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sábado, junio 27, 2026
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Embestida opositora en cuarentena: el semestre sin consensos

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Caso 1: el abandono de la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires

El ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni planteó con precisión la imposibilidad de coordinar la política de aislamiento social obligatorio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dada la súbita apertura masiva de comercios y el levantamiento de restricciones para circular para los habitantes de la ciudad capital. Habida cuenta que Buenos Aires no es un núcleo urbano inserto en un entorno rural, sino que, por el contrario, se enclava en un tejido construido extenso en superficie y denso en población que permea a la jurisdicción con alta movilidad diaria de transeúntes, la decisión unilateral de abandonar la cuarentena acercándose el pico de la pandemia impacta de lleno en el área metropolitana que la circunda, y sin embargo ocurrió.

A pesar de media docena de conferencias de prensa que reunían al Presidente de la Nación con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno de la Ciudad, en las que este último enaltecía permanentemente “el trabajo en equipo” -muletilla macrista si las hay- relajó el aislamiento y disparó el número de contagios con epicentro en la Ciudad, pero con onda expansiva al área metropolitana, sin medir consecuencias sobre el sistema de salud. El cinismo también es un atributo macrista.

Caso 2: el impuesto a los ricos

Hay u$s 100.000 millones declarados como consecuencia de último blanqueo impulsado por el Gobierno de Cambiemos en el 2016 que permanecen en el exterior del país. Se trata de fondos acumulados mediante la evasión fiscal y la fuga de capitales que padece el país como una endemia de su economía. A pesar de beneficiarse con el derecho de mantener esos activos fuera de la Argentina y pagar una alícuota bastante menor de la que hubiera correspondido para blanquearlo, también se han visto favorecidos por una rebaja gradual de la alícuota a los Bienes Personales en estos últimos años.

La pandemia ha impactado en la economía global y numerosos países han adoptado medidas para contener el declive de la actividad y la pérdida de ingresos de sus ciudadanos, acciones que deben ser financiadas con distintas fuentes, entre ellas la contribución de los ricos al sostén del tejido social.

En la Argentina el intento de tratamiento parlamentario de una contribución a las grandes fortunas reestableciendo alícuotas razonables del impuesto a los bienes personales, sobre todo sobre los bienes radicados en el exterior, ha sido respondido por la oposición con virulentas diatribas al planteo redistributivo solidario propaladas a través de los medios de comunicación hegemónicos y la realización de un cacerolazo de repercusión en el tradicional arco norte de la Ciudad de Buenos Aires y los municipios bonaerenses costeros de la también confortable línea del Norte.

Caso 3: la intervención de la empresa Vicentin y el proyecto de su expropiación

El grupo agroalimentario Vicentin se presentó en concurso preventivo en diciembre pasado, arrojando una deuda impaga con el sector público consolidado de $ 29.600 millones verificada a febrero de este año. Dicho importe se conforma de $ 18.200 millones adeudados al Banco Nación, $ 1.800 millones al Banco Provincia y $ 9.600 millones de impuestos no abonados a distintos fiscos. Además, dejo un tendal de productores agrícolas que le vendieron su cosecha y no recibieron la liquidación de los fondos generados. La participación de la empresa en el mercado de comercialización de soja oscila en el 10%, con presencia en la actividad de biocombustibles y producción de alimentos para el consumo interno.

La intervención del Estado en este escenario responde, primero, a una razón de responsabilidad legal que consiste en accionar para resguardar los casi $ 30.000 millones de fondos públicos que Vicentín adeuda. En segundo lugar, se trata de una oportunidad para construir un regulador público del mercado de alimentos para exportar y destinar al mercado interno.

En la columna pasada advertíamos sobre el mal desempeño de las cuentas externas en el primer cuatrimestre del año, en parte por la existencia de exportaciones agrícolas no realizadas o no liquidadas al Banco Central. La construcción de una agencia comercializadora de granos estatal, proyecto barajado hace tiempo en varios círculos de economistas heterodoxos, permite intervenir y transparentar ese mercado. Del mismo modo en la producción de alimentos para el consumo popular, desvinculando precios internos de los internacionales, tema que abordamos en columnas anteriores.

La intervención y potencial expropiación de Vicentín es un avance notable en la construcción del abastecimiento de bienes esenciales -alimentos y energía- para nuestro pueblo. Su imbricación en un grupo empresario mixto con YPF delinea un horizonte virtuoso en ese sentido.

Nuevamente, la oposición respondió con furia poco democrática presentando una denuncia penal contra el Presidente, vociferando en los medios hegemónicos con planteos de “poner límites al Gobierno” por fuera de los correspondientes al funcionamiento de las instituciones y agregándose el consabido cacerolazo de la zona de Norte de la Ciudad de Buenos Aires y los municipios aledaños.

La descripción de los tres casos revela la absoluta falta de consenso y el intento de quebrar resueltamente las políticas de Gobierno destinadas a proteger al pueblo, en dos direcciones: ruptura de la cuarentena y propagación del virus y a la vez deterioro acelerado de la economía.

La cuarentena ha impedido hasta ahora la saturación del sistema sanitario y consecuentemente ha garantizado la preservación de vidas. Una apertura irresponsable como la ocurrida en la CABA lesiona directamente ese objetivo.

El impuesto a las grandes fortunas allega recursos ociosos al Fisco, imprescindibles para amortiguar el impacto de la pandemia, pero también para trazar una perspectiva de restablecimiento del equilibrio de las cuentas públicas a mediano plazo. La intervención estatal en el mercado alimenticio y la comercialización de granos y oleaginosas con el exterior asegura mejores precios internos y flujo de divisas positivo, coadyuvando a nivelar las cuentas externas.

La oposición pretende un colapso sanitario y un desborde macroeconómico fiscal y externo, procurando en forma más o menos desembozada la desestabilización del Gobierno.

El Gobierno de la coalición peronista debe afirmar su agenda en curso y apoyarse en la enorme mayoría democrática que lo respalda para reparar y frenar los daños causados y que pretende perpetrar la barbarie macrista. La Argentina no debe funcionar al ritmo del humor volátil de los porteños ricos, que salen a correr masivamente ignorando el riesgo del virus o cacerolean defendiendo causas de minorías privilegiadas.

https://www.eldestapeweb.com/economia/crisis-economica/el-semestre-sin-consensos-202061311180

Informe mensual de inflación – Abril 2020

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En este documento retomamos la inflación o los Índices de Precios del mes de ABRIL y un par de agregados. Con la pandemia en pleno desarrollo, la inflación no pasa desapercibida, pero hoy la urgencia tiene que ver con la sobrevivencia. No obstante, para no cortar la línea de información publicamos este informe ya que la economía tiene que seguir funcionando, hoy operando casi con grilletes y lentamente abriéndolos.
¿Dónde quedaremos? Como ha dicho el Presidente en la reciente reunión con empresarios: “Lo peor de la pandemia ya pasó”. Pero también en la información sobre la extensión de la cuarentena aclaró: “sigamos atentos la situación, que nadie tome con displicencia este tema”.
La atención de la población y de los gobiernos (en todos los estamentos) es cómo afrontar el Covid-19 en esta nueva etapa.
Como siempre, el énfasis es la inflación con algunas conjeturas. Los gráficos tratamos de hacerlos más claros poniendo el acento en las variaciones de cada mes, en 12 meses y por año.
Podemos agregar que la inflación de abril pudo hasta con el Covid-19, pero acuso recibo. El promedio de varios organismos alcanza el 1.8%; el Indec Nacional un poco más abajo, el 1.5%.  Si vemos la inflación de abril 2020 en algunos países, España, valor 0.3%, Italia 0.1%, Francia -0.03 %, Estados Unidos -0.67 %, Chile 0.03 %, Brasil -0.31%, Perú 0.10 %. Por el momento nada nos hace desviar de nuestra clara senda inflacionaria, seguramente mayo no será distinto, pero no podemos dejar de reflexionar que la inflación debería bajar significativamente, a pesar de todos los ruidos monetarios. Después de la plaga seguramente diremos otra cosa.
Una muestra de nuestras dificultades la da el Word Economic Outlook (WEO del FMI de abril 2020). Mientras Argentina no figura en su informe con una proyección de inflación, todos los países restantes de América Latina, sí. Pronosticar inflación en la Argentina es moverte en arenas movedizas.
Al final agregamos tres temas que quitan el sueño. Uno tiene que ver con la tasa real de interés, otro con el atesoramiento y finalmente el riesgo país. Sobre lo segundo no nos sorprende los millones de personas que compran dólares, algunos seguramente un montón cuando existía esa posibilidad y otros muchos menos. En el 2020 siguieron siendo miles, pero duramente acotados en el monto de compra. Todo esto atenta contra las hipótesis de Fontanarrosa o Inodoro: “Creo que casi todos los grandes logros y avances de la civilización se debieron a la vagancia. O sea, el tipo que inventó la rueda es porque no quería caminar más. Y después de la rueda, el otro invento maravilloso, que ha hecho dar un salto cualitativo y cuantitativo a la humanidad, es el cambiador del televisor”. Pero comprar un dólar implica estar expuesto al clima, largas colas, sacrificios y condena al fuego eterno. Nada que se pueda asociar con la vagancia.
2020 ABRIL IPC Prod. en MAYO Inflación, tasas, bimonetaria.docx

Dólar, cepo y deuda: El todopoderoso sector externo

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Dos hechos relevantes en el plano económico signaron la semana; la postergación de la presentación de la oferta definitiva de reestructuración de la deuda pública argentina para el 12 de junio y el encuentro del Presidente y su equipo económico con los empresarios relevantes de la Nación. Ambos eventos dirigen la mirada hacia el sector externo. El primero porque define compromisos de erogaciones de divisas a mediano plazo y el segundo porque, según lo trascendido, se focalizó en un debate sobre el acceso al mercado cambiario de los agentes económicos más poderosos.

No deja de sorprender el hecho de que una Nación esté atravesada por el riesgo de saturación de la demanda de su sistema de salud pública -impuesto por la propagación del virus- que ocurre concomitantemente con un desplome histórico de su nivel de actividad y, sin embargo, su agenda clave la constituyan la oferta de reprogramación de deuda pública y las regulaciones sobre el movimiento de divisas.

Con estos tópicos arriba de la mesa, resulta imprescindible abordar el comportamiento del sector externo, en este caso el desarrollo durante el primer cuatrimestre del corriente año, conforme a las últimas cifras disponibles que se despliegan en el cuadro que continúa:

                 Evolución del mercado cambiario (1)

Cifras en millones de U$S

EVOLUCIÓN BALANCE CAMBIARIO                                      PRIMER CUATRIMESTRE 2020

COMERCIO EXTERIOR 

COBRO EXPORTACIONES                                                             16319

PAGO IMPORTACIONES                                                                -12949

RESULTADO BALANCE COMERCIAL                                                3370

DEUDA FINANCIERA PÚBLICA Y PRIVADA

PAGO DE INTERESES                                                                    -1387

MOVIMIENTO NETO DE CAPITALES                                                 -2365

RESULTADO FLUJO DE DEUDA                                                        -3752

EGRESOS POR FORMACION ACTIVOS EXTERNOS                             -1900

OTROS MOVIMIENTOS NETOS                                                         2225

RESULTADO MERCADO CAMBIARIO                                                  -57

                                                          Fuente: BCRA

(1) Definido como la totalidad de operaciones realizadas por entidades autorizadas a operar en cambios de divisas y sus clientes.

 

En el cuadro se observa que el movimiento cambiario del lapso enero/abril fue equilibrado, con un leve déficit de u$s 57 millones. La situación no presentaría gravedad sino se estuviera ante cuentas externas que se encuentran severamente tensionadas por la puja existente entre los compromisos de la abultada deuda contraída por el macrismo y la tendencia sistemática del sector privado a dolarizar sus excedentes locales y retirarlos del país.

Cuando se profundiza en las cifras se advierte que el resultado positivo del balance comercial cursado por el mercado cambiario de u$s 3.370 millones, es inferior al superávit informado por el INDEC de u$s 4.720 millones. La diferencia de u$s 1.350 millones se explica en u$s 1.222 millones de divisas correspondientes a exportaciones informadas y no ingresadas, y u$s 128 millones de pago de importaciones por encima de lo registrado en el período. En síntesis, menos ingreso de ventas al exterior y mayor pago de compras disminuyen el resultado positivo del intercambio comercial. El Gobierno ha adoptado esta semana regulaciones al respecto que fueron tema de conversación con el empresariado.

El segundo rubro de movimiento negativo de divisas lo conforman las erogaciones netas por servicios de deuda pública y privada, que ascendieron a un total de u$s 3.752 millones. Se puede aceptar la explicación del Gobierno que ese esfuerzo se justifica en la necesidad de arribar a la presentación de la oferta de reprogramación de deuda con los pagos financieros al exterior al día. No obstante la pérdida incurrida en el presente, la Argentina presenta atrasos en sus pagos que dispararon los seguros de cobertura de default (credit default swap) y no ha podido computar las cancelaciones efectuadas como parte de la oferta en curso.

Por último, continúa el egreso de dólares para atesoramiento en u$s 1.900 millones -si bien menguado significativamente- que tiende a ser compensado por un movimiento neto positivo de u$s 2.225 millones, correspondiente a rubros varios.

El primer semestre del año es el de mayor ingreso de divisas por exportaciones de oleaginosas y cereales. Además, este semestre en particular se encuentra fuertemente impactado por los efectos del virus sobre la actividad económica contrayendo de modo singular las compras en el exterior. Por ende, la holgura del resultado del mercado cambiario debiera constituir el dato relevante del período. Los datos analizados del primer cuatrimestre 2020 no reflejan esa situación y tampoco avalan los planteos empresariales de duras restricciones externas hasta el presente.

Es real que ahora las autoridades económicas han tomado nota de las cifras en curso y han avanzado en nuevas regulaciones para corregir ese sendero.

En un país donde se ha puesto en duda el pago del medio aguinaldo a los trabajadores a fin de junio, el debate sobre las restricciones del sector externo parece superfluo, pero emerge.

Sin duda el Gobierno debe avanzar en una planificación y ordenamiento del sector externo tanto en lo comercial como lo financiero, pero debe hacerlo alineado con la necesidad de reactivar fuertemente la economía nacional pos-pandemia.

La acumulación de divisas en el Banco Central y el superávit de las cuentas externas otorga una autonomía que permite administrar con serenidad otros desequilibrios más domésticos. Esto justifica el título de la nota y también la razón de su centralidad en la reunión empresarial.

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/crisis-economica/el-todopoderoso-sector-externo-2020661280

Los bancos toman todo

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En la contabilidad pública de un país existen tres grandes cuentas que reflejan la situación fiscal, monetaria y cambiaria y las tres, desde al año 1956 en que nos adherimos al FMI, se compilan de acuerdo al Manual de esa institución, de modo que cualquier técnico de afuera, incluso sin saber castellano, puede leerlas.

La primera es el presupuesto que es el plan anual de un gobierno. Sus números no son buenos. Dada la necesidad de enfrentar a la coronavirus se debieron reasignar recursos para comprar equipos médicos y para asistir a la población, a través del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y el ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo). Los ingresos son muy inferiores a los esperados: en el último mes contabilizado, abril de 2020, el déficit fiscal fue de 266.050 millones de pesos, o el 45,69% del gasto total de la Administración Nacional y supera en un uno por ciento el PIB anual.

Mayo de 2020 no se presenta mejor: la recaudación suma 499.535 millones de pesos que es un 12,4% mayor a la del mes de mayo 2019, mientras la inflación en ese lapso superó el 50% anual. Paralelamente las obligaciones de mayo son superiores a las de abril, pero con una ventaja sideral, y es que al no pagarse la deuda vencida el 22 de abril 2020 esos recursos se reasignan para reducir el déficit. Se torna imprescindible el cobro de impuestos a los sectores de mayor patrimonio del país, sector que incluso se beneficia con los activos que tienen en el exterior y que no tributan en la Argentina y las personas físicas que tienen residencia en el exterior solo pagan por los bienes que tienen en el país, lo cual explica porque son tantos los que pasaron a tener domicilio fiscal en el Uruguay.

El impuesto a las 13.000 o 14.000 personas más ricas del país para recaudar por una única vez unos 3.500 millones de dólares[1], se demora lo indecible y encima de salir la ley no está librada de presentaciones ante la justicia argentina para demostrar que es inconstitucional y/o que hay duplicación de impuestos. La decisión debe ser política, la coronavirus avanza en los barrios populares y no observamos que se diga que se viola la Constitución Nacional cuando el Estado no les garantiza los medios para preservarse y curarse.

La función del Estado es  detraer recursos de los que tienen manifiesta capacidad contributiva y asistir a la sociedad, máxime en un estado de conmoción general.

Dinero y bancos

El dinero debe tener doble función, la de ser medio de cambio (y de esa manera ser el nexo entre la producción, la distribución, el comercio y el consumo) y la de ser instrumento de ahorro para convertirse en crédito que permita financiar mayores niveles de inversión y de consumos.

Sin embargo, el crédito total otorgado por el conjunto de las entidades financieras, incluidos los subsidios a tasa del 24% anual para pymes y a tasa 0% para monotributistas y autónomos que implemento el actual gobierno, se acrecentó en lo que va del año solo un 9,3%. Y lo mismo pasa con el total del dinero emitido y puesto en circulación por el BCRA (Base Monetaria) que solo se incrementó en un 16,5%. Mientras el dólar blue lo hacía en un 62% (de $ 78,5 a $ 127.-) en el mismo período.

La esterilización del dinero creció un 72,3% en el período referido. Si a eso le sumamos las necesidades del Tesoro por $ 1.164.730 millones, suma que representa el 42,3% del total del crédito al sector privado y el 56,5% de la base monetaria, que es de por sí un despropósito, se explica la falta de medios de pagos en la Argentina de la pandemia. Se rompen las cadenas de pagos y se acumulan los cheques rechazados porque el dinero no alcanza para cumplir el rol de nexo (no hay dinero en la calle) y, sin embargo, el sistema financiero y cambiario se retroalimenta a escalas siderales, reflejadas en el valor del dólar blue. Es inconcebible que en medio de la pandemia no crezca el crédito ni la cantidad de dinero con una economía en franco descenso y, el dólar blue vuela por el aire.

Otra forma de ver la limitada presencia del crédito en la economía argentina es analizar su importancia macroeconómica. A mayo de 2020 el total de créditos concedido por el conjunto de las entidades del sistema financiero local al sector privado era del 11,36 del PBI, nivel muy, pero muy inferior no solo al verificado en las principales economías desarrolladas, sino también de nuestra propia historia monetaria (solo es una cuarta parte de lo que alguna vez fue). Esa baja participación del crédito indica que las empresas se deben financiar con su propio capital, y/o deben obtener financiamiento fuera del sistema financiero argentino y explica la fuerte extranjerización de la economía argentina.  Pero el grueso de las 600.000 micro, pequeñas y medianas compañías dependen del crédito y no lo obtienen.

Estamos hablando de que 13 bancos públicos (Nación; Provincia de Buenos Aires; Provincia de Córdoba; Ciudad de Buenos Aires; Municipal de Rosario; del Chubut; de la Pampa; de Corrientes; provincia del Neuquén; provincia de Tierra del Fuego; de Inversión y Comercio Exterior; Rioja y Nuevo Banco del Chaco) generan el 40% del crédito total y 10 bancos privados (Galicia y Buenos Aires; Macro; Patagonia; Santander Rio; BBVA; HSBC; ICBC; Citibank NA; Credicoop y Supervielle) el 55% de los préstamos, cuando esos diez bancos privados tuvieron una ganancia en el año 2019 equivalente a 8.000 millones de dólares y su tasa sobre Patrimonio (ROE) fue del 75,56% promedio (contra un IPC del INDEC del 53,8%)

La conclusión es obvia: sube sin parar el precio del dólar marginal y la gran mayoría de las micro, pequeñas y medianas empresas no venden y no obtienen créditos para financiar stocks y poder pagar los salarios a los trabajadores parados o semi parados por la pandemia. Las soluciones son dos. En lo inmediato, se debe obligar a los 23 bancos nombrados a prestar a las empresas de acuerdo a la nómina salarial del año pasado (antes de la pandemia) y allí no tienen pretexto de que falta documentación, etc. etc., la cantidad de trabajadores con aportes demuestra la solvencia de la empresa en tiempos normales. Y en lo mediato, crear un Banco Nacional de Desarrollo que financie proyectos de inversión y de sustitución de importaciones y de promoción de exportaciones, incluso puede conformarse en base al BICE y al Banco de la Nación Argentina.

La soberanía [2] cambiaria

En nuestro país existe una relación inversamente proporcional entre el valor del tipo de cambio (del dólar) y el salario. Cuando el dólar sube, el poder adquisitivo del salario cae. En ese marco la soberanía cambiaria es que el gobierno continúe administrando el tipo de cambio y con ello protegiendo el poder adquisitivo de nuestro salario, no solo por una cuestión de justicia social, sino porque además nuestro país históricamente crece cuando crece el mercado interno, mercado que se nutre y se sustenta del salario. Para ello debe prohibir mientras dure la pandemia la compra y venta de dólares (incluidos los 200 dólares por mes), y todas las operaciones de compra y venta de acciones y títulos que se pasen a dólares y, si se quiere importar, que en todos los casos se financie con el exportador del otro país.

El BCRA mediante la Circular A 7030 del 28 de mayo 2020 dispuso que si una empresa tiene Formación de Activos Externos líquidos (está en la lista de los que fugaron capitales) debe primero disponer de esos recursos para el pago de las importaciones o deudas antes de solicitar los dólares al BCRA y, también, extendió de 30 a 90 días la condición de no adquirir divisas a través de operaciones de Contado Con Liquidación y MEP, para el que acceda al mercado oficial. Esa imprescindible y lógica medida hizo que lo más granado de nuestros empresarios se vieran con el Presidente de la Nación.

Los exportadores del período agosto de 2016 a enero de 2019 en que el gobierno de Cambiemos les había concedido plazos para liquidar sus ventas de 5 a 10 años y después, el 2 de noviembre de 2017 sin límite alguno, abusando de tal situación no liquidaron a la fecha operaciones por más de 16.000 millones de dólares. Según el experto en comercio internacional Fernando Basso, como pagan el derecho de exportación cuando realizan la operación, nada impide que cuando ingresen esos dólares se los liquide al mismo precio que cuando pagaron las retenciones, esto es, si se acogieron a ese beneficio en septiembre de 2016 y esperan liquidar hasta septiembre de 2021, cambiárselos al precio de cinco años atrás. Con esa simple resolución, seguramente que harían cola para vender ya e ingresen las divisas tan necesarias para pagar insumos y equipos demandados por el país por el Covid -19.

Un estado soberano

La prueba de fuego de defensa de la soberanía monetaria y cambiaria va a estar dada en la medida en que no se ceda a la presión de los devaluacionistas, en que se impulse el crédito a la producción y se defienda el trabajo y el mercado interno, en un marco de crisis internacional agudizada por la pandemia y ante la necesidad imperiosa de disciplinar a los que más se han beneficiado en la historia de nuestro país.

Con lo que es claro que se torna imprescindible que se discipline a los poseedores de capital y organizadores de gran parte de la producción, como sucede en Corea del Sur, en Japón, en Malasia, en Australia o en cualquier país que ha avanzado en su economía y en el bienestar de la población.  Ese disciplinamiento es posible, en primer lugar, con un mayor conocimiento del sector y con medidas que los obliguen a cumplir su función, los bancos a dar créditos, los exportadores a liquidar las operaciones y todos a pagar impuestos.

El Estado es el garante del crecimiento, de expandir la “demanda efectiva” y con un análisis inteligente amalgamar la lógica de la formación de los precios con la existencia de mercado interno y externo, y la preservación del poder adquisitivo, y con ello el nivel de vida presente y futuro de la población.

De no ser así, el Covid-19 hará estragos en la población sin medios de defenderse por una parte y por la otra, se marcha lenta pero inexorablemente a una híper devaluación con cambios de precios relativos que tarde o temprano reproducirán los fenómenos del año 1989 o de los años 2001/2002.

 

[1] Suma que alcanzaría para cubrir solamente el déficit fiscal del mes de abril que al tipo de cambio oficial son los 3.500 millones de dólares.
[2] Soberanía, derecho que tiene un Estado para ejercer sus poderes.

 

elcohetealaluna.com/los-bancos-toman-todo

¿Habrá lugar para los viejos?

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Don Víctor me vio salir de casa, alzó una mano y cruzó la calle para hablarme. Hasta ese momento sabía que hincha por Platense y fue maestro de primaria. Sin embargo, el viernes pasado me confió un problema con dos componentes difíciles de resolver. “¿Usted qué cree? ¿Habrá un mañana para nosotros, los de más de 70?”, me preguntó y luego, sin acortar distancia ni quitarse el tapaboca, añadió: “porque entre el virus y como vienen las jubilaciones nos veo en el horno”.

Es sabido que la epidemia del Covid-19 interrumpió vidas, planes y sueños por doquier. Y también que los adultos mayores, como este vecino, han sido uno de los grupos que soportaron la peor parte.

Porque a las estadísticas que revelan su fragilidad ante los embates de contagios, se le deben sumar los discursos que pretenden marginarlos de un futuro que, a ciencia cierta, nadie puede predecir.

En este sentido, se le resta importancia a sus relaciones sociales. Incluso a sus propias existencias en esta complicada coyuntura histórica. Por ejemplo, hay quienes, apelando al darwinismo social, sugieren abandonar su atención para dedicar esos esfuerzos a rescatar la economía. Y otros que plantean la posibilidad de aislarlos hasta que desaparezcan por completo la enfermedad y los posibles rebrotes.

Por esto, cuando la tímida hierba de agosto, como dice el poeta, los vuelva a redimir de tanto dolor y desaliento, la sociedad en su conjunto deberá revalorizar su pertenencia y posición en el mundo. Ya sea en los vínculos con la naturaleza o con los amigos y familiares.

Situándose muy lejos de observarlos como débiles o irresponsables por haber sido considerados población de riesgo y, aun así, continuar deseando emociones conocidas o desconocidas con la torpe, libre y atrevida actitud que suele manifestarse a esa altura del partido.

La cuestión de las jubilaciones, en cambio, comprende distintos aspectos. En principio, cabe señalar que el régimen previsional engloba a seis millones de beneficiarios. Y que cuenta con recursos provenientes de los aportes de trabajadores, empleadores y autónomos y también del sector público, vía impuestos y rentas específicas.

Unos 50 mil millones de dólares contribuidos en forma pareja. Aunque los primeros tendrían que ser más cuantiosos. Es un esquema llamado de reparto asistido que funciona, a grandes rasgos, del mismo modo que en Alemania, España, Nueva Zelanda y otros países.

Su origen se remonta a las pensiones graciables que concedían los gobiernos patrios y a leyes que favorecieron en aquel tiempo a militares y magistrados. Pero el primer instituto específico se creó en 1904, con la caja de jubilaciones para los empleados estatales. Luego, con el correr de las décadas, hubo un notable crecimiento en la cobertura de los asalariados en blanco. Algunos hitos de esa etapa fueron la reciprocidad jubilatoria, la seguridad social con rango constitucional y la unificación de parámetros. Al igual que el acceso de las amas de casa y la organización del PAMI.

Mientras que en este siglo se destacan la restitución del régimen público, con la supresión de la gravosa capitalización individual implantada por el gobierno de Menem, y la movilidad de los ingresos establecida en 2008. Además de una sustancial incorporación de los trabajadores autónomos y no registrados mediante la pensión universal y un nuevo régimen para el personal de casas particulares. Y, sobre todo, a través de las moratorias de 2005 y 2014 para los que habían hecho cotizaciones esporádicas o insuficientes y se les permitió completarlas después.

Estas medidas, si bien pudieron ser mejor instrumentadas, verificando por caso la condición de algunos beneficiarios, resultaron una indudable ayuda para amplios sectores de menores recursos. Y, al mismo tiempo, permitieron atravesar el declive de los últimos años sin escenarios de anomia social.

Pero las crisis económicas y los vaivenes introducidos en su funcionamiento han ido menguando la eficacia del sistema. En particular, el nivel y la estabilidad de las prestaciones. Además de elevar su presupuesto hasta representar más de un tercio del gasto público nacional y un porcentaje significativo de su déficit. Y de mantener una brecha infamante entre jubilados que asumieron riesgos similares a lo largo de su trayectoria profesional: una diplomática o jueza percibe un retiro promedio veinticinco veces mayor que una argentina común.

Sería deseable entonces que el Congreso, una vez superada la pandemia, cumpla con el compromiso de restablecer una fórmula reparadora para actualizar los haberes. Y tomando en cuenta que Argentina tiene diez años por delante en los cuales la población en edad de trabajar será superior a la potencialmente inactiva, promueva un debate para definir la manera de aprovechar esta ventaja. Y para potenciar al sistema mediante el aumento de la recaudación previsional a través de recursos genuinos.

Alentando el trabajo decente, las contribuciones patronales y un manejo apropiado de los fondos de garantía. Además de un crecimiento que privilegie los empleos de calidad y la capacitación laboral.

Se trata, en suma, de una combinación de acciones que requieren un amplio consenso. Y, tal vez, un capítulo de un acuerdo global. De esta forma, la circunstancia de vivir más años podrá resultar, en el plano simbólico y material al menos, una noticia aceptable.

 

https://www.clarin.com/opinion/-lugar-viejos-_0_AXL8ZP3Ps.html

El virus del comunismo

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El almuerzo en un restaurante del centro estaba por comenzar cuando, muchos años atrás, el presidente de una compañía danesa me hizo una pregunta. Era un hombre más bien bajo, tirando a obeso, recién llegado a Buenos Aires y había sido invitado, al igual que yo, por el flamante embajador de su país. “Dígame, Kirchner es como el coronel Muammar Kadhafi ¿verdad?”, preguntó con una vocecita aguda. Pensando que era un chiste, largué una carcajada. Pero luego de observar su cara y la de los otros cuatro comensales traté de explicarle, en vano tal vez, las diferencias en personalidad, sistema político y reformas impulsadas por uno y por otro.

¿Por qué razón evocar esta anécdota? En estas semanas pandémicas hasta la más mínima intervención para favorecer la salud pública o la economía despierta interpretaciones ideológicas en un sector de la sociedad que, en un principio, también provocan risa. Por ejemplo, hubo curiosas convocatorias a manifestarse contra el retorno del comunismo que simbolizan los subsidios que el estado reparte a empresas y trabajadores que debieron interrumpir sus labores por el covid-19. Con idéntico afán, se llamó a repudiar la violación a las libertades públicas que supone la cuarentena consensuada por oficialismo y oposición.

En la misma línea, un grupo de intelectuales y dirigentes alertó sobre los políticos populistas que, aprovechando las circunstancias, pretenden arrogarse un poder desmedido para suspender el estado de derecho e, incluso, la democracia representativa y el sistema de justicia. No faltaron los que, yendo al centro de la Tierra, cuestionan las revueltas que se produjeron en los ’60 y ’70 por haber sido las verdaderas culpables de las conciencias estatistas, igualitarias y ecologistas que priman hasta hoy.

Es sabido que las ideologías de las élites tienden a legitimar el poder establecido fijando tres dimensiones. Lo que existe, lo que es bueno y es malo, y lo que es posible concebir. Además de intentar someter a los humanos a un determinado orden social, a una ética del trabajo y a calificarlos para el papel que habrá de desempeñar cada uno. Estas voces conservadoras y elitistas no pretenden otra cosa que obstruir todas las iniciativas que, en su visión del mundo, podrían limitar al reino del mercado o a las prerrogativas del capital y sus dueños. Negando en su ceguera las virtudes de la solidaridad, la acción colectiva y la justicia social. O que existan alternativas viables y superiores al modelo económico que finalizó en diciembre. Pero sus posiciones, considerando las políticas que instrumentaron los gobiernos para hacer frente a la crisis, están en retroceso. Aquí y allá. De hecho, Alemania y Francia, conducidas por liberales, acaban de acordar un paquete multimillonario para socorrer a las empresas, el sector público y los trabajadores de la UE.

Tiempo atrás, cuando nadie sospechaba esta pesadilla, tropecé con aquel ejecutivo a la salida de un estadio de fútbol. Me reconoció y, tras saludarnos, caminamos un trecho. Estaba de visita y se veía más gordo. Esta vez nada de lo que dijo me resultó gracioso. “Hace mucho que mudamos las oficinas a Brasil y ahora, con Bolsonaro, estamos en la gloria”, dijo, y se perdió en la multitud.

 

tiempoar.com.ar/nota/el-virus-del-comunismo

Los enemigos del pueblo

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Jean-Paul Marat fue un médico e investigador de prestigio en la Francia de Luis XVI. Cuando el Rey llamó a la reunión de los Estados Generales, ante la bancarrota del reino, Marat dejó todo para ser uno de sus principales activistas. Creó un periódico que denominó “L’Ami du peuple”, desde donde combatió a la nobleza y al clero por sus privilegios y defendió a la revolución. Todos sus escritos tenían como objetivo decir la verdad, poniendo en claro qué pretendían los ricos y cuáles debían ser las posiciones de la población en defensa de sí misma y del futuro. Abogó por la abolición de la monarquía, fue uno de los mentores de la Declaración de los Derechos del Hombre y uno de los principales forjadores de la República Francesa.

Salvando el tiempo y la distancia, en la historia de la humanidad siempre sucede un sector que quiere sojuzgar al otro, lo decía Maquiavelo en El Príncipe: «El del pueblo es un fin más honesto que el de los ricos y poderosos, ya que estos quieren oprimir y aquel no ser oprimido”.

En la Argentina, desde antes que naciera —cuando era colonia—, existió siempre un sector que usufructuó la dominación y que se alió a fuerzas extranjeras para consolidar ese dominio. Por eso observamos en la actualidad, por ejemplo, la posición de los fondos de cobertura como BlackRock, Fidelity, PIMCO, Vanguard, Gramercy, Franklin Templeton, Fintech, etc. Pretenden cobrar una fortuna a costa del país, de una deuda que en su menor parte le prestaron directamente al gobierno argentino y en condiciones de usura, posibilitadas por la administración de Cambiemos que en su mayor proporción compraron a precio vil en los mercados secundarios del mundo. Ante la cesación de pagos argentina del 22 de abril de 2020, proponen salidas encubiertas que los benefician y los grandes medios las esconden e incluso proclaman que la diferencia es mínima, cuando la Oficina del Congreso de la Nación Argentina hace un cuadro comparativo de las alternativas y es abismal.

Existe una fuerte relación entre los principales poseedores de los 86.200 millones de dólares que conforman la fuga en la gestión Cambiemos —y que publicara el BCRA en su trabajo “Deuda y formación de activos externos 2015-2019”— y quien le administra esos fondos. De allí que los diputados y senadores de Cambiemos se opusieron, esta vez sin suerte, a que la Comisión Bicameral del Congreso Nacional de Seguimiento y control de la Deuda Externa aprobara investigar la política de endeudamiento durante la gestión de Mauricio Macri y la fuga de capitales, bajo el fundamento sostenido por el diputado Carlos Heller: «Si no constituyen utilidades remitidas ni es pago de deuda, ¿de dónde salieron, cómo se generaron esas divisas que se fugaron? ¿Cuántos de esos movimientos están dentro de la legalidad y cuántos obedecen a ilícitos como el lavado de dinero?»

El marco propicio lo creó el gobierno de Cambiemos, que en diciembre de 2015 eliminó el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias de la AFIP y elevó el máximo a comprar a dos millones de dólares mensuales para las personas físicas y jurídicas. En mayo de 2016 lo elevaron a cinco millones de dólares y desde agosto de 2016 se liberó totalmente, hecho que permitió que el 25 de abril de 2018 se fueran en ese solo día 1.225 millones de dólares a $ 20,20 en promedio por cada dólar.

Esa fuga de capitales la realizaron a través de grandes bancos privados que desarrollan su actividad en el país. Y eso explica por qué si en el año 2019 el PIB cayó un 2,2% (aproximadamente unos 8.000 millones de dólares), diez bancos privados nacionales y extranjeros con filiales en la Argentina, ganaron en ese solo año 2019 unos 8.000 millones de dólares. Y se debe sumar en esa utilidad obtenida, la creación de instrumentos financieros (Letras de Cambio, Carta de Créditos) para las operaciones de comercio exterior y, haberle prestado con un spread sideral al BCRA en LELIQs (Letras de liquidez del BCRA).

Con el comercio exterior pasa lo mismo, en un marco de fuerte demanda mundial de alimentos por la pandemia y la obligación de cumplir la cuarentena. La Sociedad Rural Argentina reconoce que con una proyección total de la actual campaña de 117.500.000 toneladas, hasta el pasado 13 de mayo 2020, los productores vendieron el 55% de la misma, es decir 64.500.000 toneladas, cuando en 2019 a esta altura del año se había comercializado el 44%. Son 9.600.000 toneladas más, si se realiza la comparación interanual. Situación que reafirma y ratifica la Bolsa de Cereales de Rosario cuando informa con fecha 20 de mayo 2020 que, al computar todos los granos vendidos de soja, maíz y trigo (los tres principales cultivos) desde julio pasado hasta ahora, “la cuenta es superior en 11,5 millones de toneladas, respecto de la campaña anterior, esa diferencia implica 3.270 millones de dólares más”. A esta altura del año pasado se habían vendido 33,7 millones de toneladas de la cosecha 2018-2019 y ahora van 45,2 millones de toneladas. En dólares, la campaña anterior llevaba acumulados 7,5 mil millones y ahora van 10,7 mil millones. De ahí la diferencia de 3.270 millones de dólares a favor de este ciclo.

Es cierto que tras las elecciones PASO y con fecha 2 de septiembre de 2019 el gobierno de Cambiemos terminó con el jolgorio de que las empresas no tuvieran fecha para liquidar las exportaciones. A partir de esa fecha deben liquidar las divisas de sus ventas al exterior en el mercado local dentro de los 5 días hábiles posteriores al cobro de la operación, o 180 días después del permiso de embarque. Bien puede ser que gran parte de esas exportaciones y las próximas se liquiden en la segunda parte del año. Pero la pregunta obligada es cuándo van a liquidar las exportaciones del periodo 2016 al 1° de septiembre de 2019.

Ante la pandemia que frenó masivamente el nivel de actividad interna y con ella las importaciones, sumado a la estrategia de la deuda del Ministro Martín Guzmán de que los bonos en poder del sector privado no se paguen hasta mayo de 2023, por una parte, y la mayor demanda de alimentos reseñada, implicarían un fuerte superávit comercial incluso mayor que el del año pasado que fue de 15.990 millones. Sin embargo, no se está reflejando en los primeros cuatro meses del año 2020 en que las exportaciones superaron a las importaciones en solo 4.720 millones de dólares, situación que demanda que el Estado, a través de la AFIP (que supervisa a las Aduanas) y el BCRA (que supervisa a los Bancos), ponga la lupa en las operaciones de comercio internacional.

El camino elegido por el BCRA, que a partir del 27 de mayo 2020 obliga a que las empresas importadoras soliciten autorización previa de la autoridad monetaria para acceder al mercado de cambios para el pago de obligaciones comerciales con el exterior, es controlar la facturación de las importaciones.

Densidad nacional

Nuestra burguesía: los Macri, los Mindlin, los Ratazzi, los Rocca, los Magnetto, los Pagani, los Blaquier, los Madanes Quintanillas, los Urquía, los Caputo, los Braun, etc. —todos ellos “Grandes Clientes” de los bancos (y por ende beneficiados por trato diferencial o VIP)— contaron con la posibilidad de comprar los dólares que quisieron y fugarlos. Paralelamente obtuvieron favores del Estado, incluso el apoyo para expandirse en el extranjero como en el caso de Techint y la inauguración de su fábrica de tubos de acero sin costura para la industria de petróleo y gas no convencional, que generó más de 1.500 puestos de trabajo en Texas, junto a una inversión de 2.000 millones de dólares para su construcción. Pero en la Argentina, no bien comenzó la cuarentena, echaron a 1.450 trabajadores.

Todo el déficit fiscal de la administración nacional y de varias provincias (autorizadas por el Poder Ejecutivo presidido por Mauricio Macri) se financió con deuda externa. Los Estados (nacional y provinciales) pagan en pesos a sus proveedores, contratistas, trabajadores, jubilados y pensionados (las provincias que tienen su propio sistema de jubilación), por ende, los dólares tomados en deuda se los dieron al BCRA, que a cambio de ellos emitió pesos y con esos pesos pagan los Estados. Pero el BCRA es banco de bancos, por lo que en un marco donde el 70 a 75% de las operaciones del mercado único y libre de cambio (MULC) de la Argentina lo realizan 10 (diez) bancos, garantizaron a esas grandes entidades y a sus clientes VIP la compra de divisas, que en gran parte después fugaron, en lo que el profesor Eduardo Basualdo denominó “Endeudar y Fugar”.

Un modelo de endeudamiento y beneficios para pocos que obligó al pueblo a un sacrificio sin par, reduciendo su consumo y su trabajo, ahogó a las economías regionales y a las pequeñas y medianas empresas por la suba que realizaron del precio de las tarifas, de la energía, de los bienes de uso difundido (cemento, acero, aluminio, etc.) y por la falta de crédito o el crédito a tasas confiscatorias, todos sectores altamente concentrados y que conforman el mercado cautivo, con las consecuentes súper ganancias de sus propietarios.

Aldo Ferrer se equivocaba cuando ponía la esperanza en la burguesía que tenemos. Lo han demostrado siempre: es una burguesía de rapiña, apátrida y tonta, a la que sólo le importa acumular dólares en el exterior aún a costa de que sus empresas valgan menos de la mitad que en diciembre de 2015 y, lo que es peor, su egoísmo y maldad observa el problema de la coronavirus y hace lo posible para que no les llegue a ellos, aunque diezme al pueblo argentino.

Hoy los une a todos la presión sobre el tipo de cambio para depreciar nuestra moneda. Esto es así por su posicionamiento en divisas y su rol en las exportaciones, pretenden comprar por la mitad lo que vale el doble. En eso está unida, como tantas otras veces, la burguesía local con la cada vez mayor presencia de empresas extranjeras que operan en el país. Y es funcional a los acreedores que quieren desestabilizar al gobierno e impedir la solución integral de la deuda y por muchos años que plantea el Ministro Martín Guzmán.

La tarea a realizar

La Administración Nacional presentó el Resultado Fiscal del mes de abril. Por hacer frente a la pandemia e incluso el Programa de Asistencia estatal para el pago de los salarios (ATP) a los trabajadores de grandes empresas, tuvo un déficit fiscal del 45,69% del gasto[1], un resultado financiero negativo en $ 266.050 millones, al tipo de cambio oficial unos 3.770 millones de dólares, más del 1% del PIB. Compromisos que solo puede cubrir al no pagar los servicios de la deuda externa.

En esa situación, los ricos y poderosos de este país despotrican contra la ex Presidenta y el gobierno de Alberto Fernández todo lo que pueden, a fin de minar sus lazos con la población, en su ya conocida política de aislar y calumniar.

Debemos hacer una prédica constante para demostrar quiénes son los enemigos del pueblo y apoyar y exigir del gobierno que avance en la consolidación de la defensa del mercado interno y del trabajo nacional, cobrarles impuestos a los ricos y seguirlos bien de cerca, porque sus intereses son la antípoda del pueblo de la Nación.

Ante la inminente invasión a París del ejército del Rey Luis XVI en septiembre de 1789, Marat llamó al pueblo a “despertar de su letargo”. Entendía que la única manera de salvar la revolución era a ir a Versalles y alojar al Rey y a su familia en el Palacio de las Tullerías, con lo cual el rey como rehén era la garantía de que no se invadiría París.

Nos falta Marat, pero más nos falta que nuestro pueblo tome conciencia de la situación.  Una parte por desgracia importante, embrutecida por los medios y por la vida que lleva, repite sin reflexionar lo que los sectores dominantes quieren que piensen. La primera proclama de la Revolución francesa nos la dio la Enciclopedia y dice: “Una sociedad culta que piensa por sí misma es la mejor manera de asegurar el fin del antiguo régimen”.

Decirnos la verdad, saber quién es quién, son los primeros pasos para que pensemos por nosotros mismos.

 

[1] El gasto público total de la Administración Nacional de abril 2020 fue de $ 582.298 millones

 

Coronacrisis y oligarquía: Se viene el invierno

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La oligarquía quiere muertos entre los hijos del pueblo. Es el fin que persigue el comportamiento de una diva televisiva ricachona que viajó en avión privado a Punta del Este para aislarse en su cómoda mansión y desde ahí propalar la necesidad de abrir la cuarentena vigente, habida cuenta que la circulación de personas propaga el virus, aumenta el número de contagios y consecuentemente el de fallecidos. Posición respaldada en la semana por políticos e intelectuales orgánicos de ese sector social, convocando a la “desobediencia civil” contra el aislamiento social obligatorio.

En un artículo publicado por el periodista Alejandro Bercovich en BAE-Negocios, se informa sobre un fallido intento de un conjunto de los empresarios más poderosos del país de emitir una proclama destinada a finalizar la cuarentena, que no alcanzó el consenso necesario en el grupo de WhatsApp organizado para el intercambio de ideas de esos agentes económicos. Con acierto, el periodista alude la percepción de dilución de poder real en el marco de la pandemia percibido por la élite.

El tuit de un empresario de «Nuestra Voz»:

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La oligarquía necesita naturalizar la pobreza y la muerte para asegurar la subordinación social. La expansión del virus sin embargo ha expuesto su comportamiento miserable como no ocurría desde hace décadas. Se evidencia con mayor nitidez que se trata de una clase social rentista, especuladora, fugadora de riquezas y ahora virulenta en la defensa de sus privilegios. 

Otro hecho ocurrido esta semana que grafica la descripción anterior es el asesinato de un adolescente humilde perpetrado por un estanciero que lo embistió deliberadamente con su camioneta 4×4, emblema de la opulencia si los hay.

La amenaza que tensa a los poderosos es la creciente dificultad para legitimar un orden social injusto, que se produce desde el mismo accionar del Gobierno de la coalición peronista.

Decíamos en una columna anterior que la intervención estatal para amortiguar la crisis creaba condiciones para la permanencia de algunos instrumentos: el Ingreso Familiar de Emergencia como preludio de la renta básica universal, el subsidio al salario de los trabajadores privados impidiendo la quiebra de empresas y la asignación de crédito por el Banco Central. Tres herramientas limitantes de la acción del mercado para reducir el empleo y el salario.

El segundo elemento es el éxito del aislamiento social obligatorio logrado hasta ahora, para frenar el número de contagios y muertes y, a la vez, ganar tiempo para ampliar la oferta sanitaria para enfrentar el pico del virus.

Esto diferenció visiblemente a la Argentina de los gobiernos oligárquicos de los vecinos Brasil y Chile, donde la ausencia de cuarentena no impidió el derrumbe económico y sí provocó el colapso del sistema de salud. 

La diferencia es masivamente perceptible y no sólo en lo cuantitativo. La imagen de humanidad y preocupación genuina por la suerte del pueblo que exhibe el Presidente Fernández en todas sus intervenciones contrasta con la brutalidad de Jair Bolsonaro o de Sebastián, Piñera que llegó a reprimir la demanda de alimentos de sus ciudadanos.

La oligarquía tiene que frustrar esta experiencia de gobierno porque, de consolidarse, abrirá un debate sobre el orden social de salida de la pandemia, en donde los consensos sociales masivos apuntarán a sus privilegios, careciendo además de modelos alternativos en la proximidad.

La forma de forzar una crisis es romper el aislamiento social obligatorio de modo desordenado e inducir un contagio masivo que impacte negativamente sobre el sistema de salud pública. Por ello, para la elite los muertos son imprescindibles.

En simultáneo, presionan sobre el conjunto de mercados cambiarios para forzar una crisis de dólar. El economista Horacio Rovelli, en sucesivos artículos publicados en el Cohete a la Luna, ha señalado la necesidad de reforzar controles sobre los grandes bancos privados y las cerealeras, que favorecen la salida o el no ingreso de dólares en país. El bloque primario-financiero fue sostén del gobierno macrista y es el núcleo de la oligarquía.

Recién esta semana el Banco Central ha endurecido controles sobre diversas operaciones cambiarias, luego de perder desde el inicio de la cuarentena -el 20 de marzo- al presente casi u$s1.200 millones. Se trata de un hecho anormal en un período en el que se liquidan las divisas provenientes de la cosecha, el nivel de importaciones ha descendido significativamente por la recesión y se restringieron los pagos de deuda pública.

Se viene el invierno, estación propicia según los informes científicos para la perdurabilidad del virus. También se ingresa en una fase de profundidad en la falta de ingresos tras dos meses de freno a la actividad. El epicentro de la epidemia se despliega en el Área Metropolitana Buenos Aires, zona más densamente poblada del país, asiento de los conglomerados industriales y comerciales más importantes y residencia del grueso de la población pauperizada.

El Gobierno de la coalición peronista deberá redoblar los esfuerzos de abastecimiento de alimentos y provisión de servicios esenciales, agua, luz y gas, en las barriadas más humildes. Ese esfuerzo logístico debe ser acompañado por la expansión de la política de ingresos desplegada hasta ahora hacia los segmentos de recursos medios y bajos que viven de la industria, el comercio y los servicios.

Esto conlleva un fuerte control de la oferta de bienes esenciales. Sino, las políticas de demanda se estrellarán contra la suba de precios. La regulación de la oferta de divisas también es muy relevante, ya que un déficit fiscal abultado como el presente es tolerable en un tiempo corto si hay superávit cambiario.

Se viene el invierno y la oligarquía lo sabe. Por eso opera para provocar un combo de crisis sanitaria y económica. El Gobierno debe actuar preservando los logros alcanzados hasta ahora. Se entra en el punto de mayor conflicto durante los meses fríos.

 

eldestapeweb.com/economia/coronavirus-en-argentina/se-viene-el-invierno-202053011750

 

Un análisis de la situación internacional

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Un análisis de la situación internacional trae aparejada una conclusión que surge ahora con más claridad sobre las consecuencias que tuvo la crisis de 2008, iniciadora del gran desorden económico mundial que el coronavirus profundizó. En esa crisis se empezó a perfilar el enfrentamiento China-USA. Se agudiza  con la política de Trump, que consiste en desbaratar en lo posible a los emergentes (empezando por China), concentrando toda la producción industrial posible en USA, con un propósito: acelerar el paso a la Cuarta Revolución Industrial, que sintetizado es el salto de la industria mecánica a la digitalizada.

Esa concentración en USA tiene no sólo el propósito de desglobalizar a China, aunque esto parece ya imposible de cumplir.  De esta manera pretende  privarla de componentes que China no produce en cantidad suficiente, ni en lo más avanzado. Para eso China necesitaba generalizar la manufactura a todas las ramas, que es para lo que se  preparaba para llegar a la punta y abarcar a todas.

Esto es lo que USA puede hacer si concentra la mayor parte de la industria desparramada por el mundo en su territorio, pero no como una territorialización de todas, que ya no es posible, sino concentrando a través de un filtro, las que son esenciales en la digitalización total, que es el primer gran paso a la robotización y por eso mismo al despliegue de la 4ª Revolución Industrial.

En esta etapa no sólo hay que controlar la punta (la industria mayor más tecnificada), sino que resulta indispensable revisar el despliegue industrial en el mundo desde la 1ª Revolución Industrial. La pérdida del cetro de Gran Bretaña se hizo paulatinamente a través de dividir en partes el conjunto de cada rama industrial y especializar la producción de cada parte. Pero no sólo en los países industrializados, sino llevando algunas de esas industrias a los que se empezaron a definir con el tiempo en países emergentes.

Este fue el proceso característico de la 2ª Revolución Industrial, que adquirió gran relevancia en la industria USA a través de las inversiones extranjeras, que le permitían abaratar los costos con el traspaso a países de mano de obra más barata y mejorar al extremo la especialización en cada pieza, decisiva para mejorar no sólo la competitividad sino también la calidad de la industria final.

Esto se fue profundizando desde los años setenta con el auxilio de la electrónica y el comienzo de la digitalización, que no se notó desde el inicio porque la digitalización empezó por aplicarse a los artículos de consumo final como televisores, y era menos visible en la producción industrial. En cambio fue la característica de la 3ª Revolución Industrial, más descuidada por la URSS porque no podía desplegar su industria de la misma manera que USA, pero que fue una de las causas determinantes de su retraso en la Guerra de las Galaxias y en su desaparición porque perdía la guerra contra USA.

Con China, campeona de atraer todas las industrias posibles a su territorio y abaratarlas todas (porque su mano de obra barata era su única y absoluta ventaja comparativa por la gran población) ese proceso se intensificó al máximo.  Trajo como consecuencia contribuir poderosamente al debilitamiento de USA como poder industrial absoluto y empezar a distribuirlo en primer lugar con China (que concentraba la industria madre y las de las partes) y el resto de los emergentes especializados en las industrias de partes, en que las industrias madres son excepciones por ramas, mientras que en China están todas las ramas. Pero ahora, iniciada la 4ª Revolución Industrial, que coincidió con el estallido de la crisis de 2008, se hace necesario -en esa fase inicial- alcanzar gran capacidad tecnológica en las partes, sobre todo en una serie de chips indispensables.

Como China fue el nuevo centro industrial, la producción de esos chips se concentra en los emergentes del Asia Pacífico. Quizá USA haya elegido concentrarlos en Hong Kong, sobre todo cuando tuvo que aceptar su régimen político especial (o quizá fue una casualidad o una visión política propia de Hong Kong) para controlar indirectamente a China, pero la cuestión es que el estallido de la crisis independentista de Hong Kong tiene que ver con que ese centro en este momento es esencial para China y entra a formar parte de su disputa con USA.

Todo esto marca una serie de tendencias, no sólo para el conjunto de la economía global y del enfrentamiento China USA, sino del desarrollo posible de las economías emergentes y su papel futuro, golpeado ahora por USA salvo en Hong Kong y en menor medida en el resto de los emergentes del Sudeste Asiático, lo que descubre también la diferencia entre éstos y Brasil o Argentina, por ejemplo.

Creo que el secreto está en gran medida en que esta historia no escrita de la economía global enseña que con posterioridad a la 2da Guerra Mundial una de sus principales características es que la mundialización no se construye de un saque sino a través de regiones globales, y la primera fue la Unión Europea.

En el Pacífico no pudo pasar lo mismo con Japón por la presencia de China, por lo que se fue constituyendo un bloque que no pudo formalizarse PORQUE NO ESTABA BAJO UNA MISMA POLÍTICA Y ENTONCES NO PODÍA TENER UNA MISMA MONEDA, como sí a llegó a tener la UE con el euro. Pero como el proceso económico centrado en la industria se desarrolló por las reformas de Deng Xiaoping en China, ese bloque se formó pero tuvo la particularidad que no se conformó formalmente. Esto, simplemente porque China estaba en el centro y es muy difícil que USA la pueda sustituir ahora por Japón asociado a Hong Kong más Taiwán, pero deja en claro que no hay industrialización con avanzada tecnológica si no hay regionalización globalizadora que, en eso sí, el bloque del Pacífico es comparable o superior a la UE.

A la vez esto aclara por qué se relacionan Trump y Bolsonaro. En esta guerra económica centrada en la digitalización de la industria, para seguir siendo la potencia dominante, USA (por lo menos en la versión Trump) no quiere construir un bloque regional que lo secunde sino que aspira a que las funciones necesarias de ese bloque se integren a su dominio político, reviviendo la política del patio trasero.

Por esa razón integró a México a partir del intento del PRI de nacionalizar los bancos en 1982 con el presidente López Portillo, que condujo a la desaparición del PRI (el peronismo de base campesina de México, pero industrializador porque la revolución campesina de 1917 le cortó la cabeza a la oligarquía y como entonces no había industria todo se centró en el Estado) y se propone integrar a Brasil a partir de Bolsonaro.

Pero no puede hacerlo en la Argentina porque no pudo lograr que el peronismo desaparezca y también porque la excelencia de calidad y productividad de la pampa argentina es comparable o superior a la de las praderas de estados unidos.

a eso se agrega ahora que existe vaca muerta y otra vaca muerta quizá mayor en el chaco, más la tendencia al desarrollo tecnológico reconocido de la argentina que se comprueba en la tecnología satelital, y la necesidad de impedir que ese potencial se asocie con el desarrollo industrial ininterrumpido que tuvo Brasil.

La posibilidad entre ambos países es organizar lo que sería la tercera región globalizadora, el MERCOSUR, desarrollar ese potencial y construir una moneda regional como el euro y terminar con la interminable devaluación del peso, debido a que la guerra interna no está definida,  y la inicial escalada de devaluación del real que recién comienza pero que va a seguir el derrotero devaluador de todas las otras monedas emergentes de países que no construyan una industria capaz de digitalizarse y a la vez de tener su propia moneda.

Dentro de este contexto histórico resulta necesario una reinterpretación del peronismo y de toda la historia argentina posterior a 1945, es decir, del momento en que a la salida de la 2° guerra mundial el país tenía la riqueza para industrializarse y perón encaró repetir a la manera local la hazaña de Bismarck en Alemania que la convirtió a fin del siglo xix en una potencia industrial capaz de competir con Gran Bretaña y con USA.

La industrialización argentina fue impedida ante todo por la oligarquía, pero también primero por Gran Bretaña y sobre todo después por USA a través primero de la Revolución Libertadora, segundo por la dictadura militar de 1976 y por último por el macrismo. El secreto es que no había la misma urgencia con Brasil porque allí no había peronismo. El varguismo fue otra cosa, un eje en el Estado para tener industria pero sin peronismo, y en México el PRI pintaba como peligroso pero allí la industrialización es más nueva y más agarrada a USA, pero el nacionalismo del PRI es campesino, no como el nacionalismo peronista, que en su origen fue el de los peones de estancia transformados en obreros asalariados con derechos sociales (para construir el mercado interno) que por su origen humilde se apoyaron en Evita y después en el sindicalismo.

La pelea mundial ya dejó de ser por bastante tiempo entre el capitalismo y el socialismo sino en resolver la consistencia de los regímenes mixtos, en que está el capital a condición de un pacto fifty fifty con el ingreso de los que trabajan porque sino no hay mercado ni consistencia política y esa es la herencia que nos deja perón y que el peronismo tiene que reconstruir en cada etapa en que se encuentra al frente del poder político y que debemos convertir en estrategia política con una fundamentación estratégica.

 

 

Informe mensual. Mayo 2020

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En el  informe adjunto, damos algunos de los indicadores tanto de Argentina como de otros países con el propósito de mostrar dónde estamos parados. En primer lugar, hacemos una breve descripción de las posibles trayectorias de la actividad económica, cuando el Coronavirus se vaya atenuando o finalmente se encuentre la vacuna para volver a la normalidad.

Hoy el mundo debate tratando de visualizar cómo será la salida económica a medida que se vaya derrotando la pandemia. Pero más allá del esfuerzo los resultados no llegan a conclusiones terminantes, simplemente porque como siempre decimos «hacer previsiones resulta muy difícil, sobre todo cuando se trata de hacerlas sobre el futuro». El autor anónimo de este dicho no pudo tener en cuenta el Covid-19. De lo contrario hubiera puesto más restricciones sobre el futuro. Algo de eso ocurre hoy.

Las distintas alternativas de salidas se pueden observar en el gráfico de Google Trends, donde las tendencias de crecimiento han tenido diversas formas y tiempo, recesión, depresión, algunas con salidas rápidas y otras con doble caída. Incluso no faltaron depresiones prolongadas, una de ellas muy reciente con epicentro en el 2009,  pero en los ejemplos que mostramos no dan cuenta de alguna pandemia. Las más conocidas, la Peste Negra, allá por el año 1300, o la llamada Gripe Española, al final de la Primera Guerra Mundial, que cambiaron parte del orden imperante. La primera de tales enfermedades duró muchas décadas y la segunda fue de menor duración, pero ambas se llevaron más de 80.000.000 de muertos.

En un reciente reportaje (Fuente Perfil: Diario), el ex Ministro del Tesoro del Reino Unido Jim O´Neill planteo dos cuestiones interesantes, la primera tiene que ver con las diferencias en los orígenes de las crisis: “La gran diferencia es que llega por algo que no está dentro del sistema económico y financiero. Es un evento externo y eso lo hace particularmente complicado. A menos que encontremos una vacuna muy rápidamente, o aprendamos mucho sobre cómo eficientizar el sistema de salud y tengamos un tipo de herramientas para manejar la vida con el virus, ninguna economía en el mundo podrá hacer frente a la situación y llevarnos a vivir como era antes”. La segunda es que “si se llega a encontrar una vacuna antes de que termine el año, también es posible que tengamos una recuperación en forma de V, pese a que hay quienes creen que es imposible”. 

Incluimos en los distintos puntos con breves aclaraciones y especialmente utilizamos los gráficos para, suponemos, se entienda mejor lo que venimos diciendo, por ejemplo sobre:

PRODUCTO BRUTO INTERNO – EMAE –ESTANCAMIENTO Y CAÍDA –DEPRESIÓN

INDICADORES: ACERO, CEMENTO, ELECTRICIDAD, AUTOS, CONSTRUCCIÓN Y SUPEREMPLEO

BALANZA DE PAGOS, BALANZA CAMBIARIA, EXPORTACIONES – IMPORTACIONES

INDICADORES MONETARIOS

INGRESOS TRIBUTARIOS – INGRESOS Y GASTOS DEL SECTOR PÚBLICO BASE CAJA

SALARIOS Y CONSUMO

ÍNDICE DE PRODUCTOS AGROPECUARIOS, METALES, PETRÓLEO, ORO en base BCRA y FMI

ÍNDICE TIPO DE CAMBIO REAL MULTILATERAL (ITCRM)

EXPORTACIONES DEL MUNDO

PRODUCTO BRUTO DEL MUNDO

ÍNDICE DE INCERTIDUMBRE MUNDIAL

ÍNDICE DE INCERTIDUMBRE MUNDIAL DEL COMERCIO

Informe mensual Mayo Jorge Moore