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sábado, junio 27, 2026
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El poder de las arquitecturas financieras VII: no emite moneda quien quiere, sino quien puede

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La historia muestra que hay formas y mecanismos de subordinación de unas naciones sobre otras. La fuerza y la razón. La tradicional, y de antigua raigambre, es por el poderío bélico militar. Hoy día el concepto guerra total y guerra cognitiva incluyen operativos más tecnológicos y virtuales, menos perceptibles y más profundos.

La otra es por la razón financiera de la moneda. Existe una guerra de monedas que es una guerra de subordinación. La moneda se nos presenta como racionalidad occidental, nos alinea y es una deriva del poder. Medimos, ponderamos y mostramos la realidad, y hasta los sentimientos, con y en moneda.

Quien emite la moneda maneja el poder financiero; quién la controla, controla la sociedad. Y como los precios son monetarios, quien maneja la moneda, maneja los precios. En una economía dolarizada los precios se determinan en función de quien emite los dólares.

Y el dominio por la moneda reconoce orígenes.

Uno es el comercio y los términos de intercambio a precios inequitativos: se vende (exporta) a precios bajos, se compra (importa) a precios altos. La ganancia/pérdida por términos del intercambio es un indicador de cómo cambia el poder adquisitivo de las exportaciones en términos de importaciones debido al cambio de precios internacionales. Es decir, las pérdidas por términos del intercambio muestran que las exportaciones compran menos importaciones, presionando sobre la necesidad de divisas y el saldo de la balanza comercial.

Los estudios más analíticos indican que en 2023 en Argentina y hasta junio, el acumulado es de 4.387 millones de dólares de deterioro del saldo de la cuenta corriente. Un monto equivalente a los u$ 4.374M pagados por intereses al FMI en el período 2020-2022.

No es nuevo. En su discurso ante la Asamblea Legislativa del 1º de mayo de 1952 (diario de sesiones del Congreso Nacional, pag. 19) el presidente J. D. Perón informaba: “Los organismos técnicos del Estado han probado fehacientemente que los precios que percibíamos por nuestras exportaciones eran un 40% inferiores a los que pagábamos por nuestras importaciones ¡y que desde 1913 a 1946 contando en valores de ese periodo, la República Argentina perdió 21.000.000.000 de pesos!.” Un monto que duplicaba la deuda externa argentina que Perón canceló en 1952. Puede inferirse que la industrialización trunca de Argentina que desvela -entre otros- a Carlos Abalo encuentra parte de su origen en la AFI.

El otro origen del dominio por la moneda es el financiamiento a través de la deuda pública externa.

La introducción de monedas presentadas como buenas, fuertes, deseables, dignas y poderosas es un incentivo para desplazar la moneda nacional. Y un buen motivo para repudiarla y fugar con aquella. Como en las historias de amor. La mirada pacífica de Washington parece pedir que lo lleven a un lugar más digno de ser vivido, un paraíso fiscal, por ejemplo.

Los imperios se han valido de ambos mecanismos de dominación y sus combinaciones posibles. Inglaterra fomentó a Bolívar y endeudó a la Gran Colombia. Mostró los dientes con las invasiones inglesas y la Baring Brothers financió a Rivadavia e inició el fantástico fraude de la deuda externa argentina.

Las arquitecturas financieras internacionales (AFI) y sus instituciones como el dinero abrevan en ese concepto de poder y planifican no sólo para mantener, sino para incrementar esas cuotas de poder.  Nada es inocente si de dinero se trata.

La moneda es el hecho político-instrumental del dinero. Moneda y dinero solemos presentarlos como sinónimos, aunque dinero proviene etimológicamente de un tipo de moneda latina, el denario, una moneda del imperio romano.

Suele aceptarse que el dinero es todo activo o bien aceptado como medio de pago o medición del valor por los agentes económicos para sus intercambios y cumplir con la función de ser unidad de cuenta y depósito de valor.

Pocas instituciones son tan importantes para el bienestar humano e incomprendidas para el saber popular como la institución del dinero.

Varios mitos se han desarrollado para evitar la comprensión simple de que el dinero es deuda social pública. Veamos: 1) el mito del dinero como criatura del mercado para facilitar el trueque y evitar costos asociados a los intercambios bilaterales; 2) el mito del dinero objeto con valor intrínseco derivado de los metales preciosos y que es fácilmente transportable y divisible; y 3) el mito de la neutralidad económica pues no hace más que simplificar las transacciones, sin afectar a las decisiones de empleo, consumo e inversión.

Estos mitos son integrantes del sentido común neoliberal para impulsar que la emisión de moneda no debe estar en manos del Gobierno porque es ineficiente y emite para pagar sus gastos sociales con los que compra la voluntad popular. Así de simple impregnan la teoría económica dominante y se conocen como el enfoque metalista del dinero. Y argumentan a favor de la independencia del Banco Central y proponen su incendio y aniquilación como lo formula el desvarío libertario.

Es conveniente repasar estos argumentos: a) Dado que el dinero es un fenómeno del mercado, el control del Estado sobre el sistema monetario reduce su eficiencia; b) como el dinero es un objeto con un valor intrínseco es inherentemente escaso por lo que el gasto gubernamental expulsa al consumo y la inversión privados; c) el monopolio sobre la emisión de la moneda es una consecuencia de la apropiación estatal del dinero privado.

La conclusión neoliberal de todos estos argumentos es obvia: el poder de emisión debe quedar limitado ya que el Estado tiene el incentivo perverso de gastar en exceso, el objetivo demagógico de controlar la acción política y degradar el valor de la moneda.

Es preciso desenmascarar el mito del trueque como origen del dinero emergente de las transacciones espontáneas y beneficiosas en las que los agentes participan voluntariamente, donde ninguno de ellos tiene ningún poder sobre otro, y en las cuales la intervención del Estado produce ineficiencias considerables. La génesis del dinero es la historia de una relación social de poder que nos dice que emerge como un bien público.

Y si es un bien público….

Dentro de la complejidad de las obligaciones surgidas de una deuda social específica, una autoridad -el Banco Central por cuenta y orden del Estado y bajo criterios de soberanía monetaria- ejerce de árbitro de las deudas públicas y privadas, determina la unidad de cuenta en que se miden las deudas y ejecuta las liquidaciones de esas deudas.

Esa autoridad es la institución que impone obligaciones no recíprocas a la población y asume un rol redistributivo. Este rol se lo ha arrogado en algunos casos en interés de la equidad y la justicia, mientras que en otras ocasiones en aras de la colonización y la esclavitud.

El dinero no es una creación del mercado sino una criatura del Estado, una relación de poder social de crédito-deuda, que está codificada por una autoridad o institución de poder (una antigua autoridad religiosa, jefe tribal, o un cuerpo administrativo primitivo, como un palacio de Mesopotamia o una polis griega, y más tarde una monarquía, un poder colonial, o un estado-nación moderno).

Lejos de ser un simple medio de intercambio neutral, la historia del dinero como criatura del Estado indica, en cambio, que es un medio de distribución, una herramienta para transferir recursos reales de una parte a otra de la sociedad, sujeto a la relación de poder del contexto histórico específico.

Para comprender la AFI hay que analizar la historia del dinero como poder social redistributivo que no sólo es un bien público, sino que también es un monopolio público que puede ser aplicado a los intereses del establishment o a las necesidades populares.

Esa aplicación es campo de la política que impone deudas ineludibles y coercitivas a la población y establece como se liquidan esas obligaciones fiscales.

Son los impuestos los que necesitan dinero para poder ser cancelados

…y crean así la demanda de una moneda que de otra forma no tendría valor y que se aplica como un medio de aprovisionamiento del gobierno en términos reales, no financieros.

El Estado Nación es emisor monopolista y nunca depende de la recaudación de impuestos, ya que siempre puede pagar emitiendo más pasivos propios. Puede gastar siempre pero en la medida en que haya bienes y servicios reales a la venta.

Y el Estado no puede recaudar moneda a través de impuestos si no lo inyecta antes a través del gasto.

El Estado no necesita dinero de impuestos para gastar; necesita recursos reales, maestros de escuelas públicas, profesionales de la salud, fuerzas de seguridad, obras públicas, inspectores de alimentos y cualquier otro recurso necesario para cumplir con el interés general.

El Estado moderno sigue cumpliendo una función redistributiva en la economía, donde recolecta recursos reales (mano de obra) del sector privado, y luego los redistribuye de vuelta al sector privado más equitativamente en forma de dotaciones de infraestructuras, educación pública, investigación, sanidad, y cualquier otra política de bienestar social. El papel de los impuestos en las economías de mercado modernas no es el de un mecanismo de financiación, sino un mecanismo real de transferencia de recursos.

Debido a que los impuestos crean demanda de dinero, también se han usado como vehículo para lanzar nuevas monedas. Fue el caso de la experiencia argentina de la década perdida de los 90 cuando el gobierno soberano no fue capaz de cumplir con sus deberes para con los ciudadanos utilizando su propia moneda nacional.

En la convertibilidad, se requería que se mantuviera un tipo de cambio fijo con el dólar estadounidense, renunciando así a la soberanía monetaria y sometiendo las decisiones de gasto público al mantenimiento de la paridad. Este régimen aborta la capacidad del gobierno para gastar moneda nacional. La emisión de nuevos pesos en Argentina podrían ponerse en circulación sólo después de la adquisición de dólares que se mantenían en las arcas del BCRA.

El gobierno de Argentina tuvo que tener superávit externo o pedir prestados dólares antes de aumentar sus gastos en pesos. Como importador neto, Argentina perdió dólares a lo largo de la década de 1990, reduciendo así la cantidad de pesos en circulación, asfixiando la economía y acentuó un proceso de concentración oligopólica que deja los precios actuales en la exclusiva decisión de mercado.

Para hacer frente a esta crisis económica, las provincias utilizaron su poder constitucional para emitir bonos, lo que permitió sortear la escasez de moneda nacional.

Las cuasimonedas (patacones, lecops, por ejemplo) comenzaron a circular a pesar de la falta de confianza en la moneda y la inexistencia de leyes de curso legal que obligaran a las personas a usarla. Pero las provincias permitieron al público pagar sus impuestos y facturas de servicios públicos con los nuevos bonos, y pagaron a los empleados estatales con ese nuevo formato. Los impuestos eran una condición suficiente para crear la demanda de una nueva moneda fiduciaria, y las provincias tenían que gastar la moneda antes de poder recaudarla mediante impuestos.

Los impuestos no financiaron a estas provincias, sino que les dieron más espacio fiscal para llevar a cabo políticas internas mediante el lanzamiento de nuevas monedas. Los bonos circularon a través de la economía privada y se utilizaron hasta que se abandonó el sistema, se restableció la soberanía monetaria en pesos y el gobierno argentino adoptó una agresiva política fiscal expansiva con la administración de Néstor Kirchner.

Este episodio demuestra que los impuestos no financian el gasto del emisor de moneda; en su lugar, sirven como un vehículo efectivo para lanzar una nueva moneda.

 

Informe económico mensual

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Inflación de JULIO. Pero luego de las PASO ya es historia, pero mantenemos la continuidad para seguir rastros. La inflación se mantiene por segundo mes en porcentajes próximos a los del mes anterior. Como siempre incluimos dólar oficial, CCL, la tasa y Riesgo País. Cuadro con los datos principales.

Julio parece un mes muy particular preparatorio de elecciones inmediatas: Recordando julio 2022 con índices elevados (7,1 % promedio).

Julio 2021 el acumulado anual de la inflación fue la mitad del actual, (52 %) con elecciones legislativas y los dos partidos mayoritarios alcanzaron los 18.000.000 de votos sobre un patrón de 34.000.000.

En el 2019 en julio la inflación del mes fue baja (2 % mes, 51 % anual) y un dólar negativo, o sea menor que el mes anterior, los dos partidos mayoritarios acumularon cerca de 24.000.000 de votos, el 81 % de los votantes. Para ir pensando, con las PASO ya realizadas y un nuevo invitado.

Los números JULIO, con congelamiento y listados de precios, oraciones, invocaciones religiosas varias, plegarias y otras formas de política económica, elevados. Las PASO dejó el tendal en el camino, lo veremos en el mes de octubre.

Massa marcha lidiando con los precios y otras contingencias como la falta de dólares, también con su precandidatura. Debe calmar al “mercado”, con gusto a final feliz por el acuerdo con el FMI.

Repetimos y lo seguiremos repitiendo, la inflación ofrece un primer resultado palpable, con cada peso se adquieren menos bienes y servicios, los precios se distorsionan y se acentúa la incertidumbre y la dispersión.

 El BCRA, mantiene la variación mensual del dólar oficial mayorista (se deprecia o devalúa el peso) cercano a los porcentajes de aumento de los precios, en JULIO la devaluación promedio fue superior. Otro tanto con la Tasa de Política Monetaria.   Para ir oteando el año completo 2023, algunas instituciones arriesgan un número elevado que alcanza el 140 % anual, por ejemplo en la recopilación que hace el BCRA.

JULIO promedio de los IPC: 6.4 %. El Indec en el ponderado  Nacional de 6 regiones: 6.3 %.

Acumulado doce meses  2023/2022: 110.7 %. Ponderado Indec 113.4 %.

El Riesgo País continúa muy elevado, promedió 2.013 puntos.

Las autoridades del FMI le aseguraron a Massa un poco de oxígeno.

Fontanarrosa en uno de sus cuadros filosófico despliega una analogía entre “equipo” y “partido” que resulta de avanzada y observada por varias generaciones.

Interlocutor Uno: “..Pero estoy conforme con mi equipo porque, cuando tuvimos que ir a buscar el empate, ni nos enloquecimos, ni nos desesperamos……ni empatamos”.

Interlocutor Dos: Imitando a Mendieta. “Que lo parió”.

 

2023 JULIO proc. AGOSTO IPC INFLACION

Decisiones de política exterior y defensa en contextos cambiantes

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Uno de los temas más relevantes en los estudios internacionales es el del éxito y el fracaso en política exterior, además de los riesgos y los costos a tener siempre en cuenta. Para ejemplificar analizaré un caso específico y sensible. Me referiré a un país de la región, en medio de un escenario mundial de fuerte pugnacidad en el que predominaba la percepción de un relativo debilitamiento de la hegemonía de Estados Unidos.

Al calor de la Guerra Fría, en octubre de 1976, el gobierno de facto del General Francisco Morales Bermúdez –quien había desplazado en 1975 mediante un golpe de Estado al General Juan Velasco Alvarado–decidió que Perú adquiriese 36 cazabombarderos Sukhoi Su-22 de la Unión Soviética después de esperar por más de un semestre la autorización de Estados Unidos para la venta de 18 Northrop F-5 Tiger II.

Adicionalmente, en 1977, el gobierno compró 6 helicópteros de transporte pesado soviético Mi-6a y en 1978 16 aviones de transporte táctico Antonov An-26. A su vez, en 1981, incorporó otros 18 Sukhoi Su-22. Morales, quien fue desarmando las políticas reformistas de su antecesor, escogió la opción de abastecimiento militar soviético al estadounidense. ¿Qué revela este ejemplo?

El comportamiento de Washington en torno al hecho fue interesante. Lo que, a priori, pudiera haber llevado a reacciones desmedidas, hoy se sabe que no lo fue. Gracias a las referencias de los volúmenes desclasificados del Foreign Relations of the United States, 1977-1980 (telegramas, cartas, memorándums de distintas agencias y agentes del gobierno) hoy sabemos algo más sobre lo sucedido. Un telegrama del Departamento de Estado muestra que en 1977 se redujo la asistencia militar a Perú de US$ 20 millones a US$ 10 millones, debido a la adquisición de armamento soviético.

El embajador estadounidense en Lima explicó que, pese a ello, no se eliminó del todo la ayuda. En una carta de 1977 al mandatario peruano, el entrante presidente Jimmy Carter le comunicó su disposición a favor de una relación positiva y, a esos efectos, le informó de un tour por el país (y América Latina) que haría su esposa Rosalyn.

En septiembre se produjo un encuentro en Washington entre Carter y Morales con la asistencia, entre varios, del Secretario de Estado, Cyrus Vance, y del Consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski: se habló de la importancia de que Perú redujera la compra de armas y de eludir carreras armamentistas en la vecindad pero no se mencionó la adquisición de los Sukhoi.

En febrero de 1978, Carter le envió otra carta a Morales indicando que entendía la importancia de llevar a cabo un programa de austeridad con el acompañamiento del Fondo Monetario Internacional. A su vez destacó el apoyo material de EE.UU. En abril, Brzezinski le comentó a Carter la importancia de transmitirle al FMI, tal como lo solicitaba Perú, ser “flexible” con el gobierno.

A mediados de 1980, el Departamento de Estado (en coordinación con el Departamento de Defensa) envió un memorándum a Brzezinski en respuesta al suyo donde sugirió un viaje de Carter a Perú (que nunca ocurrió) con el propósito, entre otros, de que el nuevo gobierno electo dejara de abastecerse en Moscú y comenzase a adquirir armamento estadounidense. De hecho, en los noventa Perú siguió comprando aviones rusos –MiG 29– y tiempo después adquirió Mirage de Francia y Cessna A37 Dragonfly de Estados Unidos.

Trabajos como el de Rubén Barrios y Cole Blasier (Peru and the Soviet Union (1969-1989): Distant Partners en Journal of Latin American Studies, 1991) destacan que la relación peruano-soviética no condujo a una alianza anti-Washington.

Según señalan ellos, “los agregados militares de los países occidentales tenían la impresión de que los líderes militares peruanos preferían mucho más comprar armamentos a los proveedores de Occidente, pero en general no podían competir con el armamento soviético. Siendo de una calidad adecuada, eran preferibles las armas de la Unión Soviética a no tener armamento.” Un documento revelador del razonamiento de Estados Unidos lo constituye un informe de la Oficina de Análisis Africano y Latinoamericano de la CIA de 1982, accesible en 1991. Allí se afirmó que “frustrado con sus esfuerzos por acceder a modernos equipos militares de Estados Unidos, Perú buscó en la Unión Soviética su proveedor primario de armamento”.

El estudio subrayó que “el impacto diplomático, político y económico de la URSS en Perú ha sido insignificante”, al tiempo que Moscú no pudo “capitalizar su conexión peruana” para incrementar la venta de armamento en Suramérica. En palabras del informe, el “pragmatismo” peruano pareciera facilitar en el futuro “crecientes oportunidades para la venta militares occidentales (a Lima)”.

En breve, una combinación de contexto regional cambiante y pulso diplomático peruano, por un lado, y un enfoque desideologizado en los principales decisores y una visión de largo plazo en el ejecutivo estadounidense, por el otro, se conjugaron para que no se produjera un eslabonamiento temático negativo (armas soviéticas/respaldo en el FMI) ni un escalamiento nocivo.

¿Cuán útil es está lección de un caso complejo en una coyuntura delicada? ¿Cómo evaluar los riesgos reales sin sobredimensionar los costos potenciales a partir de esta experiencia en la región? ¿Qué condiciones objetivas caracterizan hoy el estado del mundo y del sistema interamericano? ¿Cómo priorizar una aproximación estratégica entre actores a pesar de naturales diferencias?

 

https://www.clarin.com/opinion/decisiones-politica-exterior-defensa-contextos-cambiantes_0_0SM579E8J0.html

Dolarización y lavado de Activos. El caso emblemático de Ecuador

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Dolarización

Dolarizar es la decisión de un gobierno nacional de reemplazar la moneda nacional por el dólar de manera oficial. Los países que tienen al dólar como moneda son: Panamá, El Salvador, Ecuador, Montenegro, Palaus, Kosovo, Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Timor Oriental.

Ecuador

La última estimación del Centro Estratégico de Geopolítica (CELAG) cifró en 3.500 millones de dólares el dinero ilegal que se lavó durante el año 2021 en el sistema financiero de Ecuador, triplicando así la estimación de 1.200 millones del período 2007-2016. El estudio de CELAG encuentra que el crecimiento de dinero ilícito en el torrente legal coincide con el proceso de desregularización del sistema financiero y las superlativas tasas de ganancia que reporta la banca ecuatoriana desde el año 2017. Los hallazgos de CELAG están en concordancia con análisis periodísticos que aseguran que en el país se lava entre 2 % y 5 % del PIB anualmente.

En el Ecuador, desde el discurso de las entidades financieras, sus personeros y organismos gremiales han difundido que las entidades bancarias no crean dinero, sino que solamente prestan el dinero que les han confiado los depositantes, argumentando que su función de intermediación no tiene efectos en el crecimiento de la cantidad de dinero que existe en la economía, puesto que lo sano en la dolarización es que nadie tenga la capacidad de crear dinero. Esto implica una fuerte baja en las herramientas que puede utilizar un gobierno soberano para incidir sobre las políticas públicas económicas.

El sistema financiero formal es uno de los canales a través de los cuales el lavado de dinero puede llevarse a cabo, puesto que una vez introducido dicho dinero ilegal en el sistema su utilización se facilita enormemente, pues incluso por aspectos normativos, una vez bancarizado se asume que el dinero está limpio y es aceptado por los agentes económicos sin que haya duda alguna sobre su origen.

Algunos casos de lavado de activos en Ecuador

Tes casos sobre lavado han llamado la atención del país. El primero tiene que ver con un empresario, ex -dirigente deportivo de un equipo de fútbol de Quito, que fue acusado del delito de lavado y condenado a seis años de prisión. La Fiscalía en Paraíso Fiscal Islas Caimán: Tiene un territorio de 35 por 20 km., 35.000 habitantes y tiene instalados y operando 584 bancos y 2.200 fondos especulativos. Manejan entre US$ 200 y US$ 500 billones, o sea tres veces más que el presupuesto de un país como Francia. Es la quinta plaza financiera del mundo. Tiene 40.000 sociedades anónimas instaladas allí. El símbolo del centro financiero mundial Wall Street 5 este caso demostró que representantes de la empresa en que era gerente, desviaron fondos desde cuentas bancarias de esa empresa hacia bancos del exterior, de Panamá y Miami. Posteriormente una parte de ese dinero regresó luego a Ecuador para pagar, entre otras cosas, premios a los jugadores del club deportivo.

Otro caso de lavado es el relacionado con el Banco Territorial y la empresa denominada Casa Tosi, en que la Fiscalía demostró que estas empresas recibían aportes de compañías venezolanas y utilizaban el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), como mecanismo de lavado. El empresario vinculado a estos negocios fugó hacia Estados Unidos en 2013.

El tercer caso interesante es el de la presencia en Ecuador de empresas vinculadas al cártel de Sinaloa, del narcotraficante mexicano “Chapo” Guzmán, quien fue detenido el año anterior, y tras una investigación se detectó que manejaba en la región al menos 288 compañías, tres de las cuales se localizaban en Ecuador: una empresa de transporte aéreo, otra de servicios de asesoría jurídica y una empresa importadora.

Ecuador.  Tipología de Lavado de Activos Gafilat (2019-2020)

Las Compañías a y b comercializadoras de madera tienen como accionistas a personas que pertenecen al mismo vínculo familiar, la compañía b constituida a finales del año 2019, realiza exportaciones de madera de balsa a países del continente asiático, no se determina el origen de la madera exportada, la mayoría de sus proveedores tienen actividades diferentes al giro de su negocio y en algunos casos se ha podido observar que estos proveedores han aperturado/abierto su Registro Único de Contribuyente – RUC en el mismo año que se constituye la compañía; además, el valor de las transferencias ordenadas por las compañías extranjeras en su mayoría difieren con el valor FOB de exportación

Conclusiones

La falta de controles al flujo de capitales es vista como una gran herramienta para introducir fondos ilícitos para los lavadores de todo el mundo. Asimismo, debemos entender cómo funciona la economía ilícita de sustancias ilegales donde se obtiene gran cantidad de dinero en efectivo en monedas como el dólar, cuando son comercializadas en Estados Unidos. Esto redunda en poner el foco de atención en estos temas y los mercado ilícitos de divisas como puede ser el dólar “blue”/ ilegal en Argentina.

Otro gran ordenador de los sistemas financieros es el Banco Central que regula a las Entidades Financieras y controla los mercados de divisas. El sistema financiero regulado ha sido una gran herramienta para prevenir el lavado de activos desde fines de la década de los 80, en la actualidad con un enfoque basado en riesgos. Todo este sistema es evaluado por el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), el cual se encuentra evaluando a Argentina en el marco de un proceso electoral donde se están debatiendo el rol del Banco Central y la posible dolarización de nuestra Economía “bimonetaria”. Las monedas deberían cumplir tres funciones: darnos referencia del costo de las cosas, permitirnos comprarlas y ahorrar conservando valor. Este término describe la situación actual de muchos países, incluida la Argentina, donde si bien el peso funciona en buena medida como medio de pago, su función como unidad de cuenta y especialmente como reserva de valor están deterioradas. Tener una economía bimonetaria limita la efectividad de la política fiscal, monetaria y cambiaria, restringe el desarrollo del mercado de capitales doméstico y genera una demanda de dólares adicional a la que se necesita para producir y consumir. Aún así todavía conservamos la postestad de regular el mercado cambiario y a la entidades financieras.

 

Bibliografía digital

  1. https://11noticias.com/noticias/Internacionales/Dolarizacion–narcotrafico-y-mineria-ilegal–las-claves-de-la-violencia-en-Ecuador_28179.html
  2. https://www.celag.org/cuanto-dinero-se-lava-en-el-sistema-financiero-ecuatoriano-una-aproximacion-desde-las-cifras-macroeconomicas/
  3. https://fund.ar/publicacion/argentina-bimonetaria/?gclid=EAIaIQobChMI34Cant_fgAMVFTWRCh3wuwCIEAAYASAAEgLY4vD_BwE
  4. https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/bitstream/10469/8353/1/BFLACSO-PC14-01-Bermeo.pdf
  5. https://fund.ar/publicacion/argentinabimonetaria/#:~:text=El%20bimonetarismo%20o%20dolarizaci%C3%B3n%20parcial,las%20tres%20funciones%20del%20dinero

 

Informe económico mensual

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Consumadas las internas PASO con resultados que dejan mucho para abordar en octubre (¿o noviembre?), como también heridos en el camino o derrotados. Pero tranquilos, no está todo dicho; el resultado final será dentro de dos meses (o tres). Mucho para tan poco tiempo; no hay respuesta clara para cerrar posibles resultados. Por esta razón analizamos algunos indicadores que, cualquiera sea quien gane en octubre o noviembre, serán parte de lo que enfrentarán y eventualmente tratarán de resolver, de una manera u otra.

Hoy por hoy aparece Milei como el gran ganador en toda la superficie del país con un partido recién creado y los dos contendientes principales, Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, y Sergio Massa, de Unión por la Patria, cargando en sus mochilas la amarga derrota y la obligación de revertirla. Una tarea nada sencilla para ambos candidatos, pero sobre todo para Massa que lucha como ministro de Economía con una inflación muy alta y otras cuestiones. ¿Posible? En octubre o noviembre, respondemos.

¿Hay coincidencias entre los candidatos?

Frente a tantas diferencias que hacen flamear los candidatos se dan coincidencia, por ejemplo todos dicen que ni Macri ni Fernández hicieron el inventario correspondiente de la herencia recibida.

Otra coincidencia es que deberán mirar con mucho cuidado el padrón electoral, buscando los votos, entre ellos los que no fueron pero pueden ser no menos de 2.500.000.

Otra coincidencia es la práctica de la ucronia, “reconstrucciones lógicas de un evento no sucedido pero que podría haber sido”, en el lenguaje de la Real Academia Española: “reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos”.

Otra coincidencia es que siempre el otro candidato es la peor alternativa.

O sea priman las coincidencias, no es poco.

Frente a las grandes modificaciones de la política económica y las consecuencias que arrastran generando dudas, Inodoro en diálogo con Mendieta resuelve consultar a quien tiene conocimientos y la posibilidad de dar recomendaciones sobre cómo superar los resultados de las PASO.

Inodoro: “Ahí está el Viejo Vizcacha con sus cursos a gaucho ayuda”.

Mendieta: “¿Estará muy viejo?”

Inodoro: “Con decirle que en vez de un reumatólogo lo atiende un paleontólogo”.

Inodoro; “¿Qué debo hacer, don Vizcacha?”.

Don Vizcacha: “Comprá acciones del Petrol Group. Van a subir en la Bolsa de Tokio”.

Inodoro: “Pucha que están cambeados los consejeros crioyos”.

Mendieta: “Que lo parió”.

 

2023 AGOSTO Primarias diferencias.docx

 

El avance de la internacional reaccionaria

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En junio de 2018 Joseph McKay y Christopher David La Roche se preguntaban, en un texto de la International Studies Quarterly, por qué no había en los estudios internacionales una teoría sobre la Internacional Reaccionaria (IR).

En diciembre de ese año, en una entrevista para la revista Crisis, destaqué la existencia y la expansión, más allá de Estados Unidos y Europa, de la IR que, además, está en vías de enraizamiento en América del Sur. En 2019, Pablo de Orellana y Nicholas Michelsen publicaron, en la Review of International Studies, una trabajo sobre la Internacional Reaccionaria y la filosofía de la nueva derecha que la sustenta. Es ineludible entonces aproximarse y entender el fenómeno de la IR.

Asumiendo las diferencias nacionales y procurando encontrar puntos de contacto entre las diversas expresiones de extrema derecha, hay un conjunto de rasgos que permiten distinguir la presencia y propagación de la Internacional Reaccionaria.

Así como en el pasado sobresalieron la Internacional Comunista, la Internacional Socialista y la Internacional Demócrata Cristiana, hoy sobresale la IR. Si el eje central de aquellas internacionales estuvo en Europa continental, la Internacional Reaccionaria tiene expresiones más emblemáticas en el mundo anglosajón y se despliega, básicamente, en Occidente. Las “periferias” de ese Occidente, entre ellas Europa oriental y América Latina, asimilan a sus realidades el ethos reaccionario.

Dos dinámicas complementarias reflejan la actitud reaccionaria hacia los cambios (mundiales e internos) de largo plazo. Primera, una mirada frente a la historia, la política, la moral y la cultura en clave de pérdida, de desengaño y de frustración. Prevalece la glorificación de un pasado presunto mejor, ordenado y seguro. Subyacen la nostalgia y la superioridad moral, por eso la alternativa propuesta es recrear el pasado. La segunda dinámica es la selección de alguien para culpar por los males actuales.

Por ejemplo, el progresismo, es considerado destructivo por su acento en el multiculturalismo, la diversidad identitaria y lo cosmopolita, entre otras.

Asimismo se condena al comunismo (hoy inexistente) y al reformismo (muy debilitado) y se los presenta como anatemas que deben ser neutralizados o eliminados. Las herencias revolucionarias-la burguesa y la proletaria–son impugnadas por haber instaurado derechos de distinto tipo que apuestan a revertir porque, suponen, aportan a la decadencia de las sociedades.

Ese conjunto ideas y valores resulta atractivo para personas ligadas a partidos conservadores, fuerzas religiosas, movimientos nativistas, sectores radicalizados, partisanos libertarios y grupos anti-científicos. Y encuentra eco en individuos, familias y grupos para quienes las promesas de más justicia, equidad y dignidad han sido reiteradamente incumplidas; en especial, en la Posguerra Fría.

A diferencia del liberalismo y del marxismo, que a pesar de sus claras distancias políticas, han tenido una visión promisoria del futuro, los reaccionarios buscan restablecer una Arcadia romantizada.

Llamativamente han sido los liberales en algunas latitudes los que han optado por mantener el statu quo a cualquier precio, a pesar de que haciéndolo están facilitando el triunfo electoral de partidos de extrema derecha. Una extrema derecha que, retomando a Gramsci, ha ido construyendo un “sentido común” que, aunque parezca emancipador, contiene elementos que llevan a formas excluyentes y violentas.

El Internacionalismo Reaccionario podría adoptar al menos dos líneas de acción en los asuntos mundiales. Una variante “correctora” del IR procuraría preservar algunos aspectos e instituciones del orden liberal con el propósito de “defender” a Occidente ante lo que se concibe como el acecho del Sur en general y de China en particular.

Se trataría, entre otras, de frenar las reformas que pudieran ampliar la participación y decisión del Sur Global en foros multilaterales. Antes que potenciar acuerdos colectivos para afrontar retos globales, se reivindicaría la soberanía a ultranza.

No es descartable un regionalismo retrógrado: en vez de coexistir con un cambiante proceso de globalización, el Norte desarrollado sería una trinchera de protección. En el Sur menos desarrollado se irían consolidando gobiernos extremistas que no cuestionarían la asimetría de poder mundial, aunque exhibirían un nacionalismo exacerbado en sus vecindarios.

La segunda variante tendría un doble carácter “revisionista” y “restaurador”. Los principales poderes de Occidente apuntarían a una suerte de “The West First” o “Make the West Great Again” ante el avance pujante de Oriente y, en especial, de Beijing. Las reglas y principios del orden liberal serían horadados por los propios poderosos.

La ONU y el multilateralismo serían reliquias. El uso de la fuerza se acentuaría, mientras que el deterioro de la democracia sería difícil de corregir. El Sur Global no sería un espacio ajeno a la conflictividad. En resumen, se pretendería retornar a un statu quo ante mítico de predominio de Occidente.

El avance de la Internacional Reaccionaria es una realidad y las alianzas políticas que se vienen forjando transnacionalmente entre actores y fuerzas distintas continúan creciendo en medio de sociedades fracturadas y descontentas y de Estados extenuados y frágiles. Es hora de comprender mejor cómo se manifiesta la IR en la Argentina.

https://www.clarin.com/opinion/avance-internacional-reaccionaria_0_dccOEbVjI9.html

El poder de las arquitecturas financieras VI – Siempre habrá un Banco Central: introducción a lo nacional

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Quisiera comenzar este escrito con las palabras de lo que en el año 1802, dicen que dijo, Thomas Jefferson -padre fundador de EEUU-: «Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecen en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión. Primero por la inflación y después por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo».
Para pensar, verdad?. Será cierto que toda idea, buena o mala, y todo hacer, productivo o inútil, nace en USA? Pero bueno, podemos seguir preguntándonos.
¿De quién es la moneda?
Una pregunta que aparenta tan ociosa como desafiante. Es un significante de la propiedad privada (para permitir la acumulación patrimonial)?, es una convención social (para posibilitar las transacciones y evitar la violencia mediante la cohesión social)?, es un bien social público (para que todos estén obligados a aceptarla)?, es del Estado emisor (para asumir la emisión como deuda con respaldo político)?.
Qué representa la moneda sino poder?. Poder de pago, poder de compra; poder de futuro, poder de presente; poder humano, poder divino; poder de decir, poder de callar. No es sino una manifestación simbólica de poder.
Como reflexiona Rosario Bléfari (Diario del dinero, editorial Mansalva, 2020) la moneda inunda nuestra vida “(…) aparición del dinero en medio de todas las experiencias de la amistad, de la familia, del amor, de la música, del cine y de la escritura misma, acompañando el agobio y el alivio de los trabajos y los días”. Y sí, el dinero es como el tiempo, omnipresente, siempre está. Y en ese sentido la moneda, como el tiempo, organizan.
Por eso es necesario hablar de su propiedad para entender su condición nacional.
Para la escuela austríaca de economía (mentores del neoliberalismo), el dinero es “todos los bienes”. Poseerlo es tener toda la riqueza, y ese todo es infinito. Por eso nunca se agota el deseo (humano?) de tener cada vez más moneda que nos haga cada vez más poderoso y más cercanos a la riqueza total, el poder total. Como el personaje He-Man de los Master of the Universe de los 1980.
En un sistema capitalista de propiedad privada, mi moneda es mía y la tuya, es tuya. No es nuestra. Por eso la moneda es un hecho sociopolítico, la sociedad la acepta como instrumento duro de poder específico. Es falsamente democrática sólo porque es un simulacro bajo la forma de papeles impresos, de tarjetas de plástico, de cuentas bancarias o de asientos contables. Y es nacional porque son los Estados nacionales quienes detentan la potestad de emitir. Pero, cuando la apropio, deja de ser nacional para pasar a ser mía, privada.
Lo cierto es que la moneda se relaciona directamente con los bancos: la moneda es el presupuesto existencial de los bancos. Y luego se diseñó la Arquitectura Financiera Internacional –AFI- para el control de su administración.
Quizás sin saberlo, pero en línea con Jefferson, la sabiduría popular de Jauretche (1960, revista Santo y seña) advierte los peligros “El secreto de la prosperidad o la decadencia, del desarrollo o del atraso, está en gran manera en los bancos. Las disposiciones jurídicas, las leyes de promoción, la organización de los negocios, no son más que la anatomía de la sociedad económica (…). Pero el dinero es la fisiología de una sociedad comercialista. Es la sangre que circula dentro de ella, y el precio del dinero, su abundancia o escasez, está determinado por el sistema bancario”.
De allí la importancia de la AFI y de las políticas monetarias. Y aprendimos a ver al dólar como el equivalente dinerario de la transfusión del peso nacional.
Recién desde 1881 Argentina tuvo moneda nacional. La Ley N° 1130 unificó la amonedación nacional y determinó su convertibilidad como “Argentino” oro. Esta moneda equivalía a $m/n 5 (cinco pesos moneda nacional) y casi igualaba al Soberano Inglés (99,12%). En 1885 se suspendió la convertibilidad, para retomarse en 1899, con una paridad de $1 oro igual a $m/n 2,2727 y por treinta años se mantuvo en casi la misma relación con el dólar estadounidense ($m/n 2,35 equivalían a 1 dólar estadounidense).
Desde el siglo XVIII se reconocía la necesidad operativa del ordenamiento y buen funcionamiento del sistema financiero con la creación de bancos centrales (Riksbank de Suecia en 1668, Banco de Inglaterra, fundado en 1694, Banco de Francia en 1800, de Holanda en 1814 y Banco Nacional de Austria en 1817).
Como corresponde a la dialéctica de la historia existen enfoques en disputa, diversas concepciones respecto al rol que debe cumplir una entidad bancaria central. Siempre la grieta entre lo social y lo individual, lo público y lo privado.
Por un lado, un mayor protagonismo de los bancos centrales como hacedores de política económica y adecuados con las necesidades de crecimiento y desarrollo del país, y, por otro lado, la mirada liberal u ortodoxa que prioriza la estabilidad mediante el objetivo de “sostener el valor de la moneda” controlado la circulación monetaria.
Este debate continúa hoy en Argentina y es, considero, la madre de la batalla cultural: “poner el dinero al servicio del desarrollo social equitativo o ponerlo al servicio de su acumulación financiera por el establishment”. Los distintos planteos de banco central (como su dinamitación o privatización) -en discusión en la Argentina- recogen esas miradas y marcan sustantivas diferenciaciones políticas.
En 1913 se sancionó la Ley de Reserva Federal de los Estados Unidos. Sus funciones eran el derecho de emitir billetes, ser agente financiero del Estado, custodio de reservas en efectivo de bancos comerciales, y de las reservas metálicas y en divisas del Gobierno Nacional, el redescuento a los bancos comerciales, el rol de prestamista de última instancia, compensación entre bancos y control del crédito “de conformidad a las necesidades económicas y con vistas a llevar a cabo la política monetaria adoptada por el Estado”.
En una suerte de “copiar y pegar”, Argentina se instala en la AFI como buen alumno al delegar en un Banco Central la administración de la moneda, el crédito y las cuentas públicas a una institución … mixta!! Y con mayoría privada.
Como ya manifestamos en la nota anterior, con la crisis financiera internacional de 1929 el sistema monetario y financiero del país se agotó. La Argentina, con una economía absolutamente abierta, no resistió las medidas proteccionistas de sus socios comerciales ni la drástica disminución de los flujos de capitales. Esta situación deterioró su balance de pagos por la pesada carga de remesas de beneficios de las empresas extranjeras y del servicio de la deuda pública. La crisis obligó a instaurar el control de cambios y medidas de intervención estatal que contradicen los postulados del librecambio.
En ese contexto, y debido a las repercusiones en el sistema bancario, se dieron las condiciones para la creación de un Banco Central que se hiciera cargo de centralizar el control de la política monetaria y cambiaria.
Producto de la reforma monetaria y bancaria de 1935 nace el Banco Central de la República Argentina (BCRA) como entidad mixta con participación estatal y privada. Dedicada a la emisión exclusiva de billetes y monedas y la regulación de la cantidad de crédito y dinero, así como la acumulación de las reservas internacionales, el control del sistema bancario y la función de agente financiero del Estado. Se la dota de instrumentos para ejercer el papel de “prestamista de última instancia” y la adopción de políticas anticíclicas de moderación de las fluctuaciones económicas.
A partir de allí se administra la moneda argentina con las pautas del liberalismo adaptadas a una realidad de incertidumbre de las cuentas públicas y gobiernos conservadores que reflejan los intereses de la oligarquía.
Y entonces llegó Perón con una concepción basada en el buen vivir social de la comunidad organizada!.
La Constitución Nacional 1949 reservó al Estado de manera irrenunciable e indelegable el manejo y control del sistema financiero nacional. Se prohíbe con rango constitucional que esa tarea puedan llevarla a cabo entidades mixtas o particulares, ratificando la reforma bancaria de 1946. Un banco central de capital estatal con un gobierno delegado del poder ejecutivo para evitar la colisión entre la política monetaria del BCRA y las políticas económicas del EN
A partir de 1946, la industrialización y la redistribución de ingresos se transformaron en los objetivos principales del gobierno peronista. Para lograrlo, las instituciones monetarias sufrieron importantes modificaciones, inaugurándose un nuevo sistema monetario y financiero.Con la nacionalización del Banco Central y de los depósitos, la emisión de la moneda y la regulación del crédito quedaron bajo la responsabilidad del Gobierno Nacional.
La estatización del Banco Central de la República Argentina y la nacionalización de los depósitos bancarios fueron los instrumentos necesarios para sostener el proceso de industrialización argentino, que se proponía el proyecto económico y político del peronismo, a partir de la administración del volumen y el destino de los créditos.
Perón, que comprendió quizás el proceso de financierización bastante antes que muchos economistas, se preguntaba en 1947 “¿Qué era el Banco Central? Un organismo al servicio absoluto de los intereses de la banca particular e internacional […]. En nombre de teorías extranjeras desoía los justos reclamos en favor de una mayor industrialización, que era la base de la independencia del país […]. Por eso, su nacionalización ha sido, sin lugar a dudas, la medida financiera más trascendental de estos últimos cincuenta años”. Claro como el agua clara.

Tras la ruptura unilateral de los convenios de Bretton Woods en 1971, muchos bancos centrales centraron su objetivo en estabilizar los precios, a fin de preservar la confianza en sus monedas. Otros objetivos macroeconómicos, como el nivel de empleo y el crecimiento del ingreso desaparecieron de agenda. El modelo teórico de la nueva síntesis neoclásica argumentó que la estabilidad de precios implicaba eficiencia en el uso de los recursos productivos.
La vieja trampa neoliberal: Como producto de ese enfoque el crecimiento se ha reducido, el desempleo ha aumentado, y ha habido un marcado deterioro en la distribución del ingreso.
Sin embargo la Argentina de 1973 pensó y aplicó un sistema a contracorriente de la AFI. Será motivo de una posterior entrega.
Permítaseme una digresión. La pregunta sobre si aquellos resultados socialmente negativos obedecen a fallas en el modelo macroeconómico dominante, o a que los bancos centrales han aplicado mal la regla de política que de él se deriva, es apenas, una distracción intelectual estéril para vagos y malentretenidos. Como el autor.

Adhesión del Grupo La Capitana a la siguiente declaración de Organismos de DDHH

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Los Organismos de Derechos Humanos abajo firmantes expresan su enérgica condena al
asesinato del militante y fotoperiodista Facundo Molares Schoenfeld a manos de la Policía de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ocurrida en ocasión de la brutal represión que esa fuerza de seguridad desplegó contra manifestantes pacíficos en cercanías del Obelisco porteño.
La repudiable conducta policial implica la instalación de la pena de muerte de hecho en
Argentina.
El feroz e irresponsable uso de la fuerza aplicada en la represión que culminó con la muerte de
Facundo Molares Schoenfeld no es un hecho aislado y obedece al desprecio que el gobierno de
la Ciudad tiene por la integridad física y la vida de las personas que reclaman en el espacio
público.
Nos solidarizamos con la familia y las y los compañeros del militante asesinado al tiempo que
exigimos la profunda investigación de lo sucedido y el enjuiciamiento de quienes actuaron
materialmente en la represión y también de los funcionarios políticos, comenzando por el Jefe
de Gobierno, que tienen la responsabilidad política de conducción de la fuerza de seguridad
porteña.

Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Matanza
Asociación Buena Memoria
Comisión Memoria Verdad Justicia Zona Norte
Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz
Fundación Memoria Histórica y Social Argentina
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

La arquitectura financiera internacional V. Chascarrillos de la política: ¡Luz, cámara, acción! ¡Filmemos para engañar!

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Hay un dicho de Edgard Allan Poe, en El sistema del Dr. Tar y Prof. Feather , publicado en 1845, aplicado a menudo en la Italia sur, que advierte la necesidad de ser escépticos respecto de nuestros propios sentidos: “de quello [che] vedi a metá credi, de quello [che] senti non credi niente”, traducido como “De lo que ve, crea la mitad; de lo que escucha, no crea nada”.
Sin embargo, la percepción sensorial forma parte de la condición humana, es constitutiva y digna como factor existencial, ayuda a vivir y a entender a nivel de piel, pero no es la manera integral ni más eficiente de acceder al conocimiento de la realidad.
Existe, en el imaginario popular, un concepto de riqueza material y palpable: que puede ser vista, tocada, que está ahí y viene dada por la acumulación de oro en monedas, lingotes, joyas, metales preciosos. Las películas de bucaneros y piratas instalaron esa idea en bodegas repletas y cubiertas codiciosas y el cómic y dibujo animado sobre el tío Patilludo del Pato Donald (un personaje de la “gran familia universal Disney”, en original Scrooge McDuck en 1947) lo dejó reflejado en nuestras retinas y en nuestras neuronas a través de historietas de lectura habitual hacia mediados del siglo pasado.
Seguramente allí abrevan los recientes razonamientos grotescos de una candidata a presidenta que le permiten suponer que las reservas de un Banco Central pueden ser fotografiadas o constatadas en una filmación. O, peor aún, que puede filmarse la inexistencia de reservas. Más cerca de la ficción bizarra que del error conceptual, más animismo ideológico que enfoque político científico.
El BCRA informa semanalmente la situación de sus cuentas (diariamente algunos indicadores claves), entre ellos sus reservas internacionales, que se definen como activos externos que están disponibles de inmediato y bajo el control de las autoridades monetarias. Se componen de
*las tenencias de Oro (neto de previsión por locación),
*las Divisas depositadas en corresponsales de exterior y existentes en el Tesoro del Banco,
*las Inversiones realizadas en el exterior,
*los instrumentos financieros derivados cuyo activo subyacente sean las Reservas Internacionales,
*el saldo de las posiciones activas netas de los países intervinientes en operaciones reguladas por el Convenio ALADI y
*el saldo neto de Otros Convenios Multilaterales de Crédito.

Si alguien hubiera llegado, con la candidata y su camarógrafo, al BCRA el pasado 23 de julio (último balance publicado) encontraría anotado en la cuenta de Reservas una suma dineraria que asciende a $ 6.791.962M (algo así como $ 6,7Billones -millones de millones). Como la paridad oficial de intercambio era $ 269,4167 = USD 1, equivalían a u$s 25.210M. Esas eran las reservas del BCRA.
Ahora bien, de ese importe, el 15,45% estaban conformadas por oro. Equivalen a u$s 3.900M y a algo más de 2M de onza troy – poco más de 60 Tn de oro y algo menos de 5000 lingotes-. Ese oro no necesariamente está en las bóvedas propias y se estima que la existencia física es de 10Tn. Por eso el balance del BCRA expone “neto de previsiones”. Los Bancos Centrales -instituciones dependientes del mundo global si las hay- suelen tener sus depósitos auríferos en Londres, Reino Unido, y Basilea, Suiza porque son más líquidos para monetizar en dólares via swaps. Quizás la candidata debiera preguntar a Sturzenegger, presidente del Banco Central puesto por Macri, que el 26 de abril de 2017 ordenó mandar 11 toneladas de oro a Londres.
Pero las imágenes del oro abundan en la mitología urbana conservadora de la política argentina, los “pasillos áureos del BCRA”, el “oro robado en la cañonera de Perón” en 1955 y el “oro nazi” son ejemplos. En todos casos inventados, el oro representa el poder consolidado que viene a ser ollado por el populismo y la corrupción. Es el oro de los ricos y poderosos que viene a ser apropiado por las políticas nacionales y populares y que merecen el escarmiento de revueltas, revoluciones y bombardeos.
Y siempre se intentó documentar. “La imagen en blanco y negro de una habitación repleta hasta el techo de lo que parecen ser lingotes de oro ha sido compartida miles de veces en redes sociales, al menos desde 2018, por usuarios que afirman que muestra el “Directorio del Banco Central días antes de la llegada del expresidente argentino Juan Domingo Perón al poder”. Pero esto es falso, en realidad la fotografía retrata a la Junta de Accionistas del Banco de España y fue tomada en esa entidad entre 1940 y 1944”. En https://factual.afp.com/http%253A%252F%252Fdoc.afp.com%252F9V76R4-1 se documenta que la foto es del Banco de España y no en Argentina antes de Perón.
La sospecha, que Argentina ha cargado durante décadas, instalada por el mito gorila de haber permitido el ingreso del llamado «oro nazi», en el cual habría participado el BCRA, no ha podido ser mínimamente evidenciado y se basó en suposición de que Argentina tuvo, de una forma u otra, vínculos especiales con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial (habiendo mantenido la neutralidad hasta enero de 1944). Dos prestigiosos investigadores UBA analizan los antecedentes y publican en Ciclos, Año X, Vol. X, N° 19, 1e1: semestre de 2000 los datos y argumentos sobre esa falsa y tendenciosa afirmación.
Lo mismo ha pasado con el “oro de los Kirchner” que justificó estériles movimientos de suelos en Patagonia en búsqueda de enterramientos fabulosos y la destrucción de paredes en el domicilio particular de CFK a la espera de encontrar ladrillos de oro. Siempre la fábula del oro, siempre el objetivo de manipular el impacto de la riqueza sobre la decisión de los pueblos.
Claro que, en boca de una candidata a presidenta de Argentina, debe merecer un pedido de disculpas internacional con vergüenza ajena.

Las reservas brutas al 31 de julio ppdo en el BCRA ascendían a u$ 24.092M.
RESERVAS INTERNACIONALES
RESERVAS INTERNACIONALES

ORO neto de previsiones 1.049M
Divisas 4.165M
Colocaciones realizables en divisas 1.574M

Divisas
Colocaciones realizables en divisas
Convenios Multilaterales de Crédito
Instrumentos Derivados sobre Reservas Internacionales
1.049.285.649 4.164.812.300 1.574.063.054
6.304 3.794.783
6.791.962.090

En Argentina se transitó una historia sinuosa. Seguiré datos y relatos oficiales del BCRA adaptados de manera libre pero objetiva a los propósitos críticos de este escrito.
Hasta 1881, en el sistema monetario y financiero argentino, convivían una multiplicidad de monedas emitidas por distintos bancos nacionales y extranjeros. En ese año se instauró una moneda nacional bajo patrón oro, pero la convertibilidad fue efímera y continuaron circulando cuasi-monedas provinciales y privadas. Sólo después de renovadas crisis asociadas al endeudamiento externo, a principios del siglo XX, el país pudo volver al metal y establecer un vínculo rígido entre el saldo del balance de pagos y la cantidad de dinero (el patrón oro fue suspendido entre 1914 y 1927 para ser abandonado definitivamente en diciembre de 1929).
El estallido de la crisis bancaria de 1890-91 (el denominado “pánico de 1890” de Juárez Celman) motivó la creación de instituciones como la Caja de Conversión y el Banco de la Nación Argentina que, hasta la década de 1930, centralizan instrumentos y funciones propias de un Banco Central.
En el contexto de perfil productivo del país (producción de productos primarios vulnerables a los cambios en el mercado mundial) y la gran inestabilidad monetaria y financiera, se sucedieron, desde 1900, varios proyectos de Ley de creación de un Banco Central. Entre ellos, el presentado por H. Yrigoyen en 1917 que incluía una política monetaria activa y de avanzada para la época. Todos fallidos por la preeminencia conservadora de la mayoría en el Congreso Nacional.
Con la crisis financiera internacional de 1929 el sistema monetario y financiero del país se agotó. La Argentina, con una economía absolutamente abierta, no resistió las medidas proteccionistas de sus socios comerciales ni la drástica disminución de los flujos de capitales. Esta situación deterioró su balance de pagos por la pesada carga de remesas de beneficios de las empresas extranjeras y del servicio de la deuda pública. La crisis obligó a instaurar el control de cambios y medidas de intervención estatal que contradicen los postulados del librecambio. En ese contexto, y debido a las repercusiones en el sistema bancario, se dieron las condiciones para la creación de un Banco Central que se hiciera cargo de centralizar el control de la política monetaria y cambiaria.
Producto de la reforma monetaria y bancaria de 1935 nace el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Se crea como entidad mixta con participación estatal y privada. Dedicada a la emisión exclusiva de billetes y monedas y la regulación de la cantidad de crédito y dinero, así como la acumulación de las reservas internacionales, el control del sistema bancario y la función de agente financiero del Estado. Se la dota de instrumentos para ejercer el papel de “prestamista de última instancia” y la adopción de políticas anticíclicas de moderación de las fluctuaciones económicas.
En un contexto interbélico 1918-1939 de fuerte alza de los precios de las exportaciones y con un esquema del control de cambios, el BCRA pudo realizar políticas anticíclicas, mantener el servicio de la deuda externa e incluso rescatar -con reservas disponibles- parte de la deuda externa.
Sin embargo, aparece la constante de la dependencia: las políticas monetarias seguían condicionadas por las preferencias e intereses de inversiones extranjeras – predominantemente británicas — que querían enviar sus ganancias al exterior y evitar devaluaciones de la moneda nacional.
Por ello la visión peronista, nacional y popular de 1946 dispuso la nacionalización del BCRA, y su función prioritaria pasó a ser la de promover el desarrollo económico, reduciendo los préstamos hacia actividades especulativas, y enfocando los recursos hacia las actividades productivas. Todo lo contrario de la financierización.
Perón, en su discurso a la Asamblea Legislativa del 26 de octubre de 1946 explicaba la privatización de la arquitectura monetaria: “organizados como un perfecto monopolio, los bancos estaban divididos a través de un pool cerrado, en el cual las entidades privadas podían imponer su criterio en asambleas, sobre los bancos oficiales o mixtos. Así, los bancos de capital privado, con solo un aporte inicial de 30,4% del capital, tenían el extraordinario privilegio de manejar las asambleas, custodiar el oro de la Nación y controlar todas las facultades de Gobierno, indelegables por razones de soberanía estatal. El Banco Central promovía la inflación, contra la cual aparentaba luchar, violando el artículo 40 de su Carta Orgánica y emitiendo billetes sin limitación, contra las divisas bloqueadas en el exterior, de cuyo oro no se podía disponer en el momento de su emisión. En otras palabras, se confabulaba contra la Nación y se actuaba visiblemente en favor de intereses foráneos e internacionales. Por eso, su nacionalización ha sido, sin lugar a dudas, la medida financiera más trascendental de los últimos 50 años”.
En 1949 el BCRA pasó a depender del Ministerio de Finanzas de la Nación y se profundizó la política de orientación del crédito hacia la producción en actividades de importancia para el desarrollo del país.
Durante el peronismo originario el Banco Central jugó un papel muy importante en la regulación de las tasas de interés y en el otorgamiento de créditos selectivos para desplegar una estrategia de sustitución de importaciones así como de promoción de exportaciones, con el objetivo de diversificar la matriz productiva y superar la etapa agroexportadora.
La reforma de la revolución de 1957 liberalizó el sistema financiero, eliminó la nacionalización de los depósitos y la asignación por el Banco Central del crédito. Al BCRA se le otorga un mayor grado de autonomía pero debe seguir las “directivas fundamentales del gobierno nacional en materia de política económica”. Asimismo se limita el monto que el Banco puede prestarle al gobierno, pero no se abandona el rol de la autoridad monetaria en el direccionamiento del crédito productivo, a través del control de la tasa de interés y el otorgamiento de redescuentos que permitían bajar sustancialmente el costo financiero los proyectos de inversión.
Con un nuevo quiebre del orden constitucional en 1976 la economía argentina sufrió un brusco cambio de rumbo. La dictadura cívico-militar argumentó que el proceso de sustitución de importaciones se había agotado e impulsó medidas de liberalización comercial y financiera, en particular de la tasa de interés y de los movimientos de capitales con el exterior.
El Banco -cuya carta orgánica no es modificada- se encuentra con nuevas tareas que emergen de esa liberalización de las tasas de interés así como del ingreso masivo de nuevas entidades al sistema bancario bajo una nueva Ley de Entidades Financieras (aprobada en 1977 y aún vigente). Esa incondicional inserción de la Argentina en el proceso de globalización financiera termina con una masiva crisis bancaria en el año 1980, una de balance de pagos en 1981 y la de la deuda externa a partir de 1982.
Con el restablecimiento de los gobiernos democráticos en 1983, y luego de un breve período de políticas monetarias activas con restricciones a los movimientos especulativos de capitales, en 1992 el plan de convertibilidad Menem Cavallo radicaliza aún más la política de liberalización iniciada en 1976.
Con la convertibilidad, la oferta monetaria nacional quedaba determinada por el flujo neto de divisas con el exterior. Al Banco Central se le otorga el mandato unívoco de “preservar el valor de la moneda” con un papel muy similar al de la Caja de Conversión de 1899, aunque dotado de la atribución de supervisión del sistema bancario bajo una cierta descentralización en la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias (SEFyC). En 1992 se modifica la Carta Orgánica para alinear la misión y funciones del Banco Central a los lineamientos de la política económica y en particular a la convertibilidad del peso con el dólar estadounidense.
Este período se caracterizó por una marcada baja en la tasa de inflación respecto a la que había prevalecido en las décadas previas. Inicialmente el régimen permitió una fuerte recuperación de la economía, pero resultó demasiado rígido, para acomodar shocks externos. Así la crisis rusa de 1998 precipitó una salida generalizada de fondos de mercados emergentes, que en el contexto del tipo de cambio fijo propuesto por la Convertibilidad, precipitó a la Argentina en una profunda recesión, que finalmente derivó en la Ley de Emergencia Económica de 2002, donde se abandona la Convertibilidad hacia un esquema más flexible en el que el BCRA recupera la capacidad de efectuar políticas monetarias y cambiarias activas.
Vale rescatar de esa época una mejora sustancial en la calidad de la regulación prudencial del Banco Central, que permitió a la postre una mayor solvencia de las entidades financieras que operan en el país.
Una década más tarde, con Cristina en el gobierno en marzo de 2012, se reestablece el mandato múltiple al Banco Central, devolviéndolo al servicio del desarrollo económico y la contribución a una mayor equidad social, pero preservando el objetivo de la estabilidad monetaria y la del sistema financiero como objetivos primarios de la institución.

La arquitectura financiera internacional IV. Dadme un Banco Central y moveré al mundo

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La precristiana y conocida frase atribuida al físico siciliano Arquímedes, el elogio de la palanca, tiene variadas aplicaciones. Una de ellas se puede adaptar al mundo de las finanzas. Tanto es así que el llamado “apalancamiento financiero” en jerga especializada supone la base de la racionalidad económica (tomar préstamos a costo financiero menor que la tasa de beneficio de la inversión). Los Bancos centrales son el punto de apoyo de la actividad económica y del modo de creación de riqueza desde la producción y la concentración desde la economía.
Los Bancos centrales son el elogio de la economía financiera. Sin embargo, se los ve -si se me acepta el simplismo- tristes, oscuros, alejados y demasiado macros. Todos estamos bancarizados y hemos entrado a algún banco, casi nadie al Banco Central (BCRA). Los pueblos suelen relacionarlos con esas estructuras sólidas e instituciones impolutas y serias que cumplen una función por encima de las penurias cotidianas de los ciudadanos. Como que están en otra cosa y quizás de esa visión popular surja un cierto convencimiento de que no se contaminen con la política.
Lo cierto es que toda la arquitectura financiera internacional (AFI) se asienta en los bancos centrales. Y es así porque los Estados Nacionales son, en una mirada heterodoxa, verdaderos supra organizadores de los espacios nacionales del sistema económico capitalista.
Mucho más cuando la AFI está determinada por la lógica de las finanzas en la economía mundial y porque existe un verdadero y progresivo desacople entre el sector real y financiero del desarrollo capitalista desde mediados de la década de 1970. Se piensa en dinero y el desarrollo no es, sino monetario.
Vivimos una etapa muy contemporánea (dixit Inodoro Pereyra a Mendieta perro) del capitalismo tecno burocrático que suele conocerse como financierización, caracterizada por el principio “generar riqueza para acumular moneda”. Nuestra vida se monetizó, se ha hecho financiera y hasta se acuña y se defiende como imprescindible la educación financiera desde el jardín de infantes. Que la acumulación sea financiera y el esfuerzo operativo, que trabajen otros para producir y que especulemos nosotros para acumular. Que “las materias primas se conviertan en activos financieros” se naturalizó en el establishment y pasó a ser un apotegma del sistema.
En simple, según datos del Banco Mundial, en 1980 los activos financieros, incluidas monedas, otros títulos de la deuda y los derivados, apenas superaba el nivel del PIB mundial; en 1990 casi lo triplicaba; desde 2007 lo decuplica con creces y hoy -se estima- las monedas nacionales y los títulos de deuda superan en más de veinte veces el PBI mundial.
¡Andan dando vueltas en el globo, 20 $ de especulación monetaria por cada 1 $ de producción real! Una formidable expansión de las finanzas que se refleja en la tasa de crecimiento del sector financiero que, en el período 1980-2007, pasó a un promedio del 8% en los países desarrollados y del 9,5% en los países en desarrollo, mientras que el resto de los sectores de la economía lo hizo a un ritmo del 2,7% y el 3,6%, respectivamente. Un salmo de gloria para los bancos centrales y sus satélites del sistema financiero.
Lo cierto es el auge de las finanzas -luego de la crisis del fordismo desde los 1970- hay que mirarla como etapa inherente al desarrollo capitalista. Y los Bancos centrales son los puntos de soporte de ese desarrollo.
Por otro lado, la CEPAL advierte el abandono del régimen de Bretton Woods (1971) y la adopción de regímenes de tipo de cambio flexible (1973) en los países centrales, con la paulatina liberalización de los flujos internacionales de capital y la desregulación de los sistemas financieros locales (en Argentina, la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, vigente desde 1977). Se generó un contexto de condiciones para que los sistemas financieros nacionales dependan de los grandes conglomerados bancarios transnacionales como sus actores principales. Esa AFI de la dependencia va a ser estructural y determinante del endeudamiento creciente de los Estados latinoamericanos y de la consecuente gobernanza por la deuda.
Veamos. Se suele asignar a un Banco central:
*la emisión de papel moneda fiduciario como dinero legal (billetes);
*actuar de banquero operativo para la administración del Estado;
*ser banco de bancos y prestamista en última instancia y
*ser conductor de la política monetaria.
Estas funciones no se aceptan de manera pacífica dado que la moneda es un elemento constitutivo del Estado y su soberanía, que la globalización se empecina en someter al debate político. La visión neoliberal impulsa la idea conservadora de que el BCRA debe velar por el valor de la moneda (defender la moneda es defender la Nación) y la mirada heterodoxa advierte que la moneda y su administración debe estar al servicio de la política socioeconómica. Aquellos impulsan la autonomía técnica y operativa e inclusive la privatización del BCRA, mientras el campo popular sujeta la gestión del BCRA a las necesidades financieras de las políticas públicas. Quizás sea esta la madre de las batallas conceptuales en el campo de la arquitectura financiera.
Habrá que volver una y otra vez sobre el significado de la moneda, su carga ideológica, su funcionalidad económica, su rol figurativo y su acumulación como signo de poder. Un largo camino crítico.
Mientras tanto advirtamos un rasgo peculiar de la historia monetaria de América Latina. Su historia de los Bancos Centrales fue muy distinta de los antecedentes europeos. En Europa se concretó un esquema evolutivo en el cual los bancos nacionales del siglo XIX se convirtieron en bancos centrales en el siglo XX. Este proceso es aplicable a casi todos los países europeos, se crearon bancos nacionales sobre los cuales de diseñaron los bancos centrales. No fue el caso de América Latina donde los Bancos Centrales surgieron a raíz de cambios sociopolíticos importantes que se produjeron desde el decenio de 1920 en adelante.
Un caso emblemático fue México que asimiló los conflictos militares al mismo tiempo que el colapso de las finanzas públicas, la Bolsa mexicana y una experiencia de hiperinflación. Una firme política nacionalista establece en 1916 un Consejo de incautación que reforma el sistema bancario con un enfoque desarrollista y asigna en 1925 las funciones de Banco central al Banco Nacional de México.
En Brasil, las funciones propias del Banco do Brasil no fueron el resultado de una transferencia de políticas o una emulación de instituciones estadounidenses -como en los casos de los países andinos en los años de 1920- ni se aceptaron recomendaciones de expertos o «money doctors», para la creación de un banco central independiente y ortodoxo. La heterodoxia del caso brasileño refleja la ideología desarrollista dominante, que habría dominado sobre la ortodoxia pro-estabilización y seudodefensa de la moneda.
En Argentina el fin de la Caja de Conversión y el nacimiento del Banco Central es consecuencia de la Gran Depresión (1929-1935) como producto del crac financiero de 1929 y el subsiguiente desplome del comercio mundial que suspende la convertibilidad con la finalidad de frenar la salida de reservas, y establece un sistema de control de cambios para hacer frente a la caída de liquidez por salida de depósitos. Todo ello puso de manifiesto la necesidad de acometer una profunda reforma monetaria y financiera. El desenlace se materializó en la creación del Banco Central de Argentina en 1935.
Lo cierto es que si vivimos rodeados de moneda, si los precios son monetarios, si el ahorro es en alguna moneda, si observamos que existen monedas en disputa, si la moneda está aquí y allá desde que nacemos, en nuestros bolsillos o fuera de ellos, si la atrapamos o nos atrapa, entender críticamente al Banco Central es casi vital y no debiera ser de patrimonio de algunos sino de todos, todas y todes.