Estamos en una época en que es imposible resolver los problemas de la economía nacional desde la exclusiva observación de ella misma. Se impone colocar la perspectiva nacional en las alternativas que ofrece la economía mundial. En este momento, la economía mundial está sumida en una rivalidad entre Estados Unidos y China y hay que entender esa rivalidad.
En el campo popular y en el escenario de la oposición al modelo neoliberal, Cristina y el kirchnerismo continúan gravitando con peso propio.
Asumir esta realidad debiera ser una premisa para todo accionar político opositor.