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viernes, abril 24, 2026
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LA ESTRATEGIA DE LA DEUDA

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La estrategia es un plan general y se conforma de una serie de acciones pensadas, premeditadas y encaminadas hacia un fin determinado. En el caso de la deuda externa, es claro que los acreedores tienen un frente común, que se interrelacionan entre sí y que tienen un centro de decisiones.

Desde su origen mismo, la deuda se realiza para esquilmar y detraer la riqueza de la sociedad endeudada. Ya lo decía John Adams, primer Vicepresidente y segundo Presidente de los Estados Unidos: “Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación. Una es la espada, la otra es la deuda”.

El gobierno de Néstor Kirchner, con su estrategia de canjear obligaciones del Tesoro con una fuerte quita, nos desendeudó fuertemente y canceló la totalidad del crédito tomado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras 50 años en los que, directa o indirectamente, nos encontrábamos condicionados por sus políticas. Posteriormente, el déficit fiscal de 2015 de 221.344 millones de pesos –equivalente en ese momento a unos 25.000 millones de dólares (un 5% del PIB)– fue el pretexto para que el gobierno de Cambiemos tomara deuda en dólares sin límite alguno. Es decir, propusieron endeudarse en divisas para financiar el déficit fiscal, que es en pesos, con el argumento de que no se podía emitir porque era inflacionario y de que no había capacidad para colocar títulos de deuda en nuestra moneda en el mercado local. Deuda externa que fue aprobada en los presupuestos de 2016 y 2017, cuando legisladores que hoy son importantes figuras del Frente de Todos votaron sin miramiento y sin responsabilidad.

La deuda externa en diciembre de 2015 era de 222.703 millones de dólares y el 60% era intra sector público, 9% con organismos internacionales (sin el FMI, al que se le habían pagado todas las acreencias en enero de 2006) y 31% con el sector privado. En diciembre de 2019 pasó a ser de 323.177 millones de dólares, 40% de la misma, intra sector público, 22,7% con organismos internacionales (mayormente el FMI, por un equivalente a 45.400 millones de dólares) y 37,3% con el sector privado. La deuda se incrementó en más de 100.000 millones de dólares y desmejoró sensiblemente su distribución, sobre todo, por la perentoriedad de los plazos.

Con fecha 21 de mayo de 2020, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó el informe “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019”, donde demuestra que de la deuda tomada por la gestión de Cambiemos, la fuga de capitales del período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019 alcanzó los 86.200 millones de dólares. Aumentaron la deuda y prácticamente el 85% de la misma no se invirtió en el país y se convirtió en activos financieros de residentes argentinos en el exterior. Es más, ese informe sostiene que, en total, 6.693.605 personas físicas y 85.279 personas jurídicas compraron los 86.200 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos, pero los 100 mayores adquirieron 24.679 millones de dólares.

Nunca dieron a conocer oficialmente el listado de los que compraron las divisas con las que se endeudaba el Tesoro de la Nación de la gestión de Cambiemos, pero sí lo hizo El Cohete a la Luna en una nota titulada “Los 100 de Macri”, del 24 de mayo de 2020, donde se publicó una lista jamás desmentida por los interesados ni por el BCRA. Entre esos grandes fugadores están Telefónica Argentina con 1.248,2 millones de dólares y Pampa Energía S.A. (del grupo Mindlin y Joseph Lewis) con 903,9 millones de dólares [i]; Monsanto Argentina S.A. (donde hizo toda su carrera Gustavo Idígoras, actual presidente de CIARA-CEC y conspicuo miembro del Consejo Agroindustrial Argentino); Grupo Clarín, con Directv Argentina S.A. y Telecom Argentina S.A.; el grupo Techint, con Siderar S.A.; Hidrovía Paraná S.A. (la empresa que tiene la concesión del dragado del río Paraná, que vence este 30 de septiembre de 2021) y Aceitera General Deheza, una de las grandes beneficiadas con tres puertos propios (uno de ellos, socio con la multinacional Bunge) en los 70 kilómetros del nodo portuario del Gran Rosario-Santa Fe. También están Arcor S.A. de la familia Pagani; el Grupo Galicia de los Braun, Ayerza y Escasany [ii]; el Banco HSBC y el Grupo IRSA de Eduardo Elsztain, entre otros.

La inconsistencia

No existe el castigo moral ni a los funcionarios del gobierno de Cambiemos que instrumentaron el endeudamiento, ni tampoco a los legisladores que se lo aprobaron. Pero si debería existir la pena fiscal por la deuda tomada con el FMI que no fue autorizada por el Congreso de la Nación, como lo determina el artículo 75, inciso 4 de la Constitución Nacional que dice que es atribución del Congreso “contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación”. La deuda con el FMI se tomó entre gallos y medianoche por 45.400 millones de dólares y se fugó en su totalidad. No es que con esa plata no se hizo una vivienda, es que ni siquiera se compró un ladrillo.

El Presidente de la Nación, en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1 de marzo de 2021, dijo: “Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación. Tanta mala fe de los tomadores del crédito y tanto desdén de funcionarios políticos de un organismo multilateral por privilegiar a un gobierno en la coyuntura, no puede ser visto como un caso más”. El crédito incluso viola el inciso a del artículo 6°del Convenio Constitutivo del FMI [iii] que obliga a la institución a realizar un monitoreo para ver el destino de los fondos. Eso no sólo no se hizo, sino que se le prestó al gobierno de Cambiemos en plena corrida cambiaria, cuando el BCRA de esa gestión vendía sin límite las reservas internacionales, hecho que de por sí tornaba más previsible que se endeudaba al país para posibilitar la fuga.

Nicolás Dujovne y Federico Adolfo Sturzenegger, como ministros de Hacienda y presidente del BCRA, respectivamente, durante la gestión de Cambiemos, firmaron que el crédito tomado se cancelaría en tres años. Su primera cuota vence el 30 de septiembre de 2021 por 1.687,5 millones de dólares. Un despropósito que tanto el gobierno de Macri, como el FMI, sabían que era imposible de llevar a cabo.

Nos endeudaron para que nos subordinemos a la política del FMI, como efectivamente pasó en el gobierno anterior. Además, esto es evidente que influye sobre la gestión actual, al suspenderse en septiembre del año pasado el cuarto tramo del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y al reducirse en el primer semestre de 2021 el gasto en jubilaciones y pensiones y en inversión pública [iv] para lograr un déficit primario (antes del pago de los intereses de la deuda) del 0,5% del PIB, cuando estamos enfrentando la llamada segunda ola de Covid-19.

Paralelamente, el FMI, con el fin de que los países miembros puedan hacer frente a la pandemia, amplía los Derechos Especiales de Giro (DEG) por una suma equivalente a 650.000 millones de dólares, de los cuales a la Argentina le corresponden unos aproximadamente 4.350 millones de dólares, para que se destinen a los programas de salud, educación, vivienda, trabajo, reducción de la pobreza e indigencia, entre otros. Sin embargo, el gobierno decidió pagarle al Club de París 226 millones de dólares en el pasado mes de julio y se dispone a pagar la cuota del FMI del 30 de septiembre de 2021. Queda pendiente otra cuota igual que vence el 30 de diciembre de este año.

Las otras deudas

Recordemos que el gobierno de Cambiemos, que pretextó para tomar deuda externa que no podía colocar títulos en pesos, lo hizo igual. Aun peor, la defaulteó cuando decidió, en agosto de 2019, que las deudas de corto plazo en pesos (Letes, Lecap, Lecer y Lelink) se abonen en cuotas, un 15% al vencimiento, un 25% a los tres meses y el 60% restante a los seis meses.

Actualmente se estima que los vencimientos de los distintos títulos públicos en pesos para los cinco meses que restan del año rondan los 700.000 millones, importe al que se le debe sumar el déficit fiscal que la Secretaría de Hacienda de la Nación prevé en unos 1.300.000 millones de pesos (o sea, 1,3 billones de pesos), conformando un total de 2 billones de pesos. Para lo cual se confía en un roll over (renovar deuda vieja por nueva) del total de los 700.000 millones de pesos en títulos que vencen en el período y en que el BCRA asista al Tesoro de la Nación en torno a los 900.000 millones de pesos, que se suman a los 220.000 millones de pesos correspondientes a Transferencias de Utilidades realizadas y a los 190.000 millones de pesos por Adelantos Transitorios otorgados hasta el 2 de agosto de 2021.

Sistema financiero argentino

Diferencia Porcentaje
INDICADORES 30/12/2019 30/12/2020 02/08/2021 02/08/2021 02/08/2021
MONETARIOS 30/12/2020 30/12/2020
Base Monetaria 1.829.109 2.470.260 2.949.040 478.780 19,38%
Circulación Monetaria 1.147.080 1.897.825 2.116.035 218.210
Cta Cte en el BCRA 682.028 572.435 833.005 260.570
Reservas Internacionales 45.190 39.410 42.504 3.094 7,85%
LELIQ 758.453 1.633.620 2.015.279 381.659
Pases Pasivos 426.655 1.220.889 1.746.376 525.487
Esterilización 1.185.108 2.854.509 3.761.655 907.146 31,80%
Adelantos al Tesoro 792.730 1.260.450 1.450.450 190.000 15,07%
Créditos al sector privado 2.476.189 3.224.544 3.682.993 422.175 13,09%
Crédito /PIB 11,15% 11,09% 11,00%


En millones de pesos o de dólares, según corresponda. Créditos al sector privado en pesos más dólares. Fuente: Gerencia de Estadísticas Monetarias del BCRA. 

Los títulos de deuda del BCRA –las Leliq (Letras de Liquidez del BCRA) y los Pases Pasivos– totalizan 3,7 billones de pesos (al tipo de cambio oficial, unos 39.000 millones de dólares), cifra que supera ampliamente la base monetaria y también al total del crédito al sector privado, demostrando el grado de incoherencia de la política monetaria. La deuda de corto plazo es la variable que más creció y que más crece desde que asumieron las actuales autoridades, casi triplicándose. No tiene freno alguno, porque devenga un interés efectivo anual del 45,4% que, como no se pagan, se suma a los vencimientos, conformando una bola de nieve que no para de crecer y que depende de la voluntad de los 10 grandes bancos privados del sistema para que se sigan renovando. En cuatro de ellos (Santander, BBVA, Galicia y Macro), el CEO de BlackRock, Larry Fink, reconoce tener participación accionaria; los otros cuatro son extranjeros (Citi, HSBC, ISBC, Patagonia-Banco Do Brasil) y dos son nacionales (Supervielle y Credicoop), que tienen en su poder la mitad de las Leliq y/o de los títulos del Tesoro en pesos.

El crecimiento de las reservas internacionales de menos de 3.000 millones de dólares en los primeros siete meses del año es insuficiente para financiar una parcial no renovación de las Leliq y/ o de los títulos del Tesoro en pesos.

En esas condiciones de extrema debilidad, el gobierno adelanta que va a pagar al FMI con el aumento de los DEG que recibe de ese organismo, con lo cual la deuda con el FMI queda igual, tal vez a menor tasa de interés. Además, así seguramente el país obtendrá un financiamiento a diez años con cuatro o cinco años de gracia para no amortizar capital. Pero, a cambio, se reconoce toda la deuda que paga el pueblo argentino con menos obras, menos salarios y menos jubilaciones y pensiones. Y con una economía internacionalizada en la cual se vende todo afuera (el FMI lo denomina “sustentabilidad externa”) y, si se quiere comprar acá, hay que pagar ese precio internacional, produciendo la inflación del 50% anual, cuando los salarios crecen 10 puntos menos por año, como demuestra el mismo INDEC.

La pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué el pueblo argentino debe pagar la deuda que fugaron unos cuantos? ¿Por qué no se llama a los cien primeros compradores de divisas en la gestión de Cambiemos y se les pregunta, dado que no declararon ni pagaron el Impuesto a las Ganancias por los 24.679 millones de dólares que compraron, de dónde sacaron los recursos y se los multa por ello?

La única respuesta es que esos cien grandes fugadores están entrelazados entre sí y con los acreedores, y que responden a la misma estrategia para con los “condenados de la deuda”.

 

 

[i] En ambas empresas (Telefónica y Pampa Energía) Larry Fink, titular del fondo BlackRock, reconoce que tiene participación en su capital.

[ii] Larry Fink reconoce participación en el capital accionario del Grupo Banco Galicia por un 18,8% del total.

[iii] Artículo 6°, inciso a: “Ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto, el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.

[iv] El gasto de capital del primer semestre de 2021 fue sólo del 29,4% del presupuesto, cuando la inflación del semestre fue del 25,3%.

 

https://www.elcohetealaluna.com/la-estrategia-de-la-deuda/

¿Quién paga la deuda?

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La reestructuración de deuda pública con el sector privado llevada adelante en septiembre del año pasado permitió reprogramar los vencimientos abultados hasta el año 2025 y un descenso de los servicios de intereses desde una tasa anual promedio del 7,2% al 3,1%.

Al momento del exitoso canje de títulos, el riesgo país se ubicaba en los 1100 puntos básicos y, contrariamente a lo esperado, dado que la reestructuración debía dotar de sustentabilidad al programa financiero alcanzado, el riesgo de los títulos soberanos comenzó a ascender hasta flotar en torno a los 1500 puntos básicos.

Esta contradicción puede explicarse en el perfil de vencimientos a un lustro vista, tal como lo refleja el cuadro siguiente:

Promedio Anual de Vencimientos de Deuda Pública con el Sector Privado

Estimación período 2021/2030

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/quien-paga-la-deuda–20218719057

TEMAS DE POLITICA SANITARIA 8

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  • Rodríguez Larreta lo hace de nuevo: Nuevamente la inveterada costumbre latinoamericana de sorprender estirando los límites del realismo mágico, fijó domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. El alcalde porteño, con sus cálculos estratégicos apuntando a su ambición presidencialista en el 2023, viendo los datos de la baja de la casuística de COVID 19, y el descenso de las internaciones y de la mortalidad, creyó que había llegado el momento de dar otro golpe de efecto para impactar en el escenario preelectoral; y que no había mayores riesgos epidemiológicos, pues lo peor ya había pasado. Convencido de haber descubierto el agujero del mate, decidió imponer unilateralmente el cese de las restricciones y decretó el distanciamiento escolar, es decir, el fin de las precauciones, anunciando el regreso de la presencialidad aúlica obligatoria y el cómputo estricto de las ausencias. En la pseudoliberal y amariya ciudad autónoma, la libertad de decisión de los padres brilla por su ausencia. El Lord mayor capitalino supuso que con ello se convertiría en un providencial mensajero de buenas nuevas, el apóstol que revelaba el ansiado regreso de la antigua normalidad, perdida por el gobierno nacional populista. El destino, que suele contradecir la voluntad de los hombres, le notificó que no era así, que estaba incurriendo en un error, y que en vez de ser un santo varón promotor de la paz y el amor, es un provocador que fabrica conflictos grotescos e innecesarios. En efecto, de inmediato, como si hubiera estado previsto en el guión de una serie, el día siguiente de su decisión, las autoridades sanitarias de la provincia de Córdoba confirmaron oficialmente lo que era un secreto a voces, la circulación comunitaria de la variante Delta del coronavirus. La cruda realidad le desmontò al jefe porteño su preciada fantasìa en menos de veinticuatro horas. Aún así, Larreta sigue en sus trece, para salvar la ropa y con el objetivo de no dar su brazo a torcer, su inefable secretaria educativa Sol Acuña está armando de urgencia un estrafalario esquema de rigideces, exigencias y excepciones; previendo dispensar solo a los chicos que presenten riesgos especiales o que convivan con quienes si los acrediten. Luego, potencialmente puede llegar a darse el insólito escenario de muchos exceptuados. Es claro a todas luces que es un gesto para la tribuna -para su tribuna-; y la orden inflexible de “volver a la normalidad”, se exalta como si se tratara de un preciado don. Descuentan que, en caso de acaecer riesgo de rebrote, el blindaje mediático les permitirá lavarse las manos y atribuirle la culpa a la administración de Alberto Fernàndez. Festeja alborozada la inicua iniciativa la fracción más dura de la derecha vernácula y el gorilismo concentrado. Carentes del menor atisbo de solidaridad y empatía social (valores desconocidos para ellos, salvo los correspondientes a su identidad de clase), celebran cualquier iniciativa que en su desvarìo les parezca útil para intentar golpear o complicarle la vida al gobierno peronista. Que eso conlleve riesgo de enfermedad y muerte para numerosas personas, incluyendo insólitamente algunos de ellos mismos, es algo que los tiene absolutamente sin cuidado. En última instancia, es lógico, ya que combinan malamente ignorancia, odio y desprecio por los demás, participan, en fin, del pensamiento increíble de Mauricio Macri “…que se mueran todos los que se tengan que morir…”. La consecuencia de todo esto, es, en primer lugar, un nuevo contrapunto en ciernes entre el gobierno nacional y el de CABA, y en segundo término, la preparación anticipada de una bomba infectológica que en caso de estallar, abrumará a la ciudad y al conurbano bonaerense con una tercera ola de COVID 19. Sin dudas, una conducta deplorable, que incumple de manera flagrante las obligaciones de cuidado. El único saldo positivo de esta deleznable medida, es que, al trasuntar el apego de Rodríguez Larreta a la ruleta de la racionalidad estratégica, en espejo exhibe su absoluto desprecio por los principios bioéticos, con lo que queda expuesto en su flanco más débil e insanable: la hipocresía de su discurso y el cinismo de la dualidad moral que profesa.
  • La variante delta llegó para quedarse: La imperdonable inconducta de unos pocos irresponsables habitantes de Còrdoba, que proveniendo del exterior y habiendo firmado su compromiso a respetar estrictamente la cuarentena en su domicilio, lo primero que hicieron al dìa siguiente fuè incumplirla e interactuar con familiares y clientes (nueva comprobación empìrica que las promesas y los pactos se celebran para no ser respetados), determinò que se anticipara la circulación comunitaria de la variante del coronavirus oriunda de la India. La justicia ya dispuso el procesamiento de 5 de estas personas. Ayer se supo que en particular, el viajero arribado desde Perú no se había vacunado, y se encuentra internado en muy grave estado. Esta penosa evolución, que no lo exonera de responsabilidad, ilustra muy a las claras los riesgos que supone incumplir las obligaciones de cuidado. Es de lamentar, porque unas pocas semanas màs, hubieran posibilitado tener a casi toda la población, incluyendo un 25% de los menores, inmunizada con al menos una dosis, y avanzar significativamente en la aplicación de la segunda. Como aùn estamos a cierta distancia de lograr el tan deseado “efecto rebaño”, nuestro país corre serio riesgo de padecer una tercer ola de cierta magnitud. Si eso ocurre, no va a ser de la misma intensidad que la anterior de un par de meses atrás, pero tampoco será un bucólico paseo por los bosques de Palermo, y sus números de víctimas se sumaràn a los ya acumulados hasta aquí. Va de suyo que, además de la carga de dolor y sufrimiento humano, habrá en ese caso, agudas tensiones políticas derivadas del inevitable escàndalo mediàtico que la derecha intentarà desatar. Dadas las características biológicas de la variante, y el “genio epidemiològico” que presenta, tan diferente de la original, y en función de la increíble velocidad de los contagios (unos pocos segundos bastan para contagiarse, por ejemplo compartir un viaje de un piso en ascensor), el rebote y ascenso de la casuìstica es inevitable. Sin embargo y paradojalmente, en funciòn de la significativa cifra de personas vacunadas, las curvas de hospitalización, la de internaciones en UTI y las de letalidad (muertes en función de la cantidad de casos), probablemente no serán paralelas a la de casos, siendo además esperable que resulten de menor rango que las registradas previamente. Y otro tanto puede afirmarse en relación con la mortalidad (muertes en función de la cantidad de población) esperada, aùn verificándose la explosión de contagios por variante delta, la cifra total de fatalidades no deberìa ir mucho màs allá de la que aquí anticipamos (aprox. 130.000, quizá 140.000 òbitos); a condición claro está, que la campaña de vacunación continùe a todo ritmo. Pero esto no se debe tomar como una licencia para desentenderse, sino como una ventana de oportunidad para hacer las cosas como corresponde, eso significa, además de vacunar, extremar las medidas de precaución, evitando las reuniones y viajes que no sean imprescindibles, respetar el distanciamiento social (por supuesto NO DEBERÍA HABER PRESENCIALIDAD AÙLICA EDUCATIVA IRRESTRICTA, esto es crucial) y mantener las medidas de bioseguridad como el barbijo, el lavado frecuente de manos, el alcohol en gel etc. etc. etc. Nunca hay que olvidar que los buenos pronòsticos deben verificarse luego en la pràctica. Por supuesto, esta obligación compromete también y en primer término al oficialismo. En ese sentido, se deberán evitar errores como el “pogo” que se celebró en el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires el día de la despedida como ministro de Daniel Gollán, que ya comenzó su actividad de campaña como candidato a diputado nacional. Nicolás Kreplak, su sucesor, ha logrado forjar una buena imagen, en virtud de los éxitos de la campaña de vacunación bonaerense, que lo cuenta como uno de sus principales factótums. Tiene además la potencialidad necesaria para convertirse en el referente del sanitarismo argentino de su generación. Claro que, para serlo, además de la necesaria eficacia social, afronta el desafío de garantizar la salvaguarda de la ejemplaridad; valor insoslayable cuando se milita en el campo  nacional y popular.

 

  • La cuestión de la segunda dosis: Indiscutiblemente, es un gran logro del gobierno la ya señalada buena marcha del programa de vacunación, que hoy presenta números sólidos: el 56% de la población argentina ya está inmunizada, al menos con una dosis, y el 16% ya completó su esquema. Se debe tener siempre presente que todas las vacunas son eficaces desde la primera dosis, ya que si bien no previenen siempre de la infección, si proveen excelente protección contra las formas graves de enfermedad. Las segundas dosis están indicadas para potenciar aún más esa eficacia y para prolongarla en el tiempo. Ello es así por la propia naturaleza de la respuesta inmune, prácticamente todas las vacunas que proveen la llamada inmunidad humoral (mediada por los linfocitos B, la mayoría de las vacunas) mediante el estímulo para la síntesis de anticuerpos neutralizantes, requieren varias dosis; al contrario de las que estimulan la denominada inmunidad celular (mediada por los linfocitos T), que requieren una, como la vacuna BCG contra la tuberculosis. Pues bien, se está incrementando un debate absurdo, también azuzado por la oposición de derecha, acerca de los incumplimientos de gobierno ruso por las demoras del Instituto Gamaleya de Moscú en la entrega de las segundas dosis. Debe recordarse que la Sputnik V es la única vacuna que tiene su segunda dosis diferente de la primera, de ahí su especificidad. Más allá que de no mediar imprevistos, esta cuestión estaría a punto de zanjarse por el reciente arribo de nuevos lotes del producto, y por la inminente entrega al ministerio de las primeras partidas de producción local por el laboratorio Richmond; resulta pertinente abordarla, para afrontar debidamente eventuales situaciones similares en el futuro. Al respecto, solo cabe señalar que si bien aún están en marcha proyectos de investigación específicos, toda la evidencia empírica disponible demuestra que LAS VACUNAS SON COMPATIBLES ENTRE SI. De su uso combinado hasta la fecha, no se han registrado hasta el momento reacciones adversas distintas de las de cada vacuna, ni en cantidad ni en calidad, y en relación a su eficacia inmunizante, en todos los casos es la misma o superior. Por ende, en caso de considerarse necesario o conveniente, va a ser perfectamente posible combinar vacunas con seguridad y con excelentes resultados. Y esto no es una cuestión exclusivamente argentina, son varios países que están considerando esta alternativa; de hecho el gobierno alemán acaba de disponer una tercera dosis combinada para su población de riesgo. En este mismo orden de ideas, solo cabe congratularse por el reciente anuncio gubernamental del acuerdo con los laboratorios productores de las vacunas con plataforma de ARN mensajero, Pfizer y Moderna; particularmente por la vacunación habilitada a los menores, así como de la recepción de las 3.000.000 de dosis de Moderna donadas por los EEUU, en una jugada del gobierno de Biden no exenta de connotaciones geopolíticas. Sin dudas, la campaña de vacunación le provee una buena perspectiva al oficialismo, de cara a las futuras elecciones.

 

  • Datos de la campaña de vacunación: Al cierre de este informe y al corte de las 18:00- horas del día de la fecha (Lunes 02/08/2021) del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, y del Centro de datos de Coronavirus de la Universidad John Hopkins, la última actualización arroja que:
  • Población Argentina: 45.000.000-
  • Población de riesgo inicialmente considerada: 12.500.000-
  • Población de riesgo ampliada: 15.000.000-
  • Población elegible para vacunación (mayores de 18 años): 32.500.000- Esta variable queda desafectada, al haberse autorizado la vacunación a menores de edad.
  • Dosis aplicadas globales (Mundo): 4.146.057.456-
  • Dosis aplicadas totales en Argentina: 32.608.114-
  • Proporción población Argentina/Mundo: 0,6% (45.000.000/7.500.000.000 x 100)
  • Proporción dosis aplicadas Argentina/Mundo: 0,786%
  • Dosis recibidas en Rep. Argentina: 41.033.430-
  • Dosis distribuidas a las provincias: 38.230.854-
  • Personas inmunizadas (con 1 o las 2 dosis): 25.306.243- (56,236% pob. arg.)

(conjunto de las personas que recibieron la primer dosis y los que recibieron ambas dosis. Obviamente, tanto unos como otros recibieron la primera, y de esos algunos, también la segunda dosis)-

  • Personas que recibieron solo la 1° dosis: 18.004.372- (40,009% pob. arg.)-
  • Personas que recibieron 1° y 2° dosis: 7.301.871-(16,226%)-
  • Dosis distribuidas pendientes de aplicación: 5.622.740-
  • Dosis recibidas pendientes de distribución: 2.802.576-
  • Dosis pendientes totales: 8.425.316-
  • Proporción de población inmunizada sobre primer población objetivo: OBJETIVO CUMPLIDO
  • Proporción de población completamente inmunizada sobre primer pob. obj. (las 2 dosis): 7.301.871/12.500.000 = 58,415%- (amp./15.000.000 = 48,679%)
  • Proporción de población inmunizada sobre población elegible: Esta variable queda desafectada, al haberse autorizado la vacunación a menores de edad.

Elecciones 2021: cómo es el debate de proyectos y modelos que se ponen en juego

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En ocasión de la presentación de los candidatos legislativos del Frente de Todos para Capital Federal y Provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones 2021Cristina Kirchner reclamó el fin del “mercadeo electoral” en las campañas por venir.

Fundó el planteo en la grave crisis que atraviesa Argentina, crisis que no admite que la dirigencia política se presente ante la ciudadanía como un producto elaborado de frases e imágenes vacías de contenido con el objetivo de solicitar el voto.

Exigió, siendo la líder más relevante de la Nación, que se expresen proyectos de país y que se discutan los mismos a la luz de las administraciones llevadas adelante a la hora de gobernar por las fuerzas políticas que se presentan a los comicios.

Ese desafío colisiona de lleno con el grotesco del PRO de enrocar los distritos de pertenencia de los candidatos a diputado nacional: el vicejefe de Gobierno de la Ciudad –Diego Santilli– se presenta a encabezar la lista en la Provincia de Buenos Aires y la reciente exgobernadora de la Provincia de Buenos Aires –María Eugenia Vidal– tendrá el número uno de la lista de la Capital Federal.

El PRO, cultor del “marketing”, el “coaching” y los “bailecitos con suelta de globos” festivos, intenta eludir cualquier debate sobre su gestión nacional, provincial y capitalina, prometiendo un futuro que jamás cumplió a la hora de gobernar. El cinismo macrista siempre obtura el debate de ideas.

Cristina describió el péndulo entre los proyectos nacionales-populares truncados a fuerza de golpes de Estado sangrientos, mentiras mediáticas y persecución judicial, y los gobiernos conservadores-liberales que viabilizan la apropiación de la riqueza nacional a través del endeudamiento del Estado y la fuga de capitales.

La líder remató su alocución definiendo, con la angustia de todos los que amamos a la Patria, que se estaba ante la última oportunidad de afirmar un sendero inclusivo y cohesionado para todos los argentinos y todas las argentinas. El presidente admitió lo difícil que era hablar después de Cristina.

La pregunta -que hemos formulado en columnas anteriores- es: ¿Cuántas quiebras del Estado por este mecanismo de “deuda pública-fuga de capitales privados” resiste la Argentina sin perder su cohesión territorial y social como Nación?

El conflicto sostenido en el tiempo entre la élite oligárquica aliada al capital foráneo contra el movimiento popular que tenazmente intenta construir un país autónomo ha provocado tres grandes crisis recurrentes en las últimas tres décadas: la Hiperinflación de 1989, el “crack” de la Convertibilidad en 2001 y la crisis del FMI del 2018, desatada por el saqueo macrista, que nos dejó como saldo una deuda de u$s 45.000 millones con el organismo multilateral, agregada a los u$s 66.000 millones con el sector privado reestructurada el año pasado.

La Argentina golpeada por el virus que se descarga como remache sobre la tragedia de pobreza social y endeudamiento del Estado que legaron cuatro años de Macri, no parece dispuesta a soportar otra crisis como las reseñadas.

Cristina ha sido precisa y clara, los agentes socioeconómicos y las expresiones políticas responsables también están identificados. Es hora de superar definitivamente este conflicto.

 

https://www.eldestapeweb.com/economia/elecciones-2021/el-debate-de-modelos-que-se-juega-estas-elecciones–202173119019

 

Dólar y elecciones: el ataque especulativo contra el peso

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En columnas anteriores hemos adelantado que se produciría un aumento de la presión en los mercados cambiarios alternativos, determinado esencialmente por la intencionalidad política de las cúpulas empresarias -que tenazmente apuestan contra el Gobierno- antes que por razones técnicas que provoquen una caída en la demanda de pesos.

Durante el primer semestre del año se consolidaron tres factores que deben contribuir a la estabilización de las variables económicas:

  1. Disminución del déficit fiscal. El resultado económico negativo de las cuentas públicas se redujo un 67,4% el primer semestre 2021 respecto del primer semestre 2020. El desequilibrio primario se ubicó en el 0,5% del PIB y el total en el 1,3% del PIB, sobrecumpliendo las metas previstas en el Presupuesto 2021.
  2. Acumulación de reservas en el Banco Central. Los activos de reserva internacional en el BCRA aumentaron u$s 3.625 millones desde el inicio del año.
  3. Evolución de los medios de pago acorde con el nivel de actividad. El dinero de alta potencia emitido por el BCRA expresado en los denominados pasivos monetarios líquidos (Base Monetaria + Instrumentos de Absorción) fluctúa en torno al 18,1% del PIB, levemente por debajo del 18,9% con que cerró el año 2020.

Consecuentemente, se observa que el diseño macroeconómico ejecuta una política fiscal y monetaria no expansiva, sino prudente, a la vez que el Banco Central atesora reservas internacionales. Sin embargo, el dólar presiona en los mercados cambiarios alternativos.

El contrasentido técnico deriva la respuesta a la política exteriorizada por los agentes económicos más poderosos, que reniegan de la potencial consolidación del Gobierno en las elecciones de medio término.

La presión cambiaria amplificada en los medios que detentan el oligopolio de la palabra apunta a generar un clima de expectativas de devaluación de la moneda que alimente la suba de precios. Aún cuando operen a pérdida en esos mercados, pareciera ser más barato que solventar la campaña electoral de un candidato opositor perdidoso.

Veamos el comportamiento de las cotizaciones en esos mercados y efectuemos una correlación con la evolución del sector externo reflejada en la variación del stock de reservas internacionales del BCRA, recorriendo el cuadro siguiente:

Evolución de los distintos tipos de cambio y Reservas

BLACKROCK VS. ARTIGAS

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En el arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay –en esa época con un puñado de ranchos–, se juntaron los representantes de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental y votaron por la independencia de la Nación aquel 29 de junio de 1815. Ese Congreso dictó el Reglamento Provisorio para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados, que fue la primera reforma agraria de América Latina, ya que expropiaba las tierras a los españoles y las repartía entre los que la trabajaban bajo la consigna de que los más infelices sean los más beneficiados.

Paralelamente, en las amplias llanuras del oeste del Río de la Plata, se decretaba para la misma fecha la llamada “Ley contra la vagancia”: “Todo hombre de campo que no acreditara ante el juez de paz local tener propiedades, será reputado sirviente y queda obligado a llevar papeleta de su patrón. Igual trato se le da al que transite el territorio sin permiso del mismo juez”. De esa manera se constituía la primera unidad capitalista en estos lares, la estancia.

En ese 1815, Juan Manuel de Rosas puso su saladero para producir carne (tasajo), sebo y cuero. De hecho, se va configurando un país dividido en dos, el puerto de Buenos Aires (y su renta aduanera) con su pampa húmeda, por un lado, y el interior empobrecido por la competencia desleal de las mercancías importadas, mayormente de la “rubia Albión”.

En agosto de 1816, 16.000 soldados del imperio portugués, bajo el mando del barón Carlos Federico Lecor, invaden la Provincia Oriental. Atacan por tierra y mar. Debido a su superioridad material y numérica (los criollos, indios y morenos, no del todo bien armados, eran no más de 8.000 hombres), ingresan a Montevideo el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continuó por más de tres años en todo el territorio de los Pueblos Libres.

José Gervasio Artigas decide dividir sus huestes: una parte bajo la conducción de “Pancho” Ramírez y Estanislao López debe enfrentar a los porteños y, la otra, con su hijo adoptivo, el cacique guaraní Andrés Artigas, a los portugueses. Tras las batallas de Santa Ana, San Borja, Ibirocay, Carumbé, India Muerta, Los Sauces, Arroyo Catalán, Arapey, Apóstoles, San Carlos, Chapicuy, Queguay Chico, Arroyo Grande y Santa María, se llega a una batalla final en Tacuarembó, en enero de 1820, donde las fuerzas patriotas son vencidas y es traicionado por uno de sus lugartenientes, Fructuoso Rivera, que se pasó al ejército brasileño de ocupación.

En Cepeda, el 1° de febrero de 1820, las tropas de López y Ramírez vencen al ejército porteño del director supremo José Rondeau y avanzan sobre Buenos Aires. Más allá de los jefes militares, fueron las mayorías populares del interior las que lograron aquella hazaña: gauchos, indios, negros, paisanos y paisanas también. Esos representantes de la gauchería llegaron hasta la mismísima Plaza de Mayo y ataron sus caballos en la pirámide.

Pero la rubia Albión estaba preparada para la derrota y corrompe a los dos principales jefes, López y Ramírez. Les mostró que ellos podrían ser estancieros y no dirigir a los paisanos, indios y negros, corriendo siempre el riesgo de sus vidas por una causa perdida como la de Artigas, enfrentando al imperio portugués. (Detrás de Portugal estaba Inglaterra. El segundo del barón Lecor, era el general William Beresford, quien comandó la invasión de Buenos Aires en 1806.)

López y Ramírez firman el Tratado de Pilar y les dejan el manejo del puerto de Buenos Aires a los comerciantes ingleses. Eran los más ricos y privilegiados de los porteños, y accedían a que los ríos Uruguay y Paraná fueran navegables para las provincias amigas [i].

Han pasado 200 años y el río Paraná tiene los principales puertos en poder de empresas extranjeras y de grandes acopiadores y comercializadores de granos locales: ADM, Bunge, Cargill, Glencore, Louis Dreyfus y COFCO, entre las primeras; y Aceitera General Deheza, Molinos Agros y ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), entre las segundas.

Es más, el Puerto de Rosario en Santa Fe, con sus 31 terminales en 70 kilómetros de costa sobre el río Paraná, que van desde la localidad de Timbúes (al norte) y hasta Arroyo Seco (ubicada al sur de la ciudad), está concesionado hasta 2022, y es el principal desembarcadero de exportaciones agroindustriales del mundo.

Finalmente, y ante la presión de la población –encabezada por Mempo Giardinelli y más de 300 organizaciones de base en todo el país– el gobierno decidió, mediante el decreto 427/201, que al finalizar la prorroga dada a Hidrovía S.A. el 30 de septiembre 2021 y, después de administrar el río Paraná por 25 años, sea la Administración General de Puertos Sociedad del Estado la encargada del dragado, balizamiento y cobro de peaje en el río Paraná/Plata, la que en un plazo de 12 meses (lapso que  puede ser prorrogado), debe llamar a licitación en los términos del decreto 949/2020

En el listado de las cien empresas que fugaron 24.679 millones de dólares durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos y que publicara este medio en la nota “Los 100 de Macri” del 24 de mayo de 2020, aparecen dos empresas del sector: Aceitera General Deheza S.A., comprando 257.262.770 dólares, e Hidrovía S.A., con 128.538.032 dólares.

La historia no termina

El generoso crédito otorgado por el FMI al gobierno de Cambiemos tuvo la finalidad inmediata de que Mauricio Macri no perdiera las elecciones. La mediata fue condicionar a la economía argentina, y la de largo plazo, que la subordinación fuese para siempre.

Por eso, en primer lugar, todos (pueblo y gobierno) debemos tener en claro que el problema no se reduce a que nos reduzcan la tasa de interés que nos cobran, ni tampoco a que nos otorguen cuatro o cinco años de gracia para no pagar el capital, e incluso (que el FMI, desde ya, dijo que no) que en lugar de darnos 10 años de plazo para pagar, lo hagamos en 15 ó 20 años. El problema principal es que se debe investigar adónde fueron, cuál fue el destino de los 32.200 millones de DEG (Derechos Especiales de Giro) [ii], unos aproximadamente 45.400 millones de dólares que le otorgaron al gobierno de Cambiemos y que se fugó en su totalidad.

La verdad es que esa deuda, sin ser observada por el FMI, pasó a engrosar el capital que los ricos del país tienen en el exterior. Sin embargo, pretenden que la pague el pueblo argentino.

Por eso, antes que nada, se debe exigir en el acuerdo a firmar que el FMI, como corresponsable de la fuga [iii], brinde todo su apoyo con las investigaciones para determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país. Es más, se debe condicionar que, de no hacerse así –en un plazo prudencial y antes de que se comience a pagar el capital de la deuda (supongamos después de los cuatro o cinco años de gracia) –, por incumplimiento de una de sus partes (el FMI), la Argentina quede librada de esa obligación hasta que esa investigación finalice.

Hay datos fehacientes de quiénes compraron, en qué fecha y por qué monto, como consta en los registros de los bancos públicos y privados que le compraron esos dólares al Banco Central de la República Argentina (BCRA) y lo hicieron para sí y para sus grandes clientes.

Obviamente, el acuerdo con el FMI, sin estar todavía firmado, está vigente. Lo demuestra que en plena pandemia, en la llamada segunda ola de Covid-19, se hizo un fuerte ajuste en las cuentas públicas para reducir el déficit fiscal, incluso por debajo de lo presupuestado en la ley 27.591, dado que el déficit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda) fue del 0,5% del PBI y el déficit total fue de 514.005 millones de pesos (1,3% del PBI) en el primer semestre 2021, cuando estaba previsto que iba a ser del 2,6% del PIB y, el año pasado fue del 5,6% del PIB.

E incluso en este acuerdo implícito con el FMI, el Tesoro de la Nación Argentina se financia mínimamente con emisión monetaria (palabra prohibida por el FMI para los países dependientes, no para la Unión Europea y los Estados Unidos, que durante la pandemia emitieron para pagar los gastos) y lo hace colocando títulos de deuda y pagando intereses (que acrecienta la deuda pública y se convierte así en un factor cada vez más importante del gasto público).

Para cubrir el déficit fiscal se efectuaron, en el primer semestre de 2021, tres licitaciones de títulos de deuda que lograron captar financiamiento por un total de 402.511 millones de pesos, o sea el 78,3% del déficit fiscal total del semestre, que fue de 514.005 millones de pesos. Son letras y bonos del Tesoro de la Nación, como los LEDES [iv] y LEPASE [v], mientras que las LECER se ajustan por inflación (CER es el coeficiente de estabilización de referencia que se basa en el IPC del INDEC) más un plus. Por ende, se realiza un fuerte ajuste del gasto público cuando las empresas son reticentes a invertir y prefieren prestarle al Estado sin correr ningún riesgo (y además, acrecienta el déficit por pago de intereses), por lo que, en conjunto, reduce el nivel de actividad.

Para sostener este programa de reducción del déficit fiscal en el tiempo, su financiamiento por parte de los inversores de la plaza doméstica y para evitar la necesidad de una asistencia mayor del Banco Central a través de emisión de pesos, proponen un plan que denominan de “Creadores de Mercado”, una iniciativa que contó con asistencia técnica del Fondo Monetario Internacional y que busca, a grandes rasgos, establecer un sistema de liquidez “adicional” para los títulos públicos de deuda en pesos, como los que coloca la Secretaría de Finanzas de la Nación, para hacer más atractivos esos bonos y letras para inversores minoristas.

La idea es que los sectores medios, en lugar de reñir para comprar dólares por las distintas alternativas (blue, turista, CCL, dólar bolsa, etcétera), van a ganar plata prestándole al Tesoro de la Nación, que les asegura el pago por inflación o por “dollar linked” que son los títulos públicos ajustados por valor dólar oficial.

De esta manera, el gobierno se plantea enfrentar los fuertes vencimientos de deuda en títulos públicos colocados en el mercado local que ronda los 800.000 millones de pesos en el segundo semestre de 2021, importe al que se le debe sumar un déficit fiscal que la Secretaría de Hacienda de la Nación prevé en unos 1.300.000 millones de pesos (o sea 1,3 billones de pesos), conformando unos 2,1 billón de pesos. Para ello se confía en un roll over (renovar deuda vieja por nueva) del total de los 800.000 millones de pesos en títulos que vencen en el período y en tratar de colocar la mayor cantidad de títulos de deuda nueva en el sistema “Creadores de Mercado” y que el BCRA asista al Tesoro de la Nación con la diferencia (que estiman en tono a los 900.000 millones de pesos). Por lo tanto, la asistencia del BCRA al Tesoro de todo el año rondaría 2,9 puntos del PBI y no 3,5%, como estaba previsto en la ley 27.591 de Presupuesto de la Administración Nacional 2021.

Para que todo este andamiaje creado funcione, se debe contar con el apoyo del FMI, que es para el capital el verdadero y único garante. En consecuencia, la exigencia del FMI para que sigamos reduciendo el gasto público (y que parte del déficit lo financien los sectores medios del país), es que el gobierno de Alberto Fernández acepte toda la deuda sin investigar la fuga.

Los beneficiados de esa transferencia de deuda al pueblo argentino (las menores jubilaciones y el menor gasto público lo demuestran) tienen nombre y apellido. El principal es BlackRock, que como dice su mismo CEO, Larry Fink, tiene importante participación accionaria en Telefónica Argentina y en Pampa Energía, los dos principales fugadores. También tiene parte del capital de los bancos Galicia, Macro, Santander-Río, y BBVA. Y en YPF [vi] y en Central Puerto, Loma Negra, IRSA, Coca Cola, Bayer, Exxon Mobil, Chevron, Apple, Microsoft, Procter & Gamble, Tenaris, Mercado Libre, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro, más la tenencia de títulos de deuda pública argentina por unos 3.000 millones de dólares.

Así como detrás del Buenos Aires de Rondeau y Sarratea de 1820 estaban los ingleses, detrás del FMI están BlackRock y las grandes empresas del mundo, como ADM, Bunge, Cargill, Glencore, Louis Dreyfus: grandes acopiadores y comercializadores de granos que tienen sus garras sobre nuestro río Paraná.

 

 

[i] Hernán S. Ferns, Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX, Editorial Solar/Hachette, 1974.
[ii] DEG nace de una canasta de moneda de los países miembros del FMI, aproximadamente de un valor de 1,41 dólares por unidad.
[iii] Constitución del FMI: artículo sexto, inciso a) Salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto, el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.
[iv] Las letras del Tesoro de la Nación (LEDES) son títulos de deuda (o bonos) de corto plazo denominados en dólares estadounidenses (es en pesos, pero se ajustan por el valor del dólar oficial, por lo que sus tenedores quedan a salvo de una devaluación) o en pesos, que son emitidas por el Tesoro Nacional.
[v] Las letras del tesoro nacional (LEPASE) son en pesos, a tasa variable más 3,50%.
[vi] Donde más importante y polémica es la presencia de BlackRock es en YPF, donde posee 9,77 millones de acciones correspondientes al 5,67% de los papeles en circulación en los mercados de capitales de Buenos Aires y Nueva York. Es el segundo inversor institucional privado luego del fondo mutualista Wellington. Ambos entraron como accionistas en los tiempos en que el gobierno de Néstor Kirchner abrió el capital de la empresa para el ingreso del Grupo Petersen, en diciembre de 2007.

 

https://www.elcohetealaluna.com/blackrock-vs-artigas/

 

Informe económico mensual

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La inflación continúa en el centro de las discusiones, sin descanso en junio. El acumulado de los seis meses del 2021 pone nerviosos a muchos, pero no alcanza.

Conocemos la explicitación del ministro Guzmán para adelantar unos puntos los salarios a la inflación. En este contexto es realmente complicado encontrarle la punta al ovillo. Se podría decir que si la inflación se sostiene alrededor del 3.0 %, y no aparecen sorpresas, los salarios están cerca de empatar manteniendo las subas actuales. Ver el gráfico.

La inflación es persistente y volátil. Hay algunos rubros reprimidos, por ejemplo en el Capítulo de Vivienda y Servicios Básicos, donde tallan los Servicios como gas, agua y electricidad. No parece sencillo resolverlo. Intervienen muchos componentes, la dinámica macro y micro de los prestadores y de las elecciones.

En el mes de junio la inflación bajó un escalón respecto de los dos meses anteriores. Pegó en el Nivel General y algo en Alimentos. Pero los acumulados (del año) y los interanuales son insostenibles. Los números agobiantes, originados como promedios de organismos provinciales y el Indec, son los siguientes:

Podemos destacar:

Riesgo País (RP), tozudamente se sostiene arriba de los 1.500 puntos.

Destacamos una información relativamente buena: el Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM), que hoy está entre los más elevados desde el 2010. Pero observamos que los valores del año 2021 acumulados son negativos, aunque en el interanual de junio continuaron siendo positivos. En el gráfico se pueden apreciar estos datos.

Podemos decir que el espíritu bimonetario continúa alicaído por las restricciones para la compra de billetes (en el mercado oficial), pero siempre existe un buen número de valientes que van sorteando dificultades.

Hoy, o mejor dicho en junio, el dólar CCL ($ 165.1) juega en la brecha (73 %) con respecto al dólar oficial ($ 95.3). El BCRA opera con todo lo que tiene a mano para que no se disparen los valores.

Falta poco para superar el objetivo del ministro del 29 % de incremento en los precios a diciembre del 2021. Seguramente conoceremos las explicaciones.

El Banco Central desde enero del 2021 encadenó mes a mes el dólar con posiciones a la baja. Algún logro hubo por cuanto la inflación (NG) si bien en valores más elevados, sigue el mismo recorrido.

La tasa de Política Monetaria desde abril del 2020 se mantiene en el 38 %.

El Capítulo de Alimentos se está acercando y en algunos casos supera peligrosamente valores interanuales del 2019.

Pero qué mejor que conocer la visión que tenía Inodoro sobre cómo ingresar al Primer Mundo, lo cual nos viene bien como reflexión para varias cuestiones. En un diálogo con su perro, el famoso gaucho dice: “¡Me han hecho un mal ojo, Mendieta! ¡Ando meado por los perros!”. Luego le comenta a su china, mirándola con severidad: “¡Yo no soy un posmoderno de esos, Eulogia! ¡Acá hay que yamar una curandera! ¡Ayá viene doña Reparación, que está en la brujería preventiva! Entonces Inodoro le cuenta a Doña Reparación sobre los síntomas del mal de ojo: “Lengua húmeda, bigotes caídos, pecho peludo, aliento a ginebra…” Pero la curandera Doña Reparación con dureza le dice a Inodoro: Pero, además, pensá un poco, Pereyra… Mirá la cara de desgraciado que tenés… mirá esa pinta de infeliz… mirá tu rancho miserable… mirá el perro rasposo que te acompaña. ¿Quién te va a envidiar a vos, Pereyra? El duro golpe que recibe Inodoro no lo amilana, es más, le permite pegar el gran salto: “¡No hay que yamarla más a esta vieja, Eulogia! Si seguimos con el curanderismo no vamos a dentrar nunca en el Primer Mundo”. Gran siete, qué enseñanza.

 

2021 JUNIO proc. JULIO IPC Inflación.docx

Trabajo de militancia territorial – Reunión con Victoria Tolosa Paz

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En el dia de hoy realizó una visita de trabajo a las instalaciones productivas del Movimiento Peronista de Base, la Presidenta del Consejo Nacional de Politicas Sociales, Victoria Tolosa Paz, siendo recibida por los compañeros que realizan allí sus tareas y por Yamil “turco” Assan referente del MPB, ademas de las compañeras Cristina Abregu, Daniela Juarez, Evelyn Bocero, Jessica Cedermaz, y el responsable técnico Leandro Cortese.
Tambien estuvieron presentes compañeros de la Corriente Nuestra Patria, Carlos Bertola y Javier Ducombs.
En su recorrida, Victoria Tolosa Paz intercambió opiniones con los distintos trabajadores interesándose por la labor de cada uno.
A su vez Yamil Assan le planteó la necesidad del apoyo del estado a la Economia Popular, ya sea en el fortalecimiento de sus estructuras productivas, como también en la compra de la producción de elementos necesarios para el Estado y fabricados en

estas cooperativas, ya que sigue siendo la comercialización uno de los puntos débiles de la Economia Popular.
MOVIMIENTO PERONISTA DE BASE
MAR del PLATA , 20 de Julio 2021

Planes sociales, ajuste y pobreza

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   “No existe más que una clase de hombres, los que trabajan”. Juan Domingo Perón

Entre las continuas propuestas  que registra la democracia argentina en los últimos cincuenta años, está la decisión política de paliar los efectos desvastadores de la pobreza, mediante el otorgamiento de los llamados planes sociales de asistencia directa a los millones de marginados que expulsa sin solución de continuidad el sistema liberal capitalista. Mucho antes de la pandemia, claro, que solo golpeó aún más a los desahuciados.

Siendo que no se trata de decisiones de raíz ideológica, por cuanto radicales, peronistas y macristas las desarrollaron sin solución de continuidad y en muchos  casos las ampliaron y profundizaron de manera diferente, convendría desvincular estas políticas de los dudosos impulsos de sensibilidad social que acompañan desde el discurso los repartos de lo que sobra de las extravagantes acumulaciones de riqueza.

Para muestra basta un botón: Macri triplicó el asistencialismo de los planes  sociales de Néstor y Cristina.

Se abren entonces dos vertientes para el debate: por un lado, la tensión argumental que se produce cuando se analiza este tema con la heladera llena, desde la comodidad de una dirigencia política que toma decisiones mientras no la pasa tan mal como los pobres de pobreza absoluta; por otro lado, como suena preguntar en voz alta si los planes sociales no constituyen el soporte utilitario del control social, para que el ajuste neoliberal opere con su propio  anestesista en el quirófano de la rapiña corporativa.

Mientras tanto, inevitablemente las organizaciones sociales y barriales  siguen poniendo el cuerpo con lo que tienen, urgidos por la larga cola de vecinos que vienen con el “taper” de cada día, en una lucha desigual que los sigue empujando a todos hacia ese otro país de los hundidos.

He sentido mil veces decir a propios y ajenos: “…ustedes reciban lo que les den y luego voten a quien quieran..”. Espantosa hipocresía, que trata a los hermanos mas pobres como condenados a ser receptores eternos de la dádiva, en un remolino que se ha tragado ya varias generaciones.

Lo que sí es cierto es que -al menos desde el peronismo– no se desarrolla todavía un continuado debate militante sobre la tremenda degradación cultural que significa en el desarrollo de los proyectos de transformación, la dependencia inercial que vincula a los miserables de toda miseria con sus dirigentes, sus referentes, sus representantes y sus distintos vínculos sociales de pertenencia. Claro que hay excepciones, pero no alcanzan a marcar una tendencia que tuerza la estrategia de los poderosos.

Como cada decisión política permanece en el tiempo sostenida con el soporte de una construcción cultural, debería el peronismo saber –más que nadie– la importancia de diferenciar entre el militante repartidor  y el militante motivador,  el que realiza, el que muestra, el que convence y articula la organización con argumentos.

Resulta notorio advertir que las prácticas políticas mayoritariamente mutaron en su degradación hacia el asistencialismo crudo, que fomenta el individualismo, el aislamiento, la conveniencia personal o de grupos y termina dinamitando los sistemas de solidaridad colectiva que deberían ir mas allá del juntarse para comer.

Lo transitorio se ha vuelto permanente, en una emergencia perpetua. Pero es que ese territorio  del recauchutaje social, es precisamente el que propone y conviene al elaborado concepto de rebaño que las clases dominantes prefieren como multitud inevitable.

Cada transformación duradera de la realidad de un pueblo supone necesariamente un cambio  cultural como toma de nueva conciencia de esa  realidad. Convendría preguntarnos en qué lugar del tiempo en que vivimos anida esa decisión.

Menuda tarea la de los liderazgos populares, para revertir la tendencia utilitaria de la intermediación política y  dejar de  confundir el dar con el compartir, en un tiempo donde, para colmo, las redes sociales nos ilusionan vanamente  con que los demás nos escuchan, nos comprenden, nos esperan, nos acompañan.

Retomar a Grinspun

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El Presidente Alberto Fernández, en el discurso de inauguración de sesiones ordinarias del 1º de marzo de 2020, le pidió al presidente del Banco Central un informe de cuál fue el destino de los más de 100.000 millones de dólares de deuda contraída por el gobierno de Cambiemos. La repuesta de la autoridad monetaria fue el estudio Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019, que afirma que fueron casi siete millones de personas físicas y jurídicas las que compraron 86.200 millones de dólares en la gestión de Cambiemos, de las cuales las 100 primeras lo hicieron por 24.679 millones de dólares.

Nunca se informó oficialmente quiénes eran esos cien primeros compradores, pero en la nota titulada Los 100 de Macri de El Cohete a la Luna del 24 de mayo de 2020 se dio a conocer ese listado, jamás desmentido por ninguna de esas cien empresas ni por el Banco Central. El listado está encabezado por dos sociedades en las que el mismo Larry Fink, CEO de Blackrock, reconoce tener fuerte participación: Telefónica Argentina SA, que compró en esos cuatro años 1.248 millones de dólares, y Pampa Energía, con 903,8 millones de dólares. Ni esas empresas, ni ninguna de las que conforman el grupo de las 100 (Grupo Clarín, Techint, Arcor, Aceitera General Deheza, FIAT y un número significativo de los clientes del estudio que atendió Carlos Rosenkrantz antes de ser presidente de la Corte Suprema de Justicia) declararon ni pagaron impuesto a las ganancias por el monto de dólares que compraron. La pregunta es: ¿De dónde extrajeron esas sumas? Esa información permitiría, además de recuperar en parte esa deuda, hacer un avance sobre las contabilidades paralelas y la evasión tributaria.

Un año más tarde, en la inauguración de las sesiones ordinarias del 1º de marzo de 2021, el Presidente dijo: “Una deuda tomada por un gobierno irresponsable que obtuvo un crédito otorgado en su favor por motivos absolutamente políticos, merece una revisión y un tratamiento adecuado a la hora de su renegociación. Tanta mala fe de los tomadores del crédito y tanto desdén de funcionarios políticos de un organismo multilateral por privilegiar a un gobierno en la coyuntura, no puede ser visto como un caso más”.

En efecto, el inciso a) del artículo 6°del Convenio Constitutivo del FMI[1] obliga a la institución a realizar un monitoreo para ver el destino de los fondos. No sólo no se hizo sino que se le prestó al gobierno de Cambiemos en plena corrida cambiaria, cuando el Banco Central de esa gestión vendía sin límite las reservas internacionales, hecho que de por sí tornaba más previsible que se endeudaba al país para posibilitar la fuga.

¿En que se invirtió esa plata? Cuando el ministro Martín Guzmán le preguntó al empleado de Clarín, Marcelo Bonelli, a dónde se había ido esa deuda, la respuesta obvia fue: se fugó. Esa deuda, sin ser observada por el FMI, pasó a engrosar el capital que los ricos del país tienen en el exterior; sin embargo, pretenden que la pague el pueblo argentino.

Por eso, en primer lugar y antes que nada debe quedar claro que no va a pasar como otras veces que un grupo de privilegiados le transfieren la deuda al Estado argentino, y “millones de argentinos (…) economizarán hasta sobre su hambre y su sed para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros”, como sostenía Nicolás Avellaneda. Para ello debe exigirse, en el acuerdo a firmar, que el FMI como corresponsable de la fuga brinde todo su apoyo a las investigaciones para determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima, y que colabore en encontrar los fondos fugados del país. De no ser así, en un plazo prudencial y antes de que se comience a pagar el capital de la deuda, por incumplimiento de una de sus partes (el FMI), la Argentina queda librada de esa obligación hasta que la investigación finalice.

Hay datos fehacientes de quiénes compraron, en qué fecha y por qué monto, como “consta en actas” de los bancos públicos y privados que lo hicieron para sí y para sus grandes clientes.

 

Buena fe

Martín Guzmán tenía la peregrina idea de que al FMI se le podían pagar sólo los intereses y que la deuda de capital se prorratearía en el tiempo. Guzmán y Kristalina Georgieva hablaron la semana pasada en una reunión privada en el marco de la cumbre del G20 en Venecia y acordaron que la verdadera voluntad del gobierno argentino es cumplir de “buena fe” con los pagos de capital y en un plazo de diez años.

Guzmán también se comprometió de pagar “de buena fe” con la Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, quien le pidió más precisiones sobre el avance de las negociaciones con el FMI y afirmó que la Argentina tendrá el apoyo necesario para que las partes lleguen a un buen acuerdo. La traducción del mensaje que dejó la administración de Joe Biden es que lo que figure en la Carta de Intención será aprobado luego en el board (directorio) del FMI.

De “buena fe” no se originó la deuda y de “buena fe” tampoco actuaron los técnicos del FMI que no observaron hacía donde se iban los dólares que ingresaban, y ellos no podían ignorarlo porque tienen el monitoreo de las cuentas públicas.

Puntualmente, el principal logro que podría obtener la Argentina en estas negociaciones con el FMI es la reducción de los intereses que cobran a los países que incumplen los términos y condiciones firmadas. Eso le permitiría al país ahorrar unos 1.000 millones de dólares anuales del stand by vigente, dado que el Fondo nos aplicaría la tasa del 2,05% anual, que es la de los créditos más beneficiosos, en lugar del 4,05% de costo actual que paga la Argentina.

Habrá que ver si el nuevo Plan de Facilidades Extendidas que se va a firmar con el FMI permitirá reprogramar el pago de capital y comenzar a amortizar a los cuatro años, lo que implicaría que los primeros pagos serían en 2025, en teoría a tiempo para comenzar a prorrogar y mejorar los pagos, y coincidente con el acuerdo con los fondos de inversión y demás acreedores (Blackrock, Pimco, Fidelity, Vanguard, Franklin Templeton, JP Morgan, HSBC, Merrill Lynch, etc.)

La primera pregunta obligada es: en el mejor de los casos, ¿se reprograman los vencimientos de capital adeudado al FMI para que los pague una nueva administración del país que asuma en diciembre de 2023? Suma imposible de abonar sería, con capital e interés, un monto total no menor de 50.000 millones de dólares a razón de 10.000 millones por año, a lo que debe sumarse el vencimiento ya reprogramado con los grandes fondos de cobertura por más de 100.000 millones de dólares.

La segunda: ¿A cambio de qué se reprograman los vencimientos acordados y firmados por el gobierno de Cambiemos?

Y tercera y más importante: ¿En qué estado está la investigación de la deuda contraída en el gobierno de Cambiemos que pidió el Presidente de la Nación en los dos inicios de sesiones del Congreso, los 1º de marzo de 2020 y 2021?

También se dejó trascender en la reunión con los técnicos del FMI en Venecia que se debe acordar en tres puntos que ya fueron tildados en la lista para el nuevo programa de Facilidades Extendidas, que son: a) El desarrollo del mercado de capitales doméstico; b) Incremento en la recaudación fiscal y c) Fortalecimiento de la resiliencia[2] externa de Argentina (es decir, más exportaciones para generar dólares).

Generar un mercado de capitales en la Argentina, que sufre una inflación anual en torno al 45-50% y donde el dólar oficial crece en la misma proporción y es incierta la evolución de los distintos tipos de cambio paralelos, con un mercado como el de Valores Negociables que sólo ha servido para vender títulos y acciones que cotizan en mercados internacionales para hacerse de dólares, es de una fantasía digna de Walt Disney. El mismo Banco Central ha vendido en los primeros seis meses de este año dólares de las reservas internacionales por no menos de 800 a 900 millones para que no se dispare el dólar Contado con Liqui.[3] Y paralelamente, mediante la norma A7327, exige a las entidades financieras que requieran a las empresas que acceden al mercado de cambios una Declaración Jurada de que por 90 días antes y 90 días corridos después no concertaron ni concertarán ventas en el país de títulos valores con liquidación en moneda extranjera o canjes de títulos locales por externos, ni los transferirán a entidades depositarias del exterior.

El segundo punto refiere a la administración tributaria, para mejorar la recaudación en el marco de un programa que diseñan entre Economía y la AFIP. En buena hora se busca mejorar la administración tributaria cuando la evasión se estima en torno al 35-40%, de la que forman parte las cien empresas que compraron 24.679 millones de dólares y no declararon ganancias. Pero mucho más realista e inmediato sería si se le cobraran impuestos a los que tienen manifiesta riqueza, como sería el caso de transformar en permanente el ingreso del llamado “aporte solidario”.[4]

El tercer punto de acuerdo gira sobre la identificación de sectores capaces de generar divisas, por ejemplo mediante el trabajo legislativo como en la ley de Economía del Conocimiento o la política tributaria para favorecer las exportaciones. Léase ajuste externo, condenarnos a exportar a como dé lugar. Por eso se vende una cordillera de los Andes de maíz en grano, o un millón de toneladas de carne vacuna, sin interesar el impacto en los precios internos cuando pagamos en el país nuestra producción al mismo precio que se venden en mercados en el extranjero (el equivalente en pesos por ahora) que están a 10.000 kilómetros de distancia y que tienen a sus trabajadores con un salario promedio cinco veces mayor que el de la Argentina.

 

En síntesis

En julio de 1982, tras la derrota de Malvinas y el reemplazo del dictador Leopoldo Galtieri por Reynaldo Bignone, se nombró presidente del Banco Central a Domingo Felipe Cavallo, quien instrumentó los seguros de cambio para las empresas endeudadas en el exterior. De esa manera hicieron que las empresas transfirieran su deuda en dólares al Estado Nacional. El Estado creaba títulos de deuda (BONEX) para pagarle a los acreedores externos (comunicación A-163 del BCRA del 15/07/1982) y con ello disminuyeron sideralmente la deuda de las grandes empresas nacionales y extranjeras y se la impusieron al pueblo argentino.

Sevel (Macri) adeudaba 124 millones de dólares; Acindar 649 millones; Compañía Naviera Pérez Companc 211 millones; Loma Negra, de los Fortabat, 62 millones de dólares. También hay corporaciones como Cogasco, Celulosa Jujuy, Techint, IBM, Ford, Fiat, Bridas, Pescarmona, etc. El listado incluye al sector financiero: bancos Galicia, Río, Citibank, Francés, Supervielle, etc. Toda esa deuda fue licuada por la inflación porque la pagaban en pesos y el Estado nacional daba títulos públicos a los acreedores, que sospechosamente lo aceptaban.

A menos de diez años de recibir esos títulos, los tenedores los utilizaron para comprar a precio vil los principales activos del Estado Nacional, entre ellos los puertos.

El doctor Bernardo Grinspun, primer ministro de Economía del gobierno de Raúl Alfonsín, se negó a pagar la deuda y propuso dividirla en deuda legítima e ilegítima. Ante el insistente reclamo del representante del FMI en la Argentina de esa época, el catalán Joaquín Ferrán, para que aceptara toda la deuda, Grinspun lo echó de su oficina en forma aireada como lo hace un hombre nacido en el barrio de Crucecita, en Avellaneda. Eso fue el 18 de febrero de 1985. Al día siguiente el Presidente le pidió la renuncia porque, según le aseguraron, estaba todo arreglado y la Argentina se reintegraba al mundo.

 

[1] Artículo 6 inciso A: “Salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este Artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.

[2] La resiliencia o entereza es la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos.

[3] Es el BCRA el que, mediante operaciones de mercado abierto, compra con dólares de las reservas títulos públicos nominados en moneda extranjera y los revende en pesos. Esto es, por ejemplo, el BCRA compra en dólares el título público BONAR 2030 y los paga a 40 dólares la lámina de $ 6.700 (el precio implícito del dólar es $ 167,5 y surge de dividir los pesos por su valor de mercado en dólares), pero lo hace vendiendo dólares de las reservas internacionales, que la autoridad monetaria debe preservar. Y lo hace al solo efecto de que no se amplié más la brecha entre el dólar oficial (en torno a los $ 101,5 fijado por el Banco de la Nación Argentina, tipo vendedor) y los distintos dólares paralelos.

[4] 10.000 millonarios pagaron el aporte extraordinario por 223.000 millones de pesos a comienzo de este año 2021.

 

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