Una destacada estudiosa de las relaciones entre la Argentina y África, Gladys Lechini, afirma que esos vínculos—con un lente de largo plazo y evaluando distintas administraciones en el país— se han caracterizado por impulsos discontinuos, selectividad transitoria e intensidad variable en el marco de dinámicas internas e internacionales que inducen mayor o menor interés hacia las naciones africanas y de acuerdo con los distintos rasgos de quienes ocupan la Casa Rosada.
Argentina-África: Malvinas y desarme nuclear
A pesar de los vaivenes recurrentes, ha existido una cierta continuidad derivada de diversas circunstancias ligadas, en particular, a lo doméstico. Por ejemplo, en relación con el tema Malvinas, fue muy relevante la creación en 1986 —a iniciativa de Brasilia— del foro ZPCAS (Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur) compuesto por 24 naciones ribereñas; 3 por Sudamérica (Argentina, Brasil y Uruguay) y 21 del lado africano.
Asimismo, la cumbre América del Sur-África de 2013, realizada en Malabo, Guinea Ecuatorial, respaldó la tesis argentina sobre Malvinas: por primera vez, todo el continente apoyó “los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y urge al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que reanude las negociaciones con la República Argentina para encontrar tan pronto como sea posible una solución justa, pacífica y definitiva a la disputa, de conformidad con las resoluciones relevantes de las Naciones Unidas y de otras organizaciones regionales e internacionales”.
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En esa dirección, durante el gobierno de Alberto Fernández se logró, juntamente con Brasil, revitalizar ZPCAS que, en 2023, se congregó en Mindelo, Cabo Verde. Allí quedó explícita en la declaración final (en los puntos 58 y 59) el reconocimiento a la cuestión de la soberanía en disputa en torno a Malvinas y el llamado a negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido.
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A su vez, en cuanto a la capacidad científica del país han sido significativas las ventas de sendos reactores nucleares a Argelia (1989) durante el gobierno Alfonsín y Egipto (1997) durante el gobierno Menem; producto de lo que fuera un continuo respaldo y compromiso estatal con INVAP. En el caso de la administración radical, es bueno agregar y recordar lo que se conoció como el Grupo de los Seis que en 1984 promovió una iniciativa por la paz y el desarme nuclear. Los miembros fueron Argentina y México por América Latina; India por Asia; Grecia y Suecia por Europa; y Tanzania por África. En el contexto de habituales avances, frenos y repliegues, en 1991 el gobierno de Menem decretó el cierre de la Embajada en Tanzania.
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Diplomacia: de Menem a Milei
En cuanto al frente diplomático, mandatarios argentinos visitaron ocasionalmente África. Carlos Menem viajó a Sudáfrica en 1995, Cristina Fernández de Kirchner fue a Angola en 2012 y Mauricio Macri asistió a la cumbre de BRICS efectuada en Sudáfrica en tanto su condición de presidente pro tempore del G-20. Durante el mandato de Alberto Fernández, hubo la intención de incrementar los lazos con África. En 2021 se abrió la Embajada en Senegal. Hacia 2022, la Argentina contaba con 11 misiones diplomáticas en el continente africano, mientras que Brasil tenía 33. En 2023, la entonces ministra de Salud, Carla Vizzotti viajó a Marruecos, Argelia y Egipto, al tiempo que ese año el canciller Santiago Cafiero asistió a la cumbre de ZPCAS en Cabo Verde. Pareció un nuevo impulso. Sin embargo, pronto se detendría. Más aún, se revertiría drásticamente.
En efecto, en 30 meses de gestión el gobierno de Javier Milei mostró una mezcla de desconsideración y desprecio hacia África. Quizás eso sea parte de un desconocimiento profundo de los vínculos históricos de la Argentina con ese continente. El Censo Nacional de 2022 reveló que 302.936 personas se reconocen como afrodescendientes o tienen antepasados negros o africanos. Eso representa el 0.7% de la población en viviendas particulares; un porcentaje nada irrelevante si se la compara con otras comunidades establecidas en el país. Por demás, una presencia afro invisibilizada por años.
Por otro lado, con el tiempo el comercio argentino-africano ha vuelto a crecer paulatinamente: en 2023, las exportaciones fueron aproximadamente US$ 3.457 millones de dólares y las importaciones alcanzaron aproximadamente US$ 1.180 millones de dólares; en 2024, las cifras respectivas fueron US$ 4.027 millones de dólares y US$ 1.110 millones dólares; y en 2025, los datos correspondientes fueron US$ 5.310 millones de dólares y US$ 983 millones de dólares. Esto es, de un intercambio de US$ 4.637 millones de dólares en 2023 se pasó a uno de US$ 6.293 millones de dólares. Un incentivo para propiciar más contactos económicos, con un compromiso imprescindible del empresariado y un empuje activo desde el Estado. No obstante, eso parece no interesar ni a la presidencia ni a la cancillería ni al ministerio de economía.
Adicionalmente, desde 2024 el presidente ha repetido, adentro y en el exterior, declaraciones controvertidas y desplantes diplomáticos contra la comunidad musulmana; posiblemente ignorando que 28 de los 57 miembros de la Organización para la Cooperación Islámica son naciones africanas. En 2025, Milei se sumó deliberadamente a Trump y boicoteó la cumbre del G-20 efectuada en Sudáfrica: el mandatario libertario no asistió y la delegación argentina rechazó adherirse a la declaración final. Todos los países suscribieron el texto menos la Argentina y Estados Unidos. No había razón alguna, a nivel bilateral, para adoptar semejante actitud impulsiva contra Sudáfrica.
África recuerda
Entre el 18 y el 21 de marzo de 2026, ni el presidente ni el canciller Pablo Quirno asistieron a la cumbre CELAC-Unión Africana realizada en Colombia; se optó por la asistencia de un representante de menor rango. Pero probablemente el gesto más ofensivo hacia África expresado por un gobierno nacional se produjo el 25 de marzo cuando la Argentina, junto a Estados Unidos e Israel, fueron los únicos tres países que votaron en contra de una resolución en Naciones Unidas que calificaba la trata transatlántica y a la esclavitud de africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave de la historia”.
Días después, el 8-9 de abril se reunió ZPCAS en Brasil. Y nuevamente el foro apoyó a la Argentina en el asunto Malvinas, a pesar de la ausencia del ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina. Los países africanos miembros parecen consecuentes con su postura en defensa del país a pesar de las descortesías, ofensas e imprudencias del gobierno libertario hacia las naciones de ese continente.
Lo que quizás en el Gobierno no se sepa ni interese es que, en la diplomacia, como en la guerra, las “negras juegan”: los países anotan y se acuerdan muy bien de lo que los otros le han hecho; en especial cuando se trata de tal desdén.
