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miércoles, abril 22, 2026
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Diplomacia para evitar las Doctrinas Sinatra y Roosvelt

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En tiempos tumultuosos y pugnaces como los actuales resulta pertinente rescatar y valorar la diplomacia, y para eso se requieren ciertas precisiones. Por ejemplo, hay que destacar que la política exterior y la diplomacia están interrelacionadas, pero no son sinónimos.

La política exterior remite a las decisiones y medidas que adopta un gobierno en el frente internacional y que resultan del establecimiento de objetivos y de una estrategia para alcanzarlos. La diplomacia es un instrumento que articula la política externa. Así, la política exterior apunta a un fin y es pública; la diplomacia es un medio donde predomina la discreción.

Asimismo, la diplomacia es una práctica y un arte. La aptitud para la negociación, la adaptación a contextos cambiantes, el reconocimiento de entornos multiculturales y la trascendencia de la cooperación son esenciales. Además, la diplomacia refleja la imagen y reputación de un país. Esto es, cómo quiere ser visto: ¿confiable?, ¿creíble?, ¿amigable?, ¿pacífico? Las señales que emiten los funcionarios–de la Presidencia y la Cancillería, en especial–inciden en la percepción de las contra-partes estatales y las respuestas de éstos.

La diplomacia, igualmente, se sustenta en lo que se denomina el rol nacional de la política exterior (National Role Conception of Foreign Policy). Por eso es clave la misión que se fija un gobierno: el tipo de relación con los otros, la continuidad en el tiempo de los principales lineamientos internacionales, la claridad de los intereses nacionales perseguidos, el estilo de comunicación, entre otros.

En consecuencia, son relevantes los rasgos de la psicología individual de los tomadores de decisiones, así como la profesionalidad del personal del servicio exterior y el ambiente en el que se desarrolla la diplomacia.

Finalmente, la diplomacia tiene “reglas de oro”. Una de ellas, vital para países de la periferia, es no “importar” conflictos internacionales ajenos que, a su vez, generen una turbulencia para la vecindad más cercana; todo lo cual afecta seriamente los intereses nacionales.

En un texto clásico sobre la diplomacia, el prestigioso Hans Morgenthau nos recuerda su centralidad como “elemento del poder nacional” que obliga a que se evite el trazado de “unos objetivos que su poder no le permite alcanzar”. Para él, “la valoración equivocada del poder de otras naciones bien sea sobredimensionándolo o subestimando, puede ser igual de fatal”. Por esto es indispensable “comparar sus propios objetivos y los de otras naciones”. Como en el ajedrez, en la diplomacia las negras también juegan.

Además, hace dos advertencias. La primera: “un diplomático cuya máxima preocupación es conseguir la aprobación de su superior normalmente solo es capaz de informar sobre lo que su superior desea oír”. La segunda: “La mentalidad de cruzado no sabe nada sobre compromiso ni de persuasión…El fanatismo moralista que ha sido inyectado en la dirección de la política exterior pone en peligro los intereses nacionales”.

Mencioné en diciembre que, en política exterior, Javier Milei enunció una combinación de hiper-occidentalismo, anti-comunismo, gestos combativos, desdén por el multilateralismo, acciones unilaterales, desinterés en lo regional, desestimación del cambio climático, y confianza total en el libre mercado. Es decir, una reorientación drástica e ideológica.

En el primer mes de gestión–tiempo insuficiente para evaluar una política exterior–parece esbozarse una especie de adhesión a dos doctrinas: por un lado, la que llamaría doctrina Sinatra y por el otro, una singular versión, desde la vulnerabilidad, de la doctrina Roosevelt.

La primera remite al título de la famosa canción de Frank Sinatra, “A mi manera”. La adhesión a esta doctrina se ve en el rechazo a aceptar el ingreso a los BRICS, por ejemplo. Se planteó en un tweet, sin que se explicitara un análisis costo-beneficio al respecto.

A su turno, se modificó la postura en las votaciones en la ONU respecto a la guerra Hamas-Israel sin que se conociera el razonamiento y todavía está pendiente el anuncio de campaña sobre trasladar nuestra embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

Adicionalmente, se anunció la donación de helicópteros a Ucrania sin argumentar cuál sería la ventaja de ello. Además, al parecer, sorpresivamente, no se designarán embajadores—ni siquiera de carrera—en algunos países de América Latina. Exponer argumentos en cuestiones trascendentales de política exterior es crucial para la transparencia de la diplomacia pública, tanto interna como externamente.

La segunda, la doctrina Roosevelt, se refiere a la política del gran garrote (Big Stick) del expresidente de Estados Unidos, quien en 1900 siendo gobernador del Estado de New York, acuñó la expresión, “hablar suave y llevar un gran garrote”.

Como mandatario, Roosevelt desplegó la política del big stick en las intervenciones en Latinoamérica. La Argentina de hoy como se sabe, y en especial en su relación con Brasil y China, no posee un gran garrote. De ahí la inconveniencia de recurrir a un lenguaje injurioso y aleccionador frente a Brasilia y Beijing. Moderación y pragmatismo por sobre desenfreno e ideologismo serían bienvenidos.

La diplomacia es un recurso indispensable del Estado para manejar las relaciones con semejantes, diferentes, distantes, y sí, con indeseables; algo elemental de una política exterior realista. Siempre es bueno recordar lo que Pepe Paradiso nos enseñó sobre el valor de la diplomacia.

https://www.clarin.com/opinion/diplomacia-evitar-doctrinas-sinatra-roosvelt_0_pEdAeKZj5a.html

Informe económico mensual

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Este documento es el primero luego de la asunción presidencial de Milei y de la publicación de los dos extensos documentos, por un lado el “DNU Decreto de Necesidad y Urgencia – Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina” (366 artículos), y por el otro lado el envío al Congreso de la «Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos» (664 artículos) más los Anexos; y por si esto fuera poco el «El Programa de Ajuste», de Luis Caputo.

DNU: Como siempre corresponde, para generar este instrumento denuncia la inédita gravedad del país, generadora de profundos desequilibrios. Dice que ningún gobierno federal ha recibido una herencia institucional, económica y social peor que la que recibió la actual administración.

Y asume Milei que, al cumplirse las normas de la Constitución nacional, habilita a su Gobierno a la utilización excepcional del instrumento del presente decreto, en cuanto implica que el ejercicio de facultades reservadas al HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN se encuentra plenamente justificado, o sea la delegación de poderes. Y detalla en los 366 artículos del DNU, que Milei podrá intervenir en gran parte de la actividad económica, social y laboral.

“Todos o casi todos los gobiernos dicen algo parecido del anterior”.

BASES: Por su parte, la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos completa el DNU, por ahora, por cuanto se esperan nuevos envíos seguramente con nuevas sorpresas, nuevas desregulaciones y nuevas delegaciones de poder.

De entrada enuncia que la presente ley contiene delegaciones legislativas al Poder Ejecutivo nacional por la  emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, social, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria y social, especificando las bases que habilitan cada materia comprendida.

Detalla en el Artículo 3° el plazo: Declárase la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria, administrativa y social hasta el 31 de diciembre de 2025. Dicho plazo podrá ser prorrogado por el Poder Ejecutivo nacional por el plazo máximo de DOS (2) años.

“En fin, cuatro años no es nada, diría Milei”.

Se delegan entonces en el Poder Ejecutivo nacional las facultades comprendidas en la presente ley y en los términos del artículo 76 de la Constitución nacional.

Las normas que se dicten en el ejercicio de esta delegación serán permanentes, excepto cuando la naturaleza de la medida determine su carácter transitorio y así se lo disponga en forma expresa y para que no queden dudas. Se aplicarán a todas aquellas disposiciones que se dicten posteriormente y hagan referencia expresa a la emergencia pública que se declara.

“O sea en casi todos los ámbitos y casi por el fin de los siglos”.

De los extensos documentos de Milei, en este primero que redactamos tratando de entender los principios de su Gobierno.

 

2024 1 enero DNU y BASES Milei 1.docx (1)

Privatizar y privar

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El proyecto de Ley Ómnibus, enviado al Congreso nacional por el Gobierno del Presidente Milei, contiene 664 artículos, entre ellos, un capítulo, está dedicado a la educación, con 13 artículos que modifican las leyes de Educación Nacional (26206/06), de Educación Superior (24521/95) y, en menor medida, las de Financiamiento Educativo (26075/06) y Cooperadoras Escolares (26759/12).

En lo que tiene que ver con las modificaciones a la Ley de Educación Nacional propuestas, el proyecto de ley aparece como continuador del proceso de mercantilización y privatización, de la educación pública iniciado por el Gobierno del ex Presidente Macri.

Las modificatorias a las leyes de Educación Nacional, en contextos de ajuste y devaluación y creciente endeudamiento externo, muestran que la política educativa de Milei busca desarticular la capacidad del Estado como motor y garante de la educación. Dichas medidas, avanzan en la idea de transferir a los intereses privados, el diseño, gestión, localización y distribución de los beneficiarios de la educación pública.

Reformas a la Ley de Educación Nacional.

La propuesta abunda en evaluaciones, como por ejemplo, las destinadas a alumnos del nivel secundario llamadas “censales”, para el último año de estudios; o las que se recomiendan hacer para matemáticas y lengua (fuertemente vinculadas a las pruebas PISA); o bien, las dispuestas para el ingreso a la educación superior no universitaria, que no prevén ni tienen en cuenta aspectos como la contextualidad o la complejidad de las prácticas de la enseñanza en cuanto prácticas sociales y culturales que son, pero que el neoliberalismo no considera de este modo, por entender a la educación como una “mercancía”.

En general, se supone, que en algún momento determinado por la autoridad docente, lxs jóvenes deben demostrar lo que aprendieron durante cinco o seis años y que, a partir de allí, quedan demostradas sus capacidades o sus limitaciones. Pareciera tratarse más de evaluaciones selectivas, punitivas, de manera tal de valuar, no solo a lxs alumnxs, sino a sus docentes.

Actualmente, el sistema educativo garantiza que sus alumnxs sean evaluados continuamente por sus docentes, a partir de diálogos, trabajos prácticos, investigaciones, evaluaciones parciales, escritas y orales, en diferentes contextos, durante el desarrollo del proceso educativo. Este tipo de evaluación constituye una forma conveniente de integrar e incorporar conocimientos. Evita, por ejemplo, que una evaluación realizada a fines del nivel secundario, que se plantea como definitiva, se convierta en una credencial, que exponga y condicione a futuro las trayectorias educativas y laborales de lxs jóvenes.

Sólo pueden comprenderse estas iniciativas en el marco hegemónico del modelo meritocrático de la educación, que el proyecto educativo de Milei intenta consolidar, promoviendo la selección de “los mejores”, a partir de una competencia descontextualizada y desigual entre alumnxs de diferente procedencia social y/o familiar, aspecto este de fuerte influencia en los procesos educativos y que legitima la segmentación y las desigualdades a partir de la educación (Filmus, 2017).

De esta manera, se consolida el modelo meritocrático, que es a su vez de reproducción social, invisible a simple vista, y que permite la transmisión y legitimación de una herencia de clase, expresada en el “mérito” individual que perpetúa tanto los privilegios como los condicionamientos de clase, en detrimento de los sectores sociales más vulnerables de la población.

Estos grupos resultan así estimulados al abandono de la escuela, a ir a trabajar, excepto quienes pueden optar por ofertas accesibles de la educación privada, que es otra forma de privatización, la mayoría de las veces motivada por el desfinanciamiento de la educación pública, hecho muy común en los gobiernos neoliberales.

En cambio, las evaluaciones dirigidas a los docentes, cada cinco años, a modo de que certifiquen capacidades y conocimientos, como están planteadas, ponen en riesgo los puestos de trabajo e imponen condicionamientos y control ideológico al trabajo de maestrxs y profesorxs.

El sistema educativo cuenta con suficientes supervisorxs, cuya tarea es verificar y, en tal caso, sugerir las acciones pertinentes para la mejora de las condiciones pedagógicas de los docentes. Estas acciones se parecen más al inicio de una ofensiva del flamante Ministerio de Capital Humano, para debilitar la escuela pública y las organizaciones sindicales de lxs docentes.

Finalmente, y en otra clara demostración del desentendimiento que hace el Estado neoliberal con la educación pública, se decidió proponer que los estudios a distancia, como alternativa a la educación presencial, puedan ser implementados desde el segundo ciclo de la educación básica, con lo que niños de 4.º grado del nivel primario podrían quedar eximidos de concurrir cotidianamente a sus escuelas. Esto provocaría la pérdida del contacto directo con los procesos de socialización escolar y favorecería la venta de las plataformas educativas, a/cargo de fundaciones y/o empresas.

La educación superior

Entre las modificaciones a la educación superior, nos ha llamado la atención la supresión del artículo 2 “bis” de la Ley de Educación Superior, que alude a la gratuidad de los estudios de grado para la educación superior y que prohíbe gravámenes, impuestos o aranceles, a fin de evitar intenciones privatizadoras; aunque es cierto que los posgrados ya se encuentran arancelados.

Otro de los aspectos modificados del nivel superior, que reafirma el tono privatista de las reformas, es que, a partir de la sanción de la ley, quienes son extranjeros no residentes en el país deberán pagar sus estudios. Continuaría gratuita la educación del nivel solamente para argentinos y extranjeros con residencia permanente en la Argentina.

El arancelamiento mencionado incluye a las carreras de grado u otros “trayectos educativos”, tanto en las instituciones de educación superior como en las universidades públicas que, de esta manera, iniciarían los arancelamientos en carreras de grado.

La prohibición dispuesta para los extranjeros en la Argentina es una vieja aspiración de la oligarquía nacional y de sectores de las clases medias, fuertemente influidas por el discurso xenófobo de los medios hegemónicos, quienes difunden la falsa idea de que son los argentinos quienes pagan los estudios de personas que llegan de Bolivia, Perú, Paraguay u otros países latinoamericanos.

Dicho pensamiento exagera notablemente el 4.1 % de estudiantes extranjeros que en julio de 2023 se encontraban estudiando en nuestro país. Debe tomarse en cuenta, además, que solo un 3.9 % de ellos cursan carreras de grado y que los posgrados que estudia el 0.2 % restante de los alumnos universitarios extranjeros ya eran arancelados, con lo cual la prohibición expuesta es absurda y racista.

Queda de esta forma desmentida aquella afirmación de Patricia Bullrich, en sus recientes discursos de campaña, afirmando que “los extranjeros son casi la mitad del estudiantado universitario”.

Esta prohibición del Gobierno de Milei desnuda además el desprecio por la diversidad y el intercambio cultural que supone la presencia de alumnos extranjeros en las universidades públicas argentinas, en contextos de globalización y heterogeneidad planetaria.

El proyecto de Ley Ómnibus dispone, además, la obligatoriedad de un examen de ingreso a la enseñanza de grado, en el nivel de educación superior, no universitaria, para lxs egresados de la escuela secundaria. Estos deberán optar por participar de un proceso de nivelación y orientación profesional y vocacional, o bien rendir dicho examen y aprobarlo, para poder ingresar a las instituciones.

En lo que respecta directamente al financiamiento para las universidades nacionales, el Gobierno de Milei pretende sustituir el artículo 58° de la Ley de Educación Superior, que asegura el aporte financiero para las instituciones universitarias nacionales sin que este pueda, de ningún modo, disminuir.

De sancionarse la ley, la modificación impone, además, un condicionamiento que, directamente, limita la entrega de fondos públicos a las instituciones, a la cantidad de estudiantes matriculados, al tipo de carrera ofrecida y al número de egresados que puedan exhibir las instituciones. La iniciativa lesiona, la autonomía universitaria, imponiéndoles el Poder Ejecutivo a las universidades una rendición de cuentas, a partir de parámetros que las universidades revisan normalmente.

Finalmente, la Ley de Financiamiento Educativo es objeto de una modificación en su artículo 10°, al que se le agrega un artículo complementario titulado “Acuerdo con las Provincias”. En este, el Gobierno de J. Milei delega en las provincias la responsabilidad de acordar, cada una de ellas, en su jurisdicción y en los distintos niveles educativos, el salario mínimo, condiciones laborales y la carrera docente. No hemos entendido si se trata de los acuerdos que las provincias realizan anualmente, con posterioridad a la paritaria nacional, o bien si se les está transfiriendo la responsabilidad de ser las jurisdicciones las que acuerden, en exclusiva, el salario mínimo docente.

Por lo expuesto y por los perjuicios y retrocesos que pudieran ocasionar al sistema educativo y a la sociedad, aconsejamos el rechazo de lxs legisladores a los planteos de La Libertad Avanza para la educación. Asimismo, no estamos de acuerdo con la declaración de esencialidad del trabajo docente, porque elimina el derecho constitucional de huelga, ni aceptamos cualquier iniciativa, que atente contra las jubilaciones en general y las jubilaciones docentes en particular.

* Raúl Moroni es docente supervisor ex director de Educación Media y Técnica CABA. Integra “Rescate”, Grupo de apoyo técnico-pedagógico. Secretaría de Educación Media UTE. CTRA

 

Privatizar y privar

 

Renegociar para peor

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Desde el crédito de la Baring Brothers por un millón de libras esterlinas de Rivadavia, ampliado por Mitre en 2,5 millones de libras adicionales para invadir el Paraguay, llegando al paroxismo en la dictadura militar de 1976-1983, los gobiernos autodenominados liberales han endeudado al país para beneficio de una minoría parásita y rentista local, y de los acreedores, deuda que paga el pueblo argentino privándose de consumir lo que produce y vendiendo el patrimonio nacional.

Repiten la historia cada vez que pueden, en contraste con los gobiernos nacionales y populares, como los de Hipólito Yrigoyen, Juan Perón, Arturo Illia y los Kirchner, que no solo no se endeudaron sino que lograron disminuir la deuda en términos nominales y más en términos reales, porque hicieron crecer el PBI [1].

Pero desde el 10 de diciembre de 2015 nos endeudaron tanto el gobierno de Macri como el de Fernández. La administración Cambiemos (2015-2019) incrementó sideral y terminantemente la deuda externa. Las necesidades financieras del Tesoro Nacional dejaron de atenderse principalmente con fuentes domésticas y en pesos. y comenzaron a cubrirse a través de un proceso acelerado de endeudamiento externo.

La deuda externa argentina equivalía en diciembre de 2015 a 222.703 millones de dólares: el 60% era intra-sector público (en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS, de los bancos oficiales, de distintos fondos fiduciarios argentinos, etc.), el 9% con organismos internacionales (unos 20.043 millones de dólares, y no teníamos deuda con el FMI, al que se le habían pagado todas las acreencias en enero de 2006) y el 31% con el sector privado (unos 69.038 millones de dólares). Por lo tanto, la deuda externa en poder de organismos internacionales y bonistas privados era de 89.081 millones de dólares.

En diciembre de 2019 pasó a ser de 320.630 millones de dólares: el 40% intra-sector público, 22,7% con organismos internacionales (mayormente el FMI, por el equivalente a 44.599 millones de dólares) y 37,3% con sector privado. La deuda se incrementó en 97.927 millones de dólares durante la gestión de Cambiemos y desmejoró sensiblemente su distribución (acrecentándose la externa) y la perentoriedad de los plazos.

El gobierno presidido por Alberto Fernández, a su vez:

  1. No investigó la deuda dejada por la administración de Cambiemos [2];
  2. Con reservas internacionales del Banco Central le vendió, en los cuatro años de gestión, 28.472 millones de dólares al precio oficial a las empresas privadas, para que paguen sus supuestas deudas (balance cambiario al 30/09/2023);
  3. El déficit fiscal heredado y agravado por la asistencia a la población por la pandemia del Covid-19 (en este caso justificadamente) fue financiado con la colocación de títulos de deuda en pesos en el mercado interno pero ajustables por inflación o por dólar oficial o por las dos cosas (bonos dual) por un monto total de 57,5 billones (en pesos pero equivalentes a unos 71.000 millones de dólares al tipo de cambio oficial) cuando se habían heredado deudas en pesos por un monto mucho menor [3].
  4. Más la deuda con los importadores, a quienes se les permitió comprar del exterior (mayoritariamente de sus casas matrices, como es el caso de las empresas de energía, las automotrices y las armadurías de productos electrónicos de Tierra de Fuego) y que el mismo gobierno del Frente de Todos mediante las comunicaciones A 7874 y 7877 del BCRA les consintió suscribir letras (Lediv) en pesos al tipo de cambio oficial con cobertura dólar linked (se ajusta de acuerdo al precio del dólar oficial y se devaluó nuestra moneda en más de un 100%). El gobierno de Milei extiende el beneficio en un título denominado BOPREAL (Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre) por la Comunicación “A” 7918 del BCRA, que tiene vencimiento el 31 de octubre de 2027, con el agravante de que recién se está armando el registro de beneficiados, pero el mismo gobierno estima que por este procedimiento la deuda externa se acrecienta en unos 36.000 millones de dólares.

El acuerdo con el FMI

No bien inició su gestión, el gobierno de Cambiemos solicitó créditos para endeudar al país en forma desaforada. La suba de la tasa de interés de largo plazo de la Reserva Federal de los Estados Unidos en abril de 2018 generó en la Argentina la fuga de capitales, con su consiguiente corrida cambiaria del 100%, que obligó a la administración a endeudarse con el FMI en un crédito stand by por 57.000 millones de dólares, acordado por el directorio de ese organismo el 20 de junio de 2018.

De dicho crédito se efectivizaron 44.599 millones de dólares porque la directora general de esa época, Christine Lagarde, ante la venta irresponsable por el BCRA presidido por Luis Caputo de los dólares de ese préstamo, le solicitó a Mauricio Macri su remoción como presidente del BCRA y suspendió la parte restante del mismo.

El gobierno de Alberto Fernández, en lugar de investigar la deuda, la aceptó en su totalidad. Negoció por un lado con los tenedores privados, tanto con jurisdicción extranjera como local, prácticamente por 105.000 millones de dólares, que se canjearon por títulos que devengan interés y comienza a amortizar capital en el segundo semestre de 2024 y vencimientos en escala desde este año hasta el año 2041; y, por otra parte, con el FMI se cambió un crédito stand by a tres años por un Plan de Facilidades Extendidas en que cada vencimiento de capital se refinancia a 10 años. De esa manera, y de cumplir con todos los pagos, la deuda con el FMI se cancelaría en septiembre de 2034.

El Plan de Facilidades Extendidas tiene metas trimestrales y  debe ser revisado cuatro veces al año por los técnicos del FMI, quienes determinarán si se cumplió o no con las metas propuestas.

Las metas anuales del Memorándum de Entendimiento con el FMI fueron de un déficit fiscal sobre el PIB de 2,5% para el año 2022, de 1,9% para 2023, de 0,5% para 2024 y de 0% para 2025. Acompañada de una fuerte reducción del financiamiento por parte del BCRA, que fue del 3,7% del PIB en el año 2021, del 2% para 2022 y del 1% para 2023.

Los funcionarios del actual gobierno encabezados por Luis Caputo y Nicolás Posse acordaron con el equipo de FMI dirigido por el director adjunto de su Departamento del Hemisferio Occidental, Luis Cubeddu, una revisión del acuerdo, y las metas fueron más drásticas. Por un lado, el gobierno propuso un superávit primario de 2% del PIB para este año y, paralelamente, acrecentar las reservas internacionales netas en 10.000 millones de dólares para finales de 2024, incluidos 2.700 millones de dólares acumulados durante las últimas semanas de 2023 (cuando el Tesoro de la Nación colocó una Letra intransferible en dólares por 10 años por 3.200 millones de dólares).

La inconsistencia y la contradicción en el cumplimiento de ambas metas son tajantes. Por un lado, el gobierno devaluó nuestra moneda para favorecer las exportaciones y encarecer las importaciones, pero al devaluar también liberó los precios (demostrando el profundo desconocimiento de las leyes económicas en general y, en particular, de su aplicación en nuestro país), por ende la escala inflacionaria del 25,5% en diciembre, una tasa similar en enero y otra en febrero, hacen que la devaluación no recomponga en términos reales el poder adquisitivo de las divisas en la Argentina, y deba volver a devaluar, y así sucesivamente.

La prueba está en que “el campo”, como les gusta llamarse a los productores agropecuarios, está liquidando lo estricto y necesario para cubrir los costos fijos y otros gastos, pero no hay operaciones a futuro de venta de soja y de maíz.

Al devaluar a la vez al Estado nacional y a las provincias endeudadas en dólares, como recaudan en pesos, le es cada vez más caro comprar esas divisas. Por ende, la inflación le “licúa” el gasto en pesos (salarios, jubilaciones y pensiones, etc.) a lo que se suma la suspensión de parte de la obra pública, por lo que si la población soporta estoicamente es probable cumplir la meta fiscal, pero no la cambiaria, máxime cuando en 2024 el Tesoro deberá afrontar vencimientos en moneda extranjera por 16.698 millones de dólares:

  • FMI: 7.258 millones de dólares (2.798 de intereses y 4.460 de capital);
  • Títulos públicos: 4.440 millones de dólares (cerca de la mitad está en manos del sector público);
  • Club de París y otros organismos internacionales de crédito: 5.000 millones de dólares.

Podrá renegociar una parte de la deuda externa, pero no puede con los ingresos del erario público comprar la cantidad de dólares para pagar las obligaciones externas y a la vez acrecentar las reservas netas en 10.000 millones de dólares. Salvo que vendan las acciones de empresas públicas y el Tesoro de la Nación se apropie del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS, como se propone en el Mensaje 7/23 del PEN conocido como Ley Ómnibus [4].

En síntesis, el personal técnico del FMI y las autoridades argentinas llegaron a un acuerdo sobre la séptima revisión del Memorándum, pero debe ser aprobado por el board del FMI a fin de mes. Exactamente después del miércoles 24 de enero de 2024, en que las distintas centrales de los trabajadores van a decir en la calle si aceptan mansamente el despojo de sus ingresos, de los jubilados y pensionados, y la venta del patrimonio nacional.

Todo por una deuda que no benefició al pueblo argentino y que, como demostró El Cohete a la Luna en una muestra de 10 grandes empresas endeudadas, ninguna de ellas puede justificar de dónde sacó los pesos para comprar la cantidad de dólares adquiridos en los cuatro años de gestión de Cambiemos.

Ante esa situación, el senador Oscar Parrilli presentó el proyecto de ley que obtuvo la sanción del Senado de la Nación y dictamen de mayoría en las dos comisiones que trataron el tema en Diputados (Legislación General y Presupuesto y Hacienda) , por el que se crea un fondo en dólares para la cancelación de la deuda con el FMI, que se constituye con las cuentas en el exterior no declaradas al fisco. Del 20% es la multa para las empresas que reconozcan la evasión, del 35% para las que lo declaren en los primeros seis meses de vigencia de la ley, y del 50% para las cuentas que se encuentren pasado este tiempo.

Con decisión y patriotismo, un equipo de contadores y peritos de las facultades de Ciencias Económicas de las universidades nacionales de todo el país puede verificar los estados contables de las 100 primeras empresas que compraron 24.679 millones de dólares en 2016-2019. Y continuar con otras tantas más. Y a la par conminar a la AFIP a que realice un informe sobre esas empresas y sobre las declaraciones juradas de 100 personas físicas que compraron 822,6 millones de dólares en dicho período.

Si no se realiza la investigación es el pueblo argentino el que paga con su pobreza y exclusión la fuga de capitales y la evasión de los ricos.

 

[1] Y el PIB crece cuando se mejora la distribución del ingreso, con el consumo interno como impulsor de la demanda. Como decía el general Perón: “Para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación”.
[2] Con esa deuda se hubieran podido recuperar los puertos, volver a tener marina mercante, se hubiera podido construir un millón de viviendas, pero no se compró un ladrillo y no hay ningún informe sobre el destino final de la misma.
[3] La deuda interna (títulos en pesos) a diciembre de 2019 era en Bonos en pesos (de ese año) de 2.113.247 millones (de los cuales el 60,8% era en títulos ajustables por CER y el 39,2% a tasa fija) y a ello se le debe sumar las Letras por 561.577 millones de pesos (89,11% ajustable y 10,89% a tasa fija). Dato de la Secretaría de Finanzas de la Nación. Ajustando dichos montos por el IPC del INDEC no es no tan siquiera la tercera parte de la deuda en pesos que generó el gobierno del Frente de Todos.
[4] En su artículo 226, el proyecto enviado al Congreso señala: “Dispóngase la transferencia de los activos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad creado por el Decreto 897/07 al Tesoro Nacional. Facultase el PODER EJECUTIVO NACIONAL a adoptar todas las medidas necesarias para la instrumentación de lo previsto en el presente artículo”.

 

Renegociar para peor

Informe económico mensual

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Hoy 22 de DICIEMBRE 2023: Inflación de NOVIEMBRE. Todo cambia a partir de diciembre.  No obstante esperando para los lectores, en lo posible un tranquilo cierre del 2023 y la aventura del 2024.

Pero mientras finalizaba el documento apareció el DNU -2023-70-APN-PTE, y como alguno de los vocero hizo el comentario sobre un baño de libertad, parece oportuno una lectura de John Rawls en particular “Teoría de la justicia” y el “Liberalismo político” que como filósofo de la política pone énfasis en la justicia, y ello exige igualdad como contrato social en la democracia. Sirve para evitar fundamentalismos.

Viene muy bien la repetir frase adjudicada al escritor francés Gustavo Flaubert: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena”.

Nuevo gobierno de Milei, es espera.

Pensábamos en reducir el documento ya que el nuevo gobierno a partir de diciembre da vuelta la macro y todos sus ingredientes, pero luego nos dijimos mejor contar con todos los cuadros y gráficos concernientes al gobierno anterior para observar de cerca los cambios que se avecinan.

El anterior gobierno se despide con una fuerte apreciación del tipo de cambio oficial, y que supuestamente con tal apreciación iba a impactar en los precios mejorando resultados electorales, nada de eso ocurrió y aparece Milei.

¿Qué harán las nuevas autoridades a partir de diciembre sobre esto? Algo ya sabemos pero lo analizaremos en el próximo documento. Esperando a Milei entonces.

Como Inodoro Pereyra y Mendieta están siempre atentos a los acontecimientos, cambios de gobierno en el mundo y en país y otros hechos, y muy al día con la expresión de que las “fuerzas del cielo van a apoyar a la Argentina”. Por eso sentados y tomando mate se desarrolla el siguiente diálogo en el hospital visitando a su viejo amigo convaleciente.

Amigo convaleciente: “Don Inodoro…….y digo yo……..en lugar de hacerme subir al Cielo……considerando mi estado………..No podrían bajar ellos”.

Mendieta: “Que lo pario”.

Amigo: “Pese a todo, usted es optimista, Pereyra”.

Pereyra: “Es que esto es como la yuvia.  A la final siempre para, amigo”.

Mendieta: “Dígaselo a Noé”.

Continuará………………………..

 

2023 NOVIEMBRE proc. DIC. IPC INFLACION.docx

La política exterior y el interés nacional

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La presidencia de Javier Milei comienza cuarenta años después de que iniciara la reciente etapa democrática. Durante la campaña a la Casa Rosada, él y sus voceras, asesores y militantes expresaron sus preferencias y propuestas en el frente internacional.

Siendo candidato de La Libertad Avanza, Milei enunció una combinación de hiper-occidentalismo, anti-comunismo, desdén por el multilateralismo, y fuerte personalismo. Anunció además acciones unilaterales, desinterés en lo regional, cuestionamiento del cambio climático, confianza total en el libre mercado, y una sintonía con líderes de derecha radical. Una promesa de reorientación más drástica e ideológica que lo ejecutado por Menem y lo promovido por Macri, pero en condiciones de mayor vulnerabilidad del país.

Después del triunfo en segunda vuelta, surgieron señales de actores cercanos a Milei y de partidos que lo apoyaron en el balotaje intentando re-interpretar esas ideas. Pulir la imagen individual, matizar afirmaciones y usar un lenguaje apaciguado parecieron ser el propósito.

Solo ahora se podrá conocer la diplomacia libertaria concreta. No corresponde evaluar ex ante la política internacional de un gobierno que comienza; ya llegará la oportunidad de examinar la gestión específica. Gestión con varios protagonistas: la Presidencia, la Cancillería, los Ministerio de Defensa y de Economía, y otras áreas influyentes como Seguridad, e incluso quizás de la cartera de Capital Humano.

Así, la evaluación de la política exterior de Milei deberá considerar de qué modo se satisfacen los intereses nacionales. El término “intereses nacionales” es polisémico. Distintas perspectivas los definen de acuerdo con su lente analítico: el idealismo, el realismo, el constructivismo, el liberalismo, el feminismo, el neo-marxismo.

Para algunos enfoques se trata de una motivación, para otros de un objetivo o una guía. Como bien señalaba Charles Beard en su libro de 1934, el concepto de interés nacional desplazó la idea de la “voluntad del príncipe”; con lo cual se entiende que la satisfacción individual de un jefe de Estado no garantiza el interés colectivo. La evolución de la democracia ha hecho inviable una aproximación decimonónica al interés nacional.

Es evidente que existen intereses nacionales vitales, secundarios y terciarios que se expresan, a su vez, en el tipo y alcance del comportamiento de un gobierno. Por ello, resulta indispensable precisar prioridades, necesidades, metas y deseos ante un entorno externo determinado.

Eso implica planeación e implementación: hay tanto una dimensión aspiracional como operativa, para lo cual la improvisación y la inconsistencia resultan disfuncionales.

También existen intereses permanentes y variables; los primeros son constantes en su centralidad y en el tiempo, los segundos están sujetos a circunstancias políticas, por ejemplo, una nueva fuerza en el Ejecutivo. Cabe aclarar que estos últimos intereses, para ser alcanzados, no deben colisionar con los inmutables pues eso afectaría lo que se consideran los core interests de una nación. Para que esto último no suceda es crucial que la nueva administración eluda lo que Roberto Russell llamó el “síndrome de la desmesura”, una nota repetida de nuestra diplomacia.

Adicionalmente, es esencial destacar que el interés nacional tiene como punto de referencia al Estado y como centro de atención a la sociedad. El mercado no asigna los intereses nacionales ni los únicos beneficiados de su defensa y promoción pueden ser los intereses particulares de una élite.

Si hay algo anti-casta es la mejora y protección de los intereses de las mayorías ciudadanas. Los fines principales, en el marco de una democracia, de una política exterior basada en los intereses nacionales apuntan a la supervivencia del país, la prosperidad material, el bienestar social, la convivencia política y la autonomía internacional. Por eso, en el plano mundial los intereses nacionales se ven fortalecidos domésticamente si se preserva la paz, se garantiza la justicia social, se logra la sustentabilidad ambiental y se refuerza la gobernanza global.

Todo lo anterior remite, entonces, a la cuestión del éxito en política exterior. David Baldwin escribió en 2000 un texto muy ilustrativo al respecto (“Success and Failure in Foreign Policy”). En esencia, el autor subraya que una gestión exitosa es aquella que evita incurrir en costos excesivos.

Los logros pírricos y simbólicos—de acuerdo con las metas trazadas—no son triunfos reales; son apenas transitorios y reversibles. Algo menos glamoroso como avances parciales pero sólidos pueden generar, a largo plazo, más beneficios. En breve, no hay que romper o refundar todo.

Baldwin también se refiere a ponderar la efectividad de los instrumentos desplegados respecto a los objetivos deseados y tomando siempre en consideración a la contraparte (sus metas y su eventual respuesta). Nuestra notoria fragilidad exige prudencia, no estridencia. El conocimiento limitado del tipo de interacción que se tiene con otro/s Estado/s puede ser un hándicap. Precipitarse por un curso de acción que no cuenta con un fino análisis costo-beneficio es riesgoso y oneroso; probablemente mayor para la Argentina.

En todo caso, una política exterior exitosa será la que incremente el poder relativo del país, mejore la calidad de vida de los ciudadanos y afiance la autoestima nacional.

 

https://www.clarin.com/opinion/politica-exterior-interes-nacional_0_ew2bycVxFX.html

Informe económico mensual

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Documento anterior al discurso que pueda plantear el Ministro Caputo.

En este documento consideramos como base de información la revisión del FMI “IMF Country Report Nº 23/312 de agosto del 2023”. Revisiones combinadas quinta y sexta del acuerdo ampliado en el marco de la Facilidad Ampliada del Fondo para Argentina con el gobierno de Fernández y de Massa.

En este caso solo observamos como base la información que tiene que ver con lo elevado por el FMI referido a Ingresos, Gastos Primarios, Déficit o Superávit Primario y Déficit Financiero.

Entendemos que el nuevo gobierno de Milei tratará con el FMI una revisión con el objetivo de lograr un acuerdo, ampliación del existente, ingresos de dólares o modificación del mismo. Lo sugerido por el FMI, como también la Carta de Intención y la Actualización del Memorándum de Política Económica firmada por Massa y Pesce, todos con fecha del 17 de agosto del 2023, será de ayuda para algo similar pero sobreactuado por parte del gobierno de Milei, que posiblemente está esperando lo elevado al Congreso para contar con la aprobación, si logra acuerdos políticos necesarios para pasar ese filtro. Pero las recomendaciones  del FMI en su momento no estarán fuera de carril con las propuestas posibles del nuevo gobierno. En esto se incluye reducir la inflación, los gastos, la emisión del Banco Central, cepo, devaluación, recomposición de reservas. No puede estar ausente el serio problema de la pobreza y la indigencia, ¿pero cómo solucionarlo?

Los valores expuestos por el FMI seguramente serán modificados en la nueva revisión, pero sirven de base para ir observando las propuestas del plan macroeconómico de Milei, las medidas más inmediatas y el plan de estabilización.

Para todo lo anterior (en particular Recursos y Gastos), mostramos cuadros y gráficos sobre la base de las propuestas del FMI de agosto de 2023.

Agregamos sin mayores comentarios otros cuadros que corresponden a la información de los últimos años del Sector Público Base Caja Esquema Ahorro – Inversión. Ayuda a las comparaciones con lo anterior y es lo que se irá viendo en las publicaciones que realiza la Secretaría de Hacienda de la Nación. Para completar la información, resultan de gran utilidad los documentos producidos por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) que mensualmente analiza la ejecución presupuestaria de la administración nacional.

El FMI en algún momento del documento declara que el país necesitará refinanciar la deuda a largo plazo. La más reciente fue durante el 2020. No hace tanto, pero será necesaria otra vez.

Don Inodoro y Mendieta nunca están ausentes en los momentos políticos claves y reflexionan de la siguiente manera con eje en la inflación y la crisis económica:

Inodoro: “¡Pensar que yo supe tener un chiquero yeno e’ chanchos alcancías!”

Mendieta: “Animalitos e’ dios.”

Inodoro: “Con la crisis económica anda tuito el mundo con el corazón en la boca.”

Mendieta: “Al menos, así tienen algo pa’ masticar.”

 

2023 diciembre FMI y Base CAJA.docx

Reflexiones después del sopapo

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El término, desde el título, ya nos pone en contexto de lectura. El sopapo, el “estate quieto”, el “sopla moco”, etc. herramienta del Piaget de nuestros padres, tal vez no era seguido por nosotros por una reflexión racional sobre las causas, pero sí incorporábamos el aprendizaje de lo que significa “eso no se hace” en los términos culturales de época.

Forzando una extrapolación al mundo de la vida del escribiente, la política -y a esta altura de la vida- nos permite algunas reflexiones más o menos racionales –al menos en su hilván argumental-

¿Y –ahí no más- se habrá entendido en términos políticos que la sociedad nos dice “eso no se hace”? Todo un tema ya que la sociedad y sus sentidos generalizados sólo imponen tendencias que albergan en su seno heterogeneidades inconmensurables.

Una teoría –a la que yo concurro muchas veces- nos plantea que, siendo la complejidad de la realidad imposible de aprehender en su complitud, ello requiere aumentar la complejidad interna para lograr mayores grados de entendimiento. En consecuencia, este ejercicio supone deconstruir las lógicas que gobiernan nuestras vidas, al fin, el/los sistemas en los que transcurre.

Para los actores del sistema político esta propuesta debería iniciarse con la conciencia de que estamos haciendo “muy bien” cosas que ya no deben hacerse.

Inmediatamente surge la pregunta sobre los por qué se insiste en esas conductas devenidas de axiomas que abonan la racionalidad endogámica de las organizaciones (burocracia en términos de Max Weber hace ya más de un siglo). Lógica que antepone la necesidad de la existencia de la organización a los principios que la crearon. Pasa en la política, en las religiones, en los movimientos sociales, en la ciencia, etc. etc.

Obviamente, no hay una única razón. Acostumbramos a buscarlas en la ética o en la moral, y por estos días hasta en las creencias religiosas; cuestiones que pueden ser útiles para elaborar juicios sobre las personas, pero no sobre el funcionamiento del sistema. Hace falta un nivel de abstracción mayor y más complejo.

Ese mayor nivel de abstracción supone entender que más allá de las buenas intenciones de una persona, el sentido de funcionamiento que impera dentro de cada organización y en cada sistema, lo trasciende a pesar de ser ella la que debe operacionalizarlo.

Es ocioso mencionar que Javier Milei ha llegado a la presidencia de la nación sin ningún tipo de organización institucionalizada que lo sostenga. Sin embargo, si construyó fuerza sociopolítica.

De este ejemplo gráfico –para no recurrir a la vieja discusión que contrapone partido político con movimiento, en el ámbito del peronismo- es fácil concluir que el partido político no es una herramienta útil para la construcción política. Ningún partido político está exento de este aserto. Ni siquiera el liberalismo light del radicalismo pudo superar esto sin la aparición del liderazgo social y político de Alfonsín.

Es que la función social del partido político no es la construcción política, podrá ser útil para la formación de cuadros (si hay voluntad para ello), podrá ser la única herramienta para participar del sistema electoral, pero no está en sus posibilidades construir liderazgos socio políticos. No puede contener la diversidad social porque esa no es su función en el sistema.

Otro tanto ocurre con los movimientos sociales cuya función social es la contención de la pobreza y la sub-inclusión de los sectores vulnerables en los márgenes del sistema capitalista. A la hora en que los líderes de esas organizaciones tienen voluntad de saltar al plano de la disputa del poder político encuentran serias dificultades, toda vez que en general, los recursos monetarios con los que se desarrollan siempre provienen del estado, en consecuencia, están obligados a negociar con el gobierno de turno y los poderes constituidos que, obviamente, los mantendrán disciplinados.

Sin que la mención signifique adhesiones ni deméritos éticos o morales, el ejemplo de Juan Grabois (tiene apoyos internacionales que le permiten el salto –dicho por él en TV antes de abordar el avión en Ezeiza-), dejando su lugar en la organización social para dedicarse “a la política”, es gráfico para lo que estoy planteando, también se puede mencionar el fracaso político de los líderes del Movimiento Evita.

De las llamadas “orgas” –organizaciones de estructuración vertical- los mayores podemos hablar un rato largo, pero en el presente el fracaso político nacional de La Cámpora –con la excepción de Bs. As.- está a la vista.

Párrafo aparte merecen otro tipo de organizaciones, sindicatos, por ejemplo, cuyos dirigentes pueden pasar a la política, aunque siempre por vía de adhesión personal a organizaciones de ese sistema, nunca por acción directa de su organización.

Es decir, el principio esbozado por Perón sobre que “la organización vence al tiempo” no resuelve la pregunta sobre qué tipo de organización. Él mantenía dos, el movimiento y el partido.

No hace falta decir que a nivel global las sociedades muestran disconformidad con estas formas que el sistema político ofrece como opciones a lo cual nos responden “eso no se hace”

El mentado espíritu frentista del peronismo y últimamente las coaliciones no son otra cosa que la búsqueda de construcciones políticas que superen la incapacidad anteriormente planteada. Encontrar esas salidas son la condición de posibilidad de cumplir con la función social del sistema político: “Construir decisiones colectivas vinculantes”

¡Vaya si Juan Domingo Perón sabía de estas cuestiones! Lástima que esas enseñanzas fueron olvidadas después de su fallecimiento o, lo que es peor, reemplazadas por los intereses fragmentarios de las localías (caudillismo le llamaba Perón).

La institucionalización de esas estructuras organizativas las vuelve rígidas y la lógica interna a la que aludíamos se realimenta a sí misma, al punto de ser muy improbable que en su interior se reflexione sobre esta cuestión –pregunten a Francisco respecto de esto que decimos, en relación al Vaticano, como caso extremo de organización-

Si uno mira globalmente lo que ocurre puede llegar a aseverar que esas formas organizacionales ya son anacrónicas, lo que no significa que vayan a desaparecer, de ello se puede derivar “una” causa –al menos- del aumento del nivel de los conflictos sociales con trasfondo político: falta de ámbitos adecuados para su gestión.

Este déficit o complejidad al interior del sistema político termina sobrecargando las funciones del Estado y cuando éste es rebalsado se traslada el conflicto al sistema del derecho provocando a su vez la politización del mismo con las consecuencias que todos conocemos.

Sobre cómo la sociedad procesa estas cuestiones filósofos y sociólogos están a full en su elaboración teórica –hay para todos los gustos-, en particular, sobre el fenómeno Milei no tengo dudas que se escribirán libros enteros.

Volviendo, entonces, al tema de la construcción política y su aspecto organizativo, es interesante anotar que uno no es un iluminado y que el tema da vueltas por todo el sistema académico desde hace rato y que se incrementó el interés por él a partir de la invención del transistor que constituyó la revolución tecnológica por excelencia del siglo xx. Al igual que otros inventos que en el siglo xix cambiaron el mundo, éste también lo hizo ya que la información y su transporte es el insumo básico de la “sociedad del conocimiento” que estaba en curso desde principios de dicho siglo (Relatividad, Cuántica, Astrofísica, Biología, etc.)

Y, ¿qué cosa es una organización –abstrayéndonos de lo material y de lo normativo- que no sea un complejo de decisiones que se encadenan unas a otras a partir del tráfico de información? Esto es válido para cualquier organización, sea de núcleos humanos, económicas, cibernéticas, biológicas o la que ustedes quieran.

Debería ser de nuestro interés –el político- aquello que llamó la atención académica: las redes, la organización en rizoma o rizomática, cuyo ejemplo más usado, aunque no sepamos su calificación como tal, es el hipertexto, la nube en internet, invento militar cuyo concepto es de uso habitual en el mundo empresario y científico desde hace rato (década 70/80 especialmente).

Si de política se trata, es interesante ver cómo se organiza el movimiento feminista que contiene diferencias ideológicas, sociales, religiosas, de opción sexual, etarias, etc. y no sólo no se diluye, sino que se ha estabilizado y siempre en vías de crecimiento.

¿Habrán encontrado la causa que nos decía el General? Se puede aseverar que sí y que la misma no puede ser contenida por ningún partido político en su complitud.

¿Podrá el peronismo abordar este debate? O terminará sus días como le ocurrió al PRI de Méjico.

No quiero terminar sin anotar que la forma organizativa y la causa constituyen un par indisoluble para la construcción política cualquiera de las dos, sin la otra, no es más que “rosca” o arreglos de intereses personales de distinto tipo que nada tienen que ver con nuestro tema.

Un desengaño atroz

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La teoría que defiende y pregona Javier Milei es que todo debe determinarlo el mercado, por ende su plan se reduce a adoptar una serie de medidas para eliminar las restricciones que impiden que la oferta y la demanda actúen libremente.

Con ese objetivo y para que el libre mercado funcione es primordial el derecho de propiedad, por eso su máximo referente, el economista estadounidense Murray Rothbard (1926-1995), sostenía que “el derecho humano de todo hombre a su propia vida implica el derecho a encontrar y transformar recursos: a producir aquello que sostiene y hace avanzar la vida. Ese producto es la propiedad del hombre. Por eso, el derecho de propiedad es el más importante de los derechos humanos; cada individuo, según nuestra comprensión del orden natural de las cosas, es el dueño de sí mismo, el gobernante de su propia persona. El derecho del hombre a la libertad personal es, pues, su derecho de propiedad sobre sí mismo”[1].

En su concepción idílica no se plantea que en una sociedad hay trabajadores cuya única propiedad es su trabajo, que hay quienes no tienen trabajo, que hay pobreza y miseria, frutos de un modelo de apropiación que niegan y ocultan con una teoría intrincada, absurda y ruin, que lo que busca es justificar lo injustificable.

En diez provincias de la Argentina actual, según el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (ReNaTEP), bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, el empleo popular (changas, compra y venta de usados, vendedores ambulantes, peones golondrinas, etc.) supera tanto al empleo registrado privado como al público. Son los casos de Tucumán, Chaco, Salta, Santiago del Estero, Misiones, Jujuy, Formosa, Corrientes, Catamarca y La Rioja.

 

Inscriptos/as al ReNaTEP y asalariados registrados en el SIPA (sectores público y privado). Distribución por provincia. 4 de abril de 2023.

Por eso, el economista chileno Carlos Matus Romo (1931-1998) afirmaba: “El mercado es de vista corta, no resuelve bien los problemas de mediano y largo plazo; es ciego al costo ecológico de los procesos económicos; es sordo a las necesidades de los individuos y sólo reconoce las demandas respaldadas con dinero; el hambre sin ingresos no vale; es deficiente para dar cuenta de las llamadas economías externas, es decir cuando hay costos o beneficios indirectos; es incapaz de lograr el equilibrio macroeconómico; opera torpemente cuando en el sistema dominan los monopolios, se cierra la entrada a nuevos competidores y las economías de escala son discontinuas; no puede lidiar contra la falta de patriotismo, la corrupción y la deshonestidad; distribuye mal el ingreso nacional y puede hacer más ricos a los ricos a costa de los pobres, etc.”[2].

En pos de justificar lo injustificable, los marginalistas se abstraen de la realidad y plantean siempre beneficiar al gran capital, al que le confieren el rol de gran ordenador: “El hambre sin ingresos no vale”, no genera demanda, ergo no existe.

Tal vez mejor que Milei lo dice Diana Mondino, profesora de UCEMA (que es la universidad privada local de la escuela de los Chicago Boys), hija del recientemente fallecido Víctor Mondino (creador y presidente del Banco Roela SA), directora de ese banco y ex integrante del directorio de empresas como Pampa Energía, Edenor, Banco Supervielle, Bodegas Valentín Bianchi, Loma Negra, etc.

El jueves último, invitada por la Unión Industrial Argentina (UIA), la nombrada canciller de Milei ratificó la intención de “liberar el cepo cambiario cuanto antes” y aseguró que, de esa manera, las empresas podrán conseguir libremente los dólares necesarios para pagar importaciones “a precio de mercado” (no tuvo necesidad de decir cuál es el precio del dólar, porque lo dirá el mercado).

Los precios van a subir pero “la gente no va a comprar a un precio disparatado, todas las empresas del mundo querrían subir sus precios, y no lo pueden hacer porque la gente no compraría”. “Cuando vos tenés tres empresas que no pueden subir el precio y cinco que si pueden, fundiste tres, sabiendo cuáles son esas tres, y las otras cinco a lo mejor se divierten a costa de las tres que se fueron”, razonó.

“Las divisas son de los exportadores, no del Banco Central”, dijo (en ese momento los empresarios presentes en el auditorio del Centro de Convenciones aplaudieron, en algunos casos de pie). Y cerró su alocución: “Que el exportador venda al precio que quiera o pueda, que incluso no va a tener la obligación de ingresarlos al país”, por ende “cuando un exportador se encuentre con que cobró todos sus dólares afuera, la mitad de ustedes va a decir ‘che, los dejó afuera’. La otra mitad va a decir ‘traigo una parte, pago mis deudas y me quedo tranquilo’. Y algunos van a decir ‘traigo los dólares y compró a la empresa que no pudo competir y se fundió’”.

Con la misma liviandad, confirmó que se buscará eliminar la Secretaría de Comercio de la Nación, en línea con lo que había adelantado el día anterior Milei, porque los precios deben ser libres, no regulados.

La realidad

Mientras Diana Mondino opina como “Señora Gorda”, el personaje creado por Landrú (Juan Carlos Colombres) de una mujer paqueta atrincherada dentro de una mullida burbuja en un barrio cerrado, que cultivaba una ignorancia completa sobre la marcha del mundo y sus alrededores y se sorprendía ante cualquier acontecimiento que le proveyera la realidad en forma de noticia, ante el cual solía reaccionar con una muy limitada artillería de prejuicios, Milei repite y plagia a Rothbard, los mercados de dólar futuro descuentan una nueva devaluación y, en las últimas ruedas, los contratos para fines de diciembre 2023 fueron pactados con un dólar oficial de 770 pesos. Esto implica una suba del 103% con respecto al precio del dólar oficial de 379 pesos del viernes último.

 

 

Milei ignora el Teorema de Carlos Díaz Alejandro (1937-1985): “La suba del tipo de cambio encarece los alimentos, reduce el salario real (dado el salario nominal, que no se incrementa en la misma proporción) y, por la baja elasticidad-precio de la demanda de alimentos (pese al aumento del precios se sigue demandando alimentos porque se debe comer para vivir), comprime la demanda de otros bienes, por ejemplo manufacturas, de parte de los trabajadores. Dada la inelasticidad de oferta del bien exportable (se depende de la demanda de otros mercados y no todos los alimentos se exportan en la cantidad que no se consume en el mercado interno), el aumento de su precio no estimula mayor producción ni empleo en el sector. La caída en la demanda de manufacturas no se ve compensada por una demanda proveniente de los mayores beneficios del sector que produce el bien exportable”[3].

Por eso, porque el conocimiento de Milei sobre la ciencia económica se limita a la microeconomía y dentro de ella a un sector marginal como son los auto-denominados anarco-capitalistas, puede afirmar como si fuera una verdad revelada que “el salario no te alcanza porque te sobra Estado. En la medida que vos corras al Estado, una de las cosas que va a permitir es recomponer el ahorro, eso va a generar más inversión y más fuentes de trabajo y con más productividad y, por ende, los salarios van a ser más altos”, aseveración mil veces desmentida por la realidad porque la súper ganancia que tiene un sector privilegiado hace que se fuguen capitales y no que se invierta en el país, salvo, como dice Mondino, para quedarse con la empresas quebradas, con lo que se concentra y extranjeriza aún más la economía nacional, que es el verdadero objetivo de los grandes grupos financieros que imponen a Luis “Toto” Caputo y a Joaquín Cottani (que viven y trabajan para el capital financiero en los Estados Unidos), a Guillermo Ferraro, de la auditoria anglo-norteamericana KPMG, o a Eduardo Rodríguez Chirillo, que trabaja en la sede central del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En síntesis

Javier Milei afirma “arrancaremos con la reforma del Estado y vamos a buscar una solución para las LELIQS”, que son los temas a resolver de manera urgente para poder comenzar a ordenar la economía.

Para ello, el presupuesto nacional 2024 del nuevo gobierno va a ser una de las piezas fundamentales del paquete de medidas con el que buscan reencausar el vínculo con el Fondo Monetario Internacional, la Casa Blanca y el Tesoro de los Estados Unidos, con los cuales no les fue nada bien en la gira de tres días que hicieron Milei, Nicolás Posse, Luis Caputo, y Gerardo Werthein, acompañados por el embajador Marc Stanley, en la última semana de noviembre. Los funcionarios de esos organismos le dijeron que la violenta devaluación propuesta, la suba de precios, la quita de subsidios energéticos y el ajuste fiscal generan un conflicto social inminente, que ni Milei ni Mondino están en condiciones de entender y prever.

Sí lo comprende Mauricio Macri, que se opuso a que Patricia Bullrich sea la ministra de Seguridad, no quiere que el PRO aparezca reprimiendo la protesta social y en cambio pretende poner al presidente de la Cámara de Diputados en la línea sucesoria ante la posibilidad de acefalía.

Milei sólo tiene un equipo puesto por los capitales financieros internacionales que están en la Argentina[4], que vieron que su imagen crecía ante una población devastada por los gobiernos de Cambiemos y del Frente de Todos, con niveles de pobreza y exclusión social alarmantes, y por eso lo rodearon y lo reciben. Pero vienen para aprovecharse de la devaluación de nuestra moneda, para comprar por la mitad lo que vale el doble y, a la vez, como el Estado recauda en pesos, la deuda pública (y la deuda privada para los que venden mayoritariamente en el mercado interno) se torna impagable y se deben malvender activos para cumplir con esas obligaciones.

El grado de improvisación de la nueva administración es tan grande como el de desconocimiento de la realidad. Carlos Rodríguez, rector de la UCEMA y renunciante jefe de economía de Milei, respondió a una pregunta de La Nación sobre el ajuste sobre los sectores más pobres de la población: “Hay que sufrir, no cabe duda, para que se aprenda. Las cosas cuestan”.

Una minoría rentista y parasitaria se dispone a hacer negocios a costa del presente y del futuro de nuestro pueblo y de nuestra patria, y ellos dicen que debemos sufrir para aprender. El desengaño de los que votaron a Milei va a ser la medida de ese sufrimiento.

 

[1] “Mises Daily Articles”, Murray N. Rothbard. En The Freeman: Ideas on Liberty, abril de 1959.
[2] El método PES (Planificación Estratégica Situacional). Entrevista de Franco Huertas a Carlos Matus Romo. Ed. Altadir.
[3] Carlos Díaz Alejandro, “Devaluación de la tasa de cambio en un país semi-industrializado. La experiencia de la Argentina 1955-61”. Editorial Instituto Torcuato Di Tella.
[4] Que son básicamente los mismos que se reunieron los días 7 y 8 de septiembre 2023 en Greenwich y Nueva York: Darío Epstein y Juan Ignacio Nápoli y los representantes de los bancos HSBC, UBS y JP Morgan, de BlackRock, Vanguard Group, Fidelity, PIMCO, Franklin Templeton, Allianz SE, FMR, Capital Group, Credit Agricole Group, NN Group, Intesa Sanpaolo, Global Evolution, Ashmore Group, TCW Group, entre otros.

 

Un desengaño atroz

 

El Nobel del exterminio

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La desclasificación de documentos oficiales sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina en el período 1975-1984 realizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos entre 2002 y 2004 revela lo que varios académicos, observadores y periodistas argentinos y estadounidenses señalaron por lustros: que en un contexto histórico determinado, mediante señales esquivas y de modo turbio, altos funcionarios del gobierno del Presidente Gerald Ford alentaron al gobierno del general Jorge Videla a implementar políticas represivas –torturas, ejecuciones y desapariciones– contra la “subversión”.

No se trató sólo de tolerar, en un momento específico, a nivel de la cúpula decisoria en Washington, la violación sistemática de los derechos humanos en la Argentina. La clave fue el apoyo al gobierno militar para que actuara con diligencia y destreza en materia de lucha “antiterrorista”. También la obstrucción de los esfuerzos de los propios representantes de Estados Unidos en Buenos Aires –por ejemplo, los del embajador Robert Hill– que se quejaban de la brutalidad del régimen de facto. El mensaje era claro: maten y desaparezcan a los que deban pero de manera rápida.

Las distintas expresiones en privado del Vicepresidente, Nelson Rockefeller, y del secretario de Estado, Henry Kissinger, hacia el Ejecutivo argentino, fueron leídas y asimiladas como un gesto de condescendencia hacia la estrategia de mano dura de Buenos Aires. Una parte influyente de Washington daba luz verde a los militares argentinos, quienes interpretaban los dichos de Rockefeller y Kissinger como una carta blanca para proceder en su política de exterminio. Las detalladas investigaciones sobre el tema efectuadas por Kathryn Sikkink, de la Universidad de Minnesota, mostraron cómo, durante esa fase de vía libre para la represión –junio 1976/enero 1977–, el número de muertos y desaparecidos alcanzó cifras aterradoras.

Ahora que es pública esta información, es importante que el Comité Noruego de la Paz retire el Premio Nobel que le otorgara a Henry Kissinger en 1973. Kissinger recibió ese galardón (el vietnamita Le Duc Tho compartió esa distinción, pero no la aceptó) en razón de las negociaciones de paz en Vietnam. Cuando se le concedió el Nobel, el 16 de octubre de 1973, era poco lo que se sabía, con certeza, sobre su rol en la caída del gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Pero ahora sabemos –gracias a que se han levantado las reservas sobre documentos oficiales de Estados Unidos en relación con Chile y la Argentina– que, como consejero de Seguridad Nacional, aprobó las acciones tendientes al golpe de Estado en Chile y que, como secretario de Estado, sostuvo y avaló una política expeditiva de asesinatos y desapariciones que condujeron al terrorismo de Estado en Argentina.

Es inaceptable que alguien que recibió el Premio Nobel de la Paz haya auspiciado explícita y personalmente las peores violaciones a los derechos humanos. Por el contenido simbólico de este galardón, quien habiéndolo obtenido haya estimulado y respaldado acciones de tanta inhumanidad debería, al menos simbólicamente, perderlo.

Despojar a Kissinger del Nobel demanda un conjunto de acciones. Entre otras, por ejemplo, un grupo de personalidades (dentro y fuera de la Argentina) y ONGs (Amnistía Internacional, Human Rights Watch y varias más) podrían pedir una modificación de los estatutos del Comité Noruego del Nobel, para que se incorpore una norma permitiendo el retiro del premio a la persona o institución que, habiendo sido galardonada, promueva actos contrarios al espíritu de ese homenaje.

Adicionalmente, se puede solicitar al Storting (Parlamento) noruego –encargado de designar al Comité de los Cinco que concede la distinción del Nobel– que escuche los petitorios o denuncias correspondientes en torno a la conducta de Kissinger en el Cono Sur. Asimismo, es posible actuar en conjunto con individuos e instituciones de Estados Unidos para que se conozcan con detalle las atrocidades ocurridas en la Argentina y Chile durante los años ’70, muchas de ellas cohonestadas por Kissinger. Además, es factible fortalecer la campaña, ya existente, para reducir su capacidad de movimiento: hoy no visita muchos países por temor a ser detenido y, eventualmente, juzgado por crímenes contra la humanidad.

Se podrá decir que despojar a Kissinger del Premio Nobel de la Paz podría abrir una caja de Pandora que lleve a considerar otros casos. Es muy posible que eso ocurra y será sano para la humanidad en su conjunto. Si alguien resulta innoble para la paz, que se sepa y se actúe en consecuencia, así la sanción sólo pueda ser moral y simbólica.

* El artículo se publicó en Página/12 el 8 de octubre de 2004.

 

Nobel del exterminio