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viernes, junio 26, 2026
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Rendidos a su merced

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En la superficie aparecen conflictos entre las distintas fracciones del gobierno y dentro de los bloques de Diputados y Senadores de la Nación. Se despliegan negociados en los que se demuestra que un sector favorece a otro, como es el caso de los sobreprecios por las compras realizadas por la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) a la droguería Suizo Argentina, una empresa de la familia Kovaliker, fuerte en el norte del país y de buenos vínculos con Martín Menem (presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) y Eduardo “Lule” Menem, operador todo terreno de Karina Milei.

El asesor de la Presidencia de la Nación, Santiago Caputo, llama a su despacho en la Casa Rosada al senador de Formosa por La Libertad Avanza Francisco Paoltroni y lo conmina a que guarde silencio sobre el juez Ariel Lijo, propuesto por la familia judicial (encabezada por el ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti), con el aval de la Embassy y, por eso, Javier Milei lo nombra candidato para ser miembro de la Corte Suprema de Justicia. Los Lijo, Ariel y Alfredo, son de origen muy humilde, entraron como meritorios en el Poder Judicial, y hoy Alfredo Lijo es el dueño del haras “La Generación”, en el partido de Dolores (provincia de Buenos Aires). Al juez Ariel Lijo se lo ha acusado de encubrir la trata de personas, esencialmente de niños.

En un presupuesto nacional que reduce gastos sin miramiento, deciden otorgarle a la SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado) mediante el DNU 656 del 23 de julio de 2024, en gastos reservados, la suma de 100.000 millones de pesos. Basado en la información que el gobierno publica en el sitio Presupuesto Abierto, Maximiliano Ferraro, jefe del bloque de Diputados de Hacemos Coalición Federal, reveló que el gobierno de Javier Milei usó en apenas tres semanas el 80% de los 100.000 millones de pesos que se reasignaron por DNU 656/24. Recordemos que en julio se aprobó la ley 27.742 de Bases que contiene el RIGI [1] y la ley 27.743 de medidas fiscales que incluye en “blanqueo” de capitales, que se publicaron en el Boletín Oficial el 8 de julio de 2024, para que Milei realizara un acuerdo con 19 provincias en la Casa Histórica de Tucumán.

Milei dice que ese gasto es para hacer inteligencia y prevenirnos de probables atentados perpetrados por los terroristas que defienden a Gaza y a Irán, problema en el que nos mete su política de seguimiento a los Estados Unidos, proponiendo mudar la embajada Argentina de Tel Aviv a Jerusalén, cuando sabe que Palestina reclama que ese territorio como propio.

El DNU 656/2024 fue rechazado el 21 de agosto 2024 por la Cámara de Diputados de la Nación y pasó al Senado, que debería expedirse rápidamente. En caso de que en esa Cámara también sea rechazado, los fondos no ejecutados dejan de estar asignados a la SIDE, los ejecutados dejan de ser reservados y cualquier persona, ejerciendo el derecho de acceso a la información pública, puede conocer cómo se aplicaron. Allí sabremos qué es verdad o qué mentira.

Milei, a su vez, anunció que vetará totalmente la Ley de Movilidad Previsional aprobada por dos tercios del cuerpo de la Cámara de Diputados y de Senadores, que regula un simple ajuste inicial de 8,1% a todos los haberes previsionales por una única vez, que estos se ajusten mes a mes por la inflación, pero que en marzo de cada año se lo compare con el salario promedio de la Secretaría de Trabajo de la Nación (RIPTE) y, de haber diferencia a favor del salario, se actualizarían los haberes previsionales. Pero lo más importante es que se aseguraría que la jubilación mínima no sea menor a 1,09 veces la Canasta Básica Total (CBT) para una persona.

En julio de 2024 la Canasta Básica Total para una persona del INDEC (para no ser pobre; no contempla el costo de la vivienda) fue de 291.472 pesos. Cuando la jubilación mínima de ese mes fue de 215.581 pesos y se le sumó un bono de 70.000 pesos. Eso conforma un importe menor que el de la pobreza. De los 12.560.000 jubilados y pensionados nacionales, casi cinco millones cobran el haber mínimo (trabajaron toda su vida y son pobres).

De haber sido efectiva la ley de movilidad previsional aprobada el 22 de agosto de 2024, el haber de julio hubiera sido de 317.704 pesos (9% por encima de la CBT del INDEC). Recordemos que el salario mínimo vital y móvil (SMVyM) que el gobierno fijó por decreto, en julio de 2024, fue de 254.232 pesos.

El gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda, estima que, de aplicarse la ley de movilidad previsional aprobada, el costo fiscal es del 1% del PIB (4,7 billones de pesos). Pero no dice que, por ejemplo, en el año 2023 el gasto previsional significó el 41% del presupuesto. Que el total del prepuesto nacional sobre el PIB fue de 24,3%. Y ahora, con un PIB que desciende (según el FMI un 3,5% en el año 2024), el gasto presupuestario estimado para el año 2024 es del 21,8% del PIB. Que hasta julio de 2024, el gasto previsional fue del 33,8% del presupuesto, por ende la proyección nos dice que el gasto previsional de 2023 fue del 9,4% del PIB, y sería en el 2024 de sólo el 7,6% del PIB (los jubilados y pensionados pierden 1,8% del PIB; PIB que a su vez se reduce), prácticamente el doble de lo que acusan que sería el incremento del gasto presupuestario de cumplirse con la ley de movilidad previsional vetada por Milei, y ahora apoyado ese veto por Mauricio Macri.

La pelea de fondo

Mientras las disputas políticas lucen en la superficie, los negociados y el enriquecimiento favorecen a un sector mientras les es funcional a una realidad subyacente, donde compiten férreamente los capitales financieros del exterior, principalmente encabezados por BlackRock, Vanguard Group, Fidelity, PIMCO, Franklin Templeton, Gramercy, Greylok, entre otros, y capitales menores, pero que siguen a pie juntillas sus inversiones. En los que participan “inversionistas” locales que confían parte de su capital en la administración de esos fondos.

Están muchos de ellos en el país hace mucho tiempo, pero acrecentaron fuertemente su participación en el gobierno de Mauricio Macri, que nos endeudó por más de 100.000 millones de dólares y que hizo que fuera la primera vez que viniera a la Argentina Larry Fink, CEO de BlackRock, en octubre de 2016, para entrevistarse con él.

Estos capitales administrados por fondos extranjeros están desplazando a los grupos locales, quienes en sus comienzos disfrazaban a Milei de avispón verde o imitador de Favio para que entre a ser conocido y la población, sin referentes políticos, ni gremiales, ni sociales de fuste, tomaran a Milei como su representante.

Los grupos locales fueron los que financiaron a los estudios jurídicos e impositivos para confeccionar la ley Ómnibus, luego derivada en la ley Bases, la ley 27.743, que contempla el blanqueo de Capitales, y el DNU 70/23. Pero el gobierno depende de los acreedores, de allí que el Ministerio de Economía y el BCRA sea administrado por Caputo, Bausili y equipo, todos comisionistas de los fondos de cobertura nombrados que endeudan cada día más al país por sus tenencias en pesos ajustadas por inflación.

La deuda bruta hasta julio de 2024 aumentó en 81.398 millones de dólares a precio oficial [2]. La deuda representa el 96,1% del PIB y los vencimientos son de cada vez menor plazo. En dólares hay vencimientos hasta enero de 2025 por 4.500 millones y hasta fin del mandato de Milei, en diciembre de 2027, los vencimientos de la deuda suman 65.397 millones de dólares.

Obviamente que esos grupos quieren cambiar sus acreencias (jamás investigadas ni auditadas, de las que no se sabe en qué se invirtieron y que se acrecientan por los principios del capital compuesto) por nuestros recursos naturales (petróleo, gas, litio, minerales raros, oro, plata, hierro, cobre, etc.).

Recién ahora los Rocca, Eurnekián, Braun, etc., saben que el capital financiero viene por ellos también.

Lo dijo lastimosamente Paolo Rocca el 31 de julio cuando presentó el balance semestral de Tenaris S. A., que hace caños sin costura y que fue el único proveedor de estos en el primer tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, que va de Vaca Muerta a Saliquelló, cuando vio que el segundo tramo del gasoducto no se va a licitar este año.

Dos semanas más tarde respondió a su manera, su empresa Ternium S. A. anunció un plan de inversiones de 4.000 millones de dólares en los próximos dos años para expandir su presencia en Nuevo León, el Estado del norte de México que limita con Texas. Una inyección de capital para el desarrollo de plantas “completamente nuevas” que van a producir laminado en frío, acero crudo y galvanizado para abastecer automotrices, línea blanca, trenes, construcción, motores eléctricos y tuberías.

En síntesis

Dejan los “negociados” de la política en manos de la actual Administración, mientras se sigue endeudando al país en con el capital financiero internacional con sede en Nueva York, quienes son los principales acreedores. Una deuda impagable que depende de que el capital la refinancie. A cambio de esa refinanciación, se van a vender o concesionar por el RIGI los recursos que le pertenecen al pueblo argentino actual y al de las generaciones por venir.

En agosto de 1988 se ejecutó el llamado Plan Primavera, en el que se compró dólares a los exportadores a 12 australes, y se les vendió a los importadores a 14,66 australes. El campo pisó las exportaciones y los importadores adelantaron sus compras. El 6 de febrero de 1989 el BCRA no pudo vender un solo dólar más y se disparó la híper devaluación (madre de la híper inflación). El gran capital local, beneficiado por Alfonsín por la estatización de su deuda, quebró al Estado nacional y Menem les fue funcional con las privatizaciones.

En agosto de 2024 el actual gobierno está haciendo lo mismo: compra dólares a los exportadores a precio mayorista y los vende en el CCL al campo a dólar blend y a los bonistas.

El problema es que el capital financiero internacional tiene mucha mayor injerencia (pool de siembra, capitales y empresas extranjeras en petróleo, gas, minería en general, etc.). El final es obvio: el supuesto beneficio en el corto plazo está dado por el intento de “administrar” la devaluación para no perjudicar su tenencia de títulos de deuda en pesos.

[1] El RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones) es la ampliación, extensión, y profundización de la Ley de Minería de Menem. Es el estatuto del saqueo, al posibilitar que tanto los recursos exportados y las divisas obtenidas se queden fuera del país, acompañada de inauditas prebendas tributarias y aduaneras.
[2] La deuda total neta en poder del sector privado y organismos internacionales de crédito (sin el FMI al que se le había pagado toda la deuda en enero de 2006), era de 89.081 millones de dólares en diciembre de 2015. La mayor parte de la deuda bruta, que ascendía a 222.703 millones de dólares, era intra sector público (en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS, de los bancos oficiales, de distintos fondos fiduciarios argentinos, etc.).

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El deseo y el tiempo

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            En el inicio está el deseo, eso que surge como estímulo interno y como  consecuencia de nuestro propio funcionamiento, la notificación de una carencia que debemos satisfacer para estar armónicos, equilibrados. Me refiero a los deseos primarios, los que inician todo, hambre, sed y sexo, aquellos que certifican que estamos vivos, no hablemos de respirar, eso es una función inconsciente que tenemos de manera automática y de la que solo hacemos conciencia cuando hay algún impedimento para su continuidad.

            Luego de aparecido el deseo  crece hasta su satisfacción o hasta encontrar un límite que es externo a él, el que marca la frontera entre lo posible y lo imposible, al menos de momento; el encuentro entre lo interno y lo externo a nosotros.

            Podría decirse que entre el deseo y su límite se encuentra la realidad, porque para cada uno de nosotros la realidad no es otra cosa que el conjunto de lo que está dentro de nuestros límites; incluyendo nuestro deseo, y también la imaginación y la fantasía, fuera de esa frontera solo está lo irreal.

            La distancia al límite es el tiempo transcurrido hasta la satisfacción o la frustración del deseo. No sería desatinado decir que la realidad es lo que está entre el deseo y el tiempo.

            Somos seres deseantes, con un deseo que nace de nuestros instintos, del ello; pero se aloja en nuestra subjetividad, en superficie en el yo consciente y más profundamente en ese yo inconsciente en lucha permanente con el superyo, la ley, que la cultura nos cargó a través de la familia o de nuestros criadores.

            Esto somos, dueños de esta tenencia permanente que es nuestra subjetividad, atisbando esa objetividad inasible que es el tiempo, el tiempo que se nos escapa como agua entre los dedos, el presente, el único tiempo que existe para nosotros realmente y que solo podemos atrapar por instantes en el ejercicio del gozo. El tiempo, que es en apariencia externo a nosotros pero que nos influye transcurriendo imperceptiblemente, decretando nuestra vejez.

            Nos preguntamos entonces. ¿Podemos apropiarnos de este bien tan preciado que es el tiempo? Difícilmente, es elusivo; pero sin embargo, la historia nos demuestra que hay humanos que han podido y pueden apropiarse de otros humanos. Paradójicamente, aunque no se pueda apropiar el tiempo propio se puede negar la posibilidad de tenerlo a otros. Hubo y hay apropiación del tiempo y también del deseo de los otros; desde la brutalidad y la violencia de la esclavitud hasta la más sofisticada manipulación del deseo a través de la economía y la cultura.

            Hegel decía que el esclavo hacía la cultura como un recurso necesario para sobrevivir, pero el amo impone una cultura hegemónica para que el esclavo acepte y naturalice su condición de tal. Paulo Freire nos recuerda que la clase dominada frecuentemente se identifica con la ideología de la clase dominante, por lo tanto con intereses que no le son propios sino de quien la domina.

            La clase dominante aspira y ejerce en muchos casos el monopolio del deseo,  ya que el ejercicio del poder le permite correr el límite para satisfacerlo.

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            Hay entonces distintas maneras de vivir el deseo. La idealmente plena, que tiene como condición necesaria la libertad; pero también hay otras, que tienen más que ver con lo que vivimos los ciudadanos de a pie, el grueso de los pueblos del mundo.

            Hay un deseo reprimido y un deseo tutelado. En el caso del deseo reprimido se nos dice, a través de las leyes, históricamente elaboradas por las clases dominantes y en las que la propiedad es mas importante que la vida, que podemos y que no podemos desear. También hay herramientas discursivas, el vehículo más frecuente, herramienta tutorial por antonomasia, la moral; que no es otra cosa que el discurso de la clase dominante, un catálogo de prohibiciones que solo deben cumplir las clases dominadas, no es casual que las cárceles estén llenas de pobres.

            Una vez más es preciso recordar que a diferencia de la moral, que es autoritaria y vertical, la ética es democrática y horizontal, su fundamento es la empatía, cosa de la que quien domina carece.

            El deseo tutelado es más sutil en su expresión, porque el que domina no siempre nos dice de una manera explícita lo que no podemos desear pero lo hace a través de la economía, el dinero es una de las puertas con las que se abre o se cierra la posibilidad al deseo.

            Hay además otras maneras más sutiles de manipular el deseo, lo hacen a través de múltiples herramientas comunicacionales; la prensa oral y escrita, los medios televisivos, que lejos de informar manipulan la información, deforman la realidad y construyen opinión pública instalándose como creadores de sentido común. Así demonizan según la voluntad del poder, mienten, deforman datos históricos, publican estadísticas falsas y hacen un gran trabajo de naturalización de cosas terribles. Si quieren dar un mensaje de inseguridad basta con pasar decenas de veces en el día el relato de un crimen para que este se multiplique en la sensación colectiva. En cuando a la naturalización, por ejemplo, podemos escandalizarnos por el maltrato y la expulsión de indigentes, pero cuando lo repiten muchas veces acompañado del discurso de limpieza y de mejorar la ciudad para los vecinos, tales vejámenes, para muchos, parecen naturales y hasta necesarios.

            Un tema particular y actual son las redes sociales aparecidas como consecuencia de la tecnología que se instaló como mandataria en nuestras vidas. Podemos pensar que las redes pueden ser usadas por todos y es cierto, esto genera la ilusión de un recurso democrático: pero nuestra opinión palidece y desaparece cuando un ejército de trolls o miles de bots destilan odio o repiten al infinito una afirmación falsa que termina constituyéndose en lo que se ha dado en llamar post verdad, que no es otra cosa que instalar como verdadero algo que no lo es. De esa manera, en conjunto con los grandes medios hegemónicos se fabrica el law fare.

            Otro método de manipulación consiste en tomar algún hecho resonante y bombardear información sobre él de manera permanente y así ocultar tropelías que se perpetran y se deben publicar, en el caso de nuestro país, en el boletín oficial, logrando que  pasen inadvertidas. Después se dirá que estuvo oportunamente comunicado y es legal. Obviamente lo mismo ocurre con los datos de la evolución de la economía, actualmente desastrosos. Recuerdan a la conducta de un simpático animalito, ‘el tero’; es sabido que grita en un lugar donde se podría pensar que está su nido pero los huevos los

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pone en otra parte, curiosamente parecida al manejo informativo del actual gobierno y sus representantes mediáticos.

            Hasta la finalización de la guerra fría en 1991, el mundo estaba de alguna manera polarizado, las grandes mayorías apoyaban explícita o implícitamente a uno u otro polo y estos definían el norte a seguir. Luego de la desaparición de la URSS, que paradójicamente con su existencia había obligado al mundo “occidental” a crear un ‘estado de bienestar’ para conjurar el riesgo de que las masas se sintieran identificadas con el socialismo, para el nuevo mundo unipolar triunfante desapareció el único límite a su deseo. Ese monopolio del deseo ha traído como resultante muerte y pobreza. Invasiones y guerras coloniales, la ex Yugoeslavia, Irak, Afganistán y un desarrollo financiero basado en la especulación y no en la producción que tiene como consecuencia necesaria un mundo cada vez más desigual y excluyente de las grandes mayorías sociales, con la mayor acumulación capitalista concentrada de la historia.

            Cuando analizamos la conducta humana frente al deseo hay cosas que resultan sorprendentes aunque su ocurrencia sea lamentablemente cotidiana. Los humanos nos parecemos demasiado al perro que prefiere tener amo antes que deambular libremente o en jauría. Inevitable recordar a Erich Fromm con su “Miedo a la libertad”.

            Llama la atención que cuando surge la posibilidad de un mundo multipolar que provoque un equilibrio en las conductas geopolíticas y que ponga límite al abuso de los poderosos, hayan surgido en muchos países apoyos importantes a propuestas políticas autoritarias y mesiánicas que en muchos casos recuerdan a la Alemania de Hitler; pero en este caso apoyadas por el imperio anglosajón. Ante la decadencia de este imperio resulta inevitable recordar la frase de Bertold Brecht: “Nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”

            Si consideramos a la neurosis como una respuesta emocional a la frustración del deseo, la respuesta puede variar entre bajar los brazos ante la sensación de impotencia, siendo esta la puerta de entrada a la depresión; el llenarnos de ira a partir del sentimiento de impotencia y recurrir a la violencia (como cierto gobernante que vocifera insultos a todos cuando algo no sale según su capricho), conducta que se observa típicamente en los sociópatas; hundirnos en la queja y quedar inermes ante la frustración teniendo solo  como recurso el pensamiento mágico de que las cosas se solucionarán milagrosamente; y por último, la que parece ser la respuesta más sana, revisar la viabilidad del deseo y ante su reafirmación establecer un proyecto, una estrategia para su consecución.

            Como siempre la pregunta es: ¿Qué hacemos con el deseo, con nuestro deseo? Se supone que la voluntad es el compromiso con el deseo. Mientras pensamos el tiempo va pasando.

Teje y maneje

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Corría el año 2006 y la Cancillería de los Estados Unidos (Departamento de Estado; es el departamento ejecutivo federal responsable de las relaciones internacionales y de la política exterior de dicho país) hizo publicar algunos cables realizados 30 años antes en varios países, entre ellos, el nuestro.

Para la Argentina, los 125 documentos secretos enviados por la Embajada de Estados Unidos a Henry Kissinger entre octubre de 1975 y mayo de 1976 implican la complicidad manifiesta del país del norte en el golpe militar de marzo de 1976 y el encubrimiento de la represión y las principales medidas tomadas por esa dictadura.

Se trata de varios informes en clave de la Embajada de los Estados Unidos denominados “Terrorismo industrial: la lucha guerrillera en la base de la fábrica”.

Robert Hill, quien fuera embajador en España (1969-1973) y en la Argentina (1974- 1977), informó a Henry Kissinger de todo el proceso de caída del gobierno. Primero, la Embassy aceptó la propuesta de Cafiero y Lorenzo Miguel, que implicaba un crédito del FMI. Fracasado el plan, jugaron solapadamente con los militares. La Embajada fue informada por Victorio Calabró y Luis Rubeo de que los tres comandantes militares habían decidido exigir la renuncia de Isabel Martínez de Perón y que, si ella se negaba, la someterían a arresto domiciliario hasta que se la enjuiciara por malversación e inmoralidad en sus funciones

El informe 08456 de la Embajada, que firma Hill, revela que monseñor Tortolo habría transmitido a la Presidenta la insistencia de los tres comandantes en jefe para que ella se alejara del poder. A su vez, ella, en cambio, indicó su voluntad de seguir, ofreciendo cambiar el Gabinete con la renuncia de su secretario privado, Julio González, y del dirigente del sindicalismo, Lorenzo Miguel.

La Presidenta pide la mediación del nuncio Monseñor Pío Laghi, quien a su vez le cuenta todo lo hablado con el embajador Robert Hill.

La Embajada adoptó una posición de total discreción porque no quería quedar ligada al golpe militar, como lo estuvo en 1973 en Chile. De hecho, Hill se tomó unas oportunas vacaciones una semana antes del 24 de marzo de 1976.

En dos entrevistas entre Henry Kissinger y el canciller argentino, Almirante César Augusto Guzzetti, en junio y septiembre de 1976, el primero respaldó el terrorismo de Estado y hasta sugirió que hicieran lo que tuvieran que hacer lo más rápidamente posible. Y esto perduró, más allá de las voces disidentes en el propio gobierno estadounidense y en la opinión pública de ese país. Los nuevos documentos desclasificados por Estados Unidos en 2016 y 2017 arrojan más luz sobre el apoyo de Kissinger a la dictadura, incluso luego de abandonar el Departamento de Estado, ya durante la Administración Carter.

Paralelamente, el golpe militar y su plan económico inicial, que contó con el crédito del FMI (que no le dieron a Antonio Cafiero), se pergeñó en la casona de Azcuénaga 1673, ciudad de Buenos Aires, propiedad de la familia Blaquier-Arrieta, en la que se reunían para conspirar con los generales Guillermo Suárez Mason, Alcides López Aufranc, Federico de Álzaga y Omar Riveros, asesores del futuro gobierno militar como Jaime Perriaux y Hugo Miatello (jefe de la SIDE inteligencia entre 1971-1973); Mario Cadenas Madariaga (dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas, CRA) y secretario de Agricultura bajo la gestión de Martínez de Hoz; Horacio García Belsunce y Ricardo Mansueto Zinn (por FIAT); Guillermo Zubarán (secretario de Energía de Videla); Enrique Loncan (Barrick Gold y Banco Gral. de Negocios); Armando Braun, y Juan Etchebarne (CNV).

La dictadura militar se propuso restablecer la hegemonía del mercado en la asignación de recursos, relegando al Estado a un segundo plano o a asistir a esos mercados. La liberación de las tasas de interés por encima del nivel general de precios y del tipo de cambio favoreció la renta financiera y la sustitución inversa en que se prefería importar que producir, generando una deuda sistemática del Estado y de las empresas. La de estas últimas, tras la derrota de Malvinas, fueron traspasadas mediante los seguros de cambio al Estado nacional.

La pregunta obligada es: ¿Por qué no va a suceder lo mismo ahora?

Los representantes del poder local impulsaron en un comienzo el ascenso de Javier Milei a la presidencia, como es el caso del grupo Eurnekián, pope del Club del Petróleo, a través de su empresa Compañía General de Combustible. También se sumó posteriormente su socio en ese club y uno de los principales aportantes de la campaña presidencial, el grupo Techint. Sin embargo, su CEO, Paolo Rocca, que hablaba de que se produciría un “reseteo” de la economía del país, a quien le dieron YPF S. A., el 31 de julio de 2024, cuando presentó el deficitario balance de una de sus empresas, Tenaris S. A., que hace caños sin costuras para gasoductos y oleoductos y fue el proveedor del primer tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, dijo que fuimos demasiados optimistas con el gobierno.

Un Presidente como Javier Milei no representa a ninguno de los factores de poder local.

La depresión económica hace que el cálculo de descenso del PIB del FMI del 3,5% para este año 2024 sea conservador. La industria manufacturera utilizó apenas el 54,5% de su capacidad instalada en junio de 2024, una cifra inferior a la de la crisis de 2002 y apenas 1,2 puntos porcentuales por encima del nivel que se verificó en la pandemia de Covid-19, con la actividad paralizada. El consumo no termina de caer, cayó 12,8% interanual en junio, pero dentro de ello el de carne vacuna alcanzó un mínimo histórico en 2024, con una proyección anual de 44,8 kg por habitante, según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La pobreza medida por el INDEC y por los estudios privados supera el 50% de la población. Según la UCA (Universidad Católica Argentina), el 63% de los chicos y adolescentes argentinos son pobres y el 16,2% son indigentes, lo que corrobora UNICEF cuando asevera que un millón de chicos en la Argentina se va a dormir sin cenar.

En ese marco observamos que, desde que comenzó el gobierno, la dupla Luis Caputo-Santiago Bausili dilapidó, hasta julio de 2024, 12.400 millones de dólares de las reservas internacionales del BCRA, al solo efecto de que no se dispare la brecha entre el dólar oficial (de 982 pesos) y el dólar Contado Con Liqui (CCL, de 1.276 pesos) a mediados de agosto de 2024.

O sea que, para garantizarles la ganancia en dólares a los que compraron títulos públicos en pesos ajustables por inflación, les venden dólares en el CCL que ingresan de las exportaciones y de las mismas reservas del BCRA (de allí la prenda del oro), por un lado. Y, por otra parte, un 20% del dólar de exportación se liquida también en el CCL. La suma de ambas cuentas implica que el BCRA no guardó reservas por 12.400 millones de dólares, suma que de por sí garantizaría que todos los chicos del país y sus padres tengan un plato sustancioso de comida caliente a la noche, tal como lo exige nuestra Constitución nacional, “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.

El rol de los servicios

Nos van a hacer esperar nuevamente 30 años y dependemos de su voluntad para que el Departamento de Estado de los Estados Unidos dé a conocer las órdenes del canciller Antony Blinken al embajador de su país en el nuestro, Marc Stanley.

Ambos repiten su consigna: “La Argentina tiene lo que el mundo necesita”, que Javier Milei traduce en que en “la Argentina queda prohibido no exportar”; en esa dirección van tanto el DNU 70/23 como la Ley 27.742 de Bases, que incluye el Régimen de Incentivos a Grande Inversiones (RIGI). Régimen en el que tienen prioridad en el uso del agua donde invierten y que no tienen obligación de abastecer al mercado interno, conformando un Estado dentro del Estado argentino, con sus propias normas, principios, justicia, etc. 

El RIGI fue votado por 134 diputados y 38 senadores y su dictamen en el Senado de la Nación lo firmó el senador peronista de la provincia de Entre Ríos Edgardo Kueider.

Quizá también tengamos que esperar 30 años para saber por qué el juez Julián Ercolini, que tiene la causa de estafas con los seguros contra Alberto Fernández, que disponía de los audios y de las grabaciones de la disputa matrimonial desde hacía tiempo, decidió hacerlo público el martes 6 de agosto de 2024, justo tras el llamado “lunes negro” de los mercados financieros del mundo, que hizo que la tasa de Riesgo País superara los 1.700 puntos.

Ercolini es el mismo juez que tiene la causa del los hoteles de Cristina Fernández de Kirchner, tras la muerte del Juez Bonadío. Y es a quien el juez federal Sebastián Ramos le anuló la causa que investigaba un viaje de jueces, ex funcionarios y empresarios a la estancia de Joe Lewis en Lago Escondido además de sobreseer a todos los que estaban imputados en el expediente, los jueces Julián Ercolini, Carlos Mahiques (camarista de Casación, el máximo tribunal penal), Pablo Yadarola (juez en lo penal económico) y Pablo Cayssials (del estratégico fuero en lo contencioso-administrativo); también del fiscal general de la Ciudad, Juan Bautista Mahiques, jefe de todos los fiscales porteños; del ex ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro; y de los directivos del Grupo Clarín Pablo Cassey y Jorge Rendo.

Todas estas respuestas las sabe la Embassy y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Pero voy a contar algo que sé.

Trabajé en los meses de octubre 2023 hasta febrero de 2024 en el Canal Extra de la Ciudad de Buenos Aires, hacía la columna de economía los días martes y jueves. El primer conductor del programa era Tomás Méndez y en no menos de dos oportunidades nos dijo a tres personas que trabajábamos con él que Fabiola Yáñez era informante de los servicios de inteligencia y que todos los servicios en la Argentina tienen terminal en la embajada de los Estados Unidos.

Es más, también dijo que Alberto Fernández era confidente de Clarín y de la Embajada. Me eximo de demostrarlo porque el mismo Tomás Méndez decidió hacerlo público en los programas en los que participa actualmente (agosto de 2024).

El representante legal de Canal Extra era Franco Bindi y la abogada, Silvina Carreira, a quien Alberto Fernández nombró para su defensa.

La defensa de Fabiola Yáñez será llevada por Mariana Gallego, la esposa del tandilense Mauricio D’Alessandro. Es lo que hace presumir que detrás de las últimas revelaciones está una rama de Comodoro Py, en la que militan el también tandilense Guillermo Scarcella y Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza, un tándem al que se vincula con Freddy Lijo. Desde 2018, Milei comenzó a viajar con D’Alessandro y Scarcella a Tandil, dice Diego Genoud en su nota “Fernández, el peronismo en el purgatorio y Milei en emergencia”.

¿Quién se beneficia? El capital financiero que está metido hasta la médula en este país y que ahora, con riqueza petrolera y gasífera, pretende utilizar la extraordinaria renta financiera que le paga este gobierno para quedarse con los mejores pozos, con los mayores recursos naturales que nos pertenecen a todos los argentinos y no a este gobierno ni a los 134 diputados y 38 senadores que votaron el RIGI y no quieren anular el DNU 70/23.

Caputo y Bausili son comisionistas del capital financiero y Milei es funcional a los intereses del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Trump y la segunda resurrección de la Doctrina Monroe

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Si Donald Trump llegase a triunfar en noviembre, América Latina debería prepararse para un probable intento de desplegar una nueva versión de la Doctrina Monroe. Esta doctrina, enunciada hace 201 años, arroga el tutelaje y la intervención de Washington en la región.

En la contienda que lo llevó a la presidencia en 2017, Latinoamérica solo hizo parte de una “agenda negativa”: la región fue vista como fuente de inestabilidad, tráfico de drogas, origen de migrantes y criminales en detrimento de Estados Unidos y escasamente relevante en lo económico.

Trump también definió que las amenazas a su país no provenían de la poca competitividad económica, la mayor polarización política, el profundo malestar social, la alta inequidad y la debilidad institucional en el plano doméstico, sino que la causa principal era China. Esa doble condición continental y global debía ser respondida, según él, con acciones coercitivas y aleccionadoras bajo la premisa de preservar la preponderancia internacional de Washington.

Así, en la alocución de septiembre de 2018 ante Naciones Unidas, Trump le recordó al mundo: “la política formal de nuestro país desde el presidente Monroe ha sido rechazar la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros propios asuntos”.

Su consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y su secretario de Estado, Rex Tillerson, citaban con orgullo los principios enunciados por James Monroe en 1823. No al azar en el número del 27 de septiembre de 2020, The Economist se publicó una nota sobre “El retorno de la Doctrina Monroe”.

La política exterior de Trump durante su gestión reveló la combinación de una primacía ofuscada ejercida con medidas unilaterales y un inmoderado monroísmo. El balance de su cuatrienio muestra, sin embargo, más fracasos que logros a nivel global y más repudio que acatamiento a nivel continental, a pesar de que algunos gobiernos del área no lo cuestionaron a la espera de recompensas.

El Trump de 2024 no parece haber cambiado un ápice. Al contrario, el hecho de que tenga como compañero de fórmula al senador JD Vance–quien es un joven trumpista convencido y exacerbado–augura un eventual mandato Trump-Vance con un resurgimiento de la Doctrina Monroe.

El pleno control del Partido Republicano por los sectores más reaccionarios presagia un apoyo indiviso. Dos contendientes derrotados en las primarias del partido–el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y el empresario Vivek Ramaswany–ya evocaron asertivamente el valor de la doctrina. El 26 de octubre de 2023 once legisladores republicanos presentaron una resolución en el Senado conmemorando la promulgación de la doctrina y reafirmando su vigencia para “oponerse a poderes extra-regionales que extienden su influencia maligna” en Latinoamérica.

El 1° de diciembre, diecinueve legisladores republicanos presentaron en la Cámara de Representantes una resolución idéntica. La candidata derrotada en las primarias, Nikki Haley, y varios legisladores republicanos de distintos estados propusieron enviar fuerzas militares de Estados Unidos a combatir el crimen organizado en México. En agosto de 2023, Trump aseguró que al canal de Panamá “lo controla China…construimos el Canal de Panamá, nunca deberían habérselo dado a Panamá”.

En mayo de 2024, en un ensayo (An “America First” World) en la prestigiosa Foreign Affairs, el académico Hal Brands destaca que aún en condiciones de restricción, el lema actualizado de “Estados Unidos primero” incluiría una “Doctrina Monroe revitalizada”. Y más recientemente, en una nota (A New Monroe Doctrine for the Western Hemisphere?), en el sitio gisreportsonline.com de julio de este año, el investigador del think-tank conservador Heritage Foundation, James Jay Carafano, propuso el “rejuvenecimiento de la Doctrina Monroe”. Todo ello en la dirección de una fuerte política anti-China que comenzó en el segundo gobierno de Obama, se agudizó en el gobierno de Trump y se reforzó en el gobierno de Biden. Un posible Trump II la potenciará.

Finalmente, sus dichos sobre América Latina durante la convención republicana de julio confirman su opinión despectiva de la región. No hay que olvidar que en enero de 2018, y en referencia a los migrantes provenientes de Haití, El Salvador y países africanos el entonces presidente se preguntaba: “¿Por qué recibimos a gente de países de mierda?”. A pesar de que los simpatizantes de Trump en Estados Unidos y la región hablan de un nuevo Trump; no hay señales reales de eso.

Respecto a la Argentina y la Doctrina Monroe, propongo una escueta reflexión. En octubre de 1889, durante la Primera Conferencia Panamericana, un argentino, que años después sería presidente, Roque Sáenz Peña, cuestionó la Doctrina Monroe con su propuesta de “América para los estadounidenses” y la contrapuso con su ideal de una “América para la Humanidad”.

Sin duda eran otros tiempos en el país, el continente y el mundo. Hoy un gobierno con una política hiper-occidentalista centrada en Washington difícilmente abogue por una inserción global más diversificada y equilibrada. La diplomacia actual parece aborrecer la equidistancia y prefiere la supeditación.

No sería sorprendente entonces que prefiriera abrazar la segunda resurrección de la Doctrina Monroe impulsada por Trump; alguien que buscará satisfacer —veremos cómo y con qué resultados– los intereses propios de Estados Unidos.

https://www.clarin.com/opinion/trump-segunda-resurreccion-doctrina-monroe_0_xqU626hTJQ.html

Lo que nos oculta la historia

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La historia argentina que nos enseña la escuela secundaria es una historia de nombres, héroes y hombres, algunos de los cuales pasaron a constituir el universo de los próceres, ámbito en el que las personas son perfectas, inmaculadas e intangibles.

En general, se enseñan hechos, pero no los procesos que atravesó la Argentina desde su independencia a la fecha. Mucho menos, se da a conocer la historia y el destino común de las naciones de América Latina.

Nuestra historia ha naturalizado, admitido y enseñado situaciones particulares, como la llamada Conquista del Desierto, siendo que no puede haber existido un desierto allí, donde existían comunidades indígenas que fueron devastadas y erradicadas por el Ejército Argentino de finales del siglo XIX. Salvo, claro está, que no se consideren personas a dichas poblaciones originarias, nunca hubo una Conquista del Desierto, sino una desocupación forzada de los territorios patagónicos, que luego serían entregados a terratenientes locales y extranjeros con la sutil excusa de ocupar una Patagonia que estaba poblada desde mucho tiempo antes.

Otro caso paradigmático, que asimilan las distintas generaciones en la secundaria, es el hecho de que la matriz agroexportadora y extractiva de la economía argentina haya sido un hecho fortuito y desinteresado. Nada se dice de aquella clase dirigente de 1880 que renunció de por vida a llevar a cabo en la Argentina un proyecto de desarrollo industrial autónomo, anteponiendo una matriz económica agroexportadora de la cual se beneficiarían unos pocos de por vida y prefiriendo sumarse a las regiones coloniales del mundo, como un apéndice del Imperio británico.

Semejantes hechos demuestran que el actual RIGI, que integró la ley Bases propuesta por el gobierno libertario-neoliberal que fue votada por diputados y senadores, no es otra cosa que el resultado de la continuidad en el tiempo del proyecto liberal conservador y de la fragilidad de las políticas históricamente implementadas; difícil pensar siquiera en otra alternativa sustentable que no fuera la del país exportador de sus materias primas.

En la enseñanza escolar continúa subsistiendo la preponderancia del dogma de la “historia oficial”, con múltiples interpretaciones reducidas a unos pocos títulos. Todas ellas informan e instalan una serie de hechos, adulterados y descontextualizados, con los que alcanza y sobra para manipular el presente. La “historia oficial” es una historia de omisiones que dan lugar a la configuración de un relato mentiroso sobre un recorrido que nunca ocurrió, a pesar de las recientes intervenciones presidenciales intentando devolvernos a aquellos años, en los que supuestamente estuvimos “entre los primeros países del mundo”.

Para esta historia y para sus defensorxs, todo lo que no se ajuste a semejantes versiones será adoctrinamiento, acusación, que solo persigue acallar las voces de lxs otrxs y justificar, desde el poder político y económico, un presente de injusticia y pobreza.

Como está dispuesta, la enseñanza de la historia en la escuela secundaria se ajusta a un pensamiento euro-centrado, dependiente, acrítico, que es el que forma a nuestrxs adolescentes para el resto de sus vidas. Resulta extraña, la exigencia del pensamiento crítico a una escuela que, de por sí, no lo puede sostener.

Es preciso revertir dicha formación que nos sitúa como deudores históricos de un Occidente (Europa y Estados Unidos), cuando ha sido mucho más lo que dicha parte del mundo le arrebató a América Latina en vidas y recursos naturales, que lo que dejó en pie. Entre otras cosas, Occidente nos debe sus revoluciones industriales y el despegue del capitalismo, imposibles sin el genocidio y los recursos saqueados en la región entre los siglos XVI y XIX.

El tiempo destinado a la historia escolar apenas si alcanza para construir o deconstruir héroes (nunca heroínas), de modo tal de consagrar una sesgada lista de próceres y rictus patrióticos que se repiten por generaciones y que intentan una ferviente adhesión a una Constitución nacional que en la actualidad se parece más a una literatura de ficción.

Los últimos años, sobre todo en las jurisdicciones gobernadas por el neoliberalismo, se ha reducido la posibilidad de enseñar la historia argentina. Además, y a juzgar por lo que hemos observado, en diferentes planes de estudio, estos se ocupan de desarticular cualquier vinculación posible entre las ciencias sociales.

Dichas disciplinas no disponen de observatorios que enriquezcan y evalúen su práctica, como sí lo tienen, por ejemplo, Lengua y Matemática, bajo la excusa que solo dichas áreas constituyen el mundo de los saberes básicos, cuando se trata asimismo de ciencias humanas.

Con el aporte comprometido de unas ciencias sociales humanistas, los jóvenes, guiados por sus profesorxs, deberían debatir en clase las posiciones historiográficas existentes sobre la diversidad de los temas. De esta manera, podría fomentarse la formación del pensamiento crítico, el análisis de la cultura y la diversidad de las sociedades a través de los tiempos. Claro que, para ello, deberían formarse docentes en dicha sintonía.

Sin Historia, Sociología, Filosofía ni Pedagogía, la educación escolarizada carece de herramientas para evitar el poderoso impulso homogeneizador de la cultura neoliberal, que propone una estrategia de vida y un comportamiento humano sustentados en una ética económica selectiva, discriminadora, individualista, fundada en la supervivencia de los más poderosos.

La construcción del enemigo

El paso de los años no hizo más que consolidar lo que no pocos historiadores habían advertido sobre los riesgos de continuar enseñando una historia argentina falsificada, que rechaza la profundidad del análisis, esconde y desfigura los procesos históricos. Que se complementa a la perfección con el mensaje de los medios de comunicación concentrados y con la penetración de las redes del aquí y ahora.

El abandono, la banalización y el desinterés por la historia y las ciencias sociales no son gratuitos, porque abren paso a las perspectivas del negacionismo y al odio hacia el otro diferente, a quien se considera un enemigo inferior y se le niega la condición de sujeto de derecho. Un otro al que, en una época, se acusó de ser un subversivo apátrida, para desaparecerlo y al que, en plena democracia, se acusa de peronista, comunista, kirchnerista o terrorista, como para justificar su represión y marginamiento.

Aunque cueste creerlo, a partir de una parte de lo que enseña la historia escolar, de la selección y disposición de sus contenidos, se podría estar favoreciendo la construcción de un adversario político que, paradójicamente, nos considera sus enemigos.

Cuando se está en situación de enseñar, esconder hechos reales que fueron determinantes de los procesos democráticos y antidemocráticos en la Argentina —como, por ejemplo, el ignorado y todavía impune bombardeo de la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, o las diferentes violaciones a la Constitución nacional, o el terrorismo de Estado— no es una actitud digna de nadie que haya elegido educar y constituye, además, un atentado a la construcción de la memoria colectiva de la Nación, justo en un momento en que sus instituciones están siendo desmanteladas por el gobierno nacional y cuando diputados, representantes del gobierno nacional, concurren en visita solidaria a quienes han sido juzgados y condenados por delitos de lesa humanidad.

La historia no interesa en la sociedad argentina. Lxs historiadorxs han quedado de lado, este es el mundo de la narrativa a cargo de alguna patria mediática y de economistas ortodoxos, verdaderos dueños de la escena cotidiana. Contra esto, las redes y la política no se animan a postular otras pretensiones, no han encontrado soluciones, tal vez, por sus propias limitaciones y su carencia absoluta de una autocrítica, capaz de explicar, al menos, como ha llegado la Argentina a la situación presente.

Para terminar, conviene insistir en que la historia escolar adquiere especial relevancia para el proceso democrático en curso y para las consecuencias que genera en lxs jóvenes, en general y en particular a la hora de ir a votar, quienes serán lxs encargados de regir los destinos de la Nación.

Devaluacionistas y bonistas

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El gobierno actual no trepida en jactarse de hacer un brutal ajuste fiscal, paralizando la obra pública [1], disminuyendo los haberes a los jubilados y pensionados, reduciendo severamente o directamente eliminando subsidios al transporte y al consumo de energía, no repartiendo comidas y frazadas que había comprado la Administración anterior, disminuyendo las transferencias a las provincias para salud y educación, eliminando organismos públicos de supervisión y de control, de investigación y de derechos.

Un gobierno en el que durante sus primeros seis meses aumentó la pobreza en 9,8% de la población (datos del INDEC, que midió para el primer semestre de 2024 en 55%, contra 45,2% del segundo semestre 2023); en el que siete de cada diez niños en la Argentina son pobres, a lo que el mismo Javier Milei responde: “La gente va a decidir de alguna manera para no morirse de hambre”. ¿Un chico en situación de calle puede decidir? Un gobierno en el que se fija por decreto el salario mínimo vital y móvil, que es, a la vez, el más bajo de la región. A lo que se suma que el salario requerido promedio en dólares para trabajar es también el más bajo de la zona, de 717 dólares MEP (aproximadamente un millón de pesos). Donde, como resultado de la política regresiva de distribución del ingreso, se genera una fuerte disminución del consumo y de la inversión interna bruta fija y con ello del PIB, que el FMI estimó conservadoramente en una caída de 3,5% para el año 2024, pero que va a ser mayor; y que se refleja en que, según el INDEC, descendió en un 32,5% (casi un tercio) la construcción en el primer semestre 2024 contra igual lapso de 2022 [2], y el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) cayó un 20,1% en la comparación interanual en igual período. Los puestos de trabajo perdidos ascienden a más de 140.000, 90.000 corresponden a la construcción.

En ese marco descripto observamos:

  • Descenso de las reservas internacionales del BCRA. Eran de 29.615 millones de dólares el 1 de julio de 2024, y el 1 de agosto, un mes después, eran de 27.069 millones de dólares. La disminución en 2.546 millones se explica por las constantes ventas en el mercado de Contado con Liqui (CCL) que hace el BCRA, para permitir la compra de dólares de los bonistas que tienen títulos en pesos ajustables por inflación y se van de la Argentina, convirtiendo su ganancia en esa divisa.
  • Caución del oro de las reservas del BCRA. En cuatro viajes realizados por una línea aérea privada de Inglaterra, se embarcaron, con destino a Londres, lingotes de oro por 1.175 millones de dólares (un cuarto de las reservas auríferas del BCRA) [3], que se estiman en 4.700 millones de dólares. La Asociación Bancaria presentó notas ante el BCRA los días 15 de julio y 6 de agosto de 2024 para saber si existe un acta de directorio del banco sobre la extracción del oro guardado en su Tesoro, si se abrió el expediente correspondiente, si se le comunicó a la Sindicatura del BCRA y sobre la base de qué atribuciones y facultades se adoptó la medida y por qué razones.
  • En los primeros siete meses ejecutados del presupuesto nacional base caja, esto es con ingresos percibidos y gastos pagados (no se contemplan obligaciones devengadas y no abonadas en el período), según el SIDIF (Sistema Integrado de Información Financiera) de la Secretaría de Hacienda de la Nación, se obtuvo un leve superávit fiscal de 1,18 billones de pesos, y ello fue así al pagarse intereses de la deuda por 6,01 billones de pesos. El mismo gobierno, en el DNU 594/24 de Presupuesto nacional, reconoce que cierra el año 2024 con un déficit financiero de 7.068.442 millones de pesos (7 billones de pesos) por tener que pagar intereses de la deuda por 10.804.087 millones de pesos (10,8 billones de pesos). Como la recaudación viene descendiendo mes a mes, esencialmente los dos mayores impuestos que son IVA y Ganancias, por el menor nivel de actividad, deben exacerbar los despidos y cierres de organismos y continuar con los bajos haberes previsionales, para que les quede saldo y pagar los intereses de la deuda.
  • Se presentan fuertes vencimientos de títulos de deuda en los cinco meses que restan para cerrar el año. En pesos, según la Secretaría de Finanzas de la Nación, por 22,7 billones [4], y en dólares 5.370 millones, que necesitan renegociar porque no tienen los fondos para pagarlos.
  • Para superar el pago atrasado de importaciones, el gobierno implementó el bono Bopreal y dispuso que las nuevas importaciones se pagarán en cuotas a 30, 60, 90 y 120 días [5]. Así diferiría pagos por unos 6.800 millones de dólares hasta mediados de año cuando, presuntamente por el ingreso de los dólares de la soja, las reservas del Banco Central iban a estar más fortificadas, cosa que no pasó porque los exportadores de granos, como dijo el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, liquidan lo estrictamente necesario para cubrir costos, disconformes con el valor oficial del dólar en el país, a lo que debe sumarse la baja en el precio internacional de la soja.

Sin embargo, con una deuda bruta de 442.505 millones de dólares al 30 de junio de 2024 (deuda que representa el 94,1% del PIB), según informa la Secretaría de Finanzas de la Nación, con reservas internacionales exiguas y fuertes vencimientos para afrontar en lo que resta del año y otros tantos en los años subsiguientes, no hay corrida cambiaria ni bancaria; es más, los depósitos en dólares captados por los bancos locales crecen paulatinamente mes a mes. El 5 de agosto de 2024 eran de 20.924 millones de dólares, es decir, se acrecentaron en 1.164 millones con respecto a un mes atrás, que eran de 19.760 millones de dólares.

Y la principal explicación es que por más que existe la puja por el precio del tipo de cambio entre los devaluacionistas (que son los productores, acopiadores y comercializadores de granos y de carnes, los miembros del Club del Petróleo, los extractores de litio y minerales raros y otros exportadores) y los bonistas, que trajeron dólares y compraron títulos públicos en pesos para financiar principalmente el déficit fiscal que dejó la Administración anterior y que la Secretaría de Hacienda de la Nación estimó en 5,13% del PIB (es en pesos, pero esos títulos de deuda pública que se emitieron dieron lugar a que ingresaran al país unos 24.620 millones de dólares), a esos bonistas se les prometió que hasta fin de año la devaluación de nuestra moneda va a ser a una tasa del 2% mensual y que la inflación va a superar en dos veces y más ese porcentaje, con lo que van a seguir obteniendo una renta positiva en dólares.

El conflicto es claro y se dirime en el precio del dólar, la riqueza potencial de recursos de la Argentina (donde su apropiación significa renta segura por muchos años) y el hecho de la fuerte interrelación entre los “devaluacionistas” y los principales capitales financieros que necesitan y exigen un dólar que crezca por un tiempo menos que la inflación, hecho que le hace perder plata al “campo” y al Club de Petróleo.

Y es así porque en los principales pools de siembra (Adecoagro S. A., Cresud S. A., Lartirigoyen y Cía., MSU – Manuel Santos Uribelarrea Balcarce, Grupo Duhau, etc.) tienen participación los fondos de inversión y todos cotizan en la Bolsa de Nueva York. En el caso del Club del Petróleo es mayor aún, con firmas directamente extranjeras como Chevron, Apache, Total, Shell, etc., y las supuestas nacionales como Pampa Energía (con participación directa de BlackRock), Tecpetrol, YPF, Compañía General de Combustible, Pan American Energy, Pluspetrol y Vista Oil&Gas, que están asociadas y/o financiadas en su totalidad por el capital financiero internacional con base en los Estados Unidos.

[1] De las 2.731 obras que están en el BAPIN (Banco de Proyectos de Inversión Pública), solo van a realizar en su mandato 376 (14% del total); 347 se va a reprogramar (13%) y que 2.008 obras no se van a realizar (o se las deriva a las provincias sin financiamiento alguno).
[2] Ejemplo de ello es que el grupo Roggio entró en default golpeado por la caída de la obra pública y la recesión al no poder pagar el lunes 5 de agosto de 2024 una obligación negociable de 10.000 millones de pesos.
[3] Montado en una argucia legal, el BCRA a la fecha no contestó el requerimiento de la Asociación Bancaria. Recordemos que el estudio inglés Burford Capital, en abril de 2024, le pidió a la jueza de Nueva York, Loreta Preska que autorice la transferencia a su favor del 51% de las acciones de YPF que posee el Estado argentino desde que recuperó la compañía en 2012. La solicitud se sustenta en el incumplimiento de un fallo que obliga al país a abonar 16.100 millones de dólares por la expropiación.
[4] Para las consultoras, esa cifra es mucho mayor y ronda los 35 billones de pesos (por ejemplo, para EcoGo consultores, que dirige Marina Dal Poggetto).
[5] Que a partir del 1 de agosto reprogramó en solo dos cuotas, a los 30 y 60 días.

Luz roja y cuenta regresiva para el corto plazo: devaluación o default

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La inconsistencia del programa de corto plazo pone en riesgo los vencimientos de deuda del próximo año y medio. Este diagnóstico no exagera ni dramatiza: apenas resume las urgencias del plan de Luis Caputo en el inicio del mes de agosto. Se siguen acumulando presiones devaluacionistas por las distorsiones de la política económica. Mientras se expanden los agregados monetarios, en el Banco Central se estancan las reservas. Entretanto, el Gobierno busca contener la expectativa de depreciar el tipo de cambio oficial con la venta de dólares del BCRA en el mercado del Contado con Liquidación (CCL).

Por el lado de la economía real, el inventario de distorsiones suma también malas noticias: el desplome de la actividad trae como correlato un riesgoso derrumbe de la recaudación, que se retroalimenta en razón del descenso en el ciclo económico.

La variable fundamental de este escenario de incertidumbre es la pésima gestión oficial en el frente externo, que es el factor determinante para cualquier proyecto de estabilización real en un país periférico. Como hemos planteado reiteradamente, el Gobierno no logró estabilizar el sector externo pese a haber producido una mega devaluación del 118% del tipo de cambio oficial en diciembre de 2023. Un salto devaluatorio de tal magnitud no permitió acumular reservas en el segundo trimestre de 2024.

Aquella competitividad inicial se evaporó en mayo, junio y julio, meses de la “cosecha gruesa”, cuando más se la necesitaba. Producto de la liberación completa de los precios, y pese a haber aplicado políticas monetarias y fiscales restrictivas que limitaron la capacidad de los agentes económicos para tener excedentes y convertirlos en moneda estadounidense, el tipo de cambio oficial ya no resulta atractivo. En suma, al BCRA no le ingresan divisas.

En efecto, en el primer semestre del año la incorporación de divisas por exportaciones agropecuarias fue de U$S 11.000 millones. La misma cifra ingresó en el primer semestre de 2023, con el campo impactado por la sequía. En cambio, un año antes, durante el primer semestre de 2022, la liquidación había sido significativamente superior: U$S 15.000 millones de dólares. Por lo tanto, el gobierno afronta en lo que va del año un faltante de alrededor de U$S 4.000 millones proveniente de las exportaciones agropecuarias, que permanecen retenidos por la falta de rentabilidad del sector.

Esta variación en materia de liquidaciones explica por qué las reservas internacionales brutas atesoradas en el BCRA fluctúan en torno a los U$S 28.000 millones. El estancamiento en la acumulación de divisas complica el frente externo: el gobierno presenta dificultades para regularizar pagos de importaciones y servicios de deuda externa, al tiempo que se torna casi de imposible cumplimiento la desregulación completa del mercado cambiario (la tan prometida salida del “cepo”).

En cuanto a la llamada “economía real”, los indicadores reflejan que el brutal recorte a la inversión social y a la inversión pública hizo desaparecer un estímulo central a la demanda interna, lo que a su vez provocó una recesión extrema. La economía transita desde un descenso de la inflación hacia una suba del desempleo. Pero la retracción fiscal no impide la escalada del dólar: como no hay otras alternativas para destinar los excedentes (capital de trabajo e inversiones), se mantiene y acelera la dolarización de los mismos.

Sobre el capítulo monetario, el Gobierno centró su política en resolver los abultados pasivos del BCRA bajando la tasa de interés. Ensayó para eso un canje de los instrumentos de absorción monetaria emitidos por la el Ente Rector por letras del Tesoro. Pero el planteo oficial fue resistido por los bancos, que obligaron a las autoridades económicas a entregar al sector una letra financiera (LEFI) que les garantice liquidez inmediata ante cualquier fluctuación.

Por otro lado, el intento por desmonetizar la economía para inducir la recesión y contener la inflación no se refleja en la incidencia de los agregados monetarios, que crecen proporcionalmente sobre la inflación y sobre el dólar. En el lapso enero-julio, los agregados monetarios totales M3 -compuestos por M2 más depósitos a plazo y otros depósitos del sector privado y público en pesos- han aumentado en un 61,7%, muy por arriba de la evolución del tipo de cambio oficial mayorista -que fue de 12,5% en igual período-, pero no tan por debajo de la evolución del índice de precios al consumidor, que fue del 77,7%.

El panorama muestra graves inconsistencias en la política cambiaria, en la política fiscal y en la política monetaria, a saber: (1) el tipo de cambio oficial perdió competitividad muy rápidamente, lo que no favoreció el flujo de divisas por exportaciones y estancó la acumulación de reservas; (2) el ancla fiscal está próxima a encontrar un límite, por el alcance de la recesión; (3) el gobierno se muestra incapaz para resolver los pasivos del BCRA y reducir los agregados monetarios.

El resultante de estos tres factores es, sin dudas, la certeza de que en el corto plazo crecerán las presiones por una devaluación del dólar oficial. Para graficar la complejidad del escenario compartimos este cuadro, que compara la evolución de los agregados monetarios, las reservas brutas y los distintos tipos de cambio.

Fuente: Informe monetario del BCRA y Ámbito Financiero

Fuente: Informe monetario del BCRA y Ámbito Financiero

Como se ve, el comportamiento disímil entre agregados monetarios y reservas internacionales derivó en un fuerte incremento del tipo de cambo de paridad teórica (que surge de dividir ambos factores), que alcanzó una variación de más de 60% en lo que va de 2024.

Pero la suba del tipo de cambio de paridad teórica no fue acompañada por el tipo de cambio mayorista oficial. La variación tampoco fue seguida por los denominados “dólares financieros”, el CCL y MEP, que se incrementaron 4,2% y 10,8% respectivamente.

Este proceso, claramente distorsivo, muestra una expansión de los agregados monetarios mientras las reservas siguen estancadas. Tal combinación produce un efecto: se multiplican las presiones por una depreciación del tipo de cambio oficial.

El gobierno, mientras tanto, vende dólares del BCRA en el mercado del CCL. El objetivo es contener las presiones, aunque utilizar divisas con ese propósito agudiza la incapacidad para fortalecer las reservas.

Esto siembra dudas sobre la capacidad que tendrá la Argentina para afrontar los compromisos externos en lo que resta del año, pero, sobre todo, durante 2025.

El ministro Caputo ha intentado disfrazar la intervención oficial en el mercado del CCL como una decisión de política monetaria. Dijo que el objetivo es esterilizar los pesos emitidos por el BCRA para comprar moneda extranjera. En la práctica, la decisión favorece la salida de capitales especulativos: se desarman posiciones en activos financieros, acciones y títulos para realizar las -muy relevantes- ganancias obtenidas en el primer semestre a partir de un tipo de cambio estable (el arbitraje entre dólar CCL y títulos públicos ajustables por inflación permitió obtener en la primera mitad del año ganancias cercanas al 40% en moneda dura).

Claro que intervenir en el mercado de los dólares financieros tiene sus consecuencias. Provocó una suba del riesgo país de 1511 a 1653, equivalente al 9.3% -incluyendo el impacto del denominado “lunes negro” internacional- y una caída en el índice bursátil Merval de -15%.

El escenario se completa con el desarme de títulos públicos y acciones: es el obrar de los agentes económicos más poderosos, que intentan anticiparse a una probable devaluación.

Además, de concretarse una devaluación, se complicaría la solvencia externa para afrontar los vencimientos de deuda pública con el sector privado y organismos multilaterales que ascienden a U$S 24.000 millones (incluyendo la Nación + Provincias) que la Argentina deberá encarar en 2025. Se trata de un desafío complejísimo que está expuesto en el cuadro que compartimos a continuación, donde se percibe con crudeza la debilidad de las cuentas externas argentinas:

Fuente: Banco Central de los respectivos países y CEPAL

Fuente: Banco Central de los respectivos países y CEPAL

En relación con el resto de Suramérica, y con cifras oficiales actualizadas al 2022, las reservas de la Argentina aparecen como las más bajas del subcontinente: U$S 23.073 millones, lo que equivale al 4% del PIB.

Se trata de un desempeño pobrísimo si se observa que durante seis años consecutivos (2016-2022) el país contó con una amplia oferta de divisas: U$S 65.000 millones de deuda colocada en el mercado internacional en el primer tramo de la gestión de Mauricio Macri; U$S 45.000 millones del crédito del FMI en los últimos dos años del mismo gobierno; U$S 27.000 millones de superávit de la balanza comercial producto de la pandemia en los dos primeros años de gestión del Frente de Todos y U$S 4.000 millones por Derechos Especiales de Giro (DEG), también durante el mandato de Alberto Fernández.

Esta debilidad del sector externo, en definitiva, no hace más que evidenciar la incapacidad de las elites políticas y económicas de la Argentina para construir un país sustentable en el mediano y el largo plazo. Ante este panorama, urge producir una depuración y un recambio dirigencial para que emerja un nuevo orden, con otros fundamentos para la Nación.

https://www.ambito.com/opiniones/luz-roja-y-cuenta-regresiva-el-corto-plazo-devaluacion-o-default-n6046748

Milei “es el presidente que más desdén y destrato ha tenido con América Latina”

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Es un momento de batallas y discusiones infinitas en el campo incendiado de las relaciones internacionales, la crisis venezolana es petróleo puro. Las llamas llegan a este sur y se manifiestan en el panorama de la política exterior argentina. Y de ello habla en esta entrevista Juan Gabriel Tokatlian, quien acaba de publicar Consejos no solicitados sobre política internacional (Siglo XXI), un libro de conversaciones con la periodista y escritora Hinde Pomeraniec. En él avanzaron sobre los grandes temas que preocupan al mundo entero y que, a través del tamiz de la mirada académica y territorial de Tokatlian, se vuelven historias interesantes. “El diálogo con Hinde empezó a fines de septiembre en las oficinas de Siglo XXI y se extendió hasta principios de este año. No es un libro de coyuntura, sino más bien un modo de aproximarse a fenómenos, eventos y dinámicas”, cuenta. Sobre la situación fraudulenta en Venezuela sostiene: “Aquí lo que está en juego es el final o no de este componente democrático y la consolidación de una situación autoritaria”.

–¿Cómo se define la estrategia de las relaciones exteriores del gobierno de Javier Milei en un momento tan turbulento?

–Estamos ante un reordenamiento de la política exterior que supera en creces a Menem y asimismo a Macri, como dos intentos de reorientación con un norte claro. Es este el intento más ambicioso y quizás, el más inquietante. Carlos Menem trató de abrazar a EE.UU. como ningún otro presidente lo hizo en décadas, pero siempre buscó tener ejes complementarios. Por ejemplo, profundizó la relación con Brasil, algo que había heredado de Alfonsín. Menem es el presidente argentino que más visitó Brasil: fue 22 veces. Entendía que había que buscar un relativo balance en esta mirada decisivamente pro Occidente. Macri sostuvo un parámetro de mayor cercanía con EE.UU., esperaba la lluvia de inversiones de Occidente y, con alcance discreto, tuvo un eje complementario en China. En su gobierno se terminó la construcción de la famosa estación espacial de Neuquén –también su papá había tenido negocios con China– y mostró cierto interés en conocer el papel de los Brics. Frente a eso, Milei no tiene ningún eje complementario, no le interesa. Basa su relación en lo que yo denomino un hiper occidentalismo identificando como fuente principal el vínculo con EE.UU. y como fuente adicional, la relación con Israel. No se conocen acuerdos comerciales ni de inversión en los viajes que hizo hasta el momento. Además, es el primer presidente que convierte sus preferencias religiosas privadas en un componente decisivo de la política exterior; me refiero a esa vinculación con la expresión más ultra dentro del judaísmo y a esa idea de que Argentina tendría que mover la sede de su sede diplomática de Tel Aviv a Jerusalén. Adicionalmente, si uno toma los últimos cien años, veo que es el presidente que más desdén y destrato ha tenido con América Latina. Insultar a cuatro presidentes: Andrés López Obrador, Gustavo Petro, Gabriel Boric Lula; decidir que iba a retirar los embajadores políticos de Nicaragua, Venezuela y Cuba era entendible, pero no designar ningún embajador de carrera en esos países es equívoco.

–Con Venezuela hubo auténtica zozobra.

–Hemos visto la consecuencia con la crisis de la embajada argentina en Caracas: improvisación, falta de plan de contingencia, ausencia de puentes políticos. Uno tiene relaciones diplomáticas con los semejantes, con los distintos y hasta con los que no nos gustan. Para eso está la diplomacia. No puede ser que un presidente argentino, en sus primeros siete meses de gestión, haya visitado solo raudamente El Salvador para la reasunción de Bukele y haya pasado apenas horas por Paraguay porque estaba en su ruta… Es un repliegue monumental en la región, que facilita la preeminencia de Brasil, el surgimiento de Colombia como un interlocutor importante con Washington, la persistente vocación de México de tener una voz audible en asuntos interamericanos y, también, deja a Chile el lugar, por ejemplo, que ha sabido tener el país en materia de cambio climático, paz, derecho internacional. Esto es un hiper occidentalismo bastante anacrónico para este momento histórico, cuando asistimos a un declive relativo de Occidente y un auge cada vez más elocuente de Oriente. Fue muy desafortunada la decisión de no ingresar a Brics. Hay un dicho anglosajón que viene a cuento: uno está en la mesa o uno es parte del menú. Lo que aquí algunos vieron como una interpretación de una nueva reinserción de la Argentina, yo lo veo como un repliegue, un ensimismamiento que no condice con la realidad internacional.

–Usted desarrolla el concepto de “Internacional reaccionaria”, un colectivo de gobiernos, dirigentes y empresarios en el que Milei parece sentirse a gusto… No todos lo mismo, ¿no?

–Esta nueva internacional asocia a similares y cercanos, aunque con algunas diferencias singulares. Por ejemplo, Trump fue y será –si es que triunfa– muy proteccionista. EE.UU. necesita reconstruir una base productiva para competir con China. Bolsonaro fue un legislador casi ignoto, que aprovechó una coyuntura particular en un sistema de múltiples partidos y movimientos. Giorgia Meloni tiene una tradición que se refleja en este debate norte-sur italiano; está apoyada por viejas experiencias de la liga, y organizaciones o movimientos xenófobos, etcétera. ¿Son iguales a Milei? No, pero son de la misma familia en materia de orden, valores, propósitos, aversiones y miradas de un pasado presuntamente grandioso. Poseen recursos amparados por fundaciones, organizaciones, empresarios dispuestos a facilitar que lleguen al gobierno para que sus preferencias se hagan realidad y que esto refleje ciertamente la posibilidad en la cual, el mercado logre avanzar decisivamente sobre el Estado. Por ejemplo todas las tecnológicas enuncian que quieren un Estado mínimo. Hablan de la interferencia e injerencia del Estado. Solo quieren un estado grande para que les compre sus productos y servicios porque es un motor dinámico de su reproducción. Aparecen contradicciones y tensiones que en el caso argentino no lo estamos visibilizando y anotando con detalle en parte por este ensimismamiento, en parte por este repliegue y en parte, porque se ha debilitado la posibilidad hasta el momento de alternativas opositoras convincentes. Esta internacional reaccionaria está pasando por un momento que no es fugaz. Y la visibilidad personal de estos líderes expresa un cierto “cholulismo” internacional que confunde la atención que tiene Milei en Occidente con la defensa de los intereses nacionales.

–¿Cómo abordó el gobierno la crisis venezolana surgida del fraude del domingo 28 de julio? ¿Compartió con algún país su punto de vista?

–La Argentina adopta una posición concreta. Hubo tres posiciones en América Latina, una que, sin cuestionar en nada la elección y sin esperar la evidencia concreta, dijo que ganó Maduro y lo felicitó: Cuba, Nicaragua, Honduras y Bolivia. Otros países, como la Argentina, dijeron que hubo fraude. Y hubo una tercera opinión, con matices, de Brasil, México y Colombia, que exigieron que se publicaran las actas y no prejuzgar –aunque dudan de que la elección fuera transparente y veraz en los anuncios del Ejecutivo– y de ponerse en un lugar que les permitiera tener una incidencia para que la situación venezolana no se descontrole y se vuelva totalmente caótica. ¿Qué hace la Argentina y otros países? Llaman a una reunión de la OEA y no logran la aprobación de una resolución. Eran 12 gobiernos y solo necesitaban 6 apoyos adicionales para la aprobación de la resolución. Lograr 17 votos fue un fiasco. Diría más, fue un papelón. Se impuso la intransigencia. La poca disposición a la transacción, que sigue caracterizando la diplomacia argentina, trae estos costos. Mientras tanto sucede algo insólito: ante la expulsión de la representación diplomática en Caracas, se le pide a la Cancillería brasileña que se encargue de la sede diplomática en Venezuela, después de haber insultado a Lula y de tratar a los presidentes de Brasil, Colombia y México de imbéciles. Este ejemplo refleja algo más profundo: en general, se observa poco debate en materia internacional, nadie ha fundado el valor de la política exterior hiper occidentalista basada en la relación con EE.UU. y adicionalmente en Israel. Tampoco nadie ha solicitado una explicación al respecto.

–¿La actitud argentina es beligerante?

–Hay que buscar cuántos países definen una diplomacia contra otros países. No hay países que enuncien una actitud “anti”, no es parte del enunciado diplomático. Los gobiernos anuncian sus preferencias y disposición, no sus aversiones e indisposición. No se usa eso en la gran mayoría de las naciones. La Argentina definió rápidamente una política anti-China, anti-Rusia, anti-Palestina, anti-Irán y anti -Venezuela y de desatención hacia la región. Puede que sea una convicción: si así lo fuera, el gobierno tiene que estar preparado. En la diplomacia, la guerra y la política, las piezas negras también juegan. En ese marco, para un gobierno que ha ignorado y destratado a América Latina, Venezuela le da la oportunidad de tener una política hacia la región. Ahora bien, en su primer ensayo de algo más grupal, el fracaso de la resolución sobre Venezuela en la OEA es quizás un buen ejemplo de su carencia de liderazgo para tal fin.

–¿Quiénes están pensando el día después de Venezuela? ¿Cómo se imaginan la transición, el futuro, cómo sería transformar ese país?

–Ya se han ensayado muchos mecanismos sobre qué hacer en Venezuela de parte de la comunidad internacional, siempre entendiendo que son sus ciudadanos quienes finalmente van a disponer de formas de resolución de una crisis de enorme envergadura. También se probó con la provocación, alentar a los militares a que dieran un golpe, aceptar que el presidente de la Asamblea fuera el presidente del país, como el caso de Juan Guaidó. No nos olvidemos de que Venezuela se retiró de la OEA en 2019, pero la OEA extrañamente aceptó que Guaidó fuera el que representara a Venezuela entre 2019 y 2022. Se creó el Grupo de Lima para cercar, aislar, presionar a Venezuela y se desmoronó el grupo antes que Maduro. Se elevaron las sanciones, EE.UU. impuso sanciones de distinto tipo aún vigentes a personas y a empresas. Pienso que hay que volver a entender la dinámica interna en Venezuela; no pensar que hay una bala mágica externa que va a arreglar esto. Esto no se va a arreglar desde afuera. Y un eventual arreglo incruento tomará tiempo. Advierto sí que es indispensable ubicar el futuro de Venezuela en el marco del futuro de América Latina: la no resolución de esta coyuntura nos ubicará a todos en medio de una confrontación geopolítica global cada vez más pugnaz y peligrosa. Hay que ser conscientes de que las estrategias de los actores externos –incluyo a la Argentina– no conduzcan inadvertidamente a convertir a la región en un gran atractor de la competencia entre las grandes potencias.

–¿Hubo una transformación en el papel de la oposición, un aprendizaje?

–Si tomamos las elecciones de 2013 y la de 2018, que ganó Maduro, vemos una oposición muy fragmentada con algunos actores tentados de recurrir a la violencia, a buscar que hubiera un golpe. Buena parte de la oposición no se presentó tratando de deslegitimar el escrutinio de 2018 y no cambió nada. Pero a partir de 2019 ha habido un cambio de la oposición, derivado de la penuria interna, de los sectores medios y bajos cada vez más movilizados pacíficamente. Pero es una oposición que empieza a organizarse con bases sociales mayores que las que tenía, aglutina esfuerzo para competir electoralmente, organizó la veeduría de las elecciones (90.000 supervisando 30.000 mesas de votación), escogió un candidato presidencial moderado y sobrio, Edmundo González. En estas elecciones hubo mucho más un voto castigo a la gestión de Maduro que un voto ideológico clásico. Es verdad que el gobierno de Maduro aplicó el más severo programa de ajuste que se pueda imaginar desde 2021 y bajó la inflación de 6.300% en 2018 a 9% en el primer semestre de 2024. Pero eso condujo a una pauperización tremenda y una migración adicional masiva. Aquí hay un aprendizaje de parte de la oposición que rescata las posiciones de Colombia Brasil en la OEA y valora que sigan buscando puentes de distensión interna y esto es novedoso: no es una oposición que perdió y pateó la mesa. Ahí sí, me parece que el papel de lo externo puede ayudar a facilitar un eventual compromiso entre las partes, una opción que tendrá altos y bajos, muchas complicaciones y contramarchas, pero que tiene una pequeña ventana de oportunidad de alcanzarse. Me parece que estamos ante un experimento. Hubo muertos y cada muerto es una tragedia, pero más recientemente se redujo la violencia. Por ahí es una señal de que nadie apunta a un baño de sangre. En las miradas más benignas que había sobre Venezuela se decía que este era un era un régimen híbrido, es decir, tenía fuertes componentes autoritarios y un componente democrático reflejando en las elecciones periódicas. Aquí lo que está en juego es el final o no de este componente democrático y la consolidación de una situación autoritaria.

–No aparecen las actas todavía… ¿Qué valor tendrían a esta altura?

–Hay que esperar que aparezcan las actas. Definitivamente hay que ver las actas, es lo que yo creo. Pero también podemos caer en la trampa de las actas. ¿Qué quiero decir con eso? La oposición dice que tiene el 83% de las actas y que ahí es elocuente su ventaja. El gobierno dijo que ganó con el 52% de los votos y estaba haciendo un recuento de ellas. La oposición dice que las actas del gobierno están fraguadas. A su vez, el gobierno dice que hubo un sabotaje desde Macedonia del Norte y que las actas de la oposición son amañadas. Diciendo que estas actas son espurias y que las verdaderas las tiene el otro. Aquí tenemos finalmente una colisión de actas; lo cual genera un nuevo problema: la postura de la comunidad internacional frente a eso. Una gran parte de la comunidad internacional que se expresó no cree en las actas oficiales y avala las indicadas por la oposición. ¿qué pasará legalmente en Venezuela en las instancias judiciales que, a su turno, no son independientes? ¿el madurismo duro—con sus socios en la fuerza armada y en la policial–acepta resignar el control del Estado? ¿habrá un espacio potencial de comunicación y diálogo entre actores claves de lado y lado? ¿habrá imaginación, talento y voluntad suficiente para identificar un sendero que evite un bloqueo electoral? ¿puede haber algún acuerdo sin asegurarse el desmantelamiento de los negocios ilícitos que lucran con la inestabilidad y la pugnacidad? Tengo para mí tres escenarios en el siguiente orden (no tengo claridad de las probabilidades, por supuesto): perpetuación del régimen, salida pactada o catástrofe humanitaria. Mi preferencia, resulta evidente, es la segunda.

https://www.clarin.com/revista-n/juan-gabriel-tokatlian-milei-presidente-desden-destrato-america-latina_0_8DAMGcqtqq.html

El consenso y el acuerdo

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1 – El consenso y el acuerdo

El consenso suele utilizarse cada vez más como sinónimo de conducta democrática o tolerante. Quien está en el marco del consenso pertenece a la civilización, es uno de los nuestros. Por el contrario, quien se encuentra fuera del marco conceptual del consenso, sería el bárbaro el incivilizado o, usando una terminología que pretende ponerse de moda, un terrorista.

El consenso (el sentido de todos, el cum sensus), presupone una sociedad sin conflictos, pues estos han sido saldados por el hecho del consenso. Quien conjeturalmente se oponga a este consenso social se encontraría por el hecho de esta misma oposición por fuera de la sociedad misma. Por tanto, ese sentido conjunto, construye una totalidad excluyente. Fuera de él está la exclusión.

La palabra consenso, remite a la palabra del Uno y por ello ha sido el vocablo central de los regímenes de la dictadura y el absolutismo. La dictadura genocida de 1976-1983 invocaba como fuente de su poder el consenso de la sociedad argentina. Es que el consenso remite necesariamente a lo Uno, al que lo plural se sacrifica. Fuera de él, aparece la irracionalidad (en tanto opuesta a la racionalidad que se presupone Una). Por eso Thatcher hablaba del único camino.

Por el contrario, una sociedad plural presupone una sociedad para la cual el disenso es consustancial. No puede haber sentido único pues de lo que se trata es construir acuerdos para tramitar las diferencias. El acuerdo, mantiene la diversidad de sentidos y se asienta sobre la mutua conveniencia de quienes acuerdan. Por supuesto, la validez del acuerdo está sostenida en la persistencia del interés que llevó al pacto. Todo contrato es un acto de cooperación, pero no una cooperación entre ángeles que acuerdan según su libre albedrío o por un acto gratuito. Es la cooperación de seres situados, sexuados y mortales para los cuales el contrato no es el punto de partida de las obligaciones sino un punto de llegada al que se arriba desde posiciones sociales de desigualdad. En rigor, no se llega al contrato por libertad sino por necesidad. Se contrata porque se necesita del otro.

En la relación de trabajo, por ejemplo, el trabajador trabaja porque, en tanto viviente, acostumbra morirse si no come. La realidad humana no es la realidad de los ángeles sino relaciones de mortales sexuados, capaces de afecto y susceptibles de pasión. Por eso, más lejos o más cerca, se encuentra la elección letal que propone el bandido cuando exige la bolsa o la vida.

Del otro lado, también el empleador contrata porque necesita del trabajo del trabajador. De allí la falacia de que los empleadores contratarían más con salarios más bajos en una extraña interpretación de la ley de la oferta y la demanda. Un empleador no contrata más trabajadores porque se encuentren baratos en el mercado. Hay una diferencia entre contratar trabajadores y comprar caramelos. El empleador necesita al trabajador en tanto insumo de producción y no como objeto de placer. Por tanto, no es la disminución del valor del salario la que va a incrementar la contratación de trabajadores, sino la demanda de productos en la economía real.

Las empresas que se funden por un juicio laboral es otro mito del gorilismo nativo, como los asados con el parquet de las casas que entregaba el gobierno peronista (si algo sabía un trabajador de esa época es que la madera con alquitrán le da mal sabor al asado y, por otra parte, las viviendas sociales no tenían piso de parquet sino de baldosas). No es la legislación laboral la que lleva a la quiebra a las PyMEs, sino la falta de demanda de productos en el mercado, en el que la demanda interna, compuesta fundamentalmente por el valor del salario real, es un componente central.

El consenso no presupone el acuerdo. De hecho, tanto el denominado pacto de mayo celebrado en julio, como la invocación del consenso por parte de la dictadura no requirió la deliberación conjunta sino que fue el efecto de una imposición del poder (el consensus que invocaba la dictadura consistía en la disminución de las manifestaciones y huelgas convertidas en delitos por los bandos militares).

Por el contrario, la democracia presupone el disenso, que es el resultado de la diversidad de las posiciones sociales que determinan racionalidades diferentes. Ese desencuentro puede saldarse por un acuerdo, pero el acuerdo no niega el disenso que permanece en el acuerdo. Esta es, ni más ni menos que la diferencia entre el teórico del absolutismo, Hobbes y el pensador de la libertad, Spinoza. Para Hobbes, establecido el representante para poner fin al Estado de Naturaleza, nada podía ser disputado. Para Spinoza, la sociedad era el resultado del acuerdo por el cual nadie puede ser obligado a cumplirlo si la amenaza del daño del cumplimiento o las relaciones de fuerza cambiantes demuestran su inconveniencia. Para éste nadie puede renunciar a la vida o a la libertad por pacto alguno.

Para Hobbes, previo al derecho y a la constitución del Estado, el estado de la naturaleza era un estado de guerra, el hombre como lobo del hombre hasta que se constituye el Leviatán al que se entrega toda potestad social para que sea devuelta en forma de Paz.

Si el derecho es paz, el intérprete del derecho debe entender las normas del derecho positivo como inspiradas por la finalidad de paz. En consecuencia, debe interpretarlas de tal modo que asegure la permanencia e inmutabilidad del orden social constituido. Como quienes ocupan los márgenes de la sociedad, los que han sido desplazados de la capacidad de simbolización, son quienes pretenden una mutación de las relaciones sociales, estos son quienes no aman la paz, son violentos. Los amantes de la paz son aquellos que prefieren el mantenimiento de las relaciones sociales establecidas.

Así puede entenderse la opinión de Natalio Grinman, Presidente de la Cámara Empresaria de Comercio y Servicios, que declaró que lo que hay que hacer es dialogar y ser respetuoso, sin acudir a medidas desagradables. Como si las medidas de fuerza o las posiciones relativas de poder no fueran justamente la condición de posibilidad del acuerdo. La beneficencia no construye derechos.

2 – La democracia es el peligro real para el consenso democrático

Cuando un gobierno o una fuerza política hegemónica plantea la idea del consenso de un único camino moral o racional está colocando a los demás sujetos y sus representaciones frente a una encrucijada con variadas alternativas.

Galgano y Marrela (1) expresan lo que para el bloque dominante es el consenso y el único camino. Tras exigir un derecho fundado en los principios útiles para la circulación de capitales, más allá de las constricciones del derecho interno de los estados nacionales y pregonar la superación de la democracia representativa por la “tecnodemocracia” terminan concluyendo: “Debemos volver a pensar en Rousseau y sobre todo en Montesquieu. Este último había escrito: ‘entre el despotismo ilustrado y la democracia prefiero la democracia; pero sólo porque no hay garantías de que el despotismo sea ilustrado’. Ahora, con el advenimiento de la sociedad global, no nos queda más que pensar en los modos y las formas aptos para hacer que el despotismo sea verdaderamente ilustrado”.

Para el pensamiento de derecha, la ilustración del despotismo de los dominantes está fuera de toda duda, incluso más allá de toda evidencia empírica. Para eso requieren el consenso, para no ser meramente una ortodoxia (es decir, reconocer junto a ella una heterodoxia). Consecuentemente, va a pretender el desplazamiento de lo político para asegurar una mayor esfera de actuación de quienes detentan el poder económico del capital: “El ejemplo más llamativo en las sociedades nacionales es la ventaja de las autoridades tecnocrátas sobre las autoridades políticas, más aptas para dialogar entre sí en la sociedad global. Los hombres más poderosos de la tierra son hoy, probablemente, los gobernantes de los bancos centrales, que en las respectivas sociedades nacionales son pura tecnocracia, desprovistos de investidura popular. Como también están desprovistos de ella los cuerpos judiciales tampoco electivos y sin embargo dispuestos a asumir deberes de adecuación del derecho a cambios de la realidad, que en el pasado se consideraban reservados a la sede política. También a este respecto se puede repetir que las autoridades políticas retroceden frente a las autoridades tecnócratas” (Galgano y Marrela). Pretenden considerar los hechos sociales y la tecnocracia como neutras frente a los conflictos sociales. De hecho, las personas con más poder no son los presidentes de los Bancos Centrales, sino los directivos de las grandes corporaciones financieras de los que los primeros no son más que mandatarios.

Para la derecha “El funcionamiento efectivo del sistema político democrático requiere habitualmente una cierta medida de apatía y de no participación de algunos individuos y grupos… Esta marginación de algunos grupos es antidemocrática por naturaleza, pero ella también es uno de los factores que permite a la democracia funcionar efectivamente… ante el peligro de sobrecargar el sistema de exigencias que extiendan sus funciones y socaven su autoridad” (Galgano y Marrela). El peligro son los otros, los que no son personas, los negros, los grupos sociales marginados, los sindicatos más o menos influenciados por los marxistas e incluso en la ONU las naciones recientemente descolonizadas. En definitiva, lo que la democracia dice de sí misma, es el peligro para el “consenso democrático”.

Es que la democracia de consenso es exactamente un método de exclusión del poder popular (demos, pueblo; kratos, poder). Una democracia sin democracia.

3 – No se llega al contrato por libertad sino por necesidad

Uno de los mitos de los politólogos y juristas de derecha es la afirmación de que el contrato es el fruto de la libertad. Por el contrario, nadie contrata con otro si no es por deseo o por necesidad. El contrato es un acto de cooperación social entre seres en falta. Yo contrato porque necesito o deseo algo de otro. Por esa razón, es posible hacer un pacto con el diablo, porque éste necesita o desea nuestra alma. Pero si Dios fuera realmente todopoderoso y pleno no podría hacer contrato o pacto, porque no necesitaría nada de humano o pueblo alguno.

El arte de quienes tienen poder consiste en presentar sus deseos subjetivos o de facción como necesidades objetivas.

El linchamiento por las redes antisociales, los medios de incomunicación hegemónica y la exhibición obscena de la fuerza y la arbitrariedad (como fue el caso de las detenciones masivas y arbitrarias durante la manifestación de las creencias garantizada por el artículo 18.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de jerarquía constitucional en ocasión del tratamiento de la ley bases) son justamente el instrumento de la creación del miedo.

Cada vez que se invoca un único camino en una sociedad compleja (que precisamente determina caminos infinitos), lo que se está pretendiendo es hacer elegir a una sociedad entre nosotros o el abismo. Nada hay mas terrorífico que lo ominoso, lo que se mantiene en las sombras sin aparecer en escena.

Esa es la función del uso indiscriminado de lo que no se nombra, de lo que se sospecha, lo que todos creemos que configura al contendor social o político como una sombra, el uso indiscriminado de delitos que no lo son, justamente por la falta de tipificación de la acción, como el “delito de corrupción” o la pérdida del nombre de “Esa Mujer”, la yegua, la casquivana, la chorra, reduciendo su feminidad, especialmente por el hecho de serlo a la condición fantasmal con la que el machismo y la chabacanería sostiene la exigencia de un cuerpo mudo, que no es sólo el de la mujer, sino el de los trabajadores, los humildes, los excluidos del hábitat y del pan. De allí que el texto de Rodolfo Walsh siga repicando también sobre quienes en el nombre de un peronismo conservador y retrógado, pretenden hacer de “Esa Mujer” una santa (otra de las formas de reducirla a un espectro) y no el motor que exige del peronismo ser revolucionario o no ser nada.

“Esa mujer” no debe existir porque es simplemente la abanderada de los humildes, de los etiquetados como ignorantes, depravados, que por expresar un interés diverso merecen ser estigmatizados. Apostando a la invisibilidad de esos cuerpos que hablan, la derecha construye las bases de un estado terrorista.

La afirmación de un futuro mejor en lontananza sin la explicación de las causas por las que esta bienaventuranza llegaría, o la promesa más o menos cercana de un tratamiento más favorable en un contexto de arbitrariedad y omnipotencia de quienes detentan el poder, son formas de apelación a la esperanza.

Por ese camino hemos visto desfilar la indignidad de personajes electos para un proyecto diferente, mendigando conjeturales ventajas futuras. Ese espectáculo hace recordar el comienzo de Aullido de Allen Guingsberg: “He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos, muertos de hambre, arrastrándose por las calles, negros al amanecer, buscando una dosis colérica”.

Recordando a Spinoza, el arte de los tiranos para dominar a los pueblos consiste en insuflarles el miedo y la esperanza (metus et spes).

4 – El poder no es una cosa sino una relación

El espectáculo de la genuflexión pretende justificarse mediante la atribución del poder al dominante. Como si el poder fuera una cosa que el dominante tiene. Lo que se olvida es que el poder no es una cosa sino una relación. Como señalaba Lacan, tan loco como un loco que se crea rey, es un rey que se crea rey.

El supuesto realismo posibilista (la política como arte de lo posible) tiene como presupuesto la fantasía de que el poder sea una cosa. Aceptar lo socialmente existente como inamovible, conduce necesariamente a la humillación y a la canallada, que son las virtudes que se siguen del miedo y la esperanza.

La conducción política es, parafraseando a Brecht, el arte de disolver un Pueblo para fundar otro, es decir, de hacer posible lo imposible. Eso fue Evita, Fidel, Chávez y Néstor. Es también el sueño improbable de Milei.

Los lugares simbólicos de enunciación se construyen también a partir de las creencias y las respuestas de los demás intervinientes en las interacciones sociales. Por otra parte, si bien la atribución de poder es una atribución imaginaria, ello no implica que a las prácticas dentro del sistema no se apliquen las reglas como si fueran una ley física.

Por eso es suicida actuar como si la distribución imaginaria de los cuerpos sociales pudiera ignorarse. Por otra parte, tampoco nada se va a lograr demostrando no ser desagradable y dialogando. Cuando los intereses son antagónicos o contrapuestos, hablar sin poner en juego la fuerza y la existencia desagradables de nosotros los otros es hablar para decir nada. Situación cómoda en la que se encuentran muchos representantes de lo popular que, al sentarse con los dominantes o los que sin serlo ejercen una posición de preeminencia, se creen en la cresta de la ola porque los salpica la espuma.

Durante la década del 90 del siglo pasado los laboralistas pretendíamos construir la resistencia desde el sostenimiento de lo existente, defendíamos nuestros propios sueños de eternidad en un momento en que todo lo sólido se desvanecía en el aire. Como los generales franceses de 1940, pusimos el cemento de la línea Maginot en nuestra propia cabeza. Fue lo que también se pretendió plantear frente al macrismo, con la ayuda de nuestra fantasía infantil de lo irreversible.

De lo que se trata de entender es que no hay un mundo de comunicaciones sin fricciones, sin modos de construir el mundo y la lógica determinada desde las posiciones sociales, culturales y políticas. En el fondo, de lo que se trata es de construir el velo fantasmático que esconde lo Real de que la sociedad no existe, tal como señalara Laclau. No hay diálogo sin fricciones que permitan hablar de lógicas equivalentes o teorías de la acción comunicativa. La sociedad se construye en el desencuentro, en el desacuerdo básico (Ranciére).

Pero a pesar de todo, es necesaria la cooperación social, el contrato, al que sólo se arriba conforme a las relaciones de fuerza siempre cambiantes, como resultado del pensamiento y la acción estratégicas sobre las significaciones sociales. Hay acuerdo porque hay lucha, porque hay necesidad y deseos humanos, y no la libertad deliberativa de los querubines.

De lo que se trata, para el campo popular, es de consolidar alianzas y saber que se negocia para conseguir la parte de los sin parte. Que si nosotros contratamos es porque necesitamos del otro y que si el otro negocia es porque también nos necesita.

En el actual contexto es necesario entender que el gobierno de Milei plantea una forma de maoísmo invertido. Si para el maoísmo se trataba de que el militante se moviera entre las masas como pez en el agua, para el actual proyecto de reprimarización de lo que se trata es de dejar el río sin agua, sin industria, sin mercado interno.

Se ha iniciado la ofensiva contra los derechos de los humildes y los trabajadores, contra la Seguridad Social que es el verdadero nombre de los derechos humanos. Mientras tanto, la pequeña y mediana burguesía se niega a preguntarse por quién doblan las campanas. Al capital extractivo concentrado los buenos o malos sueldos le resultan en gran medida indiferentes. Pero sí le interesa desplazar cualquier proyecto de desarrollo del mercado interno porque ello crea demandas sociales sobre el control de las ganancias de las compañías energéticas y extractivas. Este es propiamente un proyecto industricida.

Y lo único que puede dar consistencia a esas demandas de supervivencia es la existencia de un movimiento obrero y de los desposeídos movilizado. Mientras tanto, en ese universo en que Peter Pan se mantiene siempre niño, un zapatero cree que la baja de la demanda es el efecto de un ciclo, de un eterno retorno y no el producto de decisiones y proyectos políticos concretos. Mientras lo escucho, recuerdo a Freud. Su padre estaba muerto pero él no lo sabía.

(1) GALGANO, Francesco y MARRELA, Fabrizio, Interpretación del contrato y Lex Mercatoria, Revista de Derecho Comparado Nº 3, editorial Rubinzal Culzoni, Buenos Aires, 2001.

Colonización

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art installation in front of vancouver art gallery
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Según el diccionario de la lengua española, la “colonización” es la acción de dominar un país o territorio (la colonia) por parte de otro (la metrópoli). El proceso de colonización puede ser de carácter político, militar, cultural, económico o presentar otras manifestaciones, así como desarrollarse de forma violenta o pacífica.

Y no otro camino es la enajenación del patrimonio nacional, la tierra, su subsuelo, el agua, las riquezas naturales (petróleo y gas, litio, minerales de todo tipo, alimentos, etc.) y de las empresas públicas que, desde el fin del gobierno de los Kirchner en 2015, retomaron y profundizan el capital financiero asociado a la casta dominante de nuestro país [1].

Casta que se fue aggiornando a los tiempos y reconfigurándose, pero que nace del acuerdo con la potencia dominante de principios del siglo XIX, que, derrotada militarmente en las invasiones inglesas de 1806 y 1807, a través de Rivadavia y Pueyrredón y posteriormente de Mitre y Roca, fueron conformando el modelo agropecuario exportador que recién fue sustituido en gran parte por la Revolución del 4 de junio de 1943, encabezada por Rawson y Ramírez, dos militares emparentados a la oligarquía vernácula, pero con pensadores como los coroneles Juan Perón y Domingo Mercante detrás de los acontecimientos.

Obviamente, primero fue el endeudamiento y después cómo se paga. Ya lo decía el general John Adams, primer Vicepresidente y segundo Presidente de los Estados Unidos: “Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación. Una es la espada, la otra es la deuda”.

La deuda tomada con la Baring Brothers en 1822 marcó el rumbo que profundizaron todos los demás gobiernos hasta el 4 de junio de 1943. Por supuesto, corrompiendo a funcionarios locales: “Respecto de lo que Ud. me dice de manifestarle lo que entiendo debe asignarme por retribución a mis servicios, creo que podremos fijar como base una cuarta parte de las comisiones o beneficios que Ud. perciba en las operaciones” (Carta de Victorino de la Plaza a un banco europeo, enero 1881, Archivo General de la Nación) [2].

Deuda y fuga

¿Cuál es la razón por la que en el pasado mes de julio de 2024 el BCRA vendió reservas internacionales por 2.623 millones de dólares? Las reservas brutas eran de 29.022 millones de dólares el 1 de julio y pasaron a ser de 26.399 millones el 31 de julio de 2024.

¿Cuál es la razón por la que, primero en forma subrepticia, se trasladaron a Londres, en el mes de junio de 2024, lingotes de oro de las reservas internacionales del BCRA por 450 millones de dólares? La Asociación Bancaria, en carta al presidente del BCRA, Santiago Bausili, requirió saber si hubo un acta de Directorio del BCRA, si se abrió el expediente correspondiente, si se le comunicó a la Sindicatura del BCRA, y en base a qué atribuciones y facultades se adoptó la medida y por qué razones.

No conforme con ello y en la petulancia que le da el DNU 70/23 [3], ahora en forma desembozada, enviarán más lingotes de oro [4] de las reservas del Banco Central, y títulos públicos, como garantía para obtener un REPO (Repurchase Agreement) con bancos internacionales, para conseguir créditos que les permitan por lo menos cancelar una parte de los vencimientos de este año. Por más que el ministro Luis Caputo, en un alarde de engaño y dolo, sostiene que con ello se aseguran el pago de vencimientos de este año y hasta mediados del 2025, este año deben hacer frente a vencimientos por 22,7 billones de pesos (para la Secretaría de Finanzas de la Nación, para consultoras privadas es una suma notablemente mayor) y, a la vez, deben afrontar deudas en dólares de la refinanciación con los bonistas del 31 de agosto de 2020, canje de deuda de Mauricio Macri refinanciada por Martín Guzmán, más los vencimientos de septiembre y diciembre con el FMI, y no están cumpliendo la meta de aumentar las reservas internacionales del BCRA.

Con reservas internacionales del BCRA negativas en 3.300 millones de dólares, más un presupuesto final de 2024 deficitario en unos 7.000 billones de pesos, y con déficit en la cuenta corriente comercial [5], dependen de que los acreedores (incluido el FMI) acepten renegociar la deuda.

Finalmente, Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, firma una comunicación con accionistas de Tenaris [6], justificando la demora en las inversiones “porque la Argentina todavía no recuperó credibilidad en los mercados como para que haya acceso al financiamiento para apurar planes en el país”. Esto es, las inconsistencias de las medidas tomadas por el equipo de economía que dirigen Caputo-Bausili reflejado en un tipo de cambio insostenible que (y es la respuesta a las preguntas que nos hacíamos) solo se mantiene para abaratar la salida de los que con divisas compraron títulos en pesos y quieren volver a la moneda con la que ingresaron, y no hay dólares ni los va a haber, por más que la dupla Caputo-Bausili haga y prometa lo imposible, incluso vulnerando los límites de legalidad y seguridad, para cobrar a la salida de los fondos financieros que están en pesos y necesitan dólares baratos.

Hay una contradicción entre los que quieren ganar renta financiera y los extractivistas que ya tienen el marco jurídico en las leyes 27.742 y 27.743 y en el DNU 70/23, pero que no pueden aplicarlo libremente por las trabas de un precio del dólar que no justifica las inversiones y los márgenes de rentabilidad que se proponen.

Una nueva conformación del poder

Por supuesto, no es un tema menor que Paolo Rocca sea el CEO de Techint, socio principal del Club del Petróleo, donde amalgaman intereses con la Compañía General de Combustible de la familia Eurnekián; con Pan American Energy; Pampa Energía; Pluspetrol; Chevrón; Apache; Total; Exxon Mobil; Shell; Petronas; etc. Muchos de ellos con fuerte posesión de tierras en la Argentina, como es el caso de Pampa Energía (Marcelo Mindlin, Joseph Lewis, BlackRock y las familias Sielecki y Werthein), Pluspetrol (de la familia Rey Rodríguez), dueños de los campos petroleros y gasíferos o el caso de Eduardo Eurnekián, que se dedica a actividades agropecuarias y explota 105.397 hectáreas distribuidas en varias provincias argentinas [7].

Pero la actividad agraria ha sufrido fuertes modificaciones en su uso. La Secretaría de Bioeconomía de la Nación al publicar los datos del SISA (Sistema de Información Simplificado Agrícola) que reunió la AFIP en la campaña 2023/24, afirma que, sobre un total implantado de 34,3 millones de hectáreas, se produce bajo el sistema de alquiler o arrendamiento en 24 millones de hectáreas de campos agrícolas.

Si tomáramos moderados 10 quintales de soja por hectárea como un costo promedio para esos alquileres (que usualmente son pactados en plazos cortos de una campaña), se podría estimar que los productores agrícolas destinan unos 30 dólares por hectárea arrendada y que la renta percibida por los dueños de los campos en total suma aproximadamente 7.200 millones de dólares al año.

El SISA es un régimen de declaración obligatoria de datos de siembra ante la AFIP. De allí surge que en la campaña que pasó hubo 70.005 productores agrícolas en la Argentina que sembraron un total de 37 cultivos. La mayoría de ellos sobre campos alquilados. Según los registros de las últimas campañas, la cantidad de productores se mantiene más o menos estable en los últimos años. Lo que sí se nota es un leve pero paulatino pase de hectáreas propias a arrendadas. Solo 10,2 millones de hectáreas siguen siendo explotadas por sus dueños.

El SISA presenta una oportuna estratificación donde se refleja que la necesidad de alquilar tierras predomina en los segmentos de productores de mayor escala. Los que siembran de 800 a 3.000 hectáreas tienen una relación de tres hectáreas alquiladas por cada una propia. Y algo parecido sucede con los productores de más de 3.000 hectáreas. Poseen 1,37 millones de hectáreas, pero alquilan otras 4,9 millones. Es más, hay muchísimos productores que no disponen de campo propio y arriendan toda la superficie que producen. Los datos de la tenencia de la superficie implantada muestran que hay más personas involucradas en el negocio, ya que existen 88.527 CUIT de los cuales no todos son productores. Sobre ese universo, se registraron 37.641 casos de personas o empresas que producen sobre campo propio, otros 40.274 casos que lo hacen sobre campo exclusivamente arrendado y 10.612 personas que combinan ambas situaciones.

Los que alquilan se financian con los pools de siembras, que conforman un sistema de producción agraria caracterizado por el papel determinante que juega el capital financiero y la organización empresarial transitoria que asume el control de la producción agropecuaria mediante el arrendamiento de grandes extensiones de terrenos. El organizador del pool suele ser una empresa que cuenta con un ingeniero agrónomo y eventualmente otros administradores y gestores destinados a coordinar e implementar la agrupación y ejecución de las tareas productivas. Formado el grupo organizador, se implementa un fondo común de inversión con el fin de atraer inversores a partir de un esquema de siembra y una tasa de rentabilidad.

Pedro Peretti [8] sostiene que la Argentina hoy tiene una agricultura de “tres pisos”: uno es el terrateniente dueño de la tierra, el otro son los contratistas rurales (los que la trabajan efectivamente) y el tercer piso son los pools de siembra, grandes grupos financieros que se dedican a alquilar tierras y sembrarlas para exportar.

Los productores dejan de ser productores para transformarse en auxiliares productivos de las grandes corporaciones exportadoras. Lo único que interesa es el volumen exportable, no quién, ni cuántos producen, ni dónde se produce, ni para qué. Por eso, cuando asumió el hoy despedido Fernando Vilella como secretario del área, la presentación estuvo a cargo de José Demicheli, CEO de Adblick, un mega pool de siembra que trabaja más de 50.000 hectáreas, arrendando más de 100 campos, con un fondo común de inversión propio con 800 inversores.

Este sistema impuesto en forma creciente desde fines del siglo pasado es la causa del sideral desmonte que se está realizando en nuestro país para sembrar principalmente soja y maíz, de manera tal que la Unión Europea sancionó una ley que prohíbe la importación de productos vinculados con la deforestación posterior al año 2020, por lo que todos los productos que contengan soja y/o maíz van a pasar estrictos controles para garantizar que no provienen de ecosistemas que hayan sido dañados desde entonces.

Tomemos los ejemplos más notorios para ver su funcionamiento:

  • Adecoagro, que administra según un informe del bufet Cushman & Wakefield, al 30 de septiembre del 2023, 217.810 hectáreas en la Argentina, entre Buenos Aires, Corrientes, Formosa, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero. Los campos están dedicados a la siembra de soja, maíz, trigo, maní, girasol, arroz y otros cereales. También se dedican a la elaboración de alimentos lácteos, por medio de la marca Las Tres Niñas, y arroz y snacks a través de Molinos Ala y Apóstoles. La firma fue fundada en la Argentina por Mariano Bosch, un empresario dedicado a los agronegocios, quien actualmente es director CEO. Las actividades comenzaron en 2002, año en el que debutaron con 70.000 hectáreas dedicadas a la producción agrícola y ganadera. Adecoagro cotiza en la Bolsa de Comercio de Nueva York (NYSE) desde 2011. Actualmente, el principal accionista, con el 31,19% del capital, es PGIM Jennison Small Company Fd, uno de los administradores de acciones y activos líderes en los Estados Unidos, el otro gran accionista con el 11,15% es Route One Investment Company, L.P, con sede en San Francisco, Estados Unidos, un fondo de cobertura, originalmente dedicado a bienes raíces. Otro socio destacado es el JP Morgan (BlackRock y Vanguard, fondos que seguramente tienen participación en los otros fondos mencionados).
  • Cresud S. A., que es una firma presidida por Eduardo Elzstain y tiene 538.822 hectáreas en las provincias de Santa Cruz (100.911 has), La Pampa (9.615 has), Entre Ríos (6.024 has), Santa Fe (1.431 has), Córdoba (1.534 has), San Luis (7.010 has), Mendoza (674 has), Chaco (26.370 has), Catamarca (12.395 has) y Salta (37.858 has). El dato surge de la web oficial de la empresa, de donde también se desprende que tiene tierras en Brasil, Paraguay y Bolivia. Las dedica al negocio agropecuario, con producción de granos de oleaginosas y cereales, caña de azúcar y carnes. El conglomerado también está integrado por Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima (IRSA), dedicada al desarrollo inmobiliario y dueña de los principales shoppings del país.
  • Lartirigoyen y Cía, que le pertenece a la familia (desde 1850), ahora asociada con Viterra (donde tiene participación BlackRock). Su sede central es en La Pampa, pero también opera en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Salta. Lartirigoyen no posee tierras propias, sino que produce en forma asociativa con más de 55 productores de nuestro país. Se dedica a la producción de cereales y a la actividad ganadera, posee cerca de 22.500 cabezas vacunas repartidas en campos de La Pampa y el sur de Buenos Aires y dos criaderos de cerdos, uno de ellos en Dorila (La Pampa) y otro en Reconquista (Santa Fe).

En síntesis

Los ricos de este país (la vieja y la nueva casta) dividen sus negocios entre el carry trade y el sistema colonial tradicional, por supuesto que apuestan a ambos frentes; es más, la implosión de la deuda pública es funcional a la magna devaluación que necesitan para comprar por menos de la mitad lo que vale el doble.

El problema es cuándo van a devaluar y el retraso fue que apostaron muchos dólares a comprar títulos en pesos y todos no se pueden ir.

Mientras ellos dirimen sus cuentas y comisiones, el pueblo argentino del presente y del futuro paga las consecuencias.

[1] Casta: Es un sistema social en el que el estatus personal se adjudica de por vida, por tanto, en las sociedades organizadas por castas, los diferentes estratos son cerrados y el individuo debe permanecer en el estrato social en el que nació.
[2] Victorino de la Plaza  era Vicepresidente de la República con Roque Sáenz Peña y, tras el pedido de licencia por enfermedad (y posterior fallecimiento) de Sáenz Peña, asumió la presidencia el 6 de octubre de 1913. Victorino de la Plaza a fines de 1890 fue encargado por el Presidente Carlos Pellegrini de la renegociación de la deuda externa del país, en medio de la crisis económica de ese año
[3] El DNU 70/23 fue rechazado por el Senado de la Nación y la Cámara de Diputados nunca lo trató. Es más, si 134 de sus miembros votaron las leyes 27.742 (que contiene el RIGI) y 27.743 de paliativo fiscal (que incluye el “blanqueo” de capitales), es fácil entender por qué.
[4] A 2.430 dólares por onza; un lingote tiene 400 onzas troy.
[5] La proyección de la Balanza de Pagos que hace el gobierno es positiva en el superávit comercial, pero se torna deficitaria en el conjunto de la Cuenta Corriente por el déficit en los servicios reales (royalties, fletes, seguros, comunicaciones, turismo, etc.) y financieros (intereses de la deuda y giro a las casas matrices).
[6] Tenaris S. A. es una empresa metalúrgica multinacional subsidiaria del grupo argentino Techint. Produce tubos de acero sin costura para la industria del petróleo, tubos de acero con costura y servicios para la industria de la energía y otras aplicaciones energéticas.
[7] Para que sirva de referencia, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un ejido de 20.300 hectáreas.