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jueves, septiembre 24, 2026
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Informe económico mensual

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En octubre del 2021, el aporte del BCRA al Tesoro fue veloz y contundente. La cifra de Adelantos Transitorios alcanzó los $ 335.000 millones, pero además se volcaron $ 118.000 millones al mercado en concepto de intereses. Es el número mensual más grande de los dos últimos años y equivale a u$s 4.500 millones. Algo así como el 1 % del PBI en dólares. La Base Monetaria no creció en forma similar por distintos mecanismos, entre ellos el uso de los Pases y Leliqs que pasaron la escoba por $ 245.000 millones y otros conceptos para mantener la brecha. Se inundó el mercado de monedas.

Se ensancha la diferencia entre la inflación y el tipo de cambio oficial, política de ancla muy defendida por las autoridades nacionales. Es así como en octubre la diferencia alcanza los 22 puntos, y de continuar por este camino se va a agrandar. Hoy se conjugan dos aspectos complejos: el congelamiento de precios y tarifas, y el freno al tipo de cambio oficial. Seguramente si a este último le sacan el bozal, el congelamiento se las verá en figurillas.

Otro dato interesante de seguir con los Títulos en Poder del BCRA. Año a año van engordando y son una especie de activo virtual, en la actualidad alcanza a u$s 63.000 millones y supera con amplitud a las Reservas Brutas. Esto no tiene solución y salvo alguna medida sui géneris no se modificará.

Una comparación entre la Base Monetaria y los Adelantos Transitorios da cuenta que en los dos años últimos operaron con fuerza los Adelantos, pero también la política de secar el mercado. Eso se puede apreciar en el gráfico.

No hay diferencias en la tendencia entre valores en dólar oficial y desindexados por IPC de diciembre de 2020. Hasta el momento marcha uno junto al otro, ¿salta la liebre? Hoy pareciera que depende más del poder político que de otras cosas.

Los Adelantos Transitorios (usualmente para cubrir faltantes del Tesoro) y la Inflación forman una pareja indisoluble, aunque a veces los primeros les ganan, pero es una carrera que viene de larga data y hasta el momento ninguno demostró cansancio.

La brecha entre el dólar oficial y el CCL se ha instalado y lo mostramos en dos plazos distintos, uno con mayor cantidad de años y el otro en los últimos meses, y solo lo asociamos al CCL hoy golpeado y moldeado a fuerza de bigornia y fragua.

Finalmente no  podemos dejar de mencionar que hoy las Reservas Netas (no las Brutas) apenas superan los u$s 5.000 millones y las Reservas Netas sin Oro (se supone que no vamos a liquidar lo poco que disponemos) alcanzan los u$s 1.800 millones. Suelen suceder milagros y es de esperar que nos toque, pero salvo algún préstamo para aumentar las Reservas disponibles, tendremos que esperar la cosecha del año próximo.

Frente a estos problemas, consultamos a Mendieta Perro, que con su consumado conocimiento y bola de cristal, y como integrante del Horóscopo Chino nos dice: “Los perros nacidos en el año nuestro son conservadores y llenos de justicia. Por su lealtad, en el lugar del trabajo. Rara vez rompen las reglas, a excepción de las personas importantes. En la vida, solo desean vivir tranquilamente con su familia.

Eulogia que andaba por el patio con un mate en la mano le dice a Inodoro y a Mendieta: “Pereyra, ¿ande va a encontrar tanta gente así?”

Responde Pereyra: “Ah Güeno… ¿Si le va a andar buscando todas las vueltas?”.

Mendieta solo comenta: “He dicho”.

 

2021 noviembre bcra act y pas brecha.docx

Por qué votar al Frente de Todos

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Las elecciones de medio término no tienen incidencia directa en la conducción económico política del país, pero son significativas y determinantes para las bases institucionales que permitan consolidar logros populares y concretar aspiraciones sociales pendientes. No se juega el destino, pero si los caminos posibles.

La gestión del Alberto Fernández debió hacerse cargo de dos circunstancias muy complejas: la herencia de una economía fuertemente endeudada y desarticulada por la inflación y la pobreza, y una pandemia que puso en jaque la salud física y mental de los argentinos.

Frente a ello el Gobierno Nacional tomó la determinación -apoyada por Cambiemos en la primera etapa- de priorizar la salud por sobre la economía. Lo hizo a sabiendas de los costos políticos que implicaba esa decisión: reconstruir en tiempo record el sistema de salud pública para atender una emergencia como nunca vivió la humanidad, establecer una política nacional de vacunación; negociar con empresas farmacéuticas leoninas, apuntalar al personal de salud discriminado, restituir la categoría ministerial de la salud pública.

Mientras tanto se hizo lugar a atenciones primarias de las familias más necesitadas, se estableció el IFE, se otorgaron ayudas de subsistencia y créditos promocionados a PYME´s y monotributistas, se apoyó el sistema de obras sociales.

Y ello no fue todo. Se dio la batalla política por el impuesto a la riqueza que permitiera paliar parte del déficit fiscal que ocasionó la pandemia; se renegoció la deuda con bonistas privados para aliviar las arcas públicas y ahorrar intereses; se sancionó la ley de despenalización del aborto; se intentaron medidas razonables de mantenimiento del sistema de precios y de obras públicas y el control de los mismos; se financió el déficit con bonos en pesos nacionales; se suspendieron y penalizaron despidos sin causa para evitar incrementar la desocupación; se mantuvieron las tarifas de los servicios públicos, entre otras.

Sabemos que no ha sido suficiente, pero votamos por una propuesta proactiva y dentro del rumbo nacional y popular que supone permanentes intercambios de ideas, acciones y hombres que son propios de una alianza política y de un frente de gobierno en condiciones de extrema vulnerabilidad externa.

Sabemos también que pagar deuda con más deuda es el camino facilista y tramposo del poder financiero. Sabemos que el fantasma del recorte salarial vía flexibilización sólo tendrá como consecuencias la alteración de la paz social creando distorsiones en la búsqueda de un consenso social. Sabemos que Cambiemos sólo plantea volver al poder para acentuar las desgracias que generó en el contexto social y en el aparato productivo.

Sabemos que la libertad personal solo es viable en una comunidad que se realice.

Sabemos que el camino sigue siendo:

La independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Por ello votamos al Frente de Todos.

Entrevista con Carlos Abalo

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Venimos realizando con Carlos, una serie de charlas, entrevistas o reportajes. Simplemente una suerte de conversatorios que surgen de sus comentarios por vía mail, conversaciones grupales o personales. La que ponemos ahora a disposición de los lectores, es el resultado de sus comentarios vía correo electrónico.

HUGO GARNERO: El dólar se configuró como moneda del intercambio mundial en la post-guerra. Se respaldó durante años con el oro de sus reservas, hasta que, en 1971, finalmente afianzada la supremacía de la economía de EEUU, abandonó ese respaldo. Cuál es el respaldo actual y hacía donde se encamina.

CARLOS ABALO: El dólar no tiene respaldo en reservas, pues se emite a mansalva y su respaldo es sólo la capacidad productiva de Estados Unidos y en la práctica, la confianza del mercado, es decir del capital.

El que lo comprobó concretamente, fue uno de los consultores más conocidos del país, macrista a fondo y CEO de Carta Financiera, Miguel Boggiano, quien en una nota de Ámbito del 24/5/21 titulada  «Los mayores acreedores de EE.UU.» afirmó que “la deuda pública estadounidense está fuera de control y es impagable, la inflación ha puesto al sistema en jaque y  «la película no terminará bien para sus acreedores» ya que su deuda pública suma 28,1 trillones de dólares, y lo más factible es que se resuelva emitiendo dólares, lo que podría significar un colapso del dólar y el fin del sistema monetario actual”.

HG: Pero lo que vemos es que siguen emitiendo dólares.

CA: En realidad, no es que se va a resolver emitiendo dólares sino que ésa ya es la forma en que  se gasta el dólar: emitiendo. Al mismo tiempo, la emisión ya existente desde que el dólar dejó de estar apoyado en oro, en 1971, condujo a la formación de un capital financiero internacional privado que fue el apoyo de la política estadounidense, y como las empresas pelean entre sí en la competencia, tratan de llegar a una tecnología superior o a una acumulación en gran escala.

HG: No es casualidad que en la década del 70 tomara cuerpo la financierización de la economía, que vos hace muchos años definías como “la valoración financiera del capital se colocó por encima de la valoración productiva del capital”. Estamos ahora en una nueva etapa con la incorporación tecnológica?

CA: Con la revolución industrial 4.0 basada en la digitalización, se llegó  a la posibilidad enorme de crecimiento por acumulación de capital financiero, como sucede en las bolsas, usando el capital productivo tecnológico y haciendo que funcione a la vez como capital financiero, llevando la digitalización a todas las áreas para valorizar empresas que valoricen el capital aunque no sean directamente productivas, como los unicornios, que puede estar en cualquier cosa con tal que estén atravesadas con nueva tecnología. Porque es más fácil  la valoración financiera que la productiva.

HG: No existe un desenfreno del capital financiero apropiándose de la innovación tecnológica que, naturalmente debiera estar en el capital productivo?

CA: Esto pone al capital más avanzado por primera vez frente al Estado, y los hace enemigos de la regulación. Hasta ahora el viejo capital financiero tradicional era una variante del capital que coexistía con la regulación y ésta lo podía salvar, como sucedió con la caída de Lehman en la crisis financiera de 2008 en que se multiplicó la emisión de dólares para el salvataje.

Pero ahora, con la alta tecnología aplicada al e commerce o a cualquier servicio, pueden plantear el viejo sueño de liquidar al Estado y hacer que la valuación dependa exclusivamente del mercado, como sucede en las Bolsas, y ya no de la producción. Pero esa alianza capital Estado que tuvo (y tiene todavía) su máxima expresión en Estados Unidos es un conglomerado político-económico que le da pelea a una posible reorganización del poder político rebajando el peso del Estado, y es lo que pelea Biden con la regulación, en la que todavía tiene a su lado a la mayoría del poder económico. La diferencia con China es que el capital productivo va a la producción; las empresas de su capitalismo pueden usarlo en otra cosa, pero el Estado las saca del medio cuando joden.

HG: No hay economía sin moneda. La debilidad del dólar no es propicia también para el capital financiero enancado en la transformación tecnológica?

CA: Era lógico que un avance de tal naturaleza del capital lo llevara a tener una moneda propia: las criptomonedas son monedas respaldadas por nada, salvo la valorización que les dé el mercado. Por eso Estados Unidos las regula limitándolas y el capitalismo chino dominado por un Estado comunista directamente las prohibió, resguardándose el derecho a que pueda usarla el Estado.

Esto tampoco se entiende si no se comprende que el capitalismo es un sistema mundial de producción. Lo es porque lo organizó el capital y éste se ubicó en todas sus expresiones nacionales.

Hasta la última posguerra, el capitalismo nacional tenía un funcionamiento propio en cada ámbito nacional, y sólo era afectado por un exceso de regulación, como hizo el peronismo para imponer una industrialización. Pero como el poder político excluyó al peronismo 18 años del poder, el sector productivo más competitivo, que era el agro y su complemento la financierización, hicieron que la gran industria se terminara corriendo a ese bloque, porque el sistema  le dejaba margen para trasladar también allí sus excedentes, como hacía el capital agropecuario.

HG: Sabemos bien que pasó en la Argentina, y en el resto de los países dependientes?

CA: La mundialización concreta en los países atrasados se postergó y dio lugar a la industria sustitutiva, pero el ascenso de China, mundializó efectivamente a todos los países atrasados que incursionaran en la industria mundial, como hizo la misma China y el resto de los países emergentes. Con eso, estos últimos países, aunque no accedían al mismo nivel que los industrializados, pueden (por lo menos hasta ahora) alcanzar un desarrollo de su comercio exterior por exportaciones que les aporta dólares como para poder sostener una moneda nacional y un mercado financiero basado en su propia moneda, cosa que Argentina no pudo hacer porque el terreno que ganaba el peronismo en la industria, lo retrasaba o borraba el antiperonismo, y a eso se sumó  la crisis financiera de 2008 y la pandemia, por ejemplo.

HG: Siempre hablas de que la crisis del 2008 está irresuelta.

CA: La crisis financiera de 2008 no resuelta, es diferente a todas las crisis financieras anteriores porque anticipa un nuevo período del sistema mundial capitalista, ya que se hace evidente que el capital financiero se puede independizar del dólar.

HG: ¿Cómo se refleja en Argentina?

CA: Ante esta nueva realidad, pasa a primer plano la política monetaria, sobre todo en su versión monetarista que considera que la inflación se debe casi exclusivamente o en su mayor parte a la emisión. Con el ajuste, la política monetaria obliga a reducir el gasto público y los salarios, pero no dice absolutamente nada de los gastos del capital ni de su emisión ficticia, y por eso la defensa de la ganancia se monta casi exclusivamente en el combate a la inflación a través de una política de ajuste basada en el monetarismo, como es la fórmula del FMI.

HG: hay historia detrás de esto.

CA: Sin embargo, y como el sistema económico es capitalista y mundial, la Segunda guerra dio lugar al mismo apoyado en el dólar, en vez de crear una moneda verdaderamente mundial. Y se pudo imponer como un sistema mundial dominado por el dólar porque fue precedido por la gran destrucción y para salir de ella, Europa y Japón no tuvieron otro camino. Sólo la Unión Soviética quiso proseguir con su economía nacional cerrada, acentuada por las sanciones de Occidente, pero si bien demostró que así podía crecer más que Estados Unidos, éste país la llevó a la máxima confrontación política, que fue la amenaza militar de la guerra de las Galaxias, y como eso dependía de una confrontación económica desigual, la URSS se terminó.

HG:  ¿Dirías que China aprendió de la historia?

CA: Eso explica que China haya buscado desarrollarse usando al sistema mundial y el capitalismo, aprovechando de esa manera las inversiones y la tecnología y repitió la experiencia de que ese desarrollo era mayor que el de Estados Unidos, pero en un  contexto en el que a las empresas les resulta difícil o imposible prescindir del mercado chino.

HG: Pongamos eje en la inflación en Argentina, teniendo en cuenta todo lo que dijiste hasta ahora.

CA: A estas conclusiones llegué armando una nota en defensa de Roberto Feletti y de su difícil tarea, donde la conclusión es muy clara. Si la inflación se explica por el aumento de la emisión y ésta se emplea en gasto en salarios, gasto público y gasto de las empresas para acumular capital, y hasta las PASO, la política económica de Guzmán redujo el gasto público y el salario, es obvio que, si bien en 2021 se recuperó el crecimiento, la suba de precios favoreció exclusivamente a las empresas. El intento de subir los salarios y la asistencia social desde las PASO en adelante, ante todo con nuevas paritarias, era previsible que se encontrara con una suba de precios más intensa posterior, que no se justifica de ninguna manera porque los precios ya habían ganado la partida antes, y por mucho.

Pero tampoco se puede salir de ese marco, porque no se puede expropiar a las empresas que suben los precios porque tendrían lugar las sanciones como las aplicadas a Cuba, a Venezuela o a Irán o Rusia y de ahora en más también a China y tampoco es posible con una sociedad donde el gorilismo sigue siendo grande y tiene pocas defensas competitivas. Por ejemplo, la industria mexicana, que se fue adaptando a la economía mundial actual, es la que más exporta a Estados Unidos, sus salarios internos dependen cada vez más del peso de esa vinculación, y Estados Unidos no puede prescindir de ella.

Siempre pongo el ejemplo de México porque era un país con peor situación que la industrialización y, para afirmarla, el país se fue convirtiendo en gran exportador de industria. Sólo en los cinco primeros meses 2021 su comercio con Estados Unidos ascendió a más de 200.800 M dóls (+30% i.a) y lo consolidó como su principal socio comercial, y 153.400 M dóls fueron exportaciones (también +30%) y 109.400 M importaciones (+31%). México es así el principal socio comercial de EE.UU. con 14,7% de su comercio exterior, seguido por Canadá14,5%, China 13,9%, Japón 4,8%, Alemania 4,5% y Corea del Sur 3,6%. En cuanto a los salarios medios en dólares, Wilkipedia tiene una lista en que en 2020 para la Argentina eran 402 dóls (que se pueden comparar con los 521 dóls de Bolivia) y México 646 dóls, y por la suba de precios en 2021 en la Argentina era a mediados de año de 298 dóls. Esto indica que está muy bien tratar de controlar lo más posible, pero tiene que ser en un contexto de mejora de la productividad y de adecuación a la realidad de la economía mundial.

HG: ¿En qué marco político y económico ubicas hoy al gobierno?

CA: Esto indica que ni copiando la política económica del peronismo de 1945 a 1955 ni con el proyecto apenas empezado de Gelbard alcanza en la actualidad, y menos con el nacionalismo económico. Por otro lado, tampoco se podía ganar en la actualidad con un peronismo dividido. Así que la necesidad de la unidad del peronismo y sobre todo de agregar a la tradicional política social del peronismo: i) la actualización de la industria, ii) una ampliación del crecimiento a otras áreas como la minería y iii) un intento de romper el bloque empresario.

HG: ¿Cómo se rompe el bloque empresario en Argentina?

CA: sobre todo con una política agroindustrial para dar un horizonte mayor a la economía agropecuaria y aprovechar la especialización alimentaria del país para agrandar el comercio con China y financiar el mayor crecimiento y darle un nuevo horizonte a la industria aprovechando que ella es el sostén de este período de industria 4.0. Eso es lo que acompañó Guzmán, al intento histórico de mejorar los salarios y el gasto social y orientarlo al empleo productivo, y es algo de lo que no se puede prescindir.

Quizá el programa de Guzmán requiera alguna corrección, pero lo importante es que inserta al peronismo en un horizonte de integración mundial del que el país no podía seguir prescindiendo. A mí me sirvió mucho para entenderlo, el haber encontrado las mismas limitaciones en la política mexicana, cuando el PRI nacionalizó los bancos. La derecha y el centro del PRI consiguieron darlo vuelta e impulsar la integración de México. Como el PRI lo hizo volcándose a su derecha poco diferenciada de la derecha tradicional, el país se fue del PRI, pero allá para buscar un apoyo más social que se había perdido y es lo que intenta López Obrador.

Un primer paso necesario

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Todo el liberalismo vernáculo, desde Cavallo hasta Milei o Martín Tetaz, de Sturzenegger a Lacunza en la actualidad, y antes desde Alsogaray a Martínez de Hoz, de Roberto Alemann a Cayetano Licciardo, todos tienen la misma receta: que con una severa política fiscal y monetaria se contienen los precios.

Entre ellos se diferencian en que unos requieren para completar el cuadro cierto control en el precio del dólar, como ocurrió con la “tablita cambiaria” de Martínez de Hoz y el plan de convertibilidad de Domingo Cavallo.

Todos terminaron en terribles fracasos. Sin embargo, apuntalados por las grandes empresas que se beneficiaron con la política de reducir el gasto público y subir las tasas de interés, siguen dando cátedra como si lo suyo fuera cierto y por ende ciencia.

Negando su teoría, la política fiscal, monetaria y cambiaria ha sido fuertemente restrictiva en todos estos años y sin embargo la inflación no dejó de crecer a pasos acelerados.

Por ejemplo, la siempre mentida emisión monetaria no ha sido tal.

BASE MONETARIA[1] E INFLACIÓN

Es más, en términos reales (deflacionados por el IPC y corroborado si lo medimos sobre el Producto Bruto Interno o PBI) la Base Monetaria actual es cada año menor y, sin embargo, la inflación medida por el IPC del INDEC no se detuvo.

Lo mismo pasa con el gasto público. El pretexto de no emitir dinero y financiar el déficit fiscal con deuda tomada mayoritariamente en divisas por el gobierno de Cambiemos nos llevó a un nuevo ciclo de endeudamiento y a depender del FMI, con lo que resultó peor el remedio que la enfermedad.

Pese a que la Comisión Mixta Revisora de Cuentas del Congreso de la Nación le rechazo la Cuenta de Inversión (ejercicio fiscal ejecutado) del año 2016 (primer año del gobierno de Cambiemos) por ser inconsistente y haber realizado gastos no contemplados en la ley del Presupuesto de ese año, aún así, tomando los datos de las cuentas de inversión presentadas por el macrismo, veremos que siempre operó con un fuerte déficit fiscal. Déficit en el que incurrió no para asistir a la población sino para reducir y hasta eliminar retenciones (derechos de exportación), disminuir el impuesto a las ganancias y al patrimonio, e incluso gravámenes a artículos de lujo (autos caros, yates, whiskys, champagne, tabaco, etc.).

ADMINISTRACIÓN NACIONAL, PORCENTAJE SOBRE EL PIB

 

El actual gobierno mejoró sensiblemente la política tributaria, restableciendo retenciones y las alícuotas del impuesto a las ganancias, reestructurando el Impuesto a los Bienes Personales (Patrimonio) e incluso con los ingresos extras derivados de la Ley 27.605 de Aporte Solidario y Extraordinario, hechos que redundaron en una mejor recaudación, a la par que se recupera el nivel de actividad tras la pandemia y por el mayor nivel del comercio exterior, tanto por exportaciones (retenciones) como por las importaciones (aranceles). Sin embargo, aplicó una severa reducción del gasto que en lo que va de 2021 explica los resultados obtenidos en las PASO.

PRESUPUESTO EJECUTADO DE LA ADMINISTRACION NACIONAL, 2020 – SEPTIEMBRE 2021

Presupuesto Ejecutado 2020 por devengado y Presupuesto ejecutado al 30/09/2021 por Base Caja. En Millones de pesos corrientes. La Proyección 2021 y el Presupuesto 2022 surgen del Mensaje Nº 49 y Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2022 Fuente: Secretaría de Hacienda de la Nación – Ley 27.467 y Cuenta de Inversión 2020.

La ejecución base caja (lo efectivamente pagado, no contempla compromisos asumidos por la administración a la fecha y no abonados) nos dice que el déficit primario es sólo el 0,43% del PIB, y si se suma el pago de intereses de la deuda es del 1,96% del PIB. Obviamente, esto no se condice con un nivel de pobreza del 40,6% y un nivel de indigencia del 10,7%. Ni tampoco que la obra pública sea solo el 5,67% del gasto total (1,24% del PIB) cuando en la ley de Presupuesto 2021 se contemplaba que el gasto de capital iba a ser exactamente el doble de lo realizado y, a la vez, el gasto total, esencial para aumentar jubilaciones y pensiones, que es la mayor erogación de la administración nacional, más asistir a la población, contemplaba un déficit primario diez veces mayor (estamos hablando de más de 1 billón de pesos que estaban aprobados por ley que no se gastaron).[2]

Las cuentas externas y el dólar

Toda la parafernalia de economistas que dicen que el tipo de cambio está atrasado se explica por el interés de quienes los contratan. Según la Balanza Comercial del país, compilada por el INDEC en base a los datos de la Dirección General de Aduanas y del Banco Central, en lo que va del siglo XXI, desde el 1 de enero de 2000 al 30 de septiembre de 2021, el superávit acumulado (las exportaciones superaron a las importaciones de mercancías) es de 192.979 millones de dólares. Y en lo que va de este gobierno el superávit es creciente.

EXPORTACIONES E IMPORTACIOES DE MERCADERÍAS DE LA ARGENTINA, 2000 – SEPTIEMBRE 2021

(EN MILLONES DE DÓLARES CORRIENTES)

 

Vemos que en 2021 los componentes tanto de las importaciones como de las exportaciones crecen: en nueve meses superan al total del año 2020 y seguramente el superávit final rondará los 14.000 millones de dólares en el presente ejercicio. Por lo tanto, la política realizada con un ajuste cambiario menor en 2021 que en 2020 no impidió el normal ciclo de exportaciones y tampoco favoreció (al menos significativamente) a las importaciones.

Decimos esto porque el dólar oficial, fijado por el Banco de la Nación Argentina, que es el que se emplea en las operaciones de comercio exterior, se incrementó en un año en un 29%: pasó de valer 80 pesos el 1º de octubre de 2020 a valer 103,25 pesos el 30 de septiembre de 2021. Sin embargo, los precios medidos por el IPC del INDEC en igual período se incrementaron en un 52,5%, y el de los alimentos y bebidas en un 53,4%.

Es obvio que no hay ninguna causa que explique el desmedido aumento de los precios que no sea el poder cuasi monopólico que tienen las principales empresas en sus mercados cautivos, tanto en bienes de uso difundido (acero, aluminio, cemento, productos petroquímicos) como en bienes finales (combustible, alimentos, medicamentos, etc.).

Esencialmente en los alimentos, el techo de los precios internos estaba afuera. La botella de aceite de girasol de 1,5 litros se vende en Ámsterdam (que es el puerto de entrada a Europa) a 1,8 euros, por ende su precio en el mercado interno, en esa lógica de igualar el precio interno con el externo, debería haber sido a la fecha de 220 pesos.[3] Sin embargo, en lo que va del año ese precio no ha dejado de crecer y superaba el ajuste cambiario y se vendía en torno a los 240/270 pesos. Ahora, por el listado anexo a la Resolución 1.050/21 del Ministerio de Desarrollo Productivo, Secretaría de Comercio Interior, es de 220,70 pesos.

De allí que el gobierno y los representantes de los partidos que componen el Frente de Todos, como un primer y necesario paso, sostuvieron la citada Resolución 1.050/21, que establece el precio retroactivo al 1º de octubre de 2021 de 1.432 productos de consumo masivo, sin cambios al menos hasta el 7 de enero del año próximo. El listado incluye los 654 productos que forman parte de Precios Cuidados, 70 de Súper Cerca y otros 708 bienes que se sumaron a los controles. Se incluyen bienes de almacén, limpieza e higiene y cuidado personal, tanto de firmas líderes como de pymes. Además, ofrece precios de referencia para las 23 provincias del país y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La gran pregunta

En síntesis, es necesario dar este primer paso para frenar la estampida de los precios y con ello detener el deterioro del salario real y de todos los que tienen ingresos fijos (jubilados y pensionados, contratos no ajustados, etc.), medida que debe ser defendida por la población en defensa propia. Pero la pregunta no contestada año tras año en la Argentina es cómo se forma la cadena de valor de todos los bienes y servicios, donde observamos que hay una diferencia abismal entre lo que percibe el productor y el precio final que le llega al consumidor. Todas las economías sufren esa detracción para beneficio de unos pocos que usufructúan de la situación.

Por ejemplo, la leche de vaca. No puede ser que al tambero le paguen por el litro de leche fluida un tercio del precio final. Dicho de otro modo, es injustificable que por ponerla en un sachet con la marca y llevarla a un centro de venta se queden con los 2/3 restantes de su valor (en ambos casos excluido los impuestos).

 

[1] La Base Monetaria es la cantidad de dinero emitido y puesto en circulación por el Banco Central.
[2] Ejecutar un billón de pesos por encima del gasto rígido (salarios, contratos, obras en ejecución, etc.) en el último trimestre del año, sólo se puede hacer mediante transferencias directas de ingresos a familias, provincias y empresas. De otra forma se debe realizar todo un paso previo que demora más que el lapso que resta para que termine el ejercicio fiscal 2021.
[3] Lógica perversa de por sí pues se produce en la Argentina, se envasa en la Argentina, recorre 100.000 kilómetros en flota extranjera y es el mismo precio en la Argentina, cuyo salario promedio no llega a superar los 850 dólares mensuales mientras en Europa es de 3.500 euros.

 

 

Un primer paso necesario

 

Temas de política sanitaria (IX)

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  • CANCHA RAYADA: El 16 de marzo de 1818 el ejército libertador de Chile encabezado por San Martín, sufrió una dura derrota a manos de fuerzas realistas, dirigidas por el Gral. Mariano Osorio. Fue un acontecimiento desastroso, sorprendente e inesperado para los patriotas, aunque predecible en análisis retrospectivo histórico-militar. Agitó los fantasmas de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, que quebraron al Ejército del Norte, derrotaron a Belgrano y convencieron a San Martín acerca de la inviabilidad de la alternativa del Alto Perú para la empresa emancipadora. En esencia, ante un audaz e imprevisto avance de los godos, los independentistas se dispararon entre ellos mismos, al no reconocerse en la oscuridad de la noche. El fuego amigo cruzado provocó el desbande y fuga de las fuerzas americanas. Felizmente, el Gral. Juan Gregorio de Las Heras consiguió salvar indemne una división completa de 3.000 hombres, y el Teniente Coronel Manuel Blanco Encalada pudo rescatar a las piezas de artillería. Fue notable la actuación en la emergencia del guerrillero Manuel Rodríguez, protagonista de acciones heroicas de extrema utilidad para la reconstitución inmediata del ejército patriota. Los claroscuros de la gesta libertadora, hicieron que, en una mueca de la historia, el jacobino Bernardo de Monteagudo, uno de los mayores revolucionarios sudamericanos de todos los tiempos y padre político del art. 19 de nuestra Constitución Nacional, tiñera sus manos de sangre al intrigar para provocar el asesinato de tan dignísimo patriota y dirigente popular Este deleznable crimen político fue avalado por Bernardo O´Higgins, quien de esta manera enlodó su figura para siempre. Cuando las tinieblas parecían envolver en un aura de fracaso la gesta libertadora, en un proceso fulgurante de tremendo contenido resiliente, el ejército libertador se recompuso, y, bajo el mando de San Martín, puso las cosas en su lugar y así se arribó a la batalla de Maipú, en la que Chile cimentó su independencia, y se consolidó la de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Poco más de dos siglos después, en septiembre de 2021, finalmente llegó en Argentina el tiempo de elecciones legislativas de medio término, y se realizaron las PASO previas. Hay que tener siempre presente que éstas constituyen un excepcional diseño, en el que mucho tuvo que ver Cristina Fernández de Kirchner. Es bueno recordar que previo a su institución, las internas partidarias habían sido crónicamente fuente de conflictos y violencias. Soslayando todo procedimiento democrático y participativo popular, los precandidatos eran decididos por roscas superestructurales, y las internas, salvo notables excepciones, eran una burda pantomima para ungirlos. De hecho, en el epílogo de su gobierno, Duhalde, tratando de evitar el riesgo de desmadres, para resolver la interna peronista la trasladó a la elección general, y así fue que Néstor Kirchner resultó elegido presidente. Y luego el enorme acierto de evitar tiros, sillazos o disparates como el Teatro Odeón, y barbaridades extravagantes, como las de militantes de una fuerza votando en la interna de otra. A falta de un sistema parlamentarista de gobierno, nada mejor que lo que hay, el pueblo votando para definir quienes serán candidatos por cada fuerza; y sin posibilidades de incidir artificialmente sobre la interna de los demás agrupamientos políticos. El resultado electoral, sorprendió a algunos, aunque en verdad, muchos ya habían señalado lo probable de tan amarga eventualidad. De hecho, en las distintas columnas de La Capitana, incluyendo ésta, en reiteradas ocasiones se advirtió acerca del enorme error conceptual que representaba la ilusión del razonamiento simplista “…una vacuna es un voto…”. El pueblo argentino, con toda la razón del mundo, naturalizó su derecho a estar protegido, se vacunó masivamente, y decidió sus opciones electorales en base a sus propios criterios; inducido a ello fundamentalmente por la sostenida inflación y el frío y la flacura del bolsillo de los sectores más humildes, los trabajadores y los sectores medios. Vox Populi Vox Dei, reza el viejo adagio. La perspectiva de reversión del aciago resultado electoral siempre es una potencialidad, aunque no asoma como sencilla la tarea. A tales efectos será crucial el grado de éxito del gobierno en la contención del alza de los precios, particularmente de los alimentos. Afrontando ese desafío, pelea a capa y espada un egregio Capitán, nuestro compañero Roberto Feletti, habitual y lúcido columnista que tanto nos ha ilustrado. A 76 años de la extraordinaria movilización popular que consagró el nacimiento del peronismo, del desenlace de esa batalla, dependerá en buena medida la evolución política posterior y su interpretación histórica. Esto es, si el peronismo logra absorber el golpe y se recupera como herramienta política para la construcción del proyecto nacional, popular y federal, o, si por el contrario, ingresa en una vía muerta con destino a ninguna parte salvo el desencuentro y la pérdida de vigencia como opción política. En otros términos, si las PASO 2021 fueron Cancha Rayada, o nuestro Vilcapugio y Ayohuma, con el agravante que esta vez, nuestra patrona la Negra Doña María Remedios del Valle, no está.
  • Va a haber 3° Dosis: Como anticipamos en el punto anterior, Argentina ya ha alcanzado cifras muy elevadas de vacunación anti COVID 19, estando casi a la par de los niveles de la Unión Europea. La gran campaña de vacunación constituye el mayor éxito de gestión del gobierno de Alberto Fernández, y es lo que ha cimentado la ansiada “vuelta a la normalidad” en el plano de la mayoría de las actividades. Se ha recuperado la presencialidad sobre bases racionales, es decir, cimentada sobre los excelentes resultados sanitarios, al caer a pico la casuística (alrededor de un millar de casos nuevos diarios), y una disminución progresivamente más acentuada de los casos graves y de la mortalidad. Hoy ya no sorprende la ausencia de pacientes con diagnóstico de COVID 19 no ya en UTI, sino en los hospitales. Un tema muy significativo, tanto en el plano de la actividad económica como en la prevención de prebendas y privilegios y en la promoción de la igualdad y la justicia social, es que ya no se justifica en ninguna actividad la omisión de la presencialidad habitual en las tareas. El mundo lleva aplicadas a la fecha más de 6.500.000.000 (seis mil quinientos millones!!!!!!!!) de dosis. Si bien cuando se comenzó la vacunación las aprobaciones de los inmunógenos fueron provisionales porque no se habían completado los estudios normales de la Fase III de la investigación farmacológica, la prueba ácida de la realidad (la farmacovigilancia o Fase IV -el seguimiento y control durante el uso habitual de los medicamentos-) ha demostrado de manera concluyente que todas las vacunas son eficaces, y que ninguna es especialmente riesgosa en términos de efectos adversos. Dadas las características del SAR CoV 2, será necesaria la aplicación de terceras y ulteriores dosis de refuerzo, muy probablemente a razón de una por año. Y desde ya, la variación en el diseño de las vacunas dependerá y será función de las eventuales mutaciones virales. Lo importante en todo caso, es que el saldo tremendamente positivo en materia del aprendizaje que la humanidad ha aquilatado en el plano de lo científico y tecnológico sanitario a la luz de la terrible experiencia que supuso esta pandemia, permite abrigar razonables expectativas de alistamientos y respuestas eficaces y resilientes frente a futuras epidemias emergentes, con presumible mucho menor costo social y económico. Por supuesto, en la columna del debe, hay que anotar por un lado la tremenda desigualdad en los niveles de vacunación de los países y las poblaciones más pobres, especialmente en el caso de Africa: y por otro lado, la pertinaz negativa de la corporación industrial farmacéutica a liberar las patentes para abaratar el costo de las vacunas. Claramente el tema de las patentes es una cuestión que se deberá reconsiderar, si es que se pretende un mundo más justo y menos desigual en materia sanitaria.
  • La 3° dosis y las discusiones bioéticas: Ahora bien, si esto es así, la pregunta es ¿porqué sigue habiendo cierta reluctancia a admitir lisa y llanamente la necesidad de las terceras dosis? ¿Porqué si la ministra Vizzotti ya señaló reiteradamente que habrá terceras dosis, aún hay algunas voces que siguen sin admitirlo abiertamente? Una primera respuesta es que esto podría deberse a razones y cálculos de posicionamiento político, simplistas y muy errados, a nuestro juicio. Pero, raspando un poco la superficie de las cosas, aparece un problema muy serio de metodología discursiva y de debilidad argumental. Por su importancia en el campo de la salud (aunque lo trasciende), el tema merece ser abordado: se trata de la valoración de la evidencia. Desde hace algunas décadas se viene profundizando especialmente en el campo de la salud, el discurso que sostiene que las decisiones se deben basar en la evidencia, para ser consideradas decisiones racionales técnicamente justificadas. Y ese discurso se ha tornado hegemónico, sobre las bases de la corrección política predominante, independientemente de las capillas político-partidarias donde confiesen los profesantes; incluido y a la cabeza el progresismo vernáculo. El supuesto principal postula que si se toman las decisiones sobre la base de la evidencia, se evitan los sesgos de opiniones personales, conflictos de interés, actos de corrupción y otras yerbas indeseables y non-sanctas. Y la consecuencia plausible, según reza el dogma de los fanáticos de la evidencia, será un mundo seráfico de decisiones racionales, eficaces y eficientes. La fantasía es en esencia, que con decisiones atinadas el mundo será maravilloso. Por supuesto, tal cosa no existe, no se verifica en la realidad. Es un cuento chino, o más bien, la expansión urbi et orbi del realismo mágico latinoamericano. Lo que se soslaya, es ni más ni menos que cuando se habla de evidencia, se trata -en el mejor de los casos, cuestión siempre pendiente de dilucidar-, de la mejor evidencia posible, para el tema en cuestión, en ese momento, en ese lugar y en esas circunstancias. En caso de variar alguna o todas las condiciones contextuales, todo deberá ser revisado y reconsiderado. Pues bien, en tanto y en cuanto no haya controversia, la evidencia será de utilidad y se decidirá sin problemas en función de ella. En otras palabras, si en relación al medicamento o el procedimiento médico X (en este caso la 3° dosis), toda la evidencia disponible señala de manera incontrastable su efectividad, nada obstará y nadie discutirá su inclusión en el programa médico. Contrario sensu, si acerca del tema en cuestión, toda la evidencia disponible señala de manera incontrastable su inefectividad, nada obstará y nadie discutirá su exclusión en el programa médico. Luego, el problema subsiste en todo aquello que está sometido a controversia. Y lo está, pues para empezar a hablar, de lo que se carece es de evidencia concluyente e incontrovertible, que esté más allá de toda duda razonable. Y cuando eso sucede, se les quemaron los papeles a los adoradores del vellocino de oro de los devotos de lo evidente, puesto que no hay más evidencia posible, cuando alguno dice A, otro dice B, y se arman discusiones bizantinas, verdaderas torres de Babel que no conducen a ninguna parte salvo al sufrimiento popular en función de los criterios economicistas y restrictivos. Es menester comprender y aceptar que cuando se llega a ese punto, los criterios de decisión dejan de ser técnicos y automáticos, basados en algoritmos, y pasan a ser político-técnicos, y se basan en indicios estimados sobre la base de la experiencia previa y las analogías; es decir, ponderaciones arbitrarias, en el sentido plausible del término. Pero eso no constituye evidencia, son apreciaciones, con una alta carga de subjetividad y en todo caso con mucho de razonamiento por abducción, tal como es típico en las construcciones lógicas del mundo médico. Y como las decisiones ya no se pueden tomar sobre la base de datos incontrovertibles, se tomarán sobre la base de posturas opinables. Luego, a los datos acerca de los costos, hay que adicionarle la obligación ético-moral de los cuidados. Es la antítesis de la ecuación que tan crudamente describieran los liberales con sus máximos voceros Trump, Bolsonaro y Macri “…que se mueran todos los que se tengan que morir…”. El punto en discusión es cuál es el valor que se tutela, ¿la vida o la asignación del costo? Dicho en otros términos, es una enorme falacia y/o una enorme puerilidad, argumentar que no hay a la fecha trabajos científicos que demuestren de manera concluyente que la 3° dosis sirve. Para empezar, porque todos los indicios están indicando que si sería útil, pero fundamentalmente y por sobre todas las cosas, porque no hay ni un solo trabajo científico que demuestre lo contrario, que señale que la 3° dosis no sirva, y ni siquiera hay indicios en tal sentido. Entonces, dado el estado de controversia no dilucidada científicamente aún, se carece de evidencia suficiente para discernir sobre su base; por lo tanto se torna imperioso que primen criterios de valoración bioética, y, en consecuencia hacer que prevalezca la obligación de cuidado y proceder a vacunar. Ese es el deber ser político. Porque abogar por un cierto ahorro en una cruzada quimérica contra los laboratorios, además de ser una apuesta destinada al fracaso, es conceptualmente errónea, dado que la alternativa que se arriesga es el recrudecimiento de la pandemia y una nueva ola de enfermedad y muerte. En el plano de las ideas, es absurdo y elemental esgrimir la carencia probatoria en uno de los sentidos de la contradicción sin consignar a la par la concomitante carencia en el sentido antagónico, ello supone una conducta pueril de profunda deshonestidad intelectual. Como es fácilmente apreciable, esta cuestión atraviesa a todo el campo de la salud, particularmente en el sensible campo de la inclusión y/o exclusión de nuevas prácticas asistenciales, tanto diagnósticas como terapéuticas, y la incorporación de innovaciones científicas y tecnológicas. Resulta además extrapolable a otros campos de actividad, por eso desde esta columna instamos a su consideración. Resolver adecuadamente estas cuestiones no es un mero devaneo intelectual, es una condición ínsita de la búsqueda de mayores ratios de eficacia social, eficiencia y economías, herramientas centrales para la construcción de un país más justo e inclusivo.
  • Datos de la campaña de vacunación: Al cierre de este informe y al corte de las 18:00- horas del día de la fecha (Domingo 17/10/2021) del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, y del Centro de datos de Coronavirus de la Universidad John Hopkins, la última actualización arroja que:
  • Población Argentina: 45.000.000-
  • Dosis aplicadas globales (Mundo): 6.616.522.328-
  • Dosis aplicadas totales en Argentina: 55.933.443-
  • Proporción población Argentina/Mundo: 0,6% (45.000.000/7.500.000.000 x 100)
  • Proporción dosis aplicadas Argentina/Mundo: 0,845%
  • Dosis recibidas en Rep. Argentina: 81.639.985-
  • Dosis distribuidas a las provincias: 66.087.009-
  • Personas inmunizadas (con 1 o las 2 dosis): 31.258.978- (69,464% pob. arg.)

(conjunto de las personas que recibieron la primer dosis y los que recibieron ambas dosis. Obviamente, tanto unos como otros recibieron la primera, y de esos algunos, también la segunda dosis)-

  • Personas que recibieron 1° y 2° dosis: 24.674.465- (54,832% pob. arg.)-
  • Personas que recibieron solo la 1° dosis: 6.584.513- (14,632%)-
  • Dosis distribuidas pendientes de aplicación: 10.153.566-
  • Dosis recibidas pendientes de distribución: 15.552.976-
  • Dosis pendientes totales: 25.706.542-

Las crisis de las Naciones Unidas

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Referirse a la crisis del multilateralismo parece un lugar común en el que se subraya que la arquitectura institucional y normativa internacional no está en sincronía con las ideas y prácticas acerca de lo que es legítimo ni responde a la distribución de las capacidades materiales existentes.

Si se tiene una perspectiva histórica sobre la evolución del orden mundial se ve que esta crisis no es inusual, y es hoy entendible en medio de la coyuntura en la que se ha acelerado y profundizado una transición compleja y pugnaz.

Por eso, como afirmara el internacionalista Robert Cox, el multilateralismo “expresa en parte el ámbito de la lucha entre fuerzas conservadoras y transformadoras”.

El polisémico concepto del multilateralismo remite a un espacio (por ejemplo, una organización), a una acción (por ejemplo, un tipo de comportamiento), a un objetivo (por ejemplo, por motivos de convicción y/o conveniencia), a una estrategia (por ejemplo, respecto a la política exterior) y a un principio (por ejemplo, la democratización de los asuntos mundiales).

En todas esas acepciones, el apego a lo multilateral es, junto con la defensa del derecho internacional y la promoción del regionalismo, un componente básico de la realpolitik de un país intermedio del Sur global como la Argentina.

En este contexto, es fundamental precisar la hondura y el alcance de las crisis de Naciones Unidas (ONU). Primero, resulta evidente la ausencia de voluntad política de los miembros permanentes en el Consejo de Seguridad de comprometerse con reformas tanto estructurales como procedimentales. Las promesas y propuestas reformistas que se expresaron con el fin la Guerra Fría quedaron olvidadas.

Las demandas de participación, equidad, justicia y transparencia que surgieron desde el Sur se obstruyeron o sepultaron; en particular después de fenómenos como los atentados del 11 de septiembre de 2001, la crisis financiera de 2008, y el COVID de 2020.

La resistencia al cambio, en especial por parte de las potencias occidentales, es elocuente. Las acciones y manejos de los cinco poderosos (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia), con distintos grados de responsabilidad, han socavado peligrosamente los principios de la seguridad colectiva. Los ejemplos abundan.

Para el caso, y entre varios, el uso instrumental de las intervenciones humanitarias y la ausencia de un efectivo desarme nuclear. Sin duda, esto perjudica la legitimidad de la ONU.

Segundo, cabe destacar la crítica situación financiera que se manifiesta en el no pago de aportes, los problemas de liquidez de la Secretaría General, las restricciones presupuestarias para la ejecución de los mandatos, la reducción de fondos para las agencias especializadas, y las amenazas de no provisión de fondos. En realidad, las finanzas de Naciones Unidas revelan una creciente precariedad; lo que afecta su efectividad.

Tercero, en materia de misiones de paz las debilidades y deficiencias han aumentado. En el último lustro se redujo en un cuarto el número de efectivos desplegados, al tiempo que las operaciones comenzaron confundir la meta de la estabilización al incorporar tareas propias de la contra-insurgencia y el contra-terrorismo. Se hicieron patentes las dificultades en los casos de Mali y República Centroafricana, así como las incapacidades en casos como Yemen, Siria y Libia. Lo anterior ha incidido en el descrédito de la ONU.

Cuarto, las limitaciones, contradicciones y fiascos de Naciones Unidas en torno a ciertos regímenes son ostensibles. Por ejemplo, se sigue propiciando el fracasado prohibicionismo en materia de drogas; es considerable la brecha entre aspiración legal y ejecutividad política respecto al cambio climático; no hay progresos sobre la regulación de las armas livianas; y persiste un desempeño mediocre en materia de migración. Esto patentiza el desluce de Naciones Unidas.

Quinto, existe el problema del liderazgo. Si bien varios países impulsaron en su momento que la Secretaría General estuviera en manos de una mujer, Europa logró imponer en 2017 a Antonio Guterres, quien, sin haber tenido una gestión innovadora y promisoria, fue re-electo hasta 2026. Su reciente alocución en la Asamblea General de septiembre fue estridente en el tono, pero carente de compromiso para una reforma sustantiva. Así, la funcionalidad de la organización se ve comprometida.

La condición actual de la ONU es problemática. Para la Argentina y Latinoamérica sus múltiples crisis son muy gravosas. En consecuencia, es importante que el país refuerce su participación en la llamada Alianza por el Multilateralismo lanzada en 2019 y que en el marco de la 16va Cumbre del G-20 a reunirse en Italia este mes coordine una postura con México y Brasil a favor de compromisos multilaterales creíbles y legítimos. Pero podría dar un paso adicional respecto a la ONU.

En 1985 la Argentina, junto a Tanzania, Grecia, México, Suecia e India, lanzaron el Grupo de los Seis a favor de la paz y contra la militarización del espacio cuando recrudecía la Guerra Fría. Su propuesta fue, entonces, impactante y positiva.

Ahora se trataría de gestar una agrupación plural, con representación de todos los continentes, para exigir una reforma a fondo de Naciones Unidas y así evitar la repetición de lo que fue el gradual y sombrío desenlace de la Liga de las Naciones.

 

https://www.clarin.com/opinion/crisis-naciones-unidas_0_LkTiT0HMG.html

Entrevista a Carlos Abalo (II)

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HUGO GARNERO: Hagamos un poco de historia del proceso argentino, porque las dificultades actuales no vienen sólo de Macri y sí desde más tiempo atrás, sino no podemos entender dónde estamos parados hoy.

CARLOS ÁBALO: Sí, la imposibilidad viene de mucho antes. La Argentina se volvió inviable. Yo estuve por primera vez en México en 1962 y no se podía comparar en términos económicos y sociales con la Argentina. Cuando volví en 1976 se podía empezar a comparar en algunas cosas con la Argentina, pero cuando volví a la Argentina después de casi 9 años de exilio, estuve atornillado en un asiento durante casi tres días porque no creía lo que estaba viendo, por la pobreza y el retroceso, y yo me había acostumbrado a otra cosa. En 1962, Argentina era la mayor economía latinoamericana, Brasil tenía 81% de lo que tenía Argentina y México 62%, pero en 2019 el PBI de Argentina era de 445.400 millones de dólares, Brasil de 1.840.000 millones de dólares y México 1.269.000 millones de dólares, es decir que el PBI argentino es el 24% de Brasil y el 36% del de México.

HG: En el pasado, ¿decís que hubo una Argentina floreciente?

CA: A principios del siglo XX la Argentina era opulenta: en 1895 había sido la primera del mundo en PBI, un poco por arriba de Estados Unidos, pero esa opulencia era riqueza para la oligarquía y esplendor para Buenos Aires. Lo terrible de la oligarquía es que se pudo convertir en una burguesía industrial como las europeas y hoy tendríamos una industria como la de ellos, pero el negocio  de la oligarquía era seguir siendo latifundista y evitar que una burguesía industrial le quite el trono. Si bien no contaba con un capital histórico acumulado, por el peso de la colonia y la tardanza en incorporarse al mundo moderno por las guerras civiles de medio siglo que siguieron a la independencia, hubo una rápida acumulación de fortunas en un círculo muy cerrado que dejaba a los trabajadores en medio de la pobreza, aunque los alimentos eran baratos, y la extrema concentración de la tierra impidió un mayor peso de los colonos inmigrantes en el agro pampeano como hubo en la llanura estadounidense, de donde salió parte de la nueva burguesía. Pese a las condiciones diferentes provenientes del pasado colonial y de la incorporación al capitalismo, la Argentina podía haberse industrializado como Australia y Nueva Zelanda, que lo hicieron con tardanza y siendo colonias.

En los años ´30 y por mucho tiempo después, el país disponía de la mejor industria latinoamericana en la fabricación de productos que no se podían importar y que se adecuaban a la división internacional del trabajo; fue ayudada por la inversión extranjera, pero la burguesía industrial local careció de apoyo crediticio suficiente y del Estado, cuando la crisis exigía empezar a sustituir productos industriales que se importaban. En 1935 con la creación del Banco Central,  el Plan Pinedo quiso pasar a una industrialización más masiva, basada en inversión extranjera, que debía ser de Estados Unidos, pero la oligarquía frenó esa posibilidad mediante el acuerdo Roca Runciman, y porque no permitió cambiar casi nada de lo fundamental de la política económica, y Estados Unidos lo aprobó porque la Argentina todavía era su único vecino continental que lo podía enfrentar y que, en perspectiva, era tan poderoso agrario como ellos y podía llegar a ser igual de poderoso industrial.

La oligarquía mantuvo sus ingresos en la crisis del 30 y sobre todo en la posguerra, sin industrializarse y pasó a emplear su renta agropecuaria en colocaciones financieras y a limitar o impedir la industrialización bajando aranceles y promocionando la importación de industrias.

HG: La posibilidad de un país industrial apareció con el peronismo…

CA: En 1946 Perón empezó con su política con eje en la industrialización del país, concentrada en el Primer Plan Quinquenal. Las reservas acumuladas ascendían a 1.700 M dólares en 1946, más la deuda de Gran Bretaña, equivalente a 560 M dólares, pero sólo pudo usar una parte de ese total porque en agosto de 1947 Gran Bretaña declaró inconvertible la libra esterlina.

Ante la falta de recursos para poner al día la industria, se sumó a Brasil en el proceso de sustitución de importaciones, que lo venía ejecutando desde 1930 con Getulio Vargas y en que México estaba detrás. Esa industria requería un mercado interno privilegiado, que Perón cumplió con el Primer Plan Quinquenal, que no fue del todo acertado porque no pudo prever las limitaciones internacionales con que se encontraría (libras bloqueadas, sustitución de cereales argentinos por producción estadounidense y sanciones de Estados Unidos al bloquear la importación de equipos), que estimularon la inflación y contribuyeron a afectar la productividad.

El otro gran obstáculo era que, en comparación con México o Brasil en ninguno de estos países había oposición a la industrialización, como sí la había en Argentina por  la porción más poderosa de la clase dominante y de sus aliados. En México por la revolución campesina de 1910 que sacó del medio a la oligarquía minera de Porfirio Díaz y dejó en el centro del poder al Estado, y en Brasil porque no había una oligarquía primaria única sino varias y diferentes y la principal era la del café, que de ninguna manera podía ocupar el lugar que habían tenido los latifundistas argentinos que vendían a Gran Bretaña carne y cereales, lo básico de los alimentos.

De ahí que la industrialización peronista empezó por concentrarse en la industria liviana, para atender la mayor demanda por el aumento de los ingresos, con la convicción de que la industria pesada vendría después, y los precios bajos fijados por el IAPI no pudieron tener en cuenta el Plan Marshall de 1948, que promovió la venta de excedentes estadounidenses a Europa, redujo los precios internacionales de los commodities y afectó mucho a la Argentina, y ambas condujeron a una menor producción agropecuaria exportable. Aunque las reservas iniciales eran considerables, por el posterior bloqueo de las libras esterlinas y la menor exportación, gran parte de esos recursos se usaron en recomprar la deuda externa y adquirir los ferrocarriles, mientras los salarios y el gasto social aumentaban de modo que entre 1946 y 1950 la participación del trabajo en el ingreso nacional pasó de 40% a 50%, aunque la productividad no aumentó en igual medida.

Haber corregido a tiempo lo que provocó el exceso del gasto hubiera requerido conocer lo que iba a suceder. No se avanzó antes hacia una industria pesada aunque se empezaron a producir automóviles y aviones porque expresamente Perón afirmó que antes había que tener suficiente demanda en la industria liviana, y la posibilidad de que se pudieran exportar algunas de esas posibles manufacturas no era muy seguro entonces, Además, Estados Unidos se negó a venderle al país equipos petroleros y el gasto en comprar los ferrocarriles ascendió al equivalente de 560 M de dólares (algo así como el triple de lo que valían) más otros no menos de 180 M dólares en deudas pendientes de la gestión inglesa, con un gran retraso en innovación, y la compra se pudo concretar en febrero de 1948, seis meses después que Gran Bretaña declarara inconvertibles las libras, por lo que debió pagar la nacionalización con las reservas en vez de hacerlo con sus saldos favorables. La crítica a la compra de los ferrocarriles no tiene sentido, porque la industrialización y el mayor aprovechamiento económico del territorio nacional lo hacía necesario. De cualquier manera, la mayor inflación apareció enseguida y la reducción de la productividad tampoco se hizo esperar demasiado.

HG: Sin embargo Perón no hizo ningún ajuste…

La corrección llegó en 1949 con la salida de la presidencia del Consejo Económico Nacional de Miguel Miranda, sustituido en la Secretaría de Hacienda y la presidencia del BCRA por Alfredo Gómez Morales. El inicio de esa corrección, que efectivamente en ningún momento fue un ajuste, sin embargo provocó una fuerte baja bursátil y una caída de la inversión que no se revirtió, y el Segundo Plan Quinquenal, de 1952, ofreció más créditos al agro, la importación de maquinaria y precios del IAPI más altos, pero los precios internacionales seguían hacia abajo. En el Congreso de la Productividad de la CGE y la CGT, ya en marzo de 1955, el año del golpe que destituyó a Perón, Gelbard, al frente de la CGE, pidió una mayor flexibilidad laboral para recomponer la productividad, y Perón impulsó un acuerdo con la Standard Oil de California, que fue vetada en el Congreso por la izquierda peronista encabezada por John William Cooke y criticada por Arturo Frondizi, que en su presidencia puso de ministro de Economía nada menos que a Álvaro Alsogaray, el gran promotor del ajuste, la deuda externa y las privatizaciones.

El primer peronismo en ningún momento dejó de lado el mercado interno, la industrialización y el resguardo de los salarios, pero en la posguerra, de 1945 a 2015, que son 70 años, estuvo en el poder sólo 11 años: de 1946 a 1955 y en 1973 y 1974 con el Plan Gelbard, en que sí se pudo volver a encarar la industrialización porque grandes industrias se sumaron. Por eso la reacción de la derecha con el golpe de 1976 fue mucho más fuerte, con su política de ajuste y desindustrialización, y en realidad la democracia estuvo condicionada a aceptarla, ya que su política económica iba a ser la del ajuste y la dolarización de los precios, y como tampoco se puede adoptar una moneda ajena sin comprarla, todas las formas ocultas o expresas de convertibilidad fracasaron hasta la gran crisis de 2001.

HG: …y entonces el peronismo parió al kirchnerismo.

CA: Ahí apareció el kirchnerismo que agregó 5 años a los 11 del primer peronismo, y fueron sólo 16 años en un total de 70. El límite son 5 años, de 2003 a 2008, porque ese año estalló la crisis financiera internacional, propio de la baja de la inversión productiva y la financiarización de las carteras, que fue el mismo fenómeno para todos los capitalismos, en el período en que se agudizó la crisis, pero que en la Argentina tuvo características propias por la oposición agro vs industria. Por ese motivo, aunque Cristina fue reelecta por segunda vez y siguió gobernando hasta 2015 no lo pudo rever, porque el gasto público aumentaba pero los precios subían, como respuesta del capital.

En 2015, con la llegada de Macri se agregó al dominio del agro y de la renta financiera, tratar de generalizar la privatización de los servicios avanzando fuerte para incorporar a éstos como alternativa a la inversión industrial; la industria lo aceptó y las grandes industrias se pasaron al bloque del ajuste, empezando por Techint, Aluar y Fate más la previa nacionalización de SOMISA con la dictadura de 1976.

HG: En el período posterior al primer peronismo se agrega la mayor gravitación del sistema mundial sobre las economías nacionales.

CA: Si, por su presencia histórica limitada, el peronismo no pudo terminar de dar vuelta la situación y el mundo cambió. Porque es imposible ahora quedar afuera del sistema mundial, China tiene un capitalismo controlado por el PC, en vez de un mercado interno cerrado, con el que la URSS terminó derrotada frente a Estados Unidos a través de la economía. Aunque Putin también empezó a dar vuelta el encierro de la industria rusa a través del desarrollo de los armamentos de manera que sirvan a la vez para mejorar la industria, algo que no es fácil de entender en Rusia, como tampoco fue fácil de adaptarnos actualmente a las nuevas condiciones en el peronismo, con un mercado interno ya imposible de tener la vigencia exclusiva que tuvo en el peronismo histórico.

Por eso la política económica del gobierno es la de Guzmán, que pelea la mejora de competitividad de la industria junto con el intento de mejora social y esto último se hace tan difícil.

HG: Y la coyuntura histórica nacional aparece totalmente atada a la internacional.

CA: El mercado, es decir el capital, va ganando la partida porque el sistema mundial es capitalista. China impuso un Estado dirigido por el PC que regula su peculiar capitalismo y en Estados Unidos la regulación va por el Estado endeudado y ahora también con inflación, que es el Estado de la crisis del capitalismo.

HG: Me pareció que habías efectuado tus observaciones sobre el peronismo histórico porque pueden aclarar algo sobre el peronismo actual de Alberto Fernández y Guzmán.

Sí: es la manera de calibrar la relación entre el mercado y la regulación. Perón tuvo una forma extrema de regular el capital para esa época. No podía menos que ser extrema porque tenía que industrializar al país contra la voluntad de la mayor parte de su clase dominante. Hoy, la regulación está mucho más presente en el mundo porque la crisis del sistema es universal. En la Argentina esa regulación es la que hace Guzmán, en continuo tire y afloje con la burguesía local, que pretende para este país dolarizar y enterrar al peronismo, y hasta llega a aprobar las continuas devaluaciones de la derecha.

En lo profundo, podría decirse que en la etapa de expansión del mercado interno, Perón se excedió con el gasto y los salarios, y no avanzó más en las reformas de fondo y de largo plazo, porque supuso que podría encararlas sin dificultades después. No es que no había que subir el gasto público y los salarios, sino que la suba tenía que estar más en consonancia con el reforzamiento de la estructura productiva para ganar también en productividad, y las sanciones de los países industrializados reforzarían los límites para que pudiera hacerlo. Por eso siguió una etapa de corrección, no de ajuste, desplegada en gran parte en el Segundo Plan Quinquenal.

No hay que olvidar que transcurrieron 70 años desde el primer peronismo. NI el país ni el mundo se parecen a lo que eran entonces. El país está mucho peor, incluso en la comparación regional, y el mundo pasó del Estado de Bienestar a una crisis financiera generalizada. Tampoco las respuestas pueden ser iguales; por eso, una comparación directa a través del tiempo no tiene sentido: es propia de una ideología congelada. Sólo se puede juzgar a Guzmán teniendo en cuenta las diferencias. Aun así se pueden encontrar semejanzas, sobre todo en calibrar esas respuestas entre el bienestar inmediato y un desarrollo capaz de sostenerlo.

HG: Desde el Frente de Todos se critica mucho a Guzmán. 

CA: La apuesta de Guzmán contempla el mediano plazo, para que la Argentina y el peronismo hagan compatibles sus políticas sociales e históricas con una industria que crece en eficiencia y capacidad exportadora, y vaya en línea con lo que hacen los países emergentes que se industrializan. En este período histórico no hay reparto social sin previo desarrollo: por eso sigue el capitalismo como sistema mundial.

En el plano mundial, es un  capitalismo en que se discute su regulación por parte del Estado, si más hacia un mayor bienestar o más hacia una súper concentración del poder en los gigantes tecnológicos, con quienes se pelean tanto el PC Chino como Biden, aunque a éste no le guste. Porque si las deja, se afianzan las criptomonedas y todas las valorizaciones falsas del mercado y el dólar perdería respaldo al estar sostenido por una deuda imposible de pagar. Sólo se podría pagar con condiciones salariales y sociales que llevaron a Estados Unidos a este nivel de crisis, para lo que el capitalismo también necesita al Estado, lo que muestra que los analistas y los economistas ultra liberales tampoco entienden lo que pasa con la economía, que se ha vuelto tan compleja que sólo puede ser entendida parcialmente.

En el país, Cristina, con su gran ojo político, sabe que ella sola o el peronismo dividido no pueden encarar el desafío presente, además de que no tuvo ningún ministro de Economía capaz de pelear en este nivel con el poder financiero, así que no hay más remedio que intentarlo por dónde va Guzmán (por eso aclaró que no pidió su renuncia), pero le pide más presión sobre los precios para frenar la inflación. Y Guzmán cree que hay que tener más cuidado porque la respuesta del capital siempre está en subir los precios, así que por eso la lucha contra la inflación está más sujeta a la respuesta de las empresas. En un capitalismo mundial en crisis, el capital pone los precios y el Estado sólo puede regularlo, y esa regulación sólo puede atajar los excesos del capital cuando el poder político opta por compatibilizar un capitalismo muy regulado con una política de empleo y bienestar social fuerte. Por eso es también una transición a otra forma de capitalismo.

Entrevista a Carlos Abalo

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Es nuestro deseo ofrecerle al lector el agudo pensamiento de CARLOS ABALO sobre el comportamiento de las economías en el mundo actual. En el medio del proceso que va desde las PASO y las elecciones legislativas de medio término, es interesante revisar lo que pasa en capitalismo mundial y en la economía local.

En la segunda parte se explayará sobre ARGENTINA y su historia. Como se observa, este reportaje es anterior al nombramiento de ROBERTO FELETTI en la Secretaria de Comercio Interior, nada casual.

HUGO GARNERO: En estos días te acerqué un informe sobre los fundamentos de la economía vistos por economistas dedicados a los temas bancarios y financieros.

CARLOS ABALO: Ante todo, me pareció que los informes de las consultoras privadas cada vez se centran más en alertar contra la emisión monetaria. En contraposición, el gobierno se centra en aumentar la producción, las exportaciones y el consumo. El mercado sólo ve los desequilibrios, empezando por la emisión monetaria, pero no ve la deuda en dólares ni la dolarización como desequilibrios.

HG: ¿En Estados Unidos los inversores están tan preocupados como aquí por los desequilibrios?

CA: Puede decirse que en Estados Unidos también el gobierno apunta a crecer y así estar en mejores condiciones frente a China y el equilibrio viene después, pero allá el mercado lo sigue, porque no hay nada arriba del dólar. El dólar sólo puede emitirse porque no crece mucho en reservas y no puede hacerlo porque en una economía global el conjunto de países industrializados constituyen casi un bloque único, de ahí lo de economía global o mundializada cada vez más integrada.

Esa es la gran diferencia, porque aquí el mercado va atrás del dólar porque es lo único que está arriba del peso. Allá el mercado apoya la búsqueda de una continuidad más desequilibrada porque ese mayor desequilibrio garantiza que se vuelva a producir más y que el país se afirme frente a China. La mayoría de los inversores lo sigue, y las mayores resistencias están en el mismo Estado regulador, como los republicanos, que –con una mirada ideológica con un trasfondo político interno- ven la emisión como un peligro y no miran tanto un cierto equilibrio social en la crisis, que los demócratas creen esencial para evitar una disconformidad peligrosa para el sistema.

HG: En el medio hay una fenomenal crisis, pero ¿ésta es productiva o financiera? ¿Es la misma crisis u otra crisis diferente?

CA: Si, atrás está la crisis. En principio, la crisis siempre fue un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda, si entendemos que la oferta les pertenece a las empresas en inversión, con la que hay producción. Mientras sube la demanda, producir más con los mismos salarios conduce a menores ganancias, hasta que llega un momento en que se frena la inversión y la producción, y la baja en el ritmo de producción o la recesión reducen la demanda final por la caída del poder de compra de los salarios y del empleo y se vende menos. Éste es siempre el trasfondo de la crisis, pero las crisis pueden revertirse con una mejora tecnológica que produzca más con menor costo.

Pero el paso de la crisis a la vuelta a una mayor producción por el cambio tecnológico no es inmediato: en el medio hay un período de fuerte crecimiento financiero que suele conducir a una crisis financiera. Las empresas que no pueden enfrentar el mayor costo y la menor rentabilidad, tratan de subsistir pidiendo más créditos, y los capitales ociosos o los que integran el universo financiero pueden otorgar mayores préstamos y obtener más ganancias por esa vía, hasta que empiezan los problemas para pagarlos, y si no vuelve un crecimiento lo suficientemente fuerte, aparece la crisis financiera.

HG: ¿Cuándo se pasó en el mundo de la crisis productiva a la financiera, en 2001 o en 2008?

La crisis financiera ya había aparecido en 2001, y se expresó en la crisis de las tecnológicas. Lo que sucedió fue que las tecnológicas se habían valorizado en exceso, lo que hubiera requerido que el cambio tecnológico se aplicara masivamente a la producción de vanguardia, pero esto no fue posible porque un crecimiento de largo plazo basado en una nueva matriz tecnológica generalizada necesitaba una mayor demanda, una madurez tecnológica más completa y, sobre todo, saber cuáles serían las reglas de producción, lo que no estaba nada claro.

Sin embargo, la crisis financiera no se profundizó y eso permitió ocultarla, disfrazada por el terrorismo con el ataque a las Torres Gemelas. El ataque era cierto, pero al concentrar el análisis en el mismo, quedaba oculta la gravedad de la crisis financiera, y no aclararla del todo pareció mejor al poder dominante porque era ocultar la gravedad de la crisis del sistema capitalista. Y esto fue ayudado por la demanda china que ya en los noventa posibilitó la industrialización fuera de los países industriales. Es decir, quebró la división antigua del mundo y reactivó la economía, aunque a la larga la situación iba a empeorar por dos razones: 1) Hay más producción industrial competitiva por la presencia china y de los países emergentes, y 2) la nueva inversión no puede menos que ir incorporando el gran cambio tecnológico disruptivo de la actual forma en que funciona el sistema.

HG: ¿Por eso se podría decir que las empresas cambiaron el sentido de la acumulación?

CA: Ante esa situación, las empresas eligieron cada vez más acumular, que es aumentar el capital pero no para una inversión inmediata. Antes, la valorización del capital se asentaba en el trabajo incorporado a la producción y el mercado lo valorizaba en función de esa situación presente o una situación futura concretada no demasiado después, por lo que siempre hubo una valorización del capital por el mercado, pero lo nuevo es que se empezó a valorizar el capital exclusivamente por el mercado. Lo que antes se lograba porque una empresa tenía mayor producción y mayor demanda, ahora basta que el mercado lo valorice y por eso, al no concretarse en la producción, del alza proveniente de la valorización del mercado, surge una burbuja de valor no concretado que tiende indefectiblemente a deshacerse.

Este capital valorizado por el mercado crece con mucha más velocidad que la demanda final debida a la mayor producción. En los países industrializados, si la acumulación por mayor producción origina una ganancia aceptable para la empresa, ésta tiende a subir mínimamente los precios de manera preventiva porque la producción calculada estará lista dentro del nuevo período anual, por lo que esa inflación suele ser mínima o incluso desaparecer si no se produce a pleno. En cambio, la acumulación por valorización exclusiva del mercado no se traduce en inflación porque no aumenta la presión sobre los precios finales al no surgir de la producción: por eso  llamó la atención durante largo tiempo que en esos países no hubiera inflación.

En los países no industrializados, la valorización del mercado es menor y de corto plazo, por lo que sube el endeudamiento y la deuda en instrumentos financieros, siguen subiendo los precios, y aunque el endeudamiento aumenta mucho, en parte es sustituido por la acumulación de capital en acciones.

Pero en unos y otros, la deuda crece más que la producción y genera una continua imposibilidad de pagarla. Por eso reapareció la crisis financiera mundial en 2008, que estaba contenida desde 2001 por la mayor demanda proveniente de la mayor producción asociada a China y a los países emergentes, que venía escalando desde los años noventa, cuando tuvieron sus crisis financieras propias, como la crisis mexicana o la rusa. En cambio, la crisis financiera de 2008 no se pudo dar vuelta en los años siguientes, aunque se profundizó la política de ajuste, y sólo fue superada por los países que al mismo tiempo amplían la demanda final, los salarios y la producción, como China y los emergentes, pero éstos son emergentes por pasar a industrializarse, y no los emergentes que define el mercado, que son los abiertos a la colocación de deuda externa para los inversores internacionales.

HG: Desde el 2008 este modo de acumulación se profundizó y se modificó el funcionamiento del sistema: ¿qué es lo que trastocó?

CA: El funcionamiento del sistema es cada vez más integrado, lo que no se puede lograr sólo por mayores compras y ventas de mercancías entre los países, sino que requiere empresas que se entrelacen entre sí, y que inviertan en otras y reciban inversiones de capital extranjero. Por eso China afirmó el capitalismo empresario al que recurrió desde 1978, en el post maoísmo. Esta mayor integración y las consecuentes mayores perspectivas de negocios, en los países industrializados facilitó la acumulación por valorización del mercado. Y también explica por qué desde la aparición de los países emergentes, la industria es para el mercado global, proviene de la integración del capitalismo y deja cada vez menos espacio a la industria sustitutiva sólo dirigida al mercado interno, de la cual, a diferencia de México, que se integró a Estados Unidos, y de Brasil, que la completó, la Argentina no pudo salir.

HG: ¿Cómo sobrevivió Argentina en tamaño cambio estructural de acumulación del capital?

CA: El final del capitalismo pre crisis financiera sobrevino definitivamente en 2008. Por eso el kirchnerismo pudo recuperar el gran crecimiento que inició en 2003, en que salió de la política de ajuste, hasta 2008. Pero en 2008 el límite vino por la crisis financiera internacional, el peso de la acumulación por sobre la inversión y porque la recesión local a que dio lugar en 2009, Cristina la levantó a un costo de mayor inflación y más endeudamiento, que tuvo efecto inmediato y llevó a la pérdida de las elecciones presidenciales por el peronismo en 2015, y a tratar de recuperar mercado interno con menor mercado regional del Mercosur, como también hizo Brasil, con Dilma Rouseff, sucesora de Lula.

En todo el mundo fue imposible salir de la recesión y bajo crecimiento que siguió a la crisis financiera, pero fue ocultada por la pandemia, que dio lugar a una recesión mayor, y por eso ocultó la otra. Pero la otra existe, es menos percibida y está tan presente en Estados Unidos como en la Argentina.

HG: ¿Podemos decir que en la crisis recesiva derivada del súper financiamiento, el endeudamiento es como un embudo inexorable?

El endeudamiento argentino, promovido por la deuda y por la dolarización de los precios, y de los capitales y los ahorros, es una fuga hacia el dólar como alternativa a los pesos. Pero en Estados Unidos esa alternativa no existe, porque el dólar no tiene nada encima, por eso está condenado a la emisión, salvo que Estados Unidos y los países industrializados puedan volver al mundo antiguo de división internacional del trabajo al que se aferra la oligarquía local y sus gobiernos. Sin embargo, tampoco Estados Unidos puede volver plenamente a la división internacional del trabajo. Puede ir en esa dirección si lograra torcerle el brazo a China, pero no es un objetivo que aprueben las empresas, que necesitan la integración, y tampoco puede prescindir de la industrialización de los emergentes, como sucede con México, ni puede ir a una política de súper concentración, como lo intentan las grandes tecnológicas. De ahí que una parte grande del capital apoya la política del gobierno estadounidense, que por primera vez no es una política única para el capital sino una política diferenciada.

Esa otra parte del capital que busca la súper concentración va hacia el extremo de que el Estado deje de regular y que el capital valorice lo que elige valorizar. Las grandes tecnológicas son las que están súper concentrando el capital para decidir por encima del Estado y por eso, por primera vez, Estados Unidos pone un límite a este capital súper concentrado. Y la tendencia a superar el Estado por el capital o a sustituirlo por el mercado, también está presente en las criptomonedas, que de gran capital tecnológico productivo y de valor no tienen nada.

HG: ¿Cómo se podría explicar el funcionamiento de este proceso en la Argentina actual?

CA: Ante todo, es grave la mayor influencia de la derecha, que pareciera que permitió a gran parte de la sociedad olvidar masivamente la miseria a la que nos arrojó Macri y que, con la pandemia, le atribuyó al peronismo, concretado en la política de Alberto, la imposibilidad de mejorar la situación. Claro que, si vuelven, les va a pasar como a Bolsonaro, aunque van a dejar el país irrecuperable, que fue el objetivo del crédito del FMI a Macri en el sentido de que el FMI y la mayoría de los gobiernos de los países industrializados creen que hay una única manera de manejo político, que es la que tienen ellos, y en que los criterios del gobierno y la oposición son similares. Pero esto es una ideología, no una realidad del sistema mundial, donde los países industrializados no son lo mismo que el resto ni pueden serlo, aparte de que es un modo de dominio del conjunto del sistema mundial. Y el objetivo era terminar con el peronismo, porque éste ha sido siempre, en sus expresiones más genuinas, un crítico permanente del sistema mundial.

El crédito del FMI a Macri, empeoró tanto la situación en ese momento, que no les sirvió y condujo al triunfo del peronismo en 2019, pero la pandemia y la profundización de la recesión en el primer año de la vuelta del peronismo, cumplió el objetivo que se había fijado el FMI, porque el peronismo no pudo mejorar la situación económica y perdió las PASO. Aunque su política de crecimiento y mejora social se está concretando ahora, es difícil suponer que tenga suficientes resultados en tan poco tiempo como el mes y medio que falta para las elecciones de noviembre.

El problema de la deuda externa

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La deuda externa Argentina en diciembre de 2015 era equivalente a 222.703 millones de dólares, de los cuales 148.881 millones era en divisas y el equivalente a 73.822 millones de dólares era en pesos, el 60% de la misma era intra sector público (en poder del FGS de la ANSeS, de los bancos oficiales, de los fondos fiduciarios argentinos, etc.), 9% con organismos internacionales (sin el FMI al que se le había pagado todas las acreencias en enero de 2006) y 31% al sector privado.

En diciembre de 2019 pasó a ser de 320.630 millones de dólares, en divisas era 249.047 millones (más de 100.000 millones por arriba de 2015)  y la deuda en pesos era al tipo de cambio oficial de 71.583 millones de dólares.  El 40% de la misma intra sector público, 22,7% organismos internacionales (mayormente el FMI por equivalente a 45.400 millones de dólares) y 37,3% sector privado.  La deuda se incrementó en más de 100.000 millones de dólares y desmejoró sensiblemente su distribución, sobre todo por la perentoriedad de los plazos.

Con fecha 21 de mayo de 2020 el BCRA publicó el Informe «Mercado de cambios deuda y formación de activos externos, 2015-2019” y demuestra que de la deuda tomada por la gestión de Cambiemos, la “fuga de capitales” del período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019 alcanzó los 86.200 millones de dólares. Aumentaron la deuda y prácticamente el 85% de la misma no se invirtió en el país y se convirtió en activos financieros de residentes argentinos en el exterior.

Es más, ese Informe sostiene que en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas compraron los 86.200 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos,  pero los 100 mayores adquirieron 24.679 millones de dólares

Ni el BCRA (que armó el listado), ni el gobierno nacional dieron a conocer los nombres de los que compraron las divisas en que se endeudaba el Tesoro de la Nación de la gestión de Cambiemos, pero sí lo hizo el semanario digital “El Cohete a la Luna” en una nota titulada “Los 100 de Macri”, del 24 de mayo de 2020, lista jamás desmentida por los interesados ni por el BCRA. Entre esos grande fugadores están Telefónica Argentina con 1.248,2 millones de dólares y Pampa Energía SA (del grupo Midlin y Josep Lewis) con 903,9 millones de dólares[1]; Monsanto Argentina SA (donde hizo toda su carrera Gustavo Idígoras, actual Presidente de CIARA-CEC y conspicuo miembro del Consejo Agroindustrial Argentino); Grupo Clarín con Directv Argentina S.A. y Telecom Argentina SA; el grupo Techint con Siderar SA; Hidrovía Paraná SA (que es la empresa que tiene la concesión del dragado del Río Paraná); Aceitera General Deheza, una de las grandes beneficiadas con las privatizaciones y concesiones del menemismo, que posee tres puertos propios (uno de ellos socio con la multinacional Bunge) en los 70 kilómetros del nodo portuario del Gran Rosario-Santa Fe que van desde Arroyo seco al sur hasta Timbués al norte de esa ciudad; y también están Arcor SA de la familia Pagani; el Grupo Galicia de los Braun, Ayerza y Escasanny[2];  el Banco HSBC; y el Grupo IRSA de Eduardo Elsztain, entre otros.

LA INCOSISTENCIA DE LA DEUDA

No existe el castigo moral ni a los funcionarios del Gobierno de Cambiemos que instrumentaron el endeudamiento, ni tampoco a los legisladores que se lo aprobaron. Pero si debería existir la pena fiscal por la deuda tomada con el FMI que no fue autorizada por el Congreso de la Nación, como lo determina el Artículo 75 Inciso 4 de la Constitución Nacional que dice que es atribución del Congreso: “Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación”. Deuda con el FMI que se tomó “entre gallos y medianoche” por 45.400 millones de dólares y que se fugó en su totalidad.  No es que con esa plata no se hizo una vivienda, es que ni siquiera se compró un ladrillo.

El Presidente de la Nación en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1 de marzo de 2021, dijo: “Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación. Tanta mala fe de los tomadores del crédito y tanto desdén de funcionarios políticos de un organismo multilateral por privilegiar a un gobierno en la coyuntura, no puede ser visto como un caso más…”

Porque incluso viola el Inciso a) del Artículo 6°del Convenio Constitutivo del FMI[3]  que obliga a la institución a realizar un monitoreo para ver el destino de los fondos y, no solo no se hizo, sino que se le prestó al gobierno de Cambiemos en plena corrida cambiaria, cuando el BCRA de esa gestión vendía sin límite las reservas internacionales, hecho que de por sí, tornaba más previsible que se endeudaba al país para posibilitar la fuga.

Nicolás Dujovne y Adolfo Sturzenegger como Ministros de Hacienda y Presidente del BCRA respectivamente de Cambiemos, firmaron que el crédito tomado se cancelaba en tres años, cuya primer cuota venció el 22 de septiembre de 2021 por 1.687,5 millones de dólares, que es un despropósito y que sabían tanto el gobierno de Macri como el FMI que era imposible su cancelación.

Nos endeudaron para que nos subordinemos a la política del FMI como efectivamente pasó en el gobierno anterior y, como es evidente que influye sobre la gestión actual al suspenderse en septiembre del año pasado el cuarto tramo del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y, en los primero ochos meses del año 2021, el Sector Público Nacional registro un déficit primario (antes del pago de los intereses de la deuda) de $431.503 millones y un déficit financiero (incluyendo el pago de los intereses de la deuda) de $ 870.555 millones, cifras que significan un 1,01% y 2,02 % del PIB respectivamente, cuando en la Ley 27.591 de Presupuesto se preveía un déficit fiscal primario para todo el año 2021 es del 4,3% del PBI y se contemplaba que no iba a haber una segunda ola de la pandemia del covid-19 a partir de marzo del 2021. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $431.000 millones, por ende aún contemplando que haya compromisos tomados que no aparecen en el Resultado Fiscal base caja de agosto 2021, la Administración Nacional podría haber incurrido en gastos por no menos de 2 puntos del PIB (Unos 862.000 millones de pesos) y no lo hizo. Suma que hubiera sido importante en la remuneración de jubilados y pensionados, en los planes sociales, en la obra pública, etc.

PRESUPUESTO EJECUTADO DE LA ADMINISTRACION  NACIONAL 2020-Agosto2021
2020 Acumulado Proyección Porcentaje Proyecto de Ley
8 meses 2021 2021 de Ejecución del año 2021 Presupuesto 2022
Ingreso total 4.841.525 5.271.730 7.194.586 73,27% 10.055.313
Gasto Total 7.134.285 6.142.285 9.643.517 63,69% 13.191.168
Gasto Primario 6.591.412 5.703.233 9.053.324 63,00% 12.238.735
Intereses Netos de la deuda 542.874 439.051 590.193 74,39% 952.433
Déficit Primario -1.749.957 -431.503 -1.858.738 23,21% -2.183.422
Resultado Financiero -2.292.730 -870.555 -2.448.931 35,55% -3.135.855
Gasto de Capital 279.626 345.652 888.462 38,90% 1.437.328
Gasto de Capital / Gasto Total 3,92% 5,63% 9,21% 10,89%
Resultado Financiero/Gs Total -32,14% -14,17% -25,39%   -23,77%
Tipo de cambio promedio 84,025 101,25 103,58 131,3
PIB estimado por el INDEC  
 A precios corrientes en millones 27.481.440 43.100.735 43.100.735 60.177.212
Convertido a dólares 327.063 416.111 416.111 458.318
Porcentaje Gasto Total  s/ PIB 25,96% 21,38% 22,37%   21,92%
Déficit primario / PIB -6,37% -1,01% -4,31%   -3,63%
Déficit total/PIB -8,34% -2,02% -5,88%   -5,21%
Nota:  Presupuesto Ejecutado Base Caja en Millones de pesos corrientes 2021 y 2020 por Devengado (Cuenta Inversión)
La Proyección 2021 y el Presupuesto 2022 surgen del Mensaje Nº 49 y Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional 2022
Fuente: Secretaría de Hacienda de la Nación – Ley  27.467 y Cuenta de Inversión 2020

 

Paralelamente, el FMI con el fin de que los países miembros puedan hacer frente a la pandemia, amplía los Derechos Especiales de Giro (DEG) por una suma equivalente a 650.000 millones de dólares, de los cuales a la Argentina le corresponden unos aproximadamente 4.350 millones de dólares, para que se destinen a los programas de salud, educación, vivienda, trabajo, reducción de la pobreza e indigencia, entre otros.  Sin embargo, el gobierno decidió pagarle al Club de París 226 millones de dólares en el mes de julio 2021 y, pagó la primera cuota del FMI que venció el 22 de septiembre 2021, queda pendiente otra cuota igual que vence el 22 de diciembre 2021

LAS OTRAS DEUDAS

Recordemos que el gobierno de Cambiemos que pretextó para tomar deuda externa que no podía colocar títulos en pesos, lo hizo igual y es peor, defaulteó la misma (defaulteó deuda en pesos) cuando decidió en agosto de 2019, que las deudas de corto plazo en pesos: Letes, Lecap, Lecer y Lelink, se abonen en cuotas, un 15 % al vencimiento, un 25 % a los tres meses y el 60 % restante a los seis meses.

Actualmente se estima que los vencimientos de los distintos títulos públicos en pesos (deuda en pesos de la Administración Nacional) para los tres meses que restan del año, ronda los $ 450.000 millones. Importe al que se le debe sumar el déficit fiscal final que la Secretaría de Hacienda de la Nación prevé en $ 1.300.000 millones (o sea 1,3 billones de pesos), conformando un total de 1,75 billones de pesos.  Para lo cual se confía en un roll over (renovar deuda vieja por nueva) del total de los $ 450.000 millones en títulos que vencen en el período y que, el BCRA asista al Tesoro de la Nación en torno a los $ 890.000 millones, que se suman a los $220.000 millones correspondientes a Transferencias de Utilidades realizadas y los $190.000 millones por Adelantos Transitorios otorgados hasta el 27 de septiembre de 2021, para conformar los $ 1,3 billones requeridos.

Al 27 de septiembre 2021, los títulos de deuda del BCRA: Las Leliq (Letras de Liquidez del BCRA) y los pases pasivos, totalizan 4,1 billones de pesos (al tipo de cambio oficial unos 40.000 millones de dólares), cifra que supera ampliamente la Base Monetaria y, también al total del crédito al sector privado, demostrando el grado de incoherencia de la política monetaria.  Deuda de corto plazo que es la variable que más creció y que más crece desde que asumieron las actuales autoridades casi triplicándose y que, no tiene freno alguno, porque devenga un interés efectivo anual en torno al 45% que, como no se pagan, se suma a los vencimientos conformando una bola de nieve que no para de crecer y que depende de la voluntad de los 10 grandes bancos privados del sistemas para que se sigan renovando. En cuatro de ellos (Santander, BBVA, Galicia y Macro) el CEO de Blackrock, Larry Fink, reconoce tener participación accionaria, los otros cuatro son extranjeros (Citi; HSBC, ISBC, Patagonia-Banco Do Brasil) y dos son nacionales (Supervielle y Credicoop).  Estos 10 bancos privados tienen en su poder la mitad de las Leliq y de los pases pasivos.

SE PAGA Y NO SE INVESTIGA LA DEUDA

De acuerdo, financieramente el gobierno logra cubrir los pagos de este año 2021, y lo hace a costa de desatender imprescindibles gastos públicos como es el de actualizar el haber de las jubilaciones y pensiones y el de realizar una menor obra pública.  Y la pregunta sigue siendo la misma, porque el pueblo argentino debe pagar la deuda que fugaron unos cuantos.  Porque no se los llama, por empezar, a los cien primeros compradores de divisas en la gestión de cambiemos y se les pregunta, dado que no declararon ni pagaron el Impuesto a las Ganancias por los 24.679 millones de dólares que compraron, de dónde sacaron los recursos y se los multa por ello.

Si bien es cierto que el gobierno de Cambiemos liberó la compra y venta de divisas sin límite alguno, como si cualquier ciudadano puede comprar 1 millón o 10 o 100 millones de dólares, aún así, en todos los casos, el comprador debe justificar la procedencia de los fondos, tal lo exige la Ley 25.246 de Lavado de Activos que fue sancionada y promulgada en el año 2000 y, eso obviamente no se hizo y son responsables el comprador y el banco que le vendió.

En la medida en que el principal problema de la economía es la deuda, las negociaciones actuales con el FMI no se pueden llevar adelante sin antes determinar las responsabilidades penales y administrativas. Menos aún si tal acuerdo va a implicar que se continúe pagando dicha deuda, con sus inevitables consecuencias económicas y sociales para el país.

Determinar responsabilidades corresponde por derecho, ética y moral, es indispensable para poder llevar a cabo las acciones tendientes al recupero de parte del dinero en cuestión por parte de los responsables de tales delitos y, también, para negociar desde otra posición frente al FMI.

No es lo mismo negociar una deuda legítima a una tomada en base a delitos eventualmente cometidos, actos administrativos muy probablemente nulos y violación de la propia normativa del acreedor.

Es más el mismo FMI debe colaborar en el rastreo e identificación para saber a donde se fueron los 45.400 millones de dólares (32.200 millones de DEG) que le prestó al gobierno de Macri y no se sabe a ciencia cierta donde están.

 

[1] En ambas empresas (Telefónica y Pampa Energía) Larry Fink titular del fondo  BlackRock, reconoce que tiene participación en su capital.

[2] Larry Fink  reconoce participación en el capital accionario  del Grupo Banco Galicia por un 18,8% del total.

[3]  Artículo 6to. Inciso a) … ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.

Informe económico mensual

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En el reciente Informe Anual del FMI de 2021, Kristalina Georgieva, directora gerente, enuncia “que esta asignación de USD 650.000 millones, la más grande en la historia del FMI, permitirá un incremento sustancial de las reservas y la liquidez de los países miembros, sin que esto implique un aumento de su endeudamiento. También estamos evaluando opciones para que los países con sólidas posiciones financieras canalicen voluntariamente DEG hacia países vulnerables”.

Seguramente en esto los países que tienen las cuotas más importantes, en especial Estados Unidos, con capacidad de veto, dieron luz verde.

Según Kristalina, la tarea más urgente sigue siendo lograr que todo el mundo esté vacunado lo antes posible. “En mayo el personal técnico del FMI presentó un plan de USD 50.000 millones que apunta a vacunar al menos al 40 % de la población en todos los países para fines de 2021 y un 60 % para fines del primer semestre de 2022”.

Pero Kristalina no se detiene en lo anterior sino que enuncia una segunda prioridad: “Consiste en ayudar a los países a hacer frente a la creciente carga de la deuda pública. Los elevados niveles de endeudamiento que tenían al empezar la crisis pusieron a muchos países de bajo ingreso en una posición de mayor vulnerabilidad y continúan limitando su capacidad para adoptar las tan necesarias políticas de apoyo. Ampliamos el financiamiento concesionario para los países de bajos ingresos”.

Argentina no está entre los países de bajos ingresos, pero sí entre los que tienen creciente carga pública. Por ese lado podemos ligar algo, pero aún no sabemos en qué andariveles se desarrollará lo último.

Pero vayamos a lo primero, a la ampliación de las asignaciones de DEG, debemos algún reconocimiento a Kristalina, al G-20, a la Junta de Gobernadores, a los Directores Ejecutivos del FMI y seguramente a muchos más.

A la Argentina le vino de rechupete los DEG del Fondo. Le permitió hacer carambola, no sé si a tres bandas porque no conozco mucho el juego, pero golpeó donde tenía que golpear. Veamos.

Ingresan los DEG y el BCRA engorda sus Reservas, le entrega al Tesoro (los DEG son del Tesoro) el importe en pesos, algo así como el primer golpe. Luego el Tesoro le entrega al BCRA una Letra a 10 años y retira los DEG con los cuales le paga al FMI una cuota en setiembre y hará lo mismo en diciembre, sería el segundo golpe.  Pero para completar la jugada de pizarrón y coronar una buena tarea le entrega al BCRA los pesos que en su momento recibió del BCRA y achica la deuda por los Adelantos Transitorios. Si esto fuera un proceso continuo y sin interrupciones, estamos salvados.

Obviamente un pensador como Fontanarrosa no podía estar ausente en estos eventos. Así es como por medio de un personaje que suponemos es primo tercero de Inodoro se mete de pleno en la relación con el FMI y discurre con agudeza las problemáticas que se presentan cuando se discute  el sistema de pagos internacionales, tipos de cambio de las monedas nacionales, consultas del Artículo IV, Carta de Intención, Acuerdo de Derecho de Giro (Acuerdo Stand-By), Servicio Ampliado, Línea de Crédito Flexible, Línea de Precaución y de Liquidez, Línea de Liquidez a Corto Plazo, Instrumento de Financiamiento Rápido y seguramente algún otro que los funcionarios de los países analizan con microscopio.

La conversación entre un Delegado de un país deudor (que resultó ser primo tercero de Inodoro) y un Licenciado Ministro, seguramente de Economía de ese país deudor.

Dice el Delegado: “Licenciado, hay una nueva imposición del Fondo Monetario Internacional”.

Responde el Licenciado, muy trajeado: “¿Otra más? ¿Qué quieren ahora?”

Responde el Delegado: “Que no use más esa corbata”.

Era una corbata con círculos, nada del otro mundo.

Por suerte el Delegado (primo tercero de Inodoro) debe haber sido de otro País, no nos toca, por estos lados casi ni se usa corbata.

 

2021 OCTUBRE DEG Fis Finac BCRA.docx