“¿Por qué no le dais a la gente libros sobre Dios?».
Por la misma razón por la que no le damos Ótelo; son viejos;
tratan sobre el Dios de hace cien años, no sobre el Dios de hoy. «Pero Dios no cambia».
Los hombres, sin embargo, sí”.
ALDOUS HUXLEY, Un mundo feliz
1.- Introducción: «República Tecnológica» como ideología de captura del Estado.
En un trabajo anterior definimos la «República Tecnológica» como la ideología central del manifiesto de Palantir, articulado en el libro homónimo de su CEO, Alex Karp, y Nicholas Zamiska, y condensado en 22 puntos publicados en abril de 2026. Más allá de un simple documento corporativo, representa una ideología política completa que busca justificar y naturalizar un nuevo orden de poder donde la tecnología, la élite ingenieril, los oligopolios y el Estado se fusionan en una alianza que pretende sustituir a la democracia.
2.- Análisis del manifiesto Palantir:
a. Negación de la neutralidad tecnológica.
El manifiesto rechaza que la tecnología sea neutral. Las grandes tecnológicas nacieron como «meras proveedoras de herramientas», pero Palantir plantea que la IA es el verdadero poder duro y que las empresas tienen la «obligación moral» de participar activamente en el Estado: “Silicon Valley debe hacerse cargo del Estado USA”.
b. Élite ingenieril como nueva aristocracia gobernante.
La «República Tecnológica» no se refiere a una república democrática de ciudadanos, sino a una élite gobernante de ingenieros y tecnólogos, posicionando a Palantir como el intérprete legítimo de los destinos civilizatorios. No es un simple vendedor de software; es quien define qué está en juego para Occidente. De esta manera la gobernanza de los Estados es una simple gestión de management a cargo de una nueva aristocracia que propone reemplazar la supervisión democrática (lenta, deliberativa, conflictiva) por un gobierno algorítmico de propiedad privada, opaco y «eficiente».
La función ideológica del manifiesto Palantir es fabricar una atmósfera de inevitabilidad de las políticas autoritarias y enmascarar el proyecto de poder proponiendo vigilancia masiva, opacidad algorítmica y militarización de la IA en manos privadas y contradiciendo los principios democráticos fundamentales.
c. Función ideológica: naturalización del autoritarismo algorítmico.
- En síntesis, la «República Tecnológica» es una ideología que propone una ontología del código (el poder real reside en el software, no en las instituciones democráticas);
- una epistemología de la élite (solo los ingenieros y tecnólogos entienden la complejidad del mundo y pueden gobernarlo);
- una política antipluralista (la democracia deliberativa es «fricción», el pluralismo es «debilidad», las culturas son jerarquizables) y
- una geopolítica schmittiana (el mundo es un conflicto amigo/enemigo entre civilizaciones, y Occidente debe unificarse bajo liderazgo tecnológico-militar).
d. Riesgo: infraestructura ideológica ya instalada.
El riesgo fundamental es que para cuando la mayoría de la gente note esta retórica, la infraestructura ideológica que la justifica – contratos públicos, sistemas integrados, algoritmos opacos – ya esté instalada y funcionando. La ideología no describe un futuro: legitima un presente que ya está en vigor.
3.- Síntesis conceptual: La «República Tecnológica» como ideología (ontología del código, epistemología de élite, política antipluralista, geopolítica schmittiana).
A los efectos de nuestro análisis- lo más significativo es la legitimación de la captura del Estado, no como una captura corporativa con fines económico-financieros sino como una necesidad patriótica de política civilizatoria. En esencia, el manifiesto propone sustituir la soberanía ciudadana por una «soberanía algorítmica» en la que el software de propiedad de una empresa privada (con lazos con la CIA y el Pentágono) se convierte en la estructura central del Estado, operando sin transparencia y bajo la lógica del «interés nacional» definido por sus ejecutivos. La opacidad algorítmica es parte del diseño técnico que permite ese «operar sin transparencia». Y la opacidad no es un defecto —es el mecanismo central que hace posible la soberanía algorítmica. Sin opacidad, el poder del algoritmo podría ser auditado, cuestionado, impugnado. Con opacidad, se vuelve una caja negra que produce decisiones inapelables.
4.- Giro metodológico: ¿Por qué recurrir a Jon Elster? (rigor, interdisciplina, crítica constructiva).
En este estadio recurrimos J. Elster. Lo hacemos por su rigor metodológico (Elster no solo describe teorías, sino que las somete a prueba sobre si ofrecen explicaciones verdaderamente satisfactorias según los cánones de la filosofía de la ciencia); por su síntesis interdisciplinaria (aportes de la economía, la sociología, la biología evolutiva y el materialismo histórico, mostrando la complejidad multidimensional del cambio técnico) y por su crítica constructiva (al señalar las limitaciones, debilidades y tensiones sin caer en un escepticismo estéril).
5.- Hipótesis central: La IA captura al Estado nacional.
Nuestra hipótesis es que la IA captura al Estado nacional, el problema político actual. Aunque Elster no utiliza la frase «Estado capturado por el capital tecnológico» en El cambio tecnológico (1983) proporciona herramientas muy poderosas para explicar cómo y por qué ocurre esa captura. Ese es el camino que seguimos en este escrito.
6.- Tres mecanismos elsterianos de captura:
a) Explicación Intencional: La Racionalidad del Capital Tecnológico
Para Elster, gran parte de la acción social se explica mediante la explicación intencional: los individuos o entidades (como las grandes corporaciones) actúan de cierta manera porque tienen deseos ( maximizar ganancias, poder) y creencias (sobre qué políticas les convienen).
- La conexión con la captura del Estado: Desde esta perspectiva, el «capital tecnológico» (Google, Meta, Amazon, etc.) tiene un deseo racional claro: minimizar las restricciones (impuestos, regulación antimonopolio, leyes de protección de datos) y maximizar las condiciones favorables(subsidios a la I+D, mano de obra cualificada barata, infraestructura estatal). La «captura» no es necesariamente un complot malvado, sino el resultado predecible de una acción racional (lobbying, puertas giratorias, financiación de campañas) por parte de un actor con enormes recursos para perseguir sus fines.
b) Explicación Funcional: El Estado como Herramienta del Capital
Elster es famoso por su crítica al funcionalismo (la idea de que algo existe porque «satisface una necesidad del sistema»). Sin embargo, paradójicamente, es útil para entender cómo funciona la captura.
- La conexión con la captura del Estado: Podemos describir de manera funcionalista (aunque sea como una «explicación de caja negra») lo que vemos: las políticas públicas parecen estar diseñadas para servir a los intereses del capital tecnológico. El Estado no actúa por el bien común, sino que funcionalmente opera para mantener las condiciones de acumulación de las grandes tecnológicas, ya sea mediante subsidios, evitando regular o rescatando bancos. El punto crítico de Elster sería que esta explicación es insuficiente a menos que se rellene el eslabón causal (que es la intencionalidad del punto 1).
c) Teorías Marxistas (y la dinámica de la innovación)
Elster, aunque se aleja del marxismo ortodoxo, dedica un capítulo entero a las teorías marxistas del cambio técnico. Aquí la conexión es directa.
Un autor citado en relación a Elster menciona una idea central marxista que él analiza: «el capital se ve obligado a canalizar sus tendencias expansivas hacia la innovación y el crecimiento económico cualitativo».
- La conexión con la captura del Estado: Esta «obligación» crea una dependencia estructural. El Estado no es sólo «capturado» por malas prácticas, sino que su bienestar económico (PIB, impuestos de sociedades, empleo) y su legitimidad política dependen de que ese capital tecnológico innove y crezca. Por lo tanto, el Estado no puede permitirse regular duramente a ese capital sin arriesgarse a que éste invierta en otro país (como se sugiere en -1). La captura no es solo corrupción, es una relación de dependencia sistémica: el capital tecnológico tiene un poder de chantaje estructural (amenaza de deslocalización, «huelga de inversiones») que el Estado debe gestionar, muy a menudo cediendo a sus demandas.
7.- Proceso de captura en tres pasos (estructural, agencial, funcional).
Uniendo los tres hilos, podemos definir la «captura del Estado por el capital tecnológico» en términos elsterianos como un proceso de tres pasos:
- Estructural (Marxista): La economía moderna necesita la innovación tecnológica para crecer o evitar la crisis . Esto crea una posición de poder sistémico para las grandes tecnológicas.
- Agencial (Intencional): Las élites del capital tecnológico utilizan racionalmente su poder económico (lobbying, puertas giratorias, campañas mediáticas) para influir directamente en las creencias y deseos de los políticos.
- Resultado (Funcional): El resultado neto es que el Estado actúa como si estuviera diseñado para servir al capital tecnológico, produciendo leyes a su medida (explicación funcionalista del resultado).
8.- Conclusión.
El libro de Elster es un manual fundamental para desmontar analíticamente el proceso de captura del Estado por la tecnología. La captura no es un accidente ni una simple conspiración, sino el resultado de la acción intencional de actores racionales y de las constricciones estructurales de un sistema que depende del cambio técnico para sobrevivir.
Para Elster, una teoría adecuada de la «captura del Estado» debe evitar tanto el funcionalismo ingenuo («el Estado sirve al capital porque sí») como el voluntarismo simplista («solo es culpa de unos malos empresarios codiciosos»), combinando el análisis de las estructuras macro con los mecanismos micro de la acción racional.
La conexión fundamental entre la metodología de J. Elster y el manifiesto de los CEO de Palantir reside en la tensión entre la racionalidad instrumental del individuo y la transformación del sistema tecnológico en un fin en sí mismo, con capacidad de imponer una nueva lógica de poder.
Elster, desde la teoría de la elección racional, advierte sobre los efectos no deseados y las limitaciones del cambio tecnológico como herramienta para la acción colectiva. El manifiesto de Palantir lleva esa lógica al extremo, proponiendo un modelo donde la tecnología (especialmente la IA y el software militar) no es solo un medio, sino el nuevo fundamento del poder político y civilizacional que proponemos analizar en una tercera entrega.

