Las monedas no son sino actos de fe. Y como tales pueden aplicarse tanto a la esperanza del tener como a la defraudación del valor. Su historia -desde el peculio de las economías agropastoriles- enseña que son creaciones antropológicas basadas en el poder y se pueden analizar como expresiones sociales de virtualidad. El autor de este artículo repasa la historia de las cuasimonedas, el estado real de la desquiciada economía chubutense y las alternativas de futuro