hacen por el enfrentamiento de tres hermanos contra tres hermanos, los Horacios y Curiacios, ellos reemplazan el enfrentamiento bélico por esta lucha casi singular en la que se determinaría la supremacía y se había pactado que la vencedora gobernaría con justicia a las dos ciudades hermanas. Incluso, en esas luchas agonistas siempre había reglas, había cosas que no podías hacer, por ejemplo, no se podía lanzar flechas, etc.”

Enrique Arias Gibert

“Lo que ha hecho la derecha con la dictadura,e incluso en la actualidad es la destrucción de las reglas dejuego adoptadas para dirimir disputas en el marco de la misma sociedad. Cuando la derecha ve que el consenso que impone y le da fundamento como dominadora está amenazado, pasa del Agón al Polémos, lo agonista es una guerra con reglas porque en el fondo somos hostis, y hostis es tanto alguien distinto como alguien a quien le doy mi hospitalidad. Cuando del agon se deriva al polemos la fratria que hace a la constitución de una sociedad como tal se pone en riesgo.”

Desde el año pasado venimos discutiendo en el año sobre la posibilidad real de que en algún escenario electoral se generen algún tipo de sorpresas, no quiero usar la palabra fraude. Pero como los resultados no dan y la derecha no juega las reglas republicanas, muchas veces no sabemos pensar cuál va a ser el próximo movimiento, porque siempre estamos pensando dentro del sistema.

“Te diría que si yo fuera una persona que le importa muy poco las reglas y quisiera convertir el Agón en Polémos no lo haría ahora, lo haría apenas asuma un gobierno de otro signo al cual trataría de venezualizarlo, convertirlo en un país sin estado, en el que justamente ves cuáles son los resultados del paso del Agon al Polemos. Allí se han realizado atentados, se ha matado gente, se ha considerado inhumano al otro, cada vez que se hace ese pasaje de considerar inhumano al otro, el resultado es un espiral de violencia.

En este punto me gustaría hacer un homenaje sentido a lo que nosotros somos con relación a las Madres de Plaza de Mayo. Fijate vos, por ejemplo, que en Antígona, que es una historia bastante interesante, hay dos hermanos que se enfrentan, el padre de los dos tipos que se matan es Edipo, y los dos tipos que se enfrentan, tienen una historia anterior que es la historia de Edipo, el padre de los dos tipos que se matan es Edipo, y los otros tipos que se matan, que son uno de ellos Polinices, Polinices va contra Tebas, y no va solo contra Tebas mediante las reglas del enfrentamiento civil, sino llama a los extranjeros, actúa contra su patria, y además, de acuerdo a lo que surge no solo de Antígona sino de otras piezas de la tragedia griega, como por ejemplo las Fenicias, estaba dispuesto a entregar a las mujeres de Tebas a estos extranjeros invasores. O sea, había pasado del Agón al Polémos. Frente a la muerte de ambos hermanos se produce la tragedia de Antígona en la que, a mi criterio, ves enfrentarse dos héroes trágicos, Creonte y Antígona. Creonte entiende que Polinices atentó contra Tebas, fue contra la Patria pretendiendo destruirla para ser rey. Al pasar del Agón al Polémos ha ido contra las leyes de la ciudad y las leyes de los dioses, no merecía ser enterrado porque era un no humano. Antígona quiere su entierro porque Polinices es su hermano, porque entiende que todos tienen derecho un Epitafio, que es aquello que se escribe sobre el Tafos, el Tafos es la sepultura. El Epitafio es una inscripción sobre la muerte de alguien. Es muy importante que cada ser humano requiera ser inscripto en la memoria.

Antígona enterrando a Polinices

El resultado es que ahí se produce una tragedia en la que Creonte y Antígona, sin temor y sin compasión, tienen en cuenta su deseo, los dos creen que están obedeciendo a una Ley de los Dioses y de la ciudad, los dos se enfrentan… Uno diciendo, este es un no humano, este rompió las reglas de juego y en consecuencia está fuera de la polis, es un apolis, que es el peor de los insultos que te podrían dar los griegos, y Antígona, por el contrario, te está diciendo, aun así hay que enterrarlo. Y es acá donde quiero diferenciar, mientras que Creonte dice: ese es un no humano, no merece nada, no merece ser enterrad; nuestras madres, frente a toda nuestra bronca, frente a toda la locura que significó la dictadura, ¿qué dijeron? Queremos verdad, queremos memoria, queremos justicia. Aun frente a los inhumanos que entregaron la Patria y rompieron todas las reglas de la fratria, los que violentaron la humanidad y por eso son autores. consejeros y cómplices de un delito de lesa humanidad.”

¿Cuánto le cuesta a Techint? Lugar donde agarran a Enrique Ingegnieros y se lo llevan.

“No es un tema económico. En realidad, es muy poco dinero, no te olvides que justamente que María Jimena Ingegnieros, ya había cobrado la indemnización que paga el Estado a los desaparecidos, por lo tanto, la diferencia que había entre eso y entre la indemnización del centro de trabajo es muy poco. El problema no es el dinero, el problema es el principio, porque tener que aceptar que van a reconocer y que deben pagar por la consecuencia de los actos, cuando se han enhebrado con la dictadura más nefasta que tuvo la historia argentina, pues eso es lo que no quieren los grandes empresarios. No es una cuestión de dinero. Es más, es una suma que hasta si me apretas un poco hasta yo la pago.

Esto dejaría claro que el capital no es indemne, que, si el capital actúa, para enriquecerse, utilizando delitos de lesa humanidad, eso es imprescriptible y debe responder.”

“SI EL CAPITAL ACTÚA, PARA ENRIQUECERSE, UTILIZANDO DELITOS DE LESA HUMANIDAD, ESO ES IMPRESCRIPTIBLE Y DEBE RESPONDER”

“Es un tema sobre el cual la Corte Interamericana de Derechos Humanos va a decir algo y creo que no es algo que se vaya a sostener en el tiempo, es mi deseo, pero no soy futurólogo.

En nuestro sistema lo que los jueces deben aplicar se llama ley, la jurisprudencia es lo que los jueces dicen, es decir, una jurisprudencia de cámara, para un juez de cámara… Si vos resolves algo… Sacando razones de apuro, para evitar que la cosa demore más de lo que es necesario, carga y sobrecargo del sistema, que es la única excusa que tenes, vos no podés decir, digo esto porque los otros dicen, vos estás obligado a argumentar y, además, vos no podes… Justamente el juez tiene jurisdicción, ¿qué es jurisdicción? Jurisdicción es decir el derecho. Vos no podés decir el derecho por la boca de otro. Cuando mucho, podés subirte a hombros de gigantes para ver más lejos, pero no se puede descansar en el hombro del otro para que ese otro diga el derecho. Esto a muchos les gusta porque es un modo de ser cómodo, la jurisprudencia como tal no es una fuente formal del derecho, eso es un invento. La fuente del derecho es el ordenamiento legal emanado del Pueblo. Decir el derecho es una obligación de la que cada juez es responsable. No hay ciudadanía sin responsabilidad por los actos.”

Los cortesanos a favor de Techint

“No hay tal jurisprudencia, si uno dice porque otro dice es no decir y es una manera de cubrirse, una manera de no hacerse cargo de lo que se dice y tiene que ver con todo lo contrario a lo que hace falta para un juez de la República. Un juez de la República cuyo modelo por ejemplo a mí me parece que puede ser un tipo como Ramos Padilla, es un juez que frente a cualquier poder establecido sigue buscando la verdad, sin torcerla, sin inventarla, sin cambiar el derecho. Lo único que no puede hacer el juez es olvidarse de la ley, el juez puede interpretar la ley, pero tiene que seguirla, o sea, el texto permite muchas interpretaciones. Como decía Aristóteles, el ser se dice de muchas maneras, pero no de todas.

Si vos pensas que acá 30.000 personas murieron por establecer una verdad y una justicia y los desaparecieron y nos le quisieron dar ni el epitafio, los quisieron borrar, no están muertos sino desaparecidos decía Videla, ¿qué otra cosa podemos hacer nosotros que hacernos cargo de esta tradición republicana y democrática de honrar la verdad y la justicia con las consecuencias que yo tenga?

“LOS JUECES NO TIENEN QUE PARECERSE AL PUEBLO, TIENEN QUE SER PUEBLO. SER PUEBLO SIGNIFICA NO PARECERSE A UN SUPUESTO PROTOTIPO SINO ASUMIR UNA FUNCIÓN REPUBLICANA Y DEMOCRÁTICA.”

Justamente la revista hamartia que acaba de salir habla sobre el caos. Y me acuerdo de un señor que decía, nosotros por suerte tenemos un solo idioma, el español que no necesitamos traducir, que sería el caos si tuviéramos que traducirnos con los uruguayos. ¿Quién dijo que no tenemos que traducirnos? Que los tenemos tan cerca y son tan distintos. Por ejemplo, yo no puedo entender cómo es un partido Izquierda el de Tabaré Vázquez, o ellos no pueden entender qué es el peronismo, hablamos usando los mismos significante de cadenas de equivalencias y diferencia que hacen distintos e incomprensibles totalmente los significados. Cualquier persona que se haya casado sabe que no se puede hablar sin traducir.

Pero vamos a hamartia, hay algo que es interesante que es la hamartia o hamartía, que es ese error que se produce necesariamente cada vez que uno intenta algo, de hecho, la mayor parte de las veces que se equivoca uno siempre arranca con el error, como aparece en la fenomenología del espíritu de Hegel, primero empezamos por la parte más baja para poder encontrar lo más alto, esa es la hamartía, es un error que está permanentemente en nosotros, ¿cómo traduce hamartía del griego al latín? Hamartía en latín es traducida como pecatus, pecado. Para ellos el error es pecado y por eso todo está vinculado a la culpa, y en definitiva si algo te pasa tiene que ver con tu culpa y la predestinación y con todas esas cosas tan jodidas.

Para un griego uno siempre está expuesto a la fortuna, a la tyché, nada nos garantiza nada. Por eso el error (la Hamartía no sólo puede ser involuntario, sino el efecto de la mala fortuna) Para el cristianismo si no somos felices es por el pecado, por una culpa que incluso puede estar en una actitud de los primeros humanos. Si no somos felices gozando una felicidad a la que estamos llamados (un griego jamás pensaría eso) es por la intervención de la culpa y del pecado.”

Arias Gibert y la hamartia

“Este es el efecto de las equivalencias entre idiomas que olvidan que una palabra no puede ser unívoca porque es el resultado de una historia que se marca en las equivalencias y oposiciones entre términos. Justamente, poreso hamartía no es el equivalente de pecatus, que es lo que te traduce Google. No es google.

Ninguno de nosotros tiene la menor idea de cómo hablar inglés, por decir algún idioma que más o menos creemos que sabemos. Ahora, hamartía es justamente ese error necesario, pero que al mismo tiempo te hace responsable.

El héroe trágico no se hace el tonto frente a las consecuencias de sus actos, aun así, no lo haya hecho por culpa, aun así, la fortuna le haya actuado en contra. Se coloca en una situación en que tiene que hacerse cargo de la buena y de la mala fortuna, sin miedo y sin compasión. Eso, justamente, es el héroe trágico, y esa es la función por la que yo les decía que uno está, si se quiere, desapegado. ¡Así es fácil ser valiente! El héroe griego se hace cargo de la hamartía pase lo que pase, él elige. Antígona no es una una mujer a la que le encanta suicidarse y que la empareden, Antígona es una mujer que quiere vivir, pero cree que tiene que ser fiel y no ceder en su deseo, y en eso también se parece a nuestras madres.”

Contrato social y ciudadanía responsable

“Esta idea es muy profunda y es muy importante no confundirse. Equivocarse es necesario, tenemos que hacernos cargo de los errores y los no errores. ¿Cuántos tipos han sostenido en los peores momentos, por ejemplo, en la década de los 90, sus creencias? ¿Cuantos tipos la sostuvieron en la dictadura del 76? Y lo hicieron, hay muchos que lo hicieron y ante los cuales hay que sacarse el sombrero.

Para hablar de contrato social primero debemos sacarnos el mito liberal. El mito liberal dice que nosotros contratamos por libertad. ¡Mentira!, nosotros contratamos porque necesitamos de otros, yo no contrato porque me guste contratar, yo contrato porque el otro tiene o hace algo que yo necesito, por eso son tan peligrosas esas posiciones de los bienaventurados, de las almas bellas, que miran como desde arriba, y dicen, pobres obreros… y se conmueven hasta las lágrimas.

Esos son los efectos del mito liberal. Vos no contratás obreros porque sean baratos, sino porque los necesitás. Si no necesitás obreros, no tenés por qué contratarlos, vos contratás en tanto es medio de producción, y lo vas a contratar en tanto tengas mercado interno para hacerlo, y si para eso hace falta un mejor salario, en realidad donde perdiste ganaste.”

Contrato social es resultado de dos fuerzas opuestas o más, pero que son fuerzas opuestas, y cuando hablamos de unidad no nos olvidemos que para cualquier pensador dialéctico o un poquito serio, la unidad, la síntesis, no suprime, sino que supera la antítesis anterior. Aunque haya unidad siguen existiendo las divisiones. Toda sociedad está dividida. Pretender una sociedad angelical es una fantasía, es una entelequia. Es una fantasía terrible en la cual se anidan fundamentalmente todos los fascismos.

Los fascismos justamente existen sobre la supresión de todas las diferencias. Hay un solo líder de empresa porque en el fondo lo que se está buscando es una situación en la que un ser humano es objeto de otro, por eso el contrato social presupone siempre elementos discordantes. Por eso les decía que el contrato social no va sobre el consenso, ni va sobre la libertad, sino sobre la necesidad que tiene uno de otro. Por eso es muy absurdo lo que hicieron tanto… Me pareció muy divertido que el día después de ese discurso hubo dos comentarios de tipo filosófico o histórico en el que Infobae agitaba y decía: estamos volviendo a la Ley Anti Agio de 1952. Y la Izquierda Diario decía: volvemos al contrato social… Hay algo que es común en las diferentes formas de liberalismos de izquierda o derecha, que es que no tienen conceptos históricos, por eso misma razón tenes a Infobae diciendo eso. Trosky decía con absoluta buena fe porque él lo creía realmente, que en 1917 Lenin había tomado su bandera de 1905, porque él no había entendido nunca la historia. En 1905 no eran las condiciones de 1917. Cada condición, cada situación, requiere análisis de balance de fuerzas y balances de situaciones. Eso, justamente, es lo que está proponiendo, o sea, lo que tiene que pensarse con cualquier contrato social, ningún contrato social va a ser la repetición de lo anterior, sino tener en cuenta que hay relaciones cambiadas, balances de situaciones cambiadas, relaciones de fuerzas cambiadas, en las cuales, además, nos necesitamos para volver a construir una sociedad que no significa una unidad que suprime la división sino una unidad con la división.

“AÚN EN LA UNIDAD EXISTEN LAS DIVISIONES. TODA SOCIEDAD ESTÁ DIVIDIDA. PRETENDER UNA SOCIEDAD ANGELICAL ES UNA FANTASÍA. ES UNA FANTASÍA TERRIBLE EN LA CUAL SE ANIDAN TODOS LOS FASCISMOS”

Si hablamos de un contrato social que incluye a todos los argentinos excluye a todos los poderes que implican quitarles poder a los argentinos.”

¿Reedición de una comunidad organizada?

“A mí, comunidad me resulta más molesta, organizada o desorganizada, porque la comunidad es justamente Gemeinschaft… El ideal de que hay algo UNO sin resto afuera, y eso es algo que ya no existe, ya nadie puede pensarlo. Es más, cualquier concepción democrática es una concepción de diferencias y de antagonismos, de antagonismos y no Polémos.”

¿Cuál es la comunidad argentina?

“Toda sociedad es incompleta, como el lenguaje, no existe un lenguaje completo, permanentemente fluye, lo mismo nos pasa con el idioma, con las relaciones jurídicas, las relaciones políticas, y justamente, la legalidad, tiene una función fantasmática que es hacer como que la sociedad existe, cuando en realidad la comunidad como tal no existe. No existe, pero es necesario. Hay algo que decía Lacan que es…no hay el Uno, pero hay de lo uno. Es decir, todos nosotros necesitamos que el rey tenga un gran vestido, aunque veamos que está desnudo.”

Repensar el poder judicial. Contexto de presión sobre los jueces.

“Nos faltaba algo del contrato social, la ciudadanía. Hay algo que es fundamental, recién hablábamos de recursos humanos, qué es el recurso humano si no uno ciudadano, el ciudadano es justamente aquello que tiene derechos, libertades, y es un fin en sí mismo. Por ejemplo, cuando el preámbulo nos dice: Asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres que quieran habitar el suelo argentino, lo que nos está diciendo es que, a cada hombre, a ese el Estado tiene que estar dirigido a asegurar la libertad y libertad no es elegir morirse debajo del puente, que los pobres tienen esa bohemia, es asegurar lo que es propio de cada ser humano. No hay ciudadanía si no hay derechos humanos, y derechos humanos no es solo esa cosa penal de luchar contra el genocidio, sino fundamentalmente asegurar que lo que es propio de cada ser humano para que se pueda desarrollar, como es la vivienda, el vestido, la educación, la alimentación, forman parte de los principios básicos de la ciudadanía, sin eso no hay Estado, y un Estado que excluye y que saca al sujeto de ese lugar, va a ser cualquier cosa menos democrático, cualquier cosa menos republicano, porque la República lo que significa, justamente, es la existencia de determinados derechos que no pueden ser alterados, que es lo que te hace ser humano, cuando vos dejas de ser humano para convertirte en recurso, entonces es fácil que seas pisado.

“SI HABLAMOS DE UN CONTRATO SOCIAL QUE INCLUYE A TODOS LOS ARGENTINOS, EXCLUYE A TODOS LOS PODERES QUE IMPLICAN QUITARLES PODER A LOS ARGENTINOS”

Por otro lado, lo que te estaba diciendo es que, fundamentalmente, una de las cosas sobre los cuales es necesario avanzar es que hay toda una mentalidad que lo que pretende es colocar al sujeto en un lugar pasivo. Lo que pretenden las posiciones de derecha, neo liberales, es una pasividad de un sujeto que se convierte simplemente en un consumidor o en un vendedor, o sea, solo se vincula con otro hombre a través de la mercancía. Justamente por eso van muchos atentados contra las sociedades cooperativas, porque en todos los lugares donde se discuta políticamente, aunque sea decir…qué vamos a hacer con nuestra empresa, son combatidas, va todo contra ellas. Lo que es ciudadanía es fundamentalmente esta capacidad política, es elegir dónde está el bien, elegir dónde está el bien, que es propio de cada uno y eso es lo que se trata de obturar. Frente a la situación trágica de la que hablamos, otro de los modos que tienen es de colocarlos en la situación de víctima. Por ejemplo, recién hablaste del apriete, o sea, el tema es que uno toma decisiones y se hace cargo de esas decisiones. El apriete tiene que ver con que en el fondo hay algo por lo cual vos estar dispuesto a ceder en tu deseo, si no estás dispuesto, o no te aprietan, o tienen que meterte, como Antígona, en una tumba. Y eso yo creo que tiene que ver con la responsabilidad y con una actitud subjetiva, la ideología de la víctima no le sirve a nadie. Los compañeros no fueron víctimas, fueron personas que asumieron una voluntad de cambiar la sociedad y fueron asesinados por eso. Eso es fundamental de entender, ni los dos demonios, pero tampoco la víctima propiciatoria.

Esa situación de las víctimas inermes que necesitan ser defendida está en la base de todas las intervenciones monstruosas del imperialismo humanitario.”

¿En qué estado se encuentra el poder judicial?

“El tema principal es eso que les decía, cuando el juez no sigue la Ley, cuando deja de interpretarla, cuando haces interpretación aberrante, eso lo dice Humberto Eco, haces cualquier cosa menos justicia, menos legalidad, y ese tipo de cosas destruye al poder judicial, y eso está basado en una idea de impunidad. La impunidad tiene mucho que ver no con una forma de valor sino con una forma de cobardía, hay quien usa su poder y lo que le es dado, sin admitir que le ha sido dado como prestado, porque se lo dio el pueblo, y quien se vale de ese lugar para servirse él, eso que hace la impunidad, y eso que hace a…no toquemos y no hablemos, porque la impunidad se funda en la cobardía, cuando aparece un juez valiente como Ramos Padilla, todo vuela por el aire, pero cuando no encontras jueces valientes, no encontras gente que esté dispuesta a ser capaz de asumir su deseo la sociedad pierde potencia, se hace triste. El deseo de un juez es siempre un deseo de legalidad y de justicia, que no es un deseo particular. Un juez no hace las cosas para que lo aplaudan, sino su creencia y fidelidad a la Ley y a la justicia. El deseo del juez es un deseo de ley.

Hay un chiste de Berthold Brecht que le decía a los gobernantes que si no les gustara su pueblo que lo depongan y elijan otro. Más allá de la ironía, toda idea de transformación implica no sólo transformar la distribución de bienes como la cultura, el poder y la riqueza, sino también al sujeto, transformar al pueblo. Eso, y no otra cosa es la batalla cultural, diría Gramsci.”

Crisis de legitimidad institucional

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«…Guerra comercial y conflictos mundiales

La guerra comercial entre Estados Unidos y China entró esta semana en una nueva fase, después de que Trump impusiera sanciones arancelarias a nuevos productos chinos y aumentara de un 10 a un 25% los aranceles de importación de un conjunto de productos valuados en 200.000 millones de dólares. La respuesta de China no se hizo esperar: un aumento del 10 al 25% de los aranceles de importación de 5.140 productos estadounidenses, castigando especialmente a regiones agrícolas, donde Trump tiene un importante caudal de votos.

La insistencia de Trump en imponer cambios en la legislación referida a la tecnología y a la organización de la producción china con el objeto de terminar con el “modelo de negocios chino”, dinamitó las negociaciones y provocó una furiosa reacción del Partido comunista (zerohedge.com 15 5 2019). A través de la prensa hizo saber que “China jamás se doblegará ante la avaricia y arrogancia norteamericana” y convocó a la guerra del pueblo por un nuevo mundo. Para el gobierno chino, lo que está en juego “es la protección de los legítimos intereses nacionales” (zerohedge.com 14 5 2019).

Detrás de esto existe, sin embargo, un conflicto mucho más profundo por el control de mercados y especialmente por el control del desarrollo de tecnología aplicada al espacio. El gobierno de Trump, conjuntamente con las fuerzas armadas, está empeñado en equiparar la seguridad nacional del país con la ruptura de la dependencia de la industria de guerra norteamericana de líneas de abastecimiento y cadenas de valor estrechamente interrelacionados con la economía de un país considerado enemigo (Defense.gov executive order 13806, septiembre 2018).

Graves turbulencias de impacto inmediato germinan a la sombra de la posibilidad de una guerra comercial y tecnológica con China. La guerra comercial amenaza con provocar estragos sobre las finanzas internacionales al impactar sobre el endeudamiento global. En particular, amenaza a la deuda corporativa norteamericana y a la deuda de las economías emergentes como la nuestra, incluida la deuda de la propia China.

Desde que Trump asumió, el gobierno se ha empeñado en estimular la economía norteamericana a partir de enormes gastos militares y de una política impositiva que beneficia especialmente a las corporaciones y sectores de mayores ingresos. Como consecuencia de estos estímulos, el déficit fiscal, el endeudamiento público y el peso de los intereses de la deuda han crecido considerablemente. Asimismo, la política impositiva alentó la inversión de las corporaciones en la compra de sus propias acciones, redundando en un enorme crecimiento de la deuda corporativa. Hoy esta constituye un eslabón sumamente frágil en la cadena del endeudamiento norteamericano. Una parte crucial de la misma vence en los próximos dos años.

Dentro de esta deuda, el endeudamiento de las corporaciones petroleras, y en particular las que explotan petróleo y gas no convencional, adquiere cada vez mayor importancia, en la medida en que la productividad de los pozos de extracción de petróleo no convencional ha empezado a disminuir significativamente. Esto ha llevado a los Estados Unidos a intensificar la búsqueda de dominación sobre las reservas mundiales de gas y petróleo. Esto ha derivado en la creciente militarización de la política exterior en relación a Irán, Siria, Irak y Venezuela, entre otros países.

En la concepción de Trump, las burbujas en el mercado de acciones constituyen algo positivo e indican el crecimiento de la economía norteamericana. Esto alienta la supuesta creación de empleo y la satisfacción de algunas de las promesas de la campaña electoral de 2016. Esta concepción de la realidad lo ha llevado a un enfrentamiento constante con el fin de terminar con los intentos de la Reserva Federal de sustituir la política de facilitación monetaria con tasas de interés tendientes a cero —que prevalece desde la crisis financiera del 2008—, por una gradual suba y una creciente restricción monetaria. Esta política de la Reserva Federal ha sido impulsada por la necesidad de restituir las tasas de interés a un nivel que les permita funcionar como mecanismo de lucha contra la recesión que asoma en el horizonte.

Paradójicamente, la suba de las tasas de interés amenaza con hacer estallar la deuda y las distintas burbujas financieras. Hoy el gobierno norteamericano se encuentra atrapado en esta disyuntiva que se agrava por el impacto de la guerra comercial sobre los precios, la tasa de interés y el valor de las monedas. A esto se suma el impacto que la guerra comercial ya tiene sobre el mercado, al provocar la caída del valor de las acciones de las grandes corporaciones tecnológicas norteamericanas con presencia en China. Estas empresas han liderado en el pasado la evolución de los precios de las acciones del mercado financiero norteamericano. Ahora son castigadas por la guerra comercial y esto abre una era de incertidumbre sobre la dinámica futura del mercado de acciones norteamericano.

En el claroscuro que deja un mundo que muere y otro que tarda en aparecer es necesario reflexionar sobre las alternativas que nos presenta la coyuntura. La búsqueda de unidad nacional contra el ajuste del FMI no puede limitarse a un frente electoral. Quedan siete meses antes de las elecciones y muchas cosas pueden ocurrir antes de llegar a ellas. Hoy la emergencia alimentaria, sanitaria y energética que ya existe en el país y se esparce como epidemia nos interpela. ¿Por qué entonces no aunar las fuerzas de la oposición para empezar a dar una respuesta colectiva, inmediata y concreta a estos desastres, sin esperar a que el gobierno del FMI los resuelva? Seguramente ese camino ayudará a reflexionar sobre quién es quién en esta enorme aventura de incluir y empoderar a una población que recibe el castigo de un brutal saqueo. Asimismo contribuirá a lograr un cambio en la relación de fuerzas que nos permita poner fin al atolladero en que nos encontramos.»

CRISIS DE LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL